Las industrias creativas y culturales se contagiaron con Covid-19

Las industrias creativas y culturales se contagiaron con Covid-19

Museos y galerías cerrados, teatros y salas de cine sin poder vender boletas, la pandemia no le ha dado tregua a los artistas, quienes vieron paralizadas sus actividades creativas de la noche a la mañana.

Pero antes que lamentarse, cuatro representantes de las hoy llamadas ‘industrias creativas y culturales’, pasan la página y empiezan a ver la situación como una oportunidad más que como amenaza.

No se puede negar que no la han tenido fácil. Pero su esencia es la generación de ideas constantemente, y, al decir de la artista, empresaria y gestora cultural Vanessa Ortiz Severino, “el sector sí está vulnerable, pero eso genera fertilidad”.

Ortiz participó este jueves en el Tercer Panel del IV Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad que debatió sobre el papel de la Investigación + Creación en la crisis de las industrias culturales y creativas con motivo de la COVID-19. A través de la pantalla, unas 50 personas la escucharon, así como al profesor e investigador de la Javeriana seccional Cali, Manuel Sevilla, al decano de la Facultad de Comunicación y Creación de la Universidad el Bosque, Juan Pablo Salcedo, y a la directora de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Adriana Padilla.

Todos son optimistas, a pesar de las circunstancias. Sevilla, por ejemplo, equilibra su posición diciendo que “en la coyuntura del COVID se ha afectado sobre todo la dimensión que tiene que ver con el acceso a los distintos fondos. Pero también surge una oportunidad grande de abrir la perspectiva hacia los procesos de desarrollo que no se circunscriben a los elementos de generación de réditos económicos a partir de las artes y la cultura, y a mantener un énfasis en el fortalecimiento de la base de prácticas culturales como humus de las industrias creativas que se derivan de ellas”.

Para Ortiz la crisis viene de atrás y se ha manifestado de diferentes formas. La situación que enfrenta el mundo hoy por la pandemia lo que ha permitido es preguntarse ¿cómo generamos unas nuevas colectividades desde una estructura de confianza, de combinación de medios, que es lo que ha permitido que los creadores se sitúen en otro lugar cuando se redujeron los espectáculos y se cancelaron contratos, y ver cómo esa nueva agremiación construye unos nuevos lenguajes para enfrentar la crisis?”. El secreto, dice, está en las audiencias. “Tenemos que preocuparnos más por los espectadores”, remata.

Padilla la secunda: “Toda nueva realidad implica nuevos retos”, afirma y continúa diciendo que es necesario “fortalecer la capacidad creadora, no solo enfocada en los artistas sino en los ciudadanos y ciudadanas”.

Manifestaciones artísticas como la música, el teatro, el cine, son sin duda creaciones colectivas, donde la presencia de los artistas es vital. Pero en tiempos de cuarentena, “esto nos enfrenta a preguntas complejas sobre la dinámica de creación conjunta”, se cuestiona Sevilla. “¿Volveremos al encuentro o aprovecharemos los aprendizajes que hemos tenido para promover nuevas formas de creación?”.

Justamente en el encierro los ciudadanos han tenido acceso a la música, a Netflix, a videos sobre los museos de manera gratuita, lo que preocupa a Salcedo, quien percibe esta situación como una ‘desvalorización de los creadores’: ”Somos como unos grandes ‘jockers’ (comodines) de la corte que tenemos que entretener a toda la sociedad. Eso es muy peligroso”.

Los retos y las posibilidades de trabajo para el sector de las industrias creativas y culturales se resumen en el trabajo colaborativo y en formular nuevas narrativas para comprender la diversidad cultural, base de la riqueza del país, de acuerdo con Sevilla. Redefinir los roles cuando se produce investigación creación y reconocer con responsabilidad social los aportes de los creadores, por ejemplo de los artesanos, según Salcedo.

“Entender la crisis como un todo que nos permitirá generar nuevas formas de agremiación y entender que estamos en territorio fértil que nos puede sugerir nuevas formas de creación, circulación y sostenibilidad”, al decir de Ortiz y documentarlo todo, registrar el momento, para recordar lo que se hizo bien y los aprendizajes que dieron lugar al cambio y a la evolución del sector, remató Padilla.

Así, el economista Javier Rodríguez, actualmente líder de Cultmars, congreso internacional sobre las industrias creativas y culturales que se realiza en Bogotá, y quien actuó como moderador, cerró el panel, invitando a los participantes a continuar escuchando la programación del IV Encuentro, que se extiende hasta el 18 de septiembre.

Vea a continuación el video completo de este panel.

El teatro encuentra en la pandemia un ´laboratorio de oportunidades’

El teatro encuentra en la pandemia un ´laboratorio de oportunidades’

Las pestes y los virus guardan cierta cercanía con el arte, la literatura y el teatro. De hecho, es una cercanía casi enfermiza. Troya cayó por una falsa peste; Romeo y Julieta murieron trágicamente por una carta que nunca llegó en una ciudad en cuarentena; incluso algunas obras de Francisco de Goya, García Márquez y el famoso retrato de Edvard Munch tienen que ver con ello.

Para Víctor Quesada, director y dramaturgo de la compañía Exilia2 Teatro, el confinamiento, con las dificultades que implica, no ha sido un impedimento, sino un ‘laboratorio de oportunidades’.

Pese a que el Covid-19 ha retado las maneras tradicionales de hacer arte, Quesada sigue creando y generando nuevos espacios que se acoplen a la realidad actual, matizada por el aislamiento. “Los artistas creamos confinados, escribimos en ocasiones aislados o en cuarentenas, a veces necesitamos ello. Nosotros estamos acostumbrados a vivir circunstancias agrestes y a veces agónicas en nuestro medio. El telón no nos lo puede cerrar nadie, nosotros siempre lo abrimos y lo cerramos desde que haya público. Eso es lo importante y lo que hay que hacer ahora: generarnos públicos desde otras formas”, afirma este dramaturgo, máster en Dirección Teatral en la Universidad de Essex en Inglaterra.

La enseñanza artística en la actualidad

La academia es uno de los espacios que ha tenido que responder a los desafíos dejados por el aislamiento obligatorio. Aunque ‘nos sellaron las puertas y no nos dejaron salir’, como escribió Shakespeare en Romeo y Julieta, la enseñanza no se ha detenido y para Quesada ha sido una situación enriquecedora. “Existe una posibilidad alterna de aproximarse a la creación de conocimiento y de metodologías bajo este modo. Claro que extrañamos la presencia, pero no la extrañamos insultando la actividad virtual o remota”, reflexiona.

