La identidad joven a través del teléfono celular

La identidad joven a través del teléfono celular

Col M Bermudez

Estudiar las escrituras de jóvenes universitarios en los espacios digitales tuvo como inspiración el lugar preponderante de la escritura en la época moderna, específicamente en el siglo XIX, cuando en la escuela se enseñaba a escribir para que las personas fueran más racionales y menos emotivas en sus interacciones sociales; se pretendía que con la escritura se borrara el estado bárbaro o salvaje de los estudiantes, todo con el fin de que la razón se impusiera como única vía en la construcción de ese sujeto político requerido para participar en la esfera pública y en las actividades instituidas por el Estado-nación. Hoy el sentido de la escritura moderna cambió: paralelamente a las transiciones económicas, sociales y tecnológicas, están surgiendo otros modos de escribir en los que las emociones y la informalidad se intensifican de cuenta del uso y apropiación que los más jóvenes realizan en espacios como Facebook y WhatsApp.

Esto a su vez está llevando a una producción más espontánea y pública que, como lo mostró la investigación doctoral que culminé en el año 2018, revela una condición de clase, de contextos culturales, de género, de conflictos a nivel local, nacional e internacional y del paso que los jóvenes están haciendo por la universidad. Desde los espacios digitales se está produciendo una subjetividad política que se manifiesta biográfica y emocional, no solo por la influencia de las condiciones técnicas de los dispositivos digitales sino por las decisiones que los jóvenes toman en relación con lo que desean producir, tanto para sí mismos como para los otros con los que comparten afecto, amistad e intereses culturales y temáticos; esto a su vez conecta con sus sentidos de vida, con aquello que quieren ser, y en torno a lo cual se crea una experiencia política como oportunidad de encuentro-desencuentro en la que sus gustos y proyecciones se perciben como el inicio de una apuesta colectiva.

La investigación la llevé a cabo con ocho jóvenes, cuatro de ellos argentinos (dos mujeres, dos hombres) de la Universidad Nacional de Córdoba, y cuatro colombianos (dos mujeres, dos hombres) de la Pontificia Universidad Javeriana. En general son jóvenes urbanos universitarios, cuyos gustos personales se anudan al cine, a la música, a la lectura de textos académicos de su carrera, a la protección animalista, al apego por la tecnología y al compartir actividades de ocio en fines de semana. No están vinculados a ningún partido político ni organización o movimiento social. Para la recolección de la información utilicé algunas técnicas como biografías tecnológicas, grupos de discusión, entrevistas en profundidad y el análisis de 2.640 escrituras digitales compartidas por ellos en un periodo de ocho meses de trabajo.

Los textos producidos por los jóvenes en los espacios digitales, especialmente Facebook y WhatsApp, dejan ver que la escritura es una construcción expresiva que deriva de un deseo por socializarse, lo cual constituye posibilidades tanto para saberse como para activarse políticamente. Si bien el narrarse a sí mismo, que es uno de los mecanismos más influyentes en espacios como Facebook, puede ser un punto de partida en la producción escrita, esta intención se diluye en los jóvenes cuando los otros comienzan a aparecer para reafirmar, confrontar o contener, de ahí que la invitación escritural de los dispositivos digitales tenga como efecto relacional la exposición y socialización, lo cual a su vez puede traducirse en formas incluyentes o excluyentes, todo depende de los intereses y búsquedas que cada joven tenga.

La escritura toma dos versiones según el uso personal y las posibilidades técnicas. Facebook, como esfera pública más amplia, cuenta con audiencias múltiples y las autorizaciones del escenario para que se planteen y expongan opiniones y puntos de vista, así como los comentarios a las publicaciones de otros junto con compartir información, datos o gustos personales; así mismo, se torna en un espacio que provoca el deseo (participativo y libertario), de ahí que los jóvenes definan la escritura como expresión. En el caso de WhatsApp se tienen claramente elegidos los lectores y los grupos con fines concretos, búsquedas específicas y con la comunicación hacia los otros para resolver problemas de la vida cotidiana. En Facebook el sujeto queda envuelto en una red distinta de escrituras, mientras que en WhatsApp queda asociado de manera más singular, con referencias situadas y con funciones concretas.

