¿Por qué los colombianos incumplen las normas en la cuarentena?

¿Por qué los colombianos incumplen las normas en la cuarentena?

Después de una contención de tres meses, tiempo en el que el aislamiento preventivo ha sido la medida esencial para hacer frente a la situación de salud pública generada por la COVID-19, el viernes 19 de junio las críticas por la pérdida de control de la ciudadanía y el inesperado desorden social se hicieron más visibles, pues en ese día se registraron más de 80 casos de aglomeraciones en diferentes almacenes como resultado del primer día sin IVA (Impuesto al Valor Agregado).

Esta alternativa, dirigida a la reactivación de la economía, según la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), cumplió con el objetivo y superó los $5 billones en ventas con un crecimiento del 158% del comercio. Sin embargo, el cumplimiento de las normas de bioseguridad recomendadas se vio afectado. Las fotos y los videos que circularon en redes sociales y páginas web lo evidenciaron: centros comerciales, supermercados y almacenes de cadena estaban saturados de personas.

¿Error del Gobierno, de las personas que salieron a comprar o de los establecimientos que no estaban listos para acatar las normas de bioseguridad? Esta no es la primera vez que se quebrantan las normas a lo largo del tiempo de aislamiento. Quitarse el cubrebocas, no lavarse las manos, no respetar el distanciamiento social, celebrar fiestas clandestinas, iglesias resistentes a cerrar las puertas, caravanas para despedir a seres queridos, medios de transporte publico atestados de gente son acciones que distan mucho de ser las recomendadas por las autoridades y que han quedado al descubierto durante la cuarentena.

Como expone el profesor javeriano y psicólogo del comportamiento, Wilson López, el ser humano parece haberse convencido de que su especie goza de una superioridad racional que lo lleva a tomar las mejores decisiones según sus expectativas y se vanagloria de su capacidad para medir riegos, costos, beneficios y tomar óptimas decisiones de forma ‘objetiva’. Sin embargo, “esta es una verdad a medias”, dice el experto.

Si las personas quisieran tomar decisiones con una rigurosidad que esté basada en el estudio de costos y beneficios reales, “tendríamos que andar con calculadora en mano, sacando probabilidades y combinando todas las variables posibles para saber lo que es mejor o no, y, aun así, muchas variables quedarían por fuera”, dice López y complementa que contrario a lo que algunos creen, las decisiones que toma el ser humano incluyen un componente importante de sesgos que explican la irracionalidad de algunos de sus comportamientos. En este caso actos que ponen en riesgo la salud de los demás y la propia.

Es por esto que estudiosos en economía del comportamiento, apoyados en fundamentos psicológicos, han querido entender cuáles son dichos sesgos que llevan a las personas a elegir alternativas que no siempre son las más atinadas.

¿Por qué se incumplen las normas?

El histórico economista Adam Smith, hace más de 250 años, reconoció algunos de estos sesgos que influyen en la toma de decisiones irracionales y que se adaptan justo a la situación actual. Dentro de estos aparece el exceso de confianza, el autocontrol o ahora llamado por los economistas ‘sesgo del presente’, entre otros.

Este exceso de confianza, en palabras del profesor López, se ve representado actualmente en casos como la persona que salió una vez, se expuso al virus, no le pasó nada y por tanto vuelve a salir. Algunos dicen, por ejemplo: ¡A mí no me va a pasar nada porque eso es mentira o no es tan grave!, ¡salí y todo está bien, así que puedo volver a salir sin problema!, ¡el virus no me da a mí porque yo tengo buenas defensas y tomo bastante jengibre!

El otro sesgo del presente al que se refiere Smith es hacer las cosas inmediatamente sin pensar en el largo plazo. A propósito, decía el economista, “el placer que disfrutaremos dentro de diez años nos interesa muy poco en comparación con el que podemos disfrutar hoy”, razón por la cual, como explica López, una persona, por ejemplo, hace una fiesta con un grupo considerable de amigos en la cuarentena, por complacencia momentánea a pesar de los riesgos futuros que esta decisión pueda ocasionar.

A estos sesgos se unen otros que la investigación en psicología ha identificado y que se hacen evidentes por estos tiempos. Al respecto, el psicólogo López dice que es necesario incluir variables como la pobreza, “estas variables contextuales son muy relevantes a la a la hora de hablar de si la gente sigue o no las reglas, ya que van a preferir salir a buscar comida para mantener a su familia que no salir, esto sin hablar de las condiciones de vivienda que tienen muchos de ellos”, dice el investigador.

También está el sesgo en la toma de decisiones generado por la frecuente saturación de información. “Las redes sociales, por ejemplo, son un desastre y con todo lo que allí se mueve, es difícil elegir correctamente”, explica el psicólogo. Aquí entra en juego la labor de los líderes de opinión y figuras públicas para que reconozcan el poder que tienen sobre la comunidad que los sigue. “Estas personas para muchos son ejemplo del comportamiento a seguir y a replicar. De esta manera ellos deben evitar la distorsión de información, ser responsables con lo que comunican y, mejor, ser promotores de buenas prácticas”, añade.

Por otro lado, están las constantes contradicciones de los líderes políticos y gobernantes, quienes generan confusión alrededor de las reglas que los ciudadanos deben seguir, pues no saben a quién obedecer, y otro de los factores influyentes al momento de decidir si seguir o no la norma es la complejidad de las reglas, “porque si estas son muy complicadas y difíciles de seguir, bien sea por las competencias motrices, cognitivas, habilidades, etc., de las personas, no las van a cumplir”, argumenta.

Por último, dentro de los muchos que hay, está el sesgo de las emociones. “Sabemos que las situaciones de crisis como la actual, provocan el incremento de la ansiedad, la depresión, entre otros trastornos que explican las toma decisiones desafortunadas”, advierte el investigador, y dice que todos estos sesgos hacen que motivar el cumplimiento de reglas sea mucho más difícil.

¿Cómo incentivar el seguimiento de las normas?

Hay dos tipos de normas, explica el economista y miembro del Laboratorio Javeriano de Investigación Conductual, Alexander Gotthard. Una de ellas es la norma como decreto o mandato, es decir, esas que están escritas en la ley. La otra: el entendimiento común de lo que es deseable en un grupo social, más allá de leyes, decretos y demás. La interiorización especial de esta última tiene un gran peso para que el virus no se propague de forma exponencial y tenga resultados críticos.

Para López y Gotthard no basta solo con la comunicación de decretos, que pueden ser hasta difíciles de entender. “Es necesario que cada persona de la comunidad asuma la responsabilidad de cuidado como un compromiso consigo que tiene beneficios para los demás”, dice el economista y en común acuerdo López comenta, “se trata de generar una construcción social de autocuidado”.

¿Cómo se logran estos objetivos?

Wilson López insiste en que el cumplimiento de las normas puede ser más eficaz si el Gobierno Nacional multiplica esfuerzos para suplir las necesidades de los habitantes en condiciones menos favorables y así evitar movilizaciones incontrolables en busca de la subsistencia diaria. Además, y en esto coinciden ambos investigadores, la comunicación es un elemento fundamental para hacer un buen manejo del virus cuando todos salgan a las calles.

Además, opina Gotthard, se debe promover una comunicación que todo el tiempo recuerde los pasos a seguir y que las personas sientan que están siendo parte esencial en el proceso de recuperación del país.

¿Qué debe tener el componente comunicativo? Los expertos recomiendan

  • Este componente esta basado en la educación.
  • Las reglas deben estar expuestas de forma clara y ser accesibles a toda la ciudadanía.
  • Evitar la amenaza, “si no cumples, las autoridades te hacen cumplir de formas que pueden llevar incluso a la muerte”.
  • Cuando la persona no cumple las reglas debe saber que esto trae consecuencias. Castigar con multas altas es una buena opción, siempre y cuando se identifiquen adecuadamente los comportamientos negativos.
  • Como sociedad hay que facilitar el cumplimiento de conductas: el Gobierno, ofreciendo todas las medidas sanitarias en diversos espacios, señalizando y comunicando con frecuencia, y los ciudadanos corrigiendo a quienes actúen de forma inapropiada amablemente.
  • En la comunicación tiene que estar claro el daño que ejerce un ciudadano a la comunidad cuando no se cuida. La culpa puede ser un factor estratégico e incluso necesario, pues nadie quiere ser responsable de los males de otros.
  • Mucho se habla de las personas que incumplen las normas y son noticia a diario, pero, mostrar y reconocer los actos positivos es de gran importancia para que los que estén alrededor sean replicadores y luego ellos se conviertan también en ejemplo.

