El punk lucha por sobrevivir a la pandemia en Chapinero

El punk lucha por sobrevivir a la pandemia en Chapinero

Dos años atrás, cuando un toque punk significaba contacto con otros, intercambio de opiniones, goce de la música acompañado de ‘pola’ y compra de productos propios de la escena local del movimiento, era difícil imaginar que abandonarían estas formas en las que compartían su ideología para estar encerrados y ver el mundo a través de una pantalla por culpa de una pandemia.

Con un poco de recelo, quienes han protegido aquel legado, que surgió en los años 70 en Reino Unido, tuvieron que innovar para que los encuentros punk no desaparecieran en medio de la crisis provocada por el nuevo coronavirus.

Con el fin de registrar y entender estos cambios en el circuito punk, el Semillero de Investigación, Música y Resistencia, con la participación de estudiantes del semillero de Desarrollo Estudiantil Javeriano y en cabeza de los profesores Minerva Campion y Javier Rodríguez Camacho, entre junio y diciembre de 2020 se encargaron de reunir testimonios de gestores y participantes del movimiento punk de la localidad de Chapinero, en Bogotá, para el desarrollo de una pesquisa social.

“Esta era una oportunidad para mostrar las implicaciones del virus en un grupo de la población que estaba muy activo a finales del 2019 por las múltiples protestas y ver qué pasó con la elaboración ideológica de su discurso en tiempos en los que no solo es difícil generar ingresos y participar en espacios de socialización, sino establecer labores discursivas e ideológicas”, afirma el profesor Rodríguez.

Radiografía del punk

Como proyecto musical, el punk se ha caracterizado por ser underground o subterráneo, pues a pesar del reconocimiento que pueda llegar a tener, sigue estando enmarcado en un sistema de producción y distribución artesanal, independiente, autogestionado y poco visible a nivel comercial. Por demás, también puede definirse como una cultura juvenil con rituales de vestir, de asociarse, de consumo grupal de bienes culturales y de uso de drogas y alcohol, señalan los investigadores.

Entretanto, históricamente Chapinero se ha distinguido por ser una de las localidades con mayor actividad artística, musical y contracultural de Bogotá. Según el Censo de Música en Vivo Bogotá del 2019, cerca del 67 % de los músicos de la ciudad residen en Chapinero y la mayor concentración de escenarios para la música en vivo (26.3 %), se encuentra en este sector que también ha acogido a este movimiento.

Así, el equipo de investigadores caracterizó a los actores del circuito punk en Chapinero. En este circuito incluyeron espacios como bares y discotecas, tiendas, restaurantes, casas culturales, lugares de ensayo, librerías y talleres que congregan a productores, creadores y consumidores de punk. Así, con entrevistas, encuestas y empleando técnicas exploratorias cuantitativas y de análisis cualitativo, los investigadores encontraron respuestas acerca de las afectaciones que ha dejado la Covid-19 sobre la economía, creación, asociación y organización colectiva del circuito.

Reestructuración económica

El nuevo coronavirus ha afectado a todo el mundo sin distinción de clase, raza o movimiento social; es una nostalgia común que reúne dolor, incertidumbre, reflexión y ganas de recuperar elementos esenciales de una vida cotidiana truncada repentinamente por la coyuntura de la Covid-19.

La recuperación económica ha sido una de las luchas permanentes en medio de la contingencia sanitaria. En el caso de los actores involucrados en el punk, ellos se vieron obligados a realizar una reestructuración en sus modelos de adquisición, destacando la creatividad y diversidad de nuevas actividades.

“Algunos colectivos han realizado transmisiones en vivo de conciertos y continúan haciéndolo. No obstante, esto no alcanza a cubrir los costos en los que incurren”, comenta la profesora Campion. Una alternativa rentable a la que han recurrido ha sido la venta de merchandising o nuevos desarrollos de productos alusivos al género y colectas tipo crowdfunding, “esto ha reemplazado los ingresos que obtenían en la presencialidad con el consumo dentro de los establecimientos y ensayaderos”, complementa la politóloga.

Sin embargo, dicen los colectivos entrevistados que esta migración a lo virtual no es positiva para el punk, pues es un movimiento que necesita de forma casi que fundamental el contacto presencial: “el punk no está para hacer cosas online porque es un género en el que converge la unión, donde la gente quiere ir a tomarse una ‘pola’, a disfrutar de las bandas; cantas, ‘pogueas’, saltas, la pasas bien en el concierto”, dijo para la investigación una representante del ensayadero Alterna.

Además, en una larga ausencia de encuentros se pierde, en cierta medida, la territorialidad nómada, dice Marco Sosa, portavoz de la librería La Valija de Fuego; es decir que la falta de interacción hace que aquellos puntos de referencia donde había punks, se diluyan y desaparezcan por la falta de diálogo, de escuchar música en conjunto, del intercambio de opiniones y construcción de pensamientos mientras se goza al ritmo de las bandas en lo toques.

Ese rasgo nómada, proponen Campion y Rodríguez Camacho, es esencial en el circuito punk, ya que la participación espontánea en los espacios y actividades del circuito, más allá de las delimitaciones urbanas oficiales, caracteriza la movida underground que han estudiado.

El acto obligado de virtualizar el movimiento es una experiencia, en general, poco grata para los productores y consumidores de punk, por lo que, incluso, ha habido algunos encuentros clandestinos para continuar realizando las discusiones acostumbradas y para pensar alternativas económicas que les generen nuevos ingresos como movimiento.

“En todas las entrevistas se hizo referencia a la importancia del contacto cara a cara; esto nos llevó a comprender que, además de los momentos para ‘parchar’ o compartir en persona, el espacio físico ofrece un lugar para propiciar el pensamiento contracultural entre las personas que asisten, lo que no ha sucedido en lo virtual”, señala el profesor Rodríguez Camacho.

Todo esto sin profundizar en los problemas técnicos que les ha representado la virtualidad. Según los colectivos, las dificultades en términos de costos, disponibilidad de las bandas y calidad de video y sonido, no ha sido un terreno fácil de navegar; y aunque las medidas impuestas forzaron a algunos miembros de los colectivos a cerrar sus locales físicos o a trasladar sus modelos de negocio al campo virtual y con pocas reuniones, los gestores punk continúan firmes en la idea de seguir impulsando su movimiento.

La resistencia sigue y más allá de la fiesta está la solidaridad del parche

Los colectivos punk reconocen que el cierre de los espacios también supone no poder llegar a impactar a tanta gente por fuera de la escena, esto en razón de la falta de espacios. A pesar de esto, hay quienes creen que el pensamiento y las actitudes contraculturales han sabido mantenerse fuertes, como sostiene la profesora Campion.

“Dentro de las cosas que han hecho que estas redes hayan perdurado está la solidaridad evidenciada en propuestas como las ollas comunitarias y colectas que han realizado los integrantes punk con el fin de apoyar a la gente que se ha visto afectada y la ha pasado mal durante la pandemia, independientemente de si hacen parte del circuito punk o no”, complementa Rodríguez.

Algunos escenarios del circuito ya empezaron a hacer aperturas bajo las medidas de seguridad acordadas por el gobierno; pero otros han abandonado su actividad, lo que abre el interrogante de si se trata de una circunstancia económica inevitable, o quizás si es que alguna vez se apropiaron de la ideología punk o si solo tuvieron un paso por la misma. Sin embargo, quienes continúan se han unido en busca de fortalecer redes para que, de a poco, el punk en Chapinero vuelva al estilo de antes.

Para conocer más:

https://lasillavacia.com/iq/pontificia-universidad-javeriana/efectos-del-coronavirus-circuito-punk-chapinero-partir

https://issuu.com/redepunk/docs/fanzine_redes_02__2_

4 reflexiones sobre la fe y la experiencia espiritual en Semana Santa

4 reflexiones sobre la fe y la experiencia espiritual en Semana Santa

¿Por qué motivo se reunirían musulmanes, evangélicos, cristianos y budistas en un mismo lugar? ¿Se le puede dar una mirada diferente al concepto de la culpa tan presente en la Biblia? ¿Qué podríamos aprender sobre la espiritualidad de alguien que padeció los horrores del Holocausto? Estas son algunas de las preguntas que investigadores javerianos resolvieron en distintas publicaciones y que fueron comentadas en Pesquisa Javeriana.

La propuesta de esta recopilación de artículos es reunir en un solo lugar distintas miradas a temas como la fe, la espiritualidad y la celebración condicionada de las liturgias de Semana Santa debido a la pandemia de la Covid-19. Los autores de cada una de las investigaciones que motivaron la escritura de estos artículos ofrecen su voz para profundizar en temas que suelen volver a discutirse en el marco de esta celebración religiosa.

Sin más preámbulo, presentamos cuatro artículos que podrían llamar su atención y, además, un tema bonus sobre la conservación y restauración de las capillas construidas durante la época de la Colonia en Colombia.

