Claudia Marcela López Burbano: “La investigación me permite transformar realidades”

Claudia Marcela López Burbano: “La investigación me permite transformar realidades”

Los pacientes que sufren de enfermedades genéticas necesitan mucha atención”, dice Claudia Marcela López Burbano con un gesto de preocupación, pero con la seguridad que la caracteriza. “Acompañarlos en su proceso y ofrecerles una mejor calidad de vida es lo que me mueve”.

Y es que el servicio y la compasión por los demás han sido su motivación desde niña, actitudes que aprendió de su padre, un comprometido amante y defensor de los animales. “Mi padre siempre ha sentido un amor profundo por todas las clases de animales, es algo que admiro profundamente. Desde los sapos que a veces invaden nuestra casa, pasando por las zarigüeyas que nos visitan de noche, hasta los cinco perros con los que actualmente vivimos”, cuenta, sonriente, esta joven médica.

Justamente de este respeto por la vida en todas sus formas surgió la necesidad de hacer de aquel sentimiento una profesión, un estilo de vida. Y fue en la medicina donde Claudia Marcela encontró una posibilidad para hacerlo.

Aunque sus padres no tenían nada que ver con la medicina ―abogado él, ella ingeniera de sistemas―, y pese a que sus amigos estaban convencidos de que estudiaría alguna ingeniería, ya que era muy buena en matemáticas, la pasión de esta joven payanesa por servir a los demás desde la salud no les dio lugar a sus predicciones.

“Siempre me gustó la medicina por el contacto directo que tienes con las personas; cuando empiezas a ir a los hospitales, te das cuenta de que muchas veces los pacientes van porque necesitan que alguien los escuche, necesitan sentirse valorados, y eso me llena”.

Durante su paso por la Universidad Javeriana Cali, decidió un día vincularse al Semillero de Innovadores en Salud (Issem), hecho que le dio un nuevo rumbo a su vida: el de la investigación. Ahí conoció a la profesora y genetista Paula Margarita Hurtado, quien ha sido su mentora desde entonces y con la que inició su trabajo en la línea de genética y enfermedades huérfanas.

“Ella es una estudiante muy inquieta”, la describe Hurtado, “no se queda con lo que enseñamos en clase. Fue muy interesante ver cómo desde que se vinculó al semillero asumió su liderato de manera espontanea; estos son espacios muy autónomos y la voluntad de estudiantes como ella marca la diferencia”.

Claudia Marcela quiere explorar hasta lo más profundo de su profesión. “Hacer visible lo invisible”, dice, tomando la frase de la organización World Birth Defects Day. “Existen enfermedades que afectan a un grupo muy reducido de personas, pacientes que no se visibilizan ni en la comunidad ni en el sistema de salud, y es necesario cambiar esta realidad”, señala en tono categórico, con una expresión de inconformidad que es difícil dejar pasar.

En febrero de 2018, esta joven médica, de aspecto amable pero de carácter firme, inició su año rural en investigación: “Creo que investigar te hace mejor médico, te da la capacidad de identificar problemas y estructurar soluciones, transformando el enfoque clínico de tus pacientes. Es una oportunidad de lograr gran impacto mediante acciones pequeñas”.

Gracias al trabajo con su profesora de genética y ahora jefa, descubrió el aspecto humano de este campo, las grandes necesidades de las personas que sufren estas enfermedades y de su entorno: se trata de familias que carecen de información sobre qué hacer para mejorar la calidad de vida de estos pacientes; sufren de ansiedad y en muchos casos no cuentan con los recursos necesarios para adelantar un tratamiento. “Nosotros como médicos podemos hacer algo para acompañarlos personalmente en este camino tan difícil”, afirma Claudia Marcela.

Actualmente, se encuentra vinculada al Programa de Vigilancia Epidemiológica y Seguimiento de Defectos Congénitos, dentro del cual visita clínicas para examinar a todos los niños recién nacidos. En este proceso, identifica si existe alguna anomalía o defecto hereditario de carácter estructural funcional. “Los niños pueden nacer con un dedo extra, lo que se denomina como un defecto estructural, o pueden sufrir de ceguera o problemas auditivos, lo que sería un defecto funcional”, explica.

