Así es el nuevo laboratorio de la Javeriana para investigar virus

Así es el nuevo laboratorio de la Javeriana para investigar virus

En marzo de 2020, cuando la covid-19 fue declarada por la Organización Mundial de la Salud como una pandemia, el mundo aún no estaba preparado para atender una emergencia sanitaria como la que ha vivido la humanidad desde entonces. La infraestructura médica, pero sobre todo la de investigación, se quedaba corta mientras diariamente subían las cifras de contagio.

Rápidamente las potencias mundiales iniciaron la competencia por dar resultados científicos que permitieran entender el virus y buscar una vacuna. Los demás países, con reducidas capacidades técnicas para la investigación en laboratorio, se centraron en generar estrategias para disminuir los contagios y fortalecer la atención médica de los casos graves.

Con el fin de responder a esta necesidad, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia, a través del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías, lanzó una convocatoria para aumentar la capacidad en investigación mediante el mejoramiento de laboratorios especializados.

Una propuesta de la Universidad Javeriana

Las facultades de Ciencias y de Odontología de la Pontificia Universidad Javeriana propusieron un proyecto que buscaba demostrar el potencial zoonótico (es decir, la probabilidad de que una enfermedad se transmita de animales a humanos) del virus de la leucosis bovina, una enfermedad que afecta al ganado y se asocia con cáncer de seno en mujeres.

Este proyecto resultó ganador de la convocatoria y poco más de un año después, la Javeriana ya cuenta con el primer laboratorio universitario comisionado bajo los estándares de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos de nivel de seguridad 3 – BSL3 (BioSafety Level), que permitirá hacer investigación en virus altamente infecciosos. Además, fue diseñado para monitorear y entender virus zoonóticos emergentes o reemergentes.

¿Qué es un laboratorio BSL3?

Investigar microorganismos supone una serie de riesgos tanto para los investigadores como para el entorno, por lo que los lugares en donde se trabaja con este tipo de patógenos requieren de unas medidas de bioseguridad estrictas y específicas.

La Organización Mundial de la Salud- y posteriormente los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos- clasificaron los laboratorios del 1 al 4 según el nivel de riesgo que representan los microorganismos que investigan.

Son de nivel uno los laboratorios que trabajan con patógenos para los cuales hay tratamiento, no llevan a la muerte y son de sencillo manejo. En el nivel dos están aquellos que asumen un poco más de riesgo, con microbios que pueden tener tratamiento y no son endémicos de la zona. El nivel tres son para los que no hay tratamiento, son desconocidos, no hay vacunas y pueden llevar

a la muerte en ciertas ocasiones. El nivel cuatro corresponde a los más peligrosos, que no tienen cura y presentan una tasa de mortalidad mayor al 60 %. La construcción del nuevo laboratorio de la Javeriana ha sido acompañada por la empresa World BioHazTec, que diseña y certifica este tipo de construcciones en diferentes países del mundo.

“Este laboratorio es de investigación, pero tiene que ser de servicio para la comunidad”, dijo María Fernanda Gutiérrez, investigadora principal del proyecto, a Pesquisa Javeriana. “Está abierto para que quien necesite un BSL-3 pueda presentar su proyecto para ser aprobado y logremos dar resultados no solo académicos sino también para la gente”.

Una novedad para el país

Es tan novedoso este tipo de laboratorios en el país que en materia regulatoria no hay directrices específicas. “En Colombia no hay normativa que lo reglamente o lineamientos que digan cuáles son sus características”, dice Sebastián Velandia, oficial de bioseguridad certificado e investigador del laboratorio. “Las normas colombianas son muy básicas en materia de bioseguridad y siempre referencian o dirigen hacia una norma superior internacional”, agrega.

Por esto, la decisión del equipo de trabajo fue adoptar las normativas exigidas en Estados Unidos para su construcción y funcionamiento. Al igual que allí, buscarán la certificación anual, que no solo garantiza el uso adecuado bajo estrictos protocolos de bioseguridad, sino que incluyen pólizas de seguro internacionales ante eventuales problemas que se presenten. Este proceso de certificación aplica a partir del primer año de funcionamiento del laboratorio, una vez se haya recopilado suficiente información para el ente certificador.

Los protocolos establecidos internacionalmente, además, indican que no cualquier investigador puede hacer uso de este tipo de laboratorios. Se necesita una capacitación especializada y un seguimiento y evaluación constante, pues los procesos que allí se llevan a cabo tienen riesgos importantes para la salud pública.

“No queremos que salga nada que esté adentro porque es perjudicial. Quienes entran deben tener un entrenamiento y un curso adecuado para evitar accidentes biológicos”, explica Nelly Stella Roa Molina, directora del Centro de Investigaciones Odontológicas-CIO de la Javeriana. Para esto, el laboratorio cuenta con equipamientos, manuales y protocolos de limpieza y desinfección que disminuyen dichos riesgos.

Los retos del BSL-3

Con miras hacia el futuro, este laboratorio representa varios retos para la universidad y para el equipo de trabajo. Uno de ellos es conformar un comité de bioseguridad que evalúe, avale y autorice el uso de este laboratorio. “Esas personas deben conocer las temáticas científicas, los temas de bioseguridad y de ética. Serán quienes hagan el primer filtro de selección de los trabajos”, explica la directora Roa.

Otro reto será el de facilitar el trabajo entre las unidades académicas, facultades de la universidad y los científicos del país para que puedan aprovechar esta tecnología. “A nivel internacional los laboratorios son compartidos, se alquilan a instituciones externas y este laboratorio nos obliga a abrir un poco esas barreras”, afirma Velandia.

“En lo científico, el primer reto es terminar el trabajo de leucosis bovina, y ya luego estará listo y disponible para hacer investigación en covid-19 y otros virus altamente peligrosos o desconocidos”, expone Gutiérrez.