Escrituras FBWP 1

Todo esto deriva en una escritura rizomática, es decir, que no presenta una organización secuencial o lineal como sucede en escrituras análogas o impresas, sino, por el contrario, se caracteriza por ser: 1) desmontable, quiere decir no sistemática en el tiempo sino que surge de fines prácticos e inmediatos, y que además puede nacer en cualquier momento, bajo cualquier circunstancia enunciativa y en un espacio personal de la plataforma como la opción “Comentar”, el “Muro” o el chat; 2) cambiante, cuando aparecen novedades discursivas que surgen de estados de ánimo, de eventos o informaciones que las personas construyen como producto de la vivencia o experiencia cotidiana, y 3) polifónica, pues en lo escrito se mezcla una multiplicidad de voces conocidas y no conocidas en formas dialogantes, con diversas intenciones comunicativas que jalonan el deseo para dejar huella, constituyendo modos de relación producidos por escrituras situadas y efímeras.

De todos modos, en medio de las posibilidades técnicas surgen límites que tensionan las realizaciones con los otros. Si antes se padecía por tener un nivel escritural para ser visible social y políticamente a través de un correlato emancipatorio al que aspiraba la modernidad, hoy se escribe como libertad de elección operante y definida por el mercado, pero también como compromiso individual al que nos introduce la política neoliberal.

Las conclusiones del estudio subrayan algunas diferencias entre el yo íntimo de la modernidad y el yo íntimo público de la sociedad actual. Las palabras salieron de las paredes y claustros donde se solía escribir para sí, y hoy vemos que la tecnificación de los medios jalona ese yo íntimo para ponerlo en una comunicación colectiva que, si bien este principio se enlaza a los intereses del capitalismo globalizado, también es la posibilidad que encuentran las subjetividades juveniles para arriesgarse y saberse a partir de lo que otros —de manera inmediata—les hacen decir.

En el caso de jóvenes argentinos, sus apuestas vitales están por un mundo más incluyente e igualitario, como intención expresiva y como forma de denuncia de las políticas neoliberales. Se deja ver también una sensibilidad sobre el feminicidio, la supervivencia de la universidad pública, los programas académicos que incursionan y el universo de los afectos. Sus textos mostraron formas identificatorias de lucha expresadas tanto en lo cotidiano de sus comunicaciones como en los vínculos que establecen, sobre todo aquellos de la actividad universitaria académica y cultural en la que se marca ese activismo político. La universidad pública y su espíritu reformista relacionan a estos jóvenes, además de las herencias ideológicas en las que un peronismo parece imponerse, es decir, la lucha por la constitución de derechos igualitarios y condiciones de vida digna para todos los sectores de la sociedad argentina

Para los jóvenes colombianos sus escrituras revelan militancia por estilos de vida devenidos de su condición de clase: distinción, exclusión social en algunas ocasiones (por la forma de escribir), menosprecio en otras por lo popular, y centralidad por ocuparse de su proyecto académico y círculo inmediato de afectos. Algunos jóvenes son muy dados a conservar el orden de su condición de clase y a subvertir en algunos momentos los dominios que, por cuenta de lo vivido digitalmente, atentan en contra de la gramática tradicional y la buena escritura. No obstante, también dejaron ver que sus intereses por la música, la emocionalidad compartida y el uso de la tecnología como artefacto para crear e innovar son los meandros de sentido que los movilizan y que ven en los dispositivos digitales posibilidades para su producción.

Escrituras FBWP 2

Para los jóvenes en la actualidad se cuenta con diversos espacios digitales de producción comunicativa, en los que la vida misma se pone en juego y a través de la cual se dejan ver los intereses, fines y satisfacciones personales. En cada uno la escritura informal media para la configuración de relaciones, de procesos cotidianos que se van alimentando y reforzando en medio de una alteridad, que no resulta banal sino con sentido por las decisiones que cada quien produce para sí. Esto permitió leer las transiciones con respecto a una escritura moderna, pero sobre todo la comprensión de que hoy la escritura es otra, y esto se debe a que los sujetos son, como dice el filósofo e historiador francés Michel Serres, pulgarcitos cuyas escrituras brotan de los pulgares, dejando huellas por donde pasan.

