Continúa la falta de transparencia en el manejo de dineros de la pandemia

Continúa la falta de transparencia en el manejo de dineros de la pandemia

El 17 de marzo de 2020 se declaró el estado de emergencia económica, social y Ecológica, una figura jurídica que se aplica en casos excepcionales que constituyan una grave calamidad pública, y que le permite al Gobierno nacional modificar los procesos normales en que se mueven los dineros de la nación. En este caso, se dio por la pandemia de la Covid-19.

Para hacer frente a un reto de semejante magnitud, el Gobierno creó el Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME), administrado por el Ministerio de Hacienda. Su misión es atender las necesidades en salud, los efectos adversos en la actividad productiva, mantener el empleo y buscar el crecimiento económico.

El FOME obtiene sus recursos de tres fuentes principales: el Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE) , el Fondo de Pensiones Territoriales (Fonpet) y del Presupuesto General de la Nación. Con corte al pasado 7 de abril se habían desembolsado 30,8 billones de pesos.

¿Transparencia en el gasto?

Al cumplirse un año de la declaración del Estado de Emergencia y de la creación del FOME, el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana presentó un informe que evalúa la transparencia en el manejo de los recursos públicos asociados a la pandemia.

Este informe actualiza la información publicada en 2020, en donde el Observatorio ya le había dado una mirada a la transparencia de estos recursos.

En esta revisión se le hizo seguimiento a los movimientos presupuestales del FOME, según los documentos reflejados en la página web del Ministerio de Hacienda y el Portal de Transparencia Económica.

El informe prende las alarmas en cuanto al cumplimiento de los principios de la ley de transparencia. “No es posible conocer el destino específico de los recursos ejecutados – peso por peso”, señala. Esto porque los resultados presentados son del nivel nacional y por sector (agricultura, justicia, trabajo, comercio, etc.) pero no se especifican los gastos de los programas de cada sector.

El documento también recalca que es importante conocer esta información, ya que algunos sectores han administrado recursos que en condiciones normales estarían a cargo de otros sectores, como el caso de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, adscrita a la Presidencia de la República, que está administrando la mayoría de recursos de salud pública, incluyendo el plan de vacunación. Lo mismo ocurre con los dineros del programa Ingreso Solidario, que están a cargo del Departamento para la Prosperidad Social, pero que en un principio fueron administrados por el Ministerio de Hacienda.

La publicación advierte que la información de todas las entidades que están ejecutando presupuestos del FOME no están unificadas en una sola base de datos. Si bien esto no es una infracción a la Ley de Transparencia, hace un llamado para que se facilite el proceso de seguimiento y control.

“Para que la información sobre el gasto del Gobierno sea verdaderamente transparente, no solo tiene que ser técnicamente pública, sino que no debe requerir de días enteros de trabajo para que un ciudadano conozca su desglose”, se señala en el informe.

Por esta razón, el Observatorio Fiscal, junto a dos programadores informáticos, desarrollaron una herramienta que permite compilar todos los datos en una base de datos unificada que está disponible para facilitar esta búsqueda del destino y a la que puede acceder en este enlace.

Las páginas web que exponen esta información no incluyen documentos del proceso de contratación ni los contratos o las modificaciones a dichos documentos. Por lo tanto, no es posible hacer el seguimiento de forma detallada.

El informe es contundente al afirmar que en el FOME no están todos los recursos disponibles, contrario a su objetivo inicial que era ser un fondo común para la atención de esta emergencia. Esto ha llevado a que varias entidades de nivel nacional hayan tenido que emplear dineros propios.

Asimismo, advierte sobre la ausencia de un plan de gasto detallado de los billonarios recursos presupuestados a futuro.

“En el Observatorio Fiscal hemos documentado cómo la falta de transparencia en el manejo de los recursos públicos para atender la emergencia ha sido sistemática”, se lee en informe. Es clara la falta de transparencia por la opacidad en el reporte del gasto, especialmente en los procesos del Ministerio de Hacienda, la limitada información disponible y los formatos de difícil acceso.

“Tras un año de la declaración del Estado de Emergencia, no es claro por qué el Gobierno nacional no ha publicado un registro de información completo y unificado. Tampoco se sabe por qué acceder a la información disponible es una tarea imposible por lo dispendiosa para la ciudadanía en general” finaliza el documento.

Puede encontrar el informe completo aquí.

En este video, Juan David Oviedo, asesor de finanzas públicas del Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, cuenta más detalles del informe.

“Durante la pandemia las mujeres quedaron encerradas con sus agresores”, Linda Cabrera

“Durante la pandemia las mujeres quedaron encerradas con sus agresores”, Linda Cabrera

La emergencia sanitaria generada por la Covid-19 ha impactado a diferentes sectores de la sociedad de manera indiscriminada, pero no al mismo nivel. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) revela que ciertos grupos sociales que ya se encontraban en condiciones de vulnerabilidad, como el de las mujeres, se han afectado más, agudizando las desigualdades sociales y de género.

Con la intención de comprender esta problemática, en el marco del conversatorio Violencia contra las mujeres en Colombia, emergencia nacional, el Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana habló con Linda Cabrera, directora de la Corporación Sisma Mujer, Adriana Benjumea Rúa, directora de la Corporación Humanas Colombia; y Alejandra Coll, integrante del grupo de trabajo en género de la Comisión de esclarecimiento de la verdad. Las tres son abogadas, feministas, promotoras y defensoras de los derechos humanos de las mujeres.

La Covid-19 pone la lupa a la difícil situación de las mujeres en Colombia

En términos de género, las desigualdades han quedado en evidencia durante la pandemia, por ejemplo, con el incremento de la tasa de desempleo del país, especialmente en mujeres.

Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el desempleo de los hombres para el periodo de septiembre a noviembre del 2020 fue de 10,9 % frente a 19,6 % para las mujeres. Durante este mismo trimestre del 2019 las tasas habían sido de 7,6 % y 12,6 %, respectivamente. No solo creció el desempleo en general, sino que el mayor impacto ocurrió en la población femenina.

Sin embargo, esto no significa que las mujeres estén desocupadas; la realidad es que ellas siguen trabajando, es decir, “están sin trabajo en términos de que no son remuneradas, pero se encuentran día a día ejerciendo labores de cuidado (acompañamiento a los niños en el aprendizaje desde casa; cuidado de los niños, adultos mayores; tareas domésticas; entre otras). Entonces, la llamada economía del cuidado es una explosión, estamos produciendo y trabajando más, pero sin recibir un reconocimiento económico por esto”, aseguró Linda Cabrera, de la Corporación Sisma Mujer, durante el diálogo.

Ahora bien, los sectores generalmente feminizados han sido los más golpeados, explica Cabrera, trabajos como los hoteleros, domésticos y restaurantes, son algunos de los más fáciles de suspender debido a las restricciones, lo que además implica que más mujeres no puedan pagar y acceder a los servicios de salud. A esto se adhiere otro efecto secundario de quedarse sin trabajo: la falta de independencia económica.