El manejo administrativo del laboratorio estará a cargo de la Facultad de Odontología, donde está ubicado, y esperan lograr la certificación que les abra la puerta a financiación y proyectos de investigación internacional a los que antes no se tenía acceso.

Lecciones de la Covid-19 para una sociedad basada en la ciencia

Lecciones de la Covid-19 para una sociedad basada en la ciencia

Es inconcebible pensar en una sociedad sin ciencia en pleno siglo XXI. Y, lastimosamente, tuvimos que vivir una pandemia de las dimensiones del SARS-CoV-2 para encontrarle sentido concreto a esta afirmación. El afán por comprender de dónde surgió el nuevo coronavirus, cómo tratar la COVID-19 y hallar la vacuna nos tiene en una maratón científica alrededor del mundo para enfrentar este periodo histórico que deja varias lecciones, incluso para la ciencia.

La vivencia de una pandemia nos ha recordado enfáticamente el papel esencial que tiene el nuevo conocimiento en la toma de decisiones de manera asertiva, tanto en las cotidianidades individuales como en las apuestas de nuestros dirigentes. Los gobernantes, en todo el planeta, están poniendo a diario en la balanza las apuestas por garantizar la salud pública y menguar los impactos negativos en otros escenarios, como el político, social o económico, sin que ello implique poner en riesgo las vidas de los ciudadanos.

Ahora más que nunca el conocimiento obtiene un valor incalculable en nuestra sociedad. Es indispensable contar con datos observados, sustentados, contrastados y validados (el método científico en su esencia) para orientar las acciones y dejar de lado la suposición como recurso decisorio, tal como ocurre actualmente en algunos países con desenlaces mortales. La ciencia y la política pública deben conformar una llave para impactar no solo el presente, sino para dirigir el futuro.

Por ejemplo, se hace necesario reaccionar no solamente frente a la COVID-19, sino buscar alternativas de prevención de las pandemias, porque seguro vendrán otras más. Debemos asumir una mirada más integradora de los orígenes de este deterioro de la salud pública mundial. Lo anterior implica atender los escenarios de salubridad, pero también los de relacionamiento con el medio ambiente, como resalta el reporte “Escaping the ‘Era of Pandemics’”, de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por su sigla en inglés): “El riesgo de pandemias puede disminuir significativamente si se reducen las actividades humanas que impulsan la pérdida de biodiversidad, mediante una mayor conservación de las áreas protegidas y medidas que reduzcan la explotación insostenible de las regiones de alta biodiversidad”.

Además de apostarle a la prevención, hay otras lecciones que plantea la pandemia a las instituciones que promueven la generación de nuevo conocimiento y a los investigadores mismos. Sin duda, esta coyuntura exigió flexibilización en los tiempos de respuesta de la investigación. Sin embargo, estos no deben comprometer procesos de verificación y validación de los hallazgos: podemos exponer la salud y la vida de muchas personas. Por ello, fue fundamental la pronta reacción del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias) para financiar soluciones relacionadas con la COVID-19, así como el estímulo para trabajar en red. Así tomara unos meses más de los deseados, poco a poco las universidades y centros de investigación han adelantado estudios para comprender la enfermedad en nuestro país y han desarrollado tecnologías para enfrentarla, como CovidCheck, que presentamos en esta revista.

Es evidente, pues, en esta época, la importancia del conocimiento científico. En la medida en que conozcamos a profundidad los ecosistemas y los comportamientos de las especies, podremos enriquecer la toma de decisiones para la protección de nuestro planeta y el bienestar de la sociedad. En estos escenarios, la ciencia pura es fundamental para proyectar soluciones a largo plazo, lo que no fue posible con la COVID-19 por la escasez de tiempo. Así, la investigación básica es imprescindible y hoy la pandemia nos vuelve alertar sobre ello.

Investigaciones de 1990 sobre los coronavirus en los murciélagos concluyeron que estas especies no mueren necesariamente por tener alguno de los SARS y que si conociéramos bien la genética de estos virus podríamos reaccionar de una mejor forma a ellos. El conocimiento profundo de la física cuántica nos ha permitido aplicar sus hallazgos al perfeccionamiento de los teléfonos celulares, por solo presentar un caso de su uso. Ambos tipos de investigaciones eran considerados ‘esotéricos’, alejados de la realidad social y sin implicaciones prácticas. Hoy en día son fundamentales para comprender la COVID-19 y para los avances tecnológicos de uso diario.

La realidad actual nos invita a no bajar la guardia en la promoción, estímulo y financiación de la generación de nuevo conocimiento en todas las áreas. Debemos creer e impulsar esa investigación pura, y también la aplicada, para generar innovaciones y emprendimientos que planteen soluciones para beneficiar no solamente los escenarios de discusión académica, sino los de desarrollo social, tecnológico y ambiental en el país.

Todo momento histórico deja sus enseñanzas. Espero que el que vivimos ahora nos transforme positivamente en cuanto sociedad y nos deje algunos cambios para conservar nuestro entorno, cuidarnos como especie y preservar el planeta. De la ‘gripe española’ se aprendió, por ejemplo, desde la arquitectura, a aumentar el tamaño de las ventanas para ventilar mejor los espacios. ¿Qué lecciones tomaremos de la actual pandemia? ¿Seguiremos siendo los mismos?

* Vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana.

 

             

Los niños preguntan sobre contaminación ambiental; la ciencia responde

Los niños preguntan sobre contaminación ambiental; la ciencia responde

Hay datos que preocupan hasta a los más pequeños. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el mundo ha perdido el 70 % de sus zonas húmedas naturales en el último siglo. Además, las personas son las causantes de un calentamiento global de 1°C por encima de los niveles preindustriales. Inquietos por esta situación, cerca de 130 estudiantes de grado cuarto del Colegio Gimnasio Vermont se reunieron virtualmente con Luis David Gómez, profesor de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana, para conversar acerca de la acción contaminante del hombre y las alternativas que como niños pueden tomar para darle un respiro al planeta, especialmente en materia de degradación de plásticos.