La Semana Santa: cambios durante la pandemia 

La Semana Santa del 2020 se celebró un mes después de que se declarara la emergencia sanitaria mundial por la pandemia del nuevo coronavirus. Para ese entonces Colombia, como muchos otros países, estaban cerrados y la mayoría de la población estuvo confinada. ¿Cómo hizo la Iglesia Católica para continuar con sus liturgias? ¿Qué medidas tuvieron que tomar para continuar con sus prácticas religiosas? 

Para responder a estas preguntas, Pesquisa Javeriana habló con José Luis Meza, doctor en Teología y docente de la Pontificia Universidad Javeriana, quien recuerda cómo se vivió la más reciente celebración de Semana Santa y cuenta algunas reflexiones alrededor del Antiguo y Nuevo Testamento a la luz de la pandemia que comenzaba en ese entonces.

Además, en esta entrevista Meza envía un mensaje para celebrar la fe personal, más que extrañar el hecho de congregarse en un espacio físico, una medida que para la Semana Santa de 2021 no está prohibida pero que tiene limitaciones de aforo.

Para leer la entrevista completa a José Luis Meza, puede hacer clic aquí.

La fe desde la compasión y no desde la culpa

Luego de conocer la historia de Mileidys, una mujer desplazada y reclutada a los 14 años por la guerrilla quien creyó no tener salvación tras asesinar a su compañero sentimental (quien la maltrataba y violaba), cuando lo vio abusando de uno de sus hijos, la teóloga Susana Becerra pensó en los siglos de prédica bíblica alrededor de la culpa y no de la compasión, así que tomó la decisión de impulsar una fe basada en la acción y no en una actitud sumisa de solo aceptar “la palabra de Dios”, sino de comprender su sentido para realizar obras liberadoras.

Para lograrlo, Becerra plantea tres acciones: identificar las principales fuentes de sufrimiento en cada comunidad; que clérigos y laicos, basados en el primer plan, construyan programas de mejoramiento pastoral integrando especialmente la voz y las necesidades femeninas; y, finalmente, que todos en conjunto trabajen para transformar sus realidades.

Esta mirada alternativa le da un aporte práctico al análisis teológico, lo que permitiría encontrar otras herramientas para la consolidación de la fe. ¿Qué piensa sobre esto el jesuita Carlos Novoa, director de posgrados de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana? Si quiere saber la respuesta, oprima aquí

La espiritualidad en tiempos de crisis 

¿Pueden tener algo en común otras experiencias de pandemia, el conflicto armado colombiano y la Segunda Guerra Mundial? Para la doctora en Teología, Rosana Navarro, detrás de toda crisis hay un concepto espiritual en el que se explican las inquietudes del sentido humano.

Su investigación partió de la historia de Etty Hillesum, una víctima del Holocausto que registró en un diario su particular forma de vivir esa época de agobio. Para la investigadora javeriana, el testimonio de esta mujer es una propuesta contemporánea de vida en la que se ofrece una mirada de la idea de Dios, la religión y la relación con los demás seres humanos.

“Dentro de mí hay un pozo muy profundo. Y ahí dentro está Dios. A veces me es accesible. Pero a menudo hay piedras y escombros taponando ese pozo y entonces Dios está enterrado. Hay que desenterrarlo de nuevo”, dice parte del diario de Hillesum.

Navarro también desarrolla una interpretación de otras ideas alrededor de la vulnerabilidad, los cambios, la angustia y la fragilidad, conceptos que, aunque estudiados en el marco del diario escrito durante la Segunda Guerra Mundial, siguen generando reflexiones en época de pandemia. Si quiere conocer más sobre esta investigación puede hacer clic aquí.

Una iniciativa interreligiosa para salvar el planeta 

Cada tanto leemos acerca de alguna investigación que alerta sobre los peligros de la rápida deforestación del Amazonas y, en general, de las selvas y bosques de todo el mundo. Generalmente son los científicos y los movimientos ambientalistas y de conservación los que mueven el debate acerca de la importancia de generar mejores prácticas de extracción de recursos y la necesidad de impulsar la reforestación.

Sin embargo, en 2017, el espectro de la conversación se abrió y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), convocó a líderes de distintas religiones para que a través de su influencia expandieran la discusión en cada una de sus comunidades y se lograran compromisos para frenar la deforestación y de paso cuidar la Tierra. Esta apuesta se conoció como la Iniciativa Interreligiosa de Bosques Tropicales, que se celebró el 19 de junio de 2017 en Oslo, Noruega.

En aquella ocasión representantes cristianos, judíos, hindúes, taoístas, musulmanes y budistas dejaron sus diferencias a un lado para hablar de algo que nos une como especie: el cuidado de la naturaleza.

A finales de 2018, la Pontifica Universidad Javeriana fue escenario del primer encuentro interreligioso que tenía como fin presentar un diálogo entre diferentes comunidades religiosas para encontrar soluciones a la deforestación tropical. Fomentar modelos económicos como alternativa al extractivismo tradicional y un mayor compromiso en la gestión y defensa del medio ambiente por parte de las comunidades, fueron algunas de las conclusiones.

Si quiere conocer más sobre este evento y qué otras perspectivas desde la ética y la moral se pusieron sobre la mesa alrededor del cuidado de nuestro planeta, puede hacer clic acá

Bonus: 

Una apuesta por la memoria: ¿Cómo salvar las capillas construidas durante la Colonia?

En los siglos XVI y XVII no se construían estructuras con medidas sismorresistentes, así que las capillas que se erigieron durante esa época y que actualmente se mantienen en pie en Colombia, corren un grave peligro si se llegase a presentar un fuerte sismo.

Esta situación llevó a la arquitecta Cecilia López y al ingeniero Daniel Ruiz, de la Pontificia Universidad Javeriana, a unir sus conocimientos para hallar un plan que salvaguarde la integridad arquitectónica de las capillas doctrineras construidas durante la Colonia en caso de un temblor.

Esta idea, encaminada en la restauración de estas estructuras, planteó la posibilidad de recubrir los muros con estructuras de mallas de acero o madera. Al momento de realizar las pruebas de sismorresistencia a escala, los resultados fueron positivos, lo que podría hablar de una idea práctica para conservar estas obras que hablan de la historia de Colombia y de cómo se configuraron los pueblos y ciudades, inicialmente, alrededor de las capillas e iglesias.

Si le interesa descubrir cómo se realizó esta investigación, puede hacer clic aquí para conocer más detalles.

 

 

 

 

SinMitos: ¿Los pacientes con cáncer y otras condiciones especiales deben vacunarse?

SinMitos: ¿Los pacientes con cáncer y otras condiciones especiales deben vacunarse?

La primera etapa de vacunación en Colombia incluyó al personal médico de primera línea y a las personas de 80 años y más. Para la segunda se tuvo en cuenta a aquellos entre 60 y 79 años y a los profesionales de la salud en servicio social obligatorio y demás. En el tercer grupo están quienes tienen entre 16 y 59 años y presentan algunas condiciones médicas particulares, como EPOC, asma, cáncer, entre otros.

Estas personas del grupo tres de los cinco que conforman el Plan Nacional de Vacunación contra la COVID-19, han sido priorizadas en tanto diferentes estudios comprueban que son pacientes con mayor riesgo de presentar enfermedades graves al infectarse con el coronavirus.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, CDC, y el Public Health England, según información reunida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), han identificado que los más afectados por la COVID-19 pueden ser aquellos que padezcan enfermedad cardiovascular, VIH/SIDA, enfermedad renal crónica, tuberculosis (activa), enfermedad respiratoria crónica, trastornos neurológicos crónicos, enfermedad hepática crónica, trastornos de células falciformes, diabetes, consumidores de tabaco fumado, cánceres con inmunosupresión directa, obesidad severa, cánceres sin inmunosupresión directa pero con posible inmunosupresión causada por el tratamiento e hipertensión.

Al ser personas con condiciones médicas especiales, se ha especulado sobre lo pertinente que sería la aplicación de la vacuna contra el Sars-CoV-2, pues su sistema inmune podría ya estar muy afectado. En esta tercera entrega del especial #SinMitos (puede leer la primera entrega haciendo clic aquí, y la segunda acá), varios expertos en salud responden sobre si es seguro vacunarse si se presentan ciertas enfermedades.

¿Los pacientes con cáncer y enfermedades autoinmunes deben vacunarse contra la COVID-19?

El director del Centro Javeriano de Oncología del Hospital Universitario San Ignacio, Raúl Murillo, resuelve esta duda. Por otro lado, Daniel Fernández, jefe de la Unidad de Reumatología del Hospital Universitario San Ignacio, explica si los pacientes con enfermedades autoinmunes deben o no vacunarse.

¿Las personas con enfermedades cardiovasculares deben vacunarse?

Este grupo poblacional también está identificado como susceptible para sufrir complicaciones derivadas de la infección por COVID-19. ¿Es seguro vacunarse? Lo aclara Ángel Alberto García, jefe de la Unidad de Cardiología de la Pontificia Universidad Javeriana. Además, Paula Ruiz, médica internista del Hospital Universitario San Ignacio, explica si los pacientes anticoagulados también deben vacunarse.

