El reto de promover la salud integral en niños con labio y paladar hendido

El reto de promover la salud integral en niños con labio y paladar hendido

Desde la antigüedad, la humanidad se ha enfrentado al reto de tener individuos con hendiduras o malformaciones en su cara, ojos, labios o paladar, que han sido discriminados o aceptados socialmente a tal punto de considerarlos dioses en culturas como la griega, china o egipcia.

Aunque esto ocurría hace miles de años, todavía en la sociedad colombiana es común oir expresiones como “¿qué tiene ese niño en la boca?”, “¿por qué no se entiende lo que habla?”, “¡Ah, es que tiene labio leporino!”, lo cual no es de extrañarse porque cualquier condición de la cara que se aleje de la “normalidad“ llama la atención y más aun porque el rostro es el conjunto de facciones y rasgos que le dan parte de la individualidad e identidad a cada persona.

En la actualidad, tener alguna anomalía craneofacial sigue siendo un reto médico y social. Unas de las más comunes son las malformaciones en el labio y el paladar, que se presentan entre el 0.09 % y 0.10 % de la población colombiana, según el IV Estudio Nacional de Salud Bucal del año 2015 del Ministerio de Salud y Protección Social.

En esta medida, el nacimiento de un niño con hendidura labiopalatina, que se conoce coloquialmente como ‘labio leporino’, tiene gran impacto en la persona pues la complejidad de esta condición genera alteraciones psicológicas, estéticas y funcionales que pueden afectar la alimentación, audición, respiración, masticación y el habla del paciente frente a su entorno social, escolar y familiar.

 

El término “leporino” viene de la palabra latina “leporum”, que significa “labio libre”, semejando la forma del labio de los conejos. Actualmente se prefiere evitar esta palabra.

 

En el tratamiento de esta condición es necesaria la participación de un grupo de especialistas que actúen de manera articulada para que el desarrollo y la rehabilitación de estos pacientes y de sus familias se dé integralmente. En este proceso es importante involucrar a los cuidadores, para que sea posible cumplir los objetivos propuestos.

El acompañamiento se debe iniciar por un equipo de especialistas en genética, pediatría, cirugía plástica y/o maxilofacial, odontopediatría, fonoaudiología, psicología, ortodoncia, periodoncia, restauración oral, entre otros. Es ideal que estén presentes desde el embarazo de la madre para brindar asesoría, con el fin de que se puedan despejar dudas y se oriente a los padres sobre el cumplimiento de las necesidades básicas de sus hijos como la alimentación del bebé que viene con esta condición. Aunque esta suele ser una de las mayores dificultades porque se pueden presentar cuadros de ahogo, paso de líquido entre la nariz y boca, los expertos han identificado que es posible implementar la lactancia materna como primera opción para el neonato que nace con algún tipo de hendidura en el labio o paladar.

A medida que el bebé va a creciendo, es fundamental que los padres sepan cuál es la mejor manera de alimentarlos, con el fin de estimular sus músculos, proporcionarles una ganancia óptima de peso y prepararlos para las primeras cirugías del cierre del labio y del paladar. Además, en este contexto, la decisión o no de realizar aparatos para moldear la boca o la nariz debe partir de las condiciones particulares de cada individuo y de las necesidades del círculo familiar. Por otro lado, es necesario el acompañamiento del odontopediatra y del fonoaudiólogo, que indican el momento propicio para iniciar el cepillado dental, los controles de la erupción de sus dientes y hacer seguimiento a los procesos de succión, deglución, masticación, respiración, habla y lenguaje.

Por lo anterior, el tratamiento de niños con malformaciones en el labio y el paladar requiere de diversos profesionales que trabajen coordinadamente y en equipo, además de poseer gran conciencia social, valores y formación integral. Considerando que lo ideal en salud es la prevención de la enfermedad y la promoción de salud, el grupo interdisciplinario para el manejo de las hendiduras labiopalatinas de la Facultad de Odontología: Construyendo Futuro, plantea estrategias desde hace aproximadamente 20 años para lograr la salud integral de los niños con esas condiciones, donde la educación y la promoción de la salud empodere a los pacientes y sus familias para minimizar cualquier manera de discriminación.

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De esta manera, a raíz de la pandemia ocasionada por la COVID-19 y con motivo del aniversario de los 70 años de la Facultad de Odontología de la Universidad Javeriana, el área de Odontopediatría y Fonoaudiología se propuso brindar un acompañamiento a los pacientes con Labio y Paladar Hendido (LPH) y a sus familias a través de un material educativo, con el fin de mejorar y optimizar su desempeño en las áreas de la salud oral, alimentación, forma de hablar y desarrollo del lenguaje de los niños desde el nacimiento hasta los 18 años de edad.

Este material incluye videos, infografías y un blog interactivo que busca ilustrar los cuidados y la forma correcta de alimentar a un bebé con LPH durante los primeros meses con lactancia materna, cómo realizarles su higiene bucal, presenta una guía alimenticia para optimizar su nutrición y proporciona pautas para la estimulación correcta del habla y del lenguaje de los niños.

A continuación, le invitamos a consultar el material educativo:

Este material fue diseñado por el grupo de residentes de segundo año de la Especialización en Odontopediatría de la Facultad de Odontología: Camila Álvarez, Tatiana Bustos, Alexandra Eras, Lucía Galindo, Karen Hernández, Gabriela Oviedo, Silvia Rojas y Sarah Villalobos. Además, contó con la participación de la estomatóloga pediatra María del Pilar Bernal y la fonoaudióloga especialista en Terapia Miofuncional y Disfagia, María Ximena Abello, profesoras de la Pontificia Universidad Javeriana.

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‘Biofábricas’ que generan insumos para el tratamiento de enfermedades raras

‘Biofábricas’ que generan insumos para el tratamiento de enfermedades raras

En la actualidad es muy común que en plataformas digitales y en televisión se vean imágenes de científicos haciendo pruebas en sus laboratorios para representar la labor que adelantan con el fin de obtener una vacuna que contenga la propagación de la COVID-19. De la misma manera, en Colombia también hay especialistas que trabajan para obtener soluciones a otras enfermedades que aquejan a los seres humanos.

Este es el caso del semillero de investigación del Instituto de Errores Innatos del Metabolismo (IEIM) de la Pontificia Universidad Javeriana. Entre profesores, científicos y estudiantes acumulan más de 20 años investigando sobre el diagnóstico y desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas para el tratamiento de las enfermedades que son consideradas raras debido a su baja prevalencia sobre la población en general, y cuya principal causa se atribuye a mutaciones o cambios en la información genética.