 

*Doctora en Educación; profesora de planta de la Facultad de Educación de la Javeriana, donde integra el grupo de investigación Educación y Cibercultura.


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Escrituras y modos de subjetivación política juvenil en espacios digitales.
INVESTIGADOR PRINCIPAL: Mónica María Bermúdez Grajales
Facultad de Educación
Pontificia Universidad Javeriana
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2012-2018

Objeciones a la JEP: un debate interminable

Objeciones a la JEP: un debate interminable

A ningún lado condujo ayer, 29 de abril, el debate en el Senado de la República sobre las objeciones que el presidente Iván Duque le hizo a la ley estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). La sesión, que casi completó ocho horas, se centró más en las posibles inhabilidades de los legisladores que en la discusión jurídica y política sobre la decisión del primer mandatario, la cual se espera se retome hoy en la tarde una vez la Comisión de Ética resuelva, caso por caso, los impedimentos presentados.

La ley estatutaria de la JEP es un tema clave dentro del acuerdo de paz que el Gobierno y las FARC firmaron en septiembre de 2016, pues es la base para administrar la justicia transicional con la que el Estado espera llegar no solo a una verdad judicial sobre el conflicto armado, también a la reparación de sus víctimas que conduzca a una paz estable y duradera.

Sin embargo, el pasado 11 de marzo, el presidente Duque le presentó al Congreso seis reparos a esta ley. Uno de ellos tiene que ver con las funciones del Alto Comisionado para la Paz, pues se le quitan facultades para filtrar los listados de acogidos a la JEP; también se elimina toda posibilidad de la justicia ordinaria sobre los excombatientes que hagan parte de algún proceso de justicia para la paz.

Vanessa Suelt Cock, profesora asociada a la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Pontificia Universidad Javeriana, analizó las implicaciones del debate sobre las objeciones presidenciales a la JEP en el quehacer jurídico del país, en los actores envueltos en el conflicto armado, en la comunidad internacional y el imaginario político de los colombianos. En su opinión, esta situación “nos pone nuevamente en las discusiones del plebiscito por la paz porque están polarizando a la sociedad colombiana y afectando el cumplimiento del orden constitucional”.

Descubra aquí sus argumentos y saque sus propias conclusiones:

 

La Claraboya | Episodio 9: Mentiras políticas

La Claraboya | Episodio 9: Mentiras políticas

Para nadie es un secreto que los políticos están acostumbrados a decir mentiras. ¿Pero qué hay detrás de ellas? ¿Por qué las usan con frecuencia? ¿Cuál es su verdadero objetivo? ¿La mentira política se diferencia a una mentira común y corriente? ¿Será que solo es una cuestión de votos y promesas electorales que no se aplica en la cotidianidad?

Juan Samuel Santos es doctor en Filosofía, investigador y profesor de la Facultad de Filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana. Su área de especialización es la filosofía política, dentro de la cual ha venido trabajando la relación entre la moral y su aplicación a diversos aspectos de la vida cotidiana, como las estrategias utilizadas por los políticos para lograr sus propósitos electorales y/o personales.

Él es el invitado a este nuevo episodio de La Claraboya, el podcast de Pesquisa Javeriana que cuenta la ciencia para quienes no lo somos.

