16 dudas sobre la vacunación contra covid-19 resueltas por expertos

16 dudas sobre la vacunación contra covid-19 resueltas por expertos

A pesar de que las vacunas contra la covid-19 están circulando cada vez con mayor rapidez por todo el territorio nacional, su ritmo es a paso de tortuga frente a la fluidez de la desinformación.

Los colombianos reciben diariamente en sus celulares videos, imágenes y noticias falsas sobre los riesgos de la vacuna si se padecen ciertas enfermedades, acerca de su impacto negativo en el organismo o su falta de efectividad.

Hablan los expertos

Recientemente Pesquisa Javeriana y El Tiempo, a través de sus cuentas de Twitter, llevaron a cabo la tuiteratón #SinMitos en la que los ciudadanos plantearon preguntas sobre la covid-19 y la vacunación para que fueran resueltas de manera confiable y rigurosa por expertos.

En este ejercicio profesores, investigadores y especialistas de la Pontificia Universidad Javeriana de la sede Bogotá y su seccional de Cali respondieron 16 dudas y desmintieron algunas de las informaciones y mitos que surgen a diario sobre estos temas.

Siga a continuación cada una de las respuestas para que desmitifique ideas erróneas o confusas y pueda explicarle a su familia y amigos cuando la desinformación quiera ganar la batalla.

Sandra Valderrama, jefe de la Unidad de Infectología del Hospital Universitario San Ignacio y directora de la especialización en Infectología de la Pontificia Universidad Javeriana; Christian Pallares Gutiérrez, médico con maestría en Epidemiología y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana de la Seccional Cali, explican cada inquietud.

  • ¿Se sabe cuál es la población que tiene más probabilidad de sufrir trombosis por la vacuna de AstraZeneca?, ¿cuántas dosis de AstraZeneca se han aplicado en el mundo y cuántos casos de trombosis se han identificado?

  • ¿Cuánto tiempo dura el efecto de la vacuna en mi organismo después de aplicarme la segunda dosis?

  • ¿Después de cuánto tiempo de haberme vacunado puedo tomar alcohol?

  • ¿Se pueden combinar vacunas de diferentes proveedores para completar el esquema?

  • Si me dio covid-19, ¿solo debo aplicarme una dosis de Pfizer?

  • ¿Una persona que ya inició sus quimioterapias debería vacunarse?

  • ¿Por qué las personas que han tenido transfusiones de sangre deben esperar para vacunarse?

  • ¿Puedo estar tomando antibióticos al momento de la aplicación de la vacuna?

  • ¿Cuál es la vacuna más efectiva para personas inmunosuprimidas?

  • ¿Qué efectos puede tener la vacunación para personas que padecen síndromes mieloproliferativos?

  • Algunas personas no se están vacunando, dicen que van a esperar la inmunidad de rebaño. El ministro de Salud, Fernando Ruiz, mencionó que es probable que la covid-19 pase a ser una enfermedad endémica, ¿Vamos a lograr la inmunidad de rebaño y cuáles son sus implicaciones en la vacunación?

  • ¿Cuáles son los riesgos de la vacuna de J&J para mujeres menores de 50 años? Si es tal vez la única opción de vacunación en el próximo año para una mujer saludable de 30 años, ¿lo recomendarían?

  • ¿Cuánto tiempo se debe esperar para recibir la vacuna después de haber tenido covid-19?

  • ¿Existe una prueba o test de inmunidad posvacuna contra covid-19 que indique que la persona respondió con éxito a la vacuna? ¿Algo así como la prueba anti hepatitis B?

  • ¿Puedo aplicarme la vacuna Sinovac y la Pfizer para tener mayor inmunidad?

  • ¿La tasa de letalidad de la covid-19 es inferior a la de la gripa? Si es así, ¿por qué es importante vacunarse?

Pesquisa Javeriana viene cubriendo los temas de salud con relación a la covid-19 desde el año 2020. En esos artículos se responden más preguntas sobre esta enfermedad. Consulte en este enlace las posibles respuestas a sus inquietudes: https://www.javeriana.edu.co/pesquisa/covid-19/

Igualmente, Pesquisa ha entrevistado a más de 20 especialistas para aclarar en un solo minuto las preguntas que como ciudadano se tienen frente a la vacunación contra la COVID-19: https://www.javeriana.edu.co/pesquisa/vacunacion-covid-19/

Indemnidad y efectos adversos: ¿quién debería responder si los privados vacunan?

Indemnidad y efectos adversos: ¿quién debería responder si los privados vacunan?

El sector privado ha manifestado su deseo de participar en la oferta y aplicación de vacunas al interior del país, actividad que se autoriza bajo la resolución 507, expedida el 19 de abril del presente año por el Ministerio de Salud y Protección Social, y que inicialmente estuvo restringida dentro del Plan Nacional de Vacunación contra el SARS-CoV-2.

Sin embargo, hay puntos del documento que han generado controversia por parte del sector privado y para los cuales, algunos representantes propusieron hacer reformas que le permitan dar continuidad al proyecto, aportar al objetivo de vacunar al 70 % de la población y así alcanzar la inmunidad de rebaño. Esto ocurrió durante el panel La vacunación, un asunto de todos, organizado por la Pontificia Universidad Javeriana.

El esqueleto de la resolución

Dentro de los aspectos esenciales a considerar de la resolución 507, a través de la cual el sector privado podrá negociar, importar y adquirir vacunas contra la Covid-19 de manera complementaria al Plan Nacional de Vacunación, es que la vacunación en cabeza de los privados iniciaría una vez el gobierno haya realizado aproximadamente el 65 % del agendamiento de la etapa III, explicó el abogado y máster en Derecho Internacional Mauricio Ángel, quien además se desempeña como director de gobierno de asuntos corporativos de la Cámara de Comercio Colombo Americana.

La resolución dice además que el sector privado estará en libertad de priorizar el orden en el que vacunará a sus beneficiarios, sin estar ligado al cronograma establecido por el Plan Nacional de Vacunación. Ahora bien, las vacunas que podrán importarse al país serán aquellas que tengan autorización sanitaria de uso de emergencia (ASUE) otorgada por el INVIMA.

Esta es una autorización para medicamentos biológicos de diagnóstico, prevención y tratamiento para la Covid-19, que se encuentren en fase experimental y cuenten con estudios clínicos que respalden la eficacia y seguridad del producto. “En este caso, para Colombia aplican los biológicos de AstraZeneca, Pfizer y Sinovac”, señaló Ángel.

Asimismo, la aplicación de estas vacunas deberá hacerse únicamente a través de los prestadores de servicios de salud que hayan sido habilitados por la Secretaría de Salud departamental o distrital o la entidad que haga sus veces, “lo que implica la ampliación o habilitación de nuevos puestos de inmunización, porque el Gobierno tiene que garantizar que el sistema de salud no vaya a colapsar y que la infraestructura y el talento humano que llegasen a usar los privados no sean los mismos utilizados por el Gobierno Nacional. En este sentido, el prestador de servicios debe crear puntos de inmunización adicionales que le permitan brindar y ampliar esa capacidad”, expresó el abogado.

El punto que ha causado más revuelo en las entidades privadas es el tema de las responsabilidades que asume el Estado, frente a las que tendría que asumir el sector privado respecto a los posibles efectos adversos derivados de la vacuna.

Según señaló Ana María Vesga, directora de la Cámara de la Industria Farmacéutica ANDI y coordinadora de la iniciativa de participación del sector privado en la vacunación desde la misma entidad, “los privados tendrán que hacerse cargo de las mismas responsabilidades que está asumiendo el Estado al comprar los biológicos, por ejemplo, del manejo y la custodia de las vacunas, que siempre estará en cabeza de quien las compre; los errores que puedan haber en la aplicación; y los eventos adversos derivados de la aplicación de la vacuna”. La abogada señaló que eso significa una desigualdad entre un sector y el otro.

¿Cuál es el rol del Estado y los privados ante la presencia de efectos adversos derivados de la vacuna?

La ley 2064 del 2020, por medio de la cual se declara de interés general la estrategia para la inmunización colombiana contra la pandemia, señala que las farmacéuticas estarán libres de responsabilidad en cuanto a los efectos adversos que puedan provocar las vacunas, mientras los biológicos estén en uso de emergencia. De esta manera, son los Estados los que deben responsabilizarse de tal situación.

