Hallando formas de prevenir el cáncer de estómago

Hallando formas de prevenir el cáncer de estómago

El cáncer fue la segunda causa de muerte en Colombia entre 2007 y 2013 y el cáncer de estómago uno de los principales motivos de fallecimiento por razones de salud en el país. Así lo presenta el Atlas de Mortalidad por Cáncer en Colombia, producido por el Instituto Nacional de Cancerología. Sin embargo, reporta la misma publicación que se observó una tendencia al descenso de la mortalidad por esta enfermedad tanto para hombres como mujeres. La investigación con seguimiento a pacientes que viene liderando desde hace nueve años Alba Alicia Trespalacios, profesora de la Pontificia Universidad Javeriana, encontró una explicación a esa disminución de casos y gracias a esos resultados recibe hoy un reconocimiento por parte de la Academia Nacional de Medicina.

En palabras de la investigadora javeriana, Helicobacter pylori (H. pylori) es el principal factor de riesgo para el cáncer gástrico. Allí radica la importancia de indagar por el tratamiento a esta bacteria y por ello ha ocupado su tiempo y su conocimiento, junto a sus estudiantes de doctorado y maestría, para encontrar el tratamiento anticipado que busque prevenir ese cáncer.

Con la investigación titulada ‘Caracterización molecular de H. pylori e impacto de su erradicación en la metilación de CDH1 y CDKN2A: un camino hacia la medicina de precisión en la prevención de temprana del cáncer gástrico’ buscó determinar la diversidad genética del gen de la oncoproteína CagA que tiene la capacidad potencial de causar cáncer y que es un factor de virulencia producido por Helicobacter pylori. Además, reconociendo que la bacteria produce gastritis, una inflamación crónica del estómago, el equipo de investigación estudió cómo Helicobacter pylori introduce tempranamente modificaciones epigenéticas (al ADN) en el proceso infeccioso que podrían aumentar con el tiempo si la infección no se erradica.

Helicobacter pylori: Infección crónica bacteriana más común en el hombre, afectando actualmente a la mitad de la población mundial Tomb JF. Nature 387,583 586. 1997

Con este panorama, la investigación de Trespalacios quería corroborar si la erradicación exitosa a largo plazo de la infección podría revertir la propensión al cáncer de estómago. Entre los hallazgos se destaca que pacientes con edades por encima de los 50 años podrían tener una infección con las variantes más agresivas y virulentas de la bacteria y se podría asociar un desarrollo de cáncer gástrico. Además, se demostró que los pacientes infectados con H. pylori en Colombia tienen mutados genes relacionados con el desarrollo de cáncer gástrico y que, después de que los pacientes reciben tratamiento y se elimina la bacteria del estómago exitosamente, los cambios epigenéticos inducidos por la infección se van revirtiendo lentamente, encontrando que estos eventos se eliminan por completo después de cinco años de estar libre de la infección. Es decir, que la atención temprana con un tratamiento específico puede prevenir el cáncer de estómago, por lo cual se justifica erradicar activamente el H. pylori antes de los 48 años.

La importancia de este hallazgo radica en la posibilidad de brindar recomendaciones sustentadas en la evidencia científica para el diseño de política pública en salud que propenda por la prevención del cáncer gástrico relacionado con la infección causada por H. pylori y permita la actualización de las guías de práctica clínica sobre la bacteria que se realizó en 2017 y en las que participó la bacterióloga javeriana en conjunto con la Asociación Colombiana de Gastroenterología.

La conclusión principal de la investigación es clara: el H. pylori debe ser erradicado antes de los 50 años y debe hacerse seguimiento al menos durante 5 años de los cambios epigenéticos.

La profesora Alba Alicia Trespalacios, líder del proyecto de investigación javeriano y directora de los posgrados de la Facultad de Ciencias, explica que la Mención de Honor que recibe de la Academia Nacional de Medicina reconoce uno de los trabajos de la línea de investigación con 15 años de historia que dirige en la que se forman una estudiante de doctorado, una de maestría y un joven investigador. Los coautores de la investigación son William Otero, Azucena Arévalo, Eliana Rodríguez, Sandra Perdomo, David Díaz y Paola Betancourt y este proyecto contó con el respaldo financiero de la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana.