A continuación, le invitamos a conocer las preguntas de los estudiantes y profesores de la institución educativa sobre este tema y las respuestas del investigador javeriano, quien además es líder de semillero de investigación Degradación en Polímeros Plásticos Contaminantes de la misma universidad.

 

¿Cómo distinguir la contaminación de la niebla?

 

¿Por qué el ruido es contaminación?

 

¿El humo de las fábricas afecta los mares y los océanos?

 

¿Quiénes crearon las islas de basura?

 

¿Los microorganismos se pueden comer el plástico?

 

¿Qué hay dentro de un microorganismo?

 

Los estudiantes de grado cuarto del Colegio Gimnasio Vermont vienen generando estrategias para la degradación de plásticos. Haga clic en el siguiente audio para conocer en qué consiste.

 

Esta jornada se desarrolló en el marco de la clase STEAM de la institución educativa Colegio Gimnasio Vermont, cuya sigla corresponde a la articulación de las disciplinas Science, Technology, Engineering, Art y Mathematics, en inglés; es decir, Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas, en español.

Experiencias artísticas y su aporte desconocido a la ciencia colombiana

Experiencias artísticas y su aporte desconocido a la ciencia colombiana

Una semana ha sido suficiente para confirmar que las expresiones artísticas, como medio para investigar, ofrecen la oportunidad de hacer diversas lecturas del mundo a través de elementos, materiales y resultados diferentes a los que contempla la ciencia de laboratorio tradicional.

Así lo demostraron profesores y estudiantes javerianos, quienes a través de la presentación de resultados de sus proyectos de creación experimental, durante tres jornadas de conversatorios, pusieron a reflexionar a la comunidad acerca de la necesidad de reconocer el potencial que tienen las pesquisas que se han servido de la creatividad, el diseño, la innovación, la exploración o la tecnología para visibilizar problemáticas que atañen a toda la sociedad, y proponer soluciones a las mismas.


Arte y exploración

Las demostraciones creativas que se presentaron en la primera jornada se destacaron por haber usado la exploración y el arte para pronunciarse. También se mostraron diversas apuestas investigativas en las que convergen puntos esenciales como el uso de la autobiografía (sentimientos, emociones, intereses y lo íntimo) de los investigadores, para transformarla en una obra creativa dirigida a la sociedad.

Algunas de ellas son:

Mujeres matemáticas en Colombia, una exposición de fotografías inspirada en mujeres matemáticas colombianas, que muestra la parte humana de 23 protagonistas de diferentes edades, regiones y perfiles. En una profesión reconocida como masculinizada, la investigadora Eddy Pariguan vio en el arte de la imagen la posibilidad de visibilizar el rol de ellas, que además de su profesión son madres, bailarinas, cocineras o deportistas.

La pintura como camino de sanación y conexión espiritual es una obra que nace de lo íntimo y el deseo de la investigadora Natalia Cajiao por retomar lo ancestral para plasmarlo artísticamente. De esta manera integra la pintura, la fotografía y el grabado para registrar las formas orgánicas del ser humano (desde la célula, la materia, la biofísica, la bioquímica, la biología molecular), unido a la cosmogonía. Esta creación es un acto comunicativo desde la experiencia sensible que la científica tiene con el mundo y las fuerzas que lo componen (el pensamiento ancestral, las leyes de la armonía y la energía sagrada).

A estos proyectos se suman otros que relacionan el cuerpo, el movimiento y la realidad virtual para explicar el alma del mundo; o ante la necesidad de reivindicar la concepción originaria de lo femenino surge la idea de tomar la naturaleza, las plantas y recetas que han dejado nuestros ancestros como vía para la sanación espiritual y el tejido para reconstruir relatos de miedo que se han instaurado culturalmente en la mujer. Con ello también está la exploración de la hoja de koka como insumo y materia prima para la elaboración de propuestas artísticas; al igual que el uso de elementos de construcción que cobran vida para recrear Sistemas de Accidentes en una representación artística.


Creación, sociedad, identidad

Preguntarse cómo las demostraciones y experiencias artísticas se convierten en una posibilidad para construir en comunidad, para enunciar y visibilizar luchas y unir los saberes de la academia con los culturales, hace parte del trabajo investigativo de proyectos javerianos que tomaron la creación como medio para entablar diálogos entre la ciencia y la sociedad, y así edificar conocimiento de forma bidireccional.

El estudio de expresiones artísticas relacionadas con una cultura jamaiquina está dentro de la gama de pesquisas javerianas que integra la cultura con la ciencia. Muestra cómo Colombia ha apropiado elementos característicos de movimientos traídos de Jamaica y los ha reinterpretado y transformado para hacerlos propios.

ABOS es otro proyecto que se une a esta iniciativa de hacer uso de la creación artística para el autorreconocimiento del territorio de un pueblo. Así lo hace Memorias Paralelas, una propuesta que se enmarca en un ejercicio de construcción de memoria histórica de una comunidad víctima del conflicto armado a través de la fotografía.

Como estas, hay otras investigaciones: el despertar de las semillas, más de 300 fotografías que encarnan los momentos más importantes de una de las ceremonias de la comunidad Nasa (SAAKHELU). Y, Camino al sol, un juego de mesa para reforzar y evaluar conocimientos de la arquitectura hispanoamericana en el que se valoran la cultura maya, azteca, inca y tayrona, entre otras.


Creación, tecnología y medios

En esta sección se encuentran proyectos que coinciden en el uso de la creación artística y el involucramiento tecnológico. En este sentido, los métodos de reproducción que nacen de estas iniciativas tienen la intención de expresar el conocimiento a un público amplio, aprovechando las herramientas tecnológicas que el mundo contemporáneo pone sobre la mesa.

