SinMitos: ¿Los pacientes con cáncer y otras condiciones especiales deben vacunarse?

SinMitos: ¿Los pacientes con cáncer y otras condiciones especiales deben vacunarse?

La primera etapa de vacunación en Colombia incluyó al personal médico de primera línea y a las personas de 80 años y más. Para la segunda se tuvo en cuenta a aquellos entre 60 y 79 años y a los profesionales de la salud en servicio social obligatorio y demás. En el tercer grupo están quienes tienen entre 16 y 59 años y presentan algunas condiciones médicas particulares, como EPOC, asma, cáncer, entre otros.

Estas personas del grupo tres de los cinco que conforman el Plan Nacional de Vacunación contra la COVID-19, han sido priorizadas en tanto diferentes estudios comprueban que son pacientes con mayor riesgo de presentar enfermedades graves al infectarse con el coronavirus.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, CDC, y el Public Health England, según información reunida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), han identificado que los más afectados por la COVID-19 pueden ser aquellos que padezcan enfermedad cardiovascular, VIH/SIDA, enfermedad renal crónica, tuberculosis (activa), enfermedad respiratoria crónica, trastornos neurológicos crónicos, enfermedad hepática crónica, trastornos de células falciformes, diabetes, consumidores de tabaco fumado, cánceres con inmunosupresión directa, obesidad severa, cánceres sin inmunosupresión directa pero con posible inmunosupresión causada por el tratamiento e hipertensión.

Al ser personas con condiciones médicas especiales, se ha especulado sobre lo pertinente que sería la aplicación de la vacuna contra el Sars-CoV-2, pues su sistema inmune podría ya estar muy afectado. En esta tercera entrega del especial #SinMitos (puede leer la primera entrega haciendo clic aquí, y la segunda acá), varios expertos en salud responden sobre si es seguro vacunarse si se presentan ciertas enfermedades.

¿Los pacientes con cáncer y enfermedades autoinmunes deben vacunarse contra la COVID-19?

El director del Centro Javeriano de Oncología del Hospital Universitario San Ignacio, Raúl Murillo, resuelve esta duda. Por otro lado, Daniel Fernández, jefe de la Unidad de Reumatología del Hospital Universitario San Ignacio, explica si los pacientes con enfermedades autoinmunes deben o no vacunarse.

¿Las personas con enfermedades cardiovasculares deben vacunarse?

Este grupo poblacional también está identificado como susceptible para sufrir complicaciones derivadas de la infección por COVID-19. ¿Es seguro vacunarse? Lo aclara Ángel Alberto García, jefe de la Unidad de Cardiología de la Pontificia Universidad Javeriana. Además, Paula Ruiz, médica internista del Hospital Universitario San Ignacio, explica si los pacientes anticoagulados también deben vacunarse.

Quienes padecen enfermedades respiratorias, ¿deben vacunarse?

Alejandra Cañas, directora del Departamento de Medicina Interna de la Pontificia Universidad Javeriana aclara cómo las personas que padecen asma y EPOC, entre otras enfermedades respiratorias, podrían beneficiarse con la vacuna.

¿Las madres gestantes, niños y bebés se tienen que vacunar?

¿Por qué estas poblaciones aún no están incluidas en el plan nacional de vacunación? María Cristina Navas, presidenta de la Asociación Colombiana de Virología; y Juanita Ángel Uribe, del Instituto de Genética Humana de la Universidad Javeriana, lo explican.

Bonus: ¿Por qué Colombia no produce sus propias vacunas para la Covid-19?

¿Qué hace falta para que el país tenga esta capacidad de producción? Responden María Fernanda Gutiérrez, del departamento de Microbiología de la Pontificia Universidad Javeriana; Juanita Ángel Uribe, del Instituto de Genética Humana de la Universidad Javeriana y María Cristina Navas, presidenta de la Asociación Colombiana de Virología.

 

Salud mental en tiempos de vacunación: ansiedad y exceso de información

Salud mental en tiempos de vacunación: ansiedad y exceso de información

Que las palabras cuarentena, virus y confinamiento hayan sido las más buscadas, según la Real Academia de la Lengua (RAE), durante la etapa del confinamiento provocado por la COVID-19, puede hablar acerca del tipo de dudas que surgieron en la humanidad cuando inició la pandemia.

