Hacia una nueva ética de la investigación en Colombia

Hacia una nueva ética de la investigación en Colombia

Hacia finales del siglo XIX, el médico alemán Albert Neisser inoculó con sífilis a varias mujeres sanas para comprobar la eficacia de la terapia con suero. Durante la Segunda Guerra Mundial, distintos galenos adscritos al régimen nazi, entre ellos el temible Josef Mengele, llevaron a cabo procedimientos atroces con los prisioneros de los campos de concentración, que incluían la experimentación con gases tóxicos, la amputación de extremidades, la inoculación con tifus y las transfusiones de sangre. Entre 1932 y 1972, el Servicio Público de Salud de Estados Unidos realizó un estudio clínico en Tuskegee, Alabama, con 600 afrodescendientes de comunidades marginales, a los que sometieron a engaños, desinformaciones y tratamientos inocuos para investigar la progresión de la sífilis, que los llevaron a la muerte.

En estos tres escenarios hay un común denominador: gravísimas faltas éticas por parte de científicos que antepusieron sus intereses personales y profesionales a unas mínimas consideraciones humanas en su apetito voraz de ‘conocimiento’. Y estas tres circunstancias históricas dieron pie al surgimiento de las principales recomendaciones y normas éticas de la investigación científica en el mundo. Los experimentos de Neisser derivaron en la Segunda Directiva Prusiana sobre Investigación, promulgada en 1900; los realizados durante el Tercer Reich condujeron a la redacción del Código de Núremberg, de 1947 (y, posteriormente, a la Declaración de Helsinki, de 1964); y los de Tuskegee sustentaron el Reporte Belmont, de 1979.

Las directrices éticas acogidas universalmente han surgido de crisis originadas en escándalos como los citados, y no por efecto de la ponderación y el debate sobre el deber ser y el proceder de la ciencia. En Colombia, con el objeto de no tener que apagar incendios ante nuevos conflictos surgidos en el ejercicio de la investigación, desde 2013 se pusieron en marcha varios diálogos convocados por Colciencias entre eticistas e investigadores en distintas disciplinas, y como resultado de ello, en abril de este año, el máximo órgano rector de la ciencia, la tecnología y la innovación en el país promulgó la Política de ética de la investigación, bioética e integridad científica.

“Esta política permite que los científicos entiendan la relevancia social de sus investigaciones, poner en contacto redes de investigación y que quienes abordan la ética de la investigación se familiaricen con el quehacer científico. Abre los espacios, pero que no quede en letra muerta depende de los actores involucrados, incluidos Colciencias, el Invima y las universidades”, señala Eduardo Díaz Amado, médico y filósofo que participó en las conversaciones y discusiones que cimentan esta nueva doctrina. Agrega, además, que el Estado debe apropiarse más de su papel de garante para una investigación relevante, de calidad y permanentemente guiada por sólidos principios éticos en el país.

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“Se trata de una hoja de ruta cuyo fin es generar una transformación cultural en la que se acoja la ética como principio de la investigación científica, en todas las áreas del conocimiento”, explicó una fuente de Colciencias. “Que haya una política o una norma no significa nada si no hay voluntad para implementarla”, continuó, e informó que el proceso de construcción del documento es pionero en América Latina. En este, se contempla el desarrollo de actividades y procesos concretos para su implementación, incluida la creación de una red nacional que reúna los comités de ética de distintas regiones del país y los lineamientos para forjar mecanismos de evaluación ética en proyectos que vayan más allá del área de la salud, en la que existe la mayoría de protocolos y normas éticas de investigación, pues involucra seres humanos y animales.

En Colombia se cuenta con distintas regulaciones al respecto. La Ley de Ética Médica de 1981 rige para la práctica clínica, y en casos de investigación se adhiere a la Declaración de Helsinki —y sus sucesivas actualizaciones—, proferida por la Asociación Médica Mundial. Por su parte, las resoluciones 8430 de 1993 y 2378 de 2008, ambas del Ministerio de Salud y Protección Social, abordan diferentes aspectos del desarrollo científico. La primera define qué es una investigación de alto o bajo riesgo y establece, por primera vez, un consentimiento informado con características específicas y la necesidad de conformar un comité de ética, entre otros condicionamientos. La segunda acoge los principios de la norma internacional conocida como buenas prácticas clínicas (BPC), redactada por la industria farmacéutica para armonizar en todos los países los estándares de administración, dosificación, metodologías clínicas y demás disposiciones relacionadas con medicamentos. Aunque esta última aplica para estudios con fármacos en humanos, aquí se ha hecho extensiva a otro tipo de investigaciones clínicas con personas.

