Editorial: de la curiosidad a la solución de problemas concretos

Editorial: de la curiosidad a la solución de problemas concretos

La investigación no tiene como requisito exclusivo atender problemáticas inmediatas de la sociedad. La generación de nuevo conocimiento orientada por la curiosidad es tan necesaria como la investigación aplicada. Sobre todo, porque del primer tipo de indagación pueden surgir preguntas aparentemente lejanas de la cotidianidad, pero que podrían ser visionarias y dar respuestas a coyunturas, salvar vidas, transformar procesos sociales y optimizar modelos de negocios o simplemente enriquecer la vida humana a través del conocimiento. Y si no, ¿cómo se explica que, tras desatarse la pandemia, en menos de un año contáramos con vacunas para enfrentar la covid-19? Es muy claro: gracias a la histórica pesquisa sobre la evolución genética de virus que tienen como huéspedes diferentes especies de murciélagos y otros tipos de investigaciones, orientadas por la curiosidad, hoy se pueden desarrollar vacunas así de rápido.

Esas experiencias que buscan resolver un problema concreto a partir del conocimiento se conocen como ‘innovación’ y cuentan con caminos y métodos para transferirse desde la academia a la sociedad, al Estado o al sector empresarial. No son procesos sencillos ni de corto plazo. Se requiere, además de investigadores comprometidos y resilientes, de un entorno que los soporte, los acompañe y les facilite el extenso recorrido para llevar sus resultados de investigación a una solución puntual.

La comunidad javeriana sí que sabe de eso. Con más de quince años de trabajo promoviendo una cultura de innovación y emprendimiento, la Pontificia Universidad Javeriana se ha consolidado institucionalmente para que esas oportunidades lleguen al mercado y a las comunidades. No es gratuito que sea la primera universidad de Bogotá́ cuya Dirección de Innovación recibiera por parte del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación el reconocimiento como una Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI).

Esta certificación destaca la excelencia del fomento y la gestión en innovación de la universidad. Así mismo, le permite 1) acceder a beneficios tributarios por inversiones en estos campos, 2) participar en convocatorias y programas del Gobierno nacional en la búsqueda de recursos y 3) contribuir en el diseño de instrumentos y políticas publicas. Con este reconocimiento se destacan su trayectoria y los resultados tangibles que dan cuenta de sus aprendizajes.

Entre sus logros resaltamos las dos Spin-off creadas por profesores javerianos; el primer acuerdo interinstitucional de licencia de una patente suscrito con la Universidad de St. Louis de Estados Unidos, los licenciamientos con el Hospital Universitario San Ignacio (HUSI) de métodos diagnósticos y los dos centros de excelencia que lideran profesores de la Facultad de Ingeniería en Internet de las Cosas (IoT) y en big data con CAOBA, entre otros.

También, la transferencia a la Gobernación de Cundinamarca el dispositivo portátil basado en espectroscopía de absorción UV/VIS para identificar licor addulterado, con base en una tecnología que es el resultado de más de veinte años de trabajo de profesores de la Facultad de Ciencias. Una solución que tuvo sus orígenes en estudios de física básica, es decir, de preguntas orientadas por la curiosidad.

Sin embargo, no solo se busca impactar a la sociedad desde los desarrollos tecnológicos. La innovación social es otro camino trazado y muy arraigado en el espíritu javeriano. Este año, iniciamos la implementación de dos proyectos financiados por el Sistema General de Regalías que buscan mejorar las condiciones de vida de las comunidades.

El primero pretende optimizar la oferta de atención virtual y multimedial en salud mental de los niños, niñas y jóvenes de Bogotá, con profesores de la Facultad de Medicina en alianza con el HUSI. El segundo plantea desarrollar un software que permita la promoción de una cultura del cuidado en zonas vulnerables de Barranquilla, con la participación de investigadores de la Facultad de Filosofía en colaboración con la Secretaría de Educación del Atlántico y Purdue University.

Así, nos sintonizamos con las palabras del Dr. José Luis Larrea, presidente del Consejo Asesor de Deusto Social Lab, de la Universidad de Deusto (España), quien, durante la entrega del Premio Bienal Javeriano a la Innovación, en el XVI Congreso La investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, destacó que “la innovación [en la Javeriana]nos sorprende con perfiles muy variados”. Por ello, su valor reside en reconocer que son diferentes sus metodologías y apuestas.

En esa versión de nuestro congreso de investigación se otorgó por primera vez el Premio Bienal Javeriano a la Innovación, para destacar la trayectoria en este campo de su comunidad académica: este reconocimiento fue entregado a Susana Fiorentino (Sede Bogotá), por el desarrollo de su tecnología DreemBio, fitomedicamentos contra el cáncer y enfermedades con componente inflamatorio, y a Luis Fernando Aguado Quintero (Seccional Cali), por su programa de investigación sobre Medición del Bienestar en la Niñez.

Nuestra estrategia para aportar a la construcción de país es continuar con la innovación, teniendo a la generación de nuevo conocimiento javeriano como instrumento. Así, nos sumamos a la apuesta de impulsar un ecosistema regional y nacional de innovación y emprendimiento, no solo desde los desarrollos tecnológicos, sino como un mecanismo para transformar las cotidianidades de las comunidades. Así, desde la ciencia, respondemos con un enfoque aplicado u orientado por la curiosidad científica.

Variante delta: su llegada a Colombia y la efectividad de las vacunas

Variante delta: su llegada a Colombia y la efectividad de las vacunas

Los virus no son estáticos, cambian de acuerdo con las condiciones a las que están sometidos y el virus del SARS-CoV-2 no es la excepción. Desde su aparición ha sufrido mutaciones que, en algunos casos, transforman la velocidad de su propagación o la forma de manifestarse en los humanos, entre otros. A estos cambios considerables se les llama variantes y vienen siendo monitoreadas por científicos de todo el mundo, pues podrían representar un riesgo adicional para la salud pública.