El profesor Gotthard a partir de experimentos previos puede decir que a las personas les interesa más que no los vean haciendo lo incorrecto a que los vean haciendo lo correcto, pues no quieren despertar repudio social. En ese sentido, es valioso aplaudir a los que hacen bien las cosas para que se motiven y lo continúen haciendo, y llamar la atención sobre los que no lo hacen para que cambien ese comportamiento negativo.

Aislamiento de mayores de 70 años: ¿debería ser una decisión consensuada?

Aislamiento de mayores de 70 años: ¿debería ser una decisión consensuada?

Desde el lunes 1 de junio se inició la flexibilización de la cuarentena indicada por el presidente Iván Duque en el marco del aislamiento por la COVID-19. El mandatario indicó que se permitiría la salida de los mayores de 70 años, quienes podrán realizar actividades al aire libre tres veces a la semana durante 30 minutos y con todos los protocolos de seguridad. También extendió el aislamiento obligatorio para los mismos hasta el 31 de agosto.

Estas medidas suscitan diversas preguntas frente a la autonomía decisoria de los adultos mayores en estas circunstancias. Esto es analizado por el profesor de la facultad de Psicología de la Universidad Javeriana, Sergio Trujillo García, quien reflexiona sobre los retos a los que se enfrenta la sociedad con la llegada de la COVID-19 desde una mirada del comportamiento humano. Este especialista lleva más de 20 años trabajando con ancianos en diferentes hogares de Bogotá y municipios aledaños, y al ser el director de la práctica en el énfasis de Inclusión Narrativa con sus estudiantes de últimos semestres, ha tenido la oportunidad de entrevistar a muchas personas mayores, para así comprender sus posturas.

Para este psicólogo es importante aclarar que a la hora de tomar decisiones que afecten a las personas mayores se deben tener en cuenta sus perspectivas y sentimientos, abrir espacios de conversación donde ellos hagan parte de la toma de medidas que los involucren. “Nada sobre nosotros sin nosotros” es un dicho común que fundamenta esta idea, es primordial que no se decida nada sobre ellos, nada que los afecte a ellos, sin que sean tenidos en cuenta, explica.

También considera las diferencias que separan a cada adulto mayor y en ese proceso atenuar los estereotipos que se generan alrededor de ellos. “En nuestra sociedad hay unos prejuicios acerca del envejecimiento que nos hacen pensar que toda persona mayor está enferma, se está deteriorando y se va a morir; toman vejez y enfermedad como si fueran sinónimos”, comenta. Aunque efectivamente hay ancianos que dependen de otros para vivir en la cotidianidad, hay muchos que son autónomos y por lo tanto no se puede juzgar a los unos por los otros. “En un extremo estarían los adultos mayores dependientes, en el otro los adultos mayores autónomos, y en la mitad distintos grados de independencia. Cuando hablamos de trabajar con ellos no podemos tomar decisiones que los cubran a todos porque son muy diferentes, cada uno tiene unas particularidades muy especiales y tomar decisiones pensando en que todos son iguales es erróneo y arbitrario”, complementa Trujillo García.

Según cifras del Ministerio de Trabajo, un tercio de los adultos mayores en Colombia necesitan de sus actividades laborales para conseguir dinero y solo uno de cada tres logra pensionarse, lo que significa que muchos de ellos dependen económicamente de su autonomía laboral para tener acceso a una vivienda, servicios de salud, alimento, etc. Por esta razón, al decir que esta decisión se toma por el bienestar de los ancianos, no se reconoce que muchos de ellos no solo tienen la autonomía para salir, sino que además lo necesitan. “El derecho a la decisión, a la organización o a buscar de alguna manera mejorar la calidad de la vida a través del ejercicio de la libertad, es fundamental para los viejos y las viejas”, afirma el especialista.

En ocasiones se genera un paralelo con los niños, no solo porque se da una infantilización de los ancianos con apodos como “el abuelito” o “la ancianita”, lo cual limita su autonomía e invalida la capacidad que tienen de tomar decisiones sobre su propia vida, como sucede con los menores de edad. “Cuántas veces los padres de familia maltratan a los pequeños, pero les dicen que es por su propio bien y se tienen que aguantar. Lo mismo pasa con algunas de las decisiones para los adultos mayores, en los que ellos deben pensar que como lo están haciendo ‘por su propio bien’ entonces deben obedecer, pero al hablar con ellos están inconformes, les argumentan que como son más vulnerables están buscando la calidad de sus vidas, entonces es por su bienestar que lo hacemos, pero la realidad es que muchos de ellos quisieran vivir menos tiempo con tal de vivir bien”, complementa el investigador.

Además de esto, el Ministerio de Salud ha encontrado que a la fecha el grupo de los mayores de 70 años infectados por la COVID-19 en el país equivale alrededor del 10%, lo cual demostraría un efecto positivo de la cuarentena, sin embargo, las cifras de estrés, depresión y ansiedad en esta población se han disparado principalmente por el aislamiento, ya que muchos de ellos estaban acostumbrados a llevar vidas activas y a tener visitas frecuentes de sus familiares mientras que ahora se limitan a estar encerrados.

En esa medida el investigador aclara que la posición del gobierno de aislar a los mayores de 70 años no sucede desde una mirada egocéntrica, simplemente están operando desde una perspectiva diferente mediante la cual consideran esta opción como la más efectiva. Sin embargo, esto no significa que sea la mejor para el mantenimiento de la calidad de vida de todos los ancianos. Por esto, las últimas decisiones del gobierno colombiano resultan alentadoras para los adultos mayores, pues procuran respetar su autonomía y darles la posibilidad de salir de cada cierto tiempo con todos los cuidados recomendados. “Medidas que atenúan, pero no satisfacen el respeto por su dignidad, pues incluso comentan, como nuestro Rector de la Javeriana, que no ellos no son mascotas ni rebaño y que pueden autorregularse”, complementa Trujillo García.

Incluso dos de los afectados por la medida fueron el ex candidato presidencial Humberto De La Calle, y el ex alcalde de Cali, Maurice Armitage, quienes con otras personalidades interpusieron una tutela que busca tumbar esta medida de forma definitiva pues como se lee en la misma, estos decretos “están basados en un paternalismo inaceptable que no emplea con el conjunto de la población, por lo cual lo que se busca lograr con la medida no es válido y por lo tanto es inconstitucional, el aislamiento obligatorio para la población mayor de 70 años es una medida discriminatoria y desproporcionada.”

Como explica el investigador, “esta nueva decisión rebaja un poco una tan autoritaria como la anterior, y aunque crearon el decreto con la mejor intención de aplanar la curva y mitigar la pandemia, ciertamente en su momento se creó, no solo de manera inconsulta, sino que particularmente estricta para las personas mayores, para quienes es doloroso que los jóvenes tomen decisiones sin consultarlos y esto logra afectarlos en el largo plazo,” reconoce.

Por esta razón el psicólogo extiende una invitación a ser empáticos como sociedad con los adultos mayores, tener la posibilidad de ponernos en los zapatos del otro y de esa manera ir construyendo un diálogo para llegar a acuerdos que beneficien a todos por igual. “No es que haya una imposibilidad de comunicación, sino que se puede construir a través de la escucha activa y una mirada empática que favorezca la comprensión de la vida de los ancianos”, finaliza Trujillo.

COVID 19 y “quedarse en casa”: un posible riesgo ante la violencia intrafamiliar

COVID 19 y “quedarse en casa”: un posible riesgo ante la violencia intrafamiliar

Dora-gaitanLa casa es el lugar de convivencia entre personas. No obstante, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) ha denominado hogar al lugar de muestreo para los censos nacionales que permiten tipificar a las familias colombianas. De ahí que estos datos infieran una relación directa entre: casa, hogar y familia.

Según el Observatorio de la Familia, para el Consejo de Estado la familia ha sido considerada como la organización social mas importante de las personas y se constituye por “vínculos de consanguinidad o afinidad entre los miembros” (Tipologías de Familias en Colombia: Evolución 1993 – 2014). En 2019 se amplió esta comprensión, integrando el hecho de que las familias son “en las que se establecen vínculos de apoyo emocional, económico, de cuidado o de afecto, que comparten domicilio, residencia o lugar de habitación de manera habitual”. En este sentido, es concebida como ese referente de apoyo, cuidado y cercanía afectiva o emocional; y para una sociedad será el sostén y promotor de desarrollo del individuo.

