Actividad genética de planta resolvería enigma del cáncer

Actividad genética de planta resolvería enigma del cáncer

Muchos interrogantes tuvo que despejar el biólogo Mauricio Quimbaya, desde su pregrado, para llegar a plantear en su doctorado una estrategia que permitiera entender el mecanismo de división celular alterada característico de las células cancerosas en los seres humanos. La pregunta más desafiante en este proceso fue cómo explicar el cáncer a partir de una planta si estas no lo sufren.
En su blog de divulgación científica Biogenic, el profesor Quimbaya usa una metáfora para explicar esta aparente contradicción. Apela al libro de la vida, conocido como genoma, para señalar que allí están las claves de la constitución e interacción entre las moléculas que nos constituyen como seres vivos.

En su labor investigativa partió de dos genomas, el del ser humano y el de una planta que no crece en Colombia y que es necesario importar del Reino Unido o de los Estados Unidos para usos científicos, conocida como Arabidopsis thaliana. El reto de su investigación, Implementación de una estrategia para la detección y caracterización de nuevos genes reguladores de ciclo celular en Arabidopsis thaliana y potenciales oncogenes y/o supresores tumorales en humanos” consistió en identificar genes con funciones desconocidas pero que estuvieran involucrados en los procesos de división celular. “El proyecto se fundamentaba en proponer una metodología experimental que permitiera asociar causalmente genes a los cuales aún no se les hubiera encontrado una función molecular específica, con procesos relacionados con el inicio o progreso de la transformación cancerígena”, señala el doctor Quimbaya, quien hace parte del Grupo de Investigación en Conservación y Biotecnología, de la Facultad de Ingeniería en la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali.

Un ratón de laboratorio vegetal

La Arabidopsis thaliana es una celebridad en los laboratorios de investigación gracias a su maleabilidad experimental, sencillez genética y a su capacidad de producir generaciones sucesivas en siete semanas, lo cual es un tiempo relativamente corto. Comparte esta condición con otros ‘organismos modelo’ como los ratones de laboratorio, la mosca de la fruta, el pez cebra, la levadura utilizada en la fabricación de cerveza, la bacteria E.coli o la rana africana Xenopus laevis.

Esta planta se da en forma natural en climas templados de Europa, Norteamérica y el norte de África. Existen registros de investigaciones con esta especie desde finales de 1800. Desde esta época se reconoce su facilidad de manejo en condiciones controladas y de manipulación genética que permite la generación de individuos mutantes. Otro criterio para trabajar con esta planta es de carácter económico, ya que experimentar con animales elevaría tremendamente los costos. “Con esta planta es como tener un ratón de laboratorio de bajo costo”, precisa el investigador.

Destaca que casi el 80% del conocimiento que a nivel biológico se tiene sobre las plantas de la Tierra ha iniciado con la exploración experimental en Arabidopsis thaliana. Esto abarca desde los textos básicos de biología del bachillerato hasta los artículos científicos especializados que son publicados en revistas de alto impacto.

Entender el cáncer, objetivo primordial

Para la investigación en humanos, el doctor Quimbaya se asoció con patólogos y oncólogos para poder realizar observaciones en células cancerosas. “Hicimos observaciones especialmente en pacientes con cáncer de colon”, explica.

“Lo fundamental era identificar qué genes intervienen en el proceso de división celular descontrolada que caracteriza los tumores malignos. El reto consistía en demostrar que estudiando genes de plantas uno podría encontrar moléculas o genes hermanos en los humanos para entender el cáncer. No se trataba de buscar una cura, sino más bien comprender lo que pasa con la enfermedad desde una perspectiva comparativa entre plantas y humanos”.

Esto hizo necesario realizar observaciones que partían desde las células de las plantas hasta la clasificación histopatológica de distintos tejidos, tanto sanos como afectados por la enfermedad, procesos que necesariamente deben hacerse de forma interdisciplinaria con profesionales de las ciencias médicas.

La utilidad de las mutaciones

En su laboratorio, el profesor Mauricio Quimbaya trabaja con individuos mutantes de Arabidopsis thaliana, importados desde Europa y Estados Unidos, después de cumplir con los múltiples trámites ante el ICA, entidad que tardó más de un año en autorizar la llegada de las semillas transgénicas.

En todos los seres vivos, los genes guardan la información para producir proteínas o enzimas que tienen funciones específicas en los organismos. A pesar de toda la investigación que se ha realizado y que se realiza actualmente, se desconocen las funciones de cerca del 60% de los genes de la Arabidopsis thaliana. Por eso, resulta útil trabajar con plantas modificadas genéticamente. “Los mutantes se comportan como los X-Men del cine. Si le falta uno o varios genes a la planta lo que uno hace es observar qué pasa. Puede ser que la ausencia de un gen determine que tenga una raíz más corta, que no produzca flores o que varíe su tamaño. Por esta vía tratamos de descubrir cuáles son las funciones de determinados genes”, explica el biólogo.

Depurando dos genomas

El corpus de la investigación partió del genoma humano, con cerca de 32 mil genes, y el de la planta Arabidopsis thaliana, que consta de unos 30 mil. “Estos dos genomas se encuentran totalmente secuenciados y, a su vez, son ricos en información tanto estructural como funcional plenamente libre para la comunidad científica. El paso siguiente fue ponerme en contacto con un brillante bioinformático del Vlaams Instituut voor Biotechnologie (VIB), de Bélgica, quien me ayudó a refinar la estrategia computacional necesaria para comparar los dos genomas, además de ayudarme a desarrollar las herramientas bioinformáticas necesarias para inferir relaciones funcionales de genes específicos que me permitieran encontrar genes con una alta probabilidad de estar implicados en procesos carcinogénicos”, explica el doctor Quimbaya en su blog de divulgación científica.

Agrega que gracias a esta metodología, tuvo la oportunidad de estudiar un par de genes homólogos en profundidad, no solamente asociándolos con el proceso de división celular tanto en plantas como en humanos, sino también ahondando en la función molecular que desempeñan. “El gen ETG1 de Arabidopsis y su hermano MCMBP en humanos son nuevos reguladores del proceso de división celular controlando no solamente la replicación del ADN, sino también la división equitativa de los cromosomas”.

Quimbaya explica que, al realizar estudios en cultivos de células humanas, se demostró que el gen MCMBP es un nuevo elemento que controla los procesos de división celular tanto en plantas como en humanos y, además, es un factor clave para comprender el proceso carcinogénico, por lo menos en el caso particular del cáncer de colon.

Gracias a este descubrimiento, se pudo descifrar la función que cumple el gen MCMBP, desconocida hasta entonces. Este hecho representa un logro en la validación de la metodología del doctor Quimbaya, quien en 2015 continúa con su investigación gracias a recursos provenientes de la convocatoria interna de la Oficina de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali y de algunas entidades externas.

