Una fe que salva al planeta

Una fe que salva al planeta

Salute, a la votre, cheers”, “Bottom’s up” o “¡Salud!” suelen ser expresiones que, junto a un brindis, acompañan reuniones o eventos sociales. Como costumbre, alrededor del mundo, millones de personas se encuentran para celebrar, según sus culturas y religiones, festividades como cumpleaños, navidades, Semana Santa, rituales en comunidades indígenas y otros particulares como el Hanukkah de los judíos, quienes conmemoran la edificación del segundo templo en Jerusalén; el Ramadán para los musulmanes, que es el noveno mes del año y durante él ayunan desde el alba a la puesta del sol; o el Ratha Yatra de los hare krishna, en el cual adoran a su dios Yáganat.

Estos momentos van acompañados por alimentos, cada uno según su gastronomía. En Colombia, por ejemplo, un plato para la cena de año nuevo es un lomo de res sobre leña. La receta es sencilla: tres libras de lomo, semillas de soja, cinco cucharadas de vino blanco, aceite de palma y troncos de madera. Suena delicioso, ¿no? Pero, tal vez lo que no sabemos es que esta combinación tiene los elementos necesarios para aportar una alta cuota al índice de deforestación de los bosques tropicales en el mundo.

El crecimiento de la infraestructura global, el gasto energético con los millones de bombillos encendidos durante las festividades, la extracción de madera, las inmensas listas de libros y cuadernos en temporada escolar o los troncos con los que encendió la fogata de la cena, y los cultivos ilícitos junto a la ganadería extensiva son las principales causas de que el 17,4% de las emisiones de gases de efecto invernadero provengan de la degradación de los bosques tropicales.

Debido a esta grave situación, surgió la Iniciativa Interreligiosa de Bosques Tropicales el 19 de junio de 2017 en Oslo, Noruega, una alianza internacional y multirreligiosa, liderada por la Organización de las Naciones Unidas, con el propósito de convocar a los principales líderes de tradiciones religiosas, pueblos indígenas, comunidades afrocolombianas, científicos y ONG para comprometerse a defender el planeta y poner fin a la deforestación.


Un pacto entre creencia y medio ambiente

Si bien es cierto que los bosques tropicales benefician a la humanidad porque protegen las cuencas hidrográficas, contribuyen al equilibrio del oxígeno, del dióxido de carbono y de humedad en el aire, y son el hogar de 1.600 millones de personas en el planeta, no se debe desconocer una cifra alarmante: cerca de 40 campos de fútbol de bosques desaparecen cada minuto en el mundo.

Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, de la cobertura total de bosques del país (58’633.631 hectáreas), 26,10 millones están en territorios nacionales de comunidades indígenas (koguis, emberas y ticunas, por mencionar algunas) y 4,24 millones en territorios de comunidades afrocolombianas. Esto llama fuertemente la atención ya que la responsabilidad del Gobierno no solo implica velar por los derechos de la ‘madre tierra’ sino también los derechos de quienes la habitan.

Por eso, a finales de 2018, la Pontificia Universidad Javeriana fue la casa del primer encuentro interreligioso entre representantes de la iglesia presbiteriana, anglicana, católica, evangélica y la ortodoxa griega, los pueblos indígenas de la Amazonía, líderes del islam, comunidades negras, afrodescendientes y raizales, y líderes hare krishna en Colombia.

¿Su propósito? Detener el impacto medioambiental a través de un llamado social a la moral y la espiritualidad, entendiendo la fe como motor para aunar esfuerzos y ponerle fin a la deforestación tropical, teniendo en cuenta que “Colombia, Perú, Brasil, República Democrática del Congo e Indonesia conforman el 70% de los bosques tropicales en el mundo”, según Juan Bello, jefe de la oficina ONU Medio Ambiente.

De esta jornada resultaron varios compromisos: fomentar modelos económicos que superen el extractivismo y la industrialización a partir de la visión indígena del buen vivir con la tierra, respetar la autonomía de los pueblos indígenas en la administración de sus territorios ancestrales, exigir la erradicación de las fumigaciones y convocar a las comunidades de fe para que participen y asuman su rol como gestores del cuidado del medio ambiente.

