Javier, disfruta el paisaje y de tu ciudad en el río

Javier, disfruta el paisaje y de tu ciudad en el río

“Nunca hubiéramos querido escribir estas palabras, pero hoy deseamos mantener vivo en la memoria a Javier Maldonado (1977-2019), nuestro ictiólogo, académico, profesor y amigo”. Esas fueron las palabras del equipo de Pesquisa Javeriana para homenajear a nuestro querido profesor javeriano quien falleció, a comienzos de marzo, en las aguas del río Vaupés mientras participaba en una expedición científica buscando peces amazónicos. Cumplía una de las labores que más le apasionaban, combinada con la exploración de las fuertes conexiones culturales de la gente amazónica con los ríos; uniendo el componente cultural con la ciencia.

Javier Maldonado trascendió la historia de la Pontificia Universidad Javeriana, incluso más allá de nuestras aulas y laboratorios. Dejó huella en el país. En su legado, a sus 42 años, se puede relatar los aportes brindados para declaratorias de nuevas áreas de protección en Colombia y países vecinos; su reflexión científica en torno a los efectos de las hidroeléctricas en los ecosistemas y ríos amazónicos; el liderazgo junto a investigadores de siete países de Latinoamérica y Europa del proyecto Amazon Fish, la base de datos más grande y robusta de información sobre biodiversidad de peces de agua dulce en la cuenca del Amazonas (con más de 12.000 registros de esas especies). En su haber académico, además de acompañar la formación de cientos de estudiantes de pregrado, maestría y doctorado, contó con más de 30 publicaciones científicas y el descubrimiento de 24 nuevas variedades de peces. Como se puede evidenciar, la pasión y el respeto por la vida en todas sus expresiones fueron su sello, así nos lo recordó su hermano Nelson.

También fue, según el Instituto Humboldt, un defensor del conocimiento abierto sobre la diversidad ictiológica del país y cientos de niños, niñas y pescadores agradecen su generosa enseñanza en cómo cuidar los peces nativos. Convencido de que la ciencia debe estar en conversación permanente con la comunidad, planteó innumerables críticas y reflexiones sobre el papel de los educadores en la construcción de una nueva Colombia y fue un aliado inconfundible en la democratización del conocimiento.

Su legado está cargado de entusiasmo y ética como profesional, investigador y ciudadano.

Contribuyó en la actualización del registro de nuestra biodiversidad con el depósito en el Museo Javeriano de Historia Natural de especies colectadas en lugares mágicos, inaccesibles debido al conflicto armado e increíblemente bien conservados. Estas perdurarán en nuestras Colecciones Biológicas de la Javeriana y en la historia y patrimonio natural de Colombia. Sus recuerdos y huellas seguirán esparcidos por la Universidad.

Y continúan los homenajes. La Fundación Natura sembrará dos árboles nativos en una de las reservas que tiene para su conservación a perpetuidad. Otra forma más de extender la vida de nuestro querido Javier. Igualmente, la Vicerrectoría de Investigación, para continuar su legado, propone que la línea de apropiación social del conocimiento de la revista Pesquisa Javeriana lleve su nombre en ese esfuerzo permanente por acercar a las personas de a pie a los nuevos conocimientos que se producen para transformar y construir país.

Finalizo con la invitación que nos hace Dimitri Forero, colega del Departamento de Biología, para recordarlo: “Javier era parte del río. Lo será siempre. Un río de vida, río de alegría. A él le hubiese gustado que lo recordáramos como era, alegre, contento, siempre con una sonrisa. Iba más allá de lo requerido, de lo necesario. Tomemos de su ejemplo haciendo de este un mundo mejor, con una sonrisa y dejemos que el río tome su curso y naveguemos en él”. Y esperemos que, como nos propone Elizabeth Anderson, gran amiga e investigadora de la Universidad Internacional de Florida, tomando las creencias de la comunidad indígena kumana, que Javier esté en una bella ciudad debajo del agua, enseñando y aprendiendo de los ríos, los peces y de la gente.

¡Javier, disfruta el paisaje y de tu ciudad en el río!


Luis Miguel Renjifo Martínez
Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

¿Qué necesita el Sistema Pensional colombiano?

¿Qué necesita el Sistema Pensional colombiano?

Col ASalinas

Actualmente en el país se ha venido discutiendo la necesidad de una serie de reformas al sistema pensional, y en los artículos 113 y 117 del Plan de Desarrollo 2018-2022: ’Pacto por Colombia, pacto por la educación’, el gobierno busca crear un piso mínimo de protección social por medio de un régimen de pensiones para las personas de bajos ingresos. El mecanismo utilizará los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS) ya existentes como protección obligatoria para la vejez, y también creará un seguro de amparo al trabajador de los riesgos derivados de la actividad laboral.

El decreto 604 de 2013 del Ministerio de Trabajo reglamentó los BEPS como un sistema de ahorro voluntario dirigido a ciudadanos con trabajo informal o ingresos bajos que no les permitían cotizar al sistema pensional. El programa es operado por Colpensiones y es flexible en su monto y periodicidad, permitiendo que el ahorro se haga de acuerdo con las capacidades económicas, bien sea de forma diaria, semanal o mensual, y se focaliza en las personas con ingresos inferiores al salario mínimo. Los ahorradores del programa reciben un incentivo por parte del Estado: un subsidio del 20% sobre los aportes realizados, es decir, por cada $100.000 que una persona aporte se le otorgan $20.000 adicionales. Si una persona no reúne los requisitos a la edad de pensión (57 años para mujeres y 62 para hombres) en tiempo cotizado y monto de cotizaciones para acceder a una pensión, podrá obtener un incentivo periódico vitalicio cada dos meses.