Ahora bien, resulta que no todas las familias cumplen con el referente mencionado. Esa casa-hogar que se espera sea segura, termina siendo un espacio de riesgo, particularmente para las mujeres que viven situaciones de violencia intrafamiliar. Por lo anterior, quedarse en casa se convierte en una medida que las ha expuesto a condiciones de riesgo, ya que deben cohabitar cada día con quien las agrede, lo que termina siendo paradójico ante una medida de cuarentena que propende por el cuidado individual y colectivo.

A la fecha, contamos con datos inquietantes durante la cuarentena. Para el 7 de abril, según cifras de la Fiscalía General, dentro de la casa sus parejas habían asesinado a 12 mujeres; y según el artículo de El Tiempo titulado El crimen en tiempos de coronavirus y cuarentena del 13 de abril, las “denuncias formales recibidas por la Fiscalía por violencia intrafamiliar han caído en más del 70%, mientras que las llamadas a la Línea Púrpura por presuntos casos de violencia intrafamiliar han aumentado en cerca de un 211%”.

Estos datos desmitifican la idea absoluta de la casa-hogar y la familia como un lugar seguro, haciendo un llamado a la ciudadanía para estar atentos de las familias en cuya interacción se presentan situaciones de violencia, entendiendo que ésta tiene muchas manifestaciones. La más lamentable es el feminicidio, la más evidente es la violencia física (23%), pero la más inadvertida, normalizada y por la que se inicia el ciclo de violencia, es la violencia psicológica con un 50%, siendo la más consultada en la Línea Púrpura; seguidas por la económica (19%), la sexual y patrimonial con un 4% cada una y la verbal (1%) (Tomado del artículo Violencia de género en tiempos de encierro, otro desafío para Bogotá, 29 marzo).

A continuación, unos indicadores para que reconozcas si vives violencia en tu casa o conoces a alguien que pueda estar presentándola (Violentómetro, ONU y USAID):

Ten cuidado si: te hace bromas hirientes, te chantajea, miente, engaña, te culpa, descalifica, ridiculiza, ofende, te humilla en público, te intimida, controla o prohíbe cosas o verte y hablar con personas.

Intenta alejarte si: destruye tus artículos personales, te manosea, genera caricias agresivas, te golpea “jugando”, te pellizca o araña, te empuja o jalonea, te cachetea, te patea o encierra, te aísla de personas cercanas.

Pide ayuda si: te amenaza con objetos y armas o te amenaza de muerte, te fuerza a tener relaciones sexuales, te viola o abusa sexualmente, te mutila. Alerta, puede llegar al asesinato.

Si necesitas ayuda:
En la Pontificia Universidad Javeriana tenemos el Protocolo de Violencias y Discriminación y también podemos orientarte desde:

El Centro de Asesoría Psicológica y Salud de la Vicerrectoría del Medio Universitario con el servicio de Escucha Activa y ofertas virtuales grupales de acompañamiento.

A nivel Distrital:
Línea Púrpura 018000112137
Whastapp: 3007551846
Línea 123 /
Fiscalía: Línea 122
ICBF: Línea 141
A nivel Nacional: Línea 155

*Dora Cecilia Gaitan Hidalgo, Psicóloga de la Pontificia Universidad Javeriana, Magíster en Psicología Clínica y de la Familia de la Universidad Santo Tomás. Actualmente psicóloga del Centro de Asesoría Psicológica y Salud de la Vicerrectoría del Medio de la Pontificia Universidad Javeriana.

Interdisciplinariedad ante la pandemia y el confinamiento

Interdisciplinariedad ante la pandemia y el confinamiento

Un panel de expertos convocado por la revista Lancet evidenció la importancia del trabajo interdisciplinario para dar respuesta en forma eficiente a los diversos y crecientes problemas que surgen en medio de esta pandemia. Creemos que la necesidad de este llamado surge de una conceptualización fracturada del ser humano, una separación arbitraria y artificial de la salud física y la salud mental, que genera problemas a la hora de producir acciones para afrontar las múltiples consecuencias derivadas de los temas de salud en general y en particular de la crisis ocasionada por el Covid-19, las medidas de aislamiento y la recesión económica que empieza a vislumbrarse. Resulta evidente que necesitamos una perspectiva interdisciplinar, multidimensional y ecosistémica para dar soluciones que atiendan a la complejidad creciente del problema.

Aunque para muchos profesionales y para las entidades internacionales de salud resulta clara la artificialidad de la separación entre la salud física y psicológica, un anacronismo reduccionista del dualismo mente/cuerpo, aún encontramos dificultades para articular en la práctica un concepto integral de salud, que se refleje en acciones efectivas en la formación, la investigación, el desarrollo de políticas públicas y, en especial, en la articulación del trabajo de profesionales en diversos campos de actuación.

La actual situación que atraviesa el mundo es un buen ejemplo de cómo las dinámicas comportamentales (los hábitos de alimentación de un grupo poblacional), pueden tener efecto en la salud (la trasmisión de un virus y el número creciente de muertos e incapacidad de respuesta del sistema de salud), la economía (la pérdida de empleos y quiebra de empresas, el deterioro de los ingresos de los trabajadores), la política (el deterioro de las democracias y las amenazas contra los derechos humanos, entre otros), la seguridad (el incremento de hurtos y otros delitos, parcialmente relacionados con la búsqueda de alimento y del aseguramiento de condiciones mínimas de supervivencia) y en las condiciones de riesgos denominados psicosociales, que favorecen el despliegue de comportamientos como el consumo de sustancias, los conflictos de pareja, las diversas formas de violencia intrafamiliar e incluso violencias que surgen de la convivencia en comunidades que, de nuevo, inciden en la salud, la economía, la política y otras áreas de la vida humana.

Consideremos un ejemplo, Perú, que a pesar de ser uno de los países de Latinoamérica que más oportuna y estrictamente estableció límites en el confinamiento, se ha convertido en el segundo país con mayor número de casos de COVID-19 del continente. Para entender esto, debemos tener en cuenta algunas dinámicas comportamentales.

Por ejemplo, el hecho de que sólo cerca de una quinta parte de las familias del país cuenten con un refrigerador se relaciona con la necesidad de buscar constantemente comida fresca, aunque quizás ¿es el aprecio por la comida fresca la que facilita que las familias no cuenten con refrigeradores? Las compras de los alimentos se realizan en mercados que se convirtieron rápidamente en focos de contagio, esta situación se empeoró con las restricciones que estableció el gobierno, buscando enlentecer la pandemia, en la apertura de estos mercados, que lejos de cumplir su cometido llevó a concentrar la aglomeración. Adicionalmente, se debe tener en cuenta que también influyen el hacinamiento, la informalidad y otras tantas variables que serían imposibles de enumerar. Es claro cómo las dinámicas para adquirir bienes básicos, la forma como preparamos nuestros alimentos y hasta los mismos elementos de nuestra dieta, pueden tener un efecto directo en la transmisión de un virus, incluso cuando este no se transmite en la comida.

Estamos presenciando cómo la expansión de un virus y las medidas que se han establecido para contenerlo están incidiendo en un aumento sistemático de trastornos de ansiedad, depresión y estrés postraumático, así como también de la violencia, el consumo de alcohol y las conductas de autolesión. Se ha reportado un aumento en los factores de riesgo en salud tales como desconexión social, pérdida del sentido de vida, sensaciones de agobio y agotamiento por el cambio en las condiciones laborales, angustia ante la pérdida del empleo, baja de ingresos, deterioro de la calidad de vida y problemas derivados de la dificultad de elaborar duelos luego de las pérdidas al no seguir rituales culturales. Estos aspectos psicológicos tendrán una repercusión directa en la salud y la economía, dando inicio de nuevo a un ciclo de interacciones múltiples que se alimentará de forma permanente.