Además de este reconocimiento, la línea de investigación ha recibido otros premios y distinciones durante los últimos nueve años, entre ellos, el Premio Nacional de Gastroenterología José Jácome Valderrama en los años 2009, 2011, 2015 y 2019; el Premio Internacional al mejor trabajo de investigación del Congreso Internacional de Bacteriología 2018 del Colegio Nacional de Bacteriología; el Premio Mujeres de Éxito 2013 en la categoría Ciencia y Tecnología, y el Premio Max Meyer de la Asociación Colombiana De Endoscopia Digestiva en 2011.

 

Sobre el Premio Nacional de Medicina

Investigadores e investigadoras de la Universidad de Antioquia, la Universidad Nacional de Colombia, la Pontificia Universidad Javeriana y de Vigicáncer celebran hoy el reconocimiento que reciben a las 6:30 p.m. por parte de la Academia Nacional de Medicina a la Investigación Científica. Además del trabajo de la profesora Trespalacios, las exploraciones académicas exaltadas estuvieron en torno a la caracterización de los linfocitos en personas con infección por el VIH y una posible terapia antirretroviral; también, al análisis de los efectos de la reducción del conflicto armado sobre desenlaces del embarazo; así mismo, a unos estudios genéticos sobre el Alzheimer familiar y posibles implicaciones terapéuticas, y a la investigación a las disparidades en la sobrevida del cáncer infantil en el sistema de salud universalizado en Cali.

La Academia Nacional de Medicina es una institución científica que tiene como propósito contribuir al estudio y progreso de la medicina, de la educación médica y la investigación. Además, es un es un organismo consultor y asesor del Gobierno para todos los asuntos relacionados con la salud pública. En su accionar busca promover e incentivar la investigación y la educación médica en Colombia y para ello otorga cuatro premios: el Carlos Esguerra, el Juan N. Corpas, el Roberto Franco y el Manuel Forero. Este último está dirigido a científicos colombianos con el fin de reconocer investigaciones experimentales que hayan cumplido meritoria y reconocida labor útil que sea benéfica para la salud pública de los colombianos y colombianas.

Conozca aquí el histórico de los reconocimientos del Premio Manuel Forero a la Investigación Científica.

La ceremonia de los Premios Academia Nacional de Medicina a la Investigación Científica 2020 se celebra virtualmente el jueves 29 de octubre a las 6:30 p.m. a través de este enlace.

En la foto de izquierda a derecha: Dr. William Otero, Dr. Barry Marshall, Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 2005, Alba Trespalacios y Francis Megraud, director científico del Centro Nacional de Referencia Francés para Campylobacter y Helicobacter y profesor de la Universidad de Bordeaux en Francia.
En la foto de izquierda a derecha: Dr. William Otero, Dr. Barry Marshall, Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 2005, Alba Trespalacios y Francis Megraud, director científico del Centro Nacional de Referencia Francés para Campylobacter y Helicobacter y profesor de la Universidad de Bordeaux en Francia.
Los tweets de Trump impulsan la carrera de Daniela Abisambra

Los tweets de Trump impulsan la carrera de Daniela Abisambra

Qué manera de empezar tu vida laboral”: esas fueron las palabras que le dijeron a Daniela, comunicadora social e internacionalista, después de recibir su premio a la Mejor Tesis de Pregrado, otorgado por el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB).

Daniela es una joven bogotana que entró a la Pontificia Universidad Javeriana en 2013 con la idea de estudiar Periodismo. “Entré a Comunicación Social pensando que iba a ser periodista, pero me pareció interesante la oportunidad que me brindaba la carrera de tener herramientas diferentes al periodismo, en especial hoy en día, que hay tantas transformaciones por todo el tema digital, que ha mutado y sigue cambiando al mundo”, confiesa la comunicadora, que finalmente se especializó en Comunicación Organizacional.