Las variantes

Desde finales del 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) empezó a clasificar las variantes detectadas en todo el mundo en dos categorías: las variantes de interés (VOI) y las variantes preocupantes (VOC). Esta clasificación se realiza con el objetivo de priorizar el seguimiento y la investigación a escala mundial de las potencialmente más riesgosas.

A mediados del 2021 el organismo internacional decidió clasificar estas variantes con el alfabeto griego en lugar del nombre del país en que fueron descubiertas para simplificar su denominación y eliminar estigmas hacia los países donde se reportaron originalmente.

Actualmente hay cuatro variantes preocupantes identificadas desde 2020: beta, hallada en Sudáfrica en mayo; alpha, en Reino Unido y precisada en septiembre; delta (India, octubre ); y gamma, en Brasil (noviembre). Además, hay otras siete variantes de interés a las que también se les hace seguimiento.

La variante delta

En el caso específico de la variante delta de la covid-19, de la cual “se ha visto que es más infecciosa, se ha diseminado más rápido”, de acuerdo con la viróloga María Fernanda Gutiérrez, profesora del Departamento de Microbiología de la Javeriana. “Sin embargo”, continúa, “no produce más mortalidad, responde igual a las pruebas de diagnóstico y parece responder igual a las vacunas”.

Los pronunciamientos del Ministerio de Salud de Colombia van en la misma dirección. Luis Alexander Moscoso, viceministro de Salud pública y prestación de servicios ha declarado en boletines de prensa que la variante original de la covid-19 tenía la capacidad para infectar a 2.2 personas en promedio; alfa y gama entre 4 y 5 personas, pero que los datos de Ministerio revelan que delta puede contagiar a 8 personas. 

Según el viceministro, la variante delta será predominante en octubre.

María Fernanda Gutiérrez sostiene también que este es un virus con ácido nucleico RNA, y eso le permite mutar con mayor facilidad. Puesto que entre sus componentes no hay enzimas reparadoras que permitan corregir errores en el proceso de reproducción viral, “entonces los ‘virus hijos’ tienen varios errores que podían manifestarse en la aparición de nuevas variantes”, señala.

Varias investigaciones demuestran que esta variante tiene una velocidad de propagación superior a las demás del SARS-CoV-2, siendo entre 40 % y 60 % más transmisible. El Centro Provincial de Control y Prevención de Enfermedades de Guangdong en China, reporta que delta tiene un

periodo de incubación más corto, cuatro días en promedio (comparado con los seis de las otras variantes). Además, las cargas virales (la cantidad de virus en la persona infectada) llega a ser mil veces mayor que en otras variantes.

Esto preocupa a los científicos y médicos, pues hay mayor cantidad de virus y se transmite mucho más rápido. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, advirtió que se ha confirmado la presencia de la variante delta en más de 104 países, y también señaló que pronto será la variante dominante en el mundo. Aunque no es más mortal que las otras, el incremento de contagios podría saturar servicios médicos y aumentar el número de las hospitalizaciones y muertes.

El Instituto Nacional de Salud informó que el pasado 24 de julio se detectó el primer caso de un paciente con la variante delta en Colombia. Sin embargo, especialistas como Manuel Franco, inmunólogo y profesor del Instituto de genética humana de la PUJ, creen que es posible que haya llegado antes. “Lo que pasa es que nosotros tenemos sistemas de seguimiento diferentes. El Instituto ha hecho un esfuerzo aplaudible, pero de todas formas no es lo suficientemente amplio para hacer un seguimiento más preciso” dice Franco.

 

¿Por qué surgen las nuevas variantes?

Un virus es una partícula de código genético (ADN o ARN) encapsulado en proteínas y no tienen la capacidad de replicarse por sí mismos, así que necesitan infectar células para usar sus componentes y reproducirse.

Es justamente en esa interacción que tanto célula como virus sufren cambios. El virus puede dañar o matar las células que infecta (que es lo que causa las enfermedades en muchos casos) y a su vez, podría desarrollar cambios que generan nuevas variantes. Para los expertos esto es un proceso normal.

“Evolutivamente los organismos vivos estamos hechos para adaptarnos a sobrevivir. Si el sistema inmune del huésped susceptible pelea contra el virus, este va a cambiar para subsistir. Las mutaciones y las variantes son lo esperado”, explica Franco, profesor y líder del Semillero de Investigación en Inmunología de la Pontificia Universidad Javeriana. “Estamos en una pelea con el virus y él ha estado luchando por vivir. ¿Cómo lo hace? Pues cambiando”, agrega.

La OMS ha declarado que, con el tiempo, se producen este tipo de cambios y que en la mayoría de casos tienen poco o nulo efecto sobre las propiedades del virus. Sin embargo, algunos de ellos pueden modificar características como su facilidad de propagación, la gravedad de la enfermedad que produce o la eficacia de su tratamiento médico, y es allí donde se prenden las alarmas.

¿Las variantes afectan la efectividad de las vacunas?

Probar la efectividad de las vacunas toma tiempo. Aun así, diferentes investigaciones parecen demostrar buenos resultados de las vacunas frente a delta. “Hay estudios en Inglaterra que muestran que las vacunas de Pfizer y de AstraZeneca continúan protegiendo contra infección severa, es decir, hospitalización o muerte inducida por la variante delta a muy buenos niveles”, afirma el inmunólogo.

Precisamente, el más reciente estudio publicado por el Public Health England (PHE) de Reino Unido, muestra que las segundas dosis mantienen buenos resultados de protección frente a delta, incluso en un país donde esta variante ya es dominante. Para el caso de Inglaterra la efectividad de la vacuna de Pfizer contra hospitalización fue de 96% y del 93% en Israel. La segunda dosis de AstraZeneca tuvo una efectividad de 92% en Inglaterra.

Por su parte, una reciente investigación de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos muestra que la vacuna de Moderna mantiene la protección contra Delta por al menos 6 meses.

