Hipopótamos en la sala: ¿qué más se necesita para actuar?

Hipopótamos en la sala: ¿qué más se necesita para actuar?

No solo preocupa la invasión de hipopótamos en Colombia por sus potenciales efectos acumulativos y sinérgicos en ecosistemas ya degradados de los que dependen comunidades vulnerables en el valle medio del Magdalena. Preocupa, además, la ausencia de decisiones de manejo informadas que garanticen la contención efectiva de esta invasión.

Se advierte una clásica disonancia en la interfaz entre ciencia y política frente a este y otros problemas de acción colectiva: aunque se reconocen las evidencias sobre lo que implica la invasión en el largo plazo, las decisiones en el corto plazo parecen negarlas. ¿De qué tamaño tiene que ser el problema para que decidamos actuar? ¿Qué tiene que pasar para que el Estado colombiano asuma su responsabilidad constitucional de garantizar un ambiente sano y priorice el valor de la biodiversidad nacional como patrimonio natural?

La semana pasada, el foro Hipopótamos en la Sala, organizado por la Universidad de los Andes y la Pontificia Universidad Javeriana, llamó la atención sobre la necesidad de superar la inacción y de buscar salidas desde una diversidad de visiones a un problema complejo y creciente que cada día será más difícil enfrentar de forma efectiva.

Hay razones para pensar que el debate permitió reconocer perspectivas y evidencias diversas sobre el fenómeno de la invasión, reflexionar sobre las tensiones éticas entre animalistas y conservacionistas centrales al debate, visibilizar los límites del marco normativo existente para el manejo de especies invasoras y, sobre todo, reconocer el papel determinante que deben tener las comunidades locales en el manejo de la invasión.

No obstante, pese al interés de los panelistas y de muchos asistentes, el debate parece no haber conducido a mayores avances en lo práctico.

Llamó la atención la ausencia del Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, a pesar de haber sido invitado. Que el ministro hubiera participado en el foro, manifestando su voluntad política para enfrentar este problema, habría sido un logro.

En cambio, unos días después el ministro se refirió públicamente al tema y en lugar de centrarse en las propuestas fundamentales de los científicos, sugirió que una alternativa para los hipopótamos sería “crear un ecosistema controlado” para albergarlos.

De otro lado, frente al necesario llamado del director del Instituto Humboldt a profundizar en el conocimiento sobre los hipopótamos en el país mediante una minga de recolección de datos y a reactivar el trabajo interinstitucional de manejo de la especie reconociendo el liderazgo regional de Cornare, pareciera más urgente incidir con las evidencias ya disponibles en toma de decisiones concretas con prontitud.

Por ejemplo, un pronunciamiento gubernamental sobre el impacto de las especies invasoras como el hipopótamo en la biodiversidad colombiana, incluir al hipopótamo en el listado oficial de especies invasoras en Colombia, establecer metas razonables que eventualmente conduzcan a que los hipopótamos salgan de los ecosistemas naturales del Magdalena y llamar la atención sobre la incertidumbre de la efectividad de las castraciones químicas como mecanismo de control de la población, son tareas pendientes que pueden hacerse con las evidencias existentes.

Este tipo de acciones de corto plazo ayudarían a desenredar el camino y a construir puentes entre sectores sociales con diferentes intereses, lo cual, sin duda, redundaría en mejores decisiones.

Advertimos un riesgo: mientras se continúa aplazando el prestar atención al problema, las poblaciones de hipopótamos siguen creciendo y más temprano que tarde serán tantos en la cuenca que será imposible actuar.

En ese momento no valdrán los argumentos que minimizan el daño de los hipopótamos comparándolo con el de la ganadería bovina y bufalina (o hasta el de la explotación petrolera) para justificar que no son el peor problema ambiental en el Magdalena y que podrían, en cambio, declararse como una especie residente merecedora de protección, como algunos participantes en el debate sostienen.

Con una población de hipopótamos mucho mayor a la actual, como proyectan los científicos, las transformaciones productivas de la cuenca implicarán aún peores consecuencias en los sistemas sociales y ecológicos, los cuales tendrán menos capacidad de soportar las perturbaciones de la invasión.

A la vuelta de unos años, los impactos sobre la biodiversidad, los servicios ecosistémicos y el bienestar humano serán difícilmente reparables, por más que algunos pobladores locales tengan hoy en día percepciones positivas de los hipopótamos.

Mientras siga la parálisis frente a la situación, quienes continuarán asumiendo los costos serán las comunidades más vulnerables y la fauna nativa y amenazada que reclaman un lugar visible en las decisiones de política pública.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha ratificado las acciones requeridas para controlar esta población, por esto el llamado a la acción es urgente: el país no puede darse el lujo de dilatar decisiones o de seguir errando en aquellas que se tomen. Las entidades del Sistema Nacional Ambiental no pueden evitar la responsabilidad ética y política de su inacción.

