El COVID-19, un asunto de salud y responsabilidad social

El COVID-19, un asunto de salud y responsabilidad social

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los coronavirus son una familia de virus que causan, principalmente, enfermedades relacionadas con el sistema respiratorio, que pueden ir desde un resfriado común hasta padecimientos más graves. Llamamos COVID-19 a la enfermedad infecciosa causada por un nuevo coronavirus que se conoció cuando comenzó su brote en diciembre en Wuhan, China.

De igual manera, la OMS señala que su transmisión se da a través del contacto con gotículas respiratorias procedentes de la nariz o la boca, las cuales salen cuando el infectado tose o exhala. Si estas son inhaladas por otro individuo, este puede contagiarse. Así mismo, estas gotas pueden entrar en contacto con superficies que toca la persona infectada, por tal razón, aquellos que palpen estos objetos y luego pongan en contacto sus manos con sus ojos, nariz o boca pueden adquirir el virus.

Por lo mencionado anteriormente, las sugerencias para prevenir esta enfermedad van desde el lavado de manos a fondo; mantener distancia; evitar tocarse los ojos, nariz o boca; cubrirse con el codo doblado al toser o estornudar; permanecer en casa; hasta mantenerse informado de la situación a nivel nacional y local, entre otras.

Los síntomas más comunes son fiebre, tos seca y cansancio. Las personas mayores y las que padecen otras afecciones relacionadas con dificultades respiratorias, problemas cardiacos y diabetes presentan mayores probabilidades de sufrir una enfermedad grave cuando son infectadas por este virus. Cuando pienso en esta última parte es cuando considero necesario hacerse una pregunta: ¿Esto solo es un asunto de salud o también nos hace un llamado a la responsabilidad social, a la empatía y a pensar en el cuidado no solo de nosotros mismos sino del otro?

Sabemos que en el país al momento de escribir esta columna contamos con 75 personas infectadas, según el Ministerio de Salud. Aunque evidentemente esto es un asunto de salud, las últimas medidas tomadas por el gobierno colombiano tales como restringir la entrada de extranjeros al país y cancelar las clases en todos los colegios y universidades a nivel nacional no solo nos hacen un llamado a pensar en la salud a nivel personal, sino a recapacitar en que cada uno de nosotros puede contagiar a ciudadanos que son más vulnerables a sufrir una enfermedad grave y, también, al hecho de que si una gran cantidad de colombianos se enferman al tiempo se puede colapsar el sistema de salud. Con respecto a esta última situación, Oscar Franco, epidemiólogo e investigador en entrevista con El Tiempo, nos expresa que la idea es postergar el contagio para contar con la disponibilidad de recursos médicos y así los contagiados puedan ser atendidos.

Es decir, estas últimas medidas nos hacen un llamado a pensarnos en sociedad, en comunidad, a tener empatía y a pensar también en el cuidado del otro. Considero que este último aspecto es muy importante a nivel educativo, pues nos permite recordarles a todos que como seres humanos que nos desarrollamos en un contexto social, estos deberían ser aspectos que se deben enseñar y que todos deberíamos tener en cuenta no solo en esta situación sino durante toda nuestra vida.

De igual manera, esto nos permite reflexionar sobre la situación del otro y así evidenciar realidades que no hacen más fácil lo que está pasando en el país. Por ejemplo, las personas que no tienen hogar o acceso a agua para seguir las medidas preventivas que dicta el gobierno; los niños que no cuentan con acceso a internet; aquellos que deben seguir trabajando porque no cuentan con empleo formal y usan transporte público, o la situación de los centros de salud de muchas partes de nuestro territorio nacional, entre muchas otras situaciones.

Como bióloga, docente y como estudiante de Maestría en Educación de la Universidad Javeriana, reconozco que debemos abordar una situación que afecta directamente nuestra salud y la de la sociedad, pero es muy importante tener presentes las reflexiones sociales que nos plantea esta problemática para repensarlas y reflexionar en cómo se pueden generar cambios y no olvidar que el cuidado del otro no solo se trata de salud, se trata de un todo, de tener una vida digna y de contar con los recursos mínimo para vivirla.

El valor de preguntarnos: ciencia, ¿para quién y para qué?

El valor de preguntarnos: ciencia, ¿para quién y para qué?

En septiembre celebramos esta fiesta del conocimiento con un tema principal que fue transversal a todas las actividades desarrolladas: Ciencia, ¿para quién y para qué? Desde el presidente de esta edición, pasando por los conferencistas magistrales y en los siete simposios, los académicos aprovechamos el encuentro para reflexionar sobre la pertinencia de los modos y propósitos finales de nuestras investigaciones.

Con fortuna, confirmamos que la ciencia sin una intención clara de impacto en nuestro entorno, así sea a largo plazo, no tiene sentido. Así fue como concluyó el biólogo Gustavo Kattan, presidente del XV Congreso, su intervención en la inauguración cuando encontró la relación entre la ciencia teórica y la aplicada: tarde que temprano los hallazgos de la investigación buscarán incidir en la sociedad.

En su conferencia, Enrique Forero, presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, nos planteó que desde sus orígenes la ciencia ha respondido a la motivación de la curiosidad por encontrar respuestas a los cuestionamientos sobre lo que nos rodea y a identificar cómo hallar alternativas para transformar nuestro ecosistema natural y social.

Para encontrar diferentes alternativas de acercamiento a la construcción de nuevo conocimiento científico, Viviana Ruíz, la profesora invitada de la Universidad de Cornell y experta en aves, presentó su experiencia de años de trabajo con la ciencia participativa a lo largo del continente americano. El encuentro de saberes de las comunidades locales con la comunidad científica ha sido la clave para la construcción y alimentación de plataformas que reúnen la información sistematizada sobre las especies. Fue un ilustrado ejemplo de cómo evoluciona la producción de conocimiento con claros propósitos de para quién, para qué y cómo.

El panel sobre Venezuela nos invitó a romper los mitos que se puede tener de este país desde el estudio de su historia y de los encuentros, no siempre conflictivos, con Colombia. En últimas, los panelistas propusieron que la academia se sumara a una diplomacia ciudadana que contribuyera a la superación del momento crítico que vivimos con el país vecino. Allí evidenciamos claramente el impacto que puede tener la actividad científica en la sociedad, como respuesta a una de las preguntas trazadas para esta versión del congreso: Ciencia, ¿para quién?

Los siete simposios y la presentación de pósteres sumaron más de 200 investigaciones realizadas por profesores, estudiantes y egresados javerianos de la sede Bogotá y la Seccional Cali. Es un buen brochazo de los resultados de los avances científicos de estos últimos años, que tuvimos la fortuna de compartir con pausa en los cafés, copas de vinos y espacios formales del Congreso. Fue una
oportunidad de encontrarnos con colegas que a diario nos cruzamos en los afanes de nuestra cotidianidad sin posibilidad de mucho diálogo. Esto me reafirma la necesidad de conservar este tipo de escenarios y de encontrarnos más, no solo para conocer los avances de nuestras investigaciones, sino para que reflexionemos y nos volvamos a inspirar en esa motivación inicial que nos congrega a todos: la curiosidad por comprender y buscar aportar en nuestro universo.