Esto quiere decir que en sus laboratorios, los especialistas analizan los cambios que se producen en los genes humanos, particularmente en la alteración de la funcionalidad de la proteína encargada de la limpieza y degradación de moléculas específicas presentes en los lisosomas de las células (que actúan como un sistema digestivo). Como muchas de esas alteraciones humanas no tienen tratamiento aún, los integrantes del semillero buscan la forma de encontrar nuevas alternativas que permitan brindar a futuro una mejor calidad de vida a los pacientes.

Una de esas opciones es la Terapia de Reemplazo Enzimático (TRE), que aprovecha la capacidad de la célula de tomar e internalizar compuestos para corregir un defecto en su interior. En este caso se modifican microorganismos para que sean productores de proteínas humanas que van a ser suministradas y captadas por las células de pacientes que no las tienen. Estas, a su vez, son transportadas hasta el lisosoma, donde trabajarán en la degradación de las moléculas que se han acumulado.

Ahí es donde los microorganismos son protagonistas. Las dos décadas de trabajo, en cabeza del doctor Luis Alejandro Barrera, hoy se materializan en la generación de unas ‘biofábricas’, es decir, unos ecosistemas de laboratorio para obtener una proteína humana a bajo costo que pueda ser empleada para el tratamiento de pacientes con Enfermedades de Depósito Lisosomal (EDL).

“Con los años se ha mantenido como una de las principales líneas de investigación del Instituto, logrando al año 2020 producir en las ‘biofábricas’ Escherichia coli (bacteria), Pichia pastoris (levadura), cuatro proteínas humanas recombinantes (llamadas técnicamente GALNS, IDS, Hex-A, Hex-B y NAGLU)”, según se explica en un documento compartido a Pesquisa Javeriana por dicho semillero y que puede descargar aquí.

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Equipo que trabaja en la línea de investigación de “Herramientas biotecnológicas en Errores Innatos del Metabolismo”

La evolución del semillero

Desde la creación del IEIM en 2002, la motivación se centró inicialmente en la enfermedad de Hunter, poco conocida y de alto costo. Consiste en la acumulación de cantidades masivas de moléculas nocivas, que con el tiempo causan un daño progresivo y permanente que afecta el aspecto, el desarrollo mental, la función de los órganos y las capacidades físicas de las personas con esta afección.

Una parte fundamental del proceso era encontrar una proteína que significara una solución de bajo costo para tratar ese tipo de trastornos. En ese camino, uno de los miembros del equipo se dio a la tarea de modificar un sistema biológico de menor complejidad como la bacteria Escherichia coli e insertarle el gen de una molécula llamada IDS para producir una proteína recombinante (IDShr).

Aunque los resultados fueron alentadores porque se logró producir una proteína IDS madura y con actividad biológica, los investigadores encontraron que esta enzima no tenía todas las características propias de la proteína IDS propia de los humanos. Sin embargo, este descubrimiento no descartó a este sistema como ‘biofábrica’ para una alternativa terapéutica, pues también estimuló nuevas ideas que continuaron trabajándose.

Posterior a estos hallazgos, los doctores Henry Córdoba, Raúl Poutou y Homero Sáenz, acompañados de otros integrantes del semillero, empezaron a usar microorganismos como la levadura Pichia pastoris (K. phaffi), cuya estrategia podría ofrecerles una metodología rápida, eficiente y económica. Así lograron obtener las primeras levaduras modificadas con la información genética requerida para producir la IDShr.

Gracias a la evaluación de cultivo para mejorar la producción de la proteína, además de los procesos preliminares de purificación y estudios computacionales para conocer la estructura, lograron aumentar el volumen de obtención, caracterizar la enzima y comparar su estructura con otras proteínas de la misma familia.

Con este nuevo hallazgo, en 2009 los doctores Carlos Javier Alméciga y Alexánder Rodríguez iniciaron el proceso de producción de la enzima llamada GALNS, que podría ser utilizada como alternativa para el tratamiento de la enfermedad de Morquio A o MPS IVA, la cual se caracteriza por la estatura corta y afectación ósea grave de las personas mientras que el coeficiente intelectual es normal. Con relación a este método, continúan las investigaciones basadas en el análisis de la levadura, con el fin de lograr internar en las células una cepa que se direccione al ya nombrado lisosoma. Incluso esta nueva biofábrica continúa en estudio actualmente.

La microbióloga Angela Espejo, del Instituto, trasladó estos estudios a las gangliosidosis GM2, enfermedades lisosomales, que adicional a otros síntomas, generan alteraciones en el sistema neurológico de los niños. Los hallazgos en este campo han promovido la investigación en el efecto del tratamiento sobre el daño en las neuronas de los pacientes.

Actualmente, el semillero de investigación del Instituto de Errores Innatos del Metabolismo (IEIM) evalúa si las modificaciones realizadas por levaduras podrían tener un factor negativo sobre las células de los pacientes con Enfermedades de Depósito Lisosomal, a la vez que siguen con el análisis de nanopartículas y marcadores celulares que permitan mejorar el tratamiento y la calidad de vida de las personas que padecen los desórdenes mencionados.

Bioreactor

El biorreactor es el equipo donde se realiza la producción de las proteínas.
Protocolos y tecnologías que mejoran la calidad de vida de pacientes con diabetes

Protocolos y tecnologías que mejoran la calidad de vida de pacientes con diabetes

La diabetes es una de las enfermedades crónicas que impone uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI. La Federación Internacional de la Diabetes (FID) calculó que en 2019, 9,3% adultos de entre 20 y 79 años sufrían este padecimiento, lo que significa alrededor de 463 millones de personas.

Para 2030, la FID estima que 578 millones de adultos vivirán con esta afección mientras que para 2045 se alcanzarán los 700 millones. Esto equivale a la ocupación de 6.140 estadios como el Rungrado Primero de Mayo (Corea del Norte), que es el más grande del mundo con una capacidad de 114.000 espectadores.

En Colombia, el Ministerio de Salud reportó 1’294.940 personas diagnosticadas con diabetes en 2019. La prevalencia de esta enfermedad crónica e incurable tiene múltiples causas que interactúan con factores socioeconómicos, demográficos, ambientales y genéticos. Sin embargo, los principales riesgos incluyen los niveles crecientes de obesidad, las dietas poco saludables y la inactividad física.

Para Pablo Jaramillo, residente de medicina interna de tercer año y uno de los líderes del Semillero de investigación en Diabetes y Obesidad, nuevas tecnologías, de la Pontificia Universidad Javeriana, “todo el tema de la obesidad tiene un trasfondo inflamatorio crónico. Esto produce que haya una mala respuesta o una resistencia a una hormona tan importante como la insulina”, explica.