Este panorama obligó a los artistas a crear contenido desde sus hogares y a los estudiantes a aprender desde casa. Por ejemplo, las obras del Teatro Nacional se han presentado de manera virtual. Y muestra de la transformación académica, según los datos que expone la encuesta Percepciones universitarias realizada por la ASCUN (Asociación Colombiana de Universidades) , solo el 1,5% de los estudiantes ha mantenido las prácticas presenciales, mientras que el 83% afirma que ha tenido encuentros en línea con docentes dando clase en tiempo real.

En respuesta a la pandemia, lo único que queda es la acción, según Quesada, quien ha trabajado en Rusia, Dinamarca, Ecuador, Brasil y España con diferentes grupos de teatro. “Se plantearán nuevos juegos, nuevas relaciones e interacciones, tal vez vamos a tener hallazgos que posibiliten nuevos acercamientos a nivel académico, por ejemplo, encuentros mucho más cercanos de artistas escénicos con el video o de artistas visuales con las escénicas, aunque eso ya viene pasando”.

¿Es momento de abrir el telón?

El Ministerio de Salud, en la resolución 1408 de 2020, autorizó la reactivación de cines y obras de teatro con un aforo máximo del 50% y con espacio de dos sillas vacías entre cada usuario. Al respecto, afirma Quesada, “lo más importante es no arriesgar a nadie. Creativamente el telón no está abajo. Veo a muchos colegas generando nuevos materiales y prácticas. El lío es que muchos, así puedan cumplir las normas de bioseguridad, con las ocupaciones a ese porcentaje no les da sostenibilidad”.

Las artes escénicas atraviesan un momento difícil en Colombia. Los teatros Fanny Mikey, La Castellana y Casa del Teatro han dejado de recibir mil 500 millones de pesos y 17.000 espectadores desde que cerraron por el confinamiento, según Adriana Romero, directora artística del Teatro Nacional. Para Quesada, a pesar de la situación, este es un momento para la creación y el descubrimiento de nuevas formas de hacer arte. “Lo importante es que las artes son vitales en la medida en que reflejan algo de lo que nos pasa como sociedad. Hay que ver en Bogotá, por ejemplo, la cantidad de salas pequeñas que hay ahora, y aunque en este momento estén cerradas, esperamos que vuelvan y que sobrevivan a la pandemia”, opina este dramaturgo, que estudió Ciencias Políticas en la Universidad Javeriana.

Sin embargo, aunque los artistas estén creando contenido (ejemplo, Casa Ensamble, que transmitió por internet una jornada de 12 horas seguidas de teatro) hay muchas reflexiones, propuestas y quejas con respecto a la actualidad del sector. Un espacio para conocer todas estas posturas es el IV Encuentro de Arte y Creatividad, que se realizará virtualmente del 7 al 18 de septiembre.

Conozca y aprenda sobre el universo de la investigación+creación

Conozca y aprenda sobre el universo de la investigación+creación

Con el objetivo de reflexionar alrededor de la creación artística y su papel en la sociedad, investigadores, creadores, expertos y empresarios se reunirán de manera virtual en más de 15 espacios.

El Encuentro comenzará el lunes 7 de septiembre con la inauguración y la entrega del Premio Bienal a la Creación Artística Javeriana, galardón que reconoce la actividad creativa de los profesores de planta de la Universidad que han desarrollado proyectos de alto impacto en las áreas de las artes escénicas y visuales, música, producción audiovisual, literatura, arquitectura y diseño.

Del 8 al 10 de septiembre, de 5:00 a 7:00 p.m. tendrán lugar tres paneles que ofrecen un diálogo entre diversos sectores e instituciones gubernamentales, educativas y empresariales, así:

Balance de la inclusión de la Investigación + Creación en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Este panel abordará las perspectivas sobre el impacto que ha tenido el reconocimiento de la investigación en la creación por parte de Minciencias y otras entidades, y los retos de áreas como artes, arquitectura, diseño, literatura y periodismo de cara a la generación de conocimiento y la innovación.

La Investigación + Creación en la relación entre arte, ciencia y tecnología. Aquí los panelistas reflexionarán sobre la relación entre estos tres elementos y cómo investigar y crear se propone como un puente entre la ciencia y el arte para promover la innovación.

El papel de la Investigación + Creación en la crisis de las industrias culturales y creativas con motivo de la COVID-19. En este panel los invitados conversarán sobre los efectos de la pandemia en estas áreas, el papel de la academia y la búsqueda de soluciones a la crisis.

Los conversatorios, que se llevarán a cabo en las mañanas, también serán una oportunidad para conocer la labor de otros investigadores javerianos que también le apuestan a la creación, la innovación científica y tecnológica. Desde su rol, hablarán sobre su experiencia en el proceso de creación relacionado con el arte, la sociedad, la identidad, la tecnología y los medios de comunicación.

Del 14 al 17 de septiembre será el Segundo Encuentro Internacional de Industrias Creativas y Culturales, Cultmarts, evento liderado por la Departamento de Administración, que tendrá entre sus invitados a Jeff Dorenfeld, director del Berklee Popular Music Institute, quien abordará la importancia y el desarrollo de estas industrias.

Finalmente, el 18 de septiembre, previo a la clausura del Encuentro y la presentación artística, Lisbeth Fog, editora general de la revista Pesquisa Javeriana, conversará con algunos participantes de la Misión Internacional de Sabios 2019 sobre el libro Arte, cultura y conocimiento. Propuestas del Foco de Industrias Creativas y Culturales, volumen 8.

Este evento, organizado por la Vicerrectoría de Investigación, además de ser una iniciativa para visibilizar la producción de conocimiento desarrollada por estudiantes y profesores en áreas artísticas y creativas de la Pontificia Universidad Javeriana, también demuestra el trabajo multicampus entre la sede central y la seccional Cali.

Les invitamos a inscribirse y participar activamente de los espacios del IV Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad. Conozca aquí la programación detallada y agéndese desde ya.

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Oxigene sus conocimientos sobre la Covid-19

Oxigene sus conocimientos sobre la Covid-19

Mantener estable la oxigenación en la sangre de los pacientes con la Covid-19 es uno de los retos a los que se enfrenta el personal médico a diario, todo para evitar llegar a la intubación y dar manejo en la Unidad de Cuidado Intensivo (UCI). Juan David Botero, Médico Internista y Fellow de Neumología del Hospital Universitario San Ignacio, explica algunas generalidades del manejo de pacientes altamente comprometidos por el virus.

Cuando César*, de 54 años, fue diagnosticado con la Covid-19, no presentaba síntomas. Seis días después de saber que el virus estaba en su cuerpo, en medio del aislamiento, empezó a experimentar dificultad para respirar. Cuenta que sentía ahogo y una fatiga extenuante, acompañada de una leve presión en el pecho. Según la organización Mayo Clinic, aunque la mayoría de las personas que contraen el SARS-CoV-2 tiene señales entre leves y moderadas, la enfermedad puede llevar a complicaciones graves, una de estas incluye problemas para respirar.

