Mutaciones en genes de colombianas predisponen a cáncer

Mutaciones en genes de colombianas predisponen a cáncer

Genéticamente hablando, se tiende a pensar que cuando se crea un ser humano las células deben contener una misma información y organizarse de cierta manera, como quien coge fichas de Lego para construir una pirámide y no una montaña. Y esa idea es especialmente persistente cuando se piensa en defectos en los genes. Pero no hay un molde de ser humano. Por algo el universo nos creó únicos, así tengamos muchísimas similitudes con individuos de nuestra misma especie e incluso con los de otras. Sin embargo, hay variaciones en la forma como están dispuestas las cuatro bases genéticas (adenina, timina, citosina y guanina) en un camino de unos 3200 millones de unidades de información que constituyen el ADN. Estas son variaciones o mutaciones que aumentan el riesgo de sufrir enfermedades con componente genético, como el cáncer.

Auscultar cuáles son esas variaciones en las colombianas con cáncer de seno y/u ovario se convirtió en la pasión de la microbióloga Diana Torres, cuyos estudios de doctorado y posdoctorado en genética del cáncer le permitieron identificar cinco condiciones genéticas transmisibles de generación en generación que son características de nuestra población y que aumentan las probabilidades de desarrollar estos dos males. Saberlo es particularmente importante, porque el cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres en el país: en 2016 murieron 3157 mujeres, y hasta agosto de 2017 se reportaron 2108 casos, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). La incidencia anual es de 36 personas por cada 100 000 habitantes.

Desde que en 2003 empezó la genómica oncológica a nivel mundial, el blanco de las investigaciones han sido las poblaciones de origen europeo, norteamericano y surasiático. Gracias a ellas se sabe, por ejemplo, que alteraciones en los genes BRCA1 y BRCA2 –Breast Cancer 1 y 2– generan una gran susceptibilidad de desarrollar cáncer de seno y de ovario. Pero hasta hace menos de una década nada se sabía sobre la prevalencia genética de esta enfermedad en la población colombiana.

Los estudios realizados por Torres, con la dirección de su tutora prof. Dr. Ute Hmann, título honorífico luego de concluir su doctorado, del Instituto Nacional de Cáncer de Alemania, y en asocio con otros expertos nacionales e internacionales, permitieron identificar cuatro mutaciones puntuales fundadoras –es decir, con origen común y alta frecuencia en una población dada– y un gran rearreglo genético –o gran reconfiguración del ADN, con pérdida superior a 7 000 pares de bases–. Así se vio que estas mutaciones son recurrentes en las colombianas y las predisponen al cáncer de seno y/u ovario, dos en el gen BRCA1 y tres en el BRCA2.

“Todas estas mutaciones son patogénicas, pero no son cien por ciento penetrantes, lo que significa que no necesariamente quien las porte va a desarrollar con toda seguridad la enfermedad. Sin embargo, esa probabilidad puede llegar hasta 95 %, de pendiendo de los antecedentes familiares y del tipo de mutación”, explica Torres, quien determinó que el mayor riesgo lo tienen las portadoras de una de las alteraciones de BRCA2. Las variaciones están presentes en población española y por eso se podría pensar que llegaron a esta parte del continente con la colonización.


La muestra en colombianas

Fueron varias las investigaciones que en el lapso de unos 15 años hicieron posible esta identificación y descripción. La primera incluyó a 53 familias de pacientes y familiares en primer, segundo y tercer grado, y después a 68 familias más. Además, se quiso evaluar la frecuencia y prevalencia de las alteraciones halladas, para lo cual se hizo un estudio de casos y controles con 1022 pacientes –con o sin antecedentes familiares de estos cánceres– y el mismo número de sujetos sanos. Conforme este último análisis, la frecuencia de todas las mutaciones en los casos estudiados fue de 7 %, mientras que en los controles (personas sin la enfermedad) no fueron identificadas. Las muestras provinieron principalmente de las regiones Andina y Caribe que, junto con la Orinoquia, son las de mayor riesgo, según el Atlas de Mortalidad por Cáncer en Colombia, disponible en línea.

Toda esta información es muy valiosa, no solo para prevenir estos tipos de cáncer ante su posible desarrollo en mujeres con antecedentes familiares, sino para detectarlos en estadios tempranos y lograr tratamientos más efectivos con fármacos que se ajusten al perfil genético de las pacientes. Las mutaciones descritas en las investigaciones referenciadas son hereditarias y explican cerca de 10 % de todos los tipos de cáncer. Pero la mayor parte de las mutaciones presentes en un cáncer son somáticas: las adquiere una persona a lo largo del tiempo por distintas circunstancias de vida.

Es vital tener presente, por tanto, que el cáncer es un mal en el que se conjugan muchos factores: ambientales, hormonales, estilo de vida, entre otros. Particularmente, en el cáncer de mama intervienen la obesidad, el sedentarismo, el estrés, la edad tardía del primer embarazo, la baja paridad, la no lactancia materna y el uso de anticonceptivos orales. Con ello en mente, vale decir que a nadie condena la variabilidad genética o, en otras palabras, el acervo genético único y especial con el que nace un individuo, pero tampoco a nadie lo salva.

 


TÍTULO DE LAS INVESTIGACIONES:
High proportion of BRCA1/2 founder mutation in Hispanic breast/ovarian cancer families from Colombia
Prevalence and penetrance of BRCA1 and BRCA2 Germline mutations in Colombian breast cancer patients
INVESTIGADORA PRINCIPAL: Diana Torres
COINVESTIGADORES: Ute Hamann, Muhammad Usman Rashid, Fabián Gil, Ángela Umaña, Giancarlo Ramelli, José Fernando Robledo, Mauricio Tawil, Lilian Torregrosa, Ignacio Briceño, J. Lorenzo Bermejo, A. Beltrán y V. Ariza.
Instituto de Genética Humana,
Instituto Nacional de Cáncer de Alemania
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2005- en ejecución

Pasos hacia la investigación científica de punta

Pasos hacia la investigación científica de punta

Mercè Crosas, doctora en astrofísica y directora del Instituto de Ciencias Sociales Cuantitativas de la Universidad de Harvard, compartió con Pesquisa Javeriana algunos consejos para alcanzar los modelos de investigación de alta calidad y las estrategias para el manejo de grandes cantidades de información en áreas del conocimiento que aún no han sido exploradas.