El siguiente cálculo aproximado ilustra bien el alcance del sistema. Si una mujer de 30 años no hace aportes al sistema obligatorio de pensiones pero todos los meses sistemáticamente ahorra $100.000 mensuales en el sistema BEPS, después de 27 años, al cumplir los 57, reclamaría cada dos meses $437.987, equivalentes a $218.993 mensuales. La persona haría un aporte muy similar al valor que se hace cuando gana un salario mínimo, pero al cumplir la edad de jubilación recibiría una cuarta parte de éste solo para ella. En cambio, si ella se afilia al sistema obligatorio de pensiones y realiza los aportes como independiente, el balance, siendo muy aproximado al de una cotización sobre salario mínimo, recibiría una mesada igual a dicho salario y con una mesada adicional en diciembre, la que pasaría a sus beneficiarios con su muerte si los tuviera.

Uno de los problemas más grandes que hay en el país en relación con las pensiones es la cobertura del sistema: de los 6,5 millones de colombianos que están en edad de jubilarse, el 65% no recibe una mesada pensional por no cumplir los requisitos, como no haber alcanzado el total de semanas cotizadas. El Plan de Desarrollo muy probablemente aumente la cobertura, pues a las personas que tienen aportes en el sistema pensional y no cumplen las condiciones para pensionarse, con su artículo 117 se les impone un límite de diez días para decidir si reciben una indemnización sustitutiva con la devolución de sus aportes; si no lo hace, es migrado a los beneficios periódicos. El límite es absolutamente estrecho y lo más probable es que dichas personas no tomen esta decisión, siendo migrados a los beneficios periódicos y ensanchando la cobertura del sistema, así sea con unos precarios beneficios.

El artículo 113 del Plan de Desarrollo establece para trabajadores que ganen menos de un salario mínimo que sus empleadores paguen un 15% del salario como contribución, pero no está especificado cómo se haría en la práctica este proceso que, seguramente, implicará una disminución del salario del empleado, que ya es bajo de por sí. El artículo tampoco especifica si los privados entrarán a ofrecer los BEPS o si únicamente Colpensiones seguirá con este programa. Por otra parte, el recaudo a los patronos en el mercado laboral informal será muy difícil de vigilar.

Esta falta de cobertura debe ser el tema central en una reforma pensional. Por eso, en el debate del Congreso sobre este tema, además de discutir la corrección de los problemas existentes en la edad de jubilación, las semanas de cotización y los beneficios pensionales, hay que hablar de la principal razón por la cual gran parte de los adultos mayores en Colombia están excluidos del sistema. Esto claramente tiene que ver en gran medida con la estructura precaria del mercado laboral y la informalidad existente en nuestro país, y que es reforzada con un sistema pensional que privilegia personas con altos ingresos del mercado formal, asignándoles subsidios exagerados pero excluyendo a la mayoría de bajos ingresos, dejándolos en su vejez sin una renta mínima.

 


*Doctora y magister en Ciencias Económicas, politóloga de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente es asesora de Gasto Público en el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana; también es profesora del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional y de la Facultad de Ciencias Políticas de la Javeriana.

La ópera en Colombia está viva

La ópera en Colombia está viva

Col CPlata

“Pese a sus limitaciones, la ópera sigue viva en Colombia”, afirmó Gloria Zea en una entrevista que concedió a Ricardo Moncada Esquivel en 2011, a raíz de la celebración de los 35 años de la Ópera de Colombia. Hoy, ocho años después de esa afirmación, me atrevo a decir que —justamente, gracias a la labor de una gestora cultural como ella— la ópera en Colombia no solo está viva, sino que está en un punto de desarrollo muy interesante y con un potencial enorme para que se siga fortaleciendo en cuanto a cantidad, calidad, diversidad y cobertura de las producciones que se hacen en el país.

Hay varios aspectos que hacen que hoy en día tengamos un panorama atractivo para el desarrollo de la ópera —y del canto lírico en general—. Empiezo por el que me resulta más cercano, que es el de los programas de formación en canto lírico: en Colombia no solo ha habido un aumento en el número, podemos afirmar que la calidad de la formación ha mejorado notoriamente. Esto genera un efecto multiplicador, ya que tener un buen perfil profesional a nivel de pregrado mejora significativamente las posibilidades de continuación de estudios y de vinculación laboral. A su vez, para las instituciones culturales resulta beneficioso contar con artistas locales de calidad y actualmente están dándole cada vez mayores oportunidades a los cantantes colombianos en sus proyectos.

Con respecto a las instituciones que están produciendo ópera y zarzuela, no solo se han ido sumando nuevos teatros sino que se ha empezado a trabajar a través de alianzas y redes. En el caso de Bogotá, a la Ópera de Colombia y la Fundación Arte Lírico se ha sumado el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo; además, el Teatro Colón y la Orquesta Filarmónica de Bogotá están haciendo sus propias producciones. Adicionalmente, las coproducciones entre instituciones nacionales o internacionales (a través de la red Ópera Latinoamérica) están permitiendo realizar proyectos de mayor envergadura y han promovido una diversificación en el repertorio que se programa. En otras ciudades del país se mantiene la labor de Prolírica, de Antioquia, hay producciones del Festival Internacional de Música de Cartagena y está la labor de talleres de ópera de universidades en Cali, Manizales y Barranquilla.

Por otra parte, la existencia de estímulos estatales también está teniendo un efecto dinamizador en la actividad del canto lírico. La Orquesta Filarmónica de Bogotá continúa con la organización del Festival Ópera al Parque, que este año tendrá su edición número veintidós. Asimismo, dentro del Programa Distrital de Estímulos hay algunos dirigidos al canto lírico en particular, como el Premio de Canto Ciudad de Bogotá y la Beca Ópera al Parque.

Desde la academia también se están generando nuevas oportunidades gracias a la existencia de apoyo a proyectos de creación artística que pueden incluir la interpretación o composición de obras de repertorio lírico.

Muchos jóvenes cantantes, egresados de programas de pregrado en Colombia, están cursando o han terminado ya sus posgrados (varios de ellos becados) en prestigiosas escuelas internacionales, como Manhattan School of Music, New England Conservatory, Royal Academy of Music, Escuela Superior de Música Reina Sofía y Mannes School of Music, entre otras. Recientemente, el barítono Laureano Quant —egresado javeriano— fue seleccionado como joven artista del Merola Opera Program 2019, uno de los más importantes de su clase en el mundo.

