Pedagogía mestiza: pedagogía con sabor

Pedagogía mestiza: pedagogía con sabor

El cuatro es un instrumento con mucha presencia en América Latina; tiene similitudes con la guitarra y hace parte de la familia de los aguitarrados, cuyos orígenes están posiblemente ligados al oud (laúd) árabe. En Colombia y Venezuela, su presencia es imprescindible para la música llanera, particularmente para el joropo.

El interés de Andrés Samper Arbeláez, doctor en educación musical del University College of London (Inglaterra), por entender cómo se estudia y cómo se podría enseñar la música y en especial el cuatro llanero lo llevó a observar y rastrear por medio de etnografías, entrevistas, grupos focales y diarios de campo todas esas formas de aprendizaje que han sido utilizadas para este instrumento. En esta investigación participaron 44 cuatristas de origen colombiano y venezolano, cuya formación musical varía entre lo formal y lo informal.

“Ellos se mueven con mucha versatilidad dentro de un ecosistema musical que incluye el ‘parrando’ (fiesta), los festivales, las casas de la cultura, la familia, las academias y los conservatorios”, afirma Samper. A partir de esas conductas surgieron interrogantes sobre cómo la academia podría enseñar lo que llaman sabor, estilo, deleite, ‘tumbao’ o empatía musical.

Durante el análisis de todas estas caracterizaciones, este educador musical encontró dos tendencias contrastantes en la pedagogía del cuatro, que se dan de forma simultánea y que denominó paradigmas o formas de transmisión abiertas y cerradas (controladas).

Uriel Blanco y Gerardo Blanco. Hermanos músicos araucanos tocando arpa y cuatro en Ritmo de Seis. Video cortesía Andrés Samper.

Para el investigador, las formas abiertas hacen parte del mundo informal. Los procesos de aprendizaje están muy enlazados con el territorio y alrededor de las expresiones culturales se va aprendiendo música: “En estos contextos, la música se aprende de una manera holística, mediada por la experiencia. Se aprende haciendo música”, asegura.

También explica que en el paradigma abierto de transmisión, el aprendizaje se da por imitación, por la oralidad, por la escucha, adquiriendo el conocimiento en la familia desde temprana edad y en las experiencias cotidianas como las fiestas, la danza y los festivales.

El maestro Juan Carlos Contreras dicta una clase en la ASAB (Academia Superior de Artes de Bogotá).Video cortesía Andrés Samper.

Por otro lado, las formas cerradas de transmisión están mediadas por una visión muy científica del mundo. Es la formalidad representada en la academia y el conservatorio. Según Samper, este paradigma “aísla la música para estudiarla por fuera de su contexto, la fragmenta y la secuencia en órdenes que van de lo simple a lo complejo, lo que se conoce como método. Así se aprende en la academia”.
Para el investigador javeriano, cada una de las formas de transmisión tiene sus propias fuerzas, ambas produciendo niveles de técnica muy altos. En el caso de las formas abiertas, los músicos desarrollan capacidades para tocar de oído, con sabor y estilo, además de contar con importantes habilidades para improvisar e interpretar varios instrumentos. Con los sistemas controlados, los músicos desarrollan capacidades analíticas sobre la música: saben leer y escribir partituras, determinar armonías, tonos, compases, además de realizar arreglos a piezas o composiciones.

La propuesta pedagógica

Sin embargo, estas formas de transmisión del aprendizaje del cuatro y en general de la música, tienen también sus limitaciones propias. Aquí nace la propuesta de este educador y guitarrista: una pedagogía mestiza. Él propone una integración de las dos formas de transmisión donde el centro de la formación sea la celebración colectiva de la música (abierto) y el desarrollo de la técnica sea más un sendero de exploración personal (controlado).
Esta iniciativa es controversial ya que el centro de la formación académica, en la actualidad, es el desarrollo de la técnica. “Cada músico, desde sus intereses, desarrolla su propio programa académico. El centro es la experiencia colectiva, ya no se piensa en el músico solista ensayando varias horas, sino en uno que hace música diariamente con ensambles de diferentes tipos, donde se perciben el sabor y el estilo, donde se puede aprender apreciación de la música, historia de la música, cómo hacer arreglos e interactuar con otros géneros musicales, cómo leer y escribir esa música y eso difiere mucho de la forma como se enseña a nivel universitario en la actualidad”, explica el investigador.
La parte más innovadora de la pedagogía es la inclusión de pasantía para que el aprendiz de músico tenga la posibilidad de viajar al territorio y acercarse a los saberes locales, donde el instrumento forma parte del contexto cultural y donde el diálogo de saberes complementa la formación.

Actualmente, el profesor Andrés Samper implementa esta pedagogía en el semillero de investigación ‘Música, pedagogías y diversidad’, que busca generar puentes vitales entre la investigación académica y los conocimientos empíricos producidos por estudiantes, docentes y comunidades de práctica en música y pedagogía dentro de una perspectiva de diálogo de saberes e interculturalidad.

Este músico publicará próximamente, a través de la Editorial Javeriana, un estudio sobre el cuatro, producto de investigación-creación complementario de su tesis doctoral.

El celular: una “prótesis afectiva” del ser humano en la era digital

El celular: una “prótesis afectiva” del ser humano en la era digital

¿Qué es lo primero que hace al despertar en las mañanas y lo último antes de ir a la cama? Seguramente, mirar su celular; tal vez para darle una ojeada a sus redes sociales, responder mensajes en WhatsApp, verificar su agenda en el calendario o apagar la alarma. Aunque este dispositivo es relativamente joven (creado en la década del ochenta) cuando se compara con la historia de la humanidad, los hábitos sociales arraigados a este dispositivo han cambiado las prácticas culturales durante los últimos años.