Se destacan composiciones javerianas como:

La aplicación musical interactiva Mi Fink es una creación digital colectiva desarrollada en un pueblo del norte del Cauca, que se centra en las problemáticas de la finca tradicional que trae su comunidad. Así, los niños y jóvenes, impulsados por la academia, aprendieron técnicas para desarrollar una ‘app’ y trabajar en la solución y el conocimiento de las dificultades presentes.

Por su parte, La Tusa del 102 es una serie que mezcla la televisión abierta tradicional con la web y a través de su narrativa cuenta cómo viven los hombres adolescentes, entre los 16 y los 24 años, el desamor, todo esto bajo un proceso investigativo.

También está la experiencia ‘Dirigibles’, que convoca la integración de la danza, la música, la realidad virtual y la captura sonora, para que los usuarios puedan sumergirse en un mundo musical y audiovisual.

Ante la necesidad de seguir dando respuestas a interrogantes que aparecen en la academia, hay proyectos que buscan comunicar de formas diferentes para llegar a la comunidad general y para conservar formas artísticas tradicionales. La reinvención virtual del VI Festival Universitario de Danza Gente que Danza 2020 ejemplifica la importancia que le significó a este evento usar la tecnología en tiempos de pandemia para conservar esta práctica tradicional.

Con el fin de transmitir lo que tiende a verse complicado a nivel científico, se mostró el Libro ilustrado que explora aspectos estéticos, éticos y políticos de las enfermedades raras y huérfanas y celebra la amistad. Este producto responde al reto de usar la web para que niños, adolescentes y adultos conozcan las vicisitudes diarias de una persona con patologías de este tipo.


El llamado de los participantes

Los autores y científicos de estas obras hicieron un llamado a seguir pensando el arte como una posibilidad de encontrar respuestas. Para ello insisten en la importancia de disipar fronteras entre la academia y los mismos contextos en los que se investiga; hacer cruces entre disciplinas y expandir los espacios para crear en conjunto y sin jerarquías. Además, la mayoría concuerda con la idea que expuso el artista alemán Joseph Beuys de que “todo ser humano es un artista”, por lo que también invitan a crear y hacer arte sin importar la profundidad en cuanto a conocimientos de este tipo, pues, según sus apreciaciones, toda persona es capaz de crear y vale la pena hacerlo como una necesidad humana de expresar lo que a veces es difícil comunicar en palabras.

¿Cómo está la Investigación + Creación en Colombia?

¿Cómo está la Investigación + Creación en Colombia?

Para los integrantes del panel ‘Balance de la inclusión de la Investigación + Creación en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación’, aunque el reconocimiento de la creación artística en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación es un avance significativo, aún quedan aspectos por conciliar entre las prácticas creativas y la producción de conocimiento. Uno de ellos: los imaginarios sociales relacionan a los artistas únicamente con el sector cultural y no con los aportes científicos que pueden ofrecer, afirma Tania Delgado, doctora en Diseño y explotación de tecnologías para el patrimonio cultural del Politécnico de Milán.

Durante la conversación se hizo mucho énfasis en que la Investigación + Creación es una forma de producir nuevo conocimiento. Para Alfonso Gómez, decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Javeriana, “que el MinCiencias reconozca que existen otras formas de producción intelectual, que no son necesariamente las atribuidas al método científico, le da el impulso que se merece a la Investigación + Creación”.

Lo primero que se debería hacer, según el director del Centro de Investigación y Creación de la Facultad de Artes de la Universidad de los Andes, David Solodkow, es reformar las fronteras disciplinarias que existen en las universidades del país “¿Cómo hacer para construir programas o escenarios en los que nos choquemos interdisciplinariamente?”, se preguntó.

Óscar Hernández, moderador del panel y asistente para la Creación Artística en la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana, aseguró que las prácticas artísticas llevan más de diez años preguntándose cuál podría ser el lugar de la creación dentro de las instituciones dedicadas a la generación de conocimiento.

La inclusión de la sigla I+C en el Ministerio ha tenido impactos positivos. La cifra de investigadores en las artes de 2015 a 2018 se incrementó de 183 a 463, resaltó Yadira Casas, gestora de Ciencias y Tecnología del Programa Nacional de Ciencias Humanas, Sociales y Educación de MinCiencias.

Un ejemplo de ello es la Javeriana Cali que “según la reciente pesquisa de la artista plástica, María del Pilar Vergel, de 2012 a 2019 aumentaron los grupos de investigación de manera significativa; solo en artes visuales fueron 12”, de acuerdo con María Claudia Villegas, directora del programa de Arquitectura de esta universidad en la capital del Valle del Cauca.

Varios de los panelistas concluyen que Colombia es pionera en el reconocimiento de la Investigación+Creación como otra manera de hacer ciencia. No obstante, aún quedan cercos epistemológicos y burocráticos. Un ejemplo de ello son los límites que genera el mismo nombre del MinCiencias, en el que no hay inclusión de las artes en las siglas por tratarse de una nomenclatura internacional. “¿Dónde están las artes en las siglas? Nosotros también podemos hacer investigación”, afirmó Tania Delgado.

Mire aquí el diálogo completo que se llevó a cabo en el panel ‘Balance de la inclusión de la Investigación + Creación en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación’.

Igualmente le invitamos a participar este miércoles 9 de septiembre en el panel de discusión ‘Investigación + Creación en la Relación entre Arte, Ciencia y Tecnología’.

Lea también: ¿Una nueva era de ciencia en Colombia?

Vea el video completo a continuación.

Conozca y aprenda sobre el universo de la investigación+creación

Conozca y aprenda sobre el universo de la investigación+creación

Con el objetivo de reflexionar alrededor de la creación artística y su papel en la sociedad, investigadores, creadores, expertos y empresarios se reunirán de manera virtual en más de 15 espacios.