Con respecto a las oportunidades laborales, y también para ejemplificar la solidez del nuevo talento, vale la pena mencionar tres excelentes producciones recientes de ópera que han tenido no solo elenco totalmente colombiano, también un equipo de trabajo mayoritariamente nacional: Florencia en el Amazonas, de Daniel Catán; La Vuelta de Tuerca, de Benjamin Britten; y La Cenicienta, de G. Rossini; además, la propuesta de esta última tuvo un claro propósito de llegar a un público más amplio, incluyendo niños y jóvenes.

Los frutos también se ven en el trabajo conjunto: el año pasado tuvimos Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, de Kurt Weill, coproducción de los Teatros Colón de Buenos Aires, Municipal de Santiago y Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá, y El Caballero de la Rosa, de Richard Strauss, coproducción de la Ópera de Colombia con el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.

Por último, y a manera de primicia, puedo anticipar que el próximo semestre estrenaremos en la Javeriana una ópera del joven compositor colombiano Felipe Hoyos y del libretista venezolano George Galo.

Es por esto que podemos afirmar que la ópera en Colombia está viva.

 


* Soprano, doctora en canto lírico y profesora asociada del Departamento de Música de la Pontificia Universidad Javeriana. Se ha presentado en escenarios de Canadá, Estados Unidos, México, Perú, España, República Checa y Colombia; sus producciones fonográficas incluyen Rachmaninov, Liszt Wieck: canciones para voz y piano de tres grandes pianistas e Indigenismo.

¿Para qué un Día Internacional de la Mujer?

¿Para qué un Día Internacional de la Mujer?

MA Farah C

Hoy 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. También hay Día Internacional de la Niña (11 de octubre), de la Mujer y la Niña en la Ciencia (11 de febrero), de las Mujeres Rurales (15 de octubre), de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre), de las Niñas en las TIC (25 de abril) y de las Viudas (23 de junio). Todos estos días han sido proclamados por Naciones Unidas para recordar, año a año, la necesidad de trabajar por unas mejores condiciones de equidad para las niñas y mujeres en relación con los hombres. El 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer data de 1975 pero tiene sus orígenes hacia principios del siglo XX; las otras seis fechas son mucho más recientes y todas se designaron en el siglo XXI, entre los años 2000 y 2015.

Muchas personas se preguntan: ¿realmente sirve para algo tener tantos días internacionales de…..? La respuesta depende de qué significado individual y colectivo le damos a ese día y qué acciones comprometidas conlleva dicha celebración. Naciones Unidas nos invita a conmemorar o celebrar “un día internacional de…” para “sensibilizar, concienciar, llamar la atención, señalar que existe un problema sin resolver, un asunto importante y pendiente en las sociedades para que, a través de esa sensibilización, los gobiernos y los estados actúen y tomen medidas o para que los ciudadanos así lo exijan a sus representantes”. Para 2019, el tema elegido para el Día Internacional de la Mujer es: “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”, el cual “se centrará en formas innovadoras en las que podemos abogar por la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, en especial en las esferas relativas a los sistemas de protección social, el acceso a los servicios públicos y la infraestructura sostenible”.

Si creemos como individuos y como sociedad que esto es un propósito sobre el cual vale la pena actuar y, por tanto, el 8 de marzo de 2019 lo tenemos presente, lo conversamos y analizamos con compañeros de trabajo, con familiares y amigos, y lo proyectamos con propuestas y acciones en nuestra vida y espacio laboral, celebrar esta fecha vale la pena. Si también aprovechamos el Día Internacional de la Mujer (que yo preferiría llamar de las “mujeres”, en plural) para hacer visibles los esfuerzos que muchas mujeres y también muchos hombres han hecho, y siguen haciendo, por la equidad de género, y dichos esfuerzos se siguen trabajando y apoyando en los otros 364 días, entonces celebrarlo vale la pena.

Si cada 8 de marzo todos, hombres y mujeres nos acordamos de que la diversidad es parte importante de los seres humanos, y que, por tanto, celebrar el Día Internacional de la Mujer es celebrar la diversidad de mujeres y respetar y promover las diferentes expresiones de dicha diversidad, rompiendo estereotipos de género, y trabajamos el resto del año en pro de esto, entonces celebrarlo sí vale la pena.

 


* Economista javeriana, doctora en Estudios para el Desarrollo de la Universidad de East Anglia, en Inglaterra. Desde hace 27 años se desempeña como profesora investigadora de la Pontificia Universidad Javeriana y, desde 2014, como decana de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales. Se especializa en temas como género, mujeres rurales, desarrollo rural y transformaciones rurales.

Nuestro aporte para formar una cultura de conocimiento

Nuestro aporte para formar una cultura de conocimiento

En 1994 se acuñó oficialmente el término ‘apropiación social de la ciencia’, como resultado de la siempre recordada, y ahora renovada, Misión de Sabios. Proponían estos diez pensadores colombianos un cambio social, como lo dice Gabo, en el cual la edad de los ¿por qué? nos acompañara “desde la cuna hasta la tumba”, y donde las ciencias y las artes estuvieran incluidas en la canasta familiar.

Esa propuesta de una educación como “órgano maestro” puede manifestarse de muchas formas, y Pesquisa Javeriana multiplataforma ha sido una de ellas desde su creación en 2007. ¿Por qué?

Iniciamos nuestro trabajo entregando historias de ciencia producidas en la Pontificia Universidad Javeriana, en una revista impresa inserta en los ejemplares que los suscriptores de reconocidos medios de comunicación colombianos recibían cada tres meses. La revista ha ido madurando y consolidándose en el abanico de diferentes productos similares que producen otras universidades, con contenidos más periodísticos, donde la imagen cada vez cobra más importancia y los temas intentan permear la cotidianidad de quienes leen las historias.

