La noche de premiación javeriana

La noche de premiación javeriana

El pasado viernes 13 de septiembre, ante un auditorio totalmente lleno, se llevó a cabo la clausura del XV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, cuyo momento culminante fue la entrega del Premio Bienal Javeriano en Investigación 2019 tanto a los trabajos de ciencia más destacados presentados desde la anterior edición (2017) como a las trayectorias académicas de sus científicos más destacados.

En la categoría Vida y Obra, Gustavo Habib Kattan, doctor en Zoología de la Universidad de La Florida y docente investigador de la Javeriana Cali, recibió el galardón en el área de Ciencias Naturales, Físicas, Exactas y del Medio Ambiente por su larga trayectoria a la investigación en ornitología, concretamente al estudio poblacional de aves colombianas en diversos periodos de tiempo y la formación de una nueva generación de científicos dedicados a la conservación de especies biológicas.

Kattan también es co-fundador de la carrera de Biología de la Javeriana, y en esta edición del Congreso se desempeñó como su presidente.

En el área de Ciencias Sociales, Humanas y Artes, el reconocimiento fue para Óscar de Jesús Saldarriaga, doctor en Filosofía y Letras de la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, y docente de la Facultad de Ciencias Sociales, quien se ha destacado por sus múltiples investigaciones sobre la historia de la educación en Colombia, especialmente su relación con la religión, y el papel del maestro en la sociedad.

“Para mí es muy importante este honor porque significa un intercambio de gratitud, de mí hacia la Pontificia Universidad Javeriana, que ha sido mi alma mater durante más de 28 años, la que me ha permitido desarrollar mi trabajos y producir lo que he hecho”, le dijo Saldarriaga a Pesquisa Javeriana.

El profesor Óscar Saldarriega al recibir el reconocimiento.
El profesor Óscar Saldarriaga al recibir el reconocimiento.

De igual forma, en el área de Ciencias de la Salud, se destacó con este galardón a Susana Fiorentino, doctora en Inmunología de la Universidad Pierre y Marie Curie, en Francia, con distintas estancias posdoctorales en el país galo, y docente investigadora de la Facultad de Ciencias. Ella ha recibido un amplio reconocimiento por su trabajo investigativo sobre las cualidades medicinales de distintas plantas nativas, como el anamú, y su aplicación para el tratamiento de enfermedades como el cáncer.

“Este es el reconocimiento a lo que me gusta hacer, que es la investigación. Esa es mi vida”, admitió la galardonada tras recibir el premio.

La investigadora Susana Fiorentino con el galardón y el diploma obtenidos.
La investigadora Susana Fiorentino con el galardón y el diploma obtenidos.

Finalmente, en el área de Ingenierías, Arquitectura y Diseño, el premio recayó en Efraín Antonio Domínguez, doctor en Hidrología y Recursos Hídricos de la Universidad Estatal de Hidrometeorología de Rusia y docente de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales, por sus aportes investigativos sobre la hidrología colombiana, como estudios sobre el impacto del cambio climático en el Régimen Hidrológico Colombiano y el diseño de diferentes sistemas de información climáticos para América Latina.

“Este premio me señala la gran oportunidad que tengo de seguir haciendo investigación pertinente para el país. Creo que podré transmitir todo esto a muchos jóvenes que trabajan conmigo y esperar que la sociedad colombiana sienta algún beneficio, y tenga oportunidades de desarrollo, en lo que trabajo con mis estudiantes”, señaló Domínguez.

El profesor Efraín Domínguez (der.) recibe su reconocimiento de manos de Luis Miguel Renjigo (zq.), vicerrector de Investigación, y del padre Humberto Peláez, S.J. (centro), rector de la Javeriana.
El profesor Efraín Domínguez (der.) recibe su reconocimiento de manos de Luis Miguel Renjigo (izq.), vicerrector de Investigación, y del padre Jorge Humberto Peláez, S.J. (centro), rector de la Javeriana.


Las investigaciones más destacadas

En la categoría Mejor Trabajo de Investigación, los ganadores de la edición 2019 del premio fueron:

  • Julio Mario Hoyos, en el área de Ciencias Naturales, Físicas, Exactas y del Medio Ambiente, por su investigación con dos especies de ranas endémicas de Colombia.
  • El grupo de trabajo conformado por los investigadores Jefferson Jaramillo, Amada Carolina Pérez y Óscar Guarín recibió el galardón en el área de Ciencias Sociales, Humanas y Artes, por sus aportes sobre la construcción de memoria colectiva.
  • Carlos Javier Alméciga y Edwin Alexander Rodríguez recibieron el galardón en el área de Ciencias de la Salud por su contribución al desarrollo de terapias genéticas para las llamadas enfermedades huérfanas.
  • En el Área de Ingenierías, Arquitectura y Diseño, el reconocimiento fue recibido por los investigadores Jaime Hernández García y Sabina Cárdenas O’Byrne —ella, de la sede Cali— por sus aportes sobre desarrollo urbanístico.