A la par que creció la búsqueda de palabras como asintomático, mascarilla e intubar, también lo hicieron conceptos como resiliencia, esperanza y resistir. Esto quizás hable del deseo por conocer, enterarse y estar informados sobre esta nueva realidad que se enfrentó con incertidumbre.

En ese afán de búsqueda de respuestas se han creado olas desinformativas que podrían elevar los niveles de ansiedad en las personas.

“La pandemia y lo que han implicado las cuarentenas han sido importantes detonantes de ansiedad y de síntomas depresivos. Sobre todo porque han sido un ejercicio de incertidumbre”, expone Lina María González, especialista en psiquiatría y MSc. en epidemiología clínica, líder de salud y bienestar de la Fundación Saldarriaga Concha y docente de la Pontificia Universidad Javeriana.

De hecho, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), presentó un informe que demuestra que la salud mental de las mujeres, los adultos jóvenes entre los 18 y los 29 años y las personas con bajos ingresos en Colombia, ha sido afectada.

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El problema de la sobreinformación

Como la COVID-19, la información también se propaga con gran velocidad. Según la Organización de las Naciones Unidas, en un informe que presentó en abril del 2020, el 40 % de las publicaciones sobre la COVID-19 fueron realizadas por bots (perfiles automatizados disfrazados de personas).

Para González, tanta información termina en miedo y rechazo hacia la vacuna, además de elevar los niveles de ansiedad y depresión en las personas.

“La vacuna nuevamente dispara las incertidumbres. Existe una angustia de si voy o no a ser priorizado, cuál vacuna me van a poner, si voy a tener efectos secundarios, incluso si voy a llegar a ser vacunado. Hay un grupo de personas muy escépticas que están asustadas porque no saben en qué creer”, explica la profesora javeriana.

“El exceso de información termina en miedo y rechazo hacia la vacuna, además de elevar los niveles de ansiedad y depresión en las personas”, Lina María González.

El acceso a las vacunas, el orden de inmunización y los posibles efectos secundarios son temas que generan grandes controversias, por eso es importante acudir a fuentes verificables y documentos oficiales.

“Lo que necesitan las personas en este momento es información clara. Los medios deberían promover una comunicación asertiva y acertada: decir lo suficiente, sin excesos de información y en el momento que se requiera”, propone la especialista en psiquiatría y epidemiología.

Un llamado a la calma y a vacunarse

El orden de vacunación genera ansiedad, pues en Colombia, para alcanzar la inmunización de 35 millones de personas (de un total de 48 millones), se tienen proyectadas dos fases y cinco etapas con poblaciones priorizadas, es decir que hay una parte de la población que tendrá que esperar hasta el final de la distribución.

Aunque según el Ministerio de Salud y Protección Social, el país ya logró comprar 20 millones de dosis a través de la iniciativa Covax, y 41.5 millones por mecanismos bilaterales (Pfizer, AstraZeneca, Janssen, Moderna y Sinovac), aún no hay fechas exactas de la llegada de todas estas dosis al país.

Adicionalmente, se siguen resolviendo dudas sobre la eficacia de las vacunas frente a las nuevas cepas y los posibles efectos secundarios, así que, según expertos como la profesora González inmunizarse podría reducir los niveles de ansiedad y estrés.

“Vamos a poder sentarnos a comer más tranquilos con los que queremos sin sentir esa sensación de riesgo”, expone.

Salud mental durante la pandemia en el mundo

Un estudio publicado en noviembre por The Lancet Psychiatry expuso que, en Estados Unidos, el 18 % de las personas contagiadas por COVID-19 fueron diagnosticadas con un problema de salud mental, como trastorno de ansiedad, insomnio o demencia entre 14 y 90 días después de dar positivo.

La revista científica Psychiatry Research publicó una investigación liderada por un grupo de expertos de la Universidad de Ottawa que expuso el aumento de enfermedades mentales en los trabajadores de la salud, el grupo reportado con mayores índices de insomnio.