“Los efectos adversos a mediano y largo plazo han obligado a las farmacéuticas a exigir a los Estados someterse a una cláusula de indemnidad, que respondan por los daños que eventualmente pueda generar alguna de las vacunas”, explicó el abogado y profesor javeriano Juan Carlos Rodríguez.

Así libran su responsabilidad, ya que los laboratorios fueron claros al decir que, si bien se hicieron estudios muy rigurosos en la primera fase de aplicación de los biológicos, no se pudieron adelantar investigaciones a largo plazo

Los fabricantes de vacunas contra la Covid-19 adquiridas y suministradas por el Gobierno Nacional solo serán responsables por acciones u omisiones dolosas o gravemente culposas, o por el incumplimiento de sus obligaciones de buenas prácticas de manufactura o de cualquier otra obligación que le haya sido impuesta en el proceso de aprobación”. Art. V, ley 2046 del 2020

Así, en caso de que ocurran daños derivados de la aplicación de la vacuna, el Estado colombiano resuelve, en la ley 2046 del 2020, asumir esa responsabilidad que puede derivar en la indemnización económica a través de un fondo designado por el Estado para hacer esta cobertura. No obstante, esto no se extiende a los privados, lo que quiere decir que en caso de que la aplicación de un biológico suministrado por el área privada tenga un efecto adverso, deberá ser la misma entidad la que asuma la indemnidad.

En igualdad de condiciones se llegaría a la inmunidad de rebaño

Ante esta situación, Ana María Vesga, como representante de los privados, dijo que “si hoy los privados no existiéramos con esta propuesta, el Estado colombiano igualmente tendría que responder por los eventos adversos de la vacunación de esa población”.

En esa medida, la solicitud de los privados es que la indemnidad dispuesta en el artículo V de la ley 2064 se extienda a las vacunas que serán adquiridas por el sector privado.

Para el internista y epidemiólogo javeriano, Oscar Mauricio Muñoz, lo que está sucediendo con el tema de la indemnidad y las limitaciones del Estado hacia el sector privado, no son más que trabas injustificadas que lo que hacen es demorar un proceso que requiere celeridad como lo es la vacunación.

El experto reconoce la posibilidad de que se presenten efectos adversos según el tipo de vacunas y su tecnología, pero asegura que son más los beneficios que los riesgos, por cierto, poco probables.

Dentro de las manifestaciones adversas más comunes están las relacionadas con el sitio de inyección, como puede suceder en las vacunas de Pfizer o Moderna; algunas otras como dolor de cabeza, dolor muscular, escalofríos y fiebre. “De estas reacciones a corto plazo y que pueden aparecer en los primeros 30 minutos de aplicar la vacuna, es una que llamamos anafilaxia sistémica, la cual puede producir que a la persona se le baje mucho la tensión o que tenga síntomas de dificultad para respirar, pero es poco frecuente y puede revertirse rápidamente y de forma eficaz”, explicó Muñoz.

Entre otras posibles afecciones están la trombosis y la trombocitopenia, por lo que fue suspendida por un tiempo la administración del biológico de AstraZeneca y Janssen. Al respecto Muñoz explicó que “se ha visto que esa manifestación es mucho más común en mujeres jóvenes y que se presenta normalmente entre siete a diez días después de la aplicación de la vacuna. Pero más importante que eso es que estas reacciones son muy poco frecuentes. Es más, la probabilidad de hacer trombos, por ejemplo, con la vacuna de AstraZeneca es más o menos de 1 en 10.000; es más probable que te caiga un rayo”.

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Lo que debe quedar claro, según el doctor Muñoz es que, en primer lugar, los riesgos de las vacunas siempre van a ser inferiores a los beneficios, razón por la que extiende una invitación a vacunarse: “Es más alta la probabilidad de que uno termine hospitalizado o muera por la enfermedad, y todos los tipos de vacunas evitan esto con una alta protección”.

A su vez, comenta que la discusión acerca de la indemnidad se polariza aún más ante lo difícil que puede llegar a ser determinar si los posibles efectos adversos efectivamente provienen de la aplicación y no de otros antecedentes. “Lo realmente importante es agilizar la vacunación y no poner trabas a los beneficios de los biológicos, pues está claro que cualquier mecanismo que escojamos es mejor que no aplicarlo”.

Reformas para estimular a los privados y avanzar en la vacunación

Por su parte, los abogados Galindo, Vesga y Ángel, coinciden en que desde el punto de vista jurídico, lo que el Estado debe tener en cuenta es hacer claridad sobre aspectos concernientes a la cláusula de indemnidad, la póliza o fondo para cubrir los posibles efectos adversos, y, en última instancia, incorporar en la ley en la que se convino el favorecimiento de la indemnidad respecto de las vacunas aplicadas por el Gobierno Nacional (ley 2064), las mismas disposiciones para la aplicación de vacunas por parte del sector privado.

“Debemos buscar esos mecanismos que nos permitan garantizar que el sector privado pueda insertarse efectivamente dentro de esta dinámica, de lo contrario, no va a haber un incentivo claro para que eso pase y se va a generar un desestimulo riesgoso en la inmunización por parte de los privados”, finaliza Mauricio Ángel.

Actualización 3 de junio: recientemente el Ministerio de Salud autorizó que las empresas privadas puedan empezar a vacunar desde el 15 de junio. El Gobierno asumió la adquisición con las farmacéuticas y también responderá por los eventuales casos de efectos adversos.

Expertos en vacunación se reúnen para recomendar rutas de acción en Colombia

Expertos en vacunación se reúnen para recomendar rutas de acción en Colombia

¿Priorizamos la salud o la economía?, ¿se podría acelerar la vacunación contra la Covid-19 con la participación de las empresas privadas?, ¿cómo generar una adecuada alianza público-privada para contribuir con los resultados que busca el Plan Nacional de Vacunación?, ¿o debería plantearse la cláusula de indemnidad en una eventual participación de los privados en la adquisición de vacunas?

Estas y muchas preguntas más orientarán la conversación de expertos académicos y representantes del sistema de salud del país en el foro La vacunación, un asunto de todos, que realizará virtualmente la Pontificia Universidad Javeriana (PUJ) el jueves 29 de abril y el martes 4 de mayo.

¿Por qué realizar este foro?

La vacunación contra la Covid-19 se convirtió una de las principales estrategias de prevención y respuesta terapéutica para enfrentar la actual pandemia y alcanzar la inmunidad de rebaño. Aunque el Plan Nacional de Vacunación está avanzando, se han evidenciado vacíos durante el proceso, desde la adquisición de las vacunas hasta la velocidad en su distribución y otros temas sobre los cuales la sociedad reclama atención.

Con el propósito de plantear alternativas y de conocer la experiencia en otros países, se desarrolla este foro organizado por la Javeriana.

Entre los objetivos que plantean los organizadores se destaca la revisión, desde diferentes perspectivas, de la equidad del Plan Nacional de Vacunación, reflexiones éticas y la pertinencia de las alianzas público privada (APP), y la exploración sobre la incertidumbre ante los posibles efectos adversos de las vacunas contra la Covid-19.

¿En dónde puede ver el foro?

Si quiere hacer parte de este evento puede conectarse a través de las redes sociales de la Universidad Javeriana y por medio del canal de Youtube de InvestigarPUJ o del Facebook Pesquisa Javeriana.

¿Qué va a pasar el 29 de abril?

En el primer día del foro se realizarán tres charlas sobre el efecto rebaño, la velocidad de la vacunación en el país y cuatro expertos debatirán sobre la articulación público-privada en este proceso. Pesquisa Javeriana realizará un cubrimiento especial del evento que podrá seguir a través de su página web.

Acá le contamos a qué hora se llevará a cabo cada una de las charlas y qué expertos harán parte de ellas.

Efecto rebaño

9:30 a.m. a 11:00 a.m.

  • P. Jorge Humberto Peláez P., S.J., rector de la Pontificia Universidad Javeriana.
  • Óscar Franco, Ph.D., director del Instituto de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Berna, Suiza.
  • Carlos Álvarez, Ph.D., profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia y asesor de la Presidencia de la República en Covid-19.
  • Zulma Cucunubá, Ph.D., profesora de Epidemiología Clínica y Bioestadística de la PUJ – HUSI.
  • Modera: Carlos Gómez-Restrepo, Ph.D., decano de la Facultad de Medicina de la PUJ – HUSI.