La entrega de reconocimientos tuvo como preámbulo la presentación, por parte de la Dirección de Innovación de la Universidad, de 10 tecnologías concebidas al interior de sus aulas, laboratorios, talleres, semilleros y grupos de investigación; todas ellas se encuentran hoy en diferentes estadios, como en procesos de transferencia con empresas, estructuración de su modelo de negocios o pruebas de campo.

A esta demostración le siguieron las palabras de cierre a cargo de Luis Miguel Renjifo, vicerrector de Investigación, quien destacó la participación de los invitados de lujo al Congreso, tanto nacionales como extranjeros, en las tres conferencias magistrales que se dictaron sobre el objeto y la razón de hacer ciencia en Colombia, el proceso político venezolano y las relaciones binacionales, y el papel de la ciudadanía en la investigación científica.

Asimismo, resaltó los tres intensos días de conversaciones, exposiciones, argumentaciones y diversas preguntas sobre la ciencia desarrollada en la universidad con las 108 presentaciones de trabajos científicos —en siete simposios diferentes—, llevadas a cabo por académicos y estudiantes javerianos.

Las diferentes caras del territorio

Las diferentes caras del territorio

Las calles que recorremos, los parques donde juegan los niños, los citadinos centros comerciales, aquellos pueblos donde el tiempo avanza mucho más lento, los campos en donde cultivamos nuestros alimentos, los caminos que pisaron nuestros ancestros y hasta los campos olvidados, todos son espacios en donde construimos nuestra identidad. Ellos conforman esa noción que bautizamos como territorio, el lugar donde lo que ocurre es una fotografía que se suma a la película de vida de cada uno de sus habitantes, con múltiples significados atravesados por la felicidad, el progreso, pero también por la opresión y la violencia.  

De aquí que se generen diferentes lecturas por parte de la academia para explicar el entramado de hazañas que ocurre en los lugares que transitamos a diario. En el XV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, el panel El territorio como escenario de investigación y acción reflexionó sobre los significados y las dinámicas que construimos en cada uno de estos lugares. 

Una conversación que giró en torno al urbanismo, la tenencia y acceso a la tierra en zonas rurales, la restauración ecológica de áreas afectadas, las dimensiones políticas del territorio e, incluso, el cine como documento para leer los espacios que habitamos. 


El urbanismo no siempre es progreso

En las ciudades es fácil toparse con grandes edificios, las particularidades estéticas hacen sobresalir a unos rascacielos más que otros y, según su ubicación, varía no solo la forma en como se ven sino las relaciones que se tejen allí. Sin embargo, en estas urbes, en medio de automóviles, centros comerciales, edificaciones que apuntan cada vez más a la modernidad, el bullicio y el ajetreo, desaparecen espacios que no tienen algún tipo de funcionamiento o actividad. Son los llamados espacios indeterminados.

Con el fin de estudiar los efectos que tienen estos lugares en ciudades como París y Medellín, Doris Tarchópulos, arquitecta y doctora en Urbanismo, estudió su geografía urbana; concluye que por un lado, son lugares que aíslan o dividen partes de la ciudad, causando problemas de inseguridad y violencia, y, por otro, pueden incorporar nuevos contenidos que permiten la generación de dinámicas de integración, convivencia social y manifestación cultural. 

Tanto en Europa como en Suramérica, la investigadora se centró en las periferias urbanas y, concretamente, en sus poblaciones condenadas aparentemente a la exclusión del circuito social (los hijos de los extranjeros de las antiguas colonias francesas y los ciudadanos paisas de clase más baja), pero que, con el paso del tiempo, los gobernantes se vieron obligados a incluirlos en la dinámica urbana por medio de diferentes obras de infraestructura, tanto educativa y cultural como de transporte masivo. 

Por esa misma vía se ubican los trabajos del sociólogo Manuel Enrique Pérez, doctor en Estudios Territoriales, sobre la ‘rururbanidad’ del sur de Bogotá: aquellos territorios intermedios entre la urbe capitalina y el campo colombiano, en donde los habitantes llevan a cabo actividades tanto agrícolas como ganaderas, pero se benefician de la cercanía a la gran ciudad para vender sus productos, beneficiándose, de paso, de los servicios que en ella encuentran.

