Huracán Iota pudo desaparecer ave endémica de Providencia

Huracán Iota pudo desaparecer ave endémica de Providencia

Ráfagas de vientos de hasta 200 kilómetros de velocidad, o más, vivieron los residentes y turistas en Providencia. Los baños y varios recintos fueron su salvación, ¿pero un ave de unos 10 centímetros de largo podría haber resistido los embates del huracán Iota, categoría 5?

El Vireo crassirostris o el Verderón Piquigrueso o el Vireo de Providencia, nombres de esta ave que ya se encontraba en peligro de extinción, vivió el paso del huracán, el cual podría haberla extinguido.

A su ya vulnerable situación debido a ser endémica de una isla tan pequeña como Providencia, ahora vivió la furia de este fenómeno natural. Su extinción o no, se conocerá cuando los investigadores regresen a estudiar la situación de esta ave.

Luis Miguel Renjifo Martínez, vicerrector de Investigación y profesor de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, alerta sobre la posible extinción del ave e invita las autoridades a considerar a evaluar sus poblaciones y a que cuando las condiciones mejoren, se pueda revisar lo que ocurrió con esta y otras especies. Además, insta a contemplar escenarios de ecoturismo que promuevan la protección de la flora y fauna y sirvan como alternativa económica para los isleños.

Si desea saber más sobre esta ave y su situación de riesgo, consulte el Libro Rojo de Aves de Colombia, Tomo II, y la podrá conocer desde la página 329 hasta la 333.

En el siguiente video se presenta con mayor detalle la publicación que alerta sobre los riesgos de extinción de las aves en el país.

La Pontificia Universidad Javeriana y el Instituto Humboldt publicaron el segundo volumen del resultado de una investigación iniciada en el año 2008. En este tomo se documentan las aves en peligro de extinción que habitan las regiones de bosques húmedos del norte y oriente; los ecosistemas abiertos, secos, insulares y acuáticos; las montañas del Darién; y la Sierra Nevada de Santa Marta, en el territorio colombiano. Los modelos, estimaciones de tamaños poblacionales y tasas de cambio fueron desarrollados por los autores principales de la obra y las evaluaciones de riesgo de extinción estuvieron a cargo del primer autor. Esta obra está acompañada de ilustraciones y fotografías originales.

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Águila crestada: un depredador en peligro de extinción

Águila crestada: un depredador en peligro de extinción

Con una canasta amarrada al tronco de su cuerpo, Pilio recorre los cafetales del sur de Antioquia recogiendo uno a uno los granos de café, al tiempo que Isabel, su esposa, alimenta con ‘puchos’ de avena y trigo a sus gallinas. Esta tarea la realizan desde hace más de 40 años, al ritmo de bambucos y pasillos, entre los cerros de Jardín, un pueblo ubicado a 134 kilómetros de Medellín. Para ella, las gallinas son su vocación pues además de ser su compañía se han convertido en fuente de alimento al poner cerca de 300 huevos al año. Sin embargo, el vuelo diario de un ave rapaz sobre su finca se ha convertido en un problema. Se trata del águila crestada, una especie que debido a la deforestación de zonas boscosas busca su alimento en hábitats rurales, y que actualmente está en peligro de extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Tanto para Isabel como para Pilio y muchos campesinos más, esta ave representa una amenaza para la supervivencia de los animales domésticos en sus fincas, razón por la que hay una tendencia a matarlas. Debido a ello, con la intención de promover decisiones basadas en evidencia científica para mejorar las interacciones entre las personas y la naturaleza, Juan Sebastián Restrepo-Cardona, magíster en Conservación y Uso de Biodiversidad de la Pontificia Universidad Javeriana, se ha dedicado a estudiar por más de cuatro años nidos del águila crestada en los departamentos de Antioquia, Boyacá, Cundinamarca y Huila. Su propósito: analizar los factores socio-ecológicos que influyen en el conflicto entre los campesinos y el águila, y al mismo tiempo desarrollar un trabajo educativo en el que las comunidades den un significado a la vida silvestre a partir de ejercicios de ciencia participativa.

