Medicina e ingeniería se unen para salvar vidas

Medicina e ingeniería se unen para salvar vidas

El pecho de SimMan se mueve con el latido de su corazón, sus pupilas se contraen cuando el doctor Adalberto Amaya, especialista en educación médica, pone sobre ellas una linterna con luz blanca. Aunque su piel es pálida y tiene cejas cafés sutilmente delineadas sobre su frente, lo que realmente llama la atención de este peculiar paciente es que está hecho de plástico, caucho, cables y un software inteligente que reproduce las funciones fisiológicas del ser humano .

SimMan tiene forma de hombre. Es capaz de llorar, respirar, hablar, expulsar sangre e incluso fingir taquicardia, paros cardiacos, arritmias o hipertensión para poner a prueba a estudiantes y profesionales médicos en situaciones clínicas reales. Pero no está solo. SimMom, por ejemplo, es una tecnología que recrea el comportamiento de una mujer en condición de parto y las complicaciones obstétricas que pueden presentarse; LapSim , emula procedimientos laparoscópicos para mejorar las habilidades psicomotoras de los especialistas en quirófanos a través de realidad virtual, y SimBaby  es un dispositivo a escala diseñado para practicar procesos de entubación, desfibrilación y tratamientos intravenosos.

Estas novedosas herramientas hacen parte del Centro de Simulación Clínica  de la Pontificia Universidad Javeriana, una institución creada en el 2007 para facilitar procesos de aprendizaje y fortalecer las competencias médicas. En ese sentido, y teniendo en cuenta el interés de la comunidad académica por desarrollar instrumentos biomédicos para el trabajo hospitalario, Martha Lucía Zequera, diseñadora industrial javeriana y doctora en ingeniería biomédica, se interesó en crear un curso de verano para formar a estudiantes de posgrado y doctorado en el desarrollo de tecnologías emergentes, creadas para asistir a los adultos mayores.

Así nació el primer Summer School: “Emerging Technologies to Support Health Care and Independent Living ” en 2017, un evento diseñado por la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, la International Federation for Medical and Biological Engineering (IFMBE ) y la Engineering in Medicine Biology Society (IEEE).

Participantes del curso de verano en la Pontificia Universidad Javeriana sobre tecnologías emergentes para atención del adulto mayor.
Participantes del curso de verano en la Pontificia Universidad Javeriana sobre tecnologías emergentes para la atención del adulto mayor.

Pesquisa Javeriana estuvo presente durante la segunda versión del encuentro, del 25 al 29 de junio, al que asistieron 12 conferencistas internacionales como: Ratko Magjarevic, profesor titular de la Facultad de Ingeniería Eléctrica y Computación de la Universidad de Zagreb, Croacia; Kang-Ping Lin  Ph.D., profesor de la Universidad Cristiana Chung-Yuan de Taiwán, y  Andrew Laine, profesor de radiología de la Universidad de Columbia en Nueva York, quien destacó el trabajo que ha venido desarrollando el Centro de Simulación Clínica con los estudiantes javerianos.

Martha Lucía Zequera, coordinadora del curso de verano, le cuenta a Pesquisa Javeriana cómo desarrolla el plan de trabajo académico que tiene con los estudiantes, de qué tratan sus investigaciones y los retos que se presentan de cara al futuro.

Pesquisa Javeriana: ¿Cómo surge esta investigación?

Martha Lucía Zequera: En Latinoamérica no teníamos un curso de alto estándar para estudiantes de posgrado y doctorado en ingeniería biomédica y para hacerlo necesitábamos tener el aval de IFMBRE, IEEE y el Consejo Regional de Ingeniería Biomédica para América Latina (CORAL). Por eso, empezamos a consolidar un grupo interdisciplinario entre estas redes en 2014 con el apoyo del vicerrector académico de la Universidad Javeriana, Luis David Prieto Martínez, y el decano de la Facultad de Ingeniería, Jorge Sánchez. A la primera reunión asistieron representantes de cada entidad, de países como México, Argentina y Ecuador. Con ellos empezamos a fortalecer la idea.

PJ: ¿Qué entender por ingeniería biomédica?

