Novedades Editoriales

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Nosotros y los otros. Las representaciones de la nación y sus habitantes. Colombia, 1880-1910.

Amada Carolina Pérez Benavides. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2015. 327 págs. Colección Opera Eximia.

La configuración de una identidad común para los habitantes del territorio ha sido problemática en Colombia: la inestabilidad política, los conflictos armados y sus consecuencias sociales, la imposibilidad de articular las regiones o las distancias económicas entre los sectores de la población afectan la construcción de una nacionalidad.

En Nosotros y los otros se estudian algunos proyectos institucionales desde los cuales se ha representado a los habitantes del territorio, como lo son el Papel Periódico Ilustrado, el Museo Nacional de Colombia y los informes de las misiones católicas. Los discursos analizados le permiten a la autora mostrar cómo estas iniciativas solo tienen un alcance parcial, ya que siempre habrá historias alternas y divergentes que posibilitan la inclusión en la historia de distintas voces además de la oficial. El periodo elegido también es clave: finales del siglo XIX, recién constituida la República, y comienzos del XX, atravesado por la Guerra de los Mil Días y la posterior pérdida de Panamá.

El aporte investigativo de este libro se augura próspero. Así lo sugiere el novedoso método de análisis historiográfico que utiliza Pérez Benavides, en el cual se incluyen materiales tan diversos como piezas museográficas, artículos de prensa de los notables de la época y relatos de los misioneros que tenían un acceso directo a la realidad del país. También lo demuestra el Premio Bianual de Investigación en Ciencias Sociales y Humanas de la Pontificia Universidad Javeriana, otorgado pocos días antes del lanzamiento del libro.
Nosotros y los otros es un riguroso trabajo historiográfico que al mismo tiempo está destinado a un amplio público lector, gracias al uso de un lenguaje fluido y sencillo, que permite que cualquier persona interesada en la historia de Colombia se pueda acercar a él.

Autonomía artesanal: creaciones y resistencias del pueblo kamsá

Gloria Stella Barrera Jurado. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2015. 246 págs. Colección Libros de Investigación.

Las artesanías de los kamsá y sus procesos sociales y culturales son leídos estéticamente en esta investigación, a la luz de la sociología del campo y del análisis decolonial, que reconoce el capital simbólico de las creaciones de este pueblo indígena: la presencia de la tradición que se respeta y perpetúa en los códigos artesanales y la emergencia de la individualidad como práctica de resistencia a las presiones externas de la comunidad.

Este homenaje implica un estudio riguroso sobre los tejidos, máscaras, esculturas, canastos y vasijas, y además evidencia críticamente una lucha cultural y política, en la medida que los kamsá se hallan ante el reto de lograr una autonomía para salvaguardar su vida, su territorio y sus derechos colectivos a través de sus creaciones. La lectura de este libro aporta a diversos campos de estudio, hace visible la resistencia del pueblo kamsá y participa en ella.

Tierra y género. Dilemas y obstáculos en los procesos de negociación de la política de tierras en Colombia.

María Fernanda Señudo Pazos. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2015. 182 páginas. Colección Pensar

La distribución de la propiedad de la tierra ha sido un factor determinante en la historia colombiana. El protagonismo de agentes negociadores como la Asociación de Mujeres Campesinas, Negras e Indígenas de Colombia (ANMUCIC) y la creación de leyes de reforma agraria, como la Ley 30 de 1988 y Ley 160 de 1994, conforman el origen de discusión de Tierra y género, que analiza las representaciones de género y su influencia en la tenencia de la tierra. Tradicionalmente, quienes han participado en la distribución del territorio han sido sujetos varones intermediarios en las disputas políticas y económicas en representación social del campesinado colombiano. Señudo se plantea el interrogante de si existe una relación entre género y distribución de la propiedad del territorio, cuestión que resuelve con una visión sociohistórica crítica de los discursos femeninos y masculinos que simbolizan los agentes interventores en la formulación de la política de tierras en Colombia.

