Inteligencia artificial: una aliada para el desminado humanitario

Inteligencia artificial: una aliada para el desminado humanitario

Históricamente, Colombia ha sido reconocida a nivel global por ser el país de mayor producción de café suave del mundo, el segundo más biodiverso del planeta por kilómetro cuadrado y el único de América del Sur con acceso a costas en los océanos Pacífico y Atlántico ―este último a través del mar Caribe―. Pero, aunque su riqueza es múltiple, desde 1960 este territorio también ha sido testigo de uno de los conflictos armados más prolongados de la historia, librado entre las Fuerzas Armadas colombianas y las guerrillas, paramilitares, carteles del narcotráfico y bandas delincuenciales de crimen organizado. 

La intensa disputa entre el Ejército Nacional y las guerrillas de las FARC y el ELN durante la segunda mitad del siglo XX incluyó el uso de minas antipersonal (MAP) de fabricación industrial como instrumento estratégico de guerra. La expansión de este recurso bélico en los 32 departamentos del territorio colombiano fue una de las razones para que, en 1980, la comunidad internacional restringiera el uso de minas, mediante el Protocolo II de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCW, por su sigla en inglés) y la Convención de Ottawa, en 1997, y convocara a un ejercicio de desminado humanitario. No obstante, las guerrillas, con el fin de cuidar sus campamentos, evitar cercos y apuntalar la retirada de las Fuerzas Armadas en medio de los combates, implementaron el uso de minas artesanales hechas a base de recipientes metálicos, latas de cerveza, plásticos y, en algunas ocasiones, madera ―dificultando su detección―, con metralla casera preparada con clavos, vidrios y trozos metálicos. Aunque el programa Descontamina Colombia, del Gobierno nacional, asegura que, desde 2012, 391 municipios han sido declarados libres de sospecha de minas antipersonal y que el 73 % del territorio se encuentra libre de ellas, en marzo de este año el Comité Internacional de la Cruz Roja aseguró que en 2017 la cifra de víctimas fue de 57, en 2018 subió a 221 y en 2019 se registraron 352. Cerca de una víctima por día. 

Con la asesoría del profesor Carlos Alberto Parra, doctor en Ingeniería de la Universidad de Toulouse III, en Francia, su colega Johana María Flórez desarrolló recientemente un sistema de inteligencia artificial capaz de detectar información en terreno para identificar la posible ubicación de minas antipersonal, particularmente minas artesanales, que normalmente son difíciles de encontrar con los artefactos de búsqueda.

 

Los sensores operan tanto de forma independiente como colaborativa, de acuerdo con una lógica de coordinación asincrónica. 

 

Para el proceso de creación de este dispositivo, llamado Sistema de Toma de Decisiones para Percepción Activa y Heterogénea (DMS-HAP, por su sigla en inglés), Flórez, quien también es doctora en Ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana, tomó como referente los avances recientes en robótica móvil y aprendizaje de máquina, con el fin de encontrar instrumentos tecnológicos y dispositivos electrónicos que permitieran rastrear minas bajo tierra, así como la experiencia del grupo de investigación javeriano Sistemas Inteligentes, Robótica y Percepción (SIRP), el cual ha venido trabajando en tecnologías para la detección de minas desde 2003. 

Producto de esta labor, la investigadora javeriana empleó cinco sensores diferentes: un dispositivo digital para medir la temperatura en un área circular; un radar de penetración terrestre equipado con dos antenas, una para la transmisión de una onda electromagnética y la otra para la recepción de la reflexión de estas sobre la tierra; y tres cámaras Nikon D5200, dotadas con distintos filtros para capturar diferentes longitudes de onda, uno para la detección de radiación infrarroja, otro para la captura de imágenes digitales estándar en formato RGB (sigla de red, green, blue), y el último para capturar la información en el rango de rayos ultravioleta (UV).

 

Entre 1990 y 2020, se han registrado 11.947 víctimas por minas antipersonal, según el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República. 

 

Equipados con un sistema de procesamiento de señales que comparten información entre sí, integrados a través de un sistema de toma de decisiones basado en técnicas de inteligencia artificial ―como redes neuronales, algoritmos genéticos y lógica difusa― y sostenidos por una estructura de hardware en forma de araña, estos dispositivos hicieron posible la recolección de datos en campo. Posteriormente la información fue procesada para ajustar los algoritmos en relación con el contexto de aplicación y con la detección de minas antipersonal, así como también para generar un consenso sobre la existencia o no de objetos peligrosos en el terreno a través de un sistema de múltiples agentes. 

Luego de cinco años de investigación y del trabajo colaborativo entre los académicos javerianos y los profesores Mario Góngora y Fabio Caraffini, del Instituto de Inteligencia Artificial de la Universidad de Montfort, en Reino Unido, fue posible lograr que “la red de sensores reconociera con éxito los dispositivos con una precisión del 80 % en condiciones de buena iluminación”, puntualiza Flórez. 

De acuerdo con la Dirección para la Acción Integral Contra Minas Antipersonal (Aicma) de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, entre 1990 y marzo de 2017 se registraron cerca de 11.481 víctimas ocasionadas por la detonación de minas antipersonal y remanentes explosivos de guerra, de las cuales 7028 son de la Fuerza Pública y 4453, civiles.

Teniendo en cuenta los retos actuales en materia de desminado humanitario en Colombia, como la lentitud de las plataformas terrestres de detección de minas en campo y la exposición al peligro de las unidades tácticas militares, este proyecto javeriano surge como una alternativa capaz de aumentar la precisión en la búsqueda de explosivos artesanales en el territorio, y de reducir, a través del aprendizaje automático de máquina, la tasa de localización de falsos positivos de minas en el país, así como automatizar el trabajo que actualmente desarrollan el Ejército Nacional y la Armada Nacional de forma manual con instrumentos barreminas y el despliegue de caninos detectores de minas (CDM).

“Ahora, el paso a seguir con esta investigación es desarrollar sensores más pequeños para tomar más muestras en campo, integrarlos en un sistema robótico móvil, como los drones, y probar nuevas técnicas de inteligencia artificial para seguir reduciendo la tasa de error en la detección de minas”, finaliza Flórez. 

Para leer más: Flórez Lozano, J. et al. Cooperative and Distributed Decision-Making in a Multi-Agent Perception System for Improvised Land Mines Detection. Information Fusion (a través de Elsevier), 2020. 

Flórez Lozano, J. et al. “A Robust Decision-Making Framework Based on Collaborative Agents”. IEEE Access, 2020.  

Flórez Lozano, J. et al. Training Data Set Assessment for Decision-Making in a Multiagent Landmine Detection Platform. IEEE World Congress on Computational Intelligence WCCI, 2020. 

Colreavy-Donnelly, S. et al. “Shallow Buried Improvised Explosive Device Detection Via Convolutional Neural Networks”. Journal Integrated Computer-Aided Engineering, 2020. 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Desarrollo físico-mecánico de una estructura con múltiples sensores para desminado humanitario.
INVESTIGADORA PRINCIPAL: Johana María Flórez
COINVESTIGADORES: Carlos Alberto Parra, Mario Góngora, Fabio Caraffini.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2014-2019 

 

                             

Lecciones de la Covid-19 para una sociedad basada en la ciencia

Lecciones de la Covid-19 para una sociedad basada en la ciencia

Es inconcebible pensar en una sociedad sin ciencia en pleno siglo XXI. Y, lastimosamente, tuvimos que vivir una pandemia de las dimensiones del SARS-CoV-2 para encontrarle sentido concreto a esta afirmación. El afán por comprender de dónde surgió el nuevo coronavirus, cómo tratar la COVID-19 y hallar la vacuna nos tiene en una maratón científica alrededor del mundo para enfrentar este periodo histórico que deja varias lecciones, incluso para la ciencia.

