El arte de describir el mundo con trazos

El arte de describir el mundo con trazos

Nadie ama lo que desconoce y mucho menos cuando no existe alguien que se encargue de mostrar que eso no solo es capaz de transformar cómo se ve la vida, sino también de narrar la historia de la humanidad. Por eso, Juan Pablo Vergara Galvis, profesor de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Javeriana, ha dedicado más de 30 años de su vida a enseñar que las manos de los artistas pueden ser guiadas por los ojos del botánico y el zoólogo para hacer arte con trazos.

La cita está agendada de dos a tres horas por semana para encontrarse con jóvenes de diversas facultades de la Javeriana y mostrarles en cada sesión su pasión por la ilustración científica: el arte de describir el mundo a través del dibujo. Cada estudiante llega a la clase con un lápiz y papel; a partir de recursos gráficos, como diapositivas y copias con diseños impresos de especies botánicas, Vergara les enseña las formas que deben seguir.

Asisten de 20 a 30 estudiantes por clase, algunos de ellos pertenecen a colegios jesuitas y que inscriben esta asignatura con el propósito de definir si se dedicarán a este arte por el resto de sus vidas. Además, una de las actividades predilectas del docente javeriano consiste en llevar a los jóvenes al Jardín Botánico José Celestino Mutis, en donde les enseña a bocetar la estructura de hojas, follajes y diversos perfiles de vegetación.

Durante cada encuentro, este bogotano de 64 años discute con sus alumnos cómo ilustrar conceptos de biología, botánica o zoología, por mencionar algunas disciplinas, porque, según él, primero es necesario aprender a observar el mundo para posteriormente ilustrar y hacer de esta actividad un recurso sublime de narración gráfica. Tal y como lo señalaba el científico francés Yves Coineau: “El dibujo es una forma de expresión tan preciosa para la morfología como el lenguaje hablado lo es para la filosofía”.

I. Botánica 1
Las sesiones en el Jardín Botánico José Celestino Mutis, de Bogotá, son esenciales para que el profesor Vergara explique los aspectos fundamentales del trazo a sus estudiantes.

Con sus botas de escalador, Vergara entra al salón e inicia la clase. Uno a uno, sus alumnos hacen silencio mientras él acomoda una bufanda sobre su camisa a cuadros color azul; un sorbo de agua y está listo, empieza con una frase del francés George Cuvier, reconocido como el padre de la paleontología: “Sin el arte del dibujo, el desarrollo de la historia natural no hubiera sido posible”. ¿Qué quiere decir? ¿Qué significa esa afirmación en el contexto en el que se cree que la fotografía “ha reemplazado” al dibujo? ¿Cuál es la importancia del arte?

Si bien la ilustración científica se empezó a gestar en Europa desde la época del Renacimiento, los siglos XVIII y XIX fueron decisivos para el surgimiento de los primeros viajes y expediciones en las Américas, lo cual permitió el desarrollo de la historia botánica en el país.

Colombia fue uno de los primeros países suramericanos del siglo XVIII donde se empezó a hablar de una tradición histórica sobre ilustración botánica, cuenta el profesor Vergara durante su clase. Y menciona a José Celestino Mutis, a su juicio el precursor de este arte con el trabajo que realizó en la Real Expedición Botánica (1783 a 1816), en el cual produjo un inventario de la naturaleza que tenía el Virreinato de Nueva Granada durante el reinado de Carlos III de España; a este empeñole siguió la Comisión Corográfica, de 1850 a 1859, en cabeza del italiano Agustín Codazzi. Durante la segunda mitad del siglo XIX y hasta comienzos del XX, Colombia es recorrida por cerca de 140 exploradores, la gran mayoría europeos, muchos de ellos también dibujantes

La Expedición Botánica le permitió al país clasificar y registrar 2.708 especies de plantas y 974 anatomías en 7.618 dibujos de gran formato, monocromos y coloreados, y en 40 óleos sobre especies animales y grupos étnicos –llamados “fauna cundinamarquesa”–, según narra Vergara; para lograrlo fue necesario el trabajo de muchos dibujantes y pintores.

Su experiencia de más de 30 años como ilustrador, le ha permitido a Juan Pablo Vergara desarrollar un ojo experto hacia el más mínimo detalle botánixo y zoológico.
Su experiencia de más de 30 años como ilustrador, le ha permitido a Juan Pablo Vergara desarrollar un ojo experto hacia el más mínimo detalle botánixo y zoológico.

Así fue como la influencia traída por los españoles al continente permeó el oficio de la ilustración con un estilo lúgubre, originario de las pinturas religiosas y de la nobleza de aquella época. Sin embargo, gracias a las exploraciones hechas por los científicos, la interpretación de la ilustración cobraría después un nuevo significado con la botánica.