MLZ: La ingeniería biomédica es la implementación de soluciones  o invenciones de ingeniería aplicadas a la medicina para preservar la vida humana y proteger el medio ambiente. Esa es la filosofía de este concepto y su aplicación en el área de la salud.

PJ: ¿Por qué decidieron orientar esta iniciativa en torno al adulto mayor?

MLZ: Tomamos como tema emergente al adulto mayor porque es una población frágil, es una población afectada, lo cual es común en América Latina. A pesar de ser una población muchas veces despreciada por su vejez, tiene mucho por contar, mucha sabiduría, por eso queremos enseñarles a los ingenieros la importancia que tiene el ser humano y cómo las tecnologías son medios que facilitan mejores diagnósticos y su calidad de vida e independencia.

PJ: En ese sentido, ¿cuál es la metodología de trabajo con los estudiantes?

MLZ: Decidimos trabajar dos grandes temas en este summer: el primero es rehabilitación porque las personas mayores están propensas a caerse e incluso tienen muchas alteraciones del equilibrio, y por otro lado las enfermedades cardiológicas. Durante las clases les enseñamos qué es, por ejemplo, un infarto y lo que se hace cuando esto ocurre para que empiecen a construir conocimiento […] Luego, durante el cierre del evento ante el Vicerrector de Investigación de la Universidad Javeriana y el grupo de profesores invitados, los estudiantes presentan una propuesta de  investigación real, clara, a partir de una señal cuantitativa.

PJ: Explíquenos un poco sobre el concepto ‘investigación real’.

MLZ: Esto significa que cada grupo de estudiantes tiene un padrino profesor de las organizaciones invitadas, quienes conforman el comité académico. Primero les presentamos a médicos quienes les cuentan sobre las características del adulto mayor, lo que en términos clínicos es normalidad y anormalidad, para que luego ellos apliquen esos conocimientos en su ingeniería a través del procesamiento de señales biológicas. Así, el ingeniero empieza a entender la fisiología desde la óptica médica y no solo desde la ingeniería para hacer un trabajo de investigación más sólido.

Ahora tenemos cuatro grupos de investigación que van a trabajar en problemas específicos; nosotros les enseñamos a manejar ‘key words’ en los cuatro casos para que ellos desarrollen la bibliografía, el estado del arte y entiendan desde la ingeniería qué es la fisiología, qué es normal y qué no lo es.

PJ: ¿Cuáles son esos problemas?

MLZ: Sus investigaciones surgen de los talleres que les presentamos. Por ejemplo, uno es sobre el análisis de la huella plantal. Allí los estudiantes deben descubrir con las técnicas de ingeniería y con los algoritmos cómo caracterizar las diferencias entre las morfologías de los pies para que un médico, en este caso, pueda diagnosticar el equilibrio de un paciente y predecir caídas a partir de sus patrones de presión.

También les presentamos talleres sobre exoesqueletos: estos son dispositivos para asistir a las personas que tienen problemas músculoesqueléticos como en el caso de los adultos mayores que tienen problemas de desviación de columna, de cadera, desgaste de meniscos o que requieren trasplante de rodilla.

Con esta información y sus inquietudes, un estudiante de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Javeriana propuso mostrar cómo un atleta de alto rendimiento puede variar su capacidad de respiración o de movilidad de acuerdo con la ubicación del sillín de su bicicleta.

PJ: ¿Qué diferencia a este encuentro de otros cursos sobre ingeniería biomédica?

MLZ: Nuestro interés es que este summer sea una red para desarrollar, innovar y hacer investigación y docencia en grupo; la diferencia es que formamos una red de ingenieros humanizados por las tecnologías, es decir que no desarrollan tecnología per se, sino una que sea incluyente y que pueda ser activa en el adulto mayor para que le garantice una mejor calidad de vida.

PJ: Una vez finalizado este encuentro, ¿cuáles son sus metas a corto plazo?

MLZ: Esperamos hacer un tercer summer. Cuando este esté maduro esperamos publicarlo en una revista especializada en ciencia, tecnología e innovación como Springer  y luego rotarlo por toda Latinoamérica. Esta es la idea, que salga de la Javeriana, que empiece a rodar y que se implementen todas las metodologías que trabajamos aquí.

