Plantas nativas subutilizadas de Colombia: ¿de qué nos hablan?

Plantas nativas subutilizadas de Colombia: ¿de qué nos hablan?

Debo decirles que este artículo planeé escribirlo antes de que empezara la crisis del coronavirus, pero debido al impacto de la situación y las cargas de estudio y laborales lo había ido aplazando. Sin embargo, a pesar de esto, este tema se volvió aún más pertinente porque esta situación nos ha pedido a gritos que nos concienticemos sobre cómo vivimos nuestro día a día.

Para este artículo entrevisté al PhD Néstor García, biólogo y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana. Él aclara que plantas subutilizadas se refieren a aquellas que “no son usadas en todo su potencial” ya que pueden tener excelentes cualidades nutricionales que han sido investigadas, pero a pesar de esto no tienen una importancia económica y social tan alta, es decir, no se consumen en elevadas proporciones. Así mismo, señala que este concepto es aplicado más en el contexto social y económico, no biológico, e incluso se le critica debido a que se consideran subutilizadas  solo para ciertas regiones, ya que en donde se producen son altamente consumidas por las comunidades locales.

Además, aclaramos la definición de plantas nativas, que se refiere a aquellas  que son originarias de un territorio en el cual crecen y se han desarrollado de forma silvestre y natural.

Cuando le pregunté acerca de algunas de las plantas nativas subutilizadas en Colombia, el profesor García señala que una de las más famosas es el chontaduro, ya que tiene cualidades nutricionales importantes pero no tiene una importancia económica consecuente con su potencial, pues se consume principalmente de forma local. Otras plantas mencionadas son los tubérculos andinos tales como los cubios, las ibias, las chuguas, que a pesar de presentarse estudios sobre sus características nutricionales, no generan un alto impacto en la economía como la papa, por ejemplo.

Consideramos importante que se realice la divulgación, promoción del conocimiento y cualidades de estas plantas, ya que representan un potencial para enfrentar problemas nutricionales y además, ya están adaptadas a los sistemas locales y hacen parte de su producción. Incluso pueden fortalecer los sistemas productivos de las comunidades que las producen.

Como colombianos nos debemos interesar en conocer los productos de plantas que son nativas de nuestro país y que tienen alto potencial nutricional. Así como nos indica García, sería ideal diversificar nuestra alimentación, visitar mercados locales, darnos la oportunidad de conocer otros sabores, volver a nuestras regiones y conocerlas.

También debemos preguntarnos sobre el apoyo que damos a los comercios locales o si gran cantidad de lo que consumimos son productos importados, a pesar de que algunos de ellos también se producen en nuestro país. Hacernos estos cuestionamientos es importante debido a que así podemos apoyar las comunidades y los negocios locales y conocemos más de la cultura e importancia de la biodiversidad de nuestro país. Señalamos que el cultivo y consumo de las plantas subutilizadas no es el único que se debe promover, pero sí nos abre a un mundo que muchos no conocemos y que podríamos explorar.

Y tú, ¿sabes de productos de plantas nativas que pocos conozcan y que podrías dar a conocer a tus amigos y familiares?

COVID 19 y “quedarse en casa”: un posible riesgo ante la violencia intrafamiliar

COVID 19 y “quedarse en casa”: un posible riesgo ante la violencia intrafamiliar

Dora-gaitanLa casa es el lugar de convivencia entre personas. No obstante, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) ha denominado hogar al lugar de muestreo para los censos nacionales que permiten tipificar a las familias colombianas. De ahí que estos datos infieran una relación directa entre: casa, hogar y familia.

Según el Observatorio de la Familia, para el Consejo de Estado la familia ha sido considerada como la organización social mas importante de las personas y se constituye por “vínculos de consanguinidad o afinidad entre los miembros” (Tipologías de Familias en Colombia: Evolución 1993 – 2014). En 2019 se amplió esta comprensión, integrando el hecho de que las familias son “en las que se establecen vínculos de apoyo emocional, económico, de cuidado o de afecto, que comparten domicilio, residencia o lugar de habitación de manera habitual”. En este sentido, es concebida como ese referente de apoyo, cuidado y cercanía afectiva o emocional; y para una sociedad será el sostén y promotor de desarrollo del individuo.

Ahora bien, resulta que no todas las familias cumplen con el referente mencionado. Esa casa-hogar que se espera sea segura, termina siendo un espacio de riesgo, particularmente para las mujeres que viven situaciones de violencia intrafamiliar. Por lo anterior, quedarse en casa se convierte en una medida que las ha expuesto a condiciones de riesgo, ya que deben cohabitar cada día con quien las agrede, lo que termina siendo paradójico ante una medida de cuarentena que propende por el cuidado individual y colectivo.

A la fecha, contamos con datos inquietantes durante la cuarentena. Para el 7 de abril, según cifras de la Fiscalía General, dentro de la casa sus parejas habían asesinado a 12 mujeres; y según el artículo de El Tiempo titulado El crimen en tiempos de coronavirus y cuarentena del 13 de abril, las “denuncias formales recibidas por la Fiscalía por violencia intrafamiliar han caído en más del 70%, mientras que las llamadas a la Línea Púrpura por presuntos casos de violencia intrafamiliar han aumentado en cerca de un 211%”.

Estos datos desmitifican la idea absoluta de la casa-hogar y la familia como un lugar seguro, haciendo un llamado a la ciudadanía para estar atentos de las familias en cuya interacción se presentan situaciones de violencia, entendiendo que ésta tiene muchas manifestaciones. La más lamentable es el feminicidio, la más evidente es la violencia física (23%), pero la más inadvertida, normalizada y por la que se inicia el ciclo de violencia, es la violencia psicológica con un 50%, siendo la más consultada en la Línea Púrpura; seguidas por la económica (19%), la sexual y patrimonial con un 4% cada una y la verbal (1%) (Tomado del artículo Violencia de género en tiempos de encierro, otro desafío para Bogotá, 29 marzo).

