Los secretos de las formas básicas

Los secretos de las formas básicas

Primer escenario: un cartel con un anuncio publicitario.
Segundo escenario: una foto de un bebé sentado al lado del cartel, mirando a la cámara.
Tercer escenario: una foto del bebé mirando el cartel publicitario.

¿Cuál de los tres escenarios resulta más atractivo y cautivador para el público? El tercero. ¿Por qué? Porque amamos a los bebés y nada de lo que ocurre con ellos nos es indiferente. Eso lo saben a la perfección el diseño y el mercadeo. Tanto así que el ‘sesgo de la cara de bebé’ (baby face bias, en inglés) es uno de sus principios universales: se trata de la tendencia de atribuirles a personas, animales o cosas con características físicas de bebé (formas redondeadas, ojos grandes, narices pequeñas, frentes amplias, mentones cortos, y piel y cabello suaves y ligeros) cualidades como honestidad, indefensión, inocencia y afabilidad. Y este fundamento antropomórfico, extensamente usado en la publicidad y la comunicación (evidente en marcas como Google, Apple o Fisher Price, por ejemplo), genera emociones positivas.

En esa misma vía, investigadores javerianos, junto con colegas de las universidades de La Sabana y Oxford, desarrollan diversos estudios para comprender cómo, ante estímulos exteriores, el cerebro construye percepciones y entender así la manera en que de ellas se derivan interpretaciones emocionales. Una de sus investigaciones acoge líneas y puntos —entendiéndolos como los elementos primarios de la percepción visual— para demostrar que a partir de ellos es posible generar no solo un efecto, positivo o negativo (valencia, en psicología), sino también distintas emociones, y entender cómo esto incide de manera crucial a la hora de comunicar, bien sea a través del diseño de un producto, o con un servicio o una experiencia.

Los científicos idearon tres experimentos que pusieron a prueba con 54 participantes del Reino Unido y Colombia. En el primero, exhibieron distintas líneas y les pidieron a estos que las asociaran con una emoción; en el segundo, agregaron puntos y pequeñas líneas que simulaban ser ojos; y en el tercero, dejaron solo estas dos últimas formas básicas. Los resultados fueron contundentes: las líneas cóncavas producían felicidad; las convexas, tristeza; y la combinación de estas con los elementos que parecían ojos evocó distintas valencias y emociones precisas (tensión, agrado, amabilidad, desagrado, entre otras).

Todo esto se enmarca en lo que se conoce como cognición corporal, esto es, que el conocimiento está embebido dentro del cuerpo, y este último incide significativamente en lo que un individuo percibe y aprende. Una de las primeras formas de analizar una línea o un punto sueltos es asimilándolos al cuerpo. De ahí que para el cerebro —que intrínsecamente configura patrones sobre el mundo que lo rodea y cuyas construcciones están enraizadas en la evolución— una cara es primero un conjunto de líneas que después constituye una imagen y la consecuente interpretación social de quién es uno y quién el otro.

Si bien la intuición dicta que las líneas curvas son más amigables y positivas que las rectas, que suelen percibirse como distantes, rígidas y negativas, esta investigación pasa tales ideas de sentido común por el cedazo de la metodología científica y amplía su alcance. “Aunque ya se sabía que hay líneas que generan algunas emociones, nuestro estudio se ampara en la ciencia para validarlo y amplía el repertorio conocido,pues lo que era claro hasta el momento es que la unión de dos líneas rectas formando un vértice genera aprehensión y amenaza”, señala el ingeniero industrial Jorge Alvarado. “El otro punto importante es la intermodalidad, es decir, la correlación e interacción entre sentidos. Estamos buscando mecanismos que hagan que un sentido afecte a otro. En este caso, se trata de cómo se perciben unas líneas y unos puntos, pero en otros la cuestión es cómo se dibuja un sonido o a qué huele un dibujo”, agrega este profesor especialista en análisis de inteligencia de negocios y quien avizora múltiples aplicaciones, desde crear marcas más asertivas y poderosas hasta manejar el dolor, pasando por impulsar el rendimiento deportivo.

Las líneas cóncavas producen felicidad; las convexas, tristeza; y la combinación de estas con los elementos que parecen ojos evoca distintas emociones, como tensión, agrado, amabilidad y desagrado.

