Diana Marcela Palma García

Diana Marcela Palma García

Por: Jorge Manrique // Fotografía: Jorge Manrique

Gracias a su pasión por la investigación, esta psicóloga javeriana trabaja en una novedosa forma de intervención con la que pretende evitar goles a la salud sexual.

A Diana Marcela Palma García siempre la retaron las cosas que implican   grandes revoluciones en el pensamiento. Puede sonar extraño, pero quizás por eso se le midió al fútbol y, durante el tiempo que fue estudiante de Psicología en la Javeriana de Cali, pateó muchos balones en su equipo femenino. Esta forma particular de ver la vida la llevó a hacerse muchas preguntas durante su recorrido académico y a terminar involucrada en temas de gran impacto y transformación social, como lo pregonó el psicólogo jesuita Ignacio Martín Baró, asesinado en El Salvador en 1989.

“En el fútbol persiste aún una mirada de género y eso para mí fue un reto como mujer. Es, además, algo cotidiano y como muchas otras cosas genera pasión… Por eso, como joven investigadora siempre he procurado hacerme preguntas que me obliguen a pensar, me apasionen y me pongan en la senda de sacar buenos productos”, señala esta joven perteneciente al Grupo de Medición y Evaluación Psicológica de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.

Pero el problema de investigación de esta caleña de 22 años no se sitúa precisamente en las estrategias para hacer goles, sino más bien para evitarlos en temas como la salud sexual, que aún permanecen bajo un manto de incertidumbre en una sociedad donde escasea la cultura de la prevención. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el VIH afecta a 35 millones de personas en el planeta. Más que la cifra, el tema preocupa a nivel de políticas públicas para evitar que se incremente el número de dos millones y medio de seres humanos que cada año contraen esta enfermedad.

Dos artículos publicados en revistas indexadas y una ponencia internacional evidenciaron la necesidad de generar un programa de intervención en mujeres universitarias
no heterosexuales, que silenciosamente engrosan las estadísticas del VIH y, en general, de las enfermedades de transmisión sexual. Dichos productos derivaron de su trabajo de investigación de pregrado y de su participación en el proyecto “Tramas de acción y de sentido en la percepción de riesgo de VIH en jóvenes universitarios en la ciudad de Cali”. Colciencias, entidad que financió el proyecto que fue desarrollado en alianza con la Universidad del Valle, decidió aprobar la continuación de su programa de intervención como joven investigadora para la vigencia del 2015.

“En mi trabajo de grado logré afinar una metodología de carácter cualitativo en torno a la percepción de riesgo en la población objetiva de la investigación, que se invisibiliza bajo la falsa creencia de que ser mujer y ser homosexual no implica riesgo de VIH”, explica.

Comprobó que en la población estudiada no existen mecanismos de prevención ni tampoco un empoderamiento en materia de derechos sexuales, que permitan entender que el VIH no es un problema que afecte solo a trabajadoras sexuales o a mujeres embarazadas que pueden contagiar a su hijo, como se pensaba en los años ochenta. “Entender el asunto como una cuestión de derechos humanos y derechos sexuales permitió avanzar en el propósito de construir un programa de intervención en salud pública más incluyente”, precisa.

La interacción con los grupos objetivos de la investigación también hizo posible el diseño de campañas que hoy hacen parte de la información que el Centro de Bienestar de la Universidad del Valle brinda a sus estudiantes sobre el riesgo de contagio en población femenina no heterosexual.

El programa de intervención diseñado por la investigadora javeriana incluye información sobre el uso de elementos existentes en el mercado adaptados a las prácticas sexuales, que disminuyen el riesgo y permiten generar una nueva conciencia sobre el autocuidado y el cuidado del otro. Por esa razón, Diana Marcela piensa que aún hay actores sociales que deben ser más activos, como las entidades prestadoras de salud, los fabricantes de preservativos y las escuelas de medicina y psicología.

A futuro, quiere centrarse en los estudios de género y la sociología, campos desde los cuales espera seguir haciendo aquello que la apasiona tanto como el fútbol: investigar y profundizar en temas que contribuyan a la transformación de la realidad social.


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