La diabetes se origina cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el organismo no la utiliza eficazmente. Esta hormona se encarga de hacer que la glucosa (que funciona como combustible) ingrese a las células para que la puedan utilizar y producir energía. Por eso, la obesidad va de la mano con la diabetes. De hecho, es previa a muchas otras complicaciones como la enfermedad renal. “Más allá de una relación dicotómica, es un ciclo vicioso, en el cual todo empieza por algo muy cultural y de costumbres, que son los hábitos de vida poco saludables, y termina en enfermedades graves que comprometen la vida de los pacientes”, expone Jaramillo.

 

Endocrinología: especialidad médica y una rama de la biología que se encarga del estudio de las glándulas de secreción interna, como la insulina.

 

Dicho semillero, que colidera la endocrinóloga e investigadora Ana María Gómez Medina investiga y formula proyectos enfocados al mejoramiento de la calidad de vida de estos pacientes, con el uso de nuevas tecnologías. Actualmente, estas herramientas están enfocadas en pacientes con diabetes tipo 1, que tiene una causa autoinmune y genética difícil de controlar, al contrario de la diabetes tipo 2, que se relaciona con hábitos de vida poco saludables.

Por eso, el reto para los endocrinólogos es tratar la de tipo 1; es allí donde las nuevas tecnologías como la bomba MiniMed 670 entran en escena. Estas bombas de insulina se encargan de reemplazar la función del páncreas por medio de una infusión continua de la hormona. Sin embargo, no sustituyen todo el funcionamiento y producción hormonal de este órgano.

Actualmente, el Hospital Universitario San Ignacio (HUSI) cuenta con pacientes que usan este tipo de tecnologías, lo que permite que se perfeccione y se adapte a las necesidades de quienes la usan, además de generar propuestas y proyectos de investigación avalados por el Comité de Ética.

 

¿Qué hace el Semillero de investigación Diabetes y obesidad, nuevas tecnologías?

Este grupo realiza múltiples investigaciones. Una de ellas es exponer a los pacientes que usan bombas 670 a diferentes tipos de ejercicios físicos para observar cómo se comporta la glicemia durante estos procesos. “Básicamente, todos los proyectos que se están realizando giran en torno a la diabetes, a la tecnología y a la obesidad. Específicamente, abordando la enfermedad desde temas como el ejercicio, complicaciones renales o la anemia. Todo está encaminado a cómo mejorar la calidad de vida de estos pacientes y aportar conocimientos”, expone el internista Jaramillo, que está próximo a convertirse en estudiante de endocrinología.

Uno de los mayores aportes que han dejado las investigaciones y las múltiples publicaciones del semillero ha sido el reforzar la seguridad y la eficacia de los protocolos para el manejo de insulina del Hospital San Ignacio. Para Jaramillo, “uno de los protocolos más importantes es el manejo de insulina. Cuando uno tiene pacientes que necesitan esa hormona, existe el riesgo de producir efectos adversos como la hipoglicemia o la hiperglicemia”. Este ‘saber hacer’ es seguro y produce bajas tasas de hipoglicemia en comparación con hospitales de otros países, afirma el médico.

Este 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes. El tema de la campaña de este año es “El personal de enfermería y la diabetes”, con la cual se busca crear conciencia sobre el papel crucial que juega el personal de enfermería en la vida de los pacientes.

Esta conmemoración fue creada en 1991 por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de la Diabetes debido a la creciente preocupación del aumento de casos diagnosticados. Las nuevas tecnologías e investigaciones contribuyen a restar los impactos de una enfermedad como esta, que en el 2017 causó cuatro millones de muertes.

 

Publicaciones del Semillero (en inglés):

Effects of performing morning versus afternoon exercise on glycemic control and hypoglycemia frequency in type 1 diabetes patients on sensor-augmented insulin pump therapy.

Continuous Glucose Monitoring Versus Capillary Point-of-Care Testing for Inpatient Glycemic Control in Type 2 Diabetes Patients Hospitalized in the General Ward and Treated With a Basal Bolus Insulin Regimen.

Reduction of glycemic variability with degludec insulin in patients with unstable diabetes.

Así son las sinergias investigativas entre las ciencias sociales y naturales

Así son las sinergias investigativas entre las ciencias sociales y naturales

Uno de los retos centrales del encuentro de Exposemilleros, organizado por la Vicerrectoría de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, es formular un proyecto de investigación en el que se aborde una problemática a través de la unión de diferentes disciplinas.

Con la propuesta Minería e incidencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS): Un estudio interdisciplinar en dos departamentos de Colombia (Antioquia y Boyacá), los semilleros Estudios estructuralistas, de la Facultad de Antropología, e ISPOR Javeriana Student Chapter, del Departamento de Epidemiología Clínica y Bioestadística, lograron unir las ciencias sociales y las de la salud para profundizar sobre las infecciones de transmisión sexual de los trabajadores de las minas.

Este es un logro más de los investigadores del grupo de Estudios estructuralistas, quienes ya han presentado sus resultados académicos en ciudades como Paris, Filadelfia, Atenas, Zaragoza, Bogotá, México, Buenos Aires, entre otros. Sus nombres ya figuran en algunos capítulos de libros, sus artículos académicos han sido publicados en revistas indexadas y otros en grandes medios del país. Así lo informó a Pesquisa Javeriana el profesor Jairo Clavijo Poveda, líder del semillero de Antropología.

¿Cómo lo hacen?

Las ciencias no solo son biología, química, física o exactas; y no todos los científicos pasan sus días en laboratorios, con bata, gafas de protección y el ojo puesto en la lente de un microscopio. Según Clavijo, el semillero de Estudios estructuralistas es muestra de ello pues los antropólogos se dedican a investigar el mundo desde otro punto de vista: el del “macroscopio”. Día a día se encargan de demostrar que la ciencia va más allá de un laboratorio o de los lugares donde se hacen las salidas de campo, pues “el campo de estudio se construye a partir de lo que nos interesa saber del mundo”, complementa Juan Camilo Ospina Deaza, coordinador del grupo.

Para seleccionar los temas, sus integrantes tienen un único filtro: “Por extrañas que puedan llegar a ser las cosas que deseamos indagar, deben despertar un interés personal para que cada uno de los miembros del equipo disfrute la experiencia investigativa y que ésta sea una completa aventura para escudriñar los insumos que dan respuesta a las preguntas que nos planteamos”, complementa el profesor Clavijo.

En el proceso, los investigadores centran su labor en la puesta en práctica de las teorías estructuralistas de diferentes pensadores, para comprender problemáticas sociales que están presentes a diario. Ejemplo de ello es que empiecen a proponer pesquisas que pueden ir desde la política hasta series de la plataforma Netflix, que posteriormente son analizados desde estas posturas teóricas.
Clavijo Poveda propone “entender las teorías estructuralistas y posestructuralistas como un medio para observar el mundo social desde sus relaciones complejas”. En sus proyectos se encuentran análisis de la serie americana Doctor House, Star Wars, el videojuego Pokémon Go, la tauromaquia, la mitología y otros temas pocas veces estudiados en el país.