Por el camino, quiso enfrentarse a un reto mayor iniciando doble programa e ingresó a la carrera de Relaciones Internacionales. “Quería conectar la comunicación con algo más, no abandonarla, ni mucho menos, pero sí tener una visión un poco más macro de las cosas”, agrega. Para ella, las relaciones internacionales dan contexto, remiten a la historia y a las transformaciones que experimenta la humanidad.

Su tesis de grado, titulada “La política exterior estadounidense a través de la ‘twiplomacy’ de Trump”, la hizo merecedora del premio a la Mejor Tesis de Pregrado, otorgado cada año por el CPB, así como de la Orden al Mérito Académico Javeriano. La investigación responde a una pregunta que se hacen muchos en el planeta: ¿cómo Donald Trump ha ejercido su política exterior a partir de su cuenta personal de Twitter?

Inició este trabajo construyendo la matriz, junto con un perfil psicobiográfico de Donald Trump, que abarcó desde su infancia hasta su llegada a la Presidencia de Estados Unidos. Tras realizar una selección cronológica temporal de los tweets publicados por Trump, Daniela analizó todo el primer año de mandato del presidente, a partir de lo cual los clasificó de acuerdo con tres categorías: intención, tono y engagement. “Luego hice un segundo filtro y los dividí en nacionales e internacionales […], o sea, tuve que leer todos los tweets que él publicó”. La muestra inicial fue de 920 tweets y, después de aplicarles las categorías mencionadas, terminó analizando 270.

La comunicadora e internacionalista concluyó que las prioridades temáticas de este periodo giraron en torno a las relaciones internacionales con Corea del Norte, Rusia y China, así como a la seguridad, el posicionamiento, el terrorismo y la migración. En cuanto a la intención y al tono, primaba la idea de superioridad, tanto estadounidense como del mandatario. Concluye, además, que en su mayoría los tweets tenían la intención de agitar, informar y desacreditar. “Este trabajo invita a repensar las dinámicas que se dan en plataformas como Twitter, que dejaron atrás su función de microblog de opinión, para ser tomadas como un referente de la agenda interna y externa de la política contemporánea”,  complementa.

Como profesional, trabaja en la producción de su podcast Curioseame, el cual inició hace cinco meses junto con otra compañera de Comunicación, y que se encuentra en plataformas como Spotify, Spreaker, Apple Podcasts y Deezer. “Es una apuesta innovadora para el periodismo en el país. Con una mezcla de investigación, entretenimiento y educación, queremos que la gente aprenda cosas nuevas de manera diferente e interesante”, aclara. En el podcast entrevistan a líderes de opinión en cada una de las áreas tratadas, que van desde tatuajes, salud mental y fobias, hasta temas coyunturales, que no distinguen sexo, edad ni género.

Ahora viene el camino que se forjará laboralmente. “Siento que eso es el cierre a una vida académica de mucha disciplina. Graduarme con la Orden al Mérito Académico Javeriano es sinónimo y muestra del compro- miso y entrega que he tenido a lo largo de mis dos carreras. Siento que acabé esta etapa con broche de oro y ahora me enfrento a un nuevo mundo de retos en el cual se vienen grandes cosas en el mundo laboral”. Hace unos meses, Daniela empezó a trabajar con IPG Mediabrands, una empresa de publicidad y comunicación digital donde continuará aprendiendo del mundo de la comunicación.

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La senda para curar a los pacientes de VIH enfermos por cáncer

La senda para curar a los pacientes de VIH enfermos por cáncer

Grupo de Inmunobiología y Biología Celular¿Qué relación tienen el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y la aparición del cáncer? Aparentemente, ninguna. Pero para Sandra Quijano, bacterióloga, doctora en biología y clínica del cáncer, y docente investigadora del Departamento de Microbiología de la Pontificia Universidad Javeriana, se ha convertido en su motivación para encontrar una solución a dos intensas enfermedades que causan grandes estragos: según la Organización Mundial de la Salud, en 2016 se registraron más de un millón de muertes relacionadas con el VIH, mientras que, en el caso del cáncer, su tasa de mortalidad anual se eleva a más de 8,8 millones de casos.