Si algo nos ha enseñado el último año con la pandemia y la conexión entre ciencia y política pública es que la sociedad debe discernir entre evidencias y “hechos alternativos” para guiar procesos de toma de decisiones. El problema de los hipopótamos no es una excepción.

* Sebastián Restrepo Calle, profesor de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana
** Daniel Cadena, decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de los Andes

La fianza, ¿una medida discriminatoria?

La fianza, ¿una medida discriminatoria?

Mediante los proyectos de ley 275 de 2020 del Senado de la República, 161 y 215 del mismo año de la Cámara de Representantes se propone establecer la fianza dentro del proceso penal colombiano y se dictan otras disposiciones. En principio, alternativas al encarcelamiento como éstas deben ser observadas positivamente como un cambio de paradigma en la actividad legislativa nacional, en procura de reivindicar los derechos de las personas privadas de la libertad y la búsqueda tendiente a satisfacer el estándar constitucional mínimo de una política criminal respetuosa de los derechos humanos, conforme lo señalado por nuestra Corte Constitucional en las sentencias que declaran el estado de cosas inconstitucional en el sistema penitenciario y carcelario.

La fianza pretende beneficiar a personas privadas de la libertad preventivamente, quienes a cambio del pago de una suma de dinero, no tendrán que cumplir su medida de aseguramiento en la cárcel.

Ahora bien, el proyecto de ley 161 de 2020 de la Cámara señala que la fianza solo procede para aquellos delitos que tienen prevista además la pena de multa. Importante precisar que la multa es una sanción pecuniaria que hace parte del derecho a castigar del Estado y que se impone de manera única principal o acompañante de la pena de prisión, como consecuencia del comportamiento reprochable, determinado a través de una sentencia condenatoria.

Sobre el cambio de la multa como pena principal, oportuna la reflexión de Rusche y Kirchheimer, directamente relacionada con la discriminación económica que puede acarrear la propuesta legislativa bajo examen, en donde se señala que quienes poseían dinero suficiente para pagar, podían librarse de las penas, mientras que los condenados indigentes (que constituían la gran mayoría en esos tiempos difíciles), estaban incapacitados para salvarse del tratamiento riguroso del derecho penal. Esta postura se asimila a la tesis sobre la discriminación por situaciones de pobreza respecto a la sustitución de la prisión por multa sostenida por la Suprema Corte de los Estados Unidos en los casos Tate Vs. Short, 401 U.S. 395 (1971) y Williams Vs. Illinois, 399, U.S. 235 (1970).

Para solucionar esta situación, se debe incluir la posibilidad de que la fianza pueda ser constituida a través de una póliza de seguros, disminuyendo así la carga económica de las personas que carecen de solvencia para sufragar el valor establecido en los tipos penales como pena pecuniaria – que según el proyecto de ley 161, servirá como parámetro para tasar la fianza. Igualmente, el monto de la fianza no puede ser inamovible, sino que debe ponderar la gravedad del delito y la capacidad de pago del sindicado – como se establece en los proyectos de ley 275 y 215 -, en donde además se amplía el ámbito de aplicación de la fianza para los delitos querellables, que son aquellos considerados como de menor entidad y cuya disponibilidad depende de la víctima, siendo está última la única que puede ponerlos en conocimiento de las autoridades. Así, por ejemplo, en casos de precariedad económica y menor gravedad delictiva en cuanto al daño ocasionado y la ponderación de los bienes jurídicos vulnerados, la fianza debe ser menor.

En definitiva, más allá de criticar la propuesta, consideramos importante formular sugerencias para mejorarla y permitir su viabilidad, sin convertirse en una medida discriminatoria.

 

* Semillero en Derecho Penitenciario de la Pontificia Universidad Javeriana

Vacunarse, la decisión es solo suya

Vacunarse, la decisión es solo suya

A raíz de la aparición de esta nueva cepa de coronavirus, la humanidad está enfrentando una pandemia que, a diferencia de otras, en otros contextos históricos, cuenta con avances en los procesos de investigación científica para afrontarla y minimizar los riesgos en la humanidad. En este caso, con base en la economía global existente, la pandemia ha dejado resultados macroeconómicos que deben ser considerados y — no menos relevantes — aparecieron o tal vez se acentuaron también aspectos comportamentales que han conllevado a decisiones individuales y colectivas relacionadas con la responsabilidad ciudadana.

Con respecto al uso de vacunas, la FDA de Estados Unidos (Food and Drug Administration por su sigla en inglés), autoridad a nivel mundial, asegura contar con altos índices de confiabilidad por sus estándares científicos soportados en calidad, eficacia y seguridad.