En el contexto de una visión ecosistémica, interdisciplinar, diferencial y multidimensional aparecen un sin número de preguntas y desafíos de investigación. Por ejemplo, estudiar la eficacia diferencial de las intervenciones en telesalud, en particular la teleorientación, como estrategia mediadora en la promoción y prevención de la salud, y la telemedicina, como herramienta para desarrollar el trabajo terapéutico, evaluando su utilización en atención psicológica, contención emocional e incluso acompañamiento. Se identifica también la necesidad de evaluar el efecto que tiene la mediación virtual en el desarrollo de vínculos afectivos y su efectividad como alternativa para el fortalecimiento de redes de apoyo social, al igual que los efectos del teletrabajo en la salud.

De igual modo, estas perspectivas también exigen nuevas condiciones. Es ineludible diseñar nuevas infraestructuras de conocimiento, organizacionales, tecnológicas e incluso sociales que permitan la evaluación, intervención e investigación interdisciplinaria. Es necesario establecer controles éticos sobre el quehacer de los profesionales y demarcar los límites de lo que podemos hacer, en cuanto al efecto que tiene en las comunidades, en razón de su eficacia y efectividad. El uso que se le ha dado a las tecnologías como estrategia de evaluación de la expansión del virus abre un debate sobre la privacidad, lo cual tiene también importantes connotaciones psicológicas y sociales.

Igualmente, es preciso pensar estrategias de comunicación y de rendición de cuentas a la sociedad. En este sentido, hoy, como nunca, estamos viendo que los procesos de transferencia responsable de conocimiento son una parte determinante de la supervivencia de la sociedad. Se ha hecho certera la necesidad de fortalecer las estrategias de comunicación, de manera que permitan, en forma más inmediata, conocer las necesidades de las personas y las comunidades, identificar sus carencias y recursos, y hacer un seguimiento a la compleja interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales que tienen.

Estamos, por tanto, ante un momento en el que se requiere asumir una perspectiva ecosistémica, multidimensional, interdisciplinar y transdisciplinar, que permita generar, desde ese mismo enfoque, investigación e intervención, de forma que sea inevitable un dialogo entre académicos y profesionales de diversos campos y se construyan soluciones que realmente den cuenta de la compleja y critica coyuntura que estamos transitando.

*Wilson López López: Profesor titular de la Universidad Javeriana. lopezw@javeriana.edu.co
**Pedro Pablo Ochoa: Director del equipo de respuesta psicológica frente al Covid-19 en Colombia. Colegio Colombiano de Psicólogos.

Lecciones de la pandemia a la luz de la Encíclica Laudato sí

Lecciones de la pandemia a la luz de la Encíclica Laudato sí

Aplanar la curva de contagios por coronavirus ha sido un asunto de particular preocupación para los gobiernos. Transversal a este escenario han surgido una serie de reflexiones en torno a la necesidad de aplanar también la curva de la pobreza, desigualdad, discriminación, polarización, indiferencia y daño ambiental. En ese sentido, y con la intención de identificar las lecciones globales durante la actual pandemia, la Pontificia Universidad Javeriana llevó a cabo el pasado 28 de mayo el seminario web ‘Aprendizajes de la crisis del Covid-19 para afrontar el cambio climático’.

En esta jornada, a la luz de la Carta Encíclica Laudato Sí, expertos nacionales e internacionales presentaron las lecciones que como peregrinos de la ‘Casa común’ debe asumir la humanidad no solo para afrontar la actual situación sanitaria y social, sino también la crisis que vive el planeta con el calentamiento global.

“Somos parte de un todo, somos parte de la ‘Casa común’ y las transformaciones que se necesitan implican retos para el Gobierno y la sociedad. Esto significa, una nueva ética con la naturaleza”, afirmó Hernando García, director del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, quien también agregó el concepto de ‘salud planetaria’ al referirse a la preservación del equilibrio ecológico, solidario, natural y espiritual del hombre con el medio ambiente.

“La especie humana es un pequeño suspiro en la vida del planeta”, reflexionó García.

 

Se requiere una decisión clara de parte de los gobiernos y mercados internacionales para invertir en restauración de ecosistemas, recuperación de la agrobiodiversidad y control de la ganadería extensiva.
Se requiere una decisión clara de parte de los gobiernos y mercados internacionales para invertir en restauración de ecosistemas, recuperación de la agrobiodiversidad y control de la ganadería extensiva.

Manuel Pulgar-Vidal, exministro de ambiente de Perú y actual lider del Programa Internacional del Clima y Energía de WWF, añadió que la pandemia de la Covid-19 se debe interpretar desde la degradación del medio ambiente, la pérdida de especies y hábitats, el calentamiento global y la precaria calidad del agua y el aire en regiones de alta densidad poblacional, lo cual incide directamente en la proliferación de enfermedades como el Zika o el Chikunguña y, en este caso, la Covid-19.

Pulgar hizo un llamado al “renacimiento de la región”, basado en los aprendizajes de la pandemia. Resaltó que no existe un futuro sostenible sin consideraciones ambientales y climáticas, ni se puede pensar en una recuperación futura si no se incorporan las necesidades sociales. Abogó por una visión de sostenibilidad a largo plazo (año 2050) y finalmente dijo que es indispensable articular la economía mundial con la conservación de la naturaleza.

“La política y la economía tienden a culparse mutuamente por lo que se refiere a la pobreza y a la degradación del ambiente. Pero lo que se espera es que reconozcan sus propios errores y encuentren formas de interacción orientadas al bien común”: Jairo H. Cifuentes, Secretario General de la Universidad Javeriana, durante la apertura de la jornada.

Por otro lado, Jimena Puyana, coordinadora de Ambiente y Desarrollo Sostenible del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la ONU en Colombia, sostuvo que las enseñanzas que ha dejado el SARS-CoV-2 en materia de formulación de políticas públicas en países en vía de desarrollo, son: priorizar las inversiones que generan múltiples beneficios y propósitos a través de una ‘economía verde’; invertir en educación, salud e infraestructura desde una perspectiva de conservación, protección y sostenibilidad de la biodiversidad; apuntarle a impuestos que desincentiven la producción excesiva del carbono; apoyar las políticas de reforestación protectora y productora; invertir en las áreas protegidas; generar respuestas integrales -factores sociales, ambientales y económicos- para superar la crisis, y tener una conciencia clara de la vulnerabilidad humanidad evidenciada en la desigualdad y pobreza.

Citando a la revista científica Nature, Puyana destacó que “la pandemia ha ocasionado que el mundo reduzca entre el 17% y el 26% la producción de gases de efecto invernadero en comparación con el año pasado”.

El egresado javeriano Mauricio Rodríguez Castro, presidente de las firmas CO2Cero y EcoLogic, nutrió la conversación a partir de una perspectiva empresarial, desde la que es necesario implementar una economía circular mediante la reutilización de recursos; es decir, que los empresarios articulen sus proyectos con ideas de negocios sostenibles, amigables con el medio ambiente. En términos coloquiales, Rodríguez señaló que “la naturaleza nos está dando una cachetada”, razón por la cual, dijo, motivado por la situación de pandemia, que la sociedad debe pensar en una transformación profunda de su comportamiento, sus hábitos y cultura.

“Previamente se creía que las personas no eran productivas con el teletrabajo, pero la actual situación ha llevado a los empresarios a considerar esta nueva alternativa”, puntualizó Rodríguez Castro.

Finalmente, Andrés Rosas, decano la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, y moderador del simposio, convocó a una rueda de respuestas alrededor de la pregunta ¿qué se puede hacer para cambiar el comportamiento de las personas frente a la crisis del cambio climático? Los panelistas afirmaron, en unanimidad, que la mejor forma para movilizar cambios sociales es entender que la humanidad es vulnerable y que la COVID-19 es un factor de sensibilización que debería llevar a las personas a conectar sus decisiones con su entorno, en este caso el medio ambiente, tal y como lo menciona la Encíclica Laudato Sí: “El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión”.

Este simposio se llevó a cabo en el marco de la celebración del quinto aniversario de la Encíclica Laudato Sí sobre el cuidado de la casa común y el acuerdo de las Naciones Unidas de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. Lo invitamos a revivir la jornada aquí.

Entre 1970 y 2015, la huella del hombre ha transformado más del 50% de los ecosistemas naturales en Colombia. 
Entre 1970 y 2015, la huella del hombre ha transformado más del 50% de los ecosistemas naturales en Colombia.
El tabaco en tiempos de COVID-19

El tabaco en tiempos de COVID-19

El SARS-CoV-2 es un virus que por alguna razón escogió al pulmón como su órgano objetivo y los fumadores, como ya está comprobado, tienen lesionados los tejidos de su aparato respiratorio. “No hay que ser un genio para darse cuenta de que el tabaco y el virus pueden ser una combinación letal para cualquier persona”, asegura el oncólogo Carlos Castro, director médico de la Liga Colombiana Contra el Cáncer y exviceministro de Salud.