A continuación, unos indicadores para que reconozcas si vives violencia en tu casa o conoces a alguien que pueda estar presentándola (Violentómetro, ONU y USAID):

Ten cuidado si: te hace bromas hirientes, te chantajea, miente, engaña, te culpa, descalifica, ridiculiza, ofende, te humilla en público, te intimida, controla o prohíbe cosas o verte y hablar con personas.

Intenta alejarte si: destruye tus artículos personales, te manosea, genera caricias agresivas, te golpea “jugando”, te pellizca o araña, te empuja o jalonea, te cachetea, te patea o encierra, te aísla de personas cercanas.

Pide ayuda si: te amenaza con objetos y armas o te amenaza de muerte, te fuerza a tener relaciones sexuales, te viola o abusa sexualmente, te mutila. Alerta, puede llegar al asesinato.

Si necesitas ayuda:
En la Pontificia Universidad Javeriana tenemos el Protocolo de Violencias y Discriminación y también podemos orientarte desde:

El Centro de Asesoría Psicológica y Salud de la Vicerrectoría del Medio Universitario con el servicio de Escucha Activa y ofertas virtuales grupales de acompañamiento.

A nivel Distrital:
Línea Púrpura 018000112137
Whastapp: 3007551846
Línea 123 /
Fiscalía: Línea 122
ICBF: Línea 141
A nivel Nacional: Línea 155

*Dora Cecilia Gaitan Hidalgo, Psicóloga de la Pontificia Universidad Javeriana, Magíster en Psicología Clínica y de la Familia de la Universidad Santo Tomás. Actualmente psicóloga del Centro de Asesoría Psicológica y Salud de la Vicerrectoría del Medio de la Pontificia Universidad Javeriana.

Interdisciplinariedad ante la pandemia y el confinamiento

Interdisciplinariedad ante la pandemia y el confinamiento

Un panel de expertos convocado por la revista Lancet evidenció la importancia del trabajo interdisciplinario para dar respuesta en forma eficiente a los diversos y crecientes problemas que surgen en medio de esta pandemia. Creemos que la necesidad de este llamado surge de una conceptualización fracturada del ser humano, una separación arbitraria y artificial de la salud física y la salud mental, que genera problemas a la hora de producir acciones para afrontar las múltiples consecuencias derivadas de los temas de salud en general y en particular de la crisis ocasionada por el Covid-19, las medidas de aislamiento y la recesión económica que empieza a vislumbrarse. Resulta evidente que necesitamos una perspectiva interdisciplinar, multidimensional y ecosistémica para dar soluciones que atiendan a la complejidad creciente del problema.

Aunque para muchos profesionales y para las entidades internacionales de salud resulta clara la artificialidad de la separación entre la salud física y psicológica, un anacronismo reduccionista del dualismo mente/cuerpo, aún encontramos dificultades para articular en la práctica un concepto integral de salud, que se refleje en acciones efectivas en la formación, la investigación, el desarrollo de políticas públicas y, en especial, en la articulación del trabajo de profesionales en diversos campos de actuación.

La actual situación que atraviesa el mundo es un buen ejemplo de cómo las dinámicas comportamentales (los hábitos de alimentación de un grupo poblacional), pueden tener efecto en la salud (la trasmisión de un virus y el número creciente de muertos e incapacidad de respuesta del sistema de salud), la economía (la pérdida de empleos y quiebra de empresas, el deterioro de los ingresos de los trabajadores), la política (el deterioro de las democracias y las amenazas contra los derechos humanos, entre otros), la seguridad (el incremento de hurtos y otros delitos, parcialmente relacionados con la búsqueda de alimento y del aseguramiento de condiciones mínimas de supervivencia) y en las condiciones de riesgos denominados psicosociales, que favorecen el despliegue de comportamientos como el consumo de sustancias, los conflictos de pareja, las diversas formas de violencia intrafamiliar e incluso violencias que surgen de la convivencia en comunidades que, de nuevo, inciden en la salud, la economía, la política y otras áreas de la vida humana.

Consideremos un ejemplo, Perú, que a pesar de ser uno de los países de Latinoamérica que más oportuna y estrictamente estableció límites en el confinamiento, se ha convertido en el segundo país con mayor número de casos de COVID-19 del continente. Para entender esto, debemos tener en cuenta algunas dinámicas comportamentales.

Por ejemplo, el hecho de que sólo cerca de una quinta parte de las familias del país cuenten con un refrigerador se relaciona con la necesidad de buscar constantemente comida fresca, aunque quizás ¿es el aprecio por la comida fresca la que facilita que las familias no cuenten con refrigeradores? Las compras de los alimentos se realizan en mercados que se convirtieron rápidamente en focos de contagio, esta situación se empeoró con las restricciones que estableció el gobierno, buscando enlentecer la pandemia, en la apertura de estos mercados, que lejos de cumplir su cometido llevó a concentrar la aglomeración. Adicionalmente, se debe tener en cuenta que también influyen el hacinamiento, la informalidad y otras tantas variables que serían imposibles de enumerar. Es claro cómo las dinámicas para adquirir bienes básicos, la forma como preparamos nuestros alimentos y hasta los mismos elementos de nuestra dieta, pueden tener un efecto directo en la transmisión de un virus, incluso cuando este no se transmite en la comida.

Estamos presenciando cómo la expansión de un virus y las medidas que se han establecido para contenerlo están incidiendo en un aumento sistemático de trastornos de ansiedad, depresión y estrés postraumático, así como también de la violencia, el consumo de alcohol y las conductas de autolesión. Se ha reportado un aumento en los factores de riesgo en salud tales como desconexión social, pérdida del sentido de vida, sensaciones de agobio y agotamiento por el cambio en las condiciones laborales, angustia ante la pérdida del empleo, baja de ingresos, deterioro de la calidad de vida y problemas derivados de la dificultad de elaborar duelos luego de las pérdidas al no seguir rituales culturales. Estos aspectos psicológicos tendrán una repercusión directa en la salud y la economía, dando inicio de nuevo a un ciclo de interacciones múltiples que se alimentará de forma permanente.

