Más allá del silencio

Más allá del silencio

Asociar indistintamente el concepto de ‘sordomudo’ a cualquier persona con discapacidad auditiva parcial o total es un error común. Sin embargo, esta condición no necesariamente imposibilita el desarrollo de lenguaje hablado. Desde 1940, el Instituto para Niños Ciegos y Sordos del Valle del Cauca trabaja con pequeños en esta situación en dos rutas de rehabilitación: la primera, con quienes tienen pérdida auditiva profunda y no pueden desarrollar el lenguaje oral, para que aprendan a leer los labios y a usar lenguaje de señas para comunicarse, y la segunda, enfocada en aquellos a los que se les pueden brindar ayudas, como audífonos o implantes cocleares, para que desarrollen habilidades auditivas y a partir de ellas construyan lenguaje hablado.

Gracias a estas ayudas, los niños escuchan sus primeros sonidos. Por eso la detección temprana de su condición es clave para definir el momento en que deben comenzar a usarlas e iniciar el tratamiento pertinente que les permita aprender a hablar, favoreciendo un desarrollo cognitivo y comunicativo adecuado.

El proyecto que adelanta el Grupo Destino, del Departamento de Electrónica y Ciencias de la Computación de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, en alianza con la unidad de rehabilitación del Instituto para Niños Ciegos y Sordos, busca mejorar el proceso de terapia para estos niños que empiezan a desarrollar el lenguaje hablado.


Tres años mejorando la terapia

Desde finales de 2015, un equipo interdisciplinario ha desarrollado dos investigaciones aplicadas. La primera, con recursos de la convocatoria interna de investigación de la universidad, tuvo el objetivo de conocer el proceso de atención a los niños, esto es, “cómo hacían terapia las fonoaudiólogas del Instituto, qué actividades desarrollaban y qué necesidades de mejora tenían, para construir herramientas que aportaran a la evolución del proceso”, comenta Juan Carlos Martínez, investigador del proyecto. Como el trabajo agrupa a ingenieros de la Javeriana con terapeutas de fonoaudiología y neuropsicología del Instituto, “nuestro reto más grande fue comprender el lenguaje terapéutico”, continúa.

Así, encontraron conceptos clave para la ingeniería con los que orientaron el trabajo, como la lúdica, fundamental en las terapias con estos niños, y la variabilidad, que brinda líneas de productos de software, yendo más allá de la creación de un videojuego para generar múltiples elementos dentro de una aplicación, lo que permite mezclar ingredientes básicos con otros que cambian de un juego a otro, como ocurre con los Lego, que a partir de una pieza básica (ladrillo) permiten un sinnúmero de construcciones. “Es muy interesante la aplicación del paradigma de las líneas de productos de software porque, aunque no es reciente, apenas está en desarrollo”, afirma María Constanza Pabón, miembro del Grupo Destino.

En las terapias, las fonoaudiólogas utilizan objetos, cuentos y juegos adaptados a las necesidades de estimulación del niño, sin embargo, los recursos del medio son limitados. “No hay aplicaciones en español que se adecúen al proceso evolutivo del lenguaje o que consideren la personalización de las terapias”, aclara Luisa Fernanda Rincón, ingeniera del equipo. “Hay juegos y actividades que sirven para un momento determinado, pero es limitada su variabilidad”, complementa Martínez. Además, la familia es fundamental, pues luego de las terapias semanales con las fonoaudiólogas, la familia debe continuar las actividades el resto de la semana, siguiendo indicaciones que recibe en cada sesión. “Mientras más se ejercite el niño, más puede desarrollar su capacidad”, sostiene Rincón.

La segunda investigación, de 2017, cofinanciada por Colciencias y nutrida por los trabajos iniciales, diseñó juegos digitales de diferentes características: con elementos fijos y variables para generar múltiples opciones de trabajo para la fonoaudióloga en la terapia; con actividades que aprovecharan el atractivo del videojuego para los niños y que pudieran usarse en casa, programadas por las profesionales del Instituto, para que las familias continuaran en línea la terapia el resto de la semana; y con capacidad para guardar la memoria de lo trabajado por el niño, para que la terapeuta tuviera información de los refuerzos realizados en casa y de su desempeño.

“Los juegos hacen preguntas a los niños y esperan respuestas”, explica Martínez. Así, se va formando lenguaje desde lo más sencillo, como las descripciones estáticas en las que, a partir de imágenes fijas en un dominó o un encajable, los niños identifican objetos y los asocian con ciertas palabras, con miras a aprender los sustantivos hasta describirlos dando cuenta de sus características, asimilar el uso de los adjetivos o, en un mayor grado de elaboración, realizar acciones cognitivas más complejas, como las descripciones dinámicas, que exigen abstracción.