También quiero decir que la oficina de Innovación de la Universidad Javeriana nos ha propuesto para el próximo año hacer un workshop de nuevas prácticas de transferencia de tecnología e innovación. Paralelamente, con IBM nos propuso hacer una maratón de nuevas ideas usando las técnicas que dimos en este encuentro.

Adultos mayores:  reconocer sus saberes para cuidarlos mejor

Adultos mayores: reconocer sus saberes para cuidarlos mejor

Érase una viejecita… que vivía en un barrio marginal de Bogotá. Sufría de diabetes y la martirizaba una úlcera varicosa en su pierna derecha, una “lora”, como se denomina popularmente esta lesión. El servicio de salud aprobó un tratamiento para acabar con el problema, el cual incluía la visita periódica de una enfermera para aplicarle un medicamento. En el hospital no sabían que la paciente alternaba el procedimiento con la aplicación de hojas de plátano, en cuyo poder cicatrizante confiaba… Hasta que la pierna mejoró. Mientras que el personal de salud atribuía el resultado a su tratamiento, la viejecita pensaba que eran sus hojitas de plátano. Y colorín colorado…

El cuento, que no es fantasía, ilustra la problemática que aborda el proyecto de investigación “Trayectorias de cuidado popular de las personas mayores con enfermedades crónicas en áreas urbanas marginales de Bogotá D. C.”, realizado por investigadores de la Facultad de Enfermería de la Universidad Javeriana, en el que invitan al sistema de salud a considerar las prácticas culturales que utilizan los adultos mayores con enfermedades crónicas para mejorarse. “Ello garantizaría un abordaje más congruente de su problemática”, dice la enfermera Fabiola Castellanos, PhD, una de las investigadoras principales, hoy decana de la Facultad de Enfermería.

Trayectorias del estudio

La vejez es un proceso natural al que se le ha dado poca atención. “Si los problemas de salud de los adultos mayores no son abordados adecuadamente, pueden llegar a provocar un impacto negativo para el sector salud”, explica Daniel Eslava, PhD, coautor de la investigación. Lo anterior no solo por el incremento en las enfermedades, sino por la pérdida del grado de autonomía que viene con la edad.

Al estudiar las trayectorias de cuidado de estos ancianos enfermos crónicos en situación de pobreza, Castellanos y Eslava constataron que la cultura –en este caso, la manera como los humanos, según su contexto, comprenden el mundo, su propio cuerpo y los procesos de salud y enfermedad– ejerce un papel fundamental para enfrentar enfermedades como las que enfoca la investigación: hipertensión, cardiopatías, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y diabetes.

En el estudio participaron 18 adultos mayores entre los 56 y los 90 años, atendidos por las secretarías de Salud y de Integración Social del Distrito, con las cuales la Facultad de Enfermería de la Universidad Javeriana estableció un acuerdo. Con las herramientas de la antropología, los investigadores realizaron un estudio etnográfico (descripción de la población), que incluyó observación participante, diarios de campo y entrevistas, para explorar la subjetividad y el contexto.

En coincidencia con otros estudios realizados, los autores identificaron tres momentos vividos por los adultos mayores para construir su trayectoria del cuidado: el primero implica comprender la situación y nombrarla: “estoy tullido”, “tengo la sangre dulce”, “sufro de ahogos”; el segundo abarca la toma de decisiones para enfrentar la enfermedad por parte del paciente y de su familia; el tercer momento corresponde a las prácticas realizadas por unos y otros.

Estas personas asisten a los servicios de salud y reclaman los medicamentos, pero siguen las indicaciones a su manera, combinándolas con tradiciones populares, costumbres, consejos de parientes, curanderos u otros practicantes de medicinas alternativas. La recursividad siempre está presente en el sentido de que “hay que hacer de todo para mejorarse”, según ellos mismos lo afirman, y en esa fórmula la fe es un factor esencial para explicar el advenimiento de la enfermedad y para buscar la mejoría.

