Los virus en el agua: un problema ético y legal

Los virus en el agua: un problema ético y legal

El agua es indispensable para nuestra supervivencia; sin embargo, su consumo no está libre de peligros. Bacterias y virus que afectan la salud de los humanos, pueden ser transmitidos por el agua. Aunque hervir el líquido y utilizar filtros siguen siendo las medidas más seguras, no protegen totalmente. El agua con la que se lavan los vegetales que se consumen crudos, puede estar contaminada. Por su parte, los filtros eliminan las bacterias pero difícilmente los virus, que son mucho más pequeños.
No se trata de una película de terror biológico en estos tiempos de miedo; se trata de saber más para protegerse mejor. Este es uno de los propósitos del grupo de investigación en Enfermedades Infecciosas del Departamento de Microbiología de la Pontificia Universidad Javeriana, una de cuyas líneas es la de Virus en Aguas, en la cual María Fernanda Gutiérrez realizó la investigación “El agua como fuente de contaminación de rotavirus, astrovirus y calcivirus en el municipio de Facatativá”. El objetivo fue determinar la presencia de rotavirus (RTV), astrovirus (HAstV) y calicivirus (CV) en aguas crudas y tratadas del acueducto municipal. Los resultados contribuyen a una mejor comprensión del rol del agua como transmisor de virus entéricos, que atacan el sistema digestivo y generalmente producen diarrea, especialmente en menores de cinco años.

Un problema complejo

Los investigadores escogieron a Facatativá por ser el municipio del departamento de Cundinamarca con la incidencia más alta de diarrea en su población infantil entre los años 1996 y 1999. Teniendo en cuenta que el agua ha sido reportada como vector de varios tipos de virus, la investigación analizó 226 muestras del líquido en el municipio durante tres momentos distintos (2000, 2002 y 2005).

El 95% de la población de Facatativá consume agua del río Botello. Para el estudio se tomaron muestras del río antes de llegar al acueducto, en la planta de tratamiento y al salir lista para el consumo humano. Los resultados probaron que el agua puede estar contaminada incluso después de ser potabilizada. Varios factores contribuyen a este problema: la calidad del sistema utilizado por el acueducto para potabilizar el agua, el clima y las condiciones físicas de la región. En zonas ganaderas y agroindustriales como Facatativá, las filtraciones y porosidades del acueducto pueden ser una vía de contaminación por virus; estos pueden penetrar la tierra y permanecer latentes durante varios meses, si las temperaturas son bajas y la humedad es favorable. Los acueductos viejos y los tanques de agua de las casas son especialmente propensos a esta contaminación.

Los acueductos y los entes encargados de prestar servicios públicos aseguran que el agua que distribuyen es potable, y lo es, según los estándares legales nacionales a los que están obligados. La legislación contempla que el agua debe estar libre de los elementos más “grandes” como parásitos, bacterias y hongos; pero con los medios que se usan para este fin, los virus no pueden ser eliminados. Para dar una idea: las bacterias se miden en micras, los virus en nanómetros. Esto quiere decir que los últimos son mil veces más pequeños y que los acueductos no logran atraparlos; incluso acueductos con sistemas óptimos de potabilización, aunque mejoran la prestación del servicio, no retiran en su totalidad los virus existentes en el agua.

Los virus están formados por una proteína y un ácido nucleico; en la investigación, su presencia se midió por la proteína. Este método demostró que los virus sí estaban en el agua. Lo anterior no significa necesariamente que tales virus sean infecciosos; para que un virus lo sea necesita de un medio favorable. Además, hay que precisar que no todos los virus presentes en el medio ambiente afectan a los humanos pues muestran especificidad por individuos: los virus vacunos, por ejemplo, afectan a las vacas y es poco probable que infecten a los perros o al hombre. Sin embargo, según la investigadora María Fernanda Gutiérrez la discusión no se puede centrar en la infección del virus; su sola existencia es razón más que suficiente para justificar la investigación.

Lo infinitamente pequeño

El método utilizado para la detección de los virus fue la ultrafiltración, un proceso en donde el agua atraviesa una membrana de filtración muy pequeña. Un filtro usado en microbiología es normalmente de 0,8 micras, el cual clarifica las sustancias a filtrar. Los siguientes son de 0,45 micras, que quitan bacterias. Los de 0,2 micras son filtros “esterilizantes”, pero tampoco garantizan que el líquido quede libre de microorganismos pues lo virus son diminutos y los filtros normales no sirven para separarlos. Por eso se usan ultrafiltros que trabajan en la gama de los nanómetros.

Para detectar los virus, que normalmente están muy diluidos, deben concentrarse grandes cantidades de agua. Además, se pueden presentar varios inconvenientes: primero, que en el agua tomada inicialmente para la concentración no haya partículas virales, lo que no significa que no las haya en el resto del agua; segundo, que la técnica para detectarlas no las capture. Por esta razón, un resultado negativo, incluso en una muestra grande de agua, no es el todo confiable. Un resultado positivo muestra la existencia del virus, pero, como se dijo antes, no establece su capacidad infecciosa. Todos estos factores hacen que la detección de los virus sea muy costosa y que a las empresas distribuidoras del líquido les resulte difícil hacerla. Además, como la legislación no dice nada respecto a virus, se trata más de un asunto ético que de un problema legal.

Cuando comenzó la investigación se planteó presentar las conclusiones y los resultados al Gobierno de Facatativá, pero un cambio en el equipo encargado de estos temas hizo muy difícil una interlocución adecuada. El propósito final de la investigación es ofrecer elementos para discutir las regulaciones sobre el agua de consumo humano, pero se requiere voluntad política de todas las entidades y personas que tienen incidencia en la prestación de servicios básicos y en la salud pública.

Una segunda investigación del grupo de Enfermedades Infecciosas-Virología del Departamento de Microbiología de la Pontificia Universidad Javeriana se llevó a cabo en Quibdó, donde se realizó un análisis diferente. Allí se hicieron pruebas para detectar el ácido nucleico viral, en vez de la proteína; este método, además de ser útil para probar la presencia de los virus, sirve para determinar su origen. De esta forma se logró demostrar que el rotavirus encontrado en Quibdó era de origen humano.
Mientras tanto, se espera una recepción mayor de estas investigaciones por parte de quienes pueden aprovechar el conocimiento para convertirlo en transformaciones que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos.


Para saber más:
Gutiérrez, M.F.; Alvarado, M.V.; Martínez, E.; Ajami, N.J., Presence of viral proteins in drinkable water –Sufficient condition to consider water a vector of viral transmission?, Water Research, 2007, 41, 2, 373-378.
Disponible en: www.sciencedirect.com
 

Descargar artículo
Inequidad en las coberturas de vacunación: la mortalidad infantil evitable

Inequidad en las coberturas de vacunación: la mortalidad infantil evitable

En un sistema sano de salud pública las coberturas de vacunación son prioritarias, ya que la inmunización infantil beneficia tanto a los niños vacunados como a la sociedad en general, y representa un ahorro significativo para el país en términos económicos.

Por ello la Organización Panamericana de la Salud recomienda mantener coberturas de al menos 95% en todos los municipios; en los países que no logren la cobertura en más del 80% se deben realizar por lo menos dos campañas nacionales de vacunación.
Sin embargo, tras realizar un estudio entre los años 2000 y 2003, los docentes javerianos vinculados al Centro de Proyectos para el Desarrollo – Cendex encontraron que la cobertura nacional del esquema de vacunación para los niños menores de un año pasó de un 78,8% a un 66,8%. También disminuyeron las coberturas para todas las vacunas o biológicos, excepto para la vacuna contra la influenza.

Para el año 2000, un total de 544 (49%) de los 1109 municipios presentaron coberturas inferiores al nivel nacional; mientras que para el 2003 se encontró que un total de 602 (54%) de los 1117 municipios presentaban esas diferencias; y departamentos como el Vaupés, Guainía, Vichada, Amazonas, San Andrés y Chocó son los que más aportan en magnitud a las brechas de cobertura así medidas. Igualmente, en departamentos con gran número de municipios, como Boyacá, Antioquia, Cundinamarca, Santander y Nariño, aumentó la brecha de cobertura.

Los riesgos de epidemia

Las desigualdades en la cobertura para todas las vacunas, especialmente aquellas contra la influenza y el virus de la hepatitis B disminuyeron a nivel municipal. Las brechas también decrecieron en el caso de la vacuna contra la poliomielitis, aunque es notoria la baja cobertura que persiste en varios municipios del país.