“Aunque este estudio no revela información desconocida, sí le da un soporte científico y la refuerza al concebir distintos escenarios para valorar la percepción de las emociones, lo que podría dar pie a una guía que nutra el diseño”, afirma, por su parte, el diseñador industrial Santiago de Francisco, quien lidera en la Universidad de los Andes la cátedra Diseño Inspirado en las Emociones. Él piensa que hay que tener una metodología para diseñar, pero esta permite solo sistematizar, no crear, de modo que acoger los lineamientos esquemáticos que plantea el estudio no necesariamente asegura un mejor diseño o una mejor percepción de este. “La sistematización termina desarrollando elementos genéricos y poco apetecidos, y si hoy en día los objetos o servicios que consume la gente no permiten evocar recuerdos o contar historias, no trascenderán”, añade.

Las emociones son esenciales en ese proceso, pero no transcurren en el vacío: están sujetas a múltiples variables. Siempre han estado escondidas detrás de las líneas, en calidad de musas silentes. Sin ellas, no hay conocimiento, conforme lo recalcan científicos y artistas, desde distintas orillas. Pero ante el advenimiento de la tecnología digital y la consecuente abreviación del lenguaje a favor de la velocidad de la comunicación, se han vuelto especialmente notorias y relevantes: “hemos creado sistemas de comunicación en los que no podemos inferir muchos elementos emocionales dado que no hay sujeto, sino una interfaz intermedia, como el celular o el computador”, explica el psicólogo Alejandro Salgado- Montejo, coautor del estudio en cuestión. “Estamos muy ocupados construyendo la interfaz, pero no el lenguaje, y por eso debemos ser tremendamente competentes para comunicar emociones sin perder la riqueza de la interacción humana ni causar malentendidos”, advierte este experimentalista, concentrado no solo en escudriñar los entresijos del comportamiento humano, sino también en comprender cómo se construye, desde la neurociencia, una historia emocional en un espacio que no es natural para la especie.

Un reto, por supuesto, nada desdeñable, si se tiene presente que las emociones son una parte crucial e inherente a todas las decisiones que tomamos, desde la más superflua hasta la más esencial: “son el punto de inflexión para determinar qué acabas siendo tú en la vida, el sesgo fundamental a través del que va a pasar nuestra experiencia sensorial. Son la partícula del destino. Del saber cómo comunicarlas dependerá en buena medida el futuro de nuestra especie”, concluye Salgado-Montejo.


Para leer más:

  • Love for Logos: Evaluating the congruency between Brand symbols and typefaces and their relation to emotional words. Disponible aquí.
  • Drawing Sounds: Representing tones and chords spatially. Disponible aquí.

 

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Simple lines and shapes are associated with, and communicate, distinct emotions
INVESTIGADORES: Jorge Alvarado, Alejandro Salgado-Montejo y otros
Facultad de Ingeniería y Ciencias
Departamento de Ingeniería Industrial
Universidad Javeriana
Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad de La Sabana
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2014-actualidad

Del diseño a la mesa

Del diseño a la mesa

Entre sombreros andinos, ruanas tejidas y maracas, cuatro profesores de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Javeriana cantan a una sola voz La cucharita, de Jorge Velosa, una de las canciones más representativas de la sabana cundiboyacense.

Se trata una práctica común entre los diseñadores Gloria Barrera Jurado, Cielo Quiñones Aguilar, Jairo Acero Niño y Nelson López Gamboa, todos profesores de la asignatura ‘Diseño y cultura’. Llevan más de 10 años rescatando las tradiciones culturales y prácticas identitarias de las comunidades colombianas a través del trabajo de co-creación con estudiantes.

Esta asignatura surgió del trabajo del grupo de investigación Diseño Socio Cultural, del cual hacen parte Quiñones y Barrera. Hasta el momento han resultado publicaciones como Conspirando con los artesanos: Crítica y propuesta al diseño en la artesanía, Diseño socialmente responsable: Ideología y participación, Autonomía Artesanal: Creaciones y resistencias del Pueblo Kamsá, entre otros.

De acuerdo con las investigadoras, en este proyecto se “abordan las problemáticas prioritarias del país en términos del reconocimiento de la diversidad cultural, de la protección de las expresiones culturales de los pueblos y la identificación de situaciones apremiantes como la crisis ambiental, la crisis civilizatoria y los problemas de homogeneización de la cultura”.

Así, los estudiantes crean productos para responder a realidades y problemáticas encontradas en las regiones analizadas interpretando las relaciones culturales, políticas, económicas y ambientales de sus grupos sociales.