A través del análisis de 55 estudios internacionales encontraron la prevalencia de insomnio en un 24 % de los más de 190.000 participantes, depresión en 16 % y ansiedad en un 15 %. También revelaron que los problemas de salud mental derivados de la COVID-19 afectan de igual forma en todos los países y sin importar el género.

“Vamos a ponernos sentar a comer más tranquilos con los que queremos sin sentir esa sensación de riesgo”, Lina María González

Según la misma organización, algunas de las razones del incremento de estas enfermedades son el duelo, el aislamiento, la pérdida de ingresos y el miedo. También expuso que las personas que padecen trastornos mentales o derivados del consumo de drogas están más expuestas a contraer la enfermedad.

Así fue el caso que reveló el doctor Milton Murillo en la Clínica de Nuestra Señora de la Paz, en Bogotá. En abril de 2020 ocurrió un brote de COVID-19, de los 110 pacientes contagiados, 46 tenían un diagnóstico existente de esquizofrenia.

La Organización Mundial de la Salud declaró en octubre de 2020 que la pandemia perturbó y paralizó los servicios de salud mental esenciales del 93 % de los países. El mismo estudio expuso que desde el inicio del brote se ha incrementado la demanda de servicios de salud mental.

¿Qué hacer al respecto?

“Tenemos que aprender a leer lo necesario, de las fuentes oficiales y confiables y sin excesos”, explica la doctora González. De igual forma, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se debe minimizar el tiempo que se dedica a leer, mirar o escuchar noticias que causan estrés, ansiedad o angustia.

Para esta misma organización, el estrés y la preocupación son respuestas normales en los momentos de incertidumbre que atravesamos y se pueden mitigar haciendo buen uso de la información que se dispone.

En esta misma línea, la OPS recomienda buscar información que ayude o promueva la protección de las personas de la COVID-19, así como fuentes de contenido que aclaran mitos y promuevan buenas prácticas, como la OPS y la OMS y el nuevo especial de Pesquisa Javeriana y la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, llamado SinMitos.

SinMitos: ¿Los niños deben vacunarse contra la COVID-19?

SinMitos: ¿Los niños deben vacunarse contra la COVID-19?

Después del 17 de febrero, cuando se inició la vacunación contra la COVID-19 en Colombia, las respuestas a preguntas como ¿Cuándo es mi turno para vacunarme?, ¿Por qué empezaron con los adultos mayores? y ¿Los niños se deben vacunar?, se tornaron más urgentes.

Lo que por casi un año fue solo un anhelo, por fin estaba sucediendo. Esto provocó una avalancha de inquietudes e interés por conocer todos los protocolos, indicaciones e implicaciones que supone vacunarse, pues para algunos (primera línea de atención médica y adultos mayores), la vacunación era una realidad cercana.

Por lo menos en esta etapa, quienes conocen a un médico, enfermera o personal de salud que ya fue vacunado, o que tienen en sus familias adultos mayores que ya pasaron por este proceso, están pendientes de cómo les fue, de qué sienten, de si es seguro para así conocer de primera mano la realidad del proceso de vacunación.

Es por eso que en esta segunda entrega del especial #SinMitos (puede leer la primera entrega haciendo clic aquí), realizado en alianza con la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana y Pesquisa Javeriana, expertos de diferentes áreas respondieron en video las preguntas más comunes sobre la aplicación de la vacuna en adultos mayores, niños y otras inquietudes sobre esta primera etapa del proceso de vacunación.

¿Por qué es importante vacunarse?

El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, Carlos Gómez-Restrepo, inicia esta segunda entrega brindando algunas razones por las que vacunarse resulta indispensable y sobre todo, confiable.

¿Cuándo será mi turno para vacunarme?

La epidemióloga Zulma Cucunubá explica en qué consisten las diferentes fases del plan de vacunación nacional. En alguna de ellas seguro se encuentra usted.

¿Qué es la inmunidad de rebaño?

Después de que comenzó la vacunación se sueña con poder retomar la cotidianidad que se vivía antes de la pandemia. La OMS, por ejemplo, le apuesta a lograrlo a través de la inmunidad colectiva (o inmunidad de rebaño), tras el proceso masivo de vacunación. Pero en palabras sencillas, ¿qué significa? Contesta la epidemióloga Zulma Cucunubá.