Después de una investigación basada en pruebas in vitro con células del sistema nervioso central y otro estudio realizado con un grupo de 46 personas diagnosticadas con la COVID-19, las noticias, al parecer alentadora para los fumadores activos y hasta para quienes adquieren el vicio, empezaron a revolotear con gran velocidad en diferentes medios, pues estos estudios defendían la hipótesis de que la asociación entre la enfermedad por coronavirus y el tabaco como agravante del diagnóstico era inexistente e incluso, alcanzaron a difundirse afirmaciones como que el virus tendría menor incidencia en fumadores gracias a los efectos ‘positivos’ que podría tener la nicotina sobre el mismo.

Para entidades como la Organización Mundial para la Salud (OMS), esta información no es más que otra de las ‘noticias falsas’ que circulan por estos días, generando daños tan graves como los que trae la pandemia. Así, con motivo del Día Mundial sin Tabaco, en el marco del conversatorio virtual organizado por la Universidad Javeriana: Tabaco y COVID-19, el riesgo continúa, realizado el 28 de mayo, investigadores colombianos se unieron a la iniciativa de la OMS de educar cuidadosamente, reflexionar alrededor de esta problemática de salud pública, combatir la información falsa acerca de la relación entre el tabaquismo y el coronavirus y allí confirmaron que si bien el riesgo de enfermedades es alto para los fumadores, con la presencia de la COVID-19 el peligro se intensifica.

Contrario a las afirmaciones de los estudios mencionados, investigadores javerianos como Alejandra Cañas, neumóloga y especialista en enfermedades avanzadas del pulmón, afirmó durante el encuentro que “la exposición al tabaco se puede convertir en un factor de riesgo para que la severidad por la COVID-19 sea mayor”. ¿Por qué? Esta científica afirma que eso se debe a la manipulación mano-boca y mano-saliva, y por el retiro del tapabocas que hacen las personas que fuman, quedando aún más expuestas. “Esto sucede con el cigarro, el cigarrillo electrónico y de vapeo, poniendo especialmente a los jóvenes en un estado de vulnerabilidad por ser quienes más hacen uso de estos nuevos elementos”, explicó.

Por otro lado, Cañas confirmó la evidencia científica de estudios recientes mucho más robustos que los mencionados, los cuales prueban que las personas que fuman cuando padecen de la infección por el SARS-CoV-2, requieren más hospitalización, hacen neumonías más graves y tienen una mayor mortalidad en comparación con el resto de la población. Y dio sus razones: implica la manipulación de estos artefactos durante la pandemia, los daños que genera el cigarrillo en el sistema respiratorio en general como la dificultad que tiene el pulmón para crear mecanismos de defensa ante infecciones por virus y bacterias, entre muchos otros; y porque además el consumo del tabaco es un factor de riesgo para la adquisición de enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, el cáncer, algunas enfermedades respiratorias y la diabetes. “Así como otras transmisibles (el aumento de la incidencia de tuberculosis, neumonía por neumococo, gripes y resfriado común)”.

 

¿Incremento o disminución del tabaquismo durante la cuarentena?

Según Lorena Calderón, representante del equipo de promoción y prevención social del Ministerio de Salud, en Colombia la tendencia del consumo de tabaco está bajando, pasando del 13% de la población consumidora en 2009, a un 7% u 8% en población mayor a 18 años para el 2018 y 9% aproximadamente en población joven. No obstante, hay que saber que según la OMS el tabaquismo es responsable de la muerte de más de ocho millones de personas cada año. Más de siete millones de esos decesos se deben al consumo directo del tabaco y aproximadamente 1,2 millones al humo ajeno al que están expuestos los no fumadores. Los científicos coinciden en que esta cifra tiende a incrementar por los nuevos sistemas electrónicos para fumar, pero además por las sensaciones que genera la pandemia en las personas.

Al respecto, el médico magíster en Epidemiología Clínica y director del Departamento de Medicina Preventiva y Social de la Pontificia Universidad Javeriana, Andrés Duarte, explicó que si bien el confinamiento genera aislamiento social para tratar de contener la epidemia, esta circunstancia a su vez genera distrés mental, en otras palabras, un estrés desagradable que produce cargas con efectos en el cuerpo y que aparece como respuesta a una amenaza.

Esto, según Duarte, “contribuye a que las personas dentro del encierro se aíslen y para alguien que ha sido consumidor o tiene expectativas de consumir tabaco se abre un escenario en el que aparece un incremento de la necesidad de consumo y muchos van a volver a consumir o a empezar a hacerlo”. A esto se le suma otro agravante: “la mayor prevalencia de consumo de tabaco está en los grupos socioeconómicos menos favorecidos, lo que supone quiénes pueden ser los más afectados”, advirtió.

Así, este científico pronostica que habrá más fumadores cuando termine la cuarentena, pues “uno debería pensar que las personas al estar reunidas en la casa tienden a consumir menos sustancias y pasa todo lo contrario”, dijo.

 

¿Soluciones para dejar de fumar?

Ya se han adelantado tratamientos para sustituir la nicotina como los chicles, los parches o fármacos para la cesación, pensando en ayudas para que los consumidores dejen de fumar, pero aún hay mucha expectativa frente a la efectividad del sistema de salud para suministrarlo.

“El acceso no es fácil y para el sistema también resulta un reto poderlo proveer”, comentó Duarte. A modo de reflexión, Castro concluyó que “los gobiernos tienen que ver estas posibilidades con proyección, habrá un gasto millonario que tendrán que costear por cerca de diez años, pero van a evitar el incremento en apariciones de enfermedades cerebrovascular, cardiovascular y demás que van a implicar gastos mucho mayores”.

Por su parte, la OMS recomienda a los fumadores intentar dejar de fumar lo antes posible mediante métodos de eficacia comprobada, como líneas de atención telefónica gratuitas para ese fin, programas que se basan en mensajes de texto por móvil y tratamientos de sustitución. Como beneficios inmediatos, los expertos indicaron que abandonar esa conducta revive el olfato y el gusto, hay más calidad en la piel. Además, disminuye las complicaciones respiratorias después de los 30 días de haberlo dejado; baja la frecuencia de neumonías y de intubaciones orotraqueales. A mediano y largo plazo, previene las afecciones cardiovasculares y el riesgo de cáncer.

El tabaquismo es una enfermedad y un problema de salud pública que para el Ministerio de Salud, como afirmó Lorena Calderón, merece un abordaje sanitario, pero que exige la participación de actores gubernamentales, científicos, académicos y de la sociedad civil como una responsabilidad social.

 

Sobre los cigarrillos electrónicos

Frente a las estrategias del mercado para promover el consumo de cigarrillos electrónicos o sistemas de administración de nicotina y de no nicotina, el doctor Castro mencionó que “el 20% de los universitarios están hoy vapeando porque se tragaron el cuento de que eso era menos dañino que el cigarrillo”.

Por su parte, el epidemiólogo Duarte sostuvo que la industria tabacalera es supremamente agresiva y que tiene una década promocionando estos elementos que están utilizando actualmente las personas y hay una gran similitud con las propagandas que han utilizado en el pasado (libertad, alternativas saludables, gustos), todo esto como método para despertar sensaciones y emociones atrayentes. Pero, hay que saber que, “son malos 10 miligramos pero un miligramo también lo es. No dejan de existir riesgos, unos daños llegarán más rápido que otros según la persona, pero a largo plazo puede terminar en una adicción, inclusive igual o más fuerte que la que puede provocar la cocaína”.

La toma de conciencia alrededor de los múltiples problemas que provoca el consumo de tabaco, independientemente del medio que se use para hacerlo, ha sido por largo tiempo una batalla que ha tratado de lidiar y acompañar el sistema de salud y prevención social. Y durante la pandemia las alertas se incrementan, pues los expertos insisten que abandonar el tabaquismo durante esta época podría ayudar a disminuir la transmisión comunitaria y a mejorar el pronóstico de una persona que sea diagnosticada con la afección y sea fumadora activa.