Hoy en día, adaptándose a las exigencias de las nuevas maneras de comunicar, nuestra revista incluye varias estrategias diseñadas para conquistar públicos específicos y lograr que se ‘apropien’ de sus contenidos, de esas historias de ciencia, tecnología, innovación y creación artística que son producto de años de investigación javeriana en sus sedes de Bogotá y Cali, y muchas veces en coproducción con innumerables instituciones nacionales e internacionales que se benefician con ese nuevo conocimiento.

Como parte de esta iniciativa, en 2018 Pesquisa Javeriana multiplataforma implementó cuatro estrategias de distribución y promoción de sus ejemplares impresos, sobrepasando los 190.000 usuarios a través de la web y entregándole la revista a más 60.000 personas; diseñó concursos para el posicionamiento de la marca mediante sus redes sociales, y la revista impresa también llegó a manos de los participantes de diferentes escenarios nacionales e internacionales en donde estuvo presente un representante de nuestro equipo.

El pasado 2018 fue especial por el constante análisis del grupo que ha consolidado la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana, como resultado de años de pensar y repensar la revista. Así, algunos de los caminos que hemos ido recorriendo nos han permitido afianzar actividades que realizábamos casi intuitivamente e iniciar rutas que vamos caminando con los diferentes saberes y conocimientos del equipo de producción, así como de los miembros del comité editorial.


Pesquisa Javeriana
en la web

Estamos produciendo y publicando en nuestro portal al menos tres historias de ciencia semanalmente, sin dejar de producir las historias inéditas que publicamos en la revista impresa. Los públicos que leen la revista tradicional no son los mismos que los que leen los artículos en la web, lo cual ha significado innovar en el lenguaje, la redacción, la presentación y los géneros periodísticos, por mencionar solo algunos aspectos. En palabras de David Mayorga, nuestro editor web, “ya no somos aquella página web que se mostraba como un reservorio de su revista impresa, ahora somos una iniciativa mediática con contenidos propios, que aporta valor agregado y que acerca el saber y el conocimiento javeriano, con todos sus valores, a la ciudadanía”.

Pasamos de tener 40.000 visitas en 2015 a 283.000 en 2018, y de 24.000 usuarios fieles a 192.000. Nos leen más mujeres que hombres y, de todos nuestros lectores, quienes más consultan nuestra página están entre los 25 y los 34 años. El 60% de nuestros lectores están en Colombia, pero también tenemos cibernautas en México, Perú, Ecuador, Argentina y España, principalmente; los nacionales están en Bogotá y el Valle del Cauca, quizá porque allí se encuentran las sedes de la Javeriana, pero también tenemos lectores en Antioquia, y muchos, así como en Atlántico, Santander y Bolívar.

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/ Según datos de Google Analytics, el 65% de nuestros lectores en la web son mujeres.

¿Y cuáles son los temas más consultados en nuestro portal? Como en muchos medios a nivel mundial, salud y ambiente interesan a públicos de todas las edades, y la comunidad científica javeriana sí que tiene historias para contar.


¿Qué pasa con Pesquisa Javeriana en las redes sociales?

Crecen nuestros seguidores en Facebook, Twitter e Instagram, y nuevamente las mujeres son las que más nos consultan. Llegamos a tener una visualización total que supera el millón de usuarios, de los cuales 237.250 corresponden a Facebook y 821.600, a Twitter, con un público femenino del 57% respecto al masculino ( 43%).

Este resultado es producto del trabajo articulado entre la comunidad educativa javeriana y las instituciones nacionales e internacionales interesadas en el quehacer científico. No en vano, Pesquisa Javeriana estuvo presente en el cubrimiento periodístico de eventos, conversatorios y talleres como el primer Simposio Internacional de Problemas Fitosanitarios, el conversatorio ILSINorAndino o el foro público de candidatas al Senado 2018 – 2022.

El año pasado fue de retos, especialmente el de apostarle a ser pioneros en la transmisión en vivo de entrevistas y eventos de carácter científico en la Universidad Javeriana. Incursionamos en nuevos escenarios como Corferias durante la Feria del Libro de Bogotá, aprovechamos de la coyuntura deportiva durante el Mundial de Fútbol Rusia 2018 con invitados especiales, como los docentes Jorge Cardona y Andrés Rosas, y nos asociamos a la Red de Ciencia y Desarrollo, portal que informa sobre el tema en los países en desarrollo, y Directo Bogotá, de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, en la transmisión de un Facebook live sobre vacunación en América Latina.

Los invitados a esta transmisión fueron el médico pediatra Diego Alejandro García, coordinador del Grupo de Gestión Integrada de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, y la médica peruana Gina Tambini, experta en el tema de vacunas e inmunización y, desde agosto de 2018, representante de la Organización Mundial y Panamericana de la Salud en Colombia (OPS/OMS Colombia).

Pero como si esto fuera poco, recibimos una excelente noticia a finales del 2018: la aceptación en el XVI Congreso RedPOP 2019 con el trabajo Pesquisa Javeriana, nuevas audiencias en el mundo digital, una propuesta que da cuenta del trabajo multimedia que se ha realizado en la difusión de la ciencia a través de redes sociales y la construcción de comunidad interesada en el conocimiento científico. Con esta iniciativa nos sumamos al objetivo de la Red de Popularización de la Ciencia y la Tecnología en América Latina y el Caribe: fortalecer, intercambiar y activar la cooperación entre los grupos, programas y centros de apropiación de la ciencia y la tecnología (CyT).

/ Nuestros mensajes en redes sociales tuvieron un alcance de más de un millón de usuarios en 2018.
/ Nuestros mensajes en redes sociales tuvieron un alcance de más de un millón de usuarios en 2018.

En esta misma línea, fuimos testigos del fruto y curiosidad que despierta el conocimiento científico en nuestras audiencias. Viviana Garzón Espinoza, estudiante de último grado del Colegio Rural El Uval, en Usme, es un ejemplo de ello. Esta joven, con solo 16 años, contactó a las investigadoras javerianas Sandra Contreras Rodríguez y Ana Carolina Moreno para conversar con ellas acerca del manejo del retamo espinoso, el arbusto foráneo que invade progresivamente el sur de su localidad. Esto, producto del artículo Científicos restauran paisaje del Neusa, publicado en nuestra página web.