Los científicos apuntan a la vacunación como la mejor opción para contener el virus, incluidas las nuevas variantes.

“Sin duda alguna los países en donde no hay vacunación es de donde salen las variantes. Si el virus encuentra un medio en el que se puede multiplicar fácilmente, habrá mayor probabilidad de generar variaciones. Por eso es importante vacunarnos”, dice la profesora Gutiérrez. “Si el virus infecta un individuo protegido, lo normal es que la protección adquirida destruya al virus”, agrega.

Sin embargo, el profesor Franco pone sobre la mesa la posibilidad teórica de que las vacunas mal administradas puedan aumentar la generación de nuevas variantes.“Teóricamente, las vacunas pueden ayudar a generar variantes, especialmente si no se aplican a unas dosis adecuadas”, manifiesta. Aunque hasta el momento no hay estudios contundentes al respecto, el mundo científico está enfrentando un fenómeno nuevo y se debe seguir haciendo seguimiento cuidadoso al virus. Por ahora los expertos recomiendan que las personas reciban cuanto antes las dosis completas.

“Ahora veremos que los más afectados serán los menores de 40 años. Algunos pensarán que es que el virus mutó y que ahora infecta a los jóvenes, pero se debe a que los mayores ya están vacunados, a ellos los afectará mucho menos”, explica Gutiérrez.

La viróloga también enfatiza en la necesidad de esperar nuevos hallazgos científicos. “Las vacunas hasta ahora están terminando de demostrar su eficacia. Tanto así que algunas casas farmacéuticas ya están hablando de una posible tercera dosis porque se han dado cuenta que la eficacia de las vacunas no es tan alta como estaba esperando”.

Shabir A. Madhi, decano de la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Witwatersrand, en Sudáfrica, escribió recientemente para la revista The Conversation que el 97 % de personas que terminan hospitalizadas o muertas a causa de la covid-19 en Reino Unido no estaban vacunadas.

Resalta el decano que la mutación del virus ha sido tan rápida que delta es dos veces más transmisible que el virus original. Este hecho hace que la inmunidad de rebaño, de la que tanto se ha hablado, sea un escenario cercano poco probable según las nuevas evidencias científicas.

Por su alta transmisibilidad habría que vacunar al 84 % de la población mundial (más o menos al mismo tiempo) para que sea posible la inmunidad de rebaño, explica el médico sudafricano. Sin embargo, la desigual distribución de los biológicos en el mundo muestra, según Our world Data, que solo el 23,6 % de la población mundial ha sido vacunada. En los países de bajos ingresos solo el 1,3% de la población ha recibido al menos una dosis.

Si bien las vacunas siguen siendo la mejor herramienta para enfrentar los casos graves de la enfermedad, las disparejas cifras en la vacunación mundial hacen que el decano afirme que no sería posible erradicar el virus, y que habría que estar hablando de cómo convivir con él.

Tanto Franco como Gutiérrez hacen el llamado a continuar con los protocolos de bioseguridad, de vacunar a la mayor cantidad de gente posible y que las decisiones estatales se tomen basados en la mejor evidencia científica posible. “Tenemos que acostumbrarnos a que no tenemos verdades absolutas. Hoy sabemos una cosa, pero mañana la información científica puede dar resultados distintos y debemos adaptarnos a eso”, finaliza Franco.

Editorial: la vacunación: un asunto de todos

Editorial: la vacunación: un asunto de todos

El País se encuentra de lleno en el desarrollo del Plan Nacional de Vacunación contra la COVID-19, y es necesario destacar algunas buenas noticias en ese marco. Por un lado, se ha elevado de manera importante el número y ritmo de la vacunación (más de 13 millones de dosis aplicadas en el momento de la escritura de este editorial). Así mismo, ha sido autorizado el sector empresarial para apoyar la implementación de esta estrategia, con el fin de alcanzar la tan urgida inmunidad colectiva, la cual mejorará no solo la salud pública, sino también las condiciones para una estabilidad social y la recuperación económica en Colombia, aspectos que requieren atención urgente, empática, solidaria y muy bien informada en medio de unas protestas de casi ya dos meses en las calles.

Igualmente, es de destacar la articulación de diferentes sectores de la sociedad para respaldar al Estado en este Plan. La academia no está exenta de ese propósito. Por eso, en la Pontificia Universidad Javeriana realizamos recientemente el foro La Vacunación, un Asunto de Todos, en el cual 29 expertos nacionales e internacionales socializaron su conocimiento actualizado y del mayor nivel de calidad sobre los procesos de vacunación en diferentes países y sobre cómo se transita en Colombia hacia la inmunidad y los graves riesgos de no obtenerla prontamente.

Contamos con reflexiones valiosas y pertinentes de académicos en diálogo con representantes de agremiaciones, con sus propuestas y necesidades, y actores del sistema de salud, que aportaron su sentido de realidad sobre cómo se viene ejecutando el Plan. Todo ese conocimiento se reunió́ en un mismo espacio con el fin de sustentar la toma de decisiones basadas en la ciencia, en la experiencia comprobable y en las voces de quienes, día a día, están al frente de esta pandemia. Confiamos en que el debate haya contribuido a remover barreras de diferente índole, para habilitar la participación empresarial en la vacunación de los colombianos, una participación que a la fecha de publicación de esta columna aún no se ha hecho efectiva.

Con lo logrado hasta el momento, es importante reconocer el esfuerzo y el compromiso de todos los actores del sistema ―el Gobierno nacional, las EPS, las IPS y el talento humano en salud― para avanzar en la consolidación del Plan Nacional de Vacunación contra la COVID-19. Sin embargo, el Gobierno debe reforzar su apuesta por simplificar los procedimientos para que la vacunación sea más eficiente, sin perder la seguridad de los protocolos ya establecidos. También es importante que el Gobierno facilite y habilite la participación de los gremios en el proceso de la vacunación para beneficio de todo el país. Por ejemplo, estos quisieran vacunar no solo a los empleados, sino a sus familiares (con evidentes beneficios para todo el país), pero la reglamentación expedida solo permite la vacunación de aquellos con los que se tiene un vínculo contractual.

