El jaguar en Colombia: ¿por qué ataca y cómo solucionarlo?

El jaguar en Colombia: ¿por qué ataca y cómo solucionarlo?

 

“Como dicen los llaneros viejos, el jaguar nunca te va a ofender; se va a defender”, evoca Esteban Payán Garrido, director regional para Suramérica de Panthera, organización encargada de proteger y conservar jaguares en América.

Sin embargo, después de los ataques a reses y humanos registrados durante febrero en Cubará, Boyacá, aparentemente protagonizados por un jaguar, aquella frase de los ancestros llaneros parece perder valor.

El ataque de este felino, que es el tercero más grande del planeta después del tigre y el león africano, puede ser resultado de cambios estructurales en su medio, así como un mecanismo de defensa o un comportamiento provocado por el ser humano, según lo declaran los investigadores javerianos Germán Jiménez y Federico Mosquera-Guerra. Es poco común que un jaguar arremeta contra los humanos.

Actualmente, los jaguares que habitan América son los más tímidos, mejor portados y más educados, según la descripción que hace el director regional de Panthera, pues son los sobrevivientes de más de 500 años de persecuciones con armas de fuego y su tasa reproductiva y de gestación es muy lenta; eso genera que la especie sea aún más vulnerable, por lo que casos como los sucedidos en las últimas semanas generan desconcierto.

Por su parte, Germán Jiménez, experto en manejo y conservación de fauna silvestre, sugiere que “las agresiones a humanos pueden deberse a la cercanía del hombre a su ambiente, y la presión que le han generado a través de la caza indiscriminada y la destrucción de sus hábitats, lo que podría llevarlos a desarrollar comportamientos que no son habituales”.

¿En dónde habita el jaguar en Colombia?

Este felino, de corpulenta y fornida fisionomía, y que originalmente tuvo una amplia distribución desde el estado de Texas, en Estados Unidos, hasta el norte de la Patagonia, en Suramérica, ha ido perdiendo su hábitat. Al momento de la llegada de los europeos a América, según un cálculo del Fondo Mundial Para la Naturaleza (en inglés World Wide Fund for Nature), había más de cien mil jaguares que habitaban desde zonas semidesérticas de Norteamérica hasta los bosques tropicales sudamericanos. Hoy, esta especie ha perdido aproximadamente el 50 % de su hábitat histórico en todo el continente.

 

graficajaguarTomado de WWF

Los jaguares habitan desde el nivel del mar hasta los ecosistemas de alta montaña y Colombia se caracteriza por ser parte de un corredor que comienza en México y acaba en Argentina.

El javeriano Federico Mosquera-Guerra explica que después de que se levantara el istmo de Panamá, que limita con el departamento del Chocó, estos felinos empezaron a entrar al país. Esteban Payán complementa la explicación: “Existen poblaciones conectadas por Panamá, están en el Darién, el Chocó-biogeográfico, la Sierra Nevada de Santa Marta, en el Magdalena Medio y pasan la cordillera Oriental, por la zona de Santander, bordeando Venezuela y llegan a la Orinoquía y a la Amazonía”, donde han sido reportadas sus poblaciones.

Desde el 2019 Colombia tiene el corredor biológico más grande para la conservación de la danta, el puma y el jaguar en la Orinoquía: el sitio Ramsar del río Bita, que cuenta con un área aproximada de 824.500 hectáreas, considerada, según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, como la cuenca más conservada y manejada del país.

Este corredor cuenta con 228.000 hectáreas y protege la vida de 34 especies de mamíferos medianos y grandes.

¿Cuáles son los riesgos de la desaparición del jaguar?

El jaguar se encuentra en la categoría de “Casi Amenazada”, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), es decir que no se encuentra dentro de las categorías de “En Peligro” o “Peligro Crítico”, pero está cercano a cumplirlos o es esperable que así suceda en el futuro. Por esta razón estas especies dependen de medidas especiales de conservación.

En Colombia, a través de la resolución 1912 de 2017 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, se ubica a los jaguares en la categoría Vulnerable.

Pero el jaguar no solo se ha enfrentado a la pérdida de su hábitat, sino a la escasez de alimento, pues sus presas también hacen parte de la dieta de los seres humanos.

“Gran parte de la proteína de origen animal para las comunidades es producto de la cacería de peces, pecaríes, venados, lapas o borugas, armadillos, monos aulladores e incluso, tortugas marinas y de río, alimento propio de los jaguares”, señala Federico Mosquera-Guerra, quien además ha trabajado en la conservación de grandes mamíferos y coexistencia entre felinos.

En consecuencia, dice el experto, el animal se ve obligado a recurrir a otras fuentes energéticas, como el ganado doméstico, y posiblemente eso lo ha llevado a ser una amenaza para los humanos. “Lo malo no es que los locales cacen, sino que esta actividad no esté regulada, para que pueda haber coexistencia entre los jaguares y los pobladores”, comenta.

El jaguar se alimenta de especies que en su mayoría son herbívoras y sobreviven de frutos y semillas, como los venados, los pecaríes y los chigüiros, que de no ser controlados por este depredador que se encuentra en el tope de una red trófica, alterarían el equilibrio, pues el número de estos aumentaría a tal punto de que generarían una depredación indiscriminada de frutos y plantas, truncando el proceso natural de la regeneración de los bosques, alterando su composición y estructura, su almacenamiento de carbono, así como la captación del agua y el balance hídrico de las cuencas.

Mosquera agrega que, además, este felino, que mide entre 1.5 y 2.4 metros y pesa entre 45 y 120 kilos, es generador de alimento para especies carroñeras que se alimentan de los restos de las presas que deja, lo que permite controlar la propagación de virus y bacterias.

¿Cómo poner fin a los ataques?

Las alarmas están encendidas en Cubará, especialmente en la comunidad indígena u’wa, ubicada en la zona rural del municipio, lugar donde ocurrió la posible arremetida del felino. Algunas entidades como la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia (Corporinoquia) han puesto en marcha planes de búsqueda a través de cámaras, con el fin de detenerlo y reubicarlo.

Otra opción que se podría contemplar es la cacería de control, aquella que se realiza con el propósito de regular la población de una especie de la fauna silvestre cuando así lo requieran circunstancias de orden social, económico o ecológico.

Esta alternativa la encuentra viable Payán: “Si dejamos que vuelva a atacar, le está dañando la fama a toda la especie en Colombia. No se puede permitir la posibilidad de que ataque a más gente. Con la ayuda de cámaras trampa los expertos pueden identificar al individuo problema”.

Pero para el biólogo javeriano Federico Mosquera-Guerra, eliminar al individuo no soluciona el problema de raíz, incluso, “se pierde de vista la problemática estructural que estos eventos traen al debate nacional, representado en las altas tasas de deforestación en la cordillera oriental, la ausencia de regulación de la cacería de fauna silvestre por comunidades locales, los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas y biodiversidad asociada, así como el aumento demográfico y el establecimiento de las poblaciones humanas en áreas no idóneas, como la alta montaña Andina, área de recarga hídrica y corredor biológico natural de estas especies”.

Consideraciones

Los expertos coinciden en que lo importante es buscar soluciones para que ambas especies, tanto humanos como jaguares, coexistan sin riesgo. Por ejemplo, el profesor Germán Jiménez propone respetar sus hábitats y conservarlos, además de evitar la cacería indiscriminada y sin control de sus presas, así como la sobrepesca para no quitarle recursos. Igualmente, propone crear espacios de entendimiento acerca de cuáles son las relaciones que generan conflicto entre las comunidades humanas y los jaguares.

Entretanto, la evidencia científica de las investigaciones de Esteban Payán le permiten afirmar que las áreas protegidas tienen un impacto positivo en la persistencia del jaguar y asegura que la creación de más áreas protegidas, como parques nacionales, es una de las acciones de conservación más importantes para esta especie y otros grandes carnívoros.

Federico Mosquera-Guerra concluye diciendo que los ataques presentados en las últimas semanas permiten dilucidar la problemática estructural en el sistema medioambiental colapsado por las acciones humanas, además, hace un llamado a la participación de la academia y otros actores para generar escenarios de coexistencia entre los pobladores locales y los grandes felinos en el país.

