Covid-19: su estómago también podría estar en riesgo

Covid-19: su estómago también podría estar en riesgo

Esta nota titulada: Covid-19: su estómago también podría estar en riesgo fue publicada originalmente en noviembre de 2020.

UnaCoronavirus anteriores al SARS-CoV-2, como el SARS-CoV-1 y el MERS, en su momento reportaron la presencia de síntomas gastrointestinales en las personas que los padecieron, como diarrea, náuseas, vómito y dolor abdominal. Aunque en el actual coronavirus estos síntomas han sido reportados en menor proporción, esta sintomatología también puede preceder a las manifestaciones respiratorias de la COVID-19, dice la doctora Ana María Manzano, médica internista y gastroenteróloga del Hospital Universitario San Ignacio.

Después de hacer una revisión científica de los hallazgos alrededor de este virus y su relación con el tracto gastrointestinal, la experta brinda información detallada para tener en cuenta en el manejo y cuidado de sus manifestaciones en el cuerpo.

Radiografía

“Fueron dos días sin apetito, con náuseas y vómito. Alcancé a pensar que estaba embarazada”, dice Juliana*, de 29 años. «Una prueba de sangre y otra de orina descartaron esa posibilidad. Sin embargo, los síntomas persistían ¿Una gastroenteritis, tal vez?”, narra la publicista.

Ella no sospechaba el hecho de tener COVID-19, había tenido todos los cuidados y, según comenta, no habría explicación alguna para adquirirlo. Sin embargo, tras una prueba de PCR para diagnosticar coronavirus, el resultado fue positivo. “Para mí fue una sorpresa, no tenía ninguno de los síntomas comunes (fiebre, tos seca, cansancio; u otros más fuertes como dificultad para respirar, dolor de garganta, de cabeza, etc.)”. Entonces, ¿era asintomática? No, las náuseas, el vómito y la falta de apetito hacían parte de una gama de signos que desconocía. “Así es este virus, llega sin avisar y se manifiesta de formas que creo que ni la ciencia ha logrado entender”, agrega Juliana.

El primer caso documentado de este tipo fue el de un joven de 35 años en Estados Unidos, señala la doctora Manzano. Él tuvo síntomas gastrointestinales como vómito, diarrea y dolor abdominal antes de presentar los comunes efectos respiratorios.

¿Por qué la afectación estomacal? Según explican los expertos, la enzima (agiotensina-2) por medio de la cual ingresa el virus, está presente en gran medida en diferentes tramos del tracto digestivo, como por ejemplo el intestino delgado, lo que puede explicar la presencia del virus en esta parte del cuerpo, argumenta Manzano.

En cuanto a la afectación que tiene el virus en el hígado, se ha visto que del 14% al 53% de los pacientes con COVID-19 reportan lesión en este órgano y, dice la experta, la mayoría de las alteraciones a este nivel son transitorias y leves. Además, en la revisión de la literatura científica notó que muchas de ellas apuntan a que el compromiso hepático puede ser secundario y no directamente generado por este coronavirus, sino por el mismo tratamiento farmacológico para tratarlo; por los estados de hipoperfusión (que no le llega buen aporte sanguíneo al hígado), o por la severa reacción del sistema inmune para contrarrestar la infección. Estos y otros factores que siguen en estudio podrían explicar la disfunción hepática, explica la especialista.

 

Los medicamentos antivirales pueden generar síntomas gastrointestinales como diarrea durante el tratamiento contra COVID-19

 

Efectos del tratamiento

Hay otros síntomas gastrointestinales que pueden presentarse durante la enfermedad y son efectos asociados a la terapia o tratamiento indicado para manejo de la COVID-19. Con respecto a los medicamentos antivirales, pueden generar síntomas gastrointestinales como diarrea durante el tratamiento, gastroparesia (dificultad durante la digestión), dolor abdominal, inflamación del páncreas (pancreatitis), entre otras patologías. Por eso, no hay que desestimar la aparición de estos signos asociados a la terapia en esta enfermedad, comenta la experta.

¿Qué dice la ciencia?

El primer estudio que reportó 140 pacientes con Covid-19 y síntomas gastrointestinales clasificó 82 de los casos como no severos y 58 casos como severos, del cual el 36,9% mostró síntomas gastrointestinales, siendo los más frecuentes: náuseas, diarrea y pérdida del apetito. Otra investigación, con datos de 1.099 pacientes de 552 centros médicos en China, encontró que la frecuencia de síntomas gastrointestinales era baja, pues estaba presente entre el 3.8% y 5% de las personas evaluadas. Sin embargo, una de las limitantes del estudio, según explica la gastroenteróloga, es que era solamente descriptivo.

En razón de lo anterior, en un nuevo estudio tomaron muestras de materia fecal a todos los pacientes que ingresaban a hospitalización y que eran confirmados como positivos para coronavirus, con el fin de saber si había presencia de éste en las heces. De los 73 pacientes objeto de la pesquisa, se encontró que en el 53% había evidencia de material genético del virus. Incluso, esta pesquisa evidencia que aun cuando ya habían dado negativos para COVID-19 en las pruebas de tracto respiratorio, la muestra en materia fecal podía seguir siendo positiva. Sin embargo, señala Manzano, eso no concluía nada de que hubiera todavía replicación viral activa y que estos pacientes no pudieran ser dados de alta.

Según datos de pacientes con PCR positivo en vía aérea y en tracto digestivo, las pruebas de materia fecal indican que las partículas del virus pueden sobrevivir por más tiempo en el tracto gastrointestinal, lo que quiere decir que a pesar de ser negativos para coronavirus, en heces puede aparecer positivo. “Incluso, hay algunos estudios que dicen que la carga viral en heces puede durar hasta 23 días”, informa la médica.

 

Si un paciente está bajo aislamiento porque tiene la presencia de la enfermedad, lo ideal es que pueda tener un baño personal.

 

¿Se puede transmitir el virus de forma fecal-oral?

Este tipo de transmisión puede darse de cinco formas de acuerdo con varios estudios, explica Manzano: a través de los dedos, moscas, fluidos, superficies y comida, y este virus cumple varias. Sin embargo, no hay evidencia concluyente hasta ahora que confirme la transmisión del SARS-CoV-2 de esta forma.

Sin embargo, es recomendable implementar todas las medidas higiénicas. Debe haber una desinfección frecuente de áreas compartidas, si un paciente está bajo aislamiento porque tiene la presencia de la enfermedad, lo ideal es que pueda tener un baño personal. Se sugiere, además, que este lugar sea usado por otras personas solo 14 días después de haber salido de hospitalización o de pasar el aislamiento en casa.

Otras consideraciones

En cuanto a la solicitud de exámenes endoscópicos, argumenta Manzano, hay ciertas restricciones. “Hay procedimientos de alto riesgo como la broncoscopia y la endoscopia digestiva superior, que sería mejor evitarlas”, señala. Por eso, sugiere que las personas solo se realicen procedimientos de urgencia: cuando se presenta sangrado gastrointestinal, colangitis (cálculos que impiden el paso de la bilis que produce el hígado) y extracción de cuerpo extraño. Estos procedimientos, de igual manera, implican riesgos para el paciente y para el equipo que los realiza.

En casos de pacientes programados y no de urgencia, se hace un triage pre-endoscópico y el día de la cita se toman las medidas de bioseguridad correspondientes, toma de temperatura, etc. Así se reduce el riesgo para el personal médico encargado.

Finalmente, no hay que desconocer que la aparición de síntomas gastrointestinales puede asociarse al estrés que ha condicionado esta pandemia. Por eso, afirma la doctora Manzano: “no es ser exagerado, hay que ver todas las posibilidades, pues aún estamos tratando de entender el comportamiento del virus y hay muchas dudas por resolver y síntomas que pueden o no estar asociados a la enfermedad”.

 

*Nombre cambiado por solicitud de la fuente

La inmunidad de rebaño ¿una utopía frenada?

La inmunidad de rebaño ¿una utopía frenada?

Al mismo tiempo que crecía el ritmo de vacunación en el mundo, lo hacían también las expectativas de frenar la enfermedad de la covid-19. Las esperanzas en todo el planeta estaban puestas en la inmunidad de rebaño, la etapa en la que, teóricamente, el virus entraría en su fase final y la pandemia sería cosa del pasado. Sin embargo, las nuevas evidencias científicas parecen no ser tan alentadoras.