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De igual manera, se destacó que el país cuenta con más de cuarenta mil profesionales capacitados como vacunadores para esta labor, lo que permitiría atender la necesidad de que las entidades territoriales sigan incrementando el número de puntos de vacunación, para no solo alcanzar, sino superar la meta de los 35 millones de colombianos inmunizados lo antes posible.

Claramente la vacunación contra la COVID-19 se convirtió́ en la estrategia central de prevención y respuesta a la pandemia. Y si bien hoy Colombia progresa en la implementación del Plan, que- dan elementos que no se deben olvidar, como la indemnidad de los diferentes actores participantes en el proceso, la equidad en la vacunación o la generación de condiciones para producir la vacuna en Colombia, entre otros. Por ello, tener a la ciencia como aliado en la definición del rumbo ―que por cierto aún es muy incierto― seria una disposición certera para alcanzar el propósito de inmunidad que proteja a la población.

La pandemia causada por el SARS-CoV-2 apareció́ en el mundo hace año y medio y ahora comprendemos que podría haber llegado para quedarse, para transformarnos, y también para que la sociedad reconozca el valor del conocimiento como criterio en la toma de decisiones que apunten al desarrollo sostenible, el cuidado propio, del otro y del entorno. Ese conocimiento se produce tanto en laboratorios como en el territorio y en el diálogo de saberes. Por eso el foro La Vacunación, un Asunto de Todos se sumó a este momento coyuntural.

Reviva las discusiones, reflexiones y conclusiones aquí: https://bit.ly/3eG3ZOr

             

SinMitos: ¿Los niños deben vacunarse contra la COVID-19?

SinMitos: ¿Los niños deben vacunarse contra la COVID-19?

Después del 17 de febrero, cuando se inició la vacunación contra la COVID-19 en Colombia, las respuestas a preguntas como ¿Cuándo es mi turno para vacunarme?, ¿Por qué empezaron con los adultos mayores? y ¿Los niños se deben vacunar?, se tornaron más urgentes.

Lo que por casi un año fue solo un anhelo, por fin estaba sucediendo. Esto provocó una avalancha de inquietudes e interés por conocer todos los protocolos, indicaciones e implicaciones que supone vacunarse, pues para algunos (primera línea de atención médica y adultos mayores), la vacunación era una realidad cercana.

Por lo menos en esta etapa, quienes conocen a un médico, enfermera o personal de salud que ya fue vacunado, o que tienen en sus familias adultos mayores que ya pasaron por este proceso, están pendientes de cómo les fue, de qué sienten, de si es seguro para así conocer de primera mano la realidad del proceso de vacunación.

Es por eso que en esta segunda entrega del especial #SinMitos (puede leer la primera entrega haciendo clic aquí), realizado en alianza con la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana y Pesquisa Javeriana, expertos de diferentes áreas respondieron en video las preguntas más comunes sobre la aplicación de la vacuna en adultos mayores, niños y otras inquietudes sobre esta primera etapa del proceso de vacunación.

¿Por qué es importante vacunarse?

El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, Carlos Gómez-Restrepo, inicia esta segunda entrega brindando algunas razones por las que vacunarse resulta indispensable y sobre todo, confiable.

¿Cuándo será mi turno para vacunarme?

La epidemióloga Zulma Cucunubá explica en qué consisten las diferentes fases del plan de vacunación nacional. En alguna de ellas seguro se encuentra usted.

¿Qué es la inmunidad de rebaño?

Después de que comenzó la vacunación se sueña con poder retomar la cotidianidad que se vivía antes de la pandemia. La OMS, por ejemplo, le apuesta a lograrlo a través de la inmunidad colectiva (o inmunidad de rebaño), tras el proceso masivo de vacunación. Pero en palabras sencillas, ¿qué significa? Contesta la epidemióloga Zulma Cucunubá.

¿Las vacunas no son efectivas o dañan los genes?

En el siguiente video, además, podrá conocer la respuesta a otros mitos que circularon acerca de las vacunas desarrolladas, desde su efectividad hasta la falsa posibilidad de que alteren los genes de las personas, así lo aclaran Zulma Cucunubá y el genetista Ignacio Zarante.

¿Los niños deben vacunarse contra la COVID-19?

Ahora podrá encontrar la respuesta a la pregunta por la cual hizo clic en este artículo. Ana María Bertolotto, directora del departamento de Pediatría de la Universidad Javeriana, responde cómo es el proceso de vacunación para los niños. Además, el genetista Fernando Suárez aclara si existe o no relación entre las vacunas y el autismo en niños.

¿La vacunación debió empezar con los jóvenes y no con los adultos mayores?

Desde que se inició el proceso de vacunación se preguntó el porqué de ese orden en el que se priorizó a los adultos mayores y no a otra parte de la población. Carlos Cano, director del Instituto de Envejecimiento de la Universidad Javeriana, tiene la explicación, además contesta si la vacuna es segura en adultos mayores.

¿Después de cuánto tiempo de aplicarme la vacuna empieza a hacer efecto?

María Fernanda Navas, presidenta de la Asociación Colombiana de Virología, responde en qué momento el cuerpo genera la respuesta inmune después de aplicarse la vacuna.

¿Por qué fue posible crear una vacuna para la COVID-19 en menos de un año?

¿Por qué fue posible crear una vacuna para la COVID-19 en menos de un año?

Luego de casi un año de espera, el mundo avanza en el proceso de vacunación contra la COVID-19. Sin embargo, muchas personas siguen escépticas, incluso, se han generado movimientos antivacunas en varios países.

