La era de la hegemonía cuántica

La era de la hegemonía cuántica

 

Col E González

La ingeniería hace viable lo que la física propone como posible, y lo posible para la ciencia física lo determinan las leyes naturales con las que hemos aprendido a controlar y manipular los ingredientes fundamentales que conforman el universo físico: la materia y la energía. Con ambos y con el conocimiento heredado de la evolución del pensamiento humano, se hace viable confeccionar desde la ingeniería los desarrollos tecnológicos posibles. La escala en la que se trabaja con estos ingredientes clasifica a la física en clásica o cuántica, respectivamente.

La primera se hace cargo de proporcionar conocimiento físico del mundo a partir de las leyes de la mecánica de Newton, del electromagnetismo de Maxwell, la teoría del calor, la óptica y demás con las que se elaboran las teorías y nos familiarizamos en nuestra formación básica y universitaria. Estas teorías juegan un papel fundamental en la construcción del mundo que hoy conocemos. De otra parte, la física cuántica está relacionada con los átomos, las moléculas y entidades que pertenecen a la escala invisible del interior de la materia, en la que la física clásica no tiene validez.

El comportamiento de los objetos o formas cuánticas es completamente diferente al de los objetos clásicos que observamos a nuestro alrededor. Este comportamiento contraintuitivo, propio de la escala de los objetos y fenómenos cuánticos, ofrece extraordinarias posibilidades en el desarrollo de tecnologías y procesos propios de la ingeniería. Así, el hecho de que un determinado objeto cuántico pueda encontrarse simultáneamente en dos estados a la vez, si no es perturbado, conocido como superposición cuántica, es aprovechado para trascender la computación clásica, que opera con unidades de información denominadas bits. Un bit tiene únicamente dos valores asignados, 0 o 1. En el caso cuántico, se hace posible contar con una unidad de información más robusta: el qubit, el cual puede, además de los valores 0 y 1, contener una superposición 0 y 1.

Es de trascendental importancia controlar y manipular un sistema cuántico sin destruirlo. Este fue uno de los principales retos de la física experimental hasta que los físicos Serge Haroche y David Wineland, con propuestas diferentes, encontraron la manera de hacerlo posible. Por esta notable contribución recibieron el Premio Nobel de Física en 2012. La propuesta del profesor Haroche, quien comparte estos avances en una visita a la Pontificia Universidad Javeriana el próximo lunes 17 de junio, ha sido pionera en la óptica cuántica orientada a controlar la interacción de la luz con la materia. Estos adelantos investigativos han contribuido sustancialmente a viabilizar la tecnología cuántica, específicamente la posibilidad de desarrollar computadores cuánticos, sistemas de comunicación y criptografía, entre otras potenciales aplicaciones que harán realidad la tecnología cuántica.

¿Por qué es inevitable la transición hacia este tipo de tecnología? La evolución de la ingeniería se encuentra drásticamente determinada por el desarrollo de capacidades para manipular la materia y la energía a escalas cada vez más cercanas a los átomos. Ha existido una clara tendencia hacia la miniaturización y operación de los diferentes componentes mecánicos, electrónicos, electroquímicos, entre otros. Por mencionar un caso específico, desde 2003 la manufactura de procesadores redujo su escala por debajo de los 100 nanómetros (recordemos que un nanómetro es una milmillonésima parte de un metro). En 2014 se logró la confección de procesadores en escala de 14 nanómetros y se espera a finales de este año logros en la manufactura de 10 nanómetros.

Estos procesadores de manufactura -10 nm, que incorporarán notables mejoras en rendimiento, autonomía y conectividad para los futuros desarrollos de la industria 5.0 de telecomunicaciones (5G), marcarán una importante aproximación a los dominios de validez de la física cuántica. De otra parte, sobresalen también los avances en computación cuántica que ya se están posicionando estratégicamente como la punta de lanza de la industria informática para los próximos años, tal como lo demuestra la reciente presentación de Q System One, el primer ordenador para potencial uso comercial elaborado por IBM y lanzado en la Feria de Tecnología CES, de Las Vegas, ; los computadores de su tipo abrirán campo a un sinfín de aplicaciones en ciencia básica e ingeniería. Al igual que la computación, las telecomunicaciones y la ciberseguridad transitarán hacia un desarrollo de capacidades sin precedentes.

La metrología, que se ocupa de todo lo relacionado con mediciones, unidades de medida y los correspondientes equipos que se requieren para hacerlas, será afectada drásticamente por el nuevo paradigma cuántico. Todos estos avances marcan una clara transición hacia la denominada segunda revolución cuántica, que causará un profundo impacto en la sociedad del siglo XXI.

Somos una sociedad del conocimiento que basa su interacción racional con el mundo a partir del consenso adquirido de la ciencia clásica, la cual nos otorga la capacidad para comprender los fenómenos y aplicar un conocimiento basado en la predicción, causalidad y en el determinismo. Desde la ingeniería, esto ha sido hasta ahora suficiente para alcanzar el sorprendente estado de desarrollo del que somos beneficiarios. Existen, sin embargo, una serie de problemas aún sin resolver y muchas necesidades científicas y tecnológicas pendientes. Cuando la nueva tecnología cuántica alcance algún grado de madurez, será posible el diseño de estrategias para asumir el reto energético y ambiental. También será viable la simulación de sistemas que pertenecen al dominio de validez cuántica.

Por otra parte, aportar invaluables capacidades a los servicios financieros y optimización de procesos permitirá resolver el plegamiento de proteínas, un problema que trasciende la computación clásica, así como el diseño de nuevos medicamentos y protocolos para tratamiento y diagnóstico en el área de la salud, estrategias para combatir el deterioro de materiales utilizados en el sector industrial, el diseño atómico y molecular para descubrimiento y manufactura de nuevos materiales, y el desarrollo de sistemas y protocolos de seguridad de alta calidad.

En la actualidad, un elevado número de empresas entre las que se incluyen Google, IBM, Intel, Microsoft, Nokia, NEC, Hitachi, HP, han dado lugar a un ecosistema que generará un importante volumen de productos y soluciones derivadas de las tecnologías de información y comunicación cuánticas. Algunos de los usuarios potenciales que se están integrando a esta oferta pertenecen a compañías automotrices, de servicios informáticos, de productos químicos y farmacéuticos.

Este panorama de transición plantea la necesidad de preparar al ingeniero para asumir los retos de la segunda revolución. En países como Colombia se requiere avanzar en infraestructura experimental para investigación cuántica, necesaria para propiciar una mayor oportunidad de innovación y desarrollo endógeno en estas tecnologías disruptivas. De otra parte, urge incrementar la apertura de espacios de formación en cuántica para estudiantes de pregrado en ingeniería.