“Este es un proyecto muy enriquecedor porque trabajamos de la mano con las comunidades locales. Son los campesinos quienes nos dicen dónde están los nidos de las águilas, ya que esta es una especie de paisajes rurales y son las personas quienes están interactuando con ellas todo el tiempo. Los pobladores participan durante todo el proceso, son la clave para la conservación del águila”, afirma Restrepo-Cardona, biólogo de profesión.

Una parte del proyecto consiste en identificar la ubicación geográfica de los nidos de esta especie para colectar información sobre las presas con las cuales los adultos alimentan a sus polluelos durante los periodos de crianza, para posteriormente cruzar esos datos con los cambios del paisaje del ecosistema de la región. De ahí que, si bien los mamíferos arbóreos como perros de monte, micos, monos y zarigüeyas, entre otros, son fundamentales en su dieta, la reducción del bosque es un factor que lleva a esta águila a depredar aves de corral, especialmente gallinas (Gallus gallus). A esto se suma que por la deforestación la especie ha perdido el 60.6% de su hábitat original en el país. Con este resultado, el egresado javeriano y sus colaboradores hicieron una publicación en la revista Tropical Conservation Science en 2019 con el artículo Deforestation may trigger Black-and-chestnut Eagle predation on domestic fowl.

“La deforestación es una de las causas de la depredación de gallinas por el águila y encontramos evidencia científica que nos ayuda a soportar esto”: Juan Sebastián Restrepo-Cardona.

Por su parte, para identificar la percepción que las comunidades locales tienen sobre este animal, Juan Sebastián Restrepo trabajó con la organización The Peregrine Fund y la asesoría de Luis Miguel Renjifo y María Ángela Echeverry, de la Universidad Javeriana, en la implementación de 267 encuestas a personas mayores de 14 años en cuatro municipios elegidos para el estudio. Con este ejercicio, este egresado de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales encontró que en su mayoría la percepción de los campesinos hacia el águila era negativa por factores socio-demográficos como el manejo dado a las gallinas en las fincas y el género, debido a que una mujer rural como Isabel, en este caso, es quien vive de primera mano la experiencia de pérdida de sus aves domésticas por cuenta del águila crestada.

Estimativos indican que la población colombiana de águila crestada oscila entre 160 y 360 parejas.
Estimativos indican que la población colombiana de águila crestada oscila entre 160 y 360 parejas. Foto: Felipe Quintero

 

El conflicto entre los campesinos y el águila crestada

De acuerdo con los datos presentados en el Libro rojo de aves de Colombia, se estima que en la actualidad existen menos de 1.000 águilas crestadas en el mundo, distribuidas en la cordillera de los Andes y la Sierra Nevada de Santa Marta. Los interesantes resultados presentados en la primera etapa de su tesis de maestría llevaron a Restrepo-Cardona a preguntarse si la persecución por depredación de gallinas era una amenaza importante para Spizaetus isidori en el país.

Para validar esta pregunta, el investigador recurrió a archivo histórico, ejemplares de especies conservados en colecciones biológicas de varias universidades y centros de investigación del país, conocedores de la especie, bases de datos de corporaciones autónomas regionales y literatura profunda sobre el tema. El resultado fue revelador ya que, entre 1943 y 2019, los registros presentaron 81 casos de águilas que murieron o fueron capturadas: 47 ejemplares que recibieron disparos, 16 fueron capturadas (3 para ser traficadas) y dos se electrocutaron con líneas eléctricas de alta tensión.

Con esta información, Restrepo-Cardona y sus colaboradores concluyeron que la persecución hacia el águila ocurre como una prevención o represalia ante la depredación de gallinas, siendo la principal causa de mortalidad para la especie en Colombia, en donde ha perdido el 60.6% de su hábitat original y enfrenta otras amenazas como la electrocución y el tráfico ilegal. Con base en estos resultados, la revista PLOS ONE publicó en enero de 2020 el artículo Human-raptor conflict in rural settlements of Colombia, en el que está consignado el estudio.

 

De las 63 águilas que recibieron disparos o fueron capturadas, en el 60% la excusa fue la depredación de gallinas. Además, el 53% de los eventos ocurrieron entre 2000 y 2019.