Por eso, interesado en entender los cambios que han suscitado los teléfonos móviles en las personas, Jorge Alberto Palomino, doctor en Ciencias Sociales y Humanas de la Pontificia Universidad Javeriana, desarrolló su tesis doctoral sobre este tema.

Luego de una revisión juiciosa de la literatura, Palomino, quien actualmente es profesor del Departamento de Lenguas de la Universidad Javeriana y del Departamento de Comunicación de la Universidad Central, notó que a pesar de que la mayoría de las investigaciones y medios de comunicación conciben a la tecnología como un problema de los jóvenes al estar inmersos en sus celulares y redes sociales, este también es un asunto que debe estudiarse de forma intergeneracional ya que permea los hábitos de los adultos jóvenes, adultos y de población de la tercera edad. Esta razón llevó a este apasionado por el arte pop y el cine a realizar su tesis doctoral sobre la comprensión de las transformaciones que los teléfonos móviles han generado en las personas y sus emociones, sentimientos y afectos.

Para desarrollar su proyecto*, Palomino se propuso identificar los usos y sentidos que tiene el celular en la vida cotidiana de las personas a través de una etnografía virtual-digital; es decir, una combinación de metodologías que permite revisar elementos de las prácticas de conexión on line (en línea) y off line (fuera de línea) de hombres y mujeres en sus dispositivos móviles y cómo conforman las experiencias afectivas. Tal es el caso de las conversaciones que intercambian las personas vía WhatsApp, ya que son una combinación entre el mundo virtual y el mundo real porque aunque el contenido no es público como en Facebook o Twitter, este sí circula en internet.

“La interacción en los entornos digitales no implica una ruptura de la realidad, sino todo lo contrario; el tipo de experiencias que los sujetos tienen mediante el uso de tecnologías móviles son formas de acceder a otros planos de la realidad”, puntualiza Palomino en su tesis doctoral.

¿Qué tiene por contar la lista de contactos?

El primer paso en el desarrollo del ejercicio etnográfico fue registrar los usos que él mismo hace de su celular mediante el registro de actividades en un diario de campo, esto con el fin de tener material suficiente para diseñar un instrumento de recolección de información; así identificó prácticas comunes como las experiencias sociales al hacer parte de grupos en WhatsApp o salir de ellos, la interacción con sus amigos y familiares, y la recurrencia al abrir nuevas cuentas en diferentes plataformas para entender el comportamiento de las personas en las plataformas digitales.

Luego de este proceso, el investigador recurrió a la lista de contactos de su celular para recoger los datos y las prácticas frecuentes que estos tienen al tomar el dispositivo móvil entre sus manos; para conseguir esta información desarrolló entrevistas grupales, entrevistas en profundidad y ejercicios observación, y posteriormente los comparó con los resultados de su experiencia auto-etnográfica y el concepto ‘Figuración’ de Donna Haraway, que consiste en reconfigurar el concepto del desarrollo técnico-científico alrededor del celular.

Conocer las prácticas que no son tan visibles en las redes sociales y aquellas que son un poco secretas en WhatsApp como a quién dejar en visto (ver el mensaje y no responderlo) en qué momento silenciar un grupo o las condiciones para tomarse una selfie y decidir a quiénes compartirla fueron algunos de los temas hallados por Palomino durante la implementación de los ocho grupos focales a 30 personas entre 18 y 45 años de edad y las 34 entrevistas a profundidad a hombres y mujeres entre 18 y 73 años de edad y de diferentes orientaciones sexuales.

Con estas entrevistas, el investigador encontró que el celular y el escenario on-line altera la sensibilidad de las personas e intensifica sus sentimientos y las expresiones de afecto en el espacio off-line. De ahí que es usual notar que las relaciones que más trabajo les cuestan conformar a los jóvenes y los jóvenes adultos en redes sociales son aquellas con sus amigos y sus parejas, mientras que para la población adulta y adulta mayor, son las relaciones con su familia.

Por ejemplo, piense en el grupo familiar al cual pertenece en WhatsApp. Quizá allí está una tía, la misma que suele enviarle imágenes con un mensaje de buenos días. ¿Cuál es el común denominador ante esto? Generalmente la mayoría de personas la dejan en visto. Pero, ahora imagine que un amigo o su pareja le envía un mensaje, lo más seguro es que su respuesta sea casi inmediata desarrollando proceso intenso de comunicación en vivo. ¿Qué es lo que ocurre allí?

“En este caso hay un cambio en el concepto de lo íntimo, porque si bien decimos que nuestras relaciones más importantes son las relaciones con la familia, estas son con las que menos implican trabajo y son a las que menos se les invierte tiempo”, puntualiza Palomino.

Celular foto interna

Asimismo, plataformas de comunicación como WhatsApp o redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter, entre otras, ofrecen múltiples elementos comunicacionales como emoticonos, stickers, fotos, audios -alternos a la escritura- que permiten identificar lo que el interlocutor está diciendo y allí cobra sentido el concepto de “interpretación”. Por ejemplo, durante el proceso de conquista, “ligue” o seducción, Palomino encontró que los jóvenes suelen estar atentos a las reacciones como ‘Me gusta’, ‘Me encanta’, ‘Me divierte’, que eligen sus parejas en las publicaciones de Facebook con el fin de generar todo un proceso de interpretación alrededor de las implicaciones de dichas expresiones.

“Yo pensaba que en estos casos de conquista existía un ejercicio de interpretación solitario pero encontré que hay personas que mandan capturas de pantallas con el ‘Me encanta’ a sus grupos de amigos para tratar de interpretar colectivamente qué es lo que está pasando en la conversación”, agrega Palomino.

