Seguimiento a fetos para prevenir enfermedades en adultos

Seguimiento a fetos para prevenir enfermedades en adultos

“Para lograr cambios en la práctica clínica, en el seguimiento o en las guías de atención a los pacientes, se necesita que muchos investigadores digan lo mismo; tiene que generarse esa consistencia en la producción de conocimiento, y eso toma años”, afirma la profesora Mérida Rodríguez López, docente de los departamentos de Salud Pública y Epidemiología, y de Clínicas Médicas de la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali, quien, a propósito de sus estudios de doctorado en Medicina Fetal y Perinatal, en Barcelona, y su respectiva tesis, durante los últimos años ha estado vinculada a investigaciones orientadas a entender el impacto de las exposiciones que tienen lugar durante la vida fetal sobre la salud posterior y especialmente sobre el corazón.

La investigación en el feto es relativamente reciente, y es posible gracias al surgimiento de las ecografías prenatales, las cuales permiten estudiar la experiencia del feto dentro del útero y, por esa vía, identificar las condiciones de su desarrollo, que en algunos casos podrían relacionarse con patologías cardiacas en la adultez. Identificar los riesgos tempranamente significa avanzar en la prevención, seguimiento, tratamiento y atención diferencial para poder reducir la ocurrencia de estas patologías.

Dos exposiciones prenatales que podrían tener impacto a largo plazo son la restricción del crecimiento fetal y las técnicas de reproducción asistida. Aunque esta línea de investigación existe hace diez años en el grupo de investigación de Programación Fetal de Enfermedades Cardiovasculares del Hospital Clínic de Barcelona, el proceso implica muchos pasos para validar un conocimiento y hacerlo aplicable.

Específicamente, la profesora Rodríguez ha orientado sus aportes a temas relacionados con los problemas en el crecimiento del feto, y colabora con Brenda Valenzuela en sus investigaciones sobre embarazos por técnicas de reproducción asistida. En ambos casos, con las ecografías prenatales y otras pruebas, hacen seguimiento al desarrollo de los fetos y avanzan en entender la relación de estas exposiciones con indicadores de riesgo cardiovascular en la vida pre y posnatal.

 

Consistencia de los hallazgos

En el 2014, “tomamos un grupo de 80 mujeres con embarazos concebidos por técnicas de reproducción asistida y otro, de 80 embarazos espontáneos”, explica Fátima Crispi, líder del grupo de investigación en el Hospital Clínic de Barcelona. “Las seguimos entre las semanas 28 y 30 de gestación, y después pudimos volver a seguir a una buena cantidad de ellas cuando los bebés habían nacido”, complementa Valenzuela. “Cada vez que entraba al estudio una embarazada con fecundación in vitro, Brenda buscaba otra similar en edad, etnia y estrato socioeconómico, para comparar los grupos. Se hizo el seguimiento hasta los tres años de vida de estos bebés”, continúa Crispi.

El seguimiento en la etapa de feto se concentró en realizar ecografías de corazón, evaluando su estructura y función. Cuando nacía el bebé, se complementaban los estudios con toma de tensión arterial, ecografía de arterias, medición de parámetros de obesidad ―como los pliegues cutáneos, peso, talla, estatura, índice de masa corporal―, nivel de actividad física, desarrollo psicomotor del niño en el hogar y, además, acompañamiento de los padres a este proceso. Un estudio similar se realizó comparando embarazos con fetos que tenían restricción del crecimiento fetal y otros que no.

“Las observaciones permitieron reconocer que los niños in vitro o los restringidos tenían un corazoncito más redondo, una función contráctil diferente y mayor grosor de la íntima-media de la carótida (la pared del vaso) respecto a los grupos de comparación en cada estudio”, comenta Valenzuela. Los in vitro también tenían unas aurículas más grandes. “Se les tomó la presión arterial y, aunque no podemos decir que son niños hipertensos, cuando comparamos con el grupo control, sus niveles eran un poco más altos”, complementa.

“En los fetos con reproducción asistida y en los que tenían restricción del crecimiento fetal, lo que vimos en el feto persiste en el niño”, recalca Crispi. “En el caso de la restricción, nuestro estudio ha seguido a los participantes hasta la preadolescencia y se ha observado persistencia de estos hallazgos”, añade Rodríguez. Otras investigaciones empiezan a registrar hallazgos similares, según resaltan las científicas.

 

Rutas surgidas

Con estos resultados, “en el hospital de Barcelona implantamos un protocolo a las embarazadas con niños pequeños o de fecundación in vitro, y les proponemos una ecografía de corazón durante el control prenatal; si encontramos los signos mencionados, les contamos la importancia de estilos de vida saludables, de la lactancia materna y la alimentación adecuada para una buena salud cardiovascular en la vida posnatal”, dice Crispi.

Además de mantener el trabajo colaborativo, cada una, desde sus contextos, ha buscado nuevos desarrollos. “Luego de llegar del doctorado, uno de mis retos es desarrollar investigación clínica en la Facultad y la línea de estudio en medicina materno-fetal. Creo que tengo camino adelantado por haber trabajado en un equipo de investigación y haber realizado proyectos junto a clínicos”, afirma Rodríguez. También comenta que se evalúa si estos resultados persisten en adultos entre 20 y 40 años. Finalmente, en la línea de Valenzuela, “hoy se estudian las diferentes técnicas de fecundación in vitro, para definir la más segura para el corazón del bebé y se está a punto de generar datos. Eso también aportará a la prevención”, concluye Crispi.

Para leer más

Valenzuela-Alcaraz, B. et al. “Postnatal Persistence of Fetal Cardiovascular Remodelling Associated with As-sisted Reproductive Technologies: A Cohort Study”. Recuperado de https://obgyn.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1471-0528.15246.