“Nos preocupa la de la poliomielitis porque la vacunación se hace con la dosis oral, equivalente al virus de la polio atenuado (no el virus muerto), que después de administrarse oralmente se excreta, entonces, la persona vacunada se vuelve transmisora del virus atenuado y si este virus circula mucho tiempo en un ambiente de bajas coberturas de vacunación, hace una mutación genética y recupera la virulencia y transmisibilidad, entonces el peligro de aparición de la poliomielitis sería muy alto”, explica Rodríguez.

Colombia está libre de polio, pero en cualquier momento podría presentarse un brote, como ocurrió en República Dominicana y en Haití en el año 2000. Algunos países ya tienen la vacuna intramuscular, que a diferencia de la oral no transmite el virus, pero es más costosa.

Respecto a la vacuna contra la tuberculosis hay otra preocupación: “La vacuna BCG que se administra en el recién nacido no previene la enfermedad, sino que minimiza las consecuencias de una infección tuberculosa extrapulmonar, es decir, el bacilo tuberculoso generalmente ataca primero el sistema respiratorio, pero de ahí puede migrar y producir la tuberculosis meníngea (que causa meningitis) o la tuberculosis renal las cuales son muy graves. Y esas migraciones de la tuberculosis desde los pulmones son las que se previenen con la vacuna pero con una sensibilidad relativamente baja, así que no previene completamente las consecuencias extrapulmonares”, dice el epidemiólogo cubano.

Desde hace años se está trabajando en una nueva vacuna contra la TBC (tuberculosis) porque las tasas de mortalidad no han disminuido, pese al aumento de las coberturas de vacunación. Ello se explica porque el grado de protección de la BCG es limitado: varía según la cepa que se emplee en la vacuna. En países desarrollados la vacunación está indicada sólo en niños y adultos de muy alto riesgo para la infección; en Colombia, donde está establecido el esquema de vacunación universal, quizá deba replantearse esta política, dada la experiencia internacional y las limitaciones de recursos.

Estudio ecológico

El estudio ecológico, como el diseñado en esta investigación, es económico porque los cálculos se hacen a partir del procesamiento de fuentes de información secundarias (del Departamento Nacional de Estadística o del Instituto Nacional de
Salud, por ejemplo) comparando indicadores agregados o globales. Estas mediciones se cotejan entre territorios (municipios con municipios y departamentos con departamentos) mediante indicadores socioeconómicos.

En el proyecto de referencia –realizado por encargo del Ministerio de la Protección Social y Planeación Nacional para evaluar el Plan Nacional de Vacunación– que concluyó en el 2006, se procesaron los datos del registro de inmunización y de las Encuestas de Demografía y Salud de Profamilia (años 2000 y 2005).

Al construir las coberturas de vacunación se tomaron los datos del registro, de dosis entregadas o aplicadas, y se dividieron por los datos poblacionales obtenidos del censo o proyecciones. Es decir, no se indagó si los residentes de cada municipio estaban vacunados; luego, la cobertura estimada puede diferir de la real.

Las desigualdades sociales

Aunque el Estado es el mayor proveedor de vacunas y ofrece coberturas completas del 60% entre afiliados al sistema de seguridad social, para los niños no afiliados esta cobertura es sólo del 27%. Salen a flote los vacíos del sistema de aseguramiento en salud, que deja por fuera a parte de la población rural o que vive en cinturones de miseria en las grandes ciudades.

Y es que si bien Colombia ha sido uno de los países de América Latina que ha mantenido las mejores coberturas, debido a que las campañas de salud pública comenzaron hacia mediados del siglo XX, no se ha logrado superar el problema de la equidad. Según Rodríguez: “En términos de voluntad política sí existe una institucionalidad fuerte en salud, y los municipios y los entes territoriales en salud trabajan a pesar de todas las dificultades”.

En Bogotá la cobertura de vacunación se ha fortalecido en los últimos años, con campañas más intensas realizadas por la Secretaría Distrital de Salud —donde trabaja la investigadora Naydú Acosta—, pero en las zonas marginales, habitadas en gran parte por población desplazada, el riesgo de una epidemia está latente.

Para Acosta, las acciones que ayudarían a disminuir la brecha serían fomentar la gestión municipal, aumentar la asignación de recursos y priorizar a los municipios con alta densidad de población infantil y bajas coberturas persistentes, así como a la población no asegurada. En síntesis, aplicar una buena dosis de justicia social.


Para saber más:
Ver informes de investigación en:
www.cendex.org.co
 

Descargar artículo
Los ‘poderes curativos’ de las plantas nativas

Los ‘poderes curativos’ de las plantas nativas

Bastante se ha dicho sobre la necesidad de conocer mejor la biodiversidad colombiana para aprovecharla en beneficio del mejoramiento de nuestra calidad de vida. De hecho, los indígenas que habitan las selvas y bosques tropicales lo vienen haciendo desde hace siglos. El conocimiento de estas personas, heredado de generación en generación, es el resultado de años de uso de las plantas en distintas formas y de la observación de sus efectos hasta encontrar la mejor manera de aprovecharlas.

El Grupo de Investigación en Fitoquímica de la Pontificia Universidad Javeriana, Gifuj, liderado por Rubén Darío Torrenegra, también contribuye al conocimiento de la biodiversidad colombiana por medio de estudios científicos, para revelar ‘poderes curativos’ de las plantas. Sus integrantes se han centrado en el aislamiento e identificación de la estructura química de los metabolitos secundarios —compuestos que producen las plantas cuyas propiedades biológicas son útiles para el desarrollo de fármacos, antibióticos, insecticidas o herbicidas, entre otros—.

El altiplano cundiboyacense: fuente de materia prima

Jorge Robles, miembro del grupo y director del Departamento de Química de la Javeriana, comenzó sus estudios sobre plantas de la familia Burcerácea, específicamente con especies endémicas del Amazonas, cuando realizaba sus estudios de doctorado en Escocia, y hoy en día con especies de la misma familia localizadas en el altiplano cundiboyacense.

Por su parte, Alba Nohemí Téllez, también con un doctorado de la Facultad de Ciencias de la Javeriana, estudia especies de la familia de las asteráceas recolectadas en los páramos de esa misma región.

En ambos casos se hicieron ensayos para determinar los ‘poderes curativos’ de estas plantas frente a bacterias, hongos o células tumorales y se aislaron e identificaron los compuestos activos responsables de esas acciones. De ahí que los resultados obtenidos en cada estudio bien merecen que nos detengamos a contar cada historia.

Resbalamico o palo santo para tratar infecciones y prevenir inflamaciones

En estudios anteriores sobre las plantas de la familia Burserácea, se habían identificado compuestos con actividad antimicrobiana (capacidad para acabar con hongos y bacterias) y marcada actividad antiinflamatoria (capacidad para prevenir la inflamación cutánea). Esto animó al doctor Robles y su equipo a indagar sobre estas propiedades en las plantas del altiplano cundiboyacense.

Los viajes de Jorge Robles a los municipios de Agua de Dios, Tocaima y Viotá sirvieron para conversar con los campesinos sobre los usos y nombres que dan a las plantas de las especies Bursera simaruba y Bursera graveolens.

La Bursera simaruba se caracteriza porque descama, de ahí los apelativos populares como caratero, taca-naca, indio desnudo, indio en cuero, resbalamico o resbala mono; y la Bursera graveolens es conocida popularmente como caraña, palo santo, sasafrás o tatamaco.

Robles encontró que en esta región las utilizan para limpiar heridas, mezclando las hojas de la burserácea con alcohol; para combatir la tos y las infecciones respiratorias, por medio de vaporizaciones; para tratar las infecciones y quemaduras de la piel, por medio de emplastos, y el dolor de estomago, tomándolas en forma de té.

Para identificar los compuestos activos presentes en las plantas B. graveolens y B. simaruba, los investigadores realizaron diversas preparaciones a base de un extracto de cortezas y de hojas de cada una de ellas con otros elementos, y las pusieron en contacto con hongos y bacterias. Las sustancias que presentaron actividad biológica frente a uno y otro tipo de hongo o bacteria también les sirvieron para identificar los compuestos que la causan.