En este sentido, estos estándares normativos son apropiaciones adaptadas de postulados internacionales, construidos en contextos históricos disímiles y ligados a intereses políticos y económicos particulares. De ahí que no solo se contradigan entre sí sino que resulten anacrónicos y desenfocados de las necesidades y los problemas locales que la ciencia colombiana debe atender. A juicio del genetista y especialista en bioética Fernando Suárez-Obando, “las recomendaciones tipo código, declaración o norma existentes en la actualidad no son integrales ni sistemáticas; por el contrario, son unas listas de exigencias respecto a las cuales se ha generado un acuerdo tácito que dicta que se deben cumplir. Núremberg, Belmont, Helsinki y el Council for International Organization of Medical Sciences (Cioms) se han posicionado como monolitos que se encuentran más allá del debate y así son citados en innumerables protocolos de investigación”.

Y eso ha hecho que el abordaje ético de una investigación se reduzca a una lista de chequeo de condiciones por cumplir, sin asomo alguno de reflexión sobre la filosofía científica que debe guiar cada investigación, sea del ramo que sea. “Toda investigación científica tiene una dimensión ética, así sea de ciencia básica abstracta. Si se trata, por ejemplo, del estudio de un fenómeno físico, un investigador debe responder a la pregunta ética de cómo garantizar que los datos que consigue los esté recogiendo adecuadamente, cómo los protege, cómo se sabe que son medibles, analizables y que generan conocimiento auténtico”, añade Suárez-Obando, quien también hizo parte de los diálogos organizados por Colciencias.

Para él, un modelo más completo e idóneo a partir del cual se pueden construir unos parámetros locales, cimentados en la nueva política, es el que propone Ezekiel J. Emanuel. Según este oncólogo y bioético estadounidense, todo estudio científico que vincule a seres humanos debe sustentarse en ocho principios: asociación colaborativa entre comunidad e investigadores, valor social del estudio, validez científica, selección justa de participantes, balance riesgo-beneficio favorable, evaluación independiente, consentimiento informado y respeto por los participantes.

Es claro que el fin no justifica los medios y que, en últimas, lo que subyace y fundamenta cualquier premisa, regla o ley es un rasgo que concierne a la entraña del investigador: el talante ético del ser humano que hace ciencia.


Para leer más:

  • Resolución 314 de 2018, firmada el 5 de abril de 2018, por la cual se adopta la Política de Ética de la Investigación, Bioética e Integridad Científica. Documento de Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Colciencias.

 

 


TÍTULO DE LAS INVESTIGACIONES: Un marco ético amplio para la investigación científica en seres humanos: más allá de los códigos y las declaraciones. La propuesta de Ezekiel J. Emanuel – Ética de la investigación con seres humanos y conflictos de interés: una preocupación actual
INVESTIGADORES: Fernando Suárez-Obando y Eduardo Díaz Amado
Instituto de Genética, Facultad de Medicina
Instituto de Bioética, Vicerrectoría de Investigación
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2017-actualmente

La Política de Ética y las universidades

La Política de Ética y las universidades

Col Díaz C
Vivimos tiempos en los que la producción, aplicación, transformación e innovación del conocimiento científico se ha vuelto fundamental para el desarrollo y crecimiento de las sociedades. En torno a esta realidad, Estado, personas e instituciones, y entre ellas las universidades, necesitan trabajar mancomunadamente para encontrar soluciones a problemas de distinto orden y en campos tan diversos como salud, agricultura, medio ambiente, industria e infraestructura, entre otros, pero también dando cabida a la curiosidad propia de los seres humanos que buscan explicar y entender los fenómenos de todo lo existente. Así crece la ciencia.