 

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Postnatal Persistence of Fetal Cardiovascular Remodeling Associated with Assisted Reproductive Technologies: A Cohort Study.
INVESTIGADORES PRINCIPALES:(en los estudios referidos):Brenda Valenzuela, Mérida Rodríguez López, Fátima Crispi.
COINVESTIGADORES: Álvaro Sepúlveda-Martínez, Eduard Gratacos, Bart Bijnens, Martha Sitges, Mónica Cruz-Lemini, entre otros. Facultad de Salud, Departamento de Salud Pública y Epidemiología, Grupo de investigación Salud y Calidad de Vida.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2014 – actualmente.

 

                            

¿La vacuna alterará mi ADN? Un genetista resuelve dudas sobre la vacunación

¿La vacuna alterará mi ADN? Un genetista resuelve dudas sobre la vacunación

Después de un año en el que el mundo casi se detuvo a causa de la pandemia por la COVID-19, la ciencia intensificó su trabajo para investigar el funcionamiento del virus y crear un antídoto. Ahora, mientras la vacunación avanza, ha surgido escepticismo en algunos sectores de la población por los posibles efectos adversos que pueda generar esta inyección.

Después de que circularan ´noticias falsas´ afirmando que con la vacuna se implementará un chip de rastreo en los seres humanos o que generará cambios orgánicos, Pesquisa Javeriana conversó con el genetista javeriano Ignacio Zarante, presidente de la Asociación Colombiana de Médicos Genetistas (ACMGEN), para esclarecer estos y otros mitos acerca de las vacunas contra SARS-CoV2.

¿La aplicación de la vacuna puede cambiar el ADN del paciente?

Se ha sugerido que dos tipos de vacunas podrían cambiar el ADN. Una es la de RNA mensajero (RNAm), creada por laboratorios como Pfizer y Moderna.

¿Qué quiere decir que son de RNAm?, que está compuesta de un pequeño fragmento de la información genética que tiene el virus. Esa partecita produce una proteína que es la llave de entrada del virus a nuestras células. Lo que hicieron los científicos fue encapsular ese fragmento de información genética en una burbuja de grasa que viaja hasta las células; allí, el sistema inmune la reconoce como extraña o peligrosa y genera una respuesta de anticuerpos contra el SARS-CoV-2. Esos anticuerpos son los que nos van a proteger en el futuro de una infección del virus real.

Es importante saber que, aunque es la primera vez que esta técnica se utiliza de forma masiva, desde hace mucho tiempo se viene utilizando y había sido probada en vacunas para zika y malaria. Además, para quienes se preocupan por los posibles cambios genéticos que pueda generar este tipo de vacuna, el RNAm definitivamente no entra al núcleo de la célula, por lo que no tiene contacto con nuestro ADN.

La otra vacuna es la de AstraZeneca, hecha de ADN que es transportado a través de adenovirus y va hasta el núcleo, pero no se mezcla con el ADN de nuestras células. Allí, ese fragmento de ADN produce RNA que sale del núcleo y se convierte en la proteína que hará presencia en el sistema inmune para que reaccione y proteja al cuerpo en caso de que este se infecte del virus.

También llegaron a Colombia las vacunas de Sinovac, ¿Cuál es la diferencia frente a las otras?

Sinovac es otro tipo de vacuna que está hecha a la antigua. Tomaron el virus, lo inactivaron con procesos químicos o físicos y lo que ingresa al cuerpo es una cápsula del virus vacía, el cuerpo responde contra ella y luego, cuando el virus vaya a entrar, ya he creado anticuerpos contra esa cápsula y no deja que el virus me infecte.

¿Por qué se pudo crear una vacuna tan rápido?

Por un lado, hay que tener en cuenta que hacer vacunas de virus inactivo o de fragmentos de proteínas es más demorado que producir las de RNAm, lo único que uno necesita para hacer una de estas últimas es la secuencia del virus, con esto, al otro día Pfizer y Moderna ya tenían la vacuna para iniciar todas las fases de validación.

Los estudios de seguridad por los que pasa una vacuna no se pueden suprimir o acortar, y las producidas para la COVID-19 cumplieron con cada uno de los pasos. Entonces, para los que relacionan la rapidez con la que se hizo la vacuna y la idea de que es poco segura, están equivocados.

La celeridad de este proceso se dio por factores económicos y las grandes cantidades de dinero invertidas por parte de todos los países para su ejecución; el reclutamiento de las personas para hacer las pruebas en tiempo récord y la agilización en términos de papeleo.

¿Por qué se deben aplicar dos dosis?

Lo que se ha encontrado es que, al poner la primera dosis, el porcentaje de protección puede ser del 50 al 70 %, pero cuando aplican la segunda, se acerca por lo menos al 90 o 95 %. Si yo estímulo al sistema inmune una vez, él produce una respuesta, pero si dejo pasar un tiempo y vuelvo y lo estimulo, reacciona con mayor potencia.

La vacuna fabricada por Johnson y Johnson está propuesta para una sola dosis y, aunque no llega al 95 %, hace que mejore la eficiencia para lugares de difícil acceso. Las últimas investigaciones de Pfizer sugieren que con una sola dosis se están logrando protecciones muy importantes.

¿Las mujeres embarazadas deben o no vacunarse?

Cuando se estudia un nuevo medicamento o una nueva vacuna, se hace en una población específica, por lo que yo puedo hacer uso de este elemento solo en ese grupo.

La vacuna para el SARS-CoV-2 se validó para usarse en personas entre los 16 y 65 años, en un primer momento, y ahora hasta los 80 años. Aunque ya se empezaron los estudios en niños, los menores de 16 aún no se pueden vacunar. Lo mismo sucede con las mujeres embarazadas.

Está claro que hay que empezar estudios para favorecer a las madres que contraen la infección, pues lo que sabemos es que las embarazadas tienen un riesgo mayor de tener cuadros graves de COVID-19, pero los estudios tardan porque es una población más vulnerable y delicada.

Al respecto, en genética tenemos el consenso de no exponer a una mujer embarazada a un riesgo, por pequeño que sea, cuando existen dudas de que algo le pueda pasar al bebé. Sin embargo, también sabemos que cualquier afectación que pueda padecer el feto se da en el primer trimestre del embarazo, por lo que es posible empezar a validar los efectos inmunizando a las gestantes que se encuentren en los dos últimos trimestres, para que haya menor riesgo.