Se trabajó con hongos como Fusarium oxysporum, causante de la enfermedad de Panamá que, entre otros síntomas, marchita las hojas de las plantas como los claveles, hasta causar su muerte, y Microsporum canis y Trichophyton mentagrophytes, responsables de infecciones en la piel, pelo y uñas. También realizaron ensayos, entre otras bacterias, con Staphylococcus aureus, un patógeno humano que puede causar infecciones en la piel y partes blandas del cuerpo, provocando desde orzuelos, neumonía y artritis hasta gastroenteritis.

Con la Bursera graveolens se realizaron estudios que mostraron una actividad antiinflamatoria de similar nivel de eficacia (70%) al de la crema comercial indometacina.

Los resultados mostraron que ambas plantas inhiben más eficazmente las bacterias que los hongos. La actividad antimicrobiana y la actividad antiinflamatoria presentes en las dos especies están relacionadas con tres compuestos del tipo triterpeno que trabajan mejor juntos (en sinergia) que separados. Estos derivados triterpenicos fueron el ácido elemónico, el ácido alfa-elemólico y un derivado de este.

Se ratifica el conocimiento tradicional

Los resultados de estos estudios corroboran los usos que los campesinos de la región cundiboyacense dan a estas plantas. El doctor Robles “espera que estos hallazgos hagan eco en las comunidades rurales y sirvan para apoyar y justificar el uso de estas plantas en la medicina tradicional, particularmente para el tratamiento de ciertas enfermedades infecciosas”. Asimismo, Robles propone que la información obtenida sirva para que los pocos campesinos que hoy están talando los árboles se convenzan de las ventajas de crear cercas vivas con estas especies endémicas para evitar su desaparición.

El desarrollo de productos medicinales que contengan estos compuestos activos aislados e identificados requeriría estudios adicionales en colaboración con la industria farmacéutica, entre otros, para comprobar su acción en personas que tuvieran esas afecciones

Planta promisoria en el tratamiento del cáncer

Si se combina un alto compromiso por generar conocimiento sobre la biodiversidad de nuestro país —que se presume tiene un sinnúmero de compuestos activos promisorios para el mejoramiento de la salud humana— y por otro, la necesidad urgente de brindar soluciones para una enfermedad de impacto negativo mundial como es el cáncer, ¿qué se obtiene? Una alianza estratégica de mujeres que se propusieron desarrollar el programa de investigación sobre “la biodiversidad colombiana como fuente de nuevos fármacos en oncología”, con el propósito de buscar compuestos bioactivos citotóxicos, antitumorales y anticancerígenos.

El grupo de investigadoras —integrado por Alba Nohemí Téllez del Gifuj de la Javeriana, y en representación del Laboratorio de Biología Experimental del Instituto Nacional de Cancerología, por Tulia Riveros y Clemencia de Castro que finalizó la investigación desde la Fundación Universitaria San Martín— identificó el efecto citotóxico de compuestos obtenidos de especies vegetales estudiadas por el Gifuj sobre células tumorales de seno, de laringe y próstata proporcionadas por el Instituto Nacional de Cancerología y el Instituto Nacional del Cáncer de los EEUU.

La investigación tuvo dos componentes. La primera parte realizada desde el Gifuj consistió en realizar un estudio químico de cinco plantas colombianas, de las cuales se aislaron doce sustancias a las que se les evaluaron sus efectos citotóxicos y antitumorales. Entre todos los compuestos aislados y estudiados, el compuesto natural acetato de longipilina de la planta Espeletia killipii —un tipo de frailejón nativo del páramo cundiboyacense— presentó la mayor actividad citotóxica siendo el que mejor estimula la muerte de células tumorales. Este antecedente fue una buena razón para profundizar los estudios fitoquímicos y biodirigidos de esta planta con potencial citotóxico.

La segunda parte de la investigación consistió en estudiar a profundidad la acción del compuesto acetato de longipilina, que las investigadoras llamaron EK-7, en células tumorales de seno, laringe, próstata y pulmón. Los resultados demostraron que la molécula es muy tóxica para las células tumorales, pues de la totalidad de células vivas más del 50% eran conducidas a muerte celular.

Este resultado dio pie para pensar en este compuesto como promisorio en el desarrollo de fármacos para el tratamiento del cáncer. Sin embargo, todavía era necesario comprobar si cumplía con ciertas condiciones indispensables para continuar con los estudios sobre su viabilidad en el tratamiento de esta enfermedad.

Se confirman los hallazgos

Las investigadoras pudieron determinar que el compuesto no es genotóxico; es decir, que aunque afecta las células tumorales no daña el ADN y, por lo tanto, no existe riesgo de que cause mutaciones que podrían desencadenar en el desarrollo de más células cancerígenas.

Por otra parte, en un trabajo de maestría que hizo parte del proyecto, se verificó que el compuesto activo no afectara células normales al exponer células de tiroides, testículo, epitelio bucal y linfocitos de donantes sanos a la molécula EK-7; y se confirmó que la concentración mínima de acetato de longipilina necesaria para afectar a las células tumorales no daña las células normales provenientes de tejidos sanos y sangre periférica, o sea, del resto del organismo.

En una investigación posterior, desarrollada con recursos de la fundación canadiense Terry Fox, que apoya la investigación en cáncer, las investigadoras comprobaron que este compuesto actúa por la vía de la proteína NF-kB haciendo que las células tumorales mueran por apoptosis, es decir, que tienen una muerte programada donde se desencadena un proceso de autodestrucción de las células, sin afectar tejidos vecinos.
Con los resultados obtenidos en estos ensayos se comprueba que el acetato de longipilina es una molécula líder y promisoria como fármaco en oncología. Según las investigadoras, “a la molécula ya se le hizo todo lo que se pudo en el país” ya que el siguiente paso para avanzar en esta vía consiste en desarrollar ensayos en animales y humanos para probar su viabilidad en la cura del cáncer y los efectos del compuesto en el organismo. Lo que les da pie para pensar que el país tiene una trayectoria promisoria en este campo y se requiere el desarrollo de políticas públicas e infraestructura que permitan continuar y aprovechar el camino recorrido a través de este tipo de investigaciones.


Para leer más:
+Robles, Jorge; Torrenegra, Rubén; Gray, Alexander I.; Piñeros, Catalina; Ortiz, Libia; Sierra, Martha. “Triterpenos aislados de corteza de Bursera graveolens (Burceraceae) y su actividad biológica”, en: Revista Brasileira de Farmacognosia, 2005, 15(4), p. 283-286.Téllez Alfonso, Alba N.
+de Castro, Clemencia; Riveros de Murcia, Tulia; Torrenegra, Rubén. “Efectos citotóxicos in vitro de extractos y fracciones de Espeletia killipii Cuatr. frente a líneas celulares tumorales humanos”, en: Revista Brasileira de Farmacognosia, 2006, 16(1), p. 12-16.Ambos textos se pueden consultar en: https://www.scielo.br/
 

Descargar artículo
Traumas ocultos de los desórdenes alimentarios

Traumas ocultos de los desórdenes alimentarios

Lucila* tiene 22 años de edad y es estudiante universitaria. Es la menor de tres hijos. Su familia ha tenido una relación conflictiva por la agresividad del padre, que llega al maltrato verbal y físico contra la madre, muchas veces en frente de los hijos. Lucila fue acosada y abusada sexualmente desde los 11 años por un tío político cercano a la familia, quien además la amenazaba para que guardara silencio. No contó nada a su madre por temor a que no le creyera
A los 12 años, luego de su primera menstruación, Lucila empezó a sentir vergüenza ante los cambios físicos de su cuerpo y el crecimiento de sus senos. Evitaba usar ciertas camisetas, prefería la ropa muy holgada, “para esconderme de la mirada de los muchachos del colegio”.

A los 13 empezó a hacer dietas y restringió totalmente las harinas y las grasas. A menudo se quejaba de estar gorda, aunque nunca tuvo un sobrepeso real. Pronto empezó a hacer atracones con harinas, brownies y arequipe que ingería de manera rápida y compulsiva, generalmente a escondidas. Después corría al baño y se inducía el vómito una y otra vez hasta quedar exhausta. Luego, tomaba laxantes. Nada parecía calmar su malestar y los ciclos de atracones y purgas empeoraban. Cada vez que su padre o su tío se acercaban, aumentaba su angustia. Comenzó a aislarse y a cortarse en las muñecas con una cuchilla para calmar su angustia o su rabia: “Es como si el ver correr la sangre me aliviara”. Decía que sus cicatrices en las muñecas le recordaban su sufrimiento como cierto y no “como algo malo que yo me había inventado”.