Sobre este aspecto, la Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana cuenta con un espacio académico para la cuántica, ofrecido a estudiantes de cualquier semestre y sin pre-requisitos especiales. Aquí se aborda el fascinante mundo de la cuántica, sus implicaciones en la concepción del mundo, la formalización, computación clásica y cuántica, y todos los elementos requeridos para que el estudiante pueda, entre otras opciones, interactuar con las herramientas ya disponibles y programar el computador cuántico ofrecido en la nube, área en la cual ya se han realizado interesantes trabajos de investigación. Estamos realizando trabajos de grado y propiciando la incorporación en formación de posgrado en estas áreas del conocimiento que nos dan la bienvenida al futuro.

 


*Doctor en física, investigador del Instituto Geofísico, adscrito a la Facultad de Ingeniería en la Pontificia Universidad Javeriana.

Aves javerianas, un contacto con la naturaleza urbana

Aves javerianas, un contacto con la naturaleza urbana

Las aves urbanas están presentes en el diario vivir de los seres humanos, pues de alguna forma han simbolizado elementos que interactúan directa e indirectamente con las costumbres de una sociedad. A pesar de lo complejo y caótico que pueda considerarse una metrópoli en cuanto a facilitación de espacios o hábitats para la subsistencia de las aves, los paisajes transformados poseen elementos naturales que permiten que estos seres alados sean considerados organismos altamente adaptados a condiciones limitantes, propias de las ciudades, y que benefician a las ciudades por medio de la prestación de servicios ecosistémicos.

Una de las estrategias para comprender y valorar el patrimonio ecológico en áreas urbanas es divulgar su potencial de manera efectiva para propender su conservación. Desde este contexto, el Grupo Javeriano de Ornitología (GJO) hace un par de años inicio la creación de la Guía infográfica de las aves del campus de la Pontificia Universidad Javeriana Sede central, iniciativa que está fundamentada en el conocimiento ecológico-biológico del campus y, con ello, destaca cómo los entornos urbanos bien planificados mantienen esa biodiversidad cercana y tan poco explorada.

Esta iniciativa académica surge de la necesidad conocer la naturaleza que convive y se relaciona con atributos creados por el ser humano. Desde un trabajo colaborativo entre estudiantes de ecología y biología, se desarrolló este libro considerado como el primero de varios que enriquecerán el conocimiento de la biodiversidad presente en el campus universitario y que desean ser divulgados de manera didáctica, efectiva y fácil.

Interna-aves-pesquisa

La intención de desarrollar este libro tiene dos objetivos, el primero es dar a conocer el campus universitario como un lugar que aporta a la conectividad y la ecología urbana de Bogotá D.C., y en segundo lugar, va dirigido no solo a personas que conocen de aves también está diseñado para que la comunidad javeriana en general, por medio de infografías, conozca y conciba la importancia de mantener las instalaciones como un lugar natural de alto valor paisajístico.

Esta guía es el resultado del constante trabajo entre miembros del grupo con el acompañamiento constante de la profesora María Angela Echeverry, que basó su información en resultados de salidas de observación y la revisión de la colección general del Museo de Historia Natural de la Pontificia Universidad Javeriana.

La guía proporciona las descripciones de 35 especies de aves, conteniendo información sobre particularidades del hábitat, reconocimiento morfológico, tamaño, tipo de dieta, distribución local, entre otros aspectos.

El trabajo colaborativo permite enriquecer vínculos más allá de las aulas de clases, pues unifica un camino para dejar un legado que permita una mejor toma de decisiones sobre la parte constructiva del campus y tiene como alcance una mejor divulgación del conocimiento técnico-científico, enmarcado en la encíclica de Laudato si’ y el programa ‘Historia verde’ de la Vicerrectoría del Medio Universitario invitando a reconocer la vida e ilustrarse integralmente sobre los elementos que interactúan en nuestra casa común.


*Sergio Andrés Collazos es estudiante de ecología con interés en el área de ornitología, enfocado en la evaluación y monitoreo de comunidades de aves en ecosistemas estratégicos en gradientes ambientales y áreas perturbadas.

Juan Cortes-Cano es ecólogo de la Javeriana; ha sido coordinador del Grupo Javeriano de Ornitología entre 2016 y 2017. Tiene un especial interés en el estudio de interacciones ecológicas enfocadas en colibríes y plantas, y realiza consultorías en estudios de comunidades biológicas.

La respuesta al cambio está en las semillas

La respuesta al cambio está en las semillas

La agricultura permitió la emergencia de la civilización y la explosión demográfica de la especie humana. Las semillas han sido nuestro principal sustento y su capacidad de durar y ser almacenadas ha permitido a la humanidad sobrevivir durante las épocas de escasez y sequía, y también durante las estaciones improductivas.

Las semillas y los cultivos se fueron adaptando a las condiciones cambiantes del medio ambiente en los distintos entornos colonizados por el hombre. Desde los albores de la agricultura, el intercambio y la selección de semillas han permitido la mejora de las especies cultivables en un proceso inscrito en la historia evolutiva de las especies y la evolución cultural de los pueblos.  Sin embargo, los cultivos nunca fueron una instancia aislada del resto de procesos ecológicos, sino que eran posibles justamente por los beneficios que los ecosistemas proveían: fertilidad del suelo, control de plagas y enfermedades, control de la erosión, ciclado de nutrientes, polinización, entre muchos otros. La observación del hombre permitió acentuar algunos de estos aspectos asegurando mayor productividad de sus cultivos por medio del conocimiento del entorno y su biodiversidad; de este modo, los cultivos y los pueblos evolucionaban con sus ecosistemas, asegurando el sustento del hombre y la diversidad de la vida.

Hoy en día, los sistemas productivos altamente simplificados en términos de biodiversidad y las variedades tecnológicas sembradas, producidas en un entorno aislado, necesitan de insumos controlados y estandarizados para prosperar, demandando al agricultor la compra de fertilizantes y plaguicidas, y, en ocasiones, de sobreexigir de los ecosistemas sus recursos escasos. Por otro lado, la propiedad intelectual a la que están sujetas estas semillas impide al agricultor guardarlas e intercambiarlas para próximas siembras. En este doble sentido, las compañías productoras de variedades tecnológicas hacen dependientes al agricultor, cuya suerte estaba antaño en manos de su destreza y conocimiento y de la prodigalidad de la naturaleza.

Autores como Vandana Shiva, investigadora india, doctora en física cuántica y activista ambiental, denuncian que en muchos de los casos las variedades tecnológicas no producen lo esperado, dejando a los agricultores endeudados y sin posibilidades de volver a cultivar. Por ello, muchos campesinos de India y otras partes del mundo han caído en la desgracia; otros tantos no encuentran salida sino en el suicidio.

Al ser un producto exterior a los ecosistemas en los que son sembrados, los cultivos tecnológicos perturban muchos de los ciclos naturales que mantienen la fertilidad de los suelos y la preservación de la biodiversidad. Los ecosistemas terminan arruinados, con sus suelos empobrecidos después de algunas cosechas, lo que es agravado por la toxicidad de los insumos requeridos, que son liberados al medio ambiente.

