El plantón por la ciencia se vivió en todo el país

El plantón por la ciencia se vivió en todo el país

Más de 22.000 firmas alcanzaron a recolectar los científicos organizadores del plantón que se vivió hoy en las principales ciudades del país, entre las que se encuentran no solamente las de los científicos colombianos sino de la comunidad internacional y ciudadanos solidarios.

Firmaron en rechazo al recorte presupuestal propuesto por el Gobierno nacional para 2018 –más del 40%–, pero también por la falta de políticas de Estado en el tema de ciencia, tecnología e innovación, porque no hay continuidad en el apoyo a programas y proyectos de investigación, porque no se piensa en el mediano y largo plazos, entre otras razones.

“Si hay inversión sostenida y compromisos constantes, finalmente la ciencia da sus frutos”, dijo Patricia del Portillo, directora ejecutiva del centro de investigación Corpogen, a Pesquisa Javeriana. “Lo que no puede pasar es que en este país, en un año, le dan a uno un poco de recursos y al siguiente, se los quitan”.

En el plantón que tuvo lugar en Bogotá el jueves 24 de agosto en la Plaza de Bolívar, asistieron alrededor de 200 personas, entre ellas varios científicos y académicos de centros de investigación y universidades.

De la Pontificia Universidad Javeriana, María del Pilar Márquez, bióloga, docente e investigadora, expresó que el plantón es “un reconocimiento a que la ciencia es el motor del desarrollo sostenible”, y lamentó no solamente el recorte al presupuesto sino la falta de una política “seria y clara” para ciencia y tecnología. “Año tras año, gobierno tras gobierno, las políticas cambian y si esto no está claro en el país, no tendremos un norte en ciencia y tecnología”.

Por su parte, su colega Sandra Baena aseguró que este recorte no perjudica solo al sector científico sino a la “docencia de calidad y a la educación, y eso es negarle oportunidades al país, al desarrollo, a todas estos jóvenes que están esperando proyectarse como profesionales en el campo de la ciencia”.

Entre las consignas de los estudiantes, futuros científicos del país, se escuchaba: “¡Para qué, para qué más doctorados; para qué, para qué si no hay trabajo!”.

Baena propuso revisar la asignación presupuestal para la ciencia en 2018, pero ante todo llamó la atención sobre los esfuerzos que el país ha realizado como el apoyo a los centros de excelencia, al fortalecimiento de los grupos de investigación, la formación de estudiantes de doctorados, objetivos en los que se ha invertido en años anteriores pero el impulso se ha ido desvaneciendo.

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En la entrega de las cajas con las 22 mil firmas frente al Congreso de la República, Enrique Forero, presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Accefyn), dejó un contundente mensaje: “Que la ciencia se convierta realmente en una prioridad para los gobiernos colombianos”.

Y en la carta abierta al Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, firmada por decenas de científicos, se lee: “Colombia enfrenta grandes retos ambientales, como los relacionados con el cambio climático y la deforestación, además del proceso de desindustrialización y la necesaria modernización del atrasado sector rural. Todo esto exige que el país genere su propio conocimiento en universidades y centros de investigación, lo cual solo puede lograrse con el apoyo a una educación que reivindique el valor de la ciencia, el fortalecimiento de la formación de investigadores y el decidido financiamiento a proyectos de investigación y desarrollo tecnológico de valor estratégico”.

El plantón tuvo lugar simultáneamente en Cali, Medellín, Bucaramanga, Tunja, Manizales y Armenia, entre otras ciudades. La comunidad científica presente en el Valle del Cauca propuso crear un comité en cada ciudad para organizar la agenda a seguir, para así articular el movimiento y no permitir que se termine con esta movilización.

De plantón se va la ciencia

De plantón se va la ciencia

“Cultura, educación y ciencia están al final de la lista desde hace muchos años”, aseguró Enrique Forero, presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, durante una rueda de prensa en respuesta al recorte anunciado por el Gobierno de 40% al presupuesto del sector de ciencia, tecnología e innovación para 2018. Por esa razón, la comunidad científica y académica está convocando a un plantón que se llevará a cabo mañana jueves, 24 de agosto de 2017, en diferentes ciudades del país.

Citó cifras contundentes: mientras un país vecino como Brasil invierte al año 473 dólares por habitante en ciencia, Colombia no alcanza a invertir siquiera dos dólares. “Es una vergüenza”, dijo, y agregó que mientras Brasil tiene 800 investigadores por millón de habitantes, en Colombia solo hay 180.

Por su parte, Eduardo Posada, presidente de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, aseguró que “para llevar a cabo un proceso de paz exitoso y para salir de la crisis económica, hay que invertir en investigación y desarrollo”.