El testimonio de Lucila es representativo del drama padecido por mujeres que, además de Anorexia Nerviosa (AN), Bulimia Nerviosa (BN) y Trastornos de Comportamiento de Alimentario (TCA), presentan conductas de autodaño –que van desde cortarse o quemarse la piel, arrancarse el pelo, golpearse la cabeza u otras partes del cuerpo, pellizcarse compulsivamente o mutilarse los dedos, hasta el intento de suicidio–.

Ante el aumento de lesiones autoinfligidas vistas en consulta, Maritza Rodríguez Guarín, médica psiquiatra con Magíster en Epidemiología Clínica de la Javeriana, y profesora asociada del Departamento de Psiquiatría de esta universidad, presentó un proyecto de investigación para indagar el origen de estas conductas que tanto la sorprendieron a ella y a sus colegas del Programa Equilibrio, especializado en TCA, con sede en Bogotá. Como coinvestigadores participaron Juanita Gempeler Rueda, psicóloga clínica del Departamento de Psiquiatría de la Javeriana; Victoria Pérez Restrepo, Santiago Solano Saravia y Stella Guerrero, médicos psiquiatras del programa Equilibrio.

xperiencias traumáticas asociadas a los TCA

En el proyecto titulado “Frecuencia y fenomenología de lesiones autoinfligidas en mujeres colombianas con trastornos de comportamiento alimentario”, Maritza Rodríguez y su equipo trabajaron con una muestra de 362 mujeres –entre los 11 y los 51 años de edad– que recibieron tratamiento ambulatorio en el programa Equilibrio, entre junio de 1997 y enero de 2005.

En una primera fase de la investigación descubrieron que 82 mujeres (22,6%) presentaban conductas recurrentes de daño autoinfligido no suicida; de ellas quienes tenían mayor riesgo eran las bulímicas, por su fuerte impulsividad. El 77,3% de las pacientes tenía menos de 17 años, edad en que habitualmente aparecen los TCA. Del grupo analizado, 153 pacientes (42,3%) informaron de algún tipo de experiencia traumática temprana, mientras que 72 (19,9%) fueron abusadas sexualmente.

En este estudio se encontró la automutilación asociada de manera significativa con el trastorno de estrés postraumático, trastorno afectivo bipolar, trastornos de personalidad, ansiedad, problemas de control de impulsos, episodios depresivos anteriores o simultáneos al tratamiento, abuso de sustancias e intentos de suicidio. Si bien la población de estudio era clínica, y por lo tanto se trataba de una muestra sesgada (sólo pacientes remitidas al centro Equilibrio), la doctora Rodríguez considera que en los últimos cinco años estas conductas se han incrementado, sobre todo, en adolescentes y en mujeres menores de 25 años con TCA.

El vínculo de los comportamientos de autodaño con la historia vital de abuso sexual o físico en la infancia ya se había demostrado en otros países, como Japón, Australia y Estados Unidos. En Colombia, donde había un vacío de conocimiento acerca de este fenómeno, el estudio se convirtió en pionero y demostró que el perfil de los pacientes, la frecuencia y el estilo de los comportamientos de daño autoinflingido no es diferente a lo reportado en otros países.

En un estudio anterior, la doctora Rodríguez analizó el efecto de las experiencias traumáticas en la respuesta al tratamiento de las pacientes con TCA. De una población de 160 mujeres, el 38,5% presentó conductas automutilatorias y apenas respondió al tratamiento. El 45% tenía historia de trauma y por ello presentaba un alto riesgo de desertar del tratamiento o de recaer en la conducta hasta volverla crónica.

Más allá de la vanidad: las causas de fondo

Estos hallazgos, sin duda, contribuirán a derrumbar el mito –en gran parte propagado por los medios de comunicación– de que las mujeres con TCA son víctimas de la vanidad y de la influencia del medio social. El origen del trastorno es mucho más complejo, aunque el ideal de belleza no deja de pesar.

Desde el punto de vista patológico, el TCA es multifacético porque la mayoría de las mujeres tiene antecedentes de abuso sexual, maltrato físico, violencia social (secuestro y amenaza de secuestro, extorsión, desplazamiento forzado, homicidio), estrés postraumático y pérdida emocional, que requieren de una atención terapéutica especial. “Los trastornos de TCA son como la punta de un iceberg: no se ven en la superficie, pero debajo hay una constelación de psicopatologías psiquiátricas”, afirma la doctora Rodríguez, que indaga en los factores psicológicos, genéticos, ambientales, sociales y familiares de la enfermedad.

Después de identificar el perfil de cada enferma y la frecuencia de su conducta autoagresiva, las investigadoras quisieron conocer a fondo sus historias. Con los resultados del estudio diseñaron un modelo terapéutico para atender la comorbilidad (coexistencia de dos trastornos similares o no) de los TCA, sin quedarse sólo en el síntoma. Aplicaron la metodología cualitativa de la entrevista en profundidad y el análisis de narrativas para llevar a las pacientes a hablar de su pasado de forma más ágil y reveladora.

Lejos de intimidarlas, la grabadora se convirtió en eficaz herramienta para recoger sus testimonios porque sintieron que finalmente su historia clínica iba a quedar registrada, que además de ser caso de estudio, les harían caso. “Era como si les hubieran dado permiso para hablar, para denunciar”, dice la investigadora. Con estas narrativas se hicieron más comprensibles los vínculos entre el síntoma automutilatorio, los síntomas alimentarios y el trauma. No se debe olvidar que muchas de estas mujeres han intentado suicidarse una o varias veces, pero de 22 intentos de suicidio vistos en diez años (de 1997 a 2007) en el programa Equilibrio, sólo uno fue fatal.

Según las autoras de la investigación, el impacto emocional de las experiencias traumáticas propicia un autoconcepto negativo del cuerpo, problemas de identidad y tendencia a autoatacarse, como si de esta forma se castigara al culpable. Además, el dolor físico desplaza el dolor emocional, porque es más fácil de comprender y de calmar.

Niñas y adultas automutiladoras

En los últimos dos años, el rango de edad de las pacientes ha variado: se encuentran niñas desde los 7 años hasta adultas de 58 años que se autolesionan. Cada vez se presentan más casos de niñas y de mujeres mayores –aunque no todas tienen traumas ni se automutilan–, en los que se advierte que las adolescentes son más impulsivas y las adultas más depresivas.

Con esta población a la mano, el equipo de investigadoras sigue avanzando en el estudio y en el desarrollo de la terapia clínica. Hasta el momento los resultados se han publicado en varias revistas especializadas y en congresos internacionales, como el de 2007 en Barcelona y el que se realizó entre el 7 y el 9 de febrero de 2008 en la Universidad de los Andes, donde la doctora Rodríguez presentó dos ponencias, una de ellas sobre los TCA en la mujer adulta, que presenta un perfil de riesgo distinto al de la mujer joven.

Los que no aparecen registrados entre la población afectada son los hombres, que rara vez acuden a consulta. En edad adulta son pacientes difíciles de tratar y sus traumas suelen estar asociados con la obesidad infantil o juvenil más que con el abuso sexual; los niños responden más fácilmente al tratamiento. De todas formas, según la doctora Rodríguez, hay una tendencia creciente de consulta entre los hombres sin antecedentes.

Tampoco se puede desconocer la tendencia a la automutilación en ciertas subculturas de adolescentes, como los llamados Emos, afirma la investigadora. Estos jóvenes se hacen cortes en la piel porque asumen el reto de “vencer los sentimientos y elevar el umbral del dolor”. También se encuentran estas conductas autolesivas en jóvenes deprimidos que suelen estar aislados, irritables o presentan cambios de comportamiento que interfieren en su rendimiento académico y en su vida familiar. Por ello la doctora Rodríguez proyecta un estudio en los colegios y universidades de la capital para identificar síntomas y trastornos asociados a los TCA, que siempre se deben llevar a consulta.

Ahora bien, aunque los traumas de abuso sexual y otros traumas afectivos no tienen nacionalidad, sí los traumas sociales. Y en un país en estado crónico de guerra como Colombia, donde las personas están expuestas a ambientes más violentos, la gama de experiencias traumáticas es más amplia y sus particularidades son dignas de exploración científica. Por ahora, los trastornos de comportamiento alimenticio no constituyen un problema de salud pública en el país, pero las cifras de víctimas aumentan y obligan a tomar medidas preventivas y a avanzar en la psicoterapia con nuevas herramientas para entender conductas extremas como la automutilación.

