¿Por qué es importante sembrar un árbol y mejor aún si es especie nativa?

¿Por qué es importante sembrar un árbol y mejor aún si es especie nativa?

En medio de la situación actual las reflexiones son muchas. Una de ellas, la cual considero muy importante, es el estado actual de nuestro planeta. Pero aún más importante para mí es lo que podemos hacer.

Una de las sugerencias que hemos venido escuchando por muchos años es que debemos sembrar árboles y para esta columna me gustaría contarles por qué es importante. En mi caso, cuando he visto publicidad con respecto a esta actividad, siempre se refiere a su valor en términos de producción de oxígeno, resultante del proceso de fotosíntesis. Como sabemos, esta molécula es fundamental para la existencia de todos los animales, incluyéndonos.

Sin embargo, para este punto debo hacer una aclaración, sin el objetivo de desanimar: los árboles sí producen oxígeno, por supuesto, pero no son los mayores productores de él en el mundo ¿Se les ocurre en este momento algún otro organismo que tenga este papel? Las plantas producen aproximadamente el 28% de este gas en la Tierra, pero es el fitoplancton, organismo autótrofo (que se nutre de su propia materia orgánica) que habita en el mar, el que más aporta, liberando entre el 50% al 85% de dicha sustancia en el planeta.

Como dije anteriormente, que esto no lo desanime. Que los árboles no sean los mayores productores de oxígeno no quiere decir que no sea fundamental el porcentaje que generan para todos los organismos que requerimos de esta molécula para nuestra existencia. Esta aclaración la hago incluso con el objetivo de que no nos quedemos con este único argumento para decidir sembrarlos.

Siembra-arboles-Interna

Ellos son muy importantes por esta y otras razones: la generación de sombra, la regulación bioclimática debido a que absorbe el agua por sus raíces y la devuelve al ecosistema en forma de vapor a través del proceso llamado evapotranspiración, favoreciendo la humedad. Esto contribuye también a la regulación de las temperaturas. Además, canalizan los vientos y enfrían los ambientes de forma pasiva.

Así mismo, los árboles aumentan la fertilidad de los suelos, debido a que la cantidad de materia orgánica se incrementa. Gracias a sus raíces, disminuye la erosión que generan el agua y el viento, reteniendo la tierra y evitando, por ejemplo, los deslizamientos. Con respecto al agua, cumplen un papel fundamental, pues mejoran la infiltración y retención de esta, permitiendo que lleguen a acuíferos subterráneos.

En cuanto a su relación con otros organismos: son usados como alimento por innumerables seres vivos; son el hábitat de animales y de otras plantas; son parte fundamental tanto de la alimentación humana como de nuestra cultura pues se utilizan con fines ornamentales, medicinales, de construcción, obtención de combustibles y fibras. Los árboles se relacionan con el embellecimiento de espacios urbanos y con el bienestar físico y psicológico de los individuos. Estos son solo algunos beneficios.

No puedo dejar de referirme a su importancia en cuanto a la captación de dióxido de carbono o CO2, el cual integra a su biomasa (tallos, hojas, ramas y raíces), siendo este compuesto un Gas de Efecto Invernadero (GEI) producido en enormes cantidades diariamente, el cual proviene, en su mayoría, de múltiples actividades humanas.

 

Es importante que si usted toma la decisión de sembrar un árbol, tenga en cuenta entre sus opciones especies nativas de la región geográfica donde se encuentra.

 

Para terminar de responder el interrogante planteado en el título de esta columna, es importante que si usted toma la decisión de sembrar un árbol, tenga en cuenta entre sus opciones especies nativas de la región geográfica donde se encuentra, es decir, que crezcan naturalmente en ese lugar. Estas variedades vegetales llevan miles de años adaptándose tanto a condiciones físicas como químicas del lugar donde usted vive, por lo tanto, interactúan con animales y vegetales propios de su zona; además son polinizadas por seres propios de esos sitios y hacen parte de sus cadenas tróficas. Tenga en cuenta algunos árboles nativos de Colombia que puede sembrar: cedro, guayacán trébol, encenillo, entre otros, que dejo en este enlace para que usted consulte.

Después de leer este escrito, espero que se anime a sembrar un árbol y cuando le pregunten por qué lo hace, piense en varias de las razones que le describo aquí. Invite a sus amigos y familiares a plantarlos y, por último, tenga como alternativa uno nativo de su región. Cuando la planta crezca, usted podrá observarla haciendo parte de uno de los miles de hermosos paisajes que tiene nuestro país, Colombia.