Además, lo que este profesor destaca del proceso del semillero es el modelo pedagógico que utilizan como guía, el cual toma varios aspectos de la misma teoría que ha inspirado su camino como la pedagogía participativa y la producción colectiva del conocimiento. “El trabajo en equipo es fundamental. Investigando en las biografías de Pierre Bourdieu, Michel Foucault y Lévi Strauss, nos dimos cuenta que ellos nunca trabajaron solos. A pesar de que los antropólogos tienden a ser muy individualistas, en nuestra pedagogía tratamos de no dejarnos llevar por eso”, asegura.

Los integrantes de este semillero han logrado profundizar en diferentes temáticas, han viajado por diferentes partes del mundo para mostrar sus hallazgos y han demostrado la capacidad de unir esfuerzos para hacer de la ciencia un trabajo colectivo. Hoy en día son un espacio que reafirma las diversas posibilidades para investigar más allá de las ciencias naturales, para cuestionarse, para tener en cuenta el contenido teórico y aplicarlo en la marcha. Muestra de ello es el planteamiento metodológico para indagar sobre las enfermedades de transmisión sexual en el sector minero, lo que los hizo ganadores de Exposemilleros 2019.

Las enfermedades que su mascota le puede transmitir

Las enfermedades que su mascota le puede transmitir

¿Alguna vez ha visto a un perro rascarse intensamente las llagas de su cuerpo? Imagine que es el suyo y que luego de unos días, tras acariciarlo en repetidas ocasiones, se da cuenta de que su piel presenta un enrojecimiento similar al de su mascota. Puede ser que su animal tenga un hongo o un parásito y que se contagió debido al contacto tan cercano que tuvo con él. Estas enfermedades infecciosas transmitidas entre animales y humanos son conocidas como zoonosis.

La clasificación de esas patologías cambia de acuerdo con su mecanismo de transmisión. Esto significa que hay enfermedades transferidas del humano a animal (antropozoonosis) como la leishmaniasis; mientras que hay otras asociadas con el medio ambiente, los alimentos o insectos que contagian el microorganismo infeccioso como la leptospirosis y la salmonelosis.

La mayoría de ellas son causadas por varios tipos de bacterias, virus, hongos y parásitos. De ahí que en la actualidad existan aproximadamente 1.415 microorganismos infecciosos presentes en los humanos reportados de los cuales el 61% se consideran zoonóticas -patologías transmitidas entre el hombre y los animales-, según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, este dato resulta alarmante en relación con el 1’277.230 mascotas –perros y gatos– que hay en Bogotá actualmente, según el reporte de vacunación antirrábica de caninos y felinos del Ministerio de Salud y Protección Social. Cabe tener en cuenta que la cifra va en ascenso al mismo tiempo que el posible riesgo de transmisión de enfermedades entre los habitantes de la capital y sus animales.

Con el fin de indagar sobre el conocimiento de las zoonosis y sus posibles formas de transmisión, el semillero de Enfermedades Infecciosas Veterinarias y Zoonosis de la Pontificia Universidad Javeriana diseñó y aplicó una encuesta a 163 personas del centro educativo: estudiantes, docentes, personal administrativo, familiares, amigos y egresados.

¿Cuáles son las enfermedades zoonóticas más conocidas por los javerianos? ¿Es posible la transmisión de enfermedades entre el ser humano y los animales? ¿La salud y el bienestar animal son importantes? Estas fueron algunas de las preguntas que abordó el grupo de investigación durante una semana de trabajo de campo.

Con todas estas inquietudes y la idea de aclarar algunos mitos urbanos, el equipo diseñó un cuestionario, que posteriormente analizó con base en las respuestas de los entrevistados.

Las respuestas

Del total de personas encuestadas el 62% indicó tener una mascota y de ese porcentaje el 91.1% afirmó consultar al veterinario en caso de que ésta presentara alguna enfermedad. Así mismo, el 92.1% consideró posible la transmisión de enfermedades entre humanos y animales, siendo la rabia y la toxoplasmosis las más destacadas, mientras que el dengue, influenza, salmonelosis, cisticercosis y criptococosis fueron algunas infecciones con menores porcentajes.

Descubrir que en la comunidad javeriana hay cierto conocimiento sobre las enfermedades zoonóticas fue alentador para dicho grupo de investigación; sin embargo, saben que para las personas esto no es totalmente claro, situación que motiva al semillero a seguir divulgando su labor, en la que la concientización tiene un papel preponderante.

Las vías de transmisión de las enfermedades zoonóticas fue un tema relevante independiente del tipo de animal, ya que los encuestados mencionaron que los rasguños, mordeduras, besos, picaduras de insectos, e incluso el contacto con materia fecal, son los medios de contagio más frecuentes. En ese sentido, surgió la necesidad de plantear algunas estrategias para prevenir transmisiones como hábitos de higiene con las mascotas, la importancia de hacerle un seguimiento al esquema de vacunación, evitar el contacto directo con las heces y realizar la desparasitación periódica del animal.

El manejo de las mascotas

Las mascotas son animales domésticos que brindan protección, apoyo, compañía y asistencia al ser humano y dependen de este para su supervivencia. Entre las recomendaciones que proponen los miembros del semillero antes de adquirir o adoptar una mascota están:

1. Ser consciente de las responsabilidades que tiene el propietario sobre su bienestar propio, el de la mascota y la comunidad.
2. Conocer cómo prevenir la transmisión de las enfermedades zoonóticas.
3. Consumir alimentos perfectamente cocinados.
4. Utilizar agua potable y proporcionarle la misma a su animal.
5. Estar atento de la buena salud de su mascota, incluyendo el esquema de vacunación de acuerdo con la especie.
6. Brindarle alimentación de calidad a su animal, sin dejar de lado en manejo correcto de su materia fecal.

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Más información en el Semillero de Enfermedades Infecciosas Veterinarias y Zoonosis, cuyo correo electrónico es semillero-zoonosis@javeriana.edu.co

Facebook: https://www.facebook.com/Infecciosasveterinariasyzoonosis.PUJ/

Docentes tutoras: Adriana Pulido-Villamarín – Rubiela Castañeda-Salazar

*Andrés Pascagaza, Kelly Méndez, Juliana Noriega, Natalia Triviño, Daniela Rojas, Brigitte Muñoz, Laura Quintero, Jazleidy Rodriguez, Giuliana Lara, Rubiela Castañeda, Adriana Pulido.