La sugerencia de OMS, hoy en día, es que se evalúe el riesgo-beneficio en cada caso y en muchos va a ser mejor vacunar que correr el riesgo de exponer a la gestante a la infección natural.
Al día de hoy no hay evidencia de dichos estudios, pero ya se vienen adelantando.

¿Hay una predisposición genética para el desarrollo grave de la enfermedad por coronavirus?

Eso es definitivo, sí hay diferencias genéticas que influyen en el resultado de un cuadro grave por coronavirus. Por ejemplo, una población que se infecta con el mismo virus y solo el 15 % se agrava, tiene que ser porque hay unas particularidades genéticas.

Lo que se ha encontrado hasta ahora es que existen marcadores que refieren un mayor riesgo de llegar a estados de gravedad y son, por ejemplo, los que pertenecen al grupo sanguíneo A. Esto no quiere decir que el grupo sanguíneo sea el causante de la susceptibilidad, lo que indica es que hay unos genes que aproximan tal riesgo.

Aún se siguen estudiando otros marcadores, pero evidentemente no es fortuito que una persona termine en cuidados intensivos, hay que recordar que el que me mata no es el virus, yo soy el que me mato a través de mi sistema inmune. Esa reacción exagerada que termina destruyendo mis tejidos debe tener una base genética y es la que se está estudiando.

Dentro de otras hipótesis no comprobadas, hay que decir que en otras enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide, el lupus eritematoso y el asma, se ha encontrado que es muy particular que estas personas se bañen frecuentemente, son extremadamente limpias y tienen poco contacto con microorganismos (tierra, barro, suciedad), entonces, como el sistema inmune no tiene que luchar contra nadie, lo único que le queda es atacarse a sí mismo, esto sucede especialmente en las sociedades occidentales ricas.

Entretanto, en sociedades como las africanas, que tienen sectores de menos recursos, los niños se mantienen en contacto con microorganismos y el sistema inmune está ocupado en hacer su tarea y los protege. Esto podría explicar el acentuado desarrollo del virus en sociedades como la europea, en las que parece haber mayor predisposición a cuadros graves, sin exceptuar otros factores, como el hecho de que son poblaciones más longevas.

¿Cómo contrarrestar futuras pandemias?

La salud pública y la atención primaria, en el caso de las pandemias, es mucho más importante que toda la tecnología que tienen los laboratorios para crear vacunas. La respuesta para defenderse de las pandemias es tener sistemas de vigilancia en todos los países, de manera que al notar casos que concuerden con una gripe extraña, se realice un cerco epidemiológico de manera rápida.

Si no podemos detener el brote en la zona en la que se empezó a propagar, con la COVID-19 aprendimos que podemos actuar rápido y hacer vacunas de forma acelerada con la misma calidad, siempre y cuando se cuente con los recursos necesarios.

¿El virus fue creado?

Con la tecnología que hoy conocemos, para cualquier genetista molecular es muy fácil identificar un virus que ha sido manipulado, pues utilizamos unas “tijeras moleculares” que permiten ver si el virus fue cortado, pegado y armado. El consenso hasta ahora es que no fue modificado. Ahora, estos virus también se guardan en diferentes laboratorios, por lo que es más posible que sí haya escapado de uno de ellos. No obstante, la OMS adelanta investigaciones al respecto

¿Qué decir de las teorías conspirativas?

Le daría una explicación desde la teoría de la evolución y neuroconductual. ¿Cuáles fueron los seres humanos que lograron sobrevivir?, los que le tenían miedo a todo, los que salían corriendo con cualquier cambio en el ambiente.

El cerebro humano está hecho para buscar lo malo, para crear teorías conspirativas y eso nos salva de los peligros. La única forma de rebatir o confirmar todo esto es seguir trabajando desde la academia y estar alerta a todo lo que se dice y a las pruebas que hay detrás de esto.

Como genetistas del Instituto de Genética de la Pontificia Universidad Javeriana y de ACMGEN, lo que hacemos es evaluar la literatura y las investigaciones que se están desarrollando y dar un lineamiento a la población de forma crítica, para que con esto se puedan tomar mejores decisiones. Además, hay que recordar que la vacunación no pone fin a la pandemia; es una ayuda y un paso gigante, pero tenemos que seguir cuidándonos y no olvidar las medidas de bioseguridad.

Parir dignamente

Parir dignamente

El día tres del mes de junio del año pasado, Carolina Parra ingresó a una clínica de clase media en la ciudad de Bogotá; a sus 32 años daría a luz a su segundo hijo. Ingresó cuando el reloj marcaba las 4 de la tarde. Para las 5:30 pm las contracciones eran intensas, cada seis minutos sentía cómo el corrientazo de magnitud indescriptible pasaba por todo su cuerpo. A las 6:00 pm le dieron ingreso a la sala de gestantes, le ordenaron quitarse la ropa y ponerse la bata. Las contracciones aumentaban a un ritmo acelerado. La ubicaron en una camilla y tras unas horas de espera y un tacto, la ginecobstetra indicó que no podía recibir la epidural, inyección con un medicamento que ayuda a adormecer la parte inferior del cuerpo y disminuye el dolor, pues ya tenía la dilatación indicada para parir.

La doctora se retiró comunicando a la madre que en pocos minutos la pasarían a la sala de parto. En ese momento, dice Carolina, no aguantó más y rompió fuente. Cuando trataron de llevarla a la sala de parto era demasiado tarde. Sin epidural, sin acompañante a causa de las restricciones por el actual coronavirus, y esperando a que la trasladaran al lugar adaptado para el procedimiento, a las 8:10 pm nació su hijo, “a mi hijito lo tuve prácticamente sola en esa camilla, no me ayudaron. Luego lo pusieron sobre mi vientre, le cortaron el cordón umbilical, nos revisaron a los dos y nos llevaron a una habitación. Desde ahí la atención fue muy diferente”.