Con todo, hoy en día se plantea el retorno a las semillas y los usos tradicionales como forma de hacer frente al cambio climático global, con otro valor agregado: la agricultura orgánica o tradicional mantiene la materia orgánica del suelo, que es un excelente sumidero de carbono; no usa insumos como plaguicidas y fertilizantes, en cuya producción y aplicación se emiten grandes cantidades de gases de efecto invernadero (GEI); y conserva elementos del paisaje que contribuyen con la reducción de GEI, entre otros. De este modo, las prácticas agrícolas tradicionales atacan varios de los frentes de mitigación y adaptación al cambio climático requeridas en un contexto vulnerable, como el que pudimos registrar en las islas de Sundarbans.

El río Ganges desemboca en la Bahía de Bengala, en el delta de Sundarbans, en donde los sedimentos que aporta hacen posible la existencia del manglar continuo más grande del mundo. La India es uno de los países más vulnerables al cambio climático a nivel mundial, y Sundarbans, una de las regiones costeras —tanto de la India como de Bangladesh— más amenazadas por este fenómeno. Debido al aumento en el nivel del mar y de la intensidad y frecuencia de los ciclones, los suelos de las más de 100 islas de Sundarbans han experimentado un incremento en la salinidad con efectos directos en las actividades agrícolas, de las que dependen los ingresos económicos, la subsistencia y la seguridad alimentaria de millones de habitantes.

En Sundarbans, la agricultura es la principal actividad productiva, y antes de la llegada de la Revolución Verde a estas islas, acompañada de la introducción de variedades de alto rendimiento, se cultivaban semillas locales de arroz adaptadas a la salinidad de los suelos y a las condiciones climáticas de la región. Estas semillas tradicionales mantenidas de forma dispersa por algunos productores y usadas por sus ancestros, tuvieron que ser rescatadas debido a los efectos cada vez más intensos y frecuentes de los ciclones.

En 2009, el ciclón Aila provocó la inundación de cerca de 125.000 hectáreas de suelos productivos de estas islas con agua salada, afectando a más de 4 millones de productores. La búsqueda de estas semillas tardó alrededor de tres años y, finalmente, los productores decidieron a favor de la seguridad alimentaria, la preservación del saber ecológico tradicional, la disminución de los costos de producción, la agricultura orgánica, la mayor productividad, la adaptación de sus prácticas productivas a las condiciones del entorno y a los efectos del cambio climático y la resiliencia de sus agroecosistemas.

Esta experiencia, presentada en el documental Ganges, un viaje por los sentidos del agua, evidencia la relación directa entre la recopilación, recuperación, implementación, divulgación y mantenimiento del conocimiento ecológico tradicional, la conservación de la diversidad genética, la mitigación y adaptación al cambio climático y la disminución de vulnerabilidad ante sus efectos, el mantenimiento de procesos ecológicos por la eliminación de prácticas insostenibles, la seguridad alimentaria y la libertad y autonomía de los productores en la selección y el intercambio de semillas. Adicionalmente, busca resaltar la importancia de la agricultura, actividad que contribuye con cerca de un cuarto de las emisiones globales de gases de efecto invernadero), la cual, bajo ciertas prácticas de producción y de manejo de los agroecosistemas, puede convertirse en una solución de cara a los riesgos e incertidumbres que plantea el cambio climático.

 


*Roberto Restrepo es filósofo de la Pontificia Universidad Javeriana, director de cine de la EICAR, París, y especialista en Creación Narrativa de la Universidad Central. Ha compaginado la investigación académica con el estudio de yoga y la filosofía india, a la par que ha desarrollado proyectos audiovisuales y documentales en torno a la relación entre cultura y la naturaleza.

Ana Milena Piñeros es ecóloga y magíster en Conservación y Uso de la Biodiversidad de la Javeriana, así como también especialista en Derecho Ambiental de la Universidad del Rosario. Se ha desempeñado como investigadora y consultora para diferentes instituciones ambientales del país en temas de biodiversidad, servicios ecosistémicos y cambio climático. Actualmente es coordinadora y docente de programas académicos sobre Derecho Ambiental y sobre Cambio Climático en su alma máter.

Ambos produjeron y dirigieron el documental Ganges, un viaje por los sentidos del agua, que se estrenará en las salas de cine colombianas el próximo 6 de junio. Puede encontrar el tráiler en este enlace.

De Carcasí a Brasil, los niños científicos viajeros

De Carcasí a Brasil, los niños científicos viajeros

Col Bryann Avendaño

Para Heyber y Edilmer, montar en avión, conocer otro país o incluso salir de su vereda nunca había sido una opción. Son las 5:00 de la mañana y Heyber camina casi dos horas y media para llegar a su escuela, la institución educativa El Tobal, en zona rural de Carcasí, Santander. Edilmer, por su parte, llega 10 minutos antes todos los días para revisar sus experimentos, tomar los datos y salir a clase de matemáticas como el resto de sus compañeros de aula. A estos dos estudiantes de décimo grado los une una razón: su pasión por la ciencia. Desde hace cuatro años integran el semillero de investigación ’Viajeros de la Selva Invisible’, cuyo nombre representa el universo selvático que descubren al observar algas a través del microscopio.

Su trabajo en ficorremediación (el estudio de cómo las algas limpian los desechos), motivado por el profesor Bernardo Rey Moreno, ha sido avalado por el programa Ondas de Colciencias, desarrollado en Santander en el marco del programa Generación ConCiencia liderado por la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

En su laboratorio casero, Heyber y Edilmer buscan estandarizar un método para descontaminar el agua residual producto de la industria láctea (lactosuero) en su vereda, utilizando microorganismos como fuente de remediación natural. Están obsesionados con algas microscópicas que, dicen, son la fuente de la vida. En el único microscopio de su colegio observan algunas de las características, identifican y describen las especies mediante diversos experimentos apoyados en sus tubos de ensayo. Deben ser recursivos y tienen presente que el error es parte fundamental de cualquier aprendizaje.

Hace tres años era impensable para ellos que este proyecto de ciencias los llevara lejos: después de un viaje a Estados Unidos en 2017, por invitación de Colciencias, a la Feria Intel Isef para representar a Colombia con un proyecto innovador, el año pasado empacaron de nuevo sus maletas para mostrar su trabajo en Novo Hamburgo, Brasil. Trabajaron tarde y noche durante dos años, y después de la jornada de clases preferían dedicar a su investigación dos horas más de trabajo en el laboratorio que ellos mismos ayudaron a montar en lugar de regresar a casa a ver televisión.

Sin descuidar los demás deberes propios de un adolescente en edad escolar de su municipio, que implica también apoyar a sus familias en las labores propias del campo, ambos adolescentes fijaron en su mente un sueño: ganar la Feria Infantil y Juvenil de Ciencia, Tecnología e Innovación que se realiza cada año en Santander, y de este modo obtener un cupo para asistir a la feria nacional y competir con estudiantes investigadores de otras regiones, pero jamás imaginaron que los llevaría aún más lejos.