El Encuentro comenzará el lunes 7 de septiembre con la inauguración y la entrega del Premio Bienal a la Creación Artística Javeriana, galardón que reconoce la actividad creativa de los profesores de planta de la Universidad que han desarrollado proyectos de alto impacto en las áreas de las artes escénicas y visuales, música, producción audiovisual, literatura, arquitectura y diseño.

Del 8 al 10 de septiembre, de 5:00 a 7:00 p.m. tendrán lugar tres paneles que ofrecen un diálogo entre diversos sectores e instituciones gubernamentales, educativas y empresariales, así:

Balance de la inclusión de la Investigación + Creación en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Este panel abordará las perspectivas sobre el impacto que ha tenido el reconocimiento de la investigación en la creación por parte de Minciencias y otras entidades, y los retos de áreas como artes, arquitectura, diseño, literatura y periodismo de cara a la generación de conocimiento y la innovación.

La Investigación + Creación en la relación entre arte, ciencia y tecnología. Aquí los panelistas reflexionarán sobre la relación entre estos tres elementos y cómo investigar y crear se propone como un puente entre la ciencia y el arte para promover la innovación.

El papel de la Investigación + Creación en la crisis de las industrias culturales y creativas con motivo de la COVID-19. En este panel los invitados conversarán sobre los efectos de la pandemia en estas áreas, el papel de la academia y la búsqueda de soluciones a la crisis.

Los conversatorios, que se llevarán a cabo en las mañanas, también serán una oportunidad para conocer la labor de otros investigadores javerianos que también le apuestan a la creación, la innovación científica y tecnológica. Desde su rol, hablarán sobre su experiencia en el proceso de creación relacionado con el arte, la sociedad, la identidad, la tecnología y los medios de comunicación.

Del 14 al 17 de septiembre será el Segundo Encuentro Internacional de Industrias Creativas y Culturales, Cultmarts, evento liderado por la Departamento de Administración, que tendrá entre sus invitados a Jeff Dorenfeld, director del Berklee Popular Music Institute, quien abordará la importancia y el desarrollo de estas industrias.

Finalmente, el 18 de septiembre, previo a la clausura del Encuentro y la presentación artística, Lisbeth Fog, editora general de la revista Pesquisa Javeriana, conversará con algunos participantes de la Misión Internacional de Sabios 2019 sobre el libro Arte, cultura y conocimiento. Propuestas del Foco de Industrias Creativas y Culturales, volumen 8.

Este evento, organizado por la Vicerrectoría de Investigación, además de ser una iniciativa para visibilizar la producción de conocimiento desarrollada por estudiantes y profesores en áreas artísticas y creativas de la Pontificia Universidad Javeriana, también demuestra el trabajo multicampus entre la sede central y la seccional Cali.

Les invitamos a inscribirse y participar activamente de los espacios del IV Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad. Conozca aquí la programación detallada y agéndese desde ya.

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Ya está circulando Pesquisa javeriana 52

Ya está circulando Pesquisa javeriana 52

Las investigaciones que trae Pesquisa Javeriana 52 muestran diferentes problemáticas ignoradas por muchos ciudadanos colombianos. ¿Sabía, por ejemplo, que gracias a la deforestación y al cambio de uso del suelo se están afectando los ecosistemas donde habitan los anfibios, animales muy importantes para el control de plagas?

En el campo educativo, en esta ocasión destacamos un estudio basado en la georreferenciación, que hace visible la oportunidad que tienen los colegios de alto desempeño para replicar sus modelos en otras instituciones educativas.

Desde el lado de la música, con base en tres rituales religiosos, investigadores javerianos corroboran que la capacidad de las melodías para despertar emociones se potencia al tener relación con otros modos de lenguaje, llegando incluso a orientar la acción humana.

A partir de este domingo, en www.javeriana.edu.co/pesquisa encontrará todos los artículos de la revista, ya sea dando clic en cada uno o descargando el diseño en formato PDF para tenerlo almacenado en su computador o dispositivo móvil.

¿Con qué otros temas se encontrará en esta nueva edición de Pesquisa Javeriana?

Salud

  • Mire el análisis sobre un estudio mundial que examinó los avances de los países en este tema durante 25 años. Lea aquí
  • Las emergencias dentales pueden ser un fantasma para la salud pública del país. Un estudio evidencia la falta de conocimiento que tienen los profesores para reaccionar ante una emergencia odontológica de sus alumnos. Lea aquí

 

Ambiente

  • El profesor Efraín Antonio Domínguez Calle es quizá uno de los mayores conocedores de la hidrología colombiana. El valor de sus investigaciones le ha valido reconocimientos como el Premio Bienal Javeriano en Investigación en 2019. Lea aquí

 

Educación

  • En el editorial del vicerrector de Investigación, Luis Miguel Renjifo, habla sobre el reto que significa para la Pontificia Universidad Javeriana el haber recibido la Acreditación Institucional Multicampus. Lea aquí

 

Creación artística

  • Viviendo en los bordes es una obra que expone las interpretaciones visuales de los relatos y las voces de cuerpos diversos. Lea aquí

 

Desarrollo tecnológico

  • Tecnologías desarrolladas en la Pontificia Universidad Javeriana son protagonistas del Oxelerator Colombia 2019, iniciativa que busca acelerar proyectos innovadores de base científica y tecnológica con el fin de estructurarlos para competir en el mercado. Lea aquí

 

Además…

  • Dos jóvenes investigadores unieron esfuerzos para analizar la sexualidad humana y sus distintas problemáticas en la sociedad del siglo XXI. Lea aquí
  • La Editorial Pontificia Universidad Javeriana ha puesto a circular en formato electrónico, antes que en impreso, los libros de su plan editorial actual, para que los lectores puedan encontrarse en estos tiempos de distanciamiento y sigan supliendo sus necesidades de cultura, conocimiento y lectura. Lea aquí

También lo invitamos a que ingrese a nuestro portal web, en el que publicamos al menos tres artículos periodísticos semanales sobre la coyuntura investigativa del país.

