La ópera en Colombia está viva

La ópera en Colombia está viva

Col CPlata

“Pese a sus limitaciones, la ópera sigue viva en Colombia”, afirmó Gloria Zea en una entrevista que concedió a Ricardo Moncada Esquivel en 2011, a raíz de la celebración de los 35 años de la Ópera de Colombia. Hoy, ocho años después de esa afirmación, me atrevo a decir que —justamente, gracias a la labor de una gestora cultural como ella— la ópera en Colombia no solo está viva, sino que está en un punto de desarrollo muy interesante y con un potencial enorme para que se siga fortaleciendo en cuanto a cantidad, calidad, diversidad y cobertura de las producciones que se hacen en el país.

Hay varios aspectos que hacen que hoy en día tengamos un panorama atractivo para el desarrollo de la ópera —y del canto lírico en general—. Empiezo por el que me resulta más cercano, que es el de los programas de formación en canto lírico: en Colombia no solo ha habido un aumento en el número, podemos afirmar que la calidad de la formación ha mejorado notoriamente. Esto genera un efecto multiplicador, ya que tener un buen perfil profesional a nivel de pregrado mejora significativamente las posibilidades de continuación de estudios y de vinculación laboral. A su vez, para las instituciones culturales resulta beneficioso contar con artistas locales de calidad y actualmente están dándole cada vez mayores oportunidades a los cantantes colombianos en sus proyectos.

Con respecto a las instituciones que están produciendo ópera y zarzuela, no solo se han ido sumando nuevos teatros sino que se ha empezado a trabajar a través de alianzas y redes. En el caso de Bogotá, a la Ópera de Colombia y la Fundación Arte Lírico se ha sumado el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo; además, el Teatro Colón y la Orquesta Filarmónica de Bogotá están haciendo sus propias producciones. Adicionalmente, las coproducciones entre instituciones nacionales o internacionales (a través de la red Ópera Latinoamérica) están permitiendo realizar proyectos de mayor envergadura y han promovido una diversificación en el repertorio que se programa. En otras ciudades del país se mantiene la labor de Prolírica, de Antioquia, hay producciones del Festival Internacional de Música de Cartagena y está la labor de talleres de ópera de universidades en Cali, Manizales y Barranquilla.

Por otra parte, la existencia de estímulos estatales también está teniendo un efecto dinamizador en la actividad del canto lírico. La Orquesta Filarmónica de Bogotá continúa con la organización del Festival Ópera al Parque, que este año tendrá su edición número veintidós. Asimismo, dentro del Programa Distrital de Estímulos hay algunos dirigidos al canto lírico en particular, como el Premio de Canto Ciudad de Bogotá y la Beca Ópera al Parque.

Desde la academia también se están generando nuevas oportunidades gracias a la existencia de apoyo a proyectos de creación artística que pueden incluir la interpretación o composición de obras de repertorio lírico.

Muchos jóvenes cantantes, egresados de programas de pregrado en Colombia, están cursando o han terminado ya sus posgrados (varios de ellos becados) en prestigiosas escuelas internacionales, como Manhattan School of Music, New England Conservatory, Royal Academy of Music, Escuela Superior de Música Reina Sofía y Mannes School of Music, entre otras. Recientemente, el barítono Laureano Quant —egresado javeriano— fue seleccionado como joven artista del Merola Opera Program 2019, uno de los más importantes de su clase en el mundo.

Con respecto a las oportunidades laborales, y también para ejemplificar la solidez del nuevo talento, vale la pena mencionar tres excelentes producciones recientes de ópera que han tenido no solo elenco totalmente colombiano, también un equipo de trabajo mayoritariamente nacional: Florencia en el Amazonas, de Daniel Catán; La Vuelta de Tuerca, de Benjamin Britten; y La Cenicienta, de G. Rossini; además, la propuesta de esta última tuvo un claro propósito de llegar a un público más amplio, incluyendo niños y jóvenes.

Los frutos también se ven en el trabajo conjunto: el año pasado tuvimos Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, de Kurt Weill, coproducción de los Teatros Colón de Buenos Aires, Municipal de Santiago y Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá, y El Caballero de la Rosa, de Richard Strauss, coproducción de la Ópera de Colombia con el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.