Velocidad en la vacunación

11:00 a.m. a 12:30 p.m.

  • Sandra Valderrama, Ph.D., directora de la Unidad de Infectología de la PUJ – HUSI.
  • Juan Carlos López García, MD, profesor de la Facultad de Medicina de la PUJ – HUSI.
  • Diego A. Rosselli, MD, MSc., profesor del Departamento de Epidemiología Clínica y Bioestadística de la PUJ.
  • Dr. Israel Rosario, médico cardiólogo del Hospital Hadassah de la Universidad Hebrea de Jerusalén
  • Modera: Alejandra Cañas, MD., directora del Departamento de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la PUJ – HUSI.

Articulación público-privada frente a la vacunación

2:00 p.m. a 3:30 p.m.

  • Dr. Roberto Esguerra Gutiérrez, profesor de ética médica en la Universidad de los Andes. Editor de la revista Hospitalaria.
  • Ana María Vesga, directora ejecutiva de la Cámara de la Industria Farmacéutica de la ANDI.
  • Andrés Ignacio Vecino Ortiz, Ph.D., asistente científico de Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health.
  • Francisco José García Lara, MD., MSc., socio del Proyecto de Salud, Garrigues Colombia. Miembro de la Junta Directiva de la IPS EUSALUD.
  • Modera: Rolando Enrique Peñaloza, Ph.D., director del Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana.

¿Qué va a pasar el 4 de mayo?

Este día se llevará a cabo el segundo y último día del foro La vacunación, un asunto de todos. En esta ocasión los panelistas explorarán rutas de acción sobre la logística adecuada para la vacunación y reflexionarán sobre la equidad del proceso.

Le contamos quiénes harán parte de los tres paneles que se realizarán en este día.

Equidad en la vacunación

9:30 a.m. a 11:00 a.m.

  • Luis Miguel Renjifo M., Ph.D., vicerrector de Investigación de la PUJ.
  • Sergio Iván Prada Ríos, Ph.D., subdirector de Investigación e Innovación de la Fundación Valle del Lili.
  • Javier Hernando Eslava Schmalbach, Ph.D., vicedecano de Investigación y Extensión, Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia.
  • Jairo Humberto Restrepo, profesor titular de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia.
  • Modera: Gonzalo Hernández, Ph.D., director de Investigación de la PUJ.

 

Indemnidad frente a la participación de otros actores

11:00 a.m. a 12:30 p.m.

  • Óscar Muñoz, Ph.D., profesor de la Facultad de Medicina de la PUJ – HUSI.
  • Santiago Andrés Marroquín Velandia, subdirector de la Cámara de Comercio Colombo-Americana.
  • Modera: Carolina Olarte, Ph.D., decana de la facultad de Ciencias Jurídicas de la PUJ.

Logística para una adecuada vacunación

2:00 p.m. a 3:30 p.m.

  • Mauricio Serra, gerente ejecutivo de Compensar EPS
  • Pilar García Peñuela, MSc., directora de carrera Enfermería de la PUJ.
  • Julio César Castellanos, MD., director general del HUSI.
  • Modera: Reinaldo Grueso, MD., profesor de la Facultad de Medicina de la PUJ y Director Científico del HUSI.
Salud mental en tiempos de vacunación: ansiedad y exceso de información

Salud mental en tiempos de vacunación: ansiedad y exceso de información

Que las palabras cuarentena, virus y confinamiento hayan sido las más buscadas, según la Real Academia de la Lengua (RAE), durante la etapa del confinamiento provocado por la COVID-19, puede hablar acerca del tipo de dudas que surgieron en la humanidad cuando inició la pandemia.

A la par que creció la búsqueda de palabras como asintomático, mascarilla e intubar, también lo hicieron conceptos como resiliencia, esperanza y resistir. Esto quizás hable del deseo por conocer, enterarse y estar informados sobre esta nueva realidad que se enfrentó con incertidumbre.

En ese afán de búsqueda de respuestas se han creado olas desinformativas que podrían elevar los niveles de ansiedad en las personas.

“La pandemia y lo que han implicado las cuarentenas han sido importantes detonantes de ansiedad y de síntomas depresivos. Sobre todo porque han sido un ejercicio de incertidumbre”, expone Lina María González, especialista en psiquiatría y MSc. en epidemiología clínica, líder de salud y bienestar de la Fundación Saldarriaga Concha y docente de la Pontificia Universidad Javeriana.

De hecho, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), presentó un informe que demuestra que la salud mental de las mujeres, los adultos jóvenes entre los 18 y los 29 años y las personas con bajos ingresos en Colombia, ha sido afectada.

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El problema de la sobreinformación

Como la COVID-19, la información también se propaga con gran velocidad. Según la Organización de las Naciones Unidas, en un informe que presentó en abril del 2020, el 40 % de las publicaciones sobre la COVID-19 fueron realizadas por bots (perfiles automatizados disfrazados de personas).

Para González, tanta información termina en miedo y rechazo hacia la vacuna, además de elevar los niveles de ansiedad y depresión en las personas.

“La vacuna nuevamente dispara las incertidumbres. Existe una angustia de si voy o no a ser priorizado, cuál vacuna me van a poner, si voy a tener efectos secundarios, incluso si voy a llegar a ser vacunado. Hay un grupo de personas muy escépticas que están asustadas porque no saben en qué creer”, explica la profesora javeriana.

“El exceso de información termina en miedo y rechazo hacia la vacuna, además de elevar los niveles de ansiedad y depresión en las personas”, Lina María González.

El acceso a las vacunas, el orden de inmunización y los posibles efectos secundarios son temas que generan grandes controversias, por eso es importante acudir a fuentes verificables y documentos oficiales.

“Lo que necesitan las personas en este momento es información clara. Los medios deberían promover una comunicación asertiva y acertada: decir lo suficiente, sin excesos de información y en el momento que se requiera”, propone la especialista en psiquiatría y epidemiología.

Un llamado a la calma y a vacunarse

El orden de vacunación genera ansiedad, pues en Colombia, para alcanzar la inmunización de 35 millones de personas (de un total de 48 millones), se tienen proyectadas dos fases y cinco etapas con poblaciones priorizadas, es decir que hay una parte de la población que tendrá que esperar hasta el final de la distribución.

Aunque según el Ministerio de Salud y Protección Social, el país ya logró comprar 20 millones de dosis a través de la iniciativa Covax, y 41.5 millones por mecanismos bilaterales (Pfizer, AstraZeneca, Janssen, Moderna y Sinovac), aún no hay fechas exactas de la llegada de todas estas dosis al país.

Adicionalmente, se siguen resolviendo dudas sobre la eficacia de las vacunas frente a las nuevas cepas y los posibles efectos secundarios, así que, según expertos como la profesora González inmunizarse podría reducir los niveles de ansiedad y estrés.

“Vamos a poder sentarnos a comer más tranquilos con los que queremos sin sentir esa sensación de riesgo”, expone.

Salud mental durante la pandemia en el mundo

Un estudio publicado en noviembre por The Lancet Psychiatry expuso que, en Estados Unidos, el 18 % de las personas contagiadas por COVID-19 fueron diagnosticadas con un problema de salud mental, como trastorno de ansiedad, insomnio o demencia entre 14 y 90 días después de dar positivo.

La revista científica Psychiatry Research publicó una investigación liderada por un grupo de expertos de la Universidad de Ottawa que expuso el aumento de enfermedades mentales en los trabajadores de la salud, el grupo reportado con mayores índices de insomnio.

A través del análisis de 55 estudios internacionales encontraron la prevalencia de insomnio en un 24 % de los más de 190.000 participantes, depresión en 16 % y ansiedad en un 15 %. También revelaron que los problemas de salud mental derivados de la COVID-19 afectan de igual forma en todos los países y sin importar el género.

“Vamos a ponernos sentar a comer más tranquilos con los que queremos sin sentir esa sensación de riesgo”, Lina María González

Según la misma organización, algunas de las razones del incremento de estas enfermedades son el duelo, el aislamiento, la pérdida de ingresos y el miedo. También expuso que las personas que padecen trastornos mentales o derivados del consumo de drogas están más expuestas a contraer la enfermedad.