Hacia una nueva ética de la investigación en Colombia

Hacia una nueva ética de la investigación en Colombia

Hacia finales del siglo XIX, el médico alemán Albert Neisser inoculó con sífilis a varias mujeres sanas para comprobar la eficacia de la terapia con suero. Durante la Segunda Guerra Mundial, distintos galenos adscritos al régimen nazi, entre ellos el temible Josef Mengele, llevaron a cabo procedimientos atroces con los prisioneros de los campos de concentración, que incluían la experimentación con gases tóxicos, la amputación de extremidades, la inoculación con tifus y las transfusiones de sangre. Entre 1932 y 1972, el Servicio Público de Salud de Estados Unidos realizó un estudio clínico en Tuskegee, Alabama, con 600 afrodescendientes de comunidades marginales, a los que sometieron a engaños, desinformaciones y tratamientos inocuos para investigar la progresión de la sífilis, que los llevaron a la muerte.

En estos tres escenarios hay un común denominador: gravísimas faltas éticas por parte de científicos que antepusieron sus intereses personales y profesionales a unas mínimas consideraciones humanas en su apetito voraz de ‘conocimiento’. Y estas tres circunstancias históricas dieron pie al surgimiento de las principales recomendaciones y normas éticas de la investigación científica en el mundo. Los experimentos de Neisser derivaron en la Segunda Directiva Prusiana sobre Investigación, promulgada en 1900; los realizados durante el Tercer Reich condujeron a la redacción del Código de Núremberg, de 1947 (y, posteriormente, a la Declaración de Helsinki, de 1964); y los de Tuskegee sustentaron el Reporte Belmont, de 1979.

Las directrices éticas acogidas universalmente han surgido de crisis originadas en escándalos como los citados, y no por efecto de la ponderación y el debate sobre el deber ser y el proceder de la ciencia. En Colombia, con el objeto de no tener que apagar incendios ante nuevos conflictos surgidos en el ejercicio de la investigación, desde 2013 se pusieron en marcha varios diálogos convocados por Colciencias entre eticistas e investigadores en distintas disciplinas, y como resultado de ello, en abril de este año, el máximo órgano rector de la ciencia, la tecnología y la innovación en el país promulgó la Política de ética de la investigación, bioética e integridad científica.

“Esta política permite que los científicos entiendan la relevancia social de sus investigaciones, poner en contacto redes de investigación y que quienes abordan la ética de la investigación se familiaricen con el quehacer científico. Abre los espacios, pero que no quede en letra muerta depende de los actores involucrados, incluidos Colciencias, el Invima y las universidades”, señala Eduardo Díaz Amado, médico y filósofo que participó en las conversaciones y discusiones que cimentan esta nueva doctrina. Agrega, además, que el Estado debe apropiarse más de su papel de garante para una investigación relevante, de calidad y permanentemente guiada por sólidos principios éticos en el país.

medicina

“Se trata de una hoja de ruta cuyo fin es generar una transformación cultural en la que se acoja la ética como principio de la investigación científica, en todas las áreas del conocimiento”, explicó una fuente de Colciencias. “Que haya una política o una norma no significa nada si no hay voluntad para implementarla”, continuó, e informó que el proceso de construcción del documento es pionero en América Latina. En este, se contempla el desarrollo de actividades y procesos concretos para su implementación, incluida la creación de una red nacional que reúna los comités de ética de distintas regiones del país y los lineamientos para forjar mecanismos de evaluación ética en proyectos que vayan más allá del área de la salud, en la que existe la mayoría de protocolos y normas éticas de investigación, pues involucra seres humanos y animales.

En Colombia se cuenta con distintas regulaciones al respecto. La Ley de Ética Médica de 1981 rige para la práctica clínica, y en casos de investigación se adhiere a la Declaración de Helsinki —y sus sucesivas actualizaciones—, proferida por la Asociación Médica Mundial. Por su parte, las resoluciones 8430 de 1993 y 2378 de 2008, ambas del Ministerio de Salud y Protección Social, abordan diferentes aspectos del desarrollo científico. La primera define qué es una investigación de alto o bajo riesgo y establece, por primera vez, un consentimiento informado con características específicas y la necesidad de conformar un comité de ética, entre otros condicionamientos. La segunda acoge los principios de la norma internacional conocida como buenas prácticas clínicas (BPC), redactada por la industria farmacéutica para armonizar en todos los países los estándares de administración, dosificación, metodologías clínicas y demás disposiciones relacionadas con medicamentos. Aunque esta última aplica para estudios con fármacos en humanos, aquí se ha hecho extensiva a otro tipo de investigaciones clínicas con personas.