“Perder el empleo, para nosotras y a diferencia de los hombres, no solo significa pasarla mal, sino que para una mujer es un riesgo inminente de violencia contra ella y sus hijos e hijas, porque pasa a depender económicamente de alguien y es aquí cuando se activan relaciones de poder que terminan escalando a escenarios de agresión, maltrato y las diferentes formas de violencia”, describió Cabrera.

Un problema de cifras

En el informe de la Situación de los derechos humanos en Colombia, la ACNUDH explica que aunque los registros de los hechos violentos hacia la mujer demuestran un considerable descenso, esto no se debe precisamente a la disminución de dichas prácticas, sino a las limitaciones para acceder a servicios de denuncia durante la crisis sanitaria.

El sistema para denunciar presenta falta de recursos tecnológicos para la atención virtual en Comisarías de Familia, colapsan las líneas telefónicas de atención y no hay facilidades de acceso a las valoraciones médico legales. También hay ausencia de cupos en las casas de refugio e insuficiente número de estas casas especializadas para acoger a las mujeres víctimas.

Lo anterior podría explicar la discordancia que hay entre unas cifras y otras, pues durante la pandemia no hay un consolidado certero de la totalidad de casos reportados. Linda Cabrera explicó que la institucionalidad ordinaria, encargada de notificar la denuncia de estos casos de forma oficial, como la Fiscalía o Medicina Legal, reporta una disminución de los casos.

Pero para otras instituciones dedicadas a cubrir género como Sisma Mujer, estos números no coinciden con la realidad. En sus reportes indican que líneas de atención y orientación para mujeres víctimas de violencia como la Púrpura y la 155, entre otras, registran un  incremento del 96,74 % de las llamadas por violencia intrafamiliar en comparación al 2019,  pasando de 12.543 casos (marzo del 2019 al 18 de febrero del 2020), a 24.677 en los mismos once meses del 2020 al 2021.

Por su parte, Alejandra Coll, de la Comisión de esclarecimiento de la verdad, comentó en el evento que, por ejemplo, según disposiciones estatales, todos los municipios deberían tener una casa refugio para atender y acompañar estos casos; sin embargo, de los 1.103 municipios que hacen parte del territorio nacional, son cerca de ocho los que cuentan con estas casas y otros diez tienen convenios con hoteles. Con eso se infringe uno de los preceptos de la Ley 1257 del 2008, por la cual se dictan normas de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres.

Las abogadas coincidieron en que en el marco de la pandemia uno de los grandes errores fue no prever medidas diferenciales: “las mujeres se quedaron encerradas con sus agresores sin poder denunciar, llamar, sin saber cuáles eran los números a los que podían recurrir, o sin tener acceso a una de estas casas a pedir ayuda. Sin embargo, las instituciones dedicadas a apoyar a las mujeres y las entidades feministas hicieron lo posible por acompañar”, dice la directora de Sisma Mujer.

Ante las distintas problemáticas aquí mencionadas, para las expertas lo que hizo la pandemia fue visibilizar y poner la lupa a aquello que por años permaneció oculto.

Qué acciones implementar para combatir la pandemia que ataca a las mujeres

La invitación de Adriana Benjumea Rúa, directora de la Corporación Humanas Colombia, fue a cuestionar la estructura de la sociedad, sus relaciones de poder y la participación política de la mujer.

En esto coincidió la abogada Cabrera, quien dice que “las respuestas no funcionan porque las normas las siguen dictando los hombres, porque los puestos del poder público los siguen ocupando ellos, la distribución del poder está mal y mientras esto siga así será difícil alcanzar un gran cambio”, y añadió que no se trata de excluir a los hombres sino de tener una igualdad de condiciones y de participación política para construir una mejor sociedad.

Durante el conversatorio las expertas llegaron a la conclusión de que parte de la solución implica un gran cambio social. Este no es un problema solo de las feministas, dijo Benjumea: “para avanzar en la erradicación de las violencias contra las mujeres, el país y el mundo deben participar en la transformación”.

Al respecto, la directora de Sisma Mujer enfatizó: “es necesario que el Estado empiece a trabajar de manera decidida en el tema de la cultura ciudadana, por ejemplo, desde la primera infancia en los sistemas educativos, en los cuales se pueda abordar el tema de la no violencia hacia las mujeres. Hay que generar cambios sociales que implican rediseños en el sistema educativo, en las políticas ciudadanas, de vigilancia, castigos efectivos y no impunidad, entre otros; mientras esto siga siendo así no habrá motivación para que los agresores dejen de cometer prácticas de violencia contra la mujer”.

El punk lucha por sobrevivir a la pandemia en Chapinero

El punk lucha por sobrevivir a la pandemia en Chapinero

Dos años atrás, cuando un toque punk significaba contacto con otros, intercambio de opiniones, goce de la música acompañado de ‘pola’ y compra de productos propios de la escena local del movimiento, era difícil imaginar que abandonarían estas formas en las que compartían su ideología para estar encerrados y ver el mundo a través de una pantalla por culpa de una pandemia.

Con un poco de recelo, quienes han protegido aquel legado, que surgió en los años 70 en Reino Unido, tuvieron que innovar para que los encuentros punk no desaparecieran en medio de la crisis provocada por el nuevo coronavirus.

Con el fin de registrar y entender estos cambios en el circuito punk, el Semillero de Investigación, Música y Resistencia, con la participación de estudiantes del semillero de Desarrollo Estudiantil Javeriano y en cabeza de los profesores Minerva Campion y Javier Rodríguez Camacho, entre junio y diciembre de 2020 se encargaron de reunir testimonios de gestores y participantes del movimiento punk de la localidad de Chapinero, en Bogotá, para el desarrollo de una pesquisa social.

“Esta era una oportunidad para mostrar las implicaciones del virus en un grupo de la población que estaba muy activo a finales del 2019 por las múltiples protestas y ver qué pasó con la elaboración ideológica de su discurso en tiempos en los que no solo es difícil generar ingresos y participar en espacios de socialización, sino establecer labores discursivas e ideológicas”, afirma el profesor Rodríguez.

Radiografía del punk

Como proyecto musical, el punk se ha caracterizado por ser underground o subterráneo, pues a pesar del reconocimiento que pueda llegar a tener, sigue estando enmarcado en un sistema de producción y distribución artesanal, independiente, autogestionado y poco visible a nivel comercial. Por demás, también puede definirse como una cultura juvenil con rituales de vestir, de asociarse, de consumo grupal de bienes culturales y de uso de drogas y alcohol, señalan los investigadores.

Entretanto, históricamente Chapinero se ha distinguido por ser una de las localidades con mayor actividad artística, musical y contracultural de Bogotá. Según el Censo de Música en Vivo Bogotá del 2019, cerca del 67 % de los músicos de la ciudad residen en Chapinero y la mayor concentración de escenarios para la música en vivo (26.3 %), se encuentra en este sector que también ha acogido a este movimiento.

Así, el equipo de investigadores caracterizó a los actores del circuito punk en Chapinero. En este circuito incluyeron espacios como bares y discotecas, tiendas, restaurantes, casas culturales, lugares de ensayo, librerías y talleres que congregan a productores, creadores y consumidores de punk. Así, con entrevistas, encuestas y empleando técnicas exploratorias cuantitativas y de análisis cualitativo, los investigadores encontraron respuestas acerca de las afectaciones que ha dejado la Covid-19 sobre la economía, creación, asociación y organización colectiva del circuito.