La Javeriana responde al país en tiempos de la COVID-19

La Javeriana responde al país en tiempos de la COVID-19

Uno de los mejores ejemplos de la misión de las universidades al servicio de la sociedad se ha vivido en estos tiempos de pandemia por el SARS-CoV2, que ronda en el ambiente planetario y amenaza la salud humana. La enfermedad que produce, COVID-19, se convirtió en el reto para los científicos por las consecuencias, no solamente en el área de la salud, sino en la política, la economía, la sociología, la tecnología, la innovación y la creatividad.

Con su conocimiento y trayectoria, investigadores, innovadores, emprendedores y creativos de la Pontificia Universidad Javeriana aportan a las múltiples necesidades que se sienten en todo el territorio nacional.

A través de las direcciones de Investigación y de Innovación de la Vicerrectoría de Investigación, los científicos prepararon y presentaron proyectos a la convocatoria abierta por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación que se denominó Mincienciatón. Entre la sede Bogotá y la seccional Cali presentamos 18 de las 531 propuestas que buscaban contribuir a la solución de problemáticas actuales de salud relacionadas con la pandemia. Minciencias las recibió en un plazo récord de siete días y aprobó solo 25 proyectos, de los cuales cuatro son liderados por la sede Bogotá y uno por la seccional Cali. En otro proyecto, liderado por la Universidad Nacional de Colombia, la Javeriana es coejecutora. Eso nos convierte en la Universidad con más proyectos aprobados. En el artículo de esta edición titulado “Proyectos javerianos para mitigar la COVID-19” encontrarán más información sobre estas iniciativas.

La Javeriana también respondió al llamado que hizo el Instituto Nacional de Salud (INS) con el fin de preparar sus laboratorios para hacer diagnóstico de la COVID-19. Nuestros profesores de la Facultad de Ciencias recibieron capacitación en el INS, que está siendo replicada a los del Instituto de Genética Humana y del Hospital Universitario San Ignacio (HUSI), único hospital que hace parte de la red de laboratorios para el diagnóstico de la COVID-19, en la que también participan otras universidades, y que es coordinada por la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá.

La Javeriana presentó cuatro propuestas a otra convocatoria de Minciencias, que, con recursos de regalías, busca fortalecer laboratorios regionales para prestar servicios científicos y tecnológicos en problemáticas asociadas con agentes biológicos de alto riesgo para la salud humana. Dichas propuestas pasaron a primer corte y siguen a la segunda etapa.

Los Miércoles de Historias es un proyecto del Centro de Emprendimiento Javeriano, en el que expertos y emprendedores dialogan sobre el manejo de los diferentes tipos de iniciativas durante la cuarentena, con el objetivo de inspirar a otros emprendedores.

Este Centro también apoya la coordinación de equipos de trabajo interdisciplinarios de personal médico del HUSI y de profesores de las facultades de Medicina, Enfermería, Ingeniería, Arquitectura y Diseño, y Ciencias Económicas y Administrativas, para el desarrollo de ventiladores, gafas de protección y réplica de partes para equipos de ventilación.

La Asistencia para la Creación Artística, en colaboración con el Centro de Gestión Cultural, lanzó una convocatoria para que la comunidad universitaria exprese sus experiencias de confinamiento en cortometrajes, piezas musicales, canciones, cuentos, poemas, crónicas, ensayos o ilustraciones. Las creaciones propuestas se mostrarán de manera virtual a través de redes durante la Semana Javeriana y en el Encuentro de Arte y Creatividad.

Finalmente, la página web de PESQUISA JAVERIANA ha publicado historias sobre salud mental en tiempos de cuarentena, los efectos del confinamiento en la economía del país, la situación de contagio en las cárceles del país, los cuidados en los adultos mayores y en quienes padecen párkinson, los ejercicios para evitar el sedentarismo y cómo se piensa la Iglesia católica en tiempos de coronavirus, por mencionar solamente la diversidad de temas que hemos ofrecido a los navegantes de la red que buscan información con base científica.

Con estas iniciativas la Javeriana demuestra que es una universidad con vocación de servicio al país, que trabaja para unir fortalezas con otras universidades e instituciones por el bienestar de la ciudadanía.


 

* Vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana.

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Proyectos javerianos trabajan para mitigar la COVID-19

Proyectos javerianos trabajan para mitigar la COVID-19

En diciembre de 2019, el mundo conoció la existencia de una extraña enfermedad que conmocionó a la población de Wuhan (China). Se trata de la COVID-19, producida por un virus de la familia de los coronavirus, generalmente asociado con síntomas de un resfriado común, pero que, en casos severos, ocasiona neumonía y síndrome de dificultad respiratoria aguda. Desde entonces, entidades nacionales e internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Ministerio de Salud y Protección Social (Minsalud) y el Instituto Nacional de Salud (INS), así como universidades de todo el país, trabajan persistentemente en encontrar alternativas que mitiguen sus efectos.

A mediados de abril, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias), a través de la convocatoria Mincienciatón, seleccionó cinco propuestas de investigación de la Pontificia Universidad Javeriana para ser financiadas, con el propósito de dar soluciones a las problemáticas actuales de salud relacionadas con la pandemia de la COVID-19. PESQUISA JAVERIANA conversó con los líderes de los proyectos sobre sus propuestas, la trayectoria y experiencia de sus equipos de trabajo, y la estrategia que abordarán para afrontar la actual crisis sanitaria.

 


 

3Proyecto 1. Desarrollo y evaluación de modelos matemáticos y epidemiológicos que apoyen la toma de decisiones en atención a la emergencia por SARS-CoV-2 y otros agentes causales de IRA en Colombia utilizando data analytics y machine learning

Investigadora principal: Magda Cepeda Gil
Facultad de Medicina

PESQUISA JAVERIANA: ¿En qué consiste esta investigación?
Magda Cepeda: Usaremos estrategias avanzadas de análisis de datos, como machine learning, para generar modelos que describan, en tiempo real, la dinámica de la epidemia de la COVID-19 en el país, cuáles son las necesidades que se han generado y con qué recursos cuenta Colombia para responder eficazmente a la epidemia.

P. J.: ¿Cuál es la experiencia del grupo de investigación?
M. C.: El proyecto cuenta con expertos en la generación de modelos usando métodos de aprendizaje basados en los datos y en la conducción de estudios poblacionales. El Centro de Excelencia ―Alianza Caoba― tiene amplia trayectoria en el desarrollo de proyectos sobre análisis de datos.

P. J.: ¿Cuál será su estrategia de trabajo?
M.C.: El equipo consolidará alianzas entre las instituciones participantes y otras instituciones relevantes, para obtener la información necesaria para generar los modelos de análisis y conducir el estudio de seroprevalencia de SARS-CoV-2 en la población general. El proyecto se terminará en seis meses, una vez se firme el convenio con Minciencias.

 


 

2Proyecto 2. Sistema de monitoreo remoto de pacientes con COVID-19

Investigador principal: Julián Colorado
Facultad de Ingeniería

PESQUISA JAVERIANA: ¿En qué consiste esta investigación?
Julián Colorado: Este proyecto propone el desarrollo de un sistema de monitoreo remoto de los signos vitales de pacientes con la COVID-19 en tiempo real, 24/7. Para esto usaremos tecnologías emergentes basadas en el internet de las cosas (IoT, por su sigla en inglés).

P. J.: ¿Cuál es la experiencia del grupo de investigación?
J. C.: El proyecto cuenta con la participación de profesores investigadores del Departamento de Electrónica y, en particular, con las capacidades del Centro de Excelencia y Apropiación en Internet de las Cosas (CEA-IoT). Además, contamos con la participación de un grupo élite de médicos investigadores del Hospital Universitario San Ignacio (HUSI).

P. J.: ¿Cuál será su estrategia de trabajo?
J. C.: El proyecto cuenta con ocho meses de ejecución. Para ello tenemos cinco fases de desarrollo. En la primera, seleccionaremos e integraremos sensores a partir de requerimientos clínicos establecidos para la COVID-19, luego adecuaremos las aplicaciones móviles, prepararemos la plataforma para lograr la escalabilidad del sistema en el manejo remoto de miles de pacientes, haremos una prueba del sistema en un ambiente controlado intrahospitalario y, finalmente, la misma prueba en condiciones de monitoreo remoto, en el marco del programa de Extensión Hospitalaria del HUSI.