La inmunidad de rebaño

Frente a una enfermedad infecciosa, cuando la persona se enfrenta a microorganismos, el sistema inmune genera anticuerpos específicos, unas proteínas que intentan eliminar al invasor, sin embargo, a veces esta respuesta no es oportuna o suficiente y en el caso de COVID 19 la persona puede desarrollar complicaciones o incluso morir.

Lo interesante de las vacunas es que logran que aparezcan anticuerpos sin necesidad de infectarnos y evitan que nos expongamos a una infección y sus consecuencias.

El sistema inmunitario tiene la capacidad de guardar la información de cómo eliminó el virus, la bacteria o el hongo y en caso de que vuelva, ya sabe cómo combatirlo. Entonces lo más probable es que la persona que ya tuvo la enfermedad o que está vacunada, no se contagie, o en su defecto, no padezca tan fuertes sus efectos.

Cuando la mayoría de una población llega a este estado, se logra la inmunidad de rebaño, pues cada vez serán menos las personas contagiadas y a ese mismo ritmo la enfermedad irá disminuyendo.

“Lo que se espera con la inmunidad de rebaño es romper la cadena de transmisión porque el virus se queda sin huésped.  Al no tener huésped existe menor circulación y cada vez hay menos personas infectadas. Es la forma de controlar una infección”, explica Sandra Valderrama, jefe de la Unidad de Infectología del Hospital Universitario San Ignacio.

“En su momento, y gracias a la vacunación, las Américas se declararon libres del sarampión. Se le pudo poner fin porque el biológico frenó el contagio”, añade la experta. Algo similar ha pasado a nivel local con infecciones como la polio, la tosferina y la viruela.

Inicialmente, para llegar a la inmunidad de rebaño de la infección por SARS-CoV-2, se hablaba de la necesidad de llegar al 70 % de la población vacunada. Meses más tarde el comportamiento del virus llevó a los expertos a hablar del 84 %, pero desde hace unas semanas, el tema ha cambiado radicalmente.

¿No se podrá eliminar la covid-19?

A pesar de que las vacunas contra el coronavirus se desarrollaron en tiempo récord, uno de los riesgos de mantener tanto tiempo una infección como esta sin un tratamiento efectivo es que el virus puede mutar en su composición o características y generar variantes que causan una enfermedad que el sistema inmune ya no reconozca.

Es el caso de la variante delta que ha producido por lo menos tres cambios claves en su estructura, lo que en conjunto hace que el virus tenga la posibilidad de adherirse mejor al receptor, explica Valderrama. Por esto se replica de manera más eficiente y se transmite más fácil.

Este tipo de variantes son las que mantienen en alerta al mundo científico, pues es posible que en el futuro surjan versiones del virus que no respondan al efecto de las vacunas actuales.

En el marco del XVI Congreso la Investigación de la Javeriana, Óscar Franco, director del Instituto de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Berna, Suiza, manifestó: “Estamos viendo que quizás esta infección está para quedarse un tiempo. Los virus son muy difíciles de predecir. Teniendo en cuenta cómo hemos avanzado con la vacunación y la distribución de las vacunas es posible que no vayamos a poder erradicar al coronavirus como pensamos en un principio, y desafortunadamente creo que va a estar entre nosotros más años”.

Andrew Pollard, director del grupo de vacunas de la Universidad de Oxford, creadores del biológico de AstraZeneca, advirtió en rueda de prensa que no es posible alcanzar la inmunidad de rebaño en las condiciones actuales. «Sabemos claramente que la actual variante del coronavirus, la delta, continuará infectando aún a las personas que se han vacunado”, dijo.

La infectóloga Valderrama también es escéptica sobre llegar a dicha inmunidad. “Probablemente lo que suceda es que se vuelva una infección respiratoria endémica y que no tengamos la capacidad de erradicarla completamente”, explica. Así, la infección por SARS-CoV-2 se quedaría por más tiempo, como otras enfermedades que actualmente existen.

“La mejor comparación sería con la influenza (gripa). A esta enfermedad todo el tiempo se le están vigilando sus mutaciones y se actualiza la vacuna temporal y geográficamente. En el caso del SARS-CoV-2 el seguimiento más importante es a la proteína spike, que es la que permite el contacto entre el virus y las células humanas”, dice. Asegura, además, que en muchas partes del mundo se está haciendo este seguimiento, incluso en Colombia.

Las vacunas han demostrado ser efectivas. En efecto, y como lo demuestran las cifras del Instituto Nacional de Salud, el contagio, los casos graves y muertes por causa de la enfermedad, han venido disminuyendo desde que inició la vacunación masiva.

Para Valderrama, quien también es profesora de la Pontificia Universidad Javeriana, la mejor herramienta sigue siendo la vacunación y hace un llamado para seguir confiando en los biológicos que actualmente se aplican. “Están clasificados como muy seguros y tienen muy bajos efectos adversos. No previenen 100 % las infecciones, pero sí el  90% de hospitalizaciones y muertes por el virus. Adicionalmente, las vacunas no aumentan la posibilidad de que aparezcan nuevas variantes, por el contrario disminuyen esta probabilidad al existir menos huéspedes susceptibles”, afirma.

La vacunación: un problema de equidad

Sin embargo, uno de los factores que impiden llegar a la inmunidad de rebaño es la distribución de las vacunas. La OMS ha manifestado que la inequidad en el acceso a los biológicos son el principal obstáculo para poner fin a la pandemia.

Y es que para que esta fuera posible, las cifras de vacunación de todos los países deberían ir parejas, pero la realidad es otra. Tras la aprobación de varias de las vacunas inició una lucha económica y los países de más altos ingresos acapararon la oferta del mercado.

A diciembre de 2020 Estados Unidos, la Unión Europea, Israel, Australia y Japón compraron el 93 % de las vacunas disponibles, según Launch & Scale Speedometer. Por su parte, la ONU denunció a finales de febrero de 2021 que diez países habían acaparado el 75 % de las vacunas del mercado.

Aunque los números han cambiado, la desigualdad sigue siendo evidente. Cifras de Our World In Data revelan que mientras Francia, Reino Unido, Bélgica o Israel se acercan al 80 % de su población vacunada, países como Malí, Sudán o Camerún apenas superan el 1 %. Las cifras son aún más dramáticas para países como Haití o Sudán del sur que tienen a menos del 1 % de sus habitantes con alguna dosis de la vacuna.

Expertos como Valderrama señalan que en las poblaciones no vacunadas es donde surgen nuevas variantes y a medida que pase el tiempo más comprometida se verá la efectividad de las vacunas actuales. “No podemos pensar en salud pública con límites geográficos. No vamos a poder superar la pandemia si no logramos unos niveles mínimos de vacunación en todos los países”.

Se deben fortalecer alianzas entre los países con mejores índices de vacunación para lograr costos menores y subsidiados en países con bajos ingresos. “Ha habido respuesta, pero se ha quedado corta. Hay que potenciar estrategias como Covax y fortalecer los procesos de producción de vacunas locales para que exista una distribución mucho más solidaria en el mediano plazo”, dice Valderrama.

Las terceras dosis: ¿una solución u otro problema de inequidad?

Otra discusión es el de las terceras dosis. Algunos países las han autorizado para toda la población y otros como Colombia lo han hecho para poblaciones con inmunosupresión o defensas bajas. “Creo que es necesaria en la población inmunosuprimida, pero la prioridad sigue siendo completar al menos el esquema completo para la mayoría de la población mundial”, asegura.

A inicios de septiembre la OMS en cabeza de su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió a todos los países suspender la aplicación de la tercera dosis por lo menos hasta fin de año, con el fin de llevar la vacuna a países de bajos recursos y priorizar a personas en mayor riesgo que no han recibido la primera dosis.

Los directivos ejecutivos de Pfizer y Moderna esperan que para finales de 2022 se pueda volver a la normalidad en el mundo, aun cuando sigan existiendo las variantes. Ambos han sido enfáticos en que dependerá del ritmo de la vacunación y que mientras más personas se vacunen, más rápido se podrán eliminar progresivamente las restricciones, como ha ocurrido en países con altas tasas como Israel o Reino unido.

Valderrama finaliza invitando a la vacunación, pues ha demostrado reducir ampliamente los casos graves de la enfermedad. “Las cifras muestran que incluso en países que tienen una circulación muy amplia de la variante Delta, las personas que suelen terminar hospitalizadas o desafortunadamente fallecen, son personas que no se vacunaron”.