La académica participó en el evento ‘Construcción de capacidades para la investigación internacional – Building Capacities for International Research’, realizado en marzo en las instalaciones de la Pontificia Universidad Javeriana, un conversatorio impulsado por la Vicerrectoría de Investigación de la institución para actualizar los estándares científicos de investigación y conocer las experiencias en la materia de uno de los centros académicos más reputados del mundo.

Durante la entrevista, Crosas ofreció recomendaciones sobre el uso datos en la era del internet y los retos que tiene la comunidad científica en el manejo de fuentes de información durante procesos de investigación. “Es fundamental saber si se tiene la infraestructura necesaria para administrar los datos, tener herramientas que les permitan a los científicos organizar la información y crear un plan con los investigadores para saber qué datos se piensan colectar y cuáles no”, resaltó.

Además, señaló que uno de los retos más importantes actualmente respecto al manejo de la información tiene que ver con “la transparencia de los datos y el uso que se les da a estos, ya que se trabaja con seres humanos y es necesario hacer estudios de cómo preservar su privacidad”.

Pesquisa Javeriana conversó con ella sobre otros temas de interés durante su estadía en Colombia. Esta es nuestra entrevista:

Música y mente

Música y mente

Col Música IL

Un antiguo problema filosófico del budismo zen se preguntaba lo siguiente: si un árbol se cae en un bosque y no hay nadie cerca para oírlo, ¿hace algún sonido? Piénselo un momento. La respuesta no es filosófica sino puramente científica. No. No puede sonar porque el sonido es una traducción que hace nuestro oído de las ondas que viajan en el aire. Solo en nuestros centros nerviosos –y en los de los animales– esa vibración se traduce en sonido. ¿No cree que la mejor forma de celebrar este don es aprendiendo a usar el oído?

Escuchar música es una actividad que estimula nuestro cerebro y lo afecta positivamente, así como nuestras funciones motoras, nuestra disposición para aprender, concentrarnos, divertirnos y emocionarnos. Imagínese que cada región de su cerebro se iluminara al activarse; escuchar música haría brillar casi todas esas zonas. Pero además, según el neurocientífico Facundo Manes, genera nuevas conexiones y circuitos cerebrales. Un efecto más poderoso empieza a actuar cuando entendemos cómo funciona la música y, mejor aún, si aprendemos a hacerla.

Aunque esto se sabe, y también se conoce su poder social, no se ha valorado lo suficiente. En Colombia, por ejemplo, gobernantes e instituciones se hacen los de los oídos sordos cuando se trata de implementar la formación musical y artística en colegios, o cuando se quiere consolidar orquestas y agrupaciones profesionales. Bien puede ser ignorancia o, que aunque conozcan las ventajas y los beneficios que trae la música en el desarrollo individual y colectivo del ser, no les interese construir una mejor sociedad.

Para ponernos en contexto: mientras que países como Venezuela contaban hasta hace tres años con 210 orquestas sinfónicas y 375 coros, Colombia tiene un promedio de dos orquestas en sus ciudades más importantes. En las últimas décadas se han cerrado agrupaciones profesionales dependientes de las gobernaciones, como la Banda Sinfónica Nacional, la Banda Distrital y la antigua Banda Sinfónica de Cundinamarca. El Plan Nacional de Música para la Convivencia, del Ministerio de Cultura, es el acercamiento más grande a una consolidación de un programa transversal en la formación; sin embargo, aún carece de presupuesto suficiente.

En otros países de América Latina se realizan investigaciones importantes sobre la música y sus efectos en el aprendizaje, y se implementan programas educativos con los resultados. Tal es el caso del músico chileno y magíster en educación Egidio Contreras, quien se ha dedicado a investigar la relación entre desarrollo cognitivo y música, aplicando su programa de educación musical en 90 ciudades de la región. Él descubrió que los instrumentos de cuerdas potencian la atención y la concentración, los de percusión promueven el desarrollo motriz y los de viento, el aprendizaje afectivo; también, que las frecuencias agudas estimulan la energía nerviosa, aumentan las cargas eléctricas de regiones cerebrales relacionadas con la memoria, el razonamiento superior, el análisis y la síntesis.

¿Alcanza a dimensionar lo que sucedería si la educación musical fuera tan importante como el estudio de las ciencias o las matemáticas? Si todavía no está convencido, mencionemos una última ventaja. El psiquiatra Anthony Storr reseña uno de los casos de estudio de la música como terapia y estrategia pedagógica para niños con capacidades especiales. Al relacionar actividades motrices con canciones, David, un niño autista de seis años, logró lo que llevaba intentando durante mucho tiempo: amarrarse los zapatos. Su dificultad motriz tenía que ver con la parte visual, pues no era capaz de coordinar la visión con el movimiento. La música le permitió entender el proceso de atarse los cordones en el momento en que ese acto se organizó en el tiempo a través de una canción.

Así, muchas de las discapacidades se convierten en oportunidades para crear fortalezas. La música permite que nos integremos al mundo desde nuestras diferencias y similitudes.

Tal como el acertijo del árbol que cae en el bosque, la música suena en nuestros oídos pero, realmente, es escuchada por pocos. Escuchar implica atender, entender, reconocer e involucrarse en la experiencia sonora. Mientras que otros deciden si vale la pena aprender a escuchar, sus oídos y su cerebro están a la espera de que la magia suceda. Allí, en el infinito universo sonoro se encuentra una fuente de aprendizaje, de potenciamiento de nuestro cerebro, de emoción y reconocimiento del otro. La música está en todas partes, la información sobre ella también. Comprenderla es ir un paso más allá. Usted, ¿se atreve a empezar?


*Comunicadora social y música javeriana.

Desde la primera vez, siempre sí al preservativo

Desde la primera vez, siempre sí al preservativo

Era un jueves de enero. Día caluroso, pese a que el gris de las nubes anunciaba tormenta. Pero eso no le importaba a Marcela, pues en sus ojos ya llovían con fuerza las lágrimas. Su mirada estaba ida. Casi ni parpadeaba. Solo apretaba con la mano derecha un sobre donde se encontraba la causa de su desconsuelo. El timbre de su celular la hizo volver a la realidad. No alcanzó a decir “aló”, porque al escuchar la voz de Luisa el llanto silencioso de hace unos segundos se desbordó del modo más desgarrador. Y cómo no entenderla, si había sido diagnosticada con VIH y estaba a punto de contárselo a su pareja, quien con toda seguridad también portaba el virus.