Por último, y a manera de primicia, puedo anticipar que el próximo semestre estrenaremos en la Javeriana una ópera del joven compositor colombiano Felipe Hoyos y del libretista venezolano George Galo.

Es por esto que podemos afirmar que la ópera en Colombia está viva.

 


* Soprano, doctora en canto lírico y profesora asociada del Departamento de Música de la Pontificia Universidad Javeriana. Se ha presentado en escenarios de Canadá, Estados Unidos, México, Perú, España, República Checa y Colombia; sus producciones fonográficas incluyen Rachmaninov, Liszt Wieck: canciones para voz y piano de tres grandes pianistas e Indigenismo.

Morfologías dispares

Morfologías dispares

Bajo los pasillos de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana se encuentran gabinetes llenos de huesos y tarros con especímenes como si fueran conservas, cajas de Petri con criaturas microscópicas que crecen sobre diferentes sustratos, plantas y hongos archivados en cajones y carpetas. Todos hacen parte de las Colecciones Biológicas, que conservan estos seres y la información que pueden aportar a los investigadores de ciencias naturales. Este espacio nos abrió sus puertas para que, como estudiantes de Artes Visuales, lleváramos a cabo nuestras prácticas profesionales de creación aportando nuevas miradas a un lugar reservado a la investigación científica.

La pionera de este proceso fue Isabella Sánchez, quien se acercó a Dimitri Forero, coordinador de Colecciones Biológicas y del laboratorio de entomología. La atractiva multitud de cajones llenos de carcasas inertes de insectos empalados en alfileres fue el insumo para un año de producción de dibujos, collage y fotomontajes sobre el proceso de descomposición, donde los bichos están siempre implicados. Este material estuvo expuesto la última semana de enero de 2019 en el Edificio Pablo VI, antigua Facultad de Artes, y abrió un camino con pretensiones hacia algo más formal. Así se materializó la exposición Morfologías Dispares.

Visitamos ese espacio en 2017, pues queríamos aprender cómo funcionaba y si podíamos pedir el material biológico para unas sesiones de dibujo. Desde el momento en que Dimitri nos abrió las puertas, surgió nuestro interés por las diferentes secciones que tienen las Colecciones (como el herbario y la colección de microorganismos) y las diferentes imágenes que pueden suscitar; así vimos el potencial que esto tenía para realizar nuestros proyectos, ligados a esas traducciones de lo natural. Ya en 2018 la práctica profesional de Artes Visuales se formalizó, permitiendónos el acceso por más tiempo y brindándonos nuevas miradas sobre ese espacio para realizar lo que fue Morfologías Dispares.

En la exposición, tres columnas de papeles suspendidas se alzaron sobre pedestales donde yacían placas de Petri con microorganismos hechos en papel, cera, acrílico y resina. Cada uno de estos papeles contenía impresiones sin color, solo en relieve, de microscópicas visiones de hongos, bacterias y polen, esas entidades que, como las columnas, ocupan el espacio de manera silenciosa. Los visitantes pudieron llevarse las impresiones haciendo eco de los procesos de dispersión que utilizan estos seres para tomarse y conformar los espacios.

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Esta obra, llamada La escala de lo ubicuo, fue resultado de un ejercicio de diálogo entre Isabela Izquierdo y el equipo de curadoras de la Colección de Microorganismos, Ángela Alvarado y Eliana Rodríguez. Los cultivos en cajas de Petri, la visión a través del microscopio y lo que implica este acercamiento permite generar imágenes que, como se busca en nuestra labor como artistas en formación, pueden traer estos mundos imperceptibles a nuestra experiencia. Con esta instalación, Isabela brinda una mirada a eso que siempre está allí haciendo parte de nuestra vida cotidiana (en el  suelo, el agua, las hojas de las plantas…), y que sólo lo reconocemos como parte esencial del mundo una vez lo traemos a nuestra experiencia.