¿La covid-19 causa caída de pelo? Esto dicen los expertos

¿La covid-19 causa caída de pelo? Esto dicen los expertos

El 30 de mayo del 2021 hice parte de los 20.217 colombianos que dieron positivo para covid-19. En resumen, lo sentí como una gripe particularmente extraña. Mi caso no requirió hospitalización, pero presenté algunos síntomas agudos, como fiebre de 39.5 grados y dificultad para respirar.

Afortunadamente mejoré y me sumé a los más de cuatro millones de recuperados que hay en el país, todo estaba aparentemente normal pero empecé a notar que cada vez se me caía más el pelo.

Le pedí una cita a mi dermatóloga, la doctora María Andrea Ocampo (egresada de la Pontificia Universidad Javeriana), y me dijo que “el estrés que generan las enfermedades o una hospitalización, la ansiedad, depresión o el insomnio pueden afectar el ciclo capilar e inducir caídas”. Ocampo también es tricóloga (campo especializado de la medicina que se ocupa del estudio de las enfermedades, anatomía y funciones del pelo) de la Universidad de Lyon y de la Universidad de Alcalá.

Además, hablé con otros expertos y consulté estudios para saber si este coronavirus tenía algo que ver con la caída del pelo. Según la médica dermatóloga Isabel Cristina Cuellar, coordinadora de la especialización en Dermatología de la Universidad Javeriana, es normal que se caigan alrededor de 100 y 200 pelos del cuero cabelludo al día, aunque no lo percibamos.

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La covid-19 prolongada

Los efectos de la covid-19 pueden durar hasta seis meses después de haberse contagiado. Un artículo científico publicado en la revista Nature Medicine reveló que en Estados Unidos el 32.6 % de los pacientes reportaron síntomas persistentes, en Europa el 87,4 % y en China el 76 %. Entre las afecciones más comunes está fatiga, dolor muscular, ansiedad, depresión, dificultades para respirar y… caída del pelo.

Otro artículo científico divulgado en The Lancet describió los efectos a largo plazo de 1.733 pacientes dados de alta en el hospital Jin Yin-Tan en Wuhan, China. El 63 % afirmó presentar fatiga o dolor muscular, el 26 % problemas de sueño, el 22 % caída de pelo y el 11 % desordenes en el olfato, entre otras afecciones.

La literatura publicada hasta el momento obtiene la información por medio de llamadas telefónicas a los pacientes que estuvieron hospitalizados. Eso quiere decir que la mayoría de los estudios no tienen en cuenta a pacientes como yo, que no ingresaron a un hospital, pero que aún así presentaron caídas de pelo atípicas.

Luego de revisar estos estudios, descubrí que lo que me sucedió es más común de lo que yo creía y que, como yo, puede haber millones de personas preguntándose si su caída de pelo tiene o no que ver con el coronavirus.

¿Qué tiene que ver el pelo con la covid-19?

Varios dermatólogos y tricólogos manifiestan que sus interconsultas incrementaron a raíz de caídas severas de pelo en pacientes recuperados de covid-19.

El doctor Sergio Vañó, dermatólogo y director de la Unidad de Alopecia (pérdida anormal del pelo) del Hospital Ramón y Cajal en Madrid, España, comentó en su twitter que la caída de pelo relacionada con covid-19 es común.

La dermatóloga Ana Claudia Rivas, internista y jefa de residentes del Servicio de Dermatología del Hospital de Clínicas en Asunción, Paraguay, también advirtió el aumento de casos y la importancia de consultar un especialista.

“Ahora es muy frecuente ver pacientes que consultan después de haber tenido covid-19 o estar encerrados por las cuarentenas. Esto se debe a una caída masiva por una alteración en el ciclo folicular (efluvio telógeno). Lo que significa que los folículos pilosos (abertura en la superficie de la piel en la que el pelo crece) entran de forma prematura en una fase de reposo y caída”, explica mi dermatóloga María Andrea Ocampo.

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Para la doctora Cuellar, la principal causa de la caída del pelo después del coronavirus es el estrés. Sin embargo, no se debe descartar la inflamación generalizada que produce la infección, incluyendo la que ocurre en la piel como órgano involucrado en la respuesta sistémica por el virus.

“La covid-19 produce una respuesta inflamatoria generalizada aguda, además de una desregulación del sistema inmune. Esto puede ocasionar alteraciones a nivel del sitio del folículo donde se da el crecimiento del pelo. Por otro lado, la literatura muestra que quienes presentan esas caídas son los pacientes que tuvieron un grado de covid moderado o severo, es decir, quienes estuvieron en hospitalización o en una unidad de cuidado intensivo”, expone Cuellar.

Después de escuchar a las dermatólogas pensé en mi caso. Si bien es cierto que no me hospitalizaron, sí presenté síntomas agudos. Además, el encierro, la angustia y el miedo de tener un peligroso virus pudo desencadenar mi caída de pelo.

Hay que sumarle el estrés de ver las noticias y lo que pasa relacionado con el coronavirus, eso también influye en la caída del pelo”, Isabel Cristina Cuellar

¿Qué recomiendan los expertos?

La primera recomendación es asistir a una consulta dermatológica para poder estudiar cada caso particular.

“El virus puede tener múltiples afectaciones. Se puede alterar la parte endocrinológica, por eso hay que revisar la tiroides. También estudiar si el paciente está anémico y mirar cómo están los niveles de ferritina (proteína encargada de transportar, liberar y almacenar de forma controlada el hierro)”, sugiere Cuellar.

Otro punto en el que es enfática la dermatóloga es en no automedicarse y tener cuidado con los consejos que rondan en internet, sobre todo porque muchos responden a fines comerciales y no médicos.

Lo importante, dice Ocampo, es mantener la calma, consultar a un especialista, no dejarse de lavar el pelo y no detener los tratamientos que se estén llevando a cabo. Además, es tratable.

La causa de la caída de mi pelo fue estrés y, con un tratamiento dermatológico formulado por la doctora Ocampo, estoy superando la situación. Aunque la recuperación es lenta, al parecer, voy por buen camino.

4 reflexiones sobre la fe y la experiencia espiritual en Semana Santa

4 reflexiones sobre la fe y la experiencia espiritual en Semana Santa

¿Por qué motivo se reunirían musulmanes, evangélicos, cristianos y budistas en un mismo lugar? ¿Se le puede dar una mirada diferente al concepto de la culpa tan presente en la Biblia? ¿Qué podríamos aprender sobre la espiritualidad de alguien que padeció los horrores del Holocausto? Estas son algunas de las preguntas que investigadores javerianos resolvieron en distintas publicaciones y que fueron comentadas en Pesquisa Javeriana.

La propuesta de esta recopilación de artículos es reunir en un solo lugar distintas miradas a temas como la fe, la espiritualidad y la celebración condicionada de las liturgias de Semana Santa debido a la pandemia de la Covid-19. Los autores de cada una de las investigaciones que motivaron la escritura de estos artículos ofrecen su voz para profundizar en temas que suelen volver a discutirse en el marco de esta celebración religiosa.

Sin más preámbulo, presentamos cuatro artículos que podrían llamar su atención y, además, un tema bonus sobre la conservación y restauración de las capillas construidas durante la época de la Colonia en Colombia.

La Semana Santa: cambios durante la pandemia 

La Semana Santa del 2020 se celebró un mes después de que se declarara la emergencia sanitaria mundial por la pandemia del nuevo coronavirus. Para ese entonces Colombia, como muchos otros países, estaban cerrados y la mayoría de la población estuvo confinada. ¿Cómo hizo la Iglesia Católica para continuar con sus liturgias? ¿Qué medidas tuvieron que tomar para continuar con sus prácticas religiosas? 

Para responder a estas preguntas, Pesquisa Javeriana habló con José Luis Meza, doctor en Teología y docente de la Pontificia Universidad Javeriana, quien recuerda cómo se vivió la más reciente celebración de Semana Santa y cuenta algunas reflexiones alrededor del Antiguo y Nuevo Testamento a la luz de la pandemia que comenzaba en ese entonces.

Además, en esta entrevista Meza envía un mensaje para celebrar la fe personal, más que extrañar el hecho de congregarse en un espacio físico, una medida que para la Semana Santa de 2021 no está prohibida pero que tiene limitaciones de aforo.