La vivencia de una pandemia nos ha recordado enfáticamente el papel esencial que tiene el nuevo conocimiento en la toma de decisiones de manera asertiva, tanto en las cotidianidades individuales como en las apuestas de nuestros dirigentes. Los gobernantes, en todo el planeta, están poniendo a diario en la balanza las apuestas por garantizar la salud pública y menguar los impactos negativos en otros escenarios, como el político, social o económico, sin que ello implique poner en riesgo las vidas de los ciudadanos.

Ahora más que nunca el conocimiento obtiene un valor incalculable en nuestra sociedad. Es indispensable contar con datos observados, sustentados, contrastados y validados (el método científico en su esencia) para orientar las acciones y dejar de lado la suposición como recurso decisorio, tal como ocurre actualmente en algunos países con desenlaces mortales. La ciencia y la política pública deben conformar una llave para impactar no solo el presente, sino para dirigir el futuro.

Por ejemplo, se hace necesario reaccionar no solamente frente a la COVID-19, sino buscar alternativas de prevención de las pandemias, porque seguro vendrán otras más. Debemos asumir una mirada más integradora de los orígenes de este deterioro de la salud pública mundial. Lo anterior implica atender los escenarios de salubridad, pero también los de relacionamiento con el medio ambiente, como resalta el reporte “Escaping the ‘Era of Pandemics’”, de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por su sigla en inglés): “El riesgo de pandemias puede disminuir significativamente si se reducen las actividades humanas que impulsan la pérdida de biodiversidad, mediante una mayor conservación de las áreas protegidas y medidas que reduzcan la explotación insostenible de las regiones de alta biodiversidad”.

Además de apostarle a la prevención, hay otras lecciones que plantea la pandemia a las instituciones que promueven la generación de nuevo conocimiento y a los investigadores mismos. Sin duda, esta coyuntura exigió flexibilización en los tiempos de respuesta de la investigación. Sin embargo, estos no deben comprometer procesos de verificación y validación de los hallazgos: podemos exponer la salud y la vida de muchas personas. Por ello, fue fundamental la pronta reacción del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias) para financiar soluciones relacionadas con la COVID-19, así como el estímulo para trabajar en red. Así tomara unos meses más de los deseados, poco a poco las universidades y centros de investigación han adelantado estudios para comprender la enfermedad en nuestro país y han desarrollado tecnologías para enfrentarla, como CovidCheck, que presentamos en esta revista.

Es evidente, pues, en esta época, la importancia del conocimiento científico. En la medida en que conozcamos a profundidad los ecosistemas y los comportamientos de las especies, podremos enriquecer la toma de decisiones para la protección de nuestro planeta y el bienestar de la sociedad. En estos escenarios, la ciencia pura es fundamental para proyectar soluciones a largo plazo, lo que no fue posible con la COVID-19 por la escasez de tiempo. Así, la investigación básica es imprescindible y hoy la pandemia nos vuelve alertar sobre ello.

Investigaciones de 1990 sobre los coronavirus en los murciélagos concluyeron que estas especies no mueren necesariamente por tener alguno de los SARS y que si conociéramos bien la genética de estos virus podríamos reaccionar de una mejor forma a ellos. El conocimiento profundo de la física cuántica nos ha permitido aplicar sus hallazgos al perfeccionamiento de los teléfonos celulares, por solo presentar un caso de su uso. Ambos tipos de investigaciones eran considerados ‘esotéricos’, alejados de la realidad social y sin implicaciones prácticas. Hoy en día son fundamentales para comprender la COVID-19 y para los avances tecnológicos de uso diario.

La realidad actual nos invita a no bajar la guardia en la promoción, estímulo y financiación de la generación de nuevo conocimiento en todas las áreas. Debemos creer e impulsar esa investigación pura, y también la aplicada, para generar innovaciones y emprendimientos que planteen soluciones para beneficiar no solamente los escenarios de discusión académica, sino los de desarrollo social, tecnológico y ambiental en el país.

Todo momento histórico deja sus enseñanzas. Espero que el que vivimos ahora nos transforme positivamente en cuanto sociedad y nos deje algunos cambios para conservar nuestro entorno, cuidarnos como especie y preservar el planeta. De la ‘gripe española’ se aprendió, por ejemplo, desde la arquitectura, a aumentar el tamaño de las ventanas para ventilar mejor los espacios. ¿Qué lecciones tomaremos de la actual pandemia? ¿Seguiremos siendo los mismos?

* Vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana.

 

             

Con innovación se pone freno a la pandemia

Con innovación se pone freno a la pandemia

Gracias a la alianza entre los sectores público y privado, 212 proyectos pudieron hacer parte del programa de innovación abierta Más Detección, Más Vida, para aportar a la reactivación económica y salvar vidas en medio de la pandemia. Participaron emprendedores, gremios e instituciones de educación superior con diferentes propuestas de detección temprana de la enfermedad, mitigación del contagio, monitoreo a la población y fortalecimiento del sistema de salud. En respuesta a este reto, la Pontificia Universidad Javeriana contribuyó con dos proyectos, uno de los cuales fue seleccionado dentro de las 26 mejores propuestas. 

Ante las consecuencias en salud y los rezagos económicos que ha tenido que enfrentar el país por la emergencia sanitaria producto de la COVID-19, entidades como Connect Bogotá e iNNpulsa Colombia, con el apoyo de Sura y Roche, convocaron esta iniciativa. “Entendimos rápidamente que esta situación que afronta el mundo no es tema solo del sector público, sino que involucra a todo el ecosistema”, dice Ignacio Gaitán, presidente de iNNpulsa, que agrega: “Todos debemos aportar desde nuestros conocimientos y capacidades para salir adelante y superar esta dificultad”. 

En tiempo récord, la academia supo responder de forma oportuna, lo que demuestra el potencial que tienen las instituciones universitarias que, con sus ecosistemas de innovación, emprendimiento y trabajo constante en términos de calidad investigativa, logran pronunciarse en la coyuntura y aportar al desarrollo del país, comenta Fanny Almario, directora de Innovación de la Javeriana. 

Alianza de analítica de datos para afrontar la pandemia COVID-19” fue uno de los adelantos javerianos que participó en la convocatoria, dirigido por el Hospital Universitario San Ignacio. Consiste en el diseño de una plataforma para el análisis, visualización de datos de salud pública y registros hospitalarios en la pandemia. 

El otro, CovidCheck, es un kit de diagnóstico del virus a través de la saliva, con múltiples beneficios que no ofrecen las pruebas convencionales con hisopado, es decir, aquellas que hacen uso de este utensilio con punta de algodón para tomar secreciones de la parte superior de la garganta y la nariz con el fin de detectar el virus, y que se han usado hasta ahora. Por esa razón la propuesta destacó notoriamente, ocupando un lugar privilegiado en la convocatoria. 