Semillero de Enfermedades Infecciosas Veterinarias y Zoonosis. Unidad de Investigaciones Agropecuarias. Facultad de Ciencias. Pontificia Universidad Javeriana.

Pasatiempo: estudiar bichos

Pasatiempo: estudiar bichos

Cuando Giovanny Fagua llegó a Canadá, a estudiar, rentó una vivienda en Edmonton y algo que llamó su atención en los primeros días de estancia fue la cantidad de elementos de hogar que encontró por el camino casi intactos, en los basureros: colchones, anaqueles y hasta televisores. No entendía por qué la gente lo hacía.

Una noche la piquiña interrumpió su descanso de forma inoportuna y a medida que pasaban las horas, las ronchas se incrementaban. Él nunca había experimentado nada parecido. Al principio supuso que eran pulgas pero, a pesar de la limpieza, no encontraba de dónde provenía la molestia. Después de averiguaciones, todo parecía coincidir con  unos chinches que suelen asentarse como plaga donde les plazca.

Los bed bugs o chinches de cama estaban su hogar. Para los años 50 estos habían sido casi erradicados, pero se volvieron resistentes a los insecticidas. Son de difícil eliminación y pueden vivir sin sangre hasta 140 días, tanto así que las personas tienen que contratar a un exterminador y deshacerse de todo aquello que pudo haber tenido influencia con estos bichos. Ahora él le hallaba razón a la cantidad de piezas caseras que veía en los basureros, pues próximamente allí también estarían los suyos, recuerda con humor el doctor en ciencias biológicas y docente javeriano de biología, quien encontró en el estudio de los bichos una buena forma de investigar.

Para quienes se preguntan para qué estudiar los artrópodos o que interés encuentran los entomólogos en estas criaturas que pocas veces resultan armoniosas a la vista, como milpiés, ciempiés, arañas e insectos.  Fagua explica que, como entomólogo, “lo que hacemos con los insectos, en este caso con los chinches de cama, es generar moléculas que los intoxiquen, los insecticidas. El problema es que con los insectos pasa lo mismo que sucede con las bacterias, que generan resistencia a los antibióticos con el uso generalizado de estas sustancias”.

Más allá de encontrar nuevas formas para controlar insectos plaga, en estas especies han  encontrado modelos biológicos que brinden información excepcional desde muchos puntos de vista. “Nosotros como especie dependemos en gran medida de las acciones de los artrópodos. Por ejemplo, buena parte de la comida que necesitamos viene de la polinización por insectos, o muchas de las enfermedades humanas son trasmitidas por ellos. En términos más generales, el buen estado de los ecosistemas -que necesitamos para sobrevivir- es dado por las diferentes interacciones de los artrópodos con otros organismos”, afirma Dimitri Forero, biólogo, docente javeriano y coordinador de Colecciones Biológicas de la Javeriana.

Por su parte, desde la entomología forense, los investigadores utilizan los insectos para calcular el periodo de deceso de un cadáver, e incluso definir si fue movido de un lugar a otro tras su muerte. Fagua comenta que “podemos estudiar a los insectos como nuestros principales competidores en cultivos, ya que casi un 30 o 40% de la producción mundial de cultivos se queda en los insectos”.

En su deseo por responder a preguntas de todo tipo que tuvieran que ver con bichos, en 1998, impulsado por el profesor Fagua, se conformó en la Javeriana el grupo estudiantil de trabajo en artrópodos “Élitros” con el único interés de construir conocimiento alrededor de estas especies, consolidándose como el segundo grupo de estudiantes más antiguo de la universidad. A lo largo de su historia ha obtenido diez premios en el Congreso Nacional de Entomología o menciones de honor en congresos internacionales como el Congreso Latinoamericano de Lepidopterología, y de él han salido alrededor de 50 trabajos de grado. “He querido que Élitros se mantenga como grupo estudiantil porque esto genera autonomía e independencia en los estudiantes”, añade Fagua.

Este año Élitros celebra su vigésimo aniversario de trabajo investigativo. Dos décadas por el que han pasado alrededor de 100 estudiantes aficionados por los insectos, de quienes el profesor Fagua, como compañero y amigo del grupo, destaca su rigurosidad académica y pasión por lo que hacen. Estudiantes de biología, ecología, microbiología e incluso artistas han participado de este grupo que no para de crecer. (leer insectos en el arte)

Hoy el grupo ha derivado en dos semilleros de investigación en entomología y en relaciones entre plantas y animales que coordinan los profesores Dimitri Forero y Giovanny Fagua como complemento al grupo estudiantil. “Un espacio donde los estudiantes puedan desarrollar sus intereses transversales alrededor de los artrópodos y, en general, ser felices investigando. Algo que tratamos de inculcar es que todos estamos en un proceso constante de descubrimiento”, dice Forero refiriéndose a la igualdad que se vive en los semilleros.

“Cumplir 20 años es una fecha importante, pues muestra no solo el compromiso y acompañamiento de los docentes (como el profesor Fagua, quien lo creo y ha acompañado por mucho tiempo), sino la alta calidad del recurso humano presente en Colombia y particularmente en la Javeriana. Hay madera para el futuro” añade.

Élitros 1

Una manera atractiva de celebrar sus veinte años de creación ha sido a través de conversatorios por parte de estudiantes que fueron miembros y hoy tienen carreras exitosas, con el fin de que la comunidad académica que está en proceso de formación se acerque y se motive a conocer y vivir las experiencias en el camino investigativo de la entomología.

Los profesores Fagua y Forero hacen un llamado extensivo a que los estudiantes de cualquier facultad participen de los conversatorios y se vinculen a los grupos de investigación y semilleros, cualquiera es una buena escuela. “Desde mi punto de vista, aunque obtuve una muy buena formación en la academia, lo que más me aportó fueron las actividades grupales durante mi carrera, pues es un acercamiento más real a lo que te tienes que enfrentar en la vida cotidiana”, finaliza Fagua.

Los conversatorios, que iniciaron de forma masiva desde febrero de este año, incluyeron el pasado 17 de mayo a un egresado del grupo actualmente investigador del Jardín Botánico José Celestino Mutis, de Bogotá, quien presentó un conversatorio sobre los insectos utilizados en canciones, pinturas y otras ramas del arte, generando una variada temática multidisciplinar.

Este viernes 24 de mayo otro exalumno del grupo, Alejandro Ordoñez Gloria, de la Universidad Aarhus de Dinamarca, conversará acerca de la aparición de nuevos ecosistemas y climas debido a humanos en el salón 301 del edificio 53 (2:00 pm).