Resolución de Anla sobre permiso de caza: expertos javerianos piden revocarla

Resolución de Anla sobre permiso de caza: expertos javerianos piden revocarla

Luis Miguel Renjifo y Ángela María Amaya, profesores de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, explican por qué la Anla no debe permitir a la empresa Tesoros de Colombia Sustainable Farm la caza y recolecta de individuos de diferentes especies de anuros (ranas, sapos), lepidópteros (mariposas) y aves, algunos de ellos amenazados de extinción en Colombia y a nivel internacional, con fines de reproducción en cautiverio.

La Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder) solicitó en octubre pasado al Consejo de Estado que sea suspendida y revocada la licencia ambiental permitida a través de la Resolución 2370 del 3 de diciembre de 2019, aduciendo que cinco de las especies se extraerían de su jurisdicción para ser reproducidas en cautiverio.

Estos dos expertos, autores de distintas versiones del Libro Rojo de las Aves de Colombia,  argumentan en esta videocolumna que al desconocerse el estado poblacional de dichas especies, se debe mantener el principio de precaución, el cual implica que se tomen decisiones con el menor impacto posible sobre la biodiversidad. Por tal motivo, invitan a la Anla a que revoque dicha resolución.

En el siguiente video se encuentran esta y otras razones técnicas expuestas por los científicos  Renjifo y Amaya.

¿Los correos electrónicos contaminan el medio ambiente?

¿Los correos electrónicos contaminan el medio ambiente?

Hace un tiempo, tal vez el año pasado, ví un video en YouTube que hablaba acerca de las emisiones de carbono que generan los correos electrónicos y cómo lo hacen. Si les soy sincera no quedé muy convencida con el tema y aunque lo tuve entre mis pendientes, lo deje ahí esperando. En estos días, en una cuenta de Instagram llamada @reals_lab publicaron un reto con el hashtag #limpiomicorreo, el cual trajo a mi mente este tema. Por eso, decidí investigarlo un poco más con el fin de encontrar la relación entre el envío de correos electrónicos y el impacto en los ecosistemas.

Resulta que cuando nos hablan de huella de carbono o acciones que impactan el medio ambiente, normalmente pensamos en carros, motos, fábricas o plástico, pero pocas veces nos viene a la cabeza el uso que le damos a la energía, a las redes sociales y a nuestros correos electrónicos. Los datos, especialmente aquellos que se encuentran en los e-mail, deben ser almacenados en centros de datos o servidores; y, aunque se encuentran a kilómetros de nosotros y por ello no es visible el impacto, requieren grandes cantidades de agua y energía para su funcionamiento porque pueden sobrecalentarse y necesitar procesos de enfriamiento.

Así mismo, según un estudio realizado en Reino Unido por la compañía energética Ovo, enviar correos también genera un gasto de energía porque se necesita de ella para que tanto los centros de datos como los dispositivos electrónicos envíen, filtren, lean y entreguen los correos. Para el estudio realizado por esta compañía, llama especialmente la atención aquellos correos que se envían con un único contenido; es decir, mensajes prescindibles como “gracias”, “recibido”, “saludos”. En 2017, un informe de la consultora Two Sides indica que la actual circulación de correos electrónicos llegaría a equivaler a la huella de carbono producida por cerca de 890 millones de automóviles en un año. Por supuesto, es importante señalar que la huella de carbono de los correos electrónicos depende de su contenido: es mayor si tiene archivos adjuntos y se incrementa si el correo se reenvía.

Según el medio La Vanguardia, de Barcelona (España), en entrevista con Ana Figaredo, eliminar 30 correos de nuestra cuenta puede ahorrar 222 Watts, que es aproximadamente el gasto de energía de una bombilla ahorradora encendida durante un día. Así mismo, según Ovo, si cada una de las personas de Reino Unido prescindieran de correos que pueden ser considerados innecesarios, no emitirían 16.433 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera en lo corrido de un año.

A partir de mi investigación, yo podría hacerle un par de sugerencias: si usted tiene miles de correos en su cuenta que no usa o no necesita, elimínelos. Recuerde que para que pueda consultarlos en cualquier momento, estos correos deben estar alojados en servidores que requieren energía y agua. También, si puede evitar correos innecesarios como aquellos que tienen un contenido corto y que incluso usted puede comunicar a su compañero de trabajo o amigo de forma personal, hágalo; de esta manera también estará disminuyendo su huella de carbono.

Puede ser que aún leyendo esto, cuando piense en el impacto de un correo electrónico sobre el medio ambiente le parezca poco, pero imagínese las cuentas de e-mail de todo el mundo, quizás ya no sea tan pequeño. Ahora, suponga que todos conocieran esta información y pudieran aportar con un clic al eliminar correos innecesarios o evitar otro clic para no enviar correos innecesarios. Estaríamos haciendo mucho.

Más información aquí.


* Bióloga, Magíster en Educación.
Instagram: @karoltvera

¿En qué se ha gastado el dinero de la pandemia?

¿En qué se ha gastado el dinero de la pandemia?