 

 

Entre 2014 y 2019, al menos 23 águilas fueron cazadas o capturadas ilegalmente en Colombia.
Entre 2014 y 2019, al menos 23 águilas fueron cazadas o capturadas ilegalmente en Colombia. Foto: Felipe Quintero

 

Una responsabilidad de carácter social

A pesar de que los resultados de esta investigación son desalentadores en materia de supervivencia del águila crestada, existen oportunidades para lograr la conservación de esta especie. Por eso, surge un llamado urgente a tomar acciones para mitigar y prevenir el conflicto humano-águila en territorios reproductivos de esta ave a partir las siguientes recomendaciones:

  1. Mantener o incrementar los bosques.
  2. Aumentar las poblaciones de mamíferos arbóreos que ejercen el rol de presas.
  3. Reducir la exposición de aves domésticas con el uso de corrales adecuados.
  4. Otorgar compensaciones económicas a los campesinos al sufrir la pérdida de gallinas por ataques del águila, como en el posible caso de Pilio e Isabel.
  5. Desarrollar programas educativos e investigaciones socio-ecológicas.
  6. Implementar un trabajo pedagógico con comunidades locales.

 

“La planeación efectiva para la conservación del águila debe ir más allá del sistema de áreas protegidas e integrar enfoques socio-ecológicos en prácticas de conservación en paisajes dominados por humanos”, añade Restrepo-Cardona, quien actualmente participa en un proyecto de colaboración internacional para la conservación del águila crestada en Suramérica.

 

El trabajo en paisajes rurales es fundamental para la conservación del águila crestada en Colombia.
El trabajo en paisajes rurales es fundamental para la conservación del águila crestada en Colombia. Foto: Juan Carlos Noreña
Las aves que Colombia perdió de vista

Las aves que Colombia perdió de vista

El Libro rojo de aves de Colombia trae noticias desalentadoras porque habla de aquellas especies que están en riesgo de extinción. Lo positivo es que advierte sobre el tipo de amenazas que vive cada una de las identificadas y hace propuestas para frenar su desaparición.

El volumen II analizó en detalle 114 especies, de las cuales 82 se encuentran bajo amenaza de desaparición y una se registra como “extinta” (ver recuadro). Pesquisa Javeriana presenta una galería de algunas de ellas con un alto grado de amenaza.


Podiceps andinus

Rojo 1
Ilustración: Robin H. Schiele.

La última vez que se vio a este zambullidor cira (Podiceps andinus), especie endémica colombiana, fue en 1977 en el Lago de Tota. Frecuentaba las lagunas de la sabana cundiboyacense, pero parece que la erosión, la contaminación, el drenaje y el deterioro en la calidad de las aguas la fue acabando. También se le atribuye su desaparición al cambio de vegetación en los hábitats que frecuentaba. Es la única que reportan los investigadores que está completamente extinta.


Thryophilus sernai – Scytalopus perijanus

Cucarachero paisa (izqu.) y tapaculo de Perijá.
Cucarachero paisa (izq) y Tapaculo de Perijá. Fotografías: Daniel Uribe y Juan Pablo López O.

No acababan de encontrar al tapaculo de Perijá (Scytalopus perijanus) y al cucarachero paisa (Thryophilus sernai) −dos especies nuevas para la ciencia−, cuando los investigadores descubrieron que ya están amenazadas. El primero habita en los bosques de niebla y páramos bien conservados y su desaparición responde, principalmente, a la pérdida y fragmentación de estos ecosistemas del Caribe colombiano por la extracción de madera y actividades agrícolas y ganaderas. Al cucarachero paisa le gusta volar a ambos lados del río Cauca, en el bosque seco tropical. Su canto lo delata pero ya no se oye con frecuencia, pues su población disminuye con rapidez.


Heliangelus Zusii

Rojo 3
Ilustración: Robin H. Schiele.

Es posible que este colibrí, también llamado heliangelus (Heliangelus zusii), de Bogotá, esté ya extinto. Solo se conoce un espécimen colectado en 1909, pero los investigadores intuyen que aún existen poblaciones en algún enclave seco de la cordillera Oriental o del Macizo colombiano. Poco se sabe de él.