Con la autorización de uso de emergencia para las vacunas no culmina el proceso de control de riesgos; por el contrario, aunados a la FDA están otros organismos que garantizan un proceso post- control y se encargan del seguimiento y los datos de reclamaciones de otros actores del sistema de salud. El proceso lleva a corregir los riesgos propios o internos de la producción de la vacuna.

Estas actividades, que hacen parte de los procesos de control pre, durante y posterior a la vacunación, reducen a un mínimo los riesgos externos (preventivos) que en este caso provienen de la respuesta del cuerpo humano frente a la vacuna; de allí la relevancia del porcentaje de eficacia, o sea del porcentaje de reducción de la incidencia de una enfermedad en sujetos que fueron vacunados con respecto al general que no fue vacunado (Tejeiro R, 2020).

En lo concerniente al riesgo económico, la implementación de la estrategia de inmunización de la población aumenta los índices de confiabilidad en la economía de los países, teniendo en cuenta su reactivación a partir del aumento del consumo interno de forma estable y del consumo externo de forma paulatina al retirar las medidas de restricción en movilidad de personas o de bienes y productos.

El Banco Mundial, en su informe “Perspectivas económicas mundiales”, pronostica que la pandemia generará una contracción del 5,2 % en el producto interno bruto mundial en 2020, lo que constituye la recesión mundial más profunda que se ha experimentado en décadas. Los ingresos per cápita en la mayoría de las economías emergentes y en desarrollo tuvieron una contracción significativa en el 2020 lo cual está relacionado con el índice de crecimiento económico de cada nación.

Frente a este panorama, los países deben adoptar medidas de gestión de riesgo económico soportadas en desarrollar políticas sociales para disminuir los efectos en todos los grupos poblacionales, en especial los más vulnerables.

Económicamente se observará a nivel mundial la carrera por propiciar un crecimiento sostenible, para lo cual los gobiernos deben considerar políticas fiscales y monetarias atractivas para la inversión directa interna y externa que permita cubrir los compromisos extraeconómicos adquiridos durante la pandemia y futuros para garantizar el desarrollo de todos los sectores productivos y así disminuir índices de desempleo, informalidad, evasión y elusión.

Para esto un factor que garantice credibilidad es la implementación de la campaña de inmunización gratuita para toda la población en cada país que permita desencadenar la inmunización natural tipo rebaño y propiciar la nueva normalidad económica.

Si la implementación de la vacuna, así como el desarrollo de políticas económicas y sociales acordes con la situación no son admitidas y empoderadas por los ciudadanos mediante un comportamiento social responsable, las medidas de mitigación de riesgos no tendrán resultados positivos.

A lo anterior se suma que los ciudadanos deben asumir y mantener las medidas de autocuidado responsable y los nuevos hábitos en el relacionamiento con otros en el día a día, para disminuir la letalidad en los rebrotes o segundas, terceras y demás olas de picos epidemiológicos que puedan aparecer, mientras se da cobertura a la mayor cantidad de población inmunizada por las vacunas.

Al optar por ser vacunados, los ciudadanos deben considerar que todo procedimiento médico, aun esté estandarizado y con suficiente evidencia médica, deja entrever una ventana de riesgo, de lo cual no se exime en un acto como la inmunización. Ahora bien, por otra parte, se debe considerar el contrarrestar con el costo-beneficio social de no hacerlo, que es más elevado, en este caso para toda la humanidad, pero de mayor evidencia en los países en desarrollo.

* Doctora en Ciencias Empresariales, Docente Universitaria y Consultora en Sostenibilidad Corporativa, Administración del Riesgo, Transparencia y anticorrupción.

Antropoceno, la etapa que exprime la Tierra

Antropoceno, la etapa que exprime la Tierra

El Antropoceno es la etapa geológica que tiene como eje a los seres humanos, es decir, que son el principal factor cambiante de las condiciones de la Tierra por la sobreexplotación de los recursos naturales.

Factores como la acumulación de Gases de Efecto Invernadero (GEI), la pérdida de biodiversidad y el aumento de la temperatura evidencian que el planeta cambió y que se está llegando a un punto de no retorno.

Pablo Ramos, profesor de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, hace una reflexión en esta videocolumna sobre estos fenómenos y sus consecuencias, que las viven todos los seres humanos, sin importar el lugar en el que se encuentren. También plantea algunas alternativas para enfrentar algunos de los problemas ambientales que se presentan en Colombia.