La investigación científica no se hace de cualquier manera sino que debe orientarse por determinados criterios. Para empezar, están los de orden metodológico y procedimental. También han de considerarse aspectos éticos, legales, culturales y políticos, buscando que la investigación alcance el objetivo de producir conocimiento relevante, válido y aplicable, a la vez que se respetan los derechos no solo de las personas sino de los demás seres vivos y la naturaleza, en una perspectiva que asume el universo y la vida como instancias a explorar y entender, pero sin destruir ni exterminar, evitando, además, que en la investigación científica no se perviertan ni los fines ni los medios, como tampoco que ésta se vuelva fuente de explotación o abuso.

En este sentido es de celebrar que en Colombia, mediante la Resolución 0314 de 2018, Colciencias haya adoptado la Política de Ética de la Investigación, Bioética e Integridad Científica. Es el resultado de varios años de discusiones, trabajo y consensos entre diversos actores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación bajo el liderazgo de esa entidad.

En este escenario las universidades deben reflexionar sobre sus responsabilidades a la hora de hacer realidad dicha política, no solo porque son centros generadores de conocimiento sino porque son lugares privilegiados para la transmisión de determinados valores y principios, todos necesarios para garantizar una investigación de calidad y legítima éticamente. Es en la universidad donde se siembra la semilla de los buenos investigadores, tanto en lo tecno-científico y metodológico como en lo ético y legal. El buen uso de los recursos, la honestidad, la integridad científica y el compromiso social, así como el respeto a todos los principios y valores que deben guiar la investigación científica, serán una realidad si a diversos niveles y en diferentes momentos nos preocupamos por una enseñanza adecuada, que incluya, por ejemplo, a la bioética y áreas afines.

Pero no solo hablamos de clases o talleres, los procesos y el quehacer mismo de la universidad en el día a día, en particular cuando se trata de investigación, deben teñirse de ética e integridad. Se trata de contar con buenos modelos, para que los estudiantes reconozcan qué es ser un buen investigador, íntegro y comprometido con su trabajo, y sientan así el deseo y la necesidad de ellos ser también así.

Sin duda. esta política es un buen primer paso, una gran oportunidad para que en Colombia sigamos avanzando hacia la consolidación de un Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación guiado por la excelencia en todos los sentidos, y para lo cual las universidades deben asumir la tarea de promover con entusiasmo y permanentemente, desde lo teórico y lo práctico, la ética de la investigación, la bioética y la integridad científica.

 


* Profesor del Instituto de Bioética de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá. Participó activamente e, incluso, escribió uno de los capítulos del libro resultante de las conversaciones, talleres y reflexiones que resultaron en la Política Nacional de Ética de la Investigación, Bioética e Integridad Científica. Dicho trabajo se tituló Ética de la investigación con seres humanos y conflictos de interés: una preocupación actual.

De la investigación científica con ética

De la investigación científica con ética

En abril de este año Colciencias expidió la resolución 0314 de 2018 con la cual adoptó la Política de ética de la investigación, bioética e integridad científica, una norma que plantea desafíos no solo para el Gobierno nacional, sino para las entidades que producimos nuevo conocimiento como las universidades y centros de investigación del país. Aunque puede sonar obvio, no sobra la pregunta: ¿de qué manera concreta podemos, como investigadores, apropiar estos conceptos en nuestras cotidianidades del quehacer investigativo desde la gestión así como desde la producción de ciencia?

La respuesta a esta inquietud sin duda se quedará corta en este editorial. Sin embargo, la política pública brinda una hoja de ruta para las entidades que componemos el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI) con el fin de cumplir el propósito de la norma orientado a “promover que los procesos de ciencia, tecnología e innovación desarrollados en Colombia se realicen conforme a los principios y lineamientos éticos, bioéticos y de integridad científica, en todas las áreas del conocimiento”. Para ello, involucra todos los niveles de responsabilidad, el Estado, la academia y la sociedad.

La ética en la investigación se debe incorporar desde la pregunta misma que genera un proceso investigativo, así como en el proceso de definición de su propósito, objeto de estudio, metodología y manejo de los resultados obtenidos. La ética atraviesa, de principio a fin, cada actividad científica.