Sueño cumplido. En el 2017, después de ser finalistas en Santander, estaban más que preparados para representar a su departamento a nivel nacional. Debían preparar su mejor “pitch científico” y, de este modo, ganar un cupo para representar a Colombia en Brasil, y así sucedió. Estos logros han sido orgullo para todos sus compañeros de colegio y, por supuesto, para su maestro, el profe Berna, como lo conocen en la región. Un maestro que sabe que sus pequeños científicos pueden ser tan buenos como los mejores del mundo, y que solo se necesita apoyo y oportunidades para aprovechar su máximo potencial.

Ellos se atrevieron a presentarse en la feria más grande de escolares en América Latina: MOSTRATEC, en Brasil, que reúne a los mejores 200 proyectos de investigación de 20 países de la región. En jornadas extenuantes, según las palabras de Heyber, tenían que superar diversas etapas de pruebas de habilidades y conocimientos ante jurados muy exigentes. “Era la primera vez en un país diferente. Nos levantábamos a las seis de la mañana para estar listos y que el bus nos recogiera en el hotel, llegábamos a las once porque había que darle tiempo también a conocer ese lindo país. ¡Ah, y había tiempo para un chico de fútbol! Como buenos colombianos, también nos llevamos ese triunfo”, comenta entre risas y una esperanzadora sonrisa.

Ganaron el primer lugar en la categoría Ciencias Ambientales; el profe Berna, Heyber y Edilmer no cabían de la dicha cuando los llamaron a la tarima a recibir su premio: una entrada para la feria internacional en Buenos Aires. Un triunfo que, con perseverancia, traía esperanza a dos niños que sueñan con ser científicos. “Nos estamos preparando para la feria de Argentina, sabemos que tenemos que mejorar. Gracias al intercambio científico con otros estudiantes y al empeño del profe Bernardo, haremos un buen trabajo en la feria de octubre”, dice Edilmer, quien a sus 14 años ya lee artículos científicos en inglés sobre ficología y sistemática, y a quien, sin importar el dominio de esa lengua, sus ansias por entender el mundo de la ciencia le permiten analizar resultados de investigaciones, interpretar gráficas y modelos estadísticos.

Este es solo un ejemplo, de los muchos de participantes del programa Ondas de Colciencias que han salido del país gracias a su amor por la ciencia y la tecnología, al apoyo de sus maestros, así como a su perseverancia en el trabajo científico y, por qué no, por su aspiración a trascender con experimentos sencillos, que prometen ser una ventana a innovaciones científicas y tecnológicas más adelante.

Abrir las oportunidades a estudiantes de secundaria para que vivan el mundo de la investigación, con los retos que implica, permitirá que sean parte de redes internacionales de colaboración. Les enseñará a ver su región desde otras latitudes, empoderarse de la ciencia para ver su país con ojos de optimismo y retornar a su región tan pronto como sea posible, para seguir construyendo soluciones para su comunidad y demostrar que también es posible regresar a hacer más y mejor.

Heyber y Edilmer trabajan en este laboratorio casero, construdo en su escuela de Carcasí, Santander.
Heyber y Edilmer trabajan en este laboratorio casero, construido en su escuela de Carcasí, Santander.

 


*        Científico en ScienteLab, miembro de Clubes de Ciencia Colombia y líder en Educación STEM; becario del Programa de Liderazgo en Competitividad Global de la Universidad de Georgetown, Washington D.C.

¿Y para cuándo la investigación por los animales?

¿Y para cuándo la investigación por los animales?

Col Javier G

Mi esposa y yo estuvimos de paseo en Santa Marta y frente al hotel donde nos quedamos, encontramos un gatito blanco y negro de aproximadamente un mes de vida. Tenía su ojo izquierdo apenas abierto mientras el otro estaba hinchado y sellado por el pus que se extendía como un gran pegote hacia su nariz. No tenía alientos, apenas se podía sostener sobre su frágil y raquítico cuerpo que, además, sufría una infestación de pulgas de todos los tamaños. Lo recogimos, lo llevamos al veterinario en dos ocasiones, en la noche y en la mañana siguiente, y, bajo el nombre de Martico, lo internamos esperando que se recuperara para traerlo a Bogotá y buscarle un buen hogar, pero el pobre no aguantó.

Esta experiencia me confirmó que las vidas que llevan una inmensa cantidad de animales son un infierno, y me hizo pensar en el compromiso que la comunidad académica colombiana tiene frente a este problema. Si en Colombia ha aumentado la preocupación por los animales, y de esto da cuenta la creación de normas a su favor y de instituciones de protección animal, parecería lógico que la academia también se hubiera sintonizado y que las investigaciones dirigidas a cuidar de sus vidas estuvieran en aumento. ¿Será cierto esto?

A juzgar por la cantidad de publicaciones que produce la academia colombiana, parece que lo que hacemos por los animales es insignificante. Una breve revisión de los contenidos en los últimos números de cinco revistas colombianas indexadas de veterinaria, que es donde se esperaría que estuvieran las investigaciones que nos interesan en esta ocasión, sugiere que la insignificancia percibida es más bien un hecho verídico. Esta situación es lamentable, pero constituye una invitación en voz alta para que apoyemos y desarrollemos proyectos que puedan tener un impacto positivo sobre los animales que requieren ayuda.

Se puede hacer bastante. Pensando en los animales que pierden las personas, por ejemplo, el año pasado encontré un artículo que evaluaba la efectividad de distintos métodos de búsqueda. ¿Cómo sabemos cuál podría ser el mejor para encontrarlos? Si viéramos un animal accidentado y no supiéramos a dónde llevarlo para que lo atendieran, ¿qué haríamos y cuál sería la forma más efectiva de ayudarlo? Se podría desarrollar una base de datos con información espacializada sobre las clínicas veterinarias con los servicios requeridos y horarios de atención. Así, cualquiera podría llamar a una línea telefónica o ingresar a una aplicación de celular y obtener la información de la clínica más cercana de manera inmediata.

La lista de ideas podría seguir, pero el espacio de esta columna no me alcanza. La idea es que los investigadores la amplíen y que cuenten con el apoyo para que se materialicen.

Las propuestas están por verse y ojalá comiencen pronto a ponerse en práctica y rendir los frutos esperados. Se trata de poner el conocimiento al servicio de la construcción de una sociedad más justa y que dice tomarse cada vez más en serio las vidas de esos otros animales que tanto lo necesitan.

 


* Biólogo y magíster en Bioética, profesor del Instituto de Bioética de la Pontificia Universidad Javeriana y coordinador del Observatorio Animalista. Su publicación más reciente es la traducción al español de la obra de teatro A Lover of Animals, escrita a finales del siglo 19 por el intelectual inglés Henry S. Salt.

Javier, disfruta el paisaje y de tu ciudad en el río

Javier, disfruta el paisaje y de tu ciudad en el río

“Nunca hubiéramos querido escribir estas palabras, pero hoy deseamos mantener vivo en la memoria a Javier Maldonado (1977-2019), nuestro ictiólogo, académico, profesor y amigo”. Esas fueron las palabras del equipo de Pesquisa Javeriana para homenajear a nuestro querido profesor javeriano quien falleció, a comienzos de marzo, en las aguas del río Vaupés mientras participaba en una expedición científica buscando peces amazónicos. Cumplía una de las labores que más le apasionaban, combinada con la exploración de las fuertes conexiones culturales de la gente amazónica con los ríos; uniendo el componente cultural con la ciencia.