Para leer la entrevista completa a José Luis Meza, puede hacer clic aquí.

La fe desde la compasión y no desde la culpa

Luego de conocer la historia de Mileidys, una mujer desplazada y reclutada a los 14 años por la guerrilla quien creyó no tener salvación tras asesinar a su compañero sentimental (quien la maltrataba y violaba), cuando lo vio abusando de uno de sus hijos, la teóloga Susana Becerra pensó en los siglos de prédica bíblica alrededor de la culpa y no de la compasión, así que tomó la decisión de impulsar una fe basada en la acción y no en una actitud sumisa de solo aceptar “la palabra de Dios”, sino de comprender su sentido para realizar obras liberadoras.

Para lograrlo, Becerra plantea tres acciones: identificar las principales fuentes de sufrimiento en cada comunidad; que clérigos y laicos, basados en el primer plan, construyan programas de mejoramiento pastoral integrando especialmente la voz y las necesidades femeninas; y, finalmente, que todos en conjunto trabajen para transformar sus realidades.

Esta mirada alternativa le da un aporte práctico al análisis teológico, lo que permitiría encontrar otras herramientas para la consolidación de la fe. ¿Qué piensa sobre esto el jesuita Carlos Novoa, director de posgrados de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana? Si quiere saber la respuesta, oprima aquí.

La espiritualidad en tiempos de crisis 

¿Pueden tener algo en común otras experiencias de pandemia, el conflicto armado colombiano y la Segunda Guerra Mundial? Para la doctora en Teología, Rosana Navarro, detrás de toda crisis hay un concepto espiritual en el que se explican las inquietudes del sentido humano.

Su investigación partió de la historia de Etty Hillesum, una víctima del Holocausto que registró en un diario su particular forma de vivir esa época de agobio. Para la investigadora javeriana, el testimonio de esta mujer es una propuesta contemporánea de vida en la que se ofrece una mirada de la idea de Dios, la religión y la relación con los demás seres humanos.

“Dentro de mí hay un pozo muy profundo. Y ahí dentro está Dios. A veces me es accesible. Pero a menudo hay piedras y escombros taponando ese pozo y entonces Dios está enterrado. Hay que desenterrarlo de nuevo”, dice parte del diario de Hillesum.

Navarro también desarrolla una interpretación de otras ideas alrededor de la vulnerabilidad, los cambios, la angustia y la fragilidad, conceptos que, aunque estudiados en el marco del diario escrito durante la Segunda Guerra Mundial, siguen generando reflexiones en época de pandemia. Si quiere conocer más sobre esta investigación puede hacer clic aquí.

Una iniciativa interreligiosa para salvar el planeta 

Cada tanto leemos acerca de alguna investigación que alerta sobre los peligros de la rápida deforestación del Amazonas y, en general, de las selvas y bosques de todo el mundo. Generalmente son los científicos y los movimientos ambientalistas y de conservación los que mueven el debate acerca de la importancia de generar mejores prácticas de extracción de recursos y la necesidad de impulsar la reforestación.

Sin embargo, en 2017, el espectro de la conversación se abrió y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), convocó a líderes de distintas religiones para que a través de su influencia expandieran la discusión en cada una de sus comunidades y se lograran compromisos para frenar la deforestación y de paso cuidar la Tierra. Esta apuesta se conoció como la Iniciativa Interreligiosa de Bosques Tropicales, que se celebró el 19 de junio de 2017 en Oslo, Noruega.

En aquella ocasión representantes cristianos, judíos, hindúes, taoístas, musulmanes y budistas dejaron sus diferencias a un lado para hablar de algo que nos une como especie: el cuidado de la naturaleza.

A finales de 2018, la Pontifica Universidad Javeriana fue escenario del primer encuentro interreligioso que tenía como fin presentar un diálogo entre diferentes comunidades religiosas para encontrar soluciones a la deforestación tropical. Fomentar modelos económicos como alternativa al extractivismo tradicional y un mayor compromiso en la gestión y defensa del medio ambiente por parte de las comunidades, fueron algunas de las conclusiones.

Si quiere conocer más sobre este evento y qué otras perspectivas desde la ética y la moral se pusieron sobre la mesa alrededor del cuidado de nuestro planeta, puede hacer clic acá.

Bonus: 

Una apuesta por la memoria: ¿Cómo salvar las capillas construidas durante la Colonia?

En los siglos XVI y XVII no se construían estructuras con medidas sismorresistentes, así que las capillas que se erigieron durante esa época y que actualmente se mantienen en pie en Colombia, corren un grave peligro si se llegase a presentar un fuerte sismo.

Esta situación llevó a la arquitecta Cecilia López y al ingeniero Daniel Ruiz, de la Pontificia Universidad Javeriana, a unir sus conocimientos para hallar un plan que salvaguarde la integridad arquitectónica de las capillas doctrineras construidas durante la Colonia en caso de un temblor.

Esta idea, encaminada en la restauración de estas estructuras, planteó la posibilidad de recubrir los muros con estructuras de mallas de acero o madera. Al momento de realizar las pruebas de sismorresistencia a escala, los resultados fueron positivos, lo que podría hablar de una idea práctica para conservar estas obras que hablan de la historia de Colombia y de cómo se configuraron los pueblos y ciudades, inicialmente, alrededor de las capillas e iglesias.

Si le interesa descubrir cómo se realizó esta investigación, puede hacer clic aquí para conocer más detalles.

 

 

 

 

Vacunarse, la decisión es solo suya

Vacunarse, la decisión es solo suya

A raíz de la aparición de esta nueva cepa de coronavirus, la humanidad está enfrentando una pandemia que, a diferencia de otras, en otros contextos históricos, cuenta con avances en los procesos de investigación científica para afrontarla y minimizar los riesgos en la humanidad. En este caso, con base en la economía global existente, la pandemia ha dejado resultados macroeconómicos que deben ser considerados y — no menos relevantes — aparecieron o tal vez se acentuaron también aspectos comportamentales que han conllevado a decisiones individuales y colectivas relacionadas con la responsabilidad ciudadana.

Con respecto al uso de vacunas, la FDA de Estados Unidos (Food and Drug Administration por su sigla en inglés), autoridad a nivel mundial, asegura contar con altos índices de confiabilidad por sus estándares científicos soportados en calidad, eficacia y seguridad.

Con la autorización de uso de emergencia para las vacunas no culmina el proceso de control de riesgos; por el contrario, aunados a la FDA están otros organismos que garantizan un proceso post- control y se encargan del seguimiento y los datos de reclamaciones de otros actores del sistema de salud. El proceso lleva a corregir los riesgos propios o internos de la producción de la vacuna.

Estas actividades, que hacen parte de los procesos de control pre, durante y posterior a la vacunación, reducen a un mínimo los riesgos externos (preventivos) que en este caso provienen de la respuesta del cuerpo humano frente a la vacuna; de allí la relevancia del porcentaje de eficacia, o sea del porcentaje de reducción de la incidencia de una enfermedad en sujetos que fueron vacunados con respecto al general que no fue vacunado (Tejeiro R, 2020).

En lo concerniente al riesgo económico, la implementación de la estrategia de inmunización de la población aumenta los índices de confiabilidad en la economía de los países, teniendo en cuenta su reactivación a partir del aumento del consumo interno de forma estable y del consumo externo de forma paulatina al retirar las medidas de restricción en movilidad de personas o de bienes y productos.

El Banco Mundial, en su informe “Perspectivas económicas mundiales”, pronostica que la pandemia generará una contracción del 5,2 % en el producto interno bruto mundial en 2020, lo que constituye la recesión mundial más profunda que se ha experimentado en décadas. Los ingresos per cápita en la mayoría de las economías emergentes y en desarrollo tuvieron una contracción significativa en el 2020 lo cual está relacionado con el índice de crecimiento económico de cada nación.

Frente a este panorama, los países deben adoptar medidas de gestión de riesgo económico soportadas en desarrollar políticas sociales para disminuir los efectos en todos los grupos poblacionales, en especial los más vulnerables.

Económicamente se observará a nivel mundial la carrera por propiciar un crecimiento sostenible, para lo cual los gobiernos deben considerar políticas fiscales y monetarias atractivas para la inversión directa interna y externa que permita cubrir los compromisos extraeconómicos adquiridos durante la pandemia y futuros para garantizar el desarrollo de todos los sectores productivos y así disminuir índices de desempleo, informalidad, evasión y elusión.