En este sentido, estos estándares normativos son apropiaciones adaptadas de postulados internacionales, construidos en contextos históricos disímiles y ligados a intereses políticos y económicos particulares. De ahí que no solo se contradigan entre sí sino que resulten anacrónicos y desenfocados de las necesidades y los problemas locales que la ciencia colombiana debe atender. A juicio del genetista y especialista en bioética Fernando Suárez-Obando, “las recomendaciones tipo código, declaración o norma existentes en la actualidad no son integrales ni sistemáticas; por el contrario, son unas listas de exigencias respecto a las cuales se ha generado un acuerdo tácito que dicta que se deben cumplir. Núremberg, Belmont, Helsinki y el Council for International Organization of Medical Sciences (Cioms) se han posicionado como monolitos que se encuentran más allá del debate y así son citados en innumerables protocolos de investigación”.

Y eso ha hecho que el abordaje ético de una investigación se reduzca a una lista de chequeo de condiciones por cumplir, sin asomo alguno de reflexión sobre la filosofía científica que debe guiar cada investigación, sea del ramo que sea. “Toda investigación científica tiene una dimensión ética, así sea de ciencia básica abstracta. Si se trata, por ejemplo, del estudio de un fenómeno físico, un investigador debe responder a la pregunta ética de cómo garantizar que los datos que consigue los esté recogiendo adecuadamente, cómo los protege, cómo se sabe que son medibles, analizables y que generan conocimiento auténtico”, añade Suárez-Obando, quien también hizo parte de los diálogos organizados por Colciencias.

Para él, un modelo más completo e idóneo a partir del cual se pueden construir unos parámetros locales, cimentados en la nueva política, es el que propone Ezekiel J. Emanuel. Según este oncólogo y bioético estadounidense, todo estudio científico que vincule a seres humanos debe sustentarse en ocho principios: asociación colaborativa entre comunidad e investigadores, valor social del estudio, validez científica, selección justa de participantes, balance riesgo-beneficio favorable, evaluación independiente, consentimiento informado y respeto por los participantes.

Es claro que el fin no justifica los medios y que, en últimas, lo que subyace y fundamenta cualquier premisa, regla o ley es un rasgo que concierne a la entraña del investigador: el talante ético del ser humano que hace ciencia.


Para leer más:

  • Resolución 314 de 2018, firmada el 5 de abril de 2018, por la cual se adopta la Política de Ética de la Investigación, Bioética e Integridad Científica. Documento de Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Colciencias.

 

 


TÍTULO DE LAS INVESTIGACIONES: Un marco ético amplio para la investigación científica en seres humanos: más allá de los códigos y las declaraciones. La propuesta de Ezekiel J. Emanuel – Ética de la investigación con seres humanos y conflictos de interés: una preocupación actual
INVESTIGADORES: Fernando Suárez-Obando y Eduardo Díaz Amado
Instituto de Genética, Facultad de Medicina
Instituto de Bioética, Vicerrectoría de Investigación
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2017-actualmente

La investigación como insumo para la toma de decisiones

La investigación como insumo para la toma de decisiones

La investigación hace múltiples contribuciones a la sociedad. De un lado, auspicia la producción de nuevo conocimiento, con lo que contribuye al desarrollo del país, al crear saber, experticia y productos, y aportar a la expansión de su capital humano, científico y tecnológico; por otro, favorece la apropiación social del conocimiento y la transferencia de este. Además, tiene un componente aplicado por el cual informa y da sustento a la toma de decisiones. Pero ¿cuáles son los mecanismos con los que se logra este proceso de apropiación social y se propicia la toma de decisiones que le sirven a toda la sociedad?