Con respecto a los hábitos ocultos de la lista de contactos, surgieron varios temas como el sexting, una práctica que consiste en el envío de mensajes sexuales, eróticos o pornográficos a través de los dispositivos móviles; el concepto de stalkear, que pone en evidencia rutinas de vigilancia o espionaje a exnovios(as), amigos e incluso enemigos mediante de plataformas digitales, y la creación de perfiles falsos en redes sociales con el fin de obtener información privilegiada que proporciona el anonimato. A través del análisis de estas prácticas, el investigador concluye en su estudio que hay una migración del concepto de lo íntimo del entorno off-line al on-line.

Prótesis afectiva: una reconfiguración del concepto ‘celular’

¿Alguna vez ha experimentado la frustración, intranquilidad, culpa e inclusive ira que puede generar darse cuenta de que olvidó su celular en casa? ¿o qué tal aquel sentimiento de angustia al extraviarlo? Atendiendo a estas reacciones, comprendiendo las dinámicas de dependencia de las personas a estos instrumentos tecnológicos y evidenciando el resultado de su investigación, Palomino concluye que “el teléfono móvil actúa como una prótesis afectiva, como un artefacto tecnológico que intensifica las emociones de las personas debido a la conexión permanente con aquellos con quienes tienen experiencias afectivas cotidianas”.

Por lo anterior, el llamado final con este trabajo es tener claridad sobre las diferencias entre la tecnofilia -afición hacia la tecnología y dispositivos móviles- y tecnofobia –aversión a las nuevas tecnologías-; a generar un debate sobre las tecnologías móviles y a comprender que “las tecnologías no son una cosa únicamente de los jóvenes y que los adultos mayores también usan sus aparatos tecnológicos porque los requieren y porque son importantes y relevantes para sus vidas”, finaliza Palomino.

*Tesis doctoral: De prótesis afectivas y otras (Con)figuraciones: Sobre cuerpos, subjetividades y afectividad en la era del celular.

Experiencias artísticas y su aporte desconocido a la ciencia colombiana

Experiencias artísticas y su aporte desconocido a la ciencia colombiana

Una semana ha sido suficiente para confirmar que las expresiones artísticas, como medio para investigar, ofrecen la oportunidad de hacer diversas lecturas del mundo a través de elementos, materiales y resultados diferentes a los que contempla la ciencia de laboratorio tradicional.

Así lo demostraron profesores y estudiantes javerianos, quienes a través de la presentación de resultados de sus proyectos de creación experimental, durante tres jornadas de conversatorios, pusieron a reflexionar a la comunidad acerca de la necesidad de reconocer el potencial que tienen las pesquisas que se han servido de la creatividad, el diseño, la innovación, la exploración o la tecnología para visibilizar problemáticas que atañen a toda la sociedad, y proponer soluciones a las mismas.


Arte y exploración

Las demostraciones creativas que se presentaron en la primera jornada se destacaron por haber usado la exploración y el arte para pronunciarse. También se mostraron diversas apuestas investigativas en las que convergen puntos esenciales como el uso de la autobiografía (sentimientos, emociones, intereses y lo íntimo) de los investigadores, para transformarla en una obra creativa dirigida a la sociedad.

Algunas de ellas son:

Mujeres matemáticas en Colombia, una exposición de fotografías inspirada en mujeres matemáticas colombianas, que muestra la parte humana de 23 protagonistas de diferentes edades, regiones y perfiles. En una profesión reconocida como masculinizada, la investigadora Eddy Pariguan vio en el arte de la imagen la posibilidad de visibilizar el rol de ellas, que además de su profesión son madres, bailarinas, cocineras o deportistas.

La pintura como camino de sanación y conexión espiritual es una obra que nace de lo íntimo y el deseo de la investigadora Natalia Cajiao por retomar lo ancestral para plasmarlo artísticamente. De esta manera integra la pintura, la fotografía y el grabado para registrar las formas orgánicas del ser humano (desde la célula, la materia, la biofísica, la bioquímica, la biología molecular), unido a la cosmogonía. Esta creación es un acto comunicativo desde la experiencia sensible que la científica tiene con el mundo y las fuerzas que lo componen (el pensamiento ancestral, las leyes de la armonía y la energía sagrada).

A estos proyectos se suman otros que relacionan el cuerpo, el movimiento y la realidad virtual para explicar el alma del mundo; o ante la necesidad de reivindicar la concepción originaria de lo femenino surge la idea de tomar la naturaleza, las plantas y recetas que han dejado nuestros ancestros como vía para la sanación espiritual y el tejido para reconstruir relatos de miedo que se han instaurado culturalmente en la mujer. Con ello también está la exploración de la hoja de koka como insumo y materia prima para la elaboración de propuestas artísticas; al igual que el uso de elementos de construcción que cobran vida para recrear Sistemas de Accidentes en una representación artística.


Creación, sociedad, identidad

Preguntarse cómo las demostraciones y experiencias artísticas se convierten en una posibilidad para construir en comunidad, para enunciar y visibilizar luchas y unir los saberes de la academia con los culturales, hace parte del trabajo investigativo de proyectos javerianos que tomaron la creación como medio para entablar diálogos entre la ciencia y la sociedad, y así edificar conocimiento de forma bidireccional.

El estudio de expresiones artísticas relacionadas con una cultura jamaiquina está dentro de la gama de pesquisas javerianas que integra la cultura con la ciencia. Muestra cómo Colombia ha apropiado elementos característicos de movimientos traídos de Jamaica y los ha reinterpretado y transformado para hacerlos propios.

ABOS es otro proyecto que se une a esta iniciativa de hacer uso de la creación artística para el autorreconocimiento del territorio de un pueblo. Así lo hace Memorias Paralelas, una propuesta que se enmarca en un ejercicio de construcción de memoria histórica de una comunidad víctima del conflicto armado a través de la fotografía.

Como estas, hay otras investigaciones: el despertar de las semillas, más de 300 fotografías que encarnan los momentos más importantes de una de las ceremonias de la comunidad Nasa (SAAKHELU). Y, Camino al sol, un juego de mesa para reforzar y evaluar conocimientos de la arquitectura hispanoamericana en el que se valoran la cultura maya, azteca, inca y tayrona, entre otras.