Así fue el caso que reveló el doctor Milton Murillo en la Clínica de Nuestra Señora de la Paz, en Bogotá. En abril de 2020 ocurrió un brote de COVID-19, de los 110 pacientes contagiados, 46 tenían un diagnóstico existente de esquizofrenia.

La Organización Mundial de la Salud declaró en octubre de 2020 que la pandemia perturbó y paralizó los servicios de salud mental esenciales del 93 % de los países. El mismo estudio expuso que desde el inicio del brote se ha incrementado la demanda de servicios de salud mental.

¿Qué hacer al respecto?

“Tenemos que aprender a leer lo necesario, de las fuentes oficiales y confiables y sin excesos”, explica la doctora González. De igual forma, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se debe minimizar el tiempo que se dedica a leer, mirar o escuchar noticias que causan estrés, ansiedad o angustia.

Para esta misma organización, el estrés y la preocupación son respuestas normales en los momentos de incertidumbre que atravesamos y se pueden mitigar haciendo buen uso de la información que se dispone.

En esta misma línea, la OPS recomienda buscar información que ayude o promueva la protección de las personas de la COVID-19, así como fuentes de contenido que aclaran mitos y promuevan buenas prácticas, como la OPS y la OMS y el nuevo especial de Pesquisa Javeriana y la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, llamado SinMitos.

SinMitos: ¿Los niños deben vacunarse contra la COVID-19?

SinMitos: ¿Los niños deben vacunarse contra la COVID-19?

Después del 17 de febrero, cuando se inició la vacunación contra la COVID-19 en Colombia, las respuestas a preguntas como ¿Cuándo es mi turno para vacunarme?, ¿Por qué empezaron con los adultos mayores? y ¿Los niños se deben vacunar?, se tornaron más urgentes.

Lo que por casi un año fue solo un anhelo, por fin estaba sucediendo. Esto provocó una avalancha de inquietudes e interés por conocer todos los protocolos, indicaciones e implicaciones que supone vacunarse, pues para algunos (primera línea de atención médica y adultos mayores), la vacunación era una realidad cercana.

Por lo menos en esta etapa, quienes conocen a un médico, enfermera o personal de salud que ya fue vacunado, o que tienen en sus familias adultos mayores que ya pasaron por este proceso, están pendientes de cómo les fue, de qué sienten, de si es seguro para así conocer de primera mano la realidad del proceso de vacunación.

Es por eso que en esta segunda entrega del especial #SinMitos (puede leer la primera entrega haciendo clic aquí), realizado en alianza con la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana y Pesquisa Javeriana, expertos de diferentes áreas respondieron en video las preguntas más comunes sobre la aplicación de la vacuna en adultos mayores, niños y otras inquietudes sobre esta primera etapa del proceso de vacunación.

¿Por qué es importante vacunarse?

El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, Carlos Gómez-Restrepo, inicia esta segunda entrega brindando algunas razones por las que vacunarse resulta indispensable y sobre todo, confiable.

¿Cuándo será mi turno para vacunarme?

La epidemióloga Zulma Cucunubá explica en qué consisten las diferentes fases del plan de vacunación nacional. En alguna de ellas seguro se encuentra usted.

¿Qué es la inmunidad de rebaño?

Después de que comenzó la vacunación se sueña con poder retomar la cotidianidad que se vivía antes de la pandemia. La OMS, por ejemplo, le apuesta a lograrlo a través de la inmunidad colectiva (o inmunidad de rebaño), tras el proceso masivo de vacunación. Pero en palabras sencillas, ¿qué significa? Contesta la epidemióloga Zulma Cucunubá.

¿Las vacunas no son efectivas o dañan los genes?

En el siguiente video, además, podrá conocer la respuesta a otros mitos que circularon acerca de las vacunas desarrolladas, desde su efectividad hasta la falsa posibilidad de que alteren los genes de las personas, así lo aclaran Zulma Cucunubá y el genetista Ignacio Zarante.

¿Los niños deben vacunarse contra la COVID-19?

Ahora podrá encontrar la respuesta a la pregunta por la cual hizo clic en este artículo. Ana María Bertolotto, directora del departamento de Pediatría de la Universidad Javeriana, responde cómo es el proceso de vacunación para los niños. Además, el genetista Fernando Suárez aclara si existe o no relación entre las vacunas y el autismo en niños.

¿La vacunación debió empezar con los jóvenes y no con los adultos mayores?

Desde que se inició el proceso de vacunación se preguntó el porqué de ese orden en el que se priorizó a los adultos mayores y no a otra parte de la población. Carlos Cano, director del Instituto de Envejecimiento de la Universidad Javeriana, tiene la explicación, además contesta si la vacuna es segura en adultos mayores.

¿Después de cuánto tiempo de aplicarme la vacuna empieza a hacer efecto?

María Fernanda Navas, presidenta de la Asociación Colombiana de Virología, responde en qué momento el cuerpo genera la respuesta inmune después de aplicarse la vacuna.

¿La vacuna alterará mi ADN? Un genetista resuelve dudas sobre la vacunación

¿La vacuna alterará mi ADN? Un genetista resuelve dudas sobre la vacunación

Después de un año en el que el mundo casi se detuvo a causa de la pandemia por la COVID-19, la ciencia intensificó su trabajo para investigar el funcionamiento del virus y crear un antídoto. Ahora, mientras la vacunación avanza, ha surgido escepticismo en algunos sectores de la población por los posibles efectos adversos que pueda generar esta inyección.

Después de que circularan ´noticias falsas´ afirmando que con la vacuna se implementará un chip de rastreo en los seres humanos o que generará cambios orgánicos, Pesquisa Javeriana conversó con el genetista javeriano Ignacio Zarante, presidente de la Asociación Colombiana de Médicos Genetistas (ACMGEN), para esclarecer estos y otros mitos acerca de las vacunas contra SARS-CoV2.

¿La aplicación de la vacuna puede cambiar el ADN del paciente?

Se ha sugerido que dos tipos de vacunas podrían cambiar el ADN. Una es la de RNA mensajero (RNAm), creada por laboratorios como Pfizer y Moderna.

¿Qué quiere decir que son de RNAm?, que está compuesta de un pequeño fragmento de la información genética que tiene el virus. Esa partecita produce una proteína que es la llave de entrada del virus a nuestras células. Lo que hicieron los científicos fue encapsular ese fragmento de información genética en una burbuja de grasa que viaja hasta las células; allí, el sistema inmune la reconoce como extraña o peligrosa y genera una respuesta de anticuerpos contra el SARS-CoV-2. Esos anticuerpos son los que nos van a proteger en el futuro de una infección del virus real.

Es importante saber que, aunque es la primera vez que esta técnica se utiliza de forma masiva, desde hace mucho tiempo se viene utilizando y había sido probada en vacunas para zika y malaria. Además, para quienes se preocupan por los posibles cambios genéticos que pueda generar este tipo de vacuna, el RNAm definitivamente no entra al núcleo de la célula, por lo que no tiene contacto con nuestro ADN.

La otra vacuna es la de AstraZeneca, hecha de ADN que es transportado a través de adenovirus y va hasta el núcleo, pero no se mezcla con el ADN de nuestras células. Allí, ese fragmento de ADN produce RNA que sale del núcleo y se convierte en la proteína que hará presencia en el sistema inmune para que reaccione y proteja al cuerpo en caso de que este se infecte del virus.

También llegaron a Colombia las vacunas de Sinovac, ¿Cuál es la diferencia frente a las otras?

Sinovac es otro tipo de vacuna que está hecha a la antigua. Tomaron el virus, lo inactivaron con procesos químicos o físicos y lo que ingresa al cuerpo es una cápsula del virus vacía, el cuerpo responde contra ella y luego, cuando el virus vaya a entrar, ya he creado anticuerpos contra esa cápsula y no deja que el virus me infecte.

¿Por qué se pudo crear una vacuna tan rápido?

Por un lado, hay que tener en cuenta que hacer vacunas de virus inactivo o de fragmentos de proteínas es más demorado que producir las de RNAm, lo único que uno necesita para hacer una de estas últimas es la secuencia del virus, con esto, al otro día Pfizer y Moderna ya tenían la vacuna para iniciar todas las fases de validación.