Javier Maldonado trascendió la historia de la Pontificia Universidad Javeriana, incluso más allá de nuestras aulas y laboratorios. Dejó huella en el país. En su legado, a sus 42 años, se puede relatar los aportes brindados para declaratorias de nuevas áreas de protección en Colombia y países vecinos; su reflexión científica en torno a los efectos de las hidroeléctricas en los ecosistemas y ríos amazónicos; el liderazgo junto a investigadores de siete países de Latinoamérica y Europa del proyecto Amazon Fish, la base de datos más grande y robusta de información sobre biodiversidad de peces de agua dulce en la cuenca del Amazonas (con más de 12.000 registros de esas especies). En su haber académico, además de acompañar la formación de cientos de estudiantes de pregrado, maestría y doctorado, contó con más de 30 publicaciones científicas y el descubrimiento de 24 nuevas variedades de peces. Como se puede evidenciar, la pasión y el respeto por la vida en todas sus expresiones fueron su sello, así nos lo recordó su hermano Nelson.

También fue, según el Instituto Humboldt, un defensor del conocimiento abierto sobre la diversidad ictiológica del país y cientos de niños, niñas y pescadores agradecen su generosa enseñanza en cómo cuidar los peces nativos. Convencido de que la ciencia debe estar en conversación permanente con la comunidad, planteó innumerables críticas y reflexiones sobre el papel de los educadores en la construcción de una nueva Colombia y fue un aliado inconfundible en la democratización del conocimiento.

Su legado está cargado de entusiasmo y ética como profesional, investigador y ciudadano.

Contribuyó en la actualización del registro de nuestra biodiversidad con el depósito en el Museo Javeriano de Historia Natural de especies colectadas en lugares mágicos, inaccesibles debido al conflicto armado e increíblemente bien conservados. Estas perdurarán en nuestras Colecciones Biológicas de la Javeriana y en la historia y patrimonio natural de Colombia. Sus recuerdos y huellas seguirán esparcidos por la Universidad.

Y continúan los homenajes. La Fundación Natura sembrará dos árboles nativos en una de las reservas que tiene para su conservación a perpetuidad. Otra forma más de extender la vida de nuestro querido Javier. Igualmente, la Vicerrectoría de Investigación, para continuar su legado, propone que la línea de apropiación social del conocimiento de la revista Pesquisa Javeriana lleve su nombre en ese esfuerzo permanente por acercar a las personas de a pie a los nuevos conocimientos que se producen para transformar y construir país.

Finalizo con la invitación que nos hace Dimitri Forero, colega del Departamento de Biología, para recordarlo: “Javier era parte del río. Lo será siempre. Un río de vida, río de alegría. A él le hubiese gustado que lo recordáramos como era, alegre, contento, siempre con una sonrisa. Iba más allá de lo requerido, de lo necesario. Tomemos de su ejemplo haciendo de este un mundo mejor, con una sonrisa y dejemos que el río tome su curso y naveguemos en él”. Y esperemos que, como nos propone Elizabeth Anderson, gran amiga e investigadora de la Universidad Internacional de Florida, tomando las creencias de la comunidad indígena kumana, que Javier esté en una bella ciudad debajo del agua, enseñando y aprendiendo de los ríos, los peces y de la gente.

¡Javier, disfruta el paisaje y de tu ciudad en el río!


Luis Miguel Renjifo Martínez
Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

¿Qué necesita el Sistema Pensional colombiano?

¿Qué necesita el Sistema Pensional colombiano?

Col ASalinas

Actualmente en el país se ha venido discutiendo la necesidad de una serie de reformas al sistema pensional, y en los artículos 113 y 117 del Plan de Desarrollo 2018-2022: ’Pacto por Colombia, pacto por la educación’, el gobierno busca crear un piso mínimo de protección social por medio de un régimen de pensiones para las personas de bajos ingresos. El mecanismo utilizará los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS) ya existentes como protección obligatoria para la vejez, y también creará un seguro de amparo al trabajador de los riesgos derivados de la actividad laboral.

El decreto 604 de 2013 del Ministerio de Trabajo reglamentó los BEPS como un sistema de ahorro voluntario dirigido a ciudadanos con trabajo informal o ingresos bajos que no les permitían cotizar al sistema pensional. El programa es operado por Colpensiones y es flexible en su monto y periodicidad, permitiendo que el ahorro se haga de acuerdo con las capacidades económicas, bien sea de forma diaria, semanal o mensual, y se focaliza en las personas con ingresos inferiores al salario mínimo. Los ahorradores del programa reciben un incentivo por parte del Estado: un subsidio del 20% sobre los aportes realizados, es decir, por cada $100.000 que una persona aporte se le otorgan $20.000 adicionales. Si una persona no reúne los requisitos a la edad de pensión (57 años para mujeres y 62 para hombres) en tiempo cotizado y monto de cotizaciones para acceder a una pensión, podrá obtener un incentivo periódico vitalicio cada dos meses.

El siguiente cálculo aproximado ilustra bien el alcance del sistema. Si una mujer de 30 años no hace aportes al sistema obligatorio de pensiones pero todos los meses sistemáticamente ahorra $100.000 mensuales en el sistema BEPS, después de 27 años, al cumplir los 57, reclamaría cada dos meses $437.987, equivalentes a $218.993 mensuales. La persona haría un aporte muy similar al valor que se hace cuando gana un salario mínimo, pero al cumplir la edad de jubilación recibiría una cuarta parte de éste solo para ella. En cambio, si ella se afilia al sistema obligatorio de pensiones y realiza los aportes como independiente, el balance, siendo muy aproximado al de una cotización sobre salario mínimo, recibiría una mesada igual a dicho salario y con una mesada adicional en diciembre, la que pasaría a sus beneficiarios con su muerte si los tuviera.

Uno de los problemas más grandes que hay en el país en relación con las pensiones es la cobertura del sistema: de los 6,5 millones de colombianos que están en edad de jubilarse, el 65% no recibe una mesada pensional por no cumplir los requisitos, como no haber alcanzado el total de semanas cotizadas. El Plan de Desarrollo muy probablemente aumente la cobertura, pues a las personas que tienen aportes en el sistema pensional y no cumplen las condiciones para pensionarse, con su artículo 117 se les impone un límite de diez días para decidir si reciben una indemnización sustitutiva con la devolución de sus aportes; si no lo hace, es migrado a los beneficios periódicos. El límite es absolutamente estrecho y lo más probable es que dichas personas no tomen esta decisión, siendo migrados a los beneficios periódicos y ensanchando la cobertura del sistema, así sea con unos precarios beneficios.