Con el propósito de hacer frente a la actual emergencia sanitaria y proporcionar alivios económicos a las entidades territoriales que reciben fondos del Presupuesto General de la Nación, el pasado 23 de marzo del 2020 el Gobierno nacional creó el Fondo de Mitigación de Emergencias – FOME. Se trata de un fondo estatal que proporciona liquidez a la Nación, al sector financiero, y a empresas privadas, públicas o mixtas durante la pandemia  causada por la Covid-19, mediante el recaudo de recursos provenientes del Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE), Fondo de Pensiones Territoriales (Fonpet), y el Presupuesto General de la Nación.

No obstante, a la fecha, el Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME) ha recibido cerca de 25,5 billones de pesos, de los cuales solo ha gastado el 29% en los sectores salud, transferencia a programas sociales y subsidios a la nómina, entre otros. Por eso, entender las decisiones que ha tomado el Gobierno en relación con el desembolso de los recursos públicos destinados a la atención a la emergencia del Covid-19 y poner la lupa sobre sus declaraciones del “déficit fiscal” que conduciría a una posible reforma tributaria en el 2021, ha sido un asunto de particular interés para el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana.

De ahí que, en junio del 2020, esta entidad publicara el informe La transparencia en el uso de los recursos para atender la emergencia; documento que presenta una revisión exhaustiva a los datos entregados a la sociedad por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público con el fin de comprender en qué se ha gastado la plata recaudada por el Gobierno nacional durante la pandemia. Pesquisa Javeriana conversó con Luis Carlos Reyes, director del Observatorio Fiscal, acerca las decisiones tomadas por el Estado en materia económica, las implicaciones sociales y sectoriales de estas decisiones y la reforma tributaria que se avecina, producto del actual hueco fiscal.

 

Infancias y tecnologías digitales en tiempos de confinamiento: nuevos retos para la familia y la escuela

Infancias y tecnologías digitales en tiempos de confinamiento: nuevos retos para la familia y la escuela

La relación de los niños y niñas con la tecnología no ha conocido términos medios. Teóricos como Sonia Livingstone y David Buckingham** hablan de una relación de extremos donde prevalecen dos discursos opuestos: los niños y niñas son considerados sabios de la tecnología teniendo en cuenta que su cercanía a las pantallas les otorga los saberes necesarios para moverse en el mundo digital; o son los menores vistos como seres vulnerables frente a los peligros y riesgos presentes allí. Cabe anotar que este último discurso es el que encontramos con mayor frecuencia desplegado en la prensa, por lo cual podemos notar una tendencia en las familias y en las escuelas a mirar esta relación más desde los riesgos y no desde las oportunidades que la tecnología nos ofrece.

¿Qué ha pasado en los últimos meses? Los niños dejaron de pasar un tiempo importante de sus días en la escuela y los parques. Debido a la situación de confinamiento masivo generado por la COVID-19, su cotidianidad se ha trasladado al interior de los hogares, siendo las pantallas un mediador de esas nuevas realidades. La vida se ha convertido en digital por defecto:  jugar, estudiar, estar con la familia, celebrar los cumpleaños, pasar tiempo con los amigos, ver conciertos; y con ello, la infraestructura en torno a la infancia: docentes, apoyo escolar, pediatras, personal de acompañamiento.

Para las familias y la escuela esto sin duda representa retos de gran magnitud. El tiempo de exposición a las pantallas dejó de tener los mismos tintes de preocupación de semanas atrás. Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Academia Americana de Pediatría han establecido recomendaciones sobre el tiempo de pantalla en los niños y niñas: evitar el uso de pantallas antes de los 18 meses, limitarlo a una hora entre los dos y cinco años, y establecer horarios a partir de los seis. Además de la poca evidencia que respalda esas recomendaciones, una investigación reciente nos muestra que el enfoque de screen time puede llegar a ser irreal en la práctica, generando agotamiento, culpa y frustración por parte de los padres y cuidadores primarios. Cuando todo pasa a lo digital, ¿cuándo está bien conectarse y cuándo no? ¿por cuánto tiempo? Ninguno de los debates precedentes en torno a la relación de las infancias con las tecnologías podría dar respuesta a estas preguntas en el contexto de confinamiento en el que nos encontramos.

Es aquí cuando un enfoque no tecnocentrista nos puede dar luces al respecto. Más allá del número de horas frente a las pantallas, que sin duda han aumentado durante la pandemia, sugiero centrarnos en tres aspectos: la calidad y pertinencia de los contenidos a los cuales los niños estén expuestos, los procesos de mediación y acompañamiento establecidos durante el tiempo de pantalla y las actividades cotidianas donde prevalezca la interacción y la actividad física. Y es aquí donde la escuela está llamada a reinventarse, apoyando estos procesos al interior de los hogares, especialmente en la primera infancia. No todo puede virtualizarse, no se trata de que los niños sigan el horario escolar frente al computador, no se trata de poner mayor presión en ellos y sus familias. Los niños también aprenden en la cotidianidad de sus hogares. ¿De qué manera la escuela puede potenciar esos procesos?