* Nombre cambiado a solicitud de la fuente


Para leer más…
Rodríguez M., Pérez V., García Y. Impact of traumatic experiences and violent acts upon response to treatment in a simple of Colombian women with eating disorders. Internacional Journal of Eating Disorders. 2005, 37 (4): 299-306.
 

Descargar artículo
Conozca a un enemigo del colesterol

Conozca a un enemigo del colesterol

Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la primera causa de muerte en el mundo. Se calcula que en 2005 fallecieron de este mal 17,5 millones de personas, lo cual representa un 30% del total de las muertes registradas en el planeta.

Los ataques al corazón y los accidentes vasculares cerebrales (AVC) —generados por estas enfermedades— suelen ser fenómenos agudos ocasionados, sobre todo, por obstrucciones que impiden el fluir normal de la sangre. La causa más frecuente es la formación de depósitos de grasa en las paredes de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón o el cerebro.

Los “factores de riesgo modificables” de las ECV son, entre otros, una dieta malsana con altos niveles de grasas saturadas y grasas trans que incrementan el colesterol, particularmente el malo. Varios estudios han revelado que existen ciertas sustancias que mantienen el colesterol en niveles normales a pesar de las grasas consumidas. Por ejemplo, en el caso de la dieta francesa, ciertos componentes del vino impiden este incremento y en la dieta mediterránea, ese mismo papel lo cumple el aceite de oliva.

Otro componente promisorio

Numerosos grupos de investigación alrededor del mundo dedican sus esfuerzos en estudios para encontrar nuevas maneras de reducir estos factores de riesgo asociados al consumo de grasas y su relación con el colesterol en la sangre y las enfermedades cardiovasculares. Entre ellos se encuentra el grupo liderado por Carlos Corredor, que cuenta con la participación de Yadira Cortés, Valentina Guzmán, Martha Guerra, investigadores del Departamento de Nutrición y Bioquímica de la Facultad de Ciencias y Pedro Monterrey de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana.

Este equipo se ha preocupado por estudiar dicha problemática aterrizándola en el contexto nacional, es decir, en la dieta de los colombianos. De ahí que escogieran analizar un componente de la vitamina E —los tocotrienoles (T3E)— presente en el aceite de palma en altas concentraciones, y consumido regularmente por los colombianos en su dieta regular, cuya materia prima —la palma de aceite— se cultiva en nuestro país, que ocupa el cuarto renglón entre los productores en el ámbito mundial.

“Los aceites de cocción utilizados en nuestra dieta, y que conseguimos en los supermercados, son mezclas de aceites vegetales en los cuales el mayor porcentaje es aportado por los aceites de soya y de palma”, dice Carlos Corredor, líder de la investigación. Según Fedepalma, este aceite también se utiliza en la elaboración de productos de panadería, pastelería, confitería, heladería, sopas instantáneas, salsas, diversos platos congelados y deshidratados y cremas no lácteas para mezclar con el café.

El interés radica en que estudios anteriores ya habían demostrado que los tocotrienoles presentes en cereales y en el aceite de palma reducían el colesterol en animales y humanos. Sin embargo, como este es el aceite que tiene los más altos niveles de ácidos grasos saturados, se le ha catalogado como perjudicial para la salud porque existen evidencias de que estos ácidos producen aumento en el colesterol, tanto en humanos como en animales. Esta cuestión podría generar impactos económicos no deseados, si se tiene en cuenta que la producción de palma de aceite es fuente importante de ingresos para el país.

Reproducción de condiciones reales

“La mayoría de las intervenciones dietarias en humanos y animales de experimentación analizan por separado los componentes; pero la dieta de los seres humanos es muy variada y está sujeta a patrones culturales y a la disponibilidad local de nutrientes”, constata Corredor. Agrega que la dieta del colombiano de clase media generalmente es adecuada en energía y proteína, aun cuando los carbohidratos se incorporan en todas las comidas y es alta en pan, papas, arroz, plátano y yuca. Las grasas provienen de aceites de cocción (entre los que se incluye el de palma) y grasas naturales asociadas a productos animales (carnes, pollo, huevos) y proporcionan aproximadamente un 0,1% de colesterol.

Por este motivo, durante cuatro meses los investigadores alimentaron a grupos de conejos con varias dietas similares a la colombiana, todas con una base igual de cereales (harina de tercera, salvado de trigo y torta de soya), pero cada una con una fuente complementaria de grasa diferente (aceites de palma refinado, palma roja, soya, girasol y manteca de cerdo), que produjeran un incremento en el colesterol sanguíneo. “Se trataba de averiguar si la dieta hecha con aceite de palma, a pesar de su alto contenido en ácidos grasos saturados, impedía que subiera el colesterol gracias a los tocotrienoles presentes en ella”, explica Corredor.

Los resultados mostraron que a pesar del alto contenido de ácidos grasos saturados, las dietas con aceite de palma producen una disminución constante del colesterol sanguíneo, un aumento del colesterol bueno (HDLc) y evitan el incremento del colesterol malo (LDLc) en la sangre de los conejos. Lo que quiere decir que cuanto más tocotrienoles consumieron los conejos más se contrarrestó en ellos el colesterol sanguíneo.

También se reportó la presencia de tocotrienoles en cantidades significativas en la harina de tercera y el salvado de trigo, presentes en todas las dietas del estudio, los cuales también estarían incidiendo en la disminución del colesterol sanguíneo. Esto implica que los productos de panadería basados en ingredientes integrales, consumidos en la dieta colombiana también pueden contener cantidades importantes de tocotrienoles.

Aun cuando los investigadores sugieren que se deben realizar más experimentos para corroborar los hallazgos, estos ponen sobre la mesa la necesidad de que exista una información más precisa dirigida a la opinión pública sobre los efectos de los ácidos grasos saturados en el colesterol sanguíneo, porque como vimos no todos ponen en riesgo la salud de las personas. En este sentido, de manera particular los profesionales de la salud tienen una labor importante a la hora de asesorar a sus pacientes sobre sus hábitos alimenticios, teniendo en cuenta las potencialidades nutricionales de los aceites de palma.

Para Corredor “más que tomar suplementos vitamínicos como parece que mucha gente hace, es necesario buscar fuentes de alimentación que contengan ingredientes naturales tales como los tocotrienoles que disminuyan las probabilidades de desarrollar enfermedad cardiovascular. A esto hay que añadir que el ejercicio es una condición fundamental, además de la dieta sana, para mantener la salud a lo largo de la vida”.


Para leer más:
Corredor Carlos, Cortés Lilia Yadira, Echeverri Darío, Guerra Martha, Delgado Wilman,  “Efecto de los tocotrienoles sobre el perfil lipídico y la formación de placa ateromatosa en conejos alimentados con una dieta aterogémica”, Lecturas sobre Nutrición, 10(4):35-50, dic. 2003.
Disponible en: https://nutriclinicacolombia.org/revista1.html
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Descargar Artículo
El estrés de los médicos residentes

El estrés de los médicos residentes

El llamado Síndrome de Agotamiento Profesional (SAP) que afecta con tanta crudeza a los médicos viene siendo estudiado desde hace varios años en el mundo. El SAP es un mal diferente de los trastornos del estado de ánimo, aunque se relaciona con ellos; se ha sugerido que afecta a los individuos solo en la esfera laboral, mientras que la depresión tiene efectos sobre todos los aspectos de la vida.
Las investigaciones apuntan a que algunas de las causas del síndrome son: la estricta educación médica —especialmente la de niveles que implican responsabilidad directa (postgrado o especializaciones médicas)—; la realización de actividades clínicas con pacientes; el contacto frecuente y cercano con la muerte y con el sufrimiento; la toma de decisiones y en particular en aspectos relacionados con la ética médica, así como las relaciones interpersonales con colegas, con pacientes y sus familiares. Las consecuencias del SAP se manifiestan en un desempeño académico insatisfactorio, disminución en el nivel de atención, reducción de la concentración, limitación en la toma de decisiones e imposibilidad para establecer relaciones médico-paciente adecuadas. De igual manera, pueden afectar la salud física y el bienestar psicológico del individuo.
Existen varios sistemas de medición del SAP, pero el índice más reconocido es el MBI (Maslach Burnout Inventory). En residentes de especialidades médico-quirúrgicas se encuentran niveles entre un 25 y un 70%, y el promedio es de 50%, aproximadamente. Esto significa que prácticamente la mitad de los médicos residentes presenta puntuaciones compatibles con el SAP.