Pesquisa es una modalidad de divulgación de la ciencia, la innovación y la tecnología que se produce en nuestro país, particularmente en la Universidad Javeriana. Medios de comunicación de este tipo permiten que la producción científica entre en diálogo con la sociedad y, además de aterrizar el lenguaje científico a uno que pueda ser comprendido por un público general, crea oportunidades de puesta en común de la solución de las problemáticas sobre las cuales se vuelcan los investigadores. Aunque no toda investigación debe ser socialmente relevante, porque algunas pesquisas definen su horizonte sobre preguntas de la ciencia misma, la que sí lo es permite evidenciar vacíos en la sociedad y plantear posibles salidas, a través de recomendaciones, modelos o productos.

En sintonía con las funciones sustantivas de la universidad, la investigación no solamente está articulada con la docencia; además, como productora de nuevo conocimiento, se relaciona con el servicio en la medida en que posibilita escenarios de crecimiento para Colombia. La investigación javeriana, en su mayoría, propone insumos, mecanismos y estudios que contribuyen a orientar la toma de decisiones de los líderes del país. Es por ello que Pesquisa comienza una apuesta por visibilizar este enfoque de la aplicación de la investigación, con el fin de evidenciar que el conocimiento no se queda solo en los laboratorios, las aulas de clase, los artículos de revistas indexadas y el debate entre científicos, sino que se traduce en recursos útiles para el diseño de políticas públicas y para que la comunidad apropie este conocimiento transferido por la universidad y se empodere utilizándolo en soluciones a sus problemas.

Así como en el mundo académico de la investigación se tiende cada vez más a producir policy briefs, una especie de resumen de evidencias arrojadas por la investigación que se puede traducir en políticas como corolario de los hallazgos alcanzados, Pesquisa, en al menos uno de sus artículos por edición, destina un espacio a mostrar los procedimientos metodológicos, el análisis específico realizado y la perspectiva de los autores acerca de un problema y su posible solución. De esta manera, se espera aportar e incidir con información cualificada, analítica y rigurosa en el diálogo para la toma de decisiones que beneficien al entorno.

De igual forma, este tipo de textos busca incidir en la necesidad de producir cambios sustanciales y transversales en diferentes escenarios públicos y privados, por ejemplo, de índole normativa; diseño de políticas públicas; programas de desarrollo; asistencia técnica en los niveles nacional, regional y local, con el objetivo final de un mayor grado de eficiencia, efectividad y equidad de instituciones públicas y del marco legal que las respalda.

Así es como Pesquisa se ofrece como una oportunidad para que el público en general, los investigadores, las entidades públicas, la empresa privada y las organizaciones de la sociedad civil encuentren en el debate académico y científico insumos para construir alternativas para una sociedad más igualitaria y más justa.

Consuelo Uribe Mallarino
Vicerrectora de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

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La música que ayudó a descubrir la cultura política en jóvenes de Aguablanca, en Cali

La música que ayudó a descubrir la cultura política en jóvenes de Aguablanca, en Cali

La música nos libera y desestresa
nuestra alma,
nos ayuda a ser felices y también
nos da la calma.

Nos alivia las tristezas y también los sinsabores
que nos da esta vida dura pero somos ganadores.

Le doy gracias a Diosito por llevarme
tan derecho,
expresando lo que siento tan dentro
de mi pecho.

Siento como si volara en el espacio
más profundo.

Cuando toco mi guitarra es lo más grande de este mundo…

Letras como esta, montadas en ritmos urbanos como el hip hop y el rap, cuentan cotidianidades y tensiones que los investigadores de la Javeriana tuvieron oportunidad de caracterizar y contrastar con los muchachos del barrio El Vallado, que apostaron por la expresión artística como su forma de dimensionar lo comunicativo y lo político.

El proyecto denominado “Sin fronteras: procesos de comunicación y cultura política en la comuna 15 de Cali” tuvo antecedentes desde 2010 en el curso de Comunicación y Ciudad. Posteriormente, en el segundo semestre de 2011, estudiantes y profesores de varias asignaturas de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Javeriana desarrollaron la metodología de aprendizaje-servicio trabajada, entre otras instancias, por la Oficina de Responsabilidad Social Universitaria de la Universidad Javeriana.