 

Lo innovador de CovidCheck 

Los desafíos que enfrenta el país en cuanto al diagnóstico, tratamiento, contención y mitigación del SARS-CoV-2 son evidentes. Dabeiba Adriana García, doctora en Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Javeriana, con el apoyo del Centro de Investigaciones Odontológicas de la misma institución y un equipo multidisciplinar de expertos de ciencias y medicina, desarrollaron CovidCheck, una tecnología que nació de un proceso investigativo y que hoy se convierte en un producto que aporta a la optimización, celeridad y eficacia en la toma y análisis de muestras para la detección de la COVID-19 a través de la saliva. 

“La mayoría de nosotros siempre ha tenido en mente realizar un sistema colombiano, que fuera nuestro, hecho en casa”, dice la investigadora. “Hay una tendencia a pensar que lo de otros países es bueno y lo de nosotros no, y esto es la prueba de que no es así. Hace algunos años esto era casi imposible y, tras diversos proyectos, la COVID-19 nos da la oportunidad de que estemos cada vez más cerca de hacerlo realidad”.

 

Las alianzas entre el Gobierno, las empresas y la academia aportan a superar la pandemia y ofrecen soluciones a la ciudadanía.

 

Actualmente, el mecanismo mediante el cual se hace la prueba diagnóstica (RT-PCR) para detectar casos de coronavirus es el hisopado, que, de acuerdo con la doctora García, es un proceso invasivo, molesto e incómodo para los pacientes, y riesgoso para el personal médico que lo recolecta, porque el virus permanece activo por largo tiempo. Eso lo hace aún más complicado, ya que “estamos pasando por un momento en el que los hisopos empiezan a escasear, son muy costosos, no llegan al país en el número que quisiéramos y por eso hay la necesidad de empezar a fabricarlos a nivel nacional”, puntualiza. 

De aquí que la saliva resulte ser una alternativa para atender esta necesidad de forma práctica es muy positivo, pues, como asegura la investigadora javeriana, quien también es magíster en microbiología, hacer la detección del virus a través de este fluido tiene múltiples beneficios. A diferencia del procedimiento con hisopado, la prueba por CovidCheck puede ser tomada por el paciente en su propia casa, conservando el material genético de forma segura. “La muestra puede transportarse en cualquier servicio de mensajería de manejo de muestras biológicas, sin necesidad de refrigeración y con un alto grado de seguridad”, afirma García. Además, esta prueba no es dolorosa y no solo identifica la presencia del virus en la persona, sino que cuantifica el número de copias del virus en ella, y así es posible reconocer qué tanto puede llegar a contagiar este individuo a otras personas. 

Esta tecnología sigue consolidándose, y el apoyo de la Facultad de Odontología, el Hospital Universitario San Ignacio y la Dirección de Innovación ha sido fundamental para cimentar las bases del proyecto y buscar alianzas con inversores interesados en el producto. Según un estudio de mercado realizado por la Dirección de Innovación, hasta ahora no se ha encontrado nada similar a CovidCheck en Latinoamérica, razón por la que es necesario seguir madurando esta innovación para sortear la coyuntura de forma oportuna. 

 Iniciativas como esta evidencian cómo las capacidades de los grupos de investigación pueden ser aprovechadas de manera significativa para atender las necesidades del país, además de despertar en la universidad un interés por pensar sus pesquisas en futuros modelos de innovación y emprendimiento. “La academia tiene una particularidad y es que los avances presentados están basados en investigación y ya han pasado por toda clase de pruebas, por lo que están casi listos para materializarse”, dice Diana Gaviria, directora ejecutiva de Connect Bogotá.

Como esta alianza, son muchos los proyectos de desarrollo que hoy en día congregan a diferentes sectores en la búsqueda de materializar ideas que aporten al progreso, en razón de los poderosos resultados obtenidos. Al respecto, Gaitán afirma que, sin la unión de todas las organizaciones participantes, los resultados evidenciados en las convocatorias no serían los mismos. Esto ratifica la importancia del trabajo conjunto para la consolidación de lo que Fanny Almario describe como un círculo virtuoso de la innovación, en el que se juntan diferentes sectores de la sociedad para producir nuevas ideas, productos, procesos y servicios capaces de introducirse en el mercado para incrementar la productividad y la competitividad, y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. 

 

 

                             

Los niños preguntan sobre contaminación ambiental; la ciencia responde

Los niños preguntan sobre contaminación ambiental; la ciencia responde

Hay datos que preocupan hasta a los más pequeños. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el mundo ha perdido el 70 % de sus zonas húmedas naturales en el último siglo. Además, las personas son las causantes de un calentamiento global de 1°C por encima de los niveles preindustriales. Inquietos por esta situación, cerca de 130 estudiantes de grado cuarto del Colegio Gimnasio Vermont se reunieron virtualmente con Luis David Gómez, profesor de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana, para conversar acerca de la acción contaminante del hombre y las alternativas que como niños pueden tomar para darle un respiro al planeta, especialmente en materia de degradación de plásticos.

A continuación, le invitamos a conocer las preguntas de los estudiantes y profesores de la institución educativa sobre este tema y las respuestas del investigador javeriano, quien además es líder de semillero de investigación Degradación en Polímeros Plásticos Contaminantes de la misma universidad.

 

¿Cómo distinguir la contaminación de la niebla?

 

¿Por qué el ruido es contaminación?

 

¿El humo de las fábricas afecta los mares y los océanos?

 

¿Quiénes crearon las islas de basura?

 

¿Los microorganismos se pueden comer el plástico?

 

¿Qué hay dentro de un microorganismo?

 

Los estudiantes de grado cuarto del Colegio Gimnasio Vermont vienen generando estrategias para la degradación de plásticos. Haga clic en el siguiente audio para conocer en qué consiste.

 

Esta jornada se desarrolló en el marco de la clase STEAM de la institución educativa Colegio Gimnasio Vermont, cuya sigla corresponde a la articulación de las disciplinas Science, Technology, Engineering, Art y Mathematics, en inglés; es decir, Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas, en español.

El celular: una “prótesis afectiva” del ser humano en la era digital

El celular: una “prótesis afectiva” del ser humano en la era digital

¿Qué es lo primero que hace al despertar en las mañanas y lo último antes de ir a la cama? Seguramente, mirar su celular; tal vez para darle una ojeada a sus redes sociales, responder mensajes en WhatsApp, verificar su agenda en el calendario o apagar la alarma. Aunque este dispositivo es relativamente joven (creado en la década del ochenta) cuando se compara con la historia de la humanidad, los hábitos sociales arraigados a este dispositivo han cambiado las prácticas culturales durante los últimos años.

Por eso, interesado en entender los cambios que han suscitado los teléfonos móviles en las personas, Jorge Alberto Palomino, doctor en Ciencias Sociales y Humanas de la Pontificia Universidad Javeriana, desarrolló su tesis doctoral sobre este tema.

Luego de una revisión juiciosa de la literatura, Palomino, quien actualmente es profesor del Departamento de Lenguas de la Universidad Javeriana y del Departamento de Comunicación de la Universidad Central, notó que a pesar de que la mayoría de las investigaciones y medios de comunicación conciben a la tecnología como un problema de los jóvenes al estar inmersos en sus celulares y redes sociales, este también es un asunto que debe estudiarse de forma intergeneracional ya que permea los hábitos de los adultos jóvenes, adultos y de población de la tercera edad. Esta razón llevó a este apasionado por el arte pop y el cine a realizar su tesis doctoral sobre la comprensión de las transformaciones que los teléfonos móviles han generado en las personas y sus emociones, sentimientos y afectos.