“Los he bautizado sujetos rururbanos, porque están por fuera de las políticas públicas de territorio”, explicó Pérez, quien en sus 17 años de trabajo con las comunidades de Usme y Ciudad Bolívar ha logrado establecer la existencia de más de 2.500 campesinos. Por eso afirma que la Bogotá de hoy en día es 25% urbana y 75% rural.

Su trabajo ha calado en las discusiones que la administración local ha venido organizando sobre el próximo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y el papel que el sur debe jugar en medio de la expansión urbana que se proyecta a partir de 2019. Y no duda en afirmar: “En algún momento, el sur le va a poner el norte a esta ciudad”.


¿A quién pertenece la tierra en el territorio?

En los territorios rurales el panorama de desigualdad y jerarquías en la tenencia de tierra está fuertemente marcado por dinámicas patriarcales, en donde el hombre es el que provee los recursos y la mujer es quien desempeña las labores del hogar. Por ejemplo, en municipios como Pradera, Florida y Tuluá, en el Valle del Cauca, resulta difícil encontrar a mujeres que tan siquiera entiendan el concepto de ser propietaria o poseedora de tierra. ¿Cuál es la economía ciudadana de las mujeres que viven en estas zonas?, ¿cuál es su participación política y comunitaria?, y, ¿qué implicaciones tiene el hecho de que una mujer sea propietaria de tierra o no?

María Catalina Gómez,  magister en Ciencias Sociales, con su investigación Condiciones de tenencia y acceso a la tierra de las mujeres campesinas del Valle del Cauca, demostró que “el acceso diferencial entre hombres y mujeres a la titulación de la propiedad rural es un grave problema, que afecta no solo la independencia económica de las mujeres y las familias, también la autonomía en otros espacios de la vida social, tanto individuales como colectivos. Son pocos los casos en los que la mujer es propietaria, por ejemplo, cuando son líderes o están separadas”. Las mujeres a quienes se les brinda un territorio logran mejores condiciones de vida, sin embargo, están bajo dinámicas en las que por lo general no son reconocidas. 

Situaciones como estas se han vuelto casi cotidianas en nuestro país, tanto por las jerarquías como también por el conflicto armado, que a su vez ha estado atravesado por conflictos en la tenencia de tierra. Por esto las investigaciones alrededor de los territorios y la paz cada vez son más fuertes, y el Observatorio de Territorios Étnicos y Campesinos de la Facultad de Estudios Ambientales de la Pontificia Universidad Javeriana se hizo presente para relatar su experiencia investigativa de 10 años alrededor de la degradación ambiental y las disputas históricas por la propiedad de la tierra que están conectadas con conflictos ecológicos y de distribución. 

Ellos hacen un llamado a ir más allá de la academia e involucrar a las personas directamente afectadas, pero para esto es necesario prepararse “para conducir con nuestros datos a posibles transformaciones. Ahí estamos desencontrados entre los tiempos de la investigación, los de las comunidades y los institucionales. Quizá los académicos debamos entrenarnos mejor en entender los contextos y en las formas para transmitir nuestros conocimientos”, aseguró Johana Herrera Arango, magister en Estudios Culturales e investigadora del Instituto. 

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En un sentido similar trabajó el Instituto de Estudios Interculturales, de la Javeriana Cali, que, entre sus proyectos, destacó la investigación sobre hacinamiento productivo llevada a cabo en el norte del Cauca, región en la cual el 40% de la tierra productiva está en manos de tan solo el 1% de los habitantes. Allí se encuentra una fuerte presencia de comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes, correspondientes al 77% de la población, quienes viven en microfundios (parcelas de tierra menores a tres hectáreas) con una infraestructura limitada para llevar a cabo sus proyectos agrícolas y ganaderos. Por si fuera poco, su actividad está limitada por las grandes extensiones de cultivos industriales, como la caña de azúcar y plantaciones maderables, la presencia de la minería ilegal y los cultivos de uso ilícito.

Esta caracterización es vital para que las autoridades locales y regionales puedan formular políticas públicas que, en el tiempo, reviertan este “hacinamiento productivo”, y con las que también se garanticen las aspiraciones sociales de un departamento en el que el 62% de su población vive y depende del campo.