Para esto un factor que garantice credibilidad es la implementación de la campaña de inmunización gratuita para toda la población en cada país que permita desencadenar la inmunización natural tipo rebaño y propiciar la nueva normalidad económica.

Si la implementación de la vacuna, así como el desarrollo de políticas económicas y sociales acordes con la situación no son admitidas y empoderadas por los ciudadanos mediante un comportamiento social responsable, las medidas de mitigación de riesgos no tendrán resultados positivos.

A lo anterior se suma que los ciudadanos deben asumir y mantener las medidas de autocuidado responsable y los nuevos hábitos en el relacionamiento con otros en el día a día, para disminuir la letalidad en los rebrotes o segundas, terceras y demás olas de picos epidemiológicos que puedan aparecer, mientras se da cobertura a la mayor cantidad de población inmunizada por las vacunas.

Al optar por ser vacunados, los ciudadanos deben considerar que todo procedimiento médico, aun esté estandarizado y con suficiente evidencia médica, deja entrever una ventana de riesgo, de lo cual no se exime en un acto como la inmunización. Ahora bien, por otra parte, se debe considerar el contrarrestar con el costo-beneficio social de no hacerlo, que es más elevado, en este caso para toda la humanidad, pero de mayor evidencia en los países en desarrollo.

* Doctora en Ciencias Empresariales, Docente Universitaria y Consultora en Sostenibilidad Corporativa, Administración del Riesgo, Transparencia y anticorrupción.

Volver a la escuela: una cuestión de derechos

Volver a la escuela: una cuestión de derechos

La incertidumbre del retorno a clases bajo la modalidad de alternancia, propuesta por el Gobierno Nacional, está en veremos, pues las preocupantes cifras de contagios por el actual coronavirus en lo que va corrido del año ha dificultado la implementación efectiva del plan de regreso. Busca combinar estrategias de trabajo educativo presenciales en las instituciones con trabajo en casa, priorizando la protección y el cuidado de los miembros de la comunidad educativa.

Esta dilación en el reingreso ha agudizado problemáticas de acceso, socialización de los niños con compañeros y adultos por fuera del medio familiar, violencia en casa y vulneración de derechos a los niños, de acuerdo con Olga Alicia Carbonell, psicóloga javeriana y experta en desarrollo infantil y familia. Por ello, entidades como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) insisten en que el cierre nacional de las escuelas debe evitarse en la medida de lo posible. Al respecto, dice la psicóloga, “es una necesidad apremiante volver a la escuela, pero, para esto también se debe preservar el derecho a la salud, por lo que hay que conciliar medidas de bioseguridad que protejan tanto a estudiantes como a docentes.

Expertos y padres coinciden en que hasta que no se garantice la bioseguridad para niños y docentes el drama continuará. Pero, ¿cómo hacemos para que el Estado sea garante tanto del derecho a la calidad educativa como del derecho a la salud? Carbonell dice que esta es una oportunidad para que familia, escuela y ministerios de salud y educación se unan en la formación de líderes de cuidado y promoción del autocuidado y el Estado provea los recursos vitales de bioseguridad. “Si yo aprendo a cuidarme, le enseño a los otros cómo deben cuidarse en la escuela, nos recordamos y estos aprendizajes los transmitimos en otros escenarios como, por ejemplo, la casa”, asegura la psicóloga.

 

“La generación actual es nativa digital y gran parte de sus relaciones las hacen a través de los medios virtuales; pero, de todas maneras, necesitan estar con sus pares”. Olga Alicia Carbonell

 

Organizaciones como UNESCO, UNICEF y la OMS promueven el retorno a las aulas e invitan a los Gobiernos a garantizar la seguridad en las escuelas durante la pandemia, de manera que en el 2021 la educación presencial sea una realidad, siempre que la situación epidemiológica lo permita, se evite el agravamiento de brechas de desigualdad y se garantice el bienestar de la población, poniendo en marcha sistemas de alternancia, grupos reducidos y el uso de espacios abiertos. Por otro lado, es esencial asegurar el acceso al agua y mecanismos de higiene y desinfección, ampliar la conectividad; informar a las familias y comunidad educativa; acompañar y fortalecer las condiciones de trabajo y las habilidades de directivos y docentes para transitar esta emergencia.

 

Importancia de volver a la presencialidad

Martha Fernández* lleva más de 13 años como profesora de un colegio departamental y asegura que, sin conocer mucho de las nuevas herramientas tecnológicas, el año pasado se retó en favor de sus estudiantes, construyó guías, garantizó encuentros frecuentes por plataformas digitales y acompañó a los chicos que no podían conectarse a través de WhatsApp y llamadas telefónicas. “Sé que no es lo mismo que la presencialidad, pero he tratado de hacerles sentir a los niños que estoy ahí y que la escuela está cerca; y no es que los docentes se reúsen a regresar a las aulas; el problema es que no hay garantías de implementos de seguridad que resguarden nuestra vida y la de los niños”, comenta.

A pesar de los esfuerzos por parte de los docentes, son muchos los que, como la profesora Martha, reconocen que el contacto en persona con los estudiantes es vital, no solo porque facilita el aprendizaje y hace del colegio una experiencia mucho más grata, sino porque en medio de la desigualdad democratiza un poco la situación. Carbonell asegura que “vuelven a la escuela y tienen a los profesores y todos los recursos pedagógicos allí, a pesar de que sean limitados; y aunque la calidad no sea la misma para todos, ya que existen inequidades en términos de calidad educativa entre educación rural y urbana, pero, por lo menos el Estado es garante de derechos para quienes no tienen fácil acceso a la virtualidad”.

Según declaraciones de Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF, el cierre de las escuelas por la pandemia afectó al 90% de los estudiantes de todo el mundo y privó de acceso a la educación a distancia a más de una tercera parte de los niños en edad escolar. Así que, de no actuar rápidamente, se prevé que este año el número de niños y niñas a nivel global que no van a la escuela aumente en 24 millones.

Si bien el modelo de educación remota (virtual) ha sido el salvavidas para seguir ofertando la enseñanza, la falta de accesibilidad es solo uno de los múltiples factores a los que se ven enfrentados algunos de los niños del país. Están quienes dependen de los menús escolares, otros que no disponen de cuidadores que acompañen su educación, o, quienes son víctimas de violencia en sus hogares.

Ante este último caso, dice Carbonell que la agresión y el trato humillante en pandemia ha aumentado y es más evidente en contextos donde hay patrones generacionales de violencia, es decir, familias que han crecido con la idea de que la solución de conflictos está dada a través del maltrato, tanto físico como verbal. “Colombia, desafortunadamente por su historia padece de una tendencia a actuar de esta manera y transmitir dichos comportamientos de generación a generación”, asiente.

Así, la doctora Olga Alicia insiste en que para darle manejo a situaciones en las que predominan respuestas de este tipo y el desespero empieza a pasar factura, el recurso principal, antes que cualquier grito, golpe o trato humillante, es la disciplina sensible que crea vínculos afectivos entre los niños o adolescentes y los adultos, sean familiares o educadores, la cual implica el diálogo, la negociación y la explicación de las consecuencias a los actos. “Es poner normas y límites a través de la reflexión, con una actitud afectuosa y sin ningún tipo de violencia. Ojo, esto aplica tanto para la casa como para la escuela”.

 

“No enviar a los niños a las instituciones es vulnerar su derecho a la educación y a la socialización y no garantizar los recursos de protección necesarios a su vez vulnera su derecho a la salud”. Olga Alicia Carbonell

 

El drama de la guerra entre padres y maestros

Esta situación también ha visibilizado una guerra de no acabar hasta que no haya un encuentro empático y de cooperación entre padres y docentes, afirma la investigadora Carbonell. Por un lado están los padres con las exigencias a los docentes y comentarios como ‘son mediocres, no hacen bien su trabajo, solo envían guías’, y por el otro, están los docentes, quienes aseguran impartir su esfuerzo y su tiempo con el fin de educar en medio de las dificultades. Ese es el caso de la profesora Fernández: “las jornadas son más extensas, algunas veces iniciamos a las 7 am y terminamos en horas de la noche recibiendo llamadas de los papitos, quienes son exigentes y eso está bien, pero algunos son poco colaboradores con la enseñanza en casa”.