Avatares de la memoria cultural en Colombia.

Carlos Rincón. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2015. 496 págs. Colección 2010.

Hagamos un ejercicio de memoria: la imagen que lleva este libro en su portada hace parte de una serie de fotografías del rostro y la figura de Simón Bolívar tomadas por Jorge Mario Múnera en Caquetá. Estas imágenes, a su vez, se encontraban dibujadas en las paredes de la casa de doña Mercedes Plazas, en el resguardo de Oropoya (Caquetá). Sin embargo, no fueron pintadas por ella, sino por un indígena huitoto con el fin de hacer memoria del genocidio perpetrado hace cien años contra su pueblo. Hacer memoria cultural no significa recordar el pasado sin más, sino que implica una mirada tenue sobre ese pasado que es imagen, fantasma. Esta es la visión de un autor cuya intención no es hacer memoria nacional, sino que vio en el pasado cultural de nuestra nación fantasmas e imágenes de un país imaginado. Bajo esta perspectiva, Carlos Rincón visita lugares comunes de la cultura en Colombia, los avatares de las formas simbólicas del Estado, los museos y el canon literario, para configurar un presente anclado en esa sutil mirada a las imágenes de un pasado quebrado. Así, el intento de acercarse al presente colombiano pasa por su consideración como posible masa de activos del quiebre de todos sus pasados futuros, y de que la violencia de más de medio siglo, el narcotráfico y el paramilitarismo forman parte de la textura de la identidad colombiana. Con este libro se cierra la Colección 2010 de la Editorial Pontificia Universidad Javeriana, que nació como una manera de leer, desde la academia, el Bicentenario de nuestro país.


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Artesanos que tocan la fibra con su enriquecido canastear

Artesanos que tocan la fibra con su enriquecido canastear

Cuentan en el Valle de Tenza que para identificar a un poblador de la región existe una señal de identidad inequívoca: la persona sabrá canastear. El verbo ha sido acuñado y validado en este, al que también se conoce como el “valle del rey de los vientos”; una región que ha visto dar origen a miles de soles constituidos en el armante de su tradicional cestería de chin. Entre sol y sol, sus artesanos han vivido también los arados, las siembras, las cosechas, la educación de los hijos, el ordeño de las vacas, la preparación de las comidas, el cuidado de las gallinas, las fiestas populares, las tertulias campesinas y las cantas que recuerdan cómo la “chicha de Sutatenza tiene un saborcito a piste, qui hace llorar al más guapo y cantar al que ’té triste”.

Rafa, Paulina, Rosa, Adelina, Oliva, Salomón, Ilvania, María Clara y Rosalba son solo algunos de los maestros del arte del canastear que durante casi dos años compartieron con académicos y estudiantes de la Universidad Javeriana el enriquecedor proceso que se gestó con la investigación “Diseño participativo como estrategia de competitividad en la cestería de la comunidad artesanal del Valle de Tenza”, liderada por la diseñadora Cielo Quiñones y financiada por la Unión Europea, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, la Gobernación de Boyacá y la propia universidad. Lo que se esperaba con ella era incrementar la competitividad de los productos artesanales de cestería a través de la incorporación del diseño participativo, el fortalecimiento de la capacidad productiva sostenible, el mejoramiento de la calidad y la implementación de estrategias de comercialización y autogestión, todo ello en el marco de los requerimientos de los mercados verdes.

Participar y valorar

Pensar y hacer en torno a la creación artesanal son las acciones que marcan el espíritu del trabajo y que encuentran en la investigación-acción participativa y el método axiológico-semiológico los caminos más apropiados para alcanzar los objetivos propuestos. Se trataba de estar con los artesanos; de trabajar con ellos; de valorar sus tradiciones; de explorar, reconocer y resaltar el significado del oficio de la cestería para esta comunidad, buscando identificar segmentos demercado cuyas formas de vida y estilos de pensamiento tuvieran el potencial de ser articulados en un claro proceso de reconocimiento intercultural.