La huella humana en el paisaje

La constitución del territorio también incluye la huella que las poblaciones dejan en el ecosistema. José Ignacio Barrera, doctor en Biología Animal, Vegetal y Ecología y director de la Escuela de Restauración Ecológica, lideró el proyecto de restauración ecológica del embalse del Neusa, en Cundinamarca, una investigación desarrollada entre 2014 y 2018 que buscó reestablecer las condiciones de flora y fauna en un área que, desde los años 50 del siglo pasado, fue alterada por la mano del hombre tanto en la construcción de infraestructura hídrica como en la inclusión de especies vegetales foráneas, como el pino espátula.

Este proyecto contempló técnicas de restauración ecológica en las que se plantaron, sobre una extensión de 3.700 hectáreas, diferentes especies vegetales nativas de la zona y se monitoreó su crecimiento y expansión a lo largo del tiempo. Como resultado han visto aumentar las poblaciones locales de árboles, insectos y, en especial, pájaros.


Dimensiones políticas del territorio 

Quienes han sufrido el conflicto armado en Colombia, asumen el reto de prepararse para generar cambios y responder a retos de construcción de paz territorial. Pero en ese camino se enfrentan a diversas políticas, como las extractivas, que limitan su trabajo pero no lo socavan: ahora las expectativas están puestas en una nueva generación, más enérgica, que realice esas aspiraciones y sueños.

Es el caso de del corregimiento de Micoahumado, en la Serranía de San Lucas, Bolívar, lugar caracterizado por la ausencia del Estado y el actuar de grupos armados ilegales que buscan apoderarse de los recursos naturales de la zona, expresamente de su oro y cobre. Allí, los habitantes buscan generar un relevo generacional ante la preocupación de quién asumirá la defensa del territorio. Esta necesidad llamó la atención de Claudia Tovar Guerra, doctora en Ciencias Sociales y Humanas, quien acompañó a la comunidad en la formulación de su plan de formación de nuevos líderes. 

“El amor por el territorio y la defensa por su tierra, el deseo de construir la paz y defender la vida, servir a la comunidad en su ejercicio de liderazgo, buscar el bienestar y la calidad de vida de la comunidad y la educación como una vía para la transformación, aún está en la mira de los jóvenes como lo estuvo en la de sus ancestros”, aseguró la investigadora, quien, no obstante, explicó que, a diferencia de los mayores, quienes encontraban como foco defender la vida, para los jóvenes el proceso político ha sido principalmente a través de una expresión cultural, artística y una acción política directa.

Se trata de los signos de un nuevo tiempo tal y como lo establece Juan Felipe García, doctor en Antropología, uno que necesita repensarse para llegar a una auténtica construcción de la paz. En sus trabajos sobre los liderazgos de comunidades que habitan territorios en disputa, atravesados por el conflicto armado, el investigador ha formulado la necesidad de pensar el país desde una perspectiva diferente: no desde un tiempo nacional, atado a la visión de Bogotá, en el cual predomina el discurso de que la periferia debe insertarse, por la vía de la economía, a la proyección productiva que debe asumir el país.

En su lugar, y basándose en los estudios postcoloniales, García propone pensar “en un tiempo heterogéneo, pensar el territorio en estructuras regionales que han sido afectadas por el conflicto armado”, lo cual implica pensar en el tiempo concreto de las poblaciones, en sus limitaciones y aspiraciones. En síntesis, “partir de la escala local para la construcción de la Nación”.

En sus más de 10 años de trabajo sobre los proyectos campesinos que se vieron limitados por una visión desde Bogotá, que imponía los intereses capitalinos a los regionales, García ha realzado la importancia de la paz territorial, esa que se construye desde la participación de las comunidades periféricas, las que viven más allá de las cabeceras municipales, en la planeación de un país que tenga en cuenta sus necesidades. “Es la forma de superar el tiempo de la catástrofe, ese en el cual se perdió el sentido que tenían estas comunidades de la vida por cuenta de la violencia”, resaltó.


Cine como documento para leer los espacios que habitamos

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Pero el territorio también se construye desde el arte, como lo demuestra la propuesta de Joaquín Llorca, doctor en Teoría e Historia de la Arquitectura, siguiéndole el paso a la historia de cambios urbanos que entre 1971 y 1995 ha vivido Cali, y para ello se vale de las películas, concretamente las producidas por Carlos Mayolo y Luis Ospina, por considerarlos documentos históricos para el análisis de la ciudad, su arquitectura y las transformaciones de la sociedad. 

El investigador se detuvo en cada uno de los planos posibles para evidenciar los detalles urbanísticos, geográficos y arquitectónicos de la Cali de mediados del siglo XX, y les ha seguido la pista tanto a sus transformaciones estéticas como al sentido que les ha ido asignando una sociedad que hoy suma más de 2 millones de habitantes.