El plantón de los científicos tendrá lugar en Bogotá, Medellín, Cali, Armenia, Manizales, Bucaramanga y Tunja. Pesquisa Javeriana se enteró de que otras ciudades se están uniendo a dicha movilización.

Finalmente, Forero dijo que, como “con este Gobierno no tenemos futuro por la falta de comprensión absoluta de la importancia de la ciencia y la tecnología”, la Academia está invitando a los precandidatos presidenciales a su sede –ya lo ha hecho con tres de ellos– para que incluyan este tema en sus planes de desarrollo y lideren una política de ciencia, tecnología e innovación de largo plazo.

Aquí puede encontrar las ciudades y las horas de convocatoria de este plantón por la ciencia:Plantón

La Javeriana, pionera en innovación universitaria

La Javeriana, pionera en innovación universitaria

Este diálogo se ubica, de un lado, en la reciente Política de Ciencia, Tecnología e Innovación impulsada por Colciencias y en la focalización presupuestal que hizo el gobierno nacional para impulsar aquella investigación que genera soluciones aplicadas, principalmente, la que impacta el sector productivo. Del otro lado, se enmarca en la construcción colectiva de la Planeación Universitaria 2016-2021, un escenario invaluable de conversación en torno al emprendimiento y la transferencia de conocimiento para encontrar consensos frente a lo que concebimos como innovación y, luego, explorar cómo apropiarla en nuestro ADN javeriano.

No es una discusión menor, pues tradicionalmente la PUJ ha buscado estar a la vanguardia tanto en la producción de nuevo conocimiento como en el impacto que genera este en la formación y el servicio. Contamos con diez años en la promoción e institucionalización de la transferencia de la oferta científico-técnica al sector productivo y la sociedad. Un paso significativo fue la constitución de la Vicerrectoría de Investigación, con su Dirección de Innovación y, luego, en 2014, la creación de políticas y directrices que sirvieron como pilares para fomentar y orientar la cultura hacia la innovación y el emprendimiento en la comunidad javeriana.

Estas acciones y la experiencia acumulada han permitido que nuestra universidad sea pionera en el país en procesos de transferencia de conocimiento gracias a la construcción de un propio modelo de gestión de la innovación que denominamos ‘De la academia al mercado’. Otros esfuerzos que aportan a este reconocimiento han sido la plataforma Vector, un espacio para encontrar colaborativamente la solución de necesidades del mercado y la sociedad; y la consolidación de un servicio de inteligencia competitiva, que cuenta con más de 200 estudios sobre el estado del arte de los temas de investigación y su aplicabilidad. Otra iniciativa en marcha es la estructuración de un fondo de capital semilla para apoyar experiencias emprendedoras provenientes de la actividad investigativa, de creación y de gestión de la Universidad.

El liderazgo javeriano se debe también a las 18 patentes concedidas y las 36 que están en solicitud. Sin embargo, conscientes de que el proceso de innovación no termina con el patentamiento, en la Javeriana hay tres tecnologías licenciadas y una cartera de iniciativas empresariales tipo spin-off en camino a convertirse en empresas.

Estos esfuerzos y logros no son individuales. La suma de diferentes factores, como el convencimiento del cuerpo directivo para esta apuesta, el recurso humano altamente calificado y la oferta de capacidades científicas y tecnológicas con las que contamos en las diferentes unidades académicas; todo ello ha permitido ejercer un rol destacado a nivel nacional como agente de cambio mediante la generación de conocimiento que pueda ser apropiado por la sociedad.

Así pues, mi invitación es a que entendamos la innovación con una perspectiva amplia. Según los expertos en este tema, antes se concebía a la academia para investigar y formar. Ahora, se investiga, forma y transfiere conocimiento, es decir, una mirada sintonizada a los intereses de la sociedad y de quiénes aprovecharían el conocimiento producido al interior de la Javeriana. Sin duda, estamos en un ambiente ideal para llegar a acuerdos, reconocer las experiencias exitosas y aprender de aquellas que pueden mejorarse con el fin de cumplir la meta de ser en 2021 una universidad consumida en prácticas y procesos recursivos, creativos e innovadores. Un escenario, además, indispensable para contribuir al fortalecimiento del ecosistema nacional de la innovación.


Luis Miguel Renjifo Martínez
Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

 

Competitividad y ciencia: extraños socios en un programa de gobierno

Competitividad y ciencia: extraños socios en un programa de gobierno

Con la expedición de la Ley del Plan de Desarrollo 2014-2018, el gobierno Santos creó, entre otras figuras, el Sistema Nacional de Competitividad, Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCCTI), el cual fusiona los sistemas de Competitividad e Innovación (CI) y el de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI). Si mis lectores están confundidos con tantas palabras de moda encadenadas y repetidas, tienen fundamento para ello. ¿Qué hacen esos extraños socios —la ciencia y la competitividad— ahora juntos?