Ante esta realidad, el Grupo de Inmunobiología y Biología Celular de la Javeriana, liderado por Quijano, adelantó una investigación centrada en buscar la existencia de marcadores en la sangre de pacientes portadores de VIH del Hospital Universitario San Ignacio (HUSI), con el fin de identificar la probabilidad de desarrollo de tumores invasivos y cáncer.  Según la investigadora, estos tumores suelen ser altamente invasivos y causan una elevada tasa de mortalidad entre quienes los padecen.

Esta investigación, titulada Evaluación de la clonalidad B en pacientes VIH positivos en distintos estadios clínicos de la enfermedad y su asociación con la infección con el virus del Epstein Barr, fue galardonada con el Premio a la Investigación Científica 2017, entregado por la Academia Nacional de Medicina por ocupar el primer puesto en la categoría de Ciencias Clínicas. Esta organización reconoce el trabajo de investigadores en áreas de la salud con el fin de estimular el avance de la ciencia médica en el país.

Todo este proyecto fue posible gracias a un trabajo articulado entre el Servicio de Infectología del HUSI, el Grupo de Patología de la Fundación Santa Fe de Bogotá y el Grupo de Biotecnología de la Fundación Cardiovascular de Colombia en Bucaramanga.

La Javeriana premia a sus investigadores

La Javeriana premia a sus investigadores

Doce investigadores fueron galardonados con el Premio Bienal Javeriano de Investigación 2017 durante la clausura del XIV Congreso La Investigación en la Pontifica Universidad Javeriana, que tuvo lugar la semana pasada (del 11 al 15 de septiembre) en la sede Bogotá.

El premio se entrega en dos modalidades: Mejor trabajo de investigación y Vida y obra en investigación, en cuatro áreas del saber: Ciencias de la Salud; Ciencias Naturales, Físicas, Exactas y del Medio Ambiente; Ciencias Sociales, Humanas y Artes; e Ingenierías, Arquitectura y Diseño.

El actual decano de la Facultad de Medicina, Carlos Gómez Restrepo; las profesoras investigadoras de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, Maryluz Vallejo Mejía, y de la Facultad de Ciencias, Sandra Baena Garzón; y Nelson Obregón Neira, de la Facultad de Ingeniería –todos de la Sede Central de la Universidad–, recibieron el premio a la Vida y Obra en Investigación.

La Vicerrectoría de Investigación recibió 33 postulados para la modalidad Mejor Trabajo de Investigación y 34 para la de Vida y Obra en Investigación. Un jurado externo para cada área del saber evaluó las candidaturas en ambas categorías.


Premios a la Vida y Obra

El ingeniero civil Nelson Obregón, PhD en Hidrología de la Universidad de California, Davis, Estados Unidos, es experto en hidroclimatología, cuencas hidrográficas, caracterización de hidrosistemas, entre otras. Toda una vida dedicado a la investigación científica, dice que el objetivo es buscar soluciones a los problemas de las comunidades en Colombia. “La investigación se concibe como el placer de buscar pero con el propósito de impactar, de mejorar la calidad de vida”, le dijo a Pesquisa Javeriana.

Nelson Obregón al recibir el reconocimiento en la categoría Vida y obra.
Nelson Obregón (izq.) al recibir el reconocimiento en la categoría Vida y obra.