Para conocer cómo vivimos el Congreso, se pueden ver, leer y escuchar las memorias en www.javeriana.edu.co/congreso.

Descargue aquí la edición 49 de Pesquisa Javeriana

Visita al CERN, donde la unión entre arte y ciencia es una realidad

Visita al CERN, donde la unión entre arte y ciencia es una realidad

Perfil-blanco-y-negroEl programa de arte y ciencia Suratómica seleccionó a ocho artistas colombianos para hacer una residencia artística de 15 días en el Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (CERN por sus siglas en francés), un laboratorio de investigación internacional ubicado en Ginebra, Suiza, donde se realizan los experimentos más potentes del mundo en física de partículas.

Desde principios de este año, Suratómica –un espacio de creación y colaboración entre ciencia y arte dirigido a artistas del sur global- ha promovido frecuentes encuentros entre algunos de los principales científicos colombianos que trabajan con el CERN y diferentes artistas nacionales interesados en tomar como punto de partida de sus creaciones los datos, teorías y conceptos con los que se trabaja en esta organización para expresarlos en sus producciones artísticas que serán presentadas en abril de 2020.

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El acelerador de partículas de 27 km de recorrido circular y a 100 metros de profundidad sobre la superficie terrestre del CERN, busca reproducir a partir de colisiones entre protones, altísimas energías cercanas a las del Big Bang para investigar sobre las partículas elementales que conforman el modelo standard: los ladrillos elementales de la materia y de la vida.

De esta manera, los artistas han tenido la oportunidad de mantener un permanente diálogo a través de conferencias, visitas a laboratorios y encuentros con los físicos que orientan sus investigaciones en temas como la antimateria, la materia oscura, la consciencia cuántica o el origen.

¿Mi pregunta de investigación en arte y ciencia?

Yo indago sobre la belleza detrás de la asimetría entre materia y antimateria. Según la ecuación de Einstein E=MC2 y confirmado en los laboratorios del CERN hace ya unas décadas, de la energía se crea materia. Lo que sucede es que hasta ahora en todos los experimentos realizados, siempre que se produce materia a partir de energía ocurre en pares idénticos de materia y antimateria.

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Todas las partículas que conocemos tienen su antipartícula que es idéntica pero con carga contraria; la antipartícula del electrón es el positrón y la del protón es el antiprotón. En 1995 en los laboratorios del CERN se consiguió por primera vez conectar dichas antipartículas para producir el primer átomo de antihidrógeno.

El problema es que la materia y la antimateria se aniquilan mutuamente al ponerse en contacto entre sí y vuelven al estado de energía en forma de fotones. En el origen del universo se rompió la simetría entre materia y antimateria, lo cual permitió que una pequeñísima porción de materia sobreviviera y no se aniquilara con su antimateria. De esta pequeñísima porción de materia se formó el universo, las estrellas, las galaxias, los planetas y nosotros, toda la vida que habita el planeta tierra.

Mi proyecto ha sido acompañado por Jairo Alexis Rodríguez, físico de partículas, decano de la facultad de Ciencias de la Universidad Nacional e investigador del experimento LHCb del CERN. El proyecto tuvo como punto de partida la tendencia de la materia y la naturaleza a la simetría por reflexión pero es en el rompimiento de esas simetrías donde se encuentran algunas de las claves del origen del universo. Por otro lado, hemos revisado el comportamiento de la luz (fotones) al cambiar de medio entre vacío, aire o agua como materialidad para explorar.

Visita al CERN: primer impacto

Viajé del 16 de septiembre al 3 de octubre Bogotá – Ginebra. El CERN se encuentra a 16 minutos en tranvía desde el centro de la histórica ciudad de Ginebra, Suiza. La entrada principal donde está el icónico Globo, se encuentra a escasos 80 metros de la frontera con Francia. Desde sus instalaciones y durante los días despejados se tiene una monumental vista al Mont Blanc.

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No todo el mundo tiene la oportunidad de visitar el CERN y menos de bajar 100 metros bajo tierra a conocer sus cuatro experimentos principales. Nuestro anfitrión fue el físico y fotógrafo Michael Hoch director de art@CMS; contamos también con el apoyo del experimento ATLAS y el IdeaSquare.

A simple vista el campus del CERN parece un complejo industrial, con grandes espacios y edificios de la década de los años cincuenta y sesenta, enormes tanques que almacenan diferentes tipos de gases y gigantescas naves del tamaño de hangares donde prueban y ensamblan los detectores que después desplazan bajo tierra.

Dentro de sus instalaciones se vive un ambiente internacional, académico y de investigación, incluso de competencia profesional entre los científicos de los diferentes experimentos. La cafetería principal es un gran punto de encuentro donde convergen científicos de todas partes del mundo desde premios Nobel de física o la directora Fabiola Gianotti hasta jóvenes programadores, físicos teóricos y experimentales. Es allí donde ocurren las conversaciones más interesantes de las jornadas.

Después de convivir 15 días en sus instalaciones, se siente y se contagia la pasión y el convencimiento con el que los científicos hablan de sus teorías y experimentos. Fue emocionante compartir con algunos de ellos, pues siempre estuvieron dispuestos a sacar un rato dentro de su agitada rutina para conocer nuestros proyectos artísticos y retroalimentar nuestras líneas de investigación.

Segundo impacto

La aparente calma que se vive en la superficie contrasta con los sofisticados experimentos que se llevan a cabo bajo tierra en éste, el laboratorio de física de partículas más grande del mundo. Los hangares de la superficie son grandes salas de control llenas de pantallas donde cientos de científicos siguen de cerca los datos que arrojan las colisiones. En cada uno de los cuatros experimentos principales trabajan más de tres mil científicos de todas las partes del mundo.

Pero abajo es donde sucede la acción y llegar hasta allá se logra bajo estrictas medidas de seguridad. Cada uno de estos experimentos tiene diferentes protocolos de seguridad desde tokens personalizados, lectores biométricos hasta puertas inteligentes. Para ver con los propios ojos los experimentos se deben pasar estos filtros siempre acompañados por un experto que autoriza la entrada en cada puerta y un ascensor que desciende entre 60 y 100 metros dependiendo del experimento. Todo esto para asegurarse de que ninguno de ellos se ponga en marcha hasta una total evacuación.

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Tuvimos la suerte de bajar a los cuatro experimentos principales, empezando por ATLAS (Aparato Toroidal del LHC) el más grande de los experimentos y junto al CMS (Solenoide Compacto de Muones) son los que detectaron el famoso Bosón de Higgs en 2012. También conocimos a ALICE (Gran Colisionador de Iones) que se encarga de investigar las propiedades del estado plasma quark-gluon, un estado de la materia que se formó justo después del Big Bang y finalmente visitamos el experimento LHC-beauty encargado de buscar la antimateria perdida del universo.

Los enormes detectores de más de 20 metros de alto por 26 de ancho y unos 50 de profundidad se esconden imponentes bajo tierra. Son las cámaras más potentes del mundo, una extensión de nuestra visión capaz de detectar las trayectorias de las efímeras partículas subatómicas que aparecen, debido a las altísimas energías que se producen durante las colisiones.