Como Marcela, hay muchas mujeres más atravesando por esta situación. Se suele pensar que en las relaciones homosexuales femeninas, por no haber penetración, los riesgos son nulos. Según un informe realizado por Joint United Nations Programe on HIV/AIDS (UNAIDS), el contagio del VIH está afectando cada vez más a la comunidad joven femenina, al tiempo que señala que esta constituye el 50 % de la población mundial afectada.

Este hallazgo fue corroborado por investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali y la Universidad del Valle. “Todo inició con mi tesis doctoral, centrada en identificarla función del riesgo o la manera en que los jóvenes lo conciben en distintas áreas, y una de ellas era la sexualidad. En 2009 coincido con el grupo de la Javeriana de Cali, quienes llevaban más de diez años abordando este tema. Empezamos a trabajar en saber por qué, si la gente conocía la importancia del uso del preservativo, en su práctica cotidiana no aplicaba este conocimiento”, explica Teresita Sevilla, directora de la Oficina de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana Cali e investigadora del Proyecto Tramas. Y añade: “lo que buscábamos era develar las tramas de acción y las lógicas de sentido que subyacen en la adopción de prácticas protectoras y preventivas frente al VIH en jóvenes”.


Qué condiciona las prácticas sexuales de los jóvenes

Entre los principales hallazgos de la investigación, circunscritos al ámbito familiar, es que existen problemas de comunicación entre padres e hijos a la hora de hablar de sexo, a los que se suman la violencia de género en el hogar y dinámicas asociadas a situaciones de convivencia que se terminan viendo reflejadas en las vivencias y expresiones de la sexualidad. “La madre sigue siendo reconocida y delegada como principal transmisora de valores y disciplina en el abordaje de la sexualidad, pero ahora la figura del padre toma fuerza, por las distintas configuraciones familiares que existen. Por ejemplo, familias monoparentales, ensambladas, homoparentales,etc.”, afirma Linda Teresa Orcasita, docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de Javeriana Cali y coinvestigadora de Tramas.

Otro de los hallazgos está en el debut sexual. “Encontramos que esa primera vez es muy importante, por el valor que se le da y porque marca la trayectoria posterior. Si en esa primera vez la persona me dice que no es necesario usar condón, yo empiezo a incorporar esos elementos para el resto de mis experiencias sexuales”, agrega la psicóloga Orcasita. Las considerables transformaciones en las dinámicas sociosexuales entre hombres y mujeres, así como los avances en las creencias sobre el uso de preservativo, constituyen otra conclusión significativa del estudio.

Sin embargo, persisten los imaginarios de género que limitan la participación de las mujeres. “Este fenómeno se debe a quesocialmente hay una baja percepción de riesgo de transmisión del VIH en las relaciones homosexuales femeninas, ya sea por prejuicios de género, por falta de comunicación o por concepciones heteronormativas, es decir, que la idea de sexualidad se basa en los patrones, comportamientos y creencias heterosexuales”, continúa Orcasita.

Entonces, ¿Marcela es portadora de VIH por carencia de información y por ser estigmatizada? No es fácil responder a esta pregunta. Lo que sí queda claro es cómo pudo llegar a contraer la enfermedad. “La transmisión del VIH en las mujeres homosexuales se da a través del contacto con la mucosa vaginal, el intercambio de secreción y sangre menstrual que contenga el virus. Incluso, puede ocurrir mediante la inseminación artificial, cuando se realiza sin un control médico”, argumentan Elías y Teresita Sevilla, con base en estudios anteriores.

Por su lado, Proyecto Tramas también valoró el riesgo en la sexualidad de los jóvenes frente al VIH-Sida y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) e “identificó que dos terceras partes de los jóvenes se clasificaron en peligro medio y alto, y las relaciones de mayor vulnerabilidad están referidas a tener prácticas sexuales con parejas ocasionales teniendo una relación estable, con desconocidos y bajo el efecto del alcohol”, comenta Sevilla.


De la teoría a la práctica

Para recopilar pruebas, el equipo de Tramas se enfocó en tres universidades de Cali escogidas según parámetros como clase social, demografía y carácter público o privado. “Seleccionamos una pública, que tiene dos campus, y dos privadas. Orientados por una lógica descriptiva – interpretativa, desarrollamos tres componentes metodológicos de una estrategia integrada. En un primer momento se construyeron 30 relatos de vida de jóvenes hombres y mujeres de los tres entornos universitarios; paralelamente, durante seis meses, se desarrollaron ejercicios de microetnografías en los tres entornos en los que hubo participación activa de investigadores y estudiantes”, explica Sevilla.

Al mismo tiempo, a partir de los resultados de estos primeros componentes, y apoyadas en hallazgos de algunos estudios previos, las investigadoras diseñaron la encuesta ‘Reconociendo mi salud sexual y reproductiva’, que en su segunda versión fue administrada a 1704 estudiantes de los cuatro campus. El proyecto vinculó asimismo a investigadores, asistentes y estudiantes de distinto nivel de formación y diversas áreas de conocimiento, entre ellas, sociología, psicología, enfermería, salud pública, epidemiología, comunicación, ingeniería de sistemas y estadística.

“En 2015 se presentaron 840 reportes de enfermos de sida y 198 fallecimientos por esta causa en Cali, lo que significa una tasa de incidencia del 35,4 personas y una tasa de mortalidad de 8,4 personas por cada 100 000 habitantes”.
‘Así va la lucha contra el VIH Sida en Cali’ (El País, diciembre de 2016).


Tareas pendientes

“El trabajo con las universidades lo seguimos haciendo, al igual que con los servicios de salud y las familias. Ahora queremos devolvernos a los colegios, porque, según otro estudio vinculado a Tramas, el inicio de la vida sexual está cerca de los 14 años de edad. Entonces, ¿cuál es ese momento de preparación? De allí que queramos empezar a hacer un trabajo previo urgente, no solo con los adolescentes, sino con todos los actores, para que reconozcan las diversas opciones sexuales y la información no sea limitada”, justifica Orcasita.

Mientras el equipo continúa investigando, Marcela, a pesar de su situación, se declara feliz, porque su familia la acepta tal y como es, y además puede dar testimonio para que los jóvenes tomen conciencia del uso del condón. “Mi papá me dijo que, si esa era mi felicidad, tenía que ser también su felicidad, y mi mamá me expresó que yo iba a ser su hija para siempre y que eso no iba a cambiar nada en mí”, dice con voz esperanzadora.