Los resultados de su investigación han derivado en la construcción de un gran repositorio geográfico de Cali, en donde pueden localizarse los lugares en donde se grabaron las escenas de películas emblemáticas como Oiga, vea! (1971), cada uno con su respectivo fragmento audiovisual. Se busca realizar un recorrido histórico por una Cali diferente, ambientada al mejor estilo del cine del siglo pasado.

El botánico que aboga por la ciencia a todo nivel

El botánico que aboga por la ciencia a todo nivel

Además de ser botánico y desempeñarse como presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ACCEFYN), Enrique Forero González es, a la vez, el más solidario con la clase política y con la comunidad científica del país, y el más crítico cuando se trata de aportar en las discusiones y enderezar el camino que recorren la ciencia, la tecnología y la innovación colombianas.

Solidario porque, como presidente de la Academia desde 2013 y reelegido dos veces por sus colegas, ha logrado una mayor visibilidad del quehacer científico, ha empoderado a la Red Colombiana de Mujeres Científicas y a los jóvenes que ya llevan un primer recorrido en la investigación científica, ha fortalecido los capítulos regionales de la Academia, forma parte de diversas entidades internacionales de ciencia donde representa a Colombia y promueve proyectos que dejan huella en el país, como las actividades realizadas sobre Alexander von Humboldt y Francisco José de Caldas, por mencionar solo algunas de sus gestiones como dirigente gremial.

Y crítico porque ha logrado posicionar a la Academia como un fuerte interlocutor en los temas de política científica, en un año en el que se aprueba la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, se discute su estructura, se lanza la Misión Internacional de Sabios, existe la oportunidad de proponer y debatir una política científica de Estado —no de gobierno— y se revisan temas financieros para el sector de la investigación y la innovación científica.

Se le han escuchado frases como “Colciencias perdió el norte: hace muchas cosas y la idea es que se concentre en lo que sabe hacer bien, que es financiar la investigación”, refiriéndose al papel de esta entidad en el marco de una nueva institucionalidad que incluye al Ministerio de CTI. En un documento que publicó en 2016, luego de referirse a la importancia de la ciencia básica para la investigación en salud, en ambiente, en temas energéticos, gestión del riesgo y educación, remató: “En este contexto, aunque constantemente se dictan normas, parecen escritas para detener el desarrollo científico del país”.

Sus críticas son escuchadas: es un invitado de primera fila por el mismo Colciencias, por el Congreso de la República, incluso por la propia Casa de Nariño, en tanto lleva la vocería de la comunidad científica colombiana y sabe que este es el año. Ahora o nunca.


¿Quién es Enrique Forero? Una mirada rápida

Se graduó como botánico en la Universidad Nacional de Colombia e hizo su doctorado en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, becado por el Jardín Botánico de esa ciudad, donde tuvo como maestro al botánico Ghillean T. Prance.

“Yo hice el primer estudio florístico del Bosque de las Mercedes, que queda dentro de la reserva Van der Hammen, entre 1963 y 1965”, dice, recordando la que sería la primera de muchas pesquisas que ha adelantado en su vida porque luego lideró la investigación florística del Chocó, entre 1973 y 1982. Por aquellos años también sistematizó el Herbario Nacional Colombiano y más tarde sería uno de los fundadores de la maestría en sistemática para el área de taxonomía animal y vegetal de su alma mater.

Su ‘niña consentida’, además de su hija Sandra —y ahora sus dos nietos—, ha sido la familia de las leguminosas, “porque ahí están los fríjoles, las habas y las arvejas, así que tienen una gran importancia económica, pero además porque es una de las familias más ricas en especies del mundo y en Colombia están muy bien representadas en todos los climas”, afirma.

Su curiosidad por esta familia de plantas lo llevó a formular su pregunta de investigación, que realmente fueron muchas, entre ellas: ¿qué hay en Colombia? ¿Dónde están? ¿Cómo se llaman en términos científicos y nombres comunes? ¿Para qué sirven? ¿Cómo se clasifican? ¿Cómo lucen? ¿Cómo se pueden reconocer en el campo? Y si bien no ha descrito especies nuevas de leguminosas, —aunque sí de otras familias—, 25 plantas llevan su nombre, como un homenaje que le han hecho profesores y estudiantes. El mismo Prance le dedicó una planta del Chocó que bautizó Dichapetalum foreroi.

Y entre ellas, la Calliandra o carbonero, esos pequeños árboles que producen una flor que parece una explosión de destellos rojos y se asemeja a los pomos con que las mujeres dan color a sus mejillas, ha sido su objeto de estudio. “Me dediqué a las mimosoideas en general y a Calliandra en particular, viajé por la región andina y los llanos coleccionando calliandras y publiqué varios artículos; me convertí en el especialista de las mimosoideas colombianas”.