Los estudios de seguridad por los que pasa una vacuna no se pueden suprimir o acortar, y las producidas para la COVID-19 cumplieron con cada uno de los pasos. Entonces, para los que relacionan la rapidez con la que se hizo la vacuna y la idea de que es poco segura, están equivocados.

La celeridad de este proceso se dio por factores económicos y las grandes cantidades de dinero invertidas por parte de todos los países para su ejecución; el reclutamiento de las personas para hacer las pruebas en tiempo récord y la agilización en términos de papeleo.

¿Por qué se deben aplicar dos dosis?

Lo que se ha encontrado es que, al poner la primera dosis, el porcentaje de protección puede ser del 50 al 70 %, pero cuando aplican la segunda, se acerca por lo menos al 90 o 95 %. Si yo estímulo al sistema inmune una vez, él produce una respuesta, pero si dejo pasar un tiempo y vuelvo y lo estimulo, reacciona con mayor potencia.

La vacuna fabricada por Johnson y Johnson está propuesta para una sola dosis y, aunque no llega al 95 %, hace que mejore la eficiencia para lugares de difícil acceso. Las últimas investigaciones de Pfizer sugieren que con una sola dosis se están logrando protecciones muy importantes.

¿Las mujeres embarazadas deben o no vacunarse?

Cuando se estudia un nuevo medicamento o una nueva vacuna, se hace en una población específica, por lo que yo puedo hacer uso de este elemento solo en ese grupo.

La vacuna para el SARS-CoV-2 se validó para usarse en personas entre los 16 y 65 años, en un primer momento, y ahora hasta los 80 años. Aunque ya se empezaron los estudios en niños, los menores de 16 aún no se pueden vacunar. Lo mismo sucede con las mujeres embarazadas.

Está claro que hay que empezar estudios para favorecer a las madres que contraen la infección, pues lo que sabemos es que las embarazadas tienen un riesgo mayor de tener cuadros graves de COVID-19, pero los estudios tardan porque es una población más vulnerable y delicada.

Al respecto, en genética tenemos el consenso de no exponer a una mujer embarazada a un riesgo, por pequeño que sea, cuando existen dudas de que algo le pueda pasar al bebé. Sin embargo, también sabemos que cualquier afectación que pueda padecer el feto se da en el primer trimestre del embarazo, por lo que es posible empezar a validar los efectos inmunizando a las gestantes que se encuentren en los dos últimos trimestres, para que haya menor riesgo.

La sugerencia de OMS, hoy en día, es que se evalúe el riesgo-beneficio en cada caso y en muchos va a ser mejor vacunar que correr el riesgo de exponer a la gestante a la infección natural.
Al día de hoy no hay evidencia de dichos estudios, pero ya se vienen adelantando.

¿Hay una predisposición genética para el desarrollo grave de la enfermedad por coronavirus?

Eso es definitivo, sí hay diferencias genéticas que influyen en el resultado de un cuadro grave por coronavirus. Por ejemplo, una población que se infecta con el mismo virus y solo el 15 % se agrava, tiene que ser porque hay unas particularidades genéticas.

Lo que se ha encontrado hasta ahora es que existen marcadores que refieren un mayor riesgo de llegar a estados de gravedad y son, por ejemplo, los que pertenecen al grupo sanguíneo A. Esto no quiere decir que el grupo sanguíneo sea el causante de la susceptibilidad, lo que indica es que hay unos genes que aproximan tal riesgo.

Aún se siguen estudiando otros marcadores, pero evidentemente no es fortuito que una persona termine en cuidados intensivos, hay que recordar que el que me mata no es el virus, yo soy el que me mato a través de mi sistema inmune. Esa reacción exagerada que termina destruyendo mis tejidos debe tener una base genética y es la que se está estudiando.

Dentro de otras hipótesis no comprobadas, hay que decir que en otras enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide, el lupus eritematoso y el asma, se ha encontrado que es muy particular que estas personas se bañen frecuentemente, son extremadamente limpias y tienen poco contacto con microorganismos (tierra, barro, suciedad), entonces, como el sistema inmune no tiene que luchar contra nadie, lo único que le queda es atacarse a sí mismo, esto sucede especialmente en las sociedades occidentales ricas.

Entretanto, en sociedades como las africanas, que tienen sectores de menos recursos, los niños se mantienen en contacto con microorganismos y el sistema inmune está ocupado en hacer su tarea y los protege. Esto podría explicar el acentuado desarrollo del virus en sociedades como la europea, en las que parece haber mayor predisposición a cuadros graves, sin exceptuar otros factores, como el hecho de que son poblaciones más longevas.

¿Cómo contrarrestar futuras pandemias?

La salud pública y la atención primaria, en el caso de las pandemias, es mucho más importante que toda la tecnología que tienen los laboratorios para crear vacunas. La respuesta para defenderse de las pandemias es tener sistemas de vigilancia en todos los países, de manera que al notar casos que concuerden con una gripe extraña, se realice un cerco epidemiológico de manera rápida.

Si no podemos detener el brote en la zona en la que se empezó a propagar, con la COVID-19 aprendimos que podemos actuar rápido y hacer vacunas de forma acelerada con la misma calidad, siempre y cuando se cuente con los recursos necesarios.

¿El virus fue creado?

Con la tecnología que hoy conocemos, para cualquier genetista molecular es muy fácil identificar un virus que ha sido manipulado, pues utilizamos unas “tijeras moleculares” que permiten ver si el virus fue cortado, pegado y armado. El consenso hasta ahora es que no fue modificado. Ahora, estos virus también se guardan en diferentes laboratorios, por lo que es más posible que sí haya escapado de uno de ellos. No obstante, la OMS adelanta investigaciones al respecto

¿Qué decir de las teorías conspirativas?

Le daría una explicación desde la teoría de la evolución y neuroconductual. ¿Cuáles fueron los seres humanos que lograron sobrevivir?, los que le tenían miedo a todo, los que salían corriendo con cualquier cambio en el ambiente.

El cerebro humano está hecho para buscar lo malo, para crear teorías conspirativas y eso nos salva de los peligros. La única forma de rebatir o confirmar todo esto es seguir trabajando desde la academia y estar alerta a todo lo que se dice y a las pruebas que hay detrás de esto.

Como genetistas del Instituto de Genética de la Pontificia Universidad Javeriana y de ACMGEN, lo que hacemos es evaluar la literatura y las investigaciones que se están desarrollando y dar un lineamiento a la población de forma crítica, para que con esto se puedan tomar mejores decisiones. Además, hay que recordar que la vacunación no pone fin a la pandemia; es una ayuda y un paso gigante, pero tenemos que seguir cuidándonos y no olvidar las medidas de bioseguridad.

SinMitos: las preguntas más comunes sobre vacunación y la COVID-19

SinMitos: las preguntas más comunes sobre vacunación y la COVID-19

La infodemia es la sobreabundancia de información, un concepto que se popularizó al inicio de la pandemia por la COVID-19, cuando el mundo, en medio de la incertidumbre, buscaba hallar respuestas a las preguntas que le planteó el nuevo coronavirus y su manejo.

Según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), solo en treinta días se publicaron 361 millones de videos en YouTube en las categorías COVID-19, y miles de artículos más en Google Scholar. En el mismo reporte, la OPS alertó sobre el peligro que significaría generar ese volumen de contenido sobre el mismo tema.

“Estamos ante una situación en la que se produce e intercambia mucha información en todos los rincones del mundo, la cual llega a miles de millones de personas. Pero, ¿cuánta de esa información es correcta? Solo parte de ella. La desinformación aumenta al mismo ritmo que las modalidades de producción y distribución de los contenidos. Así que la propia infodemia acelera la desinformación y hace que perdure”.

La infodemia y la vacunación

Los procesos de estudio, desarrollo, producción y distribución de las vacunas también generaron curiosidad, lo que a su vez se tradujo en la creación de millones de contenidos que respondían a las demandas de búsqueda en internet. Por ejemplo, solo para responder al interrogante de cuáles son las vacunas contra la COVID-19, hay más de 220 millones de resultados en el buscador de Google.

Navegar en este mar de infodemia no siempre es fácil, sobre todo cuando abundan las noticias falsas que se replican a gran velocidad en chats de WhatApp y otras redes sociales.