El viernes 31 de mayo la profesora Andrea Polanco, del colegio Rochester, expondrá sobre los chinches de cama, los bed bugs, en la misma sala y hora.

Esperen los siguientes eventos que se extenderán a todo el año del periodo académico.

Morfologías dispares

Morfologías dispares

Bajo los pasillos de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana se encuentran gabinetes llenos de huesos y tarros con especímenes como si fueran conservas, cajas de Petri con criaturas microscópicas que crecen sobre diferentes sustratos, plantas y hongos archivados en cajones y carpetas. Todos hacen parte de las Colecciones Biológicas, que conservan estos seres y la información que pueden aportar a los investigadores de ciencias naturales. Este espacio nos abrió sus puertas para que, como estudiantes de Artes Visuales, lleváramos a cabo nuestras prácticas profesionales de creación aportando nuevas miradas a un lugar reservado a la investigación científica.

La pionera de este proceso fue Isabella Sánchez, quien se acercó a Dimitri Forero, coordinador de Colecciones Biológicas y del laboratorio de entomología. La atractiva multitud de cajones llenos de carcasas inertes de insectos empalados en alfileres fue el insumo para un año de producción de dibujos, collage y fotomontajes sobre el proceso de descomposición, donde los bichos están siempre implicados. Este material estuvo expuesto la última semana de enero de 2019 en el Edificio Pablo VI, antigua Facultad de Artes, y abrió un camino con pretensiones hacia algo más formal. Así se materializó la exposición Morfologías Dispares.

Visitamos ese espacio en 2017, pues queríamos aprender cómo funcionaba y si podíamos pedir el material biológico para unas sesiones de dibujo. Desde el momento en que Dimitri nos abrió las puertas, surgió nuestro interés por las diferentes secciones que tienen las Colecciones (como el herbario y la colección de microorganismos) y las diferentes imágenes que pueden suscitar; así vimos el potencial que esto tenía para realizar nuestros proyectos, ligados a esas traducciones de lo natural. Ya en 2018 la práctica profesional de Artes Visuales se formalizó, permitiendónos el acceso por más tiempo y brindándonos nuevas miradas sobre ese espacio para realizar lo que fue Morfologías Dispares.

En la exposición, tres columnas de papeles suspendidas se alzaron sobre pedestales donde yacían placas de Petri con microorganismos hechos en papel, cera, acrílico y resina. Cada uno de estos papeles contenía impresiones sin color, solo en relieve, de microscópicas visiones de hongos, bacterias y polen, esas entidades que, como las columnas, ocupan el espacio de manera silenciosa. Los visitantes pudieron llevarse las impresiones haciendo eco de los procesos de dispersión que utilizan estos seres para tomarse y conformar los espacios.

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Esta obra, llamada La escala de lo ubicuo, fue resultado de un ejercicio de diálogo entre Isabela Izquierdo y el equipo de curadoras de la Colección de Microorganismos, Ángela Alvarado y Eliana Rodríguez. Los cultivos en cajas de Petri, la visión a través del microscopio y lo que implica este acercamiento permite generar imágenes que, como se busca en nuestra labor como artistas en formación, pueden traer estos mundos imperceptibles a nuestra experiencia. Con esta instalación, Isabela brinda una mirada a eso que siempre está allí haciendo parte de nuestra vida cotidiana (en el  suelo, el agua, las hojas de las plantas…), y que sólo lo reconocemos como parte esencial del mundo una vez lo traemos a nuestra experiencia.

Unos carritos circularon también por el espacio de la exposición: los Dispositivos andantes de memoria, resultado de un ejercicio de deriva de Eduardo Merino por varias de las secciones de las Colecciones Biológicas. Las tablas recogidas de sus propias caminatas por la ciudad se convirtieron en contenedores de pinturas, que se representan lo que veía mientras visitaba, una y otra vez, los gabinetes que conservan el material biológico. También contenían dibujos en miniatura hechos en tambores de bordados, realizados mirando a través de los estereoscopios, partiendo de actividades como las disecciones e identificaciones de material biológico que se realizan en los laboratorios de la Javeriana.

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En un panel cercano a los carritos, estaban los Sellos Taxomónicos: imágenes de animales y plantas tallados en borradores, junto con un huellero y papeles donde cada visitante podía imprimir su sello para llevarse un pedazo propio de las Colecciones Biológicas. Así permitimos que las visiones de los recorridos en ese espacio, y las memorias que allí se guardan con recelo para su conservación, encontraran otras maneras de circular y abrirse a otros espacios.

Morfologías Dispares fue el resultado de esos primeros acercamientos formales hacia miradas distintas de los procesos científicos. Creemos que las barreras de las disciplinas se borran generando interés en toda clase de públicos, sobre todo en quienes trabajan con las ciencias naturales todos los días. Todavía hay estudiantes de artes que se interesan por las ciencias  y enriquecen sus procesos, así como estudiantes de ciencias que se interesan por ver otras posibilidades en su trabajo; esta muestra fue un ejemplo para incentivar esas nuevas intuiciones.

 


* Estudiantes de la  carrera de Artes Visuales.

Nuevos mundos en el arte

Nuevos mundos en el arte

De la necesidad vital por crear experimentando nace RecLab, semillero de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Javeriana, y con él producciones de expresión audiovisual que se concentran en escenas inspiradas por el cuerpo y lo abstracto; el movimiento se ensambla armónicamente con el sonido y la tecnología juega un papel protagónico como detonante para hacer de la investigación toda una obra de arte.

En la escena de las creaciones se trazan mundos donde los lugares que parecen distantes se desdibujan para convertirse en uno solo, los pies corren intensos mientras las manos acarician lentamente un rostro y el olvido se revive al pisar unas cuantas teclas. En obras como Audiovisiones 002, Ascenso, Hiperespacio, RecOrder, Homenaje pasajero, entre otros, lo inimaginable simplemente sucede, la experiencia de vivir una ilusión desata emociones reales y los sueños se confunden entre verdaderos y falsos a través de la experimentación, la interactividad, lo multimedial y la tecnología.

“Las obras audiovisuales de RecLab abren el camino a una nueva forma de investigación-creación en artes, dando como resultado nuevos procesos de composición, producto de un diálogo sincrético que ha permitido desarrollar en sus integrantes habilidades para la creación colectiva logrando reflejar las propias sensibilidades” explica Jorge Corredor, integrante del semillero.