Esta joven investigadora, que sonríe al mencionar que su sueño es tener una gran fundación para animales callejeros, y que disfruta de fotografiar atardeceres, sabe que desde todas las áreas del conocimiento es posible hacer algo para servir a los demás, y no duda que en la genética médica está el camino que seguirá recorriendo para brindar esperanza a aquellos que la necesitan.

¿Y para cuándo la investigación por los animales?

¿Y para cuándo la investigación por los animales?

Col Javier G

Mi esposa y yo estuvimos de paseo en Santa Marta y frente al hotel donde nos quedamos, encontramos un gatito blanco y negro de aproximadamente un mes de vida. Tenía su ojo izquierdo apenas abierto mientras el otro estaba hinchado y sellado por el pus que se extendía como un gran pegote hacia su nariz. No tenía alientos, apenas se podía sostener sobre su frágil y raquítico cuerpo que, además, sufría una infestación de pulgas de todos los tamaños. Lo recogimos, lo llevamos al veterinario en dos ocasiones, en la noche y en la mañana siguiente, y, bajo el nombre de Martico, lo internamos esperando que se recuperara para traerlo a Bogotá y buscarle un buen hogar, pero el pobre no aguantó.

Esta experiencia me confirmó que las vidas que llevan una inmensa cantidad de animales son un infierno, y me hizo pensar en el compromiso que la comunidad académica colombiana tiene frente a este problema. Si en Colombia ha aumentado la preocupación por los animales, y de esto da cuenta la creación de normas a su favor y de instituciones de protección animal, parecería lógico que la academia también se hubiera sintonizado y que las investigaciones dirigidas a cuidar de sus vidas estuvieran en aumento. ¿Será cierto esto?

A juzgar por la cantidad de publicaciones que produce la academia colombiana, parece que lo que hacemos por los animales es insignificante. Una breve revisión de los contenidos en los últimos números de cinco revistas colombianas indexadas de veterinaria, que es donde se esperaría que estuvieran las investigaciones que nos interesan en esta ocasión, sugiere que la insignificancia percibida es más bien un hecho verídico. Esta situación es lamentable, pero constituye una invitación en voz alta para que apoyemos y desarrollemos proyectos que puedan tener un impacto positivo sobre los animales que requieren ayuda.

Se puede hacer bastante. Pensando en los animales que pierden las personas, por ejemplo, el año pasado encontré un artículo que evaluaba la efectividad de distintos métodos de búsqueda. ¿Cómo sabemos cuál podría ser el mejor para encontrarlos? Si viéramos un animal accidentado y no supiéramos a dónde llevarlo para que lo atendieran, ¿qué haríamos y cuál sería la forma más efectiva de ayudarlo? Se podría desarrollar una base de datos con información espacializada sobre las clínicas veterinarias con los servicios requeridos y horarios de atención. Así, cualquiera podría llamar a una línea telefónica o ingresar a una aplicación de celular y obtener la información de la clínica más cercana de manera inmediata.

La lista de ideas podría seguir, pero el espacio de esta columna no me alcanza. La idea es que los investigadores la amplíen y que cuenten con el apoyo para que se materialicen.

Las propuestas están por verse y ojalá comiencen pronto a ponerse en práctica y rendir los frutos esperados. Se trata de poner el conocimiento al servicio de la construcción de una sociedad más justa y que dice tomarse cada vez más en serio las vidas de esos otros animales que tanto lo necesitan.

 


* Biólogo y magíster en Bioética, profesor del Instituto de Bioética de la Pontificia Universidad Javeriana y coordinador del Observatorio Animalista. Su publicación más reciente es la traducción al español de la obra de teatro A Lover of Animals, escrita a finales del siglo 19 por el intelectual inglés Henry S. Salt.

El cuidado: clave para la salud mental

El cuidado: clave para la salud mental

Cuidar. Cuidar nace del alma. Cuidamos y necesitamos que nos cuiden. Ese verbo tan común es definido por la psicóloga e investigadora Cecilia de Santacruz como una función humana, tanto para hombres como para mujeres, que está presente en cualquier ámbito de nuestras vidas y en todo momento. No necesitamos tener a alguien enfermo para ejercer esta función. Cuidamos todo el día… cuando cruzamos la calle, cuando salimos de paseo, cuando estamos en una reunión de trabajo, cuando cocinamos o hacemos deporte.