Como una sofisticada máquina biónica, el detector se impone como un enorme y tecnológico globo ocular. Millones de cables como diminutas venas viajan de los extremos del cilindro al centro, la pupila que observa las colisiones. Como la retina, los sensores se organizan en una matriz de diferentes capas y se encargan de detectar la trayectoria de partículas como fotones, muones, quarks o antiquarks.

Actividades diarias

Además de bajar a los experimentos, conocer los emblemáticos edificios y máquinas que hacen parte de la larga historia del CERN acompañados siempre por Dr. Michael Storr, un apasionado jubilado encargado de recibir todas las visitas, tuvimos la oportunidad de asistir a algunas de las conferencias que se ofrecen diariamente en el auditorio principal, así como a diferentes reuniones/talleres con físicos con los que intercambiamos las ideas de nuestros proyectos. También compartimos con tres artistas internacionales que nos apoyaron en los proyectos desde la perspectiva artística en las contemporáneas instalaciones del IdeaSquare.

La residencia artística en el CERN hizo parte de la etapa inicial de investigación y en los siguientes meses estaremos haciendo pruebas y experimentos para definir la materialidad de las piezas artísticas que deben exponerse en abril del siguiente año.

 

* Doctor en Arte de la Universidad Politécnica de Valencia. Director del Proyecto nanoDiseño del Departamento de Estética de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Javeriana. Profesor, investigador y artista.

Posibles efectos de la nanotecnología en Colombia aplicada a la salud

Posibles efectos de la nanotecnología en Colombia aplicada a la salud

Carlos-Jaime-Espinosa-Nanomateriales

El uso de diferentes materiales ha marcado algunas de las eras que ha vivido la humanidad, como la edad de Hierro o la de Bronce. Desde los metales, pasando por cerámicos y plásticos, hasta llegar hoy a la tendencia de trabajar con materiales en escala extremadamente diminuta en diferentes productos de consumo, la nanotecnología representa una oportunidad de generar grandes avances tecnológicos bajo la evidencia del comportamiento especial de la materia en nanómetros.

Existe una creciente incorporación de nanomateriales en los procesos de manufactura a nivel mundial como equipos electrónicos, materiales de construcción, pinturas, etc. Para el caso particular de Colombia, en estos momentos existe un incremento en materia de desarrollo de aplicaciones de nanomateriales en diferentes procesos como purificación de agua, remoción de contaminantes, entre otros, y es por eso que universidades en su mayoría y centros de investigación de varias compañías generan esfuerzos para estar a la vanguardia con la ciencia a escala nano.

Los nanomateriales se pueden clasificaren manufacturados, los cuales tienen una aplicación específica como los nanotubos de carbono, el fullereno y el dióxido de titanio y los llamados incidentales, que son productos secundarios en algunos procesos industriales como soldadura de metales, pulimento de superficies, etc. Sin embargo, hablaré de los manufacturados porque son estos los que se han estudiado a nivel toxicológico.

Ante tantos desarrollos y aplicaciones de la nanotecnología se ha ido dejando de lado un componente demasiado importante y que ha sido el precio más grande de la ciencia desde que tenemos uso de razón: la vida humana. En Colombia, los temas de salud ocupacional y de seguridad del trabajador en los campos de la nanotecnología son poco discutidos y generan una alta preocupación en la comunidad científica de la salud debido a las propiedades particulares de los nanomateriales como su alta reactividad, conductividad de calor y electricidad, entre otras, las cuales son atribuidas a su tamaño tan pequeño, lo que los hace más fáciles de ingresar al cuerpo humano.

Estudios científicos han concluido que algunos tipos de nanopartículas captadas por vía respiratoria como nanotubos de carbono y compuestos de cerio, generan desórdenes en los mecanismos biológicos del cuerpo, desencadenando diversas patologías que pueden llegar a ser letales. Ahora, a pesar de que en el mundo se han desarrollado dispositivos para medir nanomateriales en el ambiente de trabajo, aún no son claros los límites de exposición, por lo que resulta paradójico medir sin saber lo permisible en cuanto a exposición del trabajador. Por esto, se debe generar una conciencia de prevención en todos los procesos de producción y manipulación de nanomateriales.

Si hablamos del marco regulatorio en Colombia, actualmente no se evidencian claros lineamientos para el trabajo seguro con nanomateriales en entornos de investigación Por esa razón, los grupos de investigación Centro de Estudios de Ergonomía, con su línea de investigación en Higiene Industrial y el de Nanociencia y Nanotecnología de la Pontificia Universidad Javeriana adelantan esfuerzos para generar una guía de buenas prácticas. Esto, con el fin de que la prevención sea el principal protagonista y de esta forma garantizar trabajos y ambientes seguros en los laboratorios y procesos industriales.

Se debe evitar a toda costa que situaciones tan lamentables como la de los asbestos se vuelvan a repetir en futuros cercanos, por eso extiendo la invitación a la comunidad javeriana a vincularse a proyectos de investigación en el área de higiene industrial para que de esta forma podamos ser pioneros en el cuidado de la salud humana a nivel ocupacional.

Carlos Jaime Espinosa Guerra Ingeniero Químico, profesional de Investigación del proyecto de consultoría en higiene industrial de Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana, experiencia en investigación en seguridad de procesos y diseño de procesos sostenibles.

Es el momento de actuar en política científica

Es el momento de actuar en política científica

Lisbeth

Tres son los temas sobre política científica que se están moviendo activamente en Colombia durante 2019, lo que ha permitido una mayor visibilidad de la ciencia para el ciudadano común y corriente.

El primero —y quizá el que más se conoce— es la conformación de la Misión Internacional de Sabios, lanzada en febrero pasado con 42 miembros, cuyo número aumentó a los pocos días a 47. Está dividida en ocho temas que el gobierno consideró claves y cada grupo o foco está integrado por colombianos residentes en el país y en el exterior, así como por extranjeros.

Durante el primer semestre entiendo que han abierto el diálogo para consultar a sus sectores a través de diferentes mecanismos y se reunieron en pleno a comienzos de junio para integrar los resultados y alinearse entre todos los grupos. Pesquisa Javeriana informó sobre este encuentro realizado en Medellín.

Tanto en esta nota como en las demás que se han publicado al respecto en los diferentes medios y portales resalta el tema de la educación, algo que no es nuevo porque es una verdad de a puño que un país educado tiene más posibilidades de ser consciente de su desarrollo, de generar nuevo conocimiento y de lograr la equidad para sus ciudadanos. Por un lado emociona, para ver si al fin logramos un cambio de 180 grados en la manera como estamos educando a nuestros niños y jóvenes, pero también sorprende porque desde hace décadas —o por lo menos desde la anterior misión de 1994— esa fue una de las conclusiones y recomendaciones más sobresalientes.

Los sabios tienen el reto de identificar barreras y oportunidades en cada uno de sus campos y de entregar el 5 de diciembre recomendaciones oportunas y factibles. Muy probablemente las harán para el mediano y largo plazos porque así se debe pensar un país, y el reto para el gobierno será empezar a ponerlas en marcha cuanto antes, sin necesidad de hacer un nuevo análisis porque, para eso, estuvo deliberando la Misión.