#SinMitos: una propuesta para combatir la desinformación

Esa es una de las razones por las que la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, en sociedad con Pesquisa Javeriana, desarrollaron la campaña #SinMitos, con el objetivo de responder algunas de las dudas y esclarecer los mitos más comunes alrededor de la COVID-19 y la vacunación.

En esta serie de tres entregas (una semanal), especialistas en genética, infectología, epidemiología, cardiología y otras áreas del conocimiento contestaron en pocas palabras cada uno de los interrogantes para los cuales hay cientos de millones de búsquedas en internet.

¿Quiénes responderán los interrogantes?

Este especial contó con la participación de la especialista en epidemiología, Zulma Cucunubá, del inmunólogo Manuel Franco, el reumatólogo y epidemiólogo químico Daniel Fernández, los genetistas Fernando Suárez e Ignacio Zarante, el geriatra Carlos Alberto Cano, el cardiólogo Ángel García Peña, la internista y neumóloga Alejandra Cañas, el oncólogo Raúl Murillo, la directora del departamento de Pediatría, Ana María Bertolotto, la médico internista y coordinadora del programa HUSI libre de trombosis y anticoagulación, Paula Ruiz, y el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, Carlos Gómez-Restrepo.

¿Cómo empieza el especial #SinMitos?

Si usted escribe en Google las cuatro preguntas que verá a continuación, el motor de búsqueda le arrojará más de 13 millones resultados. Así que para ahorrarle el tiempo de navegación, acá encontrará respuestas en la voz de María Fernanda Gutiérrez, del departamento de Microbiología de la Universidad Javeriana; Juanita Ángel Uribe, del Instituto de Genética Humana de la Universidad Javeriana; y de María Cristina Navas, presidenta de la Asociación Colombiana de Virología.

* Mucho se ha hablado acerca de la velocidad con la que se produjo la vacuna contra la COVID-19, lo que ha llevado a especular sobre su confiabilidad. ¿Las vacunas son seguras a pesar de su rápido desarrollo?

* Con el tiempo, el virus ha mutado y se ha hablado de variantes, linajes y cepas. Leemos sobre la cepa británica y brasileña, por ejemplo, pero ante estos cambios. ¿Las vacunas sirven para todas las variantes que han surgido?

* Aunque las vacunas se desarrollaron para la mayor cantidad de la población, hay ciertas particularidades en la salud de algunas personas que podrían afectar la decisión de vacunarse o no. ¿Cuáles son las contraindicaciones para ser vacunado?


* Finalmente, responderemos dos preguntas en un último video: ¿La vacuna puede infectarnos con el virus que produce la enfermedad de la Covid-19?, ¿luego de ser vacunados podemos contagiar a otras personas?


En las siguientes dos entregas de #SinMitos responderemos más interrogantes sobre vacunación la COVID-19. ¡Te invitamos a compartir este artículo! Seguro será de utilidad para combatir la desinformación y aportar contenido de calidad en esta época de infodemia.

“Así me fue al vacunarme”, 4 profesionales de la salud que ya fueron vacunados

“Así me fue al vacunarme”, 4 profesionales de la salud que ya fueron vacunados

A las cuatro y media de la mañana del 18 de febrero llegó el primer lote de vacunas al Instituto Nacional de Cancerología, en Bogotá. Para ese entonces, Rocío Milena Pérez, enfermera líder del Grupo de atención inmediata al paciente con cáncer, ya estaba lista para recibir la primera dosis.

Sin embargo, aún faltarían dos horas y media para entrar al consultorio y ser una de las primeras colombianas en recibir la vacuna contra la COVID-19. Antes de eso atendería a periodistas de los medios de comunicación que le preguntarían cómo se siente, si está nerviosa, si tiene frío, y ella, serena e intimidada por las luces, los micrófonos, diría que sí, que siente de todo un poco.

Rocío Pérez nació en María La Baja, Bolívar, y hace parte del Instituto Nacional de Cancerología desde hace ocho años. “Cuando me dijeron que iba a ser la primera en vacunarse acá, sentí un poco de susto, no esperaba que vinieran tantos medios, incluso mi familia se enteró por televisión”, dice riendo.

En el momento en que Pesquisa Javeriana conversó con Rocío Pérez, ya había recibido la primera de las dos dosis de la vacuna y sostenía con sus manos el carné de vacunación que le indica que la segunda la recibirá el 11 de marzo. Dice que por ahora no sintió nada anormal, ni mareo ni algo extraordinario, así que da un parte de tranquilidad.

 

Rocío Pérez, primera enfermera vacunada en Colombia
Rocío Milena Pérez, enfermera líder del Grupo de atención inmediata al paciente con cáncer

 

Aunque para Rocío Pérez el día haya iniciado diferente por los reflectores y las entrevistas, ella es consciente de que a pesar de la ilusión que genera recibir la vacuna y ver cómo miles de personas en el país comienzan su proceso, hay que tomarlo con calma.

“El cambio será lento. Todos esperamos salir a pasear, hacer las cosas que hacíamos antes, pero aún necesitamos una segunda dosis y que mucha más gente sea vacunada. La palabra que mejor describe este día sería esperanza, pero de todas formas tenemos que seguir cuidándonos y, en lo posible, educar a la población que podamos, cuidando a la familia y a los pacientes”.

Un llamado contra el escepticismo

“Quizás la única manera más segura que la vacuna para evitar la COVID-19 es irse a vivir solo en alguna isla desierta, pero incluso así, el virus ha llegado hasta el último rincón del planeta”, explica Diego Rosselli, doctor y profesor del Departamento de Epidemiología de la Pontificia Universidad Javeriana; “vivir encerrado y usar todos los mecanismos de bioseguridad ayuda a aplazar las cosas pero no se estará a salvo del virus. La vacuna es la única solución desde la salud pública”.

Por su parte, Víctor Hugo García, médico cirujano especialista y coordinador del grupo de soporte metabólico del Instituto Nacional de Cancerología, y otro de los primeros colombianos en recibir la vacuna, cree que “el escepticismo tiene que ver con la parte cultural y socioeconómica, pero hay que pensar que las vacunas no son nuevas, que no empezaron ayer y que han salvado millones de vidas en el planeta, ¡Claro!, en últimas es uno mismo quien decide si se vacuna o no, pero hay que analizar el riesgo-beneficio, el primero es muy bajo y el segundo, muy alto”, explica.

García afirma que tampoco sintió alguna anomalía después de recibir la vacuna e hizo énfasis en que la vacunación es una herramienta poderosa para poder superar esta coyuntura histórica.

 

Víctor Hugo García, médico cirujano especialista y coordinador del grupo de soporte metabólico del Instituto Nacional de Cancerología
Víctor Hugo García, médico cirujano especialista y coordinador del grupo de soporte metabólico del Instituto Nacional de Cancerología

 

“Si hay algo que ha cambiado la historia humana desde la salud, han sido las vacunas”, Diana Santana, ginecóloga-oncóloga.

 

¿Cómo fue el proceso de vacunación?

El proceso para vacunarse fue el mismo para todos. “Inicialmente traemos un consentimiento informado en el que se nos explica qué es lo que se nos va a aplicar, cómo y cuáles son los posibles efectos adversos”, cuenta Diana Santana, ginecóloga-oncóloga del Instituto Nacional de Cancerología.

“Antes de la aplicación de la vacuna hubo dos personas que nos explicaron el paso a paso exacto de lo que podía pasar y qué podríamos hacer para disminuir los síntomas. Luego pasamos durante media hora a la sala de espera. El equipo de enfermería estuvo monitoreando los signos vitales y hubo un médico pendiente de cualquier tipo de eventualidad”, añade Santana.

Después de recibir la vacuna, Cielo Almenares, enfermera oncóloga del Instituto Nacional de Cancerología, dijo que sintió un sabor metálico en la boca, “enseguida se lo informé a uno de los químicos farmacéuticos y les expliqué que en otra ocasión, con la aplicación de otro medicamento, sentí algo similar, pero estuve muy tranquila, el sabor pasó a los pocos segundos y estoy feliz, además, quiero hacer un llamado para decir que la vacunación es para beneficio de todos”.

 

De vuelta a la rutina

Los reflectores y los micrófonos de los diferentes medios nacionales que acudieron al Instituto Nacional de Cancerología en esta primera jornada de vacunación, fueron abandonando poco a poco la historia de Rocío Pérez, Víctor Hugo García, Diana Santana y Cielo Almenares.