Se había observado que la problemática del sector artesanal del Valle de Tenza tenía que ver con la baja competitividad, una sentida necesidad de diversificación de productos, la falta de incorporación de parámetros y sistemas para el aseguramiento de la calidad, las debilidades de una producción limpiay sostenible, el aislamiento comercial y la poca solidez en la gestión de las asociaciones de artesanos.

Talleres como “Homenaje al oficio” o “Semillero de ideas de productos” convocan entonces a investigadores, diseñadores, estudiantes y artesanos de la Corporación Arte y Cultura Sutatenzana, del municipio de Sutatenza, y de la Organización Cooperativa Revivir, del municipio de Tenza. Los saberes mutuos y diversos emergen para, en un primer momento, acercarse a la valoración de la comunidad sobre su oficio artesanal. “Esto fue hermoso”, dice Cielo Quiñones, “ya que algo muy significativo en la labor de los artesanos es que mientras se trabaja, se conversa, se cuentan historias, aparecen los refranes, las historias de vida, la simbología del campo… Son espacios en los que secomparte la vida y la experiencia de lo que es hacer un canasto, de lo que ello significa como dimensión simbólica de representación de identidad, de pertenencia a un territorio y como actividad económica relevante”.

Con la riqueza de unos valores reconocidos se avanza a los procesos de diversificación, siempre pensando en alcanzar una producción más limpia y en mejorar la calidad de las artesanías, aspectos que aportan, sin duda, a la comercialización.

La diseñadora Cielo Quiñones, quien tiene una amplia experiencia en el tema con trabajos como Conspirando con los artesanos y El impacto del diseño en la artesanía, destaca que al reconocimiento de los valores, del paisaje natural y cultural, se suma el reconocimiento de los mercados potenciales, proceso en el que juega un papel muy activo la comunidad artesanal. Setrataba también, explica, de “identificar quiénes eran esas personas para las que los productos que se diversificaran tendrían sentido por la impronta del trabajo manual y de acercar a esos potenciales compradores a las comunidades”. Para dicho fin se utilizó la técnica del collage artístico y los investigadores se apoyaron en los estudios del sociólogo italiano Francesco Morace, sobre estilos de pensamiento emergente en el mundo. En los talleres, los artesanos veían a sus potenciales compradores, los sentían, de alguna manera, al identificar en revistas y periódicos los perfiles, los espacios, los productos de la vida cotidiana. Recortaban y dialogaban. Recortaban e iban considerando posibles nuevos productos para llevar al proceso de diversificación. No se pensaba en hacer una ruptura al innovar, sino de plantear un tipo de creación en el que no se perdiera la tradición, y fueran posibles tanto la continuidad simbólica como la apertura de nuevos mercados y la consecución de mayores ingresos.

Desarrollo local y multisectorial

La investigación hizo parte de una serie amplia de acciones inscritas en el proyecto Desarrollo Local y Comercio en Colombia (Delco), impulsado por el Gobierno colombiano y la Unión Europea, con el fin de promover un desarrollo económico local equitativo y sostenible y el empleo digno en los departamentos de Bolívar, Santander, Boyacá, Meta, Valle del Cauca y Cesar, utilizando la metodología Leader, propia delas iniciativas de desarrollo rural de la Unión Europea. Es un enfoque que privilegia el trabajo multisectorial, de ahí que este proyecto de diseño participativo se articulara con otros desarrollados en el Valle de Tenza en cafés especiales, café orgánico, ecoturismo y acción local.

Cielo Quiñones valora la dinámica que esto supuso en la construcción de una dimensión de territorio, que para ella fue el plus del proyecto: “La solidaridad, la vinculación entre instituciones y el trabajo de pensar la vocación del territorio desde la base se potencian en procesos como este”.

