Por: Claudia Marcela Mejía Ramírez y Edward Alejandro Díaz Rincón
“Me gusta saber qué piensan en mi entorno, especialmente personas con las que normalmente no convivo”. “Me interesa la situación política del país”. “Vine por curiosidad”. “Quiero estar mejor informado para las elecciones”. “Antes me sentía chiquita, ahora veo lo importante que es”. “No había tenido espacios como estos para reflexionar sobre el voto y quería ordenar mis ideas”.
Estos fueron algunos pensamientos que compartieron estudiantes javerianos durante el Laboratorio Elecciones 2026, un espacio para poner en pausa el ruido y preguntarse colectivamente qué hay detrás de la decisión del voto por el futuro presidente de Colombia. Además de la conversación, durante la jornada se produjo una guía colectiva con algunas recomendaciones para ejercer un voto responsable.
A la actividad, organizada por Pesquisa Javeriana y coordinada por el profesor del Departamento de Filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana, Juan Samuel Santos, llegaron jóvenes de distintas carreras y con aproximaciones muy diversas frente a la política. Había quienes nunca habían votado, otros que seguían las elecciones con atención y unos más que simplemente querían entender mejor qué estaba pasando en el país. Durante tres horas, 14 estudiantes de Ciencias Políticas, Sociología, Literatura, Ingeniería de Sistemas, Arquitectura, Diseño Gráfico, Economía, Comunicación Social y Ecología compartieron preguntas que rara vez encuentran espacio en las discusiones rápidas y polarizadas de las redes sociales, sobre todo en tiempos electorales.
El laboratorio fue la respuesta para crear un espacio de divulgación experimental del especial ‘Más allá del discurso: ¿qué mueve nuestro voto?’, una iniciativa de Pesquisa Javeriana para pensar las elecciones desde perspectivas diversas a las candidaturas, en la que hemos conversado con filósofos, comunicadores políticos e ingenieros. El objetivo de este cubrimiento ha sido analizar el fenómeno electoral desde las emociones que se movilizan y la circulación de información.
La jornada comenzó con una plenaria en la que los participantes hablaron sobre su relación con el voto y el sistema electoral colombiano: ¿qué debe saber una persona antes de votar?, ¿qué criterios son realmente importantes para elegir un candidato?, ¿cómo sabemos si la información que consumimos es confiable?, ¿qué hacemos después de las elecciones?
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Algunos admitieron que muchas veces votan guiados por intuiciones difíciles de explicar, otros reconocieron que sienten desconfianza frente al sistema electoral o que rara vez hacen seguimiento a quienes resultan elegidos. También hubo quienes confesaron sentirse desbordados por la cantidad de información política que circula todos los días.
Más tarde, divididos en grupos, los estudiantes revisaron cómo funciona el sistema electoral colombiano y cómo circula la información durante las elecciones. Mientras unos exploraron canales oficiales como la Registraduría Nacional del Estado Civil, otros analizaron contenidos de partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil. Entender el sistema, coincidieron varios, también hace parte de ejercer el derecho al voto. En el balance del ejercicio, uno de los estudiantes se preguntó preocupado “¿qué tan fácil es para la ciudadanía acceder a la información de ‘las reglas del juego’ electoral? A mí me costó encontrar algo claro en la página de la Registraduría”.
Para atender esa –y otras inquietudes que surgieron en la jornada–, y construir colectivamente la guía, el taller continuó con otros ejercicios. Primero, divididos en grupos, algunos participantes escucharon fragmentos del podcast Poder Conectado sobre partidos políticos en Colombia; otros revisaron ‘Análisis de resultados electorales. Cifras de preconteo’ de la organización Viva la Ciudadanía. Con la creatividad evocada a partir de esos insumos, se inició una lluvia de ideas para elaborar las orientaciones de un voto consciente y responsable en las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo.
La conversación siguió motivándose a través de un juego de roles en el que, en parejas, los estudiantes se entrevistaron entre sí alrededor de cómo se preparan en las semanas previas a una elección, qué hacen el día de las votaciones y de qué manera intentan protegerse de la desinformación y del engaño político. Ese intercambio permitió aterrizar la discusión en prácticas concretas: reconocer los propios criterios políticos, revisar propuestas, conversar con otros, reconocer dudas, respirar de la sobrecarga de información, planear el día de la votación, etc.
Así, surgió una guía común:







Al cierre del laboratorio, y con la guía a la mano, los participantes repasaron las preguntas y respuestas con las que habían llegado horas antes. Quedaron con nuevas reflexiones, como la necesidad de aprender a dialogar con el contrario para promover una discusión constructiva que reconozca y valore la diferencia, la necesidad de desintoxicarse del exceso de información electoral o permitirse la flexibilidad. “Se vale desconvencerse”, dijo uno de los estudiantes. Sin duda, votar no es solamente elegir entre nombres o partidos, sino también preguntarse qué tipo de ciudadanía se quiere ejercer antes, durante y después de las elecciones.