El Sistema de Ciencia y Tecnología se organizó en 1991 con Colciencias como la entidad rectora, y en 1995 se creó el Sistema Nacional de Innovación. El sistema de Competitividad, por su parte, fue creado en 2006, y se estableció al Consejo Privado de Competitividad como su ente rector; en su andar se le añadió la innovación. La cantidad de funciones que quedaron interpeladas en dichos sistemas no estuvo sustentada en una inversión de recursos del mismo nivel. Con menos del 0,5% del PIB invertido en ACTI y el 0,2% en I&D, Colombia es uno de los países con peores niveles de inversión en Latinoamérica y en el mundo.

El Gobierno nacional, en cabeza del DNP y de Colciencias, circuló a finales del año pasado el borrador de Conpes de Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, el cual explica la manera como se pondrá en marcha el SNCCTI.

Sobre la base de un diagnóstico de todo lo que anda mal con la ciencia, la tecnología, la innovación y la competitividad, la nueva Política se propone fusionarlos, alinearlos y retroalimentarse. Según este diagnóstico, la crisis en la ciencia se percibe en el bajo número de artículos por investigador, el escaso impacto de sus publicaciones y la baja proyección internacional, el reducido número absoluto y la proporción de investigadores y de doctores por habitantes y la falta de direccionamiento estratégico en las áreas de investigación. La tecnología está rezagada por el bajo desarrollo de productos de alta tecnología y la baja inversión de las empresas en actividades de I+D. La innovación no se siente: es reducido el porcentaje de empresas que introducen mejoras tecnológicas, y resulta baja su capacidad gerencial y escasa su actividad en emprendimientos que generen valor agregado. En cuanto a la competitividad, no hay un incremento de los niveles de productividad por trabajador y el crecimiento de esta se circunscribe a unos pocos sectores de la producción.

Adicionalmente, la caracterización del sistema de educación superior donde se forman los profesionales y los investigadores es igualmente desalentadora, ya que tiene baja capacidad para transferir su conocimiento al sistema productivo, su cobertura aún es incipiente y los logros en pruebas estandarizadas dejan mucho que desear.

Por el lado de la estructura organizacional, no solamente hay una desarticulación evidente, sino que las entidades regionales que se crearon en diferentes momentos multiplican los esfuerzos y minimizan el impacto. El actor más alejado de los dos sistemas sigue siendo la empresa privada que en el plan propuesto, debe aportar la mitad de la inversión faltante en CTI.

Las universidades están presentes como protagonistas de tres de los cuatro objetivos estratégicos propuestos del SNCCTI y de la Política: formación de capital humano; investigación y desarrollo; transferencia de conocimiento y tecnología; innovación y emprendimiento. Sin embargo, en ellas se ubica el 90 % de los investigadores del país y son, por lo tanto, clave para que el plan tenga éxito. Su papel está minimizado y se desconoce su naturaleza. Los investigadores en las universidades no están contratados solamente para hacer investigación; tienen que cumplir compromisos de docencia, editoriales, de gestión y de extensión, en una proporción más alta que sus pares de otros países, debido a que se encuentran en universidades de docencia y no de investigación.

Hay una desproporción inmensa entre tres elementos que entran en tensión: a) las funciones misionales de las universidades, b) los recursos reales con los que cuentan para hacer investigación y desarrollo, y c) las demandas que la Política les hace. La tensión se hace evidente cuando dichas demandas se convierten en los instrumentos por los cuales se evalúa su desempeño, lo cual sobredimensiona un aspecto que en el día a día de estas instituciones es secundario o excepcional (los proyectos de I+D, por ejemplo), y se subvaloran las actividades que son prioritarias para las universidades (docencia de calidad, extensión, investigación básica, etc.).

El Conpes parte de una mirada idealista de las interacciones entre Estado, empresas y universidades. Se centra excesivamente en la investigación aplicada, el desarrollo tecnológico y la transferencia de tecnologías a empresas. Con ello, ejerce una violencia sobre las funciones de las universidades y desestimula las posibles contribuciones al desarrollo del país que no pasan por el desarrollo tecnológico. Si la ciencia en Colombia no ha recibido la atención del Estado que la Misión de Sabios reclamaba en 1994, y en el camino se le han pegado los temas de desarrollo tecnológico e innovación, ahora esta misión de contribuir a la competitividad hace que cambie su función de producción de conocimiento a producción de bienes y servicios.

Consuelo Uribe Mallarino
Vicerrectora de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

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