También surgieron llamados de atención al Gobierno nacional respecto a la construcción de políticas públicas que garanticen la conservación de los bosques tropicales y sus pobladores. “Creemos que hay que hacer una incidencia política para que podamos llevar, desde nuestras comunidades de fe, información sobre cómo cuidar el planeta a todos los rincones del país”, dijo Francisco Duque Gómez, presidente del Consejo Interreligioso en Colombia.

Cabe recordar lo mencionado por el papa Francisco en la encíclica  Laudato Si: “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar”; al referirse al medio ambiente, lamentablemente añade: “La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”.


El problema y el reto

Imagine que se embarca en una expedición a través de la Amazonía colombiana. Seguramente se encontrará entre inmensos bosques, tupidos por árboles y arbustos de unos cinco metros de altura o más, y lo primero que verá serán perezosos meciéndose sobre ramas, anguilas eléctricas por sus ríos, descargando cerca de 600 voltios al contacto con otras especies y un salvaje pero intrigante caimán negro. Sin embargo, esta escena puede no ser la misma de seguir escuchando noticias como que en 2017 la Amazonía peruana perdió cerca de 143.000 hectáreas o lo equivalente a 200.000 campos de fútbol a causa de la deforestación. Un tema serio.

Esto llama la atención sobre los graves efectos de este problema medioambiental. De hecho, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la destrucción del hábitat y las especies que lo ocupan, el calentamiento global y los gases de efecto invernadero con la tala de árboles que evitan el proceso natural de respiración y la absorción del CO2 de la atmósfera, la erosión del suelo y el aumento de inundaciones serían solo la punta de un iceberg capaz de terminar con la biodiversidad y las condiciones de hábitat de la humanidad, tal y como la conocemos.

Por eso, organizaciones nacionales e internacionales han tomado medidas para controlar estas consecuencias. Por ejemplo, el Gobierno expidió la Política Nacional de Gestión Integral de la Biodiversidad (2012) con la cual establece acciones para balancear los intereses de la sociedad frente a la biodiversidad y el mantenimiento de sus servicios; el Acuerdo Climático de París, gestionado durante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que establece medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), y recientemente, el fallo dictado por la Corte Suprema de Justicia que reconoce al Amazonas como sujeto con derechos.

De esta forma, Colombia, además de ser el segundo país con mayor biodiversidad del planeta o el primero en conservar la mayor variedad de aves y orquídeas, también es el hogar de comunidades indígenas, ancestrales, religiosas, afrodescendientes, entre otras. Que, aunque diferentes entre sí, conservan una misma intención, una misma responsabilidad. Cuidar su casa común, el planeta.

El otro mensaje del Génesis

El otro mensaje del Génesis

La falta de conciencia ecológica ha sido toda una bofetada a la creación, a nuestra casa común, como la identifica el Papa Francisco: “Esa que es como nuestra hermana con la cual compartimos la existencia, y como una madre que nos acoge entre sus brazos”. En tiempos donde los progresos científicos, las proezas tecnológicas y el crecimiento económico vienen acompañados del derroche desmesurado, del deterioro del planeta y una fuerte crisis ambiental, la encíclica Laudato si` (alabado seas), escrita por el pontífice y publicada en 2015, hace un llamado a la humanidad a cuidar el planeta y volver a la sabiduría de los relatos ancestrales de los pueblos y culturas, en los cuales se invita a cuidar la relación con el ser creador, el prójimo y la tierra.

Tras diferencias teológicas entre judíos y cristianos, la propuesta de regresar a las voces ancestrales llevó al docente de teología Hernán Cardona (católico-cristiano), investigador de la Pontificia Universidad Javeriana, y a su colega Memo Ánjel, rabino (judío) investigador de la Universidad Pontificia Bolivariana, a unirse en un diálogo insertado en la reflexión de las diferentes interpretaciones del Antiguo Testamento, de expresiones que no son de comprensión inmediata y que derivan en el cuidado del medio ambiente.

¿Qué dicen los grandes relatos bíblicos sobre la relación entre el ser humano con la creación, su historia y el mundo circundante? Es la pregunta de la cual parten los docentes Cardona y Ánjel en su investigación El cuidado de la casa común (una conversación con Génesis 1-4), adelantada por la Javeriana en relación con el impacto de la encíclica Laudato si`.