“Si en el juego aparece alguien mojado, el niño debe imaginar que es porque está lloviendo, lo que implica una evolución que le permite formar frases para tener un lenguaje verbal bien armado. También hay juegos de secuencias dentro de un cuento que narran una historia, y ello permite trabajar en el uso de verbos y en la construcción de sintaxis. Así, se espera que construyan lenguaje escrito”, complementa el ingeniero Martínez.

En este 2019 se espera contar con un conjunto de tres grandes actividades base, con una gama amplia de variaciones: un dominó, un juego de piezas encajables y una secuencia lógica de acciones, con la que los niños podrán favorecer su desarrollo narrativo, explica Martínez. Este año “se probarán estas herramientas en terapia con un grupo de niños, para comparar los resultados con los de otro grupo con el que no se utilicen”, concluye.


Para leer más:

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Apoyo a la terapia de rehabilitación del lenguaje oral y escrito en niños con discapacidad auditiva
INVESTIGADOR PRINCIPAL: Diego Linares, director del Grupo Destino
COINVESTIGADORES: María Constanza Pabón, Luisa Fernanda Rincón, Juan Carlos Martínez Arias, Gloria Inés Álvarez Vargas y Andrés Navarro (Javeriana). Andrés Castillo, Anita Portilla, Yinna del Pilar Rojas y Claudia Giraldo (Instituto para Niños Ciegos y Sordos del Valle de Cauca)
ASISTENTES DE INVESTIGACIÓN: Valeria Almanza (INCS), Érika Gutiérrez y Martín Sierra (Javeriana)
Facultad de Ingeniería y Ciencias
Departamento de Electrónica y Ciencias de la Computación
Grupo Destino
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2015-actualmente

Nanotecnología para combatir el alzhéimer

Nanotecnología para combatir el alzhéimer

El mundo que nos rodea está formado por barreras. Suelen ser físicas, palpables, como los muros que rodean una propiedad o las vallas que, en un concierto, separan al público del grupo que idolatra; también las hay simbólicas, aquellas que no son palpables pero que no por ello son menos importantes: las fronteras que separan a los países, las ideologías de todo tipo, las clasificaciones que día a día se crean en una sociedad.

Y, por si fuera poco, también están las barreras invisibles.

De ellas puede dar fe Jesús Arnoldo Daza Figueredo, candidato a doctor en Ingeniería con énfasis en Bionanotecnología y profesor de tiempo completo de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana, en la cual coordina la Unidad de Microscopía Electrónica. Desde 2012, su trabajo se ha concentrado en encontrar la forma de sobrepasar la barrera hematoencefálica (BHE), una de las más efectivas y compactas del cuerpo humano, generada por las células endoteliales del cerebro que protegen las neuronas. La labor de estas células es tan importante que cualquier daño en ellas no solo perjudicaría gravemente el sistema nervioso, sino que también dañaría la memoria del individuo, toda vez que las neuronas se encargan de organizar y categorizar los recuerdos.

Sin la BHE, cualquier sustancia tóxica en el torrente sanguíneo afectaría directamente a una persona generándole daños profundos en su movilidad y en su capacidad para sentir, oler, ver, saborear, escuchar. O, peor aún, para recordar. El trabajo que el investigador Daza ha venido realizando, en colaboración con un grupo interdisciplinario de científicos internacionales, ha conseguido vencer esta barrera, de modo que, posteriormente, se espera transportar a través de ella medicamentos de forma controlada. Por supuesto, con una proyección muy optimista: frenar el deterioro en la salud de los pacientes que padecen la enfermedad de Alzheimer.

“Necesitamos controlar que el medicamento ingrese en el cerebro sin generar daño ni destrucción alguna, que actúe para lo que fue formulado. Y para ello necesitamos diseñar el medio de transporte para llevar este medicamento hasta la célula afectada, sin que se generen efectos colaterales”, explica.

Ese propósito comenzó a consolidarse en 2012, cuando Gjumrakch Aliev, azerbaiyano, doctor en Biología Cardiovascular y Patología, profesor de la Universidad de Atlanta, vino a Colombia para impartir cursos especializados a los investigadores javerianos. Su charla y su guía le permitieron a Daza ingresar a la red internacional de científicos que unen esfuerzos para encontrarle una cura al alzhéimer, catalogado como la forma más común de demencia y que, según la organización Alzheimer’s Disease International, afectó a 46,8 millones de personas en el mundo en 2015 (se estima que 221 000 colombianos la padecen). Su rápido avance ha desplazado a la diabetes y las enfermedades cardiovasculares como las principales causas de muerte en el mundo, después del cáncer. Y, por si fuera poco, se calcula que 74,7 millones de personas la padecerán en 2030.