Como en el cesto de los tesoros, esta investigación deja un catálogo rico en productos de bisutería, cestería o iluminación; el sello de calidad “Hecho a mano” de Icontec; dos asociaciones fortalecidas en su gestión organizacional; la experiencia de participación en ferias como Expoartesanías; un incremento del 30 % en la ventas; un plan estratégico de desarrollo artesanal a partir de la construcción del árbol de los deseos; planes de mercadeo; una página web y un tejido de afectos que se expande en nuevos proyectos del Departamento de Diseño de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Javeriana.


Para saber más:
»Barrera, G. & Quiñones, C. (2006). Conspirando con los artesanos: crítica y propuesta al diseño en la artesanía. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana.
»Departamento de Diseño, Facultad de Arquitectura y Diseño, Pontificia Universidad Javeriana. “Diseño participativo como estrategia de competitividad en la cestería de la comunidad artesanal del Valle de Tenza”. Disponible en: https://pujportal.javeriana.edu.co/portal/page/portal/Facultad%20de%20Arquitectura%20y%20Diseno/dpto_dis_presentacion/dpto_dis_socio_cultural.
Recuperado en: 08/11/2013.
»VV. AA. (2011). Entre soles y armantes. Diseño participativo y artesanía en el Valle de Tenza. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, Unión Europea, Gobernación de Boyacá, Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.


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Ecotecnología, la veta que marca el camino

Ecotecnología, la veta que marca el camino

Los patios costeños convocan. Son escenarios de vida. Allí los juglares crean. Los amigos beben. Los enamorados se buscan. Los gallos cantan. Los niños corren tras los perros. Los árboles protegen, los vientos se cuelan. En los patios se estrenan los sentidos y la capacidad de asombro, solía decir un hombre de patio, el entrañable escritor colombiano Héctor Rojas Herazo.

Trozos de madera de ceiba roja y fibras de palma de iraca también se apilan en los patios antes de transformarse en un toro miura o en una colorida cesta. Su acogedora atmósfera propicia la conversación de los artesanos de Galapa y de Usiacurí, que con su destreza enriquecen el patrimonio cultural de Colombia. Los pericos y los loros hacen eco. Cómodas mecedoras se disponen y comienza un diálogo intenso en el que participan el diseñador Juan Carlos Pacheco, sus compañeros de investigación, Gonzalo Gómez, Gabriel Barrero, Adriana Sinning y Helbert Cárdenas, y los habitantes de los dos municipios atlanticenses en torno a la artesanía, los recursos naturales, el patrimonio, los mercados y la ecotecnología. La escena se repite a lo largo de seis años.

Todo empezó cuando Pacheco trabajaba en Artesanías de Colombia. Una y otra vez, por casualidades de la vida, le asignaban proyectos en la costa Caribe. Con el paso del tiempo notó que la presencia institucional se quedaba corta al no contemplar aspectos que fue descubriendo como esenciales en el campo artesanal. Se vinculó entonces a la Universidad Javeriana en 2000. El rumbo cambió, pero los caminos lo siguieron llevando a Galapa y a Usiacurí. Sus encuentros costeños hacían un llamado de gaitas y tamboras, de ceibas y de palmas.

Su interés fundamental estaba ahora en mirar cómo la artesanía realmente podría ser estudiada desde su componente cultural e identitario, pero también ligada al desarrollo tecnológico, la responsabilidad ambiental y las lógicas del mercado. Tenía claro que la capacidad de los artesanos de Galapa había sido perturbada por una dinámica de mercado que les exigía niveles de producción no contemplados en el pasado y que los obligaba a una mayor demanda de materia prima, con lo que se presentaba una ruptura entre el patrimonio cultural material, la memoria tecnológica y el balance ecológico de los recursos naturales utilizados. Para ese momento, Pacheco ya estaba convencido de que el diseño tenía “una deuda con el ambiente, con la cultura, con la responsabilidad social, con la ayuda a las comunidades vulnerables”, y que, por alguna razón, había decido asumir la deuda, aún consciente de que no podría solo con ella.