Ciencia, ¿para quién? ¿Y para qué?

Forero inaugura hoy el XV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana con la conferencia ‘Ciencia, ¿para quién?, ¿y para qué?’. Como adelanto, responde:

¿Para qué? “El conocimiento se necesita. Tenemos que incrementar el conocimiento de la naturaleza que nos rodea y entenderla mejor; el científico trabaja basado en la curiosidad y cada uno de nosotros escoge una partecita de esa naturaleza para entenderla mejor”. Aclara que está hablando de todas las disciplinas: “Estamos en una campaña mundial para romper las barreras entre las ciencias sociales y humanas y la ciencias naturales”.

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¿Y para quién? “Para todo el mundo, para la sociedad. A nosotros nos mata esta cosa de que tenemos que ser innovadores y competitivos, ¿cómo puede serlo uno si no ha estudiado las cosas y no las entiende? Hay muchos proyectos que tienen un impacto en la sociedad directa y muy rápidamente —de cinco a 10 años—, pero de nuevo: ciencia para la sociedad que se beneficia con todo ese nuevo conocimiento”.

Esto es solo un abrebocas porque su participación profundizará en estas respuestas. Forero destaca la investigación javeriana porque muchos de sus científicos han logrado pasar de la investigación básica a la aplicación en la sociedad. Hablará del Ministerio e insistirá en que la articulación del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación es fundamental en la estructura ministerial. “Si el Ministerio no entiende que su labor es articular lo que está pasando en ciencia en el país, no vamos a ninguna parte. Les hemos insistido y lo repetimos en todas las reuniones a las que nos convocan”.

Forero y sus académicos hacen propuestas desde sus vivencias y se asesoran de expertos nacionales e internacionales con el fin de formular las mejores ideas para la toma de decisiones que garanticen un mejor futuro para Colombia.

 


La conferencia inaugural de Enrique Forero en el XV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana se realizará hoy, miércoles 11 de septiembre a las 8:00 a.m. en el auditorio Alfonso Quintana, S.J., del Edificio Jorge Hoyos, S. J. Usted puede seguirla por streaming a través de nuestro perfil en Facebook.

Los estudiantes también le apuestan a la ciencia

Los estudiantes también le apuestan a la ciencia

“Urge preparar la próxima generación de colombianos con una óptima educación y con bases sólidas en ciencia y tecnología, en un proceso inicial de veinticinco años”. Con esas palabras, el neurocientífico colombiano —y javeriano— Rodolfo Llinás exhortaba en la páginas de Colombia: al filo de la oportunidad, el documento construido por la llamada ‘Misión de Sabios’ en los años 90 para revolucionar el estado de la ciencia y la educación en el país, a reformar el sistema de enseñanza con el objetivo de empoderar a los estudiantes para que asumieran con toda autoridad los desafíos de un mundo cambiante.

Con esta misma intención y la de facilitar el diálogo para nuevos trabajos colaborativos, además de resaltar los retos de hacer investigación en el país, la Pontificia Universidad Javeriana consolidó desde 1990 su congreso de investigación. Se trata de un espacio para fomentar el intercambio de conocimiento entre docentes y estudiantes, al igual que facilitar el diálogo para nuevos trabajos colaborativos entre jóvenes e investigadores con mayor trayectoria profesional.

De ahí que, fruto de más de 29 años trabajo y 15 ediciones, la asistencia de los jóvenes estudiantes vaya en ascenso, así como también su participación como ponentes en los simposios académicos.

No en vano el 27% de estudiantes participaron como asistentes en el XIII congreso, en 2015; el 36%, en el XIV Congreso de 2017, y el 38% de jóvenes estudiantes de pregrado, maestría y doctorado se ha inscrito a la edición XV, cuya jornada de inauguración será hoy, 10 de septiembre, y se prolongará hasta el próximo viernes 13.

Así mismo, la participación de los estudiantes ha sido un motor para fomentar el interés por la investigación, la innovación y la creación artística en las nuevas generaciones de la Universidad. Evidencia de esto es la creciente conformación de semilleros de investigación, de los cuales son los estudiantes su eje articulador: a finales del 2018, la Javeriana contaba con más de 584 jóvenes en 146 semilleros, cifra que aumentó, pues, a la fecha, cuenta con cerca de 644 estudiantes participando en 161 de estos grupos.