En el contexto de una visión ecosistémica, interdisciplinar, diferencial y multidimensional aparecen un sin número de preguntas y desafíos de investigación. Por ejemplo, estudiar la eficacia diferencial de las intervenciones en telesalud, en particular la teleorientación, como estrategia mediadora en la promoción y prevención de la salud, y la telemedicina, como herramienta para desarrollar el trabajo terapéutico, evaluando su utilización en atención psicológica, contención emocional e incluso acompañamiento. Se identifica también la necesidad de evaluar el efecto que tiene la mediación virtual en el desarrollo de vínculos afectivos y su efectividad como alternativa para el fortalecimiento de redes de apoyo social, al igual que los efectos del teletrabajo en la salud.

De igual modo, estas perspectivas también exigen nuevas condiciones. Es ineludible diseñar nuevas infraestructuras de conocimiento, organizacionales, tecnológicas e incluso sociales que permitan la evaluación, intervención e investigación interdisciplinaria. Es necesario establecer controles éticos sobre el quehacer de los profesionales y demarcar los límites de lo que podemos hacer, en cuanto al efecto que tiene en las comunidades, en razón de su eficacia y efectividad. El uso que se le ha dado a las tecnologías como estrategia de evaluación de la expansión del virus abre un debate sobre la privacidad, lo cual tiene también importantes connotaciones psicológicas y sociales.

Igualmente, es preciso pensar estrategias de comunicación y de rendición de cuentas a la sociedad. En este sentido, hoy, como nunca, estamos viendo que los procesos de transferencia responsable de conocimiento son una parte determinante de la supervivencia de la sociedad. Se ha hecho certera la necesidad de fortalecer las estrategias de comunicación, de manera que permitan, en forma más inmediata, conocer las necesidades de las personas y las comunidades, identificar sus carencias y recursos, y hacer un seguimiento a la compleja interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales que tienen.

Estamos, por tanto, ante un momento en el que se requiere asumir una perspectiva ecosistémica, multidimensional, interdisciplinar y transdisciplinar, que permita generar, desde ese mismo enfoque, investigación e intervención, de forma que sea inevitable un dialogo entre académicos y profesionales de diversos campos y se construyan soluciones que realmente den cuenta de la compleja y critica coyuntura que estamos transitando.

*Wilson López López: Profesor titular de la Universidad Javeriana. lopezw@javeriana.edu.co
**Pedro Pablo Ochoa: Director del equipo de respuesta psicológica frente al Covid-19 en Colombia. Colegio Colombiano de Psicólogos.

¡Y llegó la primavera!

¡Y llegó la primavera!

La nieve que había sido una compañera constante, se ha ido y tengo que confesar que extraño su belleza; sin embargo, los diferentes colores como el café, el amarillo, el verde claro, el verde oscuro, un rojizo, que empiezan a surgir en las hojas de los árboles retoñando, también es algo muy hermoso de contemplar.

Además, se empieza a observar otro tipo de fauna que va llegando, a medida que el frío va cediendo. Como es el caso de la culebra rayada común (Thamnophis sirtalis), una especie de reptil diurno e inofensivo que habita en Estados Unidos y Canadá, de más o menos 60 centímetros de largo, tiene una cantidad muy baja de veneno que puede ser tóxica para anfibios, ratones y otros animales pequeños, pero no es peligrosa para el hombre. Estos reptiles salen de su periodo de brumación (disminución de actividad y alimentación durante el invierno) al inicio de la primavera.

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Culebra rayada común (Thamnophis sirtalis)

Tuve la oportunidad de ir a remar al bello lago Grafton, un cuerpo de agua de alrededor de 1.3 km2 situado dentro de una reserva, ya que es un sitio activo de anidación de un ave que llega en primavera a los lagos de Norteamérica y Canadá. El colimbo grande (Gavia immer), es un animal realmente imponente. Observar sus colores verde, blanco y negro, que con los reflejos del sol se tornan a índigo, es ciertamente un espectáculo. Esta especie es un ave acuática buceadora y migratoria, que se encuentra en Norte América y Europa, mide entre 60 y 100 centímetros de largo, siendo más grande que los patos y llegando a pesar entre dos y seis kilogramos; además es piscívora (se alimenta de peces), a los cuales atrapa buceando. Puede llegar a profundidades de hasta 60 metros y durar sumergida por un periodo de tiempo de hasta tres minutos.

Colimbo grande o common loon (Gavia immer) nadando en el lago Grafton
Colimbo grande o common loon (Gavia immer) nadando en el lago Grafton

Otra especie de ave que logré ver en el lago Grafton, fue el ganso de Canadá (Branta canadensis) (fotografía del banner). Esta especie es monógama y por lo general sus individuos permanecen juntos, con su pareja, desde el segundo año de sus vidas hasta cuando mueren. A finales del invierno y principios de la primavera tienen sus polluelos, a los que vimos nadando en fila, permanentemente protegidos por cada uno de sus padres, ubicados al inicio y al final de la línea. Si se sienten bajo algún tipo de amenaza, el macho empieza a desplegar comportamientos agonísticos, como vocalizaciones frecuentes, apertura de sus alas y persecución. Pueden llegar a medir entre 80 y 110 centímetros y a pesar entre tres y ocho kilogramos. Son principalmente herbívoros, pero también pueden consumir insectos y peces.

Otra especie que observé al comienzo de la primavera fue una ranita muy particular, en realidad muchas personas dicen que ella es la que avisa con su canto el comienzo de esta estación. La rana de la primavera peeper (Pseudacris crucifer), mide tan solo entre 25 y 40 milímetros y pesa de tres a cinco gramos. La verdad es sorprendente como un animal tan pequeño puede llegar a vocalizar tan fuerte. Estar a pocos pasos de ellas era un poco aturdidor, pero aunque se oyen muy fuerte y claro, podrán imaginarse que no fue fácil encontrar un ejemplar en medio de la noche. Además de su pequeño tamaño, se camuflan muy bien entre las ramas de las orillas de los cuerpos de agua.