 


 

5Proyecto 3. Eficacia y seguridad del extracto P2Et en el tratamiento coadyuvante en pacientes con COVID-19

Investigadora principal: Susana Fiorentino
Facultad de Ciencias

PESQUISA JAVERIANA: ¿En qué consiste esta investigación?
Susana Fiorentino: Vamos a llevar a cabo un estudio clínico en pacientes diagnosticados con enfermedad respiratoria que tengan sospecha o diagnóstico comprobado de la COVID-19. Serán tratados con la terapia convencional establecida en las guías de tratamiento y, además, suplementados con un fitomedicamento, desarrollado por nuestro grupo de investigación, denominado P2Et. Este fitomedicamento podría modular la respuesta inmune de los pacientes, disminuyendo la inflamación generada por la infección, así como la carga viral, al incrementar los mecanismos de autofagia (limpieza intracelular) y, por ende, la replicación viral.

P. J.: ¿Cuál es la experiencia del grupo de investigación?
S. F.: El grupo de Inmunobiología y Biología Celular fue creado hace 26 años. Lleva 16 años realizando investigación y desarrollo (I+D) en el área de inmunología y cáncer, buscando moduladores de la respuesta inmune y medicamentos antitumorales, particularmente a partir de plantas. El grupo ha recibido financiación de Colciencias (hoy Minciencias), el Sistema General de Regalías y del Banco Mundial para avanzar en la búsqueda de medicamentos contra el cáncer.

P. J.: ¿Cuál será su estrategia de trabajo?
S. F.: Contrataremos una agencia que supervisará el estudio clínico, se abrirá el centro de investigaciones en el Hospital Universitario San Ignacio (HUSI) y empezaremos a darles medicamentos a los pacientes inmediatamente. En paralelo, iniciaremos los estudios básicos en células, en animales (en Ginebra, Suiza) y sobre el virus, para identificar los mecanismos moleculares de acción del fitomedicamento. Esperamos tener los primeros resultados en un plazo de seis a siete meses.

 


 

4Proyecto 4. Efectividad del uso de elementos de protección personal más hidroxicloroquina para la prevención de SARS-CoV-2 a trabajadores de la salud

Investigadora principal: Sandra Valderrama Beltrán
Facultad de Medicina

PESQUISA JAVERIANA: ¿En qué consiste esta investigación?
Sandra Valderrama: Los trabajadores de la salud son la primera línea de atención de pacientes con la COVID-19, y por eso queremos disminuir su riesgo de infección a través del medicamento hidroxicloroquina, que parece tener un efecto de inhibición sobre el virus. Lo que haremos es evaluar si este sirve como una estrategia farmacológica de prevención para la infección, sumado al uso de elementos de protección personal.

P. J.: ¿Cuál es la experiencia del grupo de investigación?
S. V.: En el proyecto participan cuatro grupos conformados por instituciones de salud filiales de importantes universidades del país: el primero es el grupo de la Clínica Colsanitas y la Fundación Universitaria Sanitas; seguido de la alianza de la Secretaría de Salud de Cundinamarca con el Hospital Universitario la Samaritana (sedes Bogotá y Zipaquirá); el de la Universidad Nacional de Colombia y el Hospital Universitario Nacional; y, finalmente, el grupo de Epidemiología Clínica y Bioestadística y el Grupo de Investigación en Enfermedades Infecciosas de la Pontificia Universidad Javeriana y el Hospital Universitario San Ignacio (HUSI).

P. J.: ¿Cuál será su estrategia de trabajo?
S. V.: Estamos haciendo el alistamiento de los centros para iniciar el reclutamiento de los participantes del estudio, posteriormente administraremos el medicamento o el placebo y realizaremos el seguimiento de estos casos con pruebas moleculares, pruebas de anticuerpos y controles de seguridad clínica de la intervención. Al terminar el reclutamiento, realizaremos el análisis de los datos y esperamos estar compartiendo resultados en un plazo de seis a ocho meses.

 


 

1Proyecto 5. Desarrollo y evaluación de un bionanosensor portable, ultrasensitivo y de respuesta rápida para el diagnóstico y seguimiento del SARS-CoV-2

Investigador principal: Andrés Jaramillo Botero
Facultad de Ingeniería, Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali

PESQUISA JAVERIANA: ¿En qué consiste esta investigación?
Andrés Jaramillo: Nuestro programa permitirá diagnosticar de manera temprana la COVID-19 en una persona, aun en fase asintomática, a partir de la detección y medición directa, rápida y en concentraciones ultrabajas del virus en ella, mediante una nueva tecnología molecular no invasiva, portable y de bajo costo.

P. J.: ¿Cuál es la experiencia del grupo de investigación?
A. J.: Contamos con un grupo de primer nivel de seis profesores con experticia en infectología-virología clínica, biología molecular, química y electroquímica de sensores materiales y dispositivos nanoestructurados, además de dos estudiantes de maestría y doctorado, y varios participantes del programa Jóvenes Investigadores e Innovadores Agentes de Cambio, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias).

P. J.: ¿Cuál será su estrategia de trabajo?
A. J.: Adquiriremos e instalaremos el recurso necesario para la ejecución del proyecto técnico, reclutaremos ―a través del Hospital Universitario Fundación Valle del Lili― un grupo de personas para extraer y preservar muestras de fluido nasofaringeo, realizaremos un diagnóstico preliminar, demostraremos la detección y medición rápida, estableceremos la probabilidad de contagio en cohabitantes de pacientes con la COVID-19 y, finalmente, escalaremos la tecnología de detección y medición electroquímica por bionanosensores para su posterior masificación.

 


 

Finalmente, la Pontificia Universidad Javeriana, sede Bogotá, será coejecutora del proyecto “Efectividad y seguridad del tratamiento farmacológico para el SARS por COVID-19, Colombia. Estudio controlado aleatorizado pragmático”, liderado por la Universidad Nacional de Colombia. En esta investigación participan los académicos javerianos Carlos Gómez, Nelcy Rodríguez y Viviana Alejandra Rodríguez, de la Facultad de Medicina.

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Lecciones de la pandemia a la ciencia colombiana

Lecciones de la pandemia a la ciencia colombiana

“La profesora Marylin Hidalgo ha sido una pieza fundamental de esta iniciativa desde la Facultad de Ciencias”, dice el vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, Luis Miguel Renjifo. Fue ella la que, sin dudarlo y con toda la disposición, empezó a hacer gestiones, junto con la Facultad de Medicina y el Hospital Universitario San Ignacio (HUSI), en la Universidad y fuera de ella, para que la Javeriana se ofreciera a realizar las pruebas de diagnóstico de la COVID-19.

Por su trabajo durante varios años en el Instituto Nacional de Salud (INS), Hidalgo sabía perfectamente que esa entidad necesitaba apoyo y que la experiencia de la investigación universitaria podía responder para agilizar su labor y ampliar la capacidad de respuesta del país.

El llamado de la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá (SDS) para certificar laboratorios universitarios capitalinos incluyó una capacitación de investigadores en el INS, paso que ya cumplió la Javeriana. Ahora, el INS y la SDS visitan las universidades para verificar los estándares de calidad en la adaptación de sus instalaciones, de manera que puedan empezar a procesar muestras. Ya las universidades de los Andes, el Bosque y Rosario iniciaron el trabajo. El HUSI y el Instituto de Genética Humana (IGH) de la Javeriana se preparan para unirse a esta red de laboratorios para el diagnóstico de la COVID-19, la cual está coordinada por Gabriela Delgado, bacterióloga y Ph. D. en Ciencias Farmacéuticas.

Tenemos reuniones periódicas con todas las universidades para compartir experiencias técnicas y algunos postulados científicos asociados con el diagnóstico y con el seguimiento. En ese sentido, los investigadores han sido muy generosos, compartiendo sus saberes y reactivos. Ver a las universidades trabajando conjuntamente es muy satisfactorio”, le dijo Delgado a PESQUISA JAVERIANA.

¿Cómo ha sido el proceso en la Universidad? La bacterióloga, Ph. D. en Ciencias y líder del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Ciencias, Marylin Hidalgo, y el genetista y director del Instituto de Genética Humana (IGH), Fernando Suárez, quienes han sido claves en la preparación y montaje de los laboratorios universitarios para aportar a la superación de la pandemia en Colombia, hablan acerca de esta experiencia.

PESQUISA JAVERIANA: ¿Qué los motivó a llamar la atención de la Universidad para participar en las actividades propuestas por el INS y la SDS?