De esta manera, la apuesta javeriana con su congreso de investigación, y en particular con su más reciente edición, es movilizar a más de 2.000 invitados y convocar a la comunidad educativa para evidenciar, a través de 42 ponencias de estudiantes en el simposio ‘Investigación de estudiantes javerianos’, los resultados de las pesquisas producidas en sus trabajos de grado, tesis de maestría, proyectos de semilleros de investigación y experiencias académicas estudiantiles.

Con este tipo de espacios es posible construir apuestas de investigación que trasciendan las fronteras del conocimiento e impacten a la sociedad, y parafraseando a Llinás, construir una estrategia a largo plazo en ciencia, educación y desarrollo para que Colombia tenga la participación que amerita en el futuro de la humanidad.

La cita de la investigación javeriana

La cita de la investigación javeriana

Del 10 al 13 de septiembre abre sus puertas la edición número 15 del Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, el espacio que desde hace 30 años muestra el impacto social del conocimiento construido desde las aulas, talleres y laboratorios javerianos.

Como es tradición desde 1990, año inaugural de este evento bianual, el tono académico lo marcarán las tres conferencias magistrales con reconocidos expertos en diferentes campos de la investigación:

  • Enrique Forero, doctor en Biología y presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, hablará el 11 de septiembre sobre la importancia de fortalecer la búsqueda del conocimiento propio para impulsar el desarrollo del país.
  • La transformación social, política y económica de Venezuela en los últimos 20 años será el tema de análisis y conversación del 12 de septiembre, el cual tendrá la intervención de Socorro Ramírez, postdoctora en Ciencia Política y profesora jubilada de la Universidad Nacional de Colombia; Tomás Straka, doctor en Historia de Venezuela e investigador de la Universidad Católica Andrés Bello, en el vecino país; y la moderación de Martha Lucía Márquez, doctora en Ciencias Sociales y Humanas y directora del Instituto Pensar.
  • El papel de las comunidades en la construcción de investigaciones que aseguren la conservación de fauna nativa será abordado, el 13 de septiembre, por la investigadora costarricense Viviana Ruiz Gutiérrez, doctora en Ecología y Biología Evolutiva e investigadora en ornitología de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos.

Todas las conferencias se realizarán en el auditorio Alfonso Quintana, S.J., del edificio Jorge Hoyos, S.J., a partir de la 8:00 a.m. de cada día.

La agenda académica también contempla la presentación de resultados de investigación a través de siete simposios; en ellos, los asistentes conocerán de primera mano los alcances de trabajos en áreas como transferencia y apropiación del conocimiento, ciencias básicas y teóricas o desarrollo sostenible, al igual que indagaciones sobre ciencia colaborativa, diversidad, pluralidad e inclusión, la investigación acción en el territorio y las diferentes pesquisas llevadas a cabo por estudiantes javerianos.

Asimismo, se dictarán charlas sobre herramientas digitales que, desde la Biblioteca General, puedan aportarle a las investigaciones científicas en temas tan concretos como métricas alternativas y el acceso de forma gratuita y legal al conocimiento producido. También se contará con una sesión en las tardes¸ amenizada por vino, tapas y cerveza, en la que se expondrán los pósteres de diferentes trabajos investigativos adelantados por estudiantes.

Finalmente, el viernes 13 de septiembre, a partir de las 5:00 p.m., se realizará la clausura del Congreso con la presentación de las diferentes tecnologías javerianas que han tenido un impacto en la sociedad y la entrega del Premio Bienal Javeriano en Investigación, con sus dos categorías: Vida y Obra y a los mejores trabajos adelantados desde la edición anterior del evento en las áreas de ciencias de la salud; ciencias naturales, físicas, exactas y del medio ambiente; ciencias sociales, humanas y artes; e ingenierías, arquitectura y diseño.

Si quiere participar, aún puede inscribirse en este enlace. Asimismo, puede consultar la agenda del Congreso para asistir a las actividades de su interés.

La investigación y la innovación, más vivas que nunca en la Javeriana

La investigación y la innovación, más vivas que nunca en la Javeriana

La investigación y la innovación están más vivas que nunca en nuestra institución. Así lo percibí en el XIV Congreso La investigación en la Pontificia Universidad Javeriana. En esta versión, que tuve el privilegio de liderar como vicerrector, mi perspectiva se amplió para reconocer la prolífica producción intelectual de los colegas. También observé con agrado y esperanza el empoderamiento de nuestros estudiantes al presentar sus trabajos académicos frente a investigadores de par a par. Sin duda, esos cuatro días de septiembre fueron reveladores y gratificantes para mí.