Gracias a investigaciones basadas en esta planta, se han logrado importantes avances en otras áreas de la salud, como en el estudio del Alzheimer y también en la comprensión de patrones inmunitarios típicos de los humanos. Quimbaya espera que, en el mediano plazo, la línea de investigación en ciclo celular y cáncer con sede en la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali, genere respuestas biológicas pertinentes que permitan el entendimiento de los eventos moleculares involucrados en el cáncer, una enfermedad que cobra la vida de más de 33.000 personas al año en Colombia, de acuerdo con datos recientes del Instituto Nacional de Cancerología.


Para saber más:
  • » Quimbaya, M. (2012). Si a las plantas no les da cáncer, ¿podrían ayudarnos a entender qué sucede en el proceso carcinogénico? Disponible en: https://goo.gl/c2b3wb
  • » Quimbaya, M. et ál. (2014). Deregulation of the Replisome Factor MCMBP Prompts Oncogenesis in Colorectal Carcinomas through Chromosomal Instability 1,2”. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4235010/

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El estrés postraumático, compleja misión para el posconflicto

El estrés postraumático, compleja misión para el posconflicto

“Ahora es 28 de octubre de 2014. Tengo 34 años de vida y usted está leyendo esta parte de mi historia. Sobreviví a un feroz ataque de nueve relámpagos de bala que entraron en mi cuerpo. Vi cómo murió a mi lado el infante profesional González. Hace 6 días mi hijo cumplió 10 años… Me hicieron 24 cirugías a través de estos años. Estuve en coma. Estuve en cuidados intensivos varios meses. Duré mucho tiempo en silla de ruedas. Al final perdí casi todos mis intestinos y mi pulmón derecho… Me fracturaron miembros inferiores y superiores. Me partieron mi cadera, mi pelvis, mis brazos”.

Este es el testimonio de un suboficial de la Infantería de Marina herido durante una emboscada en Buenaventura. Las cifras de muertes en Colombia se acumulan con el paso de las décadas. Pero de esos episodios, que aparecen en las estadísticas y en los registros de prensa, quedan secuelas que no siempre se comprenden. El investigador Álvaro Roberto Vallejo Samudio, PhD en psicología, transitó con una pregunta de investigación por varias instalaciones militares tratando de interesar a los responsables de la seguridad del Estado en el estrés postraumático en los combatientes. Su idea era comprobar la efectividad de la terapia de grupo en el tratamiento de este problema.

La investigación sobre este tema llevó al profesor Vallejo a indagar por la magnitud del problema en un país en el que no cesa el conflicto armado. El trastorno por estrés postraumático (TEPT) presenta una prevalencia en soldados norteamericanos de entre el 12 % y el 30 %. En Colombia se desconoce este indicador, pero algunas pistas indican que la cifra puede llegar a ser significativa si se tiene en cuenta que “los niños que viven en municipios donde han sucedido confrontaciones armadas tienen 19 veces más probabilidad de sufrir TEPT bélico que los niños de municipios no expuestos”, de acuerdo con un artículo publicado en la revista Terapia Psicológica en 2011.

“Lo traumático en la vida de una persona tiene que ver con un hecho inesperado frente al cual no se puede reaccionar y que genera miedo, indefensión e impotencia”, explica el investigador, quien precisa que después de estudiar a fondo el tema es posible tener otra percepción de los militares como personas de carne y hueso que también sufren.

Desde el punto de vista psicoanalítico, un trauma supera la capacidad del individuo de tolerar, controlar o elaborar eventos o sucesos. Un trauma puede sobrevenir en medio de situaciones en las que está en riesgo la vida o se es testigo de un determinado episodio. En estos casos, el sujeto tiene dificultades para reaccionar e integrar la experiencia de forma consciente.

El estrés hace parte de la vida de las personas, pero es mediante las relaciones interpersonales, primero con el núcleo familiar y después con otros grupos sociales, como los individuos aprenden a reaccionar y a protegerse ante situaciones potencialmente traumáticas.

Después de realizar gestiones en la Clínica de la Policía en Cali, Vallejo logró interesar a la institución para indagar más por el dolor psíquico de los policías que por las posibles fallas que pudiera presentar el organismo policial en cumplimiento de su misión constitucional. Este argumento fue definitivo para que se autorizara la realización del estudio “Efectos de la psicoterapia de grupo en militares con estrés postraumático producto del conflicto armado”.

Inicialmente, el grupo de investigación revisó 200 casos, de los cuales seleccionó 40 sujetos. De ellos, finalmente se escogió una muestra de 7 hombres y una mujer, con edades entre los 18 y los 45 años, con quienes se adelantó un proceso de terapia de grupo de 24 sesiones.

El profesor Vallejo Samudio recuerda que, desde la Primera Guerra Mundial, psicólogos y psiquiatras comenzaron a interesarse por los traumas derivados del conflicto. WilfredBion fue el primero en trabajar con las secuelas que deja en los militares un conflicto bélico. De igual forma, Joseph Pratt trató mediante terapia de grupo a varios tuberculosos, y notó resultados positivos cuando los pacientes hablaban acerca de los síntomas de la enfermedad y de los efectos de los medicamentos que se les suministraban.

De acuerdo con el profesor Vallejo Samudio, la psicoterapia de grupo es una de las técnicas más utilizadas para tratar el estrés postraumático, ya que compartir vivencias similares permite reelaborar experiencias traumáticas a partir, no solo de experiencias propias, sino también de otros miembros del grupo.

En la metodología de la investigación se aplicó, antes y después del proceso terapéutico, un cuestionario que evaluaba 17 síntomas de TEPT y 5 categorías asociadas: culpa sobre los actos cometidos u omitidos, culpabilidad por haber sobrevivido, reducción de la conciencia de lo que lo rodea, desrealización y despersonalización. Según el investigador principal, los beneficios de la psicoterapia de grupo en policías con TEPT fueron evidentes.

La confianza en el otro

Si se parte del hecho de que la crueldad humana tiene alcances insospechados en escenarios de conflicto, lo que se ha visto en países como Ruanda o la antigua Yugoslavia, cabe afirmar que solo la confianza en otro ser humano puede ayudar a superar los traumas derivados de la guerra.

Para Vallejo, la terapia de grupo ayuda a reducir los niveles de angustia, a la vez que representa un espacio seguro para el paciente. “Es normal que en esa interacción con el otro se compartan síntomas comunes, por ejemplo, sueños recurrentes sobre la escena traumática que se presentan cuando no se han elaborado las angustias, miedos y fantasías de forma consciente”, precisa.

Considera, además, que “verbalizar repara y contarle a un par hace que se recobre la confianza, pues se advierte que las personas son mejores de lo que inicialmente se pensaba. Es también una forma de pensarse y resignificarse de una manera diferente”, agrega.