Este signo de alarma obligó a César a dirigirse a un centro hospitalario. En cuestión de horas fue trasladado a la UCI, porque su saturación de oxígeno en la sangre estaba por debajo de 90 (hipoxemia), cuando en valores normales se espera que esté entre 95 y 100%, y tras evaluar la complejidad de su caso tuvo que ser intubado. Sin embargo, según el pronóstico de cada persona, hay alternativas que pueden evitar llegar a estas instancias, dice el médico Botero.

¿Por qué la falta de oxígeno?

Comúnmente enfermedades como el asma, la Enfermedad Obstructiva Crónica (EPOC) o la falla cardiaca pueden ser las causantes de la saturación de oxígeno deficiente, la cual suele ir acompañada de una sensación de falta de aire por parte de quien la sufre, incluso debe llevar al paciente a consultar inmediatamente a un especialista. Ante estos síntomas la persona recibe oxígeno y siente una mejoría considerable.

Sin embargo, la particularidad en algunos pacientes con Covid-19, comenta Botero, es que pueden presentar este signo sin haber tenido molestias respiratorias previas, es decir, sin estar acompañadas de la sensación de ahogo; a esto lo han denominado “happy hipoxemia”: aunque a la persona le falta el oxígeno y su cuerpo se está viendo afectado por esto (su corazón tiene que trabajar más, las células sufren por su carencia), no lo siente. Esa es una de las razones por las cuales los pacientes consultan tarde y ya está avanzada la infección.

Por lo tanto, como ya lo han sugerido algunas publicaciones, estas personas deben recibir oxígeno de formas no tan invasivas antes de ser intubados, y monitorear su saturación intentando estabilizarla. “De esta manera se evita, en la medida de lo posible, la atención de manejo crítico con ventilación mecánica (intubación)”, complementa.

Medir la saturación de oxígeno y ajustar la administración del mismo puede significar menos muertes. Esto lo demostró un estudio en una provincia de China, en donde después de hacer seguimiento a la oxigenación y su respuesta a la administración de oxígeno suplementario en concentraciones crecientes, clasificaban si el paciente era de alto o bajo riesgo y definían el tipo de atención que necesitaba (uso de líquidos, movimientos de la persona para mejorar la respiración a través de técnicas como la pronación, cánulas de alto flujo, ventilación no invasiva o, como última opción, la intubación). De esta forma demostraron tener una mortalidad inferior comparada con el resto de las provincias en la región, comenta este especialista, después de haber hecho un análisis permanente de los avances científicos hasta ahora reportados en la literatura.

Acostar a los pacientes boca abajo puede salvar vidas

Ante la falta de oxígeno, una forma de aumentar su generación es haciendo uso de la antigua técnica no invasiva de mover el diafragma, colocando al paciente boca abajo y con la cabeza de lado para mejorar la respiración. A esto médicamente se le denomina pronación Al respecto, el internista explica que el pulmón tiene unas áreas que son más ventiladas que otras y el cambio de posición permite que éstas varíen y mejore la oxigenación reduciendo el trabajo respiratorio y mejorando el acople del corazón.

No obstante, esta alternativa solo debe ser realizada por expertos.

La evidencia científica reciente indica que los pacientes pronados de manera correcta tienen mejoría en su oxigenación y el 50% de ellos logra que su alivio se mantenga, evitando la intubación. Botero aclara que esto no es para todos los pacientes y hay unas contraindicaciones médicas que deben ser revisadas con lupa antes de hacer uso de esta técnica, pues usarla en algunos pacientes puede incluso aumentar su riesgo de morir.

 

Dexametasona, el medicamento que disminuye la mortalidad en la Covid-19

Mucho se ha hablado de la “tormenta de citoquinas”, una de las causas de muerte en pacientes con el SARS-CoV-2. Las citoquinas son unas proteínas que se encargan de luchar contra el virus y contra cualquier infección. Gracias a su liberación, el virus puede ser bloqueado y eliminado, dando oportunidad al organismo para que venza la Covid-19 sin mayor complicación. Sin embargo, en casos particulares la intensa liberación de éstas puede actuar como enemiga.

Esta es la llamada “tormenta de citoquinas”: cuando se hace presente, en lugar de proteger, ataca al propio cuerpo y provoca inflamación en órganos como el hígado, riñones y, específicamente en el pulmón puede generar acumulación de líquido que dificulta la capacidad respiratoria. Es por esto que muchas personas han recurrido a medicarse con la hoy famosa dexametasona, una medicina (esteroideo) comúnmente usada para desinflamar y reducir la respuesta inmunitaria que puede causar daño hacía sí mismo.

Científicos de la Universidad de Oxford confirmaron los beneficios del medicamento en el manejo de casos de alta gravedad de la Covid-19. Después del ensayo realizado en 2.000 pacientes que recibieron dexametasona, frente a 4.000 que no la recibieron, se encontró que en las personas con necesidad de oxígeno suplementario o ventilación mecánica del primer grupo se redujo su riesgo de muerte entre 28% y 40%, comparado con aquellos que estaban en el grupo de tratamiento habitual.

Después de esto, las ventas del esteroide, que oscila en Colombia entre los 3.000 y 25.000 pesos y tiene venta restringida bajo fórmula médica, se incrementaron de manera exponencial. El llamado del doctor Botero es a hacer un uso adecuado del fármaco, pues no tiene el mismo efecto en todos los pacientes.

Como lo comunica la Organización Mundial de la Salud (OMS), este no se debe tomar para prevenir la Covid-19 ni tratar síntomas ligeros, pues “el fármaco resulta beneficioso para pacientes graves y críticos, no para enfermos con síntomas leves”. A esto el doctor Botero agrega que los pacientes que sufren Covid-19 se benefician de la dexametasona solo si están requiriendo oxígeno.

“La clave de la medicina es la prevención. Nuestro deber es promover el aislamiento y uso de elementos de protección hasta que contemos con vacunas efectivas y la clave del éxito en los pacientes con Covid-19 es optimizar y dar tratamiento oportuno a la hipoxemia”, finaliza el internista.

*Nombre cambiado por solicitud de la fuente.