La que fuera considerada por mucho tiempo como una enfermedad exclusiva de la tercera edad ha comenzado a detectarse en pacientes muy jóvenes. “Se ha comprobado que las adicciones, como el alcoholismo, el tabaquismo y la drogadicción, pueden conllevar su temprana aparición”, resume Daza, quien explica que determinadas sustancias se cuelan en el torrente sanguíneo y, debido a su alto nivel tóxico, perturban el comportamiento de la BHE, llegando hasta las neuronas para alterarlas.

Paradójicamente, no ocurre lo mismo con los medicamentos para tratar el alzhéimer: “Algunos no son efectivos no por su composición química, sino porque la BHE no permite que atraviesen hacia las células”.

Aquel fue el problema que Aliev trajo a discusión, y con el cual comprometió a Daza y a otros investigadores javerianos para encontrar una solución. Entre las múltiples posibilidades, se abogó por la nanotecnología, la ciencia de lo diminuto, que ha desarrollado terapias con robots imperceptibles para transportar los medicamentos por el cuerpo humano hasta las áreas afectadas por tumores cancerígenos.

Tras experimentar con ratones (con todos los protocolos éticos y biomédicos requeridos) y cultivos celulares, los investigadores inyectaron una solución con nitrato de plata para determinar qué tanto éxito tenía al atravesar la BHE. En los análisis finales de microscopía electrónica, se encontró que, además de penetrarla, la solución llegó hasta el citoplasma celular e indujo cambios en su estructura. “Al ser más polar, la plata, que actúa como nanotransportador, se puede transportar por el organismo y sus acumulaciones generan el deterioro de las barreras, permitiendo el paso hacia la célula objetivo”, comenta Daza.

Este resultado se consignó, en 2015, en las páginas de la revista especializada CNS & Neurological Disorders Drug Targets. Se trata de un primer paso en un camino mucho más complejo: diseñar una terapia que permita tratar, sin procedimientos invasivos, el alzhéimer. Un objetivo al que le restan varios años de experimentación, sobre todo en lo relacionado con encontrar las concentraciones exactas para que los medicamentos no alteren la conformación de las células y asociarlos con los nanotransportadores para que, vía torrente sanguíneo, sobrepasen la BHE y lleguen a la zona por tratar.

Pero este primer paso arroja lecciones imborrables para sus investigadores. “Estas enfermedades, que ya se consideran como pandemias, infunden cierto respeto”, acepta Daza. Su aporte desde el mundo de lo imperceptible ha traído una luz de esperanza a millones de pacientes que combaten día a día consigo mismos en una tensa lucha por no perder su memoria ni su identidad. “Son cosas tan íntimas e intrincadas que uno dice, realmente, el que sabe es Dios. Uno es un instrumento para entenderlas y cada vez que da un paso en esa vía se considera más ignorante”.

 
Para leer más:
Aliev, G. et ál. (2009). Silver Nanoparticles as Alternate Strategies for Drug Delivery to Alzheimer Brain. International Conference on Alzheimer’s Disease, July 11-16, 2009. Vienna, Austria. Alzheimer’s & Dementia, July 2009; 5(4), p. 65.

 


 TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Nanoparticles as Alternative Strategies for Drug Delivery to the Alzheimer Brain: Electron Microscopy Ultrastructural Analysis
INVESTIGADORES PRINCIPALES: Gjumrakch Aliev, Jesús Daza, Arturo Solís Herrera, María del Carmen Arias, Ludis Morales, Valentina Echeverría, Sergei O. Bachurin, George E. Barreto.
Departamento de Nutrición y Bioquímica, Facultad de Ciencias, Pontificia Universidad Javeriana, Colombia
Gally International Biomedical Research Consulting, EE. UU.
School of Health Science and Healthcare
Administration, University of Atlanta, EE. UU.
Human Photosynthesis Study Center, México
Universidad San Sebastián, Chile
University of South Florida and Bay Pines, EE. UU.
Institute of Physiologically Active Compounds,
Russian Academy of Sciences, Rusia
Instituto de Ciencias Biomédicas, Universidad Autónoma de Chile
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2012-actualmente