Para desarrollar su proyecto*, Palomino se propuso identificar los usos y sentidos que tiene el celular en la vida cotidiana de las personas a través de una etnografía virtual-digital; es decir, una combinación de metodologías que permite revisar elementos de las prácticas de conexión on line (en línea) y off line (fuera de línea) de hombres y mujeres en sus dispositivos móviles y cómo conforman las experiencias afectivas. Tal es el caso de las conversaciones que intercambian las personas vía WhatsApp, ya que son una combinación entre el mundo virtual y el mundo real porque aunque el contenido no es público como en Facebook o Twitter, este sí circula en internet.

“La interacción en los entornos digitales no implica una ruptura de la realidad, sino todo lo contrario; el tipo de experiencias que los sujetos tienen mediante el uso de tecnologías móviles son formas de acceder a otros planos de la realidad”, puntualiza Palomino en su tesis doctoral.

¿Qué tiene por contar la lista de contactos?

El primer paso en el desarrollo del ejercicio etnográfico fue registrar los usos que él mismo hace de su celular mediante el registro de actividades en un diario de campo, esto con el fin de tener material suficiente para diseñar un instrumento de recolección de información; así identificó prácticas comunes como las experiencias sociales al hacer parte de grupos en WhatsApp o salir de ellos, la interacción con sus amigos y familiares, y la recurrencia al abrir nuevas cuentas en diferentes plataformas para entender el comportamiento de las personas en las plataformas digitales.

Luego de este proceso, el investigador recurrió a la lista de contactos de su celular para recoger los datos y las prácticas frecuentes que estos tienen al tomar el dispositivo móvil entre sus manos; para conseguir esta información desarrolló entrevistas grupales, entrevistas en profundidad y ejercicios observación, y posteriormente los comparó con los resultados de su experiencia auto-etnográfica y el concepto ‘Figuración’ de Donna Haraway, que consiste en reconfigurar el concepto del desarrollo técnico-científico alrededor del celular.

Conocer las prácticas que no son tan visibles en las redes sociales y aquellas que son un poco secretas en WhatsApp como a quién dejar en visto (ver el mensaje y no responderlo) en qué momento silenciar un grupo o las condiciones para tomarse una selfie y decidir a quiénes compartirla fueron algunos de los temas hallados por Palomino durante la implementación de los ocho grupos focales a 30 personas entre 18 y 45 años de edad y las 34 entrevistas a profundidad a hombres y mujeres entre 18 y 73 años de edad y de diferentes orientaciones sexuales.

Con estas entrevistas, el investigador encontró que el celular y el escenario on-line altera la sensibilidad de las personas e intensifica sus sentimientos y las expresiones de afecto en el espacio off-line. De ahí que es usual notar que las relaciones que más trabajo les cuestan conformar a los jóvenes y los jóvenes adultos en redes sociales son aquellas con sus amigos y sus parejas, mientras que para la población adulta y adulta mayor, son las relaciones con su familia.

Por ejemplo, piense en el grupo familiar al cual pertenece en WhatsApp. Quizá allí está una tía, la misma que suele enviarle imágenes con un mensaje de buenos días. ¿Cuál es el común denominador ante esto? Generalmente la mayoría de personas la dejan en visto. Pero, ahora imagine que un amigo o su pareja le envía un mensaje, lo más seguro es que su respuesta sea casi inmediata desarrollando proceso intenso de comunicación en vivo. ¿Qué es lo que ocurre allí?

“En este caso hay un cambio en el concepto de lo íntimo, porque si bien decimos que nuestras relaciones más importantes son las relaciones con la familia, estas son con las que menos implican trabajo y son a las que menos se les invierte tiempo”, puntualiza Palomino.

Celular foto interna

Asimismo, plataformas de comunicación como WhatsApp o redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter, entre otras, ofrecen múltiples elementos comunicacionales como emoticonos, stickers, fotos, audios -alternos a la escritura- que permiten identificar lo que el interlocutor está diciendo y allí cobra sentido el concepto de “interpretación”. Por ejemplo, durante el proceso de conquista, “ligue” o seducción, Palomino encontró que los jóvenes suelen estar atentos a las reacciones como ‘Me gusta’, ‘Me encanta’, ‘Me divierte’, que eligen sus parejas en las publicaciones de Facebook con el fin de generar todo un proceso de interpretación alrededor de las implicaciones de dichas expresiones.

“Yo pensaba que en estos casos de conquista existía un ejercicio de interpretación solitario pero encontré que hay personas que mandan capturas de pantallas con el ‘Me encanta’ a sus grupos de amigos para tratar de interpretar colectivamente qué es lo que está pasando en la conversación”, agrega Palomino.

Con respecto a los hábitos ocultos de la lista de contactos, surgieron varios temas como el sexting, una práctica que consiste en el envío de mensajes sexuales, eróticos o pornográficos a través de los dispositivos móviles; el concepto de stalkear, que pone en evidencia rutinas de vigilancia o espionaje a exnovios(as), amigos e incluso enemigos mediante de plataformas digitales, y la creación de perfiles falsos en redes sociales con el fin de obtener información privilegiada que proporciona el anonimato. A través del análisis de estas prácticas, el investigador concluye en su estudio que hay una migración del concepto de lo íntimo del entorno off-line al on-line.

Prótesis afectiva: una reconfiguración del concepto ‘celular’

¿Alguna vez ha experimentado la frustración, intranquilidad, culpa e inclusive ira que puede generar darse cuenta de que olvidó su celular en casa? ¿o qué tal aquel sentimiento de angustia al extraviarlo? Atendiendo a estas reacciones, comprendiendo las dinámicas de dependencia de las personas a estos instrumentos tecnológicos y evidenciando el resultado de su investigación, Palomino concluye que “el teléfono móvil actúa como una prótesis afectiva, como un artefacto tecnológico que intensifica las emociones de las personas debido a la conexión permanente con aquellos con quienes tienen experiencias afectivas cotidianas”.

Por lo anterior, el llamado final con este trabajo es tener claridad sobre las diferencias entre la tecnofilia -afición hacia la tecnología y dispositivos móviles- y tecnofobia –aversión a las nuevas tecnologías-; a generar un debate sobre las tecnologías móviles y a comprender que “las tecnologías no son una cosa únicamente de los jóvenes y que los adultos mayores también usan sus aparatos tecnológicos porque los requieren y porque son importantes y relevantes para sus vidas”, finaliza Palomino.

*Tesis doctoral: De prótesis afectivas y otras (Con)figuraciones: Sobre cuerpos, subjetividades y afectividad en la era del celular.

“Es posible tejer desde la diferencia”, Edgar Puentes

“Es posible tejer desde la diferencia”, Edgar Puentes

Cuatro miembros del Foco de Industrias Creativas y Culturales de la Misión Internacional de Sabios estarán este 18 de septiembre a las 4:00 p.m. en un panel previo a la clausura el IV Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad.