La salud de los sistemas de salud

La salud de los sistemas de salud

El 2020 será recordado por el coronavirus SARS-CoV-2, el microorganismo que puso en jaque a los sistemas de salud de todos los países del planeta. Ninguno estaba preparado para semejante pandemia, pero la dupla de los sistemas de salud y el manejo que los diferentes gobernantes le han dado a la situación han exigido volver la mirada y revisar el estado en el que se encuentran, tomar medidas políticas, sociales y económicas, y, entre estas últimas, asignar presupuesto para invertir en recurso humano y en dotaciones, que van desde lo más sencillo, como tapabocas, hasta las tecnologías más avanzadas, y responder así a los requerimientos de los pacientes contagiados con la COVID-19, acrónimo del inglés coronavirus disease.

La situación de Colombia, según un estudio realizado en 195 países, estaba más o menos bien, cuando se midió el acceso a la calidad en salud (HAQ, por su sigla en inglés): su índice fue de 67,8 sobre 100, superado en la región de América Latina y el Caribe por Chile (76), Cuba (73,5), Costa Rica (72,2), Uruguay (72), Perú (69,6) y Argentina (68,4). A la región que mejor le va es Europa occidental, con un índice de 86,8. Y la que llevó la peor parte fue África subsahariana, con 42,4.

El estudio se concentró en medir el acceso a salud de calidad, entendida como “la capacidad de un sistema para evitar muertes por condiciones de salud que se consideran susceptibles de ser tratadas”, explicó Lope Hugo Barrero, actual decano de la Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana, y uno de los cientos de especialistas que se unieron a la investigación.

A diferencia de otras mediciones, lo que revisaron los científicos fue la cantidad de muertes en un país debido a situaciones que, si son tratadas a tiempo y adecuadamente, no tienen por qué terminar en muerte. Por ejemplo, hoy en día la gente no debería contagiarse ―ni morir― de tuberculosis u otras infecciones respiratorias, ni de difteria o tétano ―enfermedades contra las cuales existen vacunas―, ni por diarreas, ciertos cánceres o enfermedades cardiovasculares. “La existencia de buenos recursos médicos, buen entrenamiento, camas, equipos, etcétera, y su uso eficiente para que le lleguen los servicios a quien lo necesita” son una manera de prevenir que esto ocurra, continúa Barrero.

“Esta investigación se enmarca en el Estudio de la Carga Global de las Enfermedades, liderado por el Instituto de Métricas de la Salud de la Universidad de Washington, en el que participan múltiples grupos interdisciplinarios de investigación en el mundo”. Lope Hugo Barrera, Decano Facultad de Ingeniería

Para cada país, se comparó esta situación en 1990 y luego en 2015, con el fin de estimar su evolución. “La capacidad global para dar acceso a salud de calidad a las personas ha mejorado”, de acuerdo con los resultados de la investigación. Sin embargo, el estudio demuestra que no por tener los gobiernos más capacidad de invertir en salud sus ciudadanos tienen mejor acceso, porque las inversiones pueden no ser las que necesita el país, “por ejemplo, tener médicos en una especialidad en la que no se enferma tanto un grupo poblacional, o tener menos camas en sitios donde la gente se enferma más”, explica este ingeniero interesado en los medios de prevención en salud de grupos poblacionales.

Los investigadores hacen un llamado a continuar avanzando en mejorar los índices HAQ: “Comprender cuánta mortalidad o carga de enfermedad se puede evitar sobre la base de proporcionar acceso a atención médica personal de alta calidad y modificar los riesgos ambientales y de comportamiento a través de iniciativas de salud pública es de gran interés político”.

China y Corea del Sur, dice el estudio, “no solo progresaron en acceso, como lo hicieron la mayoría de los países, sino que lo hicieron más rápido que otros”. Frente a la pandemia actual, se destaca el uso de robots en China para medir la temperatura, lo que evita que el personal de salud lo haga, o la rapidez para construir un hospital, o la acción rápida para detectar casos en Corea del Sur, que, a pesar de vivir un segundo pico, ha controlado la enfermedad con pocos ciudadanos fallecidos en relación con el número de habitantes.

“La lección más clara es que la eficiencia de un sistema de salud y su humanidad tienen amplio margen para cumplir su objetivo: salvar vidas”, según Barrero. Y esa ha sido la meta al enfrentar la pandemia, como lo es en el caso de Colombia, que, aunque no estaba del todo preparada, ha sido capaz de ampliar su capacidad en corto plazo con medidas coordinadas. “No obstante”, continúa el investigador, “el reto no está superado, y todavía está por verse si el sistema de salud está preparado para atender los nuevos casos que se vayan dando al ritmo al que se ha venido liberando la actividad económica”.

En el futuro, los estudios que implementen el índice HAQ, en combinación con la cobertura de las intervenciones de salud y la prevalencia de factores de riesgo que pueden modificarse a través de iniciativas de salud pública, podrían proporcionar un mecanismo más sólido para rastrear el progreso de la cobertura universal de salud en múltiples dimensiones de la acción del sistema, concluye el estudio.

La ingeniería tiene muchas oportunidades para aportar, añade Barrero: “Soluciones de telemedicina, seguimiento en línea del progreso de los pacientes y el uso de herramientas diagnósticas y de tratamiento avanzadas se nutren de la ingeniería. Justamente nuestra oferta académica más moderna le apunta a ese tipo de contribuciones, con programas como el pregrado en Bioingeniería, las maestrías en Inteligencia Artificial y en Ingeniería del Internet de las Cosas, y el Doctorado en Ciencia y Tecnología de los Materiales, entre otros”.

Para leer más:
VV. AA., Healthcare Access and Quality Index based on mortality from causes amenable to personal health care in 195 countries and territories, 1990-2015: A novel analysis from the Global Burden of Disease Study 2015. Recuperado de: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28528753/


 

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Healthcare Access and Quality Index based on mortality from causes amenable to personal health care in 195 countries and territories, 1990-2015: A novel analysis from the Global Burden of Disease Study 2015
INVESTIGADOR PRINCIPAL: Christopher J. L. Murray, Institute for Health Metrics and Evaluation, Universidad de Washington
COINVESTIGADORES: Barber et al. (incluyendo a Lope H. Barrero)
Facultad de Ingeniería
Departamento de Ingeniería Industrial
Grupo de investigación: Centro de Estudios de Ergonomía
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2016-2017

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¿En qué se ha gastado el dinero de la pandemia?

¿En qué se ha gastado el dinero de la pandemia?

Con el propósito de hacer frente a la actual emergencia sanitaria y proporcionar alivios económicos a las entidades territoriales que reciben fondos del Presupuesto General de la Nación, el pasado 23 de marzo del 2020 el Gobierno nacional creó el Fondo de Mitigación de Emergencias – FOME. Se trata de un fondo estatal que proporciona liquidez a la Nación, al sector financiero, y a empresas privadas, públicas o mixtas durante la pandemia  causada por la Covid-19, mediante el recaudo de recursos provenientes del Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE), Fondo de Pensiones Territoriales (Fonpet), y el Presupuesto General de la Nación.