Creación, tecnología y medios

En esta sección se encuentran proyectos que coinciden en el uso de la creación artística y el involucramiento tecnológico. En este sentido, los métodos de reproducción que nacen de estas iniciativas tienen la intención de expresar el conocimiento a un público amplio, aprovechando las herramientas tecnológicas que el mundo contemporáneo pone sobre la mesa.

Se destacan composiciones javerianas como:

La aplicación musical interactiva Mi Fink es una creación digital colectiva desarrollada en un pueblo del norte del Cauca, que se centra en las problemáticas de la finca tradicional que trae su comunidad. Así, los niños y jóvenes, impulsados por la academia, aprendieron técnicas para desarrollar una ‘app’ y trabajar en la solución y el conocimiento de las dificultades presentes.

Por su parte, La Tusa del 102 es una serie que mezcla la televisión abierta tradicional con la web y a través de su narrativa cuenta cómo viven los hombres adolescentes, entre los 16 y los 24 años, el desamor, todo esto bajo un proceso investigativo.

También está la experiencia ‘Dirigibles’, que convoca la integración de la danza, la música, la realidad virtual y la captura sonora, para que los usuarios puedan sumergirse en un mundo musical y audiovisual.

Ante la necesidad de seguir dando respuestas a interrogantes que aparecen en la academia, hay proyectos que buscan comunicar de formas diferentes para llegar a la comunidad general y para conservar formas artísticas tradicionales. La reinvención virtual del VI Festival Universitario de Danza Gente que Danza 2020 ejemplifica la importancia que le significó a este evento usar la tecnología en tiempos de pandemia para conservar esta práctica tradicional.

Con el fin de transmitir lo que tiende a verse complicado a nivel científico, se mostró el Libro ilustrado que explora aspectos estéticos, éticos y políticos de las enfermedades raras y huérfanas y celebra la amistad. Este producto responde al reto de usar la web para que niños, adolescentes y adultos conozcan las vicisitudes diarias de una persona con patologías de este tipo.


El llamado de los participantes

Los autores y científicos de estas obras hicieron un llamado a seguir pensando el arte como una posibilidad de encontrar respuestas. Para ello insisten en la importancia de disipar fronteras entre la academia y los mismos contextos en los que se investiga; hacer cruces entre disciplinas y expandir los espacios para crear en conjunto y sin jerarquías. Además, la mayoría concuerda con la idea que expuso el artista alemán Joseph Beuys de que “todo ser humano es un artista”, por lo que también invitan a crear y hacer arte sin importar la profundidad en cuanto a conocimientos de este tipo, pues, según sus apreciaciones, toda persona es capaz de crear y vale la pena hacerlo como una necesidad humana de expresar lo que a veces es difícil comunicar en palabras.

“La música en vivo es el corazón y el alma de cualquier artista exitoso”, dice Jeff Dorenfeld

“La música en vivo es el corazón y el alma de cualquier artista exitoso”, dice Jeff Dorenfeld

El empresario musical Jeff Dorenfeld fue el encargado de inaugurar Cultmarts, el II Encuentro Internacional de Industrias Creativas y Culturales organizado por la Pontificia Universidad Javeriana durante esta semana.

Director del Berklee Popular Music Institute, BPMI, del Berklee College of Music, Dorenfeld ha sido un innovador en muchos sentidos. Por ejemplo, creó un curso experimental para que los estudiantes adquieran habilidades no solo en la interpretación musical, sino en aspectos como la presencia virtual del artista, su actuación en vivo, la creación de un plan de desarrollo del artista teniendo en cuenta grabación, producción, mercancía, asociaciones de marca, relaciones con los medios y giras, habilidades de gestión y negocios musicales.

En su charla Dorenfeld contó cómo un concierto de The Who, por el cual pagó USD2,50 por la boleta, le cambió la vida. Asiduo asistente a conciertos de Jimy Hendrix, Janis Joplin, entre otros de la época de los setenta, un poco de suerte y una capacitación personal de “hágalo usted mismo”, unido a sus conocimientos de la universidad, forjaron el inicio de su exitosa carrera.

Y en esta época de pandemia, cuando se cancelaron cientos de conciertos, incluidos varios que el mismo había organizado, renueva su optimismo de siempre. Como su tema favorito es la música en vivo, porque “es el corazón y el alma de cualquier artista exitoso”, está seguro que en la postpandemia los conciertos y los festivales regresarán, quizá con una boletería no tan costosa como la de la prepandemia, pero poco a poco la industria musical se reactivará. Hay que ser pacientes.

A continuación, en el marco del IV Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad, durante 30 minutos el propio Jeff Dorenfeld, ganador de varios reconocimientos como profesor y como administrador de negocios musicales, se dirigió a los asistentes, principalmente a quienes están estudiando una carrera artística. “En surfing, lo importante no es solamente toparse con la ola más grande: es tener la suficiente práctica para no dejarse caer”.

Las industrias creativas y culturales se contagiaron con Covid-19

Las industrias creativas y culturales se contagiaron con Covid-19

Museos y galerías cerrados, teatros y salas de cine sin poder vender boletas, la pandemia no le ha dado tregua a los artistas, quienes vieron paralizadas sus actividades creativas de la noche a la mañana.

Pero antes que lamentarse, cuatro representantes de las hoy llamadas ‘industrias creativas y culturales’, pasan la página y empiezan a ver la situación como una oportunidad más que como amenaza.

No se puede negar que no la han tenido fácil. Pero su esencia es la generación de ideas constantemente, y, al decir de la artista, empresaria y gestora cultural Vanessa Ortiz Severino, “el sector sí está vulnerable, pero eso genera fertilidad”.