¿Las vacunas no son efectivas o dañan los genes?

En el siguiente video, además, podrá conocer la respuesta a otros mitos que circularon acerca de las vacunas desarrolladas, desde su efectividad hasta la falsa posibilidad de que alteren los genes de las personas, así lo aclaran Zulma Cucunubá y el genetista Ignacio Zarante.

¿Los niños deben vacunarse contra la COVID-19?

Ahora podrá encontrar la respuesta a la pregunta por la cual hizo clic en este artículo. Ana María Bertolotto, directora del departamento de Pediatría de la Universidad Javeriana, responde cómo es el proceso de vacunación para los niños. Además, el genetista Fernando Suárez aclara si existe o no relación entre las vacunas y el autismo en niños.

¿La vacunación debió empezar con los jóvenes y no con los adultos mayores?

Desde que se inició el proceso de vacunación se preguntó el porqué de ese orden en el que se priorizó a los adultos mayores y no a otra parte de la población. Carlos Cano, director del Instituto de Envejecimiento de la Universidad Javeriana, tiene la explicación, además contesta si la vacuna es segura en adultos mayores.

¿Después de cuánto tiempo de aplicarme la vacuna empieza a hacer efecto?

María Fernanda Navas, presidenta de la Asociación Colombiana de Virología, responde en qué momento el cuerpo genera la respuesta inmune después de aplicarse la vacuna.

¿Por qué fue posible crear una vacuna para la COVID-19 en menos de un año?

¿Por qué fue posible crear una vacuna para la COVID-19 en menos de un año?

Luego de casi un año de espera, el mundo avanza en el proceso de vacunación contra la COVID-19. Sin embargo, muchas personas siguen escépticas, incluso, se han generado movimientos antivacunas en varios países.

En Colombia los resultados de una encuesta del Departamento Administrativo Nacional de Estadística – DANE–, reflejan que a finales de enero el 40.1 % de los encuestados no se aplicaría la vacuna. Aunque puede parecer una cifra alta, Juan Daniel Oviedo, el director de esa entidad, señaló que ha venido bajando durante varios meses.

Manuel Franco, profesor y líder del Semillero de Investigación en Inmunología del Instituto de Genética Humana de la Pontificia Universidad Javeriana, se muestra optimista sobre la producción de las diferentes vacunas. “Estoy maravillado y sorprendido de la capacidad de respuesta de la comunidad científica internacional para desarrolla esta solución”, afirma.

¿Cómo funcionan las vacunas?

Aunque las hay de varios tipos, básicamente son preparaciones que toman un microorganismo que causa una enfermedad (patógeno) como bacterias o virus, lo debilitan y se lo administran a una persona; esto hace que el cuerpo reconozca al virus y genere una respuesta en contra para eliminarlo, pero sin contraer la enfermedad.

De esta forma el sistema inmune guarda la información que le permite crear defensas ante un eventual contagio. “Es una manera de enseñarle al sistema inmune cómo es que el patógeno va a venir a atacarlo, entonces está preparado para poder responder”, describe el doctor Franco.

¿Cómo se aprueban las vacunas?

Este tipo de tratamiento tiene siglos de ser usado para prevenir enfermedades infecciosas. A través de los años se han creado protocolos y procedimientos para su elaboración.

 

Una vez superados todos estos pasos, la vacuna se presenta a un organismo nacional regulador que revisa todo el proceso y hace pruebas adicionales. Cuando la evidencia demuestra que no hay efectos colaterales severos y tiene buena eficacia contra la enfermedad, la aprueba para su distribución y comercialización.

“En cada país hay entidades que se encargan de aprobarlas o no. En Estados Unidos, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA por sus siglas en inglés), tiene a su cargo este tipo de procesos; en Inglaterra, el Public Health England, y en Colombia, el Ministerio de Salud y el Invima”, explica Franco.

Hay organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) que también evalúan y aprueban las vacunas. Posteriormente, estos organismos continúan con el seguimiento a las personas vacunadas.

¿Cuestión de tiempo?