Los investigadores subrayan el escaso conocimiento desde la medicina alopática de las prácticas culturales del país, respecto de la salud y la enfermedad. Sugieren que aquí no existe el reclamado diálogo de saberes, y que por lo general todo se reduce, por parte del personal de salud, a descalificar prácticas diferentes sin conocerlas; y, por parte de los pacientes, a ocultarlas para prevenir un regaño.

Dejar descansar el cuerpo

“Me dijeron que soy crónico”. Esta frase, pronunciada con frecuencia por los pacientes, revela un desconocimiento de la enfermedad crónica. La mayoría se aferra a la idea de que es posible mejorarse definitivamente y no comprende que la única salida es vivir con la enfermedad y aprender a manejarla. A medida que la persona comienza a sentirse bien, cree que se está curando y resuelve suspender los medicamentos, con consecuencias tan delicadas que muchas veces termina en las unidades de urgencias.

“Estas personas no se sienten enfermas si no están definitivamente en la cama, postradas”, explica la investigadora Castellanos, y agrega que hay allí un problema de educación y comunicación. Como un aporte a su solución, los autores del trabajo elaboraron la cartilla El adulto mayor y la enfermedad crónica, que ofrece orientación general sobre la enfermedad crónica en un lenguaje sencillo.

El estudio identificó una creencia generalizada entre esta población: el cuerpo se afecta negativamente con “tanta pasta” que formulan los médicos, de manera que, si la persona se siente mejor, se debe “dejar descansar el cuerpo”, como ellos mismos afirman. Es el momento en que se reemplaza, por ejemplo, un medicamento para bajar la tensión por el agüita de uchuva.

Males del cuerpo, males del alma

Para los investigadores, los profesionales de la salud deben cuestionarse la percepción de que su verdad es la única y, así, un día lograr que el médico le indique al paciente tomarse su pastilla con el agüita de uchuvas. “La idea es poner a dialogar las prácticas de cuidado de adultos mayores con las que sugieren los profesionales”, explica la doctora Castellanos.

Y, más allá, este trabajo plantea la preocupación por una población olvidada: “El adulto mayor es subvalorado con más razón cuando aparentemente ‘no produce sino gastos’. Sin embargo, a pesar de las dificultades propias de su edad, ellos aportan a la sociedad, tienen mucho que decir, mucho que enseñar, mucho que compartir”, dice el investigador Eslava.

Pero el sistema de salud no hace esfuerzos por establecer con ellos una buena comunicación, dentro de una consulta adaptada a sus necesidades, diferente de la modalidad actual en la que la prisa no permite la expresión de los pacientes mayores, que hacen reminiscencias, que no responden directamente las preguntas, que se van por las ramas. Así resulta imposible, por ejemplo, considerar asuntos tan profundos como la soledad, la falta del compañero y entender que se puede morir de pena moral. El sistema no tiene respuestas para ello.

Toda esa reflexión conduce a la generación de nuevos conocimientos para nutrir los currículos de las ciencias de la salud y mejorar las competencias de los estudiantes frente a los desafíos del adulto mayor, que consisten básicamente en lograr más años de vida saludable, partiendo de la base de que envejecer no es enfermarse. No por azar la Facultad de Enfermería desarrolla actualmente la propuesta de una maestría en cuidado del adulto mayor.

“El desafío es poder interpretar lo que el adulto mayor vive en su proceso de enfermarse para poder individualizar su cuidado, garantizar su privacidad, posibilitar su interacción con el personal de salud, respetando y promoviendo su participación en la toma de decisiones que tengan que ver con el mejoramiento de su estado de salud”, concluyen los investigadores.


Para saber más:
  • » Castellanos Soriano, F. & Eslava Albarracín, D. (2014, enero-junio). “Me dijeron que soy crónico: lo que estoy haciendo para cuidarme”. Investigación en Enfermería: Imagen y Desarrollo (Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá) 16 (1): 11-25.
  • » Castellanos Soriano, F. & López Díaz, A. L. (2013). “El cuidado popular de las personas ancianas en situación de discapacidad y pobreza”. Investigación en Enfermería: Imagen y Desarrollo (Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá) 15 (2): 115-135.

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