En este sentido, la escuela y los padres juegan un papel muy importante en la educación de los estudiantes; ambos quieren lo mismo: el bienestar para los niños y jóvenes. Entonces, el contexto escolar y el contexto familiar deben trabajar en conjunto, es decir, bajo un sentido de corresponsabilidad y compromiso, finaliza la psicóloga, quien además afirma que “hay que volver si o si a clases”, ya que la escuela, más allá de su función en el aprendizaje, tiene un rol central en el bienestar integral de niños, niñas y adolescentes, y, “aunque en la internet está toda la información para aprender, la escuela es generadora de identidad, relaciones, sociabilidad, cultura; impulsa la mirada crítica del mundo; con el juego se aprenden normas, reglas y límites; y el pedagogo en el día a día del salón de clase orienta en valores, en contextos del país y sus problemáticas”.

Para ver más: Lineamientos para la prestación del servicio de educación en casa y en presencialidad bajo el esquema de alternancia y la implementación de prácticas de bioseguridad en la comunidad educativa

* Nombre cambiado por solicitud de la fuente.

Lecciones de la covid-19 para una sociedad basada en la ciencia

Lecciones de la covid-19 para una sociedad basada en la ciencia

Es inconcebible pensar en una sociedad sin ciencia en pleno siglo XXI. Y, lastimosamente, tuvimos que vivir una pandemia de las dimensiones del SARS-CoV-2 para encontrarle sentido concreto a esta afirmación. El afán por comprender de dónde surgió el nuevo coronavirus, cómo tratar la COVID-19 y hallar la vacuna nos tiene en una maratón científica alrededor del mundo para enfrentar este periodo histórico que deja varias lecciones, incluso para la ciencia.

La vivencia de una pandemia nos ha recordado enfáticamente el papel esencial que tiene el nuevo conocimiento en la toma de decisiones de manera asertiva, tanto en las cotidianidades individuales como en las apuestas de nuestros dirigentes. Los gobernantes, en todo el planeta, están poniendo a diario en la balanza las apuestas por garantizar la salud pública y menguar los impactos negativos en otros escenarios, como el político, social o económico, sin que ello implique poner en riesgo las vidas de los ciudadanos.

Ahora más que nunca el conocimiento obtiene un valor incalculable en nuestra sociedad. Es indispensable contar con datos observados, sustentados, contrastados y validados (el método científico en su esencia) para orientar las acciones y dejar de lado la suposición como recurso decisorio, tal como ocurre actualmente en algunos países con desenlaces mortales. La ciencia y la política pública deben conformar una llave para impactar no solo el presente, sino para dirigir el futuro.

Por ejemplo, se hace necesario reaccionar no solamente frente a la COVID-19, sino buscar alternativas de prevención de las pandemias, porque seguro vendrán otras más. Debemos asumir una mirada más integradora de los orígenes de este deterioro de la salud pública mundial. Lo anterior implica atender los escenarios de salubridad, pero también los de relacionamiento con el medio ambiente, como resalta el reporte “Escaping the ‘Era of Pandemics’”, de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por su sigla en inglés): “El riesgo de pandemias puede disminuir significativamente si se reducen las actividades humanas que impulsan la pérdida de biodiversidad, mediante una mayor conservación de las áreas protegidas y medidas que reduzcan la explotación insostenible de las regiones de alta biodiversidad”.

Además de apostarle a la prevención, hay otras lecciones que plantea la pandemia a las instituciones que promueven la generación de nuevo conocimiento y a los investigadores mismos. Sin duda, esta coyuntura exigió flexibilización en los tiempos de respuesta de la investigación. Sin embargo, estos no deben comprometer procesos de verificación y validación de los hallazgos: podemos exponer la salud y la vida de muchas personas. Por ello, fue fundamental la pronta reacción del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias) para financiar soluciones relacionadas con la COVID-19, así como el estímulo para trabajar en red. Así tomara unos meses más de los deseados, poco a poco las universidades y centros de investigación han adelantado estudios para comprender la enfermedad en nuestro país y han desarrollado tecnologías para enfrentarla, como CovidCheck, que presentamos en esta revista.

Es evidente, pues, en esta época, la importancia del conocimiento científico. En la medida en que conozcamos a profundidad los ecosistemas y los comportamientos de las especies, podremos enriquecer la toma de decisiones para la protección de nuestro planeta y el bienestar de la sociedad. En estos escenarios, la ciencia pura es fundamental para proyectar soluciones a largo plazo, lo que no fue posible con la COVID-19 por la escasez de tiempo. Así, la investigación básica es imprescindible y hoy la pandemia nos vuelve alertar sobre ello.

Investigaciones de 1990 sobre los coronavirus en los murciélagos concluyeron que estas especies no mueren necesariamente por tener alguno de los SARS y que si conociéramos bien la genética de estos virus podríamos reaccionar de una mejor forma a ellos. El conocimiento profundo de la física cuántica nos ha permitido aplicar sus hallazgos al perfeccionamiento de los teléfonos celulares, por solo presentar un caso de su uso. Ambos tipos de investigaciones eran considerados ‘esotéricos’, alejados de la realidad social y sin implicaciones prácticas. Hoy en día son fundamentales para comprender la COVID-19 y para los avances tecnológicos de uso diario.

La realidad actual nos invita a no bajar la guardia en la promoción, estímulo y financiación de la generación de nuevo conocimiento en todas las áreas. Debemos creer e impulsar esa investigación pura, y también la aplicada, para generar innovaciones y emprendimientos que planteen soluciones para beneficiar no solamente los escenarios de discusión académica, sino los de desarrollo social, tecnológico y ambiental en el país.

Todo momento histórico deja sus enseñanzas. Espero que el que vivimos ahora nos transforme positivamente en cuanto sociedad y nos deje algunos cambios para conservar nuestro entorno, cuidarnos como especie y preservar el planeta. De la ‘gripe española’ se aprendió, por ejemplo, desde la arquitectura, a aumentar el tamaño de las ventanas para ventilar mejor los espacios. ¿Qué lecciones tomaremos de la actual pandemia? ¿Seguiremos siendo los mismos?

* Vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana.

 

             

Con innovación se pone freno a la pandemia

Con innovación se pone freno a la pandemia

Gracias a la alianza entre los sectores público y privado, 212 proyectos pudieron hacer parte del programa de innovación abierta Más Detección, Más Vida, para aportar a la reactivación económica y salvar vidas en medio de la pandemia. Participaron emprendedores, gremios e instituciones de educación superior con diferentes propuestas de detección temprana de la enfermedad, mitigación del contagio, monitoreo a la población y fortalecimiento del sistema de salud. En respuesta a este reto, la Pontificia Universidad Javeriana contribuyó con dos proyectos, uno de los cuales fue seleccionado dentro de las 26 mejores propuestas. 

Ante las consecuencias en salud y los rezagos económicos que ha tenido que enfrentar el país por la emergencia sanitaria producto de la COVID-19, entidades como Connect Bogotá e iNNpulsa Colombia, con el apoyo de Sura y Roche, convocaron esta iniciativa. “Entendimos rápidamente que esta situación que afronta el mundo no es tema solo del sector público, sino que involucra a todo el ecosistema”, dice Ignacio Gaitán, presidente de iNNpulsa, que agrega: “Todos debemos aportar desde nuestros conocimientos y capacidades para salir adelante y superar esta dificultad”. 

En tiempo récord, la academia supo responder de forma oportuna, lo que demuestra el potencial que tienen las instituciones universitarias que, con sus ecosistemas de innovación, emprendimiento y trabajo constante en términos de calidad investigativa, logran pronunciarse en la coyuntura y aportar al desarrollo del país, comenta Fanny Almario, directora de Innovación de la Javeriana. 

Alianza de analítica de datos para afrontar la pandemia COVID-19” fue uno de los adelantos javerianos que participó en la convocatoria, dirigido por el Hospital Universitario San Ignacio. Consiste en el diseño de una plataforma para el análisis, visualización de datos de salud pública y registros hospitalarios en la pandemia. 

El otro, CovidCheck, es un kit de diagnóstico del virus a través de la saliva, con múltiples beneficios que no ofrecen las pruebas convencionales con hisopado, es decir, aquellas que hacen uso de este utensilio con punta de algodón para tomar secreciones de la parte superior de la garganta y la nariz con el fin de detectar el virus, y que se han usado hasta ahora. Por esa razón la propuesta destacó notoriamente, ocupando un lugar privilegiado en la convocatoria. 