Quienes padecen enfermedades respiratorias, ¿deben vacunarse?

Alejandra Cañas, directora del Departamento de Medicina Interna de la Pontificia Universidad Javeriana aclara cómo las personas que padecen asma y EPOC, entre otras enfermedades respiratorias, podrían beneficiarse con la vacuna.

¿Las madres gestantes, niños y bebés se tienen que vacunar?

¿Por qué estas poblaciones aún no están incluidas en el plan nacional de vacunación? María Cristina Navas, presidenta de la Asociación Colombiana de Virología; y Juanita Ángel Uribe, del Instituto de Genética Humana de la Universidad Javeriana, lo explican.

Bonus: ¿Por qué Colombia no produce sus propias vacunas para la Covid-19?

¿Qué hace falta para que el país tenga esta capacidad de producción? Responden María Fernanda Gutiérrez, del departamento de Microbiología de la Pontificia Universidad Javeriana; Juanita Ángel Uribe, del Instituto de Genética Humana de la Universidad Javeriana y María Cristina Navas, presidenta de la Asociación Colombiana de Virología.

 

Salud mental en tiempos de vacunación: ansiedad y exceso de información

Salud mental en tiempos de vacunación: ansiedad y exceso de información

Que las palabras cuarentena, virus y confinamiento hayan sido las más buscadas, según la Real Academia de la Lengua (RAE), durante la etapa del confinamiento provocado por la COVID-19, puede hablar acerca del tipo de dudas que surgieron en la humanidad cuando inició la pandemia.

A la par que creció la búsqueda de palabras como asintomático, mascarilla e intubar, también lo hicieron conceptos como resiliencia, esperanza y resistir. Esto quizás hable del deseo por conocer, enterarse y estar informados sobre esta nueva realidad que se enfrentó con incertidumbre.

En ese afán de búsqueda de respuestas se han creado olas desinformativas que podrían elevar los niveles de ansiedad en las personas.

“La pandemia y lo que han implicado las cuarentenas han sido importantes detonantes de ansiedad y de síntomas depresivos. Sobre todo porque han sido un ejercicio de incertidumbre”, expone Lina María González, especialista en psiquiatría y MSc. en epidemiología clínica, líder de salud y bienestar de la Fundación Saldarriaga Concha y docente de la Pontificia Universidad Javeriana.

De hecho, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), presentó un informe que demuestra que la salud mental de las mujeres, los adultos jóvenes entre los 18 y los 29 años y las personas con bajos ingresos en Colombia, ha sido afectada.

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El problema de la sobreinformación

Como la COVID-19, la información también se propaga con gran velocidad. Según la Organización de las Naciones Unidas, en un informe que presentó en abril del 2020, el 40 % de las publicaciones sobre la COVID-19 fueron realizadas por bots (perfiles automatizados disfrazados de personas).

Para González, tanta información termina en miedo y rechazo hacia la vacuna, además de elevar los niveles de ansiedad y depresión en las personas.

“La vacuna nuevamente dispara las incertidumbres. Existe una angustia de si voy o no a ser priorizado, cuál vacuna me van a poner, si voy a tener efectos secundarios, incluso si voy a llegar a ser vacunado. Hay un grupo de personas muy escépticas que están asustadas porque no saben en qué creer”, explica la profesora javeriana.

“El exceso de información termina en miedo y rechazo hacia la vacuna, además de elevar los niveles de ansiedad y depresión en las personas”, Lina María González.

El acceso a las vacunas, el orden de inmunización y los posibles efectos secundarios son temas que generan grandes controversias, por eso es importante acudir a fuentes verificables y documentos oficiales.

“Lo que necesitan las personas en este momento es información clara. Los medios deberían promover una comunicación asertiva y acertada: decir lo suficiente, sin excesos de información y en el momento que se requiera”, propone la especialista en psiquiatría y epidemiología.

Un llamado a la calma y a vacunarse

El orden de vacunación genera ansiedad, pues en Colombia, para alcanzar la inmunización de 35 millones de personas (de un total de 48 millones), se tienen proyectadas dos fases y cinco etapas con poblaciones priorizadas, es decir que hay una parte de la población que tendrá que esperar hasta el final de la distribución.

Aunque según el Ministerio de Salud y Protección Social, el país ya logró comprar 20 millones de dosis a través de la iniciativa Covax, y 41.5 millones por mecanismos bilaterales (Pfizer, AstraZeneca, Janssen, Moderna y Sinovac), aún no hay fechas exactas de la llegada de todas estas dosis al país.

Adicionalmente, se siguen resolviendo dudas sobre la eficacia de las vacunas frente a las nuevas cepas y los posibles efectos secundarios, así que, según expertos como la profesora González inmunizarse podría reducir los niveles de ansiedad y estrés.

“Vamos a poder sentarnos a comer más tranquilos con los que queremos sin sentir esa sensación de riesgo”, expone.

Salud mental durante la pandemia en el mundo

Un estudio publicado en noviembre por The Lancet Psychiatry expuso que, en Estados Unidos, el 18 % de las personas contagiadas por COVID-19 fueron diagnosticadas con un problema de salud mental, como trastorno de ansiedad, insomnio o demencia entre 14 y 90 días después de dar positivo.

La revista científica Psychiatry Research publicó una investigación liderada por un grupo de expertos de la Universidad de Ottawa que expuso el aumento de enfermedades mentales en los trabajadores de la salud, el grupo reportado con mayores índices de insomnio.

A través del análisis de 55 estudios internacionales encontraron la prevalencia de insomnio en un 24 % de los más de 190.000 participantes, depresión en 16 % y ansiedad en un 15 %. También revelaron que los problemas de salud mental derivados de la COVID-19 afectan de igual forma en todos los países y sin importar el género.

“Vamos a ponernos sentar a comer más tranquilos con los que queremos sin sentir esa sensación de riesgo”, Lina María González

Según la misma organización, algunas de las razones del incremento de estas enfermedades son el duelo, el aislamiento, la pérdida de ingresos y el miedo. También expuso que las personas que padecen trastornos mentales o derivados del consumo de drogas están más expuestas a contraer la enfermedad.

Así fue el caso que reveló el doctor Milton Murillo en la Clínica de Nuestra Señora de la Paz, en Bogotá. En abril de 2020 ocurrió un brote de COVID-19, de los 110 pacientes contagiados, 46 tenían un diagnóstico existente de esquizofrenia.

La Organización Mundial de la Salud declaró en octubre de 2020 que la pandemia perturbó y paralizó los servicios de salud mental esenciales del 93 % de los países. El mismo estudio expuso que desde el inicio del brote se ha incrementado la demanda de servicios de salud mental.

¿Qué hacer al respecto?

“Tenemos que aprender a leer lo necesario, de las fuentes oficiales y confiables y sin excesos”, explica la doctora González. De igual forma, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se debe minimizar el tiempo que se dedica a leer, mirar o escuchar noticias que causan estrés, ansiedad o angustia.

Para esta misma organización, el estrés y la preocupación son respuestas normales en los momentos de incertidumbre que atravesamos y se pueden mitigar haciendo buen uso de la información que se dispone.

En esta misma línea, la OPS recomienda buscar información que ayude o promueva la protección de las personas de la COVID-19, así como fuentes de contenido que aclaran mitos y promuevan buenas prácticas, como la OPS y la OMS y el nuevo especial de Pesquisa Javeriana y la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, llamado SinMitos.

¿La vacuna alterará mi ADN? Un genetista resuelve dudas sobre la vacunación

¿La vacuna alterará mi ADN? Un genetista resuelve dudas sobre la vacunación

Después de un año en el que el mundo casi se detuvo a causa de la pandemia por la COVID-19, la ciencia intensificó su trabajo para investigar el funcionamiento del virus y crear un antídoto. Ahora, mientras la vacunación avanza, ha surgido escepticismo en algunos sectores de la población por los posibles efectos adversos que pueda generar esta inyección.

Después de que circularan ´noticias falsas´ afirmando que con la vacuna se implementará un chip de rastreo en los seres humanos o que generará cambios orgánicos, Pesquisa Javeriana conversó con el genetista javeriano Ignacio Zarante, presidente de la Asociación Colombiana de Médicos Genetistas (ACMGEN), para esclarecer estos y otros mitos acerca de las vacunas contra SARS-CoV2.

¿La aplicación de la vacuna puede cambiar el ADN del paciente?

Se ha sugerido que dos tipos de vacunas podrían cambiar el ADN. Una es la de RNA mensajero (RNAm), creada por laboratorios como Pfizer y Moderna.

¿Qué quiere decir que son de RNAm?, que está compuesta de un pequeño fragmento de la información genética que tiene el virus. Esa partecita produce una proteína que es la llave de entrada del virus a nuestras células. Lo que hicieron los científicos fue encapsular ese fragmento de información genética en una burbuja de grasa que viaja hasta las células; allí, el sistema inmune la reconoce como extraña o peligrosa y genera una respuesta de anticuerpos contra el SARS-CoV-2. Esos anticuerpos son los que nos van a proteger en el futuro de una infección del virus real.