Ortiz participó este jueves en el Tercer Panel del IV Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad que debatió sobre el papel de la Investigación + Creación en la crisis de las industrias culturales y creativas con motivo de la COVID-19. A través de la pantalla, unas 50 personas la escucharon, así como al profesor e investigador de la Javeriana seccional Cali, Manuel Sevilla, al decano de la Facultad de Comunicación y Creación de la Universidad el Bosque, Juan Pablo Salcedo, y a la directora de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Adriana Padilla.

Todos son optimistas, a pesar de las circunstancias. Sevilla, por ejemplo, equilibra su posición diciendo que “en la coyuntura del COVID se ha afectado sobre todo la dimensión que tiene que ver con el acceso a los distintos fondos. Pero también surge una oportunidad grande de abrir la perspectiva hacia los procesos de desarrollo que no se circunscriben a los elementos de generación de réditos económicos a partir de las artes y la cultura, y a mantener un énfasis en el fortalecimiento de la base de prácticas culturales como humus de las industrias creativas que se derivan de ellas”.

Para Ortiz la crisis viene de atrás y se ha manifestado de diferentes formas. La situación que enfrenta el mundo hoy por la pandemia lo que ha permitido es preguntarse ¿cómo generamos unas nuevas colectividades desde una estructura de confianza, de combinación de medios, que es lo que ha permitido que los creadores se sitúen en otro lugar cuando se redujeron los espectáculos y se cancelaron contratos, y ver cómo esa nueva agremiación construye unos nuevos lenguajes para enfrentar la crisis?”. El secreto, dice, está en las audiencias. “Tenemos que preocuparnos más por los espectadores”, remata.

Padilla la secunda: “Toda nueva realidad implica nuevos retos”, afirma y continúa diciendo que es necesario “fortalecer la capacidad creadora, no solo enfocada en los artistas sino en los ciudadanos y ciudadanas”.

Manifestaciones artísticas como la música, el teatro, el cine, son sin duda creaciones colectivas, donde la presencia de los artistas es vital. Pero en tiempos de cuarentena, “esto nos enfrenta a preguntas complejas sobre la dinámica de creación conjunta”, se cuestiona Sevilla. “¿Volveremos al encuentro o aprovecharemos los aprendizajes que hemos tenido para promover nuevas formas de creación?”.

Justamente en el encierro los ciudadanos han tenido acceso a la música, a Netflix, a videos sobre los museos de manera gratuita, lo que preocupa a Salcedo, quien percibe esta situación como una ‘desvalorización de los creadores’: ”Somos como unos grandes ‘jockers’ (comodines) de la corte que tenemos que entretener a toda la sociedad. Eso es muy peligroso”.

Los retos y las posibilidades de trabajo para el sector de las industrias creativas y culturales se resumen en el trabajo colaborativo y en formular nuevas narrativas para comprender la diversidad cultural, base de la riqueza del país, de acuerdo con Sevilla. Redefinir los roles cuando se produce investigación creación y reconocer con responsabilidad social los aportes de los creadores, por ejemplo de los artesanos, según Salcedo.

“Entender la crisis como un todo que nos permitirá generar nuevas formas de agremiación y entender que estamos en territorio fértil que nos puede sugerir nuevas formas de creación, circulación y sostenibilidad”, al decir de Ortiz y documentarlo todo, registrar el momento, para recordar lo que se hizo bien y los aprendizajes que dieron lugar al cambio y a la evolución del sector, remató Padilla.

Así, el economista Javier Rodríguez, actualmente líder de Cultmars, congreso internacional sobre las industrias creativas y culturales que se realiza en Bogotá, y quien actuó como moderador, cerró el panel, invitando a los participantes a continuar escuchando la programación del IV Encuentro, que se extiende hasta el 18 de septiembre.

Vea a continuación el video completo de este panel.

¿Cómo está la Investigación + Creación en Colombia?

¿Cómo está la Investigación + Creación en Colombia?

Para los integrantes del panel ‘Balance de la inclusión de la Investigación + Creación en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación’, aunque el reconocimiento de la creación artística en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación es un avance significativo, aún quedan aspectos por conciliar entre las prácticas creativas y la producción de conocimiento. Uno de ellos: los imaginarios sociales relacionan a los artistas únicamente con el sector cultural y no con los aportes científicos que pueden ofrecer, afirma Tania Delgado, doctora en Diseño y explotación de tecnologías para el patrimonio cultural del Politécnico de Milán.

Durante la conversación se hizo mucho énfasis en que la Investigación + Creación es una forma de producir nuevo conocimiento. Para Alfonso Gómez, decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Javeriana, “que el MinCiencias reconozca que existen otras formas de producción intelectual, que no son necesariamente las atribuidas al método científico, le da el impulso que se merece a la Investigación + Creación”.

Lo primero que se debería hacer, según el director del Centro de Investigación y Creación de la Facultad de Artes de la Universidad de los Andes, David Solodkow, es reformar las fronteras disciplinarias que existen en las universidades del país “¿Cómo hacer para construir programas o escenarios en los que nos choquemos interdisciplinariamente?”, se preguntó.

Óscar Hernández, moderador del panel y asistente para la Creación Artística en la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana, aseguró que las prácticas artísticas llevan más de diez años preguntándose cuál podría ser el lugar de la creación dentro de las instituciones dedicadas a la generación de conocimiento.

La inclusión de la sigla I+C en el Ministerio ha tenido impactos positivos. La cifra de investigadores en las artes de 2015 a 2018 se incrementó de 183 a 463, resaltó Yadira Casas, gestora de Ciencias y Tecnología del Programa Nacional de Ciencias Humanas, Sociales y Educación de MinCiencias.