Es un concepto en el que el respeto por el otro, la conciencia sobre la importancia de cuidarlo y la de cuidarnos son la clave. Es construir la salud mental del ciudadano desde que somos niños. Para que de adultos entendamos la palabra ‘cuidar’.

Y a partir de ese verbo tan sencillo, un programa que ejecutó la Pontificia Universidad Javeriana con el Hospital Universitario San Ignacio (HUSI), apoyado por Colciencias, dio lugar a 46 proyectos de investigación enmarcados en la atención primaria en salud mental (APS), buscando reducir el impacto de los trastornos mentales en quienes los sufren ―los pacientes, su familia, el entorno cercano y la sociedad que con frecuencia los estigmatiza y excluye―, pero también para promocionar la salud mental en su sentido más llano.

“Para nosotros, los problemas de la salud mental no son las enfermedades”, afirma, categórica, la profesora Santacruz, quien actuó como gerente del gran proyecto, “las enfermedades son los trastornos mentales. Los problemas de salud mental son las relaciones que no son cuidadosas, que son de explotación, violentas, que no facilitan las condiciones de vida para todos. Esos son los problemas de salud mental”.

Con esa mirada, y muchos años de experiencia investigando, se reunieron psiquiatras, psicólogos, geriatras, pedagogos y comunicadores, entre otros profesionales, para definir diferentes estrategias de actuación que abarcaran todo el campo de la salud mental, concebido en su definición más amplia, que incluye la salud, los problemas, los trastornos, las resistencias y las acomodaciones, todo ello resumido en cinco áreas de trabajo (ver infografía).

/ Camila Mejía Valencia.
/ Camila Mejía Valencia.


Desde lo preconcebido hasta lo novedoso

Tanto para las personas de la tercera edad, aquellas con alguna discapacidad, las que padecen un trastorno mental o bien aquellas que experimentan un sufrimiento provocado por un accidente de trabajo, los investigadores diseñaron intervenciones y herramientas clínicas, algunas a partir de sofisticadas técnicas ―clínicas, neurocognoscitivas y genéticas―, pero que se pueden utilizar en cualquier nivel de atención del sistema de salud. En esta línea, han avanzado en la evaluación, diagnóstico y tratamiento de las demencias, como es el caso de la enfermedad de Alzhéimer, el trastorno afectivo bipolar, las secuelas neuropsiquiátricas del trauma craneoencefálico o la demencia frontotemporal.

También estructuraron o evaluaron modalidades de intervención, entre ellas, atención domiciliaria de psicogeriatría, modelo de apoyo a personas de la tercera edad que viven solas, y contemplaron dentro de sus estudios los comportamientos de conductores de automóviles y motocicletas, relacionados con el consumo de alcohol.

Con la misma dedicación trabajaron junto a quienes están al lado de las personas con trastornos mentales: los cuidadores. Porque con esta categoría el espectro se amplía a 360 grados, ya que generalmente se trata de los miembros de la familia, casi siempre una mujer, y lo que se busca es que se conformen ‘redes de apoyo’ entre vecinos, amigos o compañeros de trabajo, el personal de salud. El mensaje del programa, casi su lema, ha sido hacer un esfuerzo por modificar la concepción de cuidado, para que no se entienda como una sobrecarga asociada con el papel femenino, pues de ese modo quienes cuidan, a su vez, se enferman psicológica y físicamente.

Para estos cuidadores, los diferentes estudios recopilaron información sobre los recursos legales, de salud y de conocimiento que pueden facilitar su tarea. Esa información forma parte de un conjunto de talleres que los investigadores han diseñado bajo la modalidad ‘intervenir investigando’, en la que ‘todos ponen’ ―como en la pirinola― de una manera muy horizontal y democrática, tanto talleristas como participantes. Estos espacios dieron lugar a un diplomado en Cuidado abierto a cualquier persona porque aborda el ‘cuidado’ desde todas las dimensiones.

También crearon otros programas de formación dirigidos a distintos grupos profesionales, entre ellos un diplomado para docentes y orientadores de las instituciones educativas que dio origen a la Maestría en Salud Mental Escolar, cuya aprobación está en trámite, y un diplomado sobre demencias para profesionales de la salud, todos ellos virtuales. Además, un Doctorado en Neurociencias, que ofrecerá la Facultad de Medicina próximamente, con un planteamiento original centrado en la interacción del cerebro y la conducta con respecto al entorno y al grupo social, vinculando las neurociencias con otras disciplinas, como la filosofía o la teoría de la mente. Con este énfasis, cualquier profesional podrá cursarlo.