“Hacemos una aproximación a diferentes pueblos de todo el país para rendirles un homenaje a aquellos que han sido invisibilizados e irrespetados como los pueblos originarios, los campesinos y los afrodescendientes”, dicen los docentes.

Pesquisa Javeriana estuvo presente en la última clase de esta asignatura con  aproximadamente 15 estudiantes, quienes recrearon los platos más representativos de las regiones Andina, Caribe y Pacífico.

El siguiente vídeo es una recopilación del trabajo realizado durante el ejercicio ‘Carnaval en la mesa’, proyecto en el que los estudiantes escogieron una fiesta colombiana, exploraron sus alimentos y los diferentes oficios artesanales para realizar una propuesta de diseño en torno a los servicios de mesa para estas cocinas tradicionales.

Un mueble dinámico: primera patente de la Javeriana Cali

Un mueble dinámico: primera patente de la Javeriana Cali

El proyecto Oasis Unplugged, nombre que se le ha concedido a este sistema mobiliario, propone el lugar ideal para que los estudiantes pasen su tiempo fuera de clases, relajados o estudiando en grupo. El mobiliario promueve su creatividad e interacción, pues provee una experiencia diferente de trabajo cada vez que es usado, dando a los usuarios la posibilidad de construir su propio espacio con diseños personalizados y adaptados a sus necesidades.

Este mueble está compuesto por cuatro módulos que pueden apilarse en uno solo para facilitar su disposición. Tres de ellos funcionan como asientos para dos personas cada uno y el cuarto es una mesa que, incluso, se puede rayar, pues cumple el papel de tablero. Cada módulo tiene dos piernas cilíndricas en cada lado que permiten apilarlas o conectarlas para que los usuarios diseñen sus espacios de trabajo; además pueden usarse para guardar pertenencias.

El proyecto inició gracias al liderazgo de Juan Pablo García, profesor de la Facultad de Ingeniería y coordinador del Programa ME310, quien propuso a la Javeriana trabajar en el reto de “Cómo diseñar espacios de descanso y estudio para el campus de la universidad”, teniendo en cuenta que los jóvenes posiblemente pasen la mayoría del tiempo dentro del campus de la universidad, ya sea estudiando, compartiendo con amigos, comiendo, realizando actividades extra o descansando.

El diseño de módulos de Oasis permite que cada quien arme el mueble según su necesidad.
El diseño de módulos de Oasis permite que cada quien arme el mueble según su necesidad.

Cuatro estudiantes de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, escogidos entre los mejores de las carreras de Ingeniería y Diseño, se aliaron a tres alumnos del IITK (Indian Institute of Technology Kanpur) para resolver este reto usando metodologías del Curso Global de Innovación ME310 que hace parte de la red SUGAR (Stanford University Global Alliance for Redesign). Durante los nueve meses que trabajaron juntos descubrieron, además. que la falta de espacios de descanso y estudio ocurre hasta en las mejores universidades del mundo.

“Todo este proceso nos dejó muchas enseñanzas para futuros proyectos. En primer lugar, nos muestra que a nivel interno tenemos la capacidad de redactar una patente, pues no tuvimos la necesidad de acudir a una entidad externa, y en segundo lugar, el programa en general nos enseña que sí se puede”, dice García a Pesquisa Javeriana. “Sí se puede trabajar entre universidad y empresa, sí se puede innovar a través de un proceso metodológico sin necesidad de tener títulos. Un estudiante puede hacerlo, un egresado, todos podemos hacerlo”.

El reto ahora, según el profesor García, está en implementar este sistema inicialmente en los espacios de la universidad y transferirlo al mercado, con empresas de la industria de los mobiliarios o incluso de plásticos.

El programa de innovación ME310 cumple 10 años de acción en la universidad y se han ejecutado más de 30 proyectos en donde se han vinculado alrededor de 88 estudiantes, quienes han tenido que dedicar 40 horas semanales a resolver los retos empresariales durante ocho meses. 

Así lucen los muebles al apilarse, facilitando la disposición de toda la estructura.
Así lucen los muebles al apilarse, facilitando la disposición de toda la estructura.