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Tramas de acción y de sentido en las prácticas preventivas frente al VIH/Sida en jóvenes universitarios de Cali
INVESTIGADORAS PRINCIPALES: Teresita María Sevilla Peñuela, Gladys Eugenia Canaval Erazo y Claudia Patricia Valencia Molina
COINVESTIGADORA: Linda Teresa Orcasita
Pontificia Universidad Javeriana Cali: Grupo de Medición y Evaluación Psicológica, Grupo de Investigación Bienestar, Cultura, Trabajo y Sociedad (bitacos), Escuela de Enfermería
Grupo de Investigación en Estudios Doctorales en Ingeniería (GEDI)
Centro de Investigaciones de la Universidad Santiago de Cali
Universidad del Valle – Grupo Promesa
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2013-2015

¿Víctimas en el arte o víctimas del arte?

¿Víctimas en el arte o víctimas del arte?

A principios de 2015, los profesores Juan Carlos Arias y José Alejandro López, de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Javeriana, en Bogotá, retomaron un tema que parecía finalizado: las construcciones discursivas en lo audiovisual. En 2008 habían desarrollado un proyecto de investigación y creación sobre el documental y los límites entre la ficción y la realidad. En ese entonces llegaron a la conclusión de que todas las imágenes son ficción, pero algunas se muestran ‘objetivas’, porque el autor las construye a partir de su técnica de montaje –o sea, seleccionando y ajustando los elementos para que parezcan ‘reales’–.
Así, pues, publicaron dos textos académicos y crearon una pieza audiovisual, con lo que cerraron el proyecto. Después cada uno viajó fuera del país a ocuparse de sus propios problemas académicos. Arias se fue a la Universidad de Illinois, Estados Unidos, a hacer su doctorado en Historia del Arte, y López partió a la Universidad Federal de Río de Janeiro, en Brasil, a hacer su doctorado en Artes Visuales.

“Estábamos finalizando nuestros estudios y empezamos a intercambiar correos electrónicos”, cuenta Arias. “Yo le conté a José Alejandro sobre una inquietud que me estaba rondando, a propósito del diálogo de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y a él le interesó. “Entonces compartimos bibliografía y coincidimos en que queríamos crear algo y decidimos formular un proyecto de investigación”.

Apenas volvieron a Bogotá se presentaron a la convocatoria de Creación de la Asistencia para Creación Artística, resultaron beneficiados e iniciaron el proyecto –o lo reiniciaron– que se llamó “Las ‘víctimas’ en el arte: procesos de visibilización y representación”. Así como en la investigación de 2008 se preguntaron en términos discursivos qué definía al cine documental, buscaron precisar –de nuevo en términos discursivos- cómo definía este a la víctima. La intención no era cuestionar su realidad, sino la noción de “víctima” y su experiencia en las representaciones del medio.

“Nuestro trabajo no pretender esolver un problema
–cerrarproyectos–, sino darle  cara a unproblema…
Eso es lo que debehacer la inve stigación en arte”.
Juan Carlos Arias.

“Nuestro interés radicó en cuestionar un supuesto fundamental del cual parten la mayoría de representaciones audiovisuales de las víctimas en Colombia: su preexistencia como realidad autónoma por fuera de sus mismas representaciones”, dice Arias, y ejemplifica el asunto a través de los microdocumentales de la iniciativa La Ruta Unidos, de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas. Estas piezas narran –a través del testimonio de las víctimas– cómo la guerra llegó a ciertos territorios del país.

La forma en que se logra lo anterior es simple: un personaje describe el lugar en el pasado (idílico, tranquilo, en paz), luego el argumento gira para contar cómo irrumpió la violencia en las vidas de los habitantes, provocando el desplazamiento y el miedo entre ellos; finalmente, luego de la tempestad, una voz narra el cambio y la esperanza puesta en el futuro, después de la guerra. Esto se repite una y otra vez dentro y en cada pieza documental: las víctimas interpretan el mismo papel. Las experiencias no dan cuenta de una singularidad –de un contexto– mientras que la repetición de los códigos –la música, el discurso, la narración- invisibiliza la voz. Al final las voces resultan sobre expuestas.

Victimas P43 1

“Este es el tipo de oportunidades que puede asumir la academia… No es cuestión de destruir por destruir, sino de desarmar, para dar cuenta de la complejidad de las relaciones”, aclara el profesor Arias. Para lograr lo anterior, los investigadores desarrollaron la crítica de la categoría “víctima” en dos artículos de investigación –uno que se publicará el primer semestre de 2018 y otro que está en proceso de redacción– y también problematizaron el tema mediante dos piezas de arte. Una de ellas se llamó Copistas y se exhibió en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, en Bogotá, en 2016. La otra pieza, una videoinstalación creada por Arias, se llamó En la ventana y fue expuesta en la sección de Documental Expandido, de la Muestra Internacional Documental de Bogotá, en 2016.

“Las obras no aplican los conceptos de los artículos. No. No se trata de que una sea el resultado de la otra”, dice Arias: “Hay cosas que no da lo académico, pero sí lo visual. Así mismo, hay cosas que no nos da la imagen, como sí ofrece la performance. En ese sentido, las obras artísticas fueron una estrategia para que la voz se dislocara, para mostrar distintos modos de visibilización y deconstrucción: afectar la voz de la víctima y mostrar su complejidad”. Hace una pausa y termina: “Nuestro trabajo no pretende resolver un problema –cerrar proyectos–, nuestro trabajo pretende darle cara a un problema… Eso es lo que debe hacer la investigación en arte”.


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Las “víctimas” en ela rte: procesos de visibilización y representación
INVESTIGADOR PRINCIPAL: José Alejandro López
COINVESTIGADOR: Juan Carlos Arias
Facultad de Artes, Departamento de Artes Visuales
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2015-2017

El otro mensaje del Génesis

El otro mensaje del Génesis

La falta de conciencia ecológica ha sido toda una bofetada a la creación, a nuestra casa común, como la identifica el Papa Francisco: “Esa que es como nuestra hermana con la cual compartimos la existencia, y como una madre que nos acoge entre sus brazos”. En tiempos donde los progresos científicos, las proezas tecnológicas y el crecimiento económico vienen acompañados del derroche desmesurado, del deterioro del planeta y una fuerte crisis ambiental, la encíclica Laudato si` (alabado seas), escrita por el pontífice y publicada en 2015, hace un llamado a la humanidad a cuidar el planeta y volver a la sabiduría de los relatos ancestrales de los pueblos y culturas, en los cuales se invita a cuidar la relación con el ser creador, el prójimo y la tierra.