Por su parte, la periodista y profesora del Departamento de Comunicación, Maryluz Vallejo, confesó que su pasión por la investigación inició en la Universidad de Navarra, continuó en la de Antioquia y se afianzó en la Javeriana, donde lleva 16 años como docente-investigadora y, actualmente, como coordinadora de la Línea de Estudios de Periodismo del grupo de Comunicación, Medios y Cultura. “Cómo combinar la investigación con la docencia es lo que le da sentido a nuestra profesión de docentes”, asegura. Autora de varios libros y directora de la revista Directo Bogotá desde 2004, Vallejo se siente privilegiada por el apoyo con el que ha contado siempre, no solo por parte de la universidad sino también de entidades externas. Pero más aún, de poder divulgar los resultados de sus investigaciones. “Mi doble oficio, porque también soy periodista, hace que no conciba nada de lo que escribo sin difundirlo”.

Mary Luz Vallejo (izq.), de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, recibe su reconocimiento.
Maryluz Vallejo (izq.), de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, recibe su reconocimiento.

El médico psiquiatra Carlos Gómez, del departamento de Epidemiología Clínica y Bioestadística, también se enorgullece de ser profesor e investigador simultáneamente. Recomienda a sus estudiantes “que empiecen a investigar desde temprano, que escriban, que no le tengan miedo a investigar, a pensar y a crear”.

Carlos Gómez (izq.), decano de Medicina, agradece el premio recibido.
Carlos Gómez (izq.), decano de Medicina, agradece el premio recibido.

Sandra Baena, bióloga con doctorado en ciencias con énfasis en microbiología, biología celular y estructural, es investigadora y fundadora de la Unidad de Saneamiento y Biotecnología Ambiental, USBA, de la Javeriana, y miembro correspondiente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Siempre quiso ser investigadora. Una labor que “es de mucha perseverancia, a ratos cansa, pero los éxitos chiquitos son los que a uno lo alimentan todos los días”, dice, refiriéndose al trabajo con los estudiantes, los resultados de las investigaciones, y “lo que uno ve que va construyendo día a día”.

La investigadora Sandra Baena (izq.) posa con el diploma que la reconoce como ganadora en la categoría Vida y obra.
La investigadora Sandra Baena (izq.) posa con el diploma que la reconoce como ganadora en la categoría Vida y obra.


Los mejores trabajos de investigación

En el Área de Ciencias de la Salud, el Premio Bienal Javeriano en Investigación 2017 se entregó a​ quienes diseñaron una nueva tijera para la agricultura. Ellos fueron Leonardo Augusto Quintana, Jorge Enrique Córdoba S., Javier Fajardo y Álvaro Hilarión, de la Facultad de Ingeniería de la Sede Central de la Universidad. Su trabajo se titula Herramienta ergonómica para el corte de flores y frutos con mangos de agarre perpendiculares y de accionamiento rotativo.

En el Área de Ciencias Naturales Físicas, Exactas y del Medio Ambiente, el galardonado fue Henry Alberto Méndez Pinzón, de la Facultad de Ciencias de la Sede Central de la Universidad, por su trabajo titulado Charge-transfer crystallites as molecular electrical dopants.

En el Área de Ciencias Sociales, Humanas y Artes, el premio fue compartido entre dos investigadores: Wilson López López, de la Facultad de Psicología de la Sede Central de la Universidad, por su trabajo Prohibition, Regulation or Free Market: A Mapping of Colombian People’s Perspectives Regarding National Drug Policies, y Tatiana Saavedra Flórez, de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Seccional Cali, por la investigación titulada Dioselina Tibaná y la cocina de la Ironía Política.

Finalmente, en el Área de Ingenierías, Arquitectura y Diseño, el premio se entregó a Luis Fernando Macea Mercado, de la Facultad de Ingeniería de la Seccional de Cali, por su investigación titulada Discrete choice approach for assessing deprivation cost in humanitarian relief operations.

Juan Gabriel Ruiz: el científico que sabe de amistad

Juan Gabriel Ruiz: el científico que sabe de amistad

En su trayectoria profesional ha logrado algo fuera de lo común: conciliar al médico clínico, al ‘de las trincheras’, con el científico, y evitar su desencuentro; ‘meterle ciencia’ al día a día de una profesión que fácilmente cae en la rutina y en las soluciones mecánicas. Tal vez este es su mayor aporte a la profesión por la que optó a los 16 años de edad.