Todas las mujeres tienen derecho a recibir el más alto nivel de cuidados en salud, que incluye el derecho a una atención digna y respetuosa en el embarazo y en el parto. Más aún cuando prácticas violentas o discriminatorias podrían tener consecuencias adversas directas tanto para la madre como para el bebé, así lo declara la Organización Mundial de Salud. De aquí que el parto humanizado aparezca como salvavidas para poner fin a este problema de salud pública y erradicar la falta de respeto y violación de derechos en los procesos de gestación. Al respecto, dice la investigadora javeriana en Salud Pública Elba María Bermúdez, “las actividades médicas deben propender por una comunicación asertiva para evaluar las mejores opciones para la madre y el bebé; que la mujer esté lo más confortable posible, su sufrimiento se mitigue y sus tiempos y expectativas se respeten y en general, esto es lo que busca el parto humanizado”.

Sin embargo, testimonios como el de Carolina y otros incluso atravesados por el maltrato verbal y físico, en ocasiones, se mantienen y son reflejo de un sistema de salud provisto de prácticas que culturalmente han sido aceptadas a lo largo de los años: se desconoce el dolor, “no grite señora, no sea escandalosa”; la negativa en la administración de analgésicos; la medicalización o uso de técnicas para ralentizar o acelerar el parto, entre otras.

Este es el caso de Andrea*, madre primeriza, “una enfermera se me echó encima mientras la doctora esperaba a que saliera la bebé. Me dijo que tenía que hacer eso porque se estaba demorando mucho en salir, ¿me pregunto si eso era necesario?”, señala la mujer de 29 años. Este recurso recibe el nombre de técnica de Kisteller y ha sido prohibido en países como el Reino Unido, ya que es considerado como altamente peligroso.

Pareciera que los procedimientos médicos han sido diseñados y acomodados para quienes ejercen la actividad y no para quien está recibiendo el servicio, dice Bermúdez. La silla obstétrica, por ejemplo, explica la experta, representa por sí misma un acto de violencia, “fue diseñada de forma horizontal para que él o la ginecobstetra que recibiera a los bebés, tuviera la comodidad de la visión; no pensaron en la molestia y en la falta de ergonomía para la mujer al parir. La mujer al dar a luz, como lo hacen las indígenas o las campesinas, se tendría que hacer de manera verticalizada para que el bebé salga por gravedad”.

 

Pareciera que los procedimientos médicos han sido diseñados para quienes ejercen la actividad y no para quien está recibiendo el servicio.

 

Como estas, otras intervenciones se han normalizado y no siempre son necesarias, como la episiotomía (incisión que se hace en el tejido entre la abertura vaginal y el ano); el rasurado, o las cesáreas no indicadas. Según estudio del Atlas de Variaciones Geográficas en Salud de Colombia 2015, las cesáreas en Colombia excedieron el porcentaje de partos por cesárea previsto por la OMS, pues los profesionales de la salud de todo el mundo han considerado que la tasa ideal de cesárea debe oscilar entre el 10% y el 15% y Colombia sobrepasa este número con una cifra del 61,10% de los partos en un año.

“La cesárea es un procedimiento médico que hace parte de la tecnificación de la atención del parto”, dice Diana Rubio, profesora de la facultad de psicología de la Universidad Javeriana y doctora en salud pública. “Por supuesto que ha salvado vidas y ha mejorado los resultados en salud de las mujeres y de sus hijos. El problema es que cuando no están indicadas rompen los tiempos del trabajo de parto de la mujer”.

 

El parto ideal debe existir para cada mujer

Si bien el país cuenta con documentos técnicos que promueven el parto humanizado, aún no hay una ley que lo regule. Incluso, gran parte del personal médico no sabe lo que implica atender un parto de forma humanizada, pues como dice la doctora Bermúdez, el desarrollo de los procedimientos tal como los hacen son catalogados como correctos, pues así lo han aprendido en su formación académica y en la práctica. “Es cultural, son acciones legitimadas y repetidas generación tras generación; por esto es necesario desaprender y romper estas estructuras que han sido interiorizadas”.

La implementación de la humanización significa que la protagonista es la futura madre y no el médico o la médica. Por otro lado, la materna debe ser entendida en su dolor y en sus necesidades, “ellas no se lo están inventando, hay mujeres a las que parir les representa mayor molestia y dolor que a otras”, explica la doctora Rubio.

 

La materna debe ser entendida en su dolor y en sus necesidades.

 

A esto se suma, respetar que inmediatamente nazca el niño éste sea puesto en contacto piel a piel con la madre, “muchos neonatólogos retiran al bebé a los pocos minutos del nacimiento para hacerle todos los exámenes que requiere. Eso lo entendemos profundamente, pero todos esos exámenes se pueden hacer después de dos horas o una hora de contacto piel a piel, pues ya sabemos los múltiples beneficios que trae esta práctica”, agrega la javeriana Elba Bermúdez.

Por su parte, bien es sabido que uno de los derechos de la mujer gestante es ser acompañada durante el nacimiento de su hijo o hija, y el parto humanizado le apuesta a que esto se cumpla, pero además promueve que la madre tome la decisión de quién quiere que la acompañe, “no todos los bebés son producto de una relación de pareja saludable, por lo que, por ejemplo, no todo papá puede estar allí. La madre debe elegir”, comenta Bermúdez.

Las expertas Rubio y Bermúdez coinciden en que es de vital importancia la comunicación médico-paciente, la escucha y el respeto por los derechos y expectativas de las maternas.

 

En pandemia el parto se complejiza

Carolina Parra fue una de las millones de madres que dio a luz en medio de la pandemia. “Desde que inició la cuarentena en todo momento sentí miedo al saber que los controles se iban a complicar y el ingreso a los centros de salud iba a ser difícil”, dice.