Esta perspectiva guarda coherencia con el resultado de la última versión de la clasificación Times Higher Education, en donde la Universidad se ubica en el primer lugar (incluyendo Bogotá y Cali) gracias a las citaciones que reciben los trabajos de investigadores javerianos. En esta era de rankings nacionales e internacionales es valioso atender lo que nos dicen, sin la necesidad de trabajar exclusivamente centrados en ellos. Además, cuando palpamos y evidenciamos los importantes avances de la ciencia producida y gestada desde la Javeriana, se ratifica lo dinámica que está nuestra productividad académica.

En este encuentro bianual se presentaron 108 ponencias, 130 posters de investigación y 9 tecnologías y prácticas artísticas de javerianos de ambas sedes. Entre nuestros expositores estuvieron profesores de planta y cátedra, estudiantes y egresados de doctorado, maestría, pregrado; además, contamos con una participación muy nutrida de semilleros de investigación. Nuestras jornadas de ‘Vinos, cervezas, tapas y posters’ fueron un rotundo éxito. Tener la oportunidad de exponer y dialogar sobre los hallazgos científicos con un público interesado sin la presión apremiante del tiempo fue un factor relevante para promover espacios alternativos a las presentaciones formales ante auditorios numerosos.

El Congreso también permitió a los asistentes, tanto de la Javeriana como fuera de ella, encontrar nuevas alianzas y perspectivas diversas para trabajos a futuro. Por solo mencionar un caso, los profesores Helberg Asencio –del Departamento de Ciencias Básicas de la Salud en Cali, quien presentó una ponencia sobre la prevalencia en diabetes y amputación de miembros inferiores– y Martha Zequera –del Departamento de Electrónica de Bogotá, quien tiene una importante trayectoria en el manejo ergonómico del pie diabético– identificaron colaboraciones entre sus grupos. Ese es el propósito final de este tipo de eventos académicos: divulgar resultados de investigación e innovación para conocer personas y grupos con quienes podamos colaborar.

Por último, quiero resaltar nuestra apuesta temática de 2017. El Congreso fue un momento importante para reflexionar sobre el papel de la Universidad en la generación de nuevo conocimiento que interpele a nuestra sociedad aquí y ahora, con una visión propositiva de futuro. Los investigadores tenemos este reto, pero no solo a través de nuestra producción académica y la formación de nuestros estudiantes, sino a través de nuestra interlocución con los actores locales, regionales, nacionales e internacionales.

Por ello, el tema central no pudo ser otro en este momento histórico del país que la ’Investigación para la paz y la reconciliación’. De ahí la importancia de contar con el padre Francisco de Roux, S. J. como conferencista; escuchamos su experiencia y reflexión sobre la investigación en un contexto de posacuerdo. Así mismo, Flor Edilma Osorio, presidenta del XIV Congreso y profesora de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales, nos ofreció en su discurso inaugural un contexto histórico de cómo se ha desarrollado la investigación en la Universidad y nos recordó los paralelismos entre el periodo en que se hizo el primer congreso (durante la búsqueda de acuerdos de paz del gobierno de Virgilio Barco) y el momento actual. Los retos como país y como productores de conocimiento siguen sin cesar y la socialización de los avances de la ciencia son una oportunidad fundamental para que la ruta esté iluminada para los tomadores de decisión. Este puede ser nuestro grano de arena para aportar en la construcción de una nación hacia el fin del conflicto.

Quienes quieran conocer las memorias del XIV Congreso La investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, sus conferencias, simposios, posters y demás, pueden consultar en este enlace.

 

Luis Miguel Renjifo Martínez
Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

En 2007, IX Congreso “La investigación en la Pontificia Universidad Javeriana”

En 2007, IX Congreso “La investigación en la Pontificia Universidad Javeriana”

La Pontificia Universidad Javeriana invita especialmente a profesores, estudiantes y público en general a participar en la novena versión del congreso “La investigación en la Pontificia Universidad Javeriana”. Este es el encuentro bienal que organiza la Vicerrectoría Académica que tiene por objeto compartir con la comunidad javeriana, grupos de investigación, universidades, entidades financiadoras y público en general, los resultados obtenidos en los proyectos de investigación terminados en los dos últimos años y que fueron desarrollados por nuestros profesores de planta. Es además un foro para que profesores y estudiantes reflexionen sobre las condiciones y retos de la investigación en la Universidad y en el país.

La novena versión del Congreso se realizará entre el 25 y el 28 de septiembre de 2007 en la sede de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá.

Para saber más…
https://www.javeriana.edu.co/ofi
investigacion@javeriana.edu.co
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