 

¿Transparente como el agua? Una mirada más profunda al agua que consumimos

¿Transparente como el agua? Una mirada más profunda al agua que consumimos

Es tan transparente que parece inofensiva, pero no hay que confiarse: es mejor saber que el agua que viene en botellas plásticas puede tener sustancias químicas que, en el largo plazo, podrían alterar el sistema endocrino del ser humano, el que se encarga de controlar el funcionamiento de los órganos y mantener el equilibrio químico corporal.

Estos contaminantes ‘emergentes’ encontrados en cuatro tipos de aguas en Bogotá y Cali, llamados también disruptores endocrinos, están presentes también en el agua que corre por las tuberías de PVC, en cosméticos, en perfumes, en algunos electrodomésticos y en los estuches plásticos que guardan alimentos. Se liberan poco a poco, con mayor facilidad cuando entran en contacto con el agua y más aún cuando el material que los contiene se calienta.

“Claramente son sustancias que causan enfermedades, sobre todo disrupción endocrina”, explica el ingeniero Jaime Lara, profesor titular de la Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana e investigador del grupo Ciencia e Ingeniería del Agua y del Ambiente.

“Pero esas no son enfermedades agudas, sino crónicas, es decir, que se ven a nivel poblacional en el largo plazo, por ejemplo, con el aumento de diabetes, o problemas del sistema reproductivo o del crecimiento y del desarrollo corporal”.

 

El agua que provee el sistema de Chingaza, al oriente de Bogotá, tiene menos contaminantes emergentes que la que viene de Tibitoc, la planta que queda al norte, al lado del río Bogotá.

 

No por tomarse una botella de agua de vez en cuando se adquiere la enfermedad, advierte. Son concentraciones muy pequeñas, difíciles de eliminar en las plantas de tratamiento de agua y que, por tanto, llegan al ambiente, afectándolo también. “Es preferible para la salud tomar agua envasada en vidrio”, recomienda.

 

Evidencia en la toma de muestras de agua

Investigadores javerianos y de la Universidad del Valle estudiaron la concentración de plastificantes, fármacos y otros aditivos en el agua potable, el agua de escorrentía, los ríos urbanos y en el agua residual, encontrando mayores concentraciones en esta última. Hallaron residuos de drogas como carbamazepina ―un anticonvulsivo y antidepresivo de uso común—, ibuprofeno y naproxeno, fármacos comúnmente usados para combatir el dolor, pero en mayor proporción unos plastificantes llamados ftalatos, que se usan en los sectores de la construcción y automotriz, en envases plásticos de alimentos y en colonias y cosméticos, porque le confieren elasticidad y flexibilidad al material. Estos ftalatos y la carbamazepina se encontraron en las cuatro matrices acuáticas en niveles superiores a los valores que reporta la literatura científica.

Preocupa así mismo el hallazgo de bisfenol A, plastificante mejor conocido como BPA, que se usa en empaques de alimentos, botellas de agua, equipamiento deportivo, dispositivos médicos y dentales, y en la fabricación de algunos electrodomésticos; también, de hormonas provenientes de anticonceptivos ―estradiol y estrona, principalmente―, que, en el caso de Cali, aunque se encontraron en bajas concentraciones, “se consideran importantes por ser de los compuestos con mayor potencial de disrupción endocrina”, de acuerdo con uno de los estudios publicados por los investigadores de ambas universidades. Cuando esas hormonas llegan al ambiente, pueden alterar, por ejemplo, la reproducción de los peces.

 

Contaminantes diferentes a los usuales

Los contaminantes emergentes son aquellos que solo hasta hace unas pocas décadas se han podido medir, por las concentraciones tan pequeñas en que se encuentran en el ambiente. “Se sabía que existían desde hace tiempo, pero no había técnicas analíticas para medirlos”, explica Lara. Así que midieron 36 compuestos que podrían tener efectos sobre la salud humana, en los que obtuvieron resultados confiables.

Hoy en día no solamente cuentan con estos nuevos métodos de medición, sino que tienen la capacidad de cubrir los costos, que antes eran muy altos. Ahora estos métodos “se están introduciendo a ciencias ambientales y podemos medir concentraciones muy pequeñas”, agrega.

Los resultados obtenidos abren un abanico de caminos de investigación: continuar midiendo estos disruptores endocrinos en las aguas de otras ciudades del país, aliarse con otras disciplinas para comprender los efectos en la salud humana y en el ambiente, buscar estacionalidades y patrones de consumo, y encontrar alternativas seguras y de bajo costo para eliminarlos antes de que alcancen los cuerpos de agua, por mencionar solo algunos. El carbón activado podría convertirse en un sistema de tratamiento para filtrar estas sustancias, pero aún faltan estudios para comprobarlo.

Según Lara, lo ideal sería convencer a la sociedad en general sobre la necesidad de un consumo responsable de medicamentos, y al sector industrial para que busque alternativas ―más respetuosas con el ambiente― a estos productos. “Hay que trabajar para que el Gobierno reduzca la brecha en cuanto a las infraestructuras de tratamiento de aguas residuales en el país, pero eso tardará”. Que se produzca y se consuma de manera más amigable con el medio ambiente debería ser el primer paso para proteger la salud de todos.

 

Para leer más:

Bedoya Ríos, D. F. et al. “Study of the Occurrence and Eco-system Danger of Selected Endocrine Disruptors in the Urban Water Cycle of the City of Bogotá, Colombia”. Journal of Environmental Science and Health, 2018, 53 (4), 317-325. DOI: https://doi.org/10.1080/10934529.2017.1401372.

Madera Parra, Carlos A., et al. “Estudio exploratorio de la presencia de microcontaminantes en el ciclo urbano del agua en Colombia: caso de estudio Santiago de Cali”. Rev. Int. Contam. Ambie., 2018, 34 (3), 475-487. DOI: https://doi.org/10.20937/rica.2018.34.03.10.

Bedoya Ríos, D. F., y Lara Borrero, J. A., “Occurrence of Endocrine Disruptor Chemicals in the Urban Water Cycle of Colombia”. DOI: https://dx.doi.org/10.5772/intechopen.78325.


 

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Monitoreo de disruptores endocrinos en el ciclo urbano del agua en las ciudades de Cali y Bogotá: implicaciones y mecanismos de control.
INVESTIGADORES PRINCIPALES: Carlos A. Madera Parra, Jaime Lara Borrero.
COINVESTIGADORES: Diego F. Bedoya Ríos, Andrés F. Toro Facultad de Ingeniería Departamento de Ingeniería Civil Grupo de Ciencia e Ingeniería del Agua y del Ambiente, Pontificia Universidad Javeriana Escuela de Ingeniería, grupo de Saneamiento Ambiental, Universidad del Valle.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2015-2016

 

                            

¿Por qué es importante sembrar un árbol y mejor aún si es especie nativa?

¿Por qué es importante sembrar un árbol y mejor aún si es especie nativa?

En medio de la situación actual las reflexiones son muchas. Una de ellas, la cual considero muy importante, es el estado actual de nuestro planeta. Pero aún más importante para mí es lo que podemos hacer.

Una de las sugerencias que hemos venido escuchando por muchos años es que debemos sembrar árboles y para esta columna me gustaría contarles por qué es importante. En mi caso, cuando he visto publicidad con respecto a esta actividad, siempre se refiere a su valor en términos de producción de oxígeno, resultante del proceso de fotosíntesis. Como sabemos, esta molécula es fundamental para la existencia de todos los animales, incluyéndonos.

Sin embargo, para este punto debo hacer una aclaración, sin el objetivo de desanimar: los árboles sí producen oxígeno, por supuesto, pero no son los mayores productores de él en el mundo ¿Se les ocurre en este momento algún otro organismo que tenga este papel? Las plantas producen aproximadamente el 28% de este gas en la Tierra, pero es el fitoplancton, organismo autótrofo (que se nutre de su propia materia orgánica) que habita en el mar, el que más aporta, liberando entre el 50% al 85% de dicha sustancia en el planeta.

Como dije anteriormente, que esto no lo desanime. Que los árboles no sean los mayores productores de oxígeno no quiere decir que no sea fundamental el porcentaje que generan para todos los organismos que requerimos de esta molécula para nuestra existencia. Esta aclaración la hago incluso con el objetivo de que no nos quedemos con este único argumento para decidir sembrarlos.