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Ranita peeper de la primavera (Pseudacris crucifer)

Me encantó el invierno en el Norte de Estados Unidos y la primavera también ha traído su magia, y bueno, tal como están las cosas, lo más probable es que también pueda ver las sorpresas del verano.

Educación virtual: realidad o ficción en tiempos de pandemia

Educación virtual: realidad o ficción en tiempos de pandemia

La actual situación de pandemia ha puesto sobre la mesa a la educación virtual como una oportunidad para que el sector educativo continúe operando. Las cifras del Sistema Nacional de Información de Educación Superior (SNIES) refuerzan esta idea al reflejar un crecimiento de estudiantes en la educación virtual, que pasó de 16.042 en el año 2012 a 200.742 en el año 2018. Si bien esta cifra resulta alentadora para pensar en la pertinencia de la decisión del Ministerio de Educación Nacional frente al sector educativo, es importante indicar algunos aspectos que pueden ayudar a comprender la implicación de implementar un modelo educativo virtual de calidad en nuestro país y preguntarnos cómo resolver elementos técnicos, educativos y de regulación postergados en los últimos años pese al crecimiento de programas y matrículas.

 

Conectividad

El acceso es una de las primeras características que se debe tomar en cuenta para implementar un modelo educativo virtual. Al revisar las cifras de conectividad en la educación básica y superior se encuentran brechas que requieren fuertes inversiones para su reducción. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) indica que solo alrededor de un 26% de los estudiantes en zonas rurales tienen conectividad frente a un 89% en zonas urbanas.

Para resolver esta situación, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTic) implementó el proyecto “Puntos y Kioscos Vive Digital” para llevar internet a la población más vulnerable. Sin embargo, la sostenibilidad administrativa de este programa resulta un reto de índole financiero y educativo para generar comunidades educativas en torno a la apropiación de tecnología como mediación de la enseñanza. En este punto también resulta importante mencionar a las redes comunitarias como una estrategia para proveer internet por fuera de los operadores tradicionales.

Según Internet Society (ISOC) la red comunitaria es “la infraestructura de telecomunicaciones implementada y operada por un grupo local con el fin de satisfacer sus propias necesidades de comunicación. Son el producto de personas que trabajan mancomunadamente, combinan sus recursos, organizan sus esfuerzos y se juntan para achicar la brecha de conectividad y cultural”. En Colombia existen iniciativas desde 2005, pero se requiere regulación para generar licencias e incorporar políticas públicas que incentiven estos desarrollos donde los operadores de internet no llegan por densidad poblacional y costos de inversión en territorio.

 

El modelo de educación virtual

La mayoría de las instituciones no está implementando una modalidad educativa virtual en un sentido amplio. Se están desarrollando clases remotas con mediación de tecnologías, pero ello no implica modificar de fondo prácticas de educación propias de un escenario análogo.

La tecnología no debe cumplir una función instrumental para el ejercicio de la práctica docente; la didáctica en la virtualidad implica concebir ritmos de aprendizaje, modificar el rol docente, trabajar tendencias educativas para la mediación tecnológica, flexibilizar la evaluación, entre otros aspectos. La producción de Ambientes Virtuales para el Aprendizaje (AVA) requiere un abordaje interdisciplinario. Allí el diseño instruccional cumple un papel fundamental como estrategia para identificar las bases pedagógicas, actividades, contenidos, nivel de interacción y tiempos propios de una dinámica virtual. El trabajo en los espacios asincrónicos (offline) debe ser mayor que los espacios sincrónicos (video llamadas) y esto implica cambios para docente y estudiante, quienes van acompañados de intenciones pedagógicas orientadas a una generación digital.

Finalmente, el Ministerio de Educación Nacional habilitó el programa “Aprender Digital” como una posibilidad de apalancar la educación a distancia en alianza con RTVC y Señal Colombia. Esta acción abre una posibilidad para resolver la falta de conectividad. En Colombia existen casos de éxito premiados como Radio Sutatenza, que sirve como ejemplo para esta coyuntura, sin embargo, debemos esperar que el programa “Aprender digital” no tenga el mismo final que Radio Sutatenza, pues como indicó una nota del periódico “El Espectador” en su momento, “en 1989, ante la venta de Radio Sutatenza, el país enmudeció. Nadie hizo nada y Caracol finalmente adquirió instalaciones, equipos y frecuencias, con el favor del gobierno de turno y algunos poderosos del país”.

¿Podrá entonces el sistema educativo adaptarse a la velocidad de la evolución tecnológica?, ¿la situación de pandemia será una oportunidad para reducir las barreras del sistema educativo?


*Profesor de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Javeriana. Psicólogo de la Universidad Externado de Colombia y Mestre em Ciências da Educação de la Universidad Nova de Lisboa, Portugal. Asesor en Proyectos para el Ministerio TIC, Universidad del Rosario, Función Pública, Ministerio de Educación Nacional, Computadores para Educar, ESAP, entre otras.

Se vale pensar en cambios laborales durante la pandemia

Se vale pensar en cambios laborales durante la pandemia

Las medidas instauradas por el Gobierno para mitigar los efectos humanitarios y económicos que ha generado la pandemia son insuficientes para solucionar la problemática laboral del país a largo plazo. Así lo asegura el psicólogo javeriano e investigador en el área del trabajo, Hernán Camilo Pulido, para quien además sus colegas y la academia juegan un papel esencial en la visibilización de las deficiencias del sector laboral y en la construcción de políticas públicas para generar cambios estructurales.

Reducir el salario a funcionarios y pensionados con mesadas de entre los 10 y 20 millones de pesos ha sido una de las decisiones implementadas por el Gobierno como fuente para apoyar a los trabajadores independientes y de clase media y baja que se han visto afectados por la COVID-19, medida que regirá desde el primero de mayo hasta el 31 de julio de 2020, según dispone el Decreto 568 de 2020. Pero, ¿qué pasará cuando estos tres meses se cumplan?, ¿cuál será la situación de los trabajadores informales cuando la crisis sanitaria mejore?, ¿cuáles serán sus condiciones laborales? Ni esta medida, ni las otras solucionarán la realidad laboral crítica del país que, como afirma Pulido, está en cuidados intensivos y necesita cambios radicales y de fondo.