Cuando se habla de TEPT en soldados, un referente histórico que ha sido motivo de debate público en Estados Unidos es la guerra de Vietnam. Algunos veteranos de dicho conflicto tuvieron problemas con las autoridades debido a factores como la falta de reconocimiento, sentimientos de abandono y desigualdad, así como otros propios del nivel de desarrollo (adolescencia), según señalan Vallejo y la investigadora asociada Lina María Terranova.

En Colombia, se recuerda el caso de Campo Elías Delgado Morales, excombatiente de Vietnam, quien el 4 de diciembre de 1986 dio muerte a 23 personas en Bogotá, en un episodio registrado por los medios como “la masacre de Pozzetto”. El escritor Mario Mendoza recreó este episodio en su libro Satanás, posteriormente llevado al cine por Rodrigo Guerrero y AndiBaiz.

Vallejo y Terranova explican que algunos veteranos encuentran que no encajan de nuevo en sus vidas, y sienten “que han perdido su poder, importancia, significado y los roles que desempeñaban antes de la guerra, así como las actividades que desarrollaban a nivel social”.

Como se dijo antes, no existe certeza sobre el grado de prevalencia del TEPT en combatientes colombianos, por lo que se hace necesario tener en cuenta, en un panorama de posconflicto, la  importancia de profundizar en este tema.

La psicoterapia en el tratamiento del TEPT busca conseguir la simbolización, es decir, “poner las experiencias traumáticas en un orden simbólico, y llevar al paciente a un tiempo y espacio distintos al presente, que le permitan recordar el suceso sin revivirlo”.

En el caso de la psicoterapia en grupo en el tratamiento de excombatientes, la interacción con otros permite el restablecimiento de las relaciones interpersonales afectadas por el trauma. Igualmente, es importante la superación del miedo a hablar, ya que ser escuchado y comprendido por otros contibuye a restaurar el sentido de alivio y humanidad.

Vallejo observó que los pacientes de la Policía sometidos a psicoterapia de grupo pudieron mejorar significativamente las relaciones con sus propias familias y con sus colegas de la institución. Así mismo, dejaron el “temor al uniforme”, como se detectó al comienzo del tratamiento. “Era normal que los sujetos comentaran cómo se habían alejado de sus amigos y de los lugares que frecuentaban antes de la experiencia traumática”, señala el investigador.

Quizás una de los cosas más significativas producto de la psicoterapia en grupo fue el deseo de los pacientes de querer cambiar, por lo que Vallejo insiste en la necesidad de ayudar a las personas involucradas en el conflicto a elaborar sus traumas.

La investigación concluye, entre otras cosas, que la psicoterapia en grupo para el tratamiento del TEPT ayuda a los sujetos a recuperar su salud mental y a restablecer las habilidades perdidas o deterioradas a causa de un evento traumático, aunque no se considera suficiente por sí sola, ya que el trastorno comprende todo un proceso complejo que requiere de un tratamiento específico y multidisciplinario que dependerá de cada caso en particular.

De hecho, el investigador principal aclaró que factores como la tendencia de los pacientes a querer sacar provecho de su situación clínica, en aras de obtener indemnizaciones por parte de la Policía, no permitió confrontar de manera objetiva los cambios en la sintomatología. A pesar de que se le explicó al grupo que no se expediría ningún tipo de certificación sobre el tratamiento, fue evidente la intención de algunos de obtener ventajas. Para Vallejo, habrá que tener esto en cuenta al momento de determinar alguna política pública para el tratamiento del TEPT en excombatientes.


Para saber más:
  • » Vallejo, A. (2011). “Cambios sintomáticos en policías con estrés postraumático y psicoterapia de grupo”. Terapia Psicológica 29 (1): 13-23. Disponible en: https://goo.gl/K01Pyr. Recuperado en: 10/01/2015.
  • » Vallejo, A & Terranova, L (2009). “Estrés postraumático y psicoterapia de grupo en militares”. Terapia Psicológica 27 (1): 103-112. Disponible en: https://goo.gl/AgynO8. Recuperado en: 10/01/2015.

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¿Qué hay de nuevo?

¿Qué hay de nuevo?

Formar para investigar

Estudio demuestra la necesidad de apoyar los semilleros de investigación existentes en la Universidad Javeriana y promover la creación de nuevos espacios para vincular estudiantes a la investigación.

Por: Daniela Abella Afanador | Fotografía por: Guillermo Santos

Los jóvenes investigadores han demostrado que pertenecer a un semillero de investigación de la Pontificia Universidad Javeriana implica un alto grado de compromiso y expectativa por ser parte de la reflexión y generación de nuevo conocimiento. En este contexto, la Universidad enfrenta un reto importante en su esfuerzo permanente de búsqueda de la excelencia para promover el desarrollo de las competencias investigativas en estos espacios.

Los semilleros empezaron a formarse en 1998 en la Javeriana. El primero fue el de Ciencia de la Información, Sociedad y Cultura, de la Facultad de Comunicación y Lenguaje; y en 2000, surgió el semillero del Instituto de Errores Innatos del Metabolismo. De acuerdo con un reciente estudio, en 13 facultades existen 49 semilleros de investigación, lo cual corresponde al 76 % del total facultades de la institución.

Las que cuentan con un mayor número de estos espacios son Ciencia Política y Relaciones Internacionales (8), Psicología (7), Ciencias (5) y Ciencias Sociales (4). En ellas se concentra el 55% del total de semilleros de la Universidad. La creación de estos espacios, en el 43% de los casos, fue iniciativa de los docentes y en el 26%, de los estudiantes; el resto han sido impulsados por los propios programas académicos o de asignaturas específicas.

Estos son algunos de los resultados del “Informe de caracterización de semilleros de investigación de la Universidad Javeriana”, liderado por la psicóloga Angélica Paola Torres y la economista Angélica María Quiroga, del Centro de Proyectos para el Desarrollo (Cendex).

Las investigadoras proponen generar espacios en el plan de trabajo de los docentes para que puedan dedicarse a ser tutores de los estudiantes en los semilleros. Además, aumentar los recursos para el desarrollo de actividades como viajes, reuniones, trabajo de campo, entre otras, y fortalecer la conexión entre el trabajo de los semilleros y otros espacios de investigación. Por último, al ser esta una actividad extracurricular, consideran que el recibir un incentivo académico podría motivar la vinculación o permanencia de estudiantes en los semilleros.

Historia de la televisión en el suroccidente: se amplía registro digitalizado
Por: Jorge Manrique Grisales

Con cerca de cinco mil registros digitalizados, procedentes de periódicos y documentos públicos y privados sobre la historia de la televisión en Cali, el Archivo Histórico Digital de Medios del Suroccidente Colombiano (Comhistoria) se incorporará, a partir de este año, al Centro de Recursos Académicos de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali (CRAI).

Comhistoria nació en 2009 como parte de un proyecto de investigación. Posteriormente la iniciativa se enriqueció, tanto en alcance regional como en periodos estudiados, y con el tiempo llegó a cubrir información procedente de colecciones de Popayán y Pasto.