Es importante saber que, aunque es la primera vez que esta técnica se utiliza de forma masiva, desde hace mucho tiempo se viene utilizando y había sido probada en vacunas para zika y malaria. Además, para quienes se preocupan por los posibles cambios genéticos que pueda generar este tipo de vacuna, el RNAm definitivamente no entra al núcleo de la célula, por lo que no tiene contacto con nuestro ADN.

La otra vacuna es la de AstraZeneca, hecha de ADN que es transportado a través de adenovirus y va hasta el núcleo, pero no se mezcla con el ADN de nuestras células. Allí, ese fragmento de ADN produce RNA que sale del núcleo y se convierte en la proteína que hará presencia en el sistema inmune para que reaccione y proteja al cuerpo en caso de que este se infecte del virus.

También llegaron a Colombia las vacunas de Sinovac, ¿Cuál es la diferencia frente a las otras?

Sinovac es otro tipo de vacuna que está hecha a la antigua. Tomaron el virus, lo inactivaron con procesos químicos o físicos y lo que ingresa al cuerpo es una cápsula del virus vacía, el cuerpo responde contra ella y luego, cuando el virus vaya a entrar, ya he creado anticuerpos contra esa cápsula y no deja que el virus me infecte.

¿Por qué se pudo crear una vacuna tan rápido?

Por un lado, hay que tener en cuenta que hacer vacunas de virus inactivo o de fragmentos de proteínas es más demorado que producir las de RNAm, lo único que uno necesita para hacer una de estas últimas es la secuencia del virus, con esto, al otro día Pfizer y Moderna ya tenían la vacuna para iniciar todas las fases de validación.

Los estudios de seguridad por los que pasa una vacuna no se pueden suprimir o acortar, y las producidas para la COVID-19 cumplieron con cada uno de los pasos. Entonces, para los que relacionan la rapidez con la que se hizo la vacuna y la idea de que es poco segura, están equivocados.

La celeridad de este proceso se dio por factores económicos y las grandes cantidades de dinero invertidas por parte de todos los países para su ejecución; el reclutamiento de las personas para hacer las pruebas en tiempo récord y la agilización en términos de papeleo.

¿Por qué se deben aplicar dos dosis?

Lo que se ha encontrado es que, al poner la primera dosis, el porcentaje de protección puede ser del 50 al 70 %, pero cuando aplican la segunda, se acerca por lo menos al 90 o 95 %. Si yo estímulo al sistema inmune una vez, él produce una respuesta, pero si dejo pasar un tiempo y vuelvo y lo estimulo, reacciona con mayor potencia.

La vacuna fabricada por Johnson y Johnson está propuesta para una sola dosis y, aunque no llega al 95 %, hace que mejore la eficiencia para lugares de difícil acceso. Las últimas investigaciones de Pfizer sugieren que con una sola dosis se están logrando protecciones muy importantes.

¿Las mujeres embarazadas deben o no vacunarse?

Cuando se estudia un nuevo medicamento o una nueva vacuna, se hace en una población específica, por lo que yo puedo hacer uso de este elemento solo en ese grupo.

La vacuna para el SARS-CoV-2 se validó para usarse en personas entre los 16 y 65 años, en un primer momento, y ahora hasta los 80 años. Aunque ya se empezaron los estudios en niños, los menores de 16 aún no se pueden vacunar. Lo mismo sucede con las mujeres embarazadas.

Está claro que hay que empezar estudios para favorecer a las madres que contraen la infección, pues lo que sabemos es que las embarazadas tienen un riesgo mayor de tener cuadros graves de COVID-19, pero los estudios tardan porque es una población más vulnerable y delicada.

Al respecto, en genética tenemos el consenso de no exponer a una mujer embarazada a un riesgo, por pequeño que sea, cuando existen dudas de que algo le pueda pasar al bebé. Sin embargo, también sabemos que cualquier afectación que pueda padecer el feto se da en el primer trimestre del embarazo, por lo que es posible empezar a validar los efectos inmunizando a las gestantes que se encuentren en los dos últimos trimestres, para que haya menor riesgo.

La sugerencia de OMS, hoy en día, es que se evalúe el riesgo-beneficio en cada caso y en muchos va a ser mejor vacunar que correr el riesgo de exponer a la gestante a la infección natural.
Al día de hoy no hay evidencia de dichos estudios, pero ya se vienen adelantando.

¿Hay una predisposición genética para el desarrollo grave de la enfermedad por coronavirus?

Eso es definitivo, sí hay diferencias genéticas que influyen en el resultado de un cuadro grave por coronavirus. Por ejemplo, una población que se infecta con el mismo virus y solo el 15 % se agrava, tiene que ser porque hay unas particularidades genéticas.

Lo que se ha encontrado hasta ahora es que existen marcadores que refieren un mayor riesgo de llegar a estados de gravedad y son, por ejemplo, los que pertenecen al grupo sanguíneo A. Esto no quiere decir que el grupo sanguíneo sea el causante de la susceptibilidad, lo que indica es que hay unos genes que aproximan tal riesgo.

Aún se siguen estudiando otros marcadores, pero evidentemente no es fortuito que una persona termine en cuidados intensivos, hay que recordar que el que me mata no es el virus, yo soy el que me mato a través de mi sistema inmune. Esa reacción exagerada que termina destruyendo mis tejidos debe tener una base genética y es la que se está estudiando.

Dentro de otras hipótesis no comprobadas, hay que decir que en otras enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide, el lupus eritematoso y el asma, se ha encontrado que es muy particular que estas personas se bañen frecuentemente, son extremadamente limpias y tienen poco contacto con microorganismos (tierra, barro, suciedad), entonces, como el sistema inmune no tiene que luchar contra nadie, lo único que le queda es atacarse a sí mismo, esto sucede especialmente en las sociedades occidentales ricas.

Entretanto, en sociedades como las africanas, que tienen sectores de menos recursos, los niños se mantienen en contacto con microorganismos y el sistema inmune está ocupado en hacer su tarea y los protege. Esto podría explicar el acentuado desarrollo del virus en sociedades como la europea, en las que parece haber mayor predisposición a cuadros graves, sin exceptuar otros factores, como el hecho de que son poblaciones más longevas.

¿Cómo contrarrestar futuras pandemias?

La salud pública y la atención primaria, en el caso de las pandemias, es mucho más importante que toda la tecnología que tienen los laboratorios para crear vacunas. La respuesta para defenderse de las pandemias es tener sistemas de vigilancia en todos los países, de manera que al notar casos que concuerden con una gripe extraña, se realice un cerco epidemiológico de manera rápida.

Si no podemos detener el brote en la zona en la que se empezó a propagar, con la COVID-19 aprendimos que podemos actuar rápido y hacer vacunas de forma acelerada con la misma calidad, siempre y cuando se cuente con los recursos necesarios.

¿El virus fue creado?

Con la tecnología que hoy conocemos, para cualquier genetista molecular es muy fácil identificar un virus que ha sido manipulado, pues utilizamos unas “tijeras moleculares” que permiten ver si el virus fue cortado, pegado y armado. El consenso hasta ahora es que no fue modificado. Ahora, estos virus también se guardan en diferentes laboratorios, por lo que es más posible que sí haya escapado de uno de ellos. No obstante, la OMS adelanta investigaciones al respecto

¿Qué decir de las teorías conspirativas?

Le daría una explicación desde la teoría de la evolución y neuroconductual. ¿Cuáles fueron los seres humanos que lograron sobrevivir?, los que le tenían miedo a todo, los que salían corriendo con cualquier cambio en el ambiente.

El cerebro humano está hecho para buscar lo malo, para crear teorías conspirativas y eso nos salva de los peligros. La única forma de rebatir o confirmar todo esto es seguir trabajando desde la academia y estar alerta a todo lo que se dice y a las pruebas que hay detrás de esto.

Como genetistas del Instituto de Genética de la Pontificia Universidad Javeriana y de ACMGEN, lo que hacemos es evaluar la literatura y las investigaciones que se están desarrollando y dar un lineamiento a la población de forma crítica, para que con esto se puedan tomar mejores decisiones. Además, hay que recordar que la vacunación no pone fin a la pandemia; es una ayuda y un paso gigante, pero tenemos que seguir cuidándonos y no olvidar las medidas de bioseguridad.

SinMitos: las preguntas más comunes sobre vacunación y la COVID-19

SinMitos: las preguntas más comunes sobre vacunación y la COVID-19

La infodemia es la sobreabundancia de información, un concepto que se popularizó al inicio de la pandemia por la COVID-19, cuando el mundo, en medio de la incertidumbre, buscaba hallar respuestas a las preguntas que le planteó el nuevo coronavirus y su manejo.

Según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), solo en treinta días se publicaron 361 millones de videos en YouTube en las categorías COVID-19, y miles de artículos más en Google Scholar. En el mismo reporte, la OPS alertó sobre el peligro que significaría generar ese volumen de contenido sobre el mismo tema.