El colectivo arrancó con la fuerza de lo salvaje en 2008, cuando las ganas de cruzar las líneas de las disciplinas despertaron en el profesor Camilo Cogua el deseo por crear y de preguntarse por el lugar de lo vivo en lo audiovisual; esta iniciativa hizo que las diferencias que pudieran existir entre las artes visuales, escénicas, la ingeniería, el diseño y la música se abrazaran para nutrirse en conjunto, y así reflexionar acerca de las posibilidades estéticas de transmitir el movimiento, el cuerpo, el espacio y el sonido desde la investigación-creación a través de la tecnología, el video y el arte. Fue aquí cuando los experimentos se convirtieron en obras, y con ellas el fino croquis de la historia de este semillero se empezó a escribir.

RecLab 1

Las obras fugaces creadas a golpes de emoción por este equipo han participado en festivales como el de la Imagen, en Manizales, y fueron premiadas en otros como en el Festival Internacional de VideoMovimiento, organizado en Colombia; de aquí también han salido reseñas, trabajos de grado y publicaciones.

Juana Galindo, artista escénica del semillero, comenta que “el colectivo es una oportunidad de diálogo con las otras artes para crear desde la versatilidad y salirse de lo individual, para apoyarse en otros conocimientos y así darle forma a los proyectos”.

RecLab se ha dedicado a romper los límites de lo mágico y a crear nuevos mundos. Músicos, animadores, ingenieros y artistas escénicos confluyen para generar experiencias que se van fijando en la memoria de los espectadores. Ya son diez años en los que todo ha pasado por la luz del proyector, pequeñas partículas de polvo flotando por una década han sido testigos de la hermandad que se ha construido entre profesores, estudiantes y egresados al crear proyectos, instalando, programando, ensayando, cargando cables al hombro y registrando imágenes. Inicialmente el trabajo giraba en torno a la creación de videos experimentales en tiempo real, en superficies de proyección diferentes a los de la pantalla convencional, como edificios, techos, paredes o ventanas; ahora la lectura del cuerpo transformado se integra para seguir mostrando lo vivo.

RecLab 2

Camilo Cogua se ha entregado como tutor a este proyecto con el deseo de compartir sus conocimientos para crear y con la convicción de aprender a diario de su equipo. Como un integrante más, sin deseo de protagonismo, reconoce en el grupo un trabajo que con dedicación y amor ha forjado su camino dotando de buenas experiencias alrededor del montaje de un proyecto.

“El grupo es uno de los móviles más chéveres para estar en la universidad, donde hay un amor hacia el hacer, a la investigación; es una experiencia de construcción de familia y de formar un colectivo. La esencia del grupo es sólida, cada miembro llega con un saber y un deseo de enseñar a todos para seguir creciendo en conjunto”, explica.

De las creaciones de este grupo que con pasión, gusto y lucidez se interesa en la creación de la imagen y juega con el cuerpo, el movimiento y el sonido, queda la visión de lugares creados que nacen de la imaginación y de tiempos que, para la realidad, lucen impensables pero que suponen a los espectadores la posibilidad de deslumbrarse a través de la tecnología, la experiencia y el video.

Encontrándole respuestas a la locura

Encontrándole respuestas a la locura

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…”

Este es el inicio de una de las obras maestras de la literatura que narra la locura de Don Quijote de la Mancha, un hombre sinrazón que envuelve y encanta a Sancho Panza para que lo acompañe en sus aventuras, a Miguel de Cervantes para que narre el cuento, y al lector para que lo lea. Desde que yo leí ese libro, la locura como concepto me llenó de curiosidad y comencé a leer sobre el tema y tratar de encontrarle una explicación.

Hallé que la locura se define como el pensamiento o juicio que “no es normal”, por lo que la gente le teme, pero a mí me trajo más preguntas sobre la mente, el pensamiento, la conciencia y el comportamiento, temas que investigamos en el grupo de investigación de psiquiatría Medicina y Nuevas Tecnologías (MNT).

Explicar qué es el grupo para mí es una tarea difícil ya que le he dado todo mi cariño y esfuerzo para que crezca en este tiempo, me ha enseñado a dinamizar, organizar y trabajar con mis pares y con mis superiores. También ha traído cambios en mi vida personal, como la posibilidad de no estigmatizar a los pacientes con enfermedades mentales, entenderlos y comprender que la insania no es algo ajeno a nosotros y que, por el contrario, es cotidiana, hace parte de nuestros cuerpos.

MNT se creó hace cuatro años por el estudiante Daniel Solarte Bothe y el doctor Germán Casas, quienes, con la misma curiosidad mía y, tal vez, mayor, lo fundaron como un espacio para liberar todas las ideas singulares que relacionan las mentes de las personas con sus contextos sociales como, por ejemplo: ¿los niños pueden cambiar su comportamiento por un juego? ¿Los sueños se relacionan con la creatividad? ¿En la demencia cambian nuestras emociones?

A partir de eso, el doctor Hernando Santamaría tomó la tutoría del grupo y se multiplicaron los proyectos de investigación centrados en buscar y entender diferentes comportamientos y relacionarlos con el medio, utilizando inicialmente como muestras a los estudiantes de nuestra universidad. Lo que es más interesante es que es un grupo que viene de la iniciativa de estudiantes, la toma de decisiones y los proyectos los hacemos los estudiantes dándole a las personas de pregrado la oportunidad de ser investigadores. El doctor Hernando Santamaría García, Ph.D, y el Departamento de Psiquiatría del Hospital San Ignacio, a cargo del  doctor Carlos Filizzola, nos guían en los diversos pasos de la investigación sin opacar nuestro trabajo.

Fueron tantos los hallazgos hace tres años que nos obligaron a hacer un evento académico para presentar todas las novedades que habíamos encontrado. Así se realizó el primer Simposio de Neurociencias, Cognición y Sociedad en 2016, en el que se ofrecieron charlas con expertos sobre las nuevas investigaciones y hallazgos respecto a las ciencias de la mente; además, se brindó el espacio para exponer posters y hacer explicaciones rápidas de otros grupos de investigación.

Para la edición de 2017, y tras casi un año de correos electrónicos, mensajes, reuniones y largas noches de preparación, logramos un evento extraordinario. Con más de 1.000 interesados por redes sociales, aproximadamente 500 asistentes y 20 charlas con expertos en áreas de la psiquiatría, neurociencia, economía, filosofía y antropología, fueron dos días con muchos aprendizajes y demostraciones de dominio de las temáticas.

Los días 9 y 10 de noviembre de este año se realizará la tercera edición del Simposio, con tres invitados internacionales y una nueva modalidad de talleres de uso e interpretación de diferentes herramientas en la investigación de cognición, como la resonancia magnética funcional, el eye tracker y la creación de paradigmas, sumado a las charlas.

Los simposios han requerido un arduo trabajo, pero son una marca del grupo y de nuestra capacidad; lo que más disfruto es el día a día con los integrantes del grupo, ya que se han convertido en mis grandes amigos, todos unidos por los mismos gustos. Los viernes nos reunimos estudiantes de primer a doceavo semestre para discutir y hablar sobre los temas que nos interesan o sobre el desarrollo de los proyectos; en este espacio también damos clases para repasar o aprender lo que propongamos.