El proyecto gira en torno a dos consideraciones básicas: la necesidad de desarrollar historias de la comunicación desde las regiones, para posibilitar estudios comparativos, dado el predominio de referentes “centrales” en la historia de
procesos y medios de comunicación en Colombia; y contribuir a la conformación de bases documentales accesibles, diversificadas y pertinentes para la investigación histórica sobre comunicación en el país.

Se espera crear, alrededor de Comhistoria, una comunidad de usuarios con intereses en la investigación de procesos históricos relacionados con los medios de comunicación. Actualmente, el repositorio se encuentra alojado en uno de los servidores de la Javeriana Cali y funciona en la plataforma Space de acceso gratuito. Puede consultarse en https://comhistoria.javerianacali.edu.co/xmlui/page/inicio.

Rectificación

La revista Pesquisa informa a sus lectores que en la edición 25, correspondiente a septiembre-noviembre de 2013, omitió el nombre del investigador Javier Mauricio Fajardo Romero, en la noticia sobre la obtención de la patente por la herramienta de corte para los trabajadores del sector floricultor acorde con las características de la población colombiana. Estas tijeras resultaron del trabajo de grado de Fajardo y Jorge Enrique Córdoba, en ese entonces estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Javeriana. Pesquisa da crédito a uno de sus inventores, el maestro en diseño industrial (MDI) Javier Mauricio Fajardo Romero, quien actualmente reside en México D. F., donde trabaja en proyectos relacionados con ecodiseño y energías renovables, después de haber terminado su Maestría en Diseño Industrial en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

Ecografía y vitamina del complejo B para prevenir anomalías congénitas

Ecografía y vitamina del complejo B para prevenir anomalías congénitas

Tan simple como saber que el ácido fólico —una vitamina del complejo B— reduce la posibilidad de anomalías congénitas durante las primeras semanas del embarazo, es que el sistema de salud en Colombia tiene la posibilidad de cambiar la historia de ese 2 % de nacimientos en los que se presentan malformaciones.

Todo es cuestión de promover el consumo de la vitamina en las mujeres en edad reproductiva, es decir, prevenir los casos, y de hacer seguimiento a los nacimientos con malformaciones, esto es, devolverse en
el tiempo hasta el momento en que a las madres les tomaron una ecografía. Algo tan corriente puede convertirse en la clave para determinar frecuencia y antecedentes de patologías como espina bífida, cardiopatías, hidrocefalias o casos de labio leporino y paladar hendido.

Si se prepara mejor al personal encargado de tomar y valorar las ecografías obstétricas, podría elevarse la tasa de detección de anomalías y, de esta forma, preparar también a los padres y al personal médico para saber cómo actuar, procurando a la vez una mejor calidad de vida para el nuevo ser que llega al mundo con discapacidades. Incluso, se podría intervenir quirúrgicamente al feto en el propio útero de la madre, para corregir algunas de estas patologías que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), pueden tener un origen genético —defectos de nacimiento—, infeccioso —cuando la madre ha sufrido enfermedades como la sífilis o la rubeola durante el embarazo—, o ambiental —cuando ha estado expuesta a pesticidas o fármacos—, entre otros.

Esto se desprende de la investigación desarrollada en diez hospitales de tercer nivel de Bogotá y dos de Cali, en donde se realiza vigilancia epidemiológica de defectos congénitos. Se analizaron 76.155 nacimientos con base en la metodología del Estudio Colaborativo Latinoamericano de Malformaciones Congénitas (ECLAMC).

Hacia una política pública

La médica especializada en Genética Médica y en Bioética e investigadora de la Universidad Javeriana Cali, Paula Margarita Hurtado, explica que en Bogotá este sistema de vigilancia epidemiológica, instaurado desde el año 2000, ya fue elevado a la categoría de política pública y hoy se cuenta con mejores herramientas para la detección y el tratamiento de anomalías congénitas. En Cali comenzó a aplicarse en 2010. “La reducción de la mortalidad infantil y materna figura entre los objetivos del milenio y, en el caso de Colombia, de acuerdo con el DANE, los defectos congénitos están entre las principales causas de muerte. De allí la importancia de establecer un eficiente sistema de vigilancia, pues no es un problema que se trata como si fuera una infección”, puntualiza.

Un adecuado diagnóstico contribuye a encontrar los casos y a establecer posibles factores de riesgo, gracias a los cruces de información que pueden hacerse si hay seguimiento y sistematización. En el caso de Cali, los 365 días del año el Grupo de Investigación en Ciencias Básicas y Clínicas de la Salud registra y revisa la información sobre nacimientos con malformaciones en las clínicas Versalles y Comfenalco. En Bogotá, la Secretaría de Salud, en conjunto con la Pontificia Universidad Javeriana,  asumió el programa de vigilancia y lo aplica en todos los hospitales de la ciudad.

Como resultado, el estudio adelantado en los hospitales de Bogotá y Cali arrojó un índice de detección de anomalías congénitas del 31,45 %, catalogado como bajo por los investigadores si se tiene en cuenta que, en un estudio desarrollado en 18 centros asistenciales de América Latina, este mismo índice fue del 56,3 %.

“La baja tasa de detección evidencia la necesidad de mejorar la calidad de la ecografía para tener mayor sensibilidad, para un diagnóstico prenatal adecuado que contribuya a la disminución de la morbimortalidad y que permita realizar una mejor atención del recién nacido con malformaciones”, señala una de las conclusiones del estudio.

La vitamina que reduce riesgos

Durante el Primer Encuentro Nacional de Integración y Promoción sobre el Ácido Fólico realizado en 2014, en la sede de la Universidad Javeriana de Cali, los investigadores Hurtado e Ignacio Zarante, junto con la pediatra costarricense Adriana Benavides, mostraron la importancia de trabajar en campañas de promoción del consumo de ácido fólico en mujeres en edad reproductiva.

En el encuentro se utilizó la metáfora de la flor diente de león que se deshace con solo soplarla, para ilustrar la fragilidad del ser humano en las primeras cuatro semanas de gestación, cuando se forman el cerebro y la columna vertebral. “Una tableta de ácido fólico ayuda a prevenir varias malformaciones y, especialmente, hasta un 70 % de defectos graves del cerebro y la espalda”, se lee en uno de los afiches que se distribuyeron en distintos centros asistenciales de la capital del Valle del Cauca, como parte de la campaña de concientización que iniciaron el Grupo de Investigación y la Secretaría de Salud de Cali.

Hurtado precisó que alimentos como el arroz, el azúcar y la harina pueden haber sido fortificados con ácido fólico, información que es importante que conozcan las mujeres en etapa preconcepcional.