Año nuevo con nuevo código de colores para separar residuos

Año nuevo con nuevo código de colores para separar residuos

Para empezar le quiero contar que Colombia produce aproximadamente 12 millones de toneladas de “basura” al año, de lo cual solo se recicla el 11%, es decir, solo un poco más de la décima parte de los residuos que producimos se reutilizan y se reintegran en las cadenas productivas de nuestro país y… ¿El 89% restante? Lo que no reutilizamos se encuentra en sitios permitidos para la disposición de residuos sólidos y también en otros 101 botaderos a cielo abierto y 15 celdas transitorias que no están autorizados para estos fines. De los sitios autorizados que se tienen en Colombia 192 pronto terminarán su vida útil… entonces, como usted puede ver, el panorama no es que sea alentador, pero, como la idea es que siempre pensemos en lo que podemos hacer, acá le cuento una nueva iniciativa del gobierno nacional que pienso, nos puede ayudar a todos.

A partir de la resolución 2184 de 2019 se implementó un nuevo código de separación de residuos que empezó a regir el primero de enero de este año, para el cual todos los colombianos tendremos que aprender a separar nuestros residuos desde casa en bolsas o recipientes de tres colores: blanco, negro y verde. Ahora le voy a contar que iría en cada color.

En el recipiente o bolsa de color blanco usted deberá arrojar residuos aprovechables, tales como cartón, plástico, vidrio, papel y metales, no se le olvide que para poder aprovecharlos estos residuos deben estar completamente limpios y no pueden tener residuos de comida, por ejemplo. En el recipiente o bolsa verde usted podrá disponer los residuos orgánicos aprovechables – que en varias ciudades y municipios se mezclaban con otros, lo cual no permitía que fueran aprovechados- es decir, restos de comidas y desechos agrícolas. Y, por último, en el recipiente o bolsa negra usted deberá arrojar residuos no aprovechables, es decir, papel higiénico, servilletas, papeles y cartones contaminados con comida y papeles metalizados.

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Quizás muchos nos preguntemos ¿Y esto para qué sirve? Bueno, en Colombia se presentan actualmente varios municipios y ciudades que tienen procesos de reciclaje y separación de residuos que se pueden considerar eficientes, mientras otras ciudades y municipios no tienen algún tipo de separación, lo cual genera mayor cantidad de residuos que no son aprovechados. Además, como en las matemáticas todos entendemos los números y los signos, en la química tenemos los elementos, que son comprendidos a nivel mundial, como un lenguaje universal, pues el código de colores a nivel nacional nos permitirá entendernos entre todos, hablar el mismo idioma y, separar los residuos de la misma manera.

Además, este nuevo código de separación unificado a nivel nacional permitirá que, primero, se mejoren las condiciones de trabajo de los recicladores, a los cuales tenemos que siempre agradecer su labor. Y, segundo, que todos separemos desde la fuente del mismo modo y así, sean más eficientes los servicios de recolección, aprovechamiento y tratamiento de residuos, para que de esta manera se genere un incremento de residuos que puedan recuperarse y aprovecharse reincorporándolos a los ciclos productivos o convirtiéndolos en materiales primas, lo cual reduce la cantidad de residuos que no aprovechamos y ayuda al medio ambiente.

No puedo terminar esta columna sin decirle que, si usted tiene dudas sobre la implementación de esta unificación de la forma de separación de residuos, puede consultar el abecé del código de colores publicado por el Gobierno de Colombia en el cual hay una sección de preguntas y respuestas que quizás le aclaren muchas dudas. Además, le comento que si usted incumple esta medida de separación de residuos, podrán multarlo con el equivalente a 16 salarios mínimos legales vigentes diarios.

Seguramente este año en su municipio o ciudad harán campañas y jornadas pedagógicas explicándole a toda la población este nuevo código. Participemos de ellas, para que aprendamos y enseñemos a otros la importancia de separar los residuos. Espero que este año la vida de todos los colombianos esté llena de oportunidades y que sus casas, además de tener en el corazón los tres colores de nuestra bandera, tenga los tres recipientes de color blanco, negro y verde, para que separemos los residuos y hablemos todos el mismo idioma.

* Karol Tatiana Vera es bióloga y magistra de Educación de la Pontificia Universidad Javeriana, trabaja como profesora de Química y Biología en el Colegio Agustín Nieto Caballero de la ciudad de Chía. Pueden seguirla en Instagram como @karoltvera.

¿Cómo comunicarnos sin daño?

¿Cómo comunicarnos sin daño?

El señor Palomar está en la orilla del mar mirando cómo van y vienen las olas. “No se puede observar una ola –dice– sin tener en cuenta los aspectos complejos que concurren a formarla, y los otros igualmente complejos que provoca”.