Edgar Puentes Melo, Lina Rodríguez Fernández, Oscar Hernández Salgar y Eliécer Arenas Monsalve conversarán sobre el libro Arte, cultura y conocimiento. Propuestas del Foco de Industrias Creativas y Culturales, volumen 8 el primero que fue publicado de los ocho focos en los que se dividió el trabajo de la Misión durante 2019.

Pesquisa Javeriana dialogó con el Maestro Edgar Puentes Melo, coordinador del Foco ICC, encargado de trazar la hoja de ruta para incluir los procesos de creación como formas de generación de conocimiento, desarrollo tecnológico e innovación. Habló sobre recomendaciones, retos, desafíos y articulaciones para hacer realidad todo lo planteado en este documento de 256 páginas.
Pesquisa Javeriana: ¿Cómo se articulan en la sociedad colombiana las recomendaciones del Foco de Industrias Creativas y Culturales?

Edgar Puentes: La misión planteó tres grandes retos de país: Colombia productiva y sostenible (Crecimiento basado en ciencia), Colombia Bio diversa (Innovación basada en la diversidad natural y cultural) y Colombia Equitativa (Conocimiento y educación para la inclusión social), los cuales serán implementados a través de cinco misiones emblemáticas. Dentro de las apuestas fundamentales para su realización se requiere, como objetivos fundamentales, el reconocimiento de los colombianos de su patrimonio cultural y natural, la generación de valor agregado a partir de la diversidad y el conocimiento, para lograr la transformación de la estructura productiva del país hacia un modelo sostenible y equitativo.

Se proponen varios frentes; el primero y tal vez el más importante, es la búsqueda de su implementación a través de la generación de políticas de estado en el desarrollo del modelo previamente descrito; por otro lado, la articulación con el estado en la ejecución de las diversas recomendaciones de la misión.

Igualmente, seguimos buscando dar a conocer en diversos niveles de la sociedad las recomendaciones de la Misión y de nuestro foco, con el propósito de permear, de permitir el acceso de cada colombiano a esta propuesta; es importante resaltar que nuestro propósito, si bien ha sido generar un modelo de país en el más alto nivel del Estado, también propone que su construcción y apropiación depende de un modelo “bottom – up”, donde su incorporación y reflexión en la vida cotidiana de cada colombiano, es fundamental para su desarrollo.

 

PJ: ¿Cuáles son los mayores desafíos?

EP: En el contexto de nuestro foco, son varios aspectos; uno de los más importantes, es el desarrollo de una política de formación artística y cultural para el país. Esta es una de las recomendaciones fundamentales, vinculada directamente con la propuesta de implementar la formación artística y cultural de manera obligatoria en todo el sistema educativo; plantear modelos de apropiación de nuestro patrimonio, el reconocimiento de nuestra historia y nuestra identidad como colombianos, la diversidad y riqueza cultural y biológica de nuestras regiones, la aceptación de la diferencia como valor de crecimiento son aspectos fundamentales con miras a cumplir los tres grandes retos propuestos por la misión.

Como un modelo de complejidad, es importante establecer vínculos y puentes entre las diversas manifestaciones culturales de nuestro país. En la medida que esto ocurra, el lenguaje particular y colectivo se enriquecerá, permitiendo un fortalecimiento cultural y el desarrollo de iniciativas, propuestas, emprendimientos con amplias posibilidades de circulación y apropiación nacional e internacional.

Finalmente, el gran reto es lograr que las recomendaciones de la Misión sean acogidas por el gobierno nacional; una vez logrado esto, un reto mayor será su implementación y articulación con los diversos estamentos de la sociedad colombiano desde el ámbito política hasta la comunidad.

 

PJ: ¿ Cómo ha reaccionado el sector cultural?

EP: Siento que el sector cultural ha recibido este ejercicio de diversas maneras. Si bien nuestro trabajo estuvo enmarcado en el contexto de lo que se definió como Industria Creativa y Cultural, el énfasis fue dado en nuestras discusiones tanto en factores fundamentales de este enunciado, como en discusiones profundas en torno al reconocimiento patrimonial y cultural, a la importancia de la formación artística en todos los niveles, al desarrollo de una postura profunda en una formación estética y sensible, a la implementación y validación de los modelos de creación e investigación – creación como líneas de generación de conocimiento entre otros temas.

De igual manera, se plantearon temas como por ejemplo, una reflexión fundamental sobre los puntos de encuentro entre el arte y la ciencia, en el contexto de un sistema nacional de ciencia tecnología e innovación. En este sentido, percibo en general en nuestro sector y en otros, una amplia aceptación e interés por el trabajo que realizamos al interior de nuestro foco.

 

PJ: ¿ Cómo se articula la parte cultural y creativa con la ciencia?

EP: Muy importante, y creo que uno de los temas centrales de nuestro foco ha sido posicionar a la creación e investigación – creación (i+c), como modelos fundamentales de investigación y generación de conocimiento. Al hablar de un ecosistema ampliado, y de una sociedad del conocimiento, el papel del pensamiento artístico y su desarrollo a través de la creación son fundamentales, mucho más en el contexto de amplia diversidad cultural de Colombia. De igual manera, plantear las relaciones posibles entre diversas formas del conocimiento y los resultados posibles de estos entrecruzamientos, son dinámicas fundamentales y necesarias para la investigación del país y del mundo.

Por otro lado, desarrollar en los modelos de formación de nuestro país la práctica y formación artística en todos los niveles, fundamentará y fortalecerá los procesos propios del pensamiento científico, mucho más cuando se abordan conceptos como la creatividad o la innovación. Tan importante como esto, es la generación de una nueva conciencia, sobre el papel transformador de la ciencia y la cultura, en la construcción de nuevos imaginarios de sociedad, en los que conceptos como la preservación, la protección, el reconocimiento y la validación de los ecosistemas, ocupen un lugar fundamental. No es posible apreciar y apropiar el conocimiento científico, sin un pensamiento sensible y profundo desde lo estético; de igual manera, no es posible validar y apropiar nuestras manifestaciones culturales y artísticas, sin un conocimiento profundo de sus orígenes, su historia, sus técnicas y sus posibilidades de diálogo, con los campos de la ciencia. Es vital retornar a un nuevo concepto de cultura, donde el arte y la ciencia sean comprendidos de manera equitativa, dentro del mismo ecosistema, siendo necesarios el uno para el otro, tal como ha ocurrido en muchos momentos de la historia y siendo tal vez el más reconocido, el renacimiento.

 

PJ: Teniendo en cuenta el tiempo que lleva dedicado al desarrollo cultural del país, ¿por qué considera importante que se Incluyera el Foco ICC dentro de la Misión de Sabios?

EP: Creo que ha sido un aspecto crucial y fundamental para nuestro sector. El ser incluidos en una reflexión de país para la construcción de política de Estado a 30 años, propone automáticamente el reconocimiento de la importancia del sector cultural, artístico y creativo para el desarrollo de nuestra sociedad. Si revisas el contexto de los tres grandes retos de país y las cinco misiones para su cumplimiento, es posible observar el papel trascendental que ocupan la diversidad natural y cultural, la diversidad territorial, en la construcción de modelos innovadores de desarrollo para el país. Lograr modelos de aprovechamiento y uso consciente y sensible de nuestros recursos, requiere de un profundo conocimiento de nuestro patrimonio, nuestra historia, nuestro entorno natural y nuestros ecosistemas, como de la amplia diversidad de nuestras manifestaciones artísticas y culturales.