¿De qué manera abordar a los sujetos-objeto de cada investigación? ¿Cómo blindar la independencia de los datos obtenidos de intereses relacionados con la filiación profesional o del ente financiador? ¿Qué tan abierta debe ser la información de las investigaciones para aportar a la construcción del conocimiento como un bien público y de beneficio mundial? No son preguntas menores para un investigador y menos para entidades que gestionan, promueven y facilitan la actividad científica. No se puede desconocer que la ciencia como un recurso estratégico en las políticas de los Estados plantea inquietudes en cuanto a los fines de la investigación y a las responsabilidades de quienes la producen y aprovechan para beneficio propio.

Conscientes de esos dilemas, la Pontificia Universidad Javeriana a lo largo de su historia ha generado espacios de reflexión en torno a estos temas. Este año, tuvimos la visita de Ara Tahmassian, Ph. D., director de la Oficina de Investigación de la Universidad de Harvard, y de Mercè Crosas, Ph. D, directora del Institute for Quantitative Social Science (IQSS) de la misma institución. Con ellos discutimos cómo fortalecernos para ser una universidad relevante en el contexto mundial y la primera conclusión estuvo orientada a cumplir procesos de investigación y publicación de resultados con el filtro inicial de la ética y la responsabilidad frente a la información. Son estándares mínimos a nivel internacional.

Las discusiones alrededor de la reciente política de ética en la investigación liderada por Colciencias iniciaron en 2013 e incluyeron a los diferentes actores nacionales e internacionales del mundo científico. No es menor el logro de concretar la normativa que regirá al SNCTI para fortalecer buenas prácticas en la investigación de cualquier área del saber que protejan la vida, el correcto manejo de la información, de los recursos naturales y del bien público. Ahora, se proyecta hacia el futuro el reto de implementarse a lo largo y ancho del país sin dejar de generar espacios de reflexión frente a los lineamientos y límites para ejercer la investigación sustentados en principios de la ética y el cuidado de la casa común.


Luis Miguel Renjifo Martínez
Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

El arte del contacto

El arte del contacto

¿Cómo traducir Being touched? Emociones, sensaciones, formas, sentimientos, cuerpo y movimiento. Todo eso está en el arte, principalmente en el teatro, expresión artística y cultural a la que se ha dedicado la bailarina y académica británica Anna Furse desde que tenía tres años, cuando comenzó a tomar clases de ballet.

Durante su conferencia, Being Touched: Theatre as Ethical Practice, Furse fue llevando a su auditorio a un recorrido por el tacto, la piel, el contacto, mencionando datos históricos de dramaturgos de talla mundial como Bertolt Brecht y García Lorca, enfocando cada una de sus frases en el término TOUCH, y en sus innumerables significados: tocar, palpar, sentir, hacer contacto, rozar… Fue realmente un tratado sobre la palabra mágica, que la ha llevado a desarrollar su propia metodología de movimiento basada en una conjunción de diferentes prácticas artísticas. ¿De qué se trata?

Furse ha sido una de las primeras directoras de teatro en su país, enfocada en temas que van desde el feminismo hasta la propia investigación en su campo. Es miembro de la Royal Society of the Arts, conferencista internacional, directora y promotora de laboratorios experimentales en teatro y drama, entre otras actividades que reúne su larga experiencia. Esta trayectoria le permitió crear su propio modelo artístico basado en el contacto. Y es que esta característica la ha acompañado desde siempre:

La interdisciplinariedad es parte integral de sus producciones y Furse ha promovido proyectos en los cuales participan diferentes actores, en el sentido amplio de la palabra. La investigación científica y el arte, dice, “se tocan cuando los practicantes deciden hacer proyectos en conjunto”. Pero otro componente clave en sus producciones lo constituye la ética:

Anna Furse fue invitada a participar en el III Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad que se realiza del 10 al 14 de septiembre de 2018. Estará trabajando con estudiantes javerianos en una puesta en escena que presentará el último día del evento.

Arte entre la ética y la estética

Arte entre la ética y la estética

¿Qué tipo de fronteras crea el conocimiento producido en el arte? ¿Cómo entender el nuevo conocimiento en proyectos de investigación-creación? ¿Hasta qué punto renunciar al traspaso de fronteras constituye una resistencia a la cultura obsesionada con la innovación? Son algunas preguntas que tienen respuesta en Desmárgenes, la exposición central del III Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad de la Pontificia Universidad Javeriana.