La reflexión del personaje del escritor Italo Calvino, en su obra Palomar, es precisa. Observar con detenimiento las acciones humanas, personales y sociales, se ha vuelto cada vez más importante. Y en la medida en que las sociedades se tornan más complejas, la necesidad se acentúa y acrecienta. Las razones son muchas: los problemas necesitan conocerse para poder generar soluciones efectivas y creativas; la participación se ha convertido en una dimensión fundamental de la vida social y el aprendizaje permite que no se cometan errores que han sido suficientemente detectados.

La comunicación ha ido ganando protagonismo de una manera generalizada y vertiginosa. Los medios de comunicación pertenecen desde hace tiempo a la rutina de la vida diaria y son uno de los instrumentos para circular información, generar imaginarios y producir representaciones sobre los problemas de una sociedad. Es verdad que su papel se ha ido transformando y que ellos mismos están sumergidos en una crisis de grandes proporciones, que ha fracturado su modelo de negocio, sus relaciones de confianza con la comunidad y, finalmente, su mayor capital: la credibilidad. Aunque siguen siendo importantes, los medios de comunicación ya no tienen el poder, ni el alcance que tenían en el pasado.

Entretanto, el paisaje de la comunicación se ha poblado de nuevos habitantes. Las tecnologías han sofisticado los soportes y las infraestructuras de transmisión de información, las redes sociales se han convertido en uno de los lugares privilegiados para la interacción entre los seres humanos, y los computadores, internet y los teléfonos móviles forman parte activa de la vida comunicativa de todas las personas, particularmente de los jóvenes.

En un estudio reciente sobre la apropiación social de las tecnologías (2020), el Centro Nacional de Consultoría constató que Internet ya es el medio más importante para acceder a la información general en Colombia, con un 50 %, seguido por la televisión (37 %) y muy lejos por la radio (8 %) y la prensa (5 %). En valoración de información confiable aparece en primer lugar la televisión (37 %), seguida de cerca por internet (33 %), la radio (16 %) y la prensa (15 %).

Lo que llama la atención de este análisis de la apropiación social de las tecnologías es la caída de la confianza en los medios de comunicación. Cuando se consultan los datos por edad, se constata que los jóvenes confían más en internet (41 %) que en cualquier otro medio.

 

La comunicación más allá de medios y redes

Sin duda la comunicación es mucho más que medios, internet y redes sociales. Forma parte de la vida diaria, se manifiesta en los diálogos y en las formas de interacción cotidianas, permea las relaciones familiares, las celebraciones o los duelos, los contextos de la educación, el mundo de los afectos y del trabajo. Lo interesante de esta ampliación de la comunicación es que las personas, sin exclusiones, pueden llevar a cabo prácticas comunicativas que no produzcan daño.

Este es uno de los objetivos del proyecto titulado Comunicación para la reconciliación y la salud mental, de las Facultades de Medicina y de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana.

¿Cómo unir medicina y comunicación en la perspectiva de los cambios que está viviendo nuestro país? ¿Cómo poner a dialogar a la salud con los diversos caminos de la comunicación para encontrar buenas prácticas que promuevan la paz, la convivencia y la reconciliación?

La evidencia sugiere que una gran variedad de problemas o síntomas de la esfera mental como por ejemplo, insomnio, angustia constante, miedo sin causa aparente y tristeza intensa, están asociados a formas problemáticas de comunicación. Sus repercusiones van más allá de lo personal y el malestar interfiere con el normal funcionamiento familiar, social, laboral y académico del individuo. En otras palabras: la comunicación puede intervenirse o modificarse para estar atentos a las situaciones de conflicto y las vulneraciones que genera y aportar a su solución.

El Observatorio para comunicarnos sin daño, en marcha desde 2019, entiende la comunicación como una apuesta ética y política que involucra a diferentes sujetos y sectores sociales y va mucho más allá de la emisión de mensajes y la difusión de contenidos sobre la reconciliación y la salud mental. Cuenta con un equipo interdisciplinario y la convocatoria a jóvenes estudiantes para incorporarse a la iniciativa. De esa manera se conjugan el observatorio, que tiene reminiscencias de la astronomía, y el semillero, que nos recuerda los afanes de la agricultura. Mirar al cielo y tener polo a tierra, son buenas metáforas para definir un observatorio.

En la comunicación, el Observatorio explora aquellas prácticas que pueden producir daño y se proponen esas otras que ayudan a superarlo. Por ejemplo, a veces la comunicación prioriza información para confirmar creencias o suposiciones, ignorando alternativas que las controviertan. Esta acción, que puede ocasionar daño, se puede contrastar con el pluralismo, la verificación juiciosa y la crítica de los prejuicios.

Hay muchas más posibilidades: frente al uso de una sola fuente está la opinión diversificada; frente al horror que seduce está el contexto que garantiza memoria e historia; frente a la revictimización está la dignidad de toda persona.