¿Cómo van los proyectos de Mincienciaton?

¿Cómo van los proyectos de Mincienciaton?

Los 25 proyectos seleccionados por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación entre 531 propuestas recibidas de siete departamentos del país están en marcha y tienen poco tiempo para arrojar resultados.  Buscan enfrentar la pandemia de la COVID-19 y otras infecciones respiratorias agudas de gran impacto en la salud pública, por medio de posibles soluciones para la prevención, el diagnóstico, el monitoreo y el tratamiento de los pacientes afectados.

Los científicos colombianos han ido ejecutando esos 26 mil millones de pesos de financiación en proyectos que ya tenían un buen grado de avance en cuanto a metodologías o prototipos desarrollados para otros fines pero que eventualmente podían ser adaptados a los requerimientos de investigación demandada por la situación que generó el SARS-CoV2.

El SENA se unió más tarde con seis mil millones de pesos adicionales para beneficiar a siete proyectos más. Así, en total son 32 propuestas que en la convocatoria Mincienciaton avanzan rápidamente para lograr su objetivo y hace unos días presentaron virtualmente sus adelantos.

Como informó Pesquisa Javeriana en la edición 51, cinco proyectos que propuso la Pontificia Universidad Javeriana fueron aceptados, cuatro de la sede Bogotá y uno de la seccional Cali.

Los 32 proyectos presentados demuestran que la ciencia es motor de desarrollo, dijo la científica javeriana Susana Fiorentino; demuestran que en el país hay “capacidad para generar conocimiento propio con impacto directo en nuestra sociedad, que permita la independencia tecnológica del país”.

También el Ministro de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo, quien como muchos de sus colegas del gobierno escuchó las presentaciones de los científicos, resaltó “los avances importantes en construcción de ciencia” que demostraron los ponentes y su capacidad para “construir desde lo construido porque no son estrategias que aparecen de la noche a la mañana, sino que recogen las líneas y trabajos de investigación a través del tiempo”.  Confesó que se sorprendió positivamente por la capacidad de innovación y desarrollo tecnológico.

Entre otras propuestas, Pesquisa Javeriana tuvo la posibilidad de presenciar las siguientes:

 

Prevención

Ante la ausencia de vacuna para prevenir el contagio por COVID-19, los científicos consideran esencial y básico el uso de cubrebocas, el frecuente lavado de manos y el distanciamiento físico, para lo cual proponen, entre otros productos, sofisticados tapabocas y máscaras, principalmente pensando en el personal de salud.

La EAFIT bajo el lema de “Inspira, crea y transforma” desarrolla un tapabocas fabricado con nanofibras que, a través de las diferentes capas que lo componen, tiene la capacidad de filtrar más del 98% de las partículas del virus, las cuales van quedando atrapadas en esos mantos antes de llegar a la cara de quien lo porta.

La Fundación Clínica Shaio se ingenió una máscara que protege ojos, nariz y boca, e incluye unas gafas que no se empañan y un filtro respiratorio que regula tanto la inhalación como la exhalación de la persona.

En el mismo sentido trabaja la Universidad Industrial de Santander UIS) junto a la Fundación Cardiovascular, que entregarán un prototipo de protección personal respiratorio y visual reutilizable, adaptable, hermético, confortable y seguro, desarrollado con material filtrante nanométrico de alta eficiencia.

Si con alcohol o hipoclorito de sodio se limpian las superficies más expuestas al contacto, la Universidad de Antioquia trabaja en productos derivados de la biodiversidad con propiedades antifúngicas y antimicrobianas para diseñar desinfectantes que se asperjan en superficies y ambientes en general y eliminan el virus.

 

Diagnóstico

Con la experiencia de haber desarrollado sensores para detectar el virus del zika y diferenciarlo del que produce dengue, otro grupo de la Universidad de Antioquia se enfoca ahora en adaptar uno de sus biosensores para detectar el SARS-CoV-2. “Creemos que en nueve meses podremos tener un prototipo”, dijo a Pesquisa Javeriana el líder del grupo, Jahir Orozco Holguín, químico, con postdoctorado en técnicas moleculares para detección de patógenos.

Se trata de un nanobiosensor ultrasensible y específico capaz de detectar el material genético y partículas del virus, así como la proteina S que está en su parte externa. El producto que resultará será un dispositivo de bajo costo y fácil implementación que podrá transportarse hasta los sitios más remotos del país.

También trabaja en un bionanosensor el profesor javeriano Andrés Jaramillo, al que ha denominado Sensum SARS- CoV-2. Se trata de una plaqueta en donde se coloca la muestra, se inserta en un receptor portatil y en menos de cinco minutos entrega el resultado. Disminuye el tiempo de diagnóstico, es portable, de bajo costo, selectivo y directo del virus que produce COVID-19 y supersensible para ciudadanos pre y asintomáticos de riesgo, así como sintomáticos. Puede usarse eficientemente en el supermercado o a la entrada de un espectáculo, por mencionar un ejemplo.

 

Monitoreo

De nada sirve diagnosticar la enfermedad si no se practica un monitoreo constante al paciente y a la población vulnerable.

Desde la Universidad de Manizales trabajan en sistemas de apoyo para alertas tempranas de posibles contagios basados en la información que ofrecen las redes sociales y otras técnicas de análisis de datos. Desarrollan algoritmos para modelar la red social de personas contagiadas y determinar lugares con alta probabilidad de contagio.

Mientras, en la Universidad de Antioquia desarrollan una plataforma avanzada de modelación epidemiológica de libre acceso que monitorea el comportamiento de la dinámica, el potencial de dispersión y las tendencias de la enfermedad. En el futuro servirá para cualquier virus.

En la Javeriana desarrollan un sistema de monitoreo remoto de pacientes basado en Internet de las Cosas, que ofrezca seguimiento e información oportuna a los médicos tratantes a través de aplicativos en los celulares, y les permita identificar cómo  evoluciona la pandemia, sacar patrones, entender fluctuaciones de la enfermedad y tomar acciones.