El segundo tema es el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, creado mediante la ley 1951 de 2019 y que debe empezar a funcionar el 24 de enero de 2020. Colciencias está liderando la implementación del nuevo órgano del ejecutivo, ha participado en reuniones por todo el país hablando al respecto, y también hace lo propio Iván Darío Agudelo, el senador que impulsó la iniciativa. El pasado 13 de junio en el Salón Boyacá organizó un evento titulado ‘Avances en el Ministerio de Ciencia’, en el que nuevamente, como en ocasiones anteriores, se escucharon diversas voces de apoyo con propuestas —cada uno desde su orilla— para la nueva institucionalidad. En conversación con Pesquisa Javeriana fue enfático, cuando le preguntamos sobre la relación entre Colciencias y el Ministerio: “Colciencias ya fue fondo, instituto y departamento; no vamos a permitir que sea el cuarto nombre”.  Pero cómo, esa la pregunta, si el parágrafo 2 de la ley dice: “El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación para iniciar su labor no debe generar gastos adicionales de personal ni generales a los que al momento de su creación tenga presupuestado el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias)”.

Si es a costo cero, ¿cómo se lo imaginan entonces? Aún no hay una respuesta y todos los involucrados elucubran —elucubramos— al respecto. ¿Se podría pensar en un esquema, por ejemplo, en el cual el personal del Ministerio estuviera conformado por gente de la academia y de la industria que trabajaran ‘prestados’ por sus actuales lugares de trabajo y cumplieran el objetivo de dictar los lineamientos de la política pública en ciencia, tecnología e innovación? ¿Unos cerebros que durante el primer año, con las recomendaciones de la Misión y con su conocimiento experto piensen el país, fortalezcan y consoliden el Sistema Nacional de CTI, y establezcan una hoja de ruta que active Colciencias con unos recursos cada vez más sólidos?

Y así llegamos al tema del dinero, el tercero. Ya por lo menos pasó el susto de que le iban a quitar el 10% de regalías a la ciencia. La tarea ahora es continuar enderezando el proceso de adjudicación de los dineros que provienen de este rubro a proyectos que cubran y beneficien a las diferentes regiones para que sea posible consolidar en sus territorios la ciencia, la tecnología y la innovación.

Pero también resulta muy conveniente aclarar que cuando el gobierno promete subir la inversión en ciencia a mínimo el 1% del PIB, se refiera a Investigación y Desarrollo (I&D) más que a actividades de CTI (ACTI), concepto que incluye a I&D pero también la promoción, difusión y aplicación de los conocimientos científicos y técnicos, entre los cuales se destacan la formación y capacitación, las actividades de innovación y los servicios de apoyo a la actividad investigativa.

El presupuesto siempre será un dolor de cabeza hasta que nuestros gobernantes no se convenzan del todo de la importancia de invertir en educación y ciencia.

Es el momento de actuar y de apoyar todos estos espacios para que 2020 sea el año de iniciar con pie derecho esta nueva etapa de la investigación científica y la innovación en nuestro país. Y también es el momento de velar para que sea una investigación de calidad que allane con inteligencia el camino del desarrollo y se convierta en modelo a nivel internacional.

La identidad joven a través del teléfono celular

La identidad joven a través del teléfono celular

Col M Bermudez

Estudiar las escrituras de jóvenes universitarios en los espacios digitales tuvo como inspiración el lugar preponderante de la escritura en la época moderna, específicamente en el siglo XIX, cuando en la escuela se enseñaba a escribir para que las personas fueran más racionales y menos emotivas en sus interacciones sociales; se pretendía que con la escritura se borrara el estado bárbaro o salvaje de los estudiantes, todo con el fin de que la razón se impusiera como única vía en la construcción de ese sujeto político requerido para participar en la esfera pública y en las actividades instituidas por el Estado-nación. Hoy el sentido de la escritura moderna cambió: paralelamente a las transiciones económicas, sociales y tecnológicas, están surgiendo otros modos de escribir en los que las emociones y la informalidad se intensifican de cuenta del uso y apropiación que los más jóvenes realizan en espacios como Facebook y WhatsApp.

Esto a su vez está llevando a una producción más espontánea y pública que, como lo mostró la investigación doctoral que culminé en el año 2018, revela una condición de clase, de contextos culturales, de género, de conflictos a nivel local, nacional e internacional y del paso que los jóvenes están haciendo por la universidad. Desde los espacios digitales se está produciendo una subjetividad política que se manifiesta biográfica y emocional, no solo por la influencia de las condiciones técnicas de los dispositivos digitales sino por las decisiones que los jóvenes toman en relación con lo que desean producir, tanto para sí mismos como para los otros con los que comparten afecto, amistad e intereses culturales y temáticos; esto a su vez conecta con sus sentidos de vida, con aquello que quieren ser, y en torno a lo cual se crea una experiencia política como oportunidad de encuentro-desencuentro en la que sus gustos y proyecciones se perciben como el inicio de una apuesta colectiva.

La investigación la llevé a cabo con ocho jóvenes, cuatro de ellos argentinos (dos mujeres, dos hombres) de la Universidad Nacional de Córdoba, y cuatro colombianos (dos mujeres, dos hombres) de la Pontificia Universidad Javeriana. En general son jóvenes urbanos universitarios, cuyos gustos personales se anudan al cine, a la música, a la lectura de textos académicos de su carrera, a la protección animalista, al apego por la tecnología y al compartir actividades de ocio en fines de semana. No están vinculados a ningún partido político ni organización o movimiento social. Para la recolección de la información utilicé algunas técnicas como biografías tecnológicas, grupos de discusión, entrevistas en profundidad y el análisis de 2.640 escrituras digitales compartidas por ellos en un periodo de ocho meses de trabajo.

Los textos producidos por los jóvenes en los espacios digitales, especialmente Facebook y WhatsApp, dejan ver que la escritura es una construcción expresiva que deriva de un deseo por socializarse, lo cual constituye posibilidades tanto para saberse como para activarse políticamente. Si bien el narrarse a sí mismo, que es uno de los mecanismos más influyentes en espacios como Facebook, puede ser un punto de partida en la producción escrita, esta intención se diluye en los jóvenes cuando los otros comienzan a aparecer para reafirmar, confrontar o contener, de ahí que la invitación escritural de los dispositivos digitales tenga como efecto relacional la exposición y socialización, lo cual a su vez puede traducirse en formas incluyentes o excluyentes, todo depende de los intereses y búsquedas que cada joven tenga.

La escritura toma dos versiones según el uso personal y las posibilidades técnicas. Facebook, como esfera pública más amplia, cuenta con audiencias múltiples y las autorizaciones del escenario para que se planteen y expongan opiniones y puntos de vista, así como los comentarios a las publicaciones de otros junto con compartir información, datos o gustos personales; así mismo, se torna en un espacio que provoca el deseo (participativo y libertario), de ahí que los jóvenes definan la escritura como expresión. En el caso de WhatsApp se tienen claramente elegidos los lectores y los grupos con fines concretos, búsquedas específicas y con la comunicación hacia los otros para resolver problemas de la vida cotidiana. En Facebook el sujeto queda envuelto en una red distinta de escrituras, mientras que en WhatsApp queda asociado de manera más singular, con referencias situadas y con funciones concretas.