Cuando se revisa el histórico de producción de vacunas en el mundo se evidencia que estos son procesos de largo plazo. La producción de la vacuna para la fiebre tifoidea duró 45 años; la del dengue, 112 años; la de la hepatitis B, 16 años; y la del sarampión, 10. Por poner solo algunos ejemplos.

¿Qué llevó entonces a que, en menos de un año de ser descubierta y declarada como pandemia, la COVID-19 ya haya surtido todo el proceso y esté en marcha la vacunación masiva?

Para el investigador Manuel Franco, experto en vacunas, es necesario leerlo en contexto. Si bien esta variante de la enfermedad específica es nueva, ya había un acumulado importante de investigación previa. “Aprendimos mucho con el SARS-CoV-1. Desde hacía un buen tiempo se estaba desarrollando una vacuna contra este y lo que se hizo fue adaptarla”, afirma. Es decir, no se arrancó de ceros.

 

“Nadie que se vacune se va para la UCI porque (las vacunas) protegen muy bien contra la enfermedad severa”, Manuel Franco, líder del Semillero de Investigación en Inmunología del Instituto de Genética Humana de la Pontificia Universidad Javeriana

 

Las tecnologías que se usaron para elaborar esta vacuna son bien conocidas. “Las vacunas de RNA mensajero y de adenovirus, que son las que están llegando a Colombia, no son desconocidas. Hay vacunas de adenovirus de 20 y 30 años porque con esas se han vacunado contra el resfriado común a grupos de población muy susceptibles”, describe el profesor.

Laboratorios como Pfizer o Moderna ya venían trabajando en otras vacunas similares y ante la urgencia de la pandemia, hicieron la adaptación. “Esas tecnologías se estaban desarrollando para otros patógenos y lo único que había que hacer era cambiar la proteína que se obtuvo para la proteína del SARS-Cov-2”, agrega Franco.

Una millonaria inversión

Ante lo complejo que resultó esta pandemia y sus respectivas cuarentenas que paralizaron gran parte de la economía mundial, los esfuerzos investigativos recibieron una enorme cantidad de fondos.

Airfinity, la empresa de análisis de datos científicos, calcula que se han invertido más de 8600 millones de dólares en las diferentes propuestas de laboratorios. Pocas vacunas han recibido esta cantidad de dinero en tan poco tiempo. Esto se traduce en más equipos, más especialistas y más pruebas. Así, por la urgencia, se reducen los tiempos de producción. Además, el proceso se priorizó en todas sus etapas.

 

 

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Inversión para cada vacuna calculada en millones de dólares. Fuente: Airfinity.

 

A pesar del corto tiempo en que se desarrolló la vacuna, el doctor Franco llama a la calma y a confiar en las opciones que se han autorizado internacionalmente. Estas han surtido todas las partes del proceso y siguen bajo revisión y seguimiento para controlar sus efectos.

 

“No se han saltado ningún paso, las vacunas son seguras y no hay ninguna preocupación por la premura”, Manuel Franco.

 

¿Cuáles son los efectos de la nueva vacuna?

Otra preocupación tiene que ver con lo que pueda suceder luego de su aplicación. Los expertos los llaman efectos adversos, que se clasifican en leves y severos. Dentro de los leves se encuentran el enrojecimiento, dolor, fiebre, malestar general y náuseas. Se ha comprobado que estos síntomas son producidos y están asociados a la vacuna, pero se consideran normales.

“Eso lo que demuestra es que la vacuna está funcionando porque está produciendo una inflamación como respuesta contra el patógeno”, dice Franco. Aclara también que los efectos no son muy distintos a los que causa cualquier otra vacuna y que pueden variar en intensidad dependiendo de cada organismo.

Por otro lado, los efectos adversos severos implican daños más graves en el cuerpo, pero lo importante es determinar si estuvieron relacionados con la vacuna, por eso, dentro de las diferentes fases de la producción hay un grupo de expertos que evalúa las consecuencias en cada participante de las pruebas, y determina, de acuerdo con sus condiciones específicas, si estos fueron causados o no por la vacuna.