Tras diferencias teológicas entre judíos y cristianos, la propuesta de regresar a las voces ancestrales llevó al docente de teología Hernán Cardona (católico-cristiano), investigador de la Pontificia Universidad Javeriana, y a su colega Memo Ánjel, rabino (judío) investigador de la Universidad Pontificia Bolivariana, a unirse en un diálogo insertado en la reflexión de las diferentes interpretaciones del Antiguo Testamento, de expresiones que no son de comprensión inmediata y que derivan en el cuidado del medio ambiente.

¿Qué dicen los grandes relatos bíblicos sobre la relación entre el ser humano con la creación, su historia y el mundo circundante? Es la pregunta de la cual parten los docentes Cardona y Ánjel en su investigación El cuidado de la casa común (una conversación con Génesis 1-4), adelantada por la Javeriana en relación con el impacto de la encíclica Laudato si`.

“Cuando apareció, dijimos: ‘Bueno, la encíclica invita a valorar la vida, los recursos naturales y, como lo llama el Papa Francisco, al cuidado de la casa común’. Ahí convergemos todos, no solo católicos y judíos sino incluso muchos movimientos religiosos”, recuerda Cardona al hablar de los comienzos de la investigación.

El proyecto tuvo sus inicios en 2016 motivado por el texto del papa Francisco, el cual imprime sus raíces en los pasos de Francisco de Asís, quien mostró especial interés por la creación de Dios e inspiró la encíclica con un mensaje que sensibiliza a todo ser humano. Esta iniciativa de diálogo, antes inimaginable entre judíos y cristianos, parte de un reto interdisciplinar e interreligioso que se despliega de una lectura cuidadosa y detallada del Génesis, y un trabajo de campo con dos grupos de jóvenes, uno de judíos en Medellín y otro encabezado por católicos en Bogotá, ambos enfocados en descifrar los criterios de vida presentados en el primer libro bíblico, y pensarlo más allá de la fe.

Cardona explica que “para los judíos, Jesús es un judío sin más; en cambio, para nosotros, los católicos, es el hijo de Dios. Esa es la única diferencia, pero en lo demás nos podemos encontrar; por ejemplo, en el sentido de que la vida es sagrada y que debemos cuidar la casa común. Tanto judíos como católicos defendemos la vida, la familia, los recursos, el hábitat. Es posible defender unos valores y es posible suscitar unas actitudes éticas independientemente de la religión”.

Y es así, pues los designios presentados en el Génesis van más allá de la fe en sí misma. El ejercicio de hermenéutica bíblica, planteado por los investigadores, se cimenta en la idea de considerar este relato del inicio de la creación como un modelo a seguir para repensar el actuar del ser humano en el hogar de todos, procurando generar espacios de reconocimiento del cuidado de la casa común. Un mandato que, sin importar credo o religión, fue dado a todos. “Nos compete el bienestar del lugar que habitamos y nos aquejan las mismas preocupaciones”, dice Cardona, afirmando también que judíos, budistas, islamitas, incluso ateos, tienen intereses comunes.

Génesis 1

El profesor Memo Ánjel añade: “El asunto, más que una cuestión de fe, es una cuestión de conciencia. Y en esta conciencia del hombre en la tierra, como hechos necesarios, el primero dando y el segundo recibiendo, se hace la sociedad, no solo de hombres entre hombres sino de hombres con la creación. La propuesta, entonces, es la de volver a la conciencia de la vida”.

En el Antiguo Testamento, seis días de creación y uno de descanso bastan para reflejar toda posibilidad de entendimiento de la relación del hombre con la tierra. En los primeros tres días se crea lo que permite la vida: la luz, el firmamento, el agua, la tierra y la hierba, eso mismo que hoy recibe el nombre de hábitat y se extingue a diario. Después, la creación del sol y de la luna, y luego la vida del ser humano. En el artículo de avance ya publicado de esta investigación, se menciona que la humanidad es lo último que Dios crea y, por lo tanto, tiene la responsabilidad de proteger y velar por la vida.

El Génesis promueve la sabiduría del saber vivir, una invitación a pensar dentro de muchas cosas, en la toma de conciencia, como lo proponen los investigadores. Pero, ¿cómo se toma conciencia? La respuesta está en el amor y respeto por la creación, dicen, que recae en cambiar estilos de vida: recuperar el día de descanso, en el que hace énfasis el rabino Ánjel apoyado por Cardona, ese día que termina por convertirse no solo en un día de acción de gracias sino de pausa para la naturaleza misma. También en el cuidado del agua y de los alimentos que consumimos, “los vegetales fueron dados para alimentar al hombre más que los animales”; así lo hace saber el Antiguo Testamento, donde se menciona que:

“No comerás carne con sangre, refiriéndose a que la sangre de un animal o de un hombre no debe estar presente en la vida. Si bien se permite la muerte de animales, se le da primacía al uso de esos animales antes que matarlos: la oveja dará la lana y la leche, la vaca la leche y su fuerza para tirar del arado, el caballo será caballo y no se podrá comer (…)” (Cardona, Hernán & Ánjel, M, 2017).

A esa búsqueda de conciencia se suma, como consenso del diálogo a dos voces del Génesis, la idoneidad del ser humano por el buen hacer y su capacidad para aceptar la diferencia, dentro de lo que se inserta el saber gobernar e implantar políticas ambientales favorables. Al respecto, Cardona afirma: “Uno de los problemas de fondo ha sido de base estructural, en el sentido de que las políticas no solamente administrativas y económicas, sino la política en general del mundo ha sido mal suministrada. Desde el momento en el cual entramos al supermercado estamos contaminando. Estamos en un modelo que nos lleva solo a consumir y no a pensar”.

En términos de la investigación, resulta difícil pensar lo teológico como un modelo de carácter científico, pero el papa Francisco asiente que “los relatos ancestrales tienen la posibilidad de dialogar con las ciencias para pensar lo humano”, según se menciona en su encíclica; a lo que Cardona se une diciendo que “si nos encontramos con el ser humano en la familia, en la defensa de la vida, en la defensa de los recursos, hay cabida para todos, incluso para la ciencia”.