Reestructuración económica

El nuevo coronavirus ha afectado a todo el mundo sin distinción de clase, raza o movimiento social; es una nostalgia común que reúne dolor, incertidumbre, reflexión y ganas de recuperar elementos esenciales de una vida cotidiana truncada repentinamente por la coyuntura de la Covid-19.

La recuperación económica ha sido una de las luchas permanentes en medio de la contingencia sanitaria. En el caso de los actores involucrados en el punk, ellos se vieron obligados a realizar una reestructuración en sus modelos de adquisición, destacando la creatividad y diversidad de nuevas actividades.

“Algunos colectivos han realizado transmisiones en vivo de conciertos y continúan haciéndolo. No obstante, esto no alcanza a cubrir los costos en los que incurren”, comenta la profesora Campion. Una alternativa rentable a la que han recurrido ha sido la venta de merchandising o nuevos desarrollos de productos alusivos al género y colectas tipo crowdfunding, “esto ha reemplazado los ingresos que obtenían en la presencialidad con el consumo dentro de los establecimientos y ensayaderos”, complementa la politóloga.

Sin embargo, dicen los colectivos entrevistados que esta migración a lo virtual no es positiva para el punk, pues es un movimiento que necesita de forma casi que fundamental el contacto presencial: “el punk no está para hacer cosas online porque es un género en el que converge la unión, donde la gente quiere ir a tomarse una ‘pola’, a disfrutar de las bandas; cantas, ‘pogueas’, saltas, la pasas bien en el concierto”, dijo para la investigación una representante del ensayadero Alterna.

Además, en una larga ausencia de encuentros se pierde, en cierta medida, la territorialidad nómada, dice Marco Sosa, portavoz de la librería La Valija de Fuego; es decir que la falta de interacción hace que aquellos puntos de referencia donde había punks, se diluyan y desaparezcan por la falta de diálogo, de escuchar música en conjunto, del intercambio de opiniones y construcción de pensamientos mientras se goza al ritmo de las bandas en lo toques.

Ese rasgo nómada, proponen Campion y Rodríguez Camacho, es esencial en el circuito punk, ya que la participación espontánea en los espacios y actividades del circuito, más allá de las delimitaciones urbanas oficiales, caracteriza la movida underground que han estudiado.

El acto obligado de virtualizar el movimiento es una experiencia, en general, poco grata para los productores y consumidores de punk, por lo que, incluso, ha habido algunos encuentros clandestinos para continuar realizando las discusiones acostumbradas y para pensar alternativas económicas que les generen nuevos ingresos como movimiento.

“En todas las entrevistas se hizo referencia a la importancia del contacto cara a cara; esto nos llevó a comprender que, además de los momentos para ‘parchar’ o compartir en persona, el espacio físico ofrece un lugar para propiciar el pensamiento contracultural entre las personas que asisten, lo que no ha sucedido en lo virtual”, señala el profesor Rodríguez Camacho.

Todo esto sin profundizar en los problemas técnicos que les ha representado la virtualidad. Según los colectivos, las dificultades en términos de costos, disponibilidad de las bandas y calidad de video y sonido, no ha sido un terreno fácil de navegar; y aunque las medidas impuestas forzaron a algunos miembros de los colectivos a cerrar sus locales físicos o a trasladar sus modelos de negocio al campo virtual y con pocas reuniones, los gestores punk continúan firmes en la idea de seguir impulsando su movimiento.

La resistencia sigue y más allá de la fiesta está la solidaridad del parche

Los colectivos punk reconocen que el cierre de los espacios también supone no poder llegar a impactar a tanta gente por fuera de la escena, esto en razón de la falta de espacios. A pesar de esto, hay quienes creen que el pensamiento y las actitudes contraculturales han sabido mantenerse fuertes, como sostiene la profesora Campion.

“Dentro de las cosas que han hecho que estas redes hayan perdurado está la solidaridad evidenciada en propuestas como las ollas comunitarias y colectas que han realizado los integrantes punk con el fin de apoyar a la gente que se ha visto afectada y la ha pasado mal durante la pandemia, independientemente de si hacen parte del circuito punk o no”, complementa Rodríguez.

Algunos escenarios del circuito ya empezaron a hacer aperturas bajo las medidas de seguridad acordadas por el gobierno; pero otros han abandonado su actividad, lo que abre el interrogante de si se trata de una circunstancia económica inevitable, o quizás si es que alguna vez se apropiaron de la ideología punk o si solo tuvieron un paso por la misma. Sin embargo, quienes continúan se han unido en busca de fortalecer redes para que, de a poco, el punk en Chapinero vuelva al estilo de antes.

Para conocer más:

https://lasillavacia.com/iq/pontificia-universidad-javeriana/efectos-del-coronavirus-circuito-punk-chapinero-partir

https://issuu.com/redepunk/docs/fanzine_redes_02__2_

“La utilidad del conocimiento inútil”

“La utilidad del conocimiento inútil”

Julio Mario HoyosCon este título, en 1939 el educador estadounidense Abraham Flexner publicó un artículo en Harper´s Magazine sobre la importancia de la ciencia básica en la aplicada. Desde mi punto de vista, este escrito cae “como anillo al dedo” ante la situación que estamos viviendo con la pandemia que nos aqueja. ¿Esto por qué? Porque la investigación que se ha desarrollado con el fin de descubrir las características moleculares, las potencialidades infecciosas y las formas de atacar de este espinoso virus, difícilmente se hubiera podido llevar a cabo en tan poco tiempo sin una ciencia básica poderosa de respaldo.

La controversia entre esos, llamémoslos así, tipos de ciencias, no es nueva. Un proceso ilustrador es el que nos muestra el invento de la lámpara para mineros por el químico inglés Humphry Davy quien, en 1815, demostró que su sabiduría básica en química era aplicable en la construcción de algún dispositivo, transformando así aquella en lo que se conocía como “el conocimiento útil”.

Al afirmar que la investigación básica se lleva a cabo por el deseo de satisfacer la curiosidad, respondiendo así a preguntas sobre la estructura y función del mundo en que vivimos, Flexner pone el ejemplo del trabajo aplicado llevado a cabo por el ingeniero italiano Guglielmo Marconi en la transmisión de mensajes de manera inalámbrica por el telégrafo, y las investigaciones teóricas fundamentales de los físicos alemanes Heinrich Hertz y James Clerk Maxwell sobre magnetismo y electricidad a finales del siglo XIX.