Siempre es mejor prevenir

Para los investigadores son necesarias también la capacitación y la modernización de los equipos con los que se realizan las ecografías. “Se deben generar protocolos de vigilancia que certifiquen la calidad de la ecografía, teniendo en cuenta que hay que usar un equipo de alta tecnología, contar con tiempo suficiente que permita la exploración completa del feto y tener profesionales entrenados para la realización de dicho examen, con el fin de obtener estándares que permitan mejorar la tasa de detección”, recomienda el estudio. También propone ofrecer orientación a la familia para controlar los factores de riesgo y, en caso de diagnosticar una anomalía, procurar que la atención del parto sea en un nivel de alta complejidad

Problemas asociados a síndromes cromosómicos, como los de Patau, Turner y Down, presentaron una alta tasa de detección por medio de las ecografías analizadas por los investigadores en las dos ciudades colombianas. No sucedió lo mismo con anomalías en las extremidades (sindactilias, polidactilias y amputación de miembros). “El pronóstico de un paciente cambia si se interviene bien y por eso es importante contar con la información necesaria que ayude a disminuir la discapacidad”, señala Hurtado.


Para saber más:»

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Diana Marcela Palma García

Diana Marcela Palma García

A Diana Marcela Palma García siempre la retaron las cosas que implican   grandes revoluciones en el pensamiento. Puede sonar extraño, pero quizás por eso se le midió al fútbol y, durante el tiempo que fue estudiante de Psicología en la Javeriana de Cali, pateó muchos balones en su equipo femenino. Esta forma particular de ver la vida la llevó a hacerse muchas preguntas durante su recorrido académico y a terminar involucrada en temas de gran impacto y transformación social, como lo pregonó el psicólogo jesuita Ignacio Martín Baró, asesinado en El Salvador en 1989.

“En el fútbol persiste aún una mirada de género y eso para mí fue un reto como mujer. Es, además, algo cotidiano y como muchas otras cosas genera pasión… Por eso, como joven investigadora siempre he procurado hacerme preguntas que me obliguen a pensar, me apasionen y me pongan en la senda de sacar buenos productos”, señala esta joven perteneciente al Grupo de Medición y Evaluación Psicológica de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.

Pero el problema de investigación de esta caleña de 22 años no se sitúa precisamente en las estrategias para hacer goles, sino más bien para evitarlos en temas como la salud sexual, que aún permanecen bajo un manto de incertidumbre en una sociedad donde escasea la cultura de la prevención. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el VIH afecta a 35 millones de personas en el planeta. Más que la cifra, el tema preocupa a nivel de políticas públicas para evitar que se incremente el número de dos millones y medio de seres humanos que cada año contraen esta enfermedad.

Dos artículos publicados en revistas indexadas y una ponencia internacional evidenciaron la necesidad de generar un programa de intervención en mujeres universitarias
no heterosexuales, que silenciosamente engrosan las estadísticas del VIH y, en general, de las enfermedades de transmisión sexual. Dichos productos derivaron de su trabajo de investigación de pregrado y de su participación en el proyecto “Tramas de acción y de sentido en la percepción de riesgo de VIH en jóvenes universitarios en la ciudad de Cali”. Colciencias, entidad que financió el proyecto que fue desarrollado en alianza con la Universidad del Valle, decidió aprobar la continuación de su programa de intervención como joven investigadora para la vigencia del 2015.

“En mi trabajo de grado logré afinar una metodología de carácter cualitativo en torno a la percepción de riesgo en la población objetiva de la investigación, que se invisibiliza bajo la falsa creencia de que ser mujer y ser homosexual no implica riesgo de VIH”, explica.

Comprobó que en la población estudiada no existen mecanismos de prevención ni tampoco un empoderamiento en materia de derechos sexuales, que permitan entender que el VIH no es un problema que afecte solo a trabajadoras sexuales o a mujeres embarazadas que pueden contagiar a su hijo, como se pensaba en los años ochenta. “Entender el asunto como una cuestión de derechos humanos y derechos sexuales permitió avanzar en el propósito de construir un programa de intervención en salud pública más incluyente”, precisa.

La interacción con los grupos objetivos de la investigación también hizo posible el diseño de campañas que hoy hacen parte de la información que el Centro de Bienestar de la Universidad del Valle brinda a sus estudiantes sobre el riesgo de contagio en población femenina no heterosexual.

El programa de intervención diseñado por la investigadora javeriana incluye información sobre el uso de elementos existentes en el mercado adaptados a las prácticas sexuales, que disminuyen el riesgo y permiten generar una nueva conciencia sobre el autocuidado y el cuidado del otro. Por esa razón, Diana Marcela piensa que aún hay actores sociales que deben ser más activos, como las entidades prestadoras de salud, los fabricantes de preservativos y las escuelas de medicina y psicología.

A futuro, quiere centrarse en los estudios de género y la sociología, campos desde los cuales espera seguir haciendo aquello que la apasiona tanto como el fútbol: investigar y profundizar en temas que contribuyan a la transformación de la realidad social.


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Información clasificada para convivir con los temblores

Información clasificada para convivir con los temblores

A las 4:06 de la mañana del 15 de noviembre de 2004, los caleños se despertaron por un temblor de tierra que se originó en el océano Pacífico, a 400 kilómetros de la capital del Valle del Cauca. La onda sísmica se desplazó a 5.000 metros por segundo, atravesó la cordillera Occidental y, al llegar al valle geográfico del río Cauca, removió durante 22 segundos el suelo donde se asienta una ciudad habitada por 2.500.000 habitantes.

Lo curioso del fenómeno es que “no se originó en Cali, pero sí le causó daño”, como anota el investigador Alberto Benavides Herrán, quien, en su oficina de la Universidad Javeriana, tiene un póster con el mapa y los datos del mencionado sismo, realizado por el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés). Más extraño aún es que los mayores daños se concentraran en 25 edificios y 6 clínicas de tercer nivel localizadas sobre la carrera 9.ª y la avenida Guadalupe, donde el sismo alcanzó una magnitud mayor a la registrada por los sismógrafos (6,7 en la escala de Richter).

Tanto el profesor Benavides como su colega de la Universidad del Valle y actual director de la Red Sismológica del Suroccidente Colombiano de la Universidad del Valle (Red SW), Elkin de Jesús Salcedo, explican que la porosidad del suelo en esa parte de la ciudad, originada en los procesos de sedimentación de la cuenca del río Cañaveralejo, hicieron que el suelo se “licuara” con la onda que viajó en línea recta desde Pizarro, en el departamento del Chocó.

Este sismo hace parte de una base de datos trabajada por investigadores de las dos universidades que recoge 6.945 eventos telúricos registrados entre 1993 y 2010 en un área geográfica que incluye los departamentos de Cauca, Nariño, Valle del Cauca y Chocó, y se interna en el océano Pacífico, donde las placas tectónicas de Nazca y Suramérica interactúan de forma permanente.

Con estos datos, Benavides y sus colegas pusieron a dialogar las principales variables que intervienen en la ocurrencia de un sismo. El proyecto puede observarse claramente en un mapa realizado por capas en el que aparecen las fallas geológicas que atraviesan el área objeto del estudio, y los diversos tipos de sismos clasificados por clusters o grupos de acuerdo con sus magnitudes, profundidades y energía liberada.