 

PJ: ¿Qué significó coordinar y lograr articularse con los otros focos?

EP: Creo que ha sido un ejercicio increíblemente valioso y significativo, dado el proceso de aprendizaje, de construcción como equipo y finalmente de experiencia colectiva al integrar los ocho focos de la Misión en una visión. Existieron tensiones naturales pero la gran lección al final de este proceso, fue cuando pudimos compartir con la Presidencia de la República nuestras conclusiones siendo la que narro a continuación una de ellas, una de las que me llevo en mi corazón con profunda esperanza:

“Colombia es un país posible…uno en el que si logramos superar nuestros temores naturales, nuestra incapacidad a la tolerancia, nuestra arrogancia y pretensión desde las orillas particulares de conocimiento a tener la razón, el futuro será simplemente el resultado de la suma y multiplicación de particularidades e individualidades, distantes y diversas, que en su tejido, como fue parte de la construcción social de nuestras comunidades indígenas, permitirá el desarrollo de una sociedad en la que exista un lugar para todos, un lugar que acepte y valide las diferencias y que permita desde estas distintas orillas, la construcción de una nueva nación”.

Para mí, este fue uno de los grandes logros de la Misión y un ejemplo para un país históricamente dividido como el nuestro. Es posible tejer desde la diferencia entendiendo que ella es nuestro mayor patrimonio, nuestro mayor tesoro, nuestra mejor posibilidad.

A continuación vea la transmisión completa del conversatorio.


* Estudiante de la maestría en Periodismo Científico, Pontificia Universidad Javeriana

Experiencias artísticas y su aporte desconocido a la ciencia colombiana

Experiencias artísticas y su aporte desconocido a la ciencia colombiana

Una semana ha sido suficiente para confirmar que las expresiones artísticas, como medio para investigar, ofrecen la oportunidad de hacer diversas lecturas del mundo a través de elementos, materiales y resultados diferentes a los que contempla la ciencia de laboratorio tradicional.

Así lo demostraron profesores y estudiantes javerianos, quienes a través de la presentación de resultados de sus proyectos de creación experimental, durante tres jornadas de conversatorios, pusieron a reflexionar a la comunidad acerca de la necesidad de reconocer el potencial que tienen las pesquisas que se han servido de la creatividad, el diseño, la innovación, la exploración o la tecnología para visibilizar problemáticas que atañen a toda la sociedad, y proponer soluciones a las mismas.


Arte y exploración

Las demostraciones creativas que se presentaron en la primera jornada se destacaron por haber usado la exploración y el arte para pronunciarse. También se mostraron diversas apuestas investigativas en las que convergen puntos esenciales como el uso de la autobiografía (sentimientos, emociones, intereses y lo íntimo) de los investigadores, para transformarla en una obra creativa dirigida a la sociedad.

Algunas de ellas son:

Mujeres matemáticas en Colombia, una exposición de fotografías inspirada en mujeres matemáticas colombianas, que muestra la parte humana de 23 protagonistas de diferentes edades, regiones y perfiles. En una profesión reconocida como masculinizada, la investigadora Eddy Pariguan vio en el arte de la imagen la posibilidad de visibilizar el rol de ellas, que además de su profesión son madres, bailarinas, cocineras o deportistas.

La pintura como camino de sanación y conexión espiritual es una obra que nace de lo íntimo y el deseo de la investigadora Natalia Cajiao por retomar lo ancestral para plasmarlo artísticamente. De esta manera integra la pintura, la fotografía y el grabado para registrar las formas orgánicas del ser humano (desde la célula, la materia, la biofísica, la bioquímica, la biología molecular), unido a la cosmogonía. Esta creación es un acto comunicativo desde la experiencia sensible que la científica tiene con el mundo y las fuerzas que lo componen (el pensamiento ancestral, las leyes de la armonía y la energía sagrada).

A estos proyectos se suman otros que relacionan el cuerpo, el movimiento y la realidad virtual para explicar el alma del mundo; o ante la necesidad de reivindicar la concepción originaria de lo femenino surge la idea de tomar la naturaleza, las plantas y recetas que han dejado nuestros ancestros como vía para la sanación espiritual y el tejido para reconstruir relatos de miedo que se han instaurado culturalmente en la mujer. Con ello también está la exploración de la hoja de koka como insumo y materia prima para la elaboración de propuestas artísticas; al igual que el uso de elementos de construcción que cobran vida para recrear Sistemas de Accidentes en una representación artística.


Creación, sociedad, identidad

Preguntarse cómo las demostraciones y experiencias artísticas se convierten en una posibilidad para construir en comunidad, para enunciar y visibilizar luchas y unir los saberes de la academia con los culturales, hace parte del trabajo investigativo de proyectos javerianos que tomaron la creación como medio para entablar diálogos entre la ciencia y la sociedad, y así edificar conocimiento de forma bidireccional.

El estudio de expresiones artísticas relacionadas con una cultura jamaiquina está dentro de la gama de pesquisas javerianas que integra la cultura con la ciencia. Muestra cómo Colombia ha apropiado elementos característicos de movimientos traídos de Jamaica y los ha reinterpretado y transformado para hacerlos propios.

ABOS es otro proyecto que se une a esta iniciativa de hacer uso de la creación artística para el autorreconocimiento del territorio de un pueblo. Así lo hace Memorias Paralelas, una propuesta que se enmarca en un ejercicio de construcción de memoria histórica de una comunidad víctima del conflicto armado a través de la fotografía.

Como estas, hay otras investigaciones: el despertar de las semillas, más de 300 fotografías que encarnan los momentos más importantes de una de las ceremonias de la comunidad Nasa (SAAKHELU). Y, Camino al sol, un juego de mesa para reforzar y evaluar conocimientos de la arquitectura hispanoamericana en el que se valoran la cultura maya, azteca, inca y tayrona, entre otras.


Creación, tecnología y medios

En esta sección se encuentran proyectos que coinciden en el uso de la creación artística y el involucramiento tecnológico. En este sentido, los métodos de reproducción que nacen de estas iniciativas tienen la intención de expresar el conocimiento a un público amplio, aprovechando las herramientas tecnológicas que el mundo contemporáneo pone sobre la mesa.

Se destacan composiciones javerianas como:

La aplicación musical interactiva Mi Fink es una creación digital colectiva desarrollada en un pueblo del norte del Cauca, que se centra en las problemáticas de la finca tradicional que trae su comunidad. Así, los niños y jóvenes, impulsados por la academia, aprendieron técnicas para desarrollar una ‘app’ y trabajar en la solución y el conocimiento de las dificultades presentes.

Por su parte, La Tusa del 102 es una serie que mezcla la televisión abierta tradicional con la web y a través de su narrativa cuenta cómo viven los hombres adolescentes, entre los 16 y los 24 años, el desamor, todo esto bajo un proceso investigativo.

También está la experiencia ‘Dirigibles’, que convoca la integración de la danza, la música, la realidad virtual y la captura sonora, para que los usuarios puedan sumergirse en un mundo musical y audiovisual.