Según estadísticas del DANE, la tasa de desempleo en Colombia aumentó de marzo del año pasado a marzo de este año en un 1,8%, dejando a 12,6% de la población en edad de emplearse sin trabajo, lo que es igual a un total de tres millones de personas que no reciben ingresos laborales frente a las más de 20 que sí lo hacen. Sin embargo, el panorama no es alentador al saber que casi la mitad de los empleados son informales (46,7%).

En 2009 esta era la situación laboral de los vendedores ambulantes, trabajadores independientes y de otros oficios, pero luego empezó a mimetizarse en muchos sectores. Para este psicólogo del trabajo, ellos no cuentan con la debida protección social y de salud, no tienen estabilidad económica y son mal remunerados.

Esta situación se complejiza aún más con el tema de la pandemia, afectando en esencia a la clase media y baja con empleos informales, pues el dinero de estos trabajadores y sus familias depende del día a día, situación que ha restringido su labor por las medidas implementadas para controlar la propagación del virus. Adicionalmente, estos hogares no cuentan con alternativas para reemplazar los ingresos que acostumbraban a producir.

Pesquisa Javeriana habló con el profesor Hernán Camilo Pulido sobre los múltiples cuestionamientos que aparecen alrededor de la incertidumbre que hay en el futuro laboral.

 

Pesquisa Javeriana: Después de la pandemia, ¿qué cambios pueden surgir en el ámbito laboral?

Hernán Camilo Pulido: Los estudiosos de las ciencias sociales han advertido, de múltiples formas, que las crisis sirven para que el sistema se calibre al reconocer dónde pueden presentarse problemas y oportunidades, de manera tal que se hagan correctivos para seguir su marcha. Entonces, cambios posiblemente habrá, pero no sabemos si vayan a ser para mejorar, pues dentro de las cosas que ha evidenciado la historia del trabajo es que en momentos como el actual, en el que aparece un evento catastrófico, no precisamente se mejoran las condiciones laborales. Por el contrario, tal como vemos en las propuestas que hoy circulan, se deterioran esas condiciones, por ejemplo, suspendiendo primas y reivindicaciones que los trabajadores habían alcanzado, flexibilizando los contratos laborales o simplemente despidiendo a los trabajadores. Las crisis pueden servir para que los que trabajamos quedemos en una condición más incierta. Se puede ver fácilmente que las soluciones a las crisis, y esta no parece ser la excepción, se conciben alrededor de seguir vulnerando la situación de los trabajadores y protegiendo a las empresas.

En este sentido, la incertidumbre no ha llevado a las personas que diseñan las políticas laborales a pensar en cómo hacer para fortalecer las condiciones de seguridad con condiciones de contratación más estables. Hay más bien una tendencia a pensar en contratos por menos tiempo, con pocas garantías y sin protección. Esto ya se vio en las reformas que tuvieron lugar en el año 2002, con la que se acabó precarizando el trabajo, partiendo del supuesto de que si se levantaban las protecciones sociales habría más empleo; sin embargo, hasta ahora eso no ha pasado, no ha habido una producción de empleo masivo. Entre tanto, se han desdibujado las protecciones sociales que procuraban estabilidad para el trabajador de épocas anteriores.

 

PJ: Desde su experiencia, ¿cuáles son las necesidades inmediatas que debería cubrir la política laboral colombiana?

HCP: La política pública debe pensar en la estabilidad laboral. Un reto mayor está relacionado con cómo hacer para que los ciudadanos en caso de que lo necesiten puedan acceder a una renta mínima que les permita sobrevivir dignamente. Es indispensable pensar en cómo salir de las condiciones en las que estamos, que son condiciones de mucha desigualdad; pensar en qué se puede hacer para que los empleos flexibilizados (informal, prestación de servicios, independiente, etc.) garanticen protección y a su vez cierta estabilidad. Si uno se da cuenta de lo que ha pasado a nivel de legislación, ha sido un constante deterioro a la situación del trabajador. Es necesario retomar cosas que fueron transformadas, tal vez no con las mismas ventajas de antes pero quizá con algunas.

Dentro de la informalidad hay situaciones muy complejas para las personas que trabajan, por ejemplo, una de las cosas que hemos visto en las investigaciones que hemos realizado desde la Facultad de Psicología, es que se ha generado una especie de rivalidad entre los trabajadores permanentes y los que tienen un contrato temporal flexibilizado, pues estos últimos se convierten en los trabajadores que tienen que mostrar su máxima eficiencia, ya que todo el tiempo están a la espera de que los contraten de forma estable y esto los lleva a una suerte de autoexplotación para mostrar que pueden ser más eficientes que los trabajadores permanentes y a la vez a un deterioro del clima laboral de la empresa.

La pandemia nos golpeó y lo que muestra es la situación en la que está el país desde hace mucho. Queda claro que es fundamental pensar en la estabilidad, en condiciones dignas e igualitarias, y aquí el papel de las universidades es muy importante para pensar todos estos problemas y generar posibles soluciones.

 

PJ: ¿Por qué hace énfasis en la relevancia que tiene la academia para pensar el trabajo?

HCP: Las universidades tiene un papel fundamental para discutir los problemas del trabajo y la estructura del sistema. La academia es además un espacio para hacer investigación y traducirla en políticas públicas, así quienes legislan podrán gobernar con herramientas que son reflejo de la realidad, de aquello que está ocurriendo en el terreno. Sin embargo, hace falta mucho camino por recorrer. En Colombia la formación académica sobre el trabajo, especialmente en una disciplina como la psicología, ha estado enfocada en la organización y la gestión y poco en la realidad laboral del país.