Unos carritos circularon también por el espacio de la exposición: los Dispositivos andantes de memoria, resultado de un ejercicio de deriva de Eduardo Merino por varias de las secciones de las Colecciones Biológicas. Las tablas recogidas de sus propias caminatas por la ciudad se convirtieron en contenedores de pinturas, que se representan lo que veía mientras visitaba, una y otra vez, los gabinetes que conservan el material biológico. También contenían dibujos en miniatura hechos en tambores de bordados, realizados mirando a través de los estereoscopios, partiendo de actividades como las disecciones e identificaciones de material biológico que se realizan en los laboratorios de la Javeriana.

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En un panel cercano a los carritos, estaban los Sellos Taxomónicos: imágenes de animales y plantas tallados en borradores, junto con un huellero y papeles donde cada visitante podía imprimir su sello para llevarse un pedazo propio de las Colecciones Biológicas. Así permitimos que las visiones de los recorridos en ese espacio, y las memorias que allí se guardan con recelo para su conservación, encontraran otras maneras de circular y abrirse a otros espacios.

Morfologías Dispares fue el resultado de esos primeros acercamientos formales hacia miradas distintas de los procesos científicos. Creemos que las barreras de las disciplinas se borran generando interés en toda clase de públicos, sobre todo en quienes trabajan con las ciencias naturales todos los días. Todavía hay estudiantes de artes que se interesan por las ciencias  y enriquecen sus procesos, así como estudiantes de ciencias que se interesan por ver otras posibilidades en su trabajo; esta muestra fue un ejemplo para incentivar esas nuevas intuiciones.

 


* Estudiantes de la  carrera de Artes Visuales.

De la creación académica a las industrias creativas

De la creación académica a las industrias creativas

La cruzada ambiciosa del Gobierno nacional para robustecer la economía naranja plantea que las industrias creativas aumenten del 3,4% al 6% su participación en el producto interno bruto (PIB) a través de la producción de cine y televisión, literatura, música, artes visuales, turismo cultural y el desarrollo de software, entre otras formas de generación de contenidos. Estos temas no son ajenos a las universidades, que tenemos mucho que decir y aportar desde distintas perspectivas.

Si bien la Ley 1834 de 2017 y la creación del Consejo Nacional de Economía Naranja constituyen los principales mecanismos para cumplir ese objetivo, se deben sumar otros esfuerzos valiosos que se han adelantado en las universidades y en Colciencias en los últimos años para reconocer en la producción artística y creativa las posibilidades de trascender las fronteras del conocimiento y lograr transformaciones sociales, culturales y, por qué no, en materia económica.

Las universidades, dentro de ese ecosistema creativo, desempeñan funciones fundamentales, ya que fomentan espacios de encuentro entre diferentes actores, forman nuevos talentos, producen de manera reflexiva información sobre el quehacer artístico y la dinámica de la industria, y generan política pública que impacta al sector gracias a la conformación de la Mesa de Artes, Arquitectura y Diseño, que permitió la inclusión de los productos de creación en estas áreas en el modelo de medición de investigadores y grupos de investigación de Colombia (por solo mencionar un ejemplo).

Además, y no menos significativo, la academia es un lugar privilegiado para la creación experimental que no está ocurriendo en otros contextos en los que, por la presión de la competencia, se corre el riesgo de repetir fórmulas para responder a las exigencias del mercado. Quienes viven de su arte no siempre tienen la posibilidad de explorar con tanta libertad los límites de la creación. Por tal razón, lo que queremos en el país, y promovemos especialmente en la Pontificia Universidad Javeriana, son espacios de experimentación para que los creadores, poco a poco y a su ritmo, alimenten de nuevos contenidos las industrias creativas.

Algunas de esas apuestas las pudimos socializar en la más reciente versión del Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad realizado en 2018. Ocho universidades participantes, cuatro invitados internacionales, decenas de emprendedores creativos y más de 1.300 asistentes dialogamos alrededor de estos retos, compartimos los resultados de creación-investigación de diferentes disciplinas y algunos emprendimientos jóvenes se presentaron ante actores de la industria cultural. Fue una constante conversación desde diferentes expresiones, estilos y perspectivas con inquietudes alrededor de una forma diferente de acercarse a la producción de conocimiento.

