Metales y sobrepesca, la carga pesada de los tiburones

Metales y sobrepesca, la carga pesada de los tiburones

Isla Fuerte está ubicada en el Golfo de Morrosquillo, en el Caribe colombiano. Gracias a su diversidad marina, allí decenas de habitantes viven de la pesca artesanal y del consumo de especies como los tiburones. Ese escenario fue analizado por Yurani Rojas, ecóloga de la Pontificia Universidad Javeriana, quien desarrolló una investigación sobre los elementos esenciales y no esenciales en tiburones sedoso y toyo.

El tiburón, como cualquier ser vivo, requiere ciertos elementos químicos para funcionar correctamente. Algunos de esos compuestos como el hierro, manganeso, vanadio y zinc son esenciales y benéficos en pequeñas cantidades mientras que en altas concentraciones pueden causar problemas para el animal.

No obstante, hay otro tipo de sustancias que no son necesarias para el cuerpo y que aún en bajas cantidades pueden causar daños para la salud como el cadmio, mercurio y plomo. Este tipo de metales pesados fueron los analizados en la investigación.

Mercurio

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el mercurio es un elemento que está presente en el aire, el agua y los suelos. Existe en varias formas: elemental o metálico, que se encuentra en el suelo; inorgánica, que es utilizada en procesos industriales, y la orgánica, resultante de la liberación en el ambiente, en el que ciertas bacterias lo transforman en metilmercurio. Esta última es la que se encuentra en la fauna marina y es la más común en humanos.

Un primer hallazgo de esta investigación enciende las alertas: “En todas las muestras colectadas había metilmercurio y están sobrepasando el límite permitido para consumo humano”, afirma Rojas pues la OMS recomienda no consumir más de 1,5 microgramos por gramo. Otras entidades como el Ministerio de Salud de Colombia, la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos (USEPA) y la Comisión Regulatoria de la Unión Europea mantienen su máximo recomendado en un microgramo por cada gramo.

Estos altos índices de concentración sugieren procesos de bioacumulación. “Los tiburones, al ser depredadores tope, estarían consumiendo elementos tóxicos que han obtenido sus presas a lo largo de toda la cadena alimenticia”, dice la investigadora. Es decir, esta problemática no estaría afectando solo a los tiburones sino a otros seres vivos como crustáceos, moluscos y peces, que probablemente están acumulando estos metales.

Otro hallazgo tiene que ver con el órgano más contaminado de los individuos analizados. Al comparar las cantidades de mercurio en músculo y en hígado, se encontró que el primero presenta las mayores cantidades. “El hígado acumula más rápido estos tóxicos, pero tiene un nivel de depuración más alto que el músculo en juveniles”, explica la experta.

Otros elementos

El estudio también encontró altas concentraciones de cobre y zinc, que en tiburones adultos funcionan como protector del hígado contra el cadmio, otro metal pesado. “En el hígado se generan metalotioneínas que capturan los elementos tóxicos y evitan que sigan siendo tóxicos. Cuando se encuentran en altas concentraciones se pueden relacionar a altas cantidades de cadmio y otros metales”, revela la investigadora. Incluso el arsénico es potencialmente cancerígeno y se encontró en todas las muestras.

Hasta el momento no existen estudios precisos sobre las fuentes de estos elementos, pero podrían ser dos: una natural, por la geología de la zona, en la que podría haber presencia de algunos de estos metales que se liberan en el ambiente. La segunda sería por las actividades humanas, que pueden ser agrícolas asociadas a la aplicación de plaguicidas, industriales ligadas al uso de hidrocarburos de alta densidad y la gran mayoría podría ser por minería ilegal, según Rojas.

 

Los impactos de estos elementos para los tiburones son varios. “A largo plazo estos metales pueden generar problemas en los sistemas reproductivo, nervioso y locomotor. Todo depende de las concentraciones que se encuentren en el ambiente y de qué tan frecuente sea la exposición”, afirma Andrea Luna, directora del semillero Aquasistemas y profesora de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Universidad Javeriana. “Las altas concentraciones de mercurio podrían estar reduciendo significativamente la fertilidad, afectando directamente las poblaciones de tiburones”, agrega Rojas.

Ambas investigadoras manifiestan su preocupación pues los impactos no son sólo para cada individuo, sino para toda la población de la zona. Cerca del 70% de tiburones que se pescan en Isla Fuerte son juveniles, dato que no es menor, pues estos no han alcanzado la edad de reproducción. Se cazan y queda poca descendencia para mantener las especies, algunas de las cuales ya están en peligro de extinción.

Riesgo para la salud humana

En Isla Fuerte es muy común alimentarse de tiburón. Allí comen la carne (músculo), a diferencia de otros lugares del mundo, donde hay preferencia por la aleta. Las preparaciones más comunes con la carne de este escualo son la empanada, el revoltillo (carne desmenuzada y guisada), en bistec y con huevos revueltos. Estos platos no solo los consumen los habitantes, sino que también son muy apetecidos por los turistas. A partir del hígado se hace aceite como tratamiento para problemas respiratorios.

Para este estudio se hicieron 95 encuestas que indican que los habitantes de la isla consumen en promedio 64 gramos de carne de tiburón, 59 días al año. La ingesta semanal estimada por persona es superior a los valores recomendados por organismos colombianos e internacionales, situación que pone en riesgo a los isleños.

“Elementos como el mercurio están por encima de los límites máximos recomendados por la OMS. Esto ya genera una alerta porque, en teoría, no se deberían consumir. Los niños y las mujeres embarazadas deberían evitarlos porque pueden generar riesgos para la salud humana”, afirma Luna. Esto puede afectar el desarrollo del cerebro y en general, el crecimiento. Las futuras madres, al consumirlo, pueden estar afectando a los bebés en gestación. “El arsénico inorgánico y el mercurio orgánico representan toxicidad para el sistema nervioso, inmunitario, el aparato digestivo, la piel, los riñones, los pulmones, la vista y el desarrollo intrauterino. Además, presenta la posibilidad de generar cáncer”, agrega Yurani Rojas. Esta investigación revela que existe riesgo potencial cancerígeno y no cancerígeno para los consumidores. Por todos estos riesgos, se recomienda no comer tiburón.

Las poblaciones de tiburones de la región se enfrentan a dos problemas de gran magnitud. Por un lado, la contaminación por metales pesados y por otro la sobrepesca. Para Andrea Luna, la solución al primer fenómeno pasa por reducir el uso de estos metales en las actividades humanas e instalar plantas de tratamiento de agua que necesitan mejorar en presencia y capacidad. “Lo más fácil es disminuir las fuentes de contaminación porque quitar estos contaminantes una vez están presentes en el mar es muy difícil y costoso”, dice.

El segundo pasa por la educación ambiental y estrategias locales que permitan el sustento de las familias pescadoras, pero también por la conservación de las especies marinas. “Cuando se trabaja con pescadores artesanales, ellos afirman ser muy conscientes de esta problemática y les interesa que el recurso siga presente. Ellos están muy abiertos a la idea de reducir los impactos en los recursos porque dependen de ellos en el día a día”, detalla.

En 2018 se registraron cinco muertes humanas por ataque de tiburón, mientras que más de 100 millones de escualos mueren anualmente por causa del hombre. Es importante que las personas se informen cuando se alimentan de ciertos productos, evitar consumir los que no son indispensables para una dieta saludable y que por el contrario podrían ser nocivos para la salud.