Siembra-arboles-Interna

Ellos son muy importantes por esta y otras razones: la generación de sombra, la regulación bioclimática debido a que absorbe el agua por sus raíces y la devuelve al ecosistema en forma de vapor a través del proceso llamado evapotranspiración, favoreciendo la humedad. Esto contribuye también a la regulación de las temperaturas. Además, canalizan los vientos y enfrían los ambientes de forma pasiva.

Así mismo, los árboles aumentan la fertilidad de los suelos, debido a que la cantidad de materia orgánica se incrementa. Gracias a sus raíces, disminuye la erosión que generan el agua y el viento, reteniendo la tierra y evitando, por ejemplo, los deslizamientos. Con respecto al agua, cumplen un papel fundamental, pues mejoran la infiltración y retención de esta, permitiendo que lleguen a acuíferos subterráneos.

En cuanto a su relación con otros organismos: son usados como alimento por innumerables seres vivos; son el hábitat de animales y de otras plantas; son parte fundamental tanto de la alimentación humana como de nuestra cultura pues se utilizan con fines ornamentales, medicinales, de construcción, obtención de combustibles y fibras. Los árboles se relacionan con el embellecimiento de espacios urbanos y con el bienestar físico y psicológico de los individuos. Estos son solo algunos beneficios.

No puedo dejar de referirme a su importancia en cuanto a la captación de dióxido de carbono o CO2, el cual integra a su biomasa (tallos, hojas, ramas y raíces), siendo este compuesto un Gas de Efecto Invernadero (GEI) producido en enormes cantidades diariamente, el cual proviene, en su mayoría, de múltiples actividades humanas.

 

Es importante que si usted toma la decisión de sembrar un árbol, tenga en cuenta entre sus opciones especies nativas de la región geográfica donde se encuentra.

 

Para terminar de responder el interrogante planteado en el título de esta columna, es importante que si usted toma la decisión de sembrar un árbol, tenga en cuenta entre sus opciones especies nativas de la región geográfica donde se encuentra, es decir, que crezcan naturalmente en ese lugar. Estas variedades vegetales llevan miles de años adaptándose tanto a condiciones físicas como químicas del lugar donde usted vive, por lo tanto, interactúan con animales y vegetales propios de su zona; además son polinizadas por seres propios de esos sitios y hacen parte de sus cadenas tróficas. Tenga en cuenta algunos árboles nativos de Colombia que puede sembrar: cedro, guayacán trébol, encenillo, entre otros, que dejo en este enlace para que usted consulte.

Después de leer este escrito, espero que se anime a sembrar un árbol y cuando le pregunten por qué lo hace, piense en varias de las razones que le describo aquí. Invite a sus amigos y familiares a plantarlos y, por último, tenga como alternativa uno nativo de su región. Cuando la planta crezca, usted podrá observarla haciendo parte de uno de los miles de hermosos paisajes que tiene nuestro país, Colombia.

Mirada genética al oso andino

Mirada genética al oso andino

El Oso Andino, que vive en los Andes
usa anteojos negros y gorro de estambre.

Le gustan las frutas y la miel de abejas,
con grandes berridos su encuentro festeja.

Salvaje lo llama la gente del campo,
pero él no es malo ni tampoco santo.
Es el único Oso de la cordillera.

Debemos amarlo y obrar con cautela,
pues de lo contrario el bello animal
en muy breve tiempo ya no existirá.

Fanny Uzcáteguí, en la obra El Oso Andino en el Macizo de Chingaza.

El oso andino es un animal imponente, fuerte y pesado; es uno de mamíferos más grandes de América del Sur, que transita a lo largo de la Cordillera de los Andes entre páramos y bosques. El Tremarctos ornatus también es conocido como oso de anteojos porque lleva dos “binoculares” en su rostro, es decir, dos manchas blancas sobre su hocico.

Aunque este oso es experto en trepar árboles gracias a sus grandes y filosas garras que le permiten además enfrentar a sus oponentes, este peludo suramericano actualmente es una especie vulnerable de amenaza (VU), de acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y vulnerable a extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Así, con el fin de generar estrategias de conservación para el oso andino, promover la conciencia colectiva sobre su protección e impulsar exploraciones académicas sobre este mamífero, en 1977 ingresó al Convenio Internacional contra el Tráfico de Especies Silvestres (CITES) y en 1998 se consolidó como la imagen institucional de Parques Nacionales Naturales de Colombia. Además, ha sido fuente de inspiración para Manuel Ruiz-García, doctor en Mastozoología y líder del grupo Genética de poblaciones molecular y biología evolutiva de la Pontificia Universidad Javeriana.

A propósito de la celebración de los 60 años de PNN y de ver al oso andino en su escudo, Pesquisa Javeriana conversó con Ruiz-García, que acumula 20 años de trabajo investigativo sobre esta especie, sobre las razones por las que el ‘Guardián de los bosques’ se encuentra en estado de vulnerabilidad, las medidas para conservar su ecosistema y los novedosos hallazgos que su grupo de investigación ha encontrado, producto de las recientes exploraciones científicas sobre esta especie.

 

El oso de anteojos es la imagen de la moneda de $50 pesos en Colombia.

 

 

Pesquisa Javeriana (PJ): El oso de anteojos está en la punta de la pirámide alimenticia de las especies que habitan en la Cordillera de los Andes, pero entonces ¿a qué se debe que esté en la categoría de vulnerabilidad?

Manuel Ruiz-García (MRG): En los cerros de los Andes tenemos dos grandes mamíferos carnívoros, el puma y el oso andino. Lo primero que ocurre es que estos depredadores tienen conflictos con los humanos por ser carnívoros, ya que ellos los señalan como responsables de destrozos en la ganadería o la agricultura. Una segunda razón tiene que ver con su tiempo generacional, esto significa que el número de crías que tienen los osos de anteojos durante su vida es limitado, restringiendo así su capacidad de poblar de una forma rápida los ambientes donde habita.

PJ: En casos como estos, ¿cuál sería la mejor alternativa para la conservación de la especie?

MRG: Podríamos pensar que mover a los osos de una zona a otra es una buena alternativa, pero no es tan sencillo porque al empezar a reubicarlos se puede generar algún tipo de contaminación genética. Entonces nuestra tarea allí, desde los estudios genético-poblacionales, es proporcionar información sobre la conectividad, flujo genético y posible heterogeneidad de genes entre las poblaciones de una misma especie, sobre el tamaño de las poblaciones a lo largo del tiempo, sobre los procesos de posibles cambios demográficos (cuello de botella o de expansión poblacional), y la posible estructura espacial de una especie en su distribución geográfica con el fin de generar alternativas para su correcta clasificación y su conservación biológica.

PJ: ¿Hay avances al respecto para la conservación del oso de anteojos?

MRG: Recientemente publicamos algunos artículos de investigación* que analizan los genes nucleares (genes de los padres y de las madres) y mitocondriales (genes de las madres) de 300 osos de anteojos de Ecuador, Venezuela, Colombia, Perú y Bolivia con el fin de conformar un banco de datos genéticos suficientemente grande para poder determinar cuántos acervos genéticos diferentes pueden existir en un área geográfica concreta; también para sugerir si la reubicación de especímenes en un territorio dado está introduciendo contaminación genética o manteniendo las características propias de una población al momento de plantear estrategias de conservación biológica.

Generalmente los osos de anteojos viven 30 años en cautiverio y de 20 a 25 años en el bosque.
Generalmente los osos de anteojos viven 30 años en cautiverio y de 20 a 25 años en el bosque, y el periodo que transcurre entre su nacimiento y época de reproducción es de seis a siete años.

PJ: ¿Y ya tienen resultados de este ejercicio de investigación?

MRG: Sí, ya hemos generado una gran cantidad de resultados. Por ejemplo, encontramos que independientemente si los osos de Ecuador son de una cordillera u otra, genéticamente son muy parecidos. Eso significa que no habría contaminación genética a la hora de reubicar a ejemplares de esta especie en el territorio. Sin embargo, para el caso de Colombia, el asunto es diferente porque si bien en Nariño y Cundinamarca existen osos genéticamente muy similares, los osos ubicados en la cordillera occidental en Antioquia y en la Cordillera Oriental en Norte de Santander, están genéticamente algo diferenciados.