“Cuando apareció, dijimos: ‘Bueno, la encíclica invita a valorar la vida, los recursos naturales y, como lo llama el Papa Francisco, al cuidado de la casa común’. Ahí convergemos todos, no solo católicos y judíos sino incluso muchos movimientos religiosos”, recuerda Cardona al hablar de los comienzos de la investigación.

El proyecto tuvo sus inicios en 2016 motivado por el texto del papa Francisco, el cual imprime sus raíces en los pasos de Francisco de Asís, quien mostró especial interés por la creación de Dios e inspiró la encíclica con un mensaje que sensibiliza a todo ser humano. Esta iniciativa de diálogo, antes inimaginable entre judíos y cristianos, parte de un reto interdisciplinar e interreligioso que se despliega de una lectura cuidadosa y detallada del Génesis, y un trabajo de campo con dos grupos de jóvenes, uno de judíos en Medellín y otro encabezado por católicos en Bogotá, ambos enfocados en descifrar los criterios de vida presentados en el primer libro bíblico, y pensarlo más allá de la fe.

Cardona explica que “para los judíos, Jesús es un judío sin más; en cambio, para nosotros, los católicos, es el hijo de Dios. Esa es la única diferencia, pero en lo demás nos podemos encontrar; por ejemplo, en el sentido de que la vida es sagrada y que debemos cuidar la casa común. Tanto judíos como católicos defendemos la vida, la familia, los recursos, el hábitat. Es posible defender unos valores y es posible suscitar unas actitudes éticas independientemente de la religión”.

Y es así, pues los designios presentados en el Génesis van más allá de la fe en sí misma. El ejercicio de hermenéutica bíblica, planteado por los investigadores, se cimenta en la idea de considerar este relato del inicio de la creación como un modelo a seguir para repensar el actuar del ser humano en el hogar de todos, procurando generar espacios de reconocimiento del cuidado de la casa común. Un mandato que, sin importar credo o religión, fue dado a todos. “Nos compete el bienestar del lugar que habitamos y nos aquejan las mismas preocupaciones”, dice Cardona, afirmando también que judíos, budistas, islamitas, incluso ateos, tienen intereses comunes.

Génesis 1

El profesor Memo Ánjel añade: “El asunto, más que una cuestión de fe, es una cuestión de conciencia. Y en esta conciencia del hombre en la tierra, como hechos necesarios, el primero dando y el segundo recibiendo, se hace la sociedad, no solo de hombres entre hombres sino de hombres con la creación. La propuesta, entonces, es la de volver a la conciencia de la vida”.

En el Antiguo Testamento, seis días de creación y uno de descanso bastan para reflejar toda posibilidad de entendimiento de la relación del hombre con la tierra. En los primeros tres días se crea lo que permite la vida: la luz, el firmamento, el agua, la tierra y la hierba, eso mismo que hoy recibe el nombre de hábitat y se extingue a diario. Después, la creación del sol y de la luna, y luego la vida del ser humano. En el artículo de avance ya publicado de esta investigación, se menciona que la humanidad es lo último que Dios crea y, por lo tanto, tiene la responsabilidad de proteger y velar por la vida.

El Génesis promueve la sabiduría del saber vivir, una invitación a pensar dentro de muchas cosas, en la toma de conciencia, como lo proponen los investigadores. Pero, ¿cómo se toma conciencia? La respuesta está en el amor y respeto por la creación, dicen, que recae en cambiar estilos de vida: recuperar el día de descanso, en el que hace énfasis el rabino Ánjel apoyado por Cardona, ese día que termina por convertirse no solo en un día de acción de gracias sino de pausa para la naturaleza misma. También en el cuidado del agua y de los alimentos que consumimos, “los vegetales fueron dados para alimentar al hombre más que los animales”; así lo hace saber el Antiguo Testamento, donde se menciona que:

“No comerás carne con sangre, refiriéndose a que la sangre de un animal o de un hombre no debe estar presente en la vida. Si bien se permite la muerte de animales, se le da primacía al uso de esos animales antes que matarlos: la oveja dará la lana y la leche, la vaca la leche y su fuerza para tirar del arado, el caballo será caballo y no se podrá comer (…)” (Cardona, Hernán & Ánjel, M, 2017).