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Todo esto deriva en una escritura rizomática, es decir, que no presenta una organización secuencial o lineal como sucede en escrituras análogas o impresas, sino, por el contrario, se caracteriza por ser: 1) desmontable, quiere decir no sistemática en el tiempo sino que surge de fines prácticos e inmediatos, y que además puede nacer en cualquier momento, bajo cualquier circunstancia enunciativa y en un espacio personal de la plataforma como la opción “Comentar”, el “Muro” o el chat; 2) cambiante, cuando aparecen novedades discursivas que surgen de estados de ánimo, de eventos o informaciones que las personas construyen como producto de la vivencia o experiencia cotidiana, y 3) polifónica, pues en lo escrito se mezcla una multiplicidad de voces conocidas y no conocidas en formas dialogantes, con diversas intenciones comunicativas que jalonan el deseo para dejar huella, constituyendo modos de relación producidos por escrituras situadas y efímeras.

De todos modos, en medio de las posibilidades técnicas surgen límites que tensionan las realizaciones con los otros. Si antes se padecía por tener un nivel escritural para ser visible social y políticamente a través de un correlato emancipatorio al que aspiraba la modernidad, hoy se escribe como libertad de elección operante y definida por el mercado, pero también como compromiso individual al que nos introduce la política neoliberal.

Las conclusiones del estudio subrayan algunas diferencias entre el yo íntimo de la modernidad y el yo íntimo público de la sociedad actual. Las palabras salieron de las paredes y claustros donde se solía escribir para sí, y hoy vemos que la tecnificación de los medios jalona ese yo íntimo para ponerlo en una comunicación colectiva que, si bien este principio se enlaza a los intereses del capitalismo globalizado, también es la posibilidad que encuentran las subjetividades juveniles para arriesgarse y saberse a partir de lo que otros —de manera inmediata—les hacen decir.

En el caso de jóvenes argentinos, sus apuestas vitales están por un mundo más incluyente e igualitario, como intención expresiva y como forma de denuncia de las políticas neoliberales. Se deja ver también una sensibilidad sobre el feminicidio, la supervivencia de la universidad pública, los programas académicos que incursionan y el universo de los afectos. Sus textos mostraron formas identificatorias de lucha expresadas tanto en lo cotidiano de sus comunicaciones como en los vínculos que establecen, sobre todo aquellos de la actividad universitaria académica y cultural en la que se marca ese activismo político. La universidad pública y su espíritu reformista relacionan a estos jóvenes, además de las herencias ideológicas en las que un peronismo parece imponerse, es decir, la lucha por la constitución de derechos igualitarios y condiciones de vida digna para todos los sectores de la sociedad argentina

Para los jóvenes colombianos sus escrituras revelan militancia por estilos de vida devenidos de su condición de clase: distinción, exclusión social en algunas ocasiones (por la forma de escribir), menosprecio en otras por lo popular, y centralidad por ocuparse de su proyecto académico y círculo inmediato de afectos. Algunos jóvenes son muy dados a conservar el orden de su condición de clase y a subvertir en algunos momentos los dominios que, por cuenta de lo vivido digitalmente, atentan en contra de la gramática tradicional y la buena escritura. No obstante, también dejaron ver que sus intereses por la música, la emocionalidad compartida y el uso de la tecnología como artefacto para crear e innovar son los meandros de sentido que los movilizan y que ven en los dispositivos digitales posibilidades para su producción.

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Para los jóvenes en la actualidad se cuenta con diversos espacios digitales de producción comunicativa, en los que la vida misma se pone en juego y a través de la cual se dejan ver los intereses, fines y satisfacciones personales. En cada uno la escritura informal media para la configuración de relaciones, de procesos cotidianos que se van alimentando y reforzando en medio de una alteridad, que no resulta banal sino con sentido por las decisiones que cada quien produce para sí. Esto permitió leer las transiciones con respecto a una escritura moderna, pero sobre todo la comprensión de que hoy la escritura es otra, y esto se debe a que los sujetos son, como dice el filósofo e historiador francés Michel Serres, pulgarcitos cuyas escrituras brotan de los pulgares, dejando huellas por donde pasan.

 

*Doctora en Educación; profesora de planta de la Facultad de Educación de la Javeriana, donde integra el grupo de investigación Educación y Cibercultura.


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Escrituras y modos de subjetivación política juvenil en espacios digitales.
INVESTIGADOR PRINCIPAL: Mónica María Bermúdez Grajales
Facultad de Educación
Pontificia Universidad Javeriana
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2012-2018

La era de la hegemonía cuántica

La era de la hegemonía cuántica

 

Col E González

La ingeniería hace viable lo que la física propone como posible, y lo posible para la ciencia física lo determinan las leyes naturales con las que hemos aprendido a controlar y manipular los ingredientes fundamentales que conforman el universo físico: la materia y la energía. Con ambos y con el conocimiento heredado de la evolución del pensamiento humano, se hace viable confeccionar desde la ingeniería los desarrollos tecnológicos posibles. La escala en la que se trabaja con estos ingredientes clasifica a la física en clásica o cuántica, respectivamente.

La primera se hace cargo de proporcionar conocimiento físico del mundo a partir de las leyes de la mecánica de Newton, del electromagnetismo de Maxwell, la teoría del calor, la óptica y demás con las que se elaboran las teorías y nos familiarizamos en nuestra formación básica y universitaria. Estas teorías juegan un papel fundamental en la construcción del mundo que hoy conocemos. De otra parte, la física cuántica está relacionada con los átomos, las moléculas y entidades que pertenecen a la escala invisible del interior de la materia, en la que la física clásica no tiene validez.

El comportamiento de los objetos o formas cuánticas es completamente diferente al de los objetos clásicos que observamos a nuestro alrededor. Este comportamiento contraintuitivo, propio de la escala de los objetos y fenómenos cuánticos, ofrece extraordinarias posibilidades en el desarrollo de tecnologías y procesos propios de la ingeniería. Así, el hecho de que un determinado objeto cuántico pueda encontrarse simultáneamente en dos estados a la vez, si no es perturbado, conocido como superposición cuántica, es aprovechado para trascender la computación clásica, que opera con unidades de información denominadas bits. Un bit tiene únicamente dos valores asignados, 0 o 1. En el caso cuántico, se hace posible contar con una unidad de información más robusta: el qubit, el cual puede, además de los valores 0 y 1, contener una superposición 0 y 1.

Es de trascendental importancia controlar y manipular un sistema cuántico sin destruirlo. Este fue uno de los principales retos de la física experimental hasta que los físicos Serge Haroche y David Wineland, con propuestas diferentes, encontraron la manera de hacerlo posible. Por esta notable contribución recibieron el Premio Nobel de Física en 2012. La propuesta del profesor Haroche, quien comparte estos avances en una visita a la Pontificia Universidad Javeriana el próximo lunes 17 de junio, ha sido pionera en la óptica cuántica orientada a controlar la interacción de la luz con la materia. Estos adelantos investigativos han contribuido sustancialmente a viabilizar la tecnología cuántica, específicamente la posibilidad de desarrollar computadores cuánticos, sistemas de comunicación y criptografía, entre otras potenciales aplicaciones que harán realidad la tecnología cuántica.