 

*Docente e investigadora de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Javeriana. Comunicadora Social de la Universidad del Norte.

** Livingstone, S. (2009). Enabling media literacy for digital natives – a contradiction in terms? In: ‘Digital Natives’: A Myth? A report of the panel held at the London School of Economics and Political Science (pp.4-6). London, UK.

Buckingham, D. (2002). The Electronic Generation? Children and New Media. In: The Handbook of New Media: Social Shaping and Consequences of ICT (pp. 77-89). London: SAGE Publications.

 

Plantas nativas subutilizadas de Colombia: ¿de qué nos hablan?

Plantas nativas subutilizadas de Colombia: ¿de qué nos hablan?

Debo decirles que este artículo planeé escribirlo antes de que empezara la crisis del coronavirus, pero debido al impacto de la situación y las cargas de estudio y laborales lo había ido aplazando. Sin embargo, a pesar de esto, este tema se volvió aún más pertinente porque esta situación nos ha pedido a gritos que nos concienticemos sobre cómo vivimos nuestro día a día.

Para este artículo entrevisté al PhD Néstor García, biólogo y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana. Él aclara que plantas subutilizadas se refieren a aquellas que “no son usadas en todo su potencial” ya que pueden tener excelentes cualidades nutricionales que han sido investigadas, pero a pesar de esto no tienen una importancia económica y social tan alta, es decir, no se consumen en elevadas proporciones. Así mismo, señala que este concepto es aplicado más en el contexto social y económico, no biológico, e incluso se le critica debido a que se consideran subutilizadas  solo para ciertas regiones, ya que en donde se producen son altamente consumidas por las comunidades locales.

Además, aclaramos la definición de plantas nativas, que se refiere a aquellas  que son originarias de un territorio en el cual crecen y se han desarrollado de forma silvestre y natural.

Cuando le pregunté acerca de algunas de las plantas nativas subutilizadas en Colombia, el profesor García señala que una de las más famosas es el chontaduro, ya que tiene cualidades nutricionales importantes pero no tiene una importancia económica consecuente con su potencial, pues se consume principalmente de forma local. Otras plantas mencionadas son los tubérculos andinos tales como los cubios, las ibias, las chuguas, que a pesar de presentarse estudios sobre sus características nutricionales, no generan un alto impacto en la economía como la papa, por ejemplo.

Consideramos importante que se realice la divulgación, promoción del conocimiento y cualidades de estas plantas, ya que representan un potencial para enfrentar problemas nutricionales y además, ya están adaptadas a los sistemas locales y hacen parte de su producción. Incluso pueden fortalecer los sistemas productivos de las comunidades que las producen.

Como colombianos nos debemos interesar en conocer los productos de plantas que son nativas de nuestro país y que tienen alto potencial nutricional. Así como nos indica García, sería ideal diversificar nuestra alimentación, visitar mercados locales, darnos la oportunidad de conocer otros sabores, volver a nuestras regiones y conocerlas.

También debemos preguntarnos sobre el apoyo que damos a los comercios locales o si gran cantidad de lo que consumimos son productos importados, a pesar de que algunos de ellos también se producen en nuestro país. Hacernos estos cuestionamientos es importante debido a que así podemos apoyar las comunidades y los negocios locales y conocemos más de la cultura e importancia de la biodiversidad de nuestro país. Señalamos que el cultivo y consumo de las plantas subutilizadas no es el único que se debe promover, pero sí nos abre a un mundo que muchos no conocemos y que podríamos explorar.

Y tú, ¿sabes de productos de plantas nativas que pocos conozcan y que podrías dar a conocer a tus amigos y familiares?

COVID 19 y “quedarse en casa”: un posible riesgo ante la violencia intrafamiliar

COVID 19 y “quedarse en casa”: un posible riesgo ante la violencia intrafamiliar

Dora-gaitanLa casa es el lugar de convivencia entre personas. No obstante, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) ha denominado hogar al lugar de muestreo para los censos nacionales que permiten tipificar a las familias colombianas. De ahí que estos datos infieran una relación directa entre: casa, hogar y familia.

Según el Observatorio de la Familia, para el Consejo de Estado la familia ha sido considerada como la organización social mas importante de las personas y se constituye por “vínculos de consanguinidad o afinidad entre los miembros” (Tipologías de Familias en Colombia: Evolución 1993 – 2014). En 2019 se amplió esta comprensión, integrando el hecho de que las familias son “en las que se establecen vínculos de apoyo emocional, económico, de cuidado o de afecto, que comparten domicilio, residencia o lugar de habitación de manera habitual”. En este sentido, es concebida como ese referente de apoyo, cuidado y cercanía afectiva o emocional; y para una sociedad será el sostén y promotor de desarrollo del individuo.