Durante la pandemia, debido a las medidas tomadas por los gobiernos, los servicios de salud sexual y reproductiva limitaron seriamente su regularidad, continuidad y acceso, y, por si fuera poco, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, los sistemas de salud tuvieron que redirigir los recursos de salud sexual y reproductiva a otros tipo de servicios, impactando negativamente el acceso de las mujeres a métodos anticonceptivos, atención prenatal y a otros servicios esenciales, poniendo en riesgo la vida y salud de las mujeres.

Por ejemplo, Carolina cuenta que tuvo dificultades para que le hicieran su última ecografía. “Llamé y llamé y no me asignaron la cita, no estaban asignando por todo lo de la Covid-19. Yo estaba preocupada, pues yo sabía que el bebé no estaba bien posicionado. Tuve que ir a un hospital en pleno brote del virus para que me hicieran una ecografía (casi que por urgencia), y finalmente lo logré, pero corriendo muchos riesgos”.

El caso de la señora Parra finalmente salió favorecido en medio de las dificultades. No obstante, muchas de las mujeres de zonas rurales que estaban pasando por la misma situación, no pudieron movilizarse a los centros urbanos para obtener la atención esperada en cuanto a ecografías y exámenes, situación que a su vez dejó al descubierto una realidad de acceso a los servicios. “Las mujeres que están en este país tenemos un sistema de salud increíblemente dividido en el privado, el subsidiado y quienes no acceden. Los primeros seguramente son los que están informados y el recurso humano también sabe cómo tiene que atender a estos pacientes, por lo que es más probable que tengan a sus hijos en mejores condiciones, pero, este es un privilegio del que no gozan la mayoría de mujeres en el país”, reflexiona la doctora Bermúdez.

 

Las mujeres que están en este país tenemos un sistema de salud increíblemente dividido.

 

La experta expone que es el sistema el que tiene que llegar a las personas, pero hay grandes áreas rurales de Colombia que no tienen acceso a los servicios de salud por falta de gobernabilidad, y, si acceden de forma subsidiada tienen que someterse al mal trato y poca o nula información. Por esto, cada vez se hace más importante valorar esta lucha por el parto humanizado y no perder de vista trabajos tradicionales como la partería, la cual favorece a las mujeres en lugares donde el gobierno no se hace presente, destaca la javeriana.

Hay que decir que las distintas barreras forzadas por la pandemia han venido disminuyendo. “Al entender el comportamiento del virus los protocolos se han podido ir adaptando de manera que los servicios se están retomando bajo condiciones que evitan poner en riesgo la vida de las gestantes y los neonatos y aquí hay que aplaudir el manejo que ha hecho el personal de la salud”, señala la psicóloga Diana Rubio.

 

Un personal de la salud educado para el parto humanizado

Hacer posible el parto humanizado no es sólo una responsabilidad del personal de la salud, esto pasa por los currículos universitarios, por los entes estatales y administrativos, por la cultura que se transmite en las rotaciones médicas al personal de la salud, etc. Toda esta lucha tiene muchos actores y aristas que cubrir, dice Elba María Bermúdez. “Lo que queremos es que el o la bebé que va a llegar sea acogido en los mejores términos, que se le empiecen a asegurar sus derechos desde que está en el vientre y que la mamá disfrute el proceso a sus anchas”, dice.

Entretanto, el trabajo investigativo continua: “nuestra labor ahora no es otra que la de demostrar la necesidad de esta buena práctica, los beneficios y tener bases teóricas y científicas para respaldar proyectos de ley que regulen el parto humanizado, con la ilusión de que esto se siga implementando y se haga de manera obligatoria”, finaliza la doctora Bermúdez.

* Nombre cambiado por solicitud de la fuente.

Esperanza y soluciones para bebés con defectos congénitos

Esperanza y soluciones para bebés con defectos congénitos

Hay situaciones que se salen de las manos. Pero cuando se trata de la salud de un bebé que viene en camino, todo lo que se pueda hacer para prevenir cualquier anomalía resulta vital.

Si en el mundo la causa de que el 9 % de los bebés muera antes de los cinco años tiene que ver con problemas que aparecen durante el periodo prenatal, es decir, con defectos congénitos, en América Latina y el Caribe la cifra sube al 21 %.

Desde 2017, como resultado de un evento mundial organizado por la Javeriana Colombia, se produjo un documento de consenso sobre la situación de la región para que tomadores de decisiones, el sector de la salud y las familias tomaran conciencia para reducir estos porcentajes. Porque se puede. Solo es cuestión de informarse y actuar.

Previamente, en 2013, la Universidad Javeriana ―sede Bogotá y seccional Cali— participó activamente en la redacción de la guía de práctica clínica Detección de anomalías congénitas en el recién nacido, gracias al conocimiento generado en los proyectos de investigación adelantados desde hace varias décadas, pero además por el impulso de integrarse a un grupo que en la región adelanta estudios similares: el Estudio Colaborativo Latino Americano de Malformaciones Congénitas (ECLAMC).

A eso se suma la trayectoria en este campo del Instituto de Genética Humana, en Bogotá, así como del Departamento de Ciencias Básicas de la Salud, en Cali, que se han aliado con las respectivas secretarías de salud. Con base en los datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila), que desde 2012 incluye los defectos congénitos como de vigilancia obligatoria, la mirada de los investigadores Ignacio Zarante, de Bogotá, y Paula Margarita Hurtado, de Cali, se especializa más cada año. “La secretaría de salud recibe los datos del Sivigila y nos los entrega; nosotros capacitamos, favorecemos la vigilancia, y publicamos en conjunto”, explica Zarante.

¿Cuál ha sido el aporte?

Los defectos congénitos pueden ser de dos tipos: unos alteran la forma ―labio o paladar que no alcanzaron a unirse, carencia de una oreja o de un dedo― y otros modifican la función ―errores innatos del metabolismo―. La Javeriana tiene decenas de publicaciones sobre muchos de ellos. A PESQUISA JAVERIANA le interesó especialmente la investigación realizada en aquellos niños que nacen con una malformación en su boca (hendiduras orofaciales). La noticia alentadora es que hoy en día la medicina ofrece soluciones integrales.