Ante la necesidad de seguir dando respuestas a interrogantes que aparecen en la academia, hay proyectos que buscan comunicar de formas diferentes para llegar a la comunidad general y para conservar formas artísticas tradicionales. La reinvención virtual del VI Festival Universitario de Danza Gente que Danza 2020 ejemplifica la importancia que le significó a este evento usar la tecnología en tiempos de pandemia para conservar esta práctica tradicional.

Con el fin de transmitir lo que tiende a verse complicado a nivel científico, se mostró el Libro ilustrado que explora aspectos estéticos, éticos y políticos de las enfermedades raras y huérfanas y celebra la amistad. Este producto responde al reto de usar la web para que niños, adolescentes y adultos conozcan las vicisitudes diarias de una persona con patologías de este tipo.


El llamado de los participantes

Los autores y científicos de estas obras hicieron un llamado a seguir pensando el arte como una posibilidad de encontrar respuestas. Para ello insisten en la importancia de disipar fronteras entre la academia y los mismos contextos en los que se investiga; hacer cruces entre disciplinas y expandir los espacios para crear en conjunto y sin jerarquías. Además, la mayoría concuerda con la idea que expuso el artista alemán Joseph Beuys de que “todo ser humano es un artista”, por lo que también invitan a crear y hacer arte sin importar la profundidad en cuanto a conocimientos de este tipo, pues, según sus apreciaciones, toda persona es capaz de crear y vale la pena hacerlo como una necesidad humana de expresar lo que a veces es difícil comunicar en palabras.

La salud de los sistemas de salud

La salud de los sistemas de salud

El 2020 será recordado por el coronavirus SARS-CoV-2, el microorganismo que puso en jaque a los sistemas de salud de todos los países del planeta. Ninguno estaba preparado para semejante pandemia, pero la dupla de los sistemas de salud y el manejo que los diferentes gobernantes le han dado a la situación han exigido volver la mirada y revisar el estado en el que se encuentran, tomar medidas políticas, sociales y económicas, y, entre estas últimas, asignar presupuesto para invertir en recurso humano y en dotaciones, que van desde lo más sencillo, como tapabocas, hasta las tecnologías más avanzadas, y responder así a los requerimientos de los pacientes contagiados con la COVID-19, acrónimo del inglés coronavirus disease.

La situación de Colombia, según un estudio realizado en 195 países, estaba más o menos bien, cuando se midió el acceso a la calidad en salud (HAQ, por su sigla en inglés): su índice fue de 67,8 sobre 100, superado en la región de América Latina y el Caribe por Chile (76), Cuba (73,5), Costa Rica (72,2), Uruguay (72), Perú (69,6) y Argentina (68,4). A la región que mejor le va es Europa occidental, con un índice de 86,8. Y la que llevó la peor parte fue África subsahariana, con 42,4.

El estudio se concentró en medir el acceso a salud de calidad, entendida como “la capacidad de un sistema para evitar muertes por condiciones de salud que se consideran susceptibles de ser tratadas”, explicó Lope Hugo Barrero, actual decano de la Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana, y uno de los cientos de especialistas que se unieron a la investigación.

A diferencia de otras mediciones, lo que revisaron los científicos fue la cantidad de muertes en un país debido a situaciones que, si son tratadas a tiempo y adecuadamente, no tienen por qué terminar en muerte. Por ejemplo, hoy en día la gente no debería contagiarse ―ni morir― de tuberculosis u otras infecciones respiratorias, ni de difteria o tétano ―enfermedades contra las cuales existen vacunas―, ni por diarreas, ciertos cánceres o enfermedades cardiovasculares. “La existencia de buenos recursos médicos, buen entrenamiento, camas, equipos, etcétera, y su uso eficiente para que le lleguen los servicios a quien lo necesita” son una manera de prevenir que esto ocurra, continúa Barrero.

“Esta investigación se enmarca en el Estudio de la Carga Global de las Enfermedades, liderado por el Instituto de Métricas de la Salud de la Universidad de Washington, en el que participan múltiples grupos interdisciplinarios de investigación en el mundo”. Lope Hugo Barrera, Decano Facultad de Ingeniería

Para cada país, se comparó esta situación en 1990 y luego en 2015, con el fin de estimar su evolución. “La capacidad global para dar acceso a salud de calidad a las personas ha mejorado”, de acuerdo con los resultados de la investigación. Sin embargo, el estudio demuestra que no por tener los gobiernos más capacidad de invertir en salud sus ciudadanos tienen mejor acceso, porque las inversiones pueden no ser las que necesita el país, “por ejemplo, tener médicos en una especialidad en la que no se enferma tanto un grupo poblacional, o tener menos camas en sitios donde la gente se enferma más”, explica este ingeniero interesado en los medios de prevención en salud de grupos poblacionales.

Los investigadores hacen un llamado a continuar avanzando en mejorar los índices HAQ: “Comprender cuánta mortalidad o carga de enfermedad se puede evitar sobre la base de proporcionar acceso a atención médica personal de alta calidad y modificar los riesgos ambientales y de comportamiento a través de iniciativas de salud pública es de gran interés político”.

China y Corea del Sur, dice el estudio, “no solo progresaron en acceso, como lo hicieron la mayoría de los países, sino que lo hicieron más rápido que otros”. Frente a la pandemia actual, se destaca el uso de robots en China para medir la temperatura, lo que evita que el personal de salud lo haga, o la rapidez para construir un hospital, o la acción rápida para detectar casos en Corea del Sur, que, a pesar de vivir un segundo pico, ha controlado la enfermedad con pocos ciudadanos fallecidos en relación con el número de habitantes.

“La lección más clara es que la eficiencia de un sistema de salud y su humanidad tienen amplio margen para cumplir su objetivo: salvar vidas”, según Barrero. Y esa ha sido la meta al enfrentar la pandemia, como lo es en el caso de Colombia, que, aunque no estaba del todo preparada, ha sido capaz de ampliar su capacidad en corto plazo con medidas coordinadas. “No obstante”, continúa el investigador, “el reto no está superado, y todavía está por verse si el sistema de salud está preparado para atender los nuevos casos que se vayan dando al ritmo al que se ha venido liberando la actividad económica”.

En el futuro, los estudios que implementen el índice HAQ, en combinación con la cobertura de las intervenciones de salud y la prevalencia de factores de riesgo que pueden modificarse a través de iniciativas de salud pública, podrían proporcionar un mecanismo más sólido para rastrear el progreso de la cobertura universal de salud en múltiples dimensiones de la acción del sistema, concluye el estudio.

La ingeniería tiene muchas oportunidades para aportar, añade Barrero: “Soluciones de telemedicina, seguimiento en línea del progreso de los pacientes y el uso de herramientas diagnósticas y de tratamiento avanzadas se nutren de la ingeniería. Justamente nuestra oferta académica más moderna le apunta a ese tipo de contribuciones, con programas como el pregrado en Bioingeniería, las maestrías en Inteligencia Artificial y en Ingeniería del Internet de las Cosas, y el Doctorado en Ciencia y Tecnología de los Materiales, entre otros”.