Ahora bien, resulta que no todas las familias cumplen con el referente mencionado. Esa casa-hogar que se espera sea segura, termina siendo un espacio de riesgo, particularmente para las mujeres que viven situaciones de violencia intrafamiliar. Por lo anterior, quedarse en casa se convierte en una medida que las ha expuesto a condiciones de riesgo, ya que deben cohabitar cada día con quien las agrede, lo que termina siendo paradójico ante una medida de cuarentena que propende por el cuidado individual y colectivo.

A la fecha, contamos con datos inquietantes durante la cuarentena. Para el 7 de abril, según cifras de la Fiscalía General, dentro de la casa sus parejas habían asesinado a 12 mujeres; y según el artículo de El Tiempo titulado El crimen en tiempos de coronavirus y cuarentena del 13 de abril, las “denuncias formales recibidas por la Fiscalía por violencia intrafamiliar han caído en más del 70%, mientras que las llamadas a la Línea Púrpura por presuntos casos de violencia intrafamiliar han aumentado en cerca de un 211%”.

Estos datos desmitifican la idea absoluta de la casa-hogar y la familia como un lugar seguro, haciendo un llamado a la ciudadanía para estar atentos de las familias en cuya interacción se presentan situaciones de violencia, entendiendo que ésta tiene muchas manifestaciones. La más lamentable es el feminicidio, la más evidente es la violencia física (23%), pero la más inadvertida, normalizada y por la que se inicia el ciclo de violencia, es la violencia psicológica con un 50%, siendo la más consultada en la Línea Púrpura; seguidas por la económica (19%), la sexual y patrimonial con un 4% cada una y la verbal (1%) (Tomado del artículo Violencia de género en tiempos de encierro, otro desafío para Bogotá, 29 marzo).

A continuación, unos indicadores para que reconozcas si vives violencia en tu casa o conoces a alguien que pueda estar presentándola (Violentómetro, ONU y USAID):

Ten cuidado si: te hace bromas hirientes, te chantajea, miente, engaña, te culpa, descalifica, ridiculiza, ofende, te humilla en público, te intimida, controla o prohíbe cosas o verte y hablar con personas.

Intenta alejarte si: destruye tus artículos personales, te manosea, genera caricias agresivas, te golpea “jugando”, te pellizca o araña, te empuja o jalonea, te cachetea, te patea o encierra, te aísla de personas cercanas.

Pide ayuda si: te amenaza con objetos y armas o te amenaza de muerte, te fuerza a tener relaciones sexuales, te viola o abusa sexualmente, te mutila. Alerta, puede llegar al asesinato.

Si necesitas ayuda:
En la Pontificia Universidad Javeriana tenemos el Protocolo de Violencias y Discriminación y también podemos orientarte desde:

El Centro de Asesoría Psicológica y Salud de la Vicerrectoría del Medio Universitario con el servicio de Escucha Activa y ofertas virtuales grupales de acompañamiento.

A nivel Distrital:
Línea Púrpura: 018000112137
Whastapp: 3007551846
Línea 123
Fiscalía: Línea 122
ICBF: Línea 141
A nivel Nacional: Línea 155

*Dora Cecilia Gaitan Hidalgo, Psicóloga de la Pontificia Universidad Javeriana, Magíster en Psicología Clínica y de la Familia de la Universidad Santo Tomás. Actualmente psicóloga del Centro de Asesoría Psicológica y Salud de la Vicerrectoría del Medio de la Pontificia Universidad Javeriana.

Interdisciplinariedad ante la pandemia y el confinamiento

Interdisciplinariedad ante la pandemia y el confinamiento

Un panel de expertos convocado por la revista Lancet evidenció la importancia del trabajo interdisciplinario para dar respuesta en forma eficiente a los diversos y crecientes problemas que surgen en medio de esta pandemia. Creemos que la necesidad de este llamado surge de una conceptualización fracturada del ser humano, una separación arbitraria y artificial de la salud física y la salud mental, que genera problemas a la hora de producir acciones para afrontar las múltiples consecuencias derivadas de los temas de salud en general y en particular de la crisis ocasionada por el Covid-19, las medidas de aislamiento y la recesión económica que empieza a vislumbrarse. Resulta evidente que necesitamos una perspectiva interdisciplinar, multidimensional y ecosistémica para dar soluciones que atiendan a la complejidad creciente del problema.