PJ: Entonces, ¿qué ocurre en este caso con los osos que no pueden moverse de un territorio a otro?

MRG: Lo primero es entender que los osos seguirán habitando estas zonas y que si bien estos predadores son omnívoros (comen carne como productos vegetales), son principalmente herbívoros. Esto significa que en Colombia los osos andinos se alimentan de bromelias, frutos, raíces, cortezas, hojas y hongos, aunque no desdeñan la carroña o alguna presa si se les presenta la oportunidad. Sin embargo, cuando las personas arrasan con la vegetación y perturban los bosques andinos, muy seguramente modifican la dieta de los osos y éstos pueden estar más predispuestos a atacar a la ganadería. Entonces, un primer asunto es asumir la responsabilidad que tenemos como seres humanos respecto a la conservación de estos ecosistemas y del hábitat de estos especímenes.

Un segundo factor, evolutivo y natural, tiene que ver con la declinación de la especie a lo largo de su historia porque, por ejemplo, los estudios genéticos muestran que hubo una expansión poblacional en esta especie hace aproximadamente 200.000 años, mientras que, durante los últimos 7.000 años, ha habido un decrecimiento de los individuos de su especie, hasta llegar a un estimado de cerca de 18.000 osos en la actualidad.

El oso de los Andes cumple importantes funciones ecológicas como la dispersión de semillas, la depredación y polinización.

PJ: En 1977, el oso de anteojos ingresó al Convenio Internacional contra el Tráfico de Especies Silvestres (CITES) con el fin de evitar su tráfico ilegal. ¿Cree que el objetivo de este convenio sigue vigente?

MRG: Sí. Actualmente no existe tráfico ilegal de oso en el interior de Colombia, pero sí es cierto que en el mercado oriental, los asiáticos emplean muchas partes del cuerpo del animal como fármaco. Por ejemplo, en países andinos como Perú y Bolivia, los indígenas y curanderos suelen utilizar partes de los osos como insumos para sus encantos. Por eso no hay que perder de vista su conservación.

 

Artículos de investigación*

• Ruiz-García M, J Arias-Vásquez, A. Castellanos, L Költer, JM Shostell (2020). Molecular Evolution (Mitochondrial and Nuclear Microsatellites Markers) in the Andean Bear (Tremarctos ornatus; Ursidae, Carnivora): How Many ESUs Are There? Pp. 165-194. En Conservation Genetics in Mammals (Ortega J & JE Maldonado). Springer Verlag Switzerland.

• Ruiz-García M, A, Castellanos, J Arias-Vásquez, JM Shostell (2020). Genetics of the Andean bear (Tremarctos ornatus; Ursidae, Carnivora) in Ecuador: when the Andean Cordilleras are not an Obstacle. Mitochondrial DNA Part A 31: 190-208.

• Ruiz-García M, J Arias-Vásquez, H Restrepo, CH Cáceres-Martínez, JM Shostell (2020).The genetic structure of the spectacled bear (Tremarctos ornatus; Ursidae, Carnivora) in Colombia by means of mitochondrial and microsatellite markers. Journal of Mammalogy 101: 1072-1090.

Ya está circulando Pesquisa javeriana 52

Ya está circulando Pesquisa javeriana 52

Las investigaciones que trae Pesquisa Javeriana 52 muestran diferentes problemáticas ignoradas por muchos ciudadanos colombianos. ¿Sabía, por ejemplo, que gracias a la deforestación y al cambio de uso del suelo se están afectando los ecosistemas donde habitan los anfibios, animales muy importantes para el control de plagas?

En el campo educativo, en esta ocasión destacamos un estudio basado en la georreferenciación, que hace visible la oportunidad que tienen los colegios de alto desempeño para replicar sus modelos en otras instituciones educativas.

Desde el lado de la música, con base en tres rituales religiosos, investigadores javerianos corroboran que la capacidad de las melodías para despertar emociones se potencia al tener relación con otros modos de lenguaje, llegando incluso a orientar la acción humana.

A partir de este domingo, en www.javeriana.edu.co/pesquisa encontrará todos los artículos de la revista, ya sea dando clic en cada uno o descargando el diseño en formato PDF para tenerlo almacenado en su computador o dispositivo móvil.

¿Con qué otros temas se encontrará en esta nueva edición de Pesquisa Javeriana?

Salud

  • Mire el análisis sobre un estudio mundial que examinó los avances de los países en este tema durante 25 años. Lea aquí
  • Las emergencias dentales pueden ser un fantasma para la salud pública del país. Un estudio evidencia la falta de conocimiento que tienen los profesores para reaccionar ante una emergencia odontológica de sus alumnos. Lea aquí

 

Ambiente

  • El profesor Efraín Antonio Domínguez Calle es quizá uno de los mayores conocedores de la hidrología colombiana. El valor de sus investigaciones le ha valido reconocimientos como el Premio Bienal Javeriano en Investigación en 2019. Lea aquí

 

Educación

  • En el editorial del vicerrector de Investigación, Luis Miguel Renjifo, habla sobre el reto que significa para la Pontificia Universidad Javeriana el haber recibido la Acreditación Institucional Multicampus. Lea aquí

 

Creación artística

  • Viviendo en los bordes es una obra que expone las interpretaciones visuales de los relatos y las voces de cuerpos diversos. Lea aquí

 

Desarrollo tecnológico

  • Tecnologías desarrolladas en la Pontificia Universidad Javeriana son protagonistas del Oxelerator Colombia 2019, iniciativa que busca acelerar proyectos innovadores de base científica y tecnológica con el fin de estructurarlos para competir en el mercado. Lea aquí

 

Además…

  • Dos jóvenes investigadores unieron esfuerzos para analizar la sexualidad humana y sus distintas problemáticas en la sociedad del siglo XXI. Lea aquí
  • La Editorial Pontificia Universidad Javeriana ha puesto a circular en formato electrónico, antes que en impreso, los libros de su plan editorial actual, para que los lectores puedan encontrarse en estos tiempos de distanciamiento y sigan supliendo sus necesidades de cultura, conocimiento y lectura. Lea aquí

También lo invitamos a que ingrese a nuestro portal web, en el que publicamos al menos tres artículos periodísticos semanales sobre la coyuntura investigativa del país.

Hass…ta la vista, plaga del aguacate

Hass…ta la vista, plaga del aguacate

El pasado 8 de julio el país recibió la noticia sobre la llegada a China del primer cargamento colombiano de aguacate Hass. Y aunque imperceptible para muchos, con este hecho también surge la necesidad de garantizar la calidad de este producto tipo exportación. 

Investigación javeriana demuestra que un inofensivo gusano para los humanos puede erradicar dos tipos de plagas que afectan los cultivos de esta fruta. 

El cubrimiento de la nueva demanda sobre el aguacate Hass ha ocasionado la extensión del área de monocultivos en Colombiaproliferando también sus plagasEl cumplimiento de los estándares y normas internacionales en lo que respecta a tiempos, niveles y calidades de producción para la exportación, está llevando a que los agricultores prefieran el uso de agroquímicos en el control de plagas, siendo conscientes de las consecuencias que esto trae a largo plazo en el suelo, las fuentes hídricas y el consumo.

Pulguilla - Picudo
Pulguilla – Picudo

Soluciones para los cultivadores 

Sin embargo, existen otras formas de realizar controles biológicos a las plagas siendo menos agresivos con el medio ambiente y fomentando la implementación de cultivos orgánicos más productivos”, explica Natalia Wilches-Ramírez, bióloga de la Pontificia Universidad JaverianaEn estos cultivos libres de químicos se realizan manejos integrales de plagas (MIP) que monitorean permanentemente la plaga y que la controlan con diferentes estrategias culturales, químicas, biológicas, físicas y mecánicas, 

En el municipio de Pasca, Cundinamarca, esta bogotana recolectó material biológico de un cultivo orgánico de aguacate Hass afectado por dos insectos conocidos como ‘EPicudo (Pandeleteius cinereus) y ‘LPulguilla (Epitrix cucumeris) 

“En plantas jóvenes estos insectos-plaga afectan el follaje y los cogollos, ocasionando defoliación y reduciendo el área fotosintética de las hojas, causando inhibición del crecimiento y desarrollo vegetalEn las plantas adultas pueden afectar el fruto, ya que dentro de estos sucede una parte de su ciclo de vida como insecto”, complementa Wilches-Ramírez. 