Talleres Pesquisa Javeriana

Uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos a diario es la relación científico-periodista. Para ello, y desde hace un par de años, la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana organiza talleres de periodismo y comunicación científica, así como de apropiación social del conocimiento, dirigidos a la comunidad científica y a los comunicadores que laboran en la universidad, tanto en la sede de Bogotá como en la de Cali.

Los contenidos promueven la permanente interacción entre los talleristas y los participantes, y así hemos venido diseñando unas metodologías que cada vez nos convencen más. En la última versión (octubre de 2018), en la que participaron cinco investigadores javerianos, el producto final, resultado de un trabajo conjunto entre ellos y los comunicadores de la Vicerrectoría, se plasmó en un muy creativo video a partir de WhatsApp, una infografía sobre linfocitos, un podcast de mentiras políticas, un cuento ilustrado sobre la leucemia y un video explicativo sobre la intrincada relación de las plantas y la química.

El taller dictado en la Javeriana Cali duró dos mañanas y no produjo productos mediáticos, pero sí análisis del quehacer del científico que se dedica a divulgar su conocimiento. Participaron seis docentes.

También fuimos invitados a dictar talleres de periodismo científico en la Pontificia Universidad Católica del Perú (septiembre 23 y 24 de 2018) con la participación de 18 trabajadores de la universidad y de medios locales. El día 25, la Católica organizó un desayuno con la presencia de 12 decanos y otros docentes investigadores, interesados en continuar organizando actividades para llevar la ciencia al público.

Además, las facultades de Comunicación y Lenguaje y Ciencias ofrecen un curso de periodismo científico abierto a sus estudiantes de pre y postgrado con una metodología que ha resultado novedosa, experiencia que también fue aceptada para presentar en el congreso de la RedPOP.

También fuimos invitados a participar en paneles y otros eventos para contar nuestra experiencia (por ejemplo, en la Universidad de Los Andes en julio y noviembre) o, en general, para hablar sobre la comunicación y la apropiación del conocimiento científico, tecnológico y de innovación (como en la Universidad Nacional, en julio 27, y en Colciencias, en octubre).

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Otras actividades

Vale la pena destacar el posicionamiento que ha adquirido Pesquisa Javeriana multiplataforma a nivel nacional. El Planetario Distrital celebrará sus 50 años, que coinciden con la llegada del hombre a la Luna en 1969, planeando un evento sobre divulgación de la ciencia, en cuyas reuniones hemos participado; así mismo, la Universidad de Manizales publicó su revista de divulgación científica Eureka, cuya preproducción contó con nuestra asesoría.

Uno de los momentos más significativos para el equipo de Pesquisa Javeriana ocurrió el 7 de noviembre, cuando un grupo de profesionales y académicos apasionados por la apropiación social del conocimiento se sumaron para conversar acerca de las experiencias que hemos venido desarrollando durante los últimos años. Tuvimos el privilegio de contar con Ricardo Triana y Ángela Patricia Bonilla, en representación de Colciencias; María Piedad Villaveces, directora de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (ACAC), Tania Arboleda, nuestra exdirectora, y algunos entusiastas docentes javerianos, como Javier Maldonado, Dimitri Forero y Carlos del Cairo, con quienes abordamos las diferentes charlas con docentes y coordinadores académicos, los talleres de sensibilización sobre divulgación científica y otras propuestas relacionadas.

De allí, surgió un panorama mucho más amplio en términos de trabajo de cooperación con instituciones nacionales e internacionales, la fortuna de que Pesquisa Javeriana sea reconocida en el medio, la posibilidad de ser un referente para otras organizaciones dedicadas a la divulgación de la ciencia y el apoyo formativo para apostarle a nuevos retos en términos de apropiación social del conocimiento a partir de una sociedad que demanda cada vez más la producción de contenidos científicos de alta calidad.

Nuestro compromiso no se supedita al presente coyuntural que vivimos. Nuestras periodista María Daniela Vargas y María Ximena Montaño han enfocado sus trabajos de grado a proyectar nuestro modelo de apropiación social del conocimiento, con el cual queremos proyectarnos con mayor fuerza dentro de una sociedad que ha decidido darle la cara a la generación de nuevos aprendizajes, a vincular la ciencia y la tecnología con los diferentes componentes de la sociedad para refundarse.

No somos sabios, pero compartimos día a día nuestro entusiasmo por la ciencia. Y redoblamos nuestro compromiso de aportar valor agregado  con nuestro trabajo, para que esta vez no pasemos por alto la oportunidad de construir un nuevo país.

De las estrellas a las aulas

De las estrellas a las aulas

Col Bryann Avendaño

Desde septiembre de 2017, Ana Salvador y Ángel Rivas emprendieron un viaje como mochileros en Argentina y hoy llegan a Colombia, en una Volkswagen Kombi modelo 88 que convirtieron en casa rodante y bautizaron como “Vera Z Rubin”, cargada de historias, recuerdos y mucha ciencia. Sí, ciencia. Ellos son jóvenes científicos: Ana es física y Ph.D en Cosmología por la Universidad Autónoma de Madrid, y Ángel, físico y desarrollador de software. Juntos viajan por el mundo divulgando temas de ciencia, como los orígenes del universo o bases de astronomía, a cambio de alojamiento o algo que les ayude con el propósito de recorrer el mundo. Su sueño es cambiar la percepción que las personas tienen acerca de los científicos y mostrar que cualquier persona que se lo proponga puede estudiar una carrera en ciencias.

Su proyecto se llama ‘Acoge a un científico’ y, a enero de 2019, habían recorrido nueve países de Suramérica, 94 escuelas e instituciones educativas donde han realizado más de 150 talleres y charlas para una audiencia de más de 6.700 niños y jóvenes. Su sustento para los gastos de viaje es la venta de libros que ellos mismos han escrito sobre la historia del universo y algunas postales o calcomanías sobre temas de ciencia.