Las historias más leídas de PESQUISA JAVERIANA

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Anamú: ciencia que se vuelve empresa

Ya han pasado 42 ediciones desde que PESQUISA JAVERIANA publicó el artículo “El anamú, la inmunología y el cáncer” (edición 8, diciembre de 2008). Y este texto sigue siendo el rey de las visitas en nuestra página web. ¿Por qué? Para Susana Fiorentino, la investigadora que con su grupo de trabajo continúa analizando los efectos antitumorales de esta planta ―utilizada tradicionalmente en la medicina indígena―, “lo publicado en PESQUISA abrió la puerta para que en el país se comience a hablar de la importancia de las plantas en el control del cáncer. Lo primero que hacen las personas con la enfermedad es mirar en internet. Cuando buscan se encuentran con publicaciones de la Pontificia Universidad Javeriana, que están indexadas, validadas por pares, en donde hay datos científicos”.

Fiorentino comenta que aún contesta mensualmente gran cantidad de correos electrónicos que contienen preguntas sobre el diagnóstico, manejo y cura del cáncer. “Después de varios años trabajando en esto, me he dado cuenta de que la aproximación de nuestro grupo al estudio de las plantas era muy diferente a la de otros investigadores. Nosotros incorporamos el concepto de la respuesta inmune, las plantas y el cáncer, y eso fue lo que cambió el horizonte de los fitomedicamentos en esta área del continente. Así, nos acercamos a la medicina de oriente y eso puso en la mira algo: hay un conocimiento tradicional en nuestras comunidades que no está estudiado ni explotado”, explica esta científica bogotana que finalizó dos posdoctorados en Francia.

A su investigación se han unido otros actores. Uno de ellos fue el Hospital San Ignacio, con el que actualmente realiza un estudio clínico para determinar la seguridad de otro fitomedicamento, obtenido esta vez del divi-divi. “Aunque el artículo más visitado es el del anamú, el medicamento más adelantado es el divi-divi”, afirma de manera orgullosa. Esto se debe a que el rendimiento en la obtención del medicamento a partir de la planta fue mejor y la caracterización de las moléculas fue más rápida.

La cofinanciación por parte de Colciencias ha sido vital para dar continuidad a los proyectos. “Un proyecto de regalías de 3500 millones de pesos nos permitió avanzar hasta estudios clínicos para desarrollar el divi-divi”, explica Fiorentino. Lograron “avanzar en toda la cadena de valor y fortalecer todos los insumos para migrar al proyecto Colombia Científica, que nos acaba de dar 18.000 millones de pesos para estudiar 30 plantas más y terminar el desarrollo del anamú”.

En abril de 2019 esta investigadora fundó, junto con otros emprendedores, una empresa basada en este conocimiento, con el apoyo de la Pontificia Universidad Javeriana, que licenció la propiedad intelectual a esta startup, para avanzar en el escalamiento y comercialización de sus fitomedicamentos, que provienen del aprovechamiento sostenible de la diversidad de plantas locales. Y se van cumpliendo las metas. “Hay que hablar de ciencia en revistas como PESQUISA para que la gente sepa que en el país se hace ciencia y que esta aporta en la construcción de una verdadera bioeconomía basada en el conocimiento”, concluye.

El ‘barrismo’, un fenómeno que sigue bajo la lupa

Cuando se trata de fútbol, el sentido de pertenencia por una camiseta, un escudo y unos colores se ha convertido en estilo de vida para miles de colombianos. Y esa misma realidad se refleja en las visitas a la página web de PESQUISA JAVERIANA.

El artículo “Barras de fútbol: violencia, identidad y territorialidad” (edición 4, de octubre de 2007) es uno de los textos más vistos en nuestro ecosistema digital. De acuerdo con Jairo Clavijo, quien realizó la investigación de su tesis doctoral en antropología sobre la naturaleza de las prácticas sociales de los barristas, este tema nunca pasará inadvertido, porque desde las ciencias sociales su análisis es novedoso y heterodoxo.

“El primer efecto de nuestra investigación es que hay unos estudios sobre el estado del arte que ya han sido publicados, donde se reconoce nuestra investigación como uno de los trabajos iniciales sobre barras bravas”, dice este profesor del Departamento de Antropología de la Pontificia Universidad Javeriana.

Otra de las huellas que cree que ha dejado su publicación es el camino que se abre a los científicos sociales sobre los fenómenos derivados del deporte, como el caso de la tesis de grado que dirigió sobre cómo se forman los jóvenes en las escuelas deportivas, teniendo en cuenta su entorno social.

Clavijo deduce que los comportamientos de las barras de fútbol que analizó en su momento se siguen repitiendo en la actualidad. Uno de ellos, por ejemplo, es la presencia de barras de equipos de fútbol en los paros de finales de 2019. En su argumentación defiende la tesis de que hay una condición de desigualdad social y marginalidad sobre los jóvenes, por lo que ellos acuden a espacios masivos de protesta para tratar de ser escuchados. “Las barras bravas del fútbol encarnan la angustia de unas personas que no tienen ‘existencia’ por fuera de ese espacio”, sentencia.

La educación religiosa liberadora, un modelo que se replica

“Si la educación religiosa no se hubiera quedado en algo memorístico, sino que realmente hubiese sido una experiencia de formación, este país sería diferente”, afirmó el experto en estudios religiosos José Luis Meza Rueda, en el artículo “De la clase de religión a una educación religiosa liberadora”, publicado en la edición 34, de noviembre de 2015.

Tres años después, este doctor en Teología continúa insistiendo en la importancia de que los estudiantes generen un sentido crítico con respecto a la educación religiosa, es decir, “que sea liberadora”, para entender otros puntos de vista y de esa manera poder resolver conflictos.

“Tenemos que ser conscientes de que cuando uno propone una educación religiosa liberadora, va en contra de lo establecido, y hay ciertas instituciones a las que no les interesa que el sujeto tome consciencia, reflexione, se empodere y deje de ser un sujeto pasivo, que no sea un ‘lactante religioso’”, afirma el profesor de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana.

Gracias a su persistencia y a la continuidad de la temática investigativa, ya recoge los frutos de su iniciativa. Uno de ellos es la publicación del libro Educar para la libertad, que ya se utiliza en las aulas de clase de diferentes instituciones. Esta publicación, estructurada en tres capítulos, reflexiona sobre la educación religiosa escolar en la perspectiva de la liberación como propuesta de formación.

El modelo propuesto por Meza y su equipo, que él califica como un ejemplo para aprender a solucionar los conflictos que ha vivido el país durante décadas, ya se ha implementado en municipios de los departamentos de Bolívar, Nariño, Putumayo y Cundinamarca. “Nos alegramos de que la propuesta haya llegado a instituciones de la ‘Colombia profunda’, que vive realidades dramáticas de pobreza, inequidad y violencia”, afirma.

Educación: un campo natural para la innovación y la investigación

En el mundo de la educación, la reflexión sobre cuál debe ser el rol de los profesores es uno de los ejes permanentes de las propuestas que quieren transformar la enseñanza en el país. Y no es para menos. Quizá por esta y otras razones, el artículo “¿Maestros investigadores e innovadores?” (edición 30, de noviembre de 2015) ha sido uno de los más consultados en la página web de PESQUISA JAVERIANA.

El artículo presentó el proyecto de investigación “Formación en investigación e innovación pedagógica en programas de licenciatura en ciencias naturales, ciencias sociales, artes y humanidades, y educación y pedagogía”, coordinado por los investigadores Fabiola Cabra-Torres y José Darío Herrera González.

“La investigación realizada constituyó un aporte significativo a la discusión sobre los procesos de formación de los licenciados, así como a la identificación de sus retos más importantes. Se buscó que los resultados llegaran directamente a profesores y estudiantes como una forma de enriquecer y retroalimentar las prácticas formativas de los programas analizados. Así mismo, más de una veintena de estudios sobre la formación inicial de maestros ha citado la investigación, para seguir problematizando la noción de maestro investigador e innovador”, manifiesta Cabra-Torres, profesora de la Facultad de Educación.

Además, señala que actualmente es fundamental que los maestros dejen de ser receptores de teorías o modas pedagógicas, para convertirse en participantes activos de la transformación social y educativa, mediante la reflexión y la investigación pedagógicas.

Incluso sugiere que más allá de alcanzar acreditaciones, la coexistencia natural de la enseñanza, la investigación y la innovación pedagógica en espacios formativos es clave para los desafíos que tienen los sistemas educativos y la formación docente.

¿Cuál es el camino? Para la investigadora, debe haber más autonomía, formación permanente y condiciones para que el profesor innove en sus métodos. También señala la necesidad de generar estrategias para que, después de egresar de sus facultades, los profesores sigan vinculados a redes de maestros, grupos de investigación y semilleros, de manera que enriquezcan su ejercicio docente. Hay que examinar con profundidad algunos de los estereotipos que circulan actualmente sobre la investigación y la innovación.

“También se debe fortalecer una idea de investigación como experiencia crítica que genera condiciones para pensarse a sí mismo y a la comunidad educativa circundante; una investigación que pueda contribuir a la justicia social desde su compromiso con la formación de educadores e investigadores educativos, atendiendo a su reconocimiento y participación en la sociedad”, agrega.

De mentiras y bichos: lea nuestra nueva edición impresa

De mentiras y bichos: lea nuestra nueva edición impresa

No se pierda las más recientes investigaciones sobre entomología, ambiente, filosofía, economía, salud y botánica en las páginas de la tercera edición de 2019 de la revista Pesquisa Javeriana.

Encuentre en nuestras edición número 49:

  • La radiografía que tres filósofos javerianos realizan de la mentira política, la estrategia de los políticos, usada principalmente en época de campaña electoral, de ofrecer información falsa con un objetivo calculado de antemano.
  • Colombia aún tiene mucha biodiversidad por descubrir. Por ejemplo, se estima que quedan al menos 65.000 especies de insectos por ser identificados, muchos de los cuales serían chinches. ¿Por qué son tan raros? ¿Cómo se comunican? ¿Cómo eligen a su pareja reproductiva?
  • La investigación académica que se adentró en la selvas del Guaviare para, inicialmente, centrarse en la relación de los campesinos con el ambiente, y que derivó en el fortalecimiento de los procesos ecoturísticos de la región.
  • La gesta de una microbióloga, una abogada y un químico para llevar agua limpia a más de 1.800 pobladores de Simití, en el departamento de Bolívar.
  • Aserrín y bacterias componen el desarrollo javeriano que creó un abono orgánico de alto rendimiento. Gracias a ello recibió la concesión de patente en Estados Unidos.
  • Investigadoras de la Javeriana Cali adelantan una exhaustiva clasificación de las diferentes variedades de vainilla silvestre que se dan en Colombia; su cultivo tendría grandes réditos económicos.
  • Conozca los avances médicos para salvarles la vida y fortalecer la unión en familias cuyos hijos nacen con cardiopatías congénitas y malformaciones faciales.
  • La investigación que llevó a economistas, financieros, contadores y abogados de diversas universidades colombianas a proponer una reforma fiscal más efectiva, justa y equitativa que la aprobada por el Congreso.
  • Perfil de Carlos Andrés Vergara, el joven médico que investiga nuevos métodos para tratar el cáncer de cuello uterino.
  • Reseña de Historia, nación y hegemonía. La Revolución Bolivariana en Venezuela (1999-2012), el libro que analiza el ascenso, evolución y crisis del modelo chavista en el vecino país.

Nuestra edición circula hoy, con la edición dominical que el diario El Espectador entrega a sus suscriptores. Si usted desea consultar el contenido de nuestra edición impresa y no es suscriptor, puede acceder a la versión digital, en formato PDF, por medio de este enlace.

Virus de vacas presente en mujeres, acertijo sin resolver

Virus de vacas presente en mujeres, acertijo sin resolver

“Si queremos tener un hato sano, vender productos de calidad, y si queremos que este país entre a competir en el mercado internacional por la calidad de sus vaquitas… trabajemos por la erradicación del virus de leucosis bovina (VLB) en nuestro medio”. Esa es la advertencia que hace la viróloga María Fernanda Gutiérrez, quien lleva más de diez años estudiando este microorganismo sin que pueda llegar a una conclusión certera. Ha logrado avances, junto con sus coinvestigadoras Adriana Corredor, Sandra Salas y Nury Olaya, y tiene sospechas de que el virus puede afectar la salud humana.

Juntas han llegado a confirmar su presencia en mujeres con y sin cáncer de seno, pero eso no significa que esté asociado con la enfermedad, aunque así lo hayan asegurado algunos investigadores internacionales. Las científicas javerianas son más cautas y están empeñadas en conocer cómo es que ha llegado el virus al organismo de algunas mujeres, en primer lugar, y si el hecho de que esté navegando por su sangre les puede estar generando algún problema de salud. Para hacerlo van al origen: estudian la composición del virus y su relación con la vaca. Quieren conocer hasta el más mínimo detalle.

Todo empezó a comienzos de este siglo, cuando la profesora-investigadora Gutiérrez descubrió en la literatura científica los avances en los estudios sobre este virus, que fue aislado en 1969 y confirmado como responsable de producir una enfermedad común en el ganado, la leucosis bovina, descrita en 1871. El VLB era un campo donde había mil preguntas por resolver y representaba un gran reto. Así que no había que pensarlo más: a buscar fondos para empezar la investigación en Colombia, heredada de la bióloga y genetista holandesa Gertrude Buehring, hoy en la Universidad de California, en Berkeley.

Con el apoyo de Colciencias, del Hospital Méderi, del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses y de la empresa veterinaria Vecol S. A., y con base en los estudios previos que el grupo de virología de la Facultad de Ciencias de la Javeriana había realizado con muestras del Hospital Universitario San Ignacio (HUSI), se inician dos investigaciones paralelas: un proyecto para buscar el virus en tejido de seno de mujeres con y sin patología de cáncer, y otro para estudiar la prevalencia en los hatos del territorio colombiano y hacerle el seguimiento al virus en su hospedero.

Entre febrero y septiembre de 2014, los veterinarios de Vecol, dentro de su proyecto de sanidad animal, tomaron muestras de sangre de más de 8.000 vacas en 390 hatos de diferentes tamaños, en siete regiones ganaderas del país. Y encontraron que el 43% de los animales y el 68% de las fincas estaban infectados, siendo Villavicencio la región con más altos niveles de virus en sus animales: 91%. Las vacas empiezan a perder peso y a ser menos productivas, razón por la cual generalmente se venden y así continúa la expansión de la enfermedad.

A través de entrevistas con los dueños, concluyeron que compartir jeringas o guantes para realizar procesos veterinarios es uno de los factores de mayor riesgo de contagio, pues se trata de un retrovirus que se comporta de forma muy parecida al VIH: se transmite por sangre y también por fluidos. Pero, ¿cómo llega al humano?

“Hacemos un estudio piloto analizando cortes de carne de consumo ―hígado y chatas― y encontramos que el 50% de la muestra es positivo. Es decir, el virus sí está en esos cortes, que son músculos irrigados con sangre”, cuenta Gutiérrez. Y luego lo buscan en leche cruda, llegando a la misma conclusión. Como por lo general la carne se cocina y la leche ―al menos en las ciudades― se toma pasteurizada, encuentran que el virus desaparece cuando están procesados estos alimentos.

Si llega al organismo, entonces, debe ser por la saliva, pero los virus normalmente se degradan en el sistema digestivo. Otra pregunta sin resolver. En el estudio paralelo, toman muestras de sangre de tejido mamario en mujeres de tres grupos diferentes: las que fallecen y llegan a Medicina Legal, las pacientes de Méderi positivas para cáncer y las que salieron negativas para cáncer en las biopsias. “Y al buscar la presencia viral encontramos una cosa muy particular, y es el último hallazgo que tenemos: un importante número de las mujeres de Medicina Legal, sin cáncer y sin patología, tienen el virus en el tejido mamario. En las mujeres de Méderi tenemos presencia del virus en un 68% en las mujeres sin cáncer y en un 60% en las positivas para cáncer”.

“Para entender cómo entra el virus en el humano miramos si el receptor por el que entra el virus en la vaca ―que está presente en los linfocitos― era el mismo”, explica Gutiérrez a Pesquisa Javeriana. “Y el estudio nos demuestra que efectivamente es el mismo receptor, pero no nos explica cómo puede entrar a las células epiteliales mamarias del humano”.

Mientras se encuentra una cura, las buesnas prácticas veterinarias son clave para evitar la transmisión del VLB.
Las buenas prácticas veterinarias son la clave para evitar la transmisión del VLB.

Para complementar el estudio, el grupo realiza un análisis estadístico. “Encontramos que efectivamente el virus se convierte en un factor medio de riesgo para cáncer de seno”, continúa Gutiérrez, aclarando que entra en el paquete de posibles causas, como el cigarrillo, el consumo de anticonceptivos, la genética, etcétera.

Gracias a un trabajo colaborativo entre los laboratorios de Buehring y Gutiérrez, la microbióloga javeriana Olaya se encuentra en California adelantando su doctorado. “Parte de la discusión es si la relación del virus con el cáncer se trata de asociación o causalidad”, dice, y, con base en estudios previos, añade que la hipótesis es que puede estar participando en procesos asociados con el inicio del cáncer.

En pruebas del laboratorio en Estados Unidos buscan comprobar la capacidad del virus de la vaca para infectar al humano. “A futuro se podrá entender cuáles son los mecanismos y la biología del virus en el humano, sus diferencias y semejanzas con la infección en el bovino”.

Porque aún es un enigma cómo llega el virus al tejido mamario. Lo que sí es claro es que pasa del ganado al humano y eso significa que es un virus zoonótico. “Ese resultado es relevante porque parte de la discusión de la salud animal es el control de los productos alimenticios”, dice Gutiérrez.

Por esa razón el papel que desempeña Vecol es clave, pues tiene el interés de bajar las prevalencias de leucosis. Al no tener vacuna, el trabajo debe enfocarse en los factores de riesgo: evitar el hacinamiento y el uso de jeringas y guantes contaminados, entre otros. En una frase: buenas prácticas veterinarias.

Pero también puede influir en la generación de estrategias y políticas para un adecuado manejo de los hatos, porque allí está la causa. Europa, por ejemplo, está libre del VLB. Y en América Latina el grupo de la Javeriana está incidiendo: “Ya estamos hablando duro, estamos siendo escuchados y ya hay gente a la que le está pareciendo importante tomar cartas en el asunto”, concluye Gutiérrez. “Necesitamos generar políticas públicas que no sean punitivas, sino preventivas. Si tenemos hatos sanos, tendremos animales sanos, productos sanos y gente sana”.

 

Para leer más:

  • Corredor, J. González, L. A. Baquero, H. Curtidor, N. Olaya, M. A. Patarroyo, M. F. Gutiérrez. “In Silico and in Vitro Analysis of boAP3d1 Protein Interaction with Bovine Leukaemia Virus gp51”. Plos One, abril, 2018.
  • N. Olaya-Galán, A. P. Corredor-Figueroa, T. C. Guzmán-Garzón, K. S. Ríos-Hernández, S. P. Salas-Cárdenas, M. A. Patarroyo y M. F. Gutiérrez. “Bovine Leukaemia Virus DNA in Fresh Milk and Raw Beef for Human Consumption”. Epidemiol. Infect., 2017.

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Relación entre el virus de la leucosis bovina y el cáncer de seno humano
INVESTIGADORA PRINCIPAL: María Fernanda Gutiérrez
COINVESTIGADORAS: Nuria Olaya, Adriana Corredor, Sandra Salas
Facultad de Ciencias
Departamento de Microbiología
Grupo de Enfermedades Infecciosas
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2004-en curso

Alternativas sostenibles al uso de glifosato

Alternativas sostenibles al uso de glifosato

Desde hace más de 20 años, con la creación del Plan Colombia y el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS), el país asumió la responsabilidad de erradicar las hectáreas de hoja de coca e instaurar un plan de gobierno sólido frente al narcotráfico; sin embargo, esta tarea ha implicado retos serios en materia política, económica, ambiental y la más controvertida: salud pública.

Fue en este sentido que la Corte Constitucional aclaró ayer los alcances de la sentencia T236 de 2017, con la cual se había supeditado la erradicación de cultivos de hoja de coca por medio de aspersiones aéreas con el herbicida glifosato a la realización de un estudio que garantizara la ausencia de daño alguno para la salud y el medio ambiente; sin embargo, en una decisión de ocho votos a favor y ninguno en contra, el alto tribunal precisó que no se necesita la certeza absoluta sobre la ausencia de daño.

De hecho, la magistrada Gloria Ortiz, presidenta de la Corte, afirmó que la decisión de fumigar o no con glifosato siempre ha sido competencia única del Consejo Nacional de Estupefacientes. Acto seguido, Margarita Cabello Blanco, ministra de Justicia, anunció que enviará al Consejo un nuevo protocolo para reiniciar las aspersiones.

Cabe recordar que en marzo 2015 la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que productos como el diazinón, malatión y glifosato debían ser clasificados como “probablemente cancerígenos para los seres humanos”, uno de los motivos que llevó al Consejo Nacional de Estupefacientes a suspender las fumigaciones con glifosato para seguir el principio de precaución sugerido por la OMS.

Pero dos años más tarde el personero municipal de Nóvita, Chocó, reclamó en nombre de su comunidad una indeminización por las afectaciones causadas con el Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos con Glifosato del Gobierno, motivo por el cual la Corte Constitucional revivío el debate en torno a la prohibición de aspersión aérea con glifosato por medio de la sentencia T-236 de 2017.

Pero a esta disputa le aguarda un nuevo capítulo, pues el próximo 20 de julio los senadores Guillermo García Realpe (Partido Liberal) y Antonio Sanguino (Alianza Verde) han anunciado un proyecto de ley para prohibir el uso de glifosato en el país, en el marco del inicio del segundo periodo ordinario de sesiones legislativas.

Para entender el trasfondo que puede tener la reanudación de aspersiones aéreas con glifosato y su impacto a nivel ambiental, social, económico y de salud pública, Pesquisa Javeriana conversó con el ingeniero Gabriel Tobón Quintero, magíster en Planificación y Administración del Desarrollo Regional, docente de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales, e investigador en políticas públicas y agrarias. El diálogo giró en torno a las alternativas productivas que existen para las comunidades ancladas al conflicto derivado del narcotráfico.


Pesquisa Javeriana: ¿Cuál es el impacto de las fumigaciones aéreas con glifosato?

Gabriel Tobón: Uno podría señalar —y hay suficientes estudios que así lo comprueban— los efectos ambientales sin desconocer los efectos en la salud pública, afectaciones en el sistema respiratorio, la piel o cambios en las mujeres gestantes evidenciados después del parto.

Sin embargo, en cuanto al medio ambiente, puedo decir que la aspersión de glifosato incide principalmente en las especies boscosas, en el follaje de todas las plantas, las aguas subterráneas y los suelos, pues este herbicida tiene un alto poder de residualidad, lo que sugiere que llega a durar en el suelo entre 20 y 30 años, exactamente en la primera capa de la tierra, que es en la que se deposita la materia orgánica (que contiene elementos como el nitrógeno, fósforo y potasio) y se encarga de la fertilidad.


PJ: ¿Tiene en mente algún ejemplo que ilustre los efectos del glifosato?

GT: Desde hace más de 15 años el grupo de investigación en toxicología acuática de la Universidad Nacional ha venido haciendo estudios sobre la toxicidad del glifosato en algunas especies de peces de agua dulce, y ha encontrado que es un herbicida letal para tres especies particularmente: el yamú, bocachico y la cachama blanca porque afecta completamente su sistema nervioso, respiratorio y sus tejidos bronquiales.


PJ: ¿Qué hace que el glifosato sea tóxico?

GT: La agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), lo clasifica con  el II grado de toxicidad, de IV, siendo  el grado I el mayor toxicidad. Ese grado de toxicidad aumenta el grado de concentración con el que se prepara el herbicida; además, por la adicción de otro agroquímico conocido como Cosmo-Flux 411f es mayor la adhesión del glifosato al follaje de las hojas y de todas las plantas que son aspersadas. Así, se duplica y triplica el poder tóxico del herbicida.

Adicionalmente, el glifosato es de amplio espectro, lo que quiere decir que puede afectar cualquier tipo de planta que toque o sobre la cual caiga, por eso su efecto no se manifiesta únicamente sobre la coca, sino también sobre las especies vegetales que están a su alrededor. Por ejemplo, en aquellas parcelas campesinas que tienen cultivos de coca, también resultan afectados los cultivos de plátano, yuca, maíz, los estanques para criar peces, etc.


PJ: ¿Qué alternativas adicionales al glifosato hay para la erradicación de los cultivos de coca?

GT: Existen estrategias incluso más nocivas que el uso de glifosato, como el uso de químicos u hongos, como el Fusarium oxysporum, muy conocido porque produce en las platanciones de banano la enfermedad llamada “mal de Panamá”,  el cual estuvieron intentando aplicar en Colombia. Pero el problema real y al que ha llegado todo aquel que ha estudiado este tema, es que el glifosato no acaba los cultivos de coca, lo que hace es que se produce el efecto balón o efecto mercurio, que consiste en el desplazamiento del cultivo de región en región. Por ejemplo, en 1999 el departamento de Nariño tenía 3.900 hectáreas en cultivos de coca, 15.951 en el 2010  y en el año 2017 alcanzó a tener 45.735 hectáreas de Coca. La dinámica del departamento de Putumayo es parecida, en 1999 Putumayo tenía 58.000 hectáreas, en el 2010 descendió ostensiblemente a 4.785 y de manera alarmante en 2017 subió a 29.589  (datos de UNODC, 2018).

Entonces el fenómeno que opera es la financiación del cultivo en nuevas regiones motivando a que los cultivadores y cosecheros o “raspachines” migren a pesar de la intensificación de las operaciones con glifosato. El cultivo no se termina, sino que se desplaza.


PJ: En ese sentido, ¿qué alternativa o propuesta resulta pertinente?

GT: Una que ha sido poco conocida y poco valorada es la solución integral, en la que se resuelven las necesidades elementales de las personas y se mejoran sustancialmente sus contextos económicos, ambientales y culturales. Es decir, el campesino es un gran aliado de la conservación, pero un campesino sin dinero se vale de los recursos naturales que tiene a su alcance para sobrevivir.

En un alto porcentaje, los campesinos que se vinculan a sembrar coca lo hacen por necesidad económica, porque no encuentran otro tipo de alternativas y porque usualmente esos territorios son completamente desintegrados a los circuitos económicos del país. Entonces, se debe pensar en una ‘solución integral’ que apoye la formación, capacitación y manejo de alternativas, como el manejo sostenible del bosque con cultivos silvopastoriles.

Gabriel Tobón Quintero, investigador javeriano. /Diederik Ruka
Gabriel Tobón Quintero, investigador javeriano. /Diederik Ruka

PJ: ¿Algún ejemplo que ilustre la alternativa?

GT: Sí. En el municipio de La Plata, en el Huila, evalué la sustitución de cultivos de amapola por frijol tecnificado. Estaba a más de 2.500 metros en la Cordillera oriental y la gente, como tenía experiencia en el frijol nativo, en el frijol criollo, salió de la crisis que les produjo la fumigación. El programa fue financiado por USAID pero, claro, su rentabilidad también dependía del trabajo local, por eso la comunidad conformó una cooperativa liderada por un asistente técnico que gestionó ante entidades bancarias créditos para cultivar una hectárea de frijol y, una vez alcanzada la rentabilidad, podían ampliarse hasta dos hectáreas más. Lo bueno era que la entidad financiera no les exigía como prenda de garantía la propiedad sobre la tierra.


PJ: ¿Cuál es el rol que asume el Estado en ese sentido? ¿Le brinda alternativas a los campesinos?

GT: Desde los años 90 se está intentando aplicar en el país una política de sustitución de cultivos de hoja de coca, pero hay un alto porcentaje de proyectos que fracasan porque quienes los llevan a las comunidades no analizan el contexto local, ni las condiciones de mercadeo que requiere el cultivo sustituto; en otras ocasiones sucumben por la falta de continuidad y apoyo del Estado o, finalmente, porque la gente no tiene experiencia y conocimiento sobre los nuevos cultivos.

Sin embargo, yo he evaluado algunos programas de sustitución de cultivos cuyos resultados han sido positivos. Por ejemplo, en Rio Blanco, Tolima, evalué uno de sustitución de amapola por café, y claro, el café tiene grandes ventajas en el comercio porque lo compran así sea mojado, entonces el campesino genera ingresos que le permiten sobrevivir.


PJ: ¿Cuál es la responsabilidad de la academia frente al uso del glifosato?

GT: Yo creo que tiene dos responsabilidades: una es en la producción de conocimiento, que se adquiere a través de la investigación en este tema, y en segundo lugar tiene el reto de lograr que ese conocimiento incida en la orientación de las políticas públicas, en este caso en la de lucha contra las drogas.

En mi caso, desarrollé un curso para el pregrado que actualmente se llama ‘Cultivos ilícitos, la ilusión del desarrollo’; cada semestre lo llenamos con 35 estudiantes y el objetivo es mostrarles una interpretación muy distinta a la que tienen por la televisión, la radio o la prensa escrita. Por ejemplo, la historia de la hoja de coca, el uso que los sumerios le daban a la amapola o cómo culturas indígenas latinoamericanas, como los Aimara en Bolivia, la empleaban con fines medicinales y culturales.


PJ: ¿Cómo percibe la respuesta de la opinión pública ante esta situación?

GT: Yo creo que está dividida, especialmente porque lo que se difunde es la noción que tiene el Gobierno de la presencia de los cultivos de coca. Yo no creo que sea muy poco pero tampoco tanto como ellos dicen; por ejemplo, dicen que estamos inundados de coca pero yo les hago estas cuentas a mis estudiantes: el país tiene 55 millones de hectáreas, de las cuales 40 millones se usan en ganadería, 7 de 15 millones posibles en producción de alimentos y sólo 209.000 en hoja de coca, entonces el tema se sobredimensiona con fines políticos.


PJ: ¿Cuál es su percepción de este panorama?

GT: Se ha demostrado desde hace más de 25 años que el glifosato no ha resuelto este problema porque la política que se implementa no ataca las causas de manera integral; es decir, el Gobierno suele desestimar la solución social y cultural que está oculta detrás del cultivo de coca y que radica en que el campesino tiene otras lógicas y otras creencias; no tiene la mentalidad y las ambiciones del narcotraficante, pues su preocupación se centra en resolver los problemas de subsistencia que está enfrentando y en realizar en las condiciones más adversas, su proyecto de vida, que en las zonas cocaleras es altamente precario.

‘Top 3’ de artículos en salud

‘Top 3’ de artículos en salud

Durante décadas, organizaciones nacionales e internacionales se han dedicado a la investigación científica en salud para resolver las crisis sanitarias, promover buenas prácticas para el cuidado de la vida y garantizar que, a través de avances académicos, destaquen alternativas capaces de mitigar enfermedades que ponen en riesgo la humanidad.

No es extraño encontrar informes que sugieren, por ejemplo, que los casos de sarampión han aumentado a escala global debido a la poca cobertura vacunal, que diariamente cerca del 90% de los niños respiran aire contaminado, o que “los niños que viven en los países con mayores tasas de mortalidad tienen hasta 60 veces más probabilidades de morir en los primeros cinco años de vida que los de países donde la mortalidad es menor”, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

Con esto en mente, escogimos nuestros tres artículos más destacados en 2018 en la sección Salud. Encuentren aquí los hallazgos científicos más relevantes producidos por investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana.


1. ¡Mosca con el autismo!

/ Miguel Ángel Sánchez Labrada.
/ Miguel Ángel Sánchez Labrada.

De acuerdo con el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), uno de cada 68 niños en Estados Unidos sufre de trastornos como el autismo o síndrome de Asperger. Sin embargo, investigadores de la Javeriana (sede Cali) y la ICESI encontraron que es posible intervenir esta enfermedad a partir del estudio de moscas silvestres y mutadas de la especie Drosophila melanogaster.


2. Desde la primera vez, siempre sí al preservativo

/iStock.
/iStock.

Los problemas de comunicación entre padres e hijos a la hora de hablar de sexo, la violencia de género en el hogar y las dinámicas asociadas a situaciones de convivencia, son algunas características que condicionan las prácticas sexuales de los jóvenes. Ante esto, investigadores de la Javeriana, sede Cali, estudiaron las lógicas sobre la adopción de prácticas protectoras y preventivas frente al VIH en jóvenes.


3.Nanotecnología para combatir el alzhéimer

Alzheimer P
/iStock.

Según la organización Alzheimer’s Disease International, el alzhéimer afectó a 46,8 millones de personas en el mundo en 2015, y se estima que 221.000 colombianos la padecen. Investigadores javerianos, con el apoyo de científicos internacionales, han encontrado en la nanotecnología una primera propuesta para tratar esta forma de demencia.


…Y una mención especial

2018 VPH
/Felipe Abondano.

El virus del papiloma humano (VPH) y el cáncer de cuello uterino se han convertido en una dolorosa y trágica enfermedad para miles de mujeres colombianas que la padecen, y sufren los vericuetos de nuestro sistema de salud para tratarla. En este reportaje, de la mano de investigadores y médicos javerianos, abordamos las implicaciones biológicas, sociales y culturales de la llamada “enfermedad silenciosa”.

Vacunas: un pinchazo necesario

Vacunas: un pinchazo necesario

Lisbeth

Ya sabemos la respuesta cuando preguntamos cuál es la causa de los cánceres: los médicos entran a sugerir recomendaciones para tener una vida saludable, sin saber exactamente si algunas de nuestras costumbres son las que lo promueven. Pero el día que llega, simplemente llegó y lo hace sin avisar, sin un poquito de compasión. No pasa lo mismo con el cáncer de cuello uterino: tanto nuestra médica epidemióloga caleña, Nubia Muñoz, como el Premio Nobel de Medicina en 2008, Harald zur Hausen, han demostrado con sus investigaciones que el Virus del Papiloma Humano (VPH) es el culpable.

No se explica uno aún por qué hay dudas. Empecemos por el principio: todas las vacunas tienen efectos secundarios, así que no es raro que el organismo humano reaccione ante una sustancia que le está siendo inyectada. La vacuna triple viral, que desde hace más de 40 años se aplica en bebés, los defiende contra el sarampión, las paperas y la rubeola, y aunque las cifras demuestran la reducción de casos casi hasta cero, todavía no se puede hablar de la erradicación de estas enfermedades porque hay personas que no le tienen confianza a las vacunas y son las primeras que se enferman. Países como Australia ‘castigan’ a los padres que no vacunan a sus hijos con multas quincenales.

Un antecedente que marcó quizás el nacimiento de los grupos antivacuna fue el artículo publicado en la revista científica The Lancet en 1998, en el que el cirujano británico Andrew Wakefield asociaba la vacuna triple con casos de autismo. Si bien el artículo fue retractado por contener información errónea, el daño estaba hecho: de boca en boca estos resultados habían llegado a la comunidad, las tasas de vacunación disminuyeron y las enfermedades resurgieron.

En el caso de la vacuna contra el VPH, más del 95% de los estudios realizados a nivel mundial hablan de que es segura. Incluso aquellos que la defienden a ultranza y han estudiado los efectos secundarios, mencionan la posibilidad de que las niñas vacunadas sufran dolores de cabeza y de pecho, desmayos, mareos, alergias. Las estadísticas reportan que tres de cada millón de niñas vacunadas pueden sufrir un shock anafiláctico, que es para preocuparse, y por eso la importancia de que sea administrada con todas las seguridades médicas exigidas.

Lo que ocurrió en Carmen de Bolívar en 2014, ampliamente divulgado a través de los medios de comunicación nacionales y del vecindario, ha sucedido de manera muy similar en los primeros años de esta década en países como Brasil y Perú, y, sorprendentemente, en Japón y Dinamarca, donde se supone que la ciudadanía tiene más acceso y posibilidades de informarse que en países en desarrollo.

De hecho la OMS, la OPS y la base de datos en cáncer —Globocan— demuestran que la tasa de mortalidad por cáncer de cérvix o cuello uterino es doce veces más alta en Bolivia que en Canadá. ¿Qué ha ocurrido? Unos 40 expertos reunidos en Bogotá este mes dieron varias explicaciones: la influencia de los movimientos antivacuna, los episodios colectivos de niñas entrando a los servicios de urgencia de los hospitales luego de haber sido vacunadas, las informaciones ‘negativas’ de los medios de comunicación, el impacto de las redes sociales, el hecho de que el personal de salud aún no está convencido de recomendarla a sus pacientes porque buena parte de los estudios científicos alientan a adelantar más investigación que confirmen los datos encontrados.

El peso del rumor cuando se enfrenta a los estudios científicos inclina la balanza sin misericordia. Y en este punto se concentraron los asistentes a la reunión sobre Prevención y control del VPH y los cánceres relacionados al VPG en Colombia: lecciones aprendidas y el camino a seguir, porque encontraron como una gran debilidad la comunicación de los expertos con los padres de familia, con los maestros, con el personal médico clínico. Robb Butler, científico social de Unicef, recomendó usar más la emoción que la información y los datos, y contar historias más que hablar de estadísticas porque “cuando perdemos la confianza, es extremadamente difícil recuperarla”.

Lo secundó otro experto, el médico Mark Kane, hoy consultor internacional, quien explicó que más que educar con datos e información, la evidencia científica debe ser contada a las diferentes audiencias de tal manera que llegue a esa parte del cerebro que genera diferentes reacciones, como miedo, rabia, felicidad.

Estrategias de comunicación en la propia Dinamarca, en Irlanda, incluso en Perú, han empezado a recuperar esa confianza. ¿Cómo lo haremos en Colombia? Nos urge encontrar una respuesta porque, de acuerdo con Muñoz, con los índices actuales de atención solo se evitarán 220 casos de cáncer de cérvix pero si la cobertura de vacunación vuelve a estar alrededor del 90%, se evitarán al menos 4.000 casos y 1.900 muertes en mujeres que vivirían hasta los 75 años.

 


Los invitamos a unirse al Facebook Live que, en conjunto con los medios especializados SciDev. Net y Directo Bogotá, realizaremos sobre el panorama de la vacunación en Colombia. Únanse a nuestra cuenta de Facebook mañana, 6 de diciembre de 2018, a las 3:00 p.m. (hora de Colombia).

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Cáncer de cuello uterino: Colombia, al filo de la oportunidad

Cáncer de cuello uterino: Colombia, al filo de la oportunidad

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El mejoramiento de las condiciones sociales y económicas de nuestra población, sumado al mayor acceso a servicios de salud, ha traído como consecuencia una reducción significativa de la incidencia y la mortalidad por cáncer de cuello uterino, pasando esta última de cerca de 30 por 100.000 habitantes en la década de los noventa, a 12 por 100.000 hacia 2015 (Globocan 2018).

A pesar de este importante avance, la realidad de nuestro país es aún distante de lo alcanzado por los países de altos ingresos, en donde la mortalidad por esta enfermedad es inferior a 5 por 100.000. De otra parte, la información disponible muestra una importante inequidad en el acceso a las actividades de detección temprana, lo cual se refleja en una mayor mortalidad para las mujeres colombianas con menor nivel educativo, las afiliadas al régimen subsidiado de seguridad social en salud  y las habitantes en zonas distantes del país, de acuerdo con estudios recientes.

Este panorama se presenta en medio de un escenario internacional cambiante en el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) avanza en una propuesta para eliminar el cáncer de cuello uterino a nivel global. Gracias en gran medida al aporte de científicos colombianos, hoy es claro que la infección por Virus de Papiloma Humano (VPH) es una condición necesaria para el desarrollo de la enfermedad, conocimiento que generó la producción de vacunas que son 100% eficaces contra los tipos de VPH responsables del 70% de los casos de cáncer de cuello uterino en el mundo (cerca de 60% en Colombia) y la producción de pruebas diagnósticas con capacidad de detectar el 90% de las lesiones precancerosas del cuello uterino, permitiendo así su intervención para evitar que se conviertan en cáncer.

La existencia de estas medidas preventivas ubica al cáncer de cuello uterino como una enfermedad esencialmente prevenible y motiva la iniciativa de la OMS. Lo interesante de ello es que nuestro sistema de salud ha integrado las dos medidas: la vacunación de forma gratuita en niñas escolares, desde grado cuarto hasta grado once, y las pruebas de VPH, introducidas en el plan de salud en 2011 y reglamentadas como base de la detección temprana de lesiones precancerosas del cuello uterino para los regímenes subsidiado y contributivo a partir de la Resolución 3280 de este año 2018.

Con una mortalidad decreciente y con las herramientas básicas en nuestro sistema de salud, ¿qué nos impide, entonces, soñar con reducir la frecuencia de esta enfermedad hasta niveles tan bajos que resulten insignificantes para la salud pública nacional? Hoy seguimos teniendo cerca de 4.000 casos anuales y 2.000 muertes por esta causa; la vacunación, a pesar de su oferta gratuita, no cubre más del 10% de las niñas objeto de ella, y la detección temprana, a pesar de su amplia cobertura (alrededor de 80%), sigue teniendo limitaciones en el acceso oportuno al tratamiento de las lesiones detectadas, principalmente, como se dijo, en grupos poblacionales socialmente desfavorecidos.

Hay dos elementos fundamentales dentro de las causas de esta triste situación: uno de ellos, la complejidad de nuestro sistema de salud y las dificultades de acceso, pero el segundo, francamente lamentable, es la desinformación y papel negativo de los medios de comunicación, de grupos con intereses no claros frente a una vacuna que previene una infección de transmisión sexual, y de grupos académicos que con fundamentación equivocada generan temor frente a la vacunación. Con más de 350 millones dosis de vacuna aplicadas en el mundo, la OMS ha venido repetidamente dando partes de seguridad de la vacuna de VPH a partir de los reportes de los programas de salud pública de los países que la han introducido; no obstante, el episodio conocido de Carmen de Bolívar ha dejado una huella indeleble en nuestro programa de vacunación y en las mentes de madres y padres que se niegan a vacunar a sus hijas sin que exista una razón de peso para ello, más allá de la alimentación continua de temores por parte de especuladores sin fundamento.

La ciencia ha jugado su papel con una importante participación de nuestro país. Tenemos datos ciertos y datos propios. El sistema de salud se ha comprometido con ofrecernos las herramientas básicas para la eliminación de un tipo de cáncer, algo impensable hace unos años. Resultaría aciago que nuestro realismo mágico nos haga esquiva esta oportunidad y someta las mujeres colombianas a cien años más de mortalidad por cáncer de cuello uterino.

 


* Director del Centro Javeriano de Oncología, afiliado al Hospital Universitario San Ignacio. Profesor asistente de la Facultad de Medicina en la Pontifica Universidad Javeriana.

Manual de emprendimiento para luchar contra el asbesto

Manual de emprendimiento para luchar contra el asbesto

El asbesto es un mineral prodigio debido a todos los usos que puede tener en la industria. Sus fibras largas y resistentes son maleables, aguantan altas temperaturas y sirven para casi todo: en la construcción, como materia prima para productos de fricción, en el sector textil y de empaques, pintura, talcos y mucho más. A pesar de ello, está comprobado que causa cáncer. Desde 1906 se registró la primera muerte en Londres relacionada con el daño que genera en el cuerpo humano.

Hoy en día, el amianto, otra forma de conocer el asbesto, es la sustancia industrial que mayor incidencia tiene con el cáncer pulmonar. Así lo explican miles de estudios científicos de todo el mundo, como el publicado en American Association for Cancer Research Journals por Kennet M. Lynch y W. Atmar Smith en 1935, cuando alertaron sobre el interés que se despertó en ese entonces en la medicina industrial frente al impacto de este mineral en las vidas de los obreros de fábricas.

En los últimos años en Colombia se ha forjado una #LuchaContraElAsbesto que ha reunido a académicos, activistas, congresistas, funcionarios públicos y muchas personas más para encontrar la forma de prohibir su uso en la industria local. El año pasado estuvieron a punto de lograr la aprobación de un proyecto de ley que impidiera por completo su manipulación. Sin embargo, dos nuevos aliados javerianos se sumaron a la lucha: Felipe Rico Atar, realizador audiovisual y director de la Fundación IZE, y el músico Sergio González. Juntos crearon Inextinguible, documental que narra el recorrido vivido por Ana Cecilia Niño, víctima letal del asbesto, y su esposo, Daniel Pineda.

Felipe Rico, quien comenzó la idea de la producción audiovisual, se conoció con Sergio González en la Pontificia Universidad Javeriana en 2016 en un ejercicio de Pitch de emprendimientos culturales, en el marco del II Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad, en el que ambos buscaban financiación para sus emprendimientos artísticos y personales. Pero, más allá de obtener recursos para sus proyectos, este espacio generó alianzas para trascender a la industria creativa del país. Así lo explican ambos artistas:

El pitch de emprendimientos culturales de 2016 no dejó dinero para ellos, pero, sin duda, el solo hecho de conocerse en ese lugar, orientado a impulsar iniciativas hacia la industria naranja, pagó el hecho de asistir. Así lo sostienen ambos.

Rico, comunicador audiovisual javeriano con maestrías en Creación digital y en Artes visuales y multimedia, creó y dirige la Fundación IZE, entidad que a través de relatos audiovisuales y multimedia busca darle voz a personas que generan transformaciones positivas para el mundo. Con esta experiencia dirigió Inextinguible.

González, músico javeriano, virtuoso de la guitarra clásica, quiso explorar otras manifestaciones del arte a través de la experimentación de sonidos y del encuentro con otros artistas. Vivir de la técnica no lo llenó del todo, por eso ahora es emprendedor de varios proyectos musicales como la banda @Cocomano y su apuesta personal @Aristi. Es el creador de la canción y banda sonora de Inextinguible.

Inextinguible 2

Ambos se conocieron hace dos años en la Javeriana mientras preparaba cada uno el discurso con el que buscarían financiar sus sueños artísticos, y en medio de los ejercicios prácticos y de conversaciones llegaron a algunas negociaciones para trabajar juntos en el documental que trata sobre la lucha de las víctimas del uso del asbesto. El primer acuerdo fue que Rico realizaría unos videoclips para las canciones de González, que resultó según lo planeado; el segundo, que este último produciría la canción para el documental, y a pesar de que se registró en coautoría, el músico cumplió con su parte; el tercero, gestionar y promocionar un crowfunding para financiar la postproducción del documental, y recaudaron el dinero esperado y traerlo a Colombia a pesar de las dificultades en los trámites.

Así siguieron sumando acciones para crear de manera colaborativa.

Aún lo siguen haciendo. Septiembre ha sido el mes para desarrollar diferentes actividades promocionales del documental que los unió en una lucha colectiva. Estuvieron en la Universidad del Rosario el miércoles 12 de septiembre y mañana proyectarán y conversarán sobre el documental en el Centro Ático de la Javeriana a las 4:00 p.m.


¿Quiénes son estos emprendedores?

Hablar de Felipe Rico a través de su Fundación y su proyecto audiovisual más ambicioso hasta ahora, Inextinguible, es conocer sus motivaciones profundas hacia la promoción de la “comunicación con sentido”, como él lo expresa.

Pesquisa Javeriana: ¿Cómo se conecta el proyecto de creación de su fundación con el documental?

Felipe Rico: Cuando iniciamos la Fundación IZE en 2015, comenzamos a apoyar el proyecto Colombia sin asbesto y así surgió el documental Inextinguible, como una propuesta para darle visibilidad a la lucha de Ana Cecilia Niño, Daniel Pineda y las víctimas del asbesto en Colombia. Lo primero fue la producción de una serie de videos de apoyo para la movilización en el Congreso de la República y luego, gracias a la relevancia mediática que tuvo el tema y la empatía con los personajes, construimos un proyecto más ambicioso, un documental.


PJ: ¿Cómo fue la experiencia con Inextinguible?

FR: Ha sido tremenda. De alguna manera fui un poco naive al enfrentarme al proyecto sin la experiencia, los recursos y equipos necesarios; al final pudimos sacarlo adelante a pesar de esas “primiparadas”. Hoy puedo decir que fue un viaje lindo y enriquecedor. El camino incluyó la búsqueda de recursos y alianzas para aspectos técnicos, realizar un crowdfunding para el dinero que hacía falta, empaparse del proceso creativo y largo del documental, desde el guion hasta la posproducción, o más complejo aún, la distribución. Inextinguible es un documental que muestra una dura realidad de Colombia alrededor del asbesto, pero a la vez una historia inspiradora de cómo dos ciudadanos se empoderan y deciden enfrentarse a una maquinaria tan brutal como lo es la industria del asbesto. Después de este camino largo pasó algo genial: llegamos a un acuerdo con Caracol Televisión para que fuera emitido el sábado 21 de julio en el programa ‘Entre ojos’, y en septiembre en Caracol Internacional y en su plataforma de streaming.

Inextinguible 1
Equipo realizador de ‘Inextinguible’.

Sergio González comprendió que “la música no tiene una naturaleza de competencia”, por ello desvió su interés de continuar su carrera hacia la presentación en diferentes espacios nacionales como la Biblioteca Luís Ángel Arango, en auditorios de las universidades Javeriana, Jorge Tadeo Lozano, la Nacional Sede Manizales y la de Caldas, o en el Banco de la República, sedes Cartagena y Valledupar.

Para ambos artistas javerianos el arte es un mecanismo de transformación. Sus creaciones apuntan a eso. En algunos casos están para generar goce y en otros para reflexionar y cuestionar. Sus exploraciones continúan ese camino activista de visibilizar problemas dramáticos de la sociedad para generar movimiento, por pequeño que sea, en su entorno, en ese que tanto les preocupa y que a diario convierten con sus imágenes y sus notas.

Inextinguible 3

Hablar e investigar sobre el cáncer de pulmón

Hablar e investigar sobre el cáncer de pulmón

Comienza como una tos latosa, persistente, que lentamente va generando un dolor constante en el pecho. Progresivamente, a medida que estos síntomas se van agravando, pueden aparecer trazas de sangre al toser, se hace cada vez más difícil respirar y suelen presentarse inflamaciones tanto en el cuello como en la cara.

Aquellos primeros síntomas, de no ser tratados a tiempo, pueden derivarse en una noticia peor: el padecimiento del cáncer pulmonar, enfermedad que en el mundo cobra la vida de 1,59 millones de personas al año (se estima que en Colombia, 4.000 pacientes mueren debido a ella).

Con el objetivo de encontrar respuestas ante esta enfermedad desde la perspectiva de la epigenética (la ciencia que estudia la expresión de elementos fundamentales, como las proteínas, en el genoma humano), la Pontificia Universidad Javeriana acogerá, el 9 y 10 de agosto, el simposio internacional II Taller de Control Epigenético: Mecanismos y Aplicaciones, liderado por el Grupo de Epigenética y Cáncer de Pulmón de la universidad, el Instituto de Genética Humana y el Hospital San Ignacio. Allí se presentarán los resultados de investigaciones realizadas en Chile, Argentina y Colombia.

El evento, en el cual también se realizará el Simposio de Cáncer de Pulmón, contará con la participación de invitados internacionales como Gertrud Lund, investigadora del Centro de Investigación y Estudios Avanzados de México; Brigitte van Zundert, miembro del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Andrés Bello, en Chile; Martín Montecino, director del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Andrés Bello, en Chile; y Eduardo Cánepa, director del Laboratorio de Neuroepigenética y Adversidades Tempranas, de la Universidad de Buenos Aires, en Argentina.

La agenda se llevará a cabo en el auditorio Félix Restrepo S.J., de la Javeriana, con entrada libre.

Sobre los distintos temas que se tratarán en el evento, Pesquisa Javeriana habló con  Van Zundert, Montecino y Adriana Patricia Rojas, profesora del Instituto de Genética Humana, sobre el trabajo en epigenética desarrollado durante los últimos años por investigadores suramericanos.