Después de recibir la vacuna y contar de primera mano cómo ocurrió este evento tan esperado, los profesionales de la salud dieron vuelta y regresaron a su rutina diaria. La vacuna no genera incapacidad o algún tiempo de reposo más allá de los 30 minutos posteriores a la inyección que se pasan en una sala de espera.

Todos coinciden en dar un mensaje de optimismo y de confianza en este proceso que se inició el 17 de febrero en Sincelejo, Sucre, y que poco a poco llega a las ciudades capitales y avanza hacia las demás regiones del país.

“A medida que divulgamos cómo se están vacunando cientos de millones de personas en el mundo, viendo que las reacciones adversas han sido mínimas y la evidencia de la eficacia de la vacuna se ha ido demostrando con reducciones de mortalidad en Israel, particularmente (y ya llegará información de varios lados), la gente le dará confianza a la vacuna”, explica el javeriano Rosselli.

“Los medios de comunicación tienen un papel fundamental porque no son solo los médicos, los virólogos y epidemiólogos los que tenemos que andar afirmando que la vacuna es la salida; necesitamos la colaboración de los influencers, desde el Papa (que ya se vacunó), hasta los youtubers que abundan en las redes sociales”, añade.

“Si hay algo que ha cambiado la historia humana desde la salud, han sido las vacunas. Gracias a ellas hemos dejado de padecer ciertas enfermedades, es el momento de confiar y aplicarse la vacuna apenas esté al alcance de cada uno”, finaliza la ginecóloga-oncóloga, Diana Santana.

¿Qué pasó con la adquisición de las vacunas contra el Covid-19?

¿Qué pasó con la adquisición de las vacunas contra el Covid-19?

Desde la aparición de la Covid-19 el mundo entero empezó a especular sobre la vacuna: ¿Quién la produciría? ¿Cuánto tiempo tardaría? ¿Sería segura? Hoy, un año después del brote del virus en Colombia, con la producción de vacunas en marcha y el inicio de la inmunización en algunos países, continúan las preguntas.

El pasado 29 de enero el ministro de Salud y Protección Social, Fernando Ruiz Gómez, explicó cómo sería el proceso de vacunación en el país. El Gobierno Nacional aseguró la llegada del primer lote el próximo 20 de febrero y la adquisición de 61.5 millones de dosis. En este camino, Colombia ha cerrado acuerdos para adquirir vacunas de Pfizer, AstraZeneca, Janssen, Moderna y Sinovac.

El Plan Nacional de Vacunación contra la enfermedad propuesto por el Gobierno busca “reducir la mortalidad y la incidencia de casos graves por este virus” y cuenta con dos fases y cinco etapas. Uno de sus objetivos es priorizar a los grupos de riesgo y proteger a los trabajadores de la salud.

En el panorama internacional algunos países empezaron sus procesos de vacunación desde diciembre. Esta situación ha despertado muchos interrogantes frente al tiempo que se ha tomado Colombia para comprar las vacunas y la competencia internacional que existe por la adquisición de las dosis. El director del Centro de Estudios de Regulación Económica y Competitividad Internacional de la Pontificia Universidad Javeriana, David Fernando Varela, responde a Pesquisa Javeriana algunas de estas dudas.

Varela es profesor, abogado y especialista en Ciencias Socioeconómicas. Actualmente, es consultor internacional de la Agencia Norteamericana para la Cooperación Internacional en Colombia, Guatemala y Perú, y del Banco Mundial en Colombia y Perú.

¿Por qué Colombia, en comparación con otros países de la región como México, Chile y Argentina, ha tardado en la adquisición de vacunas?

Desde el año pasado, Colombia ha efectuado sus mejores esfuerzos para la adquisición de las vacunas. Desde el inicio de la crisis, el Gobierno comenzó a explorar su compra cuando aún no existían. De ahí surge la dificultad principal: comprar algo que todavía no existe es siempre problemático, tanto para entidades públicas como privadas en cualquier parte del mundo, pero especialmente para las públicas. En Colombia se tuvo que tramitar una ley para permitir que el Gobierno invirtiera recursos en bienes cuyo uso ni siquiera estaba aprobado. Las circunstancias de la pandemia claramente desbordaron un marco legal desarrollado para la normalidad.

La emergencia trasladó a todos los países en un terreno completamente inesperado, donde la compra de un bien que no existía, pero que se esperaba que existiera, se convirtió en una prioridad. Por eso, la competencia entre los países ha sido muy dura, así como entre los laboratorios. A mí no me sorprende la posición de Colombia en la fila de los competidores para obtener vacunas. Creo que el hecho de que algunos países como México, Chile y Argentina hayan podido comenzar sus procesos de vacunación no es muy significativo, pues no han logrado vacunar ni el 1% de la población. Es claro que un país de ingresos medios como Colombia no iba a estar entre los primeros en obtener suministros, mientras que los países donde están localizados los laboratorios fabricantes y que invirtieron en la investigación y desarrollo del producto iban a tener prioridad.

En ese sentido, ¿sería acertado afirmar que Colombia ya adquirió vacunas o seguimos en un proceso de negociación?

Los canales oficiales del Ministerio de Salud y de la Presidencia exponen que los contratos ya han sido suscritos. De lo contrario no se estaría esperando el arribo de las vacunas, de acuerdo con un calendario de suministros que inicialmente entregará unas cantidades pequeñas e irá aumentando a medida que aumente la producción. Tenemos que recordar que se trata de un producto nuevo, recién aprobado por autoridades internacionales como la FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos y por consiguiente apenas está empezando la parte más empinada de la curva de producción. Luego, es natural que no todas las vacunas estén listas para embarcarse.

Parte de la crisis actual en Europa deriva de esa situación. No han recibido el total de las vacunas porque están en producción y quieren evitar que sean despachadas a otros países. Eso es un fenómeno de nacionalismo que ejerce presión sobre los fabricantes. La política incide sobre las decisiones industriales o comerciales. Lo único cierto es que todos nos movemos en un escenario de incertidumbres, nadie sabía hace tres meses si las vacunas iban a ser exitosas o no. Por eso, los compromisos contractuales también debían ser condicionados o con cláusulas de “escape” porque ninguna compañía puede asumir un compromiso firme si todavía no tienen inventario o asegurada la producción de un bien completamente nuevo.

¿Qué garantías tiene el país de que las farmacéuticas cumplan? ¿Existen cláusulas que exijan el cumplimiento de lo acordado inicialmente?

Es claro que el mecanismo multilateral tipo Covax contiene cláusulas mucho más equilibradas entre proveedor y comprador, y es posible que los contratos bilaterales entre farmacéutica y país incluyan unas cláusulas que protegen más a las farmacéuticas. En cualquier contrato de compraventa internacional tienen que existir cláusulas flexibles, pues siempre hay márgenes de incertidumbre y aún más en este momento. Incluso en los contratos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) siempre hay cláusulas que permiten ajustes en los tiempos y en los montos, aunque también se imponen multas a quienes incumplan.

Las farmacéuticas fueron muy cautelosas, sabían que no podían asegurar producción en la medida que es un nuevo producto, con una nueva línea de producción que involucra nuevos riesgos. Además de ser bienes sensibles que requieren una cadena de frío muy exigente y de cuidados y precauciones especiales. Empresas experimentadas en mercados internacionales no se van a arriesgar a incurrir en multas o sanciones frente a situaciones completamente inesperadas, cuando aún existen muchas incertidumbres. Es por eso que lo más probable es que las cláusulas las favorezcan y limiten los derechos de los gobiernos para exigirles lo que razonablemente no pueden cumplir. Esa expresión “razonable” es frecuente en este tipo de contratos. Y lo imposible o muy difícil nunca es “razonable”.

¿Por qué existe tanta confidencialidad en los procesos de adquisición de vacunas? ¿Siempre se maneja ese nivel de confidencialidad?

Cuando existen mecanismos multilaterales como Covax, promovido por la OMS y el Sistema de las Naciones Unidas, la regla es la transparencia. Pero, en las transacciones comerciales entre partes privadas no hay ninguna obligación de difundir la información. Existen además secretos de carácter comercial o industrial que las firmas líderes quieren preservar sobre todo para que no los conozcan sus competidores. Un ejemplo para explicar esta situación son los descuentos por volumen o por pago anticipado que las compañías otorgan. Por lo tanto, la confidencialidad es lo natural en el mundo de las transacciones privadas.