Un ejemplo de ello es la Javeriana Cali que “según la reciente pesquisa de la artista plástica, María del Pilar Vergel, de 2012 a 2019 aumentaron los grupos de investigación de manera significativa; solo en artes visuales fueron 12”, de acuerdo con María Claudia Villegas, directora del programa de Arquitectura de esta universidad en la capital del Valle del Cauca.

Varios de los panelistas concluyen que Colombia es pionera en el reconocimiento de la Investigación+Creación como otra manera de hacer ciencia. No obstante, aún quedan cercos epistemológicos y burocráticos. Un ejemplo de ello son los límites que genera el mismo nombre del MinCiencias, en el que no hay inclusión de las artes en las siglas por tratarse de una nomenclatura internacional. “¿Dónde están las artes en las siglas? Nosotros también podemos hacer investigación”, afirmó Tania Delgado.

Mire aquí el diálogo completo que se llevó a cabo en el panel ‘Balance de la inclusión de la Investigación + Creación en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación’.

Igualmente le invitamos a participar este miércoles 9 de septiembre en el panel de discusión ‘Investigación + Creación en la Relación entre Arte, Ciencia y Tecnología’.

Lea también: ¿Una nueva era de ciencia en Colombia?

Vea el video completo a continuación.

El teatro encuentra en la pandemia un ´laboratorio de oportunidades’

El teatro encuentra en la pandemia un ´laboratorio de oportunidades’

Las pestes y los virus guardan cierta cercanía con el arte, la literatura y el teatro. De hecho, es una cercanía casi enfermiza. Troya cayó por una falsa peste; Romeo y Julieta murieron trágicamente por una carta que nunca llegó en una ciudad en cuarentena; incluso algunas obras de Francisco de Goya, García Márquez y el famoso retrato de Edvard Munch tienen que ver con ello.

Para Víctor Quesada, director y dramaturgo de la compañía Exilia2 Teatro, el confinamiento, con las dificultades que implica, no ha sido un impedimento, sino un ‘laboratorio de oportunidades’.

Pese a que el Covid-19 ha retado las maneras tradicionales de hacer arte, Quesada sigue creando y generando nuevos espacios que se acoplen a la realidad actual, matizada por el aislamiento. “Los artistas creamos confinados, escribimos en ocasiones aislados o en cuarentenas, a veces necesitamos ello. Nosotros estamos acostumbrados a vivir circunstancias agrestes y a veces agónicas en nuestro medio. El telón no nos lo puede cerrar nadie, nosotros siempre lo abrimos y lo cerramos desde que haya público. Eso es lo importante y lo que hay que hacer ahora: generarnos públicos desde otras formas”, afirma este dramaturgo, máster en Dirección Teatral en la Universidad de Essex en Inglaterra.

La enseñanza artística en la actualidad

La academia es uno de los espacios que ha tenido que responder a los desafíos dejados por el aislamiento obligatorio. Aunque ‘nos sellaron las puertas y no nos dejaron salir’, como escribió Shakespeare en Romeo y Julieta, la enseñanza no se ha detenido y para Quesada ha sido una situación enriquecedora. “Existe una posibilidad alterna de aproximarse a la creación de conocimiento y de metodologías bajo este modo. Claro que extrañamos la presencia, pero no la extrañamos insultando la actividad virtual o remota”, reflexiona.

Este panorama obligó a los artistas a crear contenido desde sus hogares y a los estudiantes a aprender desde casa. Por ejemplo, las obras del Teatro Nacional se han presentado de manera virtual. Y muestra de la transformación académica, según los datos que expone la encuesta Percepciones universitarias realizada por la ASCUN (Asociación Colombiana de Universidades) , solo el 1,5% de los estudiantes ha mantenido las prácticas presenciales, mientras que el 83% afirma que ha tenido encuentros en línea con docentes dando clase en tiempo real.

En respuesta a la pandemia, lo único que queda es la acción, según Quesada, quien ha trabajado en Rusia, Dinamarca, Ecuador, Brasil y España con diferentes grupos de teatro. “Se plantearán nuevos juegos, nuevas relaciones e interacciones, tal vez vamos a tener hallazgos que posibiliten nuevos acercamientos a nivel académico, por ejemplo, encuentros mucho más cercanos de artistas escénicos con el video o de artistas visuales con las escénicas, aunque eso ya viene pasando”.

¿Es momento de abrir el telón?

El Ministerio de Salud, en la resolución 1408 de 2020, autorizó la reactivación de cines y obras de teatro con un aforo máximo del 50% y con espacio de dos sillas vacías entre cada usuario. Al respecto, afirma Quesada, “lo más importante es no arriesgar a nadie. Creativamente el telón no está abajo. Veo a muchos colegas generando nuevos materiales y prácticas. El lío es que muchos, así puedan cumplir las normas de bioseguridad, con las ocupaciones a ese porcentaje no les da sostenibilidad”.

Las artes escénicas atraviesan un momento difícil en Colombia. Los teatros Fanny Mikey, La Castellana y Casa del Teatro han dejado de recibir mil 500 millones de pesos y 17.000 espectadores desde que cerraron por el confinamiento, según Adriana Romero, directora artística del Teatro Nacional. Para Quesada, a pesar de la situación, este es un momento para la creación y el descubrimiento de nuevas formas de hacer arte. “Lo importante es que las artes son vitales en la medida en que reflejan algo de lo que nos pasa como sociedad. Hay que ver en Bogotá, por ejemplo, la cantidad de salas pequeñas que hay ahora, y aunque en este momento estén cerradas, esperamos que vuelvan y que sobrevivan a la pandemia”, opina este dramaturgo, que estudió Ciencias Políticas en la Universidad Javeriana.

Sin embargo, aunque los artistas estén creando contenido (ejemplo, Casa Ensamble, que transmitió por internet una jornada de 12 horas seguidas de teatro) hay muchas reflexiones, propuestas y quejas con respecto a la actualidad del sector. Un espacio para conocer todas estas posturas es el IV Encuentro de Arte y Creatividad, que se realizará virtualmente del 7 al 18 de septiembre.