¿Por qué es inevitable la transición hacia este tipo de tecnología? La evolución de la ingeniería se encuentra drásticamente determinada por el desarrollo de capacidades para manipular la materia y la energía a escalas cada vez más cercanas a los átomos. Ha existido una clara tendencia hacia la miniaturización y operación de los diferentes componentes mecánicos, electrónicos, electroquímicos, entre otros. Por mencionar un caso específico, desde 2003 la manufactura de procesadores redujo su escala por debajo de los 100 nanómetros (recordemos que un nanómetro es una milmillonésima parte de un metro). En 2014 se logró la confección de procesadores en escala de 14 nanómetros y se espera a finales de este año logros en la manufactura de 10 nanómetros.

Estos procesadores de manufactura -10 nm, que incorporarán notables mejoras en rendimiento, autonomía y conectividad para los futuros desarrollos de la industria 5.0 de telecomunicaciones (5G), marcarán una importante aproximación a los dominios de validez de la física cuántica. De otra parte, sobresalen también los avances en computación cuántica que ya se están posicionando estratégicamente como la punta de lanza de la industria informática para los próximos años, tal como lo demuestra la reciente presentación de Q System One, el primer ordenador para potencial uso comercial elaborado por IBM y lanzado en la Feria de Tecnología CES, de Las Vegas, ; los computadores de su tipo abrirán campo a un sinfín de aplicaciones en ciencia básica e ingeniería. Al igual que la computación, las telecomunicaciones y la ciberseguridad transitarán hacia un desarrollo de capacidades sin precedentes.

La metrología, que se ocupa de todo lo relacionado con mediciones, unidades de medida y los correspondientes equipos que se requieren para hacerlas, será afectada drásticamente por el nuevo paradigma cuántico. Todos estos avances marcan una clara transición hacia la denominada segunda revolución cuántica, que causará un profundo impacto en la sociedad del siglo XXI.

Somos una sociedad del conocimiento que basa su interacción racional con el mundo a partir del consenso adquirido de la ciencia clásica, la cual nos otorga la capacidad para comprender los fenómenos y aplicar un conocimiento basado en la predicción, causalidad y en el determinismo. Desde la ingeniería, esto ha sido hasta ahora suficiente para alcanzar el sorprendente estado de desarrollo del que somos beneficiarios. Existen, sin embargo, una serie de problemas aún sin resolver y muchas necesidades científicas y tecnológicas pendientes. Cuando la nueva tecnología cuántica alcance algún grado de madurez, será posible el diseño de estrategias para asumir el reto energético y ambiental. También será viable la simulación de sistemas que pertenecen al dominio de validez cuántica.

Por otra parte, aportar invaluables capacidades a los servicios financieros y optimización de procesos permitirá resolver el plegamiento de proteínas, un problema que trasciende la computación clásica, así como el diseño de nuevos medicamentos y protocolos para tratamiento y diagnóstico en el área de la salud, estrategias para combatir el deterioro de materiales utilizados en el sector industrial, el diseño atómico y molecular para descubrimiento y manufactura de nuevos materiales, y el desarrollo de sistemas y protocolos de seguridad de alta calidad.

En la actualidad, un elevado número de empresas entre las que se incluyen Google, IBM, Intel, Microsoft, Nokia, NEC, Hitachi, HP, han dado lugar a un ecosistema que generará un importante volumen de productos y soluciones derivadas de las tecnologías de información y comunicación cuánticas. Algunos de los usuarios potenciales que se están integrando a esta oferta pertenecen a compañías automotrices, de servicios informáticos, de productos químicos y farmacéuticos.

Este panorama de transición plantea la necesidad de preparar al ingeniero para asumir los retos de la segunda revolución. En países como Colombia se requiere avanzar en infraestructura experimental para investigación cuántica, necesaria para propiciar una mayor oportunidad de innovación y desarrollo endógeno en estas tecnologías disruptivas. De otra parte, urge incrementar la apertura de espacios de formación en cuántica para estudiantes de pregrado en ingeniería.

Sobre este aspecto, la Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana cuenta con un espacio académico para la cuántica, ofrecido a estudiantes de cualquier semestre y sin pre-requisitos especiales. Aquí se aborda el fascinante mundo de la cuántica, sus implicaciones en la concepción del mundo, la formalización, computación clásica y cuántica, y todos los elementos requeridos para que el estudiante pueda, entre otras opciones, interactuar con las herramientas ya disponibles y programar el computador cuántico ofrecido en la nube, área en la cual ya se han realizado interesantes trabajos de investigación. Estamos realizando trabajos de grado y propiciando la incorporación en formación de posgrado en estas áreas del conocimiento que nos dan la bienvenida al futuro.

 


*Doctor en física, investigador del Instituto Geofísico, adscrito a la Facultad de Ingeniería en la Pontificia Universidad Javeriana.

Aves javerianas, un contacto con la naturaleza urbana

Aves javerianas, un contacto con la naturaleza urbana

Las aves urbanas están presentes en el diario vivir de los seres humanos, pues de alguna forma han simbolizado elementos que interactúan directa e indirectamente con las costumbres de una sociedad. A pesar de lo complejo y caótico que pueda considerarse una metrópoli en cuanto a facilitación de espacios o hábitats para la subsistencia de las aves, los paisajes transformados poseen elementos naturales que permiten que estos seres alados sean considerados organismos altamente adaptados a condiciones limitantes, propias de las ciudades, y que benefician a las ciudades por medio de la prestación de servicios ecosistémicos.

Una de las estrategias para comprender y valorar el patrimonio ecológico en áreas urbanas es divulgar su potencial de manera efectiva para propender su conservación. Desde este contexto, el Grupo Javeriano de Ornitología (GJO) hace un par de años inicio la creación de la Guía infográfica de las aves del campus de la Pontificia Universidad Javeriana Sede central, iniciativa que está fundamentada en el conocimiento ecológico-biológico del campus y, con ello, destaca cómo los entornos urbanos bien planificados mantienen esa biodiversidad cercana y tan poco explorada.

Esta iniciativa académica surge de la necesidad conocer la naturaleza que convive y se relaciona con atributos creados por el ser humano. Desde un trabajo colaborativo entre estudiantes de ecología y biología, se desarrolló este libro considerado como el primero de varios que enriquecerán el conocimiento de la biodiversidad presente en el campus universitario y que desean ser divulgados de manera didáctica, efectiva y fácil.

Interna-aves-pesquisa

La intención de desarrollar este libro tiene dos objetivos, el primero es dar a conocer el campus universitario como un lugar que aporta a la conectividad y la ecología urbana de Bogotá D.C., y en segundo lugar, va dirigido no solo a personas que conocen de aves también está diseñado para que la comunidad javeriana en general, por medio de infografías, conozca y conciba la importancia de mantener las instalaciones como un lugar natural de alto valor paisajístico.

Esta guía es el resultado del constante trabajo entre miembros del grupo con el acompañamiento constante de la profesora María Angela Echeverry, que basó su información en resultados de salidas de observación y la revisión de la colección general del Museo de Historia Natural de la Pontificia Universidad Javeriana.