Plaga - hojas

Las muestras biológicas de los insectos – plaga identificados en el cultivo fueron llevadas a condiciones controladas de laboratorio y expuestas a ocho cepas de un grupo de gusanos que tienen capacidad de infectar únicamente los insectos.  

Estos invertebrados, conocidos como nematodos entomopatógenos (Nep), previamente aislados y recogidos en zonas con diferentes alturas, temperaturas, humedades y suelos, demostraron tener unas gran capacidad de acabar con ‘EPicudo y ‘LPulguilla presentes en las plantas de aguacate.

Nematodo entomopatógeno
Nematodo entomopatógeno

Al no encontrar más individuos que parasitar terminan su ciclo de vida sin generar impactos sobre los frutos. Aunque se introduce una especie, es una endémica de nematodo que no altera el ecosistema”, asegura la investigadora.

Pulguilla - paracitada
Pulguilla paracitada

Entre los síntomas que permitieron identificar que precisamente los gusanos entomopatógenos fueron los agentes causantes de la muerte de las plagas mencionadas en las pruebas de laboratorio, se encontró el cambio de pigmentación de los insectos, la poca movilidad en los adultos, la ausencia de olor putrefacto y la disolución de los tejidos internos.  

Una vez identificados los nematodos entomopatógenos óptimos para realizar el control biológico en los cultivos de Hass, el siguiente paso fue multiplicar masivamente estas cepas de gusanos para luego ser aplicados con diferentes técnicas en los cultivos, todo esto como parte de un manejo integral de plagas.  

La idea del control biológico es encontrar el equilibrio entre la producción de los cultivos y la presencia de insectos-plaga por planta. Los agroquímicos eliminan todo, hasta los organismos beneficiosos para los cultivos. Este control biológico a partir de nematodos entomopatógenos surge en la actualidad como alternativa o en otros casos como complemento a la utilización de agroquímicosconcluye Wilches-Ramírez. 

Según cifras reveladas por Mincomercio, en los primeros cuatro meses del año el aumento en las exportaciones de esta fruta fue del 21% con respecto al mismo periodo de 2019. Es un incremento significativo teniendo en cuenta que un cultivo de Hass se demora aproximadamente cuatro años en comenzar a dar una producción mínima y por lo menos siete para garantizar estabilidad, por lo que este tipo de soluciones científicas pueden optimizar y dar mejores rendimientos a los cultivadores.

Metales y sobrepesca, la carga pesada de los tiburones

Metales y sobrepesca, la carga pesada de los tiburones

Isla Fuerte está ubicada en el Golfo de Morrosquillo, en el Caribe colombiano. Gracias a su diversidad marina, allí decenas de habitantes viven de la pesca artesanal y del consumo de especies como los tiburones. Ese escenario fue analizado por Yurani Rojas, ecóloga de la Pontificia Universidad Javeriana, quien desarrolló una investigación sobre los elementos esenciales y no esenciales en tiburones sedoso y toyo.

El tiburón, como cualquier ser vivo, requiere ciertos elementos químicos para funcionar correctamente. Algunos de esos compuestos como el hierro, manganeso, vanadio y zinc son esenciales y benéficos en pequeñas cantidades mientras que en altas concentraciones pueden causar problemas para el animal.

No obstante, hay otro tipo de sustancias que no son necesarias para el cuerpo y que aún en bajas cantidades pueden causar daños para la salud como el cadmio, mercurio y plomo. Este tipo de metales pesados fueron los analizados en la investigación.

Mercurio

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el mercurio es un elemento que está presente en el aire, el agua y los suelos. Existe en varias formas: elemental o metálico, que se encuentra en el suelo; inorgánica, que es utilizada en procesos industriales, y la orgánica, resultante de la liberación en el ambiente, en el que ciertas bacterias lo transforman en metilmercurio. Esta última es la que se encuentra en la fauna marina y es la más común en humanos.

Un primer hallazgo de esta investigación enciende las alertas: “En todas las muestras colectadas había metilmercurio y están sobrepasando el límite permitido para consumo humano”, afirma Rojas pues la OMS recomienda no consumir más de 1,5 microgramos por gramo. Otras entidades como el Ministerio de Salud de Colombia, la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos (USEPA) y la Comisión Regulatoria de la Unión Europea mantienen su máximo recomendado en un microgramo por cada gramo.

Estos altos índices de concentración sugieren procesos de bioacumulación. “Los tiburones, al ser depredadores tope, estarían consumiendo elementos tóxicos que han obtenido sus presas a lo largo de toda la cadena alimenticia”, dice la investigadora. Es decir, esta problemática no estaría afectando solo a los tiburones sino a otros seres vivos como crustáceos, moluscos y peces, que probablemente están acumulando estos metales.

Otro hallazgo tiene que ver con el órgano más contaminado de los individuos analizados. Al comparar las cantidades de mercurio en músculo y en hígado, se encontró que el primero presenta las mayores cantidades. “El hígado acumula más rápido estos tóxicos, pero tiene un nivel de depuración más alto que el músculo en juveniles”, explica la experta.

Otros elementos

El estudio también encontró altas concentraciones de cobre y zinc, que en tiburones adultos funcionan como protector del hígado contra el cadmio, otro metal pesado. “En el hígado se generan metalotioneínas que capturan los elementos tóxicos y evitan que sigan siendo tóxicos. Cuando se encuentran en altas concentraciones se pueden relacionar a altas cantidades de cadmio y otros metales”, revela la investigadora. Incluso el arsénico es potencialmente cancerígeno y se encontró en todas las muestras.

Hasta el momento no existen estudios precisos sobre las fuentes de estos elementos, pero podrían ser dos: una natural, por la geología de la zona, en la que podría haber presencia de algunos de estos metales que se liberan en el ambiente. La segunda sería por las actividades humanas, que pueden ser agrícolas asociadas a la aplicación de plaguicidas, industriales ligadas al uso de hidrocarburos de alta densidad y la gran mayoría podría ser por minería ilegal, según Rojas.

 

Los impactos de estos elementos para los tiburones son varios. “A largo plazo estos metales pueden generar problemas en los sistemas reproductivo, nervioso y locomotor. Todo depende de las concentraciones que se encuentren en el ambiente y de qué tan frecuente sea la exposición”, afirma Andrea Luna, directora del semillero Aquasistemas y profesora de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Universidad Javeriana. “Las altas concentraciones de mercurio podrían estar reduciendo significativamente la fertilidad, afectando directamente las poblaciones de tiburones”, agrega Rojas.

Ambas investigadoras manifiestan su preocupación pues los impactos no son sólo para cada individuo, sino para toda la población de la zona. Cerca del 70% de tiburones que se pescan en Isla Fuerte son juveniles, dato que no es menor, pues estos no han alcanzado la edad de reproducción. Se cazan y queda poca descendencia para mantener las especies, algunas de las cuales ya están en peligro de extinción.

Riesgo para la salud humana

En Isla Fuerte es muy común alimentarse de tiburón. Allí comen la carne (músculo), a diferencia de otros lugares del mundo, donde hay preferencia por la aleta. Las preparaciones más comunes con la carne de este escualo son la empanada, el revoltillo (carne desmenuzada y guisada), en bistec y con huevos revueltos. Estos platos no solo los consumen los habitantes, sino que también son muy apetecidos por los turistas. A partir del hígado se hace aceite como tratamiento para problemas respiratorios.

Para este estudio se hicieron 95 encuestas que indican que los habitantes de la isla consumen en promedio 64 gramos de carne de tiburón, 59 días al año. La ingesta semanal estimada por persona es superior a los valores recomendados por organismos colombianos e internacionales, situación que pone en riesgo a los isleños.