Conozca y aprenda sobre el universo de la investigación+creación

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Con el objetivo de reflexionar alrededor de la creación artística y su papel en la sociedad, investigadores, creadores, expertos y empresarios se reunirán de manera virtual en más de 15 espacios.

El Encuentro comenzará el lunes 7 de septiembre con la inauguración y la entrega del Premio Bienal a la Creación Artística Javeriana, galardón que reconoce la actividad creativa de los profesores de planta de la Universidad que han desarrollado proyectos de alto impacto en las áreas de las artes escénicas y visuales, música, producción audiovisual, literatura, arquitectura y diseño.

Del 8 al 10 de septiembre, de 5:00 a 7:00 p.m. tendrán lugar tres paneles que ofrecen un diálogo entre diversos sectores e instituciones gubernamentales, educativas y empresariales, así:

Balance de la inclusión de la Investigación + Creación en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Este panel abordará las perspectivas sobre el impacto que ha tenido el reconocimiento de la investigación en la creación por parte de Minciencias y otras entidades, y los retos de áreas como artes, arquitectura, diseño, literatura y periodismo de cara a la generación de conocimiento y la innovación.

La Investigación + Creación en la relación entre arte, ciencia y tecnología. Aquí los panelistas reflexionarán sobre la relación entre estos tres elementos y cómo investigar y crear se propone como un puente entre la ciencia y el arte para promover la innovación.

El papel de la Investigación + Creación en la crisis de las industrias culturales y creativas con motivo de la COVID-19. En este panel los invitados conversarán sobre los efectos de la pandemia en estas áreas, el papel de la academia y la búsqueda de soluciones a la crisis.

Los conversatorios, que se llevarán a cabo en las mañanas, también serán una oportunidad para conocer la labor de otros investigadores javerianos que también le apuestan a la creación, la innovación científica y tecnológica. Desde su rol, hablarán sobre su experiencia en el proceso de creación relacionado con el arte, la sociedad, la identidad, la tecnología y los medios de comunicación.

Del 14 al 17 de septiembre será el Segundo Encuentro Internacional de Industrias Creativas y Culturales, Cultmarts, evento liderado por la Departamento de Administración, que tendrá entre sus invitados a Jeff Dorenfeld, director del Berklee Popular Music Institute, quien abordará la importancia y el desarrollo de estas industrias.

Finalmente, el 18 de septiembre, previo a la clausura del Encuentro y la presentación artística, Lisbeth Fog, editora general de la revista Pesquisa Javeriana, conversará con algunos participantes de la Misión Internacional de Sabios 2019 sobre el libro Arte, cultura y conocimiento. Propuestas del Foco de Industrias Creativas y Culturales, volumen 8.

Este evento, organizado por la Vicerrectoría de Investigación, además de ser una iniciativa para visibilizar la producción de conocimiento desarrollada por estudiantes y profesores en áreas artísticas y creativas de la Pontificia Universidad Javeriana, también demuestra el trabajo multicampus entre la sede central y la seccional Cali.

Les invitamos a inscribirse y participar activamente de los espacios del IV Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad. Conozca aquí la programación detallada y agéndese desde ya.

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Valorar las artes para transformar la academia

Valorar las artes para transformar la academia

Hay un inefable proceso de atracción, conexión, repulsión y diálogo entre el arte y la ciencia. ¿Cómo sería viajar en el tiempo a través del —hasta ahora teórico— agujero de gusano? Esta y muchas otras preguntas que se formulan desde el campo de la ciencia son, en principio, imaginadas desde el arte. Pero también desde el arte se hace uso de la ciencia cuando es necesario encontrar respuestas para producir una creación artística, como lo hizo Leonardo dVinci. 

Este fructífero diálogo ha resultado en hallazgos y creaciones memorables. ¿Cómo viaja un impulso neuronal a través del cerebro? Sin este intercambio entre lenguajes y lógicas, tanto las neurociencias como la pintura se habrían perdido de la producción intelectual de Santiago Ramón y Cajal. 

Y aunque algunas veces parece obvia esta conexión, en otras ocasiones ciencia y arte se observan mutuamente con sospecha, como si se tratara de universos irreconciliables. Sobre todo en lo tocante al arte en la academia. 

En Colombia, hasta hace pocos años los artistas ubicados dentro de las universidades no encontraban su lugar, pues el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI) medía la producción académica bajo lógicas que excluían la producción artística. Esta situación tuvo un giro paradigmático gracias a largas, profundas y difíciles discusiones, producto de las cuales hoy en día el SNCTI contempla criterios para evaluar la producción artística dentro de las métricas académicas. 

Para comprender mejor cómo se produjo este cambio, en qué consiste y cuáles han sido sus implicaciones, PESQUISA JAVERIANA dialogó con Óscar Andrés Hernández Salgar, asistente para la creación artística de la Pontificia Universidad Javeriana, quien fue una de las voces más activas para lograr esta transformación. 

Óscar Andrés Hernández Salgar
Óscar Andrés Hernández Salgar

PESQUISA JAVERIANA: ¿Qué era lo que ocurría en el contexto educativo y de investigación académica en el país antes de que se produjera el cambio en el Sistema? 

Óscar Andrés Hernández Salgar: Hay dos grandes sistemas que cobijan a las universidades: el sistema educativo, con el Ministerio de Educación a la cabeza, y el SNCTI. Lo raro es que cada uno de esos dos sistemas corresponde a paradigmas distintos de universidad. Como está planteado, mucho de lo que define al sistema educativo corresponde a un paradigma de universidad que está centrado en la formación de profesionales para reproducir una fuerza de trabajo, en el que el conocimiento es más algo que se reproduce, no algo que se produce. 

