La profesora Elizabeth Hodson dedicó más de cuatro décadas a construir un capítulo importante de la investigación biológica en Colombia. Fue exdirectora del Departamento y la carrera de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Javeriana entre 1986 y 1991 y luego otra vez entre 2002 y 2006, profesora emérita, miembro de número de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ACCEFYN), e integrante de la Comisión Internacional de Sabios, el grupo asesor presidencial de ciencia y tecnología del país durante 2019.
La profesora Hodson falleció y, de esta manera, la Javeriana despide a una de sus figuras más influyentes de las últimas décadas. Investigadores, profesores y compañeros de vida comparten las siguientes palabras para hacer homenaje a su trayectoria y al legado científico que deja para la Pontificia Universidad Javeriana y para el país.
Jairo Cifuentes,
Secretario General de la Pontificia Universidad Javeriana
La investigación en la Universidad Javeriana le debe a ella un especial reconocimiento por su constante compromiso por ubicar la actividad científica en el proyecto educativo Javeriano, y en el centro de la actividad académica de los profesores. Su visión valoró una Universidad y un país capaz de generar conocimiento que se ubica en la frontera del saber compartido por las distintas comunidades científicas internacionales, a través del fortalecimiento de la formación doctoral, de las convocatorias de apoyo a proyectos de investigación, a los grupos de investigación y a la divulgación de sus resultados son huellas de la doctora Hodson de Jaramillo en nuestra opción Javeriana de investigación. La recordamos también como miembro destacado del grupo de investigadores que junto al padre Jairo Bernal, S.J., generaron un punto de inflexión en la actividad de investigación en la Javeriana en la década de los 90s del siglo pasado.
Orgullosa de la investigación Javeriana, siempre llevo su nombre a instancias internacionales y a los organismos del Estado Colombiano comprometidos con la investigación. Llenamos su vacío con nuestra memoria agradecida y de admiración por su vida dedicada a la ciencia.
Orlando Vargas Ríos
Profesor Universidad Javeriana
y Universidad Nacional de Colombia
En 1987 trabajaba en el Jardín Botánico de Bogotá cuando recibí una llamada del profesor Henry Bernal diciéndome que estaban necesitando un profesor para enseñar ecología en la Universidad Javeriana, fui con entusiasmo a hablar con la directora del Departamento de Biología la Dra. Elizabeth Hodson. Lo que entendí, posteriormente, fue que mi vinculación hacía parte de una renovación del Departamento de Biología con la creación de nuevas áreas de docencia e investigación. Iniciamos entonces con el total apoyo de Elizabeth la creación de la Unidad de Ecología y Sistemática (UNESIS) con los profesores Henry Bernal, Jaime Correa y Germán Amat (q.e.p.d.).
Desde 1989 a 1991 trabajamos en el “Programa de investigaciones para el desarrollo de la Ecología y la Sistemática en la Pontificia Universidad Javeriana. Gracias a este proyecto posteriormente entrarían otros profesores a cubrir nuevas disciplinas como: Julio Mario Hoyos, John Donato, César Valdés y Saúl Prada. La visión de Elizabeth también fue fundamental en la creación de la infraestructura necesaria para el desarrollo de todas las áreas del Departamento de Biología, ella impulsó la construcción del Edificio Jesús Emilio Ramírez, S.J. para lo cual tuvo el apoyo de la Vicerrectoría Académica, en ese entonces bajo la dirección del Padre Jairo Bernal, S.J.
Elizabeth fue una visionaria de lo que tenía que hacerse en Colombia para desarrollar la biología no solo en la U. Javeriana sino en todo el país, ella ya había comprendido lo que es vivir en un país biodiverso y qué hacer para desarrollar conocimiento aplicado a esta realidad: desde los genes a los ecosistemas y su aplicación a la biotecnología.
Hace unos 3 años tuve la oportunidad de agradecerle personalmente el haberme dado la oportunidad de iniciarme como profesor en la Universidad Javeriana, eso fue fundamental en mi carrera profesional y en las investigaciones que he desarrollado, y siempre la recordaré con aprecio por haberme dado la oportunidad de ser profesor.