Los que trabajamos en ciencia básica, sabemos las dificultades que esta tiene para ser financiada y para lograr hacerla necesaria ante entidades que consultan a otros investigadores, es decir, a colegas nuestros. A este conocimiento “inútil”, el premio Nobel de química de 1967 George Porter prefería llamarlo “investigación aún no aplicada”: ¿por qué no adoptar más bien esta denominación? Volviendo entonces a la malhadada pandemia, podríamos decir que los logros que se han tenido en el descubrimiento de la estructura y función del virus y, sobre todo, en la producción de las vacunas contra el SARS-CoV-2, de manera tan rápida, es producto del inmenso conocimiento previo que hay al respecto, desde el descubrimiento de la estructura de los ácidos nucleicos, hasta los estudios del RNAm y su potencial uso en la obtención de vacunas. Esto último ha sido fundamental para que, en menos de un año, hayan aparecido vacunas con esta tecnología, principalmente por el trabajo hecho en los años 90 del siglo XX por la bióloga húngara Katalin Karikó quien parece ser que fue la primera persona en sugerir en hacer tratamientos y vacunas con base en el RNAm. Todo lo anterior muestra que los Estados deben mantener el apoyo a la investigación básica, pero, ojalá, esta enfermedad no sea la única fuente de interés de las instituciones financiadoras pues necesitamos dinero para muchos otros trabajos teóricos y prácticos en investigación “aún no aplicada”.

Julio Mario Hoyos es profesor titular adscrito al Departamento de Biología de la PUJ, Unidad de Ecología y Sistemática (UNESIS), desde 1988. También es biólogo de la Universidad Nacional de Colombia con Maestría en Sistemática de la misma Universidad, tiene un DEA en Sistemática del Museo de Historia Natural de París, Francia, y un Ph.D. en Ciencias del mismo museo* Continue reading

Vacunación Covid: la tormenta perfecta en una cadena de suministro

Vacunación Covid: la tormenta perfecta en una cadena de suministro

FotoCamilo-OrtizUna frase que hemos escuchado recurrentemente en los últimos meses es que “debemos aplanar la curva”, haciendo referencia quizás a evitar un  crecimiento exponencial en la función que describe el número de contagios en el tiempo. En matemáticas, una función exponencial sencilla, que ilustra este fenómeno es 2^t: Supongamos, dejando de lado algunos factores importantes, que cada persona contagiada transmite el virus a dos personas más cada día.

En el día cero hay una persona enferma, en el día uno habría dos, en el día dos habría cuatro y así sucesivamente. Para el día diez habría aproximadamente mil personas contagiadas, pero al cabo de 30 días ¡ya se habrían superado los mil millones de contagios! Esto ilustra la rapidez con la que crece una función exponencial.

Ahora bien, la mayor preocupación sobre la rapidez de expansión de un virus usualmente se sustenta en la capacidad de respuesta que tiene el sistema de salud. Desde el comienzo de la pandemia se han registrado, según el instituto Nacional de Salud, aproximadamente 2’500.000 resultados positivos de pruebas COVID en Colombia y desafortunadamente durante varios meses los hospitales se vieron con el agua al cuello para atender a la población.

Hace unos días, con la llegada del primer lote de vacunas a Colombia se vio una luz de esperanza para dar fin a la pandemia. Al mismo tiempo se empezaron a evidenciar las difíciles decisiones logísticas y de transporte que se avecinan para lograr una eficiente vacunación de los ciudadanos colombianos. Me refiero en concreto a la noticia sobre el escaso número de vacunas y el tiempo que tardó en recibirlas el departamento del Amazonas, donde además de encontrarse en una situación apremiante por la aparición de nuevas cepas del virus, están aislados geográficamente de los siete grandes centros regionales establecidos para la gestión de las vacunas: Bogotá, Medellín, Cartagena, Pereira, Bucaramanga, Cali y Barranquilla.

Según el gobierno nacional, se recibirán unas 50’000.000 de dosis de vacunas en un año, las cuales, en casi todos los casos, requieren un manejo especial en cuanto a temperatura y tiempo de vida fuera de la cadena de frio. Adicional a esto, el ministro de Salud ha mencionado que el país tiene la capacidad de vacunar a 100.000 personas diariamente. Esto es la tormenta perfecta para una cadena de suministro.

¿Dónde se deben ubicar los centros de vacunación para tener un balance costo-cobertura optimo? ¿Cómo se cubrirá a las poblaciones más alejadas en el menor tiempo? ¿Cómo se transportarán las vacunas siendo costo-eficientes? ¿Cuántas personas capacitadas para vacunar se necesitan en cada centro? ¿Cómo gestionar el inventario global y local de vacunas y suministros necesarios del país? Todo esto, teniendo en cuenta que las vacunas tienen un tiempo de unos cinco días para ser utilizadas una vez abandonen la cadena de frio y además que se deben compartir recursos logísticos con otros bienes y servicios, que en la mayoría de los casos han incrementado su demanda, como el e-commerce.

Estas preguntas son solo algunos ejemplos de las decisiones complejas que se deben tomar de aquí en adelante. Lamentablemente, según la OMS, antes de la pandemia ya se perdía cerca del 50 % de las vacunas en la cadena de suministro por su mal manejo, así que resulta fundamental tener una planeación adecuada y bien estructurada para la toma de decisiones en este proceso de vacunación masiva y en tan corto tiempo.

Para dar respuesta a algunas de estas preguntas, en este y otros contextos, investigadores trabajan en el desarrollo de modelos de decisión y algoritmos especializados que típicamente están atados a resolver problemas de optimización combinatoria, en los cuales se define un conjunto de soluciones factibles y una función objetivo que permite compararlas para determinar cuál es la mejor.

Durante esta pandemia, ya se utilizaron, con cierto nivel de éxito, la analítica de datos descriptiva y la predictiva para entender y predecir cómo se comporta el virus en la población. Ahora, debemos hacer uso de la analítica prescriptiva (optimización) para determinar cuál es el mejor camino que conlleve una vacunación rápida y eficiente.

Paradójicamente, así como la curva de contagios, en un problema de optimización combinatoria, el tamaño del conjunto de soluciones factibles crece de manera exponencial a medida que crece el problema, lo cual dificulta enormemente hallar la mejor solución. Por eso, cuando hablamos de 50 millones de vacunas en poco tiempo, hablamos de un gran reto para dar solución a problemas de optimización matemática. No obstante, gracias al increíble desarrollo tecnológico y al entendimiento matemático que tenemos de estos problemas, hoy en día es posible resolver casos con millones de variables y restricciones en tan solo unos segundos.

En mi opinión, el reto es inmenso pero tenemos las herramientas para navegar a través de esta parte de la tormenta.

*Camilo Ortiz es profesor del Departamento de Matemáticas de la Pontificia Universidad Javeriana. Es matemático e ingeniero Javeriano con doctorado en ingeniería de la Universidad de Concordia en Montreal y estancia postdoctoral en Ciencias de la Computación de la misma Universidad y el Instituto para la Valorización de los datos (IVADO). Su área de trabajo es la optimización discreta aplicada a resolver problemas de logística y transporte.


Esta columna de opinión es la segunda entrega del especial que se suma a la conmemoración de los 50 años de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana.

Vacunarse, la decisión es solo suya

Vacunarse, la decisión es solo suya

A raíz de la aparición de esta nueva cepa de coronavirus, la humanidad está enfrentando una pandemia que, a diferencia de otras, en otros contextos históricos, cuenta con avances en los procesos de investigación científica para afrontarla y minimizar los riesgos en la humanidad. En este caso, con base en la economía global existente, la pandemia ha dejado resultados macroeconómicos que deben ser considerados y — no menos relevantes — aparecieron o tal vez se acentuaron también aspectos comportamentales que han conllevado a decisiones individuales y colectivas relacionadas con la responsabilidad ciudadana.