Esta exhibición es la segunda de una serie que inició en el II Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad (2016) con la presentación ‘Artistas al tablero’, la cual contó con más de 17 obras de cinco universidades, entre ellas la de los Andes, la Nacional de Colombia, la Jorge Tadeo Lozano, la del Bosque y la Javeriana.

El concepto de frontera, fronteras éticas, geográficas, conceptuales o estéticas llega al III Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad con Desmárgenes, muestra diseñada por la Asistencia para la Creación Artística de la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana, para reunir en un mismo espacio proyectos de investigación-creación de universidades de todo el país con el fin de que artistas y académicos presenten el proceso reflexivo que resultó de dicho trabajo en las categorías de artes plásticas y visuales.

De acuerdo con Óscar Hernández, asistente para la Creación Artística, estos proyectos “involucran procesos reflexivos porque, para resolver las preguntas de investigación, hay que pasar por un proceso creativo donde la experimentación con el material plástico hace parte del transcurso de la indagación”.

La selección de las obras plásticas y visuales que se presentarán en ‘Desmárgenes’ se dio por una convocatoria liderada por la Vicerrectoría de Investigación javeriana, en la que, según Hernández, “contactamos a los departamentos y las facultades de artes de distintas universidades para que nos contaran cómo han pensado sus proyectos de investigación-creación y los mostraran en el Encuentro”.

En total, se evaluaron 25 postulaciones de ocho universidades por el comité curatorial, en cabeza de María Sol Barón y Ronald Meléndez, profesores de la Facultad de Artes de la Javeriana, y de Óscar Hernández, quien a su vez es doctor en Ciencias Sociales y Humanas de la misma institución.

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Novela gráfica, videoensayo, escultura, fotografía, entre otros, componen la exposición Desmárgenes.

La selección tuvo en cuenta varios criterios: el primero, que el material de trabajo abordara el concepto de frontera ética y estética de la creación, que reflexionara plásticamente alrededor de la noción de margen o límite y, finalmente, que fuera formulado como un proyecto de investigación – creación.

Como resultado de este proceso se seleccionaron 13 obras, algunas de ellas de carácter interdisciplinario, provenientes de las universidades Nacional de Colombia, Jorge Tadeo Lozano, El Bosque,  los Andes,  de Antioquia y Javeriana Bogotá y su seccional Cali.

En ese sentido, el III Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad busca convertirse en “un referente de cómo las universidades colombianas entienden, desde el área plástica, el concepto de investigación-creación. De hecho, ver el producto estético o lo que están produciendo en relación con estas obras en un solo espacio es muy difícil de encontrar”, indica Hernández.

Poder Violeta, por ejemplo, es un proyecto que hace parte de este encuentro; esta iniciativa fue desarrollada por Carlos Torres, profesor asociado del Departamento de Diseño, el Instituto Pensar y colectivos feministas como Polifonía, Observatorio Contra el Abuso Sexual Callejero, Degénero, Mujeres Gordas sin Chaqueta y Rosario sin Bragas, quienes buscan visibilizar y prevenir el acoso sexual sufrido por las mujeres en el transporte público.

La instalación escultórica Traslados de la memoria, de Javier Barbosa de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas; el ensayo audiovisual Abismos, de Mariana Dicker de la Jorge Tadeo Lozano; la novela gráfica La 40, de Manuel Iturralde, Lucas Ospina y el Teatro Abrakadabra, son algunas obras que también harán parte de la exposición.

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Los visitantes pueden contemplar las 13 obras de seis universidades que integran la muestra.

Así, Desmárgenes, inaugurada el 31 de agosto pasado en la galería del edificio Gerardo Arango, S.J. de la Javeriana, contará con una visita comentada con los artistas de la exhibición el jueves 6 de septiembre desde las 5:00 p.m. en la misma galería, y con un conversatorio con los artistas el jueves 13 de septiembre, de 9:00 a.m. a 11:00 a.m., en el quinto piso del mismo edificio.

“En estos espacios los artistas comentarán las reflexiones que giran en torno a sus creaciones, cómo se articulan con los proyectos de investigación, incluso aquellos que son de carácter interdisciplinario como lo es el videojuego feminista Poder violeta”, menciona Hernández.