Eduardo Guerrero Forero, exinvestigador de la Unidad de Biología Vegetal PUJ
Elizabeth fundó e impulsó varios grupos de investigación en el Departamento de Biología de la Universidad Javeriana. Entre ellos la Unidad de Biología Vegetal (UBV), en la cual ella fue no solamente fundadora y líder sino investigadora activa. Este grupo generó líneas de trabajo en biotecnología vegetal, con énfasis en la propagación de especies forestales vía cultivo de tejidos; y, en el estudio de las micorrizas, simbiosis fundamental para la nutrición de las plantas y la dinámica de ecosistemas estratégicos como los páramos y los ecosistemas forestales.
La Unidad se conformó en su inicio con jóvenes investigadores, en su mayoría tesistas y recién graduados, entusiastas y comprometidos, de diferentes procedencias e instituciones universitarias. Para Elizabeth era fundamental el intercambio y la colaboración con pares nacionales e internacionales con el fin de fortalecer el grupo, e igualmente el debate de ideas y la búsqueda de la excelencia, más allá de las “sociedades de mutuos elogios” y la endogamia científica.
Quienes trabajamos en la UBV fuimos contagiados por ese liderazgo inspirador y humano que invitaba a la excelencia al mismo tiempo que generaba un ambiente de unión y amistad.
La UBV, interactuaba de forma colaborativa y sinérgica con otros grupos como la Unidad de Ecología y Sistemática – UNESIS y la Unidad de Saneamiento y Biotecnología Ambiental – USBA. Ello suscitó una comunidad científica virtuosa que catapultó la investigación en la Universidad, y potenció la formación de varias generaciones de biólogos javerianos, cuyo alto nivel profesional es reconocido nacional e internacionalmente.
Además, la dinámica generada por la creación de unidades y grupos de investigación impulsados por Elizaberh, de la mano de la Vicerrectoría de Investigación, cimentó y contribuyó a la creación y consolidación de la carrera de Ecología y la Facultad de Estudios Ambientales, y ha inspirado iniciativas en distintas facultades en temas que ella promovió como es el caso de la biotecnología y la bioeconomía.
¡Gracias Elizabeth por ese gran legado!
Alberto Gómez Mejía, presidente de la Red nacional de jardines botánicos de Colombia.
Conocí a Elizabeth Hodson de Jaramillo en 1986, cuando me llamó a decirme que el padre Jorge Hoyos, entonces Rector de la Universidad Javeriana, le había indicado que yo sería Profesor de la Facultad de Ciencias de la cual ella era Directora del Departamento de Biologia. El padre Hoyos, en una visita al Quindío a una reunión de javerianos, se había enterado de los trabajos que yo venía haciendo en conservación de la naturaleza.
Permanecí 28 años como docente y tuve múltiples oportunidades de dialogar con ella y de aprender sobre sus muchos conocimientos en biología y ecología.
En el año 2007, cuando fui designado coordinador de la parte colombiana en los diálogos con el gobierno de Ecuador, sobre las tareas que cumplía Colombia en relación con la eliminación de cultivos con fines ilícitos cerca de la frontera, integré una comisión de científicos que pudiera apoyar la tarea y específicamente le pedí a la doctora Elizabeth, que hiciera un análisis del estado del arte en relación con el uso de glifosato y de sus efectos colaterales. Con el rigor científico que la caracterizó siempre presentó un trabajo impecable, donde desmitificaba toda la literatura contra el uso de este herbicida, que entonces se utilizaba para destruir aquellos cultivos.
Estuvo siempre muy cercana con mis labores de conservación ecológica, de divulgación sobre la biota colombiana y de educación ambiental. Fue una mujer excepcional, talentosa, generosa y brillante. Guardaré de ella el mejor de los recuerdos.
Silvia Restrepo, Directora Boyce Thompson Institute, Ithaca, NY, Estados Unidos
Cada vez que tu vida cruza el camino de otra persona, tu vida cambia, ya sea que aprendas algo, te brinden una oportunidad o te regañen (que, a la larga, también es un aprendizaje). A veces ese camino que cruza tu vida marca puntos de inflexión tan importantes que rediseñas parte de tu vida. Eso ocurrió cuando trabajé junto a Elizabeth Hodson durante la misión internacional de sabios de 2019.