Es claro entonces que el tema de las industrias creativas no es nuevo para nuestra universidad, como tampoco lo es para otras entidades académicas del país. Desde hace años hemos participado tanto en el impulso y la dinamización de este sector como en la reflexión sobre sus prácticas. Por eso, además de celebrar que el Gobierno nacional realce su interés en este sector, invitamos a aprovechar este contexto para que la política pública y las acciones gubernamentales se alimenten de lo que ocurre dentro de los salones y talleres universitarios.

Es posible que no sea fácil conciliar la mirada crítica y los tiempos pausados de las universidades con las velocidades de la economía. Sin embargo, no hay que descartar la necesidad de incorporar en esa articulación sectorial a la academia, ya que contamos con una riqueza de contenidos de valor para entrar en diálogo con la industria y así tender puentes entre la creación más experimental y reflexiva, y aquella orientada a públicos y usuarios, como lo hemos hecho en ocasiones anteriores y como lo estamos haciendo con una infraestructura robusta y con los recursos humanos dedicados a ello en nuestro Ecosistema de Innovación y Emprendimiento Javeriano.


Luis Miguel Renjifo Martínez
Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

Nuevos mundos en el arte

Nuevos mundos en el arte

De la necesidad vital por crear experimentando nace RecLab, semillero de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Javeriana, y con él producciones de expresión audiovisual que se concentran en escenas inspiradas por el cuerpo y lo abstracto; el movimiento se ensambla armónicamente con el sonido y la tecnología juega un papel protagónico como detonante para hacer de la investigación toda una obra de arte.

En la escena de las creaciones se trazan mundos donde los lugares que parecen distantes se desdibujan para convertirse en uno solo, los pies corren intensos mientras las manos acarician lentamente un rostro y el olvido se revive al pisar unas cuantas teclas. En obras como Audiovisiones 002, Ascenso, Hiperespacio, RecOrder, Homenaje pasajero, entre otros, lo inimaginable simplemente sucede, la experiencia de vivir una ilusión desata emociones reales y los sueños se confunden entre verdaderos y falsos a través de la experimentación, la interactividad, lo multimedial y la tecnología.

“Las obras audiovisuales de RecLab abren el camino a una nueva forma de investigación-creación en artes, dando como resultado nuevos procesos de composición, producto de un diálogo sincrético que ha permitido desarrollar en sus integrantes habilidades para la creación colectiva logrando reflejar las propias sensibilidades” explica Jorge Corredor, integrante del semillero.

El colectivo arrancó con la fuerza de lo salvaje en 2008, cuando las ganas de cruzar las líneas de las disciplinas despertaron en el profesor Camilo Cogua el deseo por crear y de preguntarse por el lugar de lo vivo en lo audiovisual; esta iniciativa hizo que las diferencias que pudieran existir entre las artes visuales, escénicas, la ingeniería, el diseño y la música se abrazaran para nutrirse en conjunto, y así reflexionar acerca de las posibilidades estéticas de transmitir el movimiento, el cuerpo, el espacio y el sonido desde la investigación-creación a través de la tecnología, el video y el arte. Fue aquí cuando los experimentos se convirtieron en obras, y con ellas el fino croquis de la historia de este semillero se empezó a escribir.

RecLab 1

Las obras fugaces creadas a golpes de emoción por este equipo han participado en festivales como el de la Imagen, en Manizales, y fueron premiadas en otros como en el Festival Internacional de VideoMovimiento, organizado en Colombia; de aquí también han salido reseñas, trabajos de grado y publicaciones.

Juana Galindo, artista escénica del semillero, comenta que “el colectivo es una oportunidad de diálogo con las otras artes para crear desde la versatilidad y salirse de lo individual, para apoyarse en otros conocimientos y así darle forma a los proyectos”.