Por ejemplo, los profesionales en psicología organizacional y del trabajo se han dedicado a estudiar e intervenir principalmente en lo que compete a las organizaciones, procesos de selección, evaluación, liderazgo, clima y cultura organizacional, tratando de responder preguntas sobre cómo administrar el trabajo. Pero, están dejando de considerar preguntas acerca de los problemas fundamentales como ¿cuáles son los juegos políticos que configuran el mundo laboral?, ¿qué papel juega la psicología cuando solamente considera los afectos de los trabajadores y no busca cuestionar las condiciones laborales?, ¿por qué básicamente respondemos a los problemas de la gerencia?, ¿qué tenemos que decir de las condiciones informales en las que trabaja gran parte de la población?

Por otro lado, en estos momentos, donde hay ansiedad, angustia e incertidumbre, porque el trabajo está en riesgo y por lo tanto la economía también, las respuestas generales de algunos psicólogos giran en torno a: “maneje su estrés”, “haga yoga”, “proporcione primeros auxilios psicológicos”, “haga tele-psicología”, “utilice el tiempo productivamente”, etc. Sin embargo, estas técnicas si bien ayudan, tienden a localizar la problemática sobre el individuo, a responsabilizarlo de lo que pasa, a sabiendas de que el problema central está en la forma en cómo está estructurado el sistema.

 

PJ: Entonces, ¿cuál es el llamado para lo que deben hacer los psicólogos del trabajo en estos tiempos?

HCP: Vale la pena que como psicólogos no solo nos centremos en el individuo como tal, es necesario empezar a pensar en la estructura del trabajo del país. Más allá de responsabilizar al trabajador de que cuide su salud mental y maneje su estrés ante estas circunstancias en donde se siente a la deriva, vale la pena que, como profesionales en el mundo del trabajo, podamos contribuir a repensar el escenario laboral y la posibilidad de hacer cambios estructurales, a través del análisis del contexto. Creo que lecturas de este estilo pueden ayudar para que las soluciones que se piensen no estén concentradas solamente en precarizar y flexibilizar, en suspender reivindicaciones, reducir salarios y primas que, en términos generales, ponen en una situación cada vez más difícil a los trabajadores. Creo que es el momento de repensar la relación entre el Estado, las empresas y los trabajadores, no solo buscando fórmulas que se centren en cómo salvar a las empresas desmejorando la condición del trabajo. De esta relación la Universidad tiene mucho para decir y mucho para mediar en su papel de crítica de la sociedad.

Alimentación saludable en tiempos de aislamiento preventivo

Alimentación saludable en tiempos de aislamiento preventivo

La aparición de la enfermedad por Coronavirus (COVID-19) y su rápida diseminación por el planeta durante los primeros meses del 2020, ha llevado al planteamiento e implementación de medidas de salud pública ágiles e inéditas dada su escala y magnitud. Una de ellas es el aislamiento preventivo de carácter obligatorio, que busca disminuir la progresión de la amenaza generada por el virus, a través de la reducción de interacciones sociales. Esta medida se hizo efectivo para Colombia desde el pasado 25 de marzo. Este contexto ha ocasionado cambios y transformaciones en la vida diaria de los habitantes del país, entre las cuales unas de las más importantes son las transformaciones en las dinámicas de abastecimiento y consumo de alimentos.

De este modo, es necesario reconocer que la producción, distribución y consumo de alimentos se da en un marco social, que constituye el tejido que da vida a los elementos que componen el sistema alimentario, por ende, cualquier transformación en las dinámicas de interacción social genera cambios en los distintos eslabones del sistema, implicando ajustes, dificultades y riesgos que pueden afectar los distintos componentes de la seguridad alimentaria (Disponibilidad, acceso consumo, utilización biológica e inocuidad).

Teniendo presente dicha contingencia, desde el Centro de Asesoría Psicológica y Salud, de la Vicerrectoría del Medio Universitario, pretendemos contribuir al bienestar de la comunidad educativa javeriana, acompañando también las inquietudes que han surgido frente a los cuidados necesarios para mantener una alimentación saludable en tiempos de aislamiento. Una alimentación saludable contribuye al mantenimiento de un óptimo estado de salud, permite desarrollar las actividades de la vida diaria como trabajar, estudiar, hacer ejercicio o jugar; prevenir la aparición de enfermedades asociadas con una ingesta deficiente o excesiva de energía y nutrientes, así como favorecer la respuesta inmune del organismo, disminuir la gravedad y las complicaciones por enfermedades infecciosas y también favorecer un mejoramiento en el estado anímico derivado del hecho de beneficiarse a través del autocuidado y el cuidado de los otros que implica el cuidado nutricional.

Esta alimentación debe incluir alimentos de todos los grupos en cantidades que favorezcan el aporte adecuado de macro (proteínas, grasas, carbohidratos) y micronutrientes (vitaminas, minerales), agua y fibra, para el mantenimiento de la salud en todas las etapas del ciclo vital. Adicionalmente, debe ajustarse a las características individuales de las personas y evitar que contenga o sea vehículo de agentes contaminantes y tóxicos que deterioren el estado de salud de quien la consume.