“Elementos como el mercurio están por encima de los límites máximos recomendados por la OMS. Esto ya genera una alerta porque, en teoría, no se deberían consumir. Los niños y las mujeres embarazadas deberían evitarlos porque pueden generar riesgos para la salud humana”, afirma Luna. Esto puede afectar el desarrollo del cerebro y en general, el crecimiento. Las futuras madres, al consumirlo, pueden estar afectando a los bebés en gestación. “El arsénico inorgánico y el mercurio orgánico representan toxicidad para el sistema nervioso, inmunitario, el aparato digestivo, la piel, los riñones, los pulmones, la vista y el desarrollo intrauterino. Además, presenta la posibilidad de generar cáncer”, agrega Yurani Rojas. Esta investigación revela que existe riesgo potencial cancerígeno y no cancerígeno para los consumidores. Por todos estos riesgos, se recomienda no comer tiburón.

Las poblaciones de tiburones de la región se enfrentan a dos problemas de gran magnitud. Por un lado, la contaminación por metales pesados y por otro la sobrepesca. Para Andrea Luna, la solución al primer fenómeno pasa por reducir el uso de estos metales en las actividades humanas e instalar plantas de tratamiento de agua que necesitan mejorar en presencia y capacidad. “Lo más fácil es disminuir las fuentes de contaminación porque quitar estos contaminantes una vez están presentes en el mar es muy difícil y costoso”, dice.

El segundo pasa por la educación ambiental y estrategias locales que permitan el sustento de las familias pescadoras, pero también por la conservación de las especies marinas. “Cuando se trabaja con pescadores artesanales, ellos afirman ser muy conscientes de esta problemática y les interesa que el recurso siga presente. Ellos están muy abiertos a la idea de reducir los impactos en los recursos porque dependen de ellos en el día a día”, detalla.

En 2018 se registraron cinco muertes humanas por ataque de tiburón, mientras que más de 100 millones de escualos mueren anualmente por causa del hombre. Es importante que las personas se informen cuando se alimentan de ciertos productos, evitar consumir los que no son indispensables para una dieta saludable y que por el contrario podrían ser nocivos para la salud.

Física, química y biología: ciencias aliadas para la degradación del plástico

Física, química y biología: ciencias aliadas para la degradación del plástico

¿Sabía que el plástico es uno de los materiales que más se usa en la actualidad? Imagine que suena su despertador, hecho de polipropileno o polietileno; lo apaga, se levanta y se va para el baño. Allí, limpia su boca con un cepillo de dientes hecho a base de PVC y cerdas de nailon, luego le agrega crema dental que está introducida en un empaque de plástico laminado, para después pasar finos filamentos de teflón diente por diente hasta retirar cualquier exceso. Por último, pero no menos importante, acaba el proceso con un enjuague bucal contenido en una botella PET. ¿Cuántos elementos fabricados con plástico contó en esta rutina?

El plástico, un polímero derivado de la industria petroquímica, ha sido un material sintético usado y alabado por las personas desde su aparición en los años 50 debido a su maleabilidad, versatilidad y resistencia. Sin embargo, su producción masiva ha ocasionado graves problemas ambientales como las montañas de desechos que navegan en los mares de todo el mundo contaminando el agua y causando la muerte masiva de peces debido a la ingesta de restos de esos elementos. Por este motivo, en 2018 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) aseguró que la presencia de este tipo de residuos en mares y océanos conforma una las seis emergencias ambientales más graves del planeta.

 

“Si la población mundial alcanza los 9.600 millones de personas en 2050, se necesitaría el equivalente de casi tres planetas para proporcionar los recursos naturales precisos para mantener el estilo de vida actual”: Organización de las Naciones Unidas (ONU).

 

Preocupado por esta situación, Luis David Gómez-Méndez, microbiólogo, magíster en Microbiología, doctor en Ciencias Biológicas y líder del semillero Degradación en Polímeros Plásticos Contaminantes de la Pontificia Universidad Javeriana, conversó con Pesquisa Javeriana sobre su tesis doctoral, con la cual le apunta a integrar reacciones físicas, químicas y biológicas como alternativa para reducir el tiempo de degradación de los plásticos, que actualmente se estima va de 100 a 1.000 años.

Pesquisa Javeriana (PJ): ¿Cuál es la propuesta de su tesis doctoral? 

Luis David Gómez (LDG): Sabemos que los plásticos son de difícil biodegradación, pero mi pregunta era qué tratamiento previo se podría hacer para facilitar este proceso natural. En principio sabía que el tratamiento debía ser físico o químico y posteriormente tenía que pasar por una transformación biológica. Por eso decidí usar plasma -el cuarto estado de la materia-, que al ser sometido a descargas eléctricas, se ioniza y cambia las propiedades superficiales de muchos materiales. En este caso, láminas de polietileno de baja densidad (PEBD), un tipo de plástico.

En general, los plásticos son hidrofóbicos, esto significa que repelen el agua; sin embargo, al someterlos al plasma, logré modificar su superficie volviéndolos hidrofílicos para que tuvieran adherencia del agua. Con esto fue posible que los microorganismos, que necesitan ambientes húmedos para crecer y desarrollarse, hallaran una superficie húmeda en el plástico y se “pegaran” a él para intentar colonizarlo y, si su capacidad metabólica lo permitía, alimentarse de él.  El resultado: la capa superficial del PEBD tratada con plasma de oxígeno modificó su hidrofobicidad y rugosidad al descascararse. Estas dos condiciones fueron esenciales para el crecimiento microbiano. Este fue el pre-tratamiento físico.

PJ: También mencionó un tratamiento químico. ¿En qué consistió? 

LDG: En esta fase usé la fotocatálisis: una reacción química que usa el dióxido de titanio en presencia de luz ultravioleta, para generar moléculas reactivas que tienen la capacidad de degradar diversos tipos de contaminantes solubles en agua, como pesticidas o colorantes. La apuesta de esta técnica fue emplearla sobre un contaminante no soluble en agua: el PEBD. Al usar este método, obtuve un resultado impactante: la fotocatálisis generó huecos en la superficie del material lo cual es importante, porque una superficie porosa facilita la colonización de los microorganismos.

PJ: Entonces, ¿el plástico estaba listo para su descomposición?

LDG:  Después de usar las descargas de plasma y la fotocatálisis, lo sometí por cinco meses al hongo de podredumbre blanca, Pleurotus osteatrus, el cual es reconocido por degradar materiales tan complejos como la madera. Con esto esperaba que el microorganismo creciera sobre la superficie modificada del PEBD y lo degradara. El resultado fue interesante ya que conseguí que este proceso físico, químico y biológico, modificara propiedades mecánicas y químicas del PEBD en un 30%.

PJ: ¿Esta es una alternativa para minimizar el impacto que tienen los plásticos en el ecosistema?

LDG: Sí, ya que hay que pensar qué hacer con los millones de toneladas de residuos plásticos que están abandonados y hallar estrategias de degradación acelerada como la que propongo. También es necesario considerar otras alternativas; por ejemplo, hacer uso de plásticos biodegradables, los cuales emplean como materia prima fuentes naturales como celulosa o almidón. Además, hay que minimizar su uso, dejar de comprar tanto plástico y evitar las bolsas si no se requieren. Claro, son necesarias para colocar los residuos del baño o de la cocina, pero no son indispensables para llevar tres tomates y un plátano de la tienda de la esquina, para eso están las bolsas de tela.

interna-plasticos

 

PJ: Según su respuesta, ¿también se trata de un problema cultural? 

LDG: ¡Por supuesto! Los plásticos surgieron en los años 50 y fue un ‘boom’ por sus características de maleabilidad, capacidad de estiramiento, de resistencia y durabilidad. Sin embargo, el problema empezó en los años 60 con la bonanza económica estadounidense, donde la gente empezó a asociar sus prácticas de derroche con la posibilidad de botar los plásticos, ya que estos se vendían como “desechables”. En ese momento no se proyectó ni el impacto medioambiental que estos causarían años después, ni el impacto cultural al introducirnos en una sociedad de pensamiento desechable: comprar y botar.

“Se estima que de 1950 a la actualidad se han producido más de 8.000 millones de toneladas de plásticos y se calcula que para el 2030 la cifra llegue a 12.000 millones de toneladas”, afirma Gómez.