La guía proporciona las descripciones de 35 especies de aves, conteniendo información sobre particularidades del hábitat, reconocimiento morfológico, tamaño, tipo de dieta, distribución local, entre otros aspectos.

El trabajo colaborativo permite enriquecer vínculos más allá de las aulas de clases, pues unifica un camino para dejar un legado que permita una mejor toma de decisiones sobre la parte constructiva del campus y tiene como alcance una mejor divulgación del conocimiento técnico-científico, enmarcado en la encíclica de Laudato si’ y el programa ‘Historia verde’ de la Vicerrectoría del Medio Universitario invitando a reconocer la vida e ilustrarse integralmente sobre los elementos que interactúan en nuestra casa común.


*Sergio Andrés Collazos es estudiante de ecología con interés en el área de ornitología, enfocado en la evaluación y monitoreo de comunidades de aves en ecosistemas estratégicos en gradientes ambientales y áreas perturbadas.

Juan Cortes-Cano es ecólogo de la Javeriana; ha sido coordinador del Grupo Javeriano de Ornitología entre 2016 y 2017. Tiene un especial interés en el estudio de interacciones ecológicas enfocadas en colibríes y plantas, y realiza consultorías en estudios de comunidades biológicas.

La respuesta al cambio está en las semillas

La respuesta al cambio está en las semillas

La agricultura permitió la emergencia de la civilización y la explosión demográfica de la especie humana. Las semillas han sido nuestro principal sustento y su capacidad de durar y ser almacenadas ha permitido a la humanidad sobrevivir durante las épocas de escasez y sequía, y también durante las estaciones improductivas.

Las semillas y los cultivos se fueron adaptando a las condiciones cambiantes del medio ambiente en los distintos entornos colonizados por el hombre. Desde los albores de la agricultura, el intercambio y la selección de semillas han permitido la mejora de las especies cultivables en un proceso inscrito en la historia evolutiva de las especies y la evolución cultural de los pueblos.  Sin embargo, los cultivos nunca fueron una instancia aislada del resto de procesos ecológicos, sino que eran posibles justamente por los beneficios que los ecosistemas proveían: fertilidad del suelo, control de plagas y enfermedades, control de la erosión, ciclado de nutrientes, polinización, entre muchos otros. La observación del hombre permitió acentuar algunos de estos aspectos asegurando mayor productividad de sus cultivos por medio del conocimiento del entorno y su biodiversidad; de este modo, los cultivos y los pueblos evolucionaban con sus ecosistemas, asegurando el sustento del hombre y la diversidad de la vida.

Hoy en día, los sistemas productivos altamente simplificados en términos de biodiversidad y las variedades tecnológicas sembradas, producidas en un entorno aislado, necesitan de insumos controlados y estandarizados para prosperar, demandando al agricultor la compra de fertilizantes y plaguicidas, y, en ocasiones, de sobreexigir de los ecosistemas sus recursos escasos. Por otro lado, la propiedad intelectual a la que están sujetas estas semillas impide al agricultor guardarlas e intercambiarlas para próximas siembras. En este doble sentido, las compañías productoras de variedades tecnológicas hacen dependientes al agricultor, cuya suerte estaba antaño en manos de su destreza y conocimiento y de la prodigalidad de la naturaleza.

Autores como Vandana Shiva, investigadora india, doctora en física cuántica y activista ambiental, denuncian que en muchos de los casos las variedades tecnológicas no producen lo esperado, dejando a los agricultores endeudados y sin posibilidades de volver a cultivar. Por ello, muchos campesinos de India y otras partes del mundo han caído en la desgracia; otros tantos no encuentran salida sino en el suicidio.

Al ser un producto exterior a los ecosistemas en los que son sembrados, los cultivos tecnológicos perturban muchos de los ciclos naturales que mantienen la fertilidad de los suelos y la preservación de la biodiversidad. Los ecosistemas terminan arruinados, con sus suelos empobrecidos después de algunas cosechas, lo que es agravado por la toxicidad de los insumos requeridos, que son liberados al medio ambiente.

Con todo, hoy en día se plantea el retorno a las semillas y los usos tradicionales como forma de hacer frente al cambio climático global, con otro valor agregado: la agricultura orgánica o tradicional mantiene la materia orgánica del suelo, que es un excelente sumidero de carbono; no usa insumos como plaguicidas y fertilizantes, en cuya producción y aplicación se emiten grandes cantidades de gases de efecto invernadero (GEI); y conserva elementos del paisaje que contribuyen con la reducción de GEI, entre otros. De este modo, las prácticas agrícolas tradicionales atacan varios de los frentes de mitigación y adaptación al cambio climático requeridas en un contexto vulnerable, como el que pudimos registrar en las islas de Sundarbans.

El río Ganges desemboca en la Bahía de Bengala, en el delta de Sundarbans, en donde los sedimentos que aporta hacen posible la existencia del manglar continuo más grande del mundo. La India es uno de los países más vulnerables al cambio climático a nivel mundial, y Sundarbans, una de las regiones costeras —tanto de la India como de Bangladesh— más amenazadas por este fenómeno. Debido al aumento en el nivel del mar y de la intensidad y frecuencia de los ciclones, los suelos de las más de 100 islas de Sundarbans han experimentado un incremento en la salinidad con efectos directos en las actividades agrícolas, de las que dependen los ingresos económicos, la subsistencia y la seguridad alimentaria de millones de habitantes.

En Sundarbans, la agricultura es la principal actividad productiva, y antes de la llegada de la Revolución Verde a estas islas, acompañada de la introducción de variedades de alto rendimiento, se cultivaban semillas locales de arroz adaptadas a la salinidad de los suelos y a las condiciones climáticas de la región. Estas semillas tradicionales mantenidas de forma dispersa por algunos productores y usadas por sus ancestros, tuvieron que ser rescatadas debido a los efectos cada vez más intensos y frecuentes de los ciclones.

En 2009, el ciclón Aila provocó la inundación de cerca de 125.000 hectáreas de suelos productivos de estas islas con agua salada, afectando a más de 4 millones de productores. La búsqueda de estas semillas tardó alrededor de tres años y, finalmente, los productores decidieron a favor de la seguridad alimentaria, la preservación del saber ecológico tradicional, la disminución de los costos de producción, la agricultura orgánica, la mayor productividad, la adaptación de sus prácticas productivas a las condiciones del entorno y a los efectos del cambio climático y la resiliencia de sus agroecosistemas.

Esta experiencia, presentada en el documental Ganges, un viaje por los sentidos del agua, evidencia la relación directa entre la recopilación, recuperación, implementación, divulgación y mantenimiento del conocimiento ecológico tradicional, la conservación de la diversidad genética, la mitigación y adaptación al cambio climático y la disminución de vulnerabilidad ante sus efectos, el mantenimiento de procesos ecológicos por la eliminación de prácticas insostenibles, la seguridad alimentaria y la libertad y autonomía de los productores en la selección y el intercambio de semillas. Adicionalmente, busca resaltar la importancia de la agricultura, actividad que contribuye con cerca de un cuarto de las emisiones globales de gases de efecto invernadero), la cual, bajo ciertas prácticas de producción y de manejo de los agroecosistemas, puede convertirse en una solución de cara a los riesgos e incertidumbres que plantea el cambio climático.