Elizabeth fue determinante para el éxito del grupo que coordiné durante la misión. Gracias a su liderazgo, conocimiento y eficacia, ella eliminó las fricciones que surgieron entre los ambientalistas del grupo y los bioeconomistas, enfrascados en un falso dilema entre la protección de nuestros recursos y su explotación sostenible. Con su carisma y el respeto que todos le teníamos, logró convencer tanto a unos como a otros de que solo entendiendo que, protegiendo nuestros recursos, podemos fundar una verdadera bioeconomía.
La Misión acabó y los resultados quedaron en manos de los políticos y de sus decisiones volátiles, pero quedaron las instrucciones para construir una bioeconomía en Colombia, el gran legado de Elizabeth. A mí me quedó su amistad. A la larga, todos ganamos gracias a que nos cruzamos con Elizabeth.
Sandra Baena. Bióloga. Miembro correspondiente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
Finalizaba el año 1985 y ya tenía decidido mi trabajo de grado (que en aquel entonces era “la tesis”) sobre la evaluación de un sistema piloto de tratamiento biológico de aguas residuales, que sería dirigido por el profesor Martín Llano. Al poco tiempo, llegaba Elizabeth a la dirección del Departamento de Biología y empezaba una era de cambios en la docencia y en la investigación con la creación de las primeras unidades de investigación.
Martín lideraba esta investigación que era financiada por el INDERENA (años después sería el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible), pero, por las vueltas de la vida, Martín viajó a Venezuela a trabajar en la Fundación La Salle de Ciencias Naturales en Isla Margarita.
Así las cosas, yo pensé que quedaba a la deriva mi “tesis”, pero no: apareció Elizabeth en el camino diciéndome, “eres la herencia que me dejó Martín, así que a trabajar conmigo”. Terminé mi “tesis” bajo su dirección, y aunque nada que ver con fisiología vegetal, su área de trabajo, ya Elizabeth proyectaba el futuro del departamento en diferentes áreas y así fue como me dijo que estaba aprobada la continuación del trabajo en sistemas biológicos de tratamiento de aguas residuales: ¡alegría total¡
Allí comenzó esta particular adopción: esto no era parte de su unidad de investigación, era el comienzo de la que fue la mía, la USBA, que hoy en día es un grupo afianzado de investigación y formación de estudiantes, del que ya no hago parte desde mi jubilación, pero que se formó por su mirada visionaria y su fe en nosotros, jóvenes recién egresados, con sueños que fuimos consolidándolos guiados por su tenacidad, su constancia y su ánimo. Aprendizajes, retos, proyectos, dificultades, risas, consejos y hasta recetas de cocina: todo esto conjugado era Elizabeth. Gracias por todo, siempre en mi corazón.
Brigitte Baptiste.
Rectora Universidad EAN
En 1983 entré a “lavar tubos” al laboratorio de biotecnología vegetal de la Javeriana. Para entonces, Elizabeth desarrollaba ensayos de fertilización acelerada con algas azules -cianobacterias- para fertilización orgánica de suelos. Había que ir a los pozos termales de Paipa con un bidón vacío para recogerlas del medio silvestre, cultivarlas en el laboratorio y aplicarlas a diversos cultivos que otros estudiantes de doctorado evaluaban, justamente en mi propia casa: teníamos un gran solar donde se hicieron pruebas con rábanos como planta control. Gracias a eso entendí pronto las complejidades del método científico… y los costos de aplicarlo para obtener resultados de interés para la economía; aún hoy los fertilizantes nitrogenados provienen mayormente del petróleo.
La bioeconomía es la apuesta por la eliminación de la dependencia de los hidrocarburos fósiles y otros recursos no renovables como fuente principal del bienestar humano. Propone sustituirlos por fuentes orgánicas, no solo renovables, sino extremadamente plásticas por su complejidad, creando infinitas posibilidades para atender las necesidades humanas y proyectarlas indefinidamente en el tiempo.
Reconoce que gracias a los hidrocarburos y otras materias primas fósiles hemos alcanzado niveles nunca vistos de calidad de vida, así sus beneficios no estén bien distribuidos, pero que este proceso también ha creado grandes problemas de contaminación a escala planetaria, con graves efectos en la estabilidad climática a muy largo plazo.