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La comunicación desde sus relatos

En un comienzo el Observatorio funcionó a partir del análisis de tres clases de relatos: los relatos mediáticos, que son las narraciones, informaciones y noticias producidas por los medios de comunicación; los relatos digitales, que tramitan significados que circulan especialmente por redes sociales como Twitter y que son generados por líderes de opinión; y los relatos vitales, que son mensajes construidos a partir de las historias de ciudadanos, colectivos e instituciones tras su experiencia del conflicto y su trabajo por la reconciliación y su papel como veedores.

El país ha vivido durante décadas un conflicto interno, con repercusiones psicosociales de enorme gravedad, degradación e injusticia que inclusive ha adquirido formas nuevas, se ha concentrado en regiones y ha visto aparecer a nuevos actores que acuden a la violencia por afirmar su poder y hegemonía en los territorios. Por eso, los relatos que inicialmente se han analizado en el Observatorio han tenido que ver con el proceso de paz, el post acuerdo y la reconciliación.

La polarización y la estigmatización de los otros, las confusiones y la generación intencionada de desinformación son algunas de las características que no cesan. Basta ver los acontecimientos recientes.
Si bien la comunicación sin daño tiene sus actores entre los periodistas y editores, los productores sonoros y visuales, los constructores de opinión a través de las redes sociales y los grupos e instituciones que inciden comunicativamente en los procesos de paz, no está circunscrita solamente a ellos. Al acudir a diario a muchas formas de comunicación, todas las personas están llamadas a revisar sus prácticas comunicativas y evitar todo aquello que produzca daño a sí mismo y a otros.

La observación de los relatos mediáticos mostró que una parte importante de sus historias respeta la dignidad de los protagonistas y suscita interés y confianza. Pero falta contexto, las fuentes son poco diversas y los géneros reducidos especialmente a las noticias.

En los relatos digitales la interacción se construye a través de identidades de grupo muy marcadas y excluyentes, que rápidamente se posicionan alrededor de líderes de opinión y que suelen estar apoyadas en la simplificación, en la repetición obsesiva de los puntos de vista y, no pocas veces, en emociones desbordadas.

Además de lo que sucede en los medios y en las redes, el Observatorio se ha preocupado por analizar la comunicación en los liderazgos comunitarios. En ellos se ven matices importantes y en cierta forma diferentes. Muchos de ellos han sido afectados directa o indirectamente por el conflicto armado colombiano, y entre sus discursos es valioso identificar cómo están entendiendo la reconciliación y cómo la aplican en sus procesos cotidianos En sus respuestas, los entrevistados subrayaron su relación con las comunidades, resaltando su proximidad con el proceso de paz, sus propósitos de movilización y su estrecha conexión con problemas concretos que sus comunidades vivieron como el desplazamiento o la violencia sexual. Un alto porcentaje utiliza un lenguaje sencillo y una parte de ellos recurre a apoyos audiovisuales en su tarea comunicativa. Hay una certeza en la comprensión de que las soluciones no pueden ser individuales sino colectivas y todos trabajan pensando en lo comunitario más que en lo personal.

El Observatorio ha asumido una tarea social muy importante. Ya ha empezado a hacer aportes al explorar los relatos que sobre la paz y la reconciliación están haciendo los medios, las nuevas tecnologías y los liderazgos comunitarios. Y al hacerlo está mostrando los caminos para llevar a cabo una comunicación sin daño.

Para leer más:
“Comunicación sin daño: convivencia y salud mental”, Editorial Pontificia Universidad Javieriana, 2020. https://doi.org/10.11144/Javeriana.9789587815610

* Directores e integrantes del Observatorio para comunicarnos sin daño en su versión 2019. Facultad de Medicina y Facultad de Comunicación y Lenguaje, Pontificia Universidad Javeriana

Más profesionales en STEM ¡sí, pero no así!

Más profesionales en STEM ¡sí, pero no así!

Abunda la propaganda por atraer talento a las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, carreras del futuro que buscan más mujeres en esos campos. Sin embargo, parece que en Colombia esto solo se quedará en un discurso bien elaborado: las políticas educativas para incentivar la ciencia y la tecnología no despegan y hay un gran porcentaje de personas con título de doctor en Filosofía (PhD) que están desempleados.

¿Por qué el gobierno no da ejemplo? ¿Qué cambiaría en el país si un requisito para entrar en el empleo público fuese una preparación con alto nivel académico? ¿Qué necesita Colombia para que las áreas STEM sean un motor de desarrollo y no solamente un discurso?

El panorama: Un sistema educativo que promueve las carreras científicas como una oportunidad para la transformación del país, alentando una nueva generación de innovadores, emprendedores y destacados profesionales de las ciencias. La imperante necesidad de tener personal preparado en las especialidades mencionadas redunda aún más cuando se habla de la participación de mujeres.