 

Tratamiento

Como el aislamiento de los pacientes con COVID-19 debe ser total, y muchas veces necesitan transladarlos de un lugar a otro, la Universidad Nacional con sede en Medellín está desarrollando una camilla que consiste en una cápsula despresurizada con cubierta plástica en PVC, puertos de entrada y salida de aire y filtros que detienen la entrada de virus como el del SARS-Cov2 de un tamaño entre 100 y 300 nanómetros.

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Pero como se necesita espacio adecuado para la atención de un número de pacientes que crece exponencialmente, la Universidad de La Salle desarrolla una especie de ciudadela de iglús llamada Unidad de aislamiento epidemiológico portátil, que consiste en nueve domos articulados mediante túnel de circulación, con posibilidad de conexión a los diferentes aparatos médicos necesarios y exclusas para la entrada y salida de pacientes y personal médico, y motoventiladores de inyección de aire. Está construido en PVC y mantiene la temperatura interna igual a la exterior. Puede ubicarse en estadios y otras grandes superficies.

Para combatir la escasez de ventiladores mecánicos, varias universidades de Caldas diseñan un ventilador para terapia intensiva con el fin de sostener artificialmente la respiración del paciente y en la Universidad de Antioquia tienen el proyecto Respira, basado en nanotecnología que produce un respirador mecánico de bajo costo con un sistema de sanitización de aire, apoyado en nanotecnología, que permita que los centros de atención médica no se conviertan en focos de propagación del virus.

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También desde la Universidad del Norte diseñan dispositivos de ventilación mecánica asistida que han llamado Hopebreath, los cuales permiten obtener datos en tiempo real y cuentan con una interfase de comunicación y sistema de alarma.

Y finalmente las propuestas de medicamentos. Un estudio liderado por la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, en asocio con la Javeriana, evalúa la efectividad y seguridad de los medicamentos y reporta el caso de la hidroxicloroquina, cuyo uso ha sido muy controversial en la comunidad científica. El estudio llama la atención sobre la importancia de estar bien informado y analiza la efectividad de medicamentos como Lopinavir, que se utilizan para controlar la inflamación que desencadena el virus en el pulmón, corazón y en general en todos los tejidos. Busca con ello reducir la mortalidad, la necesidad de cuidados intensivos y acortar el tiempo de la enfermedad.

Otro estudio javeriano estudia moléculas que ya han comprobado su eficacia para disminuir inflamaciones en casos de cáncer y tienen posibilidades de actuar positivamente frente a los efectos del virus SARS-Cov2. Es un fitomedicamento a partir del dividivi, árbol de origen americano, sobre el cual los investigadores llevan 15 años trabajando y como uno de los resultados ofrecen el extracto P2Et, que modula la respuesta inflamatoria, es antioxidante y desempeña un papel importante en la modulación de respuesta inmune.

Así, diferentes propuestas colombianas han comprobado que es posible la unión Empresa-Academia-Estado a nivel de todo el país para enfrentar situaciones donde la ciencia es motor de desarrollo. El esfuerzo no termina aquí:

“El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación trabaja en las estrategias para la postpandemia”, dijo la ministra Mábel Torres, porque son muchos retos mas: “reestructuración del tejido social, reestablecimiento de la salud mental, reactivación económica y desarrollo de tecnologías e innovaciones para lograr la soberanía científica”.

El mensajero del agua

El mensajero del agua

Para los wayuu, los jagüeyes —esos pequeños depósitos de forma lacustre en los que se acumula agua lluvia— son un recurso crucial para abastecerse de agua. De allí les dan de beber a los animales, riegan los cultivos y preparan los alimentos. Cuando se secan, viene la de Troya: una guerra por la supervivencia que, antes de eso, ya es bastante retadora. Con buenas intenciones, llegan entonces carrotanques con el apetecido líquido para repartir entre los habitantes o llenar los reservorios.

Pero la cosa no es así de simple, porque sobre estos la comunidad tiene una visión mística: a los jagüeyes los habitan dioses que controlan la lluvia, la sequía y el arcoíris, y que garantizan el acceso y uso del agua. Es a Pulowi (su diosa) a quien le corresponde enviar a Juya’a (la lluvia).

De ese calado es la complejidad de la situación. De ahí que para Nelson Obregón, a estas alturas de la vida —tiene 52 años—, sea tan evidente que el problema del agua, aquí y en Cafarnaúm, no es científico ni tecnológico, sino ético y psicosocial, pues cualquier solución que altere una cosmogonía o una dinámica cultural no es sostenible, a menos de que sea consensuada. Esa convicción es la que ha venido tejiendo este cucuteño emotivo y carismático que encontró en el agua un amoroso pretexto para estudiar y comprender la vida. No en vano el perfecto matrimonio entre oxígeno e hidrógeno constituye el 70 % de nuestro cuerpo y de lo que contiene la tierra.

Encontrar ese camino y transitar por él no fue una decisión premeditada, sino un acto de la Divina Providencia. No podía ser de otro modo para este espíritu creyente, fervorosamente mariano. De pequeño fue un bachiller ejemplar de la Escuela de Varones número 21 de Guaimaral, el barrio popular de su infancia. Cuando llegó el momento de decidir qué carrera seguir —un privilegio al que accedió el menor de seis hijos—, lo único que atinó a escribir en el formulario de inscripción de la Universidad Francisco de Paula Santander fue “ingeniería civil”, pues tenía solo un referente: la imagen de su padre, un hombre humilde que transportaba material y equipos de construcción en su volqueta, y que solía estar rodeado de ingenieros. A esa sucesión de fotogramas en su mente se aferró con ilusión de conocimiento y progreso.