A esa búsqueda de conciencia se suma, como consenso del diálogo a dos voces del Génesis, la idoneidad del ser humano por el buen hacer y su capacidad para aceptar la diferencia, dentro de lo que se inserta el saber gobernar e implantar políticas ambientales favorables. Al respecto, Cardona afirma: “Uno de los problemas de fondo ha sido de base estructural, en el sentido de que las políticas no solamente administrativas y económicas, sino la política en general del mundo ha sido mal suministrada. Desde el momento en el cual entramos al supermercado estamos contaminando. Estamos en un modelo que nos lleva solo a consumir y no a pensar”.

En términos de la investigación, resulta difícil pensar lo teológico como un modelo de carácter científico, pero el papa Francisco asiente que “los relatos ancestrales tienen la posibilidad de dialogar con las ciencias para pensar lo humano”, según se menciona en su encíclica; a lo que Cardona se une diciendo que “si nos encontramos con el ser humano en la familia, en la defensa de la vida, en la defensa de los recursos, hay cabida para todos, incluso para la ciencia”.

Los investigadores afirman que es encontrándonos en el ser humano donde podemos empezar a formularnos preguntas por la vida y por el sentido de la vida, del sentido del hogar y de lo que se quiere entregar a los hijos. Y el papa se lo pregunta en la encíclica: qué le vamos a entregar a los otros.

El reto es grande, y el cuidado de la casa común incluye el apoyo de todo el núcleo humano trabajando por un solo propósito: el desarrollo sostenible e integral. La invitación de este diálogo es a hablar sobre el reconocimiento de la crisis que enfrenta el medio ambiente y a promover una ecología armónica; en otras palabras, un estilo de vida que ayude a la protección de la naturaleza, al respeto por la diversidad, la promoción de solidaridad y la construcción cálida de la casa común. Nuestro destino está, como lo sugieren Cardona y Ánjel, en aceptar la invitación del papa Francisco, pero también en aprender a construir ya no desde el antropocentrismo sino desde el biocentrismo, es decir, desde la vida, entendida como todo cuanto en la tierra se contiene, más que en el egoísmo del yo.

 

¿Es Dios una ilusión?

¿Es Dios una ilusión?

¿Existe Dios? Sí, contestó el teólogo y filósofo jesuita Gerardo Remolina. No, respondió el biólogo y etólogo Richard Dawkins. ¿Existió Jesús? Sí, continuó Remolina; es probable, respondió Dawkins. Y así, cada uno desde su orilla, el uno religioso y el otro, ateo hasta los tuétanos, los dos expositores conversaron ante un auditorio de cientos de asistentes en el Coliseo de la Pontificia Universidad Javeriana.

“Dios es el ser que todo lo envuelve y lo penetra”, dijo Remolina. “Es infinitamente inmanente y trascendente, porque todo lo que existe es ser, pero nada de lo que existe agota el ser”. Es como una esponja en medio del mar, comparó: “El mar la envuelve toda por fuera y la penetra por dentro. A ese ser supremo, fuente y origen de todo lo demás, es a lo que me refiero al hablar de Dios”.

A su turno, Dawkins respondió con otra pregunta: ¿de qué dios estamos hablando? Y mencionando las culturas a través de la historia, y los diferentes dioses de las religiones que existen y han existido, concluyó que la pregunta de si existe Dios es una pregunta científica. Mientras no tenga respuesta, “Dios es una ilusión”, dijo.


Mitos y realidades

Ambos estuvieron de acuerdo en que existió el Big Bang, que el universo tiene unos 14.000 millones de años, el planeta Tierra tiene poco menos de cinco mil millones de años y la evolución del género homo se inició hace 2,5 millones de años. El Homo sapiens tendría 400.000 años. Así lo dicen los científicos y hay evidencias al respecto.

Pero Remolina fue más atrás: “Si el universo tuvo un principio, ¿cuál fue su origen? ¿Por qué antes no existía y ahora sí?”. Para Dawkins se trata de “un verdadero misterio en el que los físicos aún trabajan y no han resuelto”. Pero si hablamos del inicio de la vida, continuó, hace unos 4.000 millones de años, “la respuesta es menos misteriosa”.

El origen de la vida lleva al tema de Adán y Eva, sobre lo cual también hubo acuerdos. “Adán y Eva son un mito que representa una estructura de pensamiento del ser humano cuando se enfrenta a grandes preguntas”, respondió Remolina, representando la inquietud del hombre de responder a la pregunta: ¿de dónde venimos? El problema, dice Dawkins, es que la gente cree que existieron, y que hubo una serpiente que hablaba: “Esa es la pelea que debemos ganar. Eso no es historia”.