Puede suceder que el bebé nazca con labio fisurado, con o sin el paladar hendido, o solo con el paladar hendido. Son malformaciones diferentes. “En Bogotá nacen mensualmente nueve niños con alguna de estas malformaciones y en Cali, más o menos dos o tres”, dice Zarante.

Si anteriormente se creía que la altura sobre el nivel del mar incidía en mayor número de casos, los estudios de Zarante y su grupo demuestran que no es tan cierto. Lo que sí menciona el investigador como un hallazgo novedoso es que efectivamente hay más niños que niñas con labio y paladar hendido, pero solo en paladar las niñas resultan más afectadas.

Existen además tres diferentes tipos de afectación. Los más frecuentes son los niños y niñas que nacen con labio fisurado y paladar hendido. El segundo tipo son los que presentan malformaciones adicionales, y el tercero corresponde a aquellos que sufren un síndrome más grave y de mal pronóstico. Los primeros deben ir de inmediato a tratamiento. “Hoy en día, un niño con labio y paladar hendido puede no tener secuelas estéticas, nutricionales ni del lenguaje”, continúa Zarante. “Debe quedar perfecto”.

Y para lograrlo hay que superar algunas barreras, como por ejemplo, el acceso al sistema de salud para un tratamiento integral que demanda un abanico de especialistas. La consigna: empezar a trabajar desde el primer día. Eso significa un hospital que ofrezca todas las opciones para las necesidades de estos bebés.

“El problema es que las EPS no contratan con estas clínicas de alta complejidad porque dicen que les sale más caro, pero en el largo plazo es más costo-efectivo tratarlos con un equipo multidisciplinario capacitado para esto y en un solo lugar”, dice Zarante.

Durante el embarazo, cuando la ecografía prenatal muestra que el niño no está creciendo bien, es una señal de alarma y un llamado de atención para el personal de salud. De acuerdo con Zarante, solo el 30 % de los casos de labio y paladar hendido se diagnostica en las ecografías debido a diferentes razones: porque se usan equipos de baja calidad, porque las personas no están adecuadamente entrenadas o porque se les paga por ecografía tomada y por tanto proceden demasiado rápido.

Labio leporino - Interna
Las cardiopatías congénitas son la mayor causa de muerte infantil en Colombia y la que más impacto causa porque cuesta mucho dinero.

La prevención como herramienta

Como medidas preventivas, Zarante menciona no fumar, no tomar bebidas alcohólicas, evitar infecciones, ciertos medicamentos y consumir ácido fólico antes del embarazo. Estos factores ambientales o sociales actúan en las primeras ocho semanas, y el labio y el paladar se cierran entre la sexta y la octava semana, cuando probablemente la mujer no sabe que está embarazada. Así que el consejo es: “cuando deje de usar método anticonceptivo, considérese embarazada; no cuando llegue el retraso”, aconseja el investigador.

La prevención, entonces, puede iniciar desde antes de siquiera pensar en tener un bebé. “Cuando se tiene un familiar ―inclusive un primo en segundo grado― con labio y paladar hendido, se sube el riesgo un 9 %”. Nunca sobra preguntar y hacer una evaluación de los antecedentes familiares.

Los estudios genéticos de la Javeriana también han demostrado que, si al bebé que nace con el labio fisurado o el paladar hendido le falta un pedacito del cromosoma 22, significa que sufre un síndrome especial que compromete además la voz, el corazón y el desarrollo psicomotor. “Si se le diagnostica temprano”, afirma Zarante, “es posible hacer procedimientos más agresivos para que el bebé tenga menos problemas”.

Si se suma el documento de consenso a todas las demás actividades de investigación y generación de política pública que en este campo ha desarrollado la Javeriana en sus dos sedes, Colombia y la región Latinoamericana cuentan con herramientas para prevenir y curar en la mayoría de los casos esta malformación congénita que, por presentarse en la cara, puede atemorizar a los padres, pero que es cada vez más controlada por la medicina moderna.

“El Programa de vigilancia y seguimiento a defectos congénitos en Cali ha significado una oportunidad para generar investigación aplicada en este campo, involucrando estudiantes de pregrado y médicos graduados”, remató la científica caleña Hurtado. “Adicionalmente ha tenido impacto en espacios académicos dado por diferentes capacitaciones y eventos de divulgación y actualización, locales, nacionales e internacionales. Es un ejemplo de trabajo multidisciplinario que reúne el sector público y privado en torno a una problemática”.


Para leer más:

  1. Zarante et al., A consensus statement on birth defects surveillance, prevention and care in Latin America and the Caribbean”, en Revista Panamericana de Salud Pública, 43(1), 2019. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/31093226
  2. Zarante, K. Sarmiento, C. Mallarino, G. Gracia, “Description of Bogotá Birth Defects Surveillance and Follow-up Program”, en Journal of Registry Management, 41(3). Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28121311

Detalles de la investigación académica:

Título de la investigación: Javeriana Colombia liderando programas de investigación y prevención en niños(as) con defectos congénitos en Bogotá y Cali.
Investigadores principales: Ignacio Zarante (PUJ Bogotá), Paula Margarita Hurtado Villa (PUJ Cali).
Coinvestigadores: Karen Sarmiento (PUJ Bogotá), Natalia Caicedo (PUJ Cali), Claudia Marcela López (PUJ Cali), Secretaria de Salud de Bogotá, Secretaria de Salud Pública Municipal de Cali.
Instituto de Genética Humana (Javeriana sede Bogotá) y Departamento de Ciencias Básicas de la Salud (Javeriana seccional Cali).
Periodo de las investigaciones: 2016 – 2018.