Así las cosas, durante este periodo de confinamiento recomendamos conservar estos patrones alimentarios. No obstante, el acceso limitado a algunos alimentos, así como las nuevas dinámicas de comportamiento en el hogar pueden propiciar cambios en los hábitos de alimentación. A continuación encontrará algunas recomendaciones para tener presentes en este tiempo:

  • Incluir en la alimentación diaria alimentos frescos y de todos grupos como: cereales, raíces, tubérculos y plátanos, frutas y verduras, leche y productos lácteos, carnes, huevos, leguminosas secas, frutos secos y semillas, grasas y azúcares.
  • Elegir el consumo de cereales integrales, incluir frutas y verduras en todas las comidas, consumir los lácteos y sus derivados preferiblemente bajos en grasa y las carnes en lo posible magras y en preparaciones con poca grasa. Evitar el consumo de alimentos ultraprocesados y comidas rápidas.
  • Planificar el abastecimiento alimentario, definir los menús semanales, elaborar previamente la lista de alimentos y comprar lo necesario. Esto ayudará a disminuir el tiempo al momento de comprar y preparar los alimentos, así como ahorrar dinero y evitar el desperdicio de alimentos.
  • Mantener una adecuada organización de los alimentos. Para esto, una vez se compren se deben lavar, desinfectar y ubicar en la alacena y nevera, teniendo en cuenta las fechas de vencimiento y el tiempo de duración de cada alimento.
  • Revisar periódicamente la nevera, con el fin de utilizar en primer lugar aquellos alimentos que tienen menor duración como los perecederos: frutas, verduras, lácteos y carnes. Así mismo, reforzar la higiene en la cocina y al momento de las comidas.
  • Al momento de asistir al supermercado, mantener la distancia social con otros clientes (por lo menos dos metros), usar guantes y gel desinfectante para tomar los alimentos y demás productos. Al regresar a casa, desinfectar las bolsas y empaques antes de almacenarlos.
  • Consumir los alimentos necesarios para conservar un adecuado estado nutricional, elaborar preparaciones mixtas con alimentos que no se utilicen con frecuencia para evitar el desperdicio. Es necesario hacer un uso responsable de los alimentos.
  • Mantener el horario regular para las comidas (desayuno, almuerzo, refrigerios y cena), esto es esencial para favorecer el equilibrio nutricional. Recuerde mantener una adecuada hidratación preferiblemente tomando agua fresca durante el día, no es recomendable la ingesta de bebidas azucaradas.
  • Evitar picar constantemente y consumir alimentos de paquete. En caso de querer consumir algún alimento, elegir en lo posible frutas, verduras, lácteos y/o alimentos ricos en fibra. Explorar la creatividad en estos momentos.
  • Practicar actividad física es un buen complemento para una alimentación saludable. Se recomienda seguir las rutinas de actividad física que ofrece la Universidad a través del Centro Javeriano de Formación Deportiva.

Finalmente, experimentar y explorar la creatividad preparando nuevas recetas Come, Disfruta y Vive, que encontrarán en los canales virtuales de la Vicerrectoría del Medio Universitario, disfrutar de los alimentos en familia y mantener una actitud de gratitud.


*Maritsabel Ruiz. Nutricionista Dietista. Coordinadora Programa Universidad Saludable Centro de Asesoría Psicológica y Salud. Vicerrectoría del Medio Universitario. Correo electrónico: maritsabel.ruiz@javeriana.edu.co

**Raúl Angulo. Antropólogo.  Centro de Asesoría Psicológica y Salud. Vicerrectoría del Medio Universitario. Correo electrónico: raul.angulo@javeriana.edu.co

 

Cultura Javeriana de respeto y promoción de la propiedad intelectual

Cultura Javeriana de respeto y promoción de la propiedad intelectual

El avance científico y tecnológico, junto con el acervo cultural de la humanidad, se ha ido construyendo paso a paso, desde el mismo origen del hombre, y a lo largo de los siglos, con la contribución de cada persona, autor, científico, artista o inventor, que con inspiración y esfuerzo logró hacer realidad su aporte intelectual, y contribuir así a la solución de problemas sociales, y a la cultura en general.

En esta historia, la propiedad intelectual surgió como un instrumento para reconocer moralmente esa capacidad creadora e inventiva de las personas, y al mismo tiempo, proteger su derecho de beneficiarse económicamente de sus obras. Desde ese entonces, dicho instrumento ha venido adquiriendo mayor importancia en las políticas de innovación y competitividad de los países, y justamente en este mes se celebró el Día Mundial de la Propiedad Intelectual (26 de abril), por ser considerada un incentivo de la innovación y la creatividad en la actual economía del conocimiento.

En este contexto, la Pontificia Universidad Javeriana (PUJ) también reconoce y valora el trabajo creativo, emprendedor e innovador del ser humano. A su vez, reconoce la importancia que tiene la propiedad intelectual y su gestión para el desarrollo social, económico y cultural del país. Por esta razón, en el año 2018 se actualizaron las Directrices de Propiedad Intelectual de la universidad, y desde la Dirección de Innovación, con acompañamiento de la Dirección Jurídica, se ha venido liderando una estrategia de divulgación de esas pautas, con distintas actividades de promoción y sensibilización.

Teniendo en cuenta que los miembros de la comunidad javeriana son personas que crean, innovan, y emprenden, durante mayo de 2020 se llevará a cabo un diagnóstico sobre conocimiento, percepción y apropiación de la propiedad intelectual en la universidad, a partir del cual se redefinirá la estrategia y se implementarán los canales más apropiados, que permitan llegar a cada persona con un mensaje de respeto y promoción del área en mención.

Por lo anterior, se invita a estudiantes, profesores y al personal administrativo de la universidad a participar de este diagnóstico y de las demás actividades que se divulgarán a lo largo del año, a través de las cuales se fomentará una cultura hacia la innovación y el emprendimiento, que con el uso y gestión de la propiedad intelectual genere valor a las creaciones que se desarrollan al interior de la universidad para impactar y transformar la sociedad.


 

* Abogado. Asesor en gestión de actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI). Asesor de propiedad intelectual y transferencia de tecnología en la Dirección de Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana.

 

Alfabetización biotecnológica

Alfabetización biotecnológica

Ya es bien conocido el llamado a nivel mundial por mejorar la calidad y aumentar la cobertura en educación especialmente en las áreas STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Este hincapié debido a los últimos resultados globales en pruebas PISA de 2018 (Programa para la medición internacional de estudiantes, por sus siglas en inglés) que reclaman un imperante cambio en el modelo educativo a nivel mundial, dado que la economía está basada cada vez más en el conocimiento.

La población colombiana, en particular, necesita urgentemente una alfabetización en biotecnología, una educación que enseñe a toda una generación actual los conceptos que serán fundamentales para comprender cómo la bioeconomía y la ingeniería genética van a cambiar nuestra forma de concebir el mundo para no errar por ignorantes en una transformación económica que se avecina.