No obstante, a la fecha, el Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME) ha recibido cerca de 25,5 billones de pesos, de los cuales solo ha gastado el 29% en los sectores salud, transferencia a programas sociales y subsidios a la nómina, entre otros. Por eso, entender las decisiones que ha tomado el Gobierno en relación con el desembolso de los recursos públicos destinados a la atención a la emergencia del Covid-19 y poner la lupa sobre sus declaraciones del “déficit fiscal” que conduciría a una posible reforma tributaria en el 2021, ha sido un asunto de particular interés para el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana.

De ahí que, en junio del 2020, esta entidad publicara el informe La transparencia en el uso de los recursos para atender la emergencia; documento que presenta una revisión exhaustiva a los datos entregados a la sociedad por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público con el fin de comprender en qué se ha gastado la plata recaudada por el Gobierno nacional durante la pandemia. Pesquisa Javeriana conversó con Luis Carlos Reyes, director del Observatorio Fiscal, acerca las decisiones tomadas por el Estado en materia económica, las implicaciones sociales y sectoriales de estas decisiones y la reforma tributaria que se avecina, producto del actual hueco fiscal.

 

Ansiedad y depresión, ‘verdugos’ de los jóvenes en la pandemia

Ansiedad y depresión, ‘verdugos’ de los jóvenes en la pandemia

No es un cuento chino. La realidad es que los jóvenes de Colombia y otros lugares del mundo están sufriendo depresión y ansiedad en esta época de aislamiento preventivo. Dos estudios evidencian los trastornos que causa la Covid-19 en la salud mental de las personas.

Mujeres y adultos jóvenes, más propensos

Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) lideraron un estudio internacional que busca poner a disposición de investigadores y de entidades de salud pública evidencia científica actualizada sobre los efectos en la salud mental en las personas durante la cuarentena.

Los hallazgos del primer informe demuestran que durante el tiempo transcurrido de la pandemia en Colombia las mujeres, los adultos jóvenes entre los 18 y los 29 años y las personas con bajos ingresos son quienes más han visto afectada su salud mental. El 35% de la población ha presentado síntomas de depresión, el 31% somáticos, el 29% de ansiedad y el 21% de soledad.

 

 

Juan Pablo Sanabria Mazo, magíster en Investigación en Psicología Clínica y uno de los coordinadores de la investigación en el país, señala que las mujeres jóvenes con bajos ingresos son el perfil poblacional en mayor riesgo al reportar 53% de síntomas de depresión, 45% de somatización y un 40% de ansiedad. En cambio, el perfil en menor riesgo son los adultos mayores hombres con altos ingresos, quienes reportaron 11% de síntomas de ansiedad, 11% depresión y 2% en somatización.

Los síntomas de depresión, de ansiedad y de somatización de la población colombiana en estos últimos meses se relacionan, entre otros factores, con las nuevas dinámicas de trabajo y la disminución de los ingresos económicos. Los resultados de la encuesta señalan que el 74% de las personas sienten amenazados sus ingresos y el 69% la continuidad de su empleo o sus estudios. Asimismo, durante la pandemia se ha visto desmejorada la actividad laboral en un 63%, los ingresos económicos en un 55%, la actividad física en un 50% y los hábitos de sueño en un 49%.

Por medio de la aplicación de encuestas anónimas en línea, el estudio ha logrado, hasta la fecha, más de 75.000 respuestas a nivel mundial, con la participación de alrededor 80 investigadores de 40 universidades. Colombia registró 18.061 réplicas en cuatro semanas y contó con la colaboración del Colegio Colombiano de Psicología (COLPSIC), investigadores de la Javeriana Cali, 25 instituciones aliadas y más de 1.500 agentes de difusión.

 

La salud mental en Bogotá

Otra investigación realizada Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana evidencia que la depresión y la ansiedad se siguen saliendo con la suya.

A través de 1.178 encuestas se evaluó la presencia estas alteraciones emocionales en los jóvenes. Uno de los hallazgos más llamativos de este ejercicio fue descubrir que el 17% de las personas encuestadas presentó niveles severos de depresión.

Teniendo en cuenta una escala de ponderación de 1 a 20, el estudio deja en evidencia que el 46,9% de los hombres y el 56,3% de las mujeres presentan niveles altos de ansiedad (en este rango los entrevistados respondieron mayor a 10).

Además, esta investigación consultó las respuestas de los jóvenes con relación a su futuro laboral, dificultades familiares, cambios en la alimentación, apoyo emocional, entre otros. (Ver gráficos)

 

Este estudio fue realizado por los departamentos de Psiquiatría y Salud Mental y de Epidemiología Clínica y Bioestadística javerianos en adultos jóvenes de 18 a 24 años durante y después del distanciamiento social obligatorio por la COVID-19 en Bogotá, Lima y Buenos Aires.

Descargue aquí el estudio completo

Olores y sabores, que no se pierda el sentido en tiempo de pandemia

Olores y sabores, que no se pierda el sentido en tiempo de pandemia

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los síntomas más habituales para sospechar de un caso de infección por SARS-CoV-2 son fiebre, tos seca, cansancio y otros de gravedad como dificultad respiratoria, presión en el pecho o incapacidad para hablar o moverse. Sin embargo, hay unos que pueden pasar inadvertidos como la pérdida del sentido del gusto (ageusia) o la falta o reducción del olfato (anosmia e hiposmia respectivamente).

Para la doctora javeriana María Manuela Chemas, residente de otorrinolaringología y cirugía maxilofacial, las personas que presenten pérdida del gusto u olfato y no hayan tenido antecedentes de congestión nasal crónica con patologías como rinitis alérgica o sinusitis aguda, deben practicarse pruebas diagnósticas y someterse al aislamiento preventivo, pues asegura que son un potencial indicador para identificar a los portadores del virus en fases tempranas.

El debate sobre si las alteraciones en el olfato y gusto deberían considerarse un síntoma de la Covid-19 ha sido una constante, más aún cuando, tal como reconocen los expertos, la evidencia acerca de la ageusia y anosmia es limitada. Sin embargo, desde finales de febrero e inicios de marzo de este año se han acumulado rápidamente reportes anecdóticos de la presencia de estas alteraciones en pacientes con síntomas compatibles o con diagnóstico confirmado del actual coronavirus, lo que ha llamado la atención de investigadores a nivel global.

Los primeros que empezaron a hablar del tema fueron investigadores chinos, con un estudio por medio del cual buscaban identificar las manifestaciones neurológicas del virus, además de la presencia de anosmia y ageusia en pacientes diagnosticados con la COVID-19. En los resultados determinaron que el 5.1% de la muestra reportó dificultades olfatorias y el 5.6% alteraciones del gusto. Fue desde este momento que se empezaron a desarrollar más pesquisas sobre el tema.