Los investigadores afirman que es encontrándonos en el ser humano donde podemos empezar a formularnos preguntas por la vida y por el sentido de la vida, del sentido del hogar y de lo que se quiere entregar a los hijos. Y el papa se lo pregunta en la encíclica: qué le vamos a entregar a los otros.

El reto es grande, y el cuidado de la casa común incluye el apoyo de todo el núcleo humano trabajando por un solo propósito: el desarrollo sostenible e integral. La invitación de este diálogo es a hablar sobre el reconocimiento de la crisis que enfrenta el medio ambiente y a promover una ecología armónica; en otras palabras, un estilo de vida que ayude a la protección de la naturaleza, al respeto por la diversidad, la promoción de solidaridad y la construcción cálida de la casa común. Nuestro destino está, como lo sugieren Cardona y Ánjel, en aceptar la invitación del papa Francisco, pero también en aprender a construir ya no desde el antropocentrismo sino desde el biocentrismo, es decir, desde la vida, entendida como todo cuanto en la tierra se contiene, más que en el egoísmo del yo.

 

La confianza en la ciencia

La confianza en la ciencia

“La confianza es el principio fundamental de la comunidad científica”, le dijo Ara Tahmassian, doctor en radiología, a un auditorio de investigadores javerianos que participaron en el evento ‘Construcción de capacidades para la investigación internacional’.

Responsable de la supervisión, el desarrollo y la implementación de políticas relacionadas con el cumplimiento de regulaciones para actividades de investigación en la Universidad de Harvard, Tahmassian recalca: no es solamente la confianza entre la comunidad científica, sino también porque el público general confía en los científicos y en la ciencia.

Insiste que es necesario promover “la cultura de la responsabilidad”, donde la confianza desempeña un papel crucial: “La conducta responsable en ciencia es una responsabilidad compartida que debe convertirse en un pilar valioso de la comunidad científica”.

De acuerdo con encuestas realizadas entre 1986 y 2005, la frecuencia en fabricación o falsificación de datos en la investigación científica varía entre dos y 10 por ciento. “Una vez todos practican la cultura de la responsabilidad, esta se convierte en ‘la cultura’”, dijo.

Pesquisa Javeriana habló con Ara Tahmassian durante su estadía en Colombia. Así fue el diálogo:

La trasescena del teatro moderno en Colombia

La trasescena del teatro moderno en Colombia

En los albores del teatro en Colombia, los intelectuales y amantes del arte y la cultura se reunían para la lectura de obras teatrales, algunas de las cuales también eran representadas. En aquel entonces –entre 1900 y 1950– los dramas abordaban temas folclóricos, costumbristas y problemas cotidianos, como la tragedia familiar por el embarazo de una joven que aún no contraía matrimonio o la preocupación por el ‘naciente feminismo’, que llevaba a las mujeres a querer expresar sus ideas o salir solas a la calle.

Poco tiempo después ocurre algo inesperado: a partir de 1960 el teatro colombiano da un salto sin precedentes y se ubica en la vanguardia internacional. Aparece entonces el llamado Nuevo Teatro y con él se consolida el teatro moderno en el país. Se crean varios grupos de teatro independiente que trascienden el entretenimiento y que entienden el arte más como una herramienta poderosa de transformación de la realidad social y política.

Pero, ¿qué fue lo que ocurrió entre 1950 y 1960 para que el teatro colombiano pasara del costumbrismo a convertirse en un referente regional? Hacer frente a este ‘misterio’ fue el propósito de la socióloga e historiadora Janneth Aldana, líder del grupo de investigación Cultura, Conocimiento y Sociedad, de la Pontificia Universidad Javeriana, quien a través de una minuciosa revisión de prensa logró comprender los antecedentes de esta transformación. “Sobre esto se ha escrito bastante, pero la historia contada recae en los recuerdos y en los intereses de las personas. Nosotros, a través de la revisión de los periódicos, reconstruimos el proceso en el momento en el que estaban ocurriendo los hechos”, explica Aldana.

La investigación se remontó a lo publicado sobre teatro en los periódicos El Espectador, El Tiempo, El Siglo y a documentos del archivo del Teatro Colón entre 1930 y 1950. Uno de los hallazgos más reveladores es que los intelectuales colombianos vivieron un verdadero remesón al intercambiar ideas con sus colegas extranjeros, quienes empezaron a llegar al país, al tiempo que ellos mismos viajaron a países como Francia, Alemania y Estados Unidos; esto les permitió experimentar en directo el teatro moderno de otras latitudes. Así, durante la década del 50 se dio una explosión de grupos teatrales independientes.

En prensa, Aldana y su equipo se toparon con cuadernillos que exponían cómo se formaban los grupos, quiénes los componían y cuál era su intensión, material con el que reconstruyeron cada historia. De la lista sobresalieron El Búho –primer grupo de teatro independiente en Colombia– y la Casa de la Cultura de Bogotá –que en 1972 se convirtió en el legendario Teatro La Candelaria–.


Salen a escena ‘Los independientes’: El Búho

Entre 1930 y 1940, a través de la Radio Nacional, los colombianos conocieron a Shakespeare, el teatro isabelino del Siglo de Oro y, en general, a los clásicos, que hasta ese momento nunca habían sido representados en el país. Posteriormente, entre 1950 y 1960, hizo su aparición el teatro experimental. De sus viajes al exterior, los amantes del arte dramático trajeron las obras de la vanguardia mundial. El reto era representarlas y consolidar un espacio de trabajo donde ensayar y poder presentarlas al público.

En esa década los temas dieron un vuelco total: se pasó de ‘la damisela que llora por suamor perdido’ a obras como la Conversación sinfonieta, de Jean Tardieu, en la que se traían a escena temas del existencialismo, expresado en el canto incoherente de seis coristas. En prensa se registraba la perplejidad de los espectadores: “aparecían opiniones como ‘Qué interesante ver el existencialismo francés’ o ‘Esto a todo el mundo lo aburre, aquí qué vamos a ser como los franceses […] esto es muy snob’ ”, indica Aldana. La incomprensión del público condujo a los nóveles directores a explorar otras formas de montaje, que es donde reside en gran medida su carácter experimental.

Estas exploraciones, a su vez, eran posibles en la medida en que los grupos lograran autofinanciarse, es decir, ser independientes. Surgieron entonces cantidad de grupos experimentales e independientes, entre los cuales se destacó El Búho, entre otras razones, porque fue el que más tiempo se sostuvo gracias a sus mecenas. Desde el punto de vista artístico, El Búho se preocupó por traer teatro de vanguardia que en Colombia nunca se hubiera visto. “Adicionalmente, son los primeros que cuentan con personas que están pensando exclusivamente en la creación teatral: el montaje y la formación. Ellos realmente estaban innovando”, comenta la investigadora.