Esta forma de economía colaborativa no solamente tiene impacto en la visión que su audiencia va adoptando sobre la forma como se hace público el conocimiento científico, también da cuenta de la valiosa oportunidad que tienen los científicos de motivar e inspirar nuevas generaciones en las llamadas carreras del siglo XXI o carreras STEM —en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas—. Motivarlas no solo con historias de éxito, también con las cotidianas, las humanas, las emocionales y las de cumplir anhelos. Las de recorrer Suramérica enseñando por vocación.

Ana y Ángel resaltan el potencial que tiene el asombro en los niños. En su viaje han llegado a colegios en varias provincias argentinas, pueblos alejados de las fronteras uruguayas, comunidades paraguayas de aprendizaje, escuelas rurales muy recónditas en las montañas bolivianas,  institutos y observatorios de investigación en medio del desierto peruano, universidades chilenas y también aulas en medio de la selva ecuatoriana.

No en vano, cada parada que hacen en su ‘combi’ tiene el objetivo de enseñar, de manera gratuita, temas de cosmología y física como el origen del universo y de la materia oscura, el uso de escalas físicas, cómo realizar observaciones nocturnas para analizar constelaciones de estrellas y hasta hacen un trabajo práctico con datos reales de supernovas, para así comprobar la expansión acelerada del universo; todo en medio de juegos, preguntas y dinámicas sobre curiosidades científicas.

Experiencias como ésta llenan de esperanza un sistema académico que busca acercarse cada vez más a la sociedad. Un sistema cuyas dinámicas competitivas no logran vincularse con la realidad que viven los niños y jóvenes en zonas rurales en Latinoamérica. Audiencias que no olvidan a ese científico naturalista, cuya esencia está en la pregunta de investigación y la genuina curiosidad de comprobar hipótesis. Así, el proyecto ’Acoge a un cientifico’, de Ana y Ángel , hace hincapié en la gran responsabilidad que, como hombres y mujeres de ciencia, tienen frente a la futura generación de científicos: una generación que propenda por la colaboración, que mezcle el desarrollo de habilidades técnicas con habilidades socio-emocionales y, sobre todo, que vea el potencial de cooperar como la oportunidad de construir una ciudadanía que valore y construya una cultura científica en medio de tanta desinformación.

 


* Científico en ScienteLab, miembro de Clubes de Ciencia Colombia y líder en Educación STEM. Becario del Programa de Liderazgo en Competitividad Global de la Universidad de Georgetown, Washington D.C.

El sonido de las palabras en el Hay Festival

El sonido de las palabras en el Hay Festival

Col Música IL

El Hay Festival es un encuentro de relatos del mundo desde diferentes miradas y expresiones humanas. Todas las historias se entrecruzan en el Caribe y este lugar se convierte en su epicentro. Y es que el Caribe es esa porción de mundo en el mar en la que todos los continentes convergen y surgen culturas diversas que nos llevan a África, Europa y Asia, pero que no se desprenden de América. Desde el Caribe colombiano, el Hay Festival nos hace una invitación que se convierte en lema: “Imagina el mundo”. Hagamos, pues, el ejercicio.

Imagina el mundo. Imagínalo desde la palabra, el sonido, el gusto, la imagen o el color. Ahora, imagínalo desde el gran Caribe. Allí, entre tierra y agua surge el mundo. Las islas brotan como flores sobre el mar, las costas se mojan en ríos de dulce y océanos de sal. El mundo se despierta con el sol y en la noche la marea le canta un arrullo, entonces todo vibra con la frecuencia de las olas. La música está implícita en la esencia del mar Caribe, porque suena por sí solo. Y allí aparece el son y la cumbia, la salsa y el merengue, el calipso, el reggae. Imagina el mundo y prescinde de todo, menos del sonido. Porque todo lo que existe vibra, y todo lo que vibra suena.

De esa región Caribe es protagonista una de las invitadas musicales al Hay Festival: Totó la Momposina, la gran cultora de la cumbia. Si pensamos en su música, encontramos mestizaje y herencia, pero sus canciones son, antes que nada, literatura. Como poemas, Totó canta versos sencillos y reales, que ha tomado prestados de autores como José Barros para inmortalizarlos. Rima el primero con el tercero, y el segundo con el cuarto para describir su entorno. Las letras son su manera de imaginar el mundo y de hacerlo sonar de acuerdo con su experiencia. Evoca siempre a la naturaleza porque toda su vida ha estado en contacto con ella. Nacer en medio del Magdalena, en una tierra calurosa y tostada por el sol, la lleva a cantarle al Aguacero e’ mayo, a la Candela Viva, a La verdolaga o a El pescador, que narra la cotidianidad de regiones bordeadas por agua: “Habla con la luna, habla con la playa / no tiene fortuna, solo su atarraya…”

Escuchar la música de Totó es remitirse a su entorno, pero, sobre todo, sentirlo. Su música es universal porque es honesta, sin pretensiones; porque los ritmos caribeños nos tocan a todos, pues es ese lugar del mundo donde confluyen los continentes; porque canta a la tierra, que, como el sonido, es parte esencial de nuestra existencia. Totó la Momposina hace literatura que suena y por eso su presencia en el Hay Festival era necesaria para hablar del mundo. La música, acompañada de la palabra, trasciende el discurso y nos permite ir más allá de imaginar el mundo; nos hace sentirlo.

 


*Comunicadora social y música javeriana.

¿Cómo armar el Ministerio de Ciencia colombiano?

¿Cómo armar el Ministerio de Ciencia colombiano?

Lisbeth

Muchos años tuvieron que pasar para que un gobierno aprobara la creación del Ministerio de Ciencia, años de debates, ires y venires en el Congreso de la República, reuniones y declaraciones de la comunidad científica y una Colciencias que algunas veces era protagonista y otras actuaba tímidamente, como en este último caso.

El hecho es que sancionada la Ley 1951 del 24 de enero de 2019, el país puede empezar a cambiar positivamente. Todo depende de lo que pase ahora porque la ley no es específica y, por tanto, el trabajo que se viene para darle forma a este ministerio requiere de todas las capacidades tanto del Gobierno, responsable de hacerlo, y de la comunidad científica, que está —y ha estado— con toda la disposición de aportar a las discusiones.