 

 

Preeclampsia: el hallazgo que puede resolver un misterio genético

Preeclampsia: el hallazgo que puede resolver un misterio genético

Luego de dormir poco más de tres horas, debido a un intenso y permanente dolor de cabeza que la acompaña desde el inicio de su tercer embarazo, María de los Ángeles Cristancho se prepara para ir a la cita de control prenatal con su ginecobstetra. El vientre redondo de sus 32 semanas de embarazo le dificulta colocarse medias y zapatos, tarea con la que le ayuda su hermana mayor. Enfermera de profesión, Deyanira se percata de que las piernas de su hermana están bastante hinchadas ¿Será la presión arterial?, piensa.

La preeclampsia hace parte del abanico de enfermedades hipertensivas (que elevan la presión arterial) que padecen algunas mujeres después de la semana 20 de embarazo. Ésta reduce significativamente el crecimiento del feto, desencadena partos prematuros, muertes fetales y, en casos no controlados, mortalidad materna. “Lo que uno va a encontrar es una mamá con hipertensión, que va a tener pérdida de proteínas a través de la orina. Otras, que presentan manifestaciones clínicas, indican un compromiso vascular materno que termina dañando las células que recubren los vasos sanguíneos”, afirma Reggie García-Robles, doctor en ciencias biológicas, profesor e investigador del Departamento de Ciencias Fisiológicas y del Instituto de Genética Humana de la Pontificia Universidad Javeriana.

Las cifras de la Organización Mundial de la Salud estiman que a nivel mundial la preeclampsia es el principal factor de morbilidad y mortalidad feto – materna; en países subdesarrollados y en vía de desarrollo, alrededor del 30% de las muertes maternas se asocian con esta enfermedad y con una de sus complicaciones más graves, la eclampsia, que se caracteriza por la aparición de convulsiones. Además, ocho de cada 100 embarazos desarrollarán preeclampsia e, inclusive, la cifra en Colombia podría aumentar hasta los 14.

En la actualidad es imposible detectar la preeclampsia antes de que se produzcan los síntomas; no existe ninguna prueba confiable que diagnostique esta patología antes de la semana 20 de embarazo. La única certeza es que el tratamiento definitivo consiste en inducir el parto y sacar la placenta o, en otras palabras, “desembarazar”; sin embargo, y gracias a esta investigación, se identificaron marcadores genéticos que darían una luz de alerta antes de las 20 semanas de embarazo y facilitarían una intervención para reducir la mortalidad y mejorar el pronóstico tanto de la madre como del bebé.

En el estudio Hallazgos moleculares y patológicos en placentas con preeclampsia y/o restricción de crecimiento intrauterino, liderado por la bacterióloga Paola Andrea Ayala Ramírez, investigadora y profesora del Instituto de Genética Humana de la Javeriana, y adelantado por la Universidad El Bosque, la Clínica del Country, el Hospital San Ignacio, y la Javeriana, los investigadores observaron qué pasa en una placenta con preeclampsia debido a que es un órgano transitorio propio del embarazo y cumple funciones vitales: pulmonares, endocrinas, metabólicas e inmunológicas.  “Encontramos dos moléculas de coagulación que nos llamaron mucho la atención. Sabemos que cuando uno tiene alguna herida empieza un proceso sanatorio donde la sangre se coagula gracias a esas dos moléculas: el factor tisular (FT) y la trombomodulina (TM)”, explica García-Robles.

El hallazgo se dio tras seleccionar un grupo de madres gestantes voluntarias con menos de 20 semanas de embarazo y los posteriores análisis y seguimiento al comportamiento de estas dos moléculas. En unos primeros resultados se observó que ambas se alteran en presencia de la preeclampsia debido a un proceso metabólico que altera su producción: o no se producen o lo hacen más de lo esperado.

“Encontramos que la trombomodulina tiene mejores resultados y en este momento estamos nuevamente realizando pruebas para confirmarlo. Entonces lo que tenemos es una molécula candidata para ser un buen marcador de predicción de preeclampsia antes de las 20 semanas”, asegura Ayala.

En la semana 33 de su embarazo, a María de los Ángeles le confirmaron el diagnóstico de preeclampsia; estuvo bajo observación durante tres semanas más y el ginecobstetra, al no ver aumento de talla ni de peso en el bebé a través de una ecografía de detalle, generó la orden para inducir el parto en la semana 37. Una de las dificultades que retrasó su diagnóstico es que la preeclampsia no se presenta de la misma forma en las pacientes.

“No todas las mujeres con preeclampsia van a tener el mismo daño en los vasos sanguíneos. ¿Por qué? No se sabe exactamente qué origina la enfermedad, como ocurre ni que factores están implicados en la presentación de estas diferencias; hay varias hipótesis. Esta es una enfermedad a la que se le desconoce su causa “, asegura la doctora Ayala. De allí la importancia de desarrollar marcadores genéticos que permitan identificarla a tiempo.

Los investigadores describen la preeclampsia como una enfermedad ocasionada por varios factores: genéticos, nutricionales, anomalías en la placenta, circunstancias socio-ambientales, trastornos en la inmunología materna, alteraciones cardiovasculares y desequilibrios hormonales; adicionalmente, “es una enfermedad multisistémica. Inicia en la placenta pero el problema es que se sale de ésta, la madre comienza a desarrollar fallas en los riñones, en el hígado y, cuando afecta al sistema nervioso central, es un mal pronóstico porque es un indicio de eclampsia”, añade Ayala.

Después del parto, María de los Ángeles y su hija estuvieron en observación por dos días. Los síntomas de la preeclampsia en la madre desaparecieron en el transcurso de la primera semana, y Rosalí, al no presentar ningún inconveniente, pudo conocer a sus dos hermanas mayores. “Hay que estar pendiente de los síntomas, asistir a los controles, y consultar inmediatamente”, aconseja María de las Ángeles hoy, mientras consiente a su bebé con tres meses de edad cumplidos.

Ecografía y vitamina del complejo B para prevenir anomalías congénitas

Ecografía y vitamina del complejo B para prevenir anomalías congénitas

Tan simple como saber que el ácido fólico —una vitamina del complejo B— reduce la posibilidad de anomalías congénitas durante las primeras semanas del embarazo, es que el sistema de salud en Colombia tiene la posibilidad de cambiar la historia de ese 2 % de nacimientos en los que se presentan malformaciones.