Para leer más:
VV. AA., Healthcare Access and Quality Index based on mortality from causes amenable to personal health care in 195 countries and territories, 1990-2015: A novel analysis from the Global Burden of Disease Study 2015. Recuperado de: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28528753/


 

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Healthcare Access and Quality Index based on mortality from causes amenable to personal health care in 195 countries and territories, 1990-2015: A novel analysis from the Global Burden of Disease Study 2015
INVESTIGADOR PRINCIPAL: Christopher J. L. Murray, Institute for Health Metrics and Evaluation, Universidad de Washington
COINVESTIGADORES: Barber et al. (incluyendo a Lope H. Barrero)
Facultad de Ingeniería
Departamento de Ingeniería Industrial
Grupo de investigación: Centro de Estudios de Ergonomía
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2016-2017

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Ya está circulando Pesquisa javeriana 52

Ya está circulando Pesquisa javeriana 52

Las investigaciones que trae Pesquisa Javeriana 52 muestran diferentes problemáticas ignoradas por muchos ciudadanos colombianos. ¿Sabía, por ejemplo, que gracias a la deforestación y al cambio de uso del suelo se están afectando los ecosistemas donde habitan los anfibios, animales muy importantes para el control de plagas?

En el campo educativo, en esta ocasión destacamos un estudio basado en la georreferenciación, que hace visible la oportunidad que tienen los colegios de alto desempeño para replicar sus modelos en otras instituciones educativas.

Desde el lado de la música, con base en tres rituales religiosos, investigadores javerianos corroboran que la capacidad de las melodías para despertar emociones se potencia al tener relación con otros modos de lenguaje, llegando incluso a orientar la acción humana.

A partir de este domingo, en www.javeriana.edu.co/pesquisa encontrará todos los artículos de la revista, ya sea dando clic en cada uno o descargando el diseño en formato PDF para tenerlo almacenado en su computador o dispositivo móvil.

¿Con qué otros temas se encontrará en esta nueva edición de Pesquisa Javeriana?

Salud

  • Mire el análisis sobre un estudio mundial que examinó los avances de los países en este tema durante 25 años. Lea aquí
  • Las emergencias dentales pueden ser un fantasma para la salud pública del país. Un estudio evidencia la falta de conocimiento que tienen los profesores para reaccionar ante una emergencia odontológica de sus alumnos. Lea aquí

 

Ambiente

  • El profesor Efraín Antonio Domínguez Calle es quizá uno de los mayores conocedores de la hidrología colombiana. El valor de sus investigaciones le ha valido reconocimientos como el Premio Bienal Javeriano en Investigación en 2019. Lea aquí

 

Educación

  • En el editorial del vicerrector de Investigación, Luis Miguel Renjifo, habla sobre el reto que significa para la Pontificia Universidad Javeriana el haber recibido la Acreditación Institucional Multicampus. Lea aquí

 

Creación artística

  • Viviendo en los bordes es una obra que expone las interpretaciones visuales de los relatos y las voces de cuerpos diversos. Lea aquí

 

Desarrollo tecnológico

  • Tecnologías desarrolladas en la Pontificia Universidad Javeriana son protagonistas del Oxelerator Colombia 2019, iniciativa que busca acelerar proyectos innovadores de base científica y tecnológica con el fin de estructurarlos para competir en el mercado. Lea aquí

 

Además…

  • Dos jóvenes investigadores unieron esfuerzos para analizar la sexualidad humana y sus distintas problemáticas en la sociedad del siglo XXI. Lea aquí
  • La Editorial Pontificia Universidad Javeriana ha puesto a circular en formato electrónico, antes que en impreso, los libros de su plan editorial actual, para que los lectores puedan encontrarse en estos tiempos de distanciamiento y sigan supliendo sus necesidades de cultura, conocimiento y lectura. Lea aquí

También lo invitamos a que ingrese a nuestro portal web, en el que publicamos al menos tres artículos periodísticos semanales sobre la coyuntura investigativa del país.

Infancias y tecnologías digitales en tiempos de confinamiento: nuevos retos para la familia y la escuela

Infancias y tecnologías digitales en tiempos de confinamiento: nuevos retos para la familia y la escuela

La relación de los niños y niñas con la tecnología no ha conocido términos medios. Teóricos como Sonia Livingstone y David Buckingham** hablan de una relación de extremos donde prevalecen dos discursos opuestos: los niños y niñas son considerados sabios de la tecnología teniendo en cuenta que su cercanía a las pantallas les otorga los saberes necesarios para moverse en el mundo digital; o son los menores vistos como seres vulnerables frente a los peligros y riesgos presentes allí. Cabe anotar que este último discurso es el que encontramos con mayor frecuencia desplegado en la prensa, por lo cual podemos notar una tendencia en las familias y en las escuelas a mirar esta relación más desde los riesgos y no desde las oportunidades que la tecnología nos ofrece.

¿Qué ha pasado en los últimos meses? Los niños dejaron de pasar un tiempo importante de sus días en la escuela y los parques. Debido a la situación de confinamiento masivo generado por la COVID-19, su cotidianidad se ha trasladado al interior de los hogares, siendo las pantallas un mediador de esas nuevas realidades. La vida se ha convertido en digital por defecto:  jugar, estudiar, estar con la familia, celebrar los cumpleaños, pasar tiempo con los amigos, ver conciertos; y con ello, la infraestructura en torno a la infancia: docentes, apoyo escolar, pediatras, personal de acompañamiento.

Para las familias y la escuela esto sin duda representa retos de gran magnitud. El tiempo de exposición a las pantallas dejó de tener los mismos tintes de preocupación de semanas atrás. Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Academia Americana de Pediatría han establecido recomendaciones sobre el tiempo de pantalla en los niños y niñas: evitar el uso de pantallas antes de los 18 meses, limitarlo a una hora entre los dos y cinco años, y establecer horarios a partir de los seis. Además de la poca evidencia que respalda esas recomendaciones, una investigación reciente nos muestra que el enfoque de screen time puede llegar a ser irreal en la práctica, generando agotamiento, culpa y frustración por parte de los padres y cuidadores primarios. Cuando todo pasa a lo digital, ¿cuándo está bien conectarse y cuándo no? ¿por cuánto tiempo? Ninguno de los debates precedentes en torno a la relación de las infancias con las tecnologías podría dar respuesta a estas preguntas en el contexto de confinamiento en el que nos encontramos.

Es aquí cuando un enfoque no tecnocentrista nos puede dar luces al respecto. Más allá del número de horas frente a las pantallas, que sin duda han aumentado durante la pandemia, sugiero centrarnos en tres aspectos: la calidad y pertinencia de los contenidos a los cuales los niños estén expuestos, los procesos de mediación y acompañamiento establecidos durante el tiempo de pantalla y las actividades cotidianas donde prevalezca la interacción y la actividad física. Y es aquí donde la escuela está llamada a reinventarse, apoyando estos procesos al interior de los hogares, especialmente en la primera infancia. No todo puede virtualizarse, no se trata de que los niños sigan el horario escolar frente al computador, no se trata de poner mayor presión en ellos y sus familias. Los niños también aprenden en la cotidianidad de sus hogares. ¿De qué manera la escuela puede potenciar esos procesos?

 

*Docente e investigadora de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Javeriana. Comunicadora Social de la Universidad del Norte.

** Livingstone, S. (2009). Enabling media literacy for digital natives – a contradiction in terms? In: ‘Digital Natives’: A Myth? A report of the panel held at the London School of Economics and Political Science (pp.4-6). London, UK.

Buckingham, D. (2002). The Electronic Generation? Children and New Media. In: The Handbook of New Media: Social Shaping and Consequences of ICT (pp. 77-89). London: SAGE Publications.