 

Lo innovador de CovidCheck 

Los desafíos que enfrenta el país en cuanto al diagnóstico, tratamiento, contención y mitigación del SARS-CoV-2 son evidentes. Dabeiba Adriana García, doctora en Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Javeriana, con el apoyo del Centro de Investigaciones Odontológicas de la misma institución y un equipo multidisciplinar de expertos de ciencias y medicina, desarrollaron CovidCheck, una tecnología que nació de un proceso investigativo y que hoy se convierte en un producto que aporta a la optimización, celeridad y eficacia en la toma y análisis de muestras para la detección de la COVID-19 a través de la saliva. 

“La mayoría de nosotros siempre ha tenido en mente realizar un sistema colombiano, que fuera nuestro, hecho en casa”, dice la investigadora. “Hay una tendencia a pensar que lo de otros países es bueno y lo de nosotros no, y esto es la prueba de que no es así. Hace algunos años esto era casi imposible y, tras diversos proyectos, la COVID-19 nos da la oportunidad de que estemos cada vez más cerca de hacerlo realidad”.

 

Las alianzas entre el Gobierno, las empresas y la academia aportan a superar la pandemia y ofrecen soluciones a la ciudadanía.

 

Actualmente, el mecanismo mediante el cual se hace la prueba diagnóstica (RT-PCR) para detectar casos de coronavirus es el hisopado, que, de acuerdo con la doctora García, es un proceso invasivo, molesto e incómodo para los pacientes, y riesgoso para el personal médico que lo recolecta, porque el virus permanece activo por largo tiempo. Eso lo hace aún más complicado, ya que “estamos pasando por un momento en el que los hisopos empiezan a escasear, son muy costosos, no llegan al país en el número que quisiéramos y por eso hay la necesidad de empezar a fabricarlos a nivel nacional”, puntualiza. 

De aquí que la saliva resulte ser una alternativa para atender esta necesidad de forma práctica es muy positivo, pues, como asegura la investigadora javeriana, quien también es magíster en microbiología, hacer la detección del virus a través de este fluido tiene múltiples beneficios. A diferencia del procedimiento con hisopado, la prueba por CovidCheck puede ser tomada por el paciente en su propia casa, conservando el material genético de forma segura. “La muestra puede transportarse en cualquier servicio de mensajería de manejo de muestras biológicas, sin necesidad de refrigeración y con un alto grado de seguridad”, afirma García. Además, esta prueba no es dolorosa y no solo identifica la presencia del virus en la persona, sino que cuantifica el número de copias del virus en ella, y así es posible reconocer qué tanto puede llegar a contagiar este individuo a otras personas. 

Esta tecnología sigue consolidándose, y el apoyo de la Facultad de Odontología, el Hospital Universitario San Ignacio y la Dirección de Innovación ha sido fundamental para cimentar las bases del proyecto y buscar alianzas con inversores interesados en el producto. Según un estudio de mercado realizado por la Dirección de Innovación, hasta ahora no se ha encontrado nada similar a CovidCheck en Latinoamérica, razón por la que es necesario seguir madurando esta innovación para sortear la coyuntura de forma oportuna. 

 Iniciativas como esta evidencian cómo las capacidades de los grupos de investigación pueden ser aprovechadas de manera significativa para atender las necesidades del país, además de despertar en la universidad un interés por pensar sus pesquisas en futuros modelos de innovación y emprendimiento. “La academia tiene una particularidad y es que los avances presentados están basados en investigación y ya han pasado por toda clase de pruebas, por lo que están casi listos para materializarse”, dice Diana Gaviria, directora ejecutiva de Connect Bogotá.

Como esta alianza, son muchos los proyectos de desarrollo que hoy en día congregan a diferentes sectores en la búsqueda de materializar ideas que aporten al progreso, en razón de los poderosos resultados obtenidos. Al respecto, Gaitán afirma que, sin la unión de todas las organizaciones participantes, los resultados evidenciados en las convocatorias no serían los mismos. Esto ratifica la importancia del trabajo conjunto para la consolidación de lo que Fanny Almario describe como un círculo virtuoso de la innovación, en el que se juntan diferentes sectores de la sociedad para producir nuevas ideas, productos, procesos y servicios capaces de introducirse en el mercado para incrementar la productividad y la competitividad, y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. 

 

 

                             

¿Síntomas de COVID-19? Su cuerpo le puede estar ‘hablando’

¿Síntomas de COVID-19? Su cuerpo le puede estar ‘hablando’

En estos momentos uno de los mejores antídotos contra la COVID-19, además de las medidas de protección, es estar informado. Así lo confirma la Organización Panamericana de la Salud (OPS), pues insiste en que si se facilita información precisa, la población podrá tomar decisiones y adoptar comportamientos positivos.

Pesquisa Javeriana se une a este llamado, haciendo un resumen de diversas noticias que hemos publicado sobre los conceptos de expertos javerianos con respecto a los avances del virus.

En primer lugar, recordar que las afectaciones en cada una de las personas que padecen la COVID-19 son variables. Además de los llamados asintomáticos, hay otro grupo de personas que puede experimentar los síntomas comunes como fiebre, tos seca, dificultad para respirar, y adicionalmente pérdida del gusto y del olfato, afecciones en la piel, en el corazón e incluso náuseas, vómito y diarrea.

Oxigene sus conocimientos sobre la COVID-19

El asma, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) o la falla cardiaca están acompañadas de una sensación de falta de aire, o deficiente nivel de saturación de oxígeno, es decir, por debajo de 90 (hipoxemia), cuando en valores normales se espera que esté entre 95 y 100%.

Sin embargo, la particularidad en algunos pacientes con COVID-19, comenta el médico internista javeriano Juan David Botero, es que pueden presentar este signo sin estar acompañadas de la sensación de ahogo; a esto lo han denominado “happy hipoxemia”: aunque a la persona le falta el oxígeno y su cuerpo se está viendo afectado (su corazón tiene que trabajar más, las células sufren por su carencia), no lo siente. Esa es una de las razones por las cuales los pacientes consultan tarde, sin saber que ya la infección está avanzada.

Como ya lo han sugerido algunas publicaciones, estas personas deben recibir oxígeno de formas no tan invasivas y monitorear su saturación intentando estabilizarla, pero si esto no mejora, “la instancia siguiente y que tratamos de evitar es la ventilación mecánica (intubación)”, complementa Botero. Ante la falta de oxígeno, una forma de aumentar su generación es haciendo uso de la antigua técnica de mover el diafragma, colocando al paciente boca abajo y con la cabeza de lado para mejorar la respiración, señala el internista. No obstante, esta alternativa es de alta complejidad, por lo que solo debe ser realizada por expertos.

Olores y sabores, que no se pierda el sentido en tiempo de pandemia

El debate sobre si las alteraciones en el olfato y gusto deberían considerarse un síntoma de la COVID-19 ha sido una constante. Sin embargo, cada vez hay más reportes de la presencia de estas alteraciones en pacientes con signos compatibles o con diagnóstico confirmado del actual coronavirus, lo que ha llamado la atención de investigadores a nivel global.

Para la doctora javeriana María Manuela Chemas, residente de otorrinolaringología y cirugía maxilofacial, no se puede desconocer la importancia de estas señales físicas. “Si atendemos de forma oportuna al llamado de estas manifestaciones, podemos evitar que la persona asintomática, pero con pérdida del gusto o el olfato, siga propagando el virus”, explica. Por esta razón, las personas que presenten pérdida del gusto u olfato y no hayan tenido antecedentes de congestión nasal crónica con patologías como rinitis alérgica o sinusitis aguda, deben practicarse pruebas diagnósticas y someterse al aislamiento preventivo, pues la experta asegura que estos signos son un potencial indicador para identificar a los portadores del virus en fases tempranas.

En la piel también se reflejan síntomas de COVID-19

Según reportes científicos, la piel no se escapa de los efectos del coronavirus, pues la COVID-19 puede manifestarse a través de erupciones en distintas partes del cuerpo como manos, pies, tronco, espalda, axilas, entre otros.

Las manifestaciones cutáneas provocadas por esta enfermedad son materia de análisis por las múltiples formas en las pueden llegar a presentarse y porque se parecen a otras que ya se han visto antes en la piel como varicela o sarampión, lo que hace más difícil distinguirlas.