El profesor respalda las declaraciones de la FDA según las cuales, hasta la fecha, no hay un efecto adverso severo atribuible a la vacunación, y por lo tanto, las vacunas son seguras.

¿Qué pasa si la vacuna causa alergia?

Las alergias también se conocen como anafilaxia, pero son casos poco probables en medio de un proceso de vacunación. Se estima que puede ser uno en un millón y corresponde a la propia naturaleza de la persona.

“Las vacunas de Moderna y de Pfizer tienen un componente particular que se llama Polietilenglicol. Si las personas son alérgicas a este componente, no se deben vacunar. Esa es una contraindicación”, afirma Franco.

Para saber si se tiene esta condición no es necesaria ninguna prueba adicional. “Si alguien presenta esta alergia, ya debe saberlo por haber tenido respuesta anafiláctica en vacunas anteriores”, agrega.

Si bien no se puede garantizar total efectividad a futuro, el investigador recomienda aplicarse la vacuna. “En este momento tenemos más de 58.000 muertes por COVID-19 en Colombia. El riesgo de que usted se muera por este nuevo coronavirus es mucho más elevado que el de tener algún efecto adverso o alguna reacción anafiláctica”, finaliza.

“Así me fue al vacunarme”, 4 profesionales de la salud que ya fueron vacunados

“Así me fue al vacunarme”, 4 profesionales de la salud que ya fueron vacunados

A las cuatro y media de la mañana del 18 de febrero llegó el primer lote de vacunas al Instituto Nacional de Cancerología, en Bogotá. Para ese entonces, Rocío Milena Pérez, enfermera líder del Grupo de atención inmediata al paciente con cáncer, ya estaba lista para recibir la primera dosis.

Sin embargo, aún faltarían dos horas y media para entrar al consultorio y ser una de las primeras colombianas en recibir la vacuna contra la COVID-19. Antes de eso atendería a periodistas de los medios de comunicación que le preguntarían cómo se siente, si está nerviosa, si tiene frío, y ella, serena e intimidada por las luces, los micrófonos, diría que sí, que siente de todo un poco.

Rocío Pérez nació en María La Baja, Bolívar, y hace parte del Instituto Nacional de Cancerología desde hace ocho años. “Cuando me dijeron que iba a ser la primera en vacunarse acá, sentí un poco de susto, no esperaba que vinieran tantos medios, incluso mi familia se enteró por televisión”, dice riendo.

En el momento en que Pesquisa Javeriana conversó con Rocío Pérez, ya había recibido la primera de las dos dosis de la vacuna y sostenía con sus manos el carné de vacunación que le indica que la segunda la recibirá el 11 de marzo. Dice que por ahora no sintió nada anormal, ni mareo ni algo extraordinario, así que da un parte de tranquilidad.

 

Rocío Pérez, primera enfermera vacunada en Colombia
Rocío Milena Pérez, enfermera líder del Grupo de atención inmediata al paciente con cáncer

 

Aunque para Rocío Pérez el día haya iniciado diferente por los reflectores y las entrevistas, ella es consciente de que a pesar de la ilusión que genera recibir la vacuna y ver cómo miles de personas en el país comienzan su proceso, hay que tomarlo con calma.

“El cambio será lento. Todos esperamos salir a pasear, hacer las cosas que hacíamos antes, pero aún necesitamos una segunda dosis y que mucha más gente sea vacunada. La palabra que mejor describe este día sería esperanza, pero de todas formas tenemos que seguir cuidándonos y, en lo posible, educar a la población que podamos, cuidando a la familia y a los pacientes”.

Un llamado contra el escepticismo

“Quizás la única manera más segura que la vacuna para evitar la COVID-19 es irse a vivir solo en alguna isla desierta, pero incluso así, el virus ha llegado hasta el último rincón del planeta”, explica Diego Rosselli, doctor y profesor del Departamento de Epidemiología de la Pontificia Universidad Javeriana; “vivir encerrado y usar todos los mecanismos de bioseguridad ayuda a aplazar las cosas pero no se estará a salvo del virus. La vacuna es la única solución desde la salud pública”.