Eriocnemis godini

Rojo 4
Ilustración: Robin H. Schiele.

Como el heliangelus, este colibrí llamado zamarrito gorjiturquesa (Eriocnemis godini) está en peligro crítico, casi extinto. Se le conoce por tres especímenes disecados en el Museo Americano de Historia Natural y otro en el Museo Británico de Historia Natural, aparentemente provenientes de los departamentos de Nariño y Cauca.


Netta erythrophthalm

Rojo 5
Ilustración: Robin H. Schiele.

Si bien el pato negro (Netta erythrophthalm) se encontraba fácilmente en Colombia y en gran parte de Suramérica, durante décadas desapareció en el país hasta que, en 2012, un grupo de funcionarios del Santuario de Fauna y Flora de la Ciénaga Grande de Santa Marta reportó cuatro individuos surcando sus cielos. La cacería y el deterioro de humedales puede ser la causa de que esta especie se encuentre amenazada.


Crax Alberti

Rojo 6
Fotografía: Daniel Uribe.

A este paujil o pavón colombiano también se le llama paujil de pico azul (Crax Alberti). Es endémico de Colombia y se encuentra, cuando se le avista, en cuencas medias y bajas de los ríos Cauca y Magdalena, generalmente por debajo de los 800 metros sobre el nivel del mar. La mayoría de los registros corresponden a machos que emiten pujidos de cortejo y, por otro lado, a hembras solitarias. Hoy en día habita en tres reservas regionales: el cañón del río Alicante y Bajo Cauca Nechí, ambas en Antioquia, y en la Reserva El Paujil, entre Boyacá y Santander.


Vultur gryphus

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Fotografía: Rodrigo Gaviria Obregón.

No podía faltar −desafortunadamente− el majestuoso cóndor de los Andes (Vultur gryphus), en peligro crítico de extinción y, dice el libro, que, de continuar la situación, pronto desaparecerá. Siendo el ave emblemática del escudo de Colombia, la población silvestre actual no alcanza los cien individuos y los reintroducidos son menos de 50. El deterioro y transformación de los hábitats por acción humana son sus principales amenazas, además de la cacería, por considerarse −equivocadamente− como un peligro para el ganado.

Números que deben preocupar

‘El libro rojo de aves de Colombia’ analiza el turbio panorama de la fauna en el país, encontrando:
1 especie extinta
2 especies en peligro crítico, probablemente extintas
9 especies en peligro crítico
30 especies en peligro
31 especies vulnerables
10 especies casi amenazadas
7 especies con datos insuficientes

De ellas, 29 son endémicas.


Leptotila jamaicensis
  Icterus leucopteryx

Tortolita caribeña (izq.) y turpial jamaiquino. Fotografías: Mikko Pyhälä y Daniel Uribe.
Tortolita caribeña (izq.) y turpial jamaiquino. Fotografías: Mikko Pyhälä y Daniel Uribe.

Estas dos especies −la tortolita o paloma caribeña (Leptotila jamaicensis) y el turpial jamaiquino o caribeño (Icterus leucopteryx)− se encuentran solamente en la isla de San Andrés. Su distribución es cada vez más reducida por la pérdida de hábitat y la vulnerabilidad a los huracanes. El macho y la hembra del turpial caribeño construyen nidos colgantes en forma de bolsa, que van tejiendo pacientemente con materiales flexibles como fibras de hojas de palmas y pelo de caballo.


Cistothorus apolinari
 – Pseudocolopteryx acutipeonis

Cucarachero de apolinar (izq.) y doradito oliváceo.
Cucarachero de apolinar (izq.) y doradito oliváceo. Fotografías: José Oswaldo Cortés Herrera y Daniel Uribe.

En los humedales y lagunas de la cordillera Oriental, especialmente en el altiplano cundiboyacense, se ven aún algunos individuos de este cucarachero de pantano o cucarachero de apolinar (Cistothorus apolinari). Pero la contaminación de los humedales y posiblemente la acción del cambio climático global parecen estar afectando las poblaciones. Los autores del Libro rojo de aves de Colombia llaman la atención sobre el control poblacional de ratas, gatos y perros para evitar su extinción. El doradito oliváceo (Pseudocolopteryx acutipeonis), por su parte, vive una situación similar a la del cucarachero: los registros son escasos en los humedales de la Sabana de Bogotá. Se desplaza mediante vuelos cortos entre los juncos de los humedales.