El SAP en San Ignacio

Luis Silva, psicólogo de la Javeriana, se dio a la tarea de medir la incidencia del SAP en los residentes del hospital San Ignacio de Bogotá y, además, explorar las variables que podrían desatar la aparición del síndrome. Trabajó bajo la tutoría de la psicóloga Socorro Moreno, el apoyo del médico Álvaro Ruiz y el bioestadístico Fabián Gil, todo en el marco de una pasantía del programa de Jóvenes Investigadores de Colciencias.
A una muestra de casi doscientos médicos residentes de las especializaciones médico-quirúrgicas de la Javeriana se le aplicó el MBI y, adicionalmente, un cuestionario que buscaba indagar sobre las múltiples dimensiones que se cree que pueden estar relacionadas con la presentación y desarrollo del síndrome. Según Silva, llenar el cuestionario podía convertirse en una experiencia terapéutica: “Se pensó que era posible que las preguntas pudieran hacer que los participantes reflexionaran sobre su práctica médica y cobraran conciencia de eventos y condiciones que se presentan en ella y que no afrontaban de la manera que ellos considerarían apropiada”.

Los resultados fueron similares a los encontrados en estudios en otros países. Se confirmó que los residentes que sufren de SAP presentan un sentimiento de agotamiento ante las exigencias de la actividad, que en ocasiones está relacionado con la pérdida de la satisfacción laboral y una conducta de rechazo hacia aquellos que son objeto de su atención.

Según el análisis, las causas más importantes del desarrollo del trastorno están relacionadas con los atributos de la personalidad, llamada fortaleza o personalidad vigorosa, y con aspectos del ambiente de desempeño: la sobrecarga laboral, entendida como la percepción de tener mayor dedicación laboral de la que se considera necesaria. Otro factor importante es la percepción de un futuro profesional lleno de incertidumbre, la cual puede potenciar los efectos de la sobrecarga laboral y el conflicto, por la ambigüedad que los médicos residentes afrontan en los hospitales.

Sin embargo, los resultados no permitieron formular un modelo de desarrollo del síndrome, tarea que queda pendiente para próximos estudios, así como la implementación de intervenciones orientadas a mejorar el bienestar psicológico de los residentes. La investigación fue un importante paso porque recogió información que “puede resultar muy valiosa en el momento de proponer alternativas de intervención, debido a que estas se diseñarían en función de las necesidades particulares de la formación y las actividades de cada especialidad”, afirmó Silva.


Para leer más:
https://www.riesgos-laborales.com/
 

Descargar artículo
Contra los patógenos en los quesos: una cuestión de buenas prácticas

Contra los patógenos en los quesos: una cuestión de buenas prácticas

Según la política sanitaria y de inocuidad para las cadenas de la carne bovina y de la leche (documento Conpes 3376 de 2005), “la leche y sus derivados pertenecen al grupo de alimentos de mayor riesgo para la salud pública, ya que sus características de composición favorecen la proliferación microbiana, y por consiguiente cualquier deficiencia en sus condiciones de producción, procesamiento, manipulación, conservación, transporte y comercialización puede ocasionar trastornos a la salud del consumidor”.

En Colombia existen deficiencias en esas condiciones, sobre todo entre los pequeños productores de leche y sus derivados. Uno de los procedimientos que contribuye a prevenir problemas de salud ligados a este tipo de productos es la pasteurización, proceso que consiste en someter la leche a cambios de temperatura para destruir los patógenos. Sin embargo, este no siempre se realiza aun cuando la legislación colombiana lo establece, hecho que incide en el desarrollo de patógenos como Salmonella spp. y Listeria monocytogenes.
Este es el caso de la ciudad de Pamplona, Norte de Santander, donde se consumen más los quesos, de elaboración artesanal que no tienen marca, como el queso envuelto en hoja que suele no tener registro sanitario que garantice el cumplimiento de las normas higiénicas.

Para combatir esta problemática, el gobierno estableció cambios en las normas para el manejo de la leche y los productos derivados, que prohíben la comercialización de leche cruda o leche cruda enfriada para consumo humano directo, situación que obliga a los pequeños productores a implementar planes de reconversión en un término no mayor a dos años (decretos 616 y 2638 de 2006).

Por eso, un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias de la Javeriana conformado por Ana Karina Carrascal, coordinadora del Laboratorio de Microbiología de Alimentos y los docentes Raúl Poutou y Marcela Mercado, en colaboración con la Universidad de Pamplona representada por Yolanda Albarracín, profesora titular, y Pilar Sarmiento, asistente de investigación, se puso en la tarea de generar información sobre la presencia de Samonella spp. y Listeria monocytogenes en los quesos, así como alternativas para el mejoramiento de sus condiciones de producción en Pamplona.

El grupo realizó primero, un inventario de los sitios de venta de quesos en la ciudad. Luego, con la ayuda de una encuesta a los responsables de su manejo en estos establecimientos, identificaron los tipos de quesos expendidos, la presencia del registro sanitario, los empaques, la frecuencia de abastecimiento y la forma de comercialización. Después realizaron visitas puntales a los sitios de mayor venta con el apoyo de la oficina de saneamiento ambiental del Hospital San Juan de Dios del municipio para hacer inspecciones visuales que permitieran determinar las condiciones de manipulación y conservación.

En los 20 establecimientos seleccionados de 45 (entre supermercados, tiendas, plazas de mercado y venta de comida rápida), se tomaron 185 muestras de los quesos más vendidos en el municipio: queso de hoja, doble crema y cuajada.
Entre los hallazgos relevantes, asociados a la proliferación de patógenos, se encontró que:

• Los supermercados venden productos con marca registrada y los quesos se refrigeran, contrario a las tiendas, las cigarrerías y las plazas de mercado.

• En algunos sitios el queso se deja descubierto y, por lo tanto, expuesto a insectos atraídos por los olores y se utiliza el mismo cuchillo para cortar los quesos y las carnes.

• Los vendedores en las plazas de mercado, las tiendas y las cigarrerías manipulan el dinero y los quesos sin tomar medidas para evitar la contaminación.

• La mayoría de los quesos no tienen registro sanitario.

• En las plazas de mercado, en un solo puesto se pueden encontrar los quesos junto a los pollos sin refrigerar.

A continuación, los investigadores buscaron la presencia de Salmonella y L. monocytogenes en las muestras de queso, siguiendo los protocolos del INVIMA.

La legislación colombiana en queso fresco obliga a que se realice control para detectar Salmonella. De hecho, esta es la bacteria más importante de las enfermedades transmitidas por alimentos y provoca la salmonelosis, enfermedad asociada a problemas intestinales (como diarrea y fiebre), que puede afectar indistintamente a cualquier persona de la población.

En el caso de la L. monocytogenes, aun cuando la legislación todavía no exige que se realicen controles, la enfermedad que provoca (listeriosis) tiene una tasa de mortalidad que varía entre el 20% y 30% por lo que es considerada un problema de salud pública. Pero, su tasa de ataque es baja y afecta principalmente a mujeres en estado de gestación, a neonatos y a personas con sistema inmunológico débil.

Los investigadores no encontraron Salmonella en las muestras tomadas. Sin embargo, encontraron otros microorganismos en altas concentraciones que pudieron haber enmascarado el resultado. En cuanto a la L. monocytogenes, se detectó su presencia en el 5,6% de las muestras de queso, indistintamente de si estos tenían registro sanitario o no. También se observó una mayor presencia del patógeno en los quesos sin empaque. Adicionalmente se encontraron otras especies de Listeria.

Estos resultados animaron a las investigadoras a realizar capacitaciones, y ya lo hicieron con ocho microempresarios productores de lácteos de la región, sobre buenas prácticas de manufactura, la importancia de la pasteurización y las regulaciones vigentes.

En el futuro esperan realizar otras capacitaciones para mejorar los procesos tecnológicos y así los productores puedan pasar de procesos artesanales a industrializados que les permitan obtener el registro sanitario y ser más competitivos, lo que les abrirá las puertas de los supermercados y les permitirá ofrecer sus productos a Venezuela.

Las Investigadoras recomiendan

Para minimizar los riesgos de contaminación y enfermedad por Salmonella y L. monocytogenes las investigadoras recomiendan:

• La compra de productos lácteos con registro sanitario.
• Mantener la leche y los quesos cubiertos en el refrigerador.
• Lavar cuidadosamente los utensilios de cocina (como cuchillos, recipientes) con los que se van a manipular estos productos.
• Lavarse las manos cada vez que se vaya a manipular alimentos.