Aunque para muchos profesionales y para las entidades internacionales de salud resulta clara la artificialidad de la separación entre la salud física y psicológica, un anacronismo reduccionista del dualismo mente/cuerpo, aún encontramos dificultades para articular en la práctica un concepto integral de salud, que se refleje en acciones efectivas en la formación, la investigación, el desarrollo de políticas públicas y, en especial, en la articulación del trabajo de profesionales en diversos campos de actuación.

La actual situación que atraviesa el mundo es un buen ejemplo de cómo las dinámicas comportamentales (los hábitos de alimentación de un grupo poblacional), pueden tener efecto en la salud (la trasmisión de un virus y el número creciente de muertos e incapacidad de respuesta del sistema de salud), la economía (la pérdida de empleos y quiebra de empresas, el deterioro de los ingresos de los trabajadores), la política (el deterioro de las democracias y las amenazas contra los derechos humanos, entre otros), la seguridad (el incremento de hurtos y otros delitos, parcialmente relacionados con la búsqueda de alimento y del aseguramiento de condiciones mínimas de supervivencia) y en las condiciones de riesgos denominados psicosociales, que favorecen el despliegue de comportamientos como el consumo de sustancias, los conflictos de pareja, las diversas formas de violencia intrafamiliar e incluso violencias que surgen de la convivencia en comunidades que, de nuevo, inciden en la salud, la economía, la política y otras áreas de la vida humana.

Consideremos un ejemplo, Perú, que a pesar de ser uno de los países de Latinoamérica que más oportuna y estrictamente estableció límites en el confinamiento, se ha convertido en el segundo país con mayor número de casos de COVID-19 del continente. Para entender esto, debemos tener en cuenta algunas dinámicas comportamentales.

Por ejemplo, el hecho de que sólo cerca de una quinta parte de las familias del país cuenten con un refrigerador se relaciona con la necesidad de buscar constantemente comida fresca, aunque quizás ¿es el aprecio por la comida fresca la que facilita que las familias no cuenten con refrigeradores? Las compras de los alimentos se realizan en mercados que se convirtieron rápidamente en focos de contagio, esta situación se empeoró con las restricciones que estableció el gobierno, buscando enlentecer la pandemia, en la apertura de estos mercados, que lejos de cumplir su cometido llevó a concentrar la aglomeración. Adicionalmente, se debe tener en cuenta que también influyen el hacinamiento, la informalidad y otras tantas variables que serían imposibles de enumerar. Es claro cómo las dinámicas para adquirir bienes básicos, la forma como preparamos nuestros alimentos y hasta los mismos elementos de nuestra dieta, pueden tener un efecto directo en la transmisión de un virus, incluso cuando este no se transmite en la comida.

Estamos presenciando cómo la expansión de un virus y las medidas que se han establecido para contenerlo están incidiendo en un aumento sistemático de trastornos de ansiedad, depresión y estrés postraumático, así como también de la violencia, el consumo de alcohol y las conductas de autolesión. Se ha reportado un aumento en los factores de riesgo en salud tales como desconexión social, pérdida del sentido de vida, sensaciones de agobio y agotamiento por el cambio en las condiciones laborales, angustia ante la pérdida del empleo, baja de ingresos, deterioro de la calidad de vida y problemas derivados de la dificultad de elaborar duelos luego de las pérdidas al no seguir rituales culturales. Estos aspectos psicológicos tendrán una repercusión directa en la salud y la economía, dando inicio de nuevo a un ciclo de interacciones múltiples que se alimentará de forma permanente.

En el contexto de una visión ecosistémica, interdisciplinar, diferencial y multidimensional aparecen un sin número de preguntas y desafíos de investigación. Por ejemplo, estudiar la eficacia diferencial de las intervenciones en telesalud, en particular la teleorientación, como estrategia mediadora en la promoción y prevención de la salud, y la telemedicina, como herramienta para desarrollar el trabajo terapéutico, evaluando su utilización en atención psicológica, contención emocional e incluso acompañamiento. Se identifica también la necesidad de evaluar el efecto que tiene la mediación virtual en el desarrollo de vínculos afectivos y su efectividad como alternativa para el fortalecimiento de redes de apoyo social, al igual que los efectos del teletrabajo en la salud.

De igual modo, estas perspectivas también exigen nuevas condiciones. Es ineludible diseñar nuevas infraestructuras de conocimiento, organizacionales, tecnológicas e incluso sociales que permitan la evaluación, intervención e investigación interdisciplinaria. Es necesario establecer controles éticos sobre el quehacer de los profesionales y demarcar los límites de lo que podemos hacer, en cuanto al efecto que tiene en las comunidades, en razón de su eficacia y efectividad. El uso que se le ha dado a las tecnologías como estrategia de evaluación de la expansión del virus abre un debate sobre la privacidad, lo cual tiene también importantes connotaciones psicológicas y sociales.