“Estamos ante una situación en la que se produce e intercambia mucha información en todos los rincones del mundo, la cual llega a miles de millones de personas. Pero, ¿cuánta de esa información es correcta? Solo parte de ella. La desinformación aumenta al mismo ritmo que las modalidades de producción y distribución de los contenidos. Así que la propia infodemia acelera la desinformación y hace que perdure”.

La infodemia y la vacunación

Los procesos de estudio, desarrollo, producción y distribución de las vacunas también generaron curiosidad, lo que a su vez se tradujo en la creación de millones de contenidos que respondían a las demandas de búsqueda en internet. Por ejemplo, solo para responder al interrogante de cuáles son las vacunas contra la COVID-19, hay más de 220 millones de resultados en el buscador de Google.

Navegar en este mar de infodemia no siempre es fácil, sobre todo cuando abundan las noticias falsas que se replican a gran velocidad en chats de WhatApp y otras redes sociales.

#SinMitos: una propuesta para combatir la desinformación

Esa es una de las razones por las que la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, en sociedad con Pesquisa Javeriana, desarrollaron la campaña #SinMitos, con el objetivo de responder algunas de las dudas y esclarecer los mitos más comunes alrededor de la COVID-19 y la vacunación.

En esta serie de tres entregas (una semanal), especialistas en genética, infectología, epidemiología, cardiología y otras áreas del conocimiento contestaron en pocas palabras cada uno de los interrogantes para los cuales hay cientos de millones de búsquedas en internet.

¿Quiénes responderán los interrogantes?

Este especial contó con la participación de la especialista en epidemiología, Zulma Cucunubá, del inmunólogo Manuel Franco, el reumatólogo y epidemiólogo químico Daniel Fernández, los genetistas Fernando Suárez e Ignacio Zarante, el geriatra Carlos Alberto Cano, el cardiólogo Ángel García Peña, la internista y neumóloga Alejandra Cañas, el oncólogo Raúl Murillo, la directora del departamento de Pediatría, Ana María Bertolotto, la médico internista y coordinadora del programa HUSI libre de trombosis y anticoagulación, Paula Ruiz, y el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, Carlos Gómez-Restrepo.

¿Cómo empieza el especial #SinMitos?

Si usted escribe en Google las cuatro preguntas que verá a continuación, el motor de búsqueda le arrojará más de 13 millones resultados. Así que para ahorrarle el tiempo de navegación, acá encontrará respuestas en la voz de María Fernanda Gutiérrez, del departamento de Microbiología de la Universidad Javeriana; Juanita Ángel Uribe, del Instituto de Genética Humana de la Universidad Javeriana; y de María Cristina Navas, presidenta de la Asociación Colombiana de Virología.

* Mucho se ha hablado acerca de la velocidad con la que se produjo la vacuna contra la COVID-19, lo que ha llevado a especular sobre su confiabilidad. ¿Las vacunas son seguras a pesar de su rápido desarrollo?

* Con el tiempo, el virus ha mutado y se ha hablado de variantes, linajes y cepas. Leemos sobre la cepa británica y brasileña, por ejemplo, pero ante estos cambios. ¿Las vacunas sirven para todas las variantes que han surgido?

* Aunque las vacunas se desarrollaron para la mayor cantidad de la población, hay ciertas particularidades en la salud de algunas personas que podrían afectar la decisión de vacunarse o no. ¿Cuáles son las contraindicaciones para ser vacunado?


* Finalmente, responderemos dos preguntas en un último video: ¿La vacuna puede infectarnos con el virus que produce la enfermedad de la Covid-19?, ¿luego de ser vacunados podemos contagiar a otras personas?


En las siguientes dos entregas de #SinMitos responderemos más interrogantes sobre vacunación la COVID-19. ¡Te invitamos a compartir este artículo! Seguro será de utilidad para combatir la desinformación y aportar contenido de calidad en esta época de infodemia.

¿Por qué fue posible crear una vacuna para la COVID-19 en menos de un año?

¿Por qué fue posible crear una vacuna para la COVID-19 en menos de un año?

Luego de casi un año de espera, el mundo avanza en el proceso de vacunación contra la COVID-19. Sin embargo, muchas personas siguen escépticas, incluso, se han generado movimientos antivacunas en varios países.

En Colombia los resultados de una encuesta del Departamento Administrativo Nacional de Estadística – DANE–, reflejan que a finales de enero el 40.1 % de los encuestados no se aplicaría la vacuna. Aunque puede parecer una cifra alta, Juan Daniel Oviedo, el director de esa entidad, señaló que ha venido bajando durante varios meses.

Manuel Franco, profesor y líder del Semillero de Investigación en Inmunología del Instituto de Genética Humana de la Pontificia Universidad Javeriana, se muestra optimista sobre la producción de las diferentes vacunas. “Estoy maravillado y sorprendido de la capacidad de respuesta de la comunidad científica internacional para desarrolla esta solución”, afirma.

¿Cómo funcionan las vacunas?

Aunque las hay de varios tipos, básicamente son preparaciones que toman un microorganismo que causa una enfermedad (patógeno) como bacterias o virus, lo debilitan y se lo administran a una persona; esto hace que el cuerpo reconozca al virus y genere una respuesta en contra para eliminarlo, pero sin contraer la enfermedad.

De esta forma el sistema inmune guarda la información que le permite crear defensas ante un eventual contagio. “Es una manera de enseñarle al sistema inmune cómo es que el patógeno va a venir a atacarlo, entonces está preparado para poder responder”, describe el doctor Franco.

¿Cómo se aprueban las vacunas?

Este tipo de tratamiento tiene siglos de ser usado para prevenir enfermedades infecciosas. A través de los años se han creado protocolos y procedimientos para su elaboración.

 

Una vez superados todos estos pasos, la vacuna se presenta a un organismo nacional regulador que revisa todo el proceso y hace pruebas adicionales. Cuando la evidencia demuestra que no hay efectos colaterales severos y tiene buena eficacia contra la enfermedad, la aprueba para su distribución y comercialización.

“En cada país hay entidades que se encargan de aprobarlas o no. En Estados Unidos, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA por sus siglas en inglés), tiene a su cargo este tipo de procesos; en Inglaterra, el Public Health England, y en Colombia, el Ministerio de Salud y el Invima”, explica Franco.

Hay organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) que también evalúan y aprueban las vacunas. Posteriormente, estos organismos continúan con el seguimiento a las personas vacunadas.

¿Cuestión de tiempo?

Cuando se revisa el histórico de producción de vacunas en el mundo se evidencia que estos son procesos de largo plazo. La producción de la vacuna para la fiebre tifoidea duró 45 años; la del dengue, 112 años; la de la hepatitis B, 16 años; y la del sarampión, 10. Por poner solo algunos ejemplos.

¿Qué llevó entonces a que, en menos de un año de ser descubierta y declarada como pandemia, la COVID-19 ya haya surtido todo el proceso y esté en marcha la vacunación masiva?

Para el investigador Manuel Franco, experto en vacunas, es necesario leerlo en contexto. Si bien esta variante de la enfermedad específica es nueva, ya había un acumulado importante de investigación previa. “Aprendimos mucho con el SARS-CoV-1. Desde hacía un buen tiempo se estaba desarrollando una vacuna contra este y lo que se hizo fue adaptarla”, afirma. Es decir, no se arrancó de ceros.

 

“Nadie que se vacune se va para la UCI porque (las vacunas) protegen muy bien contra la enfermedad severa”, Manuel Franco, líder del Semillero de Investigación en Inmunología del Instituto de Genética Humana de la Pontificia Universidad Javeriana

 

Las tecnologías que se usaron para elaborar esta vacuna son bien conocidas. “Las vacunas de RNA mensajero y de adenovirus, que son las que están llegando a Colombia, no son desconocidas. Hay vacunas de adenovirus de 20 y 30 años porque con esas se han vacunado contra el resfriado común a grupos de población muy susceptibles”, describe el profesor.

Laboratorios como Pfizer o Moderna ya venían trabajando en otras vacunas similares y ante la urgencia de la pandemia, hicieron la adaptación. “Esas tecnologías se estaban desarrollando para otros patógenos y lo único que había que hacer era cambiar la proteína que se obtuvo para la proteína del SARS-Cov-2”, agrega Franco.

Una millonaria inversión

Ante lo complejo que resultó esta pandemia y sus respectivas cuarentenas que paralizaron gran parte de la economía mundial, los esfuerzos investigativos recibieron una enorme cantidad de fondos.

Airfinity, la empresa de análisis de datos científicos, calcula que se han invertido más de 8600 millones de dólares en las diferentes propuestas de laboratorios. Pocas vacunas han recibido esta cantidad de dinero en tan poco tiempo. Esto se traduce en más equipos, más especialistas y más pruebas. Así, por la urgencia, se reducen los tiempos de producción. Además, el proceso se priorizó en todas sus etapas.

 

 

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Inversión para cada vacuna calculada en millones de dólares. Fuente: Airfinity.