Instalaciones, esculturas, fotografías, grabados e, incluso, videoensayos o instalaciones multimedia conforman Desmárgenes, exposición que estará disponible del 31 de agosto al 20 de septiembre del 2018 en la Galería del edificio Gerardo Arango, S.J, de la Universidad Javeriana, con entrada gratuita.

Francisco de Roux: la ruta para construir una nueva Colombia

Francisco de Roux: la ruta para construir una nueva Colombia

La paz y una nueva Colombia. Esos son los dos temas que hoy en día obsesionan al padre Francisco de Roux, jesuita, licenciado en Filosofía y Letras de la Pontificia Universidad Javeriana, doctor en economía y uno de los hombres que ha contribuido con su trabajo y su visión a construir la paz en Colombia: primero, desde la dirección del Cinep; luego, junto a los pobladores del Magdalena Medio, y recientemente, con los excombatientes de un lado y de otro, siempre buscando proyectos que conlleven a la reconciliación. Esa trayectoria le hizo merecedor del Premio Nacional de Paz en 2001.

Este miércoles, durante el XIV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, el padre De Roux será uno de los conferencistas principales. Su charla se centrará no solo en el papel que la Academia debe asumir en la nueva etapa de posconflicto, sino en las acciones que la población civil debe emprender para construir una nación sin odios ni temores.

“Es muy importante que encontremos, a través de la universidad, la posibilidad de escapar de las peleas y encontrarnos con el ser humano colombiano, más allá de esas posiciones interpretativas que nos dividieron”, propone el religioso, quien asegura que esa nueva sociedad debe construirse desde el plano democrático, ético y económico.

Su conferencia tendrá lugar el próximo miércoles, 13 de septiembre, a las 8:00 a.m. en el auditorio Alfonso Quintana S.J. del Edificio Jorge Hoyos S.J. (número 20 del campus universitario).

Aquí puede inscribirse para participar en el Congreso.

Por una educación religiosa más incluyente

Por una educación religiosa más incluyente

El estudio de la Educación Religiosa Escolar (ERE) sigue vivo y en plena actividad, como lo demuestra José Luis Meza Rueda, doctor en teología y experto en estudios religiosos de la Pontificia Universidad Javeriana.

A finales de agosto pasado la Arquiodiócesis de Barranquilla convocó al Primer Congreso Regional de Educación Religiosa Escolar, donde Meza Rueda dictó la conferencia La ERE, una mediación crítica para comprender y transformar la realidad, en la que hizo énfasis en el potencial de esta área en la formación integral de las personas y en la importancia de un pensamiento incluyente y respetuoso frente a las diferentes doctrinas presentes en el país.

“Hoy por hoy la ERE tiene una responsabilidad enorme con el proyecto de nación en virtud de la pluralidad cultural y religiosa de la cual somos testigos”, dijo el profesor Meza; “la escuela ha de formar a los sujetos para que tengan una actitud más abierta y dialogal con aquellos que creen de manera diferente y, sin embargo, con los cuales debemos construir un país en donde todos quepamos”.

Durante el evento se lanzó el documento Estándares para la Educación Religiosa Escolar (ERE) de la Conferencia Episcopal de Colombia, que promueve “la resolución pacífica de conflictos, el uso ético y responsable de las tecnologías y de los recursos naturales, el respeto por la diferencia y la identidad en un contexto multicultural, y el fortalecimiento y cuidado de las relaciones humanas”.

La propuesta de la Conferencia sobre la ERE tiene en cuenta la realidad del país, el avance en las tecnologías, entre ellas la de comunicación y la información, así como la segunda encíclica del papa Francisco, Laudato si, que hace énfasis en tomar conciencia del planeta en el que vivimos, al que llama ‘el cuidado de la casa común’.

A propósito, este tema del cuidado de la casa común será presentado en profundidad en el XIV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, que tendrá lugar del 11 al 15 de septiembre de 2017 en el campus universitario.


Lea aquí nuestro artículo original sobre Educación Religiosa Escolar (revista Pesquisa Javeriana 34, noviembre de 2015).