Para leer más…
+Manual de buenas prácticas de manufactura, Fanny Yolanda Albarracín Contreras y Ana Karina Carrascal Camacho, Colección Biblioteca Profesional, Editorial Pontificia Javeriana en coedición con la Universidad de Pamplona, Bogotá, 2005.
+Revista Bistua, Vol.4 No. 2, Pag 30-41 en www.unipamplona.edu.co
 

Descargar artículo
Bacterias guardianes de los dientes

Bacterias guardianes de los dientes

¿Sabía que la boca es el ecosistema con mayor biodiversidad conocido? En ella pueden convivir más de 600 especies de microbios que se pelean entre sí por el espacio y los nutrientes. Las relaciones entre estos microbios determinan en gran parte el origen de enfermedades infecciosas como la caries dental. Una boca sana depende del equilibrio de este ecosistema y su alteración puede resultar en el predominio de una población de microbios y como consecuencia, en enfermedad.

Streptococcus mutans es el principal microorganismo implicado en la caries dental. Aunque hace parte de la flora normal de la boca, un recuento alto de esta bacteria se asocia con el inicio y progreso de la caries dental. Es por eso que su control ha interesado a investigadores alrededor del mundo, incluidos los odontólogos y bacteriólogos del Centro de Investigaciones Odontológicas de la Pontificia Universidad Javeriana, quienes se encuentran en la búsqueda de sustancias con actividad antimicrobiana contra este microorganismo. Lideradas por el doctor Fredy Gamboa, las investigadoras Margarita Chaves, Mabel Estupiñán y Adriana Galindo realizaron un estudio con 53 niños de edades entre los 3 y 5 años de una escuela en Boyacá. A partir de muestras de la saliva de estos niños, lograron identificar 8 cepas de Streptococcus mutans que produjeron perfiles diferentes de mutacinas, y que podrían servir en el control biológico de la caries dental.

Por su gran biodiversidad, la cavidad oral es un hábitat ecológico donde la competencia por la supervivencia es intensa. Muchas especies bacterianas cuentan con armas para eliminar o desplazar a los otros microorganismos y poder sobrevivir. Estas armas, llamadas bacteriocinas, son sustancias proteicas antibióticas que cumplen un papel importante en el mantenimiento de la flora normal. La mayoría de cepas de Streptococcus mutans produce estas armas que, en su caso, se llaman mutacinas. Las mutacinas nos pueden ayudar a controlar la caries dental.

Esta bacteria reside de forma permanente en la cavidad oral, principalmente en los dientes pues necesita una superficie dura para poder colonizar. Se alimenta del azúcar de nuestra dieta que luego convierte en ácido. La caries se forma cuando el ácido desmineraliza el diente.

Las colonias de Streptococcus mutans que se deben controlar son las más virulentas, es decir, las mayores productoras de ácido y por consiguiente, de caries dental. El objetivo del control biológico es disminuir o desplazar estas colonias con otras no patógenas  de esta misma especie, que tengan mutacinas suficientemente poderosas para que el control sea efectivo y permanente.

Erradicar a Streptococcus mutans en forma total no es una opción valida ya que se alteraría el ecosistema de la boca y se generarían consecuencias más graves. Lo que se busca es mantener a los microbios en equilibrio porque, de hecho, los necesitamos. Según el doctor Gamboa, “los microorganismos en la cavidad oral, al igual que los de la flora bacteriana intestinal, también cumplen una función beneficiosa”. Estos fortalecen el sistema de defensa del cuerpo y aumentan la resistencia a las infecciones.

Los investigadores de la Javeriana han continuado los estudios con las cepas que hallaron para determinar su capacidad inhibitoria frente a cepas de referencia internacional e iniciar la caracterización físico-química de las mutacinas, con el fin de ver su utilidad en el control biológico de las caries. El control biológico es de la mayor importancia debido a que “la caries dental es una de las principales patologías infecciosas de la cavidad oral y afecta a más del 90% de la población colombiana”, afirma el doctor Gamboa.

El control biológico se podría realizar directamente en la cavidad oral con las cepas productoras de mutacinas o con las mutacinas purificadas. Estas también se podrían sintetizar químicamente y ser adicionadas, por ejemplo, a enjuagues bucales, cremas dentales y gomas de mascar. Para el doctor Gamboa, “las mutacinas y otras bacteriocinas identificadas en bacterias que producen ácido también son muy importantes en la industria de los alimentos donde se están utilizando como preservativos naturales”.

Tener una boca sana no es sólo una cuestión de estética. El control de la caries y de otras enfermedades de la cavidad oral es necesario para una buena salud porque, como comenta el doctor Gamboa, “algunos microorganismos de la cavidad oral producen infecciones sistémicas tras pasar a la sangre. Hay endocarditis bacterianas que tienen su foco en Streptococcus mutans”.
La salud oral incide en la salud de todo el cuerpo. Las medidas de higiene bucal (véase recuadro) son fundamentales

Medidas de higiene que disminuyen la cantidad de Streptococcus mutans en la boca

• Cepillarse los dientes por lo menos tres veces al día.
• Usar hilo dental y enjuagues bucales con fluoruros.
• Consumir menos azúcar y más frutas.
• Visitar periódicamente al odontólogo.

Recomendaciones a los padres:

Fredy Gamboa recomienda que los padres soliciten a las guarderías, escuelas y colegios que en sus tiendas vendan menos dulces y más frutas, y que tengan espacios para que los escolares se cepillen los dientes después del recreo.
Según él, el mejor odontólogo del mundo es una mamá o un papá cuidadoso que realice una adecuada higiene bucodental de los hijos y que esté pendiente de una alimentación sana (a base de frutas y jugos naturales) y libre de dulces. Además los padres pueden hacer controles de placa bacteriana con sustancias reveladoras, inocuas y de enjuagues con fluoruros, de venta libre en droguerías y supermercados.


Para leer más…

https:// www.javeriana.edu.co/universitas_scientiarum/vol19esp/5-control.pdf


articulo
El riesgo de una adicción silenciosa al videojuego

El riesgo de una adicción silenciosa al videojuego

El interés por la ludopatía le surgió a Blanca Patricia Ballesteros por las constantes inquietudes que expresaban los padres de familia y los colegios, y por los casos clínicos relacionados con la excesiva dedicación al juego. Sin embargo, no había literatura especializada sobre el tema en Colombia. Se trataba de un campo virgen de investigación en un país donde los traumas de la guerra desplazan la atención sobre otros problemas de la vida cotidiana.
Gracias a una convocatoria que abrió Colciencias para investigaciones en el área de salud y problemas comunitarios, Blanca Patricia Ballesteros, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad Javeriana, con una reconocida trayectoria investigativa en la línea de factores de riesgo y conductas agresivas de niños y jóvenes, recibió financiación durante los años 2003 y 2004 para realizar el proyecto “Análisis de las prácticas de juegos de suerte y azar, de destreza y de suerte y habilidad en niños/as y jóvenes de Bogotá”. La acompañaron en el equipo las investigadoras Claudia Caycedo, Mónica María Novoa, Patricia Montaña y Dennys del Rocío García.

Si bien los medios masivos divulgaron los resultados de esta investigación, no alcanzaron a dimensionar el nivel de riesgo que hay detrás de las cifras encontradas que muestran que el 57 por ciento de la población estudiada practica el videojuego en Bogotá, conducta que es ligeramente más alta en hombres que en mujeres de todos los estratos socioeconómicos.

En cuanto a las conductas de los padres en relación con el problema, se encontró un manejo inconsistente al utilizar el videojuego como castigo y estímulo a la vez. Valga aclarar que lejos de satanizarlo, en esta investigación se entiende el videojuego como una nueva práctica cultural en niños y jóvenes que, según su contenido, puede ser enriquecedora o lesiva, en función de algunos factores individuales, familiares y sociales.

Adicciones en cadena

La población de estudio estuvo compuesta por 217 jóvenes varones y 80 mujeres entre los 10 y 22 años, divididos por edades, a quienes se les realizaron entrevistas y observaciones. También se llevaron a cabo seis estudios de caso, entre ellos el de una estudiante de décimo grado de 17 años, compradora compulsiva de lotería, que buscaba solucionar los problemas económicos de su familia a espaldas de sus padres separados; o el de un estudiante universitario de 22 años, sin mayores responsabilidades, que jugaba en casinos para sentir el aumento de la adrenalina.