En Colombia los resultados de una encuesta del Departamento Administrativo Nacional de Estadística – DANE–, reflejan que a finales de enero el 40.1 % de los encuestados no se aplicaría la vacuna. Aunque puede parecer una cifra alta, Juan Daniel Oviedo, el director de esa entidad, señaló que ha venido bajando durante varios meses.

Manuel Franco, profesor y líder del Semillero de Investigación en Inmunología del Instituto de Genética Humana de la Pontificia Universidad Javeriana, se muestra optimista sobre la producción de las diferentes vacunas. “Estoy maravillado y sorprendido de la capacidad de respuesta de la comunidad científica internacional para desarrolla esta solución”, afirma.

¿Cómo funcionan las vacunas?

Aunque las hay de varios tipos, básicamente son preparaciones que toman un microorganismo que causa una enfermedad (patógeno) como bacterias o virus, lo debilitan y se lo administran a una persona; esto hace que el cuerpo reconozca al virus y genere una respuesta en contra para eliminarlo, pero sin contraer la enfermedad.

De esta forma el sistema inmune guarda la información que le permite crear defensas ante un eventual contagio. “Es una manera de enseñarle al sistema inmune cómo es que el patógeno va a venir a atacarlo, entonces está preparado para poder responder”, describe el doctor Franco.

¿Cómo se aprueban las vacunas?

Este tipo de tratamiento tiene siglos de ser usado para prevenir enfermedades infecciosas. A través de los años se han creado protocolos y procedimientos para su elaboración.

 

Una vez superados todos estos pasos, la vacuna se presenta a un organismo nacional regulador que revisa todo el proceso y hace pruebas adicionales. Cuando la evidencia demuestra que no hay efectos colaterales severos y tiene buena eficacia contra la enfermedad, la aprueba para su distribución y comercialización.

“En cada país hay entidades que se encargan de aprobarlas o no. En Estados Unidos, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA por sus siglas en inglés), tiene a su cargo este tipo de procesos; en Inglaterra, el Public Health England, y en Colombia, el Ministerio de Salud y el Invima”, explica Franco.

Hay organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) que también evalúan y aprueban las vacunas. Posteriormente, estos organismos continúan con el seguimiento a las personas vacunadas.

¿Cuestión de tiempo?

Cuando se revisa el histórico de producción de vacunas en el mundo se evidencia que estos son procesos de largo plazo. La producción de la vacuna para la fiebre tifoidea duró 45 años; la del dengue, 112 años; la de la hepatitis B, 16 años; y la del sarampión, 10. Por poner solo algunos ejemplos.

¿Qué llevó entonces a que, en menos de un año de ser descubierta y declarada como pandemia, la COVID-19 ya haya surtido todo el proceso y esté en marcha la vacunación masiva?

Para el investigador Manuel Franco, experto en vacunas, es necesario leerlo en contexto. Si bien esta variante de la enfermedad específica es nueva, ya había un acumulado importante de investigación previa. “Aprendimos mucho con el SARS-CoV-1. Desde hacía un buen tiempo se estaba desarrollando una vacuna contra este y lo que se hizo fue adaptarla”, afirma. Es decir, no se arrancó de ceros.

 

“Nadie que se vacune se va para la UCI porque (las vacunas) protegen muy bien contra la enfermedad severa”, Manuel Franco, líder del Semillero de Investigación en Inmunología del Instituto de Genética Humana de la Pontificia Universidad Javeriana

 

Las tecnologías que se usaron para elaborar esta vacuna son bien conocidas. “Las vacunas de RNA mensajero y de adenovirus, que son las que están llegando a Colombia, no son desconocidas. Hay vacunas de adenovirus de 20 y 30 años porque con esas se han vacunado contra el resfriado común a grupos de población muy susceptibles”, describe el profesor.

Laboratorios como Pfizer o Moderna ya venían trabajando en otras vacunas similares y ante la urgencia de la pandemia, hicieron la adaptación. “Esas tecnologías se estaban desarrollando para otros patógenos y lo único que había que hacer era cambiar la proteína que se obtuvo para la proteína del SARS-Cov-2”, agrega Franco.

Una millonaria inversión

Ante lo complejo que resultó esta pandemia y sus respectivas cuarentenas que paralizaron gran parte de la economía mundial, los esfuerzos investigativos recibieron una enorme cantidad de fondos.

Airfinity, la empresa de análisis de datos científicos, calcula que se han invertido más de 8600 millones de dólares en las diferentes propuestas de laboratorios. Pocas vacunas han recibido esta cantidad de dinero en tan poco tiempo. Esto se traduce en más equipos, más especialistas y más pruebas. Así, por la urgencia, se reducen los tiempos de producción. Además, el proceso se priorizó en todas sus etapas.

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Inversión para cada vacuna calculada en millones de dólares. Fuente: Airfinity.

A pesar del corto tiempo en que se desarrolló la vacuna, el doctor Franco llama a la calma y a confiar en las opciones que se han autorizado internacionalmente. Estas han surtido todas las partes del proceso y siguen bajo revisión y seguimiento para controlar sus efectos.

 

“No se han saltado ningún paso, las vacunas son seguras y no hay ninguna preocupación por la premura”, Manuel Franco.

 

¿Cuáles son los efectos de la nueva vacuna?

Otra preocupación tiene que ver con lo que pueda suceder luego de su aplicación. Los expertos los llaman efectos adversos, que se clasifican en leves y severos. Dentro de los leves se encuentran el enrojecimiento, dolor, fiebre, malestar general y náuseas. Se ha comprobado que estos síntomas son producidos y están asociados a la vacuna, pero se consideran normales.

“Eso lo que demuestra es que la vacuna está funcionando porque está produciendo una inflamación como respuesta contra el patógeno”, dice Franco. Aclara también que los efectos no son muy distintos a los que causa cualquier otra vacuna y que pueden variar en intensidad dependiendo de cada organismo.