/ Diederick Ruka.
/ Diederick Ruka.


Cuando el mensaje llega…

Los investigadores han participado en diferentes actividades de socialización y promoción de esta novedosa manera de asumir la salud mental, a través de programas de radio, blogs, videos, boletines y varios documentos de apoyo, como la “Agenda cuidadores”, o folletos explicativos, como “¿Qué es un accidente de trabajo?”. Además, tienen página en Facebook y un portal en la red, en el que el navegante puede encontrar información sobre salud mental, incluyendo una línea de tiempo que da cuenta de la historia de este campo de estudio en el país, así como el listado de las instituciones en salud mental de todos los departamentos.

Ese concepto de salud mental, reflejado en todos los productos comunicativos que han implementado, hace énfasis en lo ético. Es el resultado de muchos años de trabajo, lo que se demuestra en los contenidos que están centrados en la vida diaria, señala Santacruz, “la vida buena en términos de hacer cosas para que la vida sea mejor para todos”, como por ejemplo, continúa, “el papá que cuida al bebé; no es que esté ayudando; simplemente está ejerciendo la paternidad”. Y eso es un cambio de mentalidad, lo que en últimas busca el programa, el cual, aunque haya terminado su ciclo con Colciencias, continúa en el quehacer diario de los investigadores. Además, es una iniciativa con sello javeriano, por su énfasis en la proyección social: “se trabaja por los otros”.

Claro, todos tienen que ‘poner’. La salud mental requiere que haya cumplimiento de derechos, que haya posibilidades para la vida colectiva, especialmente para quienes han sido maltratados, excluidos o violentados. “Creo que la gente hace muchas cosas, crea, construye, pero también requiere”. Nos tenemos que cuidar. Entre todos.


Para leer más:

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Programa de intervenciones en salud mental orientadas por APS y reducción de la carga de trastornos mentales generadores de mayor cronicidad y discapacidad. Fase 2
INVESTIGADORES PRINCIPALES: Carlos Cano G., Carlos Gómez R., Diana Lucía Matallana E., Pablo Reyes G., Claudia Irene Giraldo y Martha Inés Solano
GERENTE E INVESTIGADORA: Cecilia Escudero de Santacruz
Unión Temporal Pontificia Universidad Javeriana y Hospital Universitario San Ignacio
Con el apoyo de Colciencias y diferentes instituciones públicas y privadas.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2015-2017

Ciencia al servicio de los bebés que nacen demasiado pronto

Ciencia al servicio de los bebés que nacen demasiado pronto

Los resultados de estas investigaciones tienen gran importancia, tanto en nuestro país como en el mundo, debido al incremento en el nacimiento de bebés prematuros, y a los grandes costos clínicos y sociales que representa su cuidado. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2012 al menos uno de diez nacimientos ocurre antes de completar las 37 semanas de gestación (cuando lo normal es que sea cerca de la semana 40), y la cifra aumenta año tras año en la mayoría de países. En aquellos de más altos ingresos, el informe vincula el incremento en el número de nacimientos prematuros con el de embarazos en mujeres mayores, el consumo de medicamentos para la fertilidad que conducen a embarazos múltiples, y también con cesáreas programadas y partos que se inducen innecesariamente antes del término. En los países de bajos ingresos, la OMS señala como causas principales infecciones como la malaria y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), así como las altas tasas de embarazos en adolescentes. Según la Unicef (2005) en Colombia la cifra de partos prematuros es un poco más alta que el promedio mundial: alcanza el 13 % de los nacimientos.

Uno de los principales problemas que presentan los bebés que nacen prematuros es la dificultad respiratoria, debido a la inmadurez de sus pulmones. Esta se debe a la carencia de una sustancia llamada surfactante pulmonar, que solo alcanza su producción después de la semana 36 de gestación y es esencial para la adecuada respiración del recién nacido.

“Se han realizado múltiples estudios para tratar de identificar la mejor forma de suplir la carencia de esta sustancia. Entre ellas, se ha evaluado la posibilidad de reemplazar el surfactante pulmonar por surfactantes de origen animal o sintético, así como técnicas de apoyo externo a la respiración del prematuro para evitar que el pulmón falle y el niño muera”, nos explica la doctora Rojas.