El artículo 113 del Plan de Desarrollo establece para trabajadores que ganen menos de un salario mínimo que sus empleadores paguen un 15% del salario como contribución, pero no está especificado cómo se haría en la práctica este proceso que, seguramente, implicará una disminución del salario del empleado, que ya es bajo de por sí. El artículo tampoco especifica si los privados entrarán a ofrecer los BEPS o si únicamente Colpensiones seguirá con este programa. Por otra parte, el recaudo a los patronos en el mercado laboral informal será muy difícil de vigilar.

Esta falta de cobertura debe ser el tema central en una reforma pensional. Por eso, en el debate del Congreso sobre este tema, además de discutir la corrección de los problemas existentes en la edad de jubilación, las semanas de cotización y los beneficios pensionales, hay que hablar de la principal razón por la cual gran parte de los adultos mayores en Colombia están excluidos del sistema. Esto claramente tiene que ver en gran medida con la estructura precaria del mercado laboral y la informalidad existente en nuestro país, y que es reforzada con un sistema pensional que privilegia personas con altos ingresos del mercado formal, asignándoles subsidios exagerados pero excluyendo a la mayoría de bajos ingresos, dejándolos en su vejez sin una renta mínima.

 


*Doctora y magister en Ciencias Económicas, politóloga de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente es asesora de Gasto Público en el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana; también es profesora del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional y de la Facultad de Ciencias Políticas de la Javeriana.

La ópera en Colombia está viva

La ópera en Colombia está viva

Col CPlata

“Pese a sus limitaciones, la ópera sigue viva en Colombia”, afirmó Gloria Zea en una entrevista que concedió a Ricardo Moncada Esquivel en 2011, a raíz de la celebración de los 35 años de la Ópera de Colombia. Hoy, ocho años después de esa afirmación, me atrevo a decir que —justamente, gracias a la labor de una gestora cultural como ella— la ópera en Colombia no solo está viva, sino que está en un punto de desarrollo muy interesante y con un potencial enorme para que se siga fortaleciendo en cuanto a cantidad, calidad, diversidad y cobertura de las producciones que se hacen en el país.

Hay varios aspectos que hacen que hoy en día tengamos un panorama atractivo para el desarrollo de la ópera —y del canto lírico en general—. Empiezo por el que me resulta más cercano, que es el de los programas de formación en canto lírico: en Colombia no solo ha habido un aumento en el número, podemos afirmar que la calidad de la formación ha mejorado notoriamente. Esto genera un efecto multiplicador, ya que tener un buen perfil profesional a nivel de pregrado mejora significativamente las posibilidades de continuación de estudios y de vinculación laboral. A su vez, para las instituciones culturales resulta beneficioso contar con artistas locales de calidad y actualmente están dándole cada vez mayores oportunidades a los cantantes colombianos en sus proyectos.

Con respecto a las instituciones que están produciendo ópera y zarzuela, no solo se han ido sumando nuevos teatros sino que se ha empezado a trabajar a través de alianzas y redes. En el caso de Bogotá, a la Ópera de Colombia y la Fundación Arte Lírico se ha sumado el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo; además, el Teatro Colón y la Orquesta Filarmónica de Bogotá están haciendo sus propias producciones. Adicionalmente, las coproducciones entre instituciones nacionales o internacionales (a través de la red Ópera Latinoamérica) están permitiendo realizar proyectos de mayor envergadura y han promovido una diversificación en el repertorio que se programa. En otras ciudades del país se mantiene la labor de Prolírica, de Antioquia, hay producciones del Festival Internacional de Música de Cartagena y está la labor de talleres de ópera de universidades en Cali, Manizales y Barranquilla.

Por otra parte, la existencia de estímulos estatales también está teniendo un efecto dinamizador en la actividad del canto lírico. La Orquesta Filarmónica de Bogotá continúa con la organización del Festival Ópera al Parque, que este año tendrá su edición número veintidós. Asimismo, dentro del Programa Distrital de Estímulos hay algunos dirigidos al canto lírico en particular, como el Premio de Canto Ciudad de Bogotá y la Beca Ópera al Parque.

Desde la academia también se están generando nuevas oportunidades gracias a la existencia de apoyo a proyectos de creación artística que pueden incluir la interpretación o composición de obras de repertorio lírico.

Muchos jóvenes cantantes, egresados de programas de pregrado en Colombia, están cursando o han terminado ya sus posgrados (varios de ellos becados) en prestigiosas escuelas internacionales, como Manhattan School of Music, New England Conservatory, Royal Academy of Music, Escuela Superior de Música Reina Sofía y Mannes School of Music, entre otras. Recientemente, el barítono Laureano Quant —egresado javeriano— fue seleccionado como joven artista del Merola Opera Program 2019, uno de los más importantes de su clase en el mundo.

Con respecto a las oportunidades laborales, y también para ejemplificar la solidez del nuevo talento, vale la pena mencionar tres excelentes producciones recientes de ópera que han tenido no solo elenco totalmente colombiano, también un equipo de trabajo mayoritariamente nacional: Florencia en el Amazonas, de Daniel Catán; La Vuelta de Tuerca, de Benjamin Britten; y La Cenicienta, de G. Rossini; además, la propuesta de esta última tuvo un claro propósito de llegar a un público más amplio, incluyendo niños y jóvenes.

Los frutos también se ven en el trabajo conjunto: el año pasado tuvimos Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, de Kurt Weill, coproducción de los Teatros Colón de Buenos Aires, Municipal de Santiago y Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá, y El Caballero de la Rosa, de Richard Strauss, coproducción de la Ópera de Colombia con el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.

Por último, y a manera de primicia, puedo anticipar que el próximo semestre estrenaremos en la Javeriana una ópera del joven compositor colombiano Felipe Hoyos y del libretista venezolano George Galo.

Es por esto que podemos afirmar que la ópera en Colombia está viva.

 


* Soprano, doctora en canto lírico y profesora asociada del Departamento de Música de la Pontificia Universidad Javeriana. Se ha presentado en escenarios de Canadá, Estados Unidos, México, Perú, España, República Checa y Colombia; sus producciones fonográficas incluyen Rachmaninov, Liszt Wieck: canciones para voz y piano de tres grandes pianistas e Indigenismo.

¿Para qué un Día Internacional de la Mujer?

¿Para qué un Día Internacional de la Mujer?

MA Farah C

Hoy 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. También hay Día Internacional de la Niña (11 de octubre), de la Mujer y la Niña en la Ciencia (11 de febrero), de las Mujeres Rurales (15 de octubre), de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre), de las Niñas en las TIC (25 de abril) y de las Viudas (23 de junio). Todos estos días han sido proclamados por Naciones Unidas para recordar, año a año, la necesidad de trabajar por unas mejores condiciones de equidad para las niñas y mujeres en relación con los hombres. El 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer data de 1975 pero tiene sus orígenes hacia principios del siglo XX; las otras seis fechas son mucho más recientes y todas se designaron en el siglo XXI, entre los años 2000 y 2015.