Por otro lado, para el SNCTI lo importante es que las universidades produzcan conocimiento nuevo que llegue al sector productivo. Entonces ¿qué pasa? Que las funciones universitarias —que son docencia, investigación y extensión— empiezan a cambiar sus pesos: antes docencia era el gran foco y las universidades que formaban profesionales hacían además investigación. Ahora cada vez más se les pide que enseñen y transfieran lo que investigan. 

¿Qué pasaba con los artistas dentro del SNCTI? El arte no tenía ninguna cabida, porque se asumía que las artes y las humanidades no producían conocimiento capaz de impactar el sector productivo, lo cual no es cierto. Esta exclusión parte de una idea de conocimiento en la que las ciencias naturales, las ingenierías y las ciencias de la salud son las únicas que realmente pueden impactar las dinámicas económicas a través de una idea más bien lineal de innovación. Es una visión muy economicista. 

PJ: ¿De qué maneras la producción artística impacta el sector productivo? 

ÓAHS: Esto se explica comprendiendo cómo las industrias creativas y culturales se vuelven competitivas: esto ocurre, no por su infraestructura, sino por la originalidad de los contenidos. Y quienes crean contenidos originales son diseñadores, músicos, artistas plásticos, etcétera. La sociedad necesita que haya un aparato de producción de contenidos que conecte la diversidad cultural con procesos de generación de valor económico para darles mayor competitividad a las empresas. Si no, lo que pasa es que se copian fórmulas. 

Ahora, obviamente no todo el arte es para vender. Para que existan contenidos que renueven la industria se necesita que haya experimentación y creación libre, no orientada a públicos (al igual que para que exista investigación aplicada se necesita investigación básica). Por fuera de la universidad los productores de contenidos no tienen espacio para experimentar. Una empresa que produce contenido audiovisual, por ejemplo, no se puede dar el lujo de estar ensayando narrativas, formatos, sensibilidades; esto hace que se reduzca la diversidad. 

De manera que lo que nosotros sustentamos es que las universidades son espacios privilegiados de experimentación. Es ahí donde se vuelve importante la investigacióncreación. Entonces lo que logramos en Colciencias fue empezar a posicionar la investigacióncreación como una forma de generación de valor cultural, estético y eventualmente económico, desde las disciplinas artísticas. 

PJ: ¿Qué ocurría con los docentes-artistas antes de que los criterios cambiaran? 

ÓAHS: Se quedaban rezagados en la carrera académica porque toda la estructura de incentivos se enfocaba en la producción intelectual escrita, en la producción de investigación. Por esa razón la ‘pelea’ en Colombia fue la de reconozcamos la producción artística como producción intelectual. No había unos criterios claros de evaluación y, como consecuencia, se detuvo la evaluación de producción intelectual artística de profesores durante varios años. Entonces, en la Javeriana se creó un comité de valoración de producción artística que empezó a definir unos criterios, que fueron los que llevé a la mesa de Artes, Arquitectura y Diseño, en Colciencias, para ver en qué casos se puede reconocer la creación artística como conocimiento nuevo y cómo se puede valorar: no desde cero, sino acudiendo a las mismas instancias de legitimación que reconocen los actores del campo del arte. 

PJ: ¿En qué consiste esta ‘homologación’ de criterios que ya existían con respecto a los que se produjeron para evaluar la investigación-creación? 

ÓAHS: Nosotros presentamos el modelo de valoración que se había creado dentro de la Universidad. Propusimos que se aprovecharan las instancias en las que ya circula el arte. Ocurre de forma similar a como es valorado un artículo académico: si el artículo fue evaluado para publicarse en una revista que está en cuartil uno en Scopus, entonces se deduce que es un indicador de calidad y no hay que volver a evaluarlo. Con el mismo nivel de estructuración existen unos circuitos que legitiman la carrera académica de los artistas. Por ejemplo, si yo soy un artista y puse una instalación en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, se deduce que allí hay un reconocimiento de la calidad. Hay unas instancias por las que el arte va circulando y que tienen procesos de curaduría, arbitraje o selección, y, existiendo esto, no tenía sentido que nosotros nos enfrentáramos a una evaluación adicional. 

PJ: ¿Qué retos o contradicciones afronta la puesta en marcha de estos criterios de valoración para las creaciones artísticas? 

ÓAHS: Este modelo de medición es automático y no tiene gente de carne y hueso detrás pensando. Es un algoritmo: uno presiona un botón y ya. No hay paneles, no hay pares. Entonces debimos parametrizar todo y eso nos obligó a tomar decisiones difíciles, por ejemplo, que la trayectoria del espacio que tuviera 10 años de existencia era mejor que la que tuviera ocho. Y esto es muy problemático, porque esa lógica termina privilegiando los circuitos tradicionales del arte, y el arte más disruptivo, que realmente ha producido cambios en la sensibilidad y que ha hecho cosas diferentes, ocurre por canales emergentes. 

PJ: ¿Qué transformaciones se han producido dentro de la Javeriana a raíz de este cambio? 

ÓAHS: Ha permitido que los grupos de investigación e investigadores que estaban muy mal escalonados en Colciencias suban su clasificación, haciendo lo que hacen: creación en su ámbito académico. El incremento en el volumen de los productos registrados es brutal. En las últimas tres convocatorias es muy, muy pronunciado. Pero, por otro lado, también ha hecho que la gente empiece a hablar más en términos de investigacióncreación. Hay un auge de la investigacióncreación en las áreas artísticas y en el diseño. 

Esto ha hecho que se empiece a ver que estamos generando una nueva dinámica académica alrededor de las artes, que la gente hasta ahora está empezando a vislumbrar. También han ocurrido otras cosas, por ejemplo, empieza a haber más cruces entre departamentos y entre disciplinas para generar proyectos de creación cada vez más ambiciosos. Todo esto apenas está empezando, pero definitivamente promete transformar el entorno académico.