Marylin Hidalgo: Durante mi trabajo en el INS enfrentamos dos alertas epidemiológicas muy complicadas, el ataque 9/11 con el ántrax y luego el H1N1, lo que me sirvió para entender cómo funciona el Instituto, cómo manejar esas alertas, y cuáles son las necesidades en esos momentos de angustia. Ahora en la universidad puedo trasladar el conocimiento y las fortalezas que tenemos desde la academia para aportar a esas emergencias. Tenemos gente muy bien formada, que piensa y ve las cosas de manera diferente a la del Instituto. La respuesta del INS tiene que ser inmediata; la de la academia debe ser complementar esta respuesta y de apoyo incondicional.

Fernando Suárez: Con la capacidad técnica en infraestructura que tiene la Facultad de Medicina, vimos la necesidad de acompañar al INS en la realización de las pruebas. Mientras mayor cantidad de pruebas se realicen, se podrá conocer mejor la magnitud del problema.

P. J.: ¿Cómo se ha preparado la Javeriana para ofrecer el servicio una vez el laboratorio esté certificado?

M. H.: Hicimos un profundo análisis, evaluando infraestructura, riesgos y revisando rutas biosanitarias. El HUSI es un eje central, porque para ellos es más fácil asumir el diagnóstico, lo hacen de rutina. Simultáneamente, pensamos extender una parte del Laboratorio de Biología Molecular de la Facultad de Ciencias al IGH, por su cercanía con el Hospital, lo cual evita que estemos circulando muestras por toda la universidad. El riesgo se disminuye mucho.

F. S.: La SDS solicita adaptar mejor el laboratorio para que sea compatible con el diagnóstico. Por ejemplo, señalizar las áreas de desecho. Debemos tener una ruta sanitaria muy bien definida para saber por dónde van a entrar las muestras, por dónde van a salir los desechos biológicos. Aunque esto ya lo tenemos, ahora debemos ajustarnos a un estándar diferente. Estamos haciendo esos ajustes. Pero ya contamos con la capacidad del diagnóstico porque, con un equipo de cuatro investigadoras, logramos estandarizar la técnica. Si hoy llegara una muestra de un paciente, ya podríamos hacer el diagnóstico.

“Colombia tiene una masa sólida y crítica de investigadores en salud que hoy en día está al servicio del país y del mundo”.
Gabriela Delgado, SDS.

P. J.: ¿Cuáles han sido los obstáculos para adaptarse a las nuevas responsabilidades y cómo los han superado?

M. H.: El sistema es lento y no fluye tan rápido como uno quisiera. Uno se enfrenta a situaciones que no son fáciles de superar. Por ejemplo, no se pueden comprar los reactivos de inmediato, porque no hay disponibilidad. Por otro lado, las realidades de cada persona son diferentes. Hay quienes les da temor procesar o recibir las muestras, porque eso tiene un riesgo. Esas situaciones humanas son comprensibles.

F. S.: Necesitábamos un congelador especial para guardar el RNA de los virus, y ha sido muy difícil porque todo el mundo lo está comprando. Los reactivos están escasos. Es un problema mundial. Como en Colombia no se producen, toca importarlos. Se juntan todos los problemas que uno encuentra en la investigación, pero comprimidos en muy pocos días. Son los problemas de siempre: el dólar más caro, hay que importar materiales y reactivos, pero uno tiene tiempo. En cambio aquí no hay tiempo. El reto grande es tener todo listo en poco tiempo.

P. J.: ¿Cuáles han sido las lecciones en este proceso?

M. H.: Reconocer nuestras fortalezas y nuestras debilidades. Una fortaleza grandísima es la alianza con otras instancias o facultades de la Universidad. La Facultad de Ciencias siempre ha tenido una relación muy cercana con el HUSI, pero ahora hemos visto que esa alianza es más que necesaria. Tenemos un laboratorio y un hospital muy buenos, y muchas capacidades en las facultades de Ciencias y Medicina, lo que nos ha permitido unirnos por una necesidad común. Desde la Facultad de Ciencias hay que destacar la generosidad que han tenido sus investigadores de todas las áreas con sus conocimientos y con su apoyo en equipos y en materiales.

Con los investigadores de otras universidades hemos creado unas alianzas maravillosas. Nos hemos reconocido en la emergencia. Nunca se había visto la generosidad en protocolos y préstamo de reactivos, no en beneficio de las universidades y de los investigadores, sino del país. Todas las universidades estamos unidas para apoyar a la Secretaría Distrital o al INS. La solidaridad ha sido una de las lecciones más importantes.

F. S.: Los obstáculos se han convertido en oportunidades de conocer otras personas, trabajar con ellas, integrar servicios. Hemos hablado con universidades con las que no hablábamos, con puntos de vista diferentes, eso es muy interesante. En el IGH se trabaja con otros virus que sirven, por ejemplo, para inmortalizar líneas celulares, pero no en un genoma viral en particular. Lo que hemos aprendido nos servirá para la investigación en el futuro.

P. J.: ¿Cómo se beneficiará la ciudadanía colombiana con esta nueva infraestructura y con el personal capacitado?

M. H.: El HUSI podrá procesar aproximadamente 300 muestras diarias, porque tienen un sistema automatizado.

F .S.: En el IGH serán unas 200 muestras diarias, o sea, 1000 a la semana, lo que será un alivio inmenso para la Secretaría.

P. J.: ¿Qué viene ahora?

F. S.: Supongo que la escasez de reactivos disminuirá. Pero hay algo muy importante que viene ahora. Estamos pensando en los pacientes, como es obvio, pero no hemos pensado mucho en el personal del sector salud que atiende este tema en las UCI y directamente a los afectados: se supone que se les debería hacer el test cada siete a nueve días. Ese es un reto grande.

Otro problema es que puede haber reinfección. Podríamos tener que repetir la prueba varias veces al año. Mientras no haya vacuna o un medicamento que funcione, esto puede durar años.

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Pesquisa Javeriana se adapta a las necesidades informativas de sus lectores

Pesquisa Javeriana se adapta a las necesidades informativas de sus lectores

Mantenemos nuestro compromiso de hacer visibles los avances científicos que se producen en la Pontificia Universidad Javeriana. Por eso, teniendo en cuenta las circunstancias que produjo la COVID-19, este domingo 10 de mayo publicamos la edición 51 en diversos formatos para que usted, desde su casa, conozca los aportes de investigadores, innovadores, emprendedores y creativos durante esta pandemia.

Además de la ya acostumbrada edición impresa, que circulará con un reducido número de ejemplares más adelante, pensamos en todo un ecosistema digital para que los visitantes lean cada uno de los artículos, tanto on line como off-line. Ingresando a nuestra página web www.javeriana.edu.co/pesquisa usted puede acceder a los contenidos, a solo un clic; también puede descargar la revista en formato PDF, por si desea disfrutarla posteriormente sin estar conectado a internet.

¿Qué temáticas puede encontrar en esta nueva oferta informativa?

  • A través de la editorial podrá leer una explicación muy sucinta sobre cómo la Javeriana le aporta al país durante esta época de COVID-19.
  • Sobre la pandemia por el SARS-CoV2 tendrá dos artículos con diferentes apuestas: Proyectos javerianos para mitigar la COVID-19 y Lecciones de la pandemia a la ciencia colombiana.
  • Aprenda sobre el astrocito, un tipo de célula que es fundamental para el metabolismo del sistema nervioso central y para las famosas neuronas, así como para el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas.
  • ¿Por qué se volvió viral la clase media? Investigadores javerianos estudiaron cómo en un país desigual una parte de la población se fortaleció económicamente.
  • Lea un informe especial sobre ciudades, donde se plantea la evolución de la agricultura urbana y su proyección como una alternativa para el desarrollo sostenible, una propuesta javeriana para humanizar el espacio público en Cali y una comparación entre Bogotá y Seúl (Corea) en materia de crecimiento metropolitano.
  • Conozca a Daniela Abisambra, una egresada javeriana que impulsó su carrera a través de un análisis de los trinos del presidente Donald Trump, cuyo trabajo le mereció el premio del Circulo de Periodistas de Bogotá, CPB.
  • En la sección Huellas lea el perfil de Nelson Obregón, actualmente director del Instituto Javeriano del Agua.
  • Con respecto a las habituales novedades editoriales, lea tres reseñas sobre libros de historia, literatura y periferia.