El reto comenzó por cambiar la percepción de actores sociales acostumbrados a ver proyectos de intervención en sus comunidades sin contraprestaciones claras. Por tal razón, la planeación del método y las actividades se realizaron desde los departamentos de Ciencias Sociales; Comunicación y Lenguaje; Ciencia Jurídica y Política, y Arte, Arquitectura y Diseño. A esta suma de esfuerzos se le denominó “Proyecto integrador” que, bajo la coordinación del profesor Camilo Adolfo Mayor, le tomó la temperatura social, comunicativa, expresiva y política a la comuna 15. Allí participaron en total 9 asignaturas, 11 profesores y 150 estudiantes de la Javeriana, seccional Cali.

La experiencia recogida y sistematizada sirvió como base para el proyecto de investigación liderado por el profesor Mayor y desarrollado durante 2012 con la participación de docentes y estudiantes de las carreras de Comunicación y Ciencia Política.

Un lugar para el intercambio de saberes

Los encuentros comenzaron en la sede del centro comunitario Abriendo Puertas. Posteriormente se construyó una cartografía social, denominada Caminando comuna 15, que sirvió para hacer un reconocimiento del terreno. Fronteras invisibles y sitios cargados de significados, buenos y malos, fueron compartidos por los jóvenes de la comuna y los estudiantes javerianos. La tarea sirvió para revisar y discutir esquemas y estereotipos, muchas veces reforzados por los medios de comunicación, en torno a las comunidades que habitan en el distrito de Aguablanca.

Para el investigador principal, el ejercicio no fue un simple encuentro de dos realidades: la de los universitarios y la de los jóvenes de la comuna. “Hubo reconocimiento mutuo, negociación y trabajo en equipo, pues había cosas que hacer y la confianza jugó un papel importante”, indicó.

De acuerdo con la memoria del proyecto realizada por el profesor Carlos Andrés Tobar Tovar, el barrio El Vallado se fundó en 1984. Sus primeras viviendas se construyeron por autoconstrucción, bajo la supervisión de estudiantes de último semestre de Arquitectura de la Universidad del Valle. En 1987 se dio al servicio de la comunidad la Escuela Enrique Olaya Herrera y en 1988 se inauguró la Unidad Recretiva El Vallado, donada por Colgate-Palmolive.

El Vallado hace parte del distrito de Aguablanca, sector del oriente de Cali fundado en 1972. Sus primeros barrios fueron fruto de procesos de invasión y urbanización ilegal por parte de personas de bajos recursos económicos procedentes de distintos sectores urbanos y rurales. Se calcula que el 30 % de los habitantes de Cali vive allí (cerca de 850.000 personas).

Gracias al apoyo internacional de la Comunidad Valenciana de España, desde 2011 se inició en El Vallado un proyecto para formar jóvenes en actividades como música, danza tradicional, deporte, lectura y escritura. De acuerdo con Gabrielle Belé, voluntaria del “Proyecto Valencia” y profesora de música del centro comunitario Abriendo Puertas, con esta iniciativa se busca “formar a los jóvenes como personas”, mediante dinámicas que exploran distintas dimensiones (sentimientos, emociones, empatía, asertividad y resolución de conflictos).

A través de estas actividades los jóvenes reflexionan sobre su propio proyecto de vida, “para reconocer de dónde vienen, sus fortalezas, debilidades, una misión y una visión que los alejen del conflicto violento y demás aspectos que dificultan la vida en comunidad”, precisa el coinvestigador Tobar Tovar.

La cultura política en Aguablanca

El objetivo general de la investigación se orientó a reconocer cómo los procesos culturales, mediados por la comunicación, inciden en la cultura política de los jóvenes de la comuna 15, teniendo como dispositivo metodológico la investigación de acompañamiento.