Con respecto al uso de vacunas, la FDA de Estados Unidos (Food and Drug Administration por su sigla en inglés), autoridad a nivel mundial, asegura contar con altos índices de confiabilidad por sus estándares científicos soportados en calidad, eficacia y seguridad.

Con la autorización de uso de emergencia para las vacunas no culmina el proceso de control de riesgos; por el contrario, aunados a la FDA están otros organismos que garantizan un proceso post- control y se encargan del seguimiento y los datos de reclamaciones de otros actores del sistema de salud. El proceso lleva a corregir los riesgos propios o internos de la producción de la vacuna.

Estas actividades, que hacen parte de los procesos de control pre, durante y posterior a la vacunación, reducen a un mínimo los riesgos externos (preventivos) que en este caso provienen de la respuesta del cuerpo humano frente a la vacuna; de allí la relevancia del porcentaje de eficacia, o sea del porcentaje de reducción de la incidencia de una enfermedad en sujetos que fueron vacunados con respecto al general que no fue vacunado (Tejeiro R, 2020).

En lo concerniente al riesgo económico, la implementación de la estrategia de inmunización de la población aumenta los índices de confiabilidad en la economía de los países, teniendo en cuenta su reactivación a partir del aumento del consumo interno de forma estable y del consumo externo de forma paulatina al retirar las medidas de restricción en movilidad de personas o de bienes y productos.

El Banco Mundial, en su informe “Perspectivas económicas mundiales”, pronostica que la pandemia generará una contracción del 5,2 % en el producto interno bruto mundial en 2020, lo que constituye la recesión mundial más profunda que se ha experimentado en décadas. Los ingresos per cápita en la mayoría de las economías emergentes y en desarrollo tuvieron una contracción significativa en el 2020 lo cual está relacionado con el índice de crecimiento económico de cada nación.

Frente a este panorama, los países deben adoptar medidas de gestión de riesgo económico soportadas en desarrollar políticas sociales para disminuir los efectos en todos los grupos poblacionales, en especial los más vulnerables.

Económicamente se observará a nivel mundial la carrera por propiciar un crecimiento sostenible, para lo cual los gobiernos deben considerar políticas fiscales y monetarias atractivas para la inversión directa interna y externa que permita cubrir los compromisos extraeconómicos adquiridos durante la pandemia y futuros para garantizar el desarrollo de todos los sectores productivos y así disminuir índices de desempleo, informalidad, evasión y elusión.

Para esto un factor que garantice credibilidad es la implementación de la campaña de inmunización gratuita para toda la población en cada país que permita desencadenar la inmunización natural tipo rebaño y propiciar la nueva normalidad económica.

Si la implementación de la vacuna, así como el desarrollo de políticas económicas y sociales acordes con la situación no son admitidas y empoderadas por los ciudadanos mediante un comportamiento social responsable, las medidas de mitigación de riesgos no tendrán resultados positivos.

A lo anterior se suma que los ciudadanos deben asumir y mantener las medidas de autocuidado responsable y los nuevos hábitos en el relacionamiento con otros en el día a día, para disminuir la letalidad en los rebrotes o segundas, terceras y demás olas de picos epidemiológicos que puedan aparecer, mientras se da cobertura a la mayor cantidad de población inmunizada por las vacunas.

Al optar por ser vacunados, los ciudadanos deben considerar que todo procedimiento médico, aun esté estandarizado y con suficiente evidencia médica, deja entrever una ventana de riesgo, de lo cual no se exime en un acto como la inmunización. Ahora bien, por otra parte, se debe considerar el contrarrestar con el costo-beneficio social de no hacerlo, que es más elevado, en este caso para toda la humanidad, pero de mayor evidencia en los países en desarrollo.

* Doctora en Ciencias Empresariales, Docente Universitaria y Consultora en Sostenibilidad Corporativa, Administración del Riesgo, Transparencia y anticorrupción.

Volver a la escuela: una cuestión de derechos

Volver a la escuela: una cuestión de derechos

La incertidumbre del retorno a clases bajo la modalidad de alternancia, propuesta por el Gobierno Nacional, está en veremos, pues las preocupantes cifras de contagios por el actual coronavirus en lo que va corrido del año ha dificultado la implementación efectiva del plan de regreso. Busca combinar estrategias de trabajo educativo presenciales en las instituciones con trabajo en casa, priorizando la protección y el cuidado de los miembros de la comunidad educativa.

Esta dilación en el reingreso ha agudizado problemáticas de acceso, socialización de los niños con compañeros y adultos por fuera del medio familiar, violencia en casa y vulneración de derechos a los niños, de acuerdo con Olga Alicia Carbonell, psicóloga javeriana y experta en desarrollo infantil y familia. Por ello, entidades como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) insisten en que el cierre nacional de las escuelas debe evitarse en la medida de lo posible. Al respecto, dice la psicóloga, “es una necesidad apremiante volver a la escuela, pero, para esto también se debe preservar el derecho a la salud, por lo que hay que conciliar medidas de bioseguridad que protejan tanto a estudiantes como a docentes.

Expertos y padres coinciden en que hasta que no se garantice la bioseguridad para niños y docentes el drama continuará. Pero, ¿cómo hacemos para que el Estado sea garante tanto del derecho a la calidad educativa como del derecho a la salud? Carbonell dice que esta es una oportunidad para que familia, escuela y ministerios de salud y educación se unan en la formación de líderes de cuidado y promoción del autocuidado y el Estado provea los recursos vitales de bioseguridad. “Si yo aprendo a cuidarme, le enseño a los otros cómo deben cuidarse en la escuela, nos recordamos y estos aprendizajes los transmitimos en otros escenarios como, por ejemplo, la casa”, asegura la psicóloga.

 

“La generación actual es nativa digital y gran parte de sus relaciones las hacen a través de los medios virtuales; pero, de todas maneras, necesitan estar con sus pares”. Olga Alicia Carbonell

 

Organizaciones como UNESCO, UNICEF y la OMS promueven el retorno a las aulas e invitan a los Gobiernos a garantizar la seguridad en las escuelas durante la pandemia, de manera que en el 2021 la educación presencial sea una realidad, siempre que la situación epidemiológica lo permita, se evite el agravamiento de brechas de desigualdad y se garantice el bienestar de la población, poniendo en marcha sistemas de alternancia, grupos reducidos y el uso de espacios abiertos. Por otro lado, es esencial asegurar el acceso al agua y mecanismos de higiene y desinfección, ampliar la conectividad; informar a las familias y comunidad educativa; acompañar y fortalecer las condiciones de trabajo y las habilidades de directivos y docentes para transitar esta emergencia.

 

Importancia de volver a la presencialidad

Martha Fernández* lleva más de 13 años como profesora de un colegio departamental y asegura que, sin conocer mucho de las nuevas herramientas tecnológicas, el año pasado se retó en favor de sus estudiantes, construyó guías, garantizó encuentros frecuentes por plataformas digitales y acompañó a los chicos que no podían conectarse a través de WhatsApp y llamadas telefónicas. “Sé que no es lo mismo que la presencialidad, pero he tratado de hacerles sentir a los niños que estoy ahí y que la escuela está cerca; y no es que los docentes se reúsen a regresar a las aulas; el problema es que no hay garantías de implementos de seguridad que resguarden nuestra vida y la de los niños”, comenta.