 

PJ: ¿Cómo se puede cambiar esta mentalidad?

Hay que hacerle entender a la gente que no necesariamente tiene que usar pitillos o colocarle tapa plástica a los vasos plásticos que usará por mucho, cinco minutos. Si puede, emplee vasos de vidrio o porcelana. Hay que interiorizar en nuestro cerebro las tres R: reutilizar, reciclar y reducir. Es necesario entender que el plástico sirve de muchas maneras, pero en la medida en que se pueda reutilizar, reciclar o reducir el consumo, se disminuirá su impacto ambiental.

PJ: Con relación a la actual crisis sanitaria, ¿cuál es el efecto del uso de los plásticos?

LDG: El impacto es altísimo. Debido a la pandemia por la Covid-19, el consumo de guantes, tapabocas y el hecho de que ahora muchos productos de consumo vienen envueltos en plásticos, cuando antes no lo estaban, ha disparado la generación de estos residuos.

PJ: ¿Qué hacer para mitigar sus efectos? 

LDG: En primer lugar, se debe disminuir el consumo de guantes quirúrgicos, por ejemplo, lavándose muy bien y frecuentemente las manos y emplear tapabocas de tela. En lo posible, comprar alimentos que no estén envueltos en plásticos, pero si lo están, darle un segundo uso a ese material. No obstante, el problema con los guantes quirúrgicos y tapabocas es que estos materiales, después de su uso, deben ser tratados como “elementos de riesgo biológico” por lo que requieren de un manejo especial: deben colocarse en bolsas rojas y no mezclarse con residuos ordinarios, pero en este momento donde su uso se ha masificado y están en la mayoría de los hogares, es muy difícil darle esa disposición… ¡Se están convirtiendo en residuos ordinarios al mezclarse con los residuos de cocina!

Finalmente, algunas alternativas de contención serían incinerar estos elementos en hornos especiales que no permitan que los gases salgan a la atmósfera, pero eso requiere de una infraestructura, logística, normatividad y, sobre todo, de una cultura del manejo de residuos, que no tenemos.

Fotos tomadas por Luis David Gómez en el Museo de la Extinción de Greenpeace en Bogotá.
Esta muestra presenta empaques plásticos que fueron abandonados. Muchos de ellos salieron del mercado hace más de 20 años y aún están intactos, contaminando el planeta.

Microplásticos, ¿el ‘pan de cada día’ de los peces?

Microplásticos, ¿el ‘pan de cada día’ de los peces?

“Si yo me como un pedazo de bolsa plástica, puede que no me pase nada. Pero si constantemente estoy comiendo plástico, eso sí me va a hacer daño; hasta la muerte me podría causar”.  La frase es de Andrea Luna, directora del semillero Aquasistemas, de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, y aunque ella misma dice que la comparación puede parecer absurda, retrata un aspecto crucial sobre la presencia de microplásticos en los ecosistemas marinos y sobre los posibles impactos en la salud de los animales e incluso en la salud humana.

Estas partículas son fragmentos de plástico que miden menos de cinco milímetros. Por su tamaño, su manejo como desecho contaminante es mucho más difícil. Por eso, los microplásticos están generando un impacto muy importante en las especies marinas. Este tema es relativamente nuevo en la investigación científica, y particularmente en Colombia no se ha estudiado a profundidad. Esta cuestión llevó a Valeria Jiménez Cárdenas, ecóloga javeriana, a analizar su presencia en los peces de Isla Grande, Bolívar.

La investigación se centró en la extracción de partículas plásticas del tracto digestivo de 60 individuos de peces pertenecientes a 5 especies diferentes distribuidas en los ecosistemas de arrecife de coral y de manglar. El primer resultado es contundente: todas las especies analizadas tenían este material en su tracto digestivo. “Estas fragmentos, al ser tan pequeños, son confundidos con alimento por los peces, ya que las especies analizadas son depredadoras visuales”, explica Jiménez. Este tema es especialmente sensible para el desarrollo normal de estos animales. “Ellos se sienten satisfechos porque sus estómagos están llenos, pero en realidad no se están alimentando con nutrientes que son importantes. Así, pueden presentar deficiencias por falta de recursos energéticos, en las defensas inmunitarias, el desarrollo y la reproducción”, agrega  Luna.

Pero eso no es todo. El acopio de microplásticos en el organismo del pez causa tres impactos principales: bloqueos internos, lesiones en el tracto digestivo y exposición a químicos contaminantes.

La acumulación interna genera obstrucciones en su sistema digestivo, que no permiten la circulación normal del alimento y la expulsión de los desechos. “En uno de los individuos se encontró un fragmento con forma de esfera, como un tapón en el inicio de los intestinos, y este tenía un aspecto muy similar a un huevo de pez”, detalla Jiménez. Es precisamente a este efecto que se refería Andrea Luna con su frase. “Ya cuando uno ve cómo hay plásticos dentro de los peces y no es solo algo que está en la literatura, es impactante”, dice. Comparar esta situación que viven los peces con el cuerpo humano podría dimensionar mejor el problema.

Además de lo mencionado, se encontró mayor cantidad de plásticos en las hembras. Para Valeria Jiménez esto se puede explicar por la mayor demanda de energía que requieren los individuos de sexo femenino para el proceso de reproducción y la producción de óvulos saludables. “En algunas especies a las hembras les toma un año más madurar sexualmente, comparado con los machos. Esto hace que consuman mucho más alimento y potencialmente, más plástico”, detalla.

Pero los efectos de la acumulación de este material van más allá.  Como el organismo no puede degradar dichas partículas, las hembras en especial no se nutren adecuadamente y esa desnutrición tendrá impactos directos en la descendencia. Esto puede hacer que las crías no tengan todos los elementos requeridos para su desarrollo así, podrían nacer con ciertos problemas neurológicos, desnutridos y de menor tamaño.

Otro de los hallazgos que menciona la investigación es que los plásticos encontrados tenían puntas filosas que potencialmente pueden causar heridas a lo largo del tracto digestivo. Frente al punto de exposición a sustancias químicas contaminantes, explican que las investigaciones avanzan para conocer las consecuencias reales, pero que ya se conoce que estos químicos pueden provocar disrupción endocrina, es decir, problemas en el equilibrio hormonal de los animales.

 

Innovación en Colombia

Para las investigadoras, este trabajo tiene un componente innovador pues compara la presencia de microplásticos en dos ecosistemas: manglar y arrecife de coral. Este es el primer estudio en el país que arroja información de este tipo y los resultados demuestran que las especies de manglar presentaron mayor cantidad de plásticos.

Ellas aseveran que esto podría estar relacionado con el Canal del Dique. El constante dragado y la apertura de las compuertas aportan grandes cantidades de sedimento al agua dulce que desemboca en las Islas del Rosario. El amplio caudal de esa plataforma permite que los residuos lleguen más lejos y los plásticos, por ser livianos, tienen mayor flotabilidad. Otras fuentes más directas pueden provenir de actividades en las islas como el turismo. Incluso las corrientes también pueden contribuir a este tipo de contaminación.

Los manglares actúan como un filtro en el que las raíces de los árboles atrapan una parte considerable de plásticos. Ambas investigadoras coinciden en que aún falta ahondar más en este tema, pero que su trabajo ya da un indicio de cómo es la distribución de plásticos en el mar, dónde se están acumulando y cuáles serían los principales ecosistemas para priorizar en la mitigación de esta problemática.

Esta investigación revela que los polímeros más encontrados en los peces fueron:

  • Poliéster: muy utilizado en el sector textil.
  • PVC: usado en láminas para empaque de productos durante el transporte
  • PET: material con el que se hacen las botellas plásticas
  • Polietileno: utilizado en envolturas de plástico y bolsas

Este resultado da un mayor acercamiento a las fuentes principales. Además, casi la mitad de los plásticos dentro de los peces eran negro y verde, colores que pueden ser similares a las presas de las cuales usualmente se alimentan.