La Academia Americana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, al darse cuenta de que la reducción de estos sentidos era frecuentemente reportada por los pacientes con Covid-19, diseñaron una herramienta para que los médicos notificaran la presencia de estos síntomas. Con la información de los primeros diez días de registro concluyeron que el 73% de los pacientes presentó pérdida del olfato antes del diagnóstico y el 40% de estos casos referían que esto contribuyó en la decisión de realizar la prueba. Entretanto, un 25% de los casos presentó pérdida del gusto como síntoma inicial, antes de presentar cualquiera de los otros malestares habituales, y el 27% también tuvo anosmia, pero después del diagnóstico.

Como estos, los estudios continúan y confirman lo dicho por la doctora Chemas y otros expertos. Por ejemplo, un grupo de investigadores europeos indagó sobre estas alteraciones en pacientes hospitalizados por coronavirus en hospitales de España, Italia y Francia, y otros casos que estaban siendo tratados desde casa; todos con la enfermedad en un grado de leve a moderado. Los resultados, basados en un análisis de encuestas, concluyeron que el 85% de los pacientes presentó algún tipo de afección del olfato (80% reportó anosmia y el 20% hiposmia); y dentro de los evaluados, casi el 12% presentó una alteración del olfato como síntoma inicial antes de presentar cualquier otro tipo de sintomatología asociada con Covid-19.

Estudios como estos, dice la galena, demuestran la importancia de no pasar inadvertidos estos síntomas. “Pocas personas consultan por una pérdida de gusto u olfato porque piensan que puede ser una gripe común; sin embargo, puede ser el inicio del virus o el síntoma exclusivo de una persona asintomática, pero con presencia de SARS-CoV-2”, expone.

Las investigaciones hasta aquí mencionadas y otras que están en el radar como la realizada por la Universidad de San Diego (Estados Unidos), que apuntan a las mismas conclusiones, evaluaron el olfato a través de escalas, pero hasta el momento, ninguna había hecho pruebas específicas de este sentido humano que es esencial para detectar sustancias tóxicas para sí mismo, para disfrutar de los alimentos, para la comunicación social y detección del peligro, expone Chemas. Sin embargo, los primeros en hacerlo fueron un grupo de expertos de la Universidad de Irán, quienes realizaron la prueba de identificación de olores propuesta por la Universidad de Pensilvania, adaptada a su población, y encontraron que el 98% de los pacientes presentaba alteración del olfato en comparación con los participantes sanos evaluados.

Así, después de un análisis de cada uno de estos estudios, la doctora Chemas concluye que no se puede desconocer la importancia de estas señales físicas. “Si atendemos de forma oportuna al llamado de estas manifestaciones, podemos evitar que la persona asintomática, pero con pérdida del gusto o el olfato, siga propagando el virus”, afirma. Por otro lado, hay evidencia de casos en los que la anosmia se presenta en casos confirmados con el virus que no han tenido enfermedades previas de congestión nasal o hacen parte de la población anciana, que son excepciones por hacer parte de las principales causas relacionadas con alteraciones del olfato. Y, además, “es claro, como la evidencia lo demuestra, que la anosmia precede otros síntomas de la COVID-19”, señala la javeriana.

En cuanto a la pérdida del gusto, la doctora Chemas comenta que hay pocos estudios que evalúen la disgeusia y los que lo han hecho han encontrado que hay una alta prevalencia en pacientes con el virus. No obstante, dice que, “hasta el momento no se sabe si es secundaria a la alteración del olfato o si es una manifestación independiente de la infección”.

Ella insiste en que tanto pacientes como personal de la salud deben atender al llamado de esta sintomatología y los médicos debe enfocarse a hacer preguntas que le permitan determinar la presencia, especialmente de anosmia, ya que como explica la experta, realizar pruebas específicas es demandante, costoso y quita mucho tiempo.

Finalmente, ante el temor existente por parte de los pacientes a perder completamente estos sentidos después de padecer el virus, la doctora señala que hasta el momento los estudios realizados han tenido corto seguimiento y los hallazgos indican que hay una mejoría significativa. No obstante, como recomendación final, invita a que si el síntoma perdura por mucho tiempo, después de haberse recuperado del virus, es necesario consultar e iniciar un tratamiento de corticoides adecuado de la mano de especialistas y un entrenamiento del olfato seguro.

La UCI del Hospital San Ignacio, con las alarmas encendidas

La UCI del Hospital San Ignacio, con las alarmas encendidas

Un tema que ha cobrado gran importancia en la opinión pública por estos días es la ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos para pacientes con Covid-19. En las últimas semanas varias capitales del país superaron el 80% de ocupación. Según la Secretaría de Salud de Bogotá, para la atención de la pandemia la ciudad contaba al 26 de julio con 1.445 camas, de las cuales 1.356 son usadas (una ocupación del 93,2%) para el cuidado crítico. Es por esto que autoridades del orden nacional, distrital y expertos tienen las alarmas encendidas pues la curva de contagio aumenta de manera significativa.

Frente a este panorama, Pesquisa Javeriana habló con el doctor Luis Carlos Triana, jefe de la Unidad de Cuidado Intensivo del Hospital Universitario San Ignacio para conocer más sobre la situación de la atención hospitalaria.

¿Qué es una UCI? ¿Qué sucede allí?

Una Unidad de Cuidado Intensivo es un lugar, dentro de un hospital de tercer o cuarto nivel de atención, con una infraestructura física, recursos tecnológicos y humanos, que permite la atención de pacientes que presentan una condición clínica con alteración importante de la funcionalidad de uno a más órganos, por lo que requieren monitoreo (control) continuo y en muchos casos soporte con dispositivos y medicamentos de mayor complejidad o cuidado en su aplicación, para su recuperación.

¿Cuáles son los requerimientos de personal, máquinas e implementos para atender la pandemia del Covid-19?

Según los datos recogidos en estos casi siete meses, la mayoría de los pacientes no requieren atención y cuidados distintos a los de una resfriado o gripe común. El 15 % de los infectados requieren hospitalización y el 5% presenta un cuadro más severo, requiriendo ingreso a la unidad de cuidado intensivo. Esta unidad requiere, aparte de la infraestructura física, camas especiales, salida de gases medicinales (oxígeno y aire) vacíos para succionar, diversos equipos como ventiladores mecánicos, monitores de signos vitales y variables hemodinámicas, cardiodesfibriladores, medicamentos, vías de acceso venosa y respiratorio, entre otros. En cuanto al talento humano, médicos especialistas en cuidado intensivo, enfermeras profesionales y fisioterapeutas especializadas en la atención de pacientes críticos, auxiliares de enfermería con experiencia en pacientes críticos, personal de servicios generales de aseo y alimentación con entrenamiento específico para trabajar en estas áreas. También personal de logística para mantenimiento preventivo de los equipos. Sumado a todo lo anterior y en el contexto de la pandemia, los elementos de protección personal que utilizamos los profesionales para protegernos del riesgo del contagio.