Por otro lado, los efectos adversos severos implican daños más graves en el cuerpo, pero lo importante es determinar si estuvieron relacionados con la vacuna, por eso, dentro de las diferentes fases de la producción hay un grupo de expertos que evalúa las consecuencias en cada participante de las pruebas, y determina, de acuerdo con sus condiciones específicas, si estos fueron causados o no por la vacuna.

El profesor respalda las declaraciones de la FDA según las cuales, hasta la fecha, no hay un efecto adverso severo atribuible a la vacunación, y por lo tanto, las vacunas son seguras.

¿Qué pasa si la vacuna causa alergia?

Las alergias también se conocen como anafilaxia, pero son casos poco probables en medio de un proceso de vacunación. Se estima que puede ser uno en un millón y corresponde a la propia naturaleza de la persona.

“Las vacunas de Moderna y de Pfizer tienen un componente particular que se llama Polietilenglicol. Si las personas son alérgicas a este componente, no se deben vacunar. Esa es una contraindicación”, afirma Franco.

Para saber si se tiene esta condición no es necesaria ninguna prueba adicional. “Si alguien presenta esta alergia, ya debe saberlo por haber tenido respuesta anafiláctica en vacunas anteriores”, agrega.

Si bien no se puede garantizar total efectividad a futuro, el investigador recomienda aplicarse la vacuna. “En este momento tenemos más de 58.000 muertes por COVID-19 en Colombia. El riesgo de que usted se muera por este nuevo coronavirus es mucho más elevado que el de tener algún efecto adverso o alguna reacción anafiláctica”, finaliza.

“Así me fue al vacunarme”, 4 profesionales de la salud que ya fueron vacunados

“Así me fue al vacunarme”, 4 profesionales de la salud que ya fueron vacunados

A las cuatro y media de la mañana del 18 de febrero llegó el primer lote de vacunas al Instituto Nacional de Cancerología, en Bogotá. Para ese entonces, Rocío Milena Pérez, enfermera líder del Grupo de atención inmediata al paciente con cáncer, ya estaba lista para recibir la primera dosis.

Sin embargo, aún faltarían dos horas y media para entrar al consultorio y ser una de las primeras colombianas en recibir la vacuna contra la COVID-19. Antes de eso atendería a periodistas de los medios de comunicación que le preguntarían cómo se siente, si está nerviosa, si tiene frío, y ella, serena e intimidada por las luces, los micrófonos, diría que sí, que siente de todo un poco.

Rocío Pérez nació en María La Baja, Bolívar, y hace parte del Instituto Nacional de Cancerología desde hace ocho años. “Cuando me dijeron que iba a ser la primera en vacunarse acá, sentí un poco de susto, no esperaba que vinieran tantos medios, incluso mi familia se enteró por televisión”, dice riendo.

En el momento en que Pesquisa Javeriana conversó con Rocío Pérez, ya había recibido la primera de las dos dosis de la vacuna y sostenía con sus manos el carné de vacunación que le indica que la segunda la recibirá el 11 de marzo. Dice que por ahora no sintió nada anormal, ni mareo ni algo extraordinario, así que da un parte de tranquilidad.

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Rocío Milena Pérez, enfermera líder del Grupo de atención inmediata al paciente con cáncer

Aunque para Rocío Pérez el día haya iniciado diferente por los reflectores y las entrevistas, ella es consciente de que a pesar de la ilusión que genera recibir la vacuna y ver cómo miles de personas en el país comienzan su proceso, hay que tomarlo con calma.

“El cambio será lento. Todos esperamos salir a pasear, hacer las cosas que hacíamos antes, pero aún necesitamos una segunda dosis y que mucha más gente sea vacunada. La palabra que mejor describe este día sería esperanza, pero de todas formas tenemos que seguir cuidándonos y, en lo posible, educar a la población que podamos, cuidando a la familia y a los pacientes”.

Un llamado contra el escepticismo

“Quizás la única manera más segura que la vacuna para evitar la COVID-19 es irse a vivir solo en alguna isla desierta, pero incluso así, el virus ha llegado hasta el último rincón del planeta”, explica Diego Rosselli, doctor y profesor del Departamento de Epidemiología de la Pontificia Universidad Javeriana; “vivir encerrado y usar todos los mecanismos de bioseguridad ayuda a aplazar las cosas pero no se estará a salvo del virus. La vacuna es la única solución desde la salud pública”.

Por su parte, Víctor Hugo García, médico cirujano especialista y coordinador del grupo de soporte metabólico del Instituto Nacional de Cancerología, y otro de los primeros colombianos en recibir la vacuna, cree que “el escepticismo tiene que ver con la parte cultural y socioeconómica, pero hay que pensar que las vacunas no son nuevas, que no empezaron ayer y que han salvado millones de vidas en el planeta, ¡Claro!, en últimas es uno mismo quien decide si se vacuna o no, pero hay que analizar el riesgo-beneficio, el primero es muy bajo y el segundo, muy alto”, explica.

García afirma que tampoco sintió alguna anomalía después de recibir la vacuna e hizo énfasis en que la vacunación es una herramienta poderosa para poder superar esta coyuntura histórica.

 

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Víctor Hugo García, médico cirujano especialista y coordinador del grupo de soporte metabólico del Instituto Nacional de Cancerología

 

“Si hay algo que ha cambiado la historia humana desde la salud, han sido las vacunas”, Diana Santana, ginecóloga-oncóloga.

 

¿Cómo fue el proceso de vacunación?

El proceso para vacunarse fue el mismo para todos. “Inicialmente traemos un consentimiento informado en el que se nos explica qué es lo que se nos va a aplicar, cómo y cuáles son los posibles efectos adversos”, cuenta Diana Santana, ginecóloga-oncóloga del Instituto Nacional de Cancerología.