RecLab se ha dedicado a romper los límites de lo mágico y a crear nuevos mundos. Músicos, animadores, ingenieros y artistas escénicos confluyen para generar experiencias que se van fijando en la memoria de los espectadores. Ya son diez años en los que todo ha pasado por la luz del proyector, pequeñas partículas de polvo flotando por una década han sido testigos de la hermandad que se ha construido entre profesores, estudiantes y egresados al crear proyectos, instalando, programando, ensayando, cargando cables al hombro y registrando imágenes. Inicialmente el trabajo giraba en torno a la creación de videos experimentales en tiempo real, en superficies de proyección diferentes a los de la pantalla convencional, como edificios, techos, paredes o ventanas; ahora la lectura del cuerpo transformado se integra para seguir mostrando lo vivo.

RecLab 2

Camilo Cogua se ha entregado como tutor a este proyecto con el deseo de compartir sus conocimientos para crear y con la convicción de aprender a diario de su equipo. Como un integrante más, sin deseo de protagonismo, reconoce en el grupo un trabajo que con dedicación y amor ha forjado su camino dotando de buenas experiencias alrededor del montaje de un proyecto.

“El grupo es uno de los móviles más chéveres para estar en la universidad, donde hay un amor hacia el hacer, a la investigación; es una experiencia de construcción de familia y de formar un colectivo. La esencia del grupo es sólida, cada miembro llega con un saber y un deseo de enseñar a todos para seguir creciendo en conjunto”, explica.

De las creaciones de este grupo que con pasión, gusto y lucidez se interesa en la creación de la imagen y juega con el cuerpo, el movimiento y el sonido, queda la visión de lugares creados que nacen de la imaginación y de tiempos que, para la realidad, lucen impensables pero que suponen a los espectadores la posibilidad de deslumbrarse a través de la tecnología, la experiencia y el video.

El arte del contacto

El arte del contacto

¿Cómo traducir Being touched? Emociones, sensaciones, formas, sentimientos, cuerpo y movimiento. Todo eso está en el arte, principalmente en el teatro, expresión artística y cultural a la que se ha dedicado la bailarina y académica británica Anna Furse desde que tenía tres años, cuando comenzó a tomar clases de ballet.

Durante su conferencia, Being Touched: Theatre as Ethical Practice, Furse fue llevando a su auditorio a un recorrido por el tacto, la piel, el contacto, mencionando datos históricos de dramaturgos de talla mundial como Bertolt Brecht y García Lorca, enfocando cada una de sus frases en el término TOUCH, y en sus innumerables significados: tocar, palpar, sentir, hacer contacto, rozar… Fue realmente un tratado sobre la palabra mágica, que la ha llevado a desarrollar su propia metodología de movimiento basada en una conjunción de diferentes prácticas artísticas. ¿De qué se trata?

Furse ha sido una de las primeras directoras de teatro en su país, enfocada en temas que van desde el feminismo hasta la propia investigación en su campo. Es miembro de la Royal Society of the Arts, conferencista internacional, directora y promotora de laboratorios experimentales en teatro y drama, entre otras actividades que reúne su larga experiencia. Esta trayectoria le permitió crear su propio modelo artístico basado en el contacto. Y es que esta característica la ha acompañado desde siempre:

La interdisciplinariedad es parte integral de sus producciones y Furse ha promovido proyectos en los cuales participan diferentes actores, en el sentido amplio de la palabra. La investigación científica y el arte, dice, “se tocan cuando los practicantes deciden hacer proyectos en conjunto”. Pero otro componente clave en sus producciones lo constituye la ética:

Anna Furse fue invitada a participar en el III Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad que se realiza del 10 al 14 de septiembre de 2018. Estará trabajando con estudiantes javerianos en una puesta en escena que presentará el último día del evento.

Migración, cuerpo y escena

Migración, cuerpo y escena

La casa está distante. La manija de una maleta viajera es empuñada por la mano temerosa de quien ha tenido que dejarlo todo y cuyos pies yacen firmes en tierras desconocidas, sin amigos y sin familia. Los atardeceres ya no son los mismos, el color de las calles es extraño, las voces que recorren las plazas suenan diferentes y la bandera del país visitado suscita sentimientos encontrados. En un mundo sumido en la polarización y fracturado por injusticias, luchas entre bandos políticos, nacionalismos, desarraigos y desplazamientos, el enjambre migratorio es un común denominador en nuestros días.