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La Casa de la Cultura de Bogotá

Por su parte, la Casa de Cultura de Bogotá, posteriormente La Candelaria, se formó con exintegrantes de El Búho que también buscaban “la independencia en todo sentido: creativa, ideológica, política”. Como indica Aldana, sus fundadores finalmente “tuvieron su propio espacio y buscaron la sostenibilidad del mismo”. A partir de allí, se extendió por el país un teatro de creación colectiva, como el que caracterizó a la Casa de Cultura.

Interesada desde sus comienzos en los problemas que aquejaban a los sectores más vulnerables de la sociedad –  por ejemplo, luchas populares como las de los comuneros–, la Casa de la Cultura implementó una metodología consistente en elegir un tema, investigarlo, hablar con expertos, viajar, para posteriormente hacer improvisaciones y armar varias escenas, de las que el director elegía algunas con las cuales construía un todo coherente; finalmente, se presentaba la obra y se la calibraba y ajustaba.

Este es el principal antecedente del teatro de creación colectiva, políticamente comprometido, que entre 1960 y 1970 se consolidó como el Nuevo Teatro. Solo desde entonces se habla propiamente de un arte dramático colombiano, interesado en nuestras problemáticas, que además innova en los métodos de creación artística y marca de manera definitiva la historia del teatro en Colombia.

Con esta investigación, que esclarece aspectos poco conocidos de los antecedentes del teatro moderno, se abren nuevos horizontes de interés, por ejemplo sobre el teatro universitario, y aparecen inquietudes hasta ahora no resueltas, para por fin entender por qué, si se hace teatro de calidad, la gente no asiste a las salas. Temáticas que seguramente seguirá explorando el grupo Cultura, Conocimiento y Sociedad en futuras indagaciones sobre la dinámica social del arte dramático en el país.

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: “El desarrollo experimental del grupo de teatro El Búho y la Casa de la Cultura de Bogotá. Transformaciones culturales en la sociedad colombiana a mediados del siglo XX.
INVESTIGADORA PRINCIPAL: Janneth Aldana | Facultad de Ciencias Sociales | Grupo de investigación Cultura, Conocimiento y Sociedad.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2012

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El cambio climático también afecta a las semillas

El cambio climático también afecta a las semillas

¿Sabía que de 1880 a 2012 la temperatura mundial aumentó 0,85 °C, que los océanos se han calentado, las cantidades de nieve y hielo han disminuido y el nivel del mar ha subido aproximadamente 19 cm durante los últimos cien años? Aunque esta información es alarmante, los datos recogidos por la docente Sofia Basto, de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana, exponen una realidad insospechada sobre uno de los componentes de los ecosistemas que pasan inadvertidos para muchos y, por lo mismo, se encuentran menos estudiado: las semillas.

Esta bióloga dedicada al estudio del banco de semillas –aquellas viables que no han germinado y que se acumulan sobre el suelo, debajo de la capa de hojas que lo recubre o de su superficie– y su comportamiento, logró identificar los efectos del cambio climático en el número de semillas y de especies bajo la tierra y sus implicaciones en la capacidad de recuperación de los ecosistemas.

Basto realizó sus estudios de doctorado en Ciencia Animal y Vegetal en la Universidad de Sheffield, Inglaterra, con una beca otorgada por la Unión Europea para estudiantes de América Latina y con el apoyo de la Javeriana. Así evidenció los graves efectos que tienen diferentes disturbios generados por los humanos en los bancos de semillas. Una de sus investigaciones se llevó a cabo a través de experimentos para evaluar los efectos del cambio climático en la cantidad de lluvias , hallazgo que fue publicado en una de las revistas del grupo Nature con el fin de llamar la atención ante este inminente problema global. Su investigación más reciente, Severe effects of long-term drought on calcareous grassland seed banks, se publicó el pasado mes de febrero en la revista npj Climate and Atmospheric Science.

La investigadora encontró que la sequía, ocasionada por el cambio climático, reduce el número de semillas y de especies presentes en el suelo. Esto significa que en caso de sufrir eventos climáticos devastadores las semillas no restituirán la vegetación adulta, lo cual es alarmante teniendo en cuenta que “estos bancos son reservorios de biodiversidad que mantienen el equilibrio en los ecosistemas”.

El proyecto investigativo terminó de consolidarse durante una conversación con el ecólogo y experto en cambio del clima Philip Grime, quien le comentó a Basto sobre un hallazgo en las especies de pastos que analizaba. Según sus resultados de investigación, aquella vegetación era resistente al cambio climático porque no evidenciaba alteraciones en sus parcelas; sin embargo, posteriormente se dio cuenta de que este mismo estudio, hecho a escalas de análisis más pequeñas, mostraba que “algunas especies se movían de las áreas más profundas del suelo a las más superficiales y viceversa”, recuerda Basto, lo que significaba que las condiciones del cambio climático sí afectaban de alguna u otra forma a la vegetación.

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Parcelas del experiemento del profesor Grime, en Inglaterra, donde Sofía Basto realizó su investigación.

Con esta información, la colombiana consideró que algo similar podría estar ocurriendo con las semillas y que probablemente los estudios a gran escala y a corto plazo habrían estado sesgados debido al poco tiempo de análisis que tenía cada uno. Por eso,  retomó el proyecto preliminar que uno de sus colegas había hecho en 1998 sobre el estudio de las semillas en las parcelas del experimento de Grime, el cual no evidenció efectos adversos ocasionados por las alteraciones del clima en condiciones de sequía y humedad.

“El experimento del profesor Grime fue instalado en 1994 en parcelas en las que se estudia el efecto de la sequía, del incremento de las precipitaciones en verano y del aumento de la temperatura en la vegetación, en comparación con parcelas que no han recibido manipulación del cambio climático”, dice Basto.

Esta investigación de la docente javeriana inició en 2008. Para ese momento, las parcelas de un pastizal calcáreo cerca de la ciudad de Buxton (Inglaterra) ya llevaban 14 años desde su montaje, ya que, al tratarse de una evaluación a largo plazo, los resultados obtenidos son mucho más robustos y las conclusiones, basadas en mejores evidencias. “Fui muy afortunada al encontrar un proyecto en el que se ha simulado el cambio climático por más de una década. Precisamente, por esta razón logré evidenciar que las respuestas de las semillas ocurren a un ritmo más lento del que los estudios a corto plazo permiten identificar”, explica Basto.