En ese escenario, el moderador, Rafael Eduardo Orozco, presidente de Inc. EU, les preguntó sobre el pecado original. Remolina insistió en que, “así como no existieron Adán y Eva, tampoco existió un paraíso terrenal ni una inocencia total del ser humano”. Todos somos pecadores, dijo, no porque hayamos cometido una falta sino porque “estamos centrados en nosotros mismos y buscamos nuestra supervivencia”. El rito del bautismo, por tanto, “es un símbolo eficaz” para la transformación del ser humano.

Richard Dawkins, etólogo y biólogo evolutivo británico.
Richard Dawkins, etólogo y biólogo evolutivo británico.

En cambio, para Dawkins, el bautismo es algo parecido a un “abuso infantil”, porque el niño es muy joven para saber lo que está pasando y está “condenado” a pertenecer a las creencias de sus padres: “Creo que es una idea horrible pensar que todos los niños son pecadores hasta que no se pruebe lo contrario”. Y sugirió dos ideas: en primer lugar, dejar que las personas decidan por si mismas cuando tengan la madurez necesaria para hacerlo, y en segundo lugar, que los colegios enseñen las diferentes religiones de tal manera que los estudiantes tengan suficientes elementos para tomar la decisión.

El bautismo en los niños es algo que la iglesia discute actualmente, informó Remolina. “Pero todos nacemos en una religión, en unos pensamientos y a los padres les asiste el derecho de transmitirles a sus hijos su religión, así como les transmiten su lengua, su cultura y conocimientos”. Es entonces cuando gradualmente alcance su madurez intelectual que confirmará o negará su fe.

Esa palabra ‘gradual’ es la que confirma que en la teoría de la evolución no hay líneas contundentes de saltos en el desarrollo de la vida, explicó Dawkins. Los cambios se van dando gradualmente, así como se va dando el desarrollo del ser humano de bebé a adulto. Es cierto, el hombre es un producto gradual, dijo Remolina.


Los milagros, entre la realidad y la ficción

Mientras el padre defendió sutilmente la veracidad de los milagros, y dijo en pocas palabras que “son señales del poder de Jesús; un milagro se da en el contexto de un acto de fe”, Dawkins arremetió contundente: “¡La iglesia inventa cosas!”. Se preguntó además por la veracidad de la existencia de Jesús y de su resurrección… y si hay algunos huesos por ahí, dijo, ¿dónde encontramos el cromosoma Y si Jesús no tuvo padre? Remolina, pausado y ecuánime, respondió: “El tema de la resurrección no es un tema físico. La resurrección de Jesús se sitúa en el más allá de esta vida temporal, es la superación del espacio y del tiempo”. Y entró en temas mayores preguntándose si existe el espíritu, y si supervive la muerta física. “Ahí es donde la ciencia teológica trata de explicar de una manera razonable la fe”.

Padre Gerardo Remolina S.J., teólogo y doctor en filosofía.
Padre Gerardo Remolina S.J., teólogo y doctor en filosofía.

Y si después de morir, le preguntó Remolina a Dawkins, despertase ante la presencia divina de Dios, ¿entonces qué? A lo que el científico citó a Bertrand Russell, filósofo británico y Premio Nobel de Literatura, cuando se le formuló la misma pregunta: “Le diría ‘Señor, no nos diste suficientes pruebas’, y agregaría, ‘¿cuál dios eres tú’?”.

El hecho es que Dawkins no cree en la transformación del agua en vino, en la separación de las aguas del Mar Rojo, en la multiplicación de los panes y los peces, y lo que más le indigna es que la iglesia no les aclara a sus fieles la diferencia entre símbolos y realidades. “Los símbolos son importantes”, dice, “pero también la realidad lo es y más importante es distinguir entre uno y otra. El problema de los símbolos es que la gente que se congrega en la Iglesia piensa que son realidad”.


Desde la Universidad

Al inaugurar el debate, el rector de la Pontificia Universidad Javeriana, Jorge Humberto Peláez, dio la bienvenida a conferencistas y participantes aclarando que el padre Remolina, quien ocupara su mismo cargo entre 1998 y 2007, no sería vocero de la Iglesia Católica ni de la Compañía de Jesús ni de la Universidad.