Cuerpos que van de su país de origen a uno por explorar, como cuando las aves huyen del invierno boreal y de la falta de alimento, con la plena convicción de regresar en primavera, cuando los tiempos malos hayan pasado. Colombianos y venezolanos han sido testigos de migraciones voluntarias e involuntarias que implican una gama de experiencias corporales, sentimientos y emociones generados por dejar una vida en el lugar donde se creció y en el que se construyeron grandes sueños, para transitar después a lo desconocido, únicamente con vivencias, sensaciones, olores y sabores en la memoria.

Con la intención de explorar desde el cuerpo las impresiones físicas, emocionales y mentales desencadenadas por la crisis de la migración, nace la creación artística Hermana república, obra que surge de un impulso visceral y auténtico encabezado por Catalina del Castillo, profesora de Artes Escénicas de la Pontificia Universidad Javeriana, en colaboración con mujeres artistas de diferentes nacionalidades que han experimentado en formas diversas la migración.

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Se trata de una propuesta escénica basada interdisciplinarmente en técnicas de la danza contemporánea, el clown y la acrobacia circense, que hacen de este espectáculo una coreografía armoniosa entre lo abstracto, lo poético, la metáfora, la música y el movimiento, y que, en esencia, como señala Del Castillo, “no pretende hacer un juicio alrededor de la situación o explicar un fenómeno, sino que a través del arte busca reflejar la vivencia emocional y corporal de lo que ha sido este fenómeno, desde una experiencia íntima y personal, buscando conectarse con la experiencia colectiva”.

En esta obra, el movimiento es el actor principal y el cuerpo es capaz de emular lo vivido. El rostro preocupado, adolorido o alegre, las miradas fijas o conmocionadas, y los músculos que danzan y se mueven con delicadeza dibujan las historias con picardía y humor únicos, sin necesidad de pronunciar palabra. Uno de los logros más importantes de Hermana república es sin duda la capacidad de interpretar con neutralidad, desde la poética, una situación dolorosa. “Lo que hicimos fue jugar con el arquetipo y quitarle peso dramático, quitarle victimización, quitarle dolor”, explica la investigadora.

El instinto del hogar, el apego por lo emocional y lo material, el desprendimiento a la hora de empacar, los obstáculos del viajero, los choques culturales, la soledad, el rechazo y, finalmente, la transformación, el aprendizaje y la riqueza que quedan impresos en el cuerpo, son algunos de los elementos que se van delineando al compás de la música en la obra. “La migración tiene mucho dolor de por medio, pero también tiene unas grandes riquezas de universos que se expanden y de culturas que se enriquecen”, indica Del Castillo.

Hermana república despierta en las creadoras y en el público la sensibilidad de la vida del migrante y apuesta por utilizar el arte como vehículo de sanación para eventos dolorosos: “Nuestra investigación tiene un resultado artístico pero también un resultado terapéutico y humano para las mismas artistas que estamos participando en el proceso”.

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Siempre habrá personas y espacios que lleven al recuerdo del hogar, que despierten el deseo de regresar a las raíces. Y así como las aves retornan cuando el invierno se va y la primavera aparece, posiblemente el migrante que añora su hogar regresará y pisará las mismas calles que un día dejó atrás, pero tendrá olores, sabores y momentos nuevos en su memoria, grabados allí por la experiencia en una nación hermana que, aunque no es la suya, le dio la oportunidad de aprender, conocer, emocionarse, vivir y sanar.

El reto está en responder a la pregunta de cómo convertir una experiencia traumática en una experiencia estética de la manera en la que lo hicieron estas artistas, cómo el arte puede ser un espacio de sanación y de crecimiento humano y espiritual. A partir del aprendizaje en el desarrollo de este proyecto, Catalina del Castillo busca alcanzar el objetivo de empoderar a otras personas a partir de las herramientas metodológicas que las artes escénicas pueden brindar: “Experiencias traumáticas tenemos todos los seres humanos y la migración es una de ellas, pero hay muchas. Por ejemplo, nuestros jóvenes tienen temas que necesitan tratar y cuando uno entra en ese lugar sin las herramientas metodológicas apropiadas, se puede desencadenar una crisis más grande”. Es transformar creativamente las situaciones difíciles en arte para sanar.