¿Cómo se atiende esta situación desde el Hospital San Ignacio?

Desde el inicio de la pandemia, el Hospital Universitario San Ignacio se ha preparado para enfrentarla. Inicialmente elaboró un plan de contingencia para esta situación coyuntural mediante un proceso de educación al personal sobre el uso correcto de los elementos de protección y sobre las particularidades de la infección por COVID-19, con énfasis en la atención del paciente crítico, mediante una revisión multidisciplinar sobre las guías de diagnóstico, atención y tratamiento de esta condición clínica. Adicionalmente se llevó a cabo una reorganización en algunas áreas, tanto de hospitalización como de cuidado intensivo para atención exclusiva de estos pacientes. También se compraron y alquilaron equipos adicionales y se recibieron algunos en comodato del Gobierno Nacional.

Al 18 de julio de 2020 el hospital ha notificado 3.239 pacientes, de los cuales 2.392 son negativos y 847 positivos para SARS-COV-2.

¿Está funcionando la estrategia creada por las autoridades en Bogotá para la atención de pacientes contagiados?

Ha funcionado, en especial en lo referido a seguimiento y control de casos incluida, la cuarentena general y ahora las sectoriales, así como los programas de atención domiciliaria. En cuanto a las Unidades de Cuidado Crítico, la Secretaría de Salud de Bogotá ha trabajado de la mano de las instituciones de salud, tanto públicas como privadas, aumentando la capacidad instalada de unidades de cuidado intensivo, entregando a varias instituciones, incluida la nuestra, nuevos ventiladores mecánicos. Sumado a lo anterior, mantiene un monitoreo estrecho de la ocupación de las unidades, lo cual le permitió hace un par de semanas decretar la alerta naranja y centralizar el manejo de las camas libres de cuidado intensivo favoreciendo la referencia de los pacientes y eliminando la barrera del aseguramiento. En mi opinión se ha realizado un gran esfuerzo para mejorar la cobertura en la atención y la contención del virus.

Las autoridades han encendido las alarmas sobre la posibilidad de tener que elegir a qué pacientes se debe dar prioridad en el uso de respiradores por la alta demanda. Otras voces dicen que se trata más de una estrategia de persuasión para inculcar el autocuidado y que es poco probable que se llegue a ese punto. ¿Es real esa posibilidad?

En las últimas 3 semanas, hemos visto un aumento del número de contagios, lo que genera aumento de los casos severos que requieren la atención en las unidades de cuidado intensivo. El porcentaje de ocupación de las UCI en Bogotá ha estado sobre el 90%, presentado unos días de alta ocupación con trabajo intenso y permanente. Para la posible sobredemanda de pacientes, las instituciones de salud, en la medida de sus posibilidades, han desarrollado planes de expansión para así aumentar la oferta de camas de cuidado intensivo. Con este esfuerzo, desde los hospitales y la Secretaría de Salud, sumado a la cuarentena sectorizada y las otras medidas como la del distanciamiento social, esperamos no llegar a este colapso funcional.

En caso de presentarse esta situación extrema, la toma de decisiones en el Hospital Universitario San Ignacio sigue los principios confesionales que nos caracterizan con una base ética bien establecida (basada en la justicia distributiva, transparencia y beneficencia).

La posibilidad de llegar a un momento en que debamos elegir, ante igual gravedad, a qué paciente se le da prioridad para ventilación mecánica asistida es cierta, como se ha visto en varios países, esperamos y hacemos todo lo posible por evitar ese momento. Si llega el caso aplicaremos estándares éticos y científicos.

El mensaje final que dejaría a los lectores, sin generar miedo o pánico, es que el enfrentamiento de esta pandemia nos corresponde a todos, a las instituciones de salud cumpliendo su labor de cuidadores, pero también a toda la sociedad, recordando la importancia que tiene la situación actual y el no olvidar las medidas fundamentales, como el lavado de manos, el distanciamiento social y llevar tapabocas, que son las medidas demostradas en disminuir el número de contagios.

 

Los secretos de los murciélagos

Los secretos de los murciélagos

“Ya se demostró que los murciélagos son los portadores naturales de este tipo de virus, pero ellos no son los responsables de transmitirlo a los humanos”. Así defiende a estos mamíferos alados la microbióloga Claudia Cuervo, refiriéndose a la gran familia de coronavirus, al cual pertenece el SARS-CoV2, causante de la enfermedad COVID-19, que cada día suma más personas fallecidas en todo el planeta. Pero aún no se sabe cómo este virus en especial, la actual oveja negra de la familia, recorrió el largo camino que le permitió la llegada al humano.

La pandemia fue la excusa de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Javeriana para organizar encuentros con diferentes miradas sobre los temas de coyuntura. Y el murciélago ha sido uno de ellos. Por eso se unió con la Facultad de Ciencias en un webinar en el cual fue posible incluso escuchar los diferentes sonidos que emiten algunas de las diferentes especies.

El relato de infancia de la profesora Marta Cabrera, con doctorado en comunicación y estudios culturales, describe la casa de sus abuelos en Garzón, Huila, por cuyos tejados se colaban los llamados chimbes, “y con suerte podían volver a salir”, dice; “se les expulsaba a escobazos”. Desde entonces, entre “sapos y caracoles gigantes, enjambres de insectos desconocidos y culebras”, los murciélagos fueron los que captaron su atención. “Me encantaban su velocidad, sus chirridos, y cuando pude echarle mano a uno, la forma de su cuerpo y la arquitectura increíble de sus alas cuando se despliegan”, relata. Y eso fue lo que la cautivó. Luego no se perdía película donde los protagonistas fueran murciélagos y vampiros.

Ese episodio ilustra lo que dicen los biólogos: el murciélago ha ido conquistando diferentes espacios, ya sea en su originaria cueva o aleteando por los aires de casonas, ranchos o enramadas. Tienen una gran capacidad de adaptación a diferentes ambientes porque están en el planeta mucho antes de que apareciera el ser humano. Hoy se les ve en toda la Tierra, a excepción de los polos.