Novedades Editoriales

Novedades Editoriales

ASHYI: Plataforma basada en agentes para la planificación dinámica, inteligente y adaptativa de actividades aplicada a la educación personalizada

Carrillo Ramos, Ángela Cristina, ed. ASHYI: Plataforma basada en agentes para la planificación dinámica, inteligente y adaptativa de actividades aplicada a la educación personalizada. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana / Colciencias, 2015. 132 págs.


Este libro presenta toda la información que se requiere para entender la importancia de la plataforma ASHYI, un planificador dinámico que caracteriza, selecciona y diseña actividades, a partir de aspectos del dominio de aplicación, los objetivos a lograr y los factores particulares del usuario, como personalidad, gustos, preferencias, entre otros. Esta herramienta tecnológica se puso en práctica en la PontificiaUniversidad Javeriana: la ASHYI-EDU, una nueva aplicación que acompaña y orienta a los usuarios/alumnos en su proceso académico, proponiendo actividades a realizar, de acuerdo con sus habilidades y dificultades. La implementación de la plataforma ha resultado exitosa en los dos cursos universitarios de pregrado de la universidad donde se ha puesto en marcha. El libro se produce para conocer más a fondo el funcionamiento de los algoritmos y demás elementos que componen esta innovadora herramienta.

Lecturas emergentes.

Flórez Flórez, Juliana. Lecturas emergentes. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2015. 2 vols.

Esta segunda edición de Lecturas emergentes se divide en dos volúmenes que resaltan los ejes centrales del libro: el primero, El giro decolonial en los movimientos sociales, explica cómo el análisis de la acción colectiva en América del Sur ha estado mediado por las categorías binarias de la modernidad, impuestas desde una perspectiva eurocéntrica. Además, propone nuevos acercamientos a los movimientos sociales de la región, a partir de una perspectiva de corte transdisciplinar. El segundo volumen, Subjetividad, poder y deseo en los movimientos sociales, se concentra en el estudio de las dinámicas internas de los movimientos sociales, partiendo de la pregunta por la forma como los movimientos gestionan a su favor las relaciones de poder que surgen en su interior.

Elementos para una ética de la vulnerabilidad

elluchon, Corine. Elementos para una ética de la vulnerabilidad. Los hombres, los animales, la naturaleza. Trad. Juan Fernando Mejía Mosquera. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana / Universidad El Bosque, 2015. 300 págs.

El libro, originalmente escrito en francés, aborda la cuestión de lo viviente desde una ontología crítica que sienta las bases de una ética y de una política cuya pregunta central es la vulnerabilidad de los hombres, los animales y la naturaleza. En él, lo viviente es entendido como aquello que siente, que ‘vive de’, se nutre, tiene frío, conoce el hambre y la sed, necesita la luz, el aire y envejece. Así pues, lo viviente adquiere un matiz especial: no se trata de abordarlo como un hecho puramente biológico, sino también como un hecho social donde se pone en juego el cuidado de lo otro. Esta particularidad en la comprensión del objeto de estudio constituye esa realidad primera a la que nos vemos abocados en el entramado de una vida en la Tierra, que implica nuestra relación de cuidado con todo lo que nos rodea y marca una pauta para plantear una nueva manera de comprender los fundamentos de nuestra organización social y política.

Colombia siglo XX. Desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro Uribe

Torres Del Río, César Miguel. Colombia siglo XX. Desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro Uribe. Segunda edición corregida y aumentada. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, 2015. 369 págs.

Este libro no puede considerarse simplemente como un manual más de historia política colombiana. La manera como aborda este siglo tormentoso (pero definitivo) es mucho más original. Primero, porque las preguntas que articulan el texto se formulan mirando el siglo XXI. Entre otros, el libro plantea interrogantes por la paz, la justicia y la memoria colectiva, pues para el autor “la historia no es solamente el pasado; abarca también el presente (…) como nos lo ha enseñado el historiador francés Marc Bloch”. El trabajo hace énfasis en aspectos historiográficos e históricos novedosos como el tratamiento de la política exterior en Colombia y el estudio de la institución armada en su relación con el Estado. También, a modo de epílogo, da claves de interpretación del gobierno de Álvaro Uribe Vélez.


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