Patente: Oasis Plug
Inventores:
Pontificia Universidad Javeriana Cali:
Profesor: Juan Pablo García, Facultad de Ingeniería
Estudiantes:
Juan Pablo Castaño – Ingeniería Industrial
José Luis Ariza – Ingeniería Electrónica
Juliana Negrete – Diseño de la Comunicación Visual
Juan José Orrego – Ingeniería Electrónica

Indian Institute of Technology Kanpur:
Profesor: Shantanu Bhattacharya, Departamento Ingeniería Mecánica
Estudiantes:
Rutu Pillai – Arquitectura
Ankit Belchanda – Ingeniería Mecánica
Apoorva Agarwal – Arquitectura

Patente de corte mundial

Patente de corte mundial

Por más de una década, el mejoramiento de las condiciones de trabajo de los floricultores ha sido parte de la investigación del Centro de Estudios en Ergonomía (CEE) de la Pontificia Universidad Javeriana. Solo en 2015 se presentaron 892 casos de enfermedades laborales asociadas a esta actividad, lesiones mayormente vinculadas a las tareas repetitivas de corte de tallos.

Precisamente, los primeros estudios realizados por los investigadores javerianos detectaron que los trabajadores debían operar las herramientas de manera que su mano tuviera una apertura excesiva, ocasionando esfuerzo y posturas perjudiciales que generaban una lesión al convertirse en un trauma acumulativo.

Este hallazgo fue fundamental para buscar una solución y así elaborar una herramienta ergonómica para el corte de flores y frutos que se desarrolló en 2010-2011 y obtuvo patente nacional; esta misma fue posteriormente presentada en Estados Unidos y en julio de 2017 obtuvo la patente de invención.

“La patente confiere el derecho a la Javeriana para que sea la única que pueda explotar la invención durante 20 años e iniciar acciones legales por infracción si algún tercero la usa sin su autorización”, señala Adriana Peñaranda, abogada asesora en Propiedad Intelectual de la Dirección de Innovación en la Universidad.

Este derecho, permite el uso de unas tijeras ergonómicas que mejorarán las condiciones de miles de floricultores, en especial de la población femenina. Según cifras del Dane, la participación de mujeres dentro del sector es de más del 60%; solo en los municipios de la sabana de Bogotá se contabilizaron, para 2009, cerca de 38.000 mujeres vinculadas al área de producción en los cultivos.

Dice el investigador Jorge Enrique Córdoba, del CEE y uno de los responsables del nuevo diseño, que “es muy esperanzador ver cómo este producto se comporta en el mundo real y cómo reaccionan las personas. Es un proyecto de largo aliento, pues encontrar alternativas para las enfermedades osteomusculares profesionales es un proceso de años de ver cómo se mejoran. Nosotros, como centro de investigación, no somos fabricantes de herramientas, solo generamos el conocimiento para que funcionen”.

Según cifras oficiales, el 60% de la fuerza laboral en el sector floricultor es femenina.
Según cifras oficiales, el 60% de la fuerza laboral en el sector floricultor es femenina.

En conjunto con sus colegas Leonardo Quintana, Javier Fajardo y Álvaro Hilarión, desarrollaron el nuevo modelo como miembros del CEE de la Facultad de Ingeniería de la Javeriana.


El punto de partida de un invento

El principio de este proceso de invención se gestó en la realidad diaria de los cultivos: la actividad repetitiva del corte genera daños músculo-esqueléticos, en muchos casos incapacitantes para los trabajadores. Con el objetivo de comprender las causas que favorecen la aparición de estas afectaciones, desde 2007 los profesores Lope Hugo Barrero y Leonardo Quintana iniciaron la investigación.

Identificaron factores relacionados con posturas adoptadas por los trabajadores y el diseño de herramientas, y propusieron mejoras que van desde la incorporación de mejores tijeras de poda hasta mejores prácticas posturales.

Fue a partir de dichas recomendaciones que el foco se centró en el diseño de unas nuevas tijeras ergonómicas. De la mano del equipo de Ergonomía, Córdoba, diseñador industrial y mágister en Salud Ocupacional, elaboró un nuevo diseño que fue puesto a prueba en un mismo cultivo en 2011. Se realizó un estudio comparativo entre las tijeras tradicionales y el diseño propuesto para identificar cuál de las dos generaba mayores ventajas mecánicas a la población trabajadora.

Las pruebas se realizaron a la altura de codo y arriba de los hombros, dos posturas importantes desde la ergonomía. Como indica Shyrle Berrío, mágister en Ingeniería Industrial y responsable de estas pruebas, “se encontró que la tijera diseñada por el Centro generaba mayores ventajas mecánicas para el trabajador al ocasionar menor fatiga en varios músculos el brazo. Solo generaba mayor tensión muscular en postura de extensión”.