“El inventario de la ilustración botánica, obtenida luego de la Expedición Botánica, fue de 104 cajones de especímenes colectados, dibujos y grabados, de los cuales hay solo 1.270 piezas firmadas”, recuerda el profesor javeriano, quien añade que su gusto por el dibujo inició desde muy pequeño y por eso decidió estudiar Biología en la Universidad Nacional y Bellas Artes en la Academia de Artes Guerrero de Bogotá, para posteriormente poner en práctica sus habilidades como dibujante en el Jardín Botánico José Celestino Mutis.

Este maestro, como muchos lo reconocen, sabe muy bien que para ilustrar no solo se necesita disposición y voluntad, también “un deseo ferviente por investigar, conocer, amar, proteger y administrar la biodiversidad del país”. Por eso, pasar noches enteras en el herbario de la Universidad Nacional durante los años 80 le permitió entender que la labor de los botánicos, astrónomos y científicos durante la Expedición Botánica fue el primer paso para transformar la ilustración en Colombia y, por ende, el punto de partida para la apertura de instituciones que se encargaran del patrimonio natural del país.

La Escuela de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia fue la primera academia de este tipo fundada en 1867, seguida del Instituto de Ciencias Naturales de la misma universidad, la Oficina de Longitudes y Fronteras en 1902 –conocida ahora como Instituto Geográfico Agustín Codazzi– y el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt en 1993, entre otros.

Así luce el trabajo del profesor Vergara.
Así luce el trabajo del profesor Vergara.

Aunque su particular candado blanco sobre su rostro es una de sus características más evidentes, el profesor Vergara se destaca por la firmeza de sus manos, la seguridad con la que traza líneas, la calidad de sus obras y la paciencia que desborda cuando de educar se trata. Pero, ¿cómo entender que todavía es vigente una clase de ilustración botánica en una época en la que día a día nacen nuevos dispositivos tecnológicos con altas capacidades para capturar imágenes instantáneas?

A pesar de los enormes progresos tecnológicos ocurridos durante los últimos años, como la creación de la primera cámara fotográfica en 1826, el primer computador digital en 1940, el surgimiento de la era del internet en 1969 o el desarrollo de aplicaciones móviles como Instagram, en 2010, con la cual se pueden capturar y publicar fotografías inmediatamente, la perspectiva de un ilustrador científico presenta detalles y cuestiones de precisión en los trazos que ni aún estas innovaciones son capaces de exponer.

“Sin desvirtuar a la fotografía, resulta bastante complicado, a veces imposible, mostrar los diversos temas de la Ilustración científica con todo el detalle, volumen y textura que requiere”, reconoce Vergara. En ese sentido, la mano del hombre ha plasmado las huellas que él mismo ha dejado sobre la Tierra desde sus inicios; un ejemplo es la fuente de información arrojada por las pinturas rupestres en Colombia de los abrigos rocosos de Chiribiquete, o las presentes en el Desierto del Sahara datadas de hace más de 4.000 años.

Gif Armadillo

En ese sentido, la educación en arte y la responsabilidad que hay tras ello fueron dos de las tantas motivaciones que llevaron a Vergara a dedicarse a la docencia. De 1992 a 1994, mientras este ‘cachaco’ estudiaba arte y trabajaba como dibujante en el Jardín Botánico de Bogotá, la reflexión sobre su trabajo y la pasión por compartir su conocimiento lo llevaron a perfeccionar su técnica en la ilustración de plantas y animales para darlo a conocer a jóvenes interesados en desarrollar la ilustración como un medio para comunicar la ciencia, los mismos que ahora asisten a sus clases.

“Esto ha sido mi modo de vida por más de 30 años, con altos y bajos, pero he llegado a ver que la ilustración es fundamental en la comunicación por la frase ‘una imagen vale más que mil palabras’”, concluye.

El lugar de la salud al comunicar ciencia

El lugar de la salud al comunicar ciencia

La escasa promoción de temas científicos por cuenta de las entidades públicas, y el hecho de que los colombianos no las identifiquen como promotoras ni referentes de este tema, fue el principal tema de conversación que convocó a académicos y servidores públicos en la Pontificia Universidad Javeriana, con la intención de buscarle una salida a uno de los inconvenientes más relevantes del sector de ciencia y tecnología en la actualidad. Esta charla tuvo lugar durante el primer foro de ILSI Latinoamérica sobre Comunicación responsable en ciencia, nutrición y alimentos, celebrado en febrero de 2018 en la capital colombiana.