Sobre esas problemáticas entran a trabajar dos investigaciones del grupo de Diseño e Innovación de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Javeriana: Modelo ecotecnológico para la producción artesanal en los oficios de tejeduría y talla en madera, en el 2007, y Validación en campo del modelo ecotecnológico para la producción artesanal en los oficios de tejeduría y talla en madera, en las comunidades artesanales de Galapa y Usiacurí del departamento de Atlántico, en el 2009.

Cultura, tecnología y ecología

Galapa, la tierra de la patilla, la que está sobre las aguas arenosas, se ubica a 8 kilómetros de Barranquilla. Con una tradición artesanal heredada de los Mocanás, los habitantes de este municipio son maestros en el uso de la madera de la ceiba roja (Bombacopsis quinata). De su talla salen las marimondas, tigres, burros, toros, cebras y papagayos, tan característicos del Carnaval de Curramba. Es un municipio agrícola en sus orígenes, hoy conurbanizado y con los problemas propios de las poblaciones que crecen sin orden cerca de las capitales. Usiacurí, uno de los más antiguos pueblos de la costa Atlántica, notable por sus aguas medicinales, está a 40 kilómetros de Barranquilla y sus habitantes, fundamentalmente las mujeres, ya desde el siglo XIX eran hábiles tejedoras de la palma de iraca (Carludovica palmata).

En Colombia, el 73% de las materias primas de origen vegetal utilizadas por sus comunidades artesanales provienen de los principales ecosistemas y se extraen en estado silvestre para luego ser transformadas en expresiones materiales simbólicas de acuerdo con las características de cada oficio artesanal. La ceiba roja crece en terrenos de bosque tropical seco; su madera, fuerte y blanda para la talla, durante años fue fácilmente conseguida por los artesanos de Galapa, sin embargo, con la deforestación las cosas han cambiado. Usiacurí no ha tenido su materia prima tan cerca, debido a que la palma de iraca que utilizan sus artesanos crece principalmente en los Montes de María.

La colonización, la ampliación de la frontera agropecuaria, el crecimiento de los municipios o la extensión de los cultivos ilícitos son factores que generan desequilibrios ecológicos, aumentan los conflictos socioambientales y entorpecen las posibilidades de que la actividad artesanal haga un uso sostenible de los recursos naturales. Hoy, son claras las hibridaciones que se dan entre la tradición, el desarrollo tecnológico y la ecología en función de la innovación cultural de la producción y la sostenibilidad de los oficios artesanales, explican los investigadores.

Lo que ellos se propusieron en estos trabajos fue estudiar el tema a partir de las tres grandes categorías que conforman el modelo ecotecnológico: la productividad cultural, la productividad tecnológica y la productividad ecológica, con el fin de proponer alternativas para el desarrollo del sector artesanal en las comunidades de Galapa y Usiacurí. En este campo, precisan, “interactúan un sistema de conocimiento representado por un saber-hacer y la significación que un grupo social comparte de un objeto artesanal, un sistema simbólico contenido en la artesanía misma como vestigio de un patrimonio identitario y tradicional, un sistema organizacional relacionado con las formas particulares de producción y reproducción; un sistema biofísico en tanto que lo artesanal se liga coherentemente con el uso de recursos naturales y un sistema tecnológico que le permite resolver problemas
prácticos y crear nuevas maneras del saber-hacer técnico”.

Dependencias e interrelaciones

De la mano de los artesanos, los investigadores construyeron un modelo ecotecnológico con datos cualitativos obtenidos “mediante instrumentos participativos sistematizados en una matriz de análisis estructural, para dar cuenta de las relaciones de incidencia y dependencia de las dimensiones del modelo”. Este primer modelo, de corte teórico, fue después validado en las comunidades a partir de un arduo trabajo desarrollado durante tres salidas de campo de 15 días cada una, en talleres en los que participaron alrededor de 60 personas, que se nutrieron con las vivencias y el saber popular de los artesanos, así como con los aportes dados por representantes de organizaciones no gubernamentales, del gobierno local y departamental y también de algunos ambientalistas locales.