Las cicatrices de la tierra

Es importante aclarar que los sismos en esta parte del planeta se originan principalmente por dos factores: la actividad tectónica que tiene también una relación directa con el vulcanismo y las fallas geológicas. “Las fallas son como costuras de la tierra que se mueven durante un terremoto. La famosa falla de Romeral que atraviesa el país de sur a norte es la responsable de los terremotos más grandes de los últimos tiempos, como los de Popayán, Armenia, Pereira, Páez (Cauca) y Murindó (Chocó)”, precisa el profesor Benavides.

A simple vista, se pueden observar estas “cicatrices” de la tierra en zonas como el lago Calima, donde el profesor Benavides programa periódicamente laboratorios con sus estudiantes de ingeniería. También son visibles los daños que el movimiento de las fallas ocasiona en las carreteras, particularmente en temporadas invernales.

“Lo que no se ha movido en el último millón de años ya se queda así, pero aquellas partes de la tierra que muestran actividad en ese lapso seguirán moviéndose, y las fallas geológicas permiten apreciar cómo son esos acomodamientos del planeta”, puntualizó el investigador de la Universidad Javeriana.

Ocuparse de la catalogación de los sismos, sus características y su relación con el sistema de fallas geológicas constituye el corazón de la investigación denominada “Reconocimiento de patrones espaciales sísmicos en el suroccidente colombiano”, desarrollada por un grupo interdisciplinario conformado por un físico, ingenieros electrónicos, geofísicos y un topógrafo de las universidades Javeriana y del Valle.

Este equipo de investigadores construyó un algoritmo que permite reconocer en el territorio estudiado enjambres de sismos mediante la utilización de herramientas estadísticas y métodos probabilísticos. Esta metodología identifica patrones con los cuales se agrupan sismos de similares características en algunas áreas de la zona estudiada.

Anteriormente, explica el profesor Benavides, la interpretación de la actividad sísmica dependía de quien operaba un sismógrafo. La organización y sistematización de la información fue el gran desafío del proyecto, tal como quedó consignado en un artículo publicado por los investigadores en la revista Computers & Geosciences en julio de 2013.

Como parte de los resultados de la investigación, se confirmó la presencia de sismos de similares características (enjambres) en zonas de los departamentos del Cauca, Valle del Cauca, Quindío, Tolima y Chocó.

Gracias a investigaciones como esta, se puede aprovechar mejor la información que todos los días se origina en el monitoreo que desde 24 estaciones realiza la Red SW en el suroccidente del país.

Amenaza y vulnerabilidad

La investigación ofrece una información relevante para tomar buenas decisiones en materia de construcción de obras de ingeniería. El profesor Benavides explica que las fallas geológicas y la ubicación geográfica en la zona de influencia del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico implican una amenaza. “Es sencillamente lo que hay y eso no lo podemos cambiar”, afirma. Sin embargo, también existe la variable de vulnerabilidad en la que el hombre sí tiene injerencia. “Aquí cuentan las buenas y malas decisiones que toman los ingenieros. Eso incrementa o disminuye el grado de vulnerabilidad de las obras”, agrega.

De esta manera, la información generada por el proyecto de investigación sirve no solo para evaluar los factores de amenaza y vulnerabilidad en obras de ingeniería sino que también es una herramienta importante para los planes de ordenamiento territorial (POT). “Muchas veces no se entiende la importancia de esta información y no se ajustan las normas de sismorresistencia en los distintos municipios”, explica el profesor Elkin de Jesús Salcedo, de la Universidad del Valle.

A su vez, el profesor Benavides indica que “un edificio es como un péndulo invertido, y en su construcción es necesario aplicar el conocimiento técnico sobre sismorresistencia con todas las implicaciones éticas que esto tiene… Los ingenieros no construyen sobre el vacío, y todo lo que hacen afecta a las personas”.

Considera que en toda construcción se deben tener en cuenta los estudios de suelos, las aceleraciones máximas y la historia sísmica del terreno, así como los factores de diseño, calidad de los materiales y, sobre todo, recordar la responsabilidad de los ingenieros en las obras que construyen.

El reforzamiento de los nueve edificios que se vieron gravemente afectados por el sismo del 15 de noviembre de 2004 en Cali tardó varios años. La dolorosa lección quedó allí para los constructores y las autoridades que autorizaron construcciones de más de cuatro pisos en suelos de arcillas contracto-expansivas. La información sobre patrones sísmicos es precisamente una herramienta para tomar buenas decisiones en lugares del planeta, como este, donde los temblores son algo corriente.


Para saber más:
» Benítez, H., Flórez J. F., Puque, D. P., Benavides, A., Baquero, O. L. & Quintero, J. (2013). “Spatial Pattern Recognition of Seismic Events in South West Colombia”. Computers & Geosciences 59: 60-77.

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La música que ayudó a descubrir la cultura política en jóvenes de Aguablanca, en Cali

La música que ayudó a descubrir la cultura política en jóvenes de Aguablanca, en Cali

La música nos libera y desestresa
nuestra alma,
nos ayuda a ser felices y también
nos da la calma.

Nos alivia las tristezas y también los sinsabores
que nos da esta vida dura pero somos ganadores.

Le doy gracias a Diosito por llevarme
tan derecho,
expresando lo que siento tan dentro
de mi pecho.

Siento como si volara en el espacio
más profundo.

Cuando toco mi guitarra es lo más grande de este mundo…

Letras como esta, montadas en ritmos urbanos como el hip hop y el rap, cuentan cotidianidades y tensiones que los investigadores de la Javeriana tuvieron oportunidad de caracterizar y contrastar con los muchachos del barrio El Vallado, que apostaron por la expresión artística como su forma de dimensionar lo comunicativo y lo político.

El proyecto denominado “Sin fronteras: procesos de comunicación y cultura política en la comuna 15 de Cali” tuvo antecedentes desde 2010 en el curso de Comunicación y Ciudad. Posteriormente, en el segundo semestre de 2011, estudiantes y profesores de varias asignaturas de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Javeriana desarrollaron la metodología de aprendizaje-servicio trabajada, entre otras instancias, por la Oficina de Responsabilidad Social Universitaria de la Universidad Javeriana.

El reto comenzó por cambiar la percepción de actores sociales acostumbrados a ver proyectos de intervención en sus comunidades sin contraprestaciones claras. Por tal razón, la planeación del método y las actividades se realizaron desde los departamentos de Ciencias Sociales; Comunicación y Lenguaje; Ciencia Jurídica y Política, y Arte, Arquitectura y Diseño. A esta suma de esfuerzos se le denominó “Proyecto integrador” que, bajo la coordinación del profesor Camilo Adolfo Mayor, le tomó la temperatura social, comunicativa, expresiva y política a la comuna 15. Allí participaron en total 9 asignaturas, 11 profesores y 150 estudiantes de la Javeriana, seccional Cali.