 

A pesar del corto tiempo en que se desarrolló la vacuna, el doctor Franco llama a la calma y a confiar en las opciones que se han autorizado internacionalmente. Estas han surtido todas las partes del proceso y siguen bajo revisión y seguimiento para controlar sus efectos.

 

“No se han saltado ningún paso, las vacunas son seguras y no hay ninguna preocupación por la premura”, Manuel Franco.

 

¿Cuáles son los efectos de la nueva vacuna?

Otra preocupación tiene que ver con lo que pueda suceder luego de su aplicación. Los expertos los llaman efectos adversos, que se clasifican en leves y severos. Dentro de los leves se encuentran el enrojecimiento, dolor, fiebre, malestar general y náuseas. Se ha comprobado que estos síntomas son producidos y están asociados a la vacuna, pero se consideran normales.

“Eso lo que demuestra es que la vacuna está funcionando porque está produciendo una inflamación como respuesta contra el patógeno”, dice Franco. Aclara también que los efectos no son muy distintos a los que causa cualquier otra vacuna y que pueden variar en intensidad dependiendo de cada organismo.

Por otro lado, los efectos adversos severos implican daños más graves en el cuerpo, pero lo importante es determinar si estuvieron relacionados con la vacuna, por eso, dentro de las diferentes fases de la producción hay un grupo de expertos que evalúa las consecuencias en cada participante de las pruebas, y determina, de acuerdo con sus condiciones específicas, si estos fueron causados o no por la vacuna.

El profesor respalda las declaraciones de la FDA según las cuales, hasta la fecha, no hay un efecto adverso severo atribuible a la vacunación, y por lo tanto, las vacunas son seguras.

¿Qué pasa si la vacuna causa alergia?

Las alergias también se conocen como anafilaxia, pero son casos poco probables en medio de un proceso de vacunación. Se estima que puede ser uno en un millón y corresponde a la propia naturaleza de la persona.

“Las vacunas de Moderna y de Pfizer tienen un componente particular que se llama Polietilenglicol. Si las personas son alérgicas a este componente, no se deben vacunar. Esa es una contraindicación”, afirma Franco.

Para saber si se tiene esta condición no es necesaria ninguna prueba adicional. “Si alguien presenta esta alergia, ya debe saberlo por haber tenido respuesta anafiláctica en vacunas anteriores”, agrega.

Si bien no se puede garantizar total efectividad a futuro, el investigador recomienda aplicarse la vacuna. “En este momento tenemos más de 58.000 muertes por COVID-19 en Colombia. El riesgo de que usted se muera por este nuevo coronavirus es mucho más elevado que el de tener algún efecto adverso o alguna reacción anafiláctica”, finaliza.

“Así me fue al vacunarme”, 4 profesionales de la salud que ya fueron vacunados

“Así me fue al vacunarme”, 4 profesionales de la salud que ya fueron vacunados

A las cuatro y media de la mañana del 18 de febrero llegó el primer lote de vacunas al Instituto Nacional de Cancerología, en Bogotá. Para ese entonces, Rocío Milena Pérez, enfermera líder del Grupo de atención inmediata al paciente con cáncer, ya estaba lista para recibir la primera dosis.

Sin embargo, aún faltarían dos horas y media para entrar al consultorio y ser una de las primeras colombianas en recibir la vacuna contra la COVID-19. Antes de eso atendería a periodistas de los medios de comunicación que le preguntarían cómo se siente, si está nerviosa, si tiene frío, y ella, serena e intimidada por las luces, los micrófonos, diría que sí, que siente de todo un poco.

Rocío Pérez nació en María La Baja, Bolívar, y hace parte del Instituto Nacional de Cancerología desde hace ocho años. “Cuando me dijeron que iba a ser la primera en vacunarse acá, sentí un poco de susto, no esperaba que vinieran tantos medios, incluso mi familia se enteró por televisión”, dice riendo.

En el momento en que Pesquisa Javeriana conversó con Rocío Pérez, ya había recibido la primera de las dos dosis de la vacuna y sostenía con sus manos el carné de vacunación que le indica que la segunda la recibirá el 11 de marzo. Dice que por ahora no sintió nada anormal, ni mareo ni algo extraordinario, así que da un parte de tranquilidad.

 

Rocío Pérez, primera enfermera vacunada en Colombia
Rocío Milena Pérez, enfermera líder del Grupo de atención inmediata al paciente con cáncer

 

Aunque para Rocío Pérez el día haya iniciado diferente por los reflectores y las entrevistas, ella es consciente de que a pesar de la ilusión que genera recibir la vacuna y ver cómo miles de personas en el país comienzan su proceso, hay que tomarlo con calma.

“El cambio será lento. Todos esperamos salir a pasear, hacer las cosas que hacíamos antes, pero aún necesitamos una segunda dosis y que mucha más gente sea vacunada. La palabra que mejor describe este día sería esperanza, pero de todas formas tenemos que seguir cuidándonos y, en lo posible, educar a la población que podamos, cuidando a la familia y a los pacientes”.

Un llamado contra el escepticismo

“Quizás la única manera más segura que la vacuna para evitar la COVID-19 es irse a vivir solo en alguna isla desierta, pero incluso así, el virus ha llegado hasta el último rincón del planeta”, explica Diego Rosselli, doctor y profesor del Departamento de Epidemiología de la Pontificia Universidad Javeriana; “vivir encerrado y usar todos los mecanismos de bioseguridad ayuda a aplazar las cosas pero no se estará a salvo del virus. La vacuna es la única solución desde la salud pública”.

Por su parte, Víctor Hugo García, médico cirujano especialista y coordinador del grupo de soporte metabólico del Instituto Nacional de Cancerología, y otro de los primeros colombianos en recibir la vacuna, cree que “el escepticismo tiene que ver con la parte cultural y socioeconómica, pero hay que pensar que las vacunas no son nuevas, que no empezaron ayer y que han salvado millones de vidas en el planeta, ¡Claro!, en últimas es uno mismo quien decide si se vacuna o no, pero hay que analizar el riesgo-beneficio, el primero es muy bajo y el segundo, muy alto”, explica.

García afirma que tampoco sintió alguna anomalía después de recibir la vacuna e hizo énfasis en que la vacunación es una herramienta poderosa para poder superar esta coyuntura histórica.

 

Víctor Hugo García, médico cirujano especialista y coordinador del grupo de soporte metabólico del Instituto Nacional de Cancerología
Víctor Hugo García, médico cirujano especialista y coordinador del grupo de soporte metabólico del Instituto Nacional de Cancerología

 

“Si hay algo que ha cambiado la historia humana desde la salud, han sido las vacunas”, Diana Santana, ginecóloga-oncóloga.

 

¿Cómo fue el proceso de vacunación?

El proceso para vacunarse fue el mismo para todos. “Inicialmente traemos un consentimiento informado en el que se nos explica qué es lo que se nos va a aplicar, cómo y cuáles son los posibles efectos adversos”, cuenta Diana Santana, ginecóloga-oncóloga del Instituto Nacional de Cancerología.

“Antes de la aplicación de la vacuna hubo dos personas que nos explicaron el paso a paso exacto de lo que podía pasar y qué podríamos hacer para disminuir los síntomas. Luego pasamos durante media hora a la sala de espera. El equipo de enfermería estuvo monitoreando los signos vitales y hubo un médico pendiente de cualquier tipo de eventualidad”, añade Santana.

Después de recibir la vacuna, Cielo Almenares, enfermera oncóloga del Instituto Nacional de Cancerología, dijo que sintió un sabor metálico en la boca, “enseguida se lo informé a uno de los químicos farmacéuticos y les expliqué que en otra ocasión, con la aplicación de otro medicamento, sentí algo similar, pero estuve muy tranquila, el sabor pasó a los pocos segundos y estoy feliz, además, quiero hacer un llamado para decir que la vacunación es para beneficio de todos”.

 

De vuelta a la rutina

Los reflectores y los micrófonos de los diferentes medios nacionales que acudieron al Instituto Nacional de Cancerología en esta primera jornada de vacunación, fueron abandonando poco a poco la historia de Rocío Pérez, Víctor Hugo García, Diana Santana y Cielo Almenares.

Después de recibir la vacuna y contar de primera mano cómo ocurrió este evento tan esperado, los profesionales de la salud dieron vuelta y regresaron a su rutina diaria. La vacuna no genera incapacidad o algún tiempo de reposo más allá de los 30 minutos posteriores a la inyección que se pasan en una sala de espera.

Todos coinciden en dar un mensaje de optimismo y de confianza en este proceso que se inició el 17 de febrero en Sincelejo, Sucre, y que poco a poco llega a las ciudades capitales y avanza hacia las demás regiones del país.

“A medida que divulgamos cómo se están vacunando cientos de millones de personas en el mundo, viendo que las reacciones adversas han sido mínimas y la evidencia de la eficacia de la vacuna se ha ido demostrando con reducciones de mortalidad en Israel, particularmente (y ya llegará información de varios lados), la gente le dará confianza a la vacuna”, explica el javeriano Rosselli.

