Escribiendo la ciudad

Escribiendo la ciudad

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Fueron cuatro años de lecturas y relecturas, ensayos e hipótesis por la narrativa colombiana, para descubrir una veta de estudios acerca de la inquietante intimidad entre libros y ciudades.

Ciudades escritas es el libro publicado, tras cuatro años de investigación, por Luz Mary Giraldo, poeta, ensayista, historiadora y profesora titular de la Facultad de Ciencias Sociales y de la maestría en Literatura de la Universidad Javeriana y docente asociada de la Universidad Nacional. En él la investigadora analiza las relaciones entre la literatura y las ciudades colombianas, tomando en cuenta a Tunja, Cartagena, Cali, Barranquilla y Bogotá, porque son ciudades que hablan de la expresión regional.

La idea surgió de una hipótesis: la ciudad —aun en la literatura rural y desde la publicación de El carnero, obra de obligado referente histórico— siempre ha estado representada en la literatura colombiana. Hipótesis que va en contravía de la que propusieron los narradores más jóvenes, que se dieron a conocer en los noventas y se atribuyen la conquista de la ciudad en sus obras.

Para llegar hasta Ciudades escritas, el rastreo investigativo llevó a Luz Mary Giraldo a recorrer metafóricamente las calles que han servido como tema, mosaico de territorios o conflicto en la literatura colombiana desde la época de la Colonia, mediante el análisis de veinte libros y cuarenta novelas.

El resultado de todo ese trabajo es un análisis comparativo desde la Colonia, donde la ciudad ya aparece con significado tanto en los relatos de la vida cotidiana como en las costumbres y en los nacientes procesos de construcción de nación. En este periplo la ciudad es vista no sólo como territorio arquitectónico, sino como construcción mental.

El análisis contempla la formación y desarrollo de la ciudad colonial desde la obra El carnero hasta Los pecados de Inés de Hinojosa; antes de que alcanzara su plenitud como urbe, como está vista en La tejedora de coronas, o que se convirtiera en la ciudad patricia, como se aprecia en Los ojos del basilisco (ambas novelas de Germán Espinosa), donde se ve cómo incidían los problemas políticos y se replanteaba el significado de la ciudad.

En las ciudades contemporáneas se encuentran inmigrantes y transeúntes, donde se funden El rumor del astracán (de Azriel Bibliowicz) sobre la diáspora judía hasta la mirada europea retratada en Los elegidos (de Alfonso López Michelsen). Los jóvenes muestran una ciudad globalizada, marcada por el vértigo y la velocidad, la cultura de la imagen y la informática, situaciones propias del mundo en que vivimos.

Son ciudades en las que se confunde la música y el ruido. Se vive la crisis en la ciudad como en Que viva la música (de Andrés Caicedo), y también se experimenta la ciudad de la crisis como en Opio en las nubes (de Rafael Chaparro). Son ciudades que se debaten entre los ritmos, la noche, la marginalidad y el apocalipsis.  Son ciudades críticas dibujadas por Fanny Buitrago, por Marvel Moreno, por Rodrigo Parra y en el futuro del presente por R. H. Moreno-Durán.

El estudio, sin antecedentes en nuestra literatura, invita, como dice su autora, a recorrer no sólo las ciudades que se nombran sino las que se han construido, destruido o reconstruido en la realidad o en la ficción.


Para leer más…

Ciudades Escritas – Luz Mary Giraldo, Convenio Andrés Bello, 2001.


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