Alimentación saludable en tiempos de aislamiento preventivo

Alimentación saludable en tiempos de aislamiento preventivo

La aparición de la enfermedad por Coronavirus (COVID-19) y su rápida diseminación por el planeta durante los primeros meses del 2020, ha llevado al planteamiento e implementación de medidas de salud pública ágiles e inéditas dada su escala y magnitud. Una de ellas es el aislamiento preventivo de carácter obligatorio, que busca disminuir la progresión de la amenaza generada por el virus, a través de la reducción de interacciones sociales. Esta medida se hizo efectivo para Colombia desde el pasado 25 de marzo. Este contexto ha ocasionado cambios y transformaciones en la vida diaria de los habitantes del país, entre las cuales unas de las más importantes son las transformaciones en las dinámicas de abastecimiento y consumo de alimentos.

De este modo, es necesario reconocer que la producción, distribución y consumo de alimentos se da en un marco social, que constituye el tejido que da vida a los elementos que componen el sistema alimentario, por ende, cualquier transformación en las dinámicas de interacción social genera cambios en los distintos eslabones del sistema, implicando ajustes, dificultades y riesgos que pueden afectar los distintos componentes de la seguridad alimentaria (Disponibilidad, acceso consumo, utilización biológica e inocuidad).

Teniendo presente dicha contingencia, desde el Centro de Asesoría Psicológica y Salud, de la Vicerrectoría del Medio Universitario, pretendemos contribuir al bienestar de la comunidad educativa javeriana, acompañando también las inquietudes que han surgido frente a los cuidados necesarios para mantener una alimentación saludable en tiempos de aislamiento. Una alimentación saludable contribuye al mantenimiento de un óptimo estado de salud, permite desarrollar las actividades de la vida diaria como trabajar, estudiar, hacer ejercicio o jugar; prevenir la aparición de enfermedades asociadas con una ingesta deficiente o excesiva de energía y nutrientes, así como favorecer la respuesta inmune del organismo, disminuir la gravedad y las complicaciones por enfermedades infecciosas y también favorecer un mejoramiento en el estado anímico derivado del hecho de beneficiarse a través del autocuidado y el cuidado de los otros que implica el cuidado nutricional.

Esta alimentación debe incluir alimentos de todos los grupos en cantidades que favorezcan el aporte adecuado de macro (proteínas, grasas, carbohidratos) y micronutrientes (vitaminas, minerales), agua y fibra, para el mantenimiento de la salud en todas las etapas del ciclo vital. Adicionalmente, debe ajustarse a las características individuales de las personas y evitar que contenga o sea vehículo de agentes contaminantes y tóxicos que deterioren el estado de salud de quien la consume.

Así las cosas, durante este periodo de confinamiento recomendamos conservar estos patrones alimentarios. No obstante, el acceso limitado a algunos alimentos, así como las nuevas dinámicas de comportamiento en el hogar pueden propiciar cambios en los hábitos de alimentación. A continuación encontrará algunas recomendaciones para tener presentes en este tiempo:

  • Incluir en la alimentación diaria alimentos frescos y de todos grupos como: cereales, raíces, tubérculos y plátanos, frutas y verduras, leche y productos lácteos, carnes, huevos, leguminosas secas, frutos secos y semillas, grasas y azúcares.
  • Elegir el consumo de cereales integrales, incluir frutas y verduras en todas las comidas, consumir los lácteos y sus derivados preferiblemente bajos en grasa y las carnes en lo posible magras y en preparaciones con poca grasa. Evitar el consumo de alimentos ultraprocesados y comidas rápidas.
  • Planificar el abastecimiento alimentario, definir los menús semanales, elaborar previamente la lista de alimentos y comprar lo necesario. Esto ayudará a disminuir el tiempo al momento de comprar y preparar los alimentos, así como ahorrar dinero y evitar el desperdicio de alimentos.
  • Mantener una adecuada organización de los alimentos. Para esto, una vez se compren se deben lavar, desinfectar y ubicar en la alacena y nevera, teniendo en cuenta las fechas de vencimiento y el tiempo de duración de cada alimento.
  • Revisar periódicamente la nevera, con el fin de utilizar en primer lugar aquellos alimentos que tienen menor duración como los perecederos: frutas, verduras, lácteos y carnes. Así mismo, reforzar la higiene en la cocina y al momento de las comidas.
  • Al momento de asistir al supermercado, mantener la distancia social con otros clientes (por lo menos dos metros), usar guantes y gel desinfectante para tomar los alimentos y demás productos. Al regresar a casa, desinfectar las bolsas y empaques antes de almacenarlos.
  • Consumir los alimentos necesarios para conservar un adecuado estado nutricional, elaborar preparaciones mixtas con alimentos que no se utilicen con frecuencia para evitar el desperdicio. Es necesario hacer un uso responsable de los alimentos.
  • Mantener el horario regular para las comidas (desayuno, almuerzo, refrigerios y cena), esto es esencial para favorecer el equilibrio nutricional. Recuerde mantener una adecuada hidratación preferiblemente tomando agua fresca durante el día, no es recomendable la ingesta de bebidas azucaradas.
  • Evitar picar constantemente y consumir alimentos de paquete. En caso de querer consumir algún alimento, elegir en lo posible frutas, verduras, lácteos y/o alimentos ricos en fibra. Explorar la creatividad en estos momentos.
  • Practicar actividad física es un buen complemento para una alimentación saludable. Se recomienda seguir las rutinas de actividad física que ofrece la Universidad a través del Centro Javeriano de Formación Deportiva.