En torno a este debate, moderado por Carlos Francisco Fernández, médico, docente y periodista de El Tiempo Casa Editorial, se discutió cómo afrontar el reto que significa hablar de ciencia en Colombia, particularmente cuando la producción de noticias no es rigurosa en un contexto de producción de contenidos mediáticos. En la conversación participaron Sergio Troncoso, director del área de alimentos del Invima; Ángela Patricia Bonilla, asesora del área de Apropiación social de la ciencia, tecnología e innovación en Colciencias; Ricardo Amórtegui, coordinador del Grupo de comunicaciones del Ministerio de Salud y Protección Social; y Carlos Lugo, director técnico del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

“Hablar de ciencia en un contexto técnico, responsable y de servicio, que es el papel que tenemos, es un asunto subalterno porque, lamentablemente, la ciencia en un país como éste no vende”, mencionó Fernández, quien además abrió el panel con preguntas como la forma en la que se está comunicando la ciencia en el país desde las instituciones públicas y su grado de compromiso con las comunidades.

Académicos, comunicadores y servidores públicos lideraron la discusión en torno al papel de las entidades y la comunicación de temas de salud.
Académicos, comunicadores y servidores públicos lideraron la discusión en torno al papel de las entidades y la comunicación de temas de salud.

Amórtegui fue el primero en reconocer la complejidad enorme actual al comunicar temas de salud porque “en el Ministerio trabajan muchas personas expertas en sus temas pero sin habilidades para comunicar, y hay una barrera del lenguaje, no se saben comunicar datos entre técnicos y comunicadores. Nos enfrentarnos a la realidad fiscal del gobierno y la escasez de los recursos”; también indicó que parte de los problemas de la comunicación de estos temas radica en los periodistas, quienes, según él, “se quedan con ‘la fácil’ de registrar los casos en los que las personas son las víctimas y eso se vuelve una mina de noticias”.

Durante la jornada de discusión académica se hizo énfasis  que  los retos a los que se enfrentan tanto la comunidad académica como los comunicadores, periodistas e instituciones públicas para lograr una efectiva y responsable comunicación de la ciencia son el desarrollo de una alfabetización digital fundamentada en el acceso a las tecnologías y el uso de los dispositivos, la gestión de procesos de apropiación del conocimiento y el empoderamiento para transformar el entorno; la formación de periodistas, investigadores y ciudadanos interesados en construir una cultura científica; la articulación entre productores del conocimiento y comunicadores para producir contenidos de calidad y la participación de la academia en los debates sobre comunicación asertiva respecto a la cantidad de información falsa que navega en internet.

Las estrategias para trabajar con datos técnicos y luego convertirlos en contenidos atractivos, sin dejar procesos de rigurosidad y calidad periodística, fue otro asunto controvertido durante este foro dada la necesidad de conformar una cultura científica nacional ante la desinformación y malformación, un problema de ‘salud pública’ cada vez más latente. En la jornada, liderada por Olga Lucía Mora, representante de la organización ILSI Nor-Andino, la Facultad de Comunicación y Dietética y la Pontificia Universidad Javeriana, también se discutieron los enfoques, dimensiones y estrategias de comunicación para trabajar responsablemente en la comunicación de la ciencia; los comportamientos de las audiencias en la era de la red; y la gravedad de las noticias falsas que se propagan por los medios sociales.

Finalmente, la Pontificia Universidad Javeriana, interesada en el desarrollo del país y una comunicación efectiva de la ciencia, se propuso apostarle a la formación de profesionales capaces de transmitir contenidos científicos de alta calidad y veracidad. Por eso, el docente José Miguel Pereira aprovechó este espacio para anunciar que la Facultad de Comunicación y Lenguaje abrirá la nueva maestría en Periodismo Científico, que entrará en vigencia a partir del 2019. Una excelente noticia no solo para la comunidad científica, sino para profesionales de cada una de las áreas del saber, quienes podrán tener acceso a herramientas efectivas para lograr una comunicación responsable de la ciencia.

Roberto Kolter: la estética y la poesía para comunicar la ciencia

Roberto Kolter: la estética y la poesía para comunicar la ciencia

Desde siempre, al microbiólogo Roberto Kolter le ha interesado no solo publicar para sus colegas, sino contar las historias de la ciencia a diferentes públicos. Quiere emocionarlos y generarles “más y más curiosidad”, como él mismo lo expresa.

Este profesor titular de microbiología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, que estará dictando este viernes una conferencia en el marco del XIV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, asegura que el momento por el que atraviesa el país –el posconflicto– es una oportunidad magnífica para promover la comunicación de la ciencia.

“Lo esencial en la construcción de nación es la educación a todos los niveles y, dentro de esa educación, está la comunicación de la ciencia hacia todas las edades”, dijo a Pesquisa Javeriana. “Realmente es una gran oportunidad utilizar la reconstrucción como plataforma para educar a todo mundo”.

Puede inscribirse aquí para asistir a esta conferencia.