La aprobación unánime en el Congreso de la República el 16 de diciembre fue un ‘campanazo’ para Colciencias, que de inmediato se puso en contacto con el senador Iván Darío Agudelo, gestor de la iniciativa. La comunidad científica, representada en este caso por la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, ACCEFyN, y por la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, ACAC, lo acompañó en el proceso, así como infinidad de instituciones que presentaron su apoyo en diferentes reuniones convocadas por el propio Agudelo, entre ellas la Asociación Colombiana de Periodismo Científico, ACPC.

La Ley es escueta, tiene dos páginas y media. Es clara en el sentido de que crea el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, que debe dictar los lineamientos de la política pública del ramo y debe entrar a funcionar antes de un año. Pero deja dudas sobre lo que pasará con Colciencias, que acaba de cumplir sus 50 años.

Lo bueno es que la comunidad científica, incluidos exdirectores de Colciencias y líderes de política científica, están en la jugada, reuniéndose, generando documentos, poniéndose a disposición de Colciencias para lograr una estructura sólida y coherente.

El primer reto es incidir en el Plan de Desarrollo (2018-2022) que se está discutiendo en este momento y se puede leer en la página web del Departamento Nacional de Planeación. Es en este momento, —aquí y ahora— cuando se aterrizarán las bases del futuro ministerio, que deberá estar en funcionamiento en enero de 2020. Ya el balón pasó a manos de Colciencias, entidad que debe liderar este proceso conjuntamente con el DNP. Investigadores colombianos reconocidos, entre los cuales se cuentan algunos javerianos, participan en este proceso.

A partir de lo que quede aprobado en el Plan, que según la ley entrará en vigencia a mediados de año, se organizará tanto la estructura de la nueva entidad como las funciones para cada dependencia, y lo más importante, deberá definir la política de ciencia, tecnología e innovación que marque el rumbo de un país que crea en sí mismo.

La fortaleza del futuro ministerio tendrá que demostrarle al país y a la región que la investigación científica, el intercambio de nuevas tecnologías y el grado innovador de nuestros científicos aplican para todos los temas que necesita el país. Que no pase como en otros países de la región que la ciencia se une al medio ambiente, o a la educación superior, o a la competitividad, o a las comunicaciones, que tienen que ver con la generación de nuevo conocimiento, como también tendrían que ver la agricultura, la justicia, la defensa. Que el corazón sea la investigación social, natural, exacta, pero por encima de todo, rigurosa y pensando en nuestras condiciones de país.

Col MinCiencia R

Como será ministerio, el titular que designe el presidente Duque participará en el Consejo de Ministros, lo que es una ganancia, y además en las reuniones de los Conpes, donde se asignan recursos. Esta nueva institucionalidad de la ciencia en el concierto político del país tiene optimistas a los científicos. “Es una oportunidad”, dicen al unísono.

Muchos años pasaron antes de tener un ministerio de ciencia, pero muchos más han pasado para lograr que el país invierta al menos el 1% del PIB en ciencia, tecnología e innovación, reto que ahora debe asumir la nueva institucionalidad.

 


El pasado 6 de febrero, el programa Bitácora, de Javeriana Estéreo, entrevistó a Enrique Forero, presidente de ACCEFyN, sobre el futuro del Ministerio de Ciencia. Puede escuchar la conversación aquí.

Del salario mínimo y la Ley de Financiamiento

Del salario mínimo y la Ley de Financiamiento

Col David Suárez

La negociación del salario mínimo entre el gobierno, los gremios y los sindicatos es una ceremonia que nos recuerda cada diciembre a Nietzsche cuando hablaba del eterno retorno de lo igual: las partes llegan a la mesa con propuestas para el aumento que difieren considerablemente; luego, el gobierno presenta un balance de la economía y revela los cálculos de productividad e inflación en aras de acercar las expectativas, para, al final, dar paso a las discusiones que desembocan la mayoría de las veces en un desenlace conocido, con mayores o menores variaciones en su desarrollo: el fracaso de la negociación y la determinación del salario mínimo por decreto (algunas veces, sin embargo, las partes llegan a un acuerdo, como el que anunció el presidente Duque en días pasados: en los últimos 18 años, ese consenso se alcanzó solamente en seis ocasiones).

Para dificultar aún más el ya complicado asunto, el gobierno actual logró la aprobación en el Congreso de una nueva reforma tributaria que tiene como núcleo la reducción de impuestos a las empresas: se reduce la tarifa del impuesto corporativo y se marchita la renta presuntiva en los próximos años; se permite el descuento por pagos de IVA en bienes de capital sobre el impuesto de renta; se establece un régimen especial de tributación para grandes proyectos (mega inversiones) a expensas de revivir el instrumento de dos caras que son los contratos de estabilidad tributaria; y se establecen beneficios tributarios considerables para sectores específicos sin mayor justificación, a partir de la idea curiosa pero difusa (ahí está su peligro) de la economía naranja.

Esta reforma nunca se presentó de forma clara, y en medio del frenesí del gobierno para buscar el financiamiento de su primera lista de compras, cambió radicalmente en los últimos cuatro meses y dio para todo: en su primera versión, la ley buscaba compensar los recursos que dejan de pagar las empresas aumentando lo que pagaba la clase media en IVA, lo que de inmediato generó preocupaciones sobre su impacto en los salarios y dejó como estela iniciativas que se tramitan en el Congreso para facultar aumentos extraordinarios del salario mínimo desde el ejecutivo y primas focalizadas en los trabajadores de más bajos ingresos, que desconocen las dinámicas del mercado laboral de nuestro país y que se administrarán (de ser aprobadas) a través de un sector financiero que hace esfuerzos por acercarse a la población pero es visto con recelo por gran parte de ella.