Por ejemplo, conceptos como Crispr (que por sus siglas en inglés traduce “Repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas”), se refieren a una tecnología de edición de genes que permite cortar de una manera precisa y controlada cualquier molécula de ADN. Éste y muchos otros conceptos sofisticados de la biología molecular y la genética son ejemplos de la terminología que será fundamental para familiarizarnos con los futuros avances biotecnológicos.

Nociones como “diseño de cebadores”, “plásmidos” o “enzimas de restricción” serán tan frecuentes en nuestra cotidianidad como lo es ahora hablar de pandemia, zoonosis e inmunología. Ojalá esta urgencia de educación biotecnológica no nos coja desprevenidos como pasó con la emergencia COVID-19. La pandemia nos demostró la importancia de estar informados, comprender la terminología médica y actualizar nuestro vocabulario científico.

Así las cosas, una alfabetización biotecnológica implicará que docentes de educación primaria, secundaria y media se actualicen con fuentes de fácil acceso y cuenten con las herramientas para entender estos fundamentos en el contexto adecuado. También, los científicos deberán hacer un esfuerzo adicional para comunicar, a través de contenidos claros e interesantes, la cotidianidad de aquello que sucede día a día en un laboratorio. Y finalmente, los comunicadores y periodistas científicos podrían incentivar la lectura de estos temas en diferentes audiencias. De todos depende que estos conceptos logren una apropiación masiva.

Este es solamente un llamado de atención para avanzar en una orientación que tenemos pendiente en nuestro sistema educativo y que será cada vez más indispensable. De omitirlo, volveremos a quedar en los últimos puestos PISA y seguiremos lamentando estar rezagados porque nuestros estudiantes no comprendan una Gráfica de Secuenciación Genética (PCR)   o el planteamiento de un problema de bioética sobre edición de genes. O peor aún, seremos un país que no entendió la revolución científica y económica del siglo XXI. Por esto, Colombia necesita invertir en una alfabetización masiva en temas de biotecnología. Priorizar esta educación en nuestro sistema escolar tejerá la cuna de las ideas que unirán biodiversidad y tecnología en nuestra economía del futuro.


 

*Científico en ScienteLab, miembro de Clubes de Ciencia Colombia y líder en Educación STEM. Becario del Programa de Liderazgo en Competitividad Global de la Universidad de Georgetown, Washington D.C.

Las interrelaciones en el planeta tierra, lo doméstico y el cuidado de la vida

Las interrelaciones en el planeta tierra, lo doméstico y el cuidado de la vida

Este período de cuarentena por la pandemia del coronavirus nos ha generado a todos muchas reflexiones. En mi caso, a partir de correos de estudiantes, de conversaciones con profesores, de leer varios trinos y artículos de prensa, y de mi experiencia propia en casa, he valorado muchísimo más el trabajo doméstico y de cuidado de niños y adultos mayores.

Ahora, en este aislamiento preventivo, seguramente muchos de ustedes (tanto hombres como mujeres) han tenido que hacer rendir el día, haciendo a veces malabarismo con los minutos y horas, para lograr tener el desayuno listo, luego las onces, después el almuerzo, ¿otra vez onces?, y por supuesto, la comida, lavar los platos (y claro…. lavarse las manos durante 20 segundos ¡cada 3 horas!). Además, limpiar baños, rociar las matas, sacar la basura, trapear el piso donde se me regó el tinto, sacar el perro a pasear durante 20 minutos ¡3 veces al día!, ir a hacer mercado o pedirlo por internet, darle las medicinas al papá o mamá y no olvidarse de tomarse las propias, estar con los hijos en sus clases virtuales del colegio y hacer teletrabajo. ¿Se me olvidó algo?

¿Qué tiene que ver todo esto con el Día de la Tierra? En esta celebración la reconocemos por ser nuestro hogar y hacemos un llamado a cuidarla, a conservar “nuestra casa común”. Recordamos que la Tierra se compone de infinitas interrelaciones entre individuos, comunidades, ecosistemas, procesos. Como dice el Papa Francisco en la Encíclica ‘Laudato si´ (publicada en mayo de 2015): “En el mundo todo está conectado”, “todo está íntimamente relacionado”. Debemos entender y cuidar todas estas conexiones.

Precisamente el estar en cuarentena, “guardados en casa”, solos o con familiares, cuidando nuestra salud y dando tiempo para que las ciudades y localidades se preparen mejor para proteger la vida, nos hace más conscientes y sensibles sobre las conexiones que tenemos entre seres humanos y los otros seres vivos y no vivos de la naturaleza. Las actividades domésticas que hemos asumido, mucho más ahora en confinamiento nos han hecho sentir con mayor intensidad estas interrelaciones y el cuidado que casi minuto a minuto debemos tener con ellas para estar sanos física, mental, emocional y espiritualmente.

El contacto, más seguido, de nuestras manos con el agua; el adquirir más productos agropecuarios directamente de los campesinos y campesinas; el querer tener más plantas en la casa para cuidar y que nos cuiden y acompañen; el asomarse más por la ventana para ver montañas y árboles; el escuchar con más cuidado a los pájaros que viven o están de tránsito por la ciudad; el estar más pendientes de los hijos/as, pareja, hermanos/a, papás y mamás, abuelos/as; el extrañar a la señora que antes de la cuarentena iba unos días a la casa a limpiar, cocinar, a cuidarnos… Todo esto es parte de la celebración del Día de la Tierra en 2020.

La cuarentena nos está invitando -¿casi obligando?- a ver con mucha atención las actividades domésticas y de cuidado de todos, a darles su valor real, a respetarlas, dado que buena parte de nuestra vida en la Tierra depende de ellas. Ojalá que la ética del cuidado de la vida no se quede en la celebración de un día, sino que sea parte esencial de nuestro estar aquí en el planeta, y que el aislamiento y la pandemia nos ayuden a interiorizarla y asumirla a diario.