Todo es cuestión de promover el consumo de la vitamina en las mujeres en edad reproductiva, es decir, prevenir los casos, y de hacer seguimiento a los nacimientos con malformaciones, esto es, devolverse en
el tiempo hasta el momento en que a las madres les tomaron una ecografía. Algo tan corriente puede convertirse en la clave para determinar frecuencia y antecedentes de patologías como espina bífida, cardiopatías, hidrocefalias o casos de labio leporino y paladar hendido.

Si se prepara mejor al personal encargado de tomar y valorar las ecografías obstétricas, podría elevarse la tasa de detección de anomalías y, de esta forma, preparar también a los padres y al personal médico para saber cómo actuar, procurando a la vez una mejor calidad de vida para el nuevo ser que llega al mundo con discapacidades. Incluso, se podría intervenir quirúrgicamente al feto en el propio útero de la madre, para corregir algunas de estas patologías que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), pueden tener un origen genético —defectos de nacimiento—, infeccioso —cuando la madre ha sufrido enfermedades como la sífilis o la rubeola durante el embarazo—, o ambiental —cuando ha estado expuesta a pesticidas o fármacos—, entre otros.

Esto se desprende de la investigación desarrollada en diez hospitales de tercer nivel de Bogotá y dos de Cali, en donde se realiza vigilancia epidemiológica de defectos congénitos. Se analizaron 76.155 nacimientos con base en la metodología del Estudio Colaborativo Latinoamericano de Malformaciones Congénitas (ECLAMC).

Hacia una política pública

La médica especializada en Genética Médica y en Bioética e investigadora de la Universidad Javeriana Cali, Paula Margarita Hurtado, explica que en Bogotá este sistema de vigilancia epidemiológica, instaurado desde el año 2000, ya fue elevado a la categoría de política pública y hoy se cuenta con mejores herramientas para la detección y el tratamiento de anomalías congénitas. En Cali comenzó a aplicarse en 2010. “La reducción de la mortalidad infantil y materna figura entre los objetivos del milenio y, en el caso de Colombia, de acuerdo con el DANE, los defectos congénitos están entre las principales causas de muerte. De allí la importancia de establecer un eficiente sistema de vigilancia, pues no es un problema que se trata como si fuera una infección”, puntualiza.

Un adecuado diagnóstico contribuye a encontrar los casos y a establecer posibles factores de riesgo, gracias a los cruces de información que pueden hacerse si hay seguimiento y sistematización. En el caso de Cali, los 365 días del año el Grupo de Investigación en Ciencias Básicas y Clínicas de la Salud registra y revisa la información sobre nacimientos con malformaciones en las clínicas Versalles y Comfenalco. En Bogotá, la Secretaría de Salud, en conjunto con la Pontificia Universidad Javeriana,  asumió el programa de vigilancia y lo aplica en todos los hospitales de la ciudad.

Como resultado, el estudio adelantado en los hospitales de Bogotá y Cali arrojó un índice de detección de anomalías congénitas del 31,45 %, catalogado como bajo por los investigadores si se tiene en cuenta que, en un estudio desarrollado en 18 centros asistenciales de América Latina, este mismo índice fue del 56,3 %.

“La baja tasa de detección evidencia la necesidad de mejorar la calidad de la ecografía para tener mayor sensibilidad, para un diagnóstico prenatal adecuado que contribuya a la disminución de la morbimortalidad y que permita realizar una mejor atención del recién nacido con malformaciones”, señala una de las conclusiones del estudio.

La vitamina que reduce riesgos

Durante el Primer Encuentro Nacional de Integración y Promoción sobre el Ácido Fólico realizado en 2014, en la sede de la Universidad Javeriana de Cali, los investigadores Hurtado e Ignacio Zarante, junto con la pediatra costarricense Adriana Benavides, mostraron la importancia de trabajar en campañas de promoción del consumo de ácido fólico en mujeres en edad reproductiva.

En el encuentro se utilizó la metáfora de la flor diente de león que se deshace con solo soplarla, para ilustrar la fragilidad del ser humano en las primeras cuatro semanas de gestación, cuando se forman el cerebro y la columna vertebral. “Una tableta de ácido fólico ayuda a prevenir varias malformaciones y, especialmente, hasta un 70 % de defectos graves del cerebro y la espalda”, se lee en uno de los afiches que se distribuyeron en distintos centros asistenciales de la capital del Valle del Cauca, como parte de la campaña de concientización que iniciaron el Grupo de Investigación y la Secretaría de Salud de Cali.

Hurtado precisó que alimentos como el arroz, el azúcar y la harina pueden haber sido fortificados con ácido fólico, información que es importante que conozcan las mujeres en etapa preconcepcional.

Siempre es mejor prevenir

Para los investigadores son necesarias también la capacitación y la modernización de los equipos con los que se realizan las ecografías. “Se deben generar protocolos de vigilancia que certifiquen la calidad de la ecografía, teniendo en cuenta que hay que usar un equipo de alta tecnología, contar con tiempo suficiente que permita la exploración completa del feto y tener profesionales entrenados para la realización de dicho examen, con el fin de obtener estándares que permitan mejorar la tasa de detección”, recomienda el estudio. También propone ofrecer orientación a la familia para controlar los factores de riesgo y, en caso de diagnosticar una anomalía, procurar que la atención del parto sea en un nivel de alta complejidad

Problemas asociados a síndromes cromosómicos, como los de Patau, Turner y Down, presentaron una alta tasa de detección por medio de las ecografías analizadas por los investigadores en las dos ciudades colombianas. No sucedió lo mismo con anomalías en las extremidades (sindactilias, polidactilias y amputación de miembros). “El pronóstico de un paciente cambia si se interviene bien y por eso es importante contar con la información necesaria que ayude a disminuir la discapacidad”, señala Hurtado.


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