El primer paso para estudiar los efectos del cambio climático en los bancos de semillas fue empaparse de literatura científica y hallar los vacíos, hasta ahora no descubiertos, sobre conocimiento de las semillas. Posteriormente realizó el trabajo de campo.  Según cuenta: “Establecí subparcelas al interior de las áreas experimentales y, al azar, tomé 10 muestras de suelo en cada una de ellas, luego las dividí en intervalos de 2 cm y medí la profundidad del suelo en cada punto de muestreo para así analizar el posible efecto de su variación en la respuesta del banco de semillas frente a las alteraciones en las precipitaciones; en otras palabras, para identificar la profundidad en la que se encontraban las especies y cuáles se estaban moviendo en respuesta al cambio climático”, añade.

Luego, Basto tomó las 524 muestras recolectadas y debidamente marcadas según su profundidad del suelo  y parcela de origen (sequía, exceso de precipitación y condición ambiental natural), las tamizó y extendió en una capa de uno a tres milímetros de grosor sobre las bandejas de germinación, las cuales contenían turba previamente humedecida. También identificó y registró las plántulas que germinaron a partir de las muestras de suelo.

El proceso de análisis lo realizó a partir de una comparación entre las especies de semillas y su abundancia en las parcelas sometidas a sequía y exceso de lluvia, con las que se encontraban bajo condición ambiental natural. Con esta información fue posible notar que el número de especies y de semillas en suelos secos, ocasionados por el cambio climático, sufrió una reducción significativa respecto a las semillas presentes en suelos bajo condición ambiental natural. Por otro lado, la presencia de semillas en suelos sometidos a un exceso de lluvias no fue afectada.

Así lucían los bancos de semillas
Imagen de los especímenes vegetales analizados durante la fase de emergencia de plántulas.

Es decir, “que llueva más durante el verano no va a generar un cambio ni en la vegetación ni en el banco de semillas, pero, por el contrario, si se presenta la sequía, los efectos son más severos en el banco que en la vegetación”, dice Basto.

Esta investigación duró dos meses durante el proceso de recolección de muestras, tres en el procesamiento del material, nueve en el registro de la emergencia de las plántulas y un semestre en el análisis y escritura del artículo científico. Así, la colombiana evidenció que las semillas no seguían el mismo patrón de respuesta y resistencia de la vegetación ante el cambio climático que indicaba Grime y que sí eran afectadas por la sequía.

A pesar de que esta investigación se realizó en territorio europeo y las condiciones del suelo difieren del colombiano, la docente considera que estos hallazgos permiten la formulación de nuevas preguntas de investigación con las cuales será posible ahondar en los efectos de cambio climático en las semillas. Basto también reconoce que es necesario entender las causas del problema hallado, es decir, si la sequía está afectando la producción de semillas, la germinación, dañando sus mecanismos de reparación o si está causando un daño directo a sus estructuras. Además, señala que este proyecto es importante ya que presenta resultados de investigación a partir de experimentos de largo plazo, lo cual debe, según ella, servir de referente para la implementación y financiación de actividades de investigación de largo aliento que arrojarán resultados mucho más sólidos.

“Nosotros tenemos una limitación y es que hacemos estudios concretos de uno o un par de años, pero los procesos biológicos son muy complejos y se requiere evaluarlos durante periodos de tiempo más largos para que, en el caso específico de las semillas, se logre incorporar los resultados de las investigaciones en los modelos que predicen la frecuencia e intensidad de la sequía en el escenario del cambio climático y mejorar su capacidad de predecir sus consecuencias”, reconoce.

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Sofía Basto, docente javeriana, durante el trabajo de campo de su investigación.

Por último, esta investigación realizada en Inglaterra hace un llamado a las instituciones públicas y privadas, académicos, universidades, tomadores de decisiones y a la ciudadanía para tomar conciencia sobre lo que está ocurriendo con los ecosistemas destinados a conservación, especialmente aquellos que hacen parte de la biodiversidad y riqueza nacional pero que, paulatinamente, pueden llegar a ser transformados por las condiciones adversas del cambio climático.

De igual forma, es un llamado a reflexionar sobre qué tanto conocemos sobre la capacidad que tienen los ecosistemas colombianos para recuperarse frente al cambio climático, como también a reconocer que aunque los banco de semillas mantienen la diversidad genética y las especies, permite la recuperación de la vegetación después de los disturbios y  reduce el riesgo de extinción de las plantas, podría estar siendo severamente afectado por el cambio climático y, con ello, incrementando la vulnerabilidad de los ecosistemas.

Universidad de Harvard, interesada en la investigación de la Javeriana

Universidad de Harvard, interesada en la investigación de la Javeriana

Investigadores de la Universidad de Harvard liderarán el evento ‘Construcción de capacidades para la investigación internacional – Building Capacities for International Research’, un encuentro liderado por la Pontificia Universidad Javeriana y su Vicerrectoría de Investigación para articular los conocimientos nacionales e internacionales sobre las metodologías y las correctas prácticas en el desarrollo de procesos de investigación.

El conversatorio se llevará a cabo en las instalaciones de la Javeriana del 20 al 23 de marzo de 2018 y contará con la participación de Ara Tahmassian, doctor en radiobiología de la Universidad de Londres y director de Investigación en Harvard, y Merce Crosas, doctora en astrofísica y directora del Instituto de Ciencias Sociales Cuantitativas de la misma institución.

Los expertos capacitarán a estudiantes, profesores y directivos javerianos en investigación colaborativa, criterios de publicación científica, gestión y ciencia de datos, administración de sistemas de información, financiación de proyectos de investigación y ética para el trabajo con seres humanos y animales.

Este encuentro académico será un espacio para la socialización de los estándares y modelos internacionales de investigación con el fin de transferir herramientas para la gestión de proyectos. Esto le permitirá a la comunidad académica javeriana potenciar su actividad investigativa.

La jornada de apertura será presidida por el padre Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J., rector de la Javeriana, el próximo martes 20 de marzo a las 8:00 a.m. en el auditorio Jaime Hoyos, S.J. de la misma institución. En caso de estar interesado en este encuentro, las conferencias serán transmitidas vía streaming a través de la página web javeriana.

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