En los dos volúmenes del Libro rojo de aves de Colombia se encuentran la totalidad de las especies de aves residentes en el país de forma permanente o estacional; en el volumen II, los autores recomiendan encarecidamente proteger las montañas del Darién que albergan, junto con la Sierra Nevada de Santa Marta, la mayor concentración de especies amenazadas.

 

Medalla ambiental

La Fundación Alejandro Ángel Escobar otorgó el Premio Nacional Alejandro Ángel Escobar en la categoría “Medio ambiente y desarrollo sostenible”, a los investigadores que lideraron la publicación del Libro rojo de aves de Colombia.

En su fallo, la Fundación resaltó que este trabajo de más de 10 años de investigación, publicado en dos volúmenes, sirve “como soporte para definir prioridades de conservación, declaración de áreas protegidas, formular políticas, planes de manejo, asignar recursos y concientizar a la sociedad sobre la vulnerabilidad de la naturaleza”.

Coordinada por Luis Miguel Renjifo, vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, la investigación contó con los valiosos aportes de Ángela María Amaya, Juan David Amaya, Jaime Burbano (investigadores asociados a la Javeriana), Gustavo Kattan (científico de la Javeriana, sede Cali), María Fernanda Gómez (de ONU Medio Ambiente) y Jorge Iván Velásquez (del Instituto Humboldt).

El reconocimiento se entregará a los ganadores el 4 de octubre de 2017.

 

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Para leer más sobre este tema:

Novedades editoriales

Novedades editoriales

Pasados y presentes de la violencia en Colombia. Estudio sobre las comisiones de investigación (1958-2011)

Jaramillo Marín, Jefferson. Pasados y presentes de la violencia en Colombia. Estudio sobre las comisiones de investigación (1958-2011). Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2014. 280 páginas.


Tres momentos claves de la historia moderna y contemporánea colombiana son retratados en este libro, versión de la tesis doctoral del sociólogo Jefferson Jaramillo Marín: el de la Comisión Investigadora de las Causas de la Violencia, en los comienzos del Frente Nacional; el de la comisión de la era preconstituyente, conocida como “comisión de los violentólogos”; y, por último, el más reciente, emprendido por el Grupo de Memoria Histórica. Pero no se trata de un trabajo de recopilación histórica o documental (aunque el lector encontrará una muy buena síntesis de antecedentes y hechos); más bien, y al mejor estilo de la sociología francesa, se trata de un trabajo juicioso y comprensivo de un fenómeno singular.

La investigación buscó entender cómo tales grupos han sido capaces de “procesar y gestionar oficialmente las secuelas de la violencia” (p. 23) y de qué manera han contribuido “a la selección dominante sobre el pasado y el presente de la violencia”. Eso de por sí hace apasionante la lectura. Pero hay más: el autor resalta algo que estaba implícito en la mirada de
los observadores, es decir, de los miembros de las comisiones: el papel de los expertos, de
los que se resalta su talante académico: se trataba de personas como Orlando Fals Borda, Eduardo Pizarro o Gonzalo Sánchez, por solo citar tres nombres, uno por cada comisión. Sin embargo, el autor los ubica en una esfera más limitada y los llama “intelectuales para la democracia” (p. 126).

Lo más interesante del trabajo es el diagnóstico de las comisiones como “dispositivos rituales y espacios de sentido”. Primero, se les confiere el valor de treguas definitivas contra el olvido, ese permanente mal colombiano.

Muchos de los asuntos no se explicitaron o se olvidaron intencionalmente, y varias de las recomendaciones de las comisiones no fueron acatadas por los gobiernos siguientes (el caso de los violentólogos es muy singular). Aun así, el ejercicio de comprensión de estos tres momentos fue, sin dudas, apasionante. Como este libro.