“Considero de la mayor importancia resaltar el valor que para una universidad como la nuestra tiene el debate, porque esto es lo propio de un centro de educación superior. Plantear preguntas, promover el diálogo y permitir el debate en medio de la diversidad de las ideas y en el pluralismo de los argumentos, siempre con respeto y rigor, sin dogmatismos ni fundamentalismos, es la forma de abrir caminos para el desarrollo del conocimiento y la cultura”, expresó.

El evento clausuró los actos conmemorativos de los 80 años de la Facultad de Teología de la Javeriana.

Por una educación religiosa más incluyente

Por una educación religiosa más incluyente

El estudio de la Educación Religiosa Escolar (ERE) sigue vivo y en plena actividad, como lo demuestra José Luis Meza Rueda, doctor en teología y experto en estudios religiosos de la Pontificia Universidad Javeriana.

A finales de agosto pasado la Arquiodiócesis de Barranquilla convocó al Primer Congreso Regional de Educación Religiosa Escolar, donde Meza Rueda dictó la conferencia La ERE, una mediación crítica para comprender y transformar la realidad, en la que hizo énfasis en el potencial de esta área en la formación integral de las personas y en la importancia de un pensamiento incluyente y respetuoso frente a las diferentes doctrinas presentes en el país.

“Hoy por hoy la ERE tiene una responsabilidad enorme con el proyecto de nación en virtud de la pluralidad cultural y religiosa de la cual somos testigos”, dijo el profesor Meza; “la escuela ha de formar a los sujetos para que tengan una actitud más abierta y dialogal con aquellos que creen de manera diferente y, sin embargo, con los cuales debemos construir un país en donde todos quepamos”.

Durante el evento se lanzó el documento Estándares para la Educación Religiosa Escolar (ERE) de la Conferencia Episcopal de Colombia, que promueve “la resolución pacífica de conflictos, el uso ético y responsable de las tecnologías y de los recursos naturales, el respeto por la diferencia y la identidad en un contexto multicultural, y el fortalecimiento y cuidado de las relaciones humanas”.

La propuesta de la Conferencia sobre la ERE tiene en cuenta la realidad del país, el avance en las tecnologías, entre ellas la de comunicación y la información, así como la segunda encíclica del papa Francisco, Laudato si, que hace énfasis en tomar conciencia del planeta en el que vivimos, al que llama ‘el cuidado de la casa común’.

A propósito, este tema del cuidado de la casa común será presentado en profundidad en el XIV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, que tendrá lugar del 11 al 15 de septiembre de 2017 en el campus universitario.


Lea aquí nuestro artículo original sobre Educación Religiosa Escolar (revista Pesquisa Javeriana 34, noviembre de 2015).

Novedades editoriales

Novedades editoriales

El libro álbum. Experiencias de creación y mundos posibles de la lectura en voz alta

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Galia Ospina Villalba. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana / La Silueta Ediciones., 2016. 254 págs.

Con una sensibilidad apremiante, este libro despliega la noción de lectura bajo un amplio espectro de posibilidades tanto escritas, como visuales. La autora reconoce que la escritura y la imagen son dos tipos de lenguaje que transgreden los límites del pensamiento y la mente. Unidos, estos dos elementos consiguen evocar nuevos horizontes creativos y habitables, terrenos en la imaginación que aún son inhóspitos. El libro álbum se enuncia entonces como el género clave que encierra todo este potencial.

En el entramado de sus páginas se conmemoran los momentos en que ciertos libros llegan a manos de un lector, se reviven recuerdos de infancia; también se incluyen diferentes voces de estudiantes lectores y se citan autores asombrosos como Shaun Tan, Maurice Sendak y Jörg Muller. Asimismo, se recupera la historia del libro álbum, se exalta su tradición cultural y se reconoce su creciente uso en las bibliotecas.

Tras una investigación práctica y teórica, El libro álbum anuncia la liberación de la imagen como una herramienta educativa, imaginativa y revolucionaria que contribuye de forma independiente a la narración y a la comprensión de los textos. Teniendo esto en cuenta, Galia Ospina también celebra la emancipación del lector, lo declara un sujeto capaz de armar y desarmar una historia, forjar un sentido propio y finalmente, construir su rompecabezas.