 


*Roberto Restrepo es filósofo de la Pontificia Universidad Javeriana, director de cine de la EICAR, París, y especialista en Creación Narrativa de la Universidad Central. Ha compaginado la investigación académica con el estudio de yoga y la filosofía india, a la par que ha desarrollado proyectos audiovisuales y documentales en torno a la relación entre cultura y la naturaleza.

Ana Milena Piñeros es ecóloga y magíster en Conservación y Uso de la Biodiversidad de la Javeriana, así como también especialista en Derecho Ambiental de la Universidad del Rosario. Se ha desempeñado como investigadora y consultora para diferentes instituciones ambientales del país en temas de biodiversidad, servicios ecosistémicos y cambio climático. Actualmente es coordinadora y docente de programas académicos sobre Derecho Ambiental y sobre Cambio Climático en su alma máter.

Ambos produjeron y dirigieron el documental Ganges, un viaje por los sentidos del agua, que se estrenará en las salas de cine colombianas el próximo 6 de junio. Puede encontrar el tráiler en este enlace.

De Carcasí a Brasil, los niños científicos viajeros

De Carcasí a Brasil, los niños científicos viajeros

Col Bryann Avendaño

Para Heyber y Edilmer, montar en avión, conocer otro país o incluso salir de su vereda nunca había sido una opción. Son las 5:00 de la mañana y Heyber camina casi dos horas y media para llegar a su escuela, la institución educativa El Tobal, en zona rural de Carcasí, Santander. Edilmer, por su parte, llega 10 minutos antes todos los días para revisar sus experimentos, tomar los datos y salir a clase de matemáticas como el resto de sus compañeros de aula. A estos dos estudiantes de décimo grado los une una razón: su pasión por la ciencia. Desde hace cuatro años integran el semillero de investigación ’Viajeros de la Selva Invisible’, cuyo nombre representa el universo selvático que descubren al observar algas a través del microscopio.

Su trabajo en ficorremediación (el estudio de cómo las algas limpian los desechos), motivado por el profesor Bernardo Rey Moreno, ha sido avalado por el programa Ondas de Colciencias, desarrollado en Santander en el marco del programa Generación ConCiencia liderado por la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

En su laboratorio casero, Heyber y Edilmer buscan estandarizar un método para descontaminar el agua residual producto de la industria láctea (lactosuero) en su vereda, utilizando microorganismos como fuente de remediación natural. Están obsesionados con algas microscópicas que, dicen, son la fuente de la vida. En el único microscopio de su colegio observan algunas de las características, identifican y describen las especies mediante diversos experimentos apoyados en sus tubos de ensayo. Deben ser recursivos y tienen presente que el error es parte fundamental de cualquier aprendizaje.

Hace tres años era impensable para ellos que este proyecto de ciencias los llevara lejos: después de un viaje a Estados Unidos en 2017, por invitación de Colciencias, a la Feria Intel Isef para representar a Colombia con un proyecto innovador, el año pasado empacaron de nuevo sus maletas para mostrar su trabajo en Novo Hamburgo, Brasil. Trabajaron tarde y noche durante dos años, y después de la jornada de clases preferían dedicar a su investigación dos horas más de trabajo en el laboratorio que ellos mismos ayudaron a montar en lugar de regresar a casa a ver televisión.

Sin descuidar los demás deberes propios de un adolescente en edad escolar de su municipio, que implica también apoyar a sus familias en las labores propias del campo, ambos adolescentes fijaron en su mente un sueño: ganar la Feria Infantil y Juvenil de Ciencia, Tecnología e Innovación que se realiza cada año en Santander, y de este modo obtener un cupo para asistir a la feria nacional y competir con estudiantes investigadores de otras regiones, pero jamás imaginaron que los llevaría aún más lejos.

Sueño cumplido. En el 2017, después de ser finalistas en Santander, estaban más que preparados para representar a su departamento a nivel nacional. Debían preparar su mejor “pitch científico” y, de este modo, ganar un cupo para representar a Colombia en Brasil, y así sucedió. Estos logros han sido orgullo para todos sus compañeros de colegio y, por supuesto, para su maestro, el profe Berna, como lo conocen en la región. Un maestro que sabe que sus pequeños científicos pueden ser tan buenos como los mejores del mundo, y que solo se necesita apoyo y oportunidades para aprovechar su máximo potencial.

Ellos se atrevieron a presentarse en la feria más grande de escolares en América Latina: MOSTRATEC, en Brasil, que reúne a los mejores 200 proyectos de investigación de 20 países de la región. En jornadas extenuantes, según las palabras de Heyber, tenían que superar diversas etapas de pruebas de habilidades y conocimientos ante jurados muy exigentes. “Era la primera vez en un país diferente. Nos levantábamos a las seis de la mañana para estar listos y que el bus nos recogiera en el hotel, llegábamos a las once porque había que darle tiempo también a conocer ese lindo país. ¡Ah, y había tiempo para un chico de fútbol! Como buenos colombianos, también nos llevamos ese triunfo”, comenta entre risas y una esperanzadora sonrisa.

Ganaron el primer lugar en la categoría Ciencias Ambientales; el profe Berna, Heyber y Edilmer no cabían de la dicha cuando los llamaron a la tarima a recibir su premio: una entrada para la feria internacional en Buenos Aires. Un triunfo que, con perseverancia, traía esperanza a dos niños que sueñan con ser científicos. “Nos estamos preparando para la feria de Argentina, sabemos que tenemos que mejorar. Gracias al intercambio científico con otros estudiantes y al empeño del profe Bernardo, haremos un buen trabajo en la feria de octubre”, dice Edilmer, quien a sus 14 años ya lee artículos científicos en inglés sobre ficología y sistemática, y a quien, sin importar el dominio de esa lengua, sus ansias por entender el mundo de la ciencia le permiten analizar resultados de investigaciones, interpretar gráficas y modelos estadísticos.

Este es solo un ejemplo, de los muchos de participantes del programa Ondas de Colciencias que han salido del país gracias a su amor por la ciencia y la tecnología, al apoyo de sus maestros, así como a su perseverancia en el trabajo científico y, por qué no, por su aspiración a trascender con experimentos sencillos, que prometen ser una ventana a innovaciones científicas y tecnológicas más adelante.

Abrir las oportunidades a estudiantes de secundaria para que vivan el mundo de la investigación, con los retos que implica, permitirá que sean parte de redes internacionales de colaboración. Les enseñará a ver su región desde otras latitudes, empoderarse de la ciencia para ver su país con ojos de optimismo y retornar a su región tan pronto como sea posible, para seguir construyendo soluciones para su comunidad y demostrar que también es posible regresar a hacer más y mejor.

Heyber y Edilmer trabajan en este laboratorio casero, construdo en su escuela de Carcasí, Santander.
Heyber y Edilmer trabajan en este laboratorio casero, construido en su escuela de Carcasí, Santander.

 


*        Científico en ScienteLab, miembro de Clubes de Ciencia Colombia y líder en Educación STEM; becario del Programa de Liderazgo en Competitividad Global de la Universidad de Georgetown, Washington D.C.