La ciencia puede nutrirse del arte

La ciencia puede nutrirse del arte

El ‘bichito’ de la divulgación científica picó a Ángela Posada-Swafford en los años 80. Para entonces supervisaba la sección de cocina en El Nuevo Herald, la edición en español del periódico estadounidense Miami Herald, y entre las recetas, las fotos de algunos platos y las reseñas de restaurantes decidió incluir información sobre ciencia. Cuando el experimento funcionó, esta colombiana, escritora de profesión (se licenció en idiomas en la Universidad de los Andes y se graduó de la Maestría de Periodismo en la Universidad de Kansas) pero bióloga marina frustrada, encontró su camino. Seguiría escribiendo, por supuesto, pero sobre estrellas, climas extremos, los vehículos que exploran el universo, los científicos… En fin, sobre ese sueño que no pudo ser.

Entre ensayo y ensayo, prueba aquí y prueba allá, se ha consolidado como una de las periodistas científicas más importantes de Colombia. Lo ha logrado a pulso, escribiendo de todo y para todos: ha publicado en las revistas Muy Interesante, National Geographic y Esquire, en diarios como El Tiempo, y también ha dejado su sello en medios tan diversos como National Public Radio (NPR, la cadena de emisoras públicas más grande de EE.UU.) o en el Discovery Channel.

Ese recorrido como periodista independiente le ha enseñado que la ciencia siempre es interesante para el público, incluso en los formatos menos pensados. “Ahora soy consultora científica de guiones en cine, y eso es genial porque uno le dice al director cómo tiene que tratar el tema desde el punto de vista científico, y también involucro a los investigadores. De hecho, tengo ahora a cuatro implicados en un libreto”, explica con una sonrisa.

De paso por Bogotá, donde dictó un taller y la conferencia inaugural de la Maestría en Periodismo Científico que ofrecerá la Javeriana el año entrante, y aprovechó para dirigir una serie de charlas científicas en escenarios como Maloka y la Biblioteca Luis Ángel Arango. Posada-Swafford habló con Pesquisa Javeriana sobre la percepción que tiene el público de la ciencia y el papel que deben jugar todos los integrantes de la comunidad científica colombiana para divulgar con éxito las investigaciones que se realizan en el país.


Pesquisa Javeriana: ¿Por qué es tan difícil que el medio ambiente tenga la misma importancia para los medios que las noticias políticas, deportivas o de farándula?

Ángela Posada-Swafford: En los años 70 el movimiento ambientalista estaba en su clímax, pero después la gente se comenzó a aburrir. Y sucedió lo que en EE.UU. llaman backlash, o un efecto contraproducente sobre qué tanto se le dijo a la gente  que los seres humanos éramos una bacteria en el planeta. Ese fue uno de los pilares del ambientalismo, y se resumía en decir que La Tierra estaba muriéndose “porque usted existe”.

Muchos ―yo misma incluida― se dejaron llevar por esa corriente, que era aleccionadora. Y llegó el ‘aburrimiento del verde’, haciendo que el tema medioambiental cayera en un letargo. Ahora se empezó a despertar nuevamente esa conciencia de que estamos acabando con el planeta. Lo chévere es que esta conciencia ahora la tienen los jóvenes del mundo entero, estilo Greta Thunberg, la niña sueca que aboga por el cambio climático, y también las corporaciones; cuando yo cubría medio ambiente para el Miami Herald, en 1995, eso no se daba: las grandes casas automotrices, por ejemplo, no lo hacían, pero ahora pensar en verde hace parte no solo de su responsabilidad social empresarial, también se están dando cuenta de que no hacerlo les puede afectar gravemente la billetera.


PJ: ¿Cómo puede el periodismo científico aprender de ese error y aprovechar este entusiasmo de las audiencias más jóvenes?

AP: Tenemos que hacer un trabajo desde la raíz y no ser ni castigadores ni aleccionadores, ni hablar desde el púlpito, sino muy cercanos. Yo creo que debemos comenzar con los niños y seguir con ellos. Me ha funcionado trabajar con los jóvenes, porque son permeables a ciertos temas y se interesan. En mis libros, en la colección Juntos en la aventura, toco algunos de esos temas; de hecho, el próximo es sobre calentamiento global: en Arde la tierra les enseño a los niños mucha ciencia a través de un relato y explico qué es la geoingeniería, una disciplina del futuro que pretende modificar el clima; en esta novela presento además a unos investigadores basados en científicos reales, que estudian la respuesta de los insectos al cambio climático… ¡a punta de música rock! Es decir, hay que enseñarles a los chicos la ciencia de forma muy lúdica, con personajes y temas con los que se puedan relacionar, en plataformas y temas que les interesen. Es un trabajo que nos falta hacer también con los medios masivos de comunicación, especialmente con la radio y la televisión.

/ Cortesía, archivo particular.
/ Cortesía, archivo particular.


PJ: Precisamente, ¿por qué es tan difícil que los medios masivos se interesen por el medio ambiente y resalten por ejemplo, la advertencia de la ONU de que los ecosistemas globales sufrirán un cambio drástico para 2050?

AP: Porque a los medios les parece que es llover sobre mojado. Las alertas se producen cada rato en mayor o en menor medida, y se vuelven como el pastorcito mentiroso… Y sí, el de la ONU es un tema importantísimo, pero el editor de noticias pensará que es otra alerta más. Hay que presentar eso de otra forma. Por ejemplo, si presentáramos un gran especial, un documental con todos los fierros, en un medio masivo que, como en el caso de Colombia, lo vean en horario prime time, tendría un pequeño impacto, pero hoy para la televisión es más rentable pasar Betty la fea ―que es una historia maravillosa― que hacer este documental: no tienen el dinero ni el interés. Los pocos periodistas ambientales que hay en el país necesitan el apoyo de sus jefes para hacer este tipo de contenidos, para que les den más de un minuto y medio en el noticiero de vez en cuando.

Y por otro lado, como sector ambiental y científico, no hemos hecho industria, no hemos hecho el trabajo de hacerles entender a los medios que esto también puede ser rentable.


PJ: ¿Ese interés por parte de los medios masivos existe en otros países?

AP: Por lo menos en EE.UU. y en Europa le ponen interés, de ahí el gran éxito que tuvieron Discovery Channel y National Geographic, o el mismo History Channel, porque a la gente le gusta la ciencia, le gusta aprender, entender y deleitarse con imágenes importantes y entrevistas a gente importante. Claro que son medios que también sufren y tienen problemas de baja sintonía, no es un mundo perfecto, pero de vez en cuando emiten unos especiales impresionantes que vuelven a sacudir a la audiencia; allá Nat Geo le invierte los US$2 millones o lo que cueste un conjunto de episodios sobre la Antártida, por ejemplo, y aquí necesitamos que un Caracol y un RCN hagan eso, que se unan. ¡Qué maravilla que todas hicieran un grupo de medios!, incluso con los internacionales, y presenten un especial específicamente para nuestra región. Por ejemplo, sobre cambio climático: que nos muestren qué está pasando en Cartagena con la subida en el nivel de mar, por qué estamos sufriendo en el país con las sequías, cuál es el estado de nuestros ríos. ¡Pero algo bien lindo, bien hecho, con buenas fuentes!

Nos falta mostrar más el territorio nacional a fondo, no en la noticia de 60 segundos.


PJ: En esa especie de mundo ideal, ¿qué papel debe jugar la academia?

AP: La academia, así como la industria privada, tiene un papel fundamental. Son varios ejes: periodismo, academia, industria privada, es como un trípode. La academia tiene en sus manos ni más ni menos que la investigación, y lo que le hace falta es no solo tener publicaciones sino sacarlas al público en general de forma lúdica.

Qué lindo que la academia también se uniera en un sector. ¿Por qué no nos unimos cinco universidades importantes del país para hacer un especial con nuestras investigaciones sobre el territorio nacional, y le metemos la plata que haya que meterle para que la gente se entere? No solo por televisión, hay otras vías, como las redes sociales, pero necesitamos que sea más visible.

Yo pienso en la unión. En EE.UU. uno ve que la Universidad de Wisconsin en Madison se une con el Instituto Lamont-Doherty para hablar de geología en el Polo Sur porque sí, porque son los expertos en ese tema. Eso es lo que necesitamos en Colombia.


PJ: ¿Y qué estrategia debería seguir esa unión de ejes científicos para enamorar a las audiencias?

AP: Es un reto gigantesco. Europa y EE.UU. hacen algo que me encanta, que trato de implementar cuando puedo porque me estoy enamorando de eso, que es unir la ciencia con el arte. Tenemos que llegarle a la gente de forma que jale su corazón y sus emociones, y que, además, use los cinco sentidos para describir lo que Humboldt llamaba “la poesía descriptiva de la naturaleza”. Tenemos las artes escénicas, las plásticas, el cine… ¿Por qué no hacer por el medio ambiente lo que Jurassic Park hizo por los dinosaurios? No importa que la película no fuera exacta científicamente, pero gracias a ella la cantidad de paleontólogos que se formaron fue enorme.

En Colombia hemos tenido películas sobre medio ambiente pero no ha habido algo nacional, y eso que tenemos unos cineastas maravillosos… Yo estoy incursionando en el cine porque creo que es el camino. Por ejemplo, en series de Netflix, que cada vez necesita más contenido de América Latina. Pero que, en lugar de los temas tradicionales del conflicto, traten thrillers científicos.

Maravilloso también que se una la academia con la industria cinematográfica, con los artistas. No hay que pensar solo en un científico, un periodista o un profesor, la ciencia y el medio ambiente nos tocan a todos. Tenemos que convencer a los productores y a los consumidores. El punto es que tenemos que llegarle a la gente en las plataformas que consume. Sí, sé que estoy siendo un poco inocente en el hecho de, por ejemplo, hacer un vallenato sobre medio ambiente, ¿y por qué no? Tenemos que meter al medio ambiente y a la ciencia dentro de la vida cotidiana.

/ Cortesía, archivo particular.
/ Cortesía, archivo particular.


PJ: ¿Qué nos falta para llegar a ese escenario?

AP: Nos falta la voluntad. Obviamente falta plata, pero hay proyectos que siempre se pueden hacer más baratos… Nos falta la voluntad y unirnos como hormiguitas, estamos muy separados. Hoy el periodista científico no tiene que ver nada con el artista ni el conferencista, pero podemos unirnos de forma consciente. Como decía Mr. Spock en Star Trek: “El bien común pesa más que el bien individual”. Yo lo aplico como el bien de la ciencia, del público allá afuera, que es el que recibe las noticias y, en última instancia, las acciones de una industria o de una decisión política que ayude al problema ambiental. Ese beneficio en común pesa más que solo el periodismo científico, que solo el artista, que solo el comunicador de la ciencia.

Yo soy muy de unión, y lo veo en países como Noruega, donde piensan como colmenas de abejas. Eso es lo que tenemos que hacer.

Las salidas del periodismo a su actual crisis

Las salidas del periodismo a su actual crisis

Durante las últimas semanas, las conversaciones de la opinión pública han girado en torno a la actual crisis de los medios de comunicación y la aparente claudicación del periodismo a expensas de los intereses de los grandes emporios económicos del país.

La oleada de críticas que ha golpeado fuertemente la decisión de la revista Semana de expulsar y recontratar a Daniel Coronell, su columnista y periodista de cabecera, en menos de un mes debido a su columna ‘La explicación pendiente’, en la que cuestiona la diligencia del medio por no publicar las evidencias obtenidas sobre posibles ejecuciones extrajudiciales, o los serios cuestionamientos sobre la decisión que tomó uno de los diarios más prestigiosos del mundo, The New York Times, de no publicar caricaturas políticas para no afectar la sensibilidad de las comunidades, son algunos ejemplos que han alertado seriamente a académicos, profesionales en comunicación, jóvenes estudiantes y la misma ciudadanía sobre el estado actual de la libertad de prensa.

Pesquisa Javeriana conversó con Maryluz Vallejo Mejía, doctora en Ciencias de la Información, profesora del Departamento de Comunicación y directora de la nueva Maestría en Periodismo Científico de la Pontificia Universidad Javeriana, sobre la crisis que viven los medios de comunicación masiva, los cambios contemporáneos del periodismo y la diversificación de la agenda mediática con el fin de entender, desde una mirada crítica, el devenir de esta profesión.


Pesquisa Javeriana:
¿Existe una crisis mediática en este momento? ¿En qué consiste?

Maryluz Vallejo: Sí existe. Sería necio negarlo, pero el periodismo en particular ha vivido en crisis permanentemente. Conozco la tradición periodística en Colombia y siempre ha habido periodos de crisis por problemas económicos, de censura, violencia, amenazas de distintos actores, legales e ilegales, pero son cíclicas, van cambiando de naturaleza: la crisis de este tiempo tiene que ver más con el colapso de modelo de negocio y con la autocensura, porque medios y periodistas se ven obligados a cuidar intereses económicos.


PJ:
¿Cuál es el papel de la academia en este contexto de crisis?

MV: Es reiterado el ataque a las facultades de Comunicación porque, supuestamente, no estamos formando periodistas capaces de desenvolverse en los medios, pero resulta muy cómodo para algunos directores de medios echarle el agua sucia a la academia cuando también es responsabilidad de las empresas acompañar y orientar a los periodistas recién egresados. Por ello es tan importante que en las redacciones existan editores experimentados que continúen esa labor de formación, pero, como son costosos, están escaseando.


PJ:
Entonces, ¿esta es una crisis de medios de comunicación o del oficio del periodismo?

MV: De todo un poco porque, con la irrupción de las nuevas tecnologías, cambió el escenario mediático por completo. Ahora las audiencias se empoderaron de la información y los periodistas no son los mediadores imprescindibles entre las fuentes y los públicos. Ahora, con las redes sociales, empezó a circular información de manera irresponsable porque proviene muchas veces de prejuicios, odios e intereses particulares, y es ahí cuando se necesita un periodismo crítico que filtre, periodistas con criterio para que puedan seleccionar, verificar y contrastar la información más cercana a la verdad.


PJ: En ese sentido, ¿cuál es el desafío que tiene los periodistas con esta crisis? ¿Cómo lo pueden asumir?

MV: La academia tiene el desafío de formar periodistas más hábiles y con mayor dominio de las herramientas digitales para moverse en un ecosistema cambiante, pero también capaces de desmentir la desinformación que inunda las redes sociales. Vemos la necesidad de recuperar el rol original del periodista, como un intelectual y humanista que ejerce el periodismo con sensibilidad social, comprensión amplia de la realidad y capacidad de ejercer el contrapoder. En un país como el nuestro se necesitan periodistas que persigan a los corruptos, señalen las injusticias y se pongan en el lugar de las víctimas asumiendo su responsabilidad como servidores públicos: eso es lo que los diferencia de muchos que se hacen llamar “periodistas ciudadanos”. Y no pueden dejar de ser contadores de historias capaces de experimentar con distintos lenguajes y formatos con los que puedan llegarles a públicos amplios.


PJ:
¿La crisis también puede deberse a los contenidos banales de las agendas mediáticas? ¿Qué necesitan las audiencias?

MV: Claro, el gran problema hoy en día es la credibilidad de los medios. Por eso hay que recuperar a las audiencias, que están endiosando a las redes sociales y a los falsos gurús, youtubers, influencers, esos que tienen blogs de dietas milagrosas o dan consejos sobre cómo superar la “tusa” o la depresión y están causando mucho daño. Los medios tenemos que ganarnos la confianza perdida y atraer a esas audiencias con información más cifrada en la razón que en la emoción.


PJ:
¿Cómo recuperarlas? ¿Alguna estrategia?

MV: Hay que volver al periodismo de calidad, al periodismo clásico que se hace hoy con todos los recursos técnicos, con toda la pirotecnia, pero sin perder el sentido ético. Por eso, como escuela decana en la enseñanza del periodismo en el país, con 70 años de experiencia, en la Javeriana creemos que es un momento clave para estudiar periodismo y especializarse en un campo como el científico. Queremos formar profesionales que sepan contar historias sobre salud, ambiente, ciencia y tecnología, y que puedan incidir en el debate sobre políticas públicas que afectan la vida cotidiana de los ciudadanos. De paso, se podrán diversificar las agendas de los medios tanto digitales como tradicionales.

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PJ: ¿Por qué usar el apellido “ciencia” en el periodismo?

MV: Como Facultad de Comunicación y Lenguaje, con la Maestría en Periodismo Científico reivindicamos el apellido ‘científico’ porque queremos que temas como la responsabilidad con el planeta, la sostenibilidad alimentaria y los hallazgos tecnológicos se pueden instalar en la agenda de los medios y en la agenda pública. Queremos que estos temas estén en la conversación del día a día, que la gente sea más exigente y activa en la reclamación de sus derechos, como el derecho a la salud, al aire y al agua descontaminados, por ejemplo. Queremos mostrar las hazañas de los científicos con el mismo despliegue que se muestran las de los deportistas.

También nos interesa hacer seguimiento a leyes que se han debatido en el Congreso, como la de la prohibición del asbesto, el etiquetado de los alimentos altos en azúcares, la prohibición del plástico de un solo uso o el acceso a los medicamentos genéricos para saber si los medios fallaron en ese cubrimiento y si contribuyeron a enriquecer el debate público con evidencias científicas.


PJ:
¿Y qué hay de las audiencias rurales? ¿Las que no tienen acceso a los medios, a este conocimiento?

MV: La cobertura es un tema bien complejo que nos lleva a pensar en la promoción de emprendimientos periodísticos en las regiones, no solo en las grandes capitales. Hay que explorar nichos de audiencia en las poblaciones más olvidadas del país y saberles llegar con información que contribuya a mejorar su calidad de vida.


PJ:
Colombia tiene una tradición muy grande en cubrimiento del conflicto, pero, ¿estamos en un escenario en el que es posible cambiar de foco, del cubrimiento de temas de conflicto y posconflicto, a nuevos temas o nuevas agendas?

MV: Los temas del medio ambiente están en el corazón del debate público. Muchos ambientalistas dicen que hay que empezar a hacer la paz con el ambiente al mismo tiempo que con los actores armados, sin embargo, es un tema atravesado por todos los conflictos y por problemas como la deforestación de los bosques y la minería ilegal, además de debates como el uso del glifosato para combatir los cultivos ilícitos y la tecnología del fracking para la explotación de hidrocarburos donde se contraponen visiones desarrollistas y proteccionistas. En este sentido, la agenda del periodismo científico todo el tiempo se está cruzando con el periodismo judicial, el político, el económico y hasta el cultural, porque al final se trata de aportar a la formación de una cultura científica ciudadana, tan precaria en nuestro medio.


PJ:
Con esto en mente, ¿para dónde va el periodismo?

MV: Hay que diversificar los contenidos, analizar los comportamientos de las audiencias y sus consumos, no seguir el juego de darles lo que creemos que ellas necesitan: farándula, deporte y escándalos, o entregarnos a la dictadura del clic y del algoritmo. La crisis en que está sumido el periodismo nos lleva a reinventarnos, a ser muy creativos, y en la Javeriana encontramos una salida en el periodismo científico.

Como decía Carl Sagan, “vivimos en una sociedad exquisitamente dependiente de la ciencia y la tecnología, en la cual difícilmente alguien sabe algo de ciencia y tecnología”, y esa es nuestra misión: servir de enlace entre las fuentes y los públicos para ofrecer una información útil y amena, basada en el conocimiento científico.

Nuestro aporte para formar una cultura de conocimiento

Nuestro aporte para formar una cultura de conocimiento

En 1994 se acuñó oficialmente el término ‘apropiación social de la ciencia’, como resultado de la siempre recordada, y ahora renovada, Misión de Sabios. Proponían estos diez pensadores colombianos un cambio social, como lo dice Gabo, en el cual la edad de los ¿por qué? nos acompañara “desde la cuna hasta la tumba”, y donde las ciencias y las artes estuvieran incluidas en la canasta familiar.

Esa propuesta de una educación como “órgano maestro” puede manifestarse de muchas formas, y Pesquisa Javeriana multiplataforma ha sido una de ellas desde su creación en 2007. ¿Por qué?

Iniciamos nuestro trabajo entregando historias de ciencia producidas en la Pontificia Universidad Javeriana, en una revista impresa inserta en los ejemplares que los suscriptores de reconocidos medios de comunicación colombianos recibían cada tres meses. La revista ha ido madurando y consolidándose en el abanico de diferentes productos similares que producen otras universidades, con contenidos más periodísticos, donde la imagen cada vez cobra más importancia y los temas intentan permear la cotidianidad de quienes leen las historias.

Hoy en día, adaptándose a las exigencias de las nuevas maneras de comunicar, nuestra revista incluye varias estrategias diseñadas para conquistar públicos específicos y lograr que se ‘apropien’ de sus contenidos, de esas historias de ciencia, tecnología, innovación y creación artística que son producto de años de investigación javeriana en sus sedes de Bogotá y Cali, y muchas veces en coproducción con innumerables instituciones nacionales e internacionales que se benefician con ese nuevo conocimiento.

Como parte de esta iniciativa, en 2018 Pesquisa Javeriana multiplataforma implementó cuatro estrategias de distribución y promoción de sus ejemplares impresos, sobrepasando los 190.000 usuarios a través de la web y entregándole la revista a más 60.000 personas; diseñó concursos para el posicionamiento de la marca mediante sus redes sociales, y la revista impresa también llegó a manos de los participantes de diferentes escenarios nacionales e internacionales en donde estuvo presente un representante de nuestro equipo.

El pasado 2018 fue especial por el constante análisis del grupo que ha consolidado la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana, como resultado de años de pensar y repensar la revista. Así, algunos de los caminos que hemos ido recorriendo nos han permitido afianzar actividades que realizábamos casi intuitivamente e iniciar rutas que vamos caminando con los diferentes saberes y conocimientos del equipo de producción, así como de los miembros del comité editorial.


Pesquisa Javeriana
en la web

Estamos produciendo y publicando en nuestro portal al menos tres historias de ciencia semanalmente, sin dejar de producir las historias inéditas que publicamos en la revista impresa. Los públicos que leen la revista tradicional no son los mismos que los que leen los artículos en la web, lo cual ha significado innovar en el lenguaje, la redacción, la presentación y los géneros periodísticos, por mencionar solo algunos aspectos. En palabras de David Mayorga, nuestro editor web, “ya no somos aquella página web que se mostraba como un reservorio de su revista impresa, ahora somos una iniciativa mediática con contenidos propios, que aporta valor agregado y que acerca el saber y el conocimiento javeriano, con todos sus valores, a la ciudadanía”.

Pasamos de tener 40.000 visitas en 2015 a 283.000 en 2018, y de 24.000 usuarios fieles a 192.000. Nos leen más mujeres que hombres y, de todos nuestros lectores, quienes más consultan nuestra página están entre los 25 y los 34 años. El 60% de nuestros lectores están en Colombia, pero también tenemos cibernautas en México, Perú, Ecuador, Argentina y España, principalmente; los nacionales están en Bogotá y el Valle del Cauca, quizá porque allí se encuentran las sedes de la Javeriana, pero también tenemos lectores en Antioquia, y muchos, así como en Atlántico, Santander y Bolívar.

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/ Según datos de Google Analytics, el 65% de nuestros lectores en la web son mujeres.

¿Y cuáles son los temas más consultados en nuestro portal? Como en muchos medios a nivel mundial, salud y ambiente interesan a públicos de todas las edades, y la comunidad científica javeriana sí que tiene historias para contar.


¿Qué pasa con Pesquisa Javeriana en las redes sociales?

Crecen nuestros seguidores en Facebook, Twitter e Instagram, y nuevamente las mujeres son las que más nos consultan. Llegamos a tener una visualización total que supera el millón de usuarios, de los cuales 237.250 corresponden a Facebook y 821.600, a Twitter, con un público femenino del 57% respecto al masculino ( 43%).

Este resultado es producto del trabajo articulado entre la comunidad educativa javeriana y las instituciones nacionales e internacionales interesadas en el quehacer científico. No en vano, Pesquisa Javeriana estuvo presente en el cubrimiento periodístico de eventos, conversatorios y talleres como el primer Simposio Internacional de Problemas Fitosanitarios, el conversatorio ILSINorAndino o el foro público de candidatas al Senado 2018 – 2022.

El año pasado fue de retos, especialmente el de apostarle a ser pioneros en la transmisión en vivo de entrevistas y eventos de carácter científico en la Universidad Javeriana. Incursionamos en nuevos escenarios como Corferias durante la Feria del Libro de Bogotá, aprovechamos de la coyuntura deportiva durante el Mundial de Fútbol Rusia 2018 con invitados especiales, como los docentes Jorge Cardona y Andrés Rosas, y nos asociamos a la Red de Ciencia y Desarrollo, portal que informa sobre el tema en los países en desarrollo, y Directo Bogotá, de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, en la transmisión de un Facebook live sobre vacunación en América Latina.

Los invitados a esta transmisión fueron el médico pediatra Diego Alejandro García, coordinador del Grupo de Gestión Integrada de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, y la médica peruana Gina Tambini, experta en el tema de vacunas e inmunización y, desde agosto de 2018, representante de la Organización Mundial y Panamericana de la Salud en Colombia (OPS/OMS Colombia).

Pero como si esto fuera poco, recibimos una excelente noticia a finales del 2018: la aceptación en el XVI Congreso RedPOP 2019 con el trabajo Pesquisa Javeriana, nuevas audiencias en el mundo digital, una propuesta que da cuenta del trabajo multimedia que se ha realizado en la difusión de la ciencia a través de redes sociales y la construcción de comunidad interesada en el conocimiento científico. Con esta iniciativa nos sumamos al objetivo de la Red de Popularización de la Ciencia y la Tecnología en América Latina y el Caribe: fortalecer, intercambiar y activar la cooperación entre los grupos, programas y centros de apropiación de la ciencia y la tecnología (CyT).

/ Nuestros mensajes en redes sociales tuvieron un alcance de más de un millón de usuarios en 2018.
/ Nuestros mensajes en redes sociales tuvieron un alcance de más de un millón de usuarios en 2018.

En esta misma línea, fuimos testigos del fruto y curiosidad que despierta el conocimiento científico en nuestras audiencias. Viviana Garzón Espinoza, estudiante de último grado del Colegio Rural El Uval, en Usme, es un ejemplo de ello. Esta joven, con solo 16 años, contactó a las investigadoras javerianas Sandra Contreras Rodríguez y Ana Carolina Moreno para conversar con ellas acerca del manejo del retamo espinoso, el arbusto foráneo que invade progresivamente el sur de su localidad. Esto, producto del artículo Científicos restauran paisaje del Neusa, publicado en nuestra página web.


Talleres Pesquisa Javeriana

Uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos a diario es la relación científico-periodista. Para ello, y desde hace un par de años, la Vicerrectoría de Investigación de la Javeriana organiza talleres de periodismo y comunicación científica, así como de apropiación social del conocimiento, dirigidos a la comunidad científica y a los comunicadores que laboran en la universidad, tanto en la sede de Bogotá como en la de Cali.

Los contenidos promueven la permanente interacción entre los talleristas y los participantes, y así hemos venido diseñando unas metodologías que cada vez nos convencen más. En la última versión (octubre de 2018), en la que participaron cinco investigadores javerianos, el producto final, resultado de un trabajo conjunto entre ellos y los comunicadores de la Vicerrectoría, se plasmó en un muy creativo video a partir de WhatsApp, una infografía sobre linfocitos, un podcast de mentiras políticas, un cuento ilustrado sobre la leucemia y un video explicativo sobre la intrincada relación de las plantas y la química.

El taller dictado en la Javeriana Cali duró dos mañanas y no produjo productos mediáticos, pero sí análisis del quehacer del científico que se dedica a divulgar su conocimiento. Participaron seis docentes.

También fuimos invitados a dictar talleres de periodismo científico en la Pontificia Universidad Católica del Perú (septiembre 23 y 24 de 2018) con la participación de 18 trabajadores de la universidad y de medios locales. El día 25, la Católica organizó un desayuno con la presencia de 12 decanos y otros docentes investigadores, interesados en continuar organizando actividades para llevar la ciencia al público.

Además, las facultades de Comunicación y Lenguaje y Ciencias ofrecen un curso de periodismo científico abierto a sus estudiantes de pre y postgrado con una metodología que ha resultado novedosa, experiencia que también fue aceptada para presentar en el congreso de la RedPOP.

También fuimos invitados a participar en paneles y otros eventos para contar nuestra experiencia (por ejemplo, en la Universidad de Los Andes en julio y noviembre) o, en general, para hablar sobre la comunicación y la apropiación del conocimiento científico, tecnológico y de innovación (como en la Universidad Nacional, en julio 27, y en Colciencias, en octubre).

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Otras actividades

Vale la pena destacar el posicionamiento que ha adquirido Pesquisa Javeriana multiplataforma a nivel nacional. El Planetario Distrital celebrará sus 50 años, que coinciden con la llegada del hombre a la Luna en 1969, planeando un evento sobre divulgación de la ciencia, en cuyas reuniones hemos participado; así mismo, la Universidad de Manizales publicó su revista de divulgación científica Eureka, cuya preproducción contó con nuestra asesoría.

Uno de los momentos más significativos para el equipo de Pesquisa Javeriana ocurrió el 7 de noviembre, cuando un grupo de profesionales y académicos apasionados por la apropiación social del conocimiento se sumaron para conversar acerca de las experiencias que hemos venido desarrollando durante los últimos años. Tuvimos el privilegio de contar con Ricardo Triana y Ángela Patricia Bonilla, en representación de Colciencias; María Piedad Villaveces, directora de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (ACAC), Tania Arboleda, nuestra exdirectora, y algunos entusiastas docentes javerianos, como Javier Maldonado, Dimitri Forero y Carlos del Cairo, con quienes abordamos las diferentes charlas con docentes y coordinadores académicos, los talleres de sensibilización sobre divulgación científica y otras propuestas relacionadas.

De allí, surgió un panorama mucho más amplio en términos de trabajo de cooperación con instituciones nacionales e internacionales, la fortuna de que Pesquisa Javeriana sea reconocida en el medio, la posibilidad de ser un referente para otras organizaciones dedicadas a la divulgación de la ciencia y el apoyo formativo para apostarle a nuevos retos en términos de apropiación social del conocimiento a partir de una sociedad que demanda cada vez más la producción de contenidos científicos de alta calidad.

Nuestro compromiso no se supedita al presente coyuntural que vivimos. Nuestras periodista María Daniela Vargas y María Ximena Montaño han enfocado sus trabajos de grado a proyectar nuestro modelo de apropiación social del conocimiento, con el cual queremos proyectarnos con mayor fuerza dentro de una sociedad que ha decidido darle la cara a la generación de nuevos aprendizajes, a vincular la ciencia y la tecnología con los diferentes componentes de la sociedad para refundarse.

No somos sabios, pero compartimos día a día nuestro entusiasmo por la ciencia. Y redoblamos nuestro compromiso de aportar valor agregado  con nuestro trabajo, para que esta vez no pasemos por alto la oportunidad de construir un nuevo país.

Periodismo y comunicación de la ciencia, siempre tema de debate

Periodismo y comunicación de la ciencia, siempre tema de debate

Lisbeth

Estoy en Ciudad de Panamá. Participo en el II Foro Abierto de Ciencias de Latinoamérica y el Caribe, CILAC 2018. Estoy hablando y escuchando sobre ciencia, política científica, comunicación de la ciencia y periodismo científico. Nos quejamos, ningún país de la región puede alzar su voz y contar sobre lo bien que lo hace, solo unas experiencias aisladas, interesantes, innovadoras, impecables si se quiere, diseñadas, promovidas y ejecutadas con todo el convencimiento de quien está detrás, pero… una golondrina no hace verano.

¿Cómo convencer a los tomadores de decisión para que crean que el apoyo a la actividad científica genera resultados y bienestar para el país? ¿Cómo lograr un diálogo fluido entre los científicos y los diferentes públicos, léase periodistas, políticos, industriales, comunidades minoritarias, jóvenes y niños, por mencionar solo algunos? ¿Y cómo superar estas preguntas y hacernos otras cuando ya tengamos las respuestas y hayamos superado esa etapa?

Compartiendo un panel sobre ciencias sociales en esta reunión, el exdirector del Instituto Nacional de Salud y exrector de la Universidad Nacional de Colombia, Moisés Wasserman, sentenció: “Cuando las respuestas no tienen efecto hay que empezar a sospechar de las preguntas”. Entonces seamos más proactivos y en lugar de reformular preguntas, hablemos de hechos.

En Colombia este tema se está moviendo y lo está haciendo de tal manera que, me atrevería a decir, las acciones y las intenciones nos posicionan como uno de los países de la región en los que más se están ensayando y ejecutando propuestas para acercar a las comunidades, en respuesta quizá a la política de apropiación social de Colciencias, pero también a que los científicos cada vez están más sensibles a contar sus historias.

Cada vez más universidades ofrecen información a periodistas sobre los resultados de las investigaciones que llevan a cabo sus científicos, y cada vez mas los investigadores quieren llegar a las diferentes comunidades que, de una u otra manera, se ven beneficiadas con el nuevo conocimiento generado porque, además, están siendo invitadas y sus conocimientos son incluidos en la producción de esos estudios.

Y en ese sentido, hablando en un panel de acceso abierto, el ecólogo canadiense Jeremy McNeil hizo énfasis en que este concepto no se refiere solo a las publicaciones científicas, también busca que la ciencia se comunique con la humanidad, es decir, “compartir con otros, y otros significa el público. Si hacemos que la gente se involucre con la ciencia a través de muchas formas, ganaremos credibilidad y lograremos realmente una sociedad abierta”.

Col-Per-Científico-1El ecólogo canadiense Jeremy McNeil (izq.) conversa con Lisbeth Fog, editora general de Pesquisa Javeriana.


Sobre el periodismo científico

El tema recurrente fue la credibilidad y la confianza en nuestras historias. El mundo del periodismo ha cambiado. El periodismo científico tiene que ir al paso de los avances y adaptarse a las nuevas maneras de informar, de contar las historias de la ciencia, la tecnología, la innovación, el desarrollo de nuestros países, para llegar a más audiencias y generar credibilidad.

Con este abanico de posibilidades que nos brindan las nuevas tecnologías de la información y las telecomunicaciones, uno de los retos del periodismo científico, en salud y ambiente por ejemplo, es ganar la carrera por convertirnos en el sitio escogido por las audiencias para informarse sobre ciencia. Que nos crean.

En esta labor inciden varios factores, entre ellos: hacer nuestro trabajo con profesionalismo, ojalá con una buena base de formación —que pronto será posible en la Pontificia Universidad Javeriana—; escoger con lupa nuestras fuentes, con testimonios que realmente aporten a las historias, de manera ética y generosa; conformar equipos de profesionales con experticias en las diferentes formas de comunicar, gracias a los cuales los productos sean pensados y adecuados para las audiencias a las que van dirigidos.

No somos muchos los periodistas científicos en América Latina; Colombia no es la excepción. Pero ya somos más y mejor formados, y mi percepción es que somos uno de los países donde estamos mejor. Eso me alegra, y me lleva a proponerles a mis lectores que no bajemos la guardia. Lo estamos haciendo bien, sigamos buscando espacios para que, tarde o temprano, lleguemos con el mensaje científico a la mayor cantidad de ciudadanos posible. Una cultura científica colombiana… suena bien, ¿no?

El lugar de la salud al comunicar ciencia

El lugar de la salud al comunicar ciencia

La escasa promoción de temas científicos por cuenta de las entidades públicas, y el hecho de que los colombianos no las identifiquen como promotoras ni referentes de este tema, fue el principal tema de conversación que convocó a académicos y servidores públicos en la Pontificia Universidad Javeriana, con la intención de buscarle una salida a uno de los inconvenientes más relevantes del sector de ciencia y tecnología en la actualidad. Esta charla tuvo lugar durante el primer foro de ILSI Latinoamérica sobre Comunicación responsable en ciencia, nutrición y alimentos, celebrado en febrero de 2018 en la capital colombiana.

En torno a este debate, moderado por Carlos Francisco Fernández, médico, docente y periodista de El Tiempo Casa Editorial, se discutió cómo afrontar el reto que significa hablar de ciencia en Colombia, particularmente cuando la producción de noticias no es rigurosa en un contexto de producción de contenidos mediáticos. En la conversación participaron Sergio Troncoso, director del área de alimentos del Invima; Ángela Patricia Bonilla, asesora del área de Apropiación social de la ciencia, tecnología e innovación en Colciencias; Ricardo Amórtegui, coordinador del Grupo de comunicaciones del Ministerio de Salud y Protección Social; y Carlos Lugo, director técnico del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

“Hablar de ciencia en un contexto técnico, responsable y de servicio, que es el papel que tenemos, es un asunto subalterno porque, lamentablemente, la ciencia en un país como éste no vende”, mencionó Fernández, quien además abrió el panel con preguntas como la forma en la que se está comunicando la ciencia en el país desde las instituciones públicas y su grado de compromiso con las comunidades.

Académicos, comunicadores y servidores públicos lideraron la discusión en torno al papel de las entidades y la comunicación de temas de salud.
Académicos, comunicadores y servidores públicos lideraron la discusión en torno al papel de las entidades y la comunicación de temas de salud.

Amórtegui fue el primero en reconocer la complejidad enorme actual al comunicar temas de salud porque “en el Ministerio trabajan muchas personas expertas en sus temas pero sin habilidades para comunicar, y hay una barrera del lenguaje, no se saben comunicar datos entre técnicos y comunicadores. Nos enfrentarnos a la realidad fiscal del gobierno y la escasez de los recursos”; también indicó que parte de los problemas de la comunicación de estos temas radica en los periodistas, quienes, según él, “se quedan con ‘la fácil’ de registrar los casos en los que las personas son las víctimas y eso se vuelve una mina de noticias”.

Durante la jornada de discusión académica se hizo énfasis  que  los retos a los que se enfrentan tanto la comunidad académica como los comunicadores, periodistas e instituciones públicas para lograr una efectiva y responsable comunicación de la ciencia son el desarrollo de una alfabetización digital fundamentada en el acceso a las tecnologías y el uso de los dispositivos, la gestión de procesos de apropiación del conocimiento y el empoderamiento para transformar el entorno; la formación de periodistas, investigadores y ciudadanos interesados en construir una cultura científica; la articulación entre productores del conocimiento y comunicadores para producir contenidos de calidad y la participación de la academia en los debates sobre comunicación asertiva respecto a la cantidad de información falsa que navega en internet.

Las estrategias para trabajar con datos técnicos y luego convertirlos en contenidos atractivos, sin dejar procesos de rigurosidad y calidad periodística, fue otro asunto controvertido durante este foro dada la necesidad de conformar una cultura científica nacional ante la desinformación y malformación, un problema de ‘salud pública’ cada vez más latente. En la jornada, liderada por Olga Lucía Mora, representante de la organización ILSI Nor-Andino, la Facultad de Comunicación y Dietética y la Pontificia Universidad Javeriana, también se discutieron los enfoques, dimensiones y estrategias de comunicación para trabajar responsablemente en la comunicación de la ciencia; los comportamientos de las audiencias en la era de la red; y la gravedad de las noticias falsas que se propagan por los medios sociales.

Finalmente, la Pontificia Universidad Javeriana, interesada en el desarrollo del país y una comunicación efectiva de la ciencia, se propuso apostarle a la formación de profesionales capaces de transmitir contenidos científicos de alta calidad y veracidad. Por eso, el docente José Miguel Pereira aprovechó este espacio para anunciar que la Facultad de Comunicación y Lenguaje abrirá la nueva maestría en Periodismo Científico, que entrará en vigencia a partir del 2019. Una excelente noticia no solo para la comunidad científica, sino para profesionales de cada una de las áreas del saber, quienes podrán tener acceso a herramientas efectivas para lograr una comunicación responsable de la ciencia.

El futuro del periodismo científico

El futuro del periodismo científico

Lisbeth

El periodismo científico tiene futuro, es mi conclusión, después de haber participado en la X Conferencia Mundial de Periodismo Científico que tuvo lugar en San Francisco, California, y donde nos reunimos alrededor de 1.400 científicos y periodistas que cubrimos ciencia, representando a 75 países. Y son miles las posibilidades de hacerlo y hacerlo bien, a pesar de todos los obstáculos que puedan presentarse en el camino.

Como por ejemplo, que somos pocos y muchas veces “el patito feo del medio”, o que falta fortalecer mucho más los espacios de formación de quienes nos dedicamos a esta labor, o que, aunque los investigadores nos han perdido un poco el miedo, hay momentos en que la comunicación no fluye, o no entendemos bien las estadísticas o las simplificamos erróneamente.

Pero sí hay futuro porque cada vez surgen nuevas maneras de empaquetar la información científica y es más diversa la forma de presentar los contenidos, con más ilustración, más conversación, más interacción, mejor calidad y mucho más creatividad. Contar un proceso de investigación en una secuencia de viñetas, en un minuto o en 140 caracteres son algunos de los retos que nos imponen las nuevas tecnologías de la comunicación.

El mayor desafío, a mi modo de ver, es combatir a quienes producen pseudociencia, porque rápidamente están aprendiendo a comunicar de manera convincente. Si los científicos y los periodistas no nos ponemos las pilas, se irán desvaneciendo las posibilidades de futuro del periodismo científico. Es necesario actuar ya.

Javier Santaolalla: los desafíos de divulgar ciencia en la era digital

Javier Santaolalla: los desafíos de divulgar ciencia en la era digital

Javier Santaolalla ha dedicado su trayectoria al estudio y divulgación de la física. En el campo académico es doctor en física de partículas y fue investigador en el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (proyecto GALILEO), ganó una beca pre doctoral del CIEMAT para investigar en el CERN (experimento CMS) y realizó un posdoctorado en la Universidad del Estado de Rio de Janeiro, conjuntamente con el CERN.

Si bien son logros notables, ejecutados en “apenas nueve años”, como él mismo indica, la relevancia de su trabajo la ha conseguido a través de su labor como divulgador científico al trasladar nociones de la física fuera del laboratorio y llevarlos a las plataformas digitales. Con un estilo ameno y cercano, Santaolalla se ha convertido en una personalidad digital a través de sus canales de YouTube donde suele abordar temas que van desde explicar qué es la teoría de cuerdas hasta si es posible viajar en el tiempo o cómo funciona el GPS de los celulares.

Santaolalla, además de cofundador del grupo de científicos Big Van, es presentador del Telecienciario para el diario español El Mundo y cuenta con dos canales de Física en YouTube: “Date un voltio” y “Date un vlog”, que cuentan con cerca de 400.000 suscriptores.

En su tarea como divulgador científico ha escrito cuatro libros, entre ellos: Si tú me dices gen lo dejo todo, ¿Si venimos del mono por qué somos tan cerdos? e Inteligencia física. Su más reciente libro, El bosón de Higgs no te va a hacer la cama, le ha permitido dar charlas y monólogos en diferentes lugares del mundo, como Colombia, donde Pesquisa Javeriana tuvo la oportunidad de charlar con él.

Adiós al ‘doctor Juanito’

Adiós al ‘doctor Juanito’

El doctor Juanito trabajó en El Espectador como reportero, editor y columnista, siempre enfocado en contar historias de ciencia a los lectores. Fue uno de los fundadores de la Asociación Colombiana de Periodismo Científico (ACPC) en los años 70 del siglo pasado, y cuando estaba moribunda hizo que renaciera con vigor al finalizar los 90.

En 2002, cuando fue elegido presidente de la Academia Nacional de Medicina, la acogió en el tercer piso de la hermosa casa donde funciona la biblioteca. Allí, buscando la excelencia, sello que imprimió en todos sus proyectos, fue el mas solidario pero el más exigente con la labor de la Asociación, que no solamente se dedicó a producir historias de ciencia para los medios de comunicación a través de la Agencia de Noticias de Ciencia y Tecnología de Colombia (Noticyt), sino también a investigar sobre el quehacer del periodista científico en proyectos cofinanciados por Colciencias y a formar futuros profesionales.

El periodismo científico colombiano, y el de salud, le deben mucho al doctor Juan Mendoza Vega. Cuando lanzó su libro Cuarenta años de periodismo médico, la ACPC fue la encargada de presentarlo en sesión de la Academia. Aquí el texto.