Para saber más:

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Hermana república (obra escénica)
INVESTIGADORA PRINCIPAL: Catalina del Castillo
COINVESTIGADORES: Catherine Busk e Isabel Story
Grupo de Investigación y Creación en Artes Escénicas
Departamento de Artes Escénicas, Facultad de Artes
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2018

Arte, creación e investigación, protagonistas de lujo

Arte, creación e investigación, protagonistas de lujo

Los procesos de investigación-creación se toman las páginas de la edición 45 de Pesquisa Javeriana, que en esta ocasión, y con motivo del III Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad que se inaugura mañana a las 5:00 p.m. en el Coliseo del campus universitario, presenta dos proyectos artísticos que abordan problemas como el desarraigo por el conflicto armado y la inmigración desde Venezuela.

Encuentre en nuestras páginas:

  • Informe especial sobre Hermana República, obra que, desde las artes escénicas, aborda el drama de los venezolanos que dejan todo atrás para buscar fortuna en otro país.
  • Reportaje sobre Recetario de sabores lejanos, novela gráfica creada por artistas javerianos que trata los lazos sentimentales y culturales en las comunidades desarraigadas por la violencia.
  • La investigación internacional, con apoyo de investigadores javerianos, que busca una cura par el alzhéimer a partir de la nanotecnología.
  • El estudio sobre la vivienda de interés social que critica la calidad que ofrecen hoy los constructores con la reducción del área habitable.
  • Análisis sobre el proyecto de política pública que impulsa la Javeriana para reforzar la ética al interior del sector científico colombiano.
  • Reportaje sobre el software desarrollado por científicos que simula las condiciones de un desastre natural y así preparar a las poblaciones vulnerables.
  • Perfil de Paula Andrea Lucio, joven investigadora en educación que aplica técnicas de la neurociencia a su trabajo con niños.
  • Con el apoyo de la Oficina de Innovación de la Vicerrectoría de Investigación, ingenieros y médicos crearon un software que permite agilizar la atención a pacientes en las salas de urgencias.
  • Partiendo de los datos de la Encuesta de Salud Mental, investigadores javerianos recorrieron el país para verificar qué tanto tiene que ver la calidad de la vivienda en la depresión o ansiedad sufridas por sus moradores.
  • Humboldtiana neogranadina, la obra de Alberto Gómez, director del Instituto de Genética Humana de la Pontificia Universidad Javeriana, que reconstruye el paso de Alexander von Humboldt a inicios del siglo XIX por los paisajes que hoy conforman el territorio colombiano.
  • Infografía sobre la clasificación de los grupos de investigación javerianos en el ranking de Colciencias.

Los interesados en asistir al Tercer Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad, que se realizará entre el 10 y el 14 de septiembre en el campus universitario de Bogotá, pueden inscribirse en la página del evento.

Si usted desea consultar el contenido de nuestra edición impresa y no es suscriptor de El Espectador, puede acceder a la versión digital de la revista, en formato PDF, por medio de este enlace.

Arte entre la ética y la estética

Arte entre la ética y la estética

¿Qué tipo de fronteras crea el conocimiento producido en el arte? ¿Cómo entender el nuevo conocimiento en proyectos de investigación-creación? ¿Hasta qué punto renunciar al traspaso de fronteras constituye una resistencia a la cultura obsesionada con la innovación? Son algunas preguntas que tienen respuesta en Desmárgenes, la exposición central del III Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad de la Pontificia Universidad Javeriana.

Esta exhibición es la segunda de una serie que inició en el II Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad (2016) con la presentación ‘Artistas al tablero’, la cual contó con más de 17 obras de cinco universidades, entre ellas la de los Andes, la Nacional de Colombia, la Jorge Tadeo Lozano, la del Bosque y la Javeriana.