Su historia de consagración al estudio se repitió, pese a tantas limitaciones. Pero ese solo fue el abrebocas para un hombre que estudió con hambre —literal y figuradamente— no solo su pregrado, sino también su maestría en Ingeniería Civil con énfasis en Ingeniería de Recursos Hídricos y Ambientales, en la Universidad de los Andes. Bogotá lo sedujo rápidamente y esta ciudad terminó dándole todas las oportunidades, de la mano de lo que él llama, sin rodeos, ángeles: su coterráneo y compañero de andanzas, Óscar Robayo; su profesor de maestría, Mario Díaz-Granados; y su mentor de doctorado, Carlos Puente, son solo algunos.

Aunque la capital ha sido su cuenca, su primer viaje fuera del país resultó definitivo para conjurar en él esa visión holística y esencial que lo caracteriza. En 1993 aterrizó en la Universidad de California, en Davis (EE. UU.), sin pronunciar palabra alguna de inglés, pero con la intención de asistir al investigador Puente en un proyecto puntual como auxiliar de laboratorio, encargado de hacer modelamiento matemático y computacional. Combinó su trabajo con el aprendizaje del idioma a través de lecturas técnicas, cursos cortos, el brío mismo de la subsistencia y un lenguaje universal que le arranca pasiones: el fútbol. A punta de muchos partidos, este mediocampista que proclama su afecto por el “doblemente glorioso” Cúcuta Deportivo se ha granjeado decenas de amistades.

Aquella estadía prevista para un año se extendió por un lustro, dado su creciente apetito de saber. Puente, a quien considera como un segundo papá, lo animó a hacer el doctorado en Hidrología y lo sumergió en las aguas profundas de las Ciencias de la Complejidad. “Me enseñó lo que significa ser un Ph.D., un philosophical doctor. De entrada me dijo que la hidrología no era una ciencia y que si quería entender genuinamente la naturaleza debía estudiar su fundamentación. Tomé muchos cursos de física, matemática, termodinámica, fluidos, teoría del caos, turbulencias, entre otros, que no solo me sirvieron para entender mi entorno y cimentar el conocimiento desarrollado, sino para convertirme en un mejor ser humano, que, en últimas, es el objetivo de un doctorado”, relata Obregón, en medio de una oficina austera que revela su actual grado de desapego.

El problema del agua, dice el hidrólogo Nelson Obregón, no es científico ni tecnológico, sino ético y psicosocial. 

Con título en mano, lo esperaba una tentadora propuesta de trabajo en la Bahía de San Francisco, pero sintió el llamado del terruño. En 1998 regresó a Bogotá sin ninguna oferta laboral. No obstante, él, que juega con las car- tas abiertas y es un convencido del poder de fluir —como el agua—, pronto halló su lugar: la academia. En 1999 ingresó como profesor asociado a la Pontificia Universidad Javeriana y, un año después, la Universidad Nacional de Colombia también le abrió sus puertas.

En la Javeriana, donde ya completa 21 años de trabajo ininterrumpido, ha tenido sus mayores logros: liderar la creación y dirigir la Maestría en Hidrosistemas, el Doctorado en Ingeniería y el Instituto Javeriano del Agua (IJA), un centro de investigación y pensamiento concebido para generar, articular y transferir conocimiento en torno a la gestión de este recurso vital, bajo una visión multidisciplinaria que integra proyectos de consultoría e investigación en sistemas socioecológicos, seguridad hídrica, ecosistemas y biodiversidad, aprovechamiento, conservación e infraestructura sostenible del agua, y que para ello se vale de la capacidad de las 18 facultades del alma máter.

Estos son sus tres hijos institucionales —como los llama—, aunque no los únicos. Además de otros tres de su entraña, tiene muchos hijos académicos. Aparte de los cientos que han pasado por su aula durante el pregrado, ha liderado más de 60 tesis de maestría, tanto de la Javeriana como de otras universidades, y 14 de doctorado, algunas en disciplinas distintas de la ingeniería.

Más allá de los registros de su hoja de vida —seis premios, cocreador de dos softwares, coautor de cinco libros y 53 artículos, entre otros— son sus alumnos los que le hinchan el corazón cuando piensa en un legado. Su pupila Paula Villegas asegura que “su facultad de acoger muchas áreas de estudio e integrar múltiples herramientas de trabajo me cambió mucho la mirada y la forma de resolver problemas. Es sereno, asertivo y con muy buen sentido del humor; un verdadero tutor que inspira”. Francisco Guerrero, quien fue estudiante suyo en maestría, agrega: “Una de las cosas que más recuerdo de él es esa manera que tiene de mezclar filosofía con sabiduría popular para crear una suerte de píldoras para la memoria. Una de ellas era ‘para un gallo fino siempre habrá otro gallo más fino’, con la que pretendía inculcarnos estar siempre vigilantes de nuestro ego, o ‘es más importante que el doctorado pase por usted que usted pase por el doctorado’”.

Nelson Obregón lleva más de 21 años ininterrumpidos como profesor e investigador de la Pontificia Universidad Javeriana, liderando proyectos como la Maestría en Hidrosistemas y el Doctorado en Ingeniería.

Aunque desde hace unos meses dejó de dictar clases en razón de su compromiso con el IJA, desde hace unos años Obregón se piensa a sí mismo como un profesor integrador, aquel que construye los puentes de unión del saber para poner de relieve las conexiones intrínsecas del universo. Lo conmueve tanto ese propósito que hace más de una década tomó dos decisiones aparentemente mundanas, pero para él trascendentales: no usar celular y despertarse todos los días a las dos de la mañana para pensar. “Me encanta la tecnología y hasta he dictado cursos de inteligencia artificial, pero pienso que los celulares han generado una gran despersonalización de las relaciones y han puesto en jaque una condición humana excepcional: el placer de pensar”. Ese es su mecanismo para cultivar la sabiduría de las personas y los hechos a su alrededor, y aportarles su cosecha a las comunidades y a los territorios: el lugar donde hoy está su corazón.

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