Por su parte, Víctor Hugo García, médico cirujano especialista y coordinador del grupo de soporte metabólico del Instituto Nacional de Cancerología, y otro de los primeros colombianos en recibir la vacuna, cree que “el escepticismo tiene que ver con la parte cultural y socioeconómica, pero hay que pensar que las vacunas no son nuevas, que no empezaron ayer y que han salvado millones de vidas en el planeta, ¡Claro!, en últimas es uno mismo quien decide si se vacuna o no, pero hay que analizar el riesgo-beneficio, el primero es muy bajo y el segundo, muy alto”, explica.

García afirma que tampoco sintió alguna anomalía después de recibir la vacuna e hizo énfasis en que la vacunación es una herramienta poderosa para poder superar esta coyuntura histórica.

 

Víctor Hugo García, médico cirujano especialista y coordinador del grupo de soporte metabólico del Instituto Nacional de Cancerología
Víctor Hugo García, médico cirujano especialista y coordinador del grupo de soporte metabólico del Instituto Nacional de Cancerología

 

“Si hay algo que ha cambiado la historia humana desde la salud, han sido las vacunas”, Diana Santana, ginecóloga-oncóloga.

 

¿Cómo fue el proceso de vacunación?

El proceso para vacunarse fue el mismo para todos. “Inicialmente traemos un consentimiento informado en el que se nos explica qué es lo que se nos va a aplicar, cómo y cuáles son los posibles efectos adversos”, cuenta Diana Santana, ginecóloga-oncóloga del Instituto Nacional de Cancerología.

“Antes de la aplicación de la vacuna hubo dos personas que nos explicaron el paso a paso exacto de lo que podía pasar y qué podríamos hacer para disminuir los síntomas. Luego pasamos durante media hora a la sala de espera. El equipo de enfermería estuvo monitoreando los signos vitales y hubo un médico pendiente de cualquier tipo de eventualidad”, añade Santana.

Después de recibir la vacuna, Cielo Almenares, enfermera oncóloga del Instituto Nacional de Cancerología, dijo que sintió un sabor metálico en la boca, “enseguida se lo informé a uno de los químicos farmacéuticos y les expliqué que en otra ocasión, con la aplicación de otro medicamento, sentí algo similar, pero estuve muy tranquila, el sabor pasó a los pocos segundos y estoy feliz, además, quiero hacer un llamado para decir que la vacunación es para beneficio de todos”.

 

De vuelta a la rutina

Los reflectores y los micrófonos de los diferentes medios nacionales que acudieron al Instituto Nacional de Cancerología en esta primera jornada de vacunación, fueron abandonando poco a poco la historia de Rocío Pérez, Víctor Hugo García, Diana Santana y Cielo Almenares.

Después de recibir la vacuna y contar de primera mano cómo ocurrió este evento tan esperado, los profesionales de la salud dieron vuelta y regresaron a su rutina diaria. La vacuna no genera incapacidad o algún tiempo de reposo más allá de los 30 minutos posteriores a la inyección que se pasan en una sala de espera.

Todos coinciden en dar un mensaje de optimismo y de confianza en este proceso que se inició el 17 de febrero en Sincelejo, Sucre, y que poco a poco llega a las ciudades capitales y avanza hacia las demás regiones del país.

“A medida que divulgamos cómo se están vacunando cientos de millones de personas en el mundo, viendo que las reacciones adversas han sido mínimas y la evidencia de la eficacia de la vacuna se ha ido demostrando con reducciones de mortalidad en Israel, particularmente (y ya llegará información de varios lados), la gente le dará confianza a la vacuna”, explica el javeriano Rosselli.

“Los medios de comunicación tienen un papel fundamental porque no son solo los médicos, los virólogos y epidemiólogos los que tenemos que andar afirmando que la vacuna es la salida; necesitamos la colaboración de los influencers, desde el Papa (que ya se vacunó), hasta los youtubers que abundan en las redes sociales”, añade.

“Si hay algo que ha cambiado la historia humana desde la salud, han sido las vacunas. Gracias a ellas hemos dejado de padecer ciertas enfermedades, es el momento de confiar y aplicarse la vacuna apenas esté al alcance de cada uno”, finaliza la ginecóloga-oncóloga, Diana Santana.