Igualmente, es preciso pensar estrategias de comunicación y de rendición de cuentas a la sociedad. En este sentido, hoy, como nunca, estamos viendo que los procesos de transferencia responsable de conocimiento son una parte determinante de la supervivencia de la sociedad. Se ha hecho certera la necesidad de fortalecer las estrategias de comunicación, de manera que permitan, en forma más inmediata, conocer las necesidades de las personas y las comunidades, identificar sus carencias y recursos, y hacer un seguimiento a la compleja interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales que tienen.

Estamos, por tanto, ante un momento en el que se requiere asumir una perspectiva ecosistémica, multidimensional, interdisciplinar y transdisciplinar, que permita generar, desde ese mismo enfoque, investigación e intervención, de forma que sea inevitable un dialogo entre académicos y profesionales de diversos campos y se construyan soluciones que realmente den cuenta de la compleja y critica coyuntura que estamos transitando.

*Wilson López López: Profesor titular de la Universidad Javeriana. lopezw@javeriana.edu.co
**Pedro Pablo Ochoa: Director del equipo de respuesta psicológica frente al Covid-19 en Colombia. Colegio Colombiano de Psicólogos.

¡Y llegó la primavera!

¡Y llegó la primavera!

La nieve que había sido una compañera constante, se ha ido y tengo que confesar que extraño su belleza; sin embargo, los diferentes colores como el café, el amarillo, el verde claro, el verde oscuro, un rojizo, que empiezan a surgir en las hojas de los árboles retoñando, también es algo muy hermoso de contemplar.

Además, se empieza a observar otro tipo de fauna que va llegando, a medida que el frío va cediendo. Como es el caso de la culebra rayada común (Thamnophis sirtalis), una especie de reptil diurno e inofensivo que habita en Estados Unidos y Canadá, de más o menos 60 centímetros de largo, tiene una cantidad muy baja de veneno que puede ser tóxica para anfibios, ratones y otros animales pequeños, pero no es peligrosa para el hombre. Estos reptiles salen de su periodo de brumación (disminución de actividad y alimentación durante el invierno) al inicio de la primavera.

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Culebra rayada común (Thamnophis sirtalis)

Tuve la oportunidad de ir a remar al bello lago Grafton, un cuerpo de agua de alrededor de 1.3 km2 situado dentro de una reserva, ya que es un sitio activo de anidación de un ave que llega en primavera a los lagos de Norteamérica y Canadá. El colimbo grande (Gavia immer), es un animal realmente imponente. Observar sus colores verde, blanco y negro, que con los reflejos del sol se tornan a índigo, es ciertamente un espectáculo. Esta especie es un ave acuática buceadora y migratoria, que se encuentra en Norte América y Europa, mide entre 60 y 100 centímetros de largo, siendo más grande que los patos y llegando a pesar entre dos y seis kilogramos; además es piscívora (se alimenta de peces), a los cuales atrapa buceando. Puede llegar a profundidades de hasta 60 metros y durar sumergida por un periodo de tiempo de hasta tres minutos.

Colimbo grande o common loon (Gavia immer) nadando en el lago Grafton
Colimbo grande o common loon (Gavia immer) nadando en el lago Grafton

Otra especie de ave que logré ver en el lago Grafton, fue el ganso de Canadá (Branta canadensis) (fotografía del banner). Esta especie es monógama y por lo general sus individuos permanecen juntos, con su pareja, desde el segundo año de sus vidas hasta cuando mueren. A finales del invierno y principios de la primavera tienen sus polluelos, a los que vimos nadando en fila, permanentemente protegidos por cada uno de sus padres, ubicados al inicio y al final de la línea. Si se sienten bajo algún tipo de amenaza, el macho empieza a desplegar comportamientos agonísticos, como vocalizaciones frecuentes, apertura de sus alas y persecución. Pueden llegar a medir entre 80 y 110 centímetros y a pesar entre tres y ocho kilogramos. Son principalmente herbívoros, pero también pueden consumir insectos y peces.

Otra especie que observé al comienzo de la primavera fue una ranita muy particular, en realidad muchas personas dicen que ella es la que avisa con su canto el comienzo de esta estación. La rana de la primavera peeper (Pseudacris crucifer), mide tan solo entre 25 y 40 milímetros y pesa de tres a cinco gramos. La verdad es sorprendente como un animal tan pequeño puede llegar a vocalizar tan fuerte. Estar a pocos pasos de ellas era un poco aturdidor, pero aunque se oyen muy fuerte y claro, podrán imaginarse que no fue fácil encontrar un ejemplar en medio de la noche. Además de su pequeño tamaño, se camuflan muy bien entre las ramas de las orillas de los cuerpos de agua.

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Ranita peeper de la primavera (Pseudacris crucifer)

Me encantó el invierno en el Norte de Estados Unidos y la primavera también ha traído su magia, y bueno, tal como están las cosas, lo más probable es que también pueda ver las sorpresas del verano.