Los resultados, aunque no alarmantes, sí son significativos por el potencial de riesgo que implican. Las investigadoras encontraron, por ejemplo, que los hombres juegan con mayor frecuencia que las mujeres, que el estrato socioeconómico no se relaciona con esta adicción y que el juego es independiente del tipo de colegio, privado o público. El reto es la principal razón por la que los jóvenes juegan, seguida de la obtención de emociones o sensaciones. En el grupo de 18 a 22 años, hay una tendencia a incrementar el uso del cigarrillo y el alcohol al tiempo que aumenta la dedicación al juego.

En las encuestas realizadas se descubrió que los videojuegos preferidos tienen contenidos bélicos, y según la profesora Ballesteros “si bien los juegos cumplen una función importante en la regulación de la agresividad, también se corre el riesgo de reproducir en la vida real esas conductas agresivas que se dan en el juego”, como se reporta también en la literatura especializada.

Y aunque se esperaba que el mayor impacto de esta investigación se produjera en los colegios adonde se enviaron los resultados y las recomendaciones —100 colegios de la ciudad—, hasta el momento no se ha tenido retroalimentación de sus directivas, profesores o asociaciones de padres. Se les recomendó establecer unas mínimas normas para evitar estas conductas adictivas, que disminuyen el desempeño académico de los estudiantes y atraen otros problemas de adicción.

También se presentó a los hogares y colegios una propuesta para que las personas que tengan conductas adictivas intenten controlarlas o busquen ayuda profesional cuando detecten el problema. El diálogo entre padres e hijos, las alternativas para el manejo del tiempo libre y los programas para debatir públicamente el problema deben copar la agenda para la prevención de este tipo de ludopatía, concluyen las investigadoras.

Según la profesora Ballesteros, si existiera mayor apoyo institucional habría mayor vigilancia y prevención de este enemigo silencioso, que no se manifiesta tan crudamente como otras adicciones, pero va minando el autocontrol del sujeto, sobre todo, si hablamos de poblaciones frágiles como los niños y los jóvenes. Asimismo, agrega que sería deseable que la Secretaría de Educación evaluara los resultados de este estudio exploratorio para dar directrices de manejo en este tipo de conductas adictivas. En ese sentido, concluye ella, se vienen dando avances en el distrito capital con la emisión de la nueva reglamentación sobre lo concerniente al uso de videojuegos.

En el estudio se concluye que el problema macro es de legislación sobre una industria insensible a los potenciales estragos, donde prima el interés comercial sobre la responsabilidad social, hecho que aumenta la necesidad de crear asociaciones de adictos a los juegos de suerte, de azar y de destrezas, todavía inexistentes en nuestro medio, pero comunes en otros países, como España.

En la comunidad académica, la investigación ha tenido impacto gracias a la publicación de resultados en revistas indexadas, a la colaboración conjunta con instituciones y redes nacionales e internacionales especializadas en el tema, y al intercambio de investigadores especializados en ludopatía.

Nueva reglamentación de los videojuegos en Bogotá

Contra riesgo de clausura, los propietarios y administradores de negocios de videojuego deberán clasificarlos e impedir la entrada a menores de 14 años, según una norma expedida en el mes de noviembre por la Secretaria de Gobierno, el Departamento Administrativo de Bienestar Social y la Secretaría de Salud de la ciudad. Para más información: https://concejodebogota.gov.co


Para leer más…

+Revista Universitas Psychologica:
https://sparta.javeriana.edu.co/psicologia/publicaciones/presentacion.php?len=ES

+Sitio sobre ludopatía:
https://www.cop.es/colegiados/M-13641/


Descargar artículo
Situación del rotavirus en Colombia

Situación del rotavirus en Colombia

El  rotavirus es la causa más común de diarrea severa en niños de todo el mundo. Por eso, la Organización Mundial de la Salud recomienda la aplicación universal de la vacuna como parte de los programas infantiles de inmunización.

Según Diana Carolina Cáceres, investigadora del Instituto Nacional de Salud hasta el año 2005, “las vacunas contra rotavirus disponibles en la actualidad seguramente serán efectivas en Colombia, dado que los serotipos para los que protegen también circulan en el país”.  Venezuela, Brasil, México y Panamá ya incluyeron la vacuna contra el rotavirus en el esquema nacional de vacunación. ¿Cuál es la situación en Colombia?

En 2000 y 2001, la investigadora llevó a cabo un estudio exploratorio sobre EDA (enfermedad diarreica aguda) con 290 niños en la Clínica Infantil Colsubsidio de Bogotá. Se encontraron factores de riesgo asociados a la deshidratación como: bajo peso al nacer, hacinamiento, lactancia materna menor a tres meses, el hábito de guardar los alimentos y dárselos posteriormente al niño, y el mal hábito de las madres y cuidadores de no lavarse las manos después de ir al baño. Además, se observó que la detección de rotavirus en las heces significa que el niño tiene 3,5 más probabilidades de deshidratarse.

Con el objetivo de estimar la carga de la enfermedad por rotavirus, entre 2003 y 2004, esta misma investigadora lideró un estudio en tres centros asistenciales de Bogotá, Barranquilla y Cali en el que participaron 893 niños menores de 5 años hospitalizados por diarrea con deshidratación. Se encontró que la infección por rotavirus motivó un 50% de las hospitalizaciones, la mayoría de niños entre 6 y 23 meses de edad. Además, el riesgo de intolerancia oral y la presencia de vómito persistente fueron mayores en los niños en quienes se detectó el virus.

Este trabajo también llama la atención sobre la importancia de programas de promoción y prevención de alto impacto para controlar los factores de riesgo asociados a la diarrea. En el estudio se observó que solo un poco más de la mitad de las madres utilizaron la solución de rehidratación oral, a pesar de los esfuerzos y recursos invertidos por el gobierno para fomentar su uso. “En estas circunstancias, la vacunación contra el rotavirus puede ser una de las intervenciones más eficaces para disminuir la sobrecarga de los servicios de salud y la morbilidad por diarrea”,  afirma la investigadora.

Además aclara que en caso de que la vacuna se incluya en el esquema nacional de inmunizaciones o se utilice en la práctica médica privada, es necesario continuar la vigilancia del rotavirus. “Los estudios de costo efectividad de la vacuna contra el rotavirus servirán para que el gobierno tome decisiones basadas en datos científicos e invierta los recursos disponibles para la atención de los menores de cinco años, según las necesidades de la población”.

Según la doctora Gloria Rey, Coordinadora del Grupo de Virología del Instituto Nacional de Salud, el país aún no tiene los recursos para garantizar la sostenibilidad de la vacuna en el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI). Sin embargo, se llevarán a cabo estudios centinela en varias ciudades del país con el fin de estimar la carga de la enfermedad por rotavirus y así poder recomendar la inclusión de la vacuna en el PAI a mediano plazo. La doctora Rey recomienda por ahora la aplicación de la vacuna, que ya se encuentra disponible en Colombia en algunos consultorios privados.

Para descifrar el virus de la diarrea

El rotavirus se transmite por contacto con las heces y afecta el tracto gastrointestinal. Su período de incubación es de aproximadamente dos días. La enfermedad por rotavirus está caracterizada por vómito y diarrea acuosa entre 3 y 8 días, a menudo acompañados de fiebre, dolor abdominal y deshidratación. En casos extremos puede ocasionar la muerte.

A diferencia de otros patógenos, el rotavirus presenta un reto para el conocimiento científico y para el desarrollo de las vacunas, debido a que su inmunidad es incompleta. Esto quiere decir que una vez se ha tenido la enfermedad, el organismo puede volver a infectarse, aunque con efectos menos graves, porque no desarrolla defensas suficientes para combatirla cuando se presenta nuevamente.

Por lo tanto, una buena vacuna disminuirá dramáticamente o hará desaparecer la diarrea severa en los niños, evitando su deshidratación y, por ende, su muerte, mas no contribuirá a erradicar la infección.

Antes se pensaba que este patógeno se desarrollaba y ejercía su acción en el intestino. Hoy en día, se sabe que actúa también en forma sistémica, es decir,  que su acción se extiende a otras partes del organismo, lo cual a su vez hace más compleja la investigación para entender las maneras como este virus incide en la respuesta inmune en los humanos.


Descargar Artículo