“Los medios de comunicación tienen un papel fundamental porque no son solo los médicos, los virólogos y epidemiólogos los que tenemos que andar afirmando que la vacuna es la salida; necesitamos la colaboración de los influencers, desde el Papa (que ya se vacunó), hasta los youtubers que abundan en las redes sociales”, añade.

“Si hay algo que ha cambiado la historia humana desde la salud, han sido las vacunas. Gracias a ellas hemos dejado de padecer ciertas enfermedades, es el momento de confiar y aplicarse la vacuna apenas esté al alcance de cada uno”, finaliza la ginecóloga-oncóloga, Diana Santana.

La Feria de Cali virtual rescata la tradición

La Feria de Cali virtual rescata la tradición

 Ponga bien cuidado que “Mi Cali se está adornando para su fiesta más popular” Guayacán Orquesta

 

Después de los daños y pérdidas económicas que dejó una trágica explosión en 1957 en Cali, la feria, que inició siendo una oportunidad para la recuperación de la economía, con el tiempo se fue convirtiendo en la representación viva de la cultura popular caleña. Este evento, según investigación de la Universidad Javeriana Cali, entre 2016 y 2019 evidenció su gran potencial para aportar a los ingresos de la región. Sin embargo, tras la llegada de la COVID-19, el formato presencial migró a la virtualidad y el impacto ya no se midió en términos económicos sino bajo las hoy comunes métricas de alcance, visualización e interacciones en las redes donde se transmitió.

Durante las fechas decembrinas del 2020 el usual ambiente festivo por la llegada de la Feria de Cali no era el mismo. El agite de la ciudad estaba flojo, callado e indiferente; las calles ya no retumbaban al ritmo de la salsa; el folclore ya no se apoderaba de las calles y ni rastro de la multiplicidad de artesanos y comerciantes exhibiendo sus productos por doquier. Todo esto como resultado de los cambios obligados en los modos de vida durante el desarrollo de la pandemia, pues esta vez la fiesta se vivió en casa y a través de la pantalla.

 

“¡Oiga, mire, vea, vengase a Cali para que vea!”

A lo largo de los años, en el radar empezaron a aparecer preguntas de cuántos empleos se producían en la feria, cuánta gente entraba a los eventos, cuáles eran los ingresos, quiénes eran los asistentes. Con esto en mente, los profesores javerianos Luis Fernando Aguado y Alexei Arbona, con el apoyo de Corfecali y el Laboratorio de Economía Aplicada (LEA) de la misma universidad, se propusieron dar respuesta a tales cuestionamientos haciendo uso de uno de los mejores recursos de la academia: la investigación.

Para la edición número 62 de Feria de la caña, la del 2019, del 25 al 30 de diciembre se congregaron cerca de un millón de personas en la capital del Valle, según evidencia el estudio. Además, en suma con los tres años anteriores dejó una huella económica de $1,4 billones. Entretanto, la edición 63 en su versión digital, con el lema “Conectados por la vida”, tuvo un alcance de casi nueve millones de usuarios, número que corresponde a la totalidad de personas a quienes les llegó el espectáculo a sus pantallas, de los cuales más de tres millones visualizaron los eventos transmitidos de la feria. Siendo así, la Feria caleña más visitada de la historia, según afirmaciones de Corfecali.

Para medir el impacto del último año, se tomaron las métricas de las páginas oficiales de la Feria de Facebook y YouTube, al igual que los datos correspondientes de Analytics de Google correspondientes al sitio web feriadecali.com.co, los enlaces de Feria de Cali y la APP Feria de Cali 2020.

 

“Si uste’ va llegando váyase entonando, que de baile en baile se va acomodando”

Respecto a la percepción que tienen los asistentes acerca de esta experiencia festiva, el 87% de los participantes encuestados en la versión del 2019 relacionan el evento con conceptos como alegría, rumba, salsa, felicidad y cultura. La vivencia esta vez fue por medio de sus dispositivos móviles o computadoras, como lo evidencian algunos de los comentarios allí expuestos.

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“Después que pasa la feria, la rumba sigue como es. Así queda demostrado y aquí queda comprobado”

Parte de esto lo hacen posible las comparsas, bailarines, agrupaciones musicales, actores y todo el talento artístico que durante meses se prepara para ofrecer un show a la altura. El estudio javeriano logró determinar que el 95% de los talentos de la versión 62 eran caleños, en su mayoría hombres, y, “una de las cosas que más llama la atención es que gran parte de ellos residían en las zonas en donde hay más conflicto, criminalidad y delincuencia común, lo que demuestra el importante impacto de la cultura en estas zonas”, resalta el profesor Alexei Arbona. En año de pandemia, el 99,5% de la nómina de artistas de toda la Feria fue local.

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Por otro lado, el investigador Arbona comenta que “algo que ha generado polémica en la feria es la idea de que ésta es un evento privado y para unos pocos. Sin embargo, el estudio demuestra que si bien algunas exposiciones (para el 2019) tenían una tarifa de entrada, gran parte de la población pudo asistir a múltiples eventos oficiales de forma gratuita”. Para la versión 2020 esto no fue problema, pues en esta oportunidad los seis eventos principales de la feria y que por lo general tienen tarifa de entrada, estuvieron abiertos al público de forma gratuita a través de Facebook y YouTube: salsódromo, encuentro de melómanos y coleccionistas, somos Pacífico, carnaval de Cali vieja, concierto alternativo y, el mundo le canta a Cali, Cali le canta al mundo.

 

Caleños, colombianos y habitantes de mundo entero, se conectaron con nuestra ciudad, su arte y su cultura, sin necesidad de pines o códigos de ingreso”, dijo Corfecali en comunicado a Pesquisa Javeriana

 

El estudio javeriano menciona que la festividad popular es para gente joven adulta entre 25 y 45 años y, por lo general, en años anteriores ha tenido una gran acogida por los capitalinos, seguido de los habitantes del departamento del Valle del Cauca y Antioquia y, a nivel internacional, son los habitantes de Estados Unidos, España, Francia y Alemania los que se pegan la rodadita para vivir esta experiencia festiva. Pero la colosal audiencia en el 2020 parece haber superado cualquier feria anterior, en comunicado Corfecali afirma que, “nos vieron desde 96 países, 3.928 ciudades en todo el mundo y en 26 de los 32 departamentos del país”.

Los empleos nuevos generados para el 2019, gracias al desarrollo de la celebración fue de 18.830 y para el 2020 las cifras indican que el evento benefició a más de diez mil personas vinculadas en la cadena de valor del ecosistema cultural. Ahora bien, la virtualidad también favoreció el bolsillo de los visitantes, por ejemplo, según la investigación, un turista internacional podría invertir cerca de los 290 mil pesos diarios y el turista nacional unos 164 mil pesos, asistiendo en promedio 4,47 días a la feria. No por esto hay evidencia de una preferencia por la virtualidad, pues en el estudio javeriano, la mayoría de los participantes asegura que tiene el deseo de regresar a vivir la fiesta presencial.

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“Si se me acalora no mire la hora, tómese un raspado, ¡y cuento acabado!”

El impacto del reconocido espectáculo no solo ha sido económico sino social y cultural, pues, tal como lo expone el economista Alexei Arbona,“la feria ha logrado potenciar el talento creativo y perseverar las tradiciones de la región”, y según destaca Corfecali, la edición 63 no fue la excepción: “hoy podemos afirmar que en el atípico 2020, año de retos y desafíos, realizamos la Feria más internacional e incluyente de su historia; una celebración que amplió de manera significativa el número de espectadores con relación a sus versiones anteriores. Actores múltiples y diversos hicieron posible que esta Feria fuera una apuesta por la vida, la alegría, y la esperanza, además de contribuir a la reactivación anímica y económica del sector cultural y artístico de nuestra ciudad”.

¿Qué pasó con la adquisición de las vacunas contra el Covid-19?

¿Qué pasó con la adquisición de las vacunas contra el Covid-19?

Desde la aparición de la Covid-19 el mundo entero empezó a especular sobre la vacuna: ¿Quién la produciría? ¿Cuánto tiempo tardaría? ¿Sería segura? Hoy, un año después del brote del virus en Colombia, con la producción de vacunas en marcha y el inicio de la inmunización en algunos países, continúan las preguntas.

El pasado 29 de enero el ministro de Salud y Protección Social, Fernando Ruiz Gómez, explicó cómo sería el proceso de vacunación en el país. El Gobierno Nacional aseguró la llegada del primer lote el próximo 20 de febrero y la adquisición de 61.5 millones de dosis. En este camino, Colombia ha cerrado acuerdos para adquirir vacunas de Pfizer, AstraZeneca, Janssen, Moderna y Sinovac.

El Plan Nacional de Vacunación contra la enfermedad propuesto por el Gobierno busca “reducir la mortalidad y la incidencia de casos graves por este virus” y cuenta con dos fases y cinco etapas. Uno de sus objetivos es priorizar a los grupos de riesgo y proteger a los trabajadores de la salud.