“Al comienzo los muchachos que iban al centro comunitario no tenían mucho interés en los temas que nosotros, los estudiantes de la Javeriana, les proponíamos. Cuando salió el tema de la música y la posibilidad de producir, entonces se dinamizó todo, y como ellos eran buenos con los instrumentos, comenzaron a contar sus cosas a través de canciones”, recuerda el estudiante José Bayardo Betancourt, quien también participó en la sistematización de la experiencia investigativa.

Por su parte, la estudiante de Comunicación Luz Saray Mosquera Aragón, quien también hizo parte del equipo investigador, consideró que lo observado con los jóvenes de El Vallado refleja la tesis del investigador y crítico de televisión Omar Rincón, en el sentido de que estamos pasando de una sociedad de masas a una “sociedad masiva de expresión”, de la mano de las tecnologías de la información y la comunicación, “que les han dado voz a los creadores musicales…”.

En un artículo titulado “Consumo cultural y creación musical juvenil: el caso del grupo musical Alto Volumen”, publicado en el número 2 de la revista Cuaderno Javeriano de Comunicación, la estudiante precisa que a través de la música los jóvenes “no solo expresan un punto de vista sobre asuntos sociales, económicos y políticos, sino que también producen una vía para la exposición pública de sus identidades culturales”.

Cafépolis fue el espacio de encuentro y debate creado por todos los participantes en el proyecto. Unas veces las reuniones se hacían en el centro comunitario y otras, en la Javeriana. Desde allí se generó un nuevo sentido de lo político a través de formas emergentes de comunicación que se centraron en narrar la realidad que viven los jóvenes de Aguablanca a través de la música, el baile, la escritura y las experiencias con tecnología en el Laboratorio de Comunicación de la Javeriana.

Se comprobó, entre otras cosas, lo señalado por Germán Rey: “mientras la política deja de estar en el centro, la comunicación adquiere toda la centralidad en la vida social”. En otras palabras, la construcción de una cultura política y de un sentido de lo público pasa, en los jóvenes, primero por la comunicación y las formas expresivas para contar su propia realidad. “A ellos no les interesa la política partidista… les interesa lo que les pasa en su cotidianidad y fue por eso que se pusieron a hacer canciones sobre diversas cosas”, indicó el profesor Camilo Mayor.

Los aprendizajes

Los programas de Comunicación y Ciencia Política coordinaron sus asignaturas de Comunicación y Ciudad, orientada por el profesor Camilo Mayor, y Comunicación y Política, a cargo de la profesora Adriana Londoño, para trabajar sobre el terreno con los jóvenes de Aguablanca. De esta manera se produjeron y direccionaron los discursos juveniles hacia formas expresivas que dieron origen a varios trabajos de grado y a la producción de un CD musical titulado Gracias, la hipermedia Sin Fronteras, un videoclip sobre una canción del grupo Alto Volumen, un video documental sobre la vida de uno de los jóvenes de la comuna 15 y un boletín impreso que circuló en la comunidad con el mismo nombre del espacio de encuentro, es decir, Cafépolis, con una frase complementaria: Nuestro diario vivir. Los estudiantes de la Javeriana participaron también como productores de estas piezas y contaron en todo momento con el concurso de los jóvenes de El Vallado.

Para Camilo Mayor los aprendizajes del proyecto pasan por aspectos como la imagen de la academia, en este caso de la Javeriana, frente a los líderes comunitarios, pues no solo se recogió y procesó información valiosa, sino que se compartieron experiencias y productos comunicativos que se presentaron públicamente. De igual forma, agregó que con esta experiencia se reconoció la importancia de tender redes académicas comunitarias para un mejor reconocimiento de las realidades que se viven en distintos sectores de la ciudad.


Para saber más:
» “Procesos de comunicación y cultura política”. (2012). Sin Fronteras (hipermedia). Disponible en: https://proyectos.javerianacali.edu.co/comuna15/. Recuperado en: 10/02/2014.» Tobar, C. (2013). “Procesos de comunicación y cultura política en la comuna 15 del distrito de Aguablanca: una investigación de acompañamiento con una comunidad que asiste a un centro comunitario del oriente caleño”. Cuaderno Javeriano de Comunicación 2: 7-22.

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