La experiencia recogida y sistematizada sirvió como base para el proyecto de investigación liderado por el profesor Mayor y desarrollado durante 2012 con la participación de docentes y estudiantes de las carreras de Comunicación y Ciencia Política.

Un lugar para el intercambio de saberes

Los encuentros comenzaron en la sede del centro comunitario Abriendo Puertas. Posteriormente se construyó una cartografía social, denominada Caminando comuna 15, que sirvió para hacer un reconocimiento del terreno. Fronteras invisibles y sitios cargados de significados, buenos y malos, fueron compartidos por los jóvenes de la comuna y los estudiantes javerianos. La tarea sirvió para revisar y discutir esquemas y estereotipos, muchas veces reforzados por los medios de comunicación, en torno a las comunidades que habitan en el distrito de Aguablanca.

Para el investigador principal, el ejercicio no fue un simple encuentro de dos realidades: la de los universitarios y la de los jóvenes de la comuna. “Hubo reconocimiento mutuo, negociación y trabajo en equipo, pues había cosas que hacer y la confianza jugó un papel importante”, indicó.

De acuerdo con la memoria del proyecto realizada por el profesor Carlos Andrés Tobar Tovar, el barrio El Vallado se fundó en 1984. Sus primeras viviendas se construyeron por autoconstrucción, bajo la supervisión de estudiantes de último semestre de Arquitectura de la Universidad del Valle. En 1987 se dio al servicio de la comunidad la Escuela Enrique Olaya Herrera y en 1988 se inauguró la Unidad Recretiva El Vallado, donada por Colgate-Palmolive.

El Vallado hace parte del distrito de Aguablanca, sector del oriente de Cali fundado en 1972. Sus primeros barrios fueron fruto de procesos de invasión y urbanización ilegal por parte de personas de bajos recursos económicos procedentes de distintos sectores urbanos y rurales. Se calcula que el 30 % de los habitantes de Cali vive allí (cerca de 850.000 personas).

Gracias al apoyo internacional de la Comunidad Valenciana de España, desde 2011 se inició en El Vallado un proyecto para formar jóvenes en actividades como música, danza tradicional, deporte, lectura y escritura. De acuerdo con Gabrielle Belé, voluntaria del “Proyecto Valencia” y profesora de música del centro comunitario Abriendo Puertas, con esta iniciativa se busca “formar a los jóvenes como personas”, mediante dinámicas que exploran distintas dimensiones (sentimientos, emociones, empatía, asertividad y resolución de conflictos).

A través de estas actividades los jóvenes reflexionan sobre su propio proyecto de vida, “para reconocer de dónde vienen, sus fortalezas, debilidades, una misión y una visión que los alejen del conflicto violento y demás aspectos que dificultan la vida en comunidad”, precisa el coinvestigador Tobar Tovar.

La cultura política en Aguablanca

El objetivo general de la investigación se orientó a reconocer cómo los procesos culturales, mediados por la comunicación, inciden en la cultura política de los jóvenes de la comuna 15, teniendo como dispositivo metodológico la investigación de acompañamiento.

“Al comienzo los muchachos que iban al centro comunitario no tenían mucho interés en los temas que nosotros, los estudiantes de la Javeriana, les proponíamos. Cuando salió el tema de la música y la posibilidad de producir, entonces se dinamizó todo, y como ellos eran buenos con los instrumentos, comenzaron a contar sus cosas a través de canciones”, recuerda el estudiante José Bayardo Betancourt, quien también participó en la sistematización de la experiencia investigativa.

Por su parte, la estudiante de Comunicación Luz Saray Mosquera Aragón, quien también hizo parte del equipo investigador, consideró que lo observado con los jóvenes de El Vallado refleja la tesis del investigador y crítico de televisión Omar Rincón, en el sentido de que estamos pasando de una sociedad de masas a una “sociedad masiva de expresión”, de la mano de las tecnologías de la información y la comunicación, “que les han dado voz a los creadores musicales…”.

En un artículo titulado “Consumo cultural y creación musical juvenil: el caso del grupo musical Alto Volumen”, publicado en el número 2 de la revista Cuaderno Javeriano de Comunicación, la estudiante precisa que a través de la música los jóvenes “no solo expresan un punto de vista sobre asuntos sociales, económicos y políticos, sino que también producen una vía para la exposición pública de sus identidades culturales”.

Cafépolis fue el espacio de encuentro y debate creado por todos los participantes en el proyecto. Unas veces las reuniones se hacían en el centro comunitario y otras, en la Javeriana. Desde allí se generó un nuevo sentido de lo político a través de formas emergentes de comunicación que se centraron en narrar la realidad que viven los jóvenes de Aguablanca a través de la música, el baile, la escritura y las experiencias con tecnología en el Laboratorio de Comunicación de la Javeriana.

Se comprobó, entre otras cosas, lo señalado por Germán Rey: “mientras la política deja de estar en el centro, la comunicación adquiere toda la centralidad en la vida social”. En otras palabras, la construcción de una cultura política y de un sentido de lo público pasa, en los jóvenes, primero por la comunicación y las formas expresivas para contar su propia realidad. “A ellos no les interesa la política partidista… les interesa lo que les pasa en su cotidianidad y fue por eso que se pusieron a hacer canciones sobre diversas cosas”, indicó el profesor Camilo Mayor.

Los aprendizajes

Los programas de Comunicación y Ciencia Política coordinaron sus asignaturas de Comunicación y Ciudad, orientada por el profesor Camilo Mayor, y Comunicación y Política, a cargo de la profesora Adriana Londoño, para trabajar sobre el terreno con los jóvenes de Aguablanca. De esta manera se produjeron y direccionaron los discursos juveniles hacia formas expresivas que dieron origen a varios trabajos de grado y a la producción de un CD musical titulado Gracias, la hipermedia Sin Fronteras, un videoclip sobre una canción del grupo Alto Volumen, un video documental sobre la vida de uno de los jóvenes de la comuna 15 y un boletín impreso que circuló en la comunidad con el mismo nombre del espacio de encuentro, es decir, Cafépolis, con una frase complementaria: Nuestro diario vivir. Los estudiantes de la Javeriana participaron también como productores de estas piezas y contaron en todo momento con el concurso de los jóvenes de El Vallado.

Para Camilo Mayor los aprendizajes del proyecto pasan por aspectos como la imagen de la academia, en este caso de la Javeriana, frente a los líderes comunitarios, pues no solo se recogió y procesó información valiosa, sino que se compartieron experiencias y productos comunicativos que se presentaron públicamente. De igual forma, agregó que con esta experiencia se reconoció la importancia de tender redes académicas comunitarias para un mejor reconocimiento de las realidades que se viven en distintos sectores de la ciudad.