“Antes de la aplicación de la vacuna hubo dos personas que nos explicaron el paso a paso exacto de lo que podía pasar y qué podríamos hacer para disminuir los síntomas. Luego pasamos durante media hora a la sala de espera. El equipo de enfermería estuvo monitoreando los signos vitales y hubo un médico pendiente de cualquier tipo de eventualidad”, añade Santana.

Después de recibir la vacuna, Cielo Almenares, enfermera oncóloga del Instituto Nacional de Cancerología, dijo que sintió un sabor metálico en la boca, “enseguida se lo informé a uno de los químicos farmacéuticos y les expliqué que en otra ocasión, con la aplicación de otro medicamento, sentí algo similar, pero estuve muy tranquila, el sabor pasó a los pocos segundos y estoy feliz, además, quiero hacer un llamado para decir que la vacunación es para beneficio de todos”.

De vuelta a la rutina

Los reflectores y los micrófonos de los diferentes medios nacionales que acudieron al Instituto Nacional de Cancerología en esta primera jornada de vacunación, fueron abandonando poco a poco la historia de Rocío Pérez, Víctor Hugo García, Diana Santana y Cielo Almenares.

Después de recibir la vacuna y contar de primera mano cómo ocurrió este evento tan esperado, los profesionales de la salud dieron vuelta y regresaron a su rutina diaria. La vacuna no genera incapacidad o algún tiempo de reposo más allá de los 30 minutos posteriores a la inyección que se pasan en una sala de espera.

Todos coinciden en dar un mensaje de optimismo y de confianza en este proceso que se inició el 17 de febrero en Sincelejo, Sucre, y que poco a poco llega a las ciudades capitales y avanza hacia las demás regiones del país.

“A medida que divulgamos cómo se están vacunando cientos de millones de personas en el mundo, viendo que las reacciones adversas han sido mínimas y la evidencia de la eficacia de la vacuna se ha ido demostrando con reducciones de mortalidad en Israel, particularmente (y ya llegará información de varios lados), la gente le dará confianza a la vacuna”, explica el javeriano Rosselli.

“Los medios de comunicación tienen un papel fundamental porque no son solo los médicos, los virólogos y epidemiólogos los que tenemos que andar afirmando que la vacuna es la salida; necesitamos la colaboración de los influencers, desde el Papa (que ya se vacunó), hasta los youtubers que abundan en las redes sociales”, añade.

“Si hay algo que ha cambiado la historia humana desde la salud, han sido las vacunas. Gracias a ellas hemos dejado de padecer ciertas enfermedades, es el momento de confiar y aplicarse la vacuna apenas esté al alcance de cada uno”, finaliza la ginecóloga-oncóloga, Diana Santana.

Virus del Papiloma Humano, un drama más allá de lo estadístico

Virus del Papiloma Humano, un drama más allá de lo estadístico

 

Son las 10:45 de la mañana y Magnolia está sentada en la sala de espera del hospital departamental mientras mueve su pie al ritmo de las manecillas del reloj.  A sus 40 años y con dos pequeños a su cargo, su mayor preocupación es llegar a casa. Está nerviosa. Quizá porque los dejó solos, porque no tiene dinero para pagar el arriendo que vence ese mismo día o, tal vez, porque está a punto de recibir una noticia que cambiará su vida. Anuncian su nombre en alto, se pone de pie e ingresa al consultorio mientras el doctor toma entre sus manos un sobre blanco y, en él, la frase: resultado de cáncer de cuello uterino por biopsia para detección del Virus de Papiloma Humano (VPH), positivo.

Magnolia hace parte de los 36 casos en cada 100.000 mujeres que presentan cáncer de cuello uterino anualmente en Colombia, según un estudio de la Universidad del Rosario, ya que al tratarse de un virus de transmisión sexual su patrón de propagación depende de la ubicación geográfica de la población; en el caso de Colombia, ocurre en las áreas cercanas a los ríos navegables, zonas de frontera –como el golfo de Urabá y la serranía del Baudó– o regiones con bajo acceso a educación y servicios de salud. Estas condiciones incrementan la probabilidad de que una mujer sea portadora del VPH y, posteriormente, desarrolle cáncer de cuello uterino, tal como lo indica el Atlas de mortalidad por cáncer en Colombia de 2017.

“El cáncer de cuello uterino es un problema de países en desarrollo, de países pobres como lo son la mayoría de lugares donde se desarrollan enfermedades infecciosas, y esta es la situación que se presenta para Colombia”, asegura Raúl Murillo, director del Centro Javeriano de Oncología y exdirector del Instituto Nacional de Cancerología  (INC), quien llama la atención sobre las implicaciones del cáncer: “Es una enfermedad asociada a la pobreza y a las deficiencias socioeconómicas de la  nación”.

Por eso, para comprender por qué Magnolia y aproximadamente 528.000 mujeres presentan esta enfermedad anualmente, es importante tener presente que, además del factor ‘promiscuidad sexual’ en comunidades es necesario que se presenten otros co-factores para que esta progrese hasta el desarrollo de la enfermedad incluyendo la paridad, el tabaquismo, las infecciones concomitantes y el uso de anticonceptivos orales entre otros.

Una persona con deficiencia inmunológica  es más propensa a ser portadora de virus. Por eso, Juan Manuel Anaya, del Centro de Estudio de Enfermedades Autoinmunes (CREA) de la Universidad del Rosario, indica que “un paciente con enfermedad autoinmune tiene el riesgo de disminuir diez años de sobrevida respecto a una persona sin complicación autoinmune de su mismo sexo y edad”. Esta es una cifra alarmante considerando que el estimado de vida para las mujeres en Colombia es de 81 años, según el estudio anual sobre la Carga Mundial de la Enfermedad (GBD), y que el cáncer de cuello uterino afecta, principalmente, a las poblaciones más alejadas y pobres del país, al igual que a las mujeres del régimen subsidiado de salud.