A pesar de los esfuerzos por parte de los docentes, son muchos los que, como la profesora Martha, reconocen que el contacto en persona con los estudiantes es vital, no solo porque facilita el aprendizaje y hace del colegio una experiencia mucho más grata, sino porque en medio de la desigualdad democratiza un poco la situación. Carbonell asegura que “vuelven a la escuela y tienen a los profesores y todos los recursos pedagógicos allí, a pesar de que sean limitados; y aunque la calidad no sea la misma para todos, ya que existen inequidades en términos de calidad educativa entre educación rural y urbana, pero, por lo menos el Estado es garante de derechos para quienes no tienen fácil acceso a la virtualidad”.

Según declaraciones de Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF, el cierre de las escuelas por la pandemia afectó al 90% de los estudiantes de todo el mundo y privó de acceso a la educación a distancia a más de una tercera parte de los niños en edad escolar. Así que, de no actuar rápidamente, se prevé que este año el número de niños y niñas a nivel global que no van a la escuela aumente en 24 millones.

Si bien el modelo de educación remota (virtual) ha sido el salvavidas para seguir ofertando la enseñanza, la falta de accesibilidad es solo uno de los múltiples factores a los que se ven enfrentados algunos de los niños del país. Están quienes dependen de los menús escolares, otros que no disponen de cuidadores que acompañen su educación, o, quienes son víctimas de violencia en sus hogares.

Ante este último caso, dice Carbonell que la agresión y el trato humillante en pandemia ha aumentado y es más evidente en contextos donde hay patrones generacionales de violencia, es decir, familias que han crecido con la idea de que la solución de conflictos está dada a través del maltrato, tanto físico como verbal. “Colombia, desafortunadamente por su historia padece de una tendencia a actuar de esta manera y transmitir dichos comportamientos de generación a generación”, asiente.

Así, la doctora Olga Alicia insiste en que para darle manejo a situaciones en las que predominan respuestas de este tipo y el desespero empieza a pasar factura, el recurso principal, antes que cualquier grito, golpe o trato humillante, es la disciplina sensible que crea vínculos afectivos entre los niños o adolescentes y los adultos, sean familiares o educadores, la cual implica el diálogo, la negociación y la explicación de las consecuencias a los actos. “Es poner normas y límites a través de la reflexión, con una actitud afectuosa y sin ningún tipo de violencia. Ojo, esto aplica tanto para la casa como para la escuela”.

 

“No enviar a los niños a las instituciones es vulnerar su derecho a la educación y a la socialización y no garantizar los recursos de protección necesarios a su vez vulnera su derecho a la salud”. Olga Alicia Carbonell

 

El drama de la guerra entre padres y maestros

Esta situación también ha visibilizado una guerra de no acabar hasta que no haya un encuentro empático y de cooperación entre padres y docentes, afirma la investigadora Carbonell. Por un lado están los padres con las exigencias a los docentes y comentarios como ‘son mediocres, no hacen bien su trabajo, solo envían guías’, y por el otro, están los docentes, quienes aseguran impartir su esfuerzo y su tiempo con el fin de educar en medio de las dificultades. Ese es el caso de la profesora Fernández: “las jornadas son más extensas, algunas veces iniciamos a las 7 am y terminamos en horas de la noche recibiendo llamadas de los papitos, quienes son exigentes y eso está bien, pero algunos son poco colaboradores con la enseñanza en casa”.

En este sentido, la escuela y los padres juegan un papel muy importante en la educación de los estudiantes; ambos quieren lo mismo: el bienestar para los niños y jóvenes. Entonces, el contexto escolar y el contexto familiar deben trabajar en conjunto, es decir, bajo un sentido de corresponsabilidad y compromiso, finaliza la psicóloga, quien además afirma que “hay que volver si o si a clases”, ya que la escuela, más allá de su función en el aprendizaje, tiene un rol central en el bienestar integral de niños, niñas y adolescentes, y, “aunque en la internet está toda la información para aprender, la escuela es generadora de identidad, relaciones, sociabilidad, cultura; impulsa la mirada crítica del mundo; con el juego se aprenden normas, reglas y límites; y el pedagogo en el día a día del salón de clase orienta en valores, en contextos del país y sus problemáticas”.

Para ver más: Lineamientos para la prestación del servicio de educación en casa y en presencialidad bajo el esquema de alternancia y la implementación de prácticas de bioseguridad en la comunidad educativa

* Nombre cambiado por solicitud de la fuente.

Con innovación se pone freno a la pandemia

Con innovación se pone freno a la pandemia

Gracias a la alianza entre los sectores público y privado, 212 proyectos pudieron hacer parte del programa de innovación abierta Más Detección, Más Vida, para aportar a la reactivación económica y salvar vidas en medio de la pandemia. Participaron emprendedores, gremios e instituciones de educación superior con diferentes propuestas de detección temprana de la enfermedad, mitigación del contagio, monitoreo a la población y fortalecimiento del sistema de salud. En respuesta a este reto, la Pontificia Universidad Javeriana contribuyó con dos proyectos, uno de los cuales fue seleccionado dentro de las 26 mejores propuestas. 

Ante las consecuencias en salud y los rezagos económicos que ha tenido que enfrentar el país por la emergencia sanitaria producto de la COVID-19, entidades como Connect Bogotá e iNNpulsa Colombia, con el apoyo de Sura y Roche, convocaron esta iniciativa. “Entendimos rápidamente que esta situación que afronta el mundo no es tema solo del sector público, sino que involucra a todo el ecosistema”, dice Ignacio Gaitán, presidente de iNNpulsa, que agrega: “Todos debemos aportar desde nuestros conocimientos y capacidades para salir adelante y superar esta dificultad”. 

En tiempo récord, la academia supo responder de forma oportuna, lo que demuestra el potencial que tienen las instituciones universitarias que, con sus ecosistemas de innovación, emprendimiento y trabajo constante en términos de calidad investigativa, logran pronunciarse en la coyuntura y aportar al desarrollo del país, comenta Fanny Almario, directora de Innovación de la Javeriana. 

Alianza de analítica de datos para afrontar la pandemia COVID-19” fue uno de los adelantos javerianos que participó en la convocatoria, dirigido por el Hospital Universitario San Ignacio. Consiste en el diseño de una plataforma para el análisis, visualización de datos de salud pública y registros hospitalarios en la pandemia. 

El otro, CovidCheck, es un kit de diagnóstico del virus a través de la saliva, con múltiples beneficios que no ofrecen las pruebas convencionales con hisopado, es decir, aquellas que hacen uso de este utensilio con punta de algodón para tomar secreciones de la parte superior de la garganta y la nariz con el fin de detectar el virus, y que se han usado hasta ahora. Por esa razón la propuesta destacó notoriamente, ocupando un lugar privilegiado en la convocatoria. 