La propaganda sobre mujeres en la ciencia, el homenaje a aquellas que aportaron al viaje del hombre a la luna y la estimulación para que más de ellas ingresen a la educación superior invitan a la idea de suscitar vocaciones científicas en los últimos 10 años.

Sin embargo, el panorama laboral y el emprendimiento de base científica están en ‘pañales’. El sistema laboral carece de incentivos para contratar personas altamente calificadas. La cultura de contratación de científicos e innovadores en Colombia aún está iniciando; una organización no contrata doctores porque los considera sobrecalificados o porque no se conoce sobre la transferencia de habilidades de la academia a la industria y el emprendimiento. Además, porque tampoco se tienen en cuenta las capacidades de innovación y de traer ideas nuevas a la compañía. Es nefasto que en Colombia se esté hablando del posdoctorado como un escalón educativo, el cual, a pesar de su componente de aprendizaje, constituye en sí mismo una experiencia laboral en investigación.

 

El sistema laboral colombiano carece de incentivos para contratar personas altamente calificadas.

 

El ejemplo: una de las razones por las que los colombianos hacen sus estudios en el exterior es la de adquirir herramientas, habilidades e ideas que pueden agregar valor a su participación en una empresa u organización. En el discurso está funcionando, en la práctica, no tanto.

Conozco una científica del Putumayo que se graduó con honores, con doble programa en Física e Ingeniería, hizo una maestría en una universidad de renombre en el exterior y le apostó a hacer un doctorado en Colombia en el sector de nanotecnología. Prometedor perfil y una inspiración para las niñas que sueñan con ser científicas.

La realidad es que ella lleva tres años sin empleo. “Tomé la decisión de dedicarme a la investigación en el año que busqué trabajo como ingeniera en Colombia. No lo encontré porque me decían que estaba sobrecalificada, dado que hice mi maestría en Francia inmediatamente terminé el pregrado. Cuando regresé, me postulaba a las convocatorias y me decían: ‘usted no tiene experiencia laboral, me sale más barato contratar a un recién graduado del pregrado; además tiene maestría, habla inglés y francés y es demasiado para nosotros”, narra la científica, entusiasta de la promoción de carreras STEM para niñas en zonas rurales y con muchas ganas de transformar el país a sus 34 años.

La reflexión: necesitamos más mujeres y profesionales en los campos mencionados ¡sí, pero no así! El discurso de la promoción de las carreras en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas no se ve reflejado en el actual panorama para los científicos en Colombia. Se está demostrando que esa hoja de ruta que marcó la Misión de Sabios en 2019, que apuntaba a incentivar la participación de profesionales altamente calificados (con maestrías y doctorados) en el sistema laboral colombiano, no despega.

El gobierno debería dar ejemplo con esta tarea clave para la innovación del país y emplear un alto porcentaje de los PhD que regresan al país en sus institutos de investigación, abrir oficinas de innovación y vacantes suficientes en cada uno de los despachos de gobierno. Ojalá hubiera una ‘avalancha’ de estos investigadores empleados como docentes rurales y en centros de educación terciaria, no solamente universitaria para estimular la educación de alta calidad e investigación desde los colegios, y por qué no, nuevos centros nacionales que apunten a los objetivos de desarrollo del país.

*Científico en ScienteLab, miembro de Clubes de Ciencia Colombia y líder en Educación STEM. Becario del Programa de Liderazgo en Competitividad Global de la Universidad de Georgetown, Washington D.C.

¿Por qué es importante sembrar un árbol y mejor aún si es especie nativa?

¿Por qué es importante sembrar un árbol y mejor aún si es especie nativa?

En medio de la situación actual las reflexiones son muchas. Una de ellas, la cual considero muy importante, es el estado actual de nuestro planeta. Pero aún más importante para mí es lo que podemos hacer.

Una de las sugerencias que hemos venido escuchando por muchos años es que debemos sembrar árboles y para esta columna me gustaría contarles por qué es importante. En mi caso, cuando he visto publicidad con respecto a esta actividad, siempre se refiere a su valor en términos de producción de oxígeno, resultante del proceso de fotosíntesis. Como sabemos, esta molécula es fundamental para la existencia de todos los animales, incluyéndonos.

Sin embargo, para este punto debo hacer una aclaración, sin el objetivo de desanimar: los árboles sí producen oxígeno, por supuesto, pero no son los mayores productores de él en el mundo ¿Se les ocurre en este momento algún otro organismo que tenga este papel? Las plantas producen aproximadamente el 28% de este gas en la Tierra, pero es el fitoplancton, organismo autótrofo (que se nutre de su propia materia orgánica) que habita en el mar, el que más aporta, liberando entre el 50% al 85% de dicha sustancia en el planeta.