Si bien factores como el consumo de anticonceptivos orales, el tabaquismo y el número de hijos están relacionados con el desarrollo de cáncer de cuello uterino, el VPH es una causa necesaria pero no suficiente para su aparición. Al menos 12 genotipos del virus, de los 40 que existen en su especie, están asociados directamente con el desarrollo de estas lesiones malignas. En ese sentido, el Ministerio de Salud y Protección Social indica que el serotipo (microorganismo infeccioso) número 18 del VPH causa aproximadamente el 70% de todos los casos de cáncer de cuello uterino en el mundo.

Por eso, no debe ser extraño considerar que este virus de transmisión sexual fue la segunda causa de muerte de mujeres en Colombia entre 2007 y 2013, según el Instituto Nacional de Cancerología, y el responsable de al menos el 12% de todos los cánceres producidos en mujeres en el mundo de acuerdo con la Organización Mundial para la Salud.

De los 40 tipos diferentes de VPH, 12 están relacionados con lesiones severas que derivarían en cáncer de cuello uterino. /Felipe Abondano
De los 40 tipos diferentes de VPH, 12 están relacionados con lesiones severas que derivarían en cáncer de cuello uterino. /Felipe Abondano


El eterno debate

A pesar de que el cáncer de cuello uterino es un asunto que preocupa a los expertos por la tasa de mortalidad en mujeres, 7 de cada 100.000 personas en el país, según cifras oficiales, también se ha convertido en un tema de debate ético y académico sobre la implementación de la vacuna contra el VPH.

De acuerdo con Francisco Yepes, profesor titular del Instituto de Salud Pública de la Universidad Javeriana, “como en toda vacuna y medicamento, la eficacia y la seguridad son criterios fundamentales para la aprobación de su uso”. Sin embargo, “…la evidencia para la decisión del país no es robusta ya que se fundamentó en un estudio de costo-efectividad realizado por la Universidad Nacional de Colombia, basado en una serie de supuestos epidemiológicos y poblacionales que están por ser verificados”.

Hay quienes sugieren que esta vacuna no garantiza una efectividad comprobable, como tampoco tiene efectos positivos en el organismo de una mujer luego de su aplicación. Respecto a este tema, Yepes afirma que entre los argumentos de quienes cuestionan la seguridad de la vacuna se encuentran al creciente número de casos clínicos de enfermedades autoinmunes iniciadas después de su aplicación, reportados en la literatura; los estudios experimentales que comprueban el efecto disparador de fenómenos autoinmunes por parte del aluminio; y “la magnitud inusitada de los efectos adversos de las vacunas contra el VPH documentados en los sistemas de reporte de varios países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido y Japón”, dice.

Un caso relacionado con los efectos de la vacuna es el que ocurrió en Carmen de Bolívar en 2014, cuando más de 200 niñas presentaron reacciones adversas como desmayos y adormecimiento de extremidades. Ante esto, el Instituto Nacional de Cancerología presentó un documento en el que asegura que “los hallazgos y la diversidad de factores sociales, ambientales y culturales que hacen parte del entorno en el cual se desenvuelve la población de niños y adolescentes en el municipio, no aportan la suficiente evidencia para afirmar que la fuente común de exposición que explique la presencia del cuadro clínico se deba a la administración de la vacuna contra el VPH”.

Por eso hay quienes afirman que es necesario intervenir rápidamente en la sociedad, especialmente en las comunidades de zonas vulnerables que no tienen acceso a la educación o a centros de salud para reducir la tasa de muerte por cáncer de cuello uterino.

“El país lleva haciendo citologías por más de 50 años tratando detectar las lesiones precancerosas tipo NIC3 (el estado más desarrollado del VPH), a fin de tratarlas y evitar que progresen a cáncer”, explica Murillo, quien también asegura que “la aparición de síntomas tras la aplicación de la vacuna no es evidencia suficiente de sufrir efectos adversos, ya que podría estar asociado a cualquier evento o antecedente previo cercano a la inoculación”.

Comprender las implicaciones individuales, sociales y culturales que se originan por portar el VPH –como le ocurrió a Magnolia–, o por ser diagnosticado con cáncer de cuello uterino, es una de las tantas razones por las cuales el Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana, junto al Hospital Universitario San Ignacio y el Instituto Nacional de Cancerología – ESE, organizaron el simposio internacional Debates en torno a la salud pública: El control del cáncer, una mirada desde la academia, que tuvo lugar en la Javeriana los días 6 y 7 de febrero.

Investigadores nacionales y extranjeros se reunieron en la Pontificia Univerisdad Javeriana para analizar la realidad del VPH. /Philip Charry
Investigadores nacionales y extranjeros se reunieron en la Pontificia Univerisdad Javeriana para analizar la realidad del VPH. /Philip Charry

En ese espacio, investigadores nacionales e internacionales debatieron los logros y retos en términos del control del cáncer, las controversias sobre la vacunación contra el VPH, el porqué de las enfermedades autoinmunes y sus implicaciones sociales, y la efectividad y seguridad de las vacunas contra el cáncer de cuello uterino.

El simposio también sirvió de escenario para hacer un llamado al Gobierno e instituciones promotoras del cuidado de la salud con el fin de prestar atención a la creciente tendencia de víctimas que deja el cáncer de cuello uterino en el país, al igual que el importante rol que debe desempeñar un profesional de la salud al momento de recomendar o no el uso de la vacuna. Cabe destacar que al menos un millón de personas contraen una infección de transmisión sexual al día y aproximadamente 290 millones de mujeres están contagiadas con el virus del Papiloma Humano, de acuerdo con la OMS.

Pero más allá de la frialdad de estas cifras, la realidad muestra que mujeres como Magnolia, que trabaja y cuida de su familia todos los días sin recibir una compensación a cambio, y que, entre muchos proyectos, espera estar presente en el paso de sus hijos a la adultez, deben enfrentarse no solo a la incertidumbre de no cumplir este sueño sino también al estigma social por contraer una enfermedad de transmisión sexual.