El concepto de frontera, fronteras éticas, geográficas, conceptuales o estéticas llega al III Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad con Desmárgenes, muestra diseñada por la Asistencia para la Creación Artística de la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana, para reunir en un mismo espacio proyectos de investigación-creación de universidades de todo el país con el fin de que artistas y académicos presenten el proceso reflexivo que resultó de dicho trabajo en las categorías de artes plásticas y visuales.

De acuerdo con Óscar Hernández, asistente para la Creación Artística, estos proyectos “involucran procesos reflexivos porque, para resolver las preguntas de investigación, hay que pasar por un proceso creativo donde la experimentación con el material plástico hace parte del transcurso de la indagación”.

La selección de las obras plásticas y visuales que se presentarán en ‘Desmárgenes’ se dio por una convocatoria liderada por la Vicerrectoría de Investigación javeriana, en la que, según Hernández, “contactamos a los departamentos y las facultades de artes de distintas universidades para que nos contaran cómo han pensado sus proyectos de investigación-creación y los mostraran en el Encuentro”.

En total, se evaluaron 25 postulaciones de ocho universidades por el comité curatorial, en cabeza de María Sol Barón y Ronald Meléndez, profesores de la Facultad de Artes de la Javeriana, y de Óscar Hernández, quien a su vez es doctor en Ciencias Sociales y Humanas de la misma institución.

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Novela gráfica, videoensayo, escultura, fotografía, entre otros, componen la exposición Desmárgenes.

La selección tuvo en cuenta varios criterios: el primero, que el material de trabajo abordara el concepto de frontera ética y estética de la creación, que reflexionara plásticamente alrededor de la noción de margen o límite y, finalmente, que fuera formulado como un proyecto de investigación – creación.

Como resultado de este proceso se seleccionaron 13 obras, algunas de ellas de carácter interdisciplinario, provenientes de las universidades Nacional de Colombia, Jorge Tadeo Lozano, El Bosque,  los Andes,  de Antioquia y Javeriana Bogotá y su seccional Cali.

En ese sentido, el III Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad busca convertirse en “un referente de cómo las universidades colombianas entienden, desde el área plástica, el concepto de investigación-creación. De hecho, ver el producto estético o lo que están produciendo en relación con estas obras en un solo espacio es muy difícil de encontrar”, indica Hernández.

Poder Violeta, por ejemplo, es un proyecto que hace parte de este encuentro; esta iniciativa fue desarrollada por Carlos Torres, profesor asociado del Departamento de Diseño, el Instituto Pensar y colectivos feministas como Polifonía, Observatorio Contra el Abuso Sexual Callejero, Degénero, Mujeres Gordas sin Chaqueta y Rosario sin Bragas, quienes buscan visibilizar y prevenir el acoso sexual sufrido por las mujeres en el transporte público.

La instalación escultórica Traslados de la memoria, de Javier Barbosa de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas; el ensayo audiovisual Abismos, de Mariana Dicker de la Jorge Tadeo Lozano; la novela gráfica La 40, de Manuel Iturralde, Lucas Ospina y el Teatro Abrakadabra, son algunas obras que también harán parte de la exposición.

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Los visitantes pueden contemplar las 13 obras de seis universidades que integran la muestra.

Así, Desmárgenes, inaugurada el 31 de agosto pasado en la galería del edificio Gerardo Arango, S.J. de la Javeriana, contará con una visita comentada con los artistas de la exhibición el jueves 6 de septiembre desde las 5:00 p.m. en la misma galería, y con un conversatorio con los artistas el jueves 13 de septiembre, de 9:00 a.m. a 11:00 a.m., en el quinto piso del mismo edificio.

“En estos espacios los artistas comentarán las reflexiones que giran en torno a sus creaciones, cómo se articulan con los proyectos de investigación, incluso aquellos que son de carácter interdisciplinario como lo es el videojuego feminista Poder violeta”, menciona Hernández.

Instalaciones, esculturas, fotografías, grabados e, incluso, videoensayos o instalaciones multimedia conforman Desmárgenes, exposición que estará disponible del 31 de agosto al 20 de septiembre del 2018 en la Galería del edificio Gerardo Arango, S.J, de la Universidad Javeriana, con entrada gratuita.