Como dije anteriormente, que esto no lo desanime. Que los árboles no sean los mayores productores de oxígeno no quiere decir que no sea fundamental el porcentaje que generan para todos los organismos que requerimos de esta molécula para nuestra existencia. Esta aclaración la hago incluso con el objetivo de que no nos quedemos con este único argumento para decidir sembrarlos.

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Ellos son muy importantes por esta y otras razones: la generación de sombra, la regulación bioclimática debido a que absorbe el agua por sus raíces y la devuelve al ecosistema en forma de vapor a través del proceso llamado evapotranspiración, favoreciendo la humedad. Esto contribuye también a la regulación de las temperaturas. Además, canalizan los vientos y enfrían los ambientes de forma pasiva.

Así mismo, los árboles aumentan la fertilidad de los suelos, debido a que la cantidad de materia orgánica se incrementa. Gracias a sus raíces, disminuye la erosión que generan el agua y el viento, reteniendo la tierra y evitando, por ejemplo, los deslizamientos. Con respecto al agua, cumplen un papel fundamental, pues mejoran la infiltración y retención de esta, permitiendo que lleguen a acuíferos subterráneos.

En cuanto a su relación con otros organismos: son usados como alimento por innumerables seres vivos; son el hábitat de animales y de otras plantas; son parte fundamental tanto de la alimentación humana como de nuestra cultura pues se utilizan con fines ornamentales, medicinales, de construcción, obtención de combustibles y fibras. Los árboles se relacionan con el embellecimiento de espacios urbanos y con el bienestar físico y psicológico de los individuos. Estos son solo algunos beneficios.

No puedo dejar de referirme a su importancia en cuanto a la captación de dióxido de carbono o CO2, el cual integra a su biomasa (tallos, hojas, ramas y raíces), siendo este compuesto un Gas de Efecto Invernadero (GEI) producido en enormes cantidades diariamente, el cual proviene, en su mayoría, de múltiples actividades humanas.

 

Es importante que si usted toma la decisión de sembrar un árbol, tenga en cuenta entre sus opciones especies nativas de la región geográfica donde se encuentra.

 

Para terminar de responder el interrogante planteado en el título de esta columna, es importante que si usted toma la decisión de sembrar un árbol, tenga en cuenta entre sus opciones especies nativas de la región geográfica donde se encuentra, es decir, que crezcan naturalmente en ese lugar. Estas variedades vegetales llevan miles de años adaptándose tanto a condiciones físicas como químicas del lugar donde usted vive, por lo tanto, interactúan con animales y vegetales propios de su zona; además son polinizadas por seres propios de esos sitios y hacen parte de sus cadenas tróficas. Tenga en cuenta algunos árboles nativos de Colombia que puede sembrar: cedro, guayacán trébol, encenillo, entre otros, que dejo en este enlace para que usted consulte.

Después de leer este escrito, espero que se anime a sembrar un árbol y cuando le pregunten por qué lo hace, piense en varias de las razones que le describo aquí. Invite a sus amigos y familiares a plantarlos y, por último, tenga como alternativa uno nativo de su región. Cuando la planta crezca, usted podrá observarla haciendo parte de uno de los miles de hermosos paisajes que tiene nuestro país, Colombia.

Resolución de Anla sobre permiso de caza: expertos javerianos piden revocarla

Resolución de Anla sobre permiso de caza: expertos javerianos piden revocarla

Luis Miguel Renjifo y Ángela María Amaya, profesores de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, explican por qué la Anla no debe permitir a la empresa Tesoros de Colombia Sustainable Farm la caza y recolecta de individuos de diferentes especies de anuros (ranas, sapos), lepidópteros (mariposas) y aves, algunos de ellos amenazados de extinción en Colombia y a nivel internacional, con fines de reproducción en cautiverio.

La Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder) solicitó en octubre pasado al Consejo de Estado que sea suspendida y revocada la licencia ambiental permitida a través de la Resolución 2370 del 3 de diciembre de 2019, aduciendo que cinco de las especies se extraerían de su jurisdicción para ser reproducidas en cautiverio.

Estos dos expertos, autores de distintas versiones del Libro Rojo de las Aves de Colombia,  argumentan en esta videocolumna que al desconocerse el estado poblacional de dichas especies, se debe mantener el principio de precaución, el cual implica que se tomen decisiones con el menor impacto posible sobre la biodiversidad. Por tal motivo, invitan a la Anla a que revoque dicha resolución.

En el siguiente video se encuentran esta y otras razones técnicas expuestas por los científicos  Renjifo y Amaya.