COVID-19: su estómago también podría estar en riesgo

Síntomas como fiebre, tos seca o dificultad para respirar han sido claramente identificados en pacientes con la COVID-19, pero manifestaciones como náuseas, vómito y diarrea parecen ser una novedad. Al respecto, la gastroenteróloga javeriana Ana María Manzano explica que según estudios realizados a la enzima (agiotensina-2), por medio de la cual ingresa el virus, confirman que está presente en diferentes tramos del tracto digestivo, como en el intestino delgado, lo que puede explicar la presencia del virus en esta parte del cuerpo.

En cuanto a la afectación que tiene el virus en el hígado, se ha visto que del 14% al 53% de los pacientes con COVID-19 reportan lesión en este órgano y, dice la experta, la mayoría de las alteraciones a este nivel son transitorias y leves. Además, muchas de ellas apuntan a que el compromiso hepático puede ser resultado del tratamiento farmacológico usado para tratar el SARS-Cov-2 y no directamente generado por este coronavirus.

Aunque no hay evidencia concluyente que confirme la transmisión del SARS-CoV-2 de forma fecal-oral, Manzano recomienda la desinfección frecuente de áreas compartidas. Si un paciente está bajo aislamiento porque tiene la presencia de la enfermedad, lo ideal es que pueda tener un baño personal. Sugiere, además, que este lugar sea usado por otras personas solo 14 días después de haber salido de hospitalización o de pasar el aislamiento en casa.

Que no le duela el corazón por culpa de la COVID-19

Diversos estudios internacionales están dando cuenta de la relación que hay entre el corazón y la COVID-19. El virus puede afectarlo de diversas formas, asegura el médico javeriano Julio Aldana; puede ser de manera directa, cuando afecta al músculo (miocardio), cuando hay una falta de oxígeno en la sangre porque el virus está atacando a los pulmones o cuando desencadena una inflamación en los órganos.

Las conclusiones de los expertos indican que las afecciones cardiacas en pacientes con COVID-19 se deben, en el caso de adultos mayores, al incremento de la exigencia al corazón por la edad y una capacidad ya disminuida en la reserva cardíaca. En pacientes menores se podría tratar de una miocarditis causada propiamente por el virus. Además, hallazgos científicos confirman que quienes tienen enfermedades cardiovasculares preexistentes son pacientes de alto riesgo y quienes no han presentado problemas previos a la adquisición del virus pueden empezar a padecerlos.

¿Cómo protegen los tapabocas?

El estornudo, la tos y demás expresiones que impliquen la expulsión de gotículas de saliva son fuente principal de transmisión del virus, más aún, sabiendo que hay personas asintomáticas que pueden estar propagando la enfermedad. Por ello, usar una máscara de protección es esencial.

Para el caso del personal médico, hay diferentes tipos de respiradores y EPP (Elementos de Protección Personal) que tienen características particulares y cubren necesidades específicas, por lo que su uso no es genérico. De esta manera se recomienda conocer cuál es el respirador adecuado para cada uno.

La relación del corazón, la circulación y la covid-19

La relación del corazón, la circulación y la covid-19

Diversos estudios internacionales están dando cuenta de la relación que hay entre el órgano principal del aparato circulatorio, el corazón, y la Covid-19. El virus no solo hace estragos en los pulmones, también afecta otros ‘territorios’ del cuerpo humano.

Según explica el doctor Julio Aldana, estudiante de cardiología en la Pontifica Universidad Javeriana, una de las pesquisas que empezó a dar indicios sobre los efectos de la Covid-19 en el corazón fue la publicada por JAMA Cardiology, en la que participaron 416 pacientes contagiados con el actual coronavirus en Wuhan, China, de los cuales el 19,7% presentaron lesión cardiaca durante la hospitalización, afección común en pacientes con este virus y que está asociada a un mayor riesgo de mortalidad. La detección de este signo se caracteriza por la elevación de la troponina, una proteína que en altas proporciones representa daño para el sistema circulatorio.

Al respecto, el doctor Aldana explica que cuando aumenta esta sustancia se incrementa la mortalidad, independiente de cuál sea el escenario (infarto, pancreatitis, neumonía por COVID-19, etc.). “Vemos que la tasa de supervivencia en este estudio fue mayor comparada con los pacientes que elevaron la troponina”, explica.

Este hallazgo ya daba indicios de las dificultades cardiacas relacionadas con este tipo de coronavirus. Así, en otros estudios empezaron a aparecer otras más que confirmaban el daño en personas con COVID-19. Por un lado, el análisis de 39 autopsias realizadas a pacientes con el virus identificó infecciones en el corazón en personas que no habían sido diagnosticadas previamente con problemas cardiovasculares.

Asimismo, otro estudio sometió a resonancias magnéticas a 100 personas recuperadas del SARS-CoV-2 en los últimos dos a tres meses. Los investigadores encontraron anomalías cardíacas en un 78% de los pacientes; un 60% reportó miocarditis o inflamación del músculo cardiaco, lo que reduce la capacidad del corazón de bombear y producir ritmos cardíacos rápidos o anormales (arritmias), y el 76% de los analizados mostró elevación de troponina, indicio de cambios en el funcionamiento de este órgano.

El SARS-CoV2 puede afectar al corazón de diversas formas, dice el médico Julio Aldana.

 

Según Aldana, la respuesta a estos daños responde a múltiples factores colaterales a la infección como la hipotensión (presión arterial baja), hipoxia (deficiencia de oxígeno en la sangre), isquemias (reducción en la capacidad del músculo cardíaco de bombear sangre) o ruptura de las células cardíacas. El virus puede afectar el corazón de diversas formas, según el especialista. Puede ser de forma directa, cuando afecta al músculo (miocardio); cuando hay una falta de oxígeno en la sangre porque el virus está atacando a los pulmones o cuando desencadena una inflamación en los órganos.

Hipertensión y coronavirus

En el contexto de la infección por el SARS-CoV-2 y la presencia de insuficiencia cardíaca en las personas, no se sabe con exactitud si el problema está relacionado con la miocarditis convencional (cuando el corazón se inflama) o si es la respuesta del organismo a la inflamación sistémica que genera la COVID-19, según explica el doctor Leslie Cooper, director del Departamento de Cardiología de Mayo Clinic.

Dentro de las patologías que pueden ocasionar la insuficiencia cardiaca está la arteriopatía coronaria (afectación de las arterias que suministran sangre al corazón) y la hipertensión. Uno de los estudios que destaca el doctor Aldana es el publicado en The New England Journal of Medicine, el cual evidencia la presencia de esta última en el 15% de los pacientes evaluados que tenían el virus. Así, los investigadores se empiezan a preguntar por la relación de la presión arterial alta con la COVID-19.

Según las conclusiones dadas por los expertos, se piensa que en adultos mayores posiblemente esto sea resultado de mayores exigencias al corazón y de una capacidad ya disminuida en la reserva cardíaca por la edad, mientras que en pacientes menores se podría tratar de una miocarditis causada por el virus.

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Alternativas para hacer electrocardiogramas a pacientes con COVID-19

Otro de los puntos a tener en cuenta a la hora de hablar del corazón y el coronavirus es el electrocardiograma, una prueba frecuente que se utiliza para detectar problemas cardíacos. Este se hace a través del registro de las señales eléctricas que emite el miocardio. Sin embargo, la realización de exámenes como estos en pacientes con el SARS-CoV-2 resultan problemáticos, porque un paciente con coronavirus está aislado en una sala especial, con personal especializado que está dedicado únicamente a él y trasladar una máquina que se utiliza en otras áreas del hospital puede exponer al personal médico y otras personas a un mayor riesgo de infección, explica Aldana.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) ha tratado de implementar el dispositivo Kardia, una tecnología pequeña, liviana y fácil de utilizar, con dos electrodos que toman un electrocardiograma basal, comenta el médico javeriano. “Entonces, podemos utilizar esta herramienta como primer paso para calcular el riesgo cardiaco en pacientes con COVID-19”, indica, reconociendo además que el seguimiento a personas con patologías cardiacas en estos casos debe ser constantemente monitoreado, de manejo estricto y cuidadoso.

Después de este recorrido por algunos de los hallazgos alrededor de lo que la ciencia ha identificado respecto a la COVID-19 en relación con los efectos cardiacos, es claro que si bien la enfermedad cardiaca previa es una condición de salud que puede hacer a una persona más susceptible a desarrollar complicaciones si adquiere el virus, no por esto, quienes tengan dichas patologías son más propensos a adquirirlo.