Uno de los mayores retos para los profesionales, tanto en la sala de partos como en las unidades de cuidado intensivo, es mantener la vida del recién nacido pero sin dañar sus pulmones, para que pueda llevar un vida normal, sin secuelas respiratorias, como la enfermedad pulmonar crónica o displasia broncopulmonar, que se caracteriza por la dependencia de oxígeno después de los 28 días de vida, durante la infancia y, en los casos más graves, hasta la vida adulta; así mismo, prevenir daños neurológicos que dejan consecuencias como el retardo en el desarrollo psicomotor del niño. En algunos casos basta con administrar aire y oxígeno con una presión constante para que el niño respire espontáneamente; en otros es necesario apoyar mecánicamente sus movimientos respiratorios utilizando aparatos conocidos comúnmente como respiradores (o ventiladores mecánicos). La conducta a seguir depende de la edad gestacional del prematuro y de su capacidad de respirar o no espontáneamente. La necesidad de terapia de reemplazo de surfactante, así como la elección de qué tipo de soporte para la respiración es mejor para el niño, y por cuánto tiempo se debe mantener, son decisiones de un neonatólogo experto.

Con el fin de ayudar a los profesionales a hacer la mejor elección, la tesis de María Ximena Rojas Reyes para optar al grado de doctora en Salud Pública y Metodología de la Investigación Biomédica en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona tuvo como objetivo principal identificar entre las intervenciones más usadas para el manejo respiratorio del recién nacido prematuro, en las primeras horas de vida, las más efectivas para la prevención de la displasia broncopulmonar y de otros desenlaces pulmonares y neurológicos indeseables.

Intervenciones más usadas

“Existen dos intervenciones que han mejorado la sobrevida de los bebés prematuros. Una es la administración de corticoides a la mamá que está con amenaza de parto prematuro, lo que hace que el pulmón del feto madure, y la otra es la aplicación de surfactante directamente en los pulmones del bebé recién nacido. Esto se viene poniendo en práctica desde los años ochenta”, explicó a Pesquisa la doctora Rojas.

Otra alternativa para auxiliar al bebé es la CPAP (sigla en inglés de “presión positiva continua en la vía aérea”), una técnica que consiste en la simple administración de aire y oxígeno con una presión constante (como lo indica su nombre), a través de la nariz o de una máscara que permita que el niño respire espontáneamente. “Esta técnica se la inventaron sobre los años setenta y era ampliamente usada en el hospital Materno Infantil cuando no se disponía de respiradores”, nos hace ver la investigadora.

También están los respiradores que apoyan mecánicamente los movimientos respiratorios del niño, introduciendo aire y oxígeno en los pulmones y permitiendo su salida. El mercado está lleno de muchos y muy sofisticados respiradores, nos cuenta María Ximena Rojas: “El problema con ellos, así como con el oxígeno suplementario, es que a pesar de que mantienen al niño con vida pueden generar un mayor riesgo de displasia broncopulmonar. Algunos estudios recientes han comenzado a mostrar que aquellos niños que en su periodo neonatal necesitaron de ventilación mecánica tienen más tendencia a presentar enfermedad obstructiva crónica (EPOC) en la edad adulta”.

Las preguntas y la forma en que se respondieron

La investigación evaluó todas las intervenciones para el manejo respiratorio del recién nacido que se han venido empleando en la práctica clínica, así como los resultados de investigaciones previas que han buscado identificar la mejor forma de combinar estas intervenciones. Se buscó responder varias preguntas como: ¿es necesario aplicar surfactante a todo bebé que nazca prematuro o solo a aquellos que empiecen a mostrar signos de dificultad respiratoria?, ¿cuándo aplicar el surfactante en los recién nacidos tratados inicialmente con CPAP nasal?, ¿entre las técnicas de ventilación mecánica cuáles son más efectivas para reducir las secuelas respiratorias y neurológicas? y ¿cuál es la estrategia o combinación de estrategias de manejo que muestra mejores resultados para el recién nacido y representa menores costos para el sistema de salud?