Aunque es un hecho que las empresas en Colombia pagan en impuestos una proporción mayor con relación a los estándares internacionales, y que los niveles de informalidad rampante pasan constante factura a las dinámicas del mercado laboral, en Colombia la competencia tributaria desatinada se mezcla con el sistemático error de utilizar la productividad total de los factores en vez de la productividad media del trabajo cuando se calcula el alza del mínimo (lo que explica en gran medida las diferencias entre las propuestas de gremios y sindicalistas), deprimiendo la demanda agregada y concentrando cada vez más la carga tributaria en los trabajadores y sus salarios en favor de los rendimientos del capital y de ganancias poco estructurales y relativamente exiguas en competitividad, crecimiento económico o mejoras en los indicadores de desigualdad.

La búsqueda de la competitividad no pasa solo por ser un destino con tarifas tributarias atractivas o mano de obra barata, y el gobierno aparentemente lo sabe: el lema de la administración del nuevo presidente durante su campaña era “menos gasto público, menos impuestos, más salarios”. Más allá de este lema, el resultado de la negociación es favorable como ejemplo de consenso, pero puede ser una oportunidad perdida para que se consigan aumentos importantes que repercutan en el bienestar del trabajador y se redistribuya un poco el beneficio dado a la población de más ingresos entre los miembros de la sociedad que, de una u otra forma, hacen posible su riqueza.

La protección al trabajador, y más ante las incertidumbres de los tiempos en que vivimos, debe ser una de las prioridades de toda sociedad que se precie de ser justa, y en ese sentido el salario mínimo se vuelve una de las premisas de lo que se conoce como “trabajo decente”. Más allá de los efectos que este popurrí fiscal tuvo en la negociación, el tema merece un análisis más reposado y de más contenido: ¿qué pasa con los contratos temporales, que no se rigen por el Código de Trabajo y se pueden firmar por valores inferiores al mínimo? ¿La determinación del salario responde solamente a la productividad del trabajador? ¿Qué pasará cuando la subsistencia dependa cada vez menos del trabajo, como resultado del desempleo tecnológico? ¿Es el salario mínimo la única herramienta para garantizar un piso digno de ingresos?


Coletilla.
Más allá de los métodos para calcular los ajustes, que parten del supuesto discutible pero operativo de la función tipo Cobb-Douglas, preocupan los resultados obtenidos: el ajuste del salario mínimo real teórico no alcanza a ser ni del 2%.

 


*Economista, docente y asesor tributario del Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana.

De la creación académica a las industrias creativas

De la creación académica a las industrias creativas

La cruzada ambiciosa del Gobierno nacional para robustecer la economía naranja plantea que las industrias creativas aumenten del 3,4% al 6% su participación en el producto interno bruto (PIB) a través de la producción de cine y televisión, literatura, música, artes visuales, turismo cultural y el desarrollo de software, entre otras formas de generación de contenidos. Estos temas no son ajenos a las universidades, que tenemos mucho que decir y aportar desde distintas perspectivas.

Si bien la Ley 1834 de 2017 y la creación del Consejo Nacional de Economía Naranja constituyen los principales mecanismos para cumplir ese objetivo, se deben sumar otros esfuerzos valiosos que se han adelantado en las universidades y en Colciencias en los últimos años para reconocer en la producción artística y creativa las posibilidades de trascender las fronteras del conocimiento y lograr transformaciones sociales, culturales y, por qué no, en materia económica.

Las universidades, dentro de ese ecosistema creativo, desempeñan funciones fundamentales, ya que fomentan espacios de encuentro entre diferentes actores, forman nuevos talentos, producen de manera reflexiva información sobre el quehacer artístico y la dinámica de la industria, y generan política pública que impacta al sector gracias a la conformación de la Mesa de Artes, Arquitectura y Diseño, que permitió la inclusión de los productos de creación en estas áreas en el modelo de medición de investigadores y grupos de investigación de Colombia (por solo mencionar un ejemplo).

Además, y no menos significativo, la academia es un lugar privilegiado para la creación experimental que no está ocurriendo en otros contextos en los que, por la presión de la competencia, se corre el riesgo de repetir fórmulas para responder a las exigencias del mercado. Quienes viven de su arte no siempre tienen la posibilidad de explorar con tanta libertad los límites de la creación. Por tal razón, lo que queremos en el país, y promovemos especialmente en la Pontificia Universidad Javeriana, son espacios de experimentación para que los creadores, poco a poco y a su ritmo, alimenten de nuevos contenidos las industrias creativas.

Algunas de esas apuestas las pudimos socializar en la más reciente versión del Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad realizado en 2018. Ocho universidades participantes, cuatro invitados internacionales, decenas de emprendedores creativos y más de 1.300 asistentes dialogamos alrededor de estos retos, compartimos los resultados de creación-investigación de diferentes disciplinas y algunos emprendimientos jóvenes se presentaron ante actores de la industria cultural. Fue una constante conversación desde diferentes expresiones, estilos y perspectivas con inquietudes alrededor de una forma diferente de acercarse a la producción de conocimiento.

Es claro entonces que el tema de las industrias creativas no es nuevo para nuestra universidad, como tampoco lo es para otras entidades académicas del país. Desde hace años hemos participado tanto en el impulso y la dinamización de este sector como en la reflexión sobre sus prácticas. Por eso, además de celebrar que el Gobierno nacional realce su interés en este sector, invitamos a aprovechar este contexto para que la política pública y las acciones gubernamentales se alimenten de lo que ocurre dentro de los salones y talleres universitarios.

Es posible que no sea fácil conciliar la mirada crítica y los tiempos pausados de las universidades con las velocidades de la economía. Sin embargo, no hay que descartar la necesidad de incorporar en esa articulación sectorial a la academia, ya que contamos con una riqueza de contenidos de valor para entrar en diálogo con la industria y así tender puentes entre la creación más experimental y reflexiva, y aquella orientada a públicos y usuarios, como lo hemos hecho en ocasiones anteriores y como lo estamos haciendo con una infraestructura robusta y con los recursos humanos dedicados a ello en nuestro Ecosistema de Innovación y Emprendimiento Javeriano.


Luis Miguel Renjifo Martínez
Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana