Viajar para innovar: Daniela Patiño y los viajes de una joven científica

Viajar para innovar: Daniela Patiño y los viajes de una joven científica

Producir conocimiento científico en neumología, geriatría, cuidado crítico y reumatología -una especialidad médica que se encarga de los trastornos relacionados con el aparato locomotor y el tejido conectivo- para y desde Colombia es la apuesta de esta joven investigadora dedicada a la medicina.

Daniela Patiño Hernández es residente del departamento de Medicina Interna en el Hospital Universitario San Ignacio, ubicado en Bogotá. A sus 27 años cuenta con más de 33 publicaciones científicas, ha participado en actividades académicas como congresos, intercambios internacionales y ha sido asistente de investigación.

Su motivación para entrar en el campo de la ciencia consiste en crear conocimiento. “Como médicos no podemos únicamente esperar la llegada de la literatura internacional y aplicar estos hallazgos en nuestros pacientes. Es importante crear soluciones a nivel local, conocer, por ejemplo, cuáles son los factores de riesgo en nuestra población y estudiar la aplicabilidad de los resultados de los grandes estudios en nuestro medio”, dice.

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El despegue de un vuelo científico

 Patiño nació en Bogotá y, debido al trabajo de su padre, a los ocho meses se mudó a Londres, donde vivió cinco años. Después migró a Quito, Ecuador, y allá vivió diez. En su último año de bachillerato regresó a Colombia con un objetivo claro: ser médica.

En el 2012 ingresó a la carrera de Medicina en la Pontificia Universidad Javeriana y en cuarto semestre entró al semillero de Neurociencias y Envejecimiento, dirigido por el geriatra Carlos Alberto Cano, lo que le permitió continuar viajando por el mundo pero, esta vez, para investigar y potenciar sus estudios.

En 2015 aterrizó en el aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México con un compañero del semillero.

“Este viaje ocurrió en el marco de una investigación que se desarrollaba en Bogotá. La idea era evidenciar síndromes geriátricos como la fatiga y la sarcopenia, que es la pérdida de masa, fuerza y funcionamiento de los músculos que impide realizar actividades como caminar o comer”, explica Patiño.

Viajaron para aprender sobre pruebas estadísticas y manejo de software en el Instituto Nacional de Geriatría de la mano del médico Ulises Pérez. El objetivo era aplicar esos nuevos conocimientos en una encuesta que  se adelantaba en Bogotá.

Uno de los resultados fue la relación significativa entre la depresión y la enfermedad pulmonar obstructiva, EPOC, en los adultos mayores.

Durante el mes que estuvo en Ciudad de México, Patiño escribió su primer artículo científico. En ese momento, el doctor Pérez le dio un consejo que aún pone en práctica: “Para escribir, lo primero que hay que hacer es ponerle el título y los autores, si pones tu nombre, seguro que lo vas a acabar”.

Dos años después, cuando estaba en décimo semestre de Medicina, existía la posibilidad de viajar a Washington, Estado Unidos, al Congreso de la Sociedad Torácica Americana, ATS.

Patiño quería presentar una ponencia, pero aún no se había graduado. “Le pregunté a mis profesores si podía hacerlo y la respuesta lógica hubiera sido no, porque aún no tenía experiencia, pero me dijeron que sí. Tuve que prepararme un mes completo”, recuerda con emoción.

Al gigantesco centro de convenciones asistió con la profesora Alejandra Cañas, directora del Departamento de Medicina Interna y neumóloga de la Universidad Javeriana, para presentar la investigación científica que desarrollaron en el semillero, en conjunto con el Instituto Nacional de Geriatría de México, sobre cómo los adultos que padecen sarcopenia tienen mayores índices de mortalidad por EPOC. Este fue uno de varios artículos que resultaron de esta investigación.

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Producir conocimiento desde y para el país

Después de graduarse, en 2018, Patiño continuó en el semillero de investigación. Allí presentaron un proyecto que ampliaba la información sobre las condiciones sociodemográficas y de salud de los adultos mayores a nivel nacional, ya no solo en Bogotá.

En este proyecto participó como joven investigadora e innovadora del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y pudo evidenciar que entre el 54 % y el 58 % de esta población tiene acceso a las tres comidas diarias y que entre el 10 % y el 18 % de adultos mayores presentan síndromes geriátricos como la sarcopenia.

Más campos de acción

Aunque Patiño inició su carrera investigativa en el área geriátrica, ahora se desempeña en campos como la reumatología y el cuidado intensivo.

Sobre el primero realiza una investigación acerca de la cantidad de reumatólogos disponibles para cubrir la demanda de esta especialidad en Latinoamérica. Encontró que no hay muchos, razón por la cual inició el programa de Reumatología en la Universidad Javeriana.

Del segundo campo ha participado en diversos estudios que analizan el potencial rehabilitatorio que tiene un paciente al ingresar a una unidad de cuidado intensivo y los factores que influyen en la autoextubación de una persona –cuando un paciente está sedado, pero aún así se retira los tubos que le permiten respirar.

Daniela Patiño llega a las seis de la mañana al Hospital San Ignacio y visita a sus pacientes: pasa revista, revisa los exámenes de cada uno y sus historias clínicas. Después los examina y les explica qué medicamentos o procedimientos van a tener en el día. En la tarde está en consulta externa y una vez a la semana y durante sus tiempos libres se dedica a investigar.

“Eso es lo que más me gusta de mi trabajo: conocer tantas historias de vida, tener un impacto sobre ellas y acompañar a las personas en los procesos de enfermedad, que son tan difíciles muchas veces”, comenta.

Aunque hay casos en los que no hay respuestas inmediatas a algunas enfermedades, para esta joven la investigación brinda un abanico de soluciones que pueden resolver incógnitas o, por lo menos, permiten mejorar la calidad de vida de los pacientes. “Eso sí, lo más importante es continuar haciendo ciencia desde y para el país”, concluye.

Barrismo, un asalto a una tribuna y sentido del deporte

Barrismo, un asalto a una tribuna y sentido del deporte

El martes 3 de agosto, luego de más de un año de estar cerrado al público a causa de la pandemia, se abrió con pompa el estadio El Campín, o como lo llaman muchos: “el Nemesio”. El partido: un clásico entre Santa Fe y Nacional, muy esperado y con optimismo por parte de ambas hinchadas.

Asistieron más de seis mil aficionados a todas las tribunas, pero de repente, en el entretiempo y ante el registro de las cámaras, algunos hinchas de Nacional treparon la tribuna familiar y agredieron a seguidores de Santa Fe. En respuesta, la barra de Santa Fe (llamada La Guardia), saltó a la cancha desde el otro extremo del estadio y corrió hacia norte a confrontar al rival. Se esperaba tremenda gresca entre barras, pero intervino la policía y el ambiente se calmó.

Hacía mucho tiempo no se veía algo así dentro del estadio, todo fue grabado y los hechos se convirtieron en un acontecimiento mediático. Seis heridos, varios detenidos, reuniones de urgencia, culpables aquí y allá. Reaccionaron todos, la alcaldesa, el presidente, el general, el ministro, y señalaron como si se hubieran puesto de acuerdo, nuevamente “a los desadaptados” del deporte como responsables.

Nacional, Santa Fe y barrismo

Los medios llevaron las agresiones vueltas espectáculo a las primeras planas, todo el mundo opinó como si fuera algo sorprendente. Y se tomaron medidas: los hinchas de Nacional no podrán volver al Campín en un año, no se deben juntar barras rivales en los clásicos y otras ciudades piensan en fórmulas semejantes.

No sé cuántas veces he escuchado que esto no se puede repetir, pero la explicación “del inadaptado” hizo agua, no dice nada, es un tic de lenguaje periodístico. Lo interesante es que en los años que llevamos estudiando el barrismo en el fútbol, estos hechos se repiten incansablemente en diferentes escenarios y momentos.

El barrismo ya se ha consolidado, no es un fenómeno, sino que hace parte del escenario del fútbol. Muchos aprendizajes y estudios se conocen, y en este contexto surge la primera pregunta: ¿A quién se le ocurre meter en un estadio barras rivales, y más después de 14 meses de confinamientos por la pandemia y en un contexto de protestas sociales?

Las barras se mueven con unos principios de acción semejantes. El primero es la territorialidad que se origina en las tribunas, pero que se extiende metafóricamente a barrios y ciudades. Bogotá es el territorio legítimo de las barras de los equipos locales y la presencia de otras barras ponen en juego una constante disputa territorial. Lo mismo ocurre en Medellín frente a Nacional y el DIM (Deportivo Independiente Medellín). Entonces, ¿cómo se minimizan las agresiones? Respetando los territorios; de lo contario viene la gresca.

Segundo, las barras no se componen de sujetos aislados, sus acciones son grupales. Tercero, el cuerpo del barrista es otro territorio que marca sobre sí mismo una identidad, es el medio legítimo de tener “aguante” y dar la pelea con él y sobre él, como el fútbol mismo, que es un deporte de contacto.

Las acciones parecen producto del caos, pero no, hay reglas que todo barrista aprende. Su lógica de justicia reposa sobre una frágil balanza sostenida por una reciprocidad del “ojo por ojo”, la entrada en batalla es producto de una búsqueda de equilibrio en el universo de las barras.

A pesar de esto, los medios focalizaron sus preguntas en si el partido debía haberse suspendido, contrario a lo que pasó, ya que luego de una hora de espera se jugó el segundo tiempo. Muchos hinchas habían salido del estadio por miedo, no a lo que pasara en las tribunas, la gente sabe cómo “es la cosa”, sino por temor a la pelea que se veía venir afuera y en algunos barrios. En efecto, lo mejor fue mantener contenidas las barras dentro del estadio y vigilar los alrededores mientras llegaban refuerzos policiales.

Hay un hecho que llama la atención y es la imagen de los hinchas trepando desde la tribuna oriental a la familiar. En un marco de desigualdad social, quizás si podamos entenderlo como un ataque de clase, por ello es pertinente preguntarse por qué se dirigió el ataque contra la tribuna familiar y no contra sus rivales naturales los barristas en sur.

No creemos que se trate del ataque de un enemigo de la sociedad llamado “el inadaptado” a la institución de la familia como algunos han sugerido, y tampoco podemos olvidar el estado emocional de rabia que hay en el país en este año de pandemia, de paro y estallido social. Todo se juntó y explotó. No se puede perder de vista que la mayoría de los miembros de las barras habitan barrios periféricos, son jóvenes sin oportunidades, muchos desempleados y con las puertas cerradas al estudio.

Ojalá sigamos aprendiendo y que las autoridades entiendan que el barrismo está anclado en una realidad social compleja, por eso se proyecta en la vida de las ciudades y no se circunscribe solo a los estadios.

Finalmente, cabe preguntarse por qué se ha naturalizado el arreglárselas por mano propia, ¿será una marca de la colombianidad o una expresión más de los vacíos de Estado frente a la sociedad?

* Jairo Clavijo es profesor Departamento de Antropología en la Pontificia Universidad Javeriana y parte de su trabajo lo ha dedicado a estudiar el barrismo en el fútbol.

Personas LGBT en los medios colombianos: reconocimiento y la estigmatización

Personas LGBT en los medios colombianos: reconocimiento y la estigmatización

https://colombiadiversa.org/c-diversa/wp-content/uploads/2021/03/Asi-van-las-cosas.pdfTodo empezó con un beso. Un gesto de afecto que unió a dos personas y las fundió en un espacio sin tiempo ni gravedad, pero de repente llegó un grito que irrumpió con violencia, amenazante, hiriente, que denunció con espanto, asco y fobia una abominación que debía ser detenida de inmediato.

Aunque era imposible borrar la huella tan intensa de un momento, lo correcto era cubrirla con vergüenza, miedo y culpa y sacarlos de aquel baño en medio de miradas de estupor, burlas e insultos para hacerles entender que dos hombres no se deben besar, ni tomarse de la mano delante de la gente, ni mostrar de forma alguna que se desean.

César Sánchez Avella, autor de la investigación Hasta que el amor les dure: debates en torno al mismo sexo en el contexto colombiano (2015), presenció esta escena en su fiesta de graduación. Para él, experiencias como estas marcan la vida de las personas con orientaciones sexuales e identidades de género no normativas, y aunque ha habido esfuerzos pedagógicos y jurídicos para evitar que sigan ocurriendo, esta realidad aún no cambia del todo.

En este contexto los medios de comunicación han sido actores esenciales. En su investigación, Sánchez Avella estudió las representaciones que pueden tener las personas LGBT en los medios de comunicación colombianos, para lo cual analizó cerca de 300 notas periodísticas (del 2007 al 2010) de tres medios: El Tiempo, El Espectador y El Espacio.

“El impacto social y el poder que tienen los medios de comunicación es enorme, pues lo que circula allí es percibido por muchas personas como un reflejo de la realidad” asegura Sánchez Avella, doctor en Estudios de Género y Cultura de la Universidad de Sídney (Australia) y profesor del Departamento de Estudios Culturales de la Pontificia Universidad Javeriana. “Cuando esa información se ve impregnada por estereotipos, desinformación o tergiversación de ciertos datos, contribuye a que se reproduzcan o refuercen prejuicios y lecturas sesgadas que se acentúan aún más cuando se trata de poblaciones que han sido históricamente marginadas y discriminadas”.

Comunidad LGBTI en Colombia, incluidos en el papel y excluidos en la realidad

Los avances en términos de derechos para las personas LGBT han sido significativos y en Colombia, durante los últimos años, el reconocimiento de la igualdad, el libre desarrollo de la personalidad, el matrimonio, la pensión en caso de la muerte de la pareja y la promulgación de la ley antidiscriminación, entre otros, han sido mecanismos vinculantes que han permitido, por ejemplo, lograr desde la modificación del componente de “sexo” en el documento de identidad y el registro civil de nacimiento, hasta el acceso a tratamientos hormonales y cirugías de afirmación de género para las personas trans.

Estos y otros logros se obtuvieron luego de una constante búsqueda de reconocimiento por parte de la comunidad LGBT, activistas, organizaciones y movimientos sociales a través de tutelas y diferentes acciones legales que conllevaron a la protección de sus derechos.

Sin embargo, “el hecho de que existan estas afirmaciones legales de derechos que son favorables para las parejas del mismo sexo, no ha sido óbice para que desaparezcan los efectos de homofobia, los actos de violencia y discriminación hacia las personas por motivo de su orientación sexual”, señala Sánchez Avella. La Encuesta Latinoamericana sobre Diversidad Sexual, acoso, violencia y discriminación en el ámbito laboral 2020, registra que en Colombia persiste la discriminación hacia las personas LGBT, la violencia por prejuicio y hay barreras de acceso a los derechos de salud, educación, trabajo y la participación política y cívica.

En 2020 se redujo en 4 % la tasa de homicidios de esta población, pasando de 106 en 2019, a 75. En esta disminución tuvieron que ver los nueve meses de cuarentena y restricciones a la movilidad implementadas para la mitigación del contagio por la COVID-19. Sin embargo, para la ONG Colombia Diversa, dedicada a trabajar por el reconocimiento y ejercicio de los derechos humanos de esta comunidad en Colombia, la pandemia no frenó la violencia contra las personas LGBT.

Según la entidad, en su balance preliminar de la violencia contra personas LGBT en 2020, durante todo el año se denunciaron: “75 homicidios, 14 amenazas y 20 casos de violencia policial contra esta población en diferentes zonas del país y, sin ser cifras definitivas, la información preliminar mostró que la violencia contra las personas LGBT persistió en niveles alarmantes a lo largo de 2020”, reza el informe.

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Los medios como bandera para escribir y cambiar la historia

Durante los últimos años las representaciones de las personas LGBT han aumentado en los medios de comunicación. Pero, como señala el profesor Sánchez Avella, “aunque algunos han tratado de implementar un lenguaje ‘políticamente correcto’, los discursos del pasado que vulneran y discriminan siguen emergiendo en ellos y vale la pena repasarlos para no volver a caer en ellos”.

Para el profesor, hay que tener en cuenta que si bien los medios han transmitido realidades de la comunidad LGBT y han estimulado el debate público, es claro que la forma como lo hacen puede influir para bien o para mal en las percepciones sociales.

Basta con recordar algunas representaciones identificadas por Sánchez Avella en su investigación.
Se encuentra, por ejemplo, la inequidad en la visibilidad de los sujetos gay y lesbiana, en la que los medios, desde el lenguaje, han privilegiado a la población ‘gay’. “En las representaciones de los vínculos entre parejas del mismo sexo predominan categorías como ‘pareja gay’ y ‘pareja homosexual’, que tienen cargas particulares de exclusión y estigmatización, ya que perpetúa la invisibilización de la identidad lésbica”, explica el investigador.
niegan-adopcion-a-pareja-gayTomado de la investigación de Sánchez Avella (2015), Hasta que el amor les dure.

Asimismo, el profesor identifica el error en el que caen algunos medios al referirse al derecho que tienen las parejas del mismo sexo a conformar una familia, mas no a adoptar. Al respecto, el investigador dice que “es un error presentar el ‘derecho a la adopción’ como una pretensión más de estas parejas, sugiriendo con ello que es un privilegio más, cuando en realidad se trata de la posibilidad de conformar una familia”.

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Tomado de la investigación de Sánchez Avella (2015), Hasta que el amor les dure.

A esto se suman, entre otras representaciones, las dirigidas hacia las lesbianas, en donde, según el profesor javeriano, se señalan como la mala, la criminal, la peligrosa, la marginal, una amenaza para la sociedad.

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Tomado de la investigación de Sánchez Avella (2015), Hasta que el amor les dure.

Por otro lado, también se reduce a la lesbiana como objeto sexual, erotizada, hipersexualizada y fetichizada. “Esta lesbiana perversa tiene clase, es racializada —es mestiza, morena—, y aun cuando se le diferencie de la ‘verdadera’ mujer —heterosexual—, sigue cargando los estigmas propios de las mujeres biológicas”, ejemplifica Sánchez Avella en su investigación.

escandalosa-boda-lesbiTomado de la investigación de Sánchez Avella (2015), Hasta que el amor les dure.

¿Cómo está la representación en la actualidad?

Los estereotipos aún persisten y hay publicaciones que pueden caer en esos imprecisos y estigmatizantes lugares comunes al hablar sobre personas gais o lesbianas. Por ejemplo, al cierre del año pasado (2020), la organización Colombia Diversa puntualizó algunos errores en el cubrimiento periodístico que reproducen violencia contra las personas LGBT.

La ONG identificó el reiterativo desacierto de despertar dudas sobre la identidad de género de las personas trans o referirse a ellas por un género con el que no se identifican. También, hacer énfasis en la orientación sexual o identidad de género de las personas LGBT cuando son victimarias, pero no cuando son víctimas. La organización indica que no es necesario nombrar la orientación sexual o la identidad de género de las víctimas en todas las ocasiones, a menos de que sea relevante para el caso, entre otras prácticas que desde el lenguaje continúan estigmatizando.

En términos generales, el investigador javeriano dice que cada vez hay más representaciones de las personas LGBT y en ese sentido, una mayor divulgación de sus realidades, lo que favorece a esta población.

“Cuando existe una mayor diversidad en las representaciones, ya no estamos hablando simplemente de la lesbiana sexualizada o la pareja gay, sino que estamos viendo otros sujetos que nos permiten reconocer que por encima de la orientación sexual están personas que, como otras, tienen diferentes aficiones, profesiones, creencias y una orientación sexual, sin que esto último sea lo que los o las defina en su totalidad”.

En este marco, y según el profesor javeriano, la labor de los medios debe estar encaminada a ampliar el espectro de posibilidades humanas sin hacer uso del lenguaje estigmatizante para que los públicos puedan reconocerlos.
“Con el tiempo los medios de comunicación han tomado conciencia de la importancia y responsabilidad de hacer coberturas profundas y complejas. Pero no hay que bajar la guardia porque aún identificamos el retorno a estereotipos, que a su vez responden a una falta de información o una profunda ignorancia de quienes informan”, finaliza Sánchez Avella.

Carlos Felipe Buitrago, un psicólogo dedicado a la ciencia

Carlos Felipe Buitrago, un psicólogo dedicado a la ciencia

Un destacado recorrido académico fue cobrando protagonismo en la vida de Carlos Felipe Buitrago. Durante su primer semestre de Psicología en la Pontificia Universidad Javeriana (2012), hizo parte del semillero de Psicología Militar y un año después fundó el semillero de Psicología del Consumidor.

Fue asistente de investigación de la Facultad de Ciencias Económicas de la Javeriana y pasante en el Laboratorio Interdisciplinar de Ciencias y Procesos Humanos (LINCIPH) de la Universidad Externado de Colombia.

En junio de 2019 se postuló al programa Jóvenes Investigadores de Colciencias (actualmente Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación) y con el Instituto de Salud Pública en la PUJ comenzó a trabajar en el plan para el fortalecimiento de las capacidades de las secretarías de salud de Guajira, Cesar y Bogotá para mejorar aspectos relacionados con la gerencia de la salud mental dirigida a víctimas del conflicto armado.

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Hoy, a sus 26 años es voluntario de los semilleros de Neurociencia y Comportamientos y Neurociencia Social de la Universidad de los Andes. También cursa una maestría en Metodologías de la Investigación en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de España.

“Me motiva investigar, entender las cosas al mismo tiempo que puedo aportar algo”, comenta Buitrago, que entre risas lamenta el poco tiempo que tiene, incluso, para comer por su carga laboral.

Actualmente Buitrago trabaja simultáneamente en el desarrollo de una herramienta psicométrica para medir las habilidades de las personas en relación con los requerimientos del mercado laboral con el objetivo de crear capacitaciones y mejorar las posibilidades profesionales.;

Además, desarrolla un estudio multicentro (del que hacen parte varias instituciones) a nivel de América (Argentina, Chile, Brasil, Perú, Colombia, México, USA), rastreando bases genéticas, cognitivas y neurológicas de algunas demencias, como parte del Instituto de Envejecimiento de la Facultad de Medicina de la PUJ.

De deportista de alto rendimiento a joven investigador

“Cuando entré a bachillerato fue un caos. Realmente no me gustaba estudiar, no tenía mucha motivación. El deporte me ayudó mucho en ese momento”, dice Buitrago. Al iniciar su pregrado fue deportista de alto rendimiento de tiro al arco y hasta hace poco practicó artes marciales y squash. Sin embargo, tuvo que dejar el deporte por la cantidad de tiempo que le dedicaba.

“O estudiaba o entrenaba porque en alto rendimiento piden, como mínimo, cuatro horas diarias. Los domingos entrenaba de 6:30 de la mañana a 5 de la tarde”.

Además del deporte, le gusta leer distopías, poesía y filosofía y sabe tocar el violín. Aunque en la música se considera ‘crossoverr’, sus infaltables son ACDC y el Cuarteto de Nos.

La ciencia familiar

“Mi familia ha sido incondicional. Mi papá y mi mamá me han apoyado en cuanta cosa me he querido meter”, cuenta Buitrago y explica que ha habido varios científicos en mi familia. Tengo un primo que trabaja en el NIH (National Institute of Health, por sus siglas en inglés), también es neurocientífico. Otra prima es bióloga marina y académica en Puerto Rico; y otro primo es psicoanalista en Francia. Mi tío abuelo fue decano de la Universidad de Caldas. He tenido un par de referentes”

“A veces lo que le queda a uno de la universidad no es un recuerdo en sí, sino esos detalles rutinarios que hacían de ella algo maravilloso”, Carlos Felipe Buitrago

 

Ser joven investigador

Carlos Buitrago ha logrado parte de sus logros académicos por el programa de Jóvenes Investigadores e Innovadores del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (antes Colciencias), una beca-pasantía que busca facilitar el ingreso de esta población de profesionales a grupos de investigación y centros de desarrollo tecnológico con el objetivo de incrementar la capacidad nacional para competir internacionalmente y priorizar áreas estratégicas para el país.

En 2019, un joven investigador podía ganar hasta tres salarios mínimos mensuales, es decir $2.484.358 mil pesos, durante los doce meses que duran vinculados.

Sin embargo, y aunque Buitrago señala que el programa tiene grandes aciertos (como las mentorías de investigadores senior, la capacitación profesional, la formación complementaria en idiomas y las condiciones salariales), reconoce que no todos sus compañeros corren con la misma suerte. “Como joven investigador veo el panorama de los jóvenes muy complejo. Las cifras de desempleo han aumentado y las oportunidades para dedicarse a la ciencia son muy restringidas”, puntualiza. 

Además del desempleo, en la investigación hay otro problema, dice Buitrago. Para tener más posibilidades de participar en proyectos, hay que tener más títulos, lo que lleva a que muchos piensen en adquirir una deuda sobre otra.

Si alguien adquirió un crédito para el pregrado, es posible que solicite otro para continuar sus estudios de posgrado, pues si quiere dedicarse a la investigación, es posible “que por falta de títulos no pueda acceder a proyectos”.

Por otro lado, un aspecto que debería ser fundamental en los procesos investigativos, sobre todo en países con recursos limitados como Colombia, es el trabajo colaborativo.

Sin embargo, gestionar esas redes no es una tarea fácil, pues por poner un ejemplo, entre jóvenes investigadores no nos conocemos y tampoco existen muchos canales sobre ciencia, es necesario que se le dé la oportunidad de hablar a los que están arrancando. No deberíamos tener mil y un publicaciones para que a los jóvenes investigadores se nos tenga en cuenta o se nos escuche”.

El camino de la investigación es arduo y exige constancia, pero eso no le preocupa, por el contrario, lo emociona. Quiero entender cosas, y sé que puedo y tengo las herramientas para hacerme preguntas, encontrar respuestas y seguirme preguntando y seguir buscando hasta el infinito, hasta que el cuerpo aguante”, finaliza.

 

 

Colombia: una cadena de necesidades no resueltas que explotó, ¿cómo superarlo?

Colombia: una cadena de necesidades no resueltas que explotó, ¿cómo superarlo?

En medio de una incertidumbre prolongada, las manifestaciones en Colombia continúan. Se reviven arengas ya recitadas en el paro nacional del 21 de noviembre del 2019, en el que el inconformismo de las centrales obreras se extendió a una protesta general en contra de reformas pensionales, acceso a la educación, desigualdad laboral y una petición a favor de la implementación del acuerdo de paz.

Estas demandas no resueltas permanecen latentes en la memoria de los colombianos y hoy se unen al descontento social desatado por la propuesta de una reforma tributaria que, entre otras cosas, contemplaba gravar con IVA algunos productos de la canasta familiar y que para 2023, quienes ganaran desde $1´600.000, tuvieran que declarar renta. Esta reforma se planteó bajo la justificación de sobreponerse a la crisis económica nacional ocasionada por los gastos de la pandemia.

Para Carolina Cepeda, doctora en Ciencias Políticas y profesora de la Universidad Javeriana, las álgidas movilizaciones de estos días no empezaron de manera espontánea o como una chispa que estalló de la noche a la mañana. “Venimos de un proceso acumulado de movimientos sociales y de reivindicaciones que buscan abrirse un espacio; que están buscando canales de diálogo y hacerse escuchar”, le dijo a Pesquisa Javeriana.

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Una bomba que estalló

La crisis por la Covid-19 no creó los problemas sociales del país, sin embargo, sí los aceleró y visibilizó. Así lo hace saber María Lucía Zapata, directora del Departamento de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Javeriana, para quien los antecedentes son claros.

“No se aplica el proceso de paz que dejó una expectativa muy alta y recae sobre Colombia un panorama desalentador, de inequidad, falta de empleo, corrupción, violencia contra líderes sociales y demás. Entonces, se abre una movilización social para el 2019 que estaba callada”.

En ese entonces, como respuesta, el presidente Iván Duque llamó a una gran conversación nacional, una plataforma para escuchar a todos los colombianos. Pero, como dice el profesor javeriano de Ciencias Políticas, Carlos José Herrera, el resultado fue inocuo, no se escuchó y una vez se acabó el paro, todo volvió a ser como antes. “Llega la pandemia, se aceleran los problemas sociales por la crisis y se crea una tormenta a la que se le suma la reforma tributaria. Entonces la gente toma nota de todo eso y estalla”.

Y, aunque el artículo 37 de la Constitución Política de Colombia reconoce las manifestaciones sociales pacíficas como un derecho fundamental, se desató una ola de violencia que para muchos resulta incomprensible.

Según la Defensoría del Pueblo, para el 6 de mayo se habían reportado 26 homicidios durante las protestas, once homicidios ligados a los hechos, siete homicidios en verificación. Otras organizaciones como Temblores ONG indican que las cifras pueden ser más altas y en sus informes incluyen registros como violencia policial, detenciones arbitrarias, intervenciones violentas y violencia sexual ejercida por las fuerzas públicas.

Al respecto, el profesor Herrera explica que en las manifestaciones pueden aparecer algunos hechos de violencia en los que hay personas con intereses políticos, hecho que el experto cataloga como algo negativamente normal. Pero, también señala que “aquí evidentemente hay factores que no deberían estar ocurriendo y eso se tiene que decir con mucha claridad. Medidas represivas que terminan constituyéndose en abusos contra el derecho de la gente se convierten en un círculo vicioso muy peligroso”.

¿Por qué no se ha solucionado la situación actual?

Aunque ha habido violencia, también han surgido multitudinarias formas de manifestación a través del arte y la alegría, lo que demuestra un gran inconformismo, pues “cuando la gente sale en los números en los que ha salido en Colombia, Chile o en Venezuela, eso quiere decir que hay una alta indignación. Evidentemente es porque hay una brecha entre lo que la gente y el gobierno están interpretando como necesario”, señala para Pesquisa Javeriana Gustavo Salazar, magistrado del tribunal de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

¿Y qué debe interpretar el Estado?, ¿cuáles son las peticiones? Si bien ya se retiró el proyecto de la reforma tributaria, parecen quedar saldos en rojo. Una de las críticas es que en este momento la protesta ha perdido su rumbo. Así lo manifestó, por ejemplo, el senador Gustavo Petro, quien le dijo a Bluradio que, “en este momento ya no hay unos objetivos claros”.

Por su parte, la postura de los expertos es que no hay personas o líderes que representen a todos los ciudadanos en sus necesidades.

“En la democracia, los partidos políticos son el engranaje entre la sociedad civil y el Estado, son ellos, los que se supone, deben canalizar eso en el Congreso, pero vemos que esta institución no traduce la pluralidad y la diversidad total del país. Además, con la corrupción y ciertos hábitos en el poder ejecutivo que tienen alta incidencia en el Congreso, se ha desvirtuado la democracia representativa”, comenta Salazar.

Si el canal de representación ciudadana, como lo es el Congreso, no vela por las demandas del pueblo, los ciudadanos parecen quedar desprovistos de líderes. Y lo mismo sucede con los líderes del paro, los gremios, los sindicatos y demás, manifiesta Salazar, pues son una voz parcial que representan a partes muy pequeñas de la población y muchas veces con representaciones limitadas, “en esa medida ellos solo pueden dar a conocer una parte de la voz”.

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En ese sentido, “es importante reevaluar nuestra concepción presuntamente negativa acerca de lo malo que puede llegar a ser que no existan líderes claros”, asegura Mateo Ortiz, investigador del Observatorio Javeriano de Juventud. Ortiz añade que no se trata de unificar una agenda, sino de establecer mecanismos democráticos que escuchen las diferentes demandas.

Y en ese sentido complementa Gustavo Salazar: “El gobierno tiene que tener grandeza para leer, interpretar y traducir las necesidades de una población agobiada por la pobreza, por la pandemia, por las dificultades, por la violencia, por la no implementación del acuerdo de paz y por la degradación que se da en términos de la institucionalidad”.

¿Decisiones estatales en contravía?

El presidente Iván Duque Márquez ha actuado, para los expertos, muy en contravía de lo que tenía que haber hecho al ver la difícil situación por la que el país atraviesa.

Los primeros diálogos entablados por la presidencia no fueron con los representantes del paro, ni sus voceros o quienes estuvieron protagonizando las marchas en la calle, sino con la llamada Coalición de la Esperanza, sector político conformado por varios líderes políticos de centro, entre los que se encuentran Humberto de la Calle, Ángela María Robledo, Juan Manuel Galán, Sergio Fajardo (quien dijo que no tenía sentido hacer grandes manifestaciones mientras se atravesaba por un nuevo pico en la pandemia), Jorge Enrique Robledo e integrantes de la Alianza Verde.

Después, el mandatario entabló conversaciones con representantes de la Acción Comunal de todo el país; exministros y exalcaldes, entre otros.

“Es muy fácil hablar con los amigos, pero no con los enemigos y esto es necesario”, puntualiza la doctora en Estudios de Paz y Conflicto, María Lucía Zapata. En esa misma línea el profesor Herrera se refiere a las reuniones que ha hecho el presidente en el marco del paro y comenta que, “lo que está haciendo el gobierno es una lástima, pues cita al grupo que él mismo designa y supuestamente negocia, pero la gente siente que esas personas que van allá no los representan”.

Ambos investigadores, expertos en resolución de conflictos, coinciden en que el primer paso era escuchar a quienes están en las calles y haber llamado al comité del paro desde el primer día, para desde allí poner una agenda clara de discusión y llegar a acuerdos concretos.

“Es lo que nosotros en construcción de paz llamamos un trabajo de abajo hacia arriba. Se trata de escuchar y contar con esas redes, con esas ideas y fortalezas que hay en las comunidades y en los diferentes sectores de la población para tramitar los problemas y posibilitar soluciones desde ahí, pero aquí iniciaron al revés”, explica la javeriana Zapata.

Solo hasta el 10 de mayo, cuando se completaba el día 13 del paro, el gobierno nacional se reunió con el Comité del Paro. Sin embargo, no hubo ningún acuerdo y se convocaron nuevas movilizaciones para el 12 de mayo.

Hay que escuchar a los jóvenes

Dentro de los grandes protagonistas de las manifestaciones están los jóvenes. “La realidad juvenil colombiana ha estado atravesada por múltiples factores sociales y políticos que han puesto sobre la mesa, por un lado, la importancia de las y los jóvenes en el desarrollo del país y, por otro, las constantes demandas por una educación de calidad, gratuita y cambios estructurales en el sistema laboral en el que se pauperiza la vida juvenil, por eso piden ser escuchados, por su presente y su futuro”, señala Martha Lucía Gutiérrez, directora del Observatorio Javeriano de Juventud.

Por estas y otras razones, como lo pueden ser los bajos niveles de confianza que tienen los jóvenes colombianos en las instituciones y sus actores públicos y políticos, los jóvenes están en las calles. Según la encuesta nacional de juventudes colombianas 2021, realizada por la Fundación SM y el Observatorio Javeriano de Juventud, el 74% de los jóvenes creen que los políticos no tienen en cuenta sus ideas.

El cálculo es simple pero profundo: “En Colombia, la juventud no hace parte de los horizontes de acción del Estado, está la población adulta o la población infantil”, dice Gutiérrez y explica que no solo se trata de que no se les cumpla, “a ellos no se les escucha porque se han infantilizado con estigmatizaciones como que aún no tienen la capacidad de sentar posturas significativas o se les pone en el otro extremo como sujetos peligrosos, y en últimas esto lo que hace es negar la existencia de un sujeto social con mucha potencia, con mucha capacidad de reflexión y de acción”.

Para la directora del Observatorio, el hecho de marginar a este sector de la sociedad conlleva a desconocer sus posturas porque no se sabe qué es lo que piensan, lo que sienten y cómo se organizan, pero ellos están listos para dialogar.

“Cuando existe voluntad auténtica y verdadera de diálogo, los jóvenes están dispuestos a llegar a acuerdos. Ellos están pidiendo una deliberación pública de calidad y un reconocimiento de espacios en donde todos pueden acordar la manera de ser, de vivir y estar”, comenta Gutiérrez y hace énfasis en que la sociedad tiene que entender a los jóvenes como actores políticos importantes, pues al desvalorizar su presencia y su poder de transformación, emergen la rabia, la desesperanza y el desconsuelo.

¿Cuál es el camino?

Colombia es un país democrático, no autocrático, lo que implica la deliberación, la inclusión, la escucha y los acuerdos. Pero, a pesar de vivir en un estado democrático, para expertos como María Lucía Zapata, vivimos en una democracia de mentiras o pseudodemocracia, “no hemos comprendido que la colaboración, la integración, y el debate hacen parte de la vida y son un baluarte de la democracia, tanto en microespacios como también en grandes espacios”.

El camino, y en ello coinciden los expertos, es escuchar a la gente que está en las calles e implementar agendas propositivas que impliquen y enmarquen trayectos a largo plazo. “Si no se escucha a quienes están y se pone una agenda clara con ellos, van a pasar cosas muy graves que ya están ocurriendo”, reitera el profesor Herrera.

Para tener en cuenta a futuro y no cometer los mismos errores

“Los incendios no se apagan con gasolina”, Carlos José Herrera

Si la protesta se lee en clave de confrontación, la violencia crece, “se puede calmar engañando, ya lo han hecho antes, pero el cambio está en que el Estado escuche y tome acción, la gente está diciendo cosas buenas y sensatas”, dice Herrera.

La democracia no se puede limitar a solo votar en unas elecciones, hay que ir mucho más allá, es necesario alcanzar una democracia deliberativa. El abogado, máster en Ciencia Política y magistrado de la JEP, Gustavo Salazar, explica que se trata de hacer uso de la democracia participativa, en donde uno delega, pero, además, está vigilante. “Si yo entrego mi voto, pero soy crítico, es decir, ser escéptico y evito militancias ciegas, voto por alguien, pero además de darle mi respaldo, le auguro mi supervisión. Es la apropiación de la ciudadanía”, dice.

“Teniendo instituciones relativamente sólidas como las que tiene Colombia, estas puedan ser neutrales y realizar la labor para la que la constitución las mandó, que es equilibrar el poder”, resalta María Lucía Zapata, quien además hace énfasis en la memoria, “así como Colombia tuvo 60 años de guerra y de violencia, también hay 60 años de resistencia y de iniciativas de construcción de paz, entonces tenemos que capitalizar eso para no repetir”.

Finalmente, hay que saber que estas luchas, de forma pacífica, valen la pena, pues como asegura el magistrado de la JEP, “la democracia es un proceso continuo de construcción, nunca termina y siempre está en riesgo, pero hay que tratar de no renunciar a ese sueño democrático”.

 

¿Qué pasó con la adquisición de las vacunas contra el Covid-19?

¿Qué pasó con la adquisición de las vacunas contra el Covid-19?

Desde la aparición de la Covid-19 el mundo entero empezó a especular sobre la vacuna: ¿Quién la produciría? ¿Cuánto tiempo tardaría? ¿Sería segura? Hoy, un año después del brote del virus en Colombia, con la producción de vacunas en marcha y el inicio de la inmunización en algunos países, continúan las preguntas.

El pasado 29 de enero el ministro de Salud y Protección Social, Fernando Ruiz Gómez, explicó cómo sería el proceso de vacunación en el país. El Gobierno Nacional aseguró la llegada del primer lote el próximo 20 de febrero y la adquisición de 61.5 millones de dosis. En este camino, Colombia ha cerrado acuerdos para adquirir vacunas de Pfizer, AstraZeneca, Janssen, Moderna y Sinovac.

El Plan Nacional de Vacunación contra la enfermedad propuesto por el Gobierno busca “reducir la mortalidad y la incidencia de casos graves por este virus” y cuenta con dos fases y cinco etapas. Uno de sus objetivos es priorizar a los grupos de riesgo y proteger a los trabajadores de la salud.

En el panorama internacional algunos países empezaron sus procesos de vacunación desde diciembre. Esta situación ha despertado muchos interrogantes frente al tiempo que se ha tomado Colombia para comprar las vacunas y la competencia internacional que existe por la adquisición de las dosis. El director del Centro de Estudios de Regulación Económica y Competitividad Internacional de la Pontificia Universidad Javeriana, David Fernando Varela, responde a Pesquisa Javeriana algunas de estas dudas.

Varela es profesor, abogado y especialista en Ciencias Socioeconómicas. Actualmente, es consultor internacional de la Agencia Norteamericana para la Cooperación Internacional en Colombia, Guatemala y Perú, y del Banco Mundial en Colombia y Perú.

¿Por qué Colombia, en comparación con otros países de la región como México, Chile y Argentina, ha tardado en la adquisición de vacunas?

Desde el año pasado, Colombia ha efectuado sus mejores esfuerzos para la adquisición de las vacunas. Desde el inicio de la crisis, el Gobierno comenzó a explorar su compra cuando aún no existían. De ahí surge la dificultad principal: comprar algo que todavía no existe es siempre problemático, tanto para entidades públicas como privadas en cualquier parte del mundo, pero especialmente para las públicas. En Colombia se tuvo que tramitar una ley para permitir que el Gobierno invirtiera recursos en bienes cuyo uso ni siquiera estaba aprobado. Las circunstancias de la pandemia claramente desbordaron un marco legal desarrollado para la normalidad.

La emergencia trasladó a todos los países en un terreno completamente inesperado, donde la compra de un bien que no existía, pero que se esperaba que existiera, se convirtió en una prioridad. Por eso, la competencia entre los países ha sido muy dura, así como entre los laboratorios. A mí no me sorprende la posición de Colombia en la fila de los competidores para obtener vacunas. Creo que el hecho de que algunos países como México, Chile y Argentina hayan podido comenzar sus procesos de vacunación no es muy significativo, pues no han logrado vacunar ni el 1% de la población. Es claro que un país de ingresos medios como Colombia no iba a estar entre los primeros en obtener suministros, mientras que los países donde están localizados los laboratorios fabricantes y que invirtieron en la investigación y desarrollo del producto iban a tener prioridad.

En ese sentido, ¿sería acertado afirmar que Colombia ya adquirió vacunas o seguimos en un proceso de negociación?

Los canales oficiales del Ministerio de Salud y de la Presidencia exponen que los contratos ya han sido suscritos. De lo contrario no se estaría esperando el arribo de las vacunas, de acuerdo con un calendario de suministros que inicialmente entregará unas cantidades pequeñas e irá aumentando a medida que aumente la producción. Tenemos que recordar que se trata de un producto nuevo, recién aprobado por autoridades internacionales como la FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos y por consiguiente apenas está empezando la parte más empinada de la curva de producción. Luego, es natural que no todas las vacunas estén listas para embarcarse.

Parte de la crisis actual en Europa deriva de esa situación. No han recibido el total de las vacunas porque están en producción y quieren evitar que sean despachadas a otros países. Eso es un fenómeno de nacionalismo que ejerce presión sobre los fabricantes. La política incide sobre las decisiones industriales o comerciales. Lo único cierto es que todos nos movemos en un escenario de incertidumbres, nadie sabía hace tres meses si las vacunas iban a ser exitosas o no. Por eso, los compromisos contractuales también debían ser condicionados o con cláusulas de “escape” porque ninguna compañía puede asumir un compromiso firme si todavía no tienen inventario o asegurada la producción de un bien completamente nuevo.

¿Qué garantías tiene el país de que las farmacéuticas cumplan? ¿Existen cláusulas que exijan el cumplimiento de lo acordado inicialmente?

Es claro que el mecanismo multilateral tipo Covax contiene cláusulas mucho más equilibradas entre proveedor y comprador, y es posible que los contratos bilaterales entre farmacéutica y país incluyan unas cláusulas que protegen más a las farmacéuticas. En cualquier contrato de compraventa internacional tienen que existir cláusulas flexibles, pues siempre hay márgenes de incertidumbre y aún más en este momento. Incluso en los contratos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) siempre hay cláusulas que permiten ajustes en los tiempos y en los montos, aunque también se imponen multas a quienes incumplan.

Las farmacéuticas fueron muy cautelosas, sabían que no podían asegurar producción en la medida que es un nuevo producto, con una nueva línea de producción que involucra nuevos riesgos. Además de ser bienes sensibles que requieren una cadena de frío muy exigente y de cuidados y precauciones especiales. Empresas experimentadas en mercados internacionales no se van a arriesgar a incurrir en multas o sanciones frente a situaciones completamente inesperadas, cuando aún existen muchas incertidumbres. Es por eso que lo más probable es que las cláusulas las favorezcan y limiten los derechos de los gobiernos para exigirles lo que razonablemente no pueden cumplir. Esa expresión “razonable” es frecuente en este tipo de contratos. Y lo imposible o muy difícil nunca es “razonable”.

¿Por qué existe tanta confidencialidad en los procesos de adquisición de vacunas? ¿Siempre se maneja ese nivel de confidencialidad?

Cuando existen mecanismos multilaterales como Covax, promovido por la OMS y el Sistema de las Naciones Unidas, la regla es la transparencia. Pero, en las transacciones comerciales entre partes privadas no hay ninguna obligación de difundir la información. Existen además secretos de carácter comercial o industrial que las firmas líderes quieren preservar sobre todo para que no los conozcan sus competidores. Un ejemplo para explicar esta situación son los descuentos por volumen o por pago anticipado que las compañías otorgan. Por lo tanto, la confidencialidad es lo natural en el mundo de las transacciones privadas.

La problemática aquí se plantea en la medida que son 180 o más gobiernos del mundo tratando de conseguir vacunas para inmunizar a su población, y las normas de adquisición de los países no están adaptadas a la dinámica de la contratación internacional en las que sí son expertas empresas multinacionales como los laboratorios farmacéuticos.

La posición de las farmacéuticas es privilegiada porque poseen algo que todos los países del mundo quieren y por consiguiente en una relación comercial es natural que impongan sus condiciones contractuales. Además, los gobiernos carecen de la ciencia y la tecnología para desarrollar estas vacunas. En el caso de algunos de los países más desarrollados como Estados Unidos, invirtieron capital de riesgo en los laboratorios, luego su relación con los laboratorios es privilegiada y pueden obtener mejores condiciones. No es el caso de Colombia y de países de ingresos medios, y por consiguiente su condición de negociación es especialmente débil.

¿Hizo falta cooperación internacional en el panorama de la compra de vacunas?

Covax se creó como el mecanismo de cooperación internacional, pues se supone que subsidia o no cobra las vacunas para los países más pobres. Colombia no tiene acceso a estos beneficios pues es un país de ingresos medios pero si puede participar del mecanismo y obtener acceso a las vacunas conforme a unas reglas uniformes. La idea de un mecanismo multilateral es la de una cooperativa, en la que los países más ricos apoyen a los más pobres. Por eso es una buena noticia que el Presidente Biden haya anunciado el ingreso de Estados Unidos en COVAX.

Este tipo de mecanismos deben operar en beneficio común de toda la humanidad, pues la vacuna es una prioridad para todos los habitantes del planeta, nadie está 100% inmunizado incluso después de recibir la vacuna. Luego lo mejor que puede hacer cualquier país es evitar que queden personas sin vacunarse que puedan contagiar a aquellas en las que la vacuna no fue efectiva.

En esta lógica cooperativa el mecanismo ideal es uno como COVAX, pero en el manejo de esta crisis faltó liderazgo. Y ese liderazgo en este hemisferio solo lo podía dar Estados Unidos. En el caso de Europa, por ejemplo, se llegó a un acuerdo con los 27 países miembros para que la adquisición de las vacunas se hiciera a través de la Comisión Europea. Por eso es que esta región tiene una posición negociadora más fuerte frente a los laboratorios. No es un país aislado (España o Portugal, por ejemplo) frente a una farmacéutica, es toda la Unión Europea.

Desafortunadamente, los mecanismos de cooperación en América Latina son débiles. Ni la Comunidad Andina, ni la Alianza del Pacífico, ni Mercosur, nadie promovió públicamente un mecanismo multilateral adicional a COVAX en beneficio de un conjunto de países para darle más peso en sus condiciones de negociación y obtener, posiblemente, mejores condiciones con los laboratorios. Si existieron consultas reservadas entre Gobiernos con el apoyo de organismos internacionales es evidente que no fueron exitosas. Evidentemente, el entorno político local inclina a salir a la búsqueda de soluciones rápidas para los nacionales de ese país, pero las soluciones rápidas no existen cuando la competencia es general y todos los países están persiguiendo los mismos bienes.

A nivel geopolítico es claro que existe una “carrera por las vacunas” entre las grandes potencias y el ganador podrá confirmar su liderazgo si logra vencer a un enemigo inesperado: un virus microscópico que amenaza la vida de millones de personas. Inventadas y aprobadas las vacunas, permanecen los desafíos logísticos de su distribución y aplicación. El vencedor será el que primero inmunice a la mayoría de su población.

Brechas de género: cada vez más amplias por la pandemia

Brechas de género: cada vez más amplias por la pandemia

Ante las cifras sobre desempleo, horas de trabajo no remunerado y otros indicadores del panorama económico del país, las brechas de género son cada vez más evidentes. Pese a la importancia de las mujeres para el mercado laboral, los avances hasta ahora, aunque destacables en muchos casos, han sido lentos, irregulares, insuficientes y diferenciados.

Esta es la principal conclusión de un estudio divulgado en noviembre por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) a través de la publicación Mujeres y hombres: brechas de género en Colombia.

Para profundizar en este análisis, Pesquisa Javeriana dialogó con Paula Herrera Idárraga, profesora del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Javeriana. Actualmente lidera los informes sobre brechas de género en el Mercado Laboral en Colombia durante la Pandemia, junto al proyecto Género y Economía y el Dane.

 

¿De dónde surgen las brechas de género?

Paula Herrera Idárraga: Depende de la óptica desde donde uno las analice, pero yo diría que las brechas de género surgen por una cuestión de roles que son una construcción social, es decir, la sociedad es quien decide cuál es el rol del hombre y de la mujer dentro de la misma. En esta lógica, a las mujeres desde hace mucho tiempo se les ha dado el rol de quienes cuidan y quienes hacen labores domésticas dentro del hogar, mientras que al hombre se le ha dado un rol de proveedor -quien lo sustenta.

¿Qué está haciendo La Guajira, por ejemplo, para tener una de las cinco tasas globales de participación femenina más altas en el país?

PHI: Hay que tener en cuenta que la participación laboral tiene un comportamiento de ‘U’ con respecto al desarrollo económico. Puede ser muy alta en el despegue de la economía porque las mujeres están vinculadas como trabajadoras familiares o en procesos productivos como los agrícolas, siendo parte de la mano de obra.

En la medida en que las economías empiezan a desarrollarse, la participación laboral de las mujeres cae porque hay más desarrollo, más ingresos y las actividades ya no se llevan a cabo en estructura familiar, sino en estructuras de mercado, en las cuales las mujeres empiezan a perder ese estatus que antes tenían cuando el desarrollo era incipiente.

Finalmente, cuando el desarrollo es aún mayor, la participación laboral femenina se incrementa porque aumentan los niveles educativos de las mujeres, sus oportunidades y su remuneración.

También podríamos pensar que la participación laboral femenina no solo depende del desarrollo territorial, sino también de otras variables como los aspectos culturales que pueden ser distintos entre regiones igualmente desarrolladas, por ejemplo, Antioquia, que está por debajo del promedio nacional en esta tasa. Allí puede que los factores culturales primen más que los económicos.

 

¿Se podría decir que la maternidad se convierte en un obstáculo para el desarrollo laboral de las mujeres?

PHI: Sí. La razón de ello tiene que ver con los roles de género porque las mujeres terminan siendo las responsables y quienes más tiempo dedican a los cuidados de los menores, los hijos y de los mayores.
Incluso, como lo ha analizado la economista Claudia Goldin, una vez nacen los hijos las mujeres se ausentan del mercado laboral, eso genera un espacio en su trayectoria en donde no acumulan experiencia y tienen depreciación de su capital humano. Cuando vuelven a vincularse, la única forma como lo logran es con salarios menores que los de sus pares hombres, que no tuvieron esa ausencia durante la crianza de los hijos.

Además de promover la educación de las mujeres, ¿qué otros aspectos se deberían fortalecer para eliminar las brechas de género?

PHI: Es importante pensar en políticas públicas y mecanismos que les permitan a las familias disminuir esas cargas de cuidado de los menores, es decir, pensar en guarderías y colegios de jornada única más larga, en lo ideal subvencionadas o gratuitas por parte del Estado, que coincidan con los horarios laborales de los padres. Ante esto, también se podrían pensar tipos de trabajos más flexibles para poder conciliar la vida familiar con la laboral.

Por ejemplo, en el caso particular colombiano se está hablando de una licencia de paternidad similar a la de las mujeres para que las empresas perciban igualmente costoso contratar a una mujer que a un hombre.

 

La discriminación positiva consiste en poner cuotas para la contratación de mujeres.

 

¿Por qué hoy aún persisten los sesgos en las profesiones que las mujeres eligen?

PHI: Esto es como el problema de cuál fue primero: el huevo o la gallina. Si una mujer percibe que aunque estudia mucho y trata de ir hacia profesiones que son masculinizadas y romper los ‘techos de cristal’, no consigue ocupar los mismos cargos que los hombres y ganar los mismos salarios, en muchos casos la señal que se envía a otras mujeres es que a pesar de los esfuerzos no va a lograr lo mismo que un hombre.

En la medida en que las mujeres no vean referentes femeninos en cargos de poder, esto será una señal que les seguirá demostrando que es difícil llegar allí.

 

¿Para romper las brechas, las mujeres se estarían recargando de trabajo tanto remunerado como no remunerado?

PHI: Sí, las mujeres lo están haciendo. Yo creo que se les está pidiendo demasiado. Aquí es cuando hablamos de la súpermujer que puede hacer todo. Lo cierto es que si una de ellas quiere tener familia, trabajo, hijos y ser una gran profesional, en muchos casos tendrá unas jornadas muy largas o la ayuda de otras mujeres, lo que se conoce en la literatura como las ‘cadenas de cuidado’. Esto significa que las súpermujeres muchas veces realmente lo logran a ‘costillas’ de otras que están dejando sus hogares y aquí es donde viene otro concepto del que casi no se habla: los ‘pisos pegajosos’.

¿Cómo ve las brechas de género después de la pandemia?

PHI: Aumentando. Los datos ya lo indican. Incluso nosotros venimos alertando sobre estas brechas desde que se publicaron los dos primeros informes sobre Brechas de género en el mercado laboral colombiano – impactos COVID-19, desarrollados en conjunto con el Dane. Por ejemplo, en octubre la tasa de desempleo de las mujeres aumentó 7,6 puntos porcentuales con respecto a 2019, mientras que los hombres 2,9.

Durante la pandemia todos estos indicadores los estamos tratando como una crisis, pero resulta que las mujeres en octubre de 2019 ya enfrentaban una tasa de desempleo del 12,5% y nadie estaba hablando de eso, entonces eso es lo que nos muestra que las mujeres siempre hemos estado en aprietos en temas de desempleo.

Lea la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) Octubre 2020.

¿Cuál es el desafío para hombres y mujeres?

PHI: Cualquier cambio en donde para uno de los grupos suponga sacrificios y cambio de mentalidad, va a existir incomodidad. Creo que se debe tener un cambio de conciencia desde temprana edad, es decir, estamos frente a una sociedad muy machista y cuando hablamos de machismos no solo es por el lado de los hombres, sino también por el lado de las mujeres.

Cuando uno mira el porcentaje tan grueso de hombres y mujeres que están de acuerdo con afirmaciones sobre cuáles son los roles de género del tipo “el deber de un hombre es ganar dinero y el de la mujer es cuidar del hogar y la familia”, vemos una realidad en donde tenemos un gran reto por delante y es deconstruir esas formas como la sociedad ha decidido que los hombres y las mujeres deben comportarse y asumir ciertas responsabilidades al interior del hogar.

Océanos calientes, el ‘combustible’ para los huracanes

Océanos calientes, el ‘combustible’ para los huracanes

Durante el último mes, Colombia ha padecido una crisis por las fuertes lluvias y las inundaciones producto del fenómeno de La Niña y de la transformación de la tormenta tropical IOTA en huracán categoría 5, cuyo ojo pasó a 18 kilómetros de la isla de Providencia y que arrasó con más del 98 % de su infraestructura.

Para entender mejor esta situación, Pesquisa Javeriana dialogó con Juan Diego Giraldo Osorio, doctor en Gestión de Recursos Hídricos y profesor del Departamento de Ingeniería Civil de la Pontificia Universidad Javeriana, que explica este fenómeno natural, sus causas y algunas reflexiones para la ciudadanía y el Estado.

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De acuerdo con el Ideam, existe un 40% de probabilidad de que haya una nueva formación ciclónica.

¿Qué es un huracán y cómo se forma?

Juan Diego Giraldo (JDG): Hay dos condiciones necesarias para que se formen los huracanes. Primero, aguas cálidas en los océanos, entre los 26 °C a 28 °C, y segundo, suficiente fuerza de Coriolis, una fuerza aparente que experimentan los cuerpos que se mueven sobre un cuerpo en rotación, como la Tierra, y que hace que todo cuerpo en movimiento sobre él se desvíe de su trayectoria recta. Además, para que un huracán se forme, es necesario que presente zonas de baja presión sobre ese océano cálido, denominadas depresiones tropicales, para que los vientos sean “llamados” hacia esas zonas y, si las condiciones son favorables, las ráfagas de aire comiencen a girar alrededor de la depresión tropical.

¿Por qué los huracanes se forman sobre la región Caribe?

JDG: Sobre la línea del Ecuador, la fuerza de Coriolis es nula y en los polos es máxima. Entonces los huracanes no pueden formarse sobre ese paralelo (fuerza de Coriolis nula) , pero tampoco en las aguas extratropicales más cercanas de los polos (aguas del océano muy frías). Por eso, estos fenómenos suelen desarrollarse sobre los océanos aproximadamente a los 10 grados de latitud norte o sur, donde se da la combinación de una fuerza de Coriolis suficiente que aliente el giro de los vientos, y unas aguas cálidas del océano que mantengan las condiciones de baja presión. La temporada de huracanes del Mar Caribe, la cual afecta el territorio colombiano, se declara oficialmente entre los meses de mayo y noviembre, cuando las aguas del Océano Atlántico Norte tienen altas temperaturas debido a la temporada de verano del hemisferio.

Es la primera vez que un huracán de categoría cinco toca el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, porque generalmente estos fenómenos se dirigen hacia el Golfo de México y la zona norte de América.  ¿A qué se debe la fuerza y cambio de dirección de IOTA?

JDG: Es muy extraño que un huracán tenga la trayectoria que tuvo IOTA recientemente o Johan en 1988, al golpear al archipiélago. Es un fenómeno raro que ha roto todos los récords para un huracán de esa categoría, no solo porque se ha movido mucho más al sur, sino porque además tiene una fuerza inusual. Es una pregunta muy difícil y creo que eso va a ser un tema de investigación después de que pase toda esta temporada de huracanes.

Una presunción razonable sobre esto tiene que ver con el cambio climático. Como mencioné al principio, los huracanes se alimentan de aguas cálidas de los océanos, entonces si las aguas de los océanos se calientan, porque el planeta se está calentando debido al cambio climático, lo normal es esperar que estos fenómenos se afecten. Ahora los  huracanes categoría cuatro o cinco son más comunes, y eso se debe en gran medida a que el océano tiene temperaturas más altas.

 

Estudios indican que la máxima velocidad de los vientos de un huracán puede estar alrededor de los 300 km/h.

 

El ojo del huracán IOTA pasó a 18 kilómetros del archipiélago, con vientos de hasta 230 kilómetros por hora. Con tal destrucción tras su recorrido, ¿a qué se debe que los ojos de los huracanes sean aparentemente tan “pacíficos” en su interior?

JDG: Las paredes del ojo son la zona más dañina del huracán. Allí es donde se presentan las velocidades más altas y las lluvias extremas más dañinas. Por eso, hoy vemos que la infraestructura de Providencia, por ejemplo, fue casi totalmente destruida. Pero lo que hay que entender es que cuando los vientos son atraídos hacia el centro del huracán, se forma una clase de singularidad, una especie de embudo con las paredes de las nubes a su alrededor y por eso es que es relativamente tranquilo; sin embargo, el aire allí es tremendamente húmedo y sofocante por el fenómeno de evaporación constante.

 

Durante los últimos meses, el país ha sido testigo de los efectos del fenómeno de La Niña y sus intensas lluvias, llevando a alcaldes y gobernadores a decretar alerta roja por inundaciones. Ante esto y lo ocurrido con el huracán, como dice el dicho, ¿“si por allá llueve, por acá no escampa”?

JDG: Muchas veces pensamos en los ríos como solo el flujo de agua que va restringido por las paredes del canal natural. Sin embargo, para entenderlos completamente, debemos pensar en ellos como ese flujo más su llanura de inundación. Posiblemente las crecientes que vamos a experimentar con el río Bogotá, el río Magdalena y el río Cauca son inundaciones que pasan todos los años pero este va a ser excepcional porque estamos en una temporada de La Niña bastante intensa. Una manera de evitar los daños producidos por las inundaciones es realizar una ocupación más inteligente del territorio para no “meternos” en el río, y aprender a conocer sus llanuras de inundación.

Desde su experiencia investigativa y académica, ¿qué alternativas propone la ciencia para enfrentar estos fenómenos naturales como los huracanes y las temporadas invernales?

JDG: Respecto al tema de los huracanes debemos educar a las personas, enseñarles a guardar la calma, proteger sus vidas y bienes, y a ser más conscientes sobre el consumo global, el uso de la energía, de carros y aviones, incentivar las prácticas de reciclaje y apuntarle a la reducción de los Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Con respecto a las fuertes lluvias e inundaciones, es fundamental conocer las dinámicas de los ríos y aprender a negociar con ellos; es decir, es necesario apostarle a infraestructuras que puedan ser inundadas en las llanuras de inundación, como parques y senderos ecológicos, y ubicar aquellas que son más indispensables para los humanos (hospitales, estaciones de bomberos y policía, etc), lejos de los ríos, porque seguramente en algún momento ocuparán sus llanuras de inundación.

Finalmente, ¿haría algún llamado al Gobierno Nacional en materia de prevención de desastres?

JDG: El llamado al Gobierno es a invertir en el conocimiento del territorio, a formular políticas públicas que tengan en cuenta el cauce natural de los ríos y sus llanuras de inundación; a educar a las personas en estos temas y a invertir más en investigación que permita entender el comportamiento de los huracanes en el futuro, porque si pasó este fenómeno por el archipiélago con el aumento de la temperatura del agua del Caribe, probablemente con el tiempo huracanes podrían pasar más cerca de la península de La Guajira y afectar a Riohacha, Santa Marta, y todo el conjunto del Caribe colombiano.

Mirada genética al oso andino en Colombia

Mirada genética al oso andino en Colombia

El Oso Andino, que vive en los Andes
usa anteojos negros y gorro de estambre.

Le gustan las frutas y la miel de abejas,
con grandes berridos su encuentro festeja.

Salvaje lo llama la gente del campo,
pero él no es malo ni tampoco santo.
Es el único Oso de la cordillera.

Debemos amarlo y obrar con cautela,
pues de lo contrario el bello animal
en muy breve tiempo ya no existirá.

Fanny Uzcáteguí, en la obra El Oso Andino en el Macizo de Chingaza.

El oso andino es un animal imponente, fuerte y pesado; es uno de mamíferos más grandes de América del Sur, que transita a lo largo de la Cordillera de los Andes entre páramos y bosques. El Tremarctos ornatus también es conocido como oso de anteojos porque lleva dos “binoculares” en su rostro, es decir, dos manchas blancas sobre su hocico.

Aunque este oso es experto en trepar árboles gracias a sus grandes y filosas garras que le permiten además enfrentar a sus oponentes, este peludo suramericano actualmente es una especie vulnerable de amenaza (VU), de acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y vulnerable a extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Así, con el fin de generar estrategias de conservación para el oso andino, promover la conciencia colectiva sobre su protección e impulsar exploraciones académicas sobre este mamífero, en 1977 ingresó al Convenio Internacional contra el Tráfico de Especies Silvestres (CITES) y en 1998 se consolidó como la imagen institucional de Parques Nacionales Naturales de Colombia. Además, ha sido fuente de inspiración para Manuel Ruiz-García, doctor en Mastozoología y líder del grupo Genética de poblaciones molecular y biología evolutiva de la Pontificia Universidad Javeriana.

A propósito de la celebración de los 60 años de PNN y de ver al oso andino en su escudo, Pesquisa Javeriana conversó con Ruiz-García, que acumula 20 años de trabajo investigativo sobre esta especie, sobre las razones por las que el ‘Guardián de los bosques’ se encuentra en estado de vulnerabilidad, las medidas para conservar su ecosistema y los novedosos hallazgos que su grupo de investigación ha encontrado, producto de las recientes exploraciones científicas sobre esta especie.

Oso andino Colombia

El oso de anteojos es la imagen de la moneda de $50 pesos en Colombia.

 

 

El oso de anteojos está en la punta de la pirámide alimenticia de las especies que habitan en la Cordillera de los Andes, pero entonces ¿a qué se debe que esté en la categoría de vulnerabilidad?

Manuel Ruiz-García (MRG): En los cerros de los Andes tenemos dos grandes mamíferos carnívoros, el puma y el oso andino. Lo primero que ocurre es que estos depredadores tienen conflictos con los humanos por ser carnívoros, ya que ellos los señalan como responsables de destrozos en la ganadería o la agricultura. Una segunda razón tiene que ver con su tiempo generacional, esto significa que el número de crías que tienen los osos de anteojos durante su vida es limitado, restringiendo así su capacidad de poblar de una forma rápida los ambientes donde habita.

En casos como estos, ¿cuál sería la mejor alternativa para la conservación de la especie?

MRG: Podríamos pensar que mover a los osos de una zona a otra es una buena alternativa, pero no es tan sencillo porque al empezar a reubicarlos se puede generar algún tipo de contaminación genética. Entonces nuestra tarea allí, desde los estudios genético-poblacionales, es proporcionar información sobre la conectividad, flujo genético y posible heterogeneidad de genes entre las poblaciones de una misma especie, sobre el tamaño de las poblaciones a lo largo del tiempo, sobre los procesos de posibles cambios demográficos (cuello de botella o de expansión poblacional), y la posible estructura espacial de una especie en su distribución geográfica con el fin de generar alternativas para su correcta clasificación y su conservación biológica.

¿Hay avances al respecto para la conservación del oso de anteojos?

MRG: Recientemente publicamos algunos artículos de investigación* que analizan los genes nucleares (genes de los padres y de las madres) y mitocondriales (genes de las madres) de 300 osos de anteojos de Ecuador, Venezuela, Colombia, Perú y Bolivia con el fin de conformar un banco de datos genéticos suficientemente grande para poder determinar cuántos acervos genéticos diferentes pueden existir en un área geográfica concreta; también para sugerir si la reubicación de especímenes en un territorio dado está introduciendo contaminación genética o manteniendo las características propias de una población al momento de plantear estrategias de conservación biológica.

¿Y ya tienen resultados de este ejercicio de investigación?

MRG: Sí, ya hemos generado una gran cantidad de resultados. Por ejemplo, encontramos que independientemente si los osos de Ecuador son de una cordillera u otra, genéticamente son muy parecidos. Eso significa que no habría contaminación genética a la hora de reubicar a ejemplares de esta especie en el territorio. Sin embargo, para el caso de Colombia, el asunto es diferente porque si bien en Nariño y Cundinamarca existen osos genéticamente muy similares, los osos ubicados en la cordillera occidental en Antioquia y en la Cordillera Oriental en Norte de Santander, están genéticamente algo diferenciados.

Entonces, ¿qué ocurre en este caso con los osos que no pueden moverse de un territorio a otro?

MRG: Lo primero es entender que los osos seguirán habitando estas zonas y que si bien estos predadores son omnívoros (comen carne como productos vegetales), son principalmente herbívoros. Esto significa que en Colombia los osos andinos se alimentan de bromelias, frutos, raíces, cortezas, hojas y hongos, aunque no desdeñan la carroña o alguna presa si se les presenta la oportunidad. Sin embargo, cuando las personas arrasan con la vegetación y perturban los bosques andinos, muy seguramente modifican la dieta de los osos y éstos pueden estar más predispuestos a atacar a la ganadería. Entonces, un primer asunto es asumir la responsabilidad que tenemos como seres humanos respecto a la conservación de estos ecosistemas y del hábitat de estos especímenes.

Un segundo factor, evolutivo y natural, tiene que ver con la declinación de la especie a lo largo de su historia porque, por ejemplo, los estudios genéticos muestran que hubo una expansión poblacional en esta especie hace aproximadamente 200.000 años, mientras que, durante los últimos 7.000 años, ha habido un decrecimiento de los individuos de su especie, hasta llegar a un estimado de cerca de 18.000 osos en la actualidad.

El oso de los Andes cumple importantes funciones ecológicas como la dispersión de semillas, la depredación y polinización.

En 1977, el oso de anteojos ingresó al Convenio Internacional contra el Tráfico de Especies Silvestres (CITES) con el fin de evitar su tráfico ilegal. ¿Cree que el objetivo de este convenio sigue vigente?

MRG: Sí. Actualmente no existe tráfico ilegal de oso en el interior de Colombia, pero sí es cierto que en el mercado oriental, los asiáticos emplean muchas partes del cuerpo del animal como fármaco. Por ejemplo, en países andinos como Perú y Bolivia, los indígenas y curanderos suelen utilizar partes de los osos como insumos para sus encantos. Por eso no hay que perder de vista su conservación.

 

Artículos de investigación*

• Ruiz-García M, J Arias-Vásquez, A. Castellanos, L Költer, JM Shostell (2020). Molecular Evolution (Mitochondrial and Nuclear Microsatellites Markers) in the Andean Bear (Tremarctos ornatus; Ursidae, Carnivora): How Many ESUs Are There? Pp. 165-194. En Conservation Genetics in Mammals (Ortega J & JE Maldonado). Springer Verlag Switzerland.

• Ruiz-García M, A, Castellanos, J Arias-Vásquez, JM Shostell (2020). Genetics of the Andean bear (Tremarctos ornatus; Ursidae, Carnivora) in Ecuador: when the Andean Cordilleras are not an Obstacle. Mitochondrial DNA Part A 31: 190-208.

• Ruiz-García M, J Arias-Vásquez, H Restrepo, CH Cáceres-Martínez, JM Shostell (2020).The genetic structure of the spectacled bear (Tremarctos ornatus; Ursidae, Carnivora) in Colombia by means of mitochondrial and microsatellite markers. Journal of Mammalogy 101: 1072-1090.

De lo grande a lo pequeño

De lo grande a lo pequeño

Este mes tuve la gran fortuna de visitar un hermoso parque nacional en el norte de Estados Unidos: el parque Cuyahoga, el cual tiene aproximadamente 132 km2. Se me presentó la oportunidad de realizar varias caminatas, una de ellas de aproximadamente cuatro horas, y la verdad me encantó, porque la mitad de ese tiempo la gastamos en la quebrada Brandywine. Es un cuerpo de agua muy somero, por lo cual es muy placentero caminar en él sin zapatos, disfrutando del agua que corre entre los pies, los tobillos y las pantorrillas; una sensación muy refrescante para las altas temperaturas del verano. Nuestra recompensa al finalizar el recorrido por esa hermosa quebrada bordeada de un bosque muy imponente, fue llegar a contemplar y escuchar sus bellas cataratas, las cuales tienen una altura de 26 metros. Además, sus aguas van a parar al río Cuyahoga.

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Cascada Brandywine.

Cuando me encontraba en medio del bosque, los lagos y las quebradas, me empecé a percatar de la presencia de unos seres, a los que por lo general no les presto mucha atención o en realidad no tengo la oportunidad de apreciarlos cuando estoy trabajando en el mar. Creo que para la mayoría de las personas son criaturas que pasan desapercibidas, puesto que no son grandes como una ballena, un delfín o un ave; algunos de ellos miden tan solo algunos milímetros. Estoy hablando de los insectos, que “florecen” en el verano y son más abundantes en esta época del año. Por mi profesión de bióloga, me encanta contemplar cualquier especie animal y aprender sobre ella.

Aunque por su tamaño pueden pasar inadvertidos la mayoría de las veces, los insectos son el grupo de animales más diversos del planeta, con aproximadamente un millón de especies descritas y alrededor de 10 millones aún sin describir. Uno de los que pude observar fue una libélula que nunca había visto. La denominé libélula cebra por su abdomen de color blanco y parches negros en sus alas. Sin embargo, su nombre es cola blanca común (Plathemis lydia), distribuyéndose por toda Norteamérica. Su tamaño promedio es de cinco centímetros y la coloración del macho es diferente al de la hembra, siendo café esta última, con un patrón de color negro diferente en las alas. Las libélulas juegan un rol ecológico muy importante, ya que son predadoras de pequeños insectos, como moscas y mosquitos, controlando sus poblaciones; también se pueden alimentar de abejas, mariposas y polillas.

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Macho de la libélula cola blanca común.

Otro insecto que puede ser confundido con las libélulas es el ‘Caballito del diablo’. Aunque son parecidos, éste puede plegar sus alas mientras que las libélulas no tienen esa característica. Además, las primeras tienen un abdomen mucho más delgado, son más pequeñas y tienen los ojos separados. En el bosque me encontré con un hermoso ´Caballito del diablo’, llamado comúnmente como Joya de Ébano (Calopteryx maculata); está distribuido en el oriente de Estados Unidos y Canadá. Es realmente deslumbrante, su color verde brillante y sus alas negras hipnotizan; es pequeño y se mueve muy rápido.

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Macho del caballito del diablo joya de ébano alimentándose de otro insecto.

Ambos insectos mencionados se encuentran fácilmente alrededor de cuerpos de agua, simplemente hay que tener paciencia y sentarse sin hacer mucho movimiento para tomar una buena foto.

Una criatura que es famosa porque permanece en posición de rezo casi todo el tiempo, fue la siguiente que pude observar. La mantis (Mantis religiosa) debe su nombre a que su primer par de patas se encuentran recogidas hasta en el momento de cazar; son grandes predadores pues se alimentan de insectos más pequeños. Las hembras son de mayor tamaño que los machos y en varias ocasiones se ha documentado que durante o al finalizar la cópula la ella se alimenta de él. Otra curiosidad: posee un órgano auditivo en el tórax.

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Subadultos de mantis religiosa, uno de ellos alimentándose de otro insecto

Y por último me encontré con un hermosísimo escarabajo tigre de seis manchas (Cicindela sexguttata) (fotografía del banner). Se conocen hasta 2.600 especies de escarabajos tigre en el mundo y cada año descubren una nueva. Se encuentran distribuidos a nivel mundial, exceptuando la Antártida, Hawai, Maldivas y Tazmania. Su color verde metalizado llama mucho la atención y se cree que esto lo ayuda para aparentar o parecer como una especie peligrosa para los depredadores. Además, es el insecto más rápido del planeta, si tuvieran el tamaño de un caballo correrían alrededor de 300 o 400 kilómetros por hora. Se alimenta de una manera muy particular: posee unas largas y delgadas mandíbulas que usa para despedazar a sus presas y luego les escupe saliva para iniciar la digestión por fuera del cuerpo; luego empieza a succionar los líquidos de la presa que está masticando.

Estás fueron unas muy agradables sorpresas durante el intenso verano en el Norte de los Estados Unidos.