 

Lo innovador de CovidCheck 

Los desafíos que enfrenta el país en cuanto al diagnóstico, tratamiento, contención y mitigación del SARS-CoV-2 son evidentes. Dabeiba Adriana García, doctora en Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Javeriana, con el apoyo del Centro de Investigaciones Odontológicas de la misma institución y un equipo multidisciplinar de expertos de ciencias y medicina, desarrollaron CovidCheck, una tecnología que nació de un proceso investigativo y que hoy se convierte en un producto que aporta a la optimización, celeridad y eficacia en la toma y análisis de muestras para la detección de la COVID-19 a través de la saliva. 

“La mayoría de nosotros siempre ha tenido en mente realizar un sistema colombiano, que fuera nuestro, hecho en casa”, dice la investigadora. “Hay una tendencia a pensar que lo de otros países es bueno y lo de nosotros no, y esto es la prueba de que no es así. Hace algunos años esto era casi imposible y, tras diversos proyectos, la COVID-19 nos da la oportunidad de que estemos cada vez más cerca de hacerlo realidad”.

 

Las alianzas entre el Gobierno, las empresas y la academia aportan a superar la pandemia y ofrecen soluciones a la ciudadanía.

 

Actualmente, el mecanismo mediante el cual se hace la prueba diagnóstica (RT-PCR) para detectar casos de coronavirus es el hisopado, que, de acuerdo con la doctora García, es un proceso invasivo, molesto e incómodo para los pacientes, y riesgoso para el personal médico que lo recolecta, porque el virus permanece activo por largo tiempo. Eso lo hace aún más complicado, ya que “estamos pasando por un momento en el que los hisopos empiezan a escasear, son muy costosos, no llegan al país en el número que quisiéramos y por eso hay la necesidad de empezar a fabricarlos a nivel nacional”, puntualiza. 

De aquí que la saliva resulte ser una alternativa para atender esta necesidad de forma práctica es muy positivo, pues, como asegura la investigadora javeriana, quien también es magíster en microbiología, hacer la detección del virus a través de este fluido tiene múltiples beneficios. A diferencia del procedimiento con hisopado, la prueba por CovidCheck puede ser tomada por el paciente en su propia casa, conservando el material genético de forma segura. “La muestra puede transportarse en cualquier servicio de mensajería de manejo de muestras biológicas, sin necesidad de refrigeración y con un alto grado de seguridad”, afirma García. Además, esta prueba no es dolorosa y no solo identifica la presencia del virus en la persona, sino que cuantifica el número de copias del virus en ella, y así es posible reconocer qué tanto puede llegar a contagiar este individuo a otras personas. 

Esta tecnología sigue consolidándose, y el apoyo de la Facultad de Odontología, el Hospital Universitario San Ignacio y la Dirección de Innovación ha sido fundamental para cimentar las bases del proyecto y buscar alianzas con inversores interesados en el producto. Según un estudio de mercado realizado por la Dirección de Innovación, hasta ahora no se ha encontrado nada similar a CovidCheck en Latinoamérica, razón por la que es necesario seguir madurando esta innovación para sortear la coyuntura de forma oportuna. 

 Iniciativas como esta evidencian cómo las capacidades de los grupos de investigación pueden ser aprovechadas de manera significativa para atender las necesidades del país, además de despertar en la universidad un interés por pensar sus pesquisas en futuros modelos de innovación y emprendimiento. “La academia tiene una particularidad y es que los avances presentados están basados en investigación y ya han pasado por toda clase de pruebas, por lo que están casi listos para materializarse”, dice Diana Gaviria, directora ejecutiva de Connect Bogotá.

Como esta alianza, son muchos los proyectos de desarrollo que hoy en día congregan a diferentes sectores en la búsqueda de materializar ideas que aporten al progreso, en razón de los poderosos resultados obtenidos. Al respecto, Gaitán afirma que, sin la unión de todas las organizaciones participantes, los resultados evidenciados en las convocatorias no serían los mismos. Esto ratifica la importancia del trabajo conjunto para la consolidación de lo que Fanny Almario describe como un círculo virtuoso de la innovación, en el que se juntan diferentes sectores de la sociedad para producir nuevas ideas, productos, procesos y servicios capaces de introducirse en el mercado para incrementar la productividad y la competitividad, y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. 

 

 

                             

Este domingo circula la edición 54 de Pesquisa Javeriana

Este domingo circula la edición 54 de Pesquisa Javeriana

La edición 54 de Pesquisa Javeriana también ofrece en sus contenidos un encuentro con temáticas que se destacan en la agenda científica nacional: estudio y aprovechamiento de la flora colombiana, economía solidaria, análisis de microorganismos y soluciones para enfrentar la COVID-19. Además, la revista tiene como artículo central el reporte de un estudio que evidencia la detección de residuos de plástico, moléculas de diferentes medicamentos y hormonas en algunas fuentes hídricas de Bogotá y Cali.

Por supuesto, en las páginas de nuestra publicación siempre hay un espacio para resaltar a las personas que contribuyen al desarrollo de la ciencia en el país. En esta ocasión, la sección Huellas está dedicada a la inmunóloga Susana Fiorentino, que gracias a su labor en la producción de fitomedicamentos se están encontrando opciones para combatir el cáncer a partir de plantas.

En esta misma línea, en la sección Jóvenes que investigan, usted podrá conocer a Carolina Casallas, una microbióloga que se dedica a estudiar microorganismos que pueden limpiar suelos contaminados con residuos generados por diferentes industrias o por explosivos.

Estos son otros de los artículos incluidos en las secciones habituales de Pesquisa Javeriana:

  • En el Editorial, el vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, hace una reflexión sobre la reacción científica en escenarios de pandemia, destacando que la ciencia pura es fundamental para proyectar soluciones a largo plazo, lo que no fue posible con la COVID-19 por la escasez de tiempo.
  • En Ciencia Profunda les presentamos a la Capuchina, una planta con potencial poco explorado en el sector alimenticio y podría contribuir a prevenir enfermedades crónicas.
  • En Innovación exaltamos la creación de programas asociativos entre el Gobierno, la empresa y la academia que impulsan proyectos novedosos centrados en soluciones a la crisis en salud ocasionada por la COVID-19.
  • En Ciencia y Sociedad se reporta la labor de investigadores javerianos que desarrollan un dispositivo capaz de detectar explosivos en campo con una precisión de hasta un 80 %.
  • En Investigar al país proponemos un artículo sobre la importancia de las economías solidarias y su valor en términos de cooperación, así como su aporte a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
  • La Javeriana Cali también hace su aporte a esta edición con una investigación sobre el seguimiento que se les hace a los fetos para prevenir enfermedades cardíacas en adultos.
  • Las Novedades Editoriales traen las tres habituales referencias bibliográficas, que puede conocer en este enlace. Son cuatro.
Brechas de género: cada vez más amplias por la pandemia

Brechas de género: cada vez más amplias por la pandemia

Ante las cifras sobre desempleo, horas de trabajo no remunerado y otros indicadores del panorama económico del país, las brechas de género son cada vez más evidentes. Pese a la importancia de las mujeres para el mercado laboral, los avances hasta ahora, aunque destacables en muchos casos, han sido lentos, irregulares, insuficientes y diferenciados.