Libro rojo de aves de Colombia

Renjifo, Luis Miguel; Gómez, María Fernanda; Velázquez-Tibatá, Jorge; Amaya-Villarreal, Ángela María; Kattan, Gustavo H; Amaya-Espinel, Juan David y Burbano-Girón, Jaime.Libro rojo de aves de Colombia. Vol. I: Bosques húmedos de los Andes y la costa pacífica. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2014. 466 páginas.


Después de más de once años de publicar la primera versión del Libro rojo de aves de Colombia, un grupo de más de 133 colaboradores y 7 editores presenta el primer volumen del Libro rojo de aves de Colombia. Bosques húmedos de los Andes y la costa pacífica, en el que se da a conocer la “lista roja” de especies de aves consideradas bajo algún tipo de amenaza de extinción, en estas regiones del país.

A partir de dicha lista llevan a cabo un análisis detallado y riguroso de las razones por las cuales estas especies se encuentran en peligro y proporcionan elementos para poder evitar la desaparición gradual de las especies catalogadas en el libro. Así, la iniciativa se inscribe no solo como una denuncia, sino también como una puesta en común con miras a proteger la supervivencia de las aves de nuestro país.

El desarrollo: aporte y límite a la solución del conflicto armado en Colombia

Germán, S. J. y Escorcia, Melina, editores. El desarrollo: aporte y límite a la solución del conflicto armado en Colombia. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2013. 182 páginas.

En este libro el grupo de investigación Cosmópolis analiza las nociones de desarrollo más relevantes para América Latina y las contextualiza, en el caso colombiano, con el Informe de desarrollo humano para Colombia 2003 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Para ello, trabaja de la mano de la teoría sobre el desarrollo del teólogo canadiense Bernard Lonergan. El libro asume una posición crítica al identificar las posibilidades y límites que la noción de desarrollo como satisfacción de necesidades puede provocar en la resolución del conflicto armado en Colombia. Todo esto atravesado por la pregunta por la religión como mediadora en los temas de violencia y desarrollo social en el país.

 

Psicopatología básica

Hernández Bayona, Guillermo. Psicopatología básica. 5.ª edición corregida y aumentada. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2013. 457 páginas.

A través de una caracterización metódica, fiel a la línea de la psiquiatría descriptiva que ha guiado a profesionales de la salud por más de cien años, Guillermo Hernández explica el método semiológico para detectar los signos y síntomas de un trastorno mental y hace de su descripción un arte. Los relatos de los pacientes, los detalles psicopatológicos y clínicos, además de ejemplos provenientes de situaciones y personajes de la historia de la literatura (como Hamlet) ayudan a presentar en forma didáctica los conocimientos de esta ciencia del funcionamiento psicológico, en los aspectos patológicos de la conducta del ser humano.

Esta obra, que ya llega a su quinta edición, y que en esta ocasión se presenta cuidadosamente revisada, replanteada, corregida y aumentada, contiene cinco secciones que buscan hacer un aporte a la comprensión (a la luz del conocimiento actual) de conceptos psicopatológicos que intentan reiterar que el psiquismo humano, producto de una sofisticada evolución, funciona de manera unitaria, global, profunda y compleja.

Pretende, pues, integrar en forma comprensiva la base biológica que sustenta cada función psicológica con el correspondiente funcionamiento en la vida cotidiana. Además, busca mostrar que esta síntesis se traduce en el funcionamiento global de la personalidad en el escenario privilegiado y en el observatorio singular de lo cotidiano. La premisa a partir de la cual se construye lo psicopatológico es sencilla: la perturbación de una función psicológica será tanto más grave si logra alterar el funcionamiento global del psiquismo, y si dicha alteración logra a su vez modificar el funcionamiento de la personalidad en la vida cotidiana y perturbar, en última instancia, el proceso global de adaptación del individuo.

De esta manera, espera que el lector tenga un acercamiento a una forma particular del conocimiento de la mente enferma, en el contexto de un área de estudio que hasta hace poco estaba, en su mayor parte, inexplorada.

Hernández Bayona, Guillermo. Psicopatología básica. 5.ª edición corregida y aumentada. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana,  2013. 457 páginas.
 

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