Esa fórmula se aplica en numerosos proyectos en los que ha estado comprometido Juan Gabriel Ruiz Peláez, pediatra, epidemiólogo clínico, docente, médico clínico e investigador.

Durante la rotación en Pediatría en la Universidad Javeriana lo sedujo la rama que se ocupa de los “locos bajitos” —como diría el cantautor catalán Joan Manuel Serrat—, cuando halló en dos de sus maestros una mezcla ideal de ciencia y humanismo. “Los profesores Eduardo Borda y Ernesto Sabogal combinaban el rigor científico con su tremenda responsabilidad, su sano escepticismo, su duda metódica cartesiana y un sentido de humanidad inigualable”, explica Ruiz. Considerar el contexto familiar, social y cultural del paciente, porque este determina en gran medida las decisiones clínicas que se adoptan, se convirtió desde entonces en un axioma para él.

Epidemiología clínica: base teórica de la revolución

La vida le ofreció a este profesional una oportunidad para perseguir esa idea compleja del médico: una beca de la Fundación Rockefeller para entrenarse en Epidemiología Clínica en la Universidad de Newcastle (Australia). Hacia allá partió, recién casado.

Poco entendía entonces de qué se trataba esta área, que se asociaba a la ligera con la epidemiología general, afín a la salud pública y a la estadística, pero que era algo diferente. Ruiz la define como aquella rama del conocimiento que “entrena al médico clínico en el método científico, para tomar mejores decisiones al lado de la cama del paciente”.

Como resultado de la necesidad de diseminar los principios de la epidemiología clínica —que este investigador compara con el Evangelio— surge en varios centros académicos mundiales la medicina basada en la evidencia —“como el Catecismo Astete”, dice— que ‘aterriza’ y simplifica el lenguaje de una disciplina abstracta. El doctor Ruiz y su equipo introdujeron estos desarrollos en Colombia y en parte en Iberoamérica. De lo que se trata es de no renunciar a la metodología científica para manejar la incertidumbre inherente al trabajo con seres humanos.

El arte de no tragar entero

El balance de la experiencia australiana fue ampliamente satisfactorio. Para comenzar, la consolidación de una relación de pareja que ha perdurado 32 años y, luego, la irrupción de un científico dispuesto a ‘armar la revolución’ a su regreso al San Ignacio.

Su perspectiva parte de una actitud crítica, del estímulo al pensamiento divergente, de reconocer que lo que hoy es verdad mañana puede no serlo y de la irreverencia frente a los dogmas. Para muchos, qué sanos han sido estos vientos, en un mundo en el que “las ciencias médicas tienden a aplastarlo a uno”, según lo reconoce el propio Ruiz. “Los médicos aspiran a tener la certeza de las cosas y se toman decisiones en negro o blanco, cuando la realidad está llena de grises. La idea es ser capaz de tomar decisiones que la mayoría de las veces hagan más beneficio que daño en presencia de una incertidumbre proveniente de distintas fuentes”, agrega.

Canguro: amor a primera vista

El programa Canguro, cuya semilla plantaron hace cuarenta años los neonatólogos del Hospital Materno Infantil de Bogotá, resultó ser el terreno ideal para que Ruiz desarrollara su formación.

Todo comenzó con la aterradora tasa de mortalidad (¡30%!) de bebés prematuros, generada por el hacinamiento inevitable que obligaba, incluso, a confinar a dos pacientes en una incubadora, ampliamente expuestos a infecciones. Teniendo en cuenta que el problema fundamental de los nacidos antes de tiempo es su dificultad para regular la temperatura, una vez superada la etapa crítica, se propuso una fórmula que imitaba a los marsupiales al remplazar la incubadora por el cuerpo de la madre, al que el bebé se adosaba día y noche, donde quiera que ella estuviera.

Sin embargo, a pesar de su abrumadora lógica, el programa se apoyaba en escasísimos estudios y publicaciones y se llevaba a cabo en un terreno empírico, con el sustento, importante pero insuficiente, de la buena voluntad.