Esta es la principal conclusión de un estudio divulgado en noviembre por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) a través de la publicación Mujeres y hombres: brechas de género en Colombia.

Para profundizar en este análisis, Pesquisa Javeriana dialogó con Paula Herrera Idárraga, profesora del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Javeriana. Actualmente lidera los informes sobre brechas de género en el Mercado Laboral en Colombia durante la Pandemia, junto al proyecto Género y Economía y el Dane.

 

Pesquisa Javeriana: ¿De dónde surgen las brechas de género?

Paula Herrera Idárraga: Depende de la óptica desde donde uno las analice, pero yo diría que las brechas de género surgen por una cuestión de roles que son una construcción social, es decir, la sociedad es quien decide cuál es el rol del hombre y de la mujer dentro de la misma. En esta lógica, a las mujeres desde hace mucho tiempo se les ha dado el rol de quienes cuidan y quienes hacen labores domésticas dentro del hogar, mientras que al hombre se le ha dado un rol de proveedor -quien lo sustenta.

 

PJ: Se creería que los departamentos con economías más fuertes tienen mayor participación laboral de las mujeres, como es el caso de Cundinamarca, Valle del Cauca o Santander. Pero ¿qué está haciendo La Guajira, por ejemplo, para tener una de las cinco tasas globales de participación femenina más altas en el país?

PHI: Hay que tener en cuenta que la participación laboral tiene un comportamiento de ‘U’ con respecto al desarrollo económico. Puede ser muy alta en el despegue de la economía porque las mujeres están vinculadas como trabajadoras familiares o en procesos productivos como los agrícolas, siendo parte de la mano de obra.

En la medida en que las economías empiezan a desarrollarse, la participación laboral de las mujeres cae porque hay más desarrollo, más ingresos y las actividades ya no se llevan a cabo en estructura familiar, sino en estructuras de mercado, en las cuales las mujeres empiezan a perder ese estatus que antes tenían cuando el desarrollo era incipiente.

Finalmente, cuando el desarrollo es aún mayor, la participación laboral femenina se incrementa porque aumentan los niveles educativos de las mujeres, sus oportunidades y su remuneración.

También podríamos pensar que la participación laboral femenina no solo depende del desarrollo territorial, sino también de otras variables como los aspectos culturales que pueden ser distintos entre regiones igualmente desarrolladas, por ejemplo, Antioquia, que está por debajo del promedio nacional en esta tasa. Allí puede que los factores culturales primen más que los económicos.

 

PJ: ¿Se podría decir que la maternidad se convierte en un obstáculo para el desarrollo laboral de las mujeres?

PHI: Sí. La razón de ello tiene que ver con los roles de género porque las mujeres terminan siendo las responsables y quienes más tiempo dedican a los cuidados de los menores, los hijos y de los mayores.
Incluso, como lo ha analizado la economista Claudia Goldin, una vez nacen los hijos las mujeres se ausentan del mercado laboral, eso genera un espacio en su trayectoria en donde no acumulan experiencia y tienen depreciación de su capital humano. Cuando vuelven a vincularse, la única forma como lo logran es con salarios menores que los de sus pares hombres, que no tuvieron esa ausencia durante la crianza de los hijos.

 

PJ: Además de promover la educación de las mujeres, ¿qué otros aspectos se deberían fortalecer para eliminar las brechas de género?

PHI: Es importante pensar en políticas públicas y mecanismos que les permitan a las familias disminuir esas cargas de cuidado de los menores, es decir, pensar en guarderías y colegios de jornada única más larga, en lo ideal subvencionadas o gratuitas por parte del Estado, que coincidan con los horarios laborales de los padres. Ante esto, también se podrían pensar tipos de trabajos más flexibles para poder conciliar la vida familiar con la laboral.

Por ejemplo, en el caso particular colombiano se está hablando de una licencia de paternidad similar a la de las mujeres para que las empresas perciban igualmente costoso contratar a una mujer que a un hombre.

 

La discriminación positiva consiste en poner cuotas para la contratación de mujeres.

 

PJ: ¿Por qué hoy aún persisten los sesgos en las profesiones que las mujeres eligen?

PHI: Esto es como el problema de cuál fue primero: el huevo o la gallina. Si una mujer percibe que aunque estudia mucho y trata de ir hacia profesiones que son masculinizadas y romper los ‘techos de cristal’, no consigue ocupar los mismos cargos que los hombres y ganar los mismos salarios, en muchos casos la señal que se envía a otras mujeres es que a pesar de los esfuerzos no va a lograr lo mismo que un hombre.

En la medida en que las mujeres no vean referentes femeninos en cargos de poder, esto será una señal que les seguirá demostrando que es difícil llegar allí.

 

PJ: ¿Para romper las brechas, las mujeres se estarían recargando de trabajo tanto remunerado como no remunerado?

PHI: Sí, las mujeres lo están haciendo. Yo creo que se les está pidiendo demasiado. Aquí es cuando hablamos de la súpermujer que puede hacer todo. Lo cierto es que si una de ellas quiere tener familia, trabajo, hijos y ser una gran profesional, en muchos casos tendrá unas jornadas muy largas o la ayuda de otras mujeres, lo que se conoce en la literatura como las ‘cadenas de cuidado’. Esto significa que las súpermujeres muchas veces realmente lo logran a ‘costillas’ de otras que están dejando sus hogares y aquí es donde viene otro concepto del que casi no se habla: los ‘pisos pegajosos’.

 

PJ: ¿Cómo ve las brechas de género después de la pandemia?

PHI: Aumentando. Los datos ya lo indican. Incluso nosotros venimos alertando sobre estas brechas desde que se publicaron los dos primeros informes sobre Brechas de género en el mercado laboral colombiano – impactos COVID-19, desarrollados en conjunto con el Dane. Por ejemplo, en octubre la tasa de desempleo de las mujeres aumentó 7,6 puntos porcentuales con respecto a 2019, mientras que los hombres 2,9.

Durante la pandemia todos estos indicadores los estamos tratando como una crisis, pero resulta que las mujeres en octubre de 2019 ya enfrentaban una tasa de desempleo del 12,5% y nadie estaba hablando de eso, entonces eso es lo que nos muestra que las mujeres siempre hemos estado en aprietos en temas de desempleo.

Lea la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) Octubre 2020.

 

PJ: ¿Cuál es el desafío para hombres y mujeres?

PHI: Cualquier cambio en donde para uno de los grupos suponga sacrificios y cambio de mentalidad, va a existir incomodidad. Creo que se debe tener un cambio de conciencia desde temprana edad, es decir, estamos frente a una sociedad muy machista y cuando hablamos de machismos no solo es por el lado de los hombres, sino también por el lado de las mujeres.

Cuando uno mira el porcentaje tan grueso de hombres y mujeres que están de acuerdo con afirmaciones sobre cuáles son los roles de género del tipo “el deber de un hombre es ganar dinero y el de la mujer es cuidar del hogar y la familia”, vemos una realidad en donde tenemos un gran reto por delante y es deconstruir esas formas como la sociedad ha decidido que los hombres y las mujeres deben comportarse y asumir ciertas responsabilidades al interior del hogar.