Para saber más:
» “Procesos de comunicación y cultura política”. (2012). Sin Fronteras (hipermedia). Disponible en: https://proyectos.javerianacali.edu.co/comuna15/. Recuperado en: 10/02/2014.» Tobar, C. (2013). “Procesos de comunicación y cultura política en la comuna 15 del distrito de Aguablanca: una investigación de acompañamiento con una comunidad que asiste a un centro comunitario del oriente caleño”. Cuaderno Javeriano de Comunicación 2: 7-22.

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Diseño e ingeniería para la inclusión

Algún día, quizás no muy lejano, los productos de apoyo a la movilidad alcanzarán la meta de que las personas en situación de discapacidad motora de sus miembros inferiores logren caminar. No es un cuento de ciencia ficción, sino el sueño de los grupos de investigadores, que viene avanzando poco a poco con su trabajo y que, quizás muy pronto, será realidad.

Y esta realidad les servirá aproximadamente a los 600 millones de personas, es decir, del 7 al 10% de la población mundial, que según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) viven en situación de discapacidad. El 80% habita en países en vía de desarrollo. En el caso de Colombia, específicamente en el Valle del Cauca, según el censo realizado en 2001 por un grupo de profesoras de la Escuela de Rehabilitación Humana de la Universidad del Valle, la prevalencia de la discapacidad es del 8%. En Cali oscila entre el 8 y el 10%.

Además, como lo afirma el profesor Jaime Aguilar, que pertenece al Grupo de Automática y Robótica, del Departamento de Electrónica y Ciencias de la Computación de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, el “coctel” producido por la pobreza, la violencia y la discapacidad hace que este grupo humano sea cada vez más vulnerable.

Algo más que encontró el grupo, dice el profesor Aguilar, y no menos importante, es que el espacio urbano fue diseñado y sigue, en muchos casos, diseñándose de espaldas a la realidad de las personas en situación de discapacidad. Así, debe buscarse lo que se conoce como diseño universal, que procura que no solo estas personas sino todos los ciudadanos puedan beneficiarse de las rampas, los andenes más espaciosos, el transporte confortable y las edificaciones inteligentes.

Este fue el contexto en el que surgió el proyecto de investigación del Grupo de Automática y Robótica, financiado por Colciencias y liderado por los profesores Jaime Aguilar, Adriana Mora y Manuel Valencia,de la Universidad Javeriana de Cali; María N. Hurtado, Arlex Leyton y Cristian Cha- morro, de la Universidad del Valle, y María Carmen González, de la Universidad Poli- técnica de Valencia, quienes contaron con la asistencia de las diseñadoras Diana Isabel Riveros y Claudia Sandoval, y de los ingenieros Manuel Martínez, Carlos Quiceno, Carlos Peña y Andrés León.

Lo primero que se destaca de este grupo es su carácter interdisciplinario, pues en él participan profesionales de ingeniería electrónica, ingeniería industrial, ingeniería mecánica, diseño industrial, terapia ocupacional y psicología. En su etapa inicial, este esfuerzo colectivo buscó diseñar una silla de ruedas que respondiera a las necesidades de los usuarios, que tuviera en cuenta su realidad, y que estuviera concebida según los más recientes lineamientos para tratar la discapacidad.

El equipo de trabajo concibió el diseño de la silla según las nuevas disposiciones de la OMS y la teoría de Bronfenbrenner sobre la ecología del desarrollo humano, asegura el profesor Aguilar. La OMS transformó la manera de concebir la discapacidad a través de la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), que propone un enfoque biopsicosocial y ecológico. En este modelo, la discapacidad se entiende como un problema del entorno y no como un atributo de la persona. Este modelo se distancia del biomédico, que lo definía como el resultado de una enfermedad, trauma o condición de salud que requería del cuidado médico y de un tratamiento encaminado a la cura o cambio de conducta.

El grupo se propuso involucrar a los usuarios no solo en el desarrollo del producto, sino en su fabricación y mercadeo. Este modelo de inclusión laboral generaría empleo y ayudaría a disminuir los altos índices de desempleo que registran estos usuarios.

El proceso inicial constaba de dos partes: la creación del grupo interdisciplinario y la configuración del proceso de diseño. Para la primera parte, el profesor Aguilar propuso un modelo de interacción entre universidad, Estado y empresa. La segunda parte tenía, a su vez, dos fases, la creativa y la analítica.

Para la fase creativa del diseño, el equipo utilizó la teoría de solución de problemas inventivos (TRIZ), un modelo desarrollado en los años cuarenta en la antigua Unión Soviética, que consiste en un conjunto de herramientas para fomentar la invención. Dentro de este modelo se analiza el comportamiento de los productos en el tiempo, de forma similar a los seres vivos, asegura el profesor Aguilar. La fase analítica se llevó a cabo con la teoría del diseño axiomático, del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

De tal suerte que tras dos años de investigación, de trabajar con los modelos propuestos y con los usuarios (personas en situación de discapacidad y terapistas), y de realizar pruebas computacionales se llegó al diseño de esta silla de ruedas. Vale la pena aclarar que la silla es el primer eslabón de esta investigación, pues el fin último es desarrollar un producto que les permita caminar a los usuarios.

El prototipo de la silla cumple con varios requerimientos importantes. En primer lugar, no usa motor, pues este disminuiría la posibilidad de ejercitar los músculos de los miembros superiores, lo que podría poner en riesgo la salud. En segundo lugar, el modelo está diseñado para que quien usa la silla no dependa de otra persona, pues apunta a potenciar la autonomía. En tercer lugar, se tuvieron en cuenta los movimientos naturales que cualquier persona realiza en su vida diaria y, por último, se estableció que debería servir para hacer desplazamientos de ascenso, de tal manera que disminuyera el esfuerzo, en comparación con las sillas tradicionales.

Así, este prototipo combina función y forma. El grupo produjo una silla de ruedas ergonómica que se mueve con un sistema de palancas, para que el usuario siga teniendo actividad física. Además, este mecanismo de palancas cuenta con un sistema de cambios que facilitan los movimientos de subida. Todo ello, sumado a los materiales de alta calidad, ha dado como resultado una silla eficiente que pronto saldrá al mercado. El grupo cree que será el primer paso para que las personas en situación de discapacidad puedan llegar pronto a vencer la limitación o, por lo menos, a moverse con mayor eficiencia de la que alcanzan con los aparatos disponibles hoy en el mercado.

Actualmente, este grupo de investigación y la Escuela Politécnica Federal de Lausana, Suiza, realizan esfuerzos para diseñar productos que trabajen con señales neuronales, tomadas del cerebro o los músculos, y, según el daño que tenga el individuo, generar productos que favorezcan el desarrollo de las personas en situación de discapacidad. Quizás, con la ayuda de iniciativas como esta, muy pronto muchas personas podrán volver a caminar.


Para leer más…

» Grupo de Automática y Robótica. disponible en https://www.javerianacali.edu.co/grupos-de-investigacion/gar-grupo-de-automatica-y-robotica


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