Así, resultaron 27 variables para analizar y proyectar la situación de cada comunidad artesanal, entre las que se encontraban las dinámicas de la organización productiva, la estructura socioeconómica de la producción artesanal, la percepción cultural de los recursos naturales, la innovación tecnológica, el uso de las materias primas, los procesos tecnológicos sostenibles, la organización ecológica para la producción, el manejo integral de los recursos naturales asociados con la producción, la capacidad de carga de los ecosistemas o la ubicación geofísica de los recursos naturales.

Los participantes jerarquizaron, miraron relaciones, identificaron problemáticas y soluciones. Los tableros y los pliegos de papel periódico fueron herramientas esenciales. Allí plasmaron realidades que les permitieron, por ejemplo, “mirar dónde está ubicada la ceiba roja, su materia prima, e identificar que está en fincas de grandes terratenientes o ganaderos de la costa, a donde tienen que ir a comprarla, y ahí se encuentra una primera dificultad”, explica Juan Carlos Pacheco.

Con las múltiples relaciones que establecieron los participantes, los investigadores tabularon la información para hacer visibles, en números, los niveles de dependencia y de interrelación entre los aspectos ecológicos, culturales y tecnológicos. Esto hizo evidente que en Galapa hay una altísima dependencia del mercado y que los artesanos ya tienen una mentalidad de microempresarios; entonces, el nivel de dependencia de los recursos naturales se hace mayor y empiezan a darse modificaciones en las técnicas de producción. En Usiacurí, el asunto es diferente. La técnica para la elaboración de las artesanías no se ha modificado, los artesanos tejen la fibra con dos agujas, pero la iraca no se cultiva en la zona, sino en el sur de Bolívar. Por lo tanto, se presenta una dependencia ecológica altísima de otro contexto geográfico.

El análisis cuidadoso de todas las dependencias e interrelaciones posibles, hace de la ecotecnología un potencial enfoque para el desarrollo de políticas públicas construidas con aportes ciudadanos, en la medida en que arroja valiosos datos para la caracterización y el diagnóstico de la situación ambiental, cultural y tecnológica de una comunidad artesanal.

Si Usiacurí, en términos climáticos, es un territorio muy adecuado para cultivar la palma de iraca, pero el problema es que los artesanos de la zona no son agricultores, ¿por qué no establecer un plan que fomente el cultivo de la planta con el que se beneficien otros ciudadanos y se garantice en mejores condiciones el recurso natural a los artesanos?
Para los investigadores es importante que el primer beneficiario de este trabajo sean las comunidades artesanales del país. La experiencia de Galapa y Usiacurí podría replicarse en otros contextos, de ahí que trabajen en una guía construida en un lenguaje muy fácil de entender para que otras comunidades puedan empezar a hacer sus propios diagnósticos. Pacheco explica que “el modelo puede ser útil para quienes están interesados en preservar su identidad, pero también para quienes están interesados en el mercado o tienen problemas de recursos naturales, en la idea de generar planes de acción bajo una racionalidad ecotecnológica, es decir, aquella que piensa en cómo lograr el balance entre la identidad, el avance tecnológico local y el manejo sostenible de los recursos, las tres categorías del modelo”.

Un aporte adicional de la metodología que se utilizó es que en el proceso fue posible observar cómo hay una memoria colectiva sobre la creación artesanal que no está cohesionada y que es preciso reconstruir y proyectar. Ahí están los patios esperando para que fluya y se recoja.


Para leer más…
Gómez, G.; Pacheco, J. C. y Barrero, G. (2009). “El desafío de las comunidades artesanales rurales: una propuesta ecotecnológica para una artesanía sostenible”. Revista Acta Agronómica, 58 (3). Disponible en: https://www.revistas.unal.edu.co/index.php/acta_agronomica/article/viewFile/11517/18967. Recuperado en 21/05/2011< style="color: #999999;">.
 
 

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