A través de este completo panorama compuesto por cuatro capítulos y una variedad de imágenes, se revela una verdad indiscutible: No hay una única manera de leer. La noción de lectura guarda incontables misterios que este libro se dispone a esclarecer.

Minería de procesos. Fundamentos y metodología de aplicación

captura-de-pantalla-2016-09-11-a-las-11-42-45-p-mHugo Santiago Aguirre Mayorga. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2016. 150 págs. Colección Laureata.

Las organizaciones, en general, no han aprovechado todas las funciones que los sistemas de información les brindan, como por ejemplo el registro de eventos y la obtención de información sobre todas las etapas de un proceso con miras a mejorarlo. En esta hipótesis se basa la tesis laureada del Doctorado en Ingeniería, presentada por Hugo Santiago Aguirre como una propuesta de aplicación de la metodología de minería de procesos, es decir, una metodología de registros que aporta una serie de datos sobre instancias, actividades, agentes y tiempos asociados a los procesos de una organización, que pueden ir desde el hallazgo de cuellos de botella hasta el descubrimiento de fallas estructurales, pasando por el análisis de la interacción del personal que realiza los procedimientos y por la predicción de tiempos para dar una mejor experiencia al cliente. En el libro, editado en la colección Laureata, la minería de procesos se presenta como una herramienta clave para aplicar a la hora de optimizar un proceso de negocio que beneficia a las empresas y a los clientes.

Palabras de un prefantasma. Antología poética

captura-de-pantalla-2016-09-11-a-las-11-42-33-p-mÓscar Hahn. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2016. 128 págs. Colección Poesía.

Tristeza, alegría, ira, violencia, sensualidad, nostalgia… se tejen de verso a verso, en ambientes que van desde lo más cotidiano y prosaico hasta lo metafísico. La poesía de Óscar Hahn (Iquique, Chile, 1938), uno de los grandes poetas latinoamericanos contemporáneos, tiene el don de pasar al lector por un sinfín de emociones. La presente antología realiza un recorrido desde Esta rosa negra (1961), su primer libro de poemas, hasta Los espejos comunicantes (2015). Un recorrido del que difícilmente el lector saldrá ileso, sin sentir que algo retumba en el interior. La publicación de esta antología resulta oportuna, dada la presencia de su autor en el encuentro literario Las Líneas de su Mano, organizado por el colegio Gimnasio Moderno en el mes de septiembre.

Los fundamentos de una “ilusión”. ¿Dios y la religión, ilusión o realidad?

captura-de-pantalla-2016-09-11-a-las-11-43-03-p-mGerardo Remolina Vargas, S. J. Bogotá: Editorial Pontificia Javeriana, 2016. 350 páginas.

A través del método trascendental del conocimiento propuesto por Bernard Lonergan, el padre Gerardo Remolina responde de forma responsable, honesta y razonable a uno de los grandes interrogantes de la existencia humana: la pregunta por Dios y la religión. Pero más que fundamentar la aceptación o el rechazo de la religión, el libro introduce al lector en las experiencias, preguntas, hipótesis y juicios de autores ocupados de la inquietud religiosa, desde distintas áreas del saber, credos, épocas y culturas, de forma clara y sencilla. En este sentido, el padre Remolina ofrece varios elementos de reflexión centrados en la capacidad humana de discernir qué ilusiones pueden ser legítimas y cuáles no y, al mismo tiempo, llama la atención sobre el peligro de falsa ilusión que acompaña el proceso cognoscitivo. Por eso, la palabra ‘ilusión’ cobra un sentido doble, en la medida que puede significar tanto un anhelo como un engaño.

En Los fundamentos de una “ilusión” están recopilados los apuntes de la cátedra de Filosofía de la Religión del autor, quien fue, durante más de tres décadas, profesor en la Pontificia Universidad Javeriana. Sin embargo, este libro no es un tratado de teología ni de filosofía, sino una obra muy cercana al lector que, especialista o no, tenga interés por la inquietud religiosa en la naturaleza humana. Es al mismo tiempo el fruto de años de lectura y reflexión, y sobre todo de una actitud de apertura total y de búsqueda incondicional de la verdad puestos al servicio de un lector crítico y preocupado de dar a sí mismo y a los demás la razón fundamentada de sus creencias.

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