Y finamente sugiere que la química y la ingeniería basadas en las lógicas de la vida son más sostenibles y convenientes para el futuro de la humanidad y los demás seres que la acompañan, de ahí la convicción de que las biotecnologías definirán los modos de vida de las próximas generaciones.
Elizabeth Hudson nunca dudó de estos postulados e insufló en cientos de estudiantes y colegas la pasión por la investigación biológica estructurada como fuente del conocimiento que toda la sociedad requeriría para su desarrollo sostenible. Y nos guio, con carácter y generosidad, por este camino. El mejor homenaje es seguir trabajando, en el país de la biodiversidad, bajo sus postulados. Gracias Elizabeth, maestra y amiga, harás mucha falta.
Susana Fiorentino, Directora científica de DreamBio y profesora de la Facultad de Ciencias
Elizabeth era una visionaria. De carácter fuerte como todas las líderes, convicciones profundas y tenacidad. Un modelo a seguir, sin duda.
Su visión sobre la bioeconomía jugó un papel muy importante en el desarrollo de este tema en el país e influyó enormemente en el desarrollo del trabajo de mi equipo y posteriormente de Dreembio. El impacto de una economía basada en la biodiversidad hacía parte de su día a día, hablando del tema y motivando a los investigadores para que salieran de su zona de confort y utilizarán la biotecnología como herramienta de cambio.
Veía claramente como los fitomedicamentos que estábamos desarrollando, podrían contribuir a materializar sus enseñanzas y no ahorraba esfuerzos para conectar a los actores clave para lograr avanzar. Su visión sobre diversos temas relacionados con la biotecnología vegetal era agudo y crítico pero marcaba un liderazgo único en la región.
Era una mujer con impacto latinoamericano. Su voz hará falta en el concierto del desarrollo sostenible pero sus enseñanzas, plasmadas en sus libros y escritos, van a trascender varias generaciones. Pocas investigadoras como Elizabeth y ojalá muchos aprendizajes para las nuevas generaciones.
Martha Leonor Marulanda Ángel, Investigadora Senior de la Universidad Tecnológica de Pereira
Recordar a la Dra. Elizabeth Hodson de Jaramillo es reconocer en ella a una de las científicas que más ha contribuido al desarrollo de la biotecnología en Colombia y América Latina; una mujer que dedicó su vida a demostrar que la ciencia sólo cobra sentido cuando se pone al servicio de la sociedad y del desarrollo sostenible. Su liderazgo trascendió las fronteras nacionales, promoviendo durante más de cinco décadas el uso responsable de la biotecnología para afrontar desafíos como la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y el cambio climático.
Como coordinadora científica de la Cátedra UNESCO en Biotecnología y Objetivos de Desarrollo Sostenible desde el año 2020, impulsó una visión integradora que articuló el trabajo de la Universidad Tecnológica de Pereira, la Universidad Nacional de Colombia sede Manizales, la Universidad del Quindío y la Universidad de Caldas en torno a la investigación colaborativa y la apropiación social del conocimiento, fortaleciendo la cooperación científica nacional e internacional alrededor del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La Cátedra UNESCO en Biotecnología y Objetivos de Desarrollo Sostenible pionera en América Latina, fue concebida para propiciar un espacio de discusión, reflexión y análisis de alto nivel sobre la aplicación de la biotecnología y la bioeconomía como herramientas de elección regional, promoviendo un sistema integrado de investigación, formación y cooperación internacional en biotecnología, bioeconomía y desarrollo sostenible.
Bajo su liderazgo se consolidaron espacios de diálogo científico que reunieron decenas de conferencistas nacionales e internacionales, diplomados de alcance latinoamericano, foros de bioeconomía, seminarios especializados y alianzas con organismos como el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura IICA, la Universidad de Buenos Aires y la Comisión Colombiana del Océano, dejando un legado de cooperación que continúa proyectándose hacia el futuro.
La Dra. Hodson nos enseñó que la excelencia científica debe caminar de la mano con la ética, la cooperación y el compromiso con la humanidad. Su legado permanecerá vivo en las generaciones de investigadores que formó, y en cada iniciativa que, inspirada por su ejemplo, continúe utilizando la biotecnología como herramienta para construir un mundo más sostenible, equitativo y próspero.