La degradación del plástico

El plástico es un material relativamente nuevo en el planeta. Su producción se inició en los años 50 y se ha generalizado por todo el mundo. Si bien permite mucha practicidad en su uso, se ha evidenciado su impacto contaminante. Desde hace algunos años,  y como alternativa a este fenómeno, se lanzaron al mercado los plásticos oxo-biodegradables. “Estas son bolsas con ciertos aditivos químicos que cuando entran en contacto con la radiación solar y el oxígeno empiezan a romperse  en pedazos pequeños como un vidrio de seguridad”, explica David Gómez, tutor del semillero de Degradación en Polímeros Plásticos Contaminantes de la Facultad de Ciencias de la Javeriana, quien también aportó en esta investigación.

En teoría este tipo de material sería un avance para reducir la contaminación, pues al fracturarse en pedazos más pequeños su degradación sería más rápida. Pero los resultados del estudio muestran consecuencias diferentes. “Esta investigación es importante porque lo que aparentemente se vende como una solución ecológica y ambiental, parece no serlo del todo” agrega Gómez.

En este semillero trabajan en la búsqueda de estrategias que permitan minimizar la contaminación por plásticos. Uno de sus proyectos es liderado por este docente, que investiga los tipos de microorganismos capaces de biodegradarlo. Entre ellos se han reportado bacterias y hongos. Para él, los lugares ideales para encontrar estos microorganismos son aquellos en donde más tiempo han permanecido en contacto con estos materiales. Su trabajo consiste en cultivarlos y estudiarlos para medir su capacidad de biodegradación. “La universidad le está apuntando a crear estrategias fisicoquímicas, biotecnológicas  para poder minimizar el impacto ambiental que hemos causado durante tanto tiempo”, explica.

Los tres investigadores coinciden en que para atacar el problema hay varios frentes. Uno de ellos es la educación ambiental, tanto de las comunidades que habitan y visitan el mar, como las de las grandes ciudades, cuyas poblaciones suelen creer que no tienen responsabilidad en el tema, pero sus residuos son transportados por corrientes hídricas hasta los océanos.

El plástico debería ser uno de los materiales menos problemáticos porque se puede reciclar, pero para lograrlo hay que hacer un adecuado manejo de sus residuos. Otro frente pasa por las políticas públicas, si bien hay muchos debates sobre el cobro de impuestos al uso de bolsas, los investigadores afirman que se deben tomar más medidas que protejan el ambiente. Pero es necesario insistir, que lo más efectivo pasa por lo personal. Cada individuo debe tomar conciencia y responsabilizarse del uso adecuado y de la disposición final.

La fauna silvestre nos habla

La fauna silvestre nos habla

El mundo se paralizó debido a la pandemia generada por la COVID-19 y, aunque difícil para los humanos, esta ha sido la oportunidad para que la fauna silvestre y los ecosistemas se tomen un respiro.

¿Qué pasará cuando regresemos a las calles y retornemos a la cotidianidad?, ¿los animales que hoy se hacen más visibles tendrán que volver a esconderse? Estas fueron algunas de las preguntas que surgieron en el conversatorio web La fauna silvestre nos habla, organizado por la Facultad de Ciencias, en cabeza del biólogo Ph.D y profesor del Departamento de Biología, Germán Jiménez, quien asegura que hay esperanza de cambio.

“Estamos en cuenta regresiva. Muchos lo han dicho, nos quedan entre 50 y 60 años para que empiecen a ocurrir colapsos mucho más graves en los ecosistemas, por lo que tenemos que aprender a contrarrestarlos. Estas acciones no serán cuestión de periodos cortos de tiempo, llevarán décadas”, afirma Jiménez, quien complementa que las sorprendentes imágenes de animales que circulan saliendo a pasear con libertad, de ecosistemas acuáticos libres de contaminación y mejoramiento de la calidad del aire, serán un panorama que no volveremos a ver si no implementamos cambios que puedan ser duraderos y que vayan más allá de lo que la cuarentena nos ha dejado de lección.

 

Ejes de deliberación

La especie humana es una especie inteligente, capaz de sentarse a reflexionar sobre lo que está pasando y generar cambios, dice Jiménez, agregando que “esta situación que hoy aqueja a la humanidad hay que aprovecharla para enviar el mensaje y unirse alrededor del mundo para hacer un llamado a cuidar los ecosistemas, pues es el punto de partida para conservar nuestros propios modos de vida”. Por esa razón el conversatorio se centró en exponer tres temas al público para comprender la dimensión de lo que está pasando con el medio ambiente.

En primer lugar, la reflexión giró en torno a las amenazas que el ser humano ha venido generando en muchos de los ecosistemas donde habita la fauna silvestre y cómo, con lo que está sucediendo de la pandemia, hay un contraste evidente al ver a los animales que salen y deambulan por zonas perimetrales o incluso, en el interior de las ciudades.

Como segundo tema, también relacionado con la pandemia pero desde la perspectiva de las enfermedades, Jiménez expuso la relación histórica entre el ser humano y la fauna, basada, en gran parte, en la explotación. Este hecho, dice el investigador, ha permitido generar espacios y posibilidades para que los animales nos transmitan enfermedades, “no porque ellos lo quieran, sino porque al ser muy cercanos al ser humano existen posibilidades de que puedan transmitirnos los mismos parásitos, bacterias, virus y hongos que traen consigo. Entre más cerca estén filogenéticamente (relaciones evolutivas entre especies) de nosotros, más fácil será la transmisión. Pero, esa es solo una parte, la otra es que también tenemos el potencial de transmitir enfermedades a los animales”, comenta Jiménez, quien tiene una trayectoria de 20 años en investigación y promoción del manejo y conservación de la fauna silvestre.

El tercer punto, que encierra los anteriores, fue una reflexión sobre cómo debe ser nuestra convivencia con los animales cuando termine el confinamiento. “Nosotros hasta ahora veíamos a la fauna en una especie de cuarentena; ahora, que somos nosotros los que estamos en aislamiento, los animales salen a merodear. Hay que saber entender el mensaje y de ahí el título del conversatorio, porque la fauna silvestre nos está hablando, nos dicen que los animales son capaces de convivir con nosotros solo si les damos el espacio para hacerlo, y para ello necesitamos que los ecosistemas permanezcan en su mejor estado”, puntualiza.

Después de abordar estas temáticas y de las intervenciones de los asistentes, una de las conclusiones esenciales es que los seres humanos deben poder relacionarse con la fauna silvestre y los ecosistemas de forma apropiada. La pandemia y el momento coyuntural debe traer tanto cambios positivos para el futuro de la humanidad, asegura Jiménez; como también para la conservación de todas las otras especies y ecosistemas que hacen parte de la tierra. “Nosotros potencialmente tenemos dos opciones: o continuamos con el mismo ritmo que traemos, el cual ya sabemos que es perjudicial para la fauna silvestre y nuestros ecosistemas, o cambiamos nuestra forma de ver el mundo y de relacionarnos y les permitimos sus espacios”, finaliza el investigador.

dia-tierraInt

 

¿Cómo lograr una convivencia adecuada con la fauna silvestre?

Se debe dejar de sobreexplotar y contaminar el ambiente para mantener los modelos económicos, dice enfático; es necesario buscar formas de desarrollo mucho más sostenibles que permitan mantener los ecosistemas y la fauna y flora silvestre. Esto, no es más que un bumerang, dice Jiménez. “Basta con ver el cambio climático, las ciudades que están contaminadas tienen la mayor escasez de recursos y todo eso es evitable solo si empezamos con lo que yo llamo ‘la gestión hacia el manejo y la conservación adecuadas de la biodiversidad’, que implica ser mucho más respetuosos con los espacios naturales de fauna y flora, y que comprendamos que no están ahí para ser solamente sobreexplotados y contaminados”, afirma.

También comenta que es necesario cambiar de mentalidad: “No podemos seguir con el mismo ritmo de vida porque el mensaje es claro. De aquí en adelante se viene un trabajo enorme acerca de cuáles van a ser los caminos que vamos a seguir y cómo vamos a presionar los espacios políticos, sociales y económicos para tomar las mejores decisiones”. Además, complementa: “esto es un trabajo tanto de los gobernantes como de la sociedad; en la medida en que nosotros nos comportemos sanamente con la naturaleza podemos exigir a nuestros gobernantes que también lo hagan a través de la implementación de modelos de desarrollo realmente sostenibles”.