En el panorama internacional algunos países empezaron sus procesos de vacunación desde diciembre. Esta situación ha despertado muchos interrogantes frente al tiempo que se ha tomado Colombia para comprar las vacunas y la competencia internacional que existe por la adquisición de las dosis. El director del Centro de Estudios de Regulación Económica y Competitividad Internacional de la Pontificia Universidad Javeriana, David Fernando Varela, responde a Pesquisa Javeriana algunas de estas dudas.

Varela es profesor, abogado y especialista en Ciencias Socioeconómicas. Actualmente, es consultor internacional de la Agencia Norteamericana para la Cooperación Internacional en Colombia, Guatemala y Perú, y del Banco Mundial en Colombia y Perú.

¿Por qué Colombia, en comparación con otros países de la región como México, Chile y Argentina, ha tardado en la adquisición de vacunas?

Desde el año pasado, Colombia ha efectuado sus mejores esfuerzos para la adquisición de las vacunas. Desde el inicio de la crisis, el Gobierno comenzó a explorar su compra cuando aún no existían. De ahí surge la dificultad principal: comprar algo que todavía no existe es siempre problemático, tanto para entidades públicas como privadas en cualquier parte del mundo, pero especialmente para las públicas. En Colombia se tuvo que tramitar una ley para permitir que el Gobierno invirtiera recursos en bienes cuyo uso ni siquiera estaba aprobado. Las circunstancias de la pandemia claramente desbordaron un marco legal desarrollado para la normalidad.

La emergencia trasladó a todos los países en un terreno completamente inesperado, donde la compra de un bien que no existía, pero que se esperaba que existiera, se convirtió en una prioridad. Por eso, la competencia entre los países ha sido muy dura, así como entre los laboratorios. A mí no me sorprende la posición de Colombia en la fila de los competidores para obtener vacunas. Creo que el hecho de que algunos países como México, Chile y Argentina hayan podido comenzar sus procesos de vacunación no es muy significativo, pues no han logrado vacunar ni el 1% de la población. Es claro que un país de ingresos medios como Colombia no iba a estar entre los primeros en obtener suministros, mientras que los países donde están localizados los laboratorios fabricantes y que invirtieron en la investigación y desarrollo del producto iban a tener prioridad.

En ese sentido, ¿sería acertado afirmar que Colombia ya adquirió vacunas o seguimos en un proceso de negociación?

Los canales oficiales del Ministerio de Salud y de la Presidencia exponen que los contratos ya han sido suscritos. De lo contrario no se estaría esperando el arribo de las vacunas, de acuerdo con un calendario de suministros que inicialmente entregará unas cantidades pequeñas e irá aumentando a medida que aumente la producción. Tenemos que recordar que se trata de un producto nuevo, recién aprobado por autoridades internacionales como la FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos y por consiguiente apenas está empezando la parte más empinada de la curva de producción. Luego, es natural que no todas las vacunas estén listas para embarcarse.

Parte de la crisis actual en Europa deriva de esa situación. No han recibido el total de las vacunas porque están en producción y quieren evitar que sean despachadas a otros países. Eso es un fenómeno de nacionalismo que ejerce presión sobre los fabricantes. La política incide sobre las decisiones industriales o comerciales. Lo único cierto es que todos nos movemos en un escenario de incertidumbres, nadie sabía hace tres meses si las vacunas iban a ser exitosas o no. Por eso, los compromisos contractuales también debían ser condicionados o con cláusulas de “escape” porque ninguna compañía puede asumir un compromiso firme si todavía no tienen inventario o asegurada la producción de un bien completamente nuevo.

¿Qué garantías tiene el país de que las farmacéuticas cumplan? ¿Existen cláusulas que exijan el cumplimiento de lo acordado inicialmente?

Es claro que el mecanismo multilateral tipo Covax contiene cláusulas mucho más equilibradas entre proveedor y comprador, y es posible que los contratos bilaterales entre farmacéutica y país incluyan unas cláusulas que protegen más a las farmacéuticas. En cualquier contrato de compraventa internacional tienen que existir cláusulas flexibles, pues siempre hay márgenes de incertidumbre y aún más en este momento. Incluso en los contratos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) siempre hay cláusulas que permiten ajustes en los tiempos y en los montos, aunque también se imponen multas a quienes incumplan.

Las farmacéuticas fueron muy cautelosas, sabían que no podían asegurar producción en la medida que es un nuevo producto, con una nueva línea de producción que involucra nuevos riesgos. Además de ser bienes sensibles que requieren una cadena de frío muy exigente y de cuidados y precauciones especiales. Empresas experimentadas en mercados internacionales no se van a arriesgar a incurrir en multas o sanciones frente a situaciones completamente inesperadas, cuando aún existen muchas incertidumbres. Es por eso que lo más probable es que las cláusulas las favorezcan y limiten los derechos de los gobiernos para exigirles lo que razonablemente no pueden cumplir. Esa expresión “razonable” es frecuente en este tipo de contratos. Y lo imposible o muy difícil nunca es “razonable”.

¿Por qué existe tanta confidencialidad en los procesos de adquisición de vacunas? ¿Siempre se maneja ese nivel de confidencialidad?

Cuando existen mecanismos multilaterales como Covax, promovido por la OMS y el Sistema de las Naciones Unidas, la regla es la transparencia. Pero, en las transacciones comerciales entre partes privadas no hay ninguna obligación de difundir la información. Existen además secretos de carácter comercial o industrial que las firmas líderes quieren preservar sobre todo para que no los conozcan sus competidores. Un ejemplo para explicar esta situación son los descuentos por volumen o por pago anticipado que las compañías otorgan. Por lo tanto, la confidencialidad es lo natural en el mundo de las transacciones privadas.

La problemática aquí se plantea en la medida que son 180 o más gobiernos del mundo tratando de conseguir vacunas para inmunizar a su población, y las normas de adquisición de los países no están adaptadas a la dinámica de la contratación internacional en las que sí son expertas empresas multinacionales como los laboratorios farmacéuticos.

La posición de las farmacéuticas es privilegiada porque poseen algo que todos los países del mundo quieren y por consiguiente en una relación comercial es natural que impongan sus condiciones contractuales. Además, los gobiernos carecen de la ciencia y la tecnología para desarrollar estas vacunas. En el caso de algunos de los países más desarrollados como Estados Unidos, invirtieron capital de riesgo en los laboratorios, luego su relación con los laboratorios es privilegiada y pueden obtener mejores condiciones. No es el caso de Colombia y de países de ingresos medios, y por consiguiente su condición de negociación es especialmente débil.

¿Hizo falta cooperación internacional en el panorama de la compra de vacunas?

Covax se creó como el mecanismo de cooperación internacional, pues se supone que subsidia o no cobra las vacunas para los países más pobres. Colombia no tiene acceso a estos beneficios pues es un país de ingresos medios pero si puede participar del mecanismo y obtener acceso a las vacunas conforme a unas reglas uniformes. La idea de un mecanismo multilateral es la de una cooperativa, en la que los países más ricos apoyen a los más pobres. Por eso es una buena noticia que el Presidente Biden haya anunciado el ingreso de Estados Unidos en COVAX.

Este tipo de mecanismos deben operar en beneficio común de toda la humanidad, pues la vacuna es una prioridad para todos los habitantes del planeta, nadie está 100% inmunizado incluso después de recibir la vacuna. Luego lo mejor que puede hacer cualquier país es evitar que queden personas sin vacunarse que puedan contagiar a aquellas en las que la vacuna no fue efectiva.

En esta lógica cooperativa el mecanismo ideal es uno como COVAX, pero en el manejo de esta crisis faltó liderazgo. Y ese liderazgo en este hemisferio solo lo podía dar Estados Unidos. En el caso de Europa, por ejemplo, se llegó a un acuerdo con los 27 países miembros para que la adquisición de las vacunas se hiciera a través de la Comisión Europea. Por eso es que esta región tiene una posición negociadora más fuerte frente a los laboratorios. No es un país aislado (España o Portugal, por ejemplo) frente a una farmacéutica, es toda la Unión Europea.

Desafortunadamente, los mecanismos de cooperación en América Latina son débiles. Ni la Comunidad Andina, ni la Alianza del Pacífico, ni Mercosur, nadie promovió públicamente un mecanismo multilateral adicional a COVAX en beneficio de un conjunto de países para darle más peso en sus condiciones de negociación y obtener, posiblemente, mejores condiciones con los laboratorios. Si existieron consultas reservadas entre Gobiernos con el apoyo de organismos internacionales es evidente que no fueron exitosas. Evidentemente, el entorno político local inclina a salir a la búsqueda de soluciones rápidas para los nacionales de ese país, pero las soluciones rápidas no existen cuando la competencia es general y todos los países están persiguiendo los mismos bienes.

A nivel geopolítico es claro que existe una “carrera por las vacunas” entre las grandes potencias y el ganador podrá confirmar su liderazgo si logra vencer a un enemigo inesperado: un virus microscópico que amenaza la vida de millones de personas. Inventadas y aprobadas las vacunas, permanecen los desafíos logísticos de su distribución y aplicación. El vencedor será el que primero inmunice a la mayoría de su población.