La problemática aquí se plantea en la medida que son 180 o más gobiernos del mundo tratando de conseguir vacunas para inmunizar a su población, y las normas de adquisición de los países no están adaptadas a la dinámica de la contratación internacional en las que sí son expertas empresas multinacionales como los laboratorios farmacéuticos.

La posición de las farmacéuticas es privilegiada porque poseen algo que todos los países del mundo quieren y por consiguiente en una relación comercial es natural que impongan sus condiciones contractuales. Además, los gobiernos carecen de la ciencia y la tecnología para desarrollar estas vacunas. En el caso de algunos de los países más desarrollados como Estados Unidos, invirtieron capital de riesgo en los laboratorios, luego su relación con los laboratorios es privilegiada y pueden obtener mejores condiciones. No es el caso de Colombia y de países de ingresos medios, y por consiguiente su condición de negociación es especialmente débil.

¿Hizo falta cooperación internacional en el panorama de la compra de vacunas?

Covax se creó como el mecanismo de cooperación internacional, pues se supone que subsidia o no cobra las vacunas para los países más pobres. Colombia no tiene acceso a estos beneficios pues es un país de ingresos medios pero si puede participar del mecanismo y obtener acceso a las vacunas conforme a unas reglas uniformes. La idea de un mecanismo multilateral es la de una cooperativa, en la que los países más ricos apoyen a los más pobres. Por eso es una buena noticia que el Presidente Biden haya anunciado el ingreso de Estados Unidos en COVAX.

Este tipo de mecanismos deben operar en beneficio común de toda la humanidad, pues la vacuna es una prioridad para todos los habitantes del planeta, nadie está 100% inmunizado incluso después de recibir la vacuna. Luego lo mejor que puede hacer cualquier país es evitar que queden personas sin vacunarse que puedan contagiar a aquellas en las que la vacuna no fue efectiva.

En esta lógica cooperativa el mecanismo ideal es uno como COVAX, pero en el manejo de esta crisis faltó liderazgo. Y ese liderazgo en este hemisferio solo lo podía dar Estados Unidos. En el caso de Europa, por ejemplo, se llegó a un acuerdo con los 27 países miembros para que la adquisición de las vacunas se hiciera a través de la Comisión Europea. Por eso es que esta región tiene una posición negociadora más fuerte frente a los laboratorios. No es un país aislado (España o Portugal, por ejemplo) frente a una farmacéutica, es toda la Unión Europea.

Desafortunadamente, los mecanismos de cooperación en América Latina son débiles. Ni la Comunidad Andina, ni la Alianza del Pacífico, ni Mercosur, nadie promovió públicamente un mecanismo multilateral adicional a COVAX en beneficio de un conjunto de países para darle más peso en sus condiciones de negociación y obtener, posiblemente, mejores condiciones con los laboratorios. Si existieron consultas reservadas entre Gobiernos con el apoyo de organismos internacionales es evidente que no fueron exitosas. Evidentemente, el entorno político local inclina a salir a la búsqueda de soluciones rápidas para los nacionales de ese país, pero las soluciones rápidas no existen cuando la competencia es general y todos los países están persiguiendo los mismos bienes.

A nivel geopolítico es claro que existe una “carrera por las vacunas” entre las grandes potencias y el ganador podrá confirmar su liderazgo si logra vencer a un enemigo inesperado: un virus microscópico que amenaza la vida de millones de personas. Inventadas y aprobadas las vacunas, permanecen los desafíos logísticos de su distribución y aplicación. El vencedor será el que primero inmunice a la mayoría de su población.

Cáncer de cuello uterino: Colombia, al filo de la oportunidad

Cáncer de cuello uterino: Colombia, al filo de la oportunidad

Col Murillo C

El mejoramiento de las condiciones sociales y económicas de nuestra población, sumado al mayor acceso a servicios de salud, ha traído como consecuencia una reducción significativa de la incidencia y la mortalidad por cáncer de cuello uterino, pasando esta última de cerca de 30 por 100.000 habitantes en la década de los noventa, a 12 por 100.000 hacia 2015 (Globocan 2018).

A pesar de este importante avance, la realidad de nuestro país es aún distante de lo alcanzado por los países de altos ingresos, en donde la mortalidad por esta enfermedad es inferior a 5 por 100.000. De otra parte, la información disponible muestra una importante inequidad en el acceso a las actividades de detección temprana, lo cual se refleja en una mayor mortalidad para las mujeres colombianas con menor nivel educativo, las afiliadas al régimen subsidiado de seguridad social en salud  y las habitantes en zonas distantes del país, de acuerdo con estudios recientes.

Este panorama se presenta en medio de un escenario internacional cambiante en el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) avanza en una propuesta para eliminar el cáncer de cuello uterino a nivel global. Gracias en gran medida al aporte de científicos colombianos, hoy es claro que la infección por Virus de Papiloma Humano (VPH) es una condición necesaria para el desarrollo de la enfermedad, conocimiento que generó la producción de vacunas que son 100% eficaces contra los tipos de VPH responsables del 70% de los casos de cáncer de cuello uterino en el mundo (cerca de 60% en Colombia) y la producción de pruebas diagnósticas con capacidad de detectar el 90% de las lesiones precancerosas del cuello uterino, permitiendo así su intervención para evitar que se conviertan en cáncer.

La existencia de estas medidas preventivas ubica al cáncer de cuello uterino como una enfermedad esencialmente prevenible y motiva la iniciativa de la OMS. Lo interesante de ello es que nuestro sistema de salud ha integrado las dos medidas: la vacunación de forma gratuita en niñas escolares, desde grado cuarto hasta grado once, y las pruebas de VPH, introducidas en el plan de salud en 2011 y reglamentadas como base de la detección temprana de lesiones precancerosas del cuello uterino para los regímenes subsidiado y contributivo a partir de la Resolución 3280 de este año 2018.

Con una mortalidad decreciente y con las herramientas básicas en nuestro sistema de salud, ¿qué nos impide, entonces, soñar con reducir la frecuencia de esta enfermedad hasta niveles tan bajos que resulten insignificantes para la salud pública nacional? Hoy seguimos teniendo cerca de 4.000 casos anuales y 2.000 muertes por esta causa; la vacunación, a pesar de su oferta gratuita, no cubre más del 10% de las niñas objeto de ella, y la detección temprana, a pesar de su amplia cobertura (alrededor de 80%), sigue teniendo limitaciones en el acceso oportuno al tratamiento de las lesiones detectadas, principalmente, como se dijo, en grupos poblacionales socialmente desfavorecidos.

Hay dos elementos fundamentales dentro de las causas de esta triste situación: uno de ellos, la complejidad de nuestro sistema de salud y las dificultades de acceso, pero el segundo, francamente lamentable, es la desinformación y papel negativo de los medios de comunicación, de grupos con intereses no claros frente a una vacuna que previene una infección de transmisión sexual, y de grupos académicos que con fundamentación equivocada generan temor frente a la vacunación. Con más de 350 millones dosis de vacuna aplicadas en el mundo, la OMS ha venido repetidamente dando partes de seguridad de la vacuna de VPH a partir de los reportes de los programas de salud pública de los países que la han introducido; no obstante, el episodio conocido de Carmen de Bolívar ha dejado una huella indeleble en nuestro programa de vacunación y en las mentes de madres y padres que se niegan a vacunar a sus hijas sin que exista una razón de peso para ello, más allá de la alimentación continua de temores por parte de especuladores sin fundamento.

La ciencia ha jugado su papel con una importante participación de nuestro país. Tenemos datos ciertos y datos propios. El sistema de salud se ha comprometido con ofrecernos las herramientas básicas para la eliminación de un tipo de cáncer, algo impensable hace unos años. Resultaría aciago que nuestro realismo mágico nos haga esquiva esta oportunidad y someta las mujeres colombianas a cien años más de mortalidad por cáncer de cuello uterino.

 


* Director del Centro Javeriano de Oncología, afiliado al Hospital Universitario San Ignacio. Profesor asistente de la Facultad de Medicina en la Pontifica Universidad Javeriana.