Muchas personas se preguntan: ¿realmente sirve para algo tener tantos días internacionales de…..? La respuesta depende de qué significado individual y colectivo le damos a ese día y qué acciones comprometidas conlleva dicha celebración. Naciones Unidas nos invita a conmemorar o celebrar “un día internacional de…” para “sensibilizar, concienciar, llamar la atención, señalar que existe un problema sin resolver, un asunto importante y pendiente en las sociedades para que, a través de esa sensibilización, los gobiernos y los estados actúen y tomen medidas o para que los ciudadanos así lo exijan a sus representantes”. Para 2019, el tema elegido para el Día Internacional de la Mujer es: “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”, el cual “se centrará en formas innovadoras en las que podemos abogar por la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, en especial en las esferas relativas a los sistemas de protección social, el acceso a los servicios públicos y la infraestructura sostenible”.

Si creemos como individuos y como sociedad que esto es un propósito sobre el cual vale la pena actuar y, por tanto, el 8 de marzo de 2019 lo tenemos presente, lo conversamos y analizamos con compañeros de trabajo, con familiares y amigos, y lo proyectamos con propuestas y acciones en nuestra vida y espacio laboral, celebrar esta fecha vale la pena. Si también aprovechamos el Día Internacional de la Mujer (que yo preferiría llamar de las “mujeres”, en plural) para hacer visibles los esfuerzos que muchas mujeres y también muchos hombres han hecho, y siguen haciendo, por la equidad de género, y dichos esfuerzos se siguen trabajando y apoyando en los otros 364 días, entonces celebrarlo vale la pena.

Si cada 8 de marzo todos, hombres y mujeres nos acordamos de que la diversidad es parte importante de los seres humanos, y que, por tanto, celebrar el Día Internacional de la Mujer es celebrar la diversidad de mujeres y respetar y promover las diferentes expresiones de dicha diversidad, rompiendo estereotipos de género, y trabajamos el resto del año en pro de esto, entonces celebrarlo sí vale la pena.

 


* Economista javeriana, doctora en Estudios para el Desarrollo de la Universidad de East Anglia, en Inglaterra. Desde hace 27 años se desempeña como profesora investigadora de la Pontificia Universidad Javeriana y, desde 2014, como decana de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales. Se especializa en temas como género, mujeres rurales, desarrollo rural y transformaciones rurales.

Nuestro aporte para formar una cultura de conocimiento

Nuestro aporte para formar una cultura de conocimiento

En 1994 se acuñó oficialmente el término ‘apropiación social de la ciencia’, como resultado de la siempre recordada, y ahora renovada, Misión de Sabios. Proponían estos diez pensadores colombianos un cambio social, como lo dice Gabo, en el cual la edad de los ¿por qué? nos acompañara “desde la cuna hasta la tumba”, y donde las ciencias y las artes estuvieran incluidas en la canasta familiar.

Esa propuesta de una educación como “órgano maestro” puede manifestarse de muchas formas, y Pesquisa Javeriana multiplataforma ha sido una de ellas desde su creación en 2007. ¿Por qué?

Iniciamos nuestro trabajo entregando historias de ciencia producidas en la Pontificia Universidad Javeriana, en una revista impresa inserta en los ejemplares que los suscriptores de reconocidos medios de comunicación colombianos recibían cada tres meses. La revista ha ido madurando y consolidándose en el abanico de diferentes productos similares que producen otras universidades, con contenidos más periodísticos, donde la imagen cada vez cobra más importancia y los temas intentan permear la cotidianidad de quienes leen las historias.

Hoy en día, adaptándose a las exigencias de las nuevas maneras de comunicar, nuestra revista incluye varias estrategias diseñadas para conquistar públicos específicos y lograr que se ‘apropien’ de sus contenidos, de esas historias de ciencia, tecnología, innovación y creación artística que son producto de años de investigación javeriana en sus sedes de Bogotá y Cali, y muchas veces en coproducción con innumerables instituciones nacionales e internacionales que se benefician con ese nuevo conocimiento.

Como parte de esta iniciativa, en 2018 Pesquisa Javeriana multiplataforma implementó cuatro estrategias de distribución y promoción de sus ejemplares impresos, sobrepasando los 190.000 usuarios a través de la web y entregándole la revista a más 60.000 personas; diseñó concursos para el posicionamiento de la marca mediante sus redes sociales, y la revista impresa también llegó a manos de los participantes de diferentes escenarios nacionales e internacionales en donde estuvo presente un representante de nuestro equipo.

El pasado 2018 fue especial por el constante análisis del grupo que ha consolidado la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana, como resultado de años de pensar y repensar la revista. Así, algunos de los caminos que hemos ido recorriendo nos han permitido afianzar actividades que realizábamos casi intuitivamente e iniciar rutas que vamos caminando con los diferentes saberes y conocimientos del equipo de producción, así como de los miembros del comité editorial.


Pesquisa Javeriana
en la web

Estamos produciendo y publicando en nuestro portal al menos tres historias de ciencia semanalmente, sin dejar de producir las historias inéditas que publicamos en la revista impresa. Los públicos que leen la revista tradicional no son los mismos que los que leen los artículos en la web, lo cual ha significado innovar en el lenguaje, la redacción, la presentación y los géneros periodísticos, por mencionar solo algunos aspectos. En palabras de David Mayorga, nuestro editor web, “ya no somos aquella página web que se mostraba como un reservorio de su revista impresa, ahora somos una iniciativa mediática con contenidos propios, que aporta valor agregado y que acerca el saber y el conocimiento javeriano, con todos sus valores, a la ciudadanía”.

Pasamos de tener 40.000 visitas en 2015 a 283.000 en 2018, y de 24.000 usuarios fieles a 192.000. Nos leen más mujeres que hombres y, de todos nuestros lectores, quienes más consultan nuestra página están entre los 25 y los 34 años. El 60% de nuestros lectores están en Colombia, pero también tenemos cibernautas en México, Perú, Ecuador, Argentina y España, principalmente; los nacionales están en Bogotá y el Valle del Cauca, quizá porque allí se encuentran las sedes de la Javeriana, pero también tenemos lectores en Antioquia, y muchos, así como en Atlántico, Santander y Bolívar.

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/ Según datos de Google Analytics, el 65% de nuestros lectores en la web son mujeres.

¿Y cuáles son los temas más consultados en nuestro portal? Como en muchos medios a nivel mundial, salud y ambiente interesan a públicos de todas las edades, y la comunidad científica javeriana sí que tiene historias para contar.


¿Qué pasa con Pesquisa Javeriana en las redes sociales?

Crecen nuestros seguidores en Facebook, Twitter e Instagram, y nuevamente las mujeres son las que más nos consultan. Llegamos a tener una visualización total que supera el millón de usuarios, de los cuales 237.250 corresponden a Facebook y 821.600, a Twitter, con un público femenino del 57% respecto al masculino ( 43%).

Este resultado es producto del trabajo articulado entre la comunidad educativa javeriana y las instituciones nacionales e internacionales interesadas en el quehacer científico. No en vano, Pesquisa Javeriana estuvo presente en el cubrimiento periodístico de eventos, conversatorios y talleres como el primer Simposio Internacional de Problemas Fitosanitarios, el conversatorio ILSINorAndino o el foro público de candidatas al Senado 2018 – 2022.