Este año me retiro como coordinadora y, aunque es triste, creo que es el momento oportuno. Este es un grupo que, como mencioné antes, es de estudiantes para estudiantes de todas las carreras. La capacidad de un joven para investigar es increíble y con grandes proyecciones. Por eso, el MNT tiene un futuro y puede crecer aún más.

 


* Estudiante VIII semestre de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana. Desde hace dos años coordina el grupo de investigación de psiquiatría Medicina y Nuevas Tecnologías, adscrito a la Facultad de Medicina, departamento de Psiquiatría.

Tras el rastro de ranas, lagartijas y serpientes

Tras el rastro de ranas, lagartijas y serpientes

Son las 11:00 p.m., es una noche oscura pero cálida del mes de junio. Cae una lluvia intermitente que armoniza con el sonido del río y, en medio de este ruido del ambiente y con las linternas apagadas, esperamos detectar el croar de una diminuta rana. La paciencia se va agotando cuando hordas de zancudos kamikazes se atropellan contra nuestras caras devorándonos; el terreno está resbaloso y el cansancio nos invade. Llevamos un buen rato y aún no aparece ese pequeño tesoro escondido… Hasta que, finalmente, la espera rinde frutos y empieza el concierto: se escucha el tan anhelado sonido de ranas que cantan para comunicarse entre ellas; ¡los latidos de nuestro corazón se aceleran de emoción!… el muestreo apenas inicia, encendemos nuestras linternas de cabeza y emprendemos la búsqueda de estos pequeños organismos que pueden vivir ocultos en medio de la hojarasca del suelo o en las ramas de los árboles…

Esta y otras historias son comunes entre aquellos estudiantes apasionados por buscar, medir o fotografiar a la herpetofauna, cómo se le dice al conjunto de especies de anfibios y reptiles. Paisajes tropicales espectaculares, riesgosas caminatas nocturnas para conocer el bosque y sus habitantes bajo climas extremos son algunas de las condiciones que estos amantes de la naturaleza deben estar dispuestos a soportar. El trabajo de un herpetólogo, que estudia anfibios y reptiles, requiere dedicación, entusiasmo, paciencia y una buena preparación física, ya que el investigador deberá cargar equipo de campo durante largas caminatas y algunas veces la probabilidad de encuentro de estos animales es muy baja; sin embargo, los que nos hemos dejado cautivar por los herpetos hemos llegado a comprender la belleza que encierran en su variedad de formas, colores y hábitos.

Colombia es uno de los países más megadiversos del mundo, actualmente ocupa el segundo puesto en diversidad de anfibios (aproximadamente 801 especies) y el quinto en reptiles. Dado este gran número, los herpetólogos colombianos tenemos el deber de aportar al conocimiento en la ecología e historia natural de estos animales para construir herramientas robustas dirigidas a su conservación.

SECAR 1
Estudiantes de la Pontificia Universidad Javeriana, con gran pasión por comprender cómo estos organismos responden a los cambios de su entorno natural, propusieron en abril de 2013 la creación del Grupo Javeriano de Herpetología, un espacio de interacción académica para la discusión de literatura científica y el fortalecimiento de sus miembros en capacidades técnicas y conceptuales; en su momento, este era el único espacio abierto para estudiantes dispuestos a realizar este tipo de actividades. Más adelante, ese mismo grupo estudiantil dio origen al Semillero de Ecología y Conservación de Anfibios y Reptiles (SECAR) para realizar investigación científica que permitiera entender el efecto de las amenazas que enfrentan los anfibios y reptiles y proponer estrategias para su conservación.

El semillero busca promover entre los estudiantes de pregrado, en su interacción con estudiantes de posgrado (maestrías y doctorado), el fortalecimiento en la formulación y desarrollo de proyectos de investigación y la escritura de artículos científicos en ecología y conservación de los anfibios y los reptiles de Colombia.

SECAR reúne hoy a ocho estudiantes de pregrado y posgrado y a seis egresados de los programas académicos de las facultades de Ciencias y de Estudios Ambientales y Rurales; desde su creación formal a mediados de 2016 se han dictado, al interior del semillero, cursos tales como “Desde la anatomía hacia la ecología en anfibios”, “Revisión de literatura y análisis bibliométrico” y “Diversidad funcional y manejo de índices”, entre otros. Así mismo, el semillero se ha convertido en un espacio crítico y académico donde sus integrantes pueden presentar el diseño de sus proyectos de tesis para recibir retroalimentación de sus colegas.

Una de las experiencias fuera de las aulas fue nuestra primera salida de campo al municipio de Mariquita, Tolima, que incluyó charlas relacionadas con técnicas de muestreo e inventario de anfibios y reptiles, al igual que exposiciones sobre sus principales amenazas en la actualidad. Pero lo más interesante fueron las actividades que implicaban la aplicación de estas técnicas en terreno para caracterizar los sitios que habitan tanto anfibios como reptiles. Este tipo de destrezas y habilidades requiere de aulas vivas, espacios donde se interactúe directamente con el campo y se aborden diferentes retos que la investigación de la herpetofauna requiere.

Integrantes del semillero en su salida de campo a Mariquita.
Integrantes del semillero en su salida de campo a Mariquita.

Además de nuestras actividades de campo, SECAR lidera la primera revisión sistemática de bibliografía del estudio de anfibios y reptiles de Colombia. De la lectura ardua, sistemática y detallada de más de 1.500 artículos, lideramos la publicación de cuatro artículos científicos con diferentes preguntas de investigación planteadas de manera colectiva. El primer producto tangible de este trabajo se ha presentado en el IV Congreso Colombiano de Zoología, dentro del simposio “Mujeres en la ciencia: reflexión sobre el reto de una participación equitativa en la biología” con el trabajo Mujeres en la herpetología colombiana: midiendo las diferencias en la producción científica.

De esta manera queremos incentivar la indagación científica, desde la bibliometría por parte de los miembros del semillero y, de igual forma, fomentar el pensamiento crítico e interdisciplinar frente a la lectura de la literatura científica.

 


*Liliana P. Saboyá es estudiante del Doctorado de Estudios Ambientales y Rurales, de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales, en la Pontificia Universidad Javeriana.

Fabio Zabala es ecólogo del Departamento de Ecología y Territorio, de Facultad de Estudios Ambientales y Rurales en la Javeriana.

J. Nicolás Urbina-Cardona es profesor asociado del Departamento de Ecología y Territorio, adscrito a la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales en la misma universidad.