Educación virtual: realidad o ficción en tiempos de pandemia

Educación virtual: realidad o ficción en tiempos de pandemia

La actual situación de pandemia ha puesto sobre la mesa a la educación virtual como una oportunidad para que el sector educativo continúe operando. Las cifras del Sistema Nacional de Información de Educación Superior (SNIES) refuerzan esta idea al reflejar un crecimiento de estudiantes en la educación virtual, que pasó de 16.042 en el año 2012 a 200.742 en el año 2018. Si bien esta cifra resulta alentadora para pensar en la pertinencia de la decisión del Ministerio de Educación Nacional frente al sector educativo, es importante indicar algunos aspectos que pueden ayudar a comprender la implicación de implementar un modelo educativo virtual de calidad en nuestro país y preguntarnos cómo resolver elementos técnicos, educativos y de regulación postergados en los últimos años pese al crecimiento de programas y matrículas.

 

Conectividad

El acceso es una de las primeras características que se debe tomar en cuenta para implementar un modelo educativo virtual. Al revisar las cifras de conectividad en la educación básica y superior se encuentran brechas que requieren fuertes inversiones para su reducción. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) indica que solo alrededor de un 26% de los estudiantes en zonas rurales tienen conectividad frente a un 89% en zonas urbanas.

Para resolver esta situación, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTic) implementó el proyecto “Puntos y Kioscos Vive Digital” para llevar internet a la población más vulnerable. Sin embargo, la sostenibilidad administrativa de este programa resulta un reto de índole financiero y educativo para generar comunidades educativas en torno a la apropiación de tecnología como mediación de la enseñanza. En este punto también resulta importante mencionar a las redes comunitarias como una estrategia para proveer internet por fuera de los operadores tradicionales.

Según Internet Society (ISOC) la red comunitaria es “la infraestructura de telecomunicaciones implementada y operada por un grupo local con el fin de satisfacer sus propias necesidades de comunicación. Son el producto de personas que trabajan mancomunadamente, combinan sus recursos, organizan sus esfuerzos y se juntan para achicar la brecha de conectividad y cultural”. En Colombia existen iniciativas desde 2005, pero se requiere regulación para generar licencias e incorporar políticas públicas que incentiven estos desarrollos donde los operadores de internet no llegan por densidad poblacional y costos de inversión en territorio.

 

El modelo de educación virtual

La mayoría de las instituciones no está implementando una modalidad educativa virtual en un sentido amplio. Se están desarrollando clases remotas con mediación de tecnologías, pero ello no implica modificar de fondo prácticas de educación propias de un escenario análogo.

La tecnología no debe cumplir una función instrumental para el ejercicio de la práctica docente; la didáctica en la virtualidad implica concebir ritmos de aprendizaje, modificar el rol docente, trabajar tendencias educativas para la mediación tecnológica, flexibilizar la evaluación, entre otros aspectos. La producción de Ambientes Virtuales para el Aprendizaje (AVA) requiere un abordaje interdisciplinario. Allí el diseño instruccional cumple un papel fundamental como estrategia para identificar las bases pedagógicas, actividades, contenidos, nivel de interacción y tiempos propios de una dinámica virtual. El trabajo en los espacios asincrónicos (offline) debe ser mayor que los espacios sincrónicos (video llamadas) y esto implica cambios para docente y estudiante, quienes van acompañados de intenciones pedagógicas orientadas a una generación digital.

Finalmente, el Ministerio de Educación Nacional habilitó el programa “Aprender Digital” como una posibilidad de apalancar la educación a distancia en alianza con RTVC y Señal Colombia. Esta acción abre una posibilidad para resolver la falta de conectividad. En Colombia existen casos de éxito premiados como Radio Sutatenza, que sirve como ejemplo para esta coyuntura, sin embargo, debemos esperar que el programa “Aprender digital” no tenga el mismo final que Radio Sutatenza, pues como indicó una nota del periódico “El Espectador” en su momento, “en 1989, ante la venta de Radio Sutatenza, el país enmudeció. Nadie hizo nada y Caracol finalmente adquirió instalaciones, equipos y frecuencias, con el favor del gobierno de turno y algunos poderosos del país”.

¿Podrá entonces el sistema educativo adaptarse a la velocidad de la evolución tecnológica?, ¿la situación de pandemia será una oportunidad para reducir las barreras del sistema educativo?


*Profesor de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Javeriana. Psicólogo de la Universidad Externado de Colombia y Mestre em Ciências da Educação de la Universidad Nova de Lisboa, Portugal. Asesor en Proyectos para el Ministerio TIC, Universidad del Rosario, Función Pública, Ministerio de Educación Nacional, Computadores para Educar, ESAP, entre otras.