El año pasado fue de retos, especialmente el de apostarle a ser pioneros en la transmisión en vivo de entrevistas y eventos de carácter científico en la Universidad Javeriana. Incursionamos en nuevos escenarios como Corferias durante la Feria del Libro de Bogotá, aprovechamos de la coyuntura deportiva durante el Mundial de Fútbol Rusia 2018 con invitados especiales, como los docentes Jorge Cardona y Andrés Rosas, y nos asociamos a la Red de Ciencia y Desarrollo, portal que informa sobre el tema en los países en desarrollo, y Directo Bogotá, de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, en la transmisión de un Facebook live sobre vacunación en América Latina.

Los invitados a esta transmisión fueron el médico pediatra Diego Alejandro García, coordinador del Grupo de Gestión Integrada de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, y la médica peruana Gina Tambini, experta en el tema de vacunas e inmunización y, desde agosto de 2018, representante de la Organización Mundial y Panamericana de la Salud en Colombia (OPS/OMS Colombia).

Pero como si esto fuera poco, recibimos una excelente noticia a finales del 2018: la aceptación en el XVI Congreso RedPOP 2019 con el trabajo Pesquisa Javeriana, nuevas audiencias en el mundo digital, una propuesta que da cuenta del trabajo multimedia que se ha realizado en la difusión de la ciencia a través de redes sociales y la construcción de comunidad interesada en el conocimiento científico. Con esta iniciativa nos sumamos al objetivo de la Red de Popularización de la Ciencia y la Tecnología en América Latina y el Caribe: fortalecer, intercambiar y activar la cooperación entre los grupos, programas y centros de apropiación de la ciencia y la tecnología (CyT).

/ Nuestros mensajes en redes sociales tuvieron un alcance de más de un millón de usuarios en 2018.
/ Nuestros mensajes en redes sociales tuvieron un alcance de más de un millón de usuarios en 2018.

En esta misma línea, fuimos testigos del fruto y curiosidad que despierta el conocimiento científico en nuestras audiencias. Viviana Garzón Espinoza, estudiante de último grado del Colegio Rural El Uval, en Usme, es un ejemplo de ello. Esta joven, con solo 16 años, contactó a las investigadoras javerianas Sandra Contreras Rodríguez y Ana Carolina Moreno para conversar con ellas acerca del manejo del retamo espinoso, el arbusto foráneo que invade progresivamente el sur de su localidad. Esto, producto del artículo Científicos restauran paisaje del Neusa, publicado en nuestra página web.


Talleres Pesquisa Javeriana

Uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos a diario es la relación científico-periodista. Para ello, y desde hace un par de años, la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana organiza talleres de periodismo y comunicación científica, así como de apropiación social del conocimiento, dirigidos a la comunidad científica y a los comunicadores que laboran en la universidad, tanto en la sede de Bogotá como en la de Cali.

Los contenidos promueven la permanente interacción entre los talleristas y los participantes, y así hemos venido diseñando unas metodologías que cada vez nos convencen más. En la última versión (octubre de 2018), en la que participaron cinco investigadores javerianos, el producto final, resultado de un trabajo conjunto entre ellos y los comunicadores de la Vicerrectoría, se plasmó en un muy creativo video a partir de WhatsApp, una infografía sobre linfocitos, un podcast de mentiras políticas, un cuento ilustrado sobre la leucemia y un video explicativo sobre la intrincada relación de las plantas y la química.

El taller dictado en la Javeriana Cali duró dos mañanas y no produjo productos mediáticos, pero sí análisis del quehacer del científico que se dedica a divulgar su conocimiento. Participaron seis docentes.

También fuimos invitados a dictar talleres de periodismo científico en la Pontificia Universidad Católica del Perú (septiembre 23 y 24 de 2018) con la participación de 18 trabajadores de la universidad y de medios locales. El día 25, la Católica organizó un desayuno con la presencia de 12 decanos y otros docentes investigadores, interesados en continuar organizando actividades para llevar la ciencia al público.

Además, las facultades de Comunicación y Lenguaje y Ciencias ofrecen un curso de periodismo científico abierto a sus estudiantes de pre y postgrado con una metodología que ha resultado novedosa, experiencia que también fue aceptada para presentar en el congreso de la RedPOP.

También fuimos invitados a participar en paneles y otros eventos para contar nuestra experiencia (por ejemplo, en la Universidad de Los Andes en julio y noviembre) o, en general, para hablar sobre la comunicación y la apropiación del conocimiento científico, tecnológico y de innovación (como en la Universidad Nacional, en julio 27, y en Colciencias, en octubre).

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Otras actividades

Vale la pena destacar el posicionamiento que ha adquirido Pesquisa Javeriana multiplataforma a nivel nacional. El Planetario Distrital celebrará sus 50 años, que coinciden con la llegada del hombre a la Luna en 1969, planeando un evento sobre divulgación de la ciencia, en cuyas reuniones hemos participado; así mismo, la Universidad de Manizales publicó su revista de divulgación científica Eureka, cuya preproducción contó con nuestra asesoría.

Uno de los momentos más significativos para el equipo de Pesquisa Javeriana ocurrió el 7 de noviembre, cuando un grupo de profesionales y académicos apasionados por la apropiación social del conocimiento se sumaron para conversar acerca de las experiencias que hemos venido desarrollando durante los últimos años. Tuvimos el privilegio de contar con Ricardo Triana y Ángela Patricia Bonilla, en representación de Colciencias; María Piedad Villaveces, directora de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (ACAC), Tania Arboleda, nuestra exdirectora, y algunos entusiastas docentes javerianos, como Javier Maldonado, Dimitri Forero y Carlos del Cairo, con quienes abordamos las diferentes charlas con docentes y coordinadores académicos, los talleres de sensibilización sobre divulgación científica y otras propuestas relacionadas.

De allí, surgió un panorama mucho más amplio en términos de trabajo de cooperación con instituciones nacionales e internacionales, la fortuna de que Pesquisa Javeriana sea reconocida en el medio, la posibilidad de ser un referente para otras organizaciones dedicadas a la divulgación de la ciencia y el apoyo formativo para apostarle a nuevos retos en términos de apropiación social del conocimiento a partir de una sociedad que demanda cada vez más la producción de contenidos científicos de alta calidad.

Nuestro compromiso no se supedita al presente coyuntural que vivimos. Nuestras periodista María Daniela Vargas y María Ximena Montaño han enfocado sus trabajos de grado a proyectar nuestro modelo de apropiación social del conocimiento, con el cual queremos proyectarnos con mayor fuerza dentro de una sociedad que ha decidido darle la cara a la generación de nuevos aprendizajes, a vincular la ciencia y la tecnología con los diferentes componentes de la sociedad para refundarse.

No somos sabios, pero compartimos día a día nuestro entusiasmo por la ciencia. Y redoblamos nuestro compromiso de aportar valor agregado  con nuestro trabajo, para que esta vez no pasemos por alto la oportunidad de construir un nuevo país.