El nuevo diseño de tijeras mantuvo las manijas en posición vertical del diseño convencional, pero incluyó un sistema de agarre con mango rotativo con el fin de que el trabajador mantenga la muñeca en una posición neutra mientras acciona el mecanismo de corte, de manera similar al de una regadera de jardín.

Los investigadores también trabajaron en aspectos que van más allá de soluciones de diseño. “Ya no hablamos de cómo se comporta un músculo sino de cómo se siente la persona. Eso se hace con cualquier dispositivo nuevo. Se busca que el trabajador lo use, lo manipule, analice cómo lo percibe y evalúe el peso y el mecanismo para asegurarlo”, indica Córdoba.

Similar a una regadera de jardín, la nueva tijera permite que el operario mantenga su muñeca en una posición neutra.
Similar a una regadera de jardín, la nueva tijera permite que el operario mantenga su muñeca en una posición neutra.

Esto derivó en un estudio de usabilidad necesario para identificar cómo los trabajadores se sentían con este nuevo diseño. En este caso, la nueva tijera de poda generó calificaciones altas solo con las recomendaciones de mejorar su peso, pues algunos trabajadores manifestaron sentir el nuevo modelo más pesado.


Tijera certificada

Con los diseños aprobados y los resultados de las pruebas ejecutados, los investigadores iniciaron un largo camino con el acompañamiento y asesoría de la Dirección de Innovación de la Javeriana, en cabeza de Fanny Almario Mayor. Su participación fue crucial para establecer si era viable proteger estos desarrollos a través de alguno de los mecanismos de Propiedad Intelectual existentes y definir su potencial comercial. En 2013 se aprobaron dos solicitudes de patente en Colombia; más tarde, julio de 2017, EE.UU. concedió su aval.

Para el ingeniero Leonardo Quintana, director del CEE, la aprobación de la patente abre las puertas de muchas posibilidades: “Que la universidad use la patente para obtener un global manufactury (manufactura global) para que se produzca masivamente y que la Pontificia Universidad Javeriana reciba regalías por este concepto”. De hecho en la actualidad la universidad inició gestiones con potenciales clientes parar buscar la comercialización o licenciamiento de uso.

Este nuevo diseño y su patente marcan un nuevo paso sobre cómo permitir que un adelanto forjado en la Academia sea llevado al mercado para solucionar una problemática específica. Con su aplicación industrial se espera que estas nuevas tijeras impacten en las condiciones de salud de los floricultores en la medida que ya algunas empresas han manifestado interés en implementar las tijeras en sus cultivos.

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Para leer más sobre este tema:

En noviembre de 2012, cuando el sector flocricultor se preparaba para atender la demanda de San Valentín, publicamos un reportaje sobre las enfermedades musculo-esqueléticas que padecían sus trabajadores. Puede leerlo aquí.

Reconocimiento a la mejor investigación

/Foto: Felipe Abondano.
/Foto: Daniela Suárez.

El pasado 15 de septiembre, durante la clausura del XIV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, los miembros del CEE fueron reconocidos por su trabajo de investigación.

Leonardo Quintana, Jorge Enrique Córdoba, Javier Fajardo y Álvaro Hilarión recibieron el Premio Bienal Javeriano en Investigación 2017 en el área de Ciencias de la Salud, por su investigación Herramienta ergonómica para el corte de flores y frutos con mangos de agarre perpendiculares y de accionamiento rotativo.

Asimismo, la Dirección de Innovación destacó su trabajo como una de las nueve tecnologías y prácticas artísticas más destacadas que se hayan concebido dentro de la Universidad.


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Evaluación comparativa de factores de preferencia uso de una herramienta de corte para floricultura con un nuevo diseño, versus la herramienta tradicional, estudio piloto (sin publicar)
INVESTIGADORES: Jorge Córdoba Sánchez y Leonardo Quintana Jiménez.
COINVESTIGADORES: Javier Fajardo y Álvaro Hilarión.
Facultad de Ingeniería Industrial
Centro de Estudios en Ergonomía
Pontificia Universidad Javeriana
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2011-2014

 

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: A field experiment comparing mechanical demands of two pruners for flower cutting
INVESTIGADORES: Lope H. Barrero, Shyrle Berrio y Leonardo Quintana Jiménez.
Facultad de Ingeniería Industrial.
Centro de Estudios en Ergonomía
Pontificia Universidad Javeriana
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2012