“Son indicadores de la salud o el estado de los ecosistemas”, afirma el biólogo Jairo Pérez-Torres. Al alimentarse de frutos, los murciélagos frugívoros ingieren y dispersan las semillas que regeneran bosques y áreas degradadas; los insectívoros consumen grandes cantidades de insectos, lo que tiene dos efectos benéficos: ayudan a controlar plagas de los cultivos y a disminuir la población de aquellos que transmiten enfermedades como el dengue o la malaria. “En las cuevas cada individuo puede llegar a consumir hasta diez gramos de insectos por noche, lo que favorece industrias como la de algodón, el maíz, el frijol y el arroz”, precisa el investigador. Y de acuerdo con datos que presentó durante el webinar, en el norte de México se calcula un ahorro entre 2.800 y 4.000 millones de pesos colombianos en plaguicidas.

Este investigador, experto en ecología de murciélagos, los conoce como la palma de su mano. Cuenta que además unas especies se alimentan del néctar de las flores, lo cual promueve la polinización de muchas plantas tropicales. Algunos comen ranas y por tanto son carnívoros, pero de las 1.421 especies que existen a nivel mundial solo tres se alimentan de sangre. Las tres están en Colombia.

Los hay sociales; a otros les gusta la soledad y solo se agrupan cuando llega la época reproductiva. Tienen diferentes formas y sus rostros tienen características muy definidas, unos son orejones, otros tienen la lengua tan larga como su propio cuerpo, unos son blancos, otros negros y también están los que lucen rayas que les sirve para camuflarse. Son longevos: pueden durar hasta 44 años.

Pérez-Torres desmitifica algunas creencias: “no son ciegos, no fuman, no son de mala suerte, no son ratones con alas, no son aves, no se enredan en el pelo, no son plagas”. Por el contrario, argumenta, ofrecen pistas que podrían beneficiar la salud humana. “La saliva de los murciélagos hematófagos tiene sustancias anticoagulantes; el control de la capacidad metabólica ayuda a la regeneración celular; tienen termo receptores para detectar sus presas y un sistema inmunológico potenciado resistente a muchos virus”.

Y hablando de mitos, el murciélago sí que ha sido protagonista en las diferentes culturas desde tiempos ancestrales: en la cultura zapoteca mexicana era el dios de la fertilidad, en la maya representaba los sacrificios, en la azteca era asociado a la muerte, mientras en otras culturas los murciélagos se vinculan a representaciones de la noche, el inframundo o la sangre. En la tradición judeo-cristiana se le considera un animal ‘impuro’.

En un plano de representación sensiblemente diferente, “los bocetos de Leonardo da Vinci reflejaron cómo la anatomía de las alas del murciélago inspiraron sus diseños de un artificio volador”, dijo el antropólogo Carlos del Cairo, demostrando que “los murciélagos son un significante muy poderoso y complejo para muchas sociedades humanas del pasado y del presente”.

Al recorrer diferentes épocas y culturas, Del Cairo explicó el “carácter liminal que muchas sociedades le atribuyen al murciélago, al clasificarlo como una especie que articula dominios tan contrastantes como el de la fertilidad y la muerte, la admiración o el temor”.

 

Murciélago y enfermedades

La investigación científica que lidera la profesora Cuervo se concentra en las enfermedades infecciosas, aquellas producidas por diferentes microorganismos y transmitidas por animales, entre ellos los murciélagos. Ha estudiado parásitos y bacterias que producen infecciones en humanos y animales como la Leptospira spp. y la Bartonella spp. Estas bacterias pueden estar presentes en los murciélagos, pero para que lleguen al ser humano necesitan de intermediarios como pulgas, piojos o garrapatas, que pican a los quirópteros y luego hacen lo mismo con el humano.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “alrededor del 60% de todas las enfermedades infecciosas en los humanos y 75% de las enfermedades infecciosas emergentes son zoonóticas, es decir que son transmitidas desde los animales a los humanos”.

Y van en aumento. Los murciélagos “tienen una característica bien interesante desde el punto de vista de las enfermedades infecciosas y es que vuelan, lo que les permite atravesar grandes barreras, (ríos, montañas) y favorece una mayor dispersión del patógeno”. Además, varios análisis señalan que los murciélagos tienen un sistema inmune que los protege muy bien de las infecciones, por eso es tan interesante su estudio, explica Cuervo.

“Con nuestra investigación queremos saber cuáles especies de estas bacterias están presentes en los murciélagos y cuáles son zoonóticas para el humano”, continúa. “Hasta el momento hemos encontrado que los murciélagos son portadores de las bacterias y que las especies de Bartonella spp. presentes en la población de murciélagos de la cueva Macaregua, que es nuestro sitio de estudio, varían de acuerdo con su dieta”,  le contó Cuervo a Pesquisa Javeriana; “si son frugívoros o insectívoros, los murciélagos tienen unas bacterias particulares”. Pero la cuarentena ha retrasado el estudio y aún no hay resultados concluyentes.

 

¿Alguna lección del coronavirus?

Por qué los murciélagos no sufren las enfermedades que producen virus, bacterias y hongos que cohabitan en su organismo es aún un interrogante. Lo que sí está comprobado es que son portadores de microorganismos que pueden producir enfermedades a los humanos.

Pero aún es incierto el origen del SARS-CoV2 y cómo llegó a infectar al primer humano. En eso está la comunidad científica mundial porque si se comprende de dónde proviene, es posible identificar y aislar la fuente, y así evitar nuevas introducciones del virus en la población humana, de acuerdo con la OMS. También ayuda a comprender la dinámica desde el comienzo del brote y el desarrollo de terapias y vacunas.

Lo que sí es cierto, advierte la profesora Cuervo, es “que las enfermedades infecciosas no son culpa del murciélago”. Sobre la pandemia que está viviendo la humanidad invita a “repensar la forma como nos relacionamos con los ecosistemas silvestres”. Y desde su mirada científica asegura que “tenemos que empezar a entender cómo evolucionan los microorganismos en estos ecosistemas. Cómo logran saltar de un animal a otro. Tenemos que ampliar la visión y empezar a estudiar a los microorganismos antes de que produzcan enfermedad en los humanos, debemos conocerlos y entender cómo conviven entre las especies silvestres”, complementa.

Por su parte, el biólogo Danny Rojas, del departamento de Ciencias Naturales y Matemáticas de la Javeriana, seccional Cali, y quien lideró la conferencia virtual Coronavirus, murciélagos, vacunas y cómo desacreditar la desinformación, asegura que “no se ha encontrado este virus en ningún individuo de esta especie animal”. Con más de 15 años de experiencia en el estudio de ecología y la evolución de murciélagos confirma que los murciélagos son portadores de esta familia de virus, pero no de este que se ha denominado SARS-COV2.

Recuerde que este 26 de julio hablaremos sobre el tema en el programa Desafíos de RCN y por Javeriana estéreo 91.9 fm el lunes 27 de julio a las 7 pm.