Para ello se llevaron a cabo cuatro estudios de investigación que han dado origen a publicaciones científicas. Se realizaron dos revisiones sistemáticas de la literatura: “este tipo de investigación consiste en recopilar todos los estudios realizados para evaluar las mismas intervenciones en poblaciones similares y agrupar sus resultados a través de un análisis que permita obtener una medida más precisa sobre su efecto en la salud del recién nacido”, nos explica María Rojas. Así se evaluó la efectividad de las diferentes formas de aplicación del surfactante, al igual que las diversas técnicas de ventilación mecánica, midiendo su efecto sobre la aparición de displasia broncopulmonar, neumotórax (cuando el pulmón se rompe por la presión del respirador y provoca la salida del aire) y complicaciones neurológicas, entre otros desenlaces.

Adicionalmente se hizo un experimento para definir si, en el caso de los bebés que pueden respirar espontáneamente, es mejor aplicar el surfactante o la CPAP. “Este estudio lo realizamos con la Red Colombiana de Investigación Neonatal, donde están involucradas varias unidades de cuidado intensivo del país que cuentan con expertos neonatólogos como investigadores”.

Cuando la mejor alternativa no resulta la más costosa

También se llevó a cabo un estudio de evaluación económica complementario. “En el país hay instituciones hospitalarias muy bien dotadas que tienen la posibilidad de utilizar una CPAP, respiradores y pueden aplicar surfactante, pero ese no es el común denominador. El surfactante es costoso; el día de uso del respirador también. Un respirador cuesta entre 200 y 300 millones de pesos, y a esto se suma el costo del oxígeno, la energía… De lo más costoso en el sistema hospitalario es la atención al bebé prematuro, por esto buscamos las estrategias más efectivas con menores costos para que se puedan implementar en otras partes del país”, afirmó la doctora Rojas.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando a través de la investigación se encuentra que el mejor manejo de una determinada enfermedad es el más caro? María Ximena Rojas nos responde que, aunque esa no es la situación con los resultados de su investigación, el análisis económico busca relacionar la inversión en el presente y sus ganancias futuras. “Puede que iniciar el tratamiento hoy sea muy oneroso, pero si este redunda en una menor necesidad de hospitalización a largo plazo, el alto costo inicial podría significar un ahorro para el sistema de salud; al final lo que se busca es una relación de costo-efectividad”. Y agrega: “si la intervención es eficiente no va a desangrar el sistema, lo que lo desangra es cuando los médicos se dejan llevar por productos que promociona con mucha fuerza la industria farmacéutica sin ser eficientes”.

Conclusiones

Para el recién nacido prematuro que respira espontáneamente la investigación apoyó la adopción de la estrategia que consiste en estabilizar al bebé con CPAP nasal desde el nacimiento, de manera preventiva, seguida, si es necesario, de la aplicación de surfactante, ante la aparición de signos de dificultad respiratoria.

Otra conclusión, que puede tener un gran impacto económico, es que tratar a estos bebés solo con CPAP sin que reciban surfactante resulta el procedimiento más adecuado, siempre y cuando sus madres hayan recibido corticoides durante el embarazo.

Por otra parte, para los que necesitan soporte con respirador, las investigaciones no encontraron evidencia suficiente que sustente que sea preferible una técnica sobre otra. Otros hallazgos hacen parte de las recomendaciones basadas en la mejor evidencia disponible, consignadas en las guías de práctica clínica del Ministerio de Salud en sus dos versiones, para profesionales de la salud y para padres y cuidadores, de las cuales la Universidad Javeriana es pionera y líder.


Para saber más:
» Ministerio de Salud & Colciencias. (2013). Guía de práctica clínica del recién nacido con trastorno respiratorio. Disponible en: https://gpc.minsalud.gov.co/guias/Pages/Guia-del-recien-nacido-con-trastorno-respiratorio.aspx. Recuperado en: 29/04/2014.
»Rojas-Reyes, M. X., Lozano, J. M., Solá, I., Bonfill, X. & Soll, R.
(2013). “Ventilation Strategies for the Early Treatment of Intubated Preterm Infants: Effect on Bronchopulmonary Dysplasia and other Important neonatal Outcomes”.Aceptado para publicación en: The Cochrane Database of Systematic Reviews 6.
 
»Rojas-Reyes, M. X., Morley, C. J. & Soll, R. (2012). “Prophylactic versus Selective Use of Surfactant in Preventing Morbidity and Mortality in Preterm Infants”. The Cochrane Database of Systematic Reviews.

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