En los años noventa, fascinados con el programa Canguro, el doctor Ruiz y su colega Nathalie Charpak se comprometieron a darle piso científico al programa, porque si bien este reducía la mortalidad de los prematuros, aún moría el 19 %. Tras el derrumbe de algunos paradigmas y de un trabajo investigativo de años, hoy día la mortalidad en Canguro es de menos del 1 %.

Pero tal vez lo más importante ha sido la reivindicación del rol de la madre y la familia —el papá y los hermanos conforman una ‘familia cangurizada’— en la recuperación del prematuro. Las investigaciones ratificaron los beneficios de este método en términos afectivos e inmunológicos.

Presente florido

Desde la Universidad Internacional de la Florida, donde trabaja como profesor de Epidemiología Clínica desde octubre de 2015, luego de ser profesor de la Pontificia Universidad Javeriana por más de 31 años, Ruiz anuncia que por ahora no regresará a Colombia, por las posibilidades de ejercicio profesional que tiene en Estados Unidos y que están más allá del horizonte previsible en nuestro país: “me queda gasolina para un ratico”, asegura; y además porque vivir a nivel del mar es preferible para la familia en este momento.

Por supuesto, sigue siendo el mismo ser humano que extrañan sus alumnos y colegas, que son sus amigos, quienes en casa de Juan Gabriel y su esposa Silvia se sienten en la propia, que escuchan cantar al antiguo rockero y se entregan al delicioso pasatiempo de ‘echar carreta’ sobre lo divino y lo humano. Entre ellos hay quienes han recibido sus servicios de ‘celestino’ a título gratuito, estudiantes de provincia que han convalecido en su propia casa y que lo han visto consentir a su gata y llorar a su perro. Él también echa de menos a su “gentuza”, como la llama con cariño.

 

Testimonios

El doctor Ruiz es mi amigo, he sido su alumna, su subalterna y su jefe. Siempre me ha respetado. Es amoroso y tiene un sentido humano gigante. Siempre le he dicho que es una madre: sufre por lo que le pasa al estudiante, a un paciente, a los colegas, es cien por ciento leal.

Nos enseñó a cuestionar las decisiones que tomábamos y a buscar en la literatura el porqué de lo que estábamos haciendo.

Carolina Guzmán, profesora y exdirectora del Departamento de Pediatría, Facultad de Medicina, Universidad Javeriana.

Él fue consultor de mi trabajo de grado, fue mi maestro, y teníamos discusiones sobre todos los temas… para mí, Juan Gabriel es como un papá. Él quiere que la gente que trabaja con él llegue siempre más lejos.

Fue pediatra de mi hijo…. En ese rol es capaz de tranquilizar fácilmente a una madre primeriza angustiada. Siempre dispuesto a escuchar, muy respetuoso con su paciente.

Socorro Moreno, psicóloga, epidemióloga clínica, profesora asistente, Facultad de Medicina, Universidad Javeriana.

Conocí a Juan Gabriel cuando estudiaba ingeniería electrónica y trabajaba en el área de sistemas de la Universidad. Él tenía un problema en el computador y me enviaron a ayudarle. El problema se solucionó en 15 minutos, pero nos quedamos toda la tarde hablando… Ese fue uno de los eventos que ha cambiado mi vida.

Es muy cercano y amable, su actitud es humilde, es rico conversar con él.

John Camacho, ingeniero electrónico, profesor instructor, Facultad de Medicina, Universidad Javeriana.

Como profesor, en los turnos nocturnos no se iba a dormir hasta que no descifrara todo lo que podía ocurrir con un paciente. A las tres de la mañana nos llevaba a buscar libros para estudiar.

Nos demostró lo importante que es la familia; nos enseñó a expresar y pelear por nuestras convicciones. Un maravilloso profesor para la vida.

Claudia Granados, pediatra, epidemióloga clínica, profesora, Facultad de Medicina, Universidad Javeriana.

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