Finalmente, experimentar y explorar la creatividad preparando nuevas recetas Come, Disfruta y Vive, que encontrarán en los canales virtuales de la Vicerrectoría del Medio Universitario, disfrutar de los alimentos en familia y mantener una actitud de gratitud.


*Maritsabel Ruiz. Nutricionista Dietista. Coordinadora Programa Universidad Saludable Centro de Asesoría Psicológica y Salud. Vicerrectoría del Medio Universitario. Correo electrónico: maritsabel.ruiz@javeriana.edu.co

**Raúl Angulo. Antropólogo.  Centro de Asesoría Psicológica y Salud. Vicerrectoría del Medio Universitario. Correo electrónico: raul.angulo@javeriana.edu.co

 

El factor económico es el culpable de una mala alimentación

El factor económico es el culpable de una mala alimentación

Si los chapinerunos no comen de manera saludable, no es porque ignoren cómo hacerlo. Son razones de tipo económico las que los hacen preferir alimentos poco sanos. Esta es la conclusión a la que llegaron los profesores Luisa Tobar, Luis Fajardo y Luz Nayibe Vargas, después de desarrollar su trabajo de investigación titulado “Exploración cualitativa de las percepciones de familias de estratos 1, 3 y 5 en Bogotá, frente a atributos de la alimentación saludable” realizado en la Universidad Javeriana.

El trabajo, además de sistematizar los datos obtenidos y las percepciones manifestadas por el grupo en estudio, mostró como resultado principal que, no importa el estrato social al que se pertenezca, la gente en general conoce el significado de alimentación saludable y de seguridad alimentaria. Sin embargo, es su capacidad adquisitiva, principalmente la de quienes pertenecen al estrato 1, la que restringe la adopción de patrones de alimentación saludable. Por ello prima el consumo regular de alimentos que preferencialmente eliminen o disminuyan la sensación de hambre.

Las dos categorías estudiadas fueron la seguridad alimentaria y la alimentación saludable, temas que han preocupado a los investigadores que forman parte del grupo de investigación Alimentos, Nutrición y Salud, desde su creación en el año 2004.

La nutricionista y dietista Luisa Tobar recuerda que, justamente en ese año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un documento en el que propuso estrategias alrededor de la alimentación saludable y la actividad física. En este, planteaba alternativas para prevenir o disminuir las enfermedades crónicas no transmisibles asociadas a un número importante de discapacidades y muertes alrededor del mundo.

Se inicia el trabajo

Alineados con las directrices a nivel mundial, y con el apoyo de la Universidad Javeriana, el grupo de investigación inició el trabajo, al que se unieron tres estudiantes que elaboraron algunas de las entrevistas semiestructuradas y aplicaron las encuestas. En el estrato 1,
entrevistaron a un representante de familia de las casas de La Calera, zona rural que pertenece a la localidad de Chapinero. Para el estrato 3, trabajaron con un representante de familia de las casas de Chapinero central, clasificadas así por la Alcaldía, aunque encontraron que en varias de ellas lo que realmente existía eran inquilinatos. La estrategia de muestreo para contactar al familiar de estrato 5 fue el voz a voz.

Por cada grupo social, las herramientas se aplicaron a trece personas. Solo en el estrato 1 predominaron las madres de familia muy jóvenes, mientras que en los otros grupos sí se incluyeron personas de mayor edad. Para el diseño metodológico, se consideró la exploración cualitativa, cuyas categorías de análisis eran conocer la percepción de los encuestados sobre alimentación saludable, los hábitos de compra, la frecuencia de consumo, la forma de preparación y de consumo de los alimentos, y la percepción de la gente con respecto a su propio peso y su alimentación. Esta última categoría, dice la nutricionista Tobar, surgió debido a que en algunos estudios se ha mostrado que la población colombiana tiende a expresar afecto a través de la comida y se considera que estar subido de peso es una demostración ser querido y estar bien alimentado.

Como resultados del estudio se encontró que, en los tres estratos, muchos de los aspectos de la teoría sobre la alimentación saludable son conocidos por la gente. No obstante, factores como las características socioeconómicas restringen tanto la seguridad alimentaria como el acceso a una alimentación saludable. Si la gente no cuenta con recursos suficientes, aun cuando tenga claro el concepto de alimentación saludable, compra lo que le gusta (incluso condicionada por la publicidad); y, a su vez, lo que pueda, dependiendo del dinero y del tiempo para el cual está realizando la compra.

Los hallazgos

El tema es complejo. Así resumieron los científicos algunos resultados de la investigación. En el estrato 1, se consume con frecuencia ala del pollo pero no completa, sino solo la porción que no incluye la colombina (la porción del ala más parecida al muslo, pero en tamaño pequeño), que es donde se encuentra mayor cantidad de proteína. Esta presa del animal, que tiene poca carne, es muy demandada por el sabor que le da a la comida, independientemente de su aporte nutricional.

En las familias de estrato 3, se conoce el discurso de la alimentación saludable, se considera que estos temas son bien manejados por el personal de salud y que la alimentación saludable, si bien es poca, es entregada preferencialmente a los miembros del grupo más vulnerables.

Un resultado que no extrañó a los investigadores es que son los jóvenes, principalmente de estrato 5, quienes más consumen comida “chatarra”, mientras que los adultos tienden a tener patrones de consumo considerados como saludables.

A pesar de los resultados anteriores, sin duda el de mayor impacto social fue evidenciar que la gente sí cuenta con los conocimientos relacionados con la alimentación saludable y que, a pesar de esto, no los aplica por falta de recursos económicos, suceso más frecuente en los estratos 1 y 3 que en el 5. Para analizar los resultados, se compararon con la Encuesta de la Situación Nutricional (Ensin 2005) realizada en Bogotá. Coincidieron en que un importante segmento de la población se percibía en inseguridad alimentaria (el no contar con los recursos económicos para comprar la canasta de alimentos para su familia en el corto plazo). En el estrato 1 se consumen prioritariamente alimentos ricos en calorías y que calman el hambre, y este grupo no alcanza un sano balance en el aporte nutricional.

Esta es una de las razones que ha llevado en nuestro país a tener sobrepeso y obesidad, lo que es propio de los países desarrollados, sin dejar atrás las deficiencias nutricionales, característica de países en vías de desarrollo. El Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional (OSAN) evidencia un proceso de transición epidemiológica, reflejado en importantes problemáticas nutricionales relacionadas tanto con el déficit como con el exceso. Este último es menos frecuente en los estratos altos, que tienen capacidad de compra de muchos alimentos, ya que este grupo tiene el conocimiento y la capacidad adquisitiva para una alimentación balanceada.

Estudios cualitativos como estos llevados a cabo en la Universidad Javeriana, en los que se realiza un muestreo por conveniencia (personas seleccionadas aleatoriamente), y en los que es más importante la profundidad de la información que el número de entrevistados, sirven para demostrar las condiciones sociales y las oportunidades que la gente de estratos bajos tiene en torno a su calidad de vida. Las personas se acostumbran a vivir y a recibir ayudas externas que no necesariamente contribuyen con una alimentación saludable.

Si bien Colombia, y en especial Bogotá, cuenta con políticas de seguridad alimentaria, en la práctica se requiere aún una mayor decisión y seguimiento para que causen impacto en las familias vulnerables.

Con los resultados de esta investigación, los científicos regresaron a los sitios encuestados para dar charlas y entregar folletos que explican la importancia de la alimentación saludable. Recomiendan estudiar cómo impactar al Gobierno y a la sociedad para que no sea el factor económico el que restrinja este tipo de alimentación. Por otro lado, y con el ánimo de no dejar este conocimiento limitado a unas familias de una localidad de Bogotá, los resultados fueron presentados en un Congreso Mundial de Nutrición.


Para saber más:
»Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional (OSAN). (2014). Boletín 001